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martes, 9 de abril de 2024

#hemeroteca #transfobia | Fraudes para “dinamitar” la Ley Trans

Noticias de Gipuzkoa / Bea Sever //

Fraudes para “dinamitar” la Ley Trans

Militares, presos... Asociaciones trans censuran los cambios de sexo en el Registro Civil que han desatado la polémica
Arantza Rodríguez | Noticias de Gipuzkoa, 2024-04-09
https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/sociedad/2024/04/09/fraudes-dinamitar-ley-trans-8092152.html

Militares, presos, detenidos por maltrato... Algunos casos de cambio de sexo formalizados en el Registro Civil tras la aprobación de la Ley Trans han suscitado polémica al tratarse de personas con apariencia masculina que dicen sentirse mujeres, pero no desean modificar su aspecto físico ni su nombre, tal y como han explicado ellas mismas en diferentes medios de comunicación. Las asociaciones trans vascas Naizen y Errespetuz censuran estos supuestos fraudes de ley y consideran que perjudican al citado colectivo, “especialmente vulnerable”.

Bea Sever, Naizen: “Hay que castigarlo, pero debe haber voluntad”
Para la portavoz de la Asociación de familias de menores transexuales Naizen no hay duda de que “se está cometiendo fraude de ley, sobre todo por parte de hombres vinculados a una ideología de extrema derecha”. Su objetivo sería, según sospecha, “dinamitar” la Ley Trans y “perjudicar a todo el colectivo”. Además, añade, “en ocasiones nos estamos encontrando con que las propias juezas o jueces no denuncian este fraude de ley porque siguen la misma línea ideológica o de pensamiento”.

Sobre si es posible atajar judicialmente este mal uso de la legislación, Sever apunta que “ya tenemos algún caso de algún juez que lo ha delatado así”. “Es bastante evidente, basta con ver un poco el historial de estas personas. No es que no existan personas no binarias que decidan o no cambiar de nombre o no someterse a un tratamiento hormonal, no es que no existan mujeres trans lesbianas, pero si hacemos un recorrido simplemente por las redes sociales de estas personas, está muy claro el objetivo que persiguen y que no se trata para nada de casos de personas trans”, asegura Sever.

Respecto a la repercusión pública que están teniendo estos casos, considera “bastante llamativo el espacio que se les está dando en los medios de comunicación”. “Nunca se nos dio tanto espacio para denunciar las vulnerabilidades y agresiones que se cometen. Se les está dando muchísima voz dentro de este movimiento que trata de bombardear una ley que viene a reconocer los derechos de las personas trans e igualarlos a los del resto, es decir, que su documentación refleje quienes realmente son”, defiende.

Mientras que algunos individuos tratan de “desmontar” la Ley Trans con prácticas fraudulentas, denuncia, “a las personas menores de 12 años no se les permite cambiar su mención de sexo, es decir, se está incumpliendo la función que tiene el propio Registro, que es reflejar lo que esa persona es y cómo esa persona vive”. De hecho, explica, “aquí hay niñas de 11 años que están viviendo como las niñas que son desde los 4 y en su documentación pone que son niños. A eso no se le da espacio en los medios y, sin embargo, esto está ocupando mucho”, censura y llama a la reflexión planteando un paralelismo. “Yo lo igualaría a si, en su momento, se hubiera empezado a hacer fraude de ley con el matrimonio entre personas del mismo sexo y hubieran empezado a tratar de casarse dos hombres o dos mujeres sin ser realmente pareja. ¿Se habrían denunciado estos fraudes de ley? ¿Qué se habría hecho?”, pregunta.

De vuelta a los casos de supuesta transexualidad que han suscitado controversia, la portavoz de Naizen cree que “lo suyo sería castigar a estas personas que están cometiendo fraude de ley. La ley está para defender los derechos de las personas y a quienes tratan de vulnerar estas leyes habría que castigarlos para que dejen de hacerlo, pero para eso tiene que haber voluntad”.

