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jueves, 6 de mayo de 2021

#hemeroteca #trans #trabajo | Banco Santander se une al Proyecto Ámbar para apoyar la inclusión del colectivo trans

Imagen: El Plural / Pedro Bogo, responsable del Proyecto Ámbar

Banco Santander se une al Proyecto Ámbar para apoyar la inclusión del colectivo trans.

Firma un convenio con la Fundación 26 de Diciembre para promover la inserción laboral de este grupo, en riesgo de exclusión social.
El Plural, 2021-05-06
https://www.elplural.com/sociedad/banco-santander-une-proyecto-ambar-apoyar-inclusion-colectivo-trans_265757102

Diversidad e inclusión son dos palancas claves en el compromiso de Banco Santander con la transformación social y con el rechazo a cualquier tipo de discriminación. “En el mundo hay más de 7.800 millones de personas. Son 7.800 millones de formas únicas e irrepetibles de entender, sentir y expresarse. En Santander pensamos que las cosas que nos hacen diferentes son las que nos permiten ofrecer soluciones distintas a los retos que tenemos por delante”. Con estas palabras, la entidad explica la importancia que tiene para la organización crear un entorno inclusivo en el que todas las personas puedan desarrollar su talento. “Cuanto más diferentes seamos, más diversidad de ideas podremos proponer a los desafíos que la sociedad tiene que afrontar”.

Sensibilizar a la sociedad sobre los derechos del colectivo LGBT es una de sus prioridades. Aunque cada vez son más las manifestaciones públicas en favor de este amplio grupo, el camino hacia la plena inclusión es todavía largo. Banco Santander creó Embrace en 2015, la red LGBT+ de empleados del banco, que comenzó con un pequeño grupo de trabajadores de Reino Unido. Ahora, a través de ella y de los aliados del grupo, ha firmado un convenio con la Fundación 26 de Diciembre para participar en el Proyecto Ámbar. Este programa nació en 2019 para dar formación y apoyar en la búsqueda de empleo al colectivo trans desde una mirada integral y multidisciplinar. Pedro Bogo asumió el liderazgo del proyecto, que está subvencionado por el Ayuntamiento de Madrid, la Consejería de Políticas Sociales, Familias, Igualdad y Natalidad de la Comunidad de Madrid, y el Fondo Social Europeo.

El colectivo trans es uno de los más discriminados y que mayor rechazo encuentra en la sociedad. Las cifras hablan por sí mismas: un 80% de los miembros de este colectivo se encuentra en paro, un 48% ha tenido que ejercer la prostitución, un 40% ha sido rechazado en entrevistas laborales, un 42% sufre violencia verbal, el 55% ha abandonado el colegio por acoso y el 21% no disponen de un hogar. Además, el 56% ha tenido pensamientos suicidas y 350 trans han sido asesinados.

Aunque los dos pilares básicos del proyecto son la formación y empleo, también se apoya a la persona en áreas como la vivienda y la salud. La formación está dirigida al colectivo y es totalmente gratuita. Con el empleo se acompaña a la persona trans en todo el proceso de búsqueda de trabajo, fomentando sus habilidades sociales, aptitudes profesionales y sus técnicas de búsqueda. Además, se prepara a los participantes para enfrentarse a los procesos de selección y en su incorporación al mercado laboral. También se desarrolla un proceso de intermediación con empresas para facilitar su inserción laboral. Para ello, se ha creado la Red Ámbar, una red de empresas que apoyan la iniciativa y se comprometen a impulsar la inserción del colectivo. Banco Santander es una de ellas.

Y para conmemorar el día de la Visibilidad Trans, el pasado 31 de marzo, Santander Embrace Network celebró un evento abierto a todos los profesionales del grupo donde se anunció la participación de la entidad en el Proyecto Ámbar. Al evento asistieron Irene Fernández, Learning and Development Manager del Centro Corporativo, Pedro Bogo, responsable del Proyecto Ámbar, y Susana Fernández, una de las primeras personas beneficiadas por esta iniciativa. Susana contó que durante 20 años estuvo trabajando en el sector financiero, pero nunca pudo confesar que se sentía una mujer por miedo al despido. Tras su prejubilación, decidió revelar su secreto. Para ella, el valor del Proyecto Ámbar está en que “me ha dado la posibilidad de reciclarme laboralmente, formándome en ámbitos desconocidos para mí. Quiero aprovechar este nuevo comienzo para quererme más y mejor”.

