Mostrando entradas con la etiqueta Putochinomaricón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Putochinomaricón. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de febrero de 2020

#hemeroteca #racismo #activismo | El cantante 'Putochinomaricón' desfila en la Madrid Fashion Week con un mensaje de "no soy un virus"

Imagen: Cadena SER / Putochinomaricón
El cantante 'Putochinomaricón' desfila en la Madrid Fashion Week con un mensaje de "no soy un virus".
El artista de origen asiático ha criticado los actos racistas que sufren ciudadanos chinos a raíz del coronavirus de Wuhan.
Cadena SER, 2020-02-03
https://cadenaser.com/ser/2020/02/03/sociedad/1580742725_153523.html

"I am not a virus (No soy un virus)", este es el mensaje que llevó escrito en su cuerpo el cantante y arquitecto Chenta Tsai, conocido artísticamente como ‘Putochinomaricón’, durante un desfile en la Madrid Fashion Week. El creador de canciones como ‘Gente de mierda’ u ‘Ojalá (Te murieras)’ ha criticado de esta manera la discriminación que sufren los ciudadanos de origen asiático a raíz del coronavirus que afecta a la población China. Sin ir más lejos, este fin de semana cinco estudiantes no pudieron entrar en un bar de Huelva por ser chinos.

"El debate en torno al virus está teniendo connotaciones raciales que afectan a la comunidad racializada asiática y quise aprovechar esta ocasión para mandar todo mi apoyo a aquelles hermanes que sufren racismo debido a ello", ha escrito el cantante en su perfil de Instagram donde ha compartido dos fotos del momento. A su vez, Chenta Tsai remite a otros activistas como el colectivo Liwai, Catàrsia, Afroféminas o SOS Racismo Madrid que también están estudiando los casos de xenofobia que están sufriendo los ciudadanos asiáticos en España: "Si algune ha sufrido racismo/discriminación de cualquier tipo debido a esto, por favor poneos en contacto con estos colectivos o mandándome un mensaje privado". "Siempre a tus pies" o "bravísimo" son algunos de los comentarios que ha recibido el cantante, así como cientos de reacciones y aplausos ante su mensaje.

Uno de estos casos de racismo a los que apunta ‘Putochinomaricón’ es como el vivido este sábado de madrugada cuando cinco estudiantes chinos de unos 23 años se les impidió entrar en un local de copas del centro de Huelva argumentando que eran menores de edad —a pesar de que mostraron el documento que acreditaba lo contrario—, pero en realidad fue debido al temor a que, por su origen, estuviesen contagiados del coronavirus registrado en su país.

Sanidad pide no discriminar a personas de origen asiático
El director del centro de coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, ha pedido que no haya actitudes discriminatorias contra personas provenientes de China. "Hay una cierta preocupación en la población y se está llegando a tener ciertas actitudes un tanto discriminatorias contra personas provenientes de China", lamentó este domingo Simón en rueda de prensa Por ello, ha hecho hincapié en que hay que "reducir este clima de preocupación" y "solucionar entre todos" el problema de discriminación que, a su juicio, "se está generando quizás por un exceso de información difícil de digerir". "No se tiene que considerar a cualquier persona de origen asiático de ser un caso sospechoso", indicó.

En este sentido, ha añadido que España está siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) porque "son razonables y es lo que ahora mismo hay que hacer". "Nos parece correcto seguirlas y la mayoría de los socios de la Unión Europea están en la misma línea. Hay que valorar día a día cómo evoluciona la epidemia", ha dicho. Precisamente, el experto ha explicado que las acciones que se pueden seguir en las fronteras "pueden ser muchas". "Desde simple dar información hasta hacer controles de temperaturas a los viajeros y, en última instancia, el cierre de fronteras", manifestó.

miércoles, 3 de julio de 2019

#hemeroteca #gais #testimonios | Putochinomaricón: "Hay mucho racismo hacia los cuerpos asiáticos en la comunidad gay"

