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domingo, 11 de junio de 2017

#hemeroteca #testimonios | Ruth Davidson, una Tory atípica para salvar el partido

Imagen: El País / Ruth Davidson y su pareja Jen Wilson
Ruth Davidson, una Tory atípica para salvar el partido.
La escocesa, de clase obrera, cristiana abiertamente lesbiana y europeísta, ha logrado evitar la debacle de los Conservadores con el avance de la formación política en su nación.
María R. Sahuquillo | El País, 2017-06-11
http://internacional.elpais.com/internacional/2017/06/10/actualidad/1497117943_485989.html

Quién le iba a decir a dos chicos de club de Oxford como David Cameron o Boris Johnson, que iba a ser una mujer de clase obrera, criada en un barrio de viviendas sociales nada menos que de Glasgow la que evitaría el descalabro total del Partido Conservador. Probablemente nunca habría imaginado la rígida Theresa May que sería una política escocesa, de carcajada fácil, joven y abiertamente lesbiana la que la salvase de arder en las cenizas de la oposición. Pero así ha sido. La nueva heroína Tory se llama Ruth Davidson, tiene 38 años, es cristiana, fue periodista y está comprometida con otra mujer. Ha sido esta mujer de porte rotundo, cabello corto y oscuro y ojos chispeantes la que ha hecho sumar 12 escaños al único que tenía su partido en territorio hostil; una Escocia en la que hasta hace nada el Conservador tenía un potente halo de ‘nasty party’. Asientos sin los que habría sido imposible el pacto Tory con la ultraderecha de Irlanda del Norte para permanecer en el Gobierno.

Con estos logros, Davidson es ya una de las estrellas más brillantes del panorama político. Lo que ha logrado en las tierras altas ha sido una tarea titánica y muchos la ven ya como futura ocupante del 10 de Downing Street. Algo sobre lo que ella bromea. “Ser primera ministra es el trabajo más aburrido del mundo”, ha llegado a decir. Nada es descartable porque lo cierto es que desde que logró hacerse con un escaño en el Parlamento escocés (Holyrood), en 2011, ha ido escalando posiciones hasta que a finales de ese mismo año se hizo con el liderazgo de su partido en la nación más septentrional de la isla británica; ha sido la más joven en lograrlo. Una vez al mando de los conservadores ha ido trabajando para eliminar la imagen de pijos, estirados y clasistas que los Tories de Margaret Thatcher tenían en Escocia, donde todavía aborrecen a la antigua primera ministra, que fue más dura que el acero con los mineros y los obreros de la región.

Davidson lo ha logrado con un discurso profundamente unionista, para hacer contrapeso al potente partido nacionalista escocés (SNP) de otra carismática mujer, Nicola Sturgeon, que aunque ha perdido terreno aún sigue siendo la fuerza más votada en Escocia. También lo ha hecho explotando su imagen y sus raíces. De orígenes familiares humildes, su madre nunca trabajó fuera de casa y su padre —que llegó a jugar profesionalmente al fútbol en las ligas menores escocesas— era empleado de una fábrica textil, hasta que logró un puesto en una compañía de whisky. Fue a colegios públicos y estudió Literatura en las universidades de Glasgow y Edimburgo. Muy lejos de los pasillos de la prestigiosa escuela de Eton, de la que se ha alimentado durante años la élite del Partido Conservador. Davidson también es ajena a las chaquetas de Tweed y a las ‘soirée’ de lores y sir que frecuentaban, por ejemplo, políticos como el antiguo canciller del Exéquer George Osborne.

La líder del partido conservador escocés, que fue señalera de la Armada británica, amante del Kickboxin y forofa del club de fútbol Dunfermline, trabajó como periodista durante años en diarios y radios locales; hasta que desembarcó en la BBC, donde estuvo hasta 2009. Lo dejó por la política. “Decidí que, por mucho que fuese un honor hacer preguntas, era lo suficientemente arrogante para pensar que podía hacer algo para ayudar a Escocia”, ha declarado.

