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jueves, 15 de julio de 2021

#hemeroteca #drags | Feliz Día Internacional del "Drag"

Imagen: SDP / Trígida Revuelta (d) en una Marcha LGTBI en México //

Feliz Día Internacional del "Drag".

El 16 de julio se celebra el "International Drag Day", un fenómeno cultural que llama la atención de propios y extraños a lo largo y ancho del mundo.
Cristian Galarza | SDP, 2021-07-15
https://www.sdpnoticias.com/diversidad/internacional-feliz-drag-dia.html 

Dentro del fenómeno cultural "Drag" existen dos grandes ramas: las "Drag Queens", hombres que "ejecutan" una exaltación de la feminidad, a través de la ropa, maquillaje, accesorios, actitud, canto y/o baile; y los "Drag Kings", mujeres que "ejecutan" una exaltación de la masculinidad, por medio de la ropa, maquillaje, accesorios, actitud, canto y/o baile.

Aunque no se sabe con exactitud de donde viene el término "Drag Queen", se dice que tiene su origen en el ‘Polari’, argot inglés muy popular entre diversos grupos gays en la primera mitad del siglo XX y anteriores. Una de las primeras referencias que se conocen sobre este término viene de 1870, cuando se nombraba así a los actores varones que se vestían o disfrazaban de mujeres.

Estas dos ramas tienen múltiples ‘subramas’ y géneros que nutren la escena nocturna under y no tanto, de las ciudades más importantes en todo el mundo, como las "Faux Queens" y los "Faux Kings"; las primeras son mujeres con estilos exagerados que emulan lo hecho por las ‘Drag Queens’; los segundos son hombres que exaltan su masculinidad emulando lo hecho por los Drag Kings.

No se trata sólo de ponerse tacones y peluca, se requiere de disciplina y una concepción de la imagen corporal única, el hecho es que una buena drag provoca, por eso son espectaculares, por eso llaman tanto la atención y por eso tienen un día internacional en su honor.

Para Tígrida Revuelta, ‘Drag Queen’ nacida en España y actual reina de la noche en México, una buena drag debe respetar 5 líneas básicas:

1. Glamour
2. Extravaganza
3. Carisma
4. Androginidad
5. Actitud

Tígrida cuenta que empezó a ‘draguearse’ cuando en su internado le pidieron hacer un espectáculo para sus compañeros, desde entonces lo hace porque le gusta sentir las miradas, destacar, "ponerme lo más llamativo que tenga y que la gente se acerque a preguntarme", puntualiza.

"Me fascina destacar en lo urbano y vestir la ciudad con mis grandes galas", advierte Tígrida.

Algunos críticos del movimiento ‘drag’, aseguran que estos artistas ridiculizan a la mujer y al hombre. Tígrida apunta a que les hace falta cultura al respecto, por eso ella misma ha comenzado a dar conferencias del tema en la Ciudad de México. El fenómeno drag es vasto y "podría escribir el guión para una película", asegura Revuelta.

Hoy celebramos a artistas increíbles que llenan de luz y color nuestras noches. Algunos nombres destacados son Divine, Dame Edna Everage, Lady Bunny, RuPaul y más recientemente la ganadora de Eurovision, Conchita Wurst.

sábado, 29 de junio de 2019

#hemeroteca #homosexualidad #memoria | "Epentismo": Así era la «masonería gay» del 27

La Razón / Víctor María Cortezo, Blanca Pelegrín, Luis Cernuda, María del Carmen García Lasgoity, Manuel Altolaguirre y María del Carmen Antón, verano de 1937 //

"Epentismo": Así era la «masonería gay» del 27.

Los poetas homosexuales de la época, forzados a esconder su tendencia sexual, crearon códigos de reconocimiento entre ellos, de los que, el más llamativo, fue la invención de Lorca de una palabra que les sirviera, en tono jocoso, para definir su mutuo entendimiento.
Gonzalo Núñez | La Razón, 2019-06-29
https://www.larazon.es/cultura/epentismo-asi-era-la-masoneria-gay-del-27-HA23984113/ 

Si colocáramos en fila todas las palabras y expresiones que, a lo largo de la historia, han servido de eufemismo a la condición de homosexual, habría suficientes letras como para recubrir no una, sino dos, tres o cuatro plazas de Chueca. Nada como «el amor que no osa decir su nombre» (Oscar Wilde) se ha expresado con más cantidad de silencios, sobreentendidos, medias palabras o nombres encubridores, caretas y máscaras de una orientación reprimida. Muchos han sido los idiomas y las contraseñas de la homosexualidad a lo largo de la historia, el idiolecto de los «entendidos», fuese éste un lenguaje gestual, social (ropa, hábitos compartidos, etcétera) o realmente fonético. En el Londres de los 50 y 60, por ejemplo, el Polari (contaminado del italiano y las lenguas romances) se convirtió en el «slang» de los maricas de la la metrópoli británica. Y en Estados Unidos, el enorme éxito de «El mago de Oz» llevó a los gays a usar la expresión «amigos de Dorothy» («Friend of Dorothy», abreviado como FOD) para vincularse y reconocerse en medio de un entorno hostil.

