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jueves, 20 de abril de 2017

#hemeroteca #violenciasexual | El catedrático de la Universidad de Sevilla recurre su condena por abusos sexuales por las "inverosímiles" acusaciones

Imagen: Google Imágenes / Santiago Romero
El catedrático de la Universidad de Sevilla recurre su condena por abusos sexuales por las "inverosímiles" acusaciones.
La defensa del exdecano de Ciencias de la Educación pide su absolución y la nulidad por las "deficiencias" en las copias de las grabaciones del juicio.
Europa Press | El Diario, 2017-04-20
http://www.eldiario.es/andalucia/sevilla/catedratico-US-Audiencia-actuaciones-absolucion_0_635187366.html

El abogado del catedrático de la Universidad de Sevilla y exdecano de la Facultad de Ciencias de la Educación Santiago Romero ha recurrido ante la Audiencia Provincial la sentencia que le condenó a siete años y nueve meses de cárcel por abusar sexualmente de dos profesoras y una becaria de investigación y ha reclamado la nulidad de lo actuado desde que le fueron entregadas las copias de las grabaciones audiovisuales del juicio dadas las "deficiencias" de algunas de ellas.

En el recurso, al que ha tenido acceso Europa Press, la defensa del catedrático solicita dicha nulidad "al no haber podido disponer de la totalidad" de las copias de las grabaciones "por falta de algunas de ellas" y por "lo incompleto" y "defectuoso" de algunas de las entregadas y reclama que le sean remitidas nuevamente "de manera completa" y concediéndole nuevo plazo para recurrir.

Asimismo, y en el caso de que las carencias o defectos de las grabaciones "afecten a las originales y no exista modo de recuperarlas", el letrado reclama que se declare la nulidad de la sentencia y de todo lo actuado desde el momento anterior a la celebración del juicio, "incluido por tanto el juicio ya celebrado que también deberá ser anulado", y retrotraer el procedimiento a ese momento para que se vuelva a señalar y celebrar dicho juicio oral.

De manera subsidiaria, la defensa del catedrático pide anular la sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal número 2 de Sevilla "por ser contraria a Derecho" y dictar en su lugar otra por la que se absuelva a su patrocinado de los delitos de abusos sexuales y lesiones por los que fue condenado, o, en su defecto, si se mantuviere la condena por delitos de abusos sexuales, reducir la condena a pena de multa.

En caso de condena por cualquier delito, reclama aplicar la atenuante de dilaciones indebidas en grado de muy cualificada, ya que han transcurrido más de cinco años desde el inicio de la causa y hasta la celebración del juicio, "tratándose, como se trata, de una causa de no excesiva complicación, especialmente en lo que se refiere a la actividad del órgano judicial".

"Estamos ante unas dilaciones injustificadas verdaderamente extremas, tanto en paralizaciones no imputables a los acusados como en duración total de la causa y que se encuentran entre las más desmesuradas en el ranking de las que la doctrina jurisprudencial del Tribunal Supremo viene considerando como determinantes de la apreciación de la atenuante en grado de muy cualificada", argumenta el letrado.

"Gravísimas" acusaciones
Cabe recordar que el juez condenó al catedrático a dos años y tres meses de prisión por cada uno de los tres delitos continuados de abusos sexuales que le atribuye y a un año de cárcel por un delito de lesiones psicológicas, con la atenuante de dilaciones indebidas, aunque estableció como máximo de cumplimiento el de seis años y nueve meses de prisión, mientras que también le impuso el pago de una indemnización de 110.000 euros, declarando a la Universidad de Sevilla responsable civil subsidiario.

En este recurso de 79 páginas, consultado por Europa Press, el abogado considera que las acusaciones de abusos sexuales de las tres profesoras denunciantes "no merecen en absoluto la más mínima fiabilidad, y mucho menos la total que les ha reconocido incomprensiblemente la sentencia", todo ello frente a "la masiva negación por parte de innumerables profesores --en su mayoría mujeres, de la misma Facultad e incluso del mismo Departamento-- de la mera posibilidad de que Santiago Romero hubiera podido cometer" estos hechos.

El abogado critica, de este modo, las "gravísimas" y "falsas" acusaciones de las tres denunciantes y analiza y combate uno por uno todos los episodios de supuestos abusos recogidos en la sentencia, aseverando que "existen verdaderas y decisivas pruebas que no solo no corroboran periférica o circunstancialmente las acusaciones de abusos sexuales sino que demuestran su falsedad".

"Meras fabulaciones"
Lo que cuentan 'las víctimas' son meras fabulaciones no sólo increíbles sino hasta impensables", asevera el letrado del catedrático condenado, que considera "sorprendente" el "durísimo tratamiento" que el juez dispensa a "muchos" de los testigos que declararon en la vista oral y que negaron "rotundamente" haber presenciado "ninguna acción inapropiada" del acusado.

De este modo, "se los califica de parciales, se les recrimina severamente, e incluso se llega a poner en cuestión la veracidad de sus testimonios", una "catalogación masiva e indiscriminada que resulta especialmente sorprendente teniendo en cuenta que, por el contrario, se aceptan en la sentencia sin cuestionamiento alguno y, desde luego, sin calificación ni sospecha de posible parcialidad nada menos que las declaraciones de testigos como las propias denunciantes, cuyos relatos sobre los supuestos abusos no es que sean parciales sino que resultan verdaderamente aberrantes y tan inverosímiles que constituyen verdaderos insultos a la inteligencia".

A su juicio, procede la absolución de su patrocinado de todos los delitos por los que ha sido condenado porque los relatos de los hechos "son aún más fantasiosos e imposibles de compatibilizar con el más elemental raciocinio", porque "aún son mayores los períodos de tiempo de silencio sin denunciar", y porque "se trata de tres personas adultas, nada menos que profesoras de una Universidad", entre otros numerosos aspectos.

La "trascendencia" de las grabaciones
En el recurso, asimismo, el letrado destaca la "enorme trascendencia, particularmente en sentido exculpatorio del acusado, del material que sobre el desarrollo del juicio brilla por su ausencia en las copias de las grabaciones que se nos han entregado, lo que por sí mismo es suficiente para justificar nuestra pretensión de anulación y retrotracción de lo actuado desde que se nos entregaron dichas copias defectuosas o incompletas".

En este sentido, considera "sobradamente preocupante al respecto nuestra ignorancia acerca" de su el juez, al redactar y dictar la sentencia, "pudo disponer o no del material que falta, y, obviamente, el que la Sala cuente con todo ese material a la hora de resolver este recurso de apelación".

Cabe recordar que la representación jurídica de dos de las denunciantes han recurrido la sentencia ante la Audiencia interesando un incremento económico de la cantidad fijada para la indemnización. Así lo confirmaron a Europa Press fuentes del caso, que precisaron que, en este sentido, si bien se dan por satisfechos con el aspecto penal, se ha mantenido la petición de 120.000 euros para cada una de las víctimas --240.000 euros en total-- al estimar que "no procede rebaja" y que la sentencia enumera los perjuicios causados pero no los valora adecuadamente, al no considerarse los daños profesionales.

La US decidió suspender de toda actividad académica al catedrático con carácter inmediato, encontrándose entre las medidas cautelares la prohibición de acceder a la Facultad de Ciencias de la Educación, cuyo decano, Juan de Pablos, presentó su dimisión por todo lo sucedido.