Como cristiana practicante, ha contado que luchó consigo misma hasta que admitió su sexualidad. En 2015, decidió hacer público que era lesbiana para “dejar de vivir en una mentira”. Sus declaraciones causaron todo un terremoto y Davidson tuvo que esforzarse mucho para que su orientación sexual no eclipsara en los titulares su trabajo político. “Me tomó bastante tiempo sentirme cómoda en mi propia piel. Viniendo de donde vengo, teniendo un fondo de fe tan fuerte, tuve problemas para salir”, ha dicho. Un año después, contó que se había comprometido con una irlandesa católica, Jen Wilson, de 32 años, que ahora la acompaña a casi todos los actos públicos.

Davidson ha hecho una campaña cercana. Ha repartido globos y sonrisas. Se ha subido a un búfalo en una granja. Se ha montado a horcajadas en un tanque del Ejército. Ha hecho chistes tontos sobre sí misma. Todo ha contribuido para forjar una imagen cercana. Además, ha aprovechado su edad para alejarse completamente de la herencia Thatcher. Era apenas un bebé cuando la conservadora desmanteló las minas y utilizó Escocia como un laboratorio social para sus políticas neoliberales. Así, sus antecedentes, su sexualidad y su apertura social han contribuido a forjar una imagen cercana, con la que cualquiera puede relacionarse. Un tipo de política que triunfa en la abierta Escocia pero que habrá que ver si cala en la todavía clasista Inglaterra profunda.

La escocesa, profundamente europeísta, que hizo campaña contra el ‘Brexit’ y fue una brillante rival de debate para el carismático Boris Johnson, se está convirtiendo en el contrapunto dentro de su propio partido a Theresa May y a quienes defienden un divorcio duro de la UE y políticas anti inmigración. La escocesa, que más de una vez ha dicho que los trabajadores extranjeros deberían ser bienvenidos en Reino Unido y que no hay nada más Conservador que hacer las maletas, tomar a tu familia y mudarte a otro país en busca de una vida mejor, ha hecho ya uso d el poder que ahora tiene y ha reclamado a la primera ministra un “Brexit abierto”. También que no otorgue ninguna concesión en los asuntos más sociales a los unionistas democráticos de Irlanda del Norte (DUP), con los que May ha pactado, un partido fervientemente ultraconservador, anti abortista y opuesto al matrimonio igualitario. Un derecho del que Davidson hará uso dentro de muy poco.

viernes, 9 de junio de 2017

#hemeroteca #politica | El independentismo pierde terreno en Escocia

Imagen: Google Imágenes / Ruth Davidson
El independentismo pierde terreno en Escocia.
Los Nacionalistas de Nicola Sturgeon no logran mantener el extraordinario resultado de 2015. Gran subida de los conservadores.
María R. Sahuquillo | El País, 2017-06-09
http://internacional.elpais.com/internacional/2017/06/09/actualidad/1496973878_000360.html

Un nuevo referéndum de independencia no parece ser el camino deseado para un buen número de escoceses, que retiraron ayer su apoyo al partido nacionalista escocés. El SNP de Nicola Sturgeon pierde parte del terreno que había ganado en 2015, cuando arrasó en las elecciones generales que lo consagraron como la tercera fuerza política del país. Lo sigue siendo, y también el partido más votado en Escocia. Sin embargo, no ha conseguido revalidar el extraordinario resultado de hace dos años, cuando subió de seis escaños a 56. Y destaca que aunque los laboristas han logrado recuperar algunos de los puestos que perdieron hace dos años, ha sido el partido conservador, hasta hace nada una fuerza política prácticamente invisible, el que le ha arrebatado un buen número de votos. Y entre ellos dos escaños muy jugosos y simbólicos. El de Angus Robertson, en número dos del SNP y líder del partido en Westminister, y el del histórico Alex Salmond, antiguo ministro principal de Escocia.

La responsable de ese avance, y quizá la esperanza de futuro de un partido conservador que se ha despertado tocado, es Ruth Davidson. Quien encabeza a los tory escoceses es una mujer de clase obrera, alejada de la imagen fría y clasista que tienen en Escocia los tory de Westminister, abiertamente lesbiana, buena comunicadora y que hizo campaña contra el Brexit. Su discurso y su argumento totalmente contrario a un segundo referéndum de independencia parece haberle dado resultado. Así que se ha hecho con algunos de los votos que hasta 2015 eran para los laboristas, que pasaron a apoyar al partido de la abogada Sturgeon, que no ha logrado mantenerlos.