Intelectuales y torerillos
Y así llegamos al «epentismo», que sería la palabra clave, el «amigo de Dorothy» de la intelectualidad homosexual española de los años 30: la contraseña con la que se engarzaban y se parodiaban Federico García Lorca y el círculo de invertidos, muchos de ellos grandes poetas, que pululaban por el Madrid a caballo entre la dictadura de Primo de Rivera y la II República. Lo primero que habría que decir es que el «epentismo» no es un fenómeno extendido. Es más bien la broma interna de una serie de creadores que, como era habitual en la época, escondían de puertas afuera su orientación sexual. Pero estos «epentes» no eran moco de pavo: Lorca, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Carlos Morla Lynch, Eduardo Blanco Amor, una galaxia a la que se sumaban como satélites aquella cofradía de amigos homosexuales de distinta extracción (a veces hasta buscavidas o torerillos) que tenían algo en común: el pecado nefando.

A Luis Antonio de Villena, fue un ya anciano Vicente Alexandre quien le puso en antecedentes de aquel término: «''Epentismo'' y ''epente'' eran (según todos, pero yo lo supe primero por Aleixandre) términos inventados por Federico para aludir a la homosexualidad o a los homosexuales en contextos donde la palabra –en los años 30 y aún con la libertad de la República– eran indecibles. Por ejemplo, todos sabían (en intimidad) que el gran erudito José María de Cossío era homosexual, pero eso era secreto y nadie lo hablaba. Así, en una comida Federico le decía a Vicente: ''He oído que Cossío es un gran estudioso del epentismo. ¿Tú lo sabías?''. Y Aleixandre contestaba: ''Sí, lo sabía. Sé que lo ha estudiado mucho. Es un ''epente'' muy notable''».

El origen: «intercalar»
Buena parte de lo que narra Ian Gibson en «Lorca y el mundo gay» le viene de sus conversaciones con Luis Antonio de Villena, que trató a Aleixandre y Blanco Amor ya en los años 70 y quienes le confiaron mucho de sus vidas privadas. Pero el biógrafo del poeta granadino añade datos jugosos, como la raíz etimológica y la metáfora que dio pie a la palabra: según el británico viene del griego «epéntesis», o sea, «intercalar», y añade Gibson que se trata de una «figura de dicción, según la Real Academia de la Lengua, que consiste en añadir algún sonido dentro de un vocablo, como ''coránica'' por ''crónica''». El hecho de consistir en una intercalación ya da idea de por dónde iban los tiros de la palabra «epente». Según Saiz de la Calzada –añade siempre Gibson–, se referiría también con el término «a los que crean, pero no procrean».

«¡Somos la gran masonería epéntica!», solía decir Lorca con humor. Las cartas entre todos ellos ofrecen ejemplos del uso jocoso de esta palabra. Letras de Lorca a Aleixandre, a Blanco Amor... Y, desde luego, a Rafael Sánchez Nadal, gran íntimo amigo del poeta. «El epentismo granadino es ya epidemia. ¡Qué barbaridad!», le escribe a este último en una misiva en 1934.

Y es que, más allá de los, digamos, socios preferentes, en el círculo del «epentismo» se movían, como es natural, los amantes pasajeros de estos artistas. Algunos incluso rebotaron de unos a otros. Ese fue por ejemplo el caso de Serafín Fernández Ferro, un gallego de familia de anarquistas y formación autodidacta que se ganaba la vida a los 17 años en Madrid ejerciendo todo tipo de profesiones, incluida la de chapero. Fue en el café El Universal, en 1931, cuando conoció a los «epentistas». Según el relato de los orígenes de esa relación, parece ser que el gallego se acercó a Lorca y Rafael Martínez Nadal, y les pidió un pepito de ternera porque llevaba días sin comer. Se supone que se insinuó al poeta andaluz, pero éste rechazó la oferta, aunque otras fuentes indican que pudo tener un «affaire» con él más tarde. Lo que está claro es que Lorca le procuró contactos para trabajar y le consiguió un amante fiel: Luis Cernuda. Morla Lynch describe a Serafín Fernández como un bello muchacho de cara «chispeante, simpática y agraciada. Pequeño de estatura, pero proporcionado, de cabellera ondulada y de tez ligeramente broncínea, tiene esa expresión, entre risueña y dolorida, propia de los adolescentes que acaban de atravesar por una infancia triste», según dejó escrito el músico y diplomático, de orígenes acomodados, pero que se sentía cómodo con las clases más populares.