Tras recibir la sentencia se decidió reabrir el procedimiento sancionador contra el citado catedrático, paralizado como consecuencia de la instrucción del procedimiento penal; fue la propia institución universitaria la que inició dicho procedimiento. La apertura del procedimiento sancionador se acompaña con la suspensión cautelar de toda actividad universitaria al profesor, al tiempo que se le prohíbe acceder al centro.

jueves, 19 de enero de 2017

#hemeroteca #violenciasexual | Los abusos a profesoras incendian la Universidad de Sevilla: "No es un caso aislado"

Imagen: Google Imágenes / Santiago Romero
Los abusos a profesoras incendian la Universidad de Sevilla: "No es un caso aislado".
La dimisión del decano de la Facultad de Educación no calma los ánimos. Unos 250 profesores y alumnos se rebelan para exigir la disolución de todo el decanato afín al catedrático condenado por abuso sexual y piden que una gestora dirija la institución provisionalmente.
Daniel cela | Público, 2017-01-19
http://www.publico.es/sociedad/abusos-profesoras-incendian-universidad-sevilla.html

“Los abusos sexuales sufridos por tres de nuestras profesoras a manos del catedrático Santiago Romero, que fue decano de esta facultad durante 13 años, no constituyen un caso asilado. Se producen en el marco de un sistema jerárquico y patriarcal, en el que se dan situaciones de poder que propician el abuso a todos los niveles (aulas, departamentos…)”. Un grupo de 250 profesores, alumnos y personal de administración de la Facultad de Ciencias de la Educación de Sevilla, el lugar en el que se cometieron y consintieron los abusos sexuales a tres profesoras, se ha organizado al margen del actual equipo directivo para exigir “una purga” de todo el equipo decanal.

Muchos de los miembros del Equipo de Gobierno de la facultad son herederos o personas próximas al catedrático y exdecano, Santiago Romero, condenado a casi siete años de cárcel por abusar sexualmente de tres docentes de su departamento. Profesores y alumnos de la misma institución académica les consideran corresponsables de la “inacción o dejadez” con la que respondieron a las denuncias de las tres víctimas. Y han hecho saltar la Universidad de Sevilla por los aires con un durísimo manifiesto de denuncia, con el que además se desentienden de cualquier decisión que adopte el actual equipo directivo.

La reciente dimisión del decano, Juan de Pablos Pons, no ha bastado para calmar las agitadas aguas que remueven la Facultad de Educación desde que hace una semana se hizo pública la condena de Romero. La sentencia, dicen los profesores que se han rebelado, “puso en evidencia la inacción de la Universidad de Sevilla a todos los niveles, desde el Rectorado, que evitó recibir a las víctimas tras conocer los hechos (incluso tras denunciarlos), hasta el decano que sustituyó a Romero en el cargo, y que gestionó la crisis”. Ni las disculpas del actual rector ni el perdón ni la dimisión del decano han sido suficientes para dar por zanjado el asunto. Una parte importante de la Facultad de Educación denuncia que la institución “ha fallado como espacio académico” del que saldrán los futuros profesores, “porque ha permitido y silenciado una agresión sexual que no cabe en la pedagogía que defienden”.

La presión de profesores y alumnos ha hecho que junto a la dimisión del decano, la mitad de su Junta Directiva haya decidido abandonar también sus puestos. De Pablos ha comunicado al rector que abandona, pero éste aún no ha aprobado su cese. Los estatutos de la Universidad de Sevilla obligan al decano dimisionario a convocar elecciones internas para cubrir su vacante antes de dejar el cargo, para que la facultad no quede sin piloto durante la transición.

Pero el profesorado, parte de los alumnos y del equipo administrativo se han rebelado y, mientras el decano convocaba una nueva Junta de Gobierno para anunciar el calendario de elecciones internas, los docentes críticos convocaron una asamblea paralela al margen de todo procedimiento reglamentario que finalmente ha tenido más seguimiento que la Junta oficial. Unas 250 personas, entre docentes, estudiantes y personal administrativo, se ha sumado a la convocatoria. “La acción de protesta y de fuerza contra la dirección ha sido histórica. Nunca había ocurrido”, dice uno de los profesores.

De esa reunión sale un manifiesto que, según ha podido saber esta redacción, exige la disolución inmediata del actual Equipo de Gobierno (muchos de ellos afines al catedrático condenado por abusos) y reclama que la facultad quede en manos de una gestora, una situación inédita en la historia universitaria reciente. “Tanto el Equipo de Gobierno como la Junta de esta Facultad han perdido su legitimidad para representar a la comunidad de esta institución académica dada su actuación durante el proceso [tras la denuncia de las profesoras por los abusos]: es un hecho que Santiago Romero ha venido contando con el apoyo corporativo por parte de mitos de poder de la facultad, cuando no con un silencio cómplice. Para abrir una nueva etapa es preciso que se renueve primero la Junta de Facultad, y a continuación se elija un nuevo Equipo de Gobierno. Pedimos la constitución de una gestora que dirija este proceso”, reza el manifiesto, al que ha tenido acceso Público. “Debe dimitir la Junta en bloque porque la institución falló estrepitosamente en un asunto extremadamente grave, pues no puso en marcha ni una sola medida que paliara el sufrimiento de las tres profesoras -ni el de los compañeros cercanos que las apoyaron- ni les prestó apoyo emocional y social que estos actos requieren, como el propio decano ha reconocido”, argumentó el profesor de Didáctica Julián López ante el actual equipo directivo, para añadir: Y también falló ante la comunidad educativa, pues una Facultad de Educación debe estar preparada para tomar una crisis de este tipo para hacer pedagogía. Pedagogía de la buena. Pedagogía de la convivencia democrática, de la igualdad, de la justicia social, de la solidaridad, de la unión ante los poderosos que usan el poder en su propio beneficio”.

La indignación de profesores y alumnos de la Facultad de Educación tiene mucho que ver con una parte de la sentencia condenatoria contra Romero en la que el juez advierte de que la situación de acoso sexual que sufrieron las tres profesoras por parte del catedrático contó con la “colaboración” de miembros de su departamento, que ocultaron los hechos o no se quisieron dar cuenta. Los manifestantes también exigen al actual rector de la Hispalense que “resuelva el expediente administrativo reabierto por la Universidad contra Romero antes de que finalice el periodo de suspensión cautelar, para garantizar los derechos laborales de las tres compañeras, que se han venido vulnerando durante estos años”.

La Universidad de Sevilla apartó al catedrático de su puesto de trabajo cuando conoció la sentencia, reabrió el expediente contra él que había cerrado hace seis años (con excusa de que se había iniciado el proceso judicial) y le redujo el salario hasta el 75% del sueldo base. Las protestas en la facultad quieren cercenar cualquier posibilidad de que Romero pueda reincorporarse a la Universidad, una posibilidad factible, si finalmente el exdecano recurre la sentencia y solicita que le levanten las medidas cautelares. Como ya ocurrió hace seis años.

miércoles, 18 de enero de 2017

#hemeroteca #violenciasexual | Dimite el decano que ignoró a las víctimas del catedrático condenado en Sevilla

Imagen: ABC / Juan de Pablos Pons
Dimite el decano que ignoró a las víctimas del catedrático condenado en Sevilla.
Juan de Pablos pidió disculpas a las dos profesoras y una becaria por su gestión de la crisis.
Javier Martín-Arroyo | El País, 2017-01-18
http://politica.elpais.com/politica/2017/01/18/actualidad/1484737860_823139.html

El decano de la Facultad de Educación de Sevilla, Juan de Pablos, ha dimitido este miércoles tras su nefasta gestión de la crisis generada tras la condena del catedrático Santiago Romero por abusos sexuales a dos profesoras y una becaria de dicho centro. De Pablos, amigo y director de la tesis de Romero, admitió errores y pidió disculpas por haber ignorado a las víctimas durante seis años. Una semana después de saltar el escándalo ha tirado la toalla tras una decena de dimisiones en bloque de profesores en la Junta de Facultad celebrada el lunes.