Las elecciones en Escocia han sido un duelo entre dos mujeres: Davidson y la carismática Sturgeon. No por casualidad las tierras del norte, por encima del muro de Adriano son terreno de lideresas. Una lucha entre dos posturas, el unionismo y el independentismo. Y los escoceses no han abrazado abrumadoramente un nuevo desafío secesionista. El SNP, que ya auguraba una pérdida de escaños (el resultado de 2015 fue, de hecho, bastante inesperado), todavía es fuerte pero mucho menos de lo deseado para reclamar la consulta.

La incertidumbre de las negociaciones con Bruselas y la situación económica, que no es mala pero que no es demasiado halagüeña para una futura Escocia autosuficiente e independiente, no han jugado de su lado. Porque pese a que desde el referéndum de 2014 el SNP ha experimentado una impresionante crecida (arrasó en 2015 y con 56 escaños se convirtió en la tercera fuerza política a nivel nacional), los últimos sondeos, de mayo, muestran que el 44% de los escoceses apoyarían la independencia. Una cifra muy similar a la de hace tres años, cuando los sueños de los nacionalistas saltaron por los aires (un 55,3% votó por la unión).

Además, cuando Sturgeon puso sobre la mesa un nuevo desafío independentista no contaba con que Theresa May fuera a convocar elecciones anticipadas. La conservadora había dicho en reiteradas ocasiones que no era el momento. Pero May lo hizo y eso ha pillado con el pie algo cambiado al SNP, que ha centrado su campaña en la necesidad de parar a los tory, en ser el contrapunto a sus programas de recortes y austeridad; en lugar de centrarse y abanderar solo la opción de una nueva consulta. Reclaman el voto para ser la “voz fuerte de Escocia en Westminster” y evitar “dar carta blanca” a los conservadores de May.

Pero el desafio independentista y el argumento de los conservadores de que ya que se hace un Brexit, que se haga con fuerza, ha cambiado un poco el terreno político en unas tierras en las que hasta hace unos años votar tory era algo bastante mal visto. Los nacionalistas pierden varios escaños clave, entre ellos el de su segundo de a bordo, Robertson, y el de Salmond. Nada más y nada menos que derrotados por conservadores. Un partido que en las elecciones de 2015 sólo logró un escaño y que ahora tiene 13.

miércoles, 17 de mayo de 2017

#hemeroteca #lgtbifobia | Maricón, bollera, travesti

Imagen: El Confidencial / Ruth Davidson
Maricón, bollera, travesti.
Begoña Beristain | Veterana B, Deia, 2017-05-17

http://blogs.deia.com/veterana-b/2017/05/17/maricon-bollera-travesti/

“En las elecciones generales de Junio
Davidson, la lesbiana que romperá la maldición ‘tory’ en Escocia
Celia Maza. Londres”


Leer un titular como el que encabeza este post, extraído de un medio de comunicación generalista, nos hace pensar que no hemos avanzado nada. Hay que seguir insistiendo, sí, nada de arrojar la toalla, pero hay veces que te da por pensar que los cambios son tan tan lentos que no llegaré a ver un mundo sin etiquetas en el que no se haga un uso malintencionado del lenguaje.

Porque lo que leemos ahí, “Davidson, la lesbiana”, no tiene nada que ver con la información y si mucho con el propósito de desprestigiar a una candidata política. Me da igual de que signo sean sus siglas políticas; el caso es que a través de un titular quiere que los y las lectoras se queden única y exclusivamente con su condición sexual. Y si eres una lesbiana, ¡a saber qué buscarás tú en el poder y la política! (Entiéndase la ironía, claro).

¿Cómo va una tortillera, bollera, come coños, machorra, camionera, tijeritas, come almejas, marimacho, a tener la cabeza lo suficientemente amueblada para dirigir un país? Lo mismo podríamos decir de un travesti o de un maricón, bujarra, sarasa, marica, trolo, pluma…. Al fin y al cabo todos parecemos saber que las personas homosexuales solo se preocupan de su imagen, de ligar, de ir al gimnasio, de seguir Eurovisión, de la decoración de su casa, de viajar a todo lujo, etc., etc., etc. (Ironía dos, sí)

Es importante que las personas LGTB tengan visibilidad en los medios de comunicación, siempre y cuando ellos y ellas lo hayan decidido. Nada aporta decir “Davidson, la lesbiana” porque estamos hablando de política y no de orientación sexual. Si fuese heterosexual nos extrañaría mucho leer “Davidson, la heterosexual”. Ni lo imaginamos.