El dinero de Cernuda
Cernuda lo adoptó y financió, y Serafín se dejó querer, tanto que Aleixandre, otro de los «epentes» a quien Lorca recomendó el chaval y que presenció la toxicidad de la relación, llegó a calificarlo de «un chulito de barrio que le hizo sufrir mucho, pues el pobre Luis se enamoró perdidamente y el tal Serafín le hacía poco caso, salvo para pedirle dinero». Sin embargo, este «chulito de barrio», según su descripción, tocó en el poeta sevillano las cuerdas precisas para extraer de él un poemario que se encuentra entre lo más alto de nuestra lírica, «Donde habite el olvido». Blanco Amor también lo tuvo bajo su tutela, y se supone que tuvieron una relación, pero sus recuerdos de Serafín no eran halagüeños y se desconoce si dejó algún fruto literario. El joven gallego acabaría inmerso en el mundo del teatro y, al haber compartido ambiente con los escritores, probó suerte en la poesía. En 1939 tuvo un pequeño papel en «L’espoir-Sierra de Teruel», de Malraux, y luego se le pierde la pista en México.

La guerra disgregó aquella «masonería gay» que refulgió en los años 30. El triste destino de Lorca ya se sabe que hay que buscarlo bajo tierra, quizá cerca de Víznar, donde fue asesinado, mientras Blanco Amor se exilió a Argentina hasta 1965. Cernuda acabó sus días en México presa de otro amor totalizante por un fornido culturista que le inspiró la maravillosa «Palabras para un cuerpo», a Ernesto Guerra de la Cal, otro «epente», la guerra le pilló en Nueva York y en aquellos lares se quedó. Por último, a Aleixandre le tocó en suerte el exilio interior y custodiar la memoria de aquella cofradía de talentosos homosexuales que nunca pudieron decir demasiado alto el tipo de amor que cultivaban.

Morla Lynch, el diplomático y los «garzones»
Por los salones de su distinguida casa del barrio de Salamanca, con vistas al Retiro, pasó lo más granado de la intelectualidad y la literatura española de la Edad de Plata. Carlos Morla Lynch, fue embajador de Chile en España entre 1928 y 1939. Nacido en París en 1888 era conservador, cercano a los falangistas y hasta admirador de Hitler en los años 30, pero todo ello no obstaculizó su admiración y amistad con los «epentistas» y, especialmente, con Lorca, ese granadino que describe como «guasón, bromista, chacotero, disipador de nubarrones», según sus palabras. Llegó a Madrid en 1928 por primera vez y regresó en 1930 tras residir en varios países. Hombre de mundo y elegante, sintió siempre, sin embargo, una querencia hacia las clases bajas y cultivó amores con todo tipo de jóvenes de humilde extracción. Como escribe Andrés Trapiello esa «afición a los guapos garzones le franqueó las puertas del muy clandestino club del que eran socios Lorca, Cernuda y otros artistas del 27».

«El Público», para buenos entendedores
Francisco Umbral veía a Lorca «el cantor de las tres grandes razas postergadas de nuestra civilización: los gitanos, los negros y los homosexuales». Pero, respecto a esta última, ni Lorca hizo gala de esta condición, por no ser aceptada en la época, ni sus obras se pueden leer directamente desde su homosexualidad. Aunque en todo su trabajo hay trazas de ello y de sus amores (como en «Los sonetos del amor oscuro», escritos bajo la influencia de Rafael Rodríguez Rapún), fue con la obra de treatro «El público» donde más cerca estuvo el escritor de mostrar su condición sexual. Eso sí, lo hizo a través de una dramaturgia rupturista, nada clásica, mostrando tanto como escondiendo. Sin embargo, Lorca llegó a proyectar un drama, éste sí realista, tradicional, sobre el asunto de la homosexualidad. Se iba a llamar «La bola negra» y en él quedaría claro el tema. Pero nunca llegó a escribirse.

domingo, 20 de agosto de 2017

#hemeroteca #lenguaje #homosexualidad | Polari, el extraordinario lenguaje secreto de los gais en Reino Unido cuando ser homosexual era ilegal

Imagen: BBC
Polari, el extraordinario lenguaje secreto de los gais en Reino Unido cuando ser homosexual era ilegal.
Fiona Macdonald | BBC, 2017-08-20
http://www.bbc.com/mundo/vert-cul-40843367

"Algo que lo hace tan poderoso es que simultáneamente tiene que ver con disfrazarse y con identificarse", señala el artista Jez Dolan.

Se refiere al polari, un lenguaje secreto convertido el siglo pasado en una especie de "guiño verbal" entre hombres gay en el Reino Unido, antes de que en 1967 se despenalizaran en Inglaterra y Gales los actos homosexuales entre mayores de 21 años.