Imagen: El Diario / Putochinomaricón
Putochinomaricón: "Hay mucho racismo hacia los cuerpos asiáticos en la comunidad gay".
Chenta Tsai compone y canta pop, escribe columnas, es violinista de conservatorio y activista antirracista, pero todo lo hace bajo el seudónimo Putochinomaricón con el que se apropia de los insultos y pretende crear los referentes de los que careció. "No sé si es bueno rechazar el Orgullo ‘mainstream’. Rechazo el capitalismo rosa. Pero siento que tenemos que crear una masa crítica como colectivo para ser resistentes" .
Mónica Zas Marcos | El Diario, 2019-07-01
https://www.eldiario.es/cultura/libros/Putochinomaricon-racismo-gay-cuerpos-asiaticos_0_914809147.html

Hay dos instantes que quedaron grabados a fuego en la memoria infantil de Chenta Tsai (Taipéi, 1990): la primera vez que le llamaron "chino" en España y "banana" en Taiwán.

Esto último se les dice de forma peyorativa a los miembros de la diáspora china que han crecido en un país occidental y perdido contacto con la identidad cultural de sus antepasados. "Porque somos ‘amarillos por fuera y blancos por dentro’". El otro es el insulto racista más pronunciado en castellano hacia las personas asiáticas y que se convirtió más tarde en su álter ego político y nombre artístico: Putochinomaricón.

Lo cuenta en ‘Arroz tres delicias: sexo raza y género’ (Plan B), la autobiografía donde desgrana lo que significa crecer siendo disidente sexual y persona racializada entre dos países que le rechazan a su manera. Un tema que ya ha explorado en canciones como ‘Gente de Mierda’, ‘Tú no eres activista’, o ‘Tu Puta Vida Nos Da (Un Poco) Igual’ y que han dejado de ser pop de nicho para alcanzar el escenario del Primavera Sound y del Sónar.

En el mes del Orgullo, Chenta se pronuncia sobre una celebración que calificó hace años de "verbena vacua", "plumófoba" y capitalista, pero que en el fondo considera necesaria en el contexto político actual de Madrid. Y lo hace, como en su libro, tirando de "terrorismo lingüístico" y usando ese género neutro que le blinda ante las etiquetas que le intentan imponer.

P. ¿Cuál fue el episodio más duro de revivir y de poner en palabras?


R. La verdad es que hay muchos. Pero si tengo que destacar uno sería la primera vez que me llamaron "chino" cuando era 'niñe' y descubrí mi racialitud. Hasta entonces nunca había sido consciente de mi otredad.

P. ¿Dónde sitúas la línea entre el activismo y la vida artística?

R. Yo siempre digo que entiendo los cuerpos como territorios políticos. Fue la feminista decolonial Yuderkys Espinosa quien habló por primera vez de esto y significa que tú haces política por el mero hecho de ser mujer, negra, racializada o disidente sexual y salir a la calle. Sobre todo en un contexto sin referentes como es España, que alguien tenga voz y escriba música, aunque hable sobre el Wi-Fi, ya es política.

Es cierto que antes cogía el tema del activismo con pinzas porque le tengo mucho respeto a esa palabra, pero siento que, como dice una compañera del colectivo, ya hago activismo existiendo. Por ejemplo, desocupar un espacio como la discoteca Ocho y Medio, que es bastante normativa, es un acto político. Así que me es muy difícil desarraigar el activismo de lo artístico porque no escojo cuando sufro racismo, lo vivo diariamente y de forma institucional.

P. Y, sin embargo, muchos artistas creen en la separación entre arte y mensaje político.

R. Yo es que no soy la persona adecuada para eso [ríe]. Me cuesta mucho callarme. Hace poco me invitaron a tocar en el telediario de La 2 y salí justo antes de la semifinal de Eurovisión. Como yo quería y no me dejaron hablar del tema, lo metí con calzador en una canción: "Inmaduro, perdedor y un boicot a Eurovisión". Al final es una elección, pero es muy importante posicionarse. Si no se habla, no existe.