Sarai Montes, Errespetuz: “La Justicia tiene que evaluar cada caso”
Prudente, Sarai Montes, presidenta de Errespetuz, afirma que no es “quién para decir si alguien ha cometido fraude de ley o si realmente es su identidad” y dirige su mirada hacia la Justicia, que es “quien tiene que evaluar cada uno de estos casos y condenar o sancionar” a estas personas si lo estima oportuno.

Sobre “el montón de casos de cambio de sexo en fuerzas de seguridad del Estado y fuerzas armadas que se dieron en Ceuta”, la presidenta de esta asociación para la defensa y la integración de las personas transexuales sospecha que “están tratando de cuestionar” la Ley Trans. “Si miras el perfil de las personas que están saliendo, haciendo supuestamente fraude de ley, son gente de derechas, los más reaccionarios a que tuviéramos derechos, justo coincide que son militares... Creo que intentan desvirtuar la ley”, afirma.

En este sentido, recuerda que, “desde antes de que se aprobara la ley, precisamente lo que se criticaba desde la extrema derecha era que un hombre iba a poder decir: Soy una mujer y que nadie le dijera nada. A raíz de ese discurso, puede haber tíos que a día de hoy digan: Pues yo me cambio para demostrar que esto era como decíamos nosotros. De hecho, hasta un youtuber decía que había hecho el trámite”, explica Montes, para quien todo este “ataque” previo a la aprobación de la ley “tiene que ver con una cuestión de transfobia y de machismo”.

Los supuestos beneficios que podrían estar persiguiendo quienes cometen estos fraudes de ley son diversos. “Yo creo que es gente que ha oído que va a poder acceder a pruebas más fáciles, porque son las femeninas, o que si has cometido un delito de violencia luego ya no va a ser violencia de género, pero eso precisamente viene en la ley que no se va a poder hacer. Si has cometido un delito antes de cambiar la documentación, la imputación del delito será en base a los datos que hubiera cuando lo cometiste”, aclara.

Además de los casos de algunos presos que, tras cambiarse de sexo en el Registro, fueron trasladados a módulos mixtos, Montes también ha “visto alguna entrevista en la que la persona reconocía que había cambiado de sexo por un tema de custodia, porque siendo mujer tenía más facilidad para ver a sus hijos. Cuando lo oí, pensé: Esto yo diría claramente que es un fraude de ley, porque no es una cuestión de identidad”. Si no existen ese tipo de declaraciones inculpatorias, la presidenta de Errespetuz ve difícil demostrar que una persona está haciendo un uso espurio de la ley. “Es complicado. No existe ningún tipo de prueba médica que pueda certificar si eres hombre o mujer. Partiendo de esa base, ¿cómo demuestras si alguien está haciendo fraude de ley o no?”.

Lo que sí tiene claro Montes es que toda esta polémica está afectando negativamente al colectivo trans. “Hasta que no ha salido todo esto, nos criticaban el machismo y el fascismo. Ahora, desde todos los sitios, incluso algunas supuestas feministas que no sé qué amenaza ven en que nos aprueben una ley y nos reconozcan que somos mujeres u hombres. No entiendo por qué nos atacan”.

domingo, 15 de mayo de 2022

#hemeroteca #lgtbifobia | LGTBIfobia: "El caso de Bilbao es la punta del iceberg de todas las agresiones

Deia / Asier Robredo //

LGTBIfobia: "El caso de Bilbao es la punta del iceberg de todas las agresiones".