Les permitía esconderse y, al mismo tiempo, revelarse.

"Ocultabas lo que estabas hablando de gente que no lo conocía, pero si estabas en un bar y te gustaba alguien, lo dejabas caer en la conversación y luego sabías cómo proceder por su reacción", indica Dolan.

El polari es raramente hablado hoy en día.

Sin embargo, cuando la homosexualidad era ilegal, era una forma de comunicarse en público sin correr el riesgo de ser arrestado, además de ser una oportunidad de desafiar el ‘status quo’.

“Ocultabas lo que estabas diciendo de gente que no lo conocía, pero si estabas en un bar y te gustaba alguien, lo dejabas caer en la conversación y actuabas según la reacción". Jez Dolan, artista

"Fue utilizado principalmente por grupo de personas marginadas de la sociedad y asociadas con la criminalidad", dice Paul Baker, experto en historia lingüística de la Universidad de Lancaster, Inglaterra y autor del diccionario sobre el polari y la jerga gay ‘Fantabulosa: A Dictionary of Polari and Gay Slang’.

"Despertó escaso interés académico y no habría sido visto como lo suficientemente respetable para ser tomado en serio", agrega.

Como resultado, no fue escrito. Incluso Baker argumenta que ni siquiera se trata necesariamente de un solo lenguaje hablado.

"Debido que hay capas sobre capas de distintas influencias, no haya una sola versión del polari y hay poco consenso sobre cómo deletrear las palabras, sus pronunciaciones y significados".

Orígenes múltiples

A Baker le ha resultado difícil desenmarañar una clara historia del léxico.

Un terminó que aparece frecuentemente es "bona" ("bueno" o "atractivo"), incluido por primera vez en Enrique IV Parte II de Shakespeare.

Sin embargo, algunas de las más tempranas palabras del polari provienen de la jerga "Molly" del siglo XVIII.

"Los 'mollies' eran hombres afeminados que tenían relaciones sexuales con otros hombres", indica Baker.

"Algunas veces eran encarcelados y algunas palabras de la jerga criminal ‘cant’ terminaban formando parte de su lenguaje".

El autor describe también cómo otra jerga, el ‘parlyaree’ (del italiano 'parlare'), surgió entre músicos callejeros, circos itinerantes, ferias, vendedores de mercado, prostitutas y mendigos.

Derivado del italiano, comenzó a ser empleado en las salas de música a finales del siglo XIX, pasando a ser conocido como ‘palarie’.

"Tenía influencia de la lengua franca usada por marineros, así como también de la jerga rimada ‘cockney’ y del ‘yiddish’, hablados especialmente en el este de Londres".

Lenguaje alternativo

Tras ser adoptado en las salas de música, el ‘palarie’ pasó a ser asociado con los hombres gay a comienzos del siglo XX.

"Se le agregó también algo del francés de la escuela para hacer sonar sofisticado a quien lo hablara o con propósitos irónicos", apunta Baker.

Los soldados estadounidenses apostados en el Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial también aportaron algunos términos de la jerga de su país.

Y en la década de 1960, cuando para entonces ya era conocido como el polari, el lenguaje absorbió algunos términos de la contracultura para referirse al uso de drogas.

Baker considera que el polari es una forma de "antilenguaje", un término acuñado por el lingüista Michael Holiday en 1978.

Lo define como "un idioma utilizado por gente que está 'afuera' de la sociedad convencional con su propio vocabulario para elementos que no tienen interés para esa sociedad predominante".

"Palabras relacionadas con el sexo gay o la apreciación de los cuerpos masculinos, pero que también demuestran un sistema de valores alternativos".

Y escoge para ilustrarlo la palabra ‘sea-queen’ ("reina del mar"), que significa un hombre al que le gusta tener relaciones sexuales con marineros.

Burlando censura

Como indica Dolan, "los idiomas están hechos para aclarar las cosas y facilitar la comunicación y aquí a veces se trata de hacer más difícil la comunicación"

Y hace referencia a una clásica serie de comedia radial de la BBC, ‘Round the Horne’, que se transmitió desde 1965 hasta 1968 en la que los personajes usaban frecuentemente el polari.

“Los idiomas están hechos para aclarar las cosas y facilitar la comunicación y aquí a veces se trata de hacer más difícil la comunicación". Jez Dolan, artista


Hugh Paddick y Kenneth Williams interpretaban, en un medio de entretenimiento convencional, a Julian y Sandy, dos actores homosexuales afeminados cuando en el Reino Unido los actos sexuales entre hombres eran ilegales.

Según Dolan, uno de los guionistas, Barry Took, reveló que el uso del polari permitió que algunos de las escenas más picantes pudieran eludir a los censores.

Humor y desafío

El humor era un componente clave del polari, un lenguaje que tenía distintas funciones.