P. Hablando de la dicotomía artista-activista, ¿alguna vez el triunfo personal te ha hecho olvidar tus orígenes y eclipsar la lucha del colectivo?

R. Yo creo que no. En mi programa ‘Nada especial’ de Radio 21 invito a mi comunidad y a mis 'amigues' para que hablen sobre sus experiencias en primera persona. Y luego, por otra parte, concibo mi lado artístico y musical. Esa separación ha sido muy sana para mí porque me conectó con mi comunidad y les pude involucrar en mi proyecto.

Próximamente modero una mesa en el evento ‘No son 50 años de resistencia sino 500’, que organiza el colectivo de migrantes 'racializades' y disidentes sexuales. Hace poco toqué en el festival antirracista de SOS Racismo. O sea, que existe una comunicación recíproca que nunca se va a perder y yo voy a estar presente sí o sí. Es importante lo que decías, el acordarse de dónde vienes y no perderlo nunca. Y también lo descubrí escribiendo el libro de ‘Arroz tres delicias’ porque, al final, solo debo hablar por mí.

P. ¿Temes que la sociedad te convierta en el referente único de tu comunidad?


R. Claro. El propósito del libro no es hablar sobre la comunidad asiática, o la disidente sexual o la racializada, sino hablar desde mí. Si la gente se siente identificada con lo que digo, genial, pero no es mi objetivo principal. No necesitamos que una persona sea la portavoz de una comunidad, sino que hable una masa crítica. ¿Sabes? Yo soy un ladrillo más dentro de este edificio, y también es importante separar lo artístico del activismo -que no de lo político, porque ya soy una persona politizada-, para que no se convierta en una portavocía.

P. ¿Cuál es la situación actual de la comunidad asiática en la lucha antirracista?


R. Siempre que hablamos sobre racismo, sobre todo de la comunidad asiática, parece que no existe. Yo me lo sigo cuestionando: ¿cuál es nuestro lugar y nuestro espacio dentro de la lucha antirracista? Porque es cierto que en muchos colectivos y marchas hablábamos sobre la lucha de la comunidad negra o afrodescendiente, o de la latina, pero nunca de lo de lo asiático.

Ahora cada vez hay más, como el colectivo Oriza, donde estamos empezando a tejer cuidados y resistencias entre todas las comunidades asiáticas y no solo entre chinos o gente del Este, sino también con Filipinas, Bangladesh, India, etcétera.

P. Dices en ‘Arroz tres delicias’ que tu primer referente asiático fue Luis Tseng de los Piston. ¿Echaste en falta alguno que, además de racializado, hubiese sido disidente sexual?

R. Totalmente. Es que mi vida entera hubiera sido distinta. De hecho, me he convertido en el referente para mi yo de cinco años, en lo que me habría gustado ver en la tele. Una persona asiática, que a pesar de ser costumbrista y muy mamarracha, se siente empoderada y a gusto siendo lo que es.

Por eso para mí es tan importante ese otro tipo de activismo ‘mainstream’, como el que hace Beyoncé con el feminismo. Acerca a más personas a conocerse mejor a sí mismas y a descubrir que lo personal es político y que muchas de sus vivencias son debidas a una estructura mucho más amplia. Que no eres tú la rara y que por eso te ocurren cosas racistas. Y eso que yo no sabía ni qué era racismo y me culpabilizaba mucho a mí 'misme'.

P. ¿De qué maneras?


R. Pensaba que si me llamaban chino era porque había llamado la atención y no debía vestirme de esa manera, o porque no pronunciaba la ‘erre’ y no sabía hablar bien en español. Yo no me entendía y me odiaba porque todas las representaciones que veía estaban basadas en tópicos. Por eso confío en que los referentes sirven, no tanto para crear una imagen, sino para visibilizar y crear espejos.