"Considero necesario que se abra una nueva etapa y un nuevo equipo de gobierno se incorpore a nuestro centro", ha alegado De Pablos en un comunicado al profesorado tras presentar su dimisión ante el rector, Miguel Ángel Castro. En breve se celebrarán elecciones para sustituir al decano saliente, que el lunes admitió en la Junta de Facultad: "Reconozco errores al no dar apoyo emocional a las profesoras. Me he equivocado. Asumo lo que me corresponde y una vez meditado, la decisión es no dimitir en este momento negro de nuestra institución. Hemos dado una fea imagen", admitió. Tres días después ha cambiado de parecer ante la presión. La semana pasada De Pablos achacó al exrector Joaquín Luque que el catedrático condenado Santiago Romero no fuera apartado de las clases e impartiera docencia hasta la semana pasada.

En la Junta de Facultad, De Pablos y su equipo decanal aprobaron un manifiesto para condenar "rotundamente" los abusos sexuales y lesiones que recoge la sentencia. "Este equipo lamenta los hechos y la penosa imagen dada a la sociedad por esta facultad. Se trata de unos comportamientos intolerables y rechazables que han ocurrido en el ámbito de nuestra universidad, institución que debe ser referente en la erradicación de comportamientos, agresiones machistas y de abuso de poder", subrayó el comunicado del equipo de gobierno de la Facultad de Educación. En paralelo, De Pablos matizó a Europa Press que su dimisión no está vinculada a que considere que desde el Decanato de Educación se haya dado cobertura institucional alguna al profesor ahora condenado.

Tras una tensa junta, varios profesores le recriminaron cómo les dio la espalda a las dos profesoras y la becaria denunciante, y le pidieron que dimitiera cuanto antes junto a su equipo. Esta mañana el vicedecano de Estudiantes ha pedido a los alumnos que acudieran a una asamblea para marcar una nueva etapa, pero estos le han respondido que acudirían a la asamblea alternativa que habían convocado los profesores críticos para mañana, indignados con las nulas respuestas del decano a profesores y alumnos que le habían replicado el pasado lunes en público.

"El decanato no ha arbitrado las medidas necesarias y las respuestas desde el Rectorado han sido insuficientes. Debemos ser la punta de lanza de la equidad. Nuestra gran incoherencia como facultad es patente", censuró una de las profesoras. A continuación, la alumna María Rodríguez, estudiante de Pedagogía, puso el dedo en la llaga: "Lo que se enseña no se lleva a la práctica y la situación se ha ido de las manos. Siento que los cuatro años de formación son para nada. Os agradezco el despertar conciencias a algunos profesores, pero no se puede permitir que otros sigan".

Y TAMBIÉN…
El rector de la Hispalense acepta la dimisión del Decano de Educación tras el caso de abusos sexuales en su facultad.

Juan de Pablos Pons anunció su dimisión esta semana tras la condena del catedrático Santiago Romero Granados por abusos sexuales a tres profesoras del centro.
El Diario, 2017-01-20
http://www.eldiario.es/andalucia/Hispalense-dimision-Decano-Educacion-facultad_0_603689816.html
El decano de Educación presenta su dimisión para «abrir una nueva etapa» tras el caso de los abusos.
El equipo de gobierno de la facultad pide al Rectorado mantener la suspensión cautelar del catedrático Romero hasta que la sentencia sea firme.
ABC, 2017-01-18
http://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-decano-educacion-presenta-dimision-para-abrir-nueva-etapa-tras-caso-abusos-201701181446_noticia.html

sábado, 14 de enero de 2017

#hemeroteca #violenciasexual | La Universidad de Sevilla ignoró avisos de sus abogados sobre el catedrático abusador

Imagen: El País / Joaquín Luque, exrector de la Universidad de Sevilla
La Universidad de Sevilla ignoró avisos de sus abogados sobre el catedrático abusador.
Los servicios jurídicos alertaron de que Santiago Romero había abusado de dos profesoras.
Javier Martín-Arroyo | El País, 2017-01-14
http://politica.elpais.com/politica/2017/01/13/actualidad/1484321498_070221.html

La Universidad de Sevilla amparó en 2011 al catedrático Santiago Romero —condenado esta semana a siete años de cárcel por tres abusos sexuales continuados y lesiones— pese a que disponía de indicios delictivos en la investigación interna abierta antes de remitir el caso a la fiscalía. Los servicios jurídicos de la Universidad detectaron en la primavera de 2011, después de la denuncia de dos profesoras y una becaria, que Romero había cometido presuntamente tres abusos sexuales y dos faltas disciplinarias muy graves de acoso sexual y laboral entre 2006 y 2010.

A pesar del dictamen jurídico de sus propios abogados, la Universidad andaluza ignoró las alertas delictivas sobre el exdecano de la Facultad de Educación incluidas en el expediente disciplinario y no le apartó, sino que le permitió dar clases durante un lustro hasta la sentencia del pasado lunes. El rector de la institución en 2011, Joaquín Luque, premió al catedrático con una estancia en la Universidad de Jaén el curso siguiente y a continuación permitió que regresara a su facultad para continuar su docencia pese a los indicios detectados por sus letrados.

Durante ese curso 2011-2012, la cúpula de la Universidad debía decidir el destino de Romero, sobre el que ya pesaban graves acusaciones. “Le pedí al rector que Romero dejara de dar clases, pero lo envió fuera porque consideró que era fundamental alejarlo. Mi posición era tomar medidas evidentes (…) Siempre he defendido que no había que darle cobertura”, alega ahora el decano de la Facultad de Educación y sucesor de Romero, Juan de Pablos Pons, que achaca a Luque la potestad de apartarle para justificar su inacción. Pons reconoce un “error de comportamiento” por desatender a las víctimas y este fin de semana madura si dimite este lunes tras las críticas a su gestión del escándalo. Luque guarda silencio.

La Universidad de Sevilla ha pedido perdón esta semana a las víctimas del catedrático, pero también ha intentado justificar su pasividad contra Romero escudándose en que había trasladado a la justicia las denuncias por abusos sexuales, según el Reglamento de Régimen Disciplinario de los Funcionarios. Sin embargo, la institución podía haber actuado de manera autónoma y apartar a Romero sin esperar los seis años que se han demorado las pesquisas judiciales hasta la reciente condena a prisión. El propio Luque reconoció esta potestad en una resolución del 10 de marzo de 2011, dos meses después de acudir al ministerio público: “En el expediente disciplinario efectivamente se podrían adoptar las medidas cautelares o preventivas legalmente previstas”.

Mientras, esa primavera las profesoras víctimas de los abusos censuraron a Luque sin paños calientes ante el desamparo que sufrían: “Asegurar en público que son los jueces los únicos que en estos casos pueden adoptar medidas cautelares es mentir y despreciar la inteligencia de la comunidad universitaria y ciudadana (…) Todo un señor rector que nos ha mentido”.

A pesar de la disculpa pública, el rector actual, Miguel Ángel Castro, ha defendido un “tratamiento simétrico” dado por la institución andaluza al catedrático abusador y las víctimas desde 2010 en adelante. Pero las evidencias del caso desmienten esta versión.