"A veces era enseñado por personas mayores, más establecidas en la escena gay, como forma de iniciar a los más nuevos", dice Baker.

"Algunos hombres gay lo usaban socialmente para reír entre sí, a veces desarrollando argumentos graciosos que incluían insultos inteligentes en polari", añade.

"Podía ser usado para mantener la discreción en público, pero si alguien estaba vestido muy extravagantemente, su sexualidad ya no era un secreto y el polari podría ser entonces usado más agresivamente para insultar a personas que pudieran ser hostiles".

En los años antes de la Ley de Delitos Sexuales de 1967 (Sexual Offences Act), el polari también representó una oportunidad de mostrarse desafiante, en medio de un clima de persecución.

"Quienes hablaban polari se referían a la policía como 'Lily law' (Lily ley). Feminizaban a todo el mundo", dice Baker.

Otras frases incluían a "Jennifer justice" (Jennifer justicia). Este sesgo ideológico es, según él, lo que hacía que el polari no fuese solo una jerga.

"Una palabra como 'bono' no solo significa bueno. Significa bueno por los valores de la subcultura gay y el punto de vista humorístico o afeminado era una estrategia para lidiar con situaciones difíciles como abusos, ataques, chantajes o arrestos", destaca Baker.

"Dar la impresión que te afectaba más tener uña rota o una peluca torcida que ser arrestado hacía que pareciera que no te importara lo que la sociedad trataba de hacer para avergozarte".

Inofensivo y provocador

Si bien hablar en polari puede permitir que el lenguaje picante no sea detectado, también puede funcionar de manera opuesta.

"Puede sonar grosero, pero muchas veces no lo es", dice Dolan.

Y todavía tiene el poder de causar revuelo.

Dolan ha sido durante 20 años miembro del grupo activista LGBT ‘Sisters of Perpetual Indulgence’ ("Hermanas de la Perpetua Indulgencia").

Después de que una de sus compañeras hermanas (Matic de Bauchery, o Tim Greening Jackson) tradujo La Biblia al polari, Dolan organizó "Bibleatones" en los que extractos fueron leídos por estudiosos del lenguaje.

Unos seminaristas en un instituto teológico de la Iglesia Anglicana fueron más lejos, celebrando el pasado febrero el mes de la historia LGBT con una misa en polari.

En vez del tradicional "Gloria al padre, al hijo y al Espíritu Santo" (en inglés: "Glory be to the father, and to the son and the Holy Spirit"), la oración fue "Fabeness be to the Auntie, and to the Homie Chavvie, and to the Fantabulosa Fairy", lo cual, estimado lector, es imposible de traducir exactamente al español, pero lanza sus buenos deseos sobre la "tía", el "jovenzuelo indeseable" y el "hada fantabulosa".

El director del instituto lamentó lo ocurrido, explicando que la liturgia no había sido autorizada.

La disculpa "muestra que en algunos contextos el polari es visto como inapropiado, aunque fue usado con la intención de mostrar la inclusión de la comunidad LGBT", apunta Baker.

"Hay ese aspecto desafiante", resalta Dolan.

"También se trata de reclamar el espacio homosexual, de manera de usarlo lo más elaboradamente posible, especialmente cuando a los homosexuales no se le dieron esos espacios o se les mantuvo alejados".

martes, 22 de septiembre de 2015

#hemeroteca #historia | Polari, el lenguaje secreto del mundo gay

Imagen: Yorokobu
Polari, el lenguaje secreto del mundo gay.
Este artículo recoge un minidiccionario de algunas de las palabras de esta lengua.
Enrique Alpañés | Yorokobu, 2015-09-22
http://www.yorokobu.es/polari-el-lenguaje-gay/

En los años 90, el profesor Paul Baker empezó a escribir anuncios en la sección de contactos de varias revistas gays. Solo buscaba hablar. Literalmente. Buscaba a los antiguos hablantes del polari, un lenguaje extinto que se popularizó a mediados del siglo pasado en los bares gais de Inglaterra. Después de varias entrevistas y meses de investigación, Baker hizo un libro que recopilaba las palabras más usadas de esta jerga marginal. Un corto basado en este trabajo ha rescatado del olvido el polari y ha puesto el foco en un lenguaje que nació en los bajos fondos de Inglaterra y acabó muriendo de éxito. Esta es su historia.

En España los homosexuales «entendían». En EE UU se declaraban «amigos de Dorothy». Durante los años de miedo y represión ha habido muchas maneras sutiles de declarar la propia homosexualidad, pero ninguna tan rica y compleja como el polari, el lenguaje perdido de los homosexuales británicos.

