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sábado, 11 de junio de 2022

#hemeroteca #trans #queer | Dean Spade: "Es triste que algunas feministas no hayan entendido nada"

Yahoo / Dean Spade //

Dean Spade: "Es triste que algunas feministas no hayan entendido nada".

Lara Malvesí · EFE | Yahoo, 2022-06-11

https://es.vida-estilo.yahoo.com/dean-spade-triste-feministas-hayan-101227318.html 

El abogado y activista trans de Seattle (EEUU) Dean Spade, creador de una red de apoyo jurídico en Nueva York, ha explicado a Efe que en su país "también existen algunas feministas que están en contra de la autodeterminación de género" de las personas 'queer', y en este sentido ha dicho: "Es triste que algunas feministas no hayan entendido nada".

Spade, que ha visitado Barcelona por primera vez para presentar sus libros en catalán y castellano, ha defendido que para ser mujer o para ser hombre "simplemente basta con identificarte con ello".

"Nadie tiene qué decirte qué eres. Yo no creo en que tengamos que dejar que el gobierno nos autorice a ello. No creo en luchar por que en nuestros documentos identificativos diga qué somos. Creo que habría que eliminar esos documentos, solo sirven para oprimir a la población inmigrante", ha defendido.

Más allá, ha dicho que "en EEUU también hay feministas tránsfobas" lo que le parece "triste" porque "ellas, a través del feminismo, ya deberían saber que el género es una construcción social y que está pensado para explotar a una parte de la población".

En "Una vida 'normal'" (Bellaterra Edicions), sobre violencia administrativa, política trans y los límites del derecho, Spade defiende que las comunidades trans y "queer" deberían huir del camino que emprendieron en su día gays y lesbianas "de buscar la igualdad de derechos".

"Las narrativas de derechos reafirman las existentes estructuras de poder. Que te reconozcan derechos implica el pensamiento perverso de que igual no los mereces", reflexiona.

"Además, los derechos luego están vacíos. Solo sirven para que el Gobierno parezca un ente que imparte justicia y, si te va mal, que parezca que es tu culpa. Pero los derechos por sí solos sin ser efectivos no son más que una ilusión", añade el profesor de la facultad de Derecho de Seattle.

Así, Spade cree que, más que hacer extensivo el "sistema" a los trans, "deberíamos desmantelar el sistema, crear otro nuevo".

"No queremos poder casarnos, poder ser policías, poder ir al ejército, no queremos perpetuar el sistema que oprime de tantas formas distintas", ha añadido.

Muy crítico con la ineficacia del Estado a la hora de atender las necesidades de la población, especialmente los vulnerables, como los trans, Dean Spade apuesta por que los motores de cambio sean los movimientos sociales y "la transformación sea de abajo arriba, porque la de arriba abajo no funciona, solo beneficia a las élites".

El activista fundó en 2002 el Sylvia Rivera Law Project, un colectivo jurídico sin ánimo de lucro que proporciona servicios legales a personas trans, intersexuales y con disconformidad de género que tienen rentas bajas y/o son personas racializadas, y que opera siguiendo un modelo de gestión colectiva.

Sobre estos temas, ha publicado "Apoyo mutuo. Construir solidaridad en sociedades en crisis" (Traficantes de sueños).

Por otro lado, a propósito del aumento de los discursos de "odio" y los autoritarismos, el jurista señala que "se está viviendo un momento muy malo para los trans y 'queer".

"La vida humana está amenazada por el cambio climático y en sociedades como EEUU hay problemas enormes de acceso a la vivienda, una persecución policial abrumadora, además de sobrepoblación carcelaria y movimientos fascistas y conservadores que van contra las minorías", apunta.

"Son fenómenos que afectan a muchos colectivos pero de forma distinta a los trans, pues la mayoría no tiene sus necesidades básicas cubiertas", defiende.

Dean Spade (Virginia, 1977), que tuvo que ayudar a su madre a limpiar casas para sobrevivir con nueve años, y que poco después pasó por dos casas de acogida diferentes antes de destacar en el ámbito académico y licenciarse en Derecho en la Universidad de Columbia, señala que "la transformación del sistema que se lleve a cabo desde la base" debe pasar por "la redistribución de la riqueza".

lunes, 29 de marzo de 2021

#hemeroteca #activismo | La solidaridad es tomar partido: apuntes sobre “La política de todes”

Black Lives Matters en el Orgullo de San Francisco, 2017

La solidaridad es tomar partido: apuntes sobre “La política de todes”.

Podemos seguir rompiéndonos la cabeza discutiendo en internet y en revistas autorreferenciales sobre la cuestión del sujeto, o podemos implicarnos en las luchas reales que están, de hecho, construyendo el sujeto.
Julia Cámara | ctxt, 2021-03-29
https://ctxt.es/es/20210301/Firmas/35011/la-politica-de-todes-holly-lewis-solidaridad-julia-camara.htm 

Hace ya tiempo que los debates sobre el sujeto político enervan a todo el mundo dentro de la izquierda. La derrota del ciclo, la descomposición de la izquierda, una desorientación estratégica generalizada y problemas reales de falta de reconocimiento y autonomía política han derivado en un activismo de feudos emocionales e identitarios, donde lo que se es (o lo que cada cual imagina ser) importa más que lo que se hace. Si a esto sumamos este vivir aisladas, esta desaparición de la política carnal (la de los cuerpos que se encuentran) que durante el último año ha impuesto la pandemia, el resultado es desastroso: el ruido de Twitter parece serlo todo.

Como título inaugural de su nueva etapa, Bellaterra acaba de publicar ‘La política de todes’, de Holly Lewis, un libro que busca respuestas a la cuestión del sujeto ampliando la mirada e introduciendo el debate dentro del marco general de la reproducción social. La intención de la autora de poner en diálogo la tradición de pensamiento marxista con las inquietudes de activistas feministas, LGTBI y antirracistas da forma a una obra muy particular, con algunas apreciaciones discutibles, pero valiente y tremendamente útil para pensar y actuar sobre el presente. Lo que sigue son algunas reflexiones en torno a los falsos debates y a la aparición de posiciones excluyentes, potencial o directamente reaccionarias, dentro de los movimientos sociales y la izquierda. Están motivadas por la lectura del libro, pero también por un montón de horas de asambleas ‘online’, por conversaciones telefónicas con amigas y compañeras, y por un anhelo muy grande de volver a llenar las calles demostrando que ‘lo que se hace’ condiciona y da forma en un proceso no estático a lo que colectivamente somos.

1. El activismo puede ser un camino en el que reconciliarnos con nosotras mismas y crecer en autoestima y confianza, pero no hacemos política para sentirnos mejor ni para calmar nuestras inquietudes morales: nos implicamos para cambiar las cosas. En un momento como el actual, donde parece más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo y donde los ataques nos llegan tan rápido y por tantos flancos al mismo tiempo, parece tentador abrazar un repliegue al cuidado colectivo como fin en sí mismo, abandonar la disputa pública para refugiarnos en nuestros espacios seguros. Pero esto, como dice Holly Lewis, no tendría nada de político. No siempre las prácticas que más nos reconfortan son las necesarias para transformar el sistema; de hecho, en muchas ocasiones acaban siendo consolidadoras del actual orden de cosas. Hay una contradicción permanente entre la resistencia vital y la superación colectiva, que el feminismo ha sabido ver (no siempre resolver) y que se aplica también a los sindicatos y otras organizaciones. Una contradicción entre construir espacios seguros y ser capaces de romper sus límites para influir sobre el mundo. Recordarnos periódicamente a nosotras mismas que el objetivo final de lo que hacemos no es sentirnos individualmente bien sino acabar con la explotación e instaurar relaciones sociales de justicia y solidaridad (lo único que puede hacernos sentir a todas, colectivamente, bien) es una vacuna necesaria para no acabar confundiendo la terapia personal con la acción política.

2. La clase social no existe como identidad estanca, sino que es el resultado históricamente situado de las relaciones sociales de explotación. La diferencia marxista entre “clase en sí” (la posición social que ocupamos) y “clase para sí” (la toma de conciencia de dicha posición social y sus implicaciones) depende de la existencia de luchas y conflictos reales que nos hagan ver como evidentes los antagonismos de clase. Y en los últimos años, en el Estado español, el mayor proceso de subjetivación de clase (de construcción de un sujeto de clase, de una ‘clase para sí’) ha sido la Huelga Feminista. El antagonismo entre género/orientación sexual y clase puede que sea real en las actitudes de algunos y algunas activistas, pero desde luego no lo es en el entramado de las relaciones sociales. Es imposible encontrar un conflicto relacionado con la opresión de género (la lucha por la depuración de la judicatura, por ejemplo, o por los derechos de las temporeras de la fresa) o con la diversidad sexual (el reconocimiento familiar, el acceso a la atención médica) que no se encuentre articulado por la clase. Y viceversa.