P. Otro tópico sobre la comunidad asiática es que sois especialmente virtuosos con los instrumentos, algo que tú también has sufrido en el Conservatorio. ¿En qué se diferencia el racismo en la música clásica con el del ambiente pop?

R. Sí, totalmente. Desde 'pequeñe' me construyeron la ficción de que iba a ser un gran violinista, solista, a raíz de los referentes. Siento que mis padres sentían tanto apego a que yo fuese al conservatorio porque, dentro del imaginario occidental respecto a los asiáticos, lo más atractivo era eso. Así que me dieron mucha caña con el violín y con el piano para que cumpliera con esa imagen.

Sin embargo, yo odiaba las clases particulares y el conservatorio porque cohibían mis gustos personales. De hecho, me presenté al Grado Medio cantando ‘Heat of the Night’ de Aqua y tocando ‘La leyenda de Wieniawski’ [ríe]. Siempre he sentido ese conflicto entre la alta y la baja cultura. El racismo en el pop es de otro rollo porque ahí el problema es que no hay referentes y en la música clásica hay demasiados.

P. Hace un par de años describiste el Orgullo como una "verbena vacua". ¿Cuál es tu opinión al respecto, sobre todo ante el cambio de Ayuntamiento?

R. Ahora mismo estoy súper confuso. Con el clima político de este año, no sé hasta qué punto tiene sentido que creemos tantas segmentaciones. No quiero homogeneizarla, pero siento que tarde o temprano tenemos que crear una masa crítica como colectivo para ser más resistentes. La masa también es un arma, aunque yo 'misme' cayese en lo contrario.

No sé si es bueno rechazar o coger con pinzas el Orgullo 'mainstream'. Obviamente rechazo el capitalismo rosa y nada lo va a excusar. Pero ahora no sé si rechazaría tocar en el escenario de la Puerta del Sol. Es muy complicado porque incluso dentro del Orgullo crítico hay diferencias. No nos ponemos de acuerdo y eso es peligroso, porque no estamos viendo que el enemigo de verdad es el que acaba de entrar en el Ayuntamiento de Madrid.

P. ¿Crees que la imagen que se proyecta sigue siendo la del hombre "gay blanco y de clase alta" que denunciabas?

R. Muchísimo. Pero no solo en el Orgullo. Creciendo en Madrid, llegué a plantearme mi sexualidad porque sentía que no pertenecía a la comunidad homosexual. Cuando andaba por Chueca o me metía en los chats veía que la representación era la de un hombre cis, blanco, gay y con un cuerpo muy normativo que buscaba la aprobación del sistema heterosexual.

De hecho -esto es muy de los años 2000- cuando chateaba por webcam y al otro lado veían a una persona china, la apagaban porque no lo entendían. La cerraban hasta con miedo. Luego fui creciendo y descubriendo más ‘apps’ y ahí sí que sufrí racismo de forma mucho más directa dentro de los deseos. Racismo sexoafectivo lo llaman.

P. Afroféminas ya alertó del racismo camuflado del feminismo, como si fuesen dos realidades que no pueden ir ligadas. ¿Sientes que el racismo en el mundo LGTBI es también un tabú?

R. Totalmente. Esto tiene un contexto y un bagaje histórico muy amplio que se remonta al "peligro amarillo", que era propaganda antichina lanzada por Estados Unidos. Nos empezaron a representar como violadores, o desde el feísmo y la parodia, como con Fu-Manchú y el ‘yellow-facing’. Por eso hoy percibimos a los hombres asiáticos como cuerpos no deseables.

En la comunidad gay hay mucho racismo hacia los cuerpos asiáticos, pero está más ligado al tema de la normatividad. Sienten que no cumplimos los cánones de belleza de ese cuerpo idealizado y musculoso del hombre blanco y nos rechazan por eso. Se entrelaza la historia con la normatividad. Pasa en las ‘apps’ como Grindr y Tinder, pero sobre todo en los clubs, donde te rechazan directamente porque no cumples con esa occidentalidad.