Hoy es el día contra la homofobia así que es la jornada ideal para poner sobre la mesa la importancia que tenemos no solo los medios de comunicación sino todas las personas, a la hora de romper con la discriminación o los mensajes negativos que se lanzan cada día. Es nuestra responsabilidad educar en respeto, igualdad y tolerancia. Cada vez que se nos ocurra un chiste, una frase aparentemente ingeniosa o un comentario con tintes homófobos, desterrémoslo de nuestra cabeza. Y cuando lo escuchemos, seamos valientes y digámosle a quien lo pronuncia que eso es HOMOFOBIA.

Solo así podremos avanzar.

Y TAMBIÉN…
Davidson, la lesbiana que romperá la maldición 'tory' en Escocia.

En las generales de junio los 'tories' escoceses pueden pasar de uno a 12 escaños. Detrás del milagro político está una mujer, lesbiana y de clase trabajadora. Ha logrado el cambio de imagen del partido.
Celia Maza | El Confidencial, 2017-05-04
http://www.elconfidencial.com/mundo/2017-05-04/reino-unido-elecciones-escocia-ruth-davidson_1376607/

jueves, 4 de mayo de 2017

#hemeroteca #lesbianismo | Davidson, la lesbiana que romperá la maldición 'tory' en Escocia

Imagen: El Confidencial / Theresa May y Ruth Davidson
Davidson, la lesbiana que romperá la maldición 'tory' en Escocia.
En las generales de junio los 'tories' escoceses pueden pasar de uno a 12 escaños. Detrás del milagro político está una mujer, lesbiana y de clase trabajadora. Ha logrado el cambio de imagen del partido.
Celia Maza | El Confidencial, 2017-05-04
http://www.elconfidencial.com/mundo/2017-05-04/reino-unido-elecciones-escocia-ruth-davidson_1376607/

Hay un chiste que dice que hay más osos panda en Escocia que diputados conservadores en Westminster. Sí, los 'tories' al norte de la frontera son considerados como una especie en extinción. Margaret Thatcher les convirtió en “nasty party” al no tener piedad alguna con el colapso de la industria escocesa y, desde entonces, todo aquel que vota al “partido inglés” es considerado un traidor. Hasta ahora.

Para las generales del próximo 8 de junio, los 'tories' escoceses podrían pasar de su único escaño actual a 12 asientos en la Cámara de los Comunes, consiguiendo su mejor resultado desde la década de los 70. Detrás del milagro político: una mujer, lesbiana y de clase trabajadora. ¿Quién es Ruth Davidson?

A sus 38 años es la líder más joven que ha tenido el Partido Conservador en Escocia. En definitiva, cuando la Dama de Hierro estaba en el poder, ella tan sólo era un bebé y ese es un factor que utiliza en las entrevistas para distanciarse de su legado.

“Es un perfil realmente interesante y es la gran responsable del cambio de la imagen del partido”, asegura Simon Hix, profesor de Políticas en la prestigiosa London School of Economics. “Es joven, abiertamente homosexual y viene de un background muy diferente al típico candidato 'tory'. Tiene un discurso social liberal y una imagen moderna, más cercana a David Cameron o George Osborne. Éste es el tipo de Partido Conservador que funciona en Escocia”, explica a El Confidencial.

“En Inglaterra, con Theresa May, el partido es más tradicional, más “old fashion”. Así que en el futuro podría existir un conflicto, pero no ahora porque tanto a Davidson como a May les están yendo muy bien las cosas”, matiza.

Por cierto, que cuando Davidson nació, la homosexualidad aún era ilegal en Escocia. Los matrimonios gais no entraron en vigor hasta diciembre de 2014. La política, muy cristiana, no confesó que era lesbiana hasta los veinticinco años. “Lo sabía de mucho antes, pero no quería aceptarlo”, dijo en una entrevista con la BBC, en la que confesó que la su “mayor problema” era la fe.