Hace ya tiempo que el feminismo de la reproducción social y otras corrientes señalaron los límites que la metáfora de la intersección tiene para explicar el modo en que funcionan las distintas opresiones. Llevando al extremo la máxima de que lo que no se nombra no existe, la interseccionalidad popularmente entendida parece haber asumido que lo que no tiene un sistema de opresión propio no existe. O lo que es peor: existe pero en menor medida, por detrás de las opresiones ‘realmente importantes’. Esta interpretación acaba llevando a una competencia sin sentido entre niveles de opresión y violencia, donde cualquier afirmación sobre el potencial político de un sector social es sospechosa de despreciar la veracidad del resto de experiencias. Partiendo del trabajo de Lise Vogel, ‘La política de todes’ muestra cómo la clave no está en multiplicar los sistemas de opresión como vía para reconocer la realidad y la importancia de nuestras vivencias de violencia y discriminación, sino en entender el modo en que el sistema capitalista funciona de manera integrada. El género, la raza o la orientación sexual no pueden estar reñidos con la clase porque la clase se construye, entre otras cosas, a través de procesos de racialización y de asignación de género. Y viceversa.

3. No todo lo que nos hace bien y nos da confianza es ‘revolucionario’; tampoco todo aquello que despierte reacciones en contra. Que sea funcional para el sistema tenernos tristes y acomplejadas no convierte en cierto lo contrario: que el dejar de estarlo sea por sí mismo una amenaza para el sistema. La provocación y el desacato a la moral conservadora han sido siempre actitudes necesarias para el activismo LGTBI y, en parte, también para las feministas: nuestra sola existencia ya provocaba esas reacciones. El lema “nuestra existencia es resistencia” ha sido un bote salvavidas para muchísimas personas que se veían y se siguen viendo arrinconadas entre la autorepresión y la exposición a niveles de violencia social fuertísimos. La subversión de las normas de conducta social puede ser algo realizador y divertido o incluso un acto comprometido de consecuencias peligrosas. Pero el escándalo, por mucho que ayude a concienciar a personas concretas y que funcione como catarsis de la autoexpresión, no es en sí mismo una herramienta de transformación de las relaciones sociales de explotación y opresión. 

4. En este sentido, la postura de Holly Lewis sobre una de las piezas centrales del discurso de los feminismos hegemónicos y del sector más radical de los movimientos queer y LGTBI –la familia– es interesante y reveladora. Recogiendo parte de las ideas de la tradición marxista al señalar cómo el capitalismo ha atacado de manera directa la institución familiar cuando le ha sido conveniente (no le es, por tanto, necesaria) y encontrándose en el camino con las críticas de las feministas negras, para las que la familia adopta otras muchas formas aparte de la nuclear y es espacio de resistencia colectiva al racismo antes que lugar de opresión machista, Lewis expone la ambivalencia de una institución que es al mismo tiempo fuente de violencia y de apoyo. Lewis demuestra que, aunque el rechazo a la familia nuclear sea clave para la supervivencia de muchas personas, su cuestionamiento es transgresor pero no revolucionario. Pero esto no debería entusiasmar a los izquierdistas nostálgicos del orden de género: una visión de familia que acepta e incluye como válidos diversos agrupamientos vitales de convivencia en base a la afinidad afectiva (¿no son también las parejas heterosexuales eso?) es mucho más útil a la hora de pensar la familia como espacio de cuidado y de autodefensa frente al sistema.

5. La solidaridad no puede basarse en preceptos morales ni en declaraciones abstractas. “La solidaridad es tomar partido”, nos dice Holly Lewis. No se trata de apelar a la empatía humana universal sino de construir alianzas reales que necesariamente implican el reconocimiento de antagonismos. “La solidaridad no es el fin de la división; es el reconocimiento de la división, de ahí viene el viejo lema sindical: ¿de qué lado estás?”. Podemos seguir rompiéndonos la cabeza durante muchos más años discutiendo en internet y en revistas autorreferenciales sobre ‘la cuestión del sujeto’, o podemos implicarnos en las luchas reales que están, de hecho, construyendo el sujeto. Si, en vez de idealizar un modelo sindical que no existió nunca, algunos pregoneros de la verdadera izquierda echaran un vistazo a las luchas sindicales actuales con más capacidad de empuje colectivo y de acumulación de ‘poder obrero’, se encontrarían con sectores laborales ocupados por mujeres y por personas migrantes; sectores que además juegan un importante papel en la construcción social del género y en los procesos de racialización.

La solidaridad no se ejerce por compasión ni por reconocimiento de un gesto que hacia ti ha hecho el otro, sino por comprensión de que nuestros futuros están enlazados. No hay emancipación sectorial posible. Una política emancipadora, revolucionaria o como queramos llamarla, implica ser capaces de establecer alianzas con el resto de sectores oprimidos y explotados, incluso aunque a priori ellos no comprendan tu situación específica de opresión y violencia o crean que es posible el bienestar universal dentro del capitalismo. La solidaridad no es un premio por haber abrazado la línea correcta.

‘La política de todes’ es un intento de romper con la lógica de la fragmentación para reivindicar una política de la solidaridad activa basada en análisis concretos de las relaciones sociales y de sus manifestaciones económicas (en un sentido amplio), que comprenda que ser queer o trans no es en sí mismo ni revolucionario ni reaccionario, que quien aspire a la emancipación no puede dejar a nadie fuera y que la centralidad de la clase en la lucha política (una clase articulada por procesos de racialización y de asignación de género, entre otros) es táctica, no moral. Una reivindicación práctica de la única guía de actuación que posiblemente merezca la pena.

miércoles, 1 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #crisissociales | Rutte admite que Holanda no mostró solidaridad y propone ahora crear un fondo para ayudar a los afectados por el coronavirus

Imagen: El País / Mark Rutte
Rutte admite que Holanda no mostró solidaridad y propone ahora crear un fondo para ayudar a los afectados por el coronavirus.
El primer ministro holandés quiere discutir mañana con Sánchez y Conte sobre este instrumento.
Isabel Ferrer | El País, 2020-04-01
https://elpais.com/economia/2020-04-01/rutte-admite-que-holanda-no-mostro-solidaridad-y-propone-ahora-crear-un-fondo-para-ayudar-a-los-afectados-por-el-coronavirus.html

El primer ministro holandés, Mark Rutte, propuso este miércoles crear un “fondo coronavirus” europeo para ayudar a cubrir los gastos de atención sanitaria en los países más afectados por la pandemia, como España e Italia. Y lamentó que Holanda no haya dejado clara su solidaridad con ellos.

La iniciativa que propone Rutte consistiría en un fondo de emergencia que haría transferencias directas -y no préstamos- a los países en problemas. Estos podrían recurrir al fondo coronavirus para mantener su economía a flote.

Según explicó Rutte en una intervención ante el Parlamento, Países Bajos propondrá mañana, jueves, en una conferencia telefónica que mantendrá con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el primer ministro italiano Giuseppe Conte, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, el establecimiento de este fondo especial.

El mandatario holandés no precisó la cuantía con que estaría dotado este instrumento. Pero sí señaló que Países Bajos harán una “contribución sustancial” al mismo. Rutte señaló, no obstante, que su Gobierno sigue sin creer conveniente la emisión de ‘coronabonos’.

lunes, 30 de septiembre de 2019

#hemeroteca #transfeminicidio | Octubre Trans Mad se concentra en repulsa del asesinato de Paloma Barreto

Imagen: La Voz de Avilés / Octubre Trans recuerda a Paloma Barreto en Madrid
Octubre Trans Mad se concentra en repulsa del asesinato de Paloma Barreto.
Los amigos han conseguido recaudar a través de Facebook y otras fuentes la cantidad necesaria para el funeral en Alicante.
Yolanda de Luis | La Voz de Avilés, 2019-09-30
https://www.elcomercio.es/aviles/octubre-trans-concentra-20190930012043-ntvo.html

La plataforma Octubre Trans Mad convocó una concentración ayer en la madrileña plaza de Pedro Zerolo como muestra de repulsa del asesinato de la transexual brasileña Paloma Barreto, ocurrido el pasado 20 de septiembre en la calle La Cámara. El acto sirvió también para defender los derechos de este colectivo y denunciar «la terrible situación» a la que aseguran enfrentarse a diario. Recordaron que ya se han producido dos muertes este año en España de transexuales, «una cifra que aumenta considerablemente si miramos en otros países como Estados Unidos, México o Brasil», señalan.