Santander Embrace Network ofrece un amplio programa de formación y desarrollo. Los profesionales del grupo que participan como voluntarios en esta iniciativa imparten talleres, charlas y ofrecen asesoría en diversos temas que puedan ser clave para la superación personal y profesional de cada miembro del colectivo trans.

Desde que la entidad creó Embrace, mucho han cambiado las cosas. Tras su nacimiento en UK, en la actualidad el grupo cuenta ya con redes LGBT+ en Estados Unidos, España, México y Brasil (en este último Santander ha sido reconocido como una de las empresas más acogedoras para la comunidad LGBT del país). “Se tardará más de un día en concienciar a la población sobre los temores e incertidumbres a los que se enfrentan las personas a la hora de ser ellas mismas en el trabajo. Al fomentar la conversación y seguir compartiendo y escuchando estas experiencias, esperamos que quede aún más patente la importancia de nuestra diversidad y de la inclusión para nuestro negocio y para la sociedad en su conjunto”, señala Chema Palomo, director global de captación de talento y uno de los líderes de esta red.

lunes, 19 de abril de 2021

#hemeroteca #trans #trabajo | Promovemos junto al Proyecto Ámbar la inclusión social de personas trans.

Imagen: Santander / Susana Fernández
Promovemos junto al Proyecto Ámbar la inclusión social de personas trans.

Santander, 2021-04-19

https://www.santander.com/es/stories/promovemos-junto-al-proyecto-ambar-la-inclusion-social-de-personas-trans 

A través de Embrace, la red de empleados LGBT+ y aliados del Grupo, firmamos un convenio con la Fundación 26 de Diciembre para participar en el Proyecto Ámbar, un programa que busca la inserción laboral del colectivo trans que está en riesgo de exclusión social. Nuestros profesionales podrán participar como mentores para impartir talleres, charlas o asesorías en diversos temas que puedan ser clave para el desarrollo profesional de este colectivo.

Para celebrar el día de la Visibilidad Trans, Santander Embrace Network celebró un evento abierto a todos los profesionales del Grupo donde se anunció nuestra participación en el Proyecto Ámbar de la mano de la Fundación 26 de Diciembre. Al evento asistieron Irene Fernández, Learning and Development Manager del Centro Corporativo, Pedro Bogo, Responsable del Proyecto Ámbar, y Susana Fernández, una de las primeras personas beneficiadas por esta iniciativa.

En el acto, Susana Fernández inspiró a todos con su admirable historia de superación. Durante dos décadas estuvo trabajando en el sector financiero, pero nunca pudo confesar que se sentía una mujer por miedo al despido. La prejubilación y otros hechos finalmente la ayudaron a revelar su secreto. Ella declara que el valor del Proyecto Ámbar está en que “me ha dado la posibilidad de reciclarme laboralmente, formándome en ámbitos desconocidos para mí. Quiero aprovechar este nuevo comienzo para quererme más y mejor”.

El colectivo trans es uno de los más discriminados y que mayor rechazo enfrenta en la sociedad, razón por la cual este tipo de iniciativas son muy importantes. Solo con algunas cifras podemos contemplar los retos y dificultades con las que viven cada día:
  • 80% de las personas trans se encuentran en situación de desempleo
  • 48% ha tenido que ejercer la prostitución para generar ingresos económicos
  • 40% de personas trans han sido rechazadas en las entrevistas de trabajo
  • 42% ha declarado sufrir violencia verbal
  • 55% ha sufrido abandono escolar por acoso
  • 21% de personas trans no tienen un hogar
  • 56% del colectivo ha tenido pensamientos suicidas
  • 350 asesinatos al año de personas trans como crímenes de odio
Nuestros profesionales se suman como voluntarios a esta iniciativa, ya que el valor y el conocimiento que cada uno puede compartir con este colectivo puede marcar la diferencia para la superación personal y profesional de cada miembro del colectivo trans. Desde Santander Embrace Network ofrecemos un programa de formación y desarrollo en diversos temas como:
  • Paquete Office: nivel básico y avanzado.
  • Nuevas tecnologías: blockchain.
  • Autoempleo: creación de cooperativas y autoempleo.
  • Microcréditos: tipos, acceso, requisitos y financiación.
  • Inclusión laboral: preparación de currículums y entrevistas de trabajo.
La diversidad y la inclusión son pilares fundamentales de nuestra cultura, y promover la igualdad de oportunidades rechazando cualquier tipo de discriminación es uno de nuestros principales objetivos a la hora de contribuir al progreso de las personas.