P. Hablas de rechazo, pero el caso de las mujeres asiáticas o racializadas quizá es el contrario, ¿no? Una exotización extrema.

R. Claro. Es distinto a lo que sufren las mujeres de la diáspora asiática que viven en contextos occidentales. El otro día leí un artículo que hablaba de las preferencias sexuales de la derecha ‘alt-right’ en Estados Unidos hacia las mujeres asiáticas porque para ellos son más sumisas, supuestamente más pasivas y ceden más. Dicen que las prefieren antes que las mujeres occidentales no racializadas porque para ellos estas están mas politizadas por el feminismo.

En el lado de los hombres es otro rollo completamente distinto. Porque los medios nos han representado de una manera bastante emasculada, pero muy demonizada. Aunque yo también he estado en relaciones, sobre todo interraciales, donde daban por hecho de que cumples el rol pasivo o eres más 'femenine' por ser 'asiátique'.

martes, 28 de mayo de 2019

#hemeroteca #cultura #politica | ¿El Orgullo a la Casa de Campo y un museo de la movida? Lo que podría pasar en Madrid con un Ayuntamiento de derechas

Imagen: La Prohibida y Putochinomaricón
¿El Orgullo a la Casa de Campo y un museo de la movida? Lo que podría pasar en Madrid con un Ayuntamiento de derechas.
El más que probable regreso del PP a la alcaldía de Madrid con el apoyo de Ciudadanos y Vox deja incógnitas en la vida cultural de una ciudad que levantó críticas pero también reacciones entusiastas.
Guillermo Alonso | Icon, El País, 2019-05-28
https://elpais.com/elpais/2019/05/27/icon/1558964969_934898.html

Tras los resultados de las elecciones municipales de Madrid, que impidieron que los candidatos más votados (Manuela Carmena en el Ayuntamiento y Ángel Gabilondo en la Comunidad) reúnan suficientes fuerzas para gobernar, todo el mundo da por hecho que el PP volverá a la alcaldía de Madrid (con José Luis Martínez-Almeida) y mantendrá la Comunidad (con Isabel Díaz Ayuso).

¿Qué significaría esto para la oferta cultural de la capital? Algunas de estas cuestiones se convirtieron en un caballo de batalla en plena campaña, como por ejemplo la celebración y localización del Orgullo Gay. La petición de Vox para apartarlo del centro, llevárselo a la Casa de Campo y exigir "un contrato de responsabilidad para que toda la limpieza que luego haya que hacer la paguen los organizadores” no sorprendió para un partido que ha lanzado otras consignas homófobas (quieren equiparar el matrimonio entre personas del mismo sexo a la unión que se podría dar entre tres o cuatro compañeros de piso, por ejemplo). Sorprendió más la respuesta de la popular Isabel Díaz Ayuso, cuyo partido hace esfuerzos de modernización como colgar en sus redes sociales una banderita gay el 28 de junio desde hace unos años: afirmó que no debería celebrarse allí porque es "escenario de las familias durante el fin de semana”.

Las ‘performances’ y exposiciones en las Naves del Matadero, un proyecto impulsado por Manuela Carmena, tampoco fueron nunca del agrado del Partido Popular y de Ciudadanos, que a menudo echaron en cara al Consistorio que apostase por un arte contemporáneo y conceptual que no calaba con los gustos generales del público. “Vamos a convertir El Matadero en la punta de lanza de la modernidad artística y cultural de Madrid, comprometido con la vanguardia, pero sin renunciar a recuperar el público perdido en estos últimos años”, anunciaba Ciudadanos en su programa electoral para las municipales. Parece que el bloque de derechas está de acuerdo en que el favor del público está por encima de las apuestas por las vanguardias.

También la radio M21, que en los últimos años dio cobijo a varios programas de cultura alternativa, será, muy probablemente, eliminada por el Partido Popular. Ellos mismos lo anunciaron.