Con las muertes de varios hombres homosexuales como telón de fondo y en vísperas de celebrarse, el martes, el día contra la homofobia, transfobia y bifobia, representantes del colectivo LGTBI reivindican educación y leyes para combatir esta lacra.
Arantza Rodríguez / Pablo Viñas | Deia, 2022-05-15
https://www.deia.eus/actualidad/sociedad/2022/05/15/lgtbifobia-caso-bilbao-punta-iceberg/1219366.html 

"El caso de las muertes de Bilbao es la punta del iceberg de todas las agresiones y violencias que sufrimos el colectivo LGTBI". Lo dice, con conocimiento de causa, la presidenta de Aldarte, Inmaculada Mujika, ya que en su asociación reciben "a menudo a gente que ha sido engañada, a la que le han dado una paliza, la han acosado o ha sufrido extorsiones". Entre los casos más graves, cuenta, el de "un chaval que sufrió una agresión y violación en una cita a través de una app y no se atrevió a denunciar porque todavía estaba dentro del armario. Le estuvieron curando en urgencias de un desgarro anal, fruto de la violación, no dijo nada y tuvo que oír cosas como: ‘Es que os pasáis los gais, podríais tener cuidado’".

A esta voz de alarma se une la de Sarai Montes, presidenta del Observatorio Vasco LGTBI+, quien afirma que "de un tiempo a esta parte se han radicalizado los discursos de odio hacia nuestro colectivo y nos encontramos con agresiones físicas muy fuertes, como la del chico de Basauri, al que le dieron una paliza entre ocho por ser gay, algo que antes habría sido totalmente impensable".

Ni siquiera los más pequeños escapan a la discriminación. De hecho, la portavoz de Naizen, Bea Sever, denuncia que "a día de hoy la transfobia sigue haciendo mella en menores de todas las edades" y "lo más grave es que viene también desde los centros educativos, donde se sigue diciendo que los niños son así y las niñas de esta otra manera, con lo cual todos los mensajes que les llegan son de que lo que son o no existe o está mal y esto muchas veces hace más daño que una paliza en un momento puntual. Daña su autoestima y da alas al resto para tacharles de diferentes, de raros y raras, y hacer ese daño que luego les va a llevar a autolesionarse o a los intentos de suicidio", advierte.

A todas estas denuncias se suma la reivindicación que ondea al viento Asier Robredo un mes después de sufrir una agresión homófoba en Bilbao. "Cada uno es quien es. Que no nos callen, que no nos encierren, que no nos hagan sufrir", clama. Con el caso del presunto asesino en serie como telón de fondo y en vísperas de celebrar, el martes, el día contra la LGTBIfobia, todos piden combatir esta lacra con educación y leyes.

Asier Robredo. Víctima de un ataque homófobo: "Los agresores tienen que cambiar, no el resto"

"El problema lo tienen los agresores. Son ellos los que tienen que cambiar, no el resto". A sus 24 años, Asier Robredo, víctima de un ataque homófobo el pasado mes de abril, habla sin miedo. "A estas alturas tengo muy claro quién soy y no me avergüenzo, ni muchísimo menos. Si me hubiera pasado con 18 años, cuando estás conociéndote a ti mismo y tus relaciones sociales no son tan sólidas, igual lo habría pasado peor", reconoce este universitario, al que le increparon: "Maricón de mierda, te vamos a matar" y le propinaron un puñetazo tras negarse a dar un cigarro. A la espera de que se celebre el juicio, dice que jamás había sufrido "un altercado", por lo que le "chocó mucho". "He vivido en Madrid y en Bilbao, y nunca he tenido problemas. Siempre he creído que la sociedad vasca era mucho más tolerante que otras zonas de España. No me ha cambiado esa imagen, pero hay un problema más estructural del que yo pensaba".

Lejos de erradicarse, la homofobia, avisa, ha prendido en una parte de la juventud. "Pensaba que la gente más mayor era menos inclusiva, pero es al revés. Mis agresores tenían 17 y 18 años. Me parece un problema mucho más grave, no por mí, sino porque una agresión física o un grito de maricón a esas edades afecta mucho más. Hay que hacer hincapié en la educación de los más jóvenes, ver en qué estamos fallando para que haya gente de esas edades con esa mentalidad", plantea.

Para atajar este problema, Asier insta a las instituciones a promover "una educación sexual inclusiva" en los colegios e institutos. "Yo no la he recibido y me gustaría que se hiciera para que a la gente que está en ese proceso de su conocimiento sexual se le abran todas las puertas y sepan que pueden ser quienes quieran y amar a quien sea", defiende.