Fundación 26 de Diciembre, por la inclusión y la tolerancia
La Fundación 26 de Diciembre nació en 2010 con el objetivo de construir espacios de inclusión y tolerancia del colectivo de mayores LGBT+ a través de programas de atención social, sanitaria y psicológica para un grupo de personas normalmente ignoradas por la sociedad. En 2019, Pedro Bogo asumió el liderazgo del Proyecto Ámbar el cual está subvencionado por el Ayuntamiento de Madrid, la Consejería de Políticas Sociales, Familias, Igualdad y Natalidad de la Comunidad de Madrid, y el Fondo Social Europeo. Este proyecto crea y pone a disposición de todas las personas participantes, voluntarias, entidades y empresas interesadas, los recursos necesarios para la formación de este colectivo y fomentar su empleo a través de talleres, charlas o asesorías personalizadas en diversos temas que pueden resultar de interés para su empleabilidad.

domingo, 5 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #lgtbifobia | Confinados en casa por el virus y en la habitación por la LGTBfobia familiar

Imagen: El Diario
Confinados en casa por el virus y en la habitación por la LGTBfobia familiar.
EFE | El Diario, 2020-04-05
https://www.eldiario.es/sociedad/Confinados-virus-habitacion-LGTBfobia-familiar_0_1013498669.html

El confinamiento obliga a muchos jóvenes a autorrecluirse en su habitación al convivir en domicilios en los que se niega su identidad u orientación sexual, un "maltrato psicoemocional continuo" que los psicólogos animan a combatir "hablando y sacando todo lo de dentro para que no se pudra".

Es una de las recomendaciones de Alejandro Alder, psicólogo de la Federación de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB), organización que ha puesto a disposición de las personas que se encuentren en esta situación de vulnerabilidad la "Línea Arco Iris".

Con esta línea se pretende ayudar a que las personas que están viviendo en un ambiente o en un contexto LGTBfóbico -que puede ser familiar o de compañeros de piso- "lo lleven lo mejor posible", según explica Alder a Efe.

¿Cómo hacer frente a la LGTBfobia?
Alder señala que esta realidad, sumada al confinamiento, puede generar ansiedad, depresión, frustración, rechazo y aislamiento, y propone "diálogo y respeto" como solución ideal para combatirlos.

Pero recomienda poner límites si la situación "es más compleja" y, en el caso de que ni el diálogo ni los límites funcionen, urge a "hablar y expresar las emociones con amigos y familiares" porque "lo que se queda dentro se pudre y más en esta situación".

"Y si aparte de expresar tus emociones, notas que sigues atrapado en esta vorágine emocional, hay que buscar ayuda", advierte Alder, quien recomienda llamar a la policía en el caso de que se "alcance un punto imposible y un maltrato muy fuerte".

Alder, que rechaza la "resignación", cree que es necesario "aceptar la situación", porque "reconocer que existe un problema nos da una oportunidad para poder gestionar la adversidad de una manera mas funcional".

Y lanza un mensaje de esperanza de que "esto va a pasar, que hay que vivir el día a día y que, cuando acabe, todos tendremos algo más de fortaleza y habremos crecido un poco mas".

Robin (21 años y género no binario) no sale de su habitación
Robin, de género no binario (identidad sexual que no corresponde con la división convencional de los géneros hombre-mujer), es una de las personas que han relatado a Efe que no salen de su cuarto durante este confinamiento.

Explica que cuando sus padres se dirigen a él le hacen "missgender" (utilizan un género de forma incorrecta) y usan su "deadname" (nombre antiguo).

"Si les corrijo puede implicar una discusión a veces más allá de las palabras", revela Robin, quien está logrando superar estos días con el apoyo de su pareja (también trans), que vive con él y con sus padres.

Además de la ayuda de su pareja, se ha apoyado en su hermana y en amigos a través del teléfono y reconoce que, aunque pensó en llamar a una línea que ofrecía ayuda a gente trans, no lo hizo porque no quiere que le oigan.

"Mis padres no son los peores del mundo, pues han acogido a mi chica y no nos echan de casa, pero no respetan nuestro género", asegura Robin, quien narra que le suelen decir que es "género-inventading", que nunca le van a llamar cómo él quiere y que "le tratarán correctamente cuando sepa hacer las cosas".

La familia de Leo (trans de 32 años) no acepta su transición
Leo reconoce que, en su caso, el confinamiento está siendo difícil porque está a punto de empezar el tratamiento hormonal y parte de la familia con la que vive actualmente (su madre y su abuelo) no lo aceptan ni respetan" debido a que son "muy, muy religiosos".