Otra gran polémica en lo referente a gestión cultural y de fiestas del Ayuntamiento de Carmena fueron las cabalgatas de reyes. En 2017, sus trajes no se parecían en nada a la imagen icónica que la cultura occidental ha creado de los reyes magos, en realidad una tradición llena de leyenda e invenciones. Por ello fueron criticados de forma lacerante por la derecha. Para la posteridad quedará el "no te lo perdonaré jamás, Carmena, jamás", de Cayetana Álvarez de Toledo, cabeza de lista del PP por Cataluña en las generales. Especialmente llamativa e inflada fue la controversia que tuvo lugar en Vallecas en 2018, donde se habló mucho de una “cabalgada de ‘drags’” impulsada por colectivos como Orgullo Vallekano. Finalmente, las ‘drag queens’ fueron vestidas de peluches o en pijama.

Una de las artistas que participó en esa cabalgata, La Prohibida, protagonizó uno de los conciertos más multitudinarios de las últimas fiestas de San Isidro, este mismo mes de mayo en Madrid. ¿Se repetirá? “No sé hasta dónde dejarán intervenir a Vox en estas cuestiones”, explica Manuel Moreno, uno de los gestores culturales que llevó a la cantante hasta aquel escenario. “Espero que no mucho, pero no veo a un Gobierno sostenido por Vox permitiendo que La Prohibida actuase en las fiestas de San Isidro”.

“Intento no ser demasiado pesimista”, prosigue Moreno, “pero probablemente el cambio de gobierno municipal afecte a todo. Carmena cambió el sistema en que se gestionan las actividades culturales, con la creación de Mirador Usera o Mirador Arganzuela. Puede que los nuevos quiten eso. Si cambia la forma de funcionar, probablemente en vez de esforzarse en tratar con colectivos pequeños y locales, se lo den todo a una empresa grande que les monte un Starlite Festival aquí con sus artistas rancios, como venía haciendo el PP hasta que perdió”.

Vamos a un ejemplo práctico: en los últimos programas de San Cayetano se incluyeron a Las Chillers, pudimos ver en las Naves del Matadero a Putochinomaricón y bailar en San Isidro las canciones de La Prohibida, Nathy Peluso, Niño de Elche, Kiko Veneno, Nacho Vegas o Carlos Sadness. Sin embargo, estos son los artistas de radiofórmula que podíamos ver en 2014, cuando era alcaldesa Ana Botella: David Demaría, Pablo López o La Unión. Ojo, también andaban por allí Burning y Silvia Superstar. Parece que la nostalgia echa sobre los artistas un manto cálido que arrebata instantáneamente cualquier otra cuestión ideológica. Una de las propuestas más extrañas del programa de Ciudadanos, por ejemplo, es la creación de un “museo de la Movida”. Dice su programa, literalmente: “Albergará una importante exposición permanente y programará actividades relacionadas con uno de los movimientos culturales más queridos y recordados por los madrileños y por todos los españoles”. El centro en política existe, pero no se llama Ciudadanos, sino Alaska.

Una de las sensaciones que ha existido en los últimos años en Madrid en lo que respecta a la programación de grandes conciertos es que los artistas más populares eligen Barcelona en vez de la capital cuando recalan en España dentro de sus giras mundiales. Entre ellos, U2, Coldplay, Beyoncé, Ariana Grande o Katy Perry. Hace diez años que Madonna no pisa Madrid, por ejemplo, pero actuó en Barcelona en 2012 y en 2015. Ciudadanos es el único de los tres partidos que podrían formar parte del gobierno municipal que habla de esto en su programa: “Vamos a trabajar para que las grandes giras y conciertos musicales de carácter mundial pasen por Madrid”.