Respecto a las muertes de varios hombres homosexuales y la investigación de un sospechoso con el que podrían haberse citado a través de una app, considera "muy grave que se utilice su condición de gais para aprovecharse de ello. Si antes había que tener cuidado, ahora mucho más", señala y añade que "en Bilbao no estamos acostumbrados a que se genere este miedo entre nosotros".

Sarai Montes. Observatorio Vasco LGTBI+: "Ahora quien no acepta la diversidad es más hostil"

Dice Sarai Montes que en Euskadi el colectivo LGTBI siempre ha tenido que convivir "con una discriminación sutil, con eso de ‘A mí que tengas novio no me importa, pero no os beséis en la calle’. No solía ir más allá". Sin embargo, las cosas están cambiando. "A diferencia de otros lugares, aquí podías ser quien quisieras sin problemas, pero de un tiempo a esta parte esto está dejando de ser así", advierte. De hecho, la intolerancia se ha colado en las aulas, donde imparte charlas sobre transexualidad. "Nos encontramos con un grupo grande para el que todo está bien, pero el reducto de gente que no acepta la diversidad es más hostil que antes", afirma.

A este retroceso contribuye, según denuncia, que "hablar públicamente de manera negativa del colectivo LGTBI, como hace la extrema derecha, sale gratis. Esto genera un caldo de cultivo, porque antes no había aquí agresiones LGTBIfobas fuertes". Para que estos ataques no vuelvan a repetirse, la presidenta del Observatorio Vasco LGTBI+ y de la asociación de personas transexuales Errespetuz, apuesta por la formación. "Para acabar con la LGTBIfobia hace falta educación. Cuando ofreces conocimientos, el estereotipo que tienen, sobre todo, sobre las personas transexuales, se cae. Yo doy charlas y la gente viene con una idea y marcha con otra. Acabas con el estigma directamente", asegura.

Para frenar a aquellos que no solo persisten en su ignorancia, sino que pasan a la acción, reclama "leyes que tengan capacidad punitiva y protejan al colectivo". "Estamos trabajando para conseguir una ley vasca LGTBI", anuncia y confía en que el caso del supuesto asesino en serie "marque un antes y un después, y que la gente tome precauciones al quedar con un desconocido".

Inmaculada Mujika. Presidenta de Aldarte: "Somos carne de cañón para los desalmados"

Dice Inmaculada Mujika que en la asociación Aldarte, que trabaja para la atención de gais, lesbianas y transexuales, ya sabían que "había violencia a través de las redes y las app". Lo que desconocían es "la enormidad de asesinatos que podían cometerse, que yo creo que es la primera vez que sucede", comenta la presidenta, quien destaca que "muchas de estas violencias no se denuncian por el estigma, por la vergüenza de qué van a decir de mí, que se va a saber que soy gay, lesbiana o trans". En este sentido, apunta, "las agresiones que sufren los hombres gais son mucho más públicas, mientras que las mujeres lesbianas, que las suelen sufrir más en el entorno privado, las denuncian menos".

Tras llamar a quienes utilizan las apps de citas a "protegerse, porque nos volvemos carne de cañón para cualquier desalmado", Inmaculada asegura que "para muchos gais ese es el único medio para conocer a otras personas". "La LGTBIfobia hace que se reduzcan mucho sus posibilidades de socialización. Tendríamos que procurar otros espacios donde la gente también pueda socializar y poner medios para trabajar en la prevención", propone.

A pesar de que Bilbao es "una ciudad amable" con estos colectivos, Inmaculada afirma que "todavía hay que luchar mucho para que la LGTBIfobia sea erradicada". "De tanto salir en los medios de comunicación, tanto Bilbao Harro, Bilbao Pride, mucha gente se había hecho la ilusión de que esto ya había acabado, pero dentro del colectivo hay gente muy vulnerable, a la que odian en su comunidad de origen por ser lo que es, gente que es rechazada por su padre o madre... Hay miles de situaciones LGTBfóbicas, discriminatorias y estigmatizantes".