Tanto Luque como De Pablos dieron la espalda a las profesoras denunciantes. El primero se negó a recibirlas pese a sus numerosas peticiones de audiencia y el segundo no se interesó por su situación durante seis años, aseguran las víctimas. Cuando las docentes le contaron los abusos sexuales a su director de departamento, José Pascual Sanchís, este se limitó a aconsejarles que no fueran solas al despacho del catedrático y evitó elevar la denuncia al Rectorado. Mientras, gran parte del equipo decanal de De Pablos dirigió al rector un escrito de apoyo al exdecano abusador: “Resultan totalmente inverosímiles las acusaciones que contra él formulan dos profesoras y una becaria de su departamento (…) Nunca he observado un comportamiento inapropiado, machista o abusivo de Romero”, decían varios cargos responsables de la Facultad de Educación.

La vicedecana Mery Israel Saro fue un paso más allá y llevó su alabanza de la figura de Romero al juicio celebrado en 2016, donde declaró como testigo para calificarle como “excelente con todos por igual y que no discrimina a las mujeres”. Hasta otros cinco docentes como Carmen Campos o Gloria González ensalzaron al catedrático. Esta última justificó la costumbre de Romero de echar el brazo a las mujeres que en "Andalucía somos muy propensos a esto". El juez Luis Javier Santos definió su testimonio como "manifiestamente parcial y tendencioso".

Dada la contundencia de los indicios de los abusos sexuales sobre las víctimas y sus relatos "veraces", el magistrado se muestra a un paso de imputar a los profesores por falso testimonio. “No quiere este juzgador pensar que los testigos falten a la verdad (…) cuanto más puede dudarse si lo que algunos de ellos ha hecho ha sido colocarse en una situación rayana a la ignorancia deliberada”. A pesar del escalofriante relato de hechos del juez con tocamientos y vejaciones constantes, la secretaria de la facultad entonces, Paqui Domínguez, afirmó el pasado viernes: "Ratifico todo lo que he dicho de Santiago".

Cuando la denuncia se difundió en 2011, los docentes del departamento hicieron piña con Romero para aislar a las denunciantes (en proporción aproximada de 35 a seis), en la facultad un pequeño grupo apoyó a las víctimas y la mayoría de profesores se mantuvo a la expectativa. Este último grupo —que entonces no se implicó— ha sido esta semana muy activo en la recogida de firmas para reprobar al catedrático en un interesante lavado de conciencia para, a modo de reacción terapéutica, revisar la equidistancia de antaño entre condenado y víctimas, cuando vieron el acoso y los tocamientos como un simple enfrentamiento entre partes.

Pero para perpetuar el acoso en la universidad tanto daño hacen unos docentes conniventes como una clase dirigente corporativista, subrayan los expertos. Y hoy la cúpula de la institución hispalense está lejos de querer atajar el hostigamiento laboral.

La profesora titular de la Facultad de Medicina Encarnación Santamaría denunció en 2007 que sufría acoso laboral cuando en una crisis de ansiedad rellenó una instancia en la que escribió "solicito la renuncia de dicha plaza". Este desliz fue aprovechado por la Universidad para en 48 horas despojarle de su condición de funcionaria. Nueve años después la Junta de Personal Docente pidió el pasado 25 de abril al rector actual Castro que anule la resolución del rector en 2007, Miguel Florencio, que acabó de un plumazo con la carrera de esta doctora. Nueve meses después, el rector Castro sigue sin responder para zanjar este asunto, pese a que hasta el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) instó a "la revisión por nulidad" en su sentencia que desestimaba el acoso denunciado por Santamaría por falta de pruebas.

En paralelo, la profesora de Bellas Artes Inmaculada Rodríguez ha denunciado que sufre un acoso que ha perjudicado gravemente su carrera profesional con pérdida de becas internacionales, cursos y su grupo de investigación creado. "Menos mal que hay vida fuera de la Universidad porque yo ya no soy la misma persona, a mí me han cambiado. Ha pasado una década, pero no hay ninguna diferencia de rector a rector. Son la misma casta desde [Javier] Pérez Royo", censura. La Universidad de Sevilla es la única en España que prescinde del sufragio universal para elegir a su rector.

Sobre estos dos casos vivos de acoso, la institución evita pronunciarse para aclarar por qué aún no han sido solucionados. "Tienen unos procedimientos internos", se limita a decir una portavoz de la universidad. "Hemos solicitado tres entrevistas con el rector Castro para hablar del tema de Encarnación Santamaría y se nos ha ignorado", denuncia Jesús M. Castillo, del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT).

En el patio de la Facultad de Educación hoy cuelga un cartel con la leyenda de la escritora Mary Wollstonecraft: "Yo no deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas".

El 62% del alumnado universitario sufre o conoce casos de violencia machista
La violencia machista en las aulas universitarias es un virus tan extendido como silencioso, desconocido fuera de los campus. Un amplio estudio dirigido desde la Universidad de Barcelona con 1.083 entrevistas en seis universidades destapa el dato más crudo: el 62% del alumnado ha sufrido o conoce a personas que ha vivido la violencia machista en las aulas.

Uno de cada cuatro agresores es un profesor y en el 92% de los casos la víctima era una mujer. A pesar de las continuas campañas de concienciación desde las Administraciones, las universidades parecen islas donde el tema permanece tabú. Así lo demuestra que el 92% de las alumnas entrevistados desconocen si su universidad dispone de algún servicio para atender los casos de violencia machista que ocurren en los campus. Peor aún, el 69% del alumnado desconfía de que la universidad respaldaría su denuncia, como de hecho ha ocurrido en dos casos de abusos sexuales que afectan a las universidades de Barcelona y Sevilla.

“El principal fallo es la ley del silencio, que se perpetúa. Todo el mundo conoce casos, pero todos callan porque se instaura el miedo para la víctima y testigos. Además, las estructuras de poder facilitan estas dinámicas y corporativismo para atacar a las víctimas y los valientes que las defienden”, ilustra Patricia Melgar, miembro de este estudio llamado 'Rompiendo el silencio en las universidades españolas', dirigido por Rosa Valls.

A pesar de que el estudio se llevó a cabo en 2008, su publicación no se ha producido hasta el año pasado en la revista más reconocida sobre violencia de género, Violence against women. Las cifras de agresiones a las mujeres son similares en otros países, pero la respuesta de las universidades extranjeras tiene detrás una inversión para que profesoras y estudiantes dispongan de recursos, cursos y apoyo para saber qué situaciones son violencia. “Es evidente que una acción rápida y decisiva de las instituciones contra el agresor anima a la víctima a denunciar”, concluye el informe 'Marcas Ocultas' realizado en 2010 en las universidades británicas con 2.058 entrevistas.

Cuando se denuncia las consecuencias van desde eliminar la promoción laboral, la pérdida de plazas, impedimentos para presentar las tesis doctorales o alumnas que ven disminuidas sus notas.

Los casos surgen con cuentagotas por el miedo y las dificultades de las víctimas para denunciar y acumular pruebas que prosperen. En 2014 la Fiscalía de Barcelona dio por probado que el catedrático de Sociología Jesús de Miguel había abusado durante varias décadas de decenas de estudiantes, pero los hechos habían prescrito y se archivaron. La Universidad de Barcelona evitó apartar al catedrático por el archivo, a pesar de la cascada de testimonios y el dictamen del fiscal. Hoy aún trabaja en esta institución pese a contar con 69 años.