Paul Baker, profesor de la universidad de Lancaster especializado en lenguaje y temas de género y sexualidad, ha contabilizado más de 500 palabras, aunque asegura que es «improbable que la mayoría de la gente conociera y usara tantas». Al tratarse de una jerga que surgió de forma espontánea y orgánica, el polari tenía unos 20 términos en su génesis, conocidos por todos los hablantes, y a partir de ahí variaba según la zona o los ambientes en los que se diera.

Incluso el propio nombre del lenguaje, polari (proveniente del italiano parlare: hablar) no fue unánime, y muchos lo conocían como ‘palari’, ‘palare’ o ‘parlaree’. Su origen es difuso, pero Baker lo sitúa en torno a los años 30 y habla de influencias como el ya citado italiano, el occitano, el francés, la lengua franca usada por las fuerzas aéreas americanas y el cant, una jerga usada por criminales.

Este mejunje lingüístico dio como resultado una jerga relativamente cohesionada que tenía su epicentro en el casco urbano de Londres. Puede que ahí estuviera su génesis y palabras como ‘Dilly’ (para referirse a la céntrica Plaza de Picadilly, frecuentada entonces por prostitutos) parecen confirmar esta teoría. Sin embargo, el polari se fue extendiendo por la Inglaterra urbana en la primera mitad del siglo XX, cuando la homosexualidad era un pecado que podía llevarte a la cárcel y era mejor camuflar en función del tipo de conversación. [...]

Brian Fairbairn y Karl Eccleston [...] leyeron el trabajo de Baker y decidieron resucitarlo para ‘Putting on the dish’, un corto rodado y titulado en polari (si quieres saber su significado echa un vistazo a nuestro minidiccionario polari-español, al final de este artículo).

La escena tiene lugar a principios de los 60, cuando ser homosexual en Inglaterra aún era ilegal. La conversación –ininteligible a menos que seas un homosexual inglés de unos 60 años– arranca con el libro que está leyendo uno de ellos, ‘La Naranja Mecánica’. Según ha explicado Eccleston, la elección de este libro «hace referencia a cómo se veía entonces la homosexualidad, como algo transgresor y pervertido [como lo fue en su momento ‘La Naranja Mecánica’] que se curaba con humillación pública y castración química [de forma similar a lo que le ocurre al protagonista del libro]».

Eccleston también resalta el hecho de que la novela de Anthony Burgess esté escrita en una jerga llamada neolenguaje (su edición en español está acompañada de un pequeño diccionario para hacer más comprensible la lectura). ‘Putting on the dish’ se conforma así como una complicada vuelta de tuerca, un corto que habla en polari sobre un libro para retratar la situación de los homosexuales en la Inglaterra de los años 60.

A pesar de lo críptico de su lenguaje, comentan Fairbairn y Eccleston que un usuario ha traducido el diálogo de su vídeo. «No tenemos ni idea de quién es, pero su traducción es básicamente perfecta», aseguran. «En general ha sido fascinante y muy gratificante ver aparecer estas traducciones en los comentarios, ver cómo la gente discutía sobre lo que decían nuestros personajes», comentan, reafirmándose en su idea de no poner subtítulos a su corto para que la gente lo percibiera «como algo ajeno» para que se pusieran en situación. «El polari es un lenguaje rico y divertido», comentan, «pero también dice mucho sobre el nivel de opresión histórica que existía entonces, y sobre cuánto hemos avanzado».

Estos dos cineastas se declaran encantados de «haber puesto el polari en el mapa» y sorprendidos del nivel de aceptación que ha tenido su corto. Su éxito parece derivar de la curiosidad por retratar una lengua marginal del pasado, aunque no es la primera vez que el polari se cuela en los hogares de las familias heterosexuales de bien, fue precisamente su sobreexposición la que acabó condenando esta jerga.

Era 1960 cuando la radio de la BBC decidió incluir dos nuevos personajes en su popular ‘show Round the Horne’. Julian y Sandy no fueron los primeros personajes homosexuales que retrató la radio. Tampoco se salieron de los estereotipos prefijados en aquella época. Pero fueron los primeros en utilizar el polari en antena, en un horario tan familiar como las tardes de los domingos. Aquello fue el principio del fin. Mientras palabras como ‘bona’ (bueno), ‘vada’ (mirar) o ‘blowjob’ (sí, exactamente eso que estás pensando) eran cada vez más conocidas por el público heterosexual, los homosexuales dejaron de usar el polari. Sucedió algo parecido a lo que había pasado siglos atrás en Inglaterra, cuando el uso de un clavel verde dejó de ser un guiño secreto al público homosexual por haber sido expuesto en el libro ‘The Green Carnation’. Oscar Wilde fue de los últimos en enterarse, pues en su juicio por sodomía se usaron el clavel y el libro que desvelaba su significado como pruebas en su contra.