Bea Sever. Naizen: "Todavía hay muchos casos de bullying"

En Euskadi y Nafarroa, donde trabaja la asociación de familias de menores transexuales Naizen, "no hay tantas agresiones verbales o bullying como en otras comunidades autónomas, pero todavía tenemos muchos casos", advierte su portavoz, Bea Sever, quien detalla que "las edades más problemáticas" serían desde 5º o 6º de Primaria hasta 3ª o 4º de Secundaria. "En Bachillerato hay otra maduración, otra apertura mental, y suele bajar, pero no desaparece. Luego también va a depender mucho del lugar geográfico. No sé si es por la población, el nivel cultural o las actitudes, pero se nota mucho de unas localidades a otras e incluso, en la misma localidad, de unas zonas o unos centros a otros".

Cuando se trabaja la diversidad en el aula, dice, "el rechazo es menor". "Si al explicar cómo es el cuerpo de los niños y las niñas simplemente añaden: ‘Pero esto no siempre es así, a veces nos equivocamos’, es todo más fácil, pero todavía estamos con esa pelea de que en los centros escolares se haga mención y se incluya algún libro o cuento", explica.

Conscientes de que, "cuando hay desconocimiento, el miedo a lo diferente genera rechazo", en Naizen siempre inciden "en visibilizar y trabajar la diversidad desde un punto de vista positivo desde infantil. Nuestro trabajo es hacerlo presente en la sociedad para que los bulos no calen porque si conocemos la realidad, caen por su propio peso". En el caso de los menores transexuales, se dicen "cosas como que somos las familias las que empujamos a que esto se dé o que se hormona o se opera a niños y niñas. Cosas que no son ciertas, no ayudan y hacen ver como si esto fuera un capricho o algo que alguien decide".

Entre los casos más graves de los que han tenido conocimiento en la asociación, destaca el de "alguna chica que ha sufrido agresiones de índole sexual". "Ha habido denuncias policiales de chavalitas de 18 años y en infancia tenemos procesos de bullying, pero no agresiones físicas, que es, al final, a lo que parece que reducimos todo", lamenta y advierte, como experta en suicidología, que "hay más incidencia de intentos de suicidio en casos en los que es un aislamiento, un goteo de exclusión e insultos, que no son evidentes, que cuando se ha dado una paliza".

lunes, 28 de junio de 2021

#hemeroteca #lgtbi | Nace el Observatorio Vasco LGTBI+ por la "igualdad real"

Deia / Presentación del Observatorio Vasco LGTBI+ //

Nace el Observatorio Vasco LGTBI+ por la "igualdad real".

Nueve asociaciones se unen para "prevenir los delitos y discursos de odio".
Luis Miguel Barcenilla | Deia, 2021-06-28
https://www.deia.eus/actualidad/sociedad/2021/06/28/nace-observatorio-vasco-lgtbi-igualdad/1131883.html 

Ha nacido el Observatorio Vasco LGTBI+. Una federación de asociaciones para la prevención de delitos y discursos de odio, pero también para la promoción de la "igualdad real". Además, según han indicado desde el nuevo organismo, están trabajando conjuntamente en la redacción de un borrador de proposición de Ley Integral Vasca LGTBI+.

Este lunes, Día Internacional de la Liberación Sexual y Orgullo LGTBI+, Euskadi da un paso adelante. Así lo ha indicado el vicepresidente, Mikel Oribe, que ha enumerado las asociaciones que forman esta inédita federación: Aldarte, AMPGYL, Bizigay, Errespetuz, Gaylespol, Gehitu, Izanez, LGTBerri y Naizen. En total, nueve asociaciones que lucharán conjuntamente por la "igualdad real".