Por otro lado, los amigos de la brasileña han conseguido recaudar casi 2.700 euros de los 6.500 que necesitan para su funeral en Alicante. «Apelamos a la buena voluntad de todos, sean los del colectivo LGTBI, sean las feministas, apelamos a todos en modo general la colaboración para dar los últimos honores y el último adiós», señalaban en la página de Facebook creada para reunir el dinero. Junto a esa recaudación y otras fuentes han conseguido el dinero suficiente para un funeral «digno» para Palamo Barreto, aseguran.

Poderes notariales
Los familiares nombraron a Johanna Márquez Brito para recibir las donaciones y hacer frente a los gastos que ellos no pueden costear. «Nuestra acción solidaria se desarrolla en total transparencia, así que para evitar malas interpretaciones se viene publicado la copia del documento que otorga los poderes de realizar los trámites de los servicios funerarios de Paloma Barreto», se indica en la página bajo la imagen del poder notarial. También se recoge en la página la imagen del presupuesto de la funeraria Santa Teresa, de Oviedo, que se encargaría del sepelio. Esta acción de recaudación en la red social se dio ayer por finalizada.

viernes, 27 de septiembre de 2019

#hemeroteca #mujeres #trabajo | El director de cine Ken Loach apoya a las trabajadoras de las residencias en huelga en Donostia

Imagen: Naiz / Ken Leocha apoyando a las trabajadoras de las residencias de Gipuzkoa
El director de cine Ken Loach apoya a las trabajadoras de las residencias en huelga en Donostia.
Naiz, 2019-09-27
https://www.naiz.eus/es/actualidad/noticia/20190927/el-director-de-cine-ken-loach-apoya-a-las-trabajadoras-de-las-residencias-en-huelga-en-donostia


El director de cine Ken Loach se ha acercado al espacio «Zaintzaldia» que las trabajadoras de residencias y centros de día de Gipuzkoa, en huelga en demanda de un convenio colectivo que ponga fin a la precariedad y a la brecha salarial, han instalado en Donostia, para mostrarles su apoyo.

El director de cine británico Ken Loach ha apoyado este viernes a las trabajadoras de las residencias de ancianos de Gipuzkoa, que se encuentran en huelga por sus condiciones laborales desde el pasado 19 de setiembre.

El cineasta de 83 años, de cuyo marcado cine social se proyecta la cinta ‘Sorry we missed you’ dentro de la sección Perlas de Zinemaldia, ha conversado con algunas de las trabajadoras que, convocadas por el sindicato ELA, están realizando una acampada en la zona de Sagues, e incluso se ha puesto una camiseta morada símbolo de la reivindicación de las huelguistas.

La acampada de las trabajadoras, cuya nueva tanda de paros se prolongará durante 30 días, finaliza esta tarde. Con este motivo realizarán una entrega de premios con la que pretenden, de manera crítica, visibilizar el papel de las instituciones en este conflicto.

miércoles, 7 de agosto de 2019

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia | El #MeToo de las personas LGBT en Polonia

Imagen: 20 Minutos
El #MeToo de las personas LGBT en Polonia.
Mikołaj Czerwiński · Coordinador de Igualdad de Trato en Amnistía Internacional Polonia | 1 de 10, 20 Minutos, 2019-08-07
https://blogs.20minutos.es/1-de-cada-10/2019/08/07/metoo-lgbt-polonia/

Hace diez días, cuando me acerqué a la plaza principal en la que iba a dar comienzo el primer desfile del Orgullo LGBTI en la historia de Białystok, me encontré con una escena caótica.

Miles de personas enfurecidas se enfrentaban a quienes participaban en el desfile, gritando insultos homófobos y lanzando golpes con puños, botas y astas de bandera.

Vi cómo un joven era arrojado al suelo a patadas por unos cabezas rapadas, y cómo una mujer era empujada a la calzada. Una joven madre pasó corriendo a mi lado con su niño, y a un muchacho a quien le sangraba el labio le arrancaron su bandera arcoiris de las manos y le prendieron fuego. La policía se limitó a quedarse a un lado y mirar.

Fui al desfile del Orgullo de Białystok con colegas de Amnistía Internacional, pero cuando empezaron a llovernos adoquines y petardos quedó claro que no podríamos llevar a cabo nuestra habitual observación de los derechos humanos. En lugar de eso, nos agrupamos a la cabeza del desfile para mostrar nuestra solidaridad.

Es digno de destacar que, pese a que los superaban en número de cuatro a uno y pese al aluvión de violencia e insultos, quienes participaban en el desfile se mantuvieron firmes. Desafiantes y con alegría, bailaban al ritmo de una música casi lo bastante fuerte como para ahogar los gritos de: “¡A la mierda los maricones!”. Y cuando los organizadores desplegaron la enorme bandera arcoiris que encabezaría el desfile, se me llenaron los ojos de lágrimas.

Para muchas personas en Polonia, el nivel de violencia presenciado en el desfile del Orgullo de Białystok supuso una conmoción, pero no surgió de la nada. En los últimos meses, el gobierno polaco y los medios de comunicación progubernamentales han difundido cada vez más propaganda homófoba y tránsfoba y han utilizado la homofobia como punto de concentración antes de las próximas elecciones generales.

Este mismo año, Jarosław Kaczyński, líder del partido en el gobierno, el Partido Ley y Justicia (PiS), describió la “ideología LGBTI” como una “amenaza importada a la identidad polaca, a nuestra nación, a su existencia y, por tanto, al Estado polaco”. Después de que algunas ciudades, entre ellas Varsovia, declararán su apoyo a las personas LGBTI, el primer ministro Morawiecki declaró que los padres y las madres polacos no desean que se fomenten “tendencias homosexuales” en sus hijos e hijas, y algunos miembros regionales del partido han tratado de declarar ciudades y provincias enteras “zonas libres de ideología LGBTI”.

La campaña, que ha difundido retórica homófoba dentro y fuera de Internet, ha sido adoptada con entusiasmo por los políticos y medios de comunicación conservadores, y un periódico ha llegado a incluir adhesivos de “Zona libre de LGBTI” para sus lectores.

Pero, en los diez días transcurridos desde la violencia de Białystok, algo milagroso ha sucedido en Polonia.

Hace dos días, un joven llamado Tomasz tuiteó un mensaje en el que sugería que las personas LGBTI publicaran fotos de sí mismas “en la escuela o en el trabajo, para demostrar que somos personas normales con las que te puedes encontrar en cualquier parte: en la tienda, en la calle, en la oficina”. Añadió la etiqueta #jestemLGBT (“Yo soy LGBT”) y, durante los dos últimos días, ha sido la etiqueta más difundida en Twitter en Polonia, mientras miles de personas expresaban su solidaridad tuiteando y retuiteando.

La gente en Polonia ha utilizado la etiqueta en las redes sociales para mostrar quién hay detrás de esos calificativos: estudiantes, camareros, bomberos, médicos o simplemente la persona que se sienta a tu lado en el autobús o con la que te cruzas en la calle. “Estoy harta de la manera en que se deshumaniza a la comunidad LGBTI en Polonia”, tuiteó Alexandra, estudiante. ”Soy una persona normal. Me levanto, voy a trabajar, vuelvo a casa, hago la cena para mí y para mi novia, voy a clase, y luego me acuesto”. Decenas de miles más se están uniendo, brindando solidaridad y apoyo tuiteando #jestemzLGBT (Yo estoy con los/las LGBTI) para expresar solidaridad con las personas LGBTI.

“Estoy muy contento de que una simple acción haya tenido tanto impacto”, me dijo Tomasz cuando hablé con él. “Mucha gente se ha puesto en contacto conmigo para decir que la etiqueta le ha ayudado a reunir el valor de revelar su orientación a sus amistades. A pesar de la cantidad de odio a la que se enfrentan las personas LGBTI, los últimos días han demostrado que estas personas son muy fuertes y no se avergüenzan de ser quienes son.”