“Nos sentimos decepcionados con el archivo pero el informe reconocía que había delito y nos legitimó. La Universidad se portó fatal y nunca nos apoyó. Es duro ver el corporativismo desde dentro. Atacaron al poco profesorado que nos apoyó, como un mensaje para que nadie más se implicara”, explica Ana Vidu, primera víctima que se atrevió a denunciar el caso.

jueves, 12 de enero de 2017

#hemeroteca #violenciasexual | El catedrático condenado por abusos sexuales publicó cinco trabajos sobre igualdad de género en Educación Física

Imagen: El Diario / Santiago Romero
El catedrático condenado por abusos sexuales publicó cinco trabajos sobre igualdad de género en Educación Física.
Dentro de sus múltiples publicaciones también cuenta con 'Características de la práctica deportiva en función del género' o 'Discriminación en la Educación Física y Deporte'.
Javier Ramajo | El Diario, 2017-01-12
http://www.eldiario.es/andalucia/catedratico-condenado-sexuales-Educacion-Fisica_0_600890126.html

Santiago Romero Granados mostró cierto interés por los asuntos de género e igualdad en su carrera académica. Así lo muestra la relación de trabajos firmados por el catedrático de la Universidad de Sevilla que acaba de ser condenado a casi siete años de prisión por tres delitos continuados de abusos sexuales y uno de lesiones, que aparecen en el Sistema de Información sobre Investigación en la Universidad de Sevilla y en el en ORCID (Open Researcher and Contributor ID).

'Gender Equity in Physical Education: the Use of Information' (traducido, "la igualdad de género en Educación Física: el uso de información") es el nombre de un estudio publicado en 2012 para la publicación 'Sex Roles: A Journal of Research'. Uno de los cinco trabajos sobre género e igualdad relacionados con la educación física que firmó, con otros autores, Santiago Romero,

El estudio firmado por Romero Granados aparece en ORCID, un sistema de identificación accesible de colaboradores en investigación y publicaciones académicas. En este caso se trata del "estudio del comportamiento de los profesores españoles y su manera de transmitir estereotipos de género en las clases de educación física de Secundaria".

Romero, según datos del sistema SISIUS (Sistema de Información sobre Investigación en la Universidad de Sevilla), también firmó una publicación de 2014 sobre 'Características de la práctica deportiva en función del género'; una publicación acerca de la 'Discriminación en la Educación Física y Deporte' para la web de Desarrollo de los Contenidos de Educación Física en Secundaria y Bachillerato del Ministerio de Educación; o el artículo sobre la 'Influencia del patrocinio y ,los medios de comunicación en la discriminación del deporte de élite femenino', firmado en solitario en la revista Tandem; así como otro similiar al mencionado en inglés 'Gender equity in Physical Education: the use of language', publicado en MOTRIZ, una publicación especializada sobre Educación Física.

También en el SISIUS aparece recogido el hecho de que la mayoría de los proyectos de investigación de los que fue responsable el catedrático tenían como eje la educación en valores en la Educación Física.

Las materias sobre las que que versa la trayectoria académica de Santiago Romero son diversas, destacando las publicaciones sobre educación física, deporte y nuevas tecnologías, el deporte en el ámbito escolar, los aspectos curriculares de la educación física y actuaciones prácticas, tendencias deportivas o formación deportiva, así como publicaciones específicas sobre pádel, fútbol, gimnasia rítmica o voleibol (fue seleccionador nacional y andaluz del equipo femenino), entre otros.

Presenta 19 tesis dirigidas y co-dirigidas (algunas de ellas también versaban sobre cuestiones de discriminación de género y deporte). De hecho, la última tesis dirigida en 2015 también trataba sobre los estereotipos de género: 'El atletismo y los estereotipos de género en el alumnado de ciencias de la actividad física y el deporte'. 26 libros publicados, diez participaciones en libros, 22 capítulos en libros, 70 publicaciones en revistas y aproximadamente un centenar de aportaciones a congresos completan el currículum del catedrático condenado por abusos.

Y TAMBIÉN…
El catedrático condenado por abusos sexuales forzaba el silencio de las víctimas amenazando sus carreras.

El decano de Ciencias de la Educación de la Universidad de Sevilla entre 1997 y 2009 hizo "ostentación de su poder académico desde un primer momento", dice la sentencia. Una de las víctimas tuvo el mejor expediente académico de su promoción y tenía "un incuestionable deseo de dedicarse a la docencia" pero ha terminado abandonando.
Javier Ramajo | El Diario, 2017-01-10
http://www.eldiario.es/andalucia/sevilla/Santiago-Romero_0_600190191.html
La denuncia por abusos sexuales destapó una realidad oculta en la Universidad de Sevilla.
Las tres profesoras que demandaron al catedrático Santiago Romero Granados vieron cómo 10 compañeros lo defendieron en el juzgado y sólo dos estuvieron de parte de ellas. La institución se vio obligada a aprobar un protocolo para luchar contra estos casos, tras el escándalo que supuso la revelación y siendo rector el ahora consejero Antonio Ramírez de Arellano. Fue después de que las afectadas recurrieran al Instituto Andaluz de la Mujer (IAM), impotentes ante un profesional de reconocido prestigio y que hasta ganó la Medalla de Plata al Mérito Deportivo. La presión desde ciertos sectores le llevó a dimitir de todos sus cargos, pero ha seguido dando clases hasta su suspensión, que no expulsión, este martes, tras una condena que ha llegado seis años después.
Olga Granado | El Diario, 2017-01-10
http://www.eldiario.es/andalucia/denuncia-sexuales-secretos-Universidad-Sevilla_0_600190109.html

miércoles, 11 de enero de 2017

#hemeroteca #machismo | Machismo de birrete

Imagen: El Diario / Rectorado de la Universidad de Sevilla
Machismo de birrete.
"El 22% de las mujeres que pasan por la universidad sufren acoso sexual en algún momento de su vida universitaria", dice un estudio.
Miguel Lorente | El Diario, 2017-01-11
http://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/Machismo-birrete_6_600599938.html

Un catedrático de la Universidad de Sevilla ha sido condenado por abusar sexualmente de dos profesoras y una becaria de su departamento. Para la mayoría de la gente era un buen hombre, un buen profesor, un buen compañero, un buen decano, un buen vecino… es decir, un hombre revestido de normalidad para poder seguir siendo un buen hombre y llevar a cabo todo lo que los hombres buenos hacen hasta ser descubiertos, y pasar, entonces, a ser "hombres malos", como afirma el magistrado del Tribunal Supremo, Antonio Salas; o sea, se convierten en "hombres malos por imperativo legal".

Todo ello, por supuesto, sin que el machismo tenga nada que ver en la motivación de sus conductas ni en la invisibilidad que se genera alrededor de unos hechos que se caracterizan por su prolongación en el tiempo, ante la mirada ciega de las personas que hay alrededor que, curiosamente, nunca ven nada. ¿Por qué resulta invisible abusar de una profesora o alumna en un despacho, y no lo es vender droga en esa misma habitación?

Lo que indica la sentencia que condena al catedrático por abusos sexuales y lesiones es que la violencia se mantuvo durante años, y lo que dicen los testimonios es que los hechos no se limitaron a estas tres profesoras que denunciaron. Sin embargo, el equipo de Gobierno de la Universidad de Sevilla de aquellos años, en lugar de investigar los hechos que pusieron en su conocimiento y de proteger a sus profesoras, prefirió dar credibilidad al profesor buen hombre y dejó que continuara en las mismas aulas y despachos donde llevaba a cabo el acoso y los abusos, pues ya se sabe que las mujeres "no son buenas" y que tienen la lengua fácil a la hora de denunciar a los hombres, bien sean sus parejas o sus profesores.