No solamente se persiguirá la prevención de los discursos y delitos de odio, también se trabajará para evitar "cualquier tipo de manifestación de violencia o discriminación basadas en las características sexuales, la identidad y expresión sexual o de género, y orientación afectivo-sexual". Así lo ha subrayado Sarai Montes, presidenta del Observatorio constituido.

El odio, triplicado
El Euskal LGTBI+ Behatokia ha querido hacer pública su rotunda condena a las agresiones recientemente acontecidas y han denunciado el aumento de incidentes de odio contra el colectivo: "Se han triplicado durante el año pasado". Así lo recoge el informe ‘Incidentes de Odio en Euskadi 2020’ de la Cátedra UNESCO de Derechos Humanos y Poderes Públicos de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU).

En cuanto a ese aumento en las cifras de odio, Sarai Montes ha razonado que es una cuestión "generalizada en el Estado": "Vemos como partidos de ultraderecha alcanzan lugares de poder y sus discursos pueden llegar a la población sin ningún tipo de consecuencia política".

Ley integral vasca LGTBI+
Montes y Oribe, presidenta y vicepresidente, han manifestado que Euskadi es, junto a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, "la única comunidad que carece de ley o siquiera de un borrador de proposición de ley LGTBI+ para la protección de derechos del colectivo". No obstante, Montes ha reconocido que Euskadi fue pionera en la aprobación de la Ley 14/2012 del 28 de junio de la no discriminación por motivos de identidad de género y para el reconocimiento de los derechos de las personas trans.

Por todo ello y junto a "entidades diversas" como la Clínica Jurídica de la UPV/EHU de la Facultad de Derecho, sindicatos y particulares, la vocación del Observatorio es la redacción de un texto "articulado, consensuado, con importantes y necesarias mejoras" que apueste por los derechos y la diversidad. Es decir, una Ley Integral Vasca LGTBI+ que llegue a debatirse y aprobarse en el Parlamento Vasco.

"Euskadi puede contar con terapias de reconversión, mientras que en otros territorios ya se han prohibido", ha explicado Montes. "Hay que pasar del vagón de cola a liderar el tren de las comunidades autónomas en cuanto a legislación por la igualdad real", ha seguido. "Debemos garantizar los Derechos Humanos en Euskadi", ha terminado la presidenta del Observatorio Vasco LGTBI+.

domingo, 8 de diciembre de 2019

#hemeroteca #transexualidad #testimonios | Sarai Montes: “Me tiré veintinueve años dentro de un armario sin poder vivir mi vida”

Imagen: Deia / Sarai Montes
Sarai Montes: “Me tiré veintinueve años dentro de un armario sin poder vivir mi vida”.
Sarai Montes, la primera persona operada hace diez años de reasignación genital en Osakidetza, acumula cicatrices en cuerpo y alma y un sueño que aún le duele, ser madre.
Arantza Rodríguez | Deia, 2019-12-08
https://www.deia.eus/2019/12/08/sociedad/euskadi/me-tire-veintinueve-anos-dentro-de-un-armario-sin-poder-vivir-mi-vida

Sarai Montes está llena de cicatrices. Una en el antebrazo de una tentativa de suicidio. Dos bajo los pechos, que intentó disimular lijándose la piel. Otro puñado en el alma, fruto del acoso escolar, el miedo al rechazo, el tormento sufrido a solas por no poder ser ella misma, la depresión... “En aquella época mis expectativas eran: ‘Vas a perder familia, amigos, trabajo...’ La única salida que veía era una esquina y un bolso y eso asusta mucho”, reconoce. Por eso estuvo a punto de tirarse por un acantilado. Por eso puso el coche a 200 para ver si se salía en una curva. Por eso hizo ‘puenting’ para ver si tenía “suerte” y se rompía la cuerda. Por eso calló. “Me tiré 29 años dentro de un armario, dándole vueltas al coco, con un sufrimiento constante y sin poder vivir mi vida”, se duele esta bilbaína de 41 años, la primera persona transexual que fue sometida a una operación de reasignación genital en Osakidetza, hace ahora diez años.