Aunque una etiqueta por sí sola no basta para revertir la arraigada homofobia social, el movimiento #MeToo / #YoTambién demostró que las redes sociales pueden ser una herramienta efectiva para empoderar, desafiar a los prejuicios y ayudar a redefinir lo que es aceptable en una cultura. Polonia tiene un largo camino que recorrer, y para empezar debería proteger adecuadamente a quienes participan en los desfiles del Orgullo para garantizar que la violencia que tuvo lugar en Białystok no se repite.

Pero el movimiento de solidaridad —impulsado por una enorme oleada de apoyo de gente en las redes sociales— ha demostrado alto y claro que existe un ansia urgente de cambio.

Tal como tuiteó una mujer polaca junto a la etiqueta #jestemLGBT: “Podría ser amiga tuya algún día. Podría ser familia tuya algún día. Pero también soy alguien hoy”.

lunes, 29 de julio de 2019

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia | En defensa del colectivo LGTBI ante una agresión en Polonia

Imagen: El País / Manifestación de apoyo al colectivo LGTBI en Polonia
En defensa del colectivo LGTBI ante una agresión en Polonia.
El diario ‘Gazeta Wyborcza’ difunde un escrito en el que reclama solidaridad frente a la discriminación y la violencia.
Gazeta Wyborcza | El País, 2019-07-29
https://elpais.com/internacional/2019/07/29/actualidad/1564425804_498240.html

El diario polaco ‘Gazeta Wyborcza¡, miembro de la alianza de medios europeos LENA a la que también pertenece El País, ha hecho público un escrito en solidaridad con las personas atacadas por ultranacionalistas mientras participaban en la Marcha por la Igualdad en la ciudad polaca de Bialystok el pasado día 21 y con la comunidad LGTBI.

"Observamos las marchas nacionalistas, durante las cuales acosadores con bengalas y cruces celtas iban golpeando a chicas jóvenes en la cabeza. Vimos fieles de la iglesia católica gritando "¡que os j****!". Oímos a los representantes de la iglesia dándoles las gracias por su 'comportamiento patriótico y por la defensa de los valores católicos'. Fuimos testigos de la prolongada indiferencia de los fiscales y de la policía a la hora de perseguir a los agresores", señala ‘Gazeta Wyborcza’.

El periódico explica que ha decidido pronunciarse porque "la única opción es situarnos en el lado correcto de esta línea divisoria. Situarnos junto a los que son golpeados, no junto a los que los golpean". "Siempre estaremos con aquellos que sufren abusos y humillaciones, así como con aquellos que ven negados sus derechos fundamentales", señala.

"Hoy, el poder autoritario ataca vilmente a la comunidad LGTB+. Mañana, encontrará otro cabeza de turco. Como siempre, la tomará con alguna minoría asediada, alguna que ya sufra la exclusión y la estigmatización. Apoyado por fanáticos dentro del clero, el poder autoritario se precia de representar a la mayoría —'sana', 'heterosexual', 'concebida por medios naturales, no con fecundación in vitro', 'católica', 'patriótica', 'la población polaca auténtica y normal'—. Las analogías históricas provocan escalofríos.

Siempre empieza con un aumento amparado por el Estado de la permisividad con respecto a la violencia simbólica, que primero recurre al abuso verbal para alcanzar después su conclusión lógica: la violencia física. El autoritarismo siembra viento y recoge tempestades, y después niega cínicamente cualquier responsabilidad sobre el abuso que ha inspirado y orquestado".

En el texto se reitera el lema No hay solidaridad sin libertad, que el diario considera su "credo original". "No sabemos quién inició el canto 'No hay libertad sin solidaridad' en Gdansk en agosto de 1980. Fuera quien fuera, le costaría entender que este credo adquiriría tanto significado e importancia y se volvería tan crucial para afrontar los desafíos que se nos presentan en el siglo XXI", indica.

El manifiesto concluye con el conocido poema 'Primero vinieron', del pastor luterano alemán Martin Niemöller, que estuvo en los campos de concentración nazi de Dachau y Sachsenhausen.

Lea el escrito completo del diario polaco 'Gazeta Wyborcza' aquí.

domingo, 30 de junio de 2019

#hemeroteca #lgtbi #orgullo | A Quinta de San Amaro se llena de orgullo

Imagen: La Voz de Galicia / A Quinta de San Amaro, Meaño
A Quinta de San Amaro se llena de orgullo.
El hotel de Meaño celeró la quinta edición de su atardecer solidario.
La Voz de Galicia, 2019-06-30
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/pontevedra/2019/07/01/quinta-san-amaro-llena-orgullo/0003_201907P1C3994.htm

Cientos de personas se dieron ayer cita en A Quinta de San Amaro con el objetivo de disfrutar de una entrañable fiesta y, de paso, colaborar con una buena causa. La Duendeneta se encargó de poner la música en una velada con la que tradicionalmente se festeja el Día del Orgullo. Hubo reivindicación, en forma de manifiesto leído por los organizadores, y también solidaridad: todo lo recaudado se destinará a Sete Outeiros, un espacio que cuida de personas cuir y trans en la Ribeira Sacra.

sábado, 22 de junio de 2019

#hemeroteca #lgtbi #orgullo | Orgullo, miedo, gente hetero y futuro

Imagen: El Periódico
Orgullo, miedo, gente hetero y futuro.
Miquel Missé | El Periódico, 2019-06-22
https://www.elperiodico.com/es/mas-periodico/20190622/orgullo-miedo-gente-hetero-y-futuro-por-miquel-misse-7514896

Orgullo
El 28 de junio de 1969 una redada en el bar Stonewall Inn de Nueva York derivó en importantes disturbios que desencadenaron una movilización contra la persecución de personas LGTB en la ciudad. Desde entonces, ese día quedó fijado en la agenda como Día del Orgullo y se considera el pistoletazo de salida de la lucha por los derechos del colectivo LGTB. Esta coyuntura histórica, pero también la actualidad política, ha puesto sobre la mesa un viejo debate en los movimientos LGTB: 50 años después, ¿cómo y para qué celebramos el Orgullo?

Miedo
La celebración este año nos pilla francamente mal. Últimamente han ido en aumento las pintadas, los ataques a espacios LGTBI y las agresiones verbales y físicas en nuestras calles. En Barcelona, el caso más simbólico fue el ataque al recién inaugurado Centro Municipal LGTBI el pasado mes de febrero. El auge de la extrema derecha ha sacado del armario su LGTBfobia y eso ha empoderado a algunas personas a expresar su odio sin complejos.

Gente hetero
48 horas después del ataque al Centro Municipal LGTBI de Barcelona, vecin*s y comerciantes del barrio se autoorganizaron para crear una campaña sencilla y humilde con la que expresar desde sus escaparates su rechazo. No era un simple gesto de solidaridad de nuestr*s vecin*s heteros, era un gesto simbólico pero profundo para expresar que la diversidad sexual y de género es un patrimonio colectivo que debemos defender entre tod*s. La lucha contra la LGTBfobia ya no es algo con lo que tengamos que cargar las personas LGTB. Mucha gente hetero la siente como propia y está dispuesta a sacar los dientes para defenderla. Y no lo hace por nosotr*s sino con nosotr*s, rompiendo la frontera del ell*s y nosotr*s. ¿Son esa gente hetero parte del futuro de la lucha LGTB?

El futuro
Inquieta. Y el Orgullo, nuestra herramienta política más influyente, ha ido tomando derivas muy cuestionadas por una parte del activismo LGTB. El liderazgo del empresariado gay en la organización de este día de lucha por su interés en comercializar la fiesta ha desplazado la agenda política. Otros defienden su despolitización porque dicen que la radicalidad pone en riesgo la hegemonía de la movilización. Discrepo. La potencia de Stonewall fue justamente aunar fiesta y protesta en una movilización, radical en su propuesta política y en su forma festiva de celebrar la vida.

Ahora falta que nos atrevamos a disputar el modelo del Orgullo con inteligencia, sin contraponer fiesta y protesta. Y a pesar de que celebro que algunas ciudades españolas hayan reaccionado vetando a Ciudadanos de sus desfiles si pacta con la extrema derecha, falta ir mucho más a la raíz. ¿Pueden los Orgullos ser más políticos y menos comerciales sin dejar de ser fiestas políticas que interpelen a mucha gente?