Lo terrible es que no hablamos de casos aislados. Uno de los trabajos más reconocidos, “An examination of sexual violence against college women” (Gross et al, 2006) recoge que el 22% de las mujeres que pasan por la universidad sufren acoso sexual en algún momento de su vida universitaria, y el estudio realizado por la Agencia de Derechos Fundamentales (FRA) (2014), indica que el 55% de las mujeres de la UE ha sufrido acoso sexual, porcentaje que en España es del 50%. Este informe muestra también que las mujeres con estudios universitarios sufren más acoso, concretamente un 69% en la UE y un 62% de las españolas, situación que refleja que el paso por la universidad se traduce en acoso sexual para muchas estudiantes.

Sin embargo, a pesar de la dimensión del problema, de la prolongación en el tiempo, de la repetición de cada una de las conductas de acoso, y de las importantes consecuencias que tiene para las mujeres que lo sufren, el número de denuncias es mínimo, hasta el punto que la Memoria de la FGE de 2016 recoge que en 2015 sólo se denunciaron 72 casos de acoso sexual.

La universidad también es machista y violenta
La universidad no es diferente al resto de la sociedad de la que forma parte, y si la sociedad es machista y violenta contra las mujeres, la universidad es machista y violenta contra las mujeres. Pero la universidad sí cuenta con una serie de circunstancias alrededor de muchas de las relaciones que se establecen dentro de ella que agravan la situación, especialmente la jerarquización y dependencia profesional y académica, circunstancias que unidas a la normalidad con la que se establecen esas relaciones, facilitan la vulnerabilidad y actúan como factores de riesgo para que el acoso se produzca.

Hoy muchas alumnas de nuestras universidades están siendo acosadas como parte de la violencia de género que existe en la sociedad, y lo están siendo por hombres buenos, por reconocidos profesores, por grandes científicos, al amparo del silencio y la invisibilidad de las personas que hay a su alrededor, y que prefieren pensar mal de una mujer y bien de un hombre antes que enfrentarse a la realidad.

La universidad, como vemos, no es distinta al resto de la sociedad pero sí puede marcar diferencias a la hora de abordar el problema existente, tanto en la prevención de este tipo de conductas dentro del propio contexto universitario, como en la incorporación de conocimiento y conciencia crítica en quienes en un futuro no muy lejano tendrán que enfrentarse como profesionales a los resultados de estas conductas y a su erradicación. No tiene sentido que, por ejemplo, en Medicina y en Psicología se enseñe al alumnado a tratar las consecuencias del acoso sobre la salud, y que no se esté trabajando al mismo tiempo para evitar que sufran acoso y para que incorporen la Igualdad a sus valores para luego aplicar el conocimiento. Por eso resulta trascendente contar con instrumentos para conseguir incorporar la Igualdad a la universidad.

La "ley para la Igualdad efectiva de mujeres y hombres" (2007) creó las Unidades de Igualdad en todas las universidades españolas para promocionar la Igualdad y para actuar contra las manifestaciones de la desigualdad, entre ellas la violencia de género. Todas las universidades cuentan con un protocolo de actuación frente al acoso para responder ante las denuncias, pero no es suficiente.

Abordar la realidad del acoso requiere algo más que un procedimiento de respuesta ante los casos denunciados, pues, por un lado, las denuncias sólo representan el 1-2% del total de casos, y por otro, porque la correcta solución de estos casos no tiene apenas impacto sobre las causas que los originan, lo cual lleva a que las agresiones sigan produciéndose desde la impunidad que supone que el 98-99% de los casos no se denuncien, y que de los denunciados no todos terminen en sanción.

La respuesta integral ante el acoso exige trabajar la prevención, la detección, la atención y protección, además de la respuesta ante las denuncias, y exige hacerlo sin dudar de la palabra de las mujeres y sí cuestionar la normalidad impuesta que se traduce en impunidad para los agresores, que ya no sólo recurren al peso de su palabra como hombres, sino que, además, tiran de reconocimiento y de prestigio para demostrar lo "buenos" que son.

El abuso se produce porque hay acoso previo, y el acoso se lleva a cabo como parte del machismo que también llega hasta las aulas. Erradicar el machismo es la forma de prevenir la violencia de género y de convivir en paz con Igualdad.

#hemeroteca #violenciasexual | El rector de la Universidad de Sevilla, tras la condena al catedrático: "Hemos dado un ejemplo lastimoso"

Imagen: El Diario / Miguel Ángel Castro
El rector de la Universidad de Sevilla, tras la condena al catedrático: "Hemos dado un ejemplo lastimoso".
Miguel Ángel Castro hace "autocrítica y pide "perdón" a las víctimas y "a toda la sociedad". El rector defiende la actuación de la institución al tomar medidas cautelares ahora y no antes sobre Santiago Romero, "uno de los nuestros". Romero Granados pese a la suspensión de todas las funciones académicas sigue percibiendo mientras tanto el 75% de las retribuciones básicas. Lamenta la "lastimosa lentitud judicial", arguye que tenía las manos atadas por la normativa y, si hubo que tomar alguna medida durante el proceso, "los jueces no lo hicieron en seis años".
Javier Ramajo | El Diario, 2017-01-11
http://www.eldiario.es/andalucia/sevilla/rector-Universidad-Sevilla_0_600540303.html

El rector de la Universidad de Sevilla, Miguel Ángel Castro, ha hecho "autocrítica" tras la sentencia contra el catedrático Santiago Romero por abusos sexuales pero ha defendido que "la primera medida" de la institución ha sido la de suspenderle de toda actividad académica, el mismo día que trascendió el fallo condenatorio, una vez que se ha reabierto el expediente disciplinario que fue bloqueado durante el proceso judicial.

"Nadie puede paliar el daño sufrido por nuestras compañeras. Hemos dado un ejemplo lastimoso", ha dicho. Castro ha defendido que "los elementos objetivos" con lo que cuenta "parecen expresar" que la Universidad ha dispensado un tratamiento simétrico hacia denunciado y denunciantes durante estos seis años, desde la denuncia (enero 2011) hasta la condena (enero 2017).

En una multitudinaria rueda de prensa en el Rectorado de la Hispalense, se ha disculpado "ante las víctimas y ante la sociedad" y ha mostrado su "máxima condena y repulsa y condena" ante la situación vivida por las profesoras, lamentando los hechos y mostrando su "solidaridad" con las víctimas, ofreciéndoles "todos los apoyos que puedan necesitar" por parte de la institución académica "para que continúen con su actividad docente e investigadora". "Toda la Universidad se empobrece cuando uno de los nuestros" ha actuado de esa manera. "Algo no se ha hecho bien".

"La Justicia en ningún momento puso ninguna medida cautelar"
Castro ha hecho un relato de los hechos relacionados con este caso, haciendo hincapié en que fue la Universidad la primera en poner la denuncia en conocimiento de la Justicia el 18 de enero de 2011. Antes, el 3 de noviembre de 2010, se había abierto un proceso de información reservada al respecto. "Es la Universidad de Sevilla la que denuncia", ha insistido el rector. Fue entonces, cuando el juzgado empezó la investigación, cuando se paralizó el expediente abierto "porque así lo dice la norma". "Han pasado seis años desde entonces, un tiempo demasiado largo que deseo lamentar. Llevábamos esprando largo tiempo", ha remarcado, advirtiendo que "la Justicia en ningún momento puso ninguna medida cautelar".