Con estos precedentes y la sodomía aún castigada por el código penal inglés, el polari empezó un declive que se agravaría aún más con la despenalización parcial de la homosexualidad en 1967 y la normalización de las cosas. Empezó esta jerga entonces un letargo del que aún no se ha despertado. Pero el que no se use no quiere decir que se tenga que olvidar. Gracias al trabajo de lingüistas como Baker y cineastas como Fairbairn y Eccleston esto está lejos de suceder. Por si las moscas dejamos para la posteridad este breve diccionario polari-español.

bevvy – bebida
bitch – marica mala
blow(job) – dar sexo oral
bona – bueno
camp – amanerado
cod – horrible
cottage – baños públicos donde se practica sexo ocasional
dish – ano/culo
dolly – bonito
drag – ropas estrafalarias
eek – cara
feely – joven
lally – pierna
lattie – casa
omi – hombre
omi-palone – hombre gay
palone – mujer
putting on – lubricar
riah – pelo
trade – hetero curioso
vada – mirar

domingo, 1 de febrero de 2015

#hemeroteca #turquia | El lenguaje secreto de la comunidad LGBT de Turquía

Imagen: Global Voices
El lenguaje secreto de la comunidad LGBT de Turquía
Este artículo y un reporte de radio de Dalia Mortada para The World in Words originalmente apareció en PRI.org el 14 de enero del 2015 y es republicado como parte de un acuerdo para compartir contenidos.
Public Radio International / Traducido por Claudia Mercado Rejón | Global Voices, 2015-02-01
http://es.globalvoicesonline.org/2015/02/01/el-lenguaje-secreto-de-la-comunidad-lgbt-en-turquia/

Sevval Kilic mide alrededor de 1,80. Su cabello, en varios tonos de castaño, cuelga hasta la mitad de su espalda, y sus ojos, delineados por largas pestañas, se parecen a almendras perfectamente dibujadas.

Ella tiene una de las más grandes sonrisas que jamás he visto, y es contagiosa. Parece mucho más joven de sus 40 años, y le gusta recordar los viejos días cuando ganaba buen dinero.

“En mi tiempo”, recuerda, “yo compraba. Yo compraba como loca… zapatos, sólo zapatos….” ella interrumpe el relato para reír. Eso fue en los 1990, cuando Sevval vivía en un barrio famoso por sus burdeles ilegales. Tenía 19 cuando se mudó.

Ahora, la tranquila calle en el centro de Estambul luce como lo hacía en los 1990. Pero los sonidos que invaden la calle son completamente diferentes.

Una señora que limpia sus ventanas en el tercer piso toma un descanso para charlar con un vecino que le grita hola desde la calle. No está, cómo alguna vez lo fue, llena de chicos eligiendo su aventura sexual para la noche. No hay silbidos provenientes de las ventanas como hace un par de décadas, como el que Sevval usaba para atraer clientes: “Psh psh, psh psh, este es el camino”, explica Sevval, “o sfoot sfoot.” Sólo un pequeño y sutil sonido para atraer la atención de los chicos.

En Turquía, la prostitución es legal con una licencia y los burdeles estatales tienen un severo proceso de registro. Pero Sevval y sus colegas no están calificadas: el estado no aprobó, y aún no aprueba, a las mujeres transgénero ni a los hombres homosexuales. Sevval no había completado su transición para convertirse en mujer cuándo se registró en su burdel.

De hecho, ella llegó sólo con su ropa masculina. Una de las mujeres más experimentadas la apoyó. “Ella cuidó de mí como una verdadera madre. Me lavaba, me alimentaba, me vestía, me enseñó todo acerca del trabajo, sobre la discreción”, comenta. La discreción incluía usar un lenguaje secreto, o como lo llamarían los lingüistas, un argot, conocido como lubunca.

Sevval y sus colegas usan lubunca cuando hablan sobre su trabajo en frente de los clientes o los policías. Usa frases y gramática del turco, pero ciertas palabras se reemplazan. Las palabras que Sevval usó fueron relacionadas a su trabajo. Hay términos para cabello y maquillaje, posiciones sexuales y diferentes tipos de clientes. “Digamos que hay un cliente rico y una chica grita: ¡es un cliente de 100 doláres!. Eso se conoce como bir but baari, explica Sevval.

Bir es la palabra turca para “uno” y “but” significa muslo o cuarto trasero, como un gran corte de carne. “Bari” es como decir “al fin”. Estas son todas palabras turcas, pero la forma en que se combinan significa algo que nunca entendería a menos que sepa lubunca.

Otras palabras de esta jerga vienen de diferentes idiomas. “Algunos de los elementos centrales del lubunca vienen de otros idiomas de las minorías que no han sido muy usados en algún tiempo”, explica Nicholas Kontovas. Kontovas es un lingüista socio-histórico que ha estudiado los orígenes del lubunca. Él explica que la mayoría de las palabras provienen del romaní, el lenguaje de la etnia roma, o gitanos, que viven en Turquía.