Repensemos el Orgullo, disputemos el significado de esa jornada de lucha, abandonemos el identitarismo y compartamos la responsabilidad de promover la diversidad sexual y de género con toda aquella gente que quiera defenderla.

miércoles, 27 de febrero de 2019

#hemeroteca #feminismo #masculinidad | La culpa del hombre: el moralismo y la inmovilización masculina en el 8M

Imagen: El Salto
La culpa del hombre: el moralismo y la inmovilización masculina en el 8M.
Seguimos igual que el año pasado. Y todo ha cambiado. ¿Estamos siendo eficaces en los entornos masculinos a la hora pensar, actuar y organizarnos? Nos estamos moviendo, sí, pero ¿a qué ritmos? ¿Qué nos lastra?
Lionel S. Delgado | El Salto, 2019-02-27
https://www.elsaltodiario.com/masculinidades/8m-huelga-culpa-hombre-moralismo-inmovilizacion-masculina

En el contexto del anterior 8 de marzo, recuerdo cómo pasamos horas y horas discutiendo sobre el papel de los hombres en la huelga. Discutíamos sobre si estábamos llamados a hacer huelga o si más bien teníamos que trabajar, si teníamos que pronunciarnos o guardar silencio, si teníamos, en definitiva, que hacer algo, o no. Al final, el papel del hombre estuvo relativamente claro: renunciar al protagonismo pero colaborar ayudando con la logística y cubriendo a nuestras compañeras. Además, había que empezar a actuar en nuestros contextos personales, concienciando a los hombres de nuestro entorno. Y pensar, reflexionar, hablar.

La huelga fue un éxito rotundo. Marchas en 120 ciudades, cientos de miles de personas en la calle. Entre ellas, miles y miles de hombres que simpatizan, empatizan y se solidarizan con la lucha feminista. Pero...

Tres meses después se convocaba en Madrid una concentración de Hombres contra el machismo propio y ajeno. Aún con el sabor de boca del 8 de marzo, esta concentración apenas congregaba a cincuenta personas.

Pareciera que los hombres tenemos claro que el feminismo tiene legitimidad como lucha, pero tenemos muchos problemas para ponernos a trabajar activamente en el ámbito de las masculinidades. Por el contrario, el tema de la masculinidad pareciera que está en boga: el rebrote de una derecha política muy ligadas a códigos y prácticas masculinas, sumado a un proceso de “reacción” de un machismo militante en entornos virtuales comienza a llamar la atención sobre la importancia de luchar contra el resentimiento y el malestar masculino que viene por una crisis de identidad y de los valores ligados a los modelos tradicionales de género.

En un año para aquí la derecha y el machismo han hecho muchos movimientos ofensivos. Y sin embargo, en los entornos de masculinidades críticas seguimos a la defensiva. ¿Estamos siendo eficaces en los entornos masculinos a la hora pensar, actuar y organizarnos? Nos estamos moviendo, sí, pero ¿a qué ritmos? ¿Qué nos lastra?

La culpa y el individuo
Creo que, si bien la visibilización de las violencias que ejercemos cotidianamente a través del #MeToo ha sido fundamental para poner el tema del machismo sobre la mesa (y echarnos un cubo de agua fría a los que pensábamos que eso de ser machista no iba con nosotros), estamos cayendo en posiciones inmovilizadoras centradas en lo individual.

He vivido ya muchas escenas (y presenciado muchas más) de debates interminables entre hombres donde comenzamos cuestionándonos comportamientos, pero terminamos con una autoflagelación interminable. ¿Es útil estar todo el tiempo culpándonos? ¿Cuánta energía dedicamos a la visibilización de contradicciones personales y cuánta al trabajo para acabar con las condiciones que reproducen esas contradicciones?

La teórica Raewyn Connell, cuya obra es la Meca de cualquiera que se interese por las masculinidades, define el género como un sistema social que es necesario pensar sin caer en el categorialismo estructural (somos resultado de estructuras sociales) o biologicista (hay esencias ligadas al cuerpo), pero sin caer tampoco en el puro voluntarismo (podemos cambiar a base de voluntad) o culturalismo pluralista (todo es discurso). El género es, a la vez, una agencia de dentro hacia fuera (exteriorizamos lo interior) y una estructura de fuera hacia adentro (interiorizamos lo exterior): estructuras sociales y materiales que se encarnan en cuerpos y, al mismo tiempo, cuerpos que viven y actúan reproduciendo/modificando/rompiendo estructuras. No sólo voluntad. No sólo estructura.

Sin embargo, los debates sobre el papel de los hombres suelen terminar encallando en posiciones voluntaristas que, además, se mezclan con un moralismo muy marcado: o somos ‘Inocentes’ o somos ‘Culpables’, o ‘No Machistas’ o ‘Machistas’ (una versión concreta del eterno debate del ‘Bien’ y del ‘Mal’). Dos categorías estancas, dos cajones sin distinciones de grados: si somos machistas no hay matices. Lo somos o no lo somos. Un binarismo del que no se libra ni un movimiento como el feminista, en el que supuestamente nos cuestionamos los binarismos por ser opresivos y simplistas.

Y por si fuera poco, este debate está trampeado: si vivimos en una sociedad machista, todos somos machistas, así que estar libre de esta etiqueta es imposible. Así, el hombre tiene que lidiar con la idea de que es machista de serie y tendrá, por lo tanto, que buscar (neuróticamente) pasar a la consideración de “No machista” demostrando su inocencia. Pero tampoco mucho, para no parecer que pretendemos algo con nuestro compromiso.

El trabajo personal y el compromiso individual son importantes, desde luego, pero si caemos en moralismos simplistas (culpables/inocentes), este tipo de discursos se puede convertir en algo muy inmovilizador. En el mejor de los casos el hombre que viva esto tendrá curiosidad y voluntad de hierro para seguir el sendero de la deconstrucción, un sendero tortuoso que no sabemos muy bien a dónde lleva. En el peor, terminará desarrollando un resentimiento y alimentando la “reacción” neomachista que se victimiza y escupe contra el feminismo. En la mayoría, serán hombres que se alejarán de un discurso que les duele y desarrollarán ese nihilismo de “el feminismo está bien pero no así”.

No hay suma-cero
¿Qué nos queda hacer? Por lo pronto, hablar. Hablar entre nosotros y con ellas. Pensar. Leer y reflexionar. Desarrollar herramientas críticas para evitar caer en las voces de sirena del machismo: por supuesto que los hombres sufrimos y vivimos desventajas que el feminismo no contempla. Pero es que, por un lado, no es el trabajo del feminismo pensar por nosotros. Y por otro, no se trata de un juego de suma-cero: que los hombres tengamos problemas (morimos más en accidentes laborales, en peleas callejeras, en asesinatos; vivimos en la calle, nos suicidamos, padecemos en silencio…) no invalida la lucha feminista, sino al contrario, le da una nueva perspectiva.

Creo que la visibilización de las posturas masculinas comprometidas con el feminismo no hace sino enriquecer debates. Pero sólo si abordamos dichos debates desde la sinceridad y la seriedad.

“Se va a caer”, dicen las feministas en Argentina. Pero la desigualdad se cae porque se tira abajo, no cae por arte de magia. Los hombres tenemos que colaborar en ese derribo. Y nuestra labor está, creo, en tres elementos clave:

Primero, disputar el malestar masculino: dejar de negar que existe un malestar en los hombres y comenzar a aceptarlo para poder cambiarlo. Aprender qué problemas nos afectan y entender cómo estos problemas son causados por el régimen de género es algo fundamental en cualquier cambio. Difundir contenidos, criticar visiones sesgadas, recopilar datos son buenas formas de empezar.

Segundo, visibilizar prácticas alternativas: fragmentar las hegemonías de las formas de ser hombre violentas y posesivas. La normalización de otras maneras de relacionarnos, de gestionar nuestra vida emocional, sexual, y social permitirá diversificar y ensanchar la inclusión. ¿Cómo? Reuniéndonos, formando grupos de hombres donde cuidarnos y mimarnos desde la autocrítica y el apoyo constructivo, contar nuestras experiencias y reflexionar en colectivo las maneras de contribuir hacia el cambio social.

Por último, tener claro el enemigo: como dice la increíble Rita Segato, el problema de la violencia contra las mujeres es político, no moral. Es importante el trabajo personal y el compromiso ético, pero caer en moralizaciones simplistas (inocente/culpable) no soluciona nada. Mucho más fructífero es entender cómo operan las estructuras sociales para producir y reproducir estas violencias y cómo se incorporan los regímenes de género en los diversos cuerpos.