Sarai siempre supo que era una niña, pese a que su cuerpo no era exactamente como el de las demás. “Sabía que era diferente porque me duchaban con mi hermana. La veía a ella y me veía a mí y decía: ‘Aquí algo no..’.”, recuerda. Nunca hizo preguntas, pero tenía clara la diferencia. “Me lo dejaron todavía más claro los chicos de mi cole por jugar con las chicas. Si no me insultaban, cobraba. Aprendí desde muy pequeñita que no se me podía notar nada femenino porque la respuesta iba a ser negativa. Eso me hizo meterme en un armario 29 años”. Sarai intercala sonrisas en su crudo relato. Ya pasó lo peor. Pero la de quien le escucha se congela cuando rememora el día en que decidió dejar de sufrir. “Eso me llevó a estar en un acantilado mirando para abajo. Cuando estás ahí arriba, piensas: ‘Ostras, esto es serio’. Tenía claro que lo iba a hacer, pero se me encendió alguna bombilla y me dio por pensar en mis padres y mis hermanos. No quería hacerles sufrir”, cuenta sin un ápice de dramatismo.

Menos mal que se sinceró, porque todos sus temores se esfumaron. “Se lo conté a mi familia, a los amigos, en el curro... y ningún miedo se hizo realidad. No perdí gente en el camino”, dice, sabiéndose afortunada. Porque los miedos eran “potentes”. Tanto como para hacer “cosas como esta”. Sarai se remanga el jersey y muestra una cicatriz en el antebrazo que habla por sí sola. Ha tenido alguna tentativa de suicidio y “muchísimas de ‘no me atrevo a hacerlo, pero me la juego’”. “El día que eres capaz de mirar a tus miedos a la cara y decirles: ‘Si os convertís en realidad, yo puedo con vosotros’, es cuando lo cuentas”.

Después de la sinceridad, llegó la calma. “Pasas de ‘Qué mierda de mundo, quiero bajarme’ a ‘Ahora ya puedo ser yo, ahora sí quiero vivir’”. Sarai no es la excepción que confirma la regla. “Conozco a mogollón de personas transexuales de mi edad para arriba y todas han pensado en suicidarse o lo han intentado”, señala. Afortunadamente las cosas han cambiado. “Los más jóvenes no tienen esa vivencia tan drástica por el rechazo social”. Para cuando Sarai comenzó a hormonarse, la testosterona llevaba 29 años dejando impronta en su voz, el tamaño de sus huesos... “Esos cambios no van a volver atrás. A las chicas que empezamos más tarde, se nos nota más. Entonces, es más fácil que cuando vayas a algún sitio, tengas que explicarlo, o que te miren”, comenta, mientras muestra sus grandes manos, adornadas con algunos anillos.

Tras operarse, sufrió depresión
Su periplo sanitario, dice, dejó mucho que desear. Médico de cabecera, endocrino del ambulatorio y del hospital, psiquiatra... “Le dije que era transexual y que necesitaba que certificara que soy una mujer para que me hormonaran y me contestó: ‘¡Pero si yo de esto no tengo ni idea!’” No era el único. Tampoco el endocrino parecía ducho en la materia. “Ya había internet y estaba muy informada. Me empezó dando unas dosis de risa, y en la segunda cita, ya me había regulado la dosis por mi cuenta”. Seis meses se pasó de consulta en consulta sin conseguir avanzar, impotente, frustrada. “Mis padres escribieron a Osakidetza en la que ponía que estaban hartos de ver llegar a su hija llorando del hospital. ‘Su historia todo el mundo la entiende y acepta, no tiene problemas. ¿Qué le hacéis allí’?”, protestaban.