El programa de Vox es, de los tres, el que menos espacio dedica a la cultura. Se diría que es una cuestión a la que no ha dedicado demasiado tiempo o que prefiere dejar en manos de terceros: “El Ayuntamiento gobernado por Vox facilitará la difusión de la cultura, pero no competirá con entidades privadas”, afirma en su punto número 43. “Promoverá y apoyará las tradiciones de cada lugar fomentando el respeto a estas y dentro de un marco de control de costes para evitar dispendios. Se promoverá la creación de la Concejalía de Festejos del mundo rural y tradiciones españolas”. Esto entronca de forma irremediable con otro punto llamativo del programa de Almeida (PP) que sorprende con una mención al circo: “ Garantizaremos la presencia del circo en la oferta cultural de Madrid. El circo es una manifestación cultural que merece todo nuestro apoyo y respeto. Asimismo, se establecerán las medidas necesarias para garantizar que los animales que participen en los espectáculos lo hagan con unas condiciones adecuadas”.

Otra más: "Reivindicaremos nuestras raíces culturales y religiosas [...] devolviendo el protagonismo a la sociedad en las fiestas de Semana Santa, Feria de San Isidro, Navidad y Reyes". La propuesta parece de Vox, pero es del PP. "Teníamos la broma de que solo íbamos a poder programar ya zarzuela", finiquita Moreno con un tono de humor amargo. "Pero veo que es verdad".

jueves, 23 de mayo de 2019

#libros #homofobia #racismo | Arroz Tres Delicias : sexo, raza y género

Arroz Tres Delicias : sexo, raza y género / Putochinomaricón (Chenta Tsai Tseng).
Palma de Mallorca : Plan B, 2019 [05-23].
160 p.
Colección: Plan B.
ISBN 9788417001896 / 13,90 €

/ ES / BIO
/ Disidencia sexual / Homofobia / LGTBI / Putochinomaricón / Queer / Racismo / Testimonios

Un libro autobiográfico y reivindicativo de uno de los cantantes pop del momento: Putochinomaricón. «El plato tiene su origen en Estados Unidos, cuando los chinoamericanos que trabajaban y eran explotados en la construcción del Ferrocarril Transcontinental, por supervivencia, recogían las sobras de comida que tiraban los jefes de la obra. Y con esos restos y la cantidad de arroz que les daban diariamente, crearon el arroz tres delicias. Siento que todos los que hemos sido considerados minorías compartimos una historia parecida. Con las sobras, los restos, los escupitajos, el racismo, la misoginia y la homofobia nos hicieron pedacitos, pero luego nos recompusimos y nos hicimos más fuertes. Este libro trata sobre ese momento crucial en el que uno decide deconstruirse y apropiarse de esos pedacitos.»

martes, 9 de abril de 2019

#hemeroteca #lgtbi #homofobia | Putochinomaricón anuncia libro, “mixtape” y concierto en Madrid en mayo

Imagen: Google Imágenes / Chenta Tsai, Putochinomaricón
Putochinomaricón anuncia libro, “mixtape” y concierto en Madrid en mayo.
Jordi Bardají | Jenesaispop, 2019-04-09

https://jenesaispop.com/2019/04/09/360287/putochinomaricon-anuncia-libro-mixtape-y-concierto-en-madrid-en-mayo/

Putochinomaricón ha anunciado varias novedades importantes en Instagram, en concreto la publicación de un libro y también de una nueva “mixtape” que presentará el próximo 17 de mayo en el Ochoymedio de Madrid. La noticia es sorprendente pues Chenta Tsai había declarado en sus “stories” que su próximo trabajo discográfico tardaría en llegar pues se encontraba centrado en escribir, aunque cabe recalcar que lo que ha anunciado es una “mixtape” y no el verdadero sucesor de su debut oficial publicado por Elefant, el EP ‘Corazón de cerdo con ginseng al vapor‘. No hay título ni fecha de lanzamiento para esta “mixtape” de momento.

Por otro lado, el autor de ‘Gente de mierda’ ha anunciado la edición de su primer libro a través de Penguin Random House Grupo Editorial, un texto llamado ‘Arroz tres delicias’ que será “autobiográfico y reivindicativo” y que llegará a las tiendas físicas y en formato e-book el 23 de mayo. En un post de Instagram publicado en febrero, el artista escribió que se encontraba terminando el libro y que este hablaría “sobre mis experiencias creciendo como migrante asiático, cómo conecté con mi disidencia sexual y mi género”.

