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viernes, 5 de julio de 2024

#hemeroteca #lgtbi #orgullo | De los cuatro gatos a la locura total: la transformación del Orgullo vista con los ojos de un acompañante

El Diario / RQTR en la manifestación del Orgullo de 1995 en Madrid //

De los cuatro gatos a la locura total: la transformación del Orgullo vista con los ojos de un acompañante

Desde que marché por primera vez junto a los protagonistas LGTBI, la manifestación ha alcanzado una dimensión extraordinaria, aunque al final siento que subyace la esencia de exigir derechos al tiempo que se baila, se abraza, se besa y se festeja
Raúl Rejón | El Diario, 2024-07-05
https://www.eldiario.es/sociedad/cuatro-gatos-locura-total-transformacion-orgullo-vista-ojos-acompanante_129_11503526.html

Soy el privilegio: soy hombre. Soy blanco y encuadrado como heterosexual. Este 6 de julio, como casi todos los años, iré al Orgullo de Madrid. Y aunque la cartelería del Ayuntamiento se esfuerce por esconderlo será, otra vez, una manifestación y una fiesta a la par.

El Orgullo LGTBI de Madrid ha pasado de reunir en 1995 a 2.000 personas por un carril de la calle de Alcalá mientras el tráfico atronaba a su lado a ocupar el Paseo de El Prado con varios cientos de miles de personas. Una metamorfosis radical para alguien que, al acompañar a los protagonistas, descubrió el activismo, el compromiso y la reivindicación. De la marcha junto a los compañeros que ponían la cara ante las cámaras para proteger a quienes no habían podido salir del armario al gran desfile en el que todo el mundo reclama su ‘selfie’.

“Nadie se descuelga”
“Nadie se descuelga. Nadie va solo”. Esa era la consigna en 1995, 1996 o 97 me cuenta Ignacio Blanchart, que fue vicepresidente de la asociación de gais y lesbianas de la Universidad Complutense de Madrid, Rosa que te Quiero Rosa (RQTR), una de las organizadoras de las manifestaciones de la segunda mitad de la década de los 90. “Teníamos que cuidarnos porque habían apuñalado a un compañero mientras pegaba carteles para anunciar la manifestación”.

Conozco a Ignacio desde hace 35 años. Y me cuenta esto porque he pedido a mis amigos y amigas que me ayuden a recordar cómo ha ido cambiando el Orgullo. Muchas veces, desde al lado, las transformaciones más sutiles no se aprecian.

Cuando caminábamos en aquellas marchas, las televisiones y los fotógrafos iban buscando personas que no se taparan la cara. “En las ‘manis’ de los años 90 nos insultaban por la calle al pasar”, recuerda Rebeca Gómez, que estuvo junto a su novia entre los que crearon RQTR. Ella también está aportando sus recuerdos a este periplo de la memoria. Vaya por delante: en los locales de esa asociación, mientras ayudábamos a pintar pancartas para el Orgullo, Rebeca y yo acabamos convirtiéndonos en pareja.

Estos días basta con teclear en el buscador de internet: “Entradas fiestas Orgullo” para comprobar la cantidad de locales que montan su ‘Pride party’ para después de la manifestación. Todas con precio a la altura de Nochevieja. Todas se llenan. Ignacio me recuerda que nosotros íbamos a un local llamado La Rosa, al lado de la plaza del Carmen de Madrid, “porque si eras gay, lesbiana, trans o amigo solo podías ir a dos fiestas el día del Orgullo: la de La Rosa o la de Xenon. No había más”. “Amigos” era como nos llamaban a los ‘simpatizantes’ con la causa.

“La espectacularización de la sociedad no es algo nuevo, aunque ciertamente en los últimos años, cuanto más espectacular sea un fenómeno, más visible se vuelve y más atención se le presta”, me contesta la catedrática de Antropología Social de la UOC y experta en activismos LGTBI, Begonya Enguix. “Siempre he destacado que el Orgullo, además de fiesta, es reivindicación, aunque esa reivindicación sea festiva”.