Cuando se creó la Unidad de Identidad de Género del hospital de Cruces, en 2009, Sarai tuvo que pasar de nuevo por Psiquiatría. “Todos teníamos claro que tenía que operarme. Me tiré un montón de meses en lista de espera para el pecho”, cuenta. La sorpresa llegó cuando se reunió con el cirujano, apenas unos días antes de la intervención. “Sin decir ni siquiera ‘hola’ me da un papel: ‘Lo lees y lo firmas’. Me pongo a leer y ponía: cirugía genital. ¿Cómo que me operas de todo? Estamos hablando de una baja potente. ¿Qué hago yo con mi vida de un viernes para un lunes, que no tengo margen ni para avisar?”. Dice que no le dio muchas explicaciones. Que le comentó que le pondría unas prótesis acordes a su cuerpo y con incisiones axilares. Que de la cirugía genital, ni palabra. “Me dijo: ‘No tengo nada que explicarte porque tú ya sabes mucho porque has leído demasiado’. Con mi desesperación, firmé”, reconoce y achaca las prisas a “urgencias políticas”, ya que “las personas que se habían operado fuera reclamaban las ayudas y se les dijo que no se pagaban ya cirugías porque se hacían en Osakidetza. Por eso urgía que la Unidad operara antes de terminar el año”.

En quirófano, Sarai pidió que no la anestesiaran hasta concretar el tamaño del pecho -“No me apetecía parecer ‘La Bombi’”-, pero de nada sirvió. “Me desperté pegando gritos. La cirugía genital no me la habían hecho entera. Tenía el clítoris sin proteger y solo el hecho de vestirme, como me rozaba la ropa, era una auténtica tortura. Cuando me quitaron las vendas del pecho, me encontré con dos pedazo de cicatrices que ni siquiera hacen la curva. Entré en una depresión brutal que me ha durado años”, confiesa.

“Me he lijado la piel”
El “mayor miedo” de Sarai era que se le notaran las marcas del pecho. Hizo de todo para disimularlas. “Me he lijado la piel de alrededor con un taladrito para que las cicatrices se difuminaran. Ya casi no se notan, pero he hecho barbaridades”, sonríe con picardía. “Luego te las enseño”. “No hace falta”, se le dice, con el estómago encogido, pensando en cómo fue capaz. “El dolor con el tiempo se va. El sufrimiento, mientras no arregles la causa, sigue ahí y es mucho más potente que el dolor”.

Tras la intervención, estuvo de baja más de un año y dado su profundo desánimo, le costó ver el lado positivo. “Tenía un pene, se me realizó una cirugía y, aunque no se me hizo una vulva al uso, me quitaron aquello que me generaba rechazo. Ahora me puedo mirar, vestir o duchar sin que sufra viéndome desnuda”, agradece.

Sentada en torno a una mesa en la sede de Errespetuz, la asociación para la defensa y la integración de las personas transexuales que preside, en Bilbao, a Sarai le brillan los ojos cuando habla de su “necesidad” de ser madre. “Mi sueño es poder llevarlo yo dentro. Si me dijera la ciencia: ‘Creemos que puede ir para adelante, tienes un 10% de posibilidades de no morir en un quirófano y necesitamos gente’, yo voy la primera, pero a día de hoy no es viable”. Pasar los “potentes filtros” de la adopción se antoja difícil cuando “la transexualidad sigue en el manual de desórdenes mentales”, la gestación subrogada supone un “dineral brutal” y la acogida le partiría el alma. “Me traes a una criaturita y cuando ya le he cogido todo el cariño del mundo, te la llevas, y yo me tiro por la ventana. Es una manera de hablar”, aclara. Porque si no lo hizo en su día no lo va a hacer ahora, que por fin vive su vida.

Lo prometido es deuda. Se levanta el jersey y enseña las cicatrices bajo el pecho, prácticamente imperceptibles. Tras escucharla, se entiende la importancia que esos ‘costurones’ tenían para ella y por qué hizo “verdaderas salvajadas” para eliminarlos. Porque Sarai tiene un par de cicatrices bajo el pecho, pero también una en el antebrazo. Y una herida abierta, que aún duele, su deseo de ser madre.