Todos entendemos las complicaciones que trae la experiencia masculina. No hay ‘Buenos’ ni ‘Malos’. Lejos de estereotipos de que los hombres somos simples, la realidad es que somos prismas complejos, como cualquier otra persona. Las contradicciones, los dobles raseros, los autoengaños, la inseguridad y el miedo forman una parte íntima de nosotros. Tenemos que poner sobre la mesa esta forma compleja y contradictoria de vivir para entender los mecanismos y poder actuar con eficacia. No sabemos nada sobre nosotros. Y es hora de acabar con ese vacío.

No podemos pasar otro año más atascados. El rebrote del neoconservadurismo, la situación de radicalización política, la difusión de ideas que cuestionan los pilares más básicos de la igualdad de género y la organización del resentimiento masculino nos obligan a mover ficha. Y si no disponemos de las herramientas adecuadas, esta parece ser una lucha que no podremos ganar.

miércoles, 6 de febrero de 2019

#hemeroteca #lgtbi | El Centro LGTBI digitalizará y conservará los mensajes solidarios de la ciudadanía tras el ataque fascista y LGTBIfóbico

Imagen: Ajuntament de Barcelona / Solidaridad con el Centre LGTBI
El Centro LGTBI digitalizará y conservará los mensajes solidarios de la ciudadanía tras el ataque fascista y LGTBIfóbico.
Ajuntament de Barcelona, 2019-02-06

https://ajuntament.barcelona.cat/lgtbi/es/noticia/el-centro-lgtbi-digitalizara-y-conservara-los-mensajes-solidarios-de-la-ciudadania-tras-el-ataque-fascista-y-lgtbifobico_767448

De esta forma, el centro quiere agradecer las muestras de apoyo y solidaridad que la ciudadanía ha expresado espontáneamente en las puertas del equipamiento y promover el aprovechamiento divulgativo y artístico de este material. Llevará a cabo la tarea el Centro de Documentación Armand de Fluvià, que se instalará en el equipamiento de Sant Antoni este febrero.

“Respeto”, “Stop homofobia”, “Cada uno es como quiere”, “Viva el amor libre”, “Gracias por la lección de lucha”, “Este lugar es necesario”... Estos son algunos de los 418 mensajes que la ciudadanía ha dejado en los últimos días en los cristales del Centro LGTBI de Barcelona, como muestra de apoyo tras el ataque fascista y LGTBIfóbico que sufrió el equipamiento.

Para poner en valor la expresión solidaria de las vecinas y los vecinos, la dirección del Centro LGTBI ha encargado la catalogación y digitalización de los carteles, los rótulos y las notas que cubrieron de color las pintadas amenazadoras. El Centro de Documentación Armand de Fluvià, que en los próximos días emprenderá la fase final de traslado e instalación al Centro LGTBI procedente del Casal Lambda, será el encargado de procesar los mensajes. El objetivo es conservarlos y potenciar su uso en posteriores actividades e intervenciones artísticas.

El Centro de Documentación Armand de Fluvià reúne una amplia colección documental relacionada con la diversidad sexual, afectiva y de género. Su integración en el Centro LGTBI, mediante un convenio de cesión en comodato, permitirá incrementar su conocimiento por parte de la sociedad y consolidarlo como un espacio de referencia para estudiantes, profesionales y personas dedicadas a la investigación.

Días después del ataque, el Centro LGTBI quiere agradecer las muestras de apoyo que ha recibido por parte de la ciudadanía de Barcelona y de varias entidades y administraciones locales, nacionales e internacionales. También reafirma su compromiso de convertirse en un instrumento más para el avance de los derechos del colectivo LGTBI y un espacio inclusivo y abierto a toda la ciudadanía.

martes, 15 de enero de 2019

#hemeroteca #homofobia | Huelma se une contra la homofobia

Imagen: Diario Jaén / Concentración solidaria con Diego Martos en Huelma (Jaén), 2019-01-14
Huelma se une contra la homofobia.
Medio millar de vecinos rechazan el violento ataque al joven Diego Martos.
Diario Jaén, 2019-01-15
http://www.diariojaen.es/provincia/huelma-se-une-contra-la-homofobia-KM5068059

Es momento de levantar la cabeza y aceptar como es cada uno. Todo se basa en el respeto, respeto por la privacidad de cada vida”. Estas fueron las palabras que Iván Fargas, amigo cercano de Diego Martos, pronunció ante los vecinos y allegados de este huelmense que se concentraron anoche en la Plaza de España para mostrar su apoyo al joven agredido y su rechazo a toda acción violenta. Fueron alrededor de 500 personas junto con los representantes de los diferentes partidos políticos y colectivos locales, según los cálculos del propio Ayuntamiento de Huelma, las que quisieron mostrar su apoyo a la familia, entre los asistentes, la propia madre de Diego Martos.

Iván Fargas leyó un manifiesto en el que se expusieron los hechos —el sábado sufrió una agresión homófoba en el metro de Barcelona por parte de cuatro personas— y realizó una defensa de la libertad y la condición sexual de cualquier persona. Asimismo, reiteró el apoyo de todo el municipio hacia el joven agredido y le desearon su pronta recuperación y la vuelta a la normalidad lo antes posible.

Antes de disolverse, la concentración acabó con un largo aplauso de solidaridad con el joven huelmense, que reside desde hace unos meses en la ciudad Condal.

Detenidos
El Juzgado de Instrucción número 4 de Barcelona, en funciones de guardia, decretó el domingo libertad provisional para uno de los detenidos por la agresión homófoba en la estación de metro de Urquinaona de Barcelona, según recogen diversos medios. Este tendrá que comparecer ante el juez cuando sea requerido. Los Mossos detuvieron el sábado a este hombre y a un menor por un delito de lesiones.

A la gran ola de reacciones en todo el país desde el sábado —desde la alcaldesa Colau que anunció que el Ayuntamiento barcelonés se persona judicialmente como acusación en la causa contra la presunta agresión homófoba—, se suma la condena rotunda del Consejo General de Enfermería. “Es totalmente inadmisible que en 2019 sigan ocurriendo este tipo de delitos. Nadie tendría que tener miedo a salir de la calle sea cual sea su orientación sexual. En los últimos tiempos nos enfrentamos a discursos radicales, que no hacen más que acrecentar el odio y la intolerancia hacia determinados colectivos que llevan años luchando por conseguir unos derechos que deberían ser iguales para todas las personas independientemente de su raza, sexo u orientación sexual”, manifestó Florentino Pérez Raya, presidente del CGE. Desde la Organización Colegial han querido sumarse a la ola de apoyo que recibe estos dos días el joven y tendió la mano a su compañero para cualquier ayuda que necesite a raíz de esta denuncia. “Hay que aplaudir a este colega por atreverse a denunciar esta agresión y desde nuestra institución animamos a que cualquier persona que sufra algo parecido, sea enfermero o no, lo ponga en conocimiento de las autoridades para luchar de verdad contra esta lacra. No podemos permitir que en este país, uno de los más avanzados socialmente, ocurran estas barbaridades. Por nuestra parte, ponemos a disposición de este compañero la asesoría jurídica del CGE para garantizar que caiga todo el peso de la ley sobre los atacantes”, puntualizó Raya.

“Es increíble que puedan ocurrir estas situaciones, con insultos propios de siglos pasados y más en gente tan joven, que haga referencias a la hombría homófoba”, reconoció el propio Diego Martos a Diario Jaén este domingo. “Hay que dar visibilidad al caso para que no se repita”, pidió el joven.

domingo, 9 de diciembre de 2018

#hemeroteca #lgtbi #politica | La esperanza LGTBI frente a la ultraderecha

Imagen: El Diario
La esperanza LGTBI frente a la ultraderecha.
La entrada de Vox en el parlamento andaluz forma parte de una tendencia internacional en la que partidos desacomplejadamente racistas, machistas y LGTBIfóbicos han llegado a la política institucional.
Mar Garcia Puig - Lingüista, editora y diputada d'En Comú Podem | El Diario, 2018-12-09
https://www.eldiario.es/tribunaabierta/esperanza-LGTBI-frente-ultraderecha_6_843475655.html

Durante la huelga de los mineros británicos, un grupo de gais y lesbianas llamado Lesbians and Gays Support the Miners recaudó dinero para apoyar a los huelguistas. En una época en la que la LGTBIfobia era la norma, estos activistas LGTBI viajaron en autobús hasta un recóndito pueblo en el sur de Gales para entregar sus donaciones y vencer así los prejuicios. Empezaría entonces una historia de amistad y solidaridad que culminaría con los mineros marchando al frente de la manifestación del orgullo en Londres en 1985. Mike Jackson, miembro de Lesbians and Gays Support the Miners, recordaría años después la marcha con estas palabras: "Podías vislumbrar una revolución maravillosa, el sueño de una sociedad unida".