De repente somos cientos de miles
No recuerdo cuándo la marcha del Orgullo se transmutó en masiva. Veo que en 1999 la policía contó 30.000 asistentes (¡más que lo que calcularon los organizadores!). Ignacio apunta: “El año 2000 fue una explosión. Había muchas carrozas, mucha fiesta, mucha alegría...”. La hemeroteca refuerza esa idea. Ese año, de repente, salimos a la calle 100.000 personas. “Íbamos caminando y grupos de señoras mayores nos aplaudían y bailaban en la acera”, me asegura Rebeca. ¿La verdad? No tengo una imagen nítida de cómo se multiplicaba la dimensión. Décadas después, en mi memoria particular se pasa de un grupito de cuatro gatos a una locura total en 2007 con el Europride.

Por eso echo mano de otro referente con el que he salido a manifestarme varias veces: el que fue redactor jefe de la revista ‘Zero’, Mario Suárez. “En la revista empujamos mucho, justo desde 2000, para que el Orgullo creciera al estilo de, por ejemplo, San Francisco. Los meses de junio, la portada ya era muy, muy política, para calentar el ambiente”. Y entonces llegó la ley de matrimonio igualitario en 2005, que convirtió España en una referencia mundial, me recuerda Mario como diciendo: “¿No te acuerdas de eso?”

Siempre unido a los bares

Como no fue posible durante muchos años “la expresión libre y en público de los deseos y pasiones no normativos” los lugares de reunión eran “fundamentalmente bares y discotecas”, explica la antropóloga Begonya Enguix. Algunos de los cuales siguen existiendo y patrocinando carrozas en la manifestación de Madrid. “No olvidemos que el referente moderno del activismo y la lucha LGTBIQ+ es un bar, el Stonewall Inn de Nueva York. Por tanto, lo comercial ha estado siempre muy relacionado con las realidades LGTBIQ+”, analiza.

Lo cierto es que, a lo largo de estos años, el día del Orgullo me inundaba como una mezcla de fiesta y reivindicación. Como una inmersión en el universo LGTBI que, sinceramente, su actual maxidimensión ha diluido en parte. Porque ahora somos mucho más espectadores que participantes. Las vallas que delimitan el recorrido y el larguísimo número de carrozas nos ha ido apartando.

“Cuando nos gustaba una carroza hacíamos la cabalgata con ella. Al son de la música que ponían, coreando cánticos”, evocan Ignacio y Rebeca. Y es cierto que mientras caminábamos por Gran Vía –porque sí, durante algunas ediciones se invadía la Gran Vía– hacíamos temblar el asfalto cantando “que bote Fuencarral”, una de las vías por las que cruzábamos. Admito que es cierto que la muchedumbre era tal al lado de los vehículos que cualquier experto en seguridad se hubiera puesto lívido o perdido las plumas de arriba abajo.

Hay voces que consideran que el Ayuntamiento de Madrid ha terminado por asestar un abrazo del oso al Orgullo. Rebeca, Mario e Ignacio coinciden en que ha habido tiempos peores. Porque mientras Madrid no paraba de recibir visitantes, agrandar su figura de foco de impulso por los derechos y llegar a ser elegida para el World Pride, hubo momentos en los que esa misma administración deseó que nos manifestáramos en un parque periurbano alejado del centro como es la Casa de Campo. Sacó la música de la plaza germinal de Chueca. Obligó a un pregón ‘sottovoce’ y redobló las multas.

Salir a exigir derechos al tiempo que se baila, se abraza, se besa y se festeja es lo que más huella me ha dejado el Orgullo. Es lo que recuerdo y me recuerdan como su idiosincrasia. Ser partícipe.

“Creo que es una posición improductiva considerar incompatible la protesta con el mercado y la fiesta”, abunda Begonya Eguix. “Ambos no tienen por qué ser contradictorios. De hecho, se refuerzan, puesto que refuerzan la visibilidad de las realidades y las luchas LGTBIQ+ y su reconocimiento. Yo siempre he defendido que la manifestación de Madrid era una manifestación y no un desfile, y que es tan festivo como reivindicativo, aunque incluya cuerpos y carrozas espectaculares y comercializables o comercializados”.