En cualquier caso, el rector ha dicho que se puso "toda la maquinaria" de prevención para facilitar a las denunciantes el "alejamiento" para el curso siguiente (2011-2012), ofreciéndoles "apoyo psicológico" y proponiendo estancias académicas en diversos puntos geográficos. Castro ha insistido en la "lastimosa lentitud judicial" y, viendo entonces que "el horizonte no era corto", la Universidad dispuso planes preventivos que son revisados anualmente y diviendo el departamento en dos, entre otras cuestiones. En esa línea ha recordado la aprobación en 2013 del 'Protocolo para la prevención, evaluación e intervención en las situaciones de acoso laboral, sexual y por razón de sexo', el plan de igualdad y actividades formativas de prevención. Ha apuntado sobre el protocolo que, desde entonces, la Hispalense lo ha activado en cuatro ocasiones (dos casos de presuntos abusos y otros dos de presunto acoso).

"Seguramente pudimos hacerlo mejor"
El expediente reabierto sobre Romero Granados, que pese a la suspensión de todas las funciones académicas sigue percibiendo mientras tanto el 75% de las retribuciones básicas, concluirá "con la máxima diligencia". "Seguramente pudimos hacerlo mejor", ha dicho, pero, acerca de tomar algún tipo de medida cautelar con el proceso judicial abierto, "los jueces no lo hicieron en seis años; ellos son los expertos en leyes".

Sobre el tratamiento de la Universidad hacia denunciado y denunciantes durante estos seis años de proceso judicial, el rector ha dicho que "tuvieron las mismas posibilidades". "Ellas nunca han perdido la condición de docentes" aunque, teniendo en cuenta "la carga de subjetividad de cómo se sienten, la sensación debe ser horrorosamente desigual". El rector ha asegurado que quiere recibirlas y no ha sabido concretar por qué su predecesor no las atendió. "No sé si las recibió o no", ha dicho, pero ha insistido en que se adoptaron decisiones para que no tuvieran contacto físico con el denunciado.

Castro no ha entrado en detalles legales de la sentencia ("yo no soy jurista") y ha dicho que los servicios jurídicos estudiarán si se recurrirá la responsabilidad subsidiaria a la que se ha sido condenada la Universidad. "No pienso en eso ahora mismo", ha respondido, aludiendo a que su orden de prioridades está siendo la suspensión del catedrático, las explicaciones ante la opinión pública, la atención a las víctimas y hacer "un análisis de todos los extremos contenidos en la sentencia" de cara a una posible asunción de responsabilidades entre profesores o personas que pudieron haber silenciado los hechos, aludiendo a una "investigación interna".

"No diría que hay un antes y un después" con la sentencia ya que actualmente "hay más posibilidades de denuncia y más sensibilización". Acerca de otras consecuencias del fallo, el rector espera que los previsibles recursos judiciales "no afecte" a su decisión de reabrir el expediente disciplinario y la suspensión del catedrático.

Y TAMBIÉN…
El Consejo Superior de Deportes revocará la medalla al Mérito Deportivo al catedrático condenado por abusos sexuales.
Santiago Romero fue seleccionador nacional y andaluz de voleibol femenino y en junio de 2010 recibió la Medalla de Plata de la Real Orden al Mérito Deportivo.
Javier Ramajo | El Diario, 2017-01-11
http://www.eldiario.es/andalucia/sevilla/Consejo-Superior-Deportes-Merito-Deportivo_0_600540685.html
Los protocolos de las universidades públicas se quedan cortos para frenar el acoso sexual.
La mayoría de los centros cuenta con mecanismos para atender a víctimas de abusos como los acreditados en Sevilla porque así lo exige la ley de igualdad. Las expertas aseguran que en muchos casos quedan en papel mojado porque no van acompañados de presupuesto, formación y sensibilización. El 25% de las universitarias españolas dice haber sufrido acoso sexual de manera frecuente, según un estudio de 2013.
Marta Borraz / Sofía Pérez Mendoza | El Diario, 2017-01-10
http://www.eldiario.es/sociedad/protocolos-universidades-publicas-acoso-sexual_0_600190642.html
La denuncia por abusos sexuales destapó una realidad oculta en la Universidad de Sevilla.
Las tres profesoras que demandaron al catedrático Santiago Romero Granados vieron cómo 10 compañeros lo defendieron en el juzgado y sólo dos estuvieron de parte de ellas. La institución se vio obligada a aprobar un protocolo para luchar contra estos casos, tras el escándalo que supuso la revelación y siendo rector el ahora consejero Antonio Ramírez de Arellano. Fue después de que las afectadas recurrieran al Instituto Andaluz de la Mujer (IAM), impotentes ante un profesional de reconocido prestigio y que hasta ganó la Medalla de Plata al Mérito Deportivo. La presión desde ciertos sectores le llevó a dimitir de todos sus cargos, pero ha seguido dando clases hasta su suspensión, que no expulsión, este martes, tras una condena que ha llegado seis años después.
Olga Granado | El Diario, 2017-01-10
http://www.eldiario.es/andalucia/denuncia-sexuales-secretos-Universidad-Sevilla_0_600190109.html
Mar González Rodríguez · Seminario Interdisciplinar de Estudios de las Mujeres de la US: "Que el condenado por abusos sexuales haya seguido dando clases ha puesto en riesgo al conjunto de alumnas y profesoras".
Mar González Rodríguez, doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación, encabezó las presiones para conseguir medidas cautelares contra el catedrático denunciado por abusos sexuales. "Cuando salió esto, hubo un escrito de miembros del decanato en apoyo del ahora condenado y poniendo en tela de juicio los testimonios de la víctimas. Esto no puede volver a ocurrir", lamenta.
Olga Granado | El Diario, 2017-01-10
http://www.eldiario.es/andalucia/seguido-puesto-conjunto-alumnas-profesoras_0_600190748.html

lunes, 9 de enero de 2017

#hemeroteca #violenciasexual | "En una discoteca no me habría pasado, pero con mi jefe no supe reaccionar"

Imagen: ABC / Santiago Romero
"En una discoteca no me habría pasado, pero con mi jefe no supe reaccionar".
Una de las profesoras víctimas de abusos sexuales por parte de su jefe, catedrático de la Universidad de Sevilla, relata en primera persona el esfuerzo que le supuso reconocer la agresión y denunciarla. “No pude ser tan fuerte como Teresa Rodríguez”, dice.
Daniel Cela | Público, 2017-01-09
http://www.publico.es/sociedad/universidad-sevilla-abusos-profesor-mujeres.html

Este es el relato de una de las tres profesoras que, según la sentencia del Juzgado de lo Penal número 2 de Sevilla, fueron víctimas de abusos sexuales continuados a manos de su jefe, Santiago R., catedrático de la Universidad Hispalense y decano de la Facultad de Ciencias de la Educación durante 13 años. “Es la historia de David contra Goliat. Yo era una profesora rasa, el último mono, y él era un catedrático de reconocido prestigio dentro de la Universidad”, cuenta Raquel C, la mayor de las tres víctimas.

Raquel no es su verdadero nombre. Utiliza el anonimato porque aún siente “miedo y vergüenza” de lo que ocurrió. “Yo no tengo el valor que tuvo Teresa Rodríguez para contarlo con la fuerza con que lo hizo ella”, dice. Hace dos semanas, la líder de Podemos Andalucía denunció públicamente que tres días atrás había sido víctima de una “agresión sexista” por parte de un reconocido empresario sevillano, vocal de la Cámara de Comercio, y anunció que interpondría una querella contra él en los tribunales. El hombre, Manuel Muñoz Medina, la “acorraló contra la pared” y, tapándole la boca con la mano, simuló besarla en los labios. 