“Creía que estaba destinada a tener una boda vestida de blanco con un hombre a mi lado”, explicó. “Me tomó algún tiempo estar en paz conmigo misma. Es algo contra lo que luchaba. Pero no es algo que eliges. Así que llega un punto en el que debes tomar una decisión: vivir una mentira toda tu vida o confiar en ti misma. Y supe lo que tenía que hacer”, matizó.

Davidson se comprometió el año pasado con su novia, la irlandesa Jen Wilson, de 35, oficializando de este modo la primera pareja homosexual del panorama político del Reino Unido.

Su condición sexual pasa ahora inadvertida en campaña, pero no fue el caso en noviembre de 2011, cuando se convirtió en la líder del Partido Conservador escocés y la palabra “lesbiana” inundaba los titulares. “Tuve que llamar a mis padres para decirles que no escribieran a los periódicos. Les dije que podía encargarme de mis propias batallas”, comentó recientemente.

Luchó por no ser conocida sólo como la “kickboxer lesbiana” mientras que el resto de candidatos eran definidos por sus trabajos. No quería hablar de ello. Pero todo cambió cuando fue elegida y comenzó a recibir centenares de emails, en su mayoría de jóvenes homosexuales. Se trataban de cartas personales. Algunos de ellos le decían: “siempre me gustó la política, pero nunca pensé que pudiera hacerlo. Realmente es muy importante que lo hayas conseguido”. Para ella fue una revelación y desde entonces, cuando le preguntan por su sexualidad en entrevistas no se esconde. “No lo hago por mí, lo hago por la gente”.

Para sus padres no fue fácil. Ni que su vida privada apareciera en portadas ni que se dedicara a política. A un matrimonio de Glasgow de clase obrera les costó entender cómo su hija renunciaba a su trabajo bien remunerado en la BBC -en su currículum también destacan sus tres años en la reserva del Ejército- para dedicarse a la política como candidata del Partido Conservador.

Un discurso contrario al independentismo
Pero, contra todo pronóstico, en una Escocia anti 'tory', su carrera al frente del Partido Conservador Escocés ha sido imparable. En las elecciones regionales del año pasado, irrumpió con un 24% de los votos convirtiéndose en la principal fuerza de la oposición en el parlamento de Edimburgo, donde los independentistas del SNP de Nicola Sturgeon perdieron su mayoría absoluta.

Fue un triunfo tan histórico que comenzaron incluso rumores en Westminster ante la posibilidad de que Davidson pudiera suceder a David Cameron como líder de la formación a nivel nacional.

Ella cortó las especulaciones de raíz. Pero ahora no descarta convertirse en la ministra principal escocesa con un discurso contrario al independentismo. Desde luego que posibilidades las tiene. Actualmente cuenta con 31 escaños en Holyrood, frente a los 63 del SNP y los 23 del Partido Laborista. En 2003, los nacionalistas del SNP tenían sólo 27 y cuatro años más tarde consiguieron formar gobierno.

Las próximas regionales no serán hasta 2021, pero las generales del 8 de junio se convertirán en un buen pulso político y, según los sondeos, las previsiones no pueden ser mejores. Según una encuesta de Panelbase, encargada por 'The Sunday Times Escocia', el apoyo a los 'tories' escoceses es del 33%, un aumento de unos sorprendentes 18 puntos en comparación con las elecciones generales de 2015.

En la actualidad, sólo tienen un diputado escocés, David Mundell, pero de replicarse estos porcentajes, podrían conseguir 12 escaños en la Cámara de los Comunes, robando 10 al SNP y uno a los laboristas, por lo que sería su mejor resultado en Escocia desde el gobierno de Sir Edward Heath, en los años setenta.

Por su parte, la encuesta registró un 44% de respaldo para el SNP, seis puntos menos que en las elecciones de 2015. Esto significaría que los nacionalistas ganarían 45 de los 59 escaños que hay en la Cámara de los Comunes para Escocia. En definitiva, una reducción de 11 asientos con respecto a las generales de 2015, que sería interpretado como un golpe importante en la campaña de Nicola Sturgeon para obligar a Theresa May a permitir un segundo referéndum de independencia.