Quizá por el lugar vital de dónde vienen, mis amigues concuerdan en que, durante todo este tiempo, hemos defendido que “cuánto más visibles, mejor” y que "el Orgullo crítico y el ‘oficial’ son complementarios”.

Tan complementarios que, este año, vamos todos juntos a las dos manifestaciones, una vez más.

viernes, 18 de mayo de 2018

#hemeroteca #lgtbifobia | Madrid se tiñe de negro contra la LGTBIfobia: “No son suicidios, son asesinatos”

Imagen: Cuarto POder / Homenaje a Thalía en Madrid, 2018-05-17
Madrid se tiñe de negro contra la LGTBIfobia: “No son suicidios, son asesinatos”.
Sara Montero | Cuarto Poder, 2018-05-18
https://www.cuartopoder.es/derechos-sociales/2018/05/18/90687/

Ni lentejuelas, ni tacones, ni siquiera colores. Este jueves, una marea negra ha recorrido Madrid, desde la plaza de la Villa a la de Pedro Zerolo, para protestar contra la LGTBIfobia. Por los suicidios de adolescentes, por las agresiones, por el miedo. Cientos de personas han salido a decir que están hartas bajo el lema “Contra sus violencias, rabia y disidencia”.

Las asociaciones convocantes habían pedido a los asistentes que vistieran de oscuro, camuflándose con la noche que acechaba al cielo al comienzo de la manifestación. En el día contra la LGTBIfobia había poco que celebrar. “Existen cuestiones que nos atraviesan. Hay personas que se suicidan por la presión social y no se está haciendo nada para eliminar el odio que lo provoca”, explica Daniel, miembro de la asociación Erre Que Te Erre. Durante el último año se han registrado más de 300 agresiones LGTBIfóbicas en la Comunidad de Madrid, mientras el Gobierno autonómico sigue sin desarrollar por completo la ley trans, aprobada hace casi dos años. Por ello, Daniel habla también de “transfobia institucional”, que se trasmite desde la política a “los registros civiles y la sanidad pública”.

Los manifestantes han exigido más visibilidad, pero libre de estereotipos y miradas plumofóbicas. “Queremos más rectores que sean maricones” y “más decanas, que sean lesbianas”, coreaban sobre esos espacios aún sin conquistar. Este es, sin duda, el año ‘trans’, un objetivo que se ha respirado en eslóganes que se han gritado durante la caminata: “¿Donde están las trans en el mundo laboral?”, se preguntaba esta “resistencia”.

Como ejemplo de la impunidad con la que la LGTBIfobia sigue campando a sus anchas, resaltan la última campaña de Hazte Oír, cuyas ideas el colectivo aún se esfuerza en combatir. “Mujeres con vulva, mujeres con vagina, hay muchas más mujeres de las que te imaginas”. La Conferencia Episcopal tampoco se ha librado de las críticas.

El enemigo a combatir: el miedo
Si hay algo que explique esta manifestación es ese recelo que se cuela en la rutina de estas personas y que les hace mucho más difícil el día a día. El temor, una sensación que Mauricio, un manifestante, describe a la perfección: “Yo vivo fuera de Madrid y siento miedo al volver a casa o al ir de la mano con un chico. Cuando viene alguien detrás, miras con desconfianza”, argumenta. Ellos tampoco se sienten seguros, a pesar de reconocer que sus compañeras lesbianas o transexuales se enfrentan a situaciones similares o peores.

Aunque la violencia sea la punta de la pirámide, hay muchas situaciones en las que sus cuerpos y su sexualidad se usan como reclamo. Ellas están hartas de protagonizar las fantasías sexuales de la industria del porno, pensadas desde el cisheteropatriarcado. “No estamos para entretener a heteros”, decía una de las pancartas.También ha habido palabras contra la bifobia, más invisibilizada que la homofobia o la transfobia. “No es curiosidad, es bisexualidad”, gritaban contra el estereotipo de promiscuidad y frivolidad en el que se suele encerrar a estas personas a través de bromas o comentarios. Más desconocida aún es la realidad de las personas no binarias. “¡Viva la lucha de las maribibolleras!”.