En momentos como el presente, donde el auge de la ultraderecha es un fenómeno internacional que amenaza muy especialmente los derechos de las personas LGTBI, conviene recordar episodios mágicos como este, que muestran como la causa LGTBI trasciende a toda la sociedad, como ha estado siempre ligada a la búsqueda de la dignidad de los más desfavorecidos; como la lucha por la diversidad sexual y de género es en realidad sinónimo de lucha por una sociedad mejor.

La entrada de Vox en el parlamento andaluz forma parte de una tendencia internacional en la que partidos desacomplejadamente racistas, machistas y LGTBIfóbicos han llegado a la política institucional. Sin magnificar un fenómeno que en España aún dista de la gravedad de otros países, debemos atrevernos a confrontarlo y construir un futuro que no deje espacio a las violencias que persiguen.

En los últimos tiempos hemos recibido con horror las noticias de la ofensiva ultraconservadora que atacaba de forma directa a las personas LGTBI alrededor del mundo. Campos de concentración para homosexuales en Chechenia o las leyes de Putin contra la ideología y la propaganda homosexual. El triunfo de Bolsonaro en Brasil, con el consecuente aumento de las agresiones a personas LGTBI en un país que ya ostentaba el triste récord de asesinatos por LGTBIfobia. Las medidas contra la comunidad trans de Trump, como la prohibición de que entren a formar parte de las fuerzas armadas. Balas de goma, cañones de agua y detenciones para dispersar a los manifestantes del Orgullo en Estambul. Los gobiernos de Polonia, Rumanía, Hungría e Italia se han sumado sin recato a esta ofensiva.

En España, donde nos jactamos de ser uno de los países más avanzados en políticas y aceptación LGTBI, esta ofensiva está protagonizada por Vox. En su programa y campaña para las elecciones andaluzas afirman que quieren derogar la ley del matrimonio igualitario y las leyes de derechos LGTBI autonómicas, todo en aras de volver a la familia tradicional, la única verdadera. Las personas trans serían de nuevo las más perjudicadas por sus políticas: además de seguir considerándolas enfermas, se eliminarían los tratamientos médicos para el cambio de sexo en la sanidad pública. Lejos de echarse las manos a la cabeza, PP y Ciudadanos han mostrado la voluntad de pactar con Vox y validar así sus políticas de odio, lo que tampoco ha sorprendido sobremanera y demuestra que el problema no reside solo en Vox, sino en las nuevas alianzas que puedan formarse en la derecha y las direcciones que éstas sean capaces de tomar.

España no es en absoluto ajena a la LGTBIfobia. Hace pocos días, la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales presentaba su informe de 2017: un total de 629 delitos de odio a personas LGTBI en nuestro país, que supondría únicamente la punta del iceberg, pues según los expertos el 80% de los casos no se denuncia. Pero también es un país cuya sociedad ha demostrado que está con la gente LGTBI. Así quedó claro cuando el autobús tránsfobo de Hazte Oír fue recibido en nuestras ciudades con emocionantes muestras de solidaridad con las personas trans.

Las personas LGTBI hemos luchado siempre por un mundo mejor, más diverso y justo. Debemos dejar claro que la sociedad española está unida y sólo realizará pasos adelante en favor de nuestros derechos. Porque esta ofensiva reaccionara aunque se disfrace de pueblo es enemiga del pueblo. Es hora de que nos reconozcamos entre nosotras, entre las víctimas de un pensamiento que solo beneficia a una privilegiada minoría, y que la empatía lidere las relaciones que establezcamos para construir un futuro mejor.

Y debemos hacerlo desde todos los lugares. Desde las escuelas, en las grandes ciudades y en los pueblos más recónditos; desde los hogares, desde las calles, pero también desde las instituciones. Ahora mismo en el Congreso de los Diputados se está debatiendo la ley de igualdad LGTBI, que supondría un avance extraordinario en derechos y libertades no solo a nivel estatal sino como referente internacional. Es obligación de todos los partidos que participamos de las negociaciones aprobar esta ley cuanto antes. Desde aquí hago un llamamiento a diputados y diputadas para que estén a la altura de una sociedad española que quiere dejar claro que la intolerancia es cosa del pasado.

Porque decimos que no al odio. Porque no queremos volver al miedo, a los guetos, a los armarios. Al aislamiento, a la impasibilidad y la violencia. Recuperemos el espíritu de los mineros y los y las activistas LGTBI marchando juntos y cumpliendo el sueño de una sociedad unida. Construyamos desde la empatía, el amor y la solidaridad, y será toda una sociedad, diversa y libre, la que florecerá.

viernes, 16 de noviembre de 2018

#hemeroteca #gais #endohomofobia | En busca de la solidaridad LGTB

Imagen: La Mirada Común
En busca de la solidaridad LGTB.
Los feminismos han conseguido acuñar el término de la sororidad, esa solidaridad entre mujeres, para que se ayuden entre ellas y no se hagan más daño, pero en el colectivo LGBT no hemos creado ninguna palabra que designe los cuidados que nos debemos.
Roy Galán | La Mirada Común, 2018-11-16
https://lamiradacomun.es/opinion/en-busca-de-la-solidaridad-lgtb/

Lo ideal sería que no existiera ningún armario del que salir, que no te preguntaran una y otra vez si tienes novia como única opción posible, que se escribieran ficciones en las que “lo gay” no fuera objeto de conflicto, ni de sufrimiento, ni más relevante que cualquier otra cosa, que se terminara ese morbo absurdo por saber qué hacemos en nuestras camas, que las orientaciones sexuales de las personas no se usaran como armas arrojadizas, que no se chantajeara a nadie con revelar un “secreto” a voces, que se asumieran las realidades existentes, que se dejara a un lado la moral imperante y la violencia que las ideas únicas ejercen sobre aquellos que no cumplimos con lo que otros consideran normal.

Eso sería lo ideal, pero no es lo que es. Todavía hoy, si eres LGTB, tienes que enfrentarte a ese momento en el que has de decírselo a la gente que te quiere porque sientes que les estás mintiendo, o al menos estás ocultando una parte importante de ti. Y tienes que “confesarlo” no porque haya nada malo, sino porque el mundo está ordenado de tal manera que se presupone tu heterosexualidad.

Cuando eres feliz quieres compartir tu felicidad, quieres compartir cómo te sientes con los demás, pero tienes miedo a que la gente que te rodea te rechace por ser lo que eres. Te acuestas imaginado cómo será su reacción, te visualizas en la cocina, tal vez en el coche, puede que sea hoy el día en el que te atrevas y lo dejas pasar y dices “mañana será otro día” y te vas haciendo triste con toda la alegría que tenías.

Y un día, por fin, y normalmente sin esperártelo tú mismo, lo cuentas. Te liberas y eres valiente para decir quién eres aunque eso pueda hacer que dejen de quererte.

Si tienes suerte y tu entorno te quiere más que a sus ideas sobre las cosas, entonces piensas que ya está todo hecho, que ahora por fin puedes ser tú y que hay un colectivo de más personas que pueden haber sentido algo parecido esperando a recibirte con los brazos abiertos.

Pero te equivocas.

El problema es que cuando sales del armario descubres que este era solo un cajón y que hay otras puertas aún mayores.

Te encuentras con un rechazo tras otro dentro del propio colectivo oprimido que a su vez oprime.

No plumas, no gordos, no enfermos, no locas, gente fuera del ambiente, ‘mascxmasc’, solo discretos, solo negros, nunca me lo he hecho con un chino, qué asco una vagina (como si tú no hubieras salido de una), bloqueos, silencios o el creías que te iba a tocar la lotería y poder enrollarte con alguien tan guapo, con este cuerpazo y tan varonil como yo.

Homofobia interiorizada, misoginia, machismo y racismo camuflados bajo la bandera de los gustos personales.

Los feminismos han conseguido acuñar el término de la sororidad, de esa solidaridad entre mujeres, para que se ayuden entre ellas y no se hagan más daño, sin embargo en el colectivo LGBT no hemos creado ninguna palabra que designe los cuidados que nos debemos porque tal vez nos hemos acostumbrado a que nos hieran, al maltrato, a considerarnos mercancía, a asumir que las cosas son así y ya está. Tal vez sea hora de buscar una palabra para referirnos a la ‘solidaridad LGTB’, porque una vez exista tendremos que llenarla de contenido, de buenos tratos y podremos apelar a ella cuando sintamos que nuestra autoestima como seres humanos se tambalea una vez más por todos los ataques a la misma.