Hay palabras del griego, kurdo y también del búlgaro. Kontovas explica que los individuos de esas comunidades han sido, en mayor o menor escala, segregados por la sociedad turca, así que tienden a vivir en los mismos barrios de la ciudad. Por eso el lubunca tiene un matiz extranjero.

Kontovas dice que las palabras del lubunca están íntimamente ligadas con estos barrios y con lugares de reunión dentro de ellos. La palabra turca para el baño estilo otomano, por ejemplo, es hamam. En lubunca, es tato que deriva de la palabra romaní para templado. “El hecho de que haya una palabra para hamam es muy revelador. Las variedades del lenguaje gay que fueron usadas anteriormente, al menos lo que está registrado, fueron usadas predominantemente en los hamams, que es donde la prostitución masculina ocurrió durante el imperio Otomano”, dice Kontovas.

Por supuesto, el lubunca ha evolucionado. Los términos para los órganos sexuales y las posiciones se han vuelto muy creativos, y no son apropiados para publicarse. Los términos para coquetear son también muy astutos. Badem alikmak, equivale a echar un ojo. Badem, significa almendra, es una obvia referencia a la forma del ojo”, describe Kontovas. “Hay otra cosa que es genial, que es badem sekeri, y significa “dulce de almendra”, y es agradable a la vista”, añade.

Es muy similar al polari, el argot homosexual británico que hizo furor en los 1960, cuando ser homosexual aún era criminalizado en el Reino Unido. Un ejemplo del polari sería: “Bona to vada your dolly old eek.” Eso significa: “Es agradable ver tu bella cara”. Eventualmente, después de que la homosexualidad fue despenalizada en el Reino Unido, el argot cayó en desuso. Kontovas dice, “el uso del polari empezó a declinar mucho, así que la gente tuvo que grabarlo e ir a archivos a buscar en las grabaciones y preguntar a miembros viejos de la comunidad”. Mientras más gente use el lubunca, la posibilidad de que este pueda desaparecer, como el polari, parece poco probable. Así como el polari, el lubunca existe porque es necesario. No sólo es probable que el trabajo de homosexuales y transgénero continúe siendo ilegal, sino que el uso del lubunca ha crecido en los últimos años. Más miembros de la comunidad LGBT, especialmente hombres homosexuales, han adoptado el uso del argot. A veces lo usan para presumir, para declarar que son parte de la comunidad gay mientras mantienen este secreto al público. Y ser transgénero o trabajador sexual puede ser mal visto aún en la sociedad LGBT. Turgay Bayindir, por ejemplo, se declaró gay en la universidad, pero él no sabía nada sobre la comunidad. Escuchó a sus nuevos amigos usar el lubunca por diversión, pero él no lo entendía. “Al inicio me sentía incómodo, especialmente porque está asociado con mujeres transgénero que son prostitutas”, recuerda Turgay, diciendo que eso era considerado degradante. Pero él se sobrepuso al prejuicio después de aprender un poco más del lubunca y por qué cierta gente necesitaba usarlo. La palabra “lubunya” es usada frecuentemente por hombres homosexuales y mujeres transgénero para describirse a sí mismos, y se ha colado en el vocabulario de Turgay. Él dice que puede que no sea una cosa tan mala si el lenguaje secreto se hace menos secreto. “Creo que la exposición general sería buena y también haría que la comunidad lubunya tuviera menos temor de la gente cuando comiencen a conocer el lubunca”, dice. Aún así, debido a que ciertas palabras se han hecho populares, han dejado de ser usadas en la comunidad de prostitutas. Sevval, que abandonó el trabajo sexual para convertirse en activista después de su cirugía de cambio de sexo, dice que no reconoce ya muchas palabras. “Las chicas inventan nuevas palabras, incluso yo no las entiendo. En el 2015, las chicas hablarán algo más”, dice. “Esto evoluciona, tal vez la sociedad evolucionará también, de forma que el lubunca pueda ser usado por diversión y no sólo porque es necesario”.

VERSIÓN EN CATALÁN
El llenguatge secret de la comunitat LGBT de Turquia

[Aquest article forma part de l'acord de col·laboració entre Global Voices i VilaWeb]
VilaWeb, 2015-02-04
http://www.vilaweb.cat/noticia/4229885/20150204/llenguatge-secret-comunitat-lgbt-turquia.html
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Estrasburgo falla contra Turquía y dictamina que exigir la esterilización de las personas transexuales viola la privacidad
Juli Amadeu | Dos Manzanas, 2015-03-13

http://www.dosmanzanas.com/2015/03/estrasburgo-falla-contra-turquia-y-dictamina-que-exigir-la-esterilizacion-de-las-personas-transexuales-viola-la-privacidad.html