Más tarde, él mismo explicaría que fue “una broma de mal gusto”, que estaba de celebración navideña y había bebido algunas copas. Pero la reacción de la sociedad civil tras la denuncia de Rodríguez fue tan encendida que en 48 horas la Cámara de Comercio pasó de una leve amonestación a exigir su dimisión como miembro de la directiva. Fue fulminante. La líder de Podemos se había preguntado qué habría pasado si la víctima hubiera sido una mujer anónima, sin poder, dependiente económica y laboralmente de su agresor, su jefe, en lugar de ser ella, una figura pública, dirigente de un partido político y con cierto peso social. ¿Qué habría pasado? ¿Se habría callado por miedo? ¿Habría tenido que aceptar que la agresión de aquel hombre era normal, una broma?

Raquel y sus dos compañeras profesoras de la Universidad de Sevilla sufrieron agresiones sexuales, físicas, verbales y psicológicas a manos de su jefe, la persona que les dirigía dentro del departamento, a quien debían preguntar las dudas, de quien dependían para los descansos, quien tenía autoridad sobre su trabajo, el que podía aprobar o denegar sus licencias de estudios. Los abusos sexuales tuvieron lugar hace nueve años, entre 2006 y 2010, pero ellas lo denunciaron hace casi siete. “Santiago explicaba que su actitud con nosotras era normal, porque todos éramos profesores de Educación Física, y, según él, tenemos un sentido de nuestra corporeidad distinto”, recuerda Raquel. “Me decía: esto que hago contigo se lo hago a una profesora de Educación Infantil y me denuncian por acoso. Él era consciente de lo que estaba haciendo”, explica.

La instrucción del caso ha sido tan lenta, que incluso el juez ha usado el retraso “indebido” en el procedimiento como atenuante en la sentencia. El exdecano acaba de ser condenado a seis años y nueve meses de prisión por cuatro delitos, tres delitos continuados de abusos sexuales y uno de lesiones. Durante el largo y “asfixiante” proceso judicial, el acusado ha seguido y sigue dando clases en la misma universidad. De las tres víctimas, sólo una -Raquel- se atrevió a volver al trabajo, pero sólo cuando la universidad aceptó aplicar un estricto plan de prevención para que el agresor y la agredida no coincidieran jamás en el mismo espacio físico.

Antonio Ramírez de Arellano, el entonces rector de la Hispalense y hoy consejero de Economía del Gobierno de Susana Díaz, “fue el primero en tomarse nuestro asunto muy en serio para que pudiéramos volver a nuestra actividad académica”, recuerda la profesora. Estableció un reparto a medias del tiempo presencial en la facultad para cada uno, el 50% para él y el otro 50% para ella, y reubicó a Raquel en otro despacho, en el ala opuesta al edificio de la Facultad de Educación. “Aún así, 15 minutos antes de que terminara mi horario, salía corriendo para no encontrármelo. Una vez, él se saltó la norma y lo vi de frente en el hall de la facultad. Me dio un ataque de ansiedad, me escondí en la conserjería y llamé a la directora del departamento para que viniera a por mí a recogerme”, recuerda Raquel.

Tenía 30 años cuando sufrió los abusos sexuales. Estuvo nueve meses de baja por depresión y luego la universidad le facilitó varias licencias de estudios para que no tuviera que volver a su departamento, donde Santiago seguía dando clases. “El primer rector de la Hispalense al que expusimos nuestra situación, Joaquín Luque, no se atrevió a meterle mano al exdecano. Nos dio una baja por prescripción rectoral. A él lo apartaron de la dirección del departamento, pero siguió dando clases, y a nosotras nos buscaron una salida fuera, en el extranjero o en Sevilla, pero lejos de la facultad”, explica. Las otras dos mujeres tuvieron desigual suerte. Una de ellas era profesora interina, pero en el momento de los abusos había entrado como becaria en el departamento de Santiago. Ahora está fuera de la Universidad, porque tras la denuncia nunca se atrevió a volver a la facultad, no leyó a tiempo su tesis y perdió su puesto.

La tercera víctima, la que además de abusos sufrió lesiones psicológicas según el juez, estuvo de baja más de seis años, “casi la mitad del tiempo que lleva contratada”. Ella no se atrevió a volver a su puesto ni siquiera con el plan de prevención para evitar cruzarse con su agresor. Hasta hace apenas un mes no ha vuelto a la facultad. “Nos agredió por separado, pero con el tiempo nos reconocimos. Estábamos aterrorizadas y reconocimos nuestros síntomas: caer enfermas siempre, tener miedo, estar deprimidas y bajas de ánimo, dejar de hablar… Cuando al fin hablamos entre nosotras, nos empoderamos mutuamente y denunciamos”, recuerda Raquel.

Lo más difícil de explicar, para ellas mismas, es por qué tardaron tanto en hacerlo público, en identificar lo que les ocurría como agresión y en denunciarlo. “Me daba vergüenza reconocer lo que estaba pasando. Por permitir que pasara durante tanto tiempo. No quería admitir que fui cobarde muchos años en los que no dije nada a nadie. Era muy raro. En una discoteca jamás me habría pasado, porque yo sé mantener las distancias y reconocer cuándo alguien intenta sobrepasarse. Nunca lo he admitido. Pero en el trabajo… con mi jefe… no supe cómo reaccionar. Conocía a Santiago desde que estudié Magisterio”, se explica Raquel.

En la primavera de 2010, las tres mujeres relataron la agresión ante el Instituto Andaluz de la Mujer, dependiente de la Consejería de Igualdad, que les orientó para denunciar el caso ante los servicios jurídicos del Rectorado de la Universidad de Sevilla. Se abrió una investigación interna, dirigida por dos funcionarios, que hizo declarar a ambas partes, como si fuera un juicio. Raquel estuvo nueve horas declarando. La Hispalense terminó elevando el caso a los juzgados de lo Penal de Sevilla. En el juicio, unos diez profesores del departamento que dirigía Santiago R., antes de ser apartado, acudieron a declarar en favor del acusado, y sólo dos lo hicieron para defender la versión de las víctimas (un hombre y una mujer). Desde 2010, tras conocerse la denuncia, ninguna de las tres víctimas ha vuelto a subir a la secretaría del departamento “para no encontrarse con algunos compañeros que lo han defendido”.

El magistrado Luis Javier Santos Díaz también ha condenado al catedrático universitario a pagar una indemnización de 110.000 euros a las tres víctimas -30.000 euros a dos de ellas y 50.000 euros a la profesora que además ha sufrido las lesiones psicológicas-. La sentencia, además, declara responsable civil subsidiaria a la Universidad de Sevilla, porque los abusos tuvieron lugar dentro de sus instalaciones. En caso de que el acusado se declarase insolvente o no pudiera pagar la indemnización, la Hispalense tendría que hacerlo en su lugar (aunque a Santiago R. ya le fue embargado un piso en el municipio sevillano de Mairena de Aljarafe valorado en 250.000 euros, que podrá ser usado como fianza civil). El abogado de dos de las víctimas denuncia “la pasividad de la Universidad de Sevilla” en este asunto, y el que haya permitido que “el agresor siga con su vida mientras buscaba un escondite a las víctimas, lejos de su lugar de trabajo”. El fallo puede ser recurrido ante la Audiencia Provincial.

Y TAMBIÉN…
La Universidad de Sevilla suspende al catedrático condenado por abusos.

Entre las medidas cautelares se encuentra la prohibición de acceder a la Facultad de Ciencias de la Educación.
B.D. | ABC, 2016-01-10
http://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-universidad-sevilla-suspende-catedratico-condenado-abusos-201701101632_noticia.html