Porque lo que no puede ser es que reproduzcamos formas nocivas para sentirnos poderosos, lo que no podemos es coger la piedra con la que otros nos golpearon y tirársela a nuestros hermanos de miedos, de dudas, de deseos, de amores y vida. Y porque es nuestra responsabilidad como colectivo humano que cunda el ejemplo del afecto.

miércoles, 13 de junio de 2018

#hemeroteca #lgtbi #activismo | Obreros y Pervertidos

Imagen: Nieva Revolución
Obreros y Pervertidos.
Manuel Hernández Lorca | Nueva Revolución, 2018-06-13
https://nuevarevolucion.es/obreros-y-pervertidos/

En este mes del orgullo, se hace imprescindible hacer una serie de planteamientos y consideraciones acerca de la importancia de tener un verdadero movimiento activista LGTBi combativo y de clase, para tener siquiera la posibilidad de llegar a buen puerto en nuestras reivindicaciones.

Sería de poco críticos negar la realidad evidente, de que el movimiento LGTBi encuentra su espacio en la izquierda política y social y en general en cualquier movimiento que afirme la posibilidad de transformación de abajo hacia arriba. Podemos ver en cualquier parte del mundo como las agrupaciones, movimientos o partidos políticos que defienden la emancipación total del colectivo LGTBi tienen un cariz de izquierda. Por el contrario cuando observamos que ciertos movimientos de tinte populista o conservador como pueda ser todo lo que representa Donald Trump hacen apelación al colectivo, en realidad estamos observando cómo se utiliza para sus propios fines. Cuando vemos cómo hay cierto interés en intentar trasladar, por ejemplo, que España tiene actualmente y ‘’por primera vez’’ un ministro del interior abiertamente homosexual, no es más que el intento de trasladar una idea muy peligrosa. Esa idea es la de que da igual qué trayectoria política tenga una determinada persona, si es gay (o si es mujer) tienes que sentirte representado, y al mismo tiempo compartir sus planteamientos. Ha de quedar claro que bajo ningún concepto esto es así; el colectivo LGTBi no debe verse representado ni apoyado por tal o cual cargo público que tenga en su trayectoria un pasado de apoyo o consentimiento a la vulneración de derechos civiles fundamentales. Pero va más allá de eso; el colectivo no debe verse reflejado en ningún cargo político que defienda los intereses de la clase dominante.

La lucha del colectivo debe ir unida a las demás luchas emancipadoras y de transformación que llevan dándose en nuestra sociedad desde hace décadas. La solidaridad es imprescindible si se quieren conseguir verdaderos pasos de gigante en nuestra lucha. Debemos ser como las hifas de aquellos pequeños hongos que se van infiltrando poco a poco, progresivamente pero con la precisión de un fino bisturí en las diversas luchas. Porque las luchas obreras, anticapitalistas, socialistas, feministas, ecologistas o animalistas deben ir de la mano. No solo eso sino que además, el aglutinante que condense todas esas luchas debe ser la raíz común de la desigualdad histórica: la lucha de clases.

Por tanto, es esencial que el componente de clase social definido en un sentido marxista del término bañe al mismo tiempo todas esas luchas. Corremos el riesgo de que si esto no es así, acabe por completarse ese desgraciado proyecto que consiste en vaciar cualquier lucha de contenido de clase y por lo tanto sea asimilado por la burguesía capitalista, de modo que al mismo tiempo sea anulado. Es un proceso de doble efecto; por un lado se intenta asimilar la lucha del colectivo LGTBi por el establishment al mismo tiempo que esa asimilación hegemonizadora (culturalmente hablando) acaba por ‘’matar’’ la verdadera esencia del movimiento, que es la total emancipación y libertad. Algo parecido se está intentando hacer con el movimiento feminista, con la peculiaridad de que aún ese proceso de asimilación y anulación no se ha completado tanto como ocurre con el movimiento LGTBi.

Bastaría como explicación de por qué nuestra lucha necesita del anticapitalismo como fuente de la que beben todas la demás luchas de clase con mencionar algunas simples consideraciones. Al igual que no es y nunca será lo mismo la discriminación que pueda sufrir una mujer de clase burguesa de la que pueda sufrir una mujer de barrio, tampoco lo es la discriminación que pueda sufrir alguien LGTBi de la burguesía a la que pueda sufrir los chavales o chavalas queer de barrio. Especialmente, con el movimiento LGTBi y la discriminación social sufrida, hay un elemento que además agrava la situación. Ese elemento no es otro que esa discriminación agravada si además de pertenecer a la clase trabajadora, formas parte también de diversos colectivos sociales marginales, etnias, grupos de la periferia de las grandes urbes, etc.

Hemos visto recientemente, como en la celebración de la final de Eurovisión 2018 en Lisboa, se ha puesto otra vez encima de la mesa la capacidad camaleónica de ciertos Estados (y también otras entidades o movimientos) de ocultar su más profunda vulneración de los derechos humanos. Esto es en parte gracias al pinkwashing; ese ‘’lavado de cara rosa’’ haciendo pasar por democrático a cualquier entidad que haga alarde de preocuparse por nuestros derechos como colectivo y de ser gay-friendly, al mismo tiempo que incumple flagrantemente los derechos de los pueblos a convivir en paz. Por supuesto, un ejemplo de esto es el Estado de Israel y su gobierno sionista. El gobierno israelí, que a la vez que propaga la idea de que su país es ‘’abierto y tolerante hacia el colectivo, referencia para todos los queer del mundo’’, se ocupa sistemáticamente de bombardear al pueblo palestino y ejercer uno de los mayores genocidios en el día de hoy, contando por cierto, con la complicidad de la mayoría de los 193 países que forman parte de Naciones Unidas. Un país que además ha incumplido sistemáticamente resoluciones de Naciones Unidas, no puede ni debería ser considerado ‘’el paraíso de las libertades LGTBi’’.

Otro aspecto contra el cual debemos luchar como colectivo es la patologización del propio colectivo LGTBi. Digamos bien alto: ser lesbiana, gay, bisexual y/o trans no es una enfermedad. La enfermedad y la intolerancia son la homofobia, la bisfobia o la transfobia. También como reto tenemos el defender la total integración de las personas seropositivas en la vida social, así como hacer una fuerte y sistemática oposición frente a la estigmatización a la cual están sometidas.

Para acabar, quiero hacer una especial mención a ‘’Pride’’, recomendadísima película británica dirigida por Matthew Warchus en 2014. Muestra una Inglaterra dirigida en ese momento por Margaret Thatcher donde en 1984 el Sindicato Nacional de Mineros convoca una huelga general. Durante la huelga, el colectivo LGTBi plantea la necesidad de ejercer la solidaridad de clase apoyando la lucha de los mineros y creando lo que se conoció como ‘’Lesbians and Gays Support the Miners (LGSM) ’’. La película no está exenta de mostrar las dificultades de convivencia entre dos colectivos hasta entonces algo enconados, con todos los contras que tenía por entonces tener a la mayoría de medios oficialistas contra el sindicalismo de clase mostrado por el colectivo LGTBi y los mineros. Para ello se llegó al extremo de presentar a los homosexuales como ‘’pervertidos o sidosos’’, haciendo gala del fino uso de la propagación de aquella cierta patologización que mencionamos. Incluso los poderes mediáticos practicaron la asociación de ambos movimientos en favor de sus propios fines llamando a la lucha compartida de mineros y homosexuales ‘’pits and perverts’’ (pozos y pervertidos). La idea no funcionó en tanto que el propio movimiento LGSM se apropió, de manera muy inteligente, de esos calificativos para volverlos en contra del establishment. Se llegaron a crear más de 10 grupos del colectivo LGSM por toda Inglaterra, siendo el más numeroso el de Londres. Además, otros colectivos establecidos como ‘’Lesbians Against Pit Closures’’ surgieron al calor de la solidaridad ejercida por parte de todo el colectivo.

No fue tarea fácil entonces hacer pedagogía política de por qué las luchas transformadoras y emancipadoras de la sociedad deben compartir terreno de batalla en torno a una perspectiva de clase. Tampoco será fácil ahora ejercer esto mismo, pero es algo necesario si no queremos que el ‘’gaypitalismo’’, al cual supo definir y conceptualizar perfectamente el tan querido Shangay Lily, se imponga a nuestra verdadera lucha.