Parece, pues, que ‘Arroz tres delicias’ está terminado o a punto y Me gusta leer facilita ya su sinopsis: “El plato tiene su origen en Estados Unidos, cuando los chinoamericanos que trabajaban y eran explotados en la construcción del Ferrocarril Transcontinental, por supervivencia, recogían las sobras de comida que tiraban los jefes de la obra. Y con esos restos y la cantidad de arroz que les daban diariamente, crearon el arroz tres delicias. Siento que todos los que hemos sido considerados minorías compartimos una historia parecida. Con las sobras, los restos, los escupitajos, el racismo, la misoginia y la homofobia nos hicieron pedacitos, pero luego nos recompusimos y nos hicimos más fuertes. Este libro trata sobre ese momento crucial en el que uno decide deconstruirse y apropiarse de esos pedacitos”.

jueves, 26 de abril de 2018

#hemeroteca #disidenciasexual #musica | Putochinomaricón: “Reivindico la humanización de las redes, por eso soy anti postureo”

Imagen: El País / Chenta Tsai
Putochinomaricón: “Reivindico la humanización de las redes, por eso soy anti postureo”.
Tras su primer EP, el propósito del artista para 2018 es “ser más chino, más puto y más maricón” y seguir sacudiendo conciencias.
Ignacio Gomar | Tentaciones, El País, 2018-04-26
https://elpais.com/elpais/2018/04/24/tentaciones/1524567707_024813.html

Con canciones como ‘Gente de Mierda’, ‘Tú no eres activista’, o ‘Tu Puta Vida Nos Da (Un Poco) Igual’, Chenta Tsai explora el tema principal que da sentido a la existencia de su alter ego, Putochinomaricón, y que es luchar contra la discriminación, empezando por la que existe dentro del propio colectivo gay, al que tilda de racista y ‘plumofóbico’.

Su alegato es claro: “Se discrimina a los que se salen del estereotipo, y no es cuestión de preferencias sexuales, es racismo y punto. Las filias son constructos sociales, cánones de belleza impulsados por los medios, la publicidad, etc. La contradicción está en que un colectivo que debería tener más conciencia ni siquiera se da cuenta. Por eso lucho por la interseccionalidad. En el orgullo LGTBIQ solo hay hombres homonormativos y se difunde por tanto la idea de que solo eres aceptado si eres blanco o musculado”.

Chenta es hijo de migrantes taiwaneses, vive en Madrid y tiene 27 años. Putochinomaricón es el artista nacido (empezando por el nombre) de su experiencia como parte de una minoría sexual, y otra racial, en España. Esa vivencia ha inspirado muchos de los temas que componen su primer EP, 'Corazón de cerdo con ginseng al vapor', que empieza con esta intro: “Puto chino maricón, la gente me llama así, no me robes mi trabajo, vete a tu puto país”. Una reivindicación de alguien que se sabe integrado: "Estoy extremadamente occidentalizado, aunque llevo mi arraigo asiático con orgullo. Mi objetivo de este año es ser más puto, más chino y más maricón. Noto que los chinos de segunda generación rechazan sus raíces. Yo estoy aprendiendo a escribir chino (ya lo habla) e historia de China”. Respecto a si conoce a más gais chinos en la capital, cuenta que la comunidad es pequeña y no es homogénea. "Muchos son analfabetos, imagínate... Como para reivindicar algo en español. Lucho por todos los que existen pero no pueden alzar la voz, básicamente porque las políticas de inmigración son una puta mierda”.

Se define ante todo como un sujeto disidente y actúa en diversos frentes, por ejemplo compartiendo el activismo ‘queer’ de plataformas como Orgullo Crítico, donde se siente como en casa. “Son radicalmente inclusivos hacia las personas trans y las minorías raciales y no renuncian a la lucha. Recordemos que el orgullo LGTB