Comenta que, principalmente, su madre no le trata como lo que es, un chico trans, sino que le llama por su 'deadname' "y lo seguirá haciendo". "De hecho siempre que yo me trato en masculino ella me corrige y eso es muy, muy frustrante".

"Me quiere echar de casa -literalmente me ha dicho 'a la puta calle'-", explica, y revela que le ha dicho que en su domicilio "no va a permitir" que sea él mismo.

Comenta que, para tratar de llevarlo lo mejor que puede, evita pasar mucho rato en la misma habitación con ella y opta por mantenerse ocupado.

El confinamiento le está haciendo más dura la transición "porque tener que lidiar con esos comentarios tránsfobos tan a menudo, hace mella", además de que lamenta que está retrasando su salida de casa para irse a vivir a otro lado.

Leo ha recurrido a la ayuda telemática de COGAM (Colectivo Gay de Madrid) y a la de Proyecto Ámbar "para el tema laboral".

Arturo (28 años y gay) no puede hablar en casa de su diversidad sexual
Arturo explica que nunca ha podido "hacer o decir en casa nada relacionado con su orientación sexual" como chico gay -aunque en los últimos tiempos se siente algo más pansexual-, así como tampoco sobre su situación de persona con discapacidad, que siempre le ha generado rechazo y exclusión social.

"Para mi familia, padres en mi caso, siempre son temas muy complicados, y dada su, digamos, 'mente poco abierta' y algo de LGTBfobia, para evitar conflictos prefiero que sean siempre lo más tabú posible a sus ojos y oídos", lo que, reconoce "es una desgracia para mí, ya que no tengo más familia".

Por ello, Arturo lamenta que no le quede otra que "aceptar y asimilar esta situación, y seguir adelante como "si formara parte de la 'heteronorma'", lo que origina "una calma tensa" en el domicilio.

Dice que el confinamiento por la COVID-19 le está afectando, pero señala que es una situación que sufre habitualmente, ya que la discapacidad que tiene y que le provoca problemas de movilidad le obliga a "estar confinado de por sí".

"El no poder ser tú mismo es algo que puede afectar mucho psicológicamente (...) y se acrecienta si no tienes un circulo social mas grande, en quien poder apoyarte, como también es mi caso", prosigue.

Por ello, intenta tener contactos sociales "a través de las redes sociales, sobre todo", pero lamenta que la gente no sea "ni sensible, ni empática, ni cercana".

Sukaina (24 años y lesbiana) es "otra persona" en su casa
Sukaina ha optado por no sacar "nunca el tema" para evitar situaciones complicadas, aunque reconoce que "hay momentos incómodos" en los que tiene que fingir claramente que es lo que no es.

Reconoce que le provocaba "muchísima ansiedad" pensar que no podía contar a su familia cómo es "realmente por miedo a represalias", pero ahora que se ha aceptado "totalmente" lo lleva mejor. Para "controlar la situación", Sukaina recurre a hablar con sus amigos.

miércoles, 5 de febrero de 2020

#hemeroteca #trans | Comunidad de Madrid: Nace la primera oficina de empleo para personas trans

Imagen: El País / Asier, Alexia, Susana y Bella, del programa Amabar
Nace la primera oficina de empleo para personas trans.
El programa, financiado por la Comunidad de Madrid, está dedicado a este colectivo, muy afectado por el paro.
Miguel Ezquiaga Fernández | El País, 2020-02-05
https://elpais.com/ccaa/2020/01/24/madrid/1579880185_190562.html

Tuvo que viajar miles de kilómetros para escuchar su nombre. Solo cruzadas las puertas de Europa, Alexia fue, por primera vez, Alexia. Y al oírlo en boca de otros, comenzó a sentir un poderoso aleteo en las entrañas. Como si emergiera por fin la persona que siempre fue, desprendiéndose de toda la apariencia adoptada previamente para sobrevivir. En Madrid, tan lejos de Camerún, donde la transexualidad está tipificada como un delito penado con la cárcel, Alexia estrenaba la mayoría de edad y una nueva identidad: aquella que se le agarró muy dentro siendo un niño y nunca pudo reivindicar.