Nada ha parado a esta marea negra. Ni siquiera las gotas que la ha interrumpido a la altura de Sol. “No está lloviendo, Madrid se está corriendo”, bromeaban, despertando alguna sonrisa entre los vecinos y turistas que miraban con curiosidad. Este riachuelo de indignación ha hecho otra parada al pasar por la comisaría de la calle Montera, al grito de “Dame con la porra hasta que me corra”.

Críticas al Orgullo capitalista
También ha habido una crítica fuerte a la mercantilización del Orgullo Gay. “Es una fiesta para reivindicar, no para que ganen dinero determinados negocios y discotecas”, explica Daniel. Es un sentimiento compartido a juzgar por algunas arengas: “Se defiende, el orgullo no se vende”.

Finalmente, la manifestación ha acabado en la plaza Pedro Zerolo, donde se ha producido uno de los momentos más emotivos. Se ha guardado un minuto de silencio por Thalía, la adolescente trans que se suicidó hace unos días en Móstoles. Las luces de los móviles han roto la oscuridad de toda la marcha. Minutos antes se había leído un manifiesto, en el que se recordaba “a esas compañeras que no resistieron” y también a esas personas ” a las que miedo a exponerse les impide salir hoy”. También han criticado la instrumentación que ha hecho el Estado de Israel de su causa, que ha usado para hacer un “lavado de cara” a la violencia que ejerce contra el pueblo palestino.

Durante el discurso, han puesto sobre la mesa las reivindicaciones pendientes: “Nuestros suicidios son sus asesinatos. Nuestra existencia pone el peligro del cisheteropatriarcado”. Este año, no quieren una fiesta rosa y plagada de purpurina, sino un “Orgullo disidente y combativo”.

#hemeroteca #lgtbifobia | Medio centenar de personas se concentran en Chueca en defensa del colectivo ‘trans’

Imagen: El País / Concentración contra la LGTBIfobia en Madrid
Medio centenar de personas se concentran en Chueca en defensa del colectivo ‘trans’.
Arcópoli reivindica la “autodeterminación del género como parte de la dignidad de todas las personas”.
Carlos Moreno Ginés | El País, 2018-05-18
https://elpais.com/ccaa/2018/05/17/madrid/1526550958_295253.html

Unas 50 personas convocadas por la asociación defensora del colectivo LGTBI Arcópoli se han concentrado esta tarde en la plaza de Pedro Zerolo, en el barrio de Chueca, por el Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia. Este año se ha puesto el acento en la despatologización de la transexualidad, para lo que se ha exigido “la plena autodeterminación del género como parte de la dignidad de todas las personas”.

Así lo ha subrayado la concejal socialista del Ayuntamiento de Madrid Purificación Causapié, que ha participado en la concentración: “No podemos seguir considerando a los transexuales personas enfermas, la identidad de género es un derecho y depende de cómo la persona se identifique”, ha explicado. Rubén López, portavoz de Arcópoli, ha destacado que el Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia ha registrado 99 agresiones contra el colectivo en lo que va de año, y ha reivindicado la puesta en marcha de la ley LGTB y Trans, aprobadas en el 2016.

Alberto Jiménez (cantante del grupo Miss Caffeína), Marina Fernández (concursante de Operación Triunfo), su pareja transexual Bast y la cantante transexual Alicia Ramos fueron los encargados de leer el manifiesto. Tras la lectura, los manifestantes han formado con cartulinas la bandera ‘trans’ (azul, blanca y rosa).

Imagen: El País / Manifestación contra la LGTBIfobia en Madrid
Más tarde, varios colectivos juveniles defensores de los derechos LGTB se han concentrado a las 21.00 en la plaza de la Villa vestidos de negro. “Queremos aprovechar este día para enfatizar todos los problemas que este colectivo tiene que enfrentar hoy en día y que aún persisten”, ha señalado un portavoz de Erre Que Te Erre, la asociación LGTB de la Universidad Complutense de Madrid. Más de 200 jóvenes han marchado desde calle Mayor hasta la plaza de Pedro Zerolo gritando proclamas como “no son suicidios, son asesinatos”, entre otros lemas.