Mostrando entradas con la etiqueta Versatilidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Versatilidad. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de febrero de 2018

#hemeroreca #sexo #gais | El Mercado de las Yeguas, la fiesta sexual más salvaje de Berlín

Imagen: El País / Mercado de las Yeguas
El Mercado de las Yeguas, la fiesta sexual más salvaje de Berlín.
En Berlín se celebra cada año una fiesta gay en la que unos hombres adoptan un papel sexual sumiso, y otros, dominante.
Luisgé Martín | El País, 2018-02-13
https://elpais.com/elpais/2018/02/08/eps/1518100938_079944.html

El Mercado de las Yeguas es una fiesta gay que comenzó a celebrarse hace varios años en Berlín y que se ha extendido a otras cuatro ciudades alemanas y a Ámsterdam. En ella sólo se admite a hombres, que deben decidir antes de entrar si desean desempeñar el papel de yeguas o el de sementales. Los primeros, las yeguas, acuden antes al club en el que se realiza la fiesta, y allí, ayudados por los “mozos de caballeriza”, se desnudan completamente y se colocan una capucha que les cubre los ojos. Cuando se abren las puertas del local para los sementales, todas las yeguas están ya desnudas y a merced de los deseos de éstos. Pueden usarlas sexualmente como deseen: con las yeguas que han elegido la capucha de color blanco deben respetar las reglas del sexo seguro; con las que, por el contrario, han elegido el color rojo, los sementales tienen libertad para actuar como prefieran. Los “mozos de caballeriza”, repartidos por todo el local, son los encargados de vigilar ese cumplimiento y de retirar del “mercado” a las yeguas que deseen abandonarlo.

A las fiestas de Berlín, que se ­celebran en el club Kit-Kat, acuden aproximadamente 200 personas, repartidas con bastante equilibrio entre sementales y yeguas. Hay sobre todo dos grandes espacios, amueblados con gruesos colchones de cuero negro, en los que los sementales montan a las yeguas, enmarañados unos y otros en figuras corporales interminables. Pero también en la barra del local o en las zonas más calmadas puede ­verse a una yegua arrodillada ante el semental, complaciéndole, mientras éste charla con otro o bebe una copa.

El Mercado de las Yeguas —dicen sus organizadores— no se rinde ante ningún moralismo. Es una exaltación del erotismo masculino homosexual que no renuncia a lo primario, a lo instintivo, a lo atávico. Sus leyes son, dulcificadamente, las del sadomasoquismo: poseer o ser poseído, dominar o someterse, imponer la propia voluntad o anularla completamente. Los ­asistentes tienen una media de edad alta, en torno a los 40 años, pero la tipología es diversa: desde cuerpos desastrados y fofos hasta jóvenes musculados.

Camilo F., un colombiano de 33 años que vive en Berlín, acude siempre a las fiestas del Kit-Kat y a las que se celebran en Leipzig, a una hora de viaje desde la capital. En 2017, según se anuncia rigurosamente en la página web del Mercado de las Yeguas (FickstutenMarkt), se habrán celebrado 15 sesiones entre las dos ciudades. “A veces me gusta ser yegua y a veces semental, no tengo un rol estricto”, dice Camilo. “En Leipzig, donde no me conoce nadie, suelo ser yegua, y en Berlín prefiero ser semental porque me encuentro con algunos amigos. Supongo que esa división tiene que ver con un análisis todavía machista de la sociedad, donde es más respetable ser el que domina. Pero las sensaciones son igual de poderosas en uno y otro caso, y no me avergüenzo de ninguna de ellas. Me siento completamente vivo en esas fiestas”.

Camilo asegura que en cada sesión del Mercado suele tener una media de 10 parejas sexuales, aunque cuando se desempeña como yegua, cegado por la capucha, no puede asegurar cuántas de ellas han sido distintas. “Sé perfectamente que en los días de Leipzig tengo relaciones con hombres por los que, en una situación normal, sentiría casi repulsión. Pero justamente eso es lo que hace este juego sexual fascinante: la transgresión de todas las convenciones del deseo, la aceptación de valores primitivos”.

Josep Maria Miró escribió una pieza de microteatro que arranca de este escenario y enfrenta a un hijo-yegua con su madre cuando ésta descubre su secreto. La obra se ha representado con éxito en Miami o en Venezuela, desde donde Eduardo Fermín, su director, habla con entusiasmo de la sordidez y oscuridad del texto. “Vi a muchos espectadores llorar y hablé con personas que salían asombradas porque desconocían que esos lugares existen. No hacían juicios de valor, sólo sentían compasión por los personajes”.