Romper con la más esencial de las convenciones sociales en África tiene un precio: “Mi familia me ha repudiado, son musulmanes y la religión prohíbe lo que yo he hecho. Pero es imposible luchar contra los sentimientos. Puedes enterrarlos mucho tiempo, pero siempre terminan aflorando de algún modo”, declara. Un año después de su partida, Alexia trabaja para una peluquería en el corazón de Malasaña, a tiempo parcial, pero de forma indefinida. Consiguió el empleo gracias a Ambar, el primer programa de inserción laboral dedicado a las personas trans, impulsado por la Fundación 26 de diciembre con financiación de la Comunidad de Madrid. El salón está forrado de espejos y luminosos. Un hilo de música electrónica parece marcar el ritmo en la zona de lavado. “¿Quiere un café o una infusión?”, pregunta Alexia a una clienta que espera a ser atendida.

Pedro Bogo, director de Ambar, pone en contacto a los demandantes de empleo con una serie de empresas afines al proyecto, que aseguran entornos laborales libres de discriminación. También proporcionan formación gratuita. Entre las firmas participantes está Pantene, que comercializa productos para el cuidado del cabello; Corta Cabeza, una cadena con seis peluquerías en la capital; Workshop Experience, una escuela de fotografía, y El Corte Inglés. En seis meses, la iniciativa ha empujado el itinerario profesional de 50 usuarios. Y se han firmado una treintena de contratos de diversa duración. Distintos recursos sociales de la región ya han comenzado a derivarles casos. “Calculamos que, en la Comunidad de Madrid, ocho de cada diez personas transgénero está en paro. Es una cifra brutal, que las condena a la marginación”, anota Bogo.

Este desempleo tan arraigado tiene un doble efecto, añade el pedagogo. Por un lado, aboca a las personas transexuales a la economía sumergida. Por otro, las invisibiliza, porque quedan expulsadas de la vida pública. Consecuencias que Bella Adriniegas, de 23 años, ha conocido de cerca. Inició la transformación hacia la feminidad en su Colombia natal y tuvo que pedir asilo en nuestro país hace un trienio. Aquel cambio de aspecto la apartó del mercado laboral: “Puedes suavizar la voz en la entrevista, ir arreglada y bien vestida, pero el problema llega a la hora de entregar los papeles necesarios. Puede desconcertar mucho que figuren unos datos masculinos. Y te acaban apartando del proceso de selección”.

“Cuando estás en pleno proceso de aceptación, es muy complicado proyectar una imagen de seguridad en ti misma. Te sientes insegura y vulnerable, dos emociones que es aconsejable no mostrar a la hora de buscar un trabajo”, cuenta Bella. Mediante Ambar, halló su primer empleo aquí. Fue como asesora de imagen durante la campaña de Navidad. Tuvo que vender cosmética y manejar una caja. Se sintió desenvuelta y descubrió que le agrada atender al público. Hasta que no consiga la nacionalidad, Bella no podrá cambiar el nombre de su Número de Identidad de Extranjero (NIE). Pero por una vez, esto no importó en la empresa que la acogía.

Algunas personas trans utilizan la vestimenta, el comportamiento y la gestualidad para vivir según su género sentido. Otras, además, toman hormonas o incluso pueden someterse a una cirugía que transforme su cuerpo. En la región no existe un recuento oficial, pero las cifras del Programa Madrileño de Información y Atención LGTBI pueden servir de orientación: por allí pasaron el año pasado 3.000 trans. Además, una de cada cinco peticiones recogidas por dicha oficina tiene que ver con dudas sobre la asistencia sanitaria a este colectivo. La ley de identidad y género aprobada en la Asamblea de Madrid en 2016 reconoce que se trata de ciudadanos socialmente vulnerables. Pero solo ahora comienzan a implementarse planes que garanticen su derecho al empleo, como el desarrollado por la Fundación 26 de diciembre.

“Vamos ganando en reconocimiento social”, asegura Susana Fernández, de 53 años. Ella vivió una época que vinculaba a conciencia transexualidad y hampa. Trabajó dos décadas en el sector financiero, donde por miedo al despido nunca pudo confesar que se sentía una mujer de los pies a la cabeza. La prejubilación y una enfermedad hicieron que se atreviera a revelar aquel secreto. Vació el armario entero y lo llenó de nuevo con vestidos y blusas. “Ambar me ha dado la posibilidad de reciclarme laboralmente, formándome en ámbitos desconocidos para mí. Quiero aprovechar este nuevo comienzo para quererme más y mejor”, declara. Su nueva traza ha despertado, por sorpresa, comprensión entre los suyos. Y ahora espera que los vendavales políticos no borren esa tolerancia del mapa de Madrid.