Durante la embriaguez de la fiesta, sin embargo, la compasión parece un sentimiento inoportuno: convienen más la euforia y la ­lujuria.

martes, 2 de febrero de 2016

#hemeroteca #homosexualidad | ¿Quién hace de mujer en la pareja homosexual?

Imagen: El Mundo
¿Quién hace de mujer en la pareja homosexual?.
Gabriel J. Martín | Atresmedia, 2016-02-02
http://consejos-sexo.atresmedia.com/quien-hace-de-mujer-en-la-pareja-homosexual/

En las parejas gays, ¿quién hace de mujer y quién de hombre? O, diciéndolo de otra forma, ¿quién es cuchillo y quién tenedor? Sorpréndete: la mitad de la población homosexual es versátil, es decir, practican los dos roles.

Se le atribuyen a Ellen DeGeneres la analogía según la cual “preguntar a una pareja gay quién hace de mujer es como preguntar a unos palillos chinos quién hace de tenedor”. Cuando se nos mira a los homosexuales a través de los ojos de la heterosexualidad, se dan este tipo de errores. Para los curiosos y para que mi comunidad se conozca mejor a sí misma, escribimos este artículo.

En estudios de 1987*, ya se hablaba de tres modelos de parejas gais: el modelo griego, el latino y el igualitario. El primero se refería a parejas donde existía una notable diferencia de edad entre los novios mientras que el segundo hacía referencia a una pareja donde los miembros asumían roles de género diferentes. En efecto, era muy característico de nuestra cultura que hubiera parejas homosexuales donde uno de ellos tenía un rol más masculino y, el otro, más femenino y ello sucedía tanto en parejas de gais como de lesbianas. Sin embargo, y también ya desde ese texto de 1988, se precisaba que la tendencia mayoritaria (y en crecimiento) era la del modelo igualitario donde no existían este tipo de diferencias de rol de género entre los miembros de una pareja. Y ahí es donde nos encontramos en el presente: en que, en la mayoría de parejas gais, los dos somos palillo. Pero, ¿qué es esto de ser palillo?

Muchos siguen pensando en el rol anal como ejemplo de rol de género, donde el pasivo representa el aspecto femenino/receptivo de la relación mientras que el activo representaría el aspecto masculino/expansivo. ¿Tenedor y cuchillo? Pues tampoco. Primero porque el rol anal no implica ni masculinidad ni feminidad y, segundo, porque los gais, en general somos también palillo a la hora de follar. Vamos intercambiando y, ahora tú haces de tenedor, ahora tú haces de cuchillo (lo que viene siendo un polvo “flip-flop” de toda la vida). Tenemos cientos de estudios sobre el rol sexual y sabemos muy bien que, si algo somos los gais, es versátiles. Antes de seguir, dos aclaraciones. La primera: el rol anal está muy estudiado no por curiosidad morbosa sino porque es un factor importante en la transmisión de ITS. La segunda es para heterosexuales que no conozcan nuestro argot: pasivo es el penetrado, activo es el que penetra y versátil es el que mejor se lo pasa si está en el centro de un trenecito. Esos estudios a los que antes aludía* nos demuestran que la mitad de los gais son totalmente versátiles y que si no follan y son follados en el mismo encuentro, como que se quedan a medias. Hay un tercio de gais que son “versátiles más activos” o “versátiles más pasivos” terminología que viene a traducirse en que, aunque estos hombres tienen preferencia por penetrar o ser penetrados, también les divierte asumir el otro rol.

Por último, hay un 17% que se viene situando en ambos extremos de la distribución y son o bien exclusivamente activos o bien exclusivamente pasivos. Así que ya sabes: de cada diez gais que conozcas, habrá un tenedor, un cuchillo y ocho palillos chinos. Aunque, como dice mi amigo Ángel: “a mí lo del cubierto no me importa, yo lo que quiero es que me (la) coman bien y punto”.

*De Cecco, J. (1987). Gay Relationships. The Haworth Press. New York.
*Lyons A, Pitts M, Smith G, Grierson J, Smith A, McNally S, and Couch M. (2011). Versatility and HIV vulnerability: Investigating the proportion of Australian gay men having both insertive and receptive anal intercourse. Journal of Sexual Medicine. Aunque sea un estudio en población australiana, la distribución se considera muy representativa de la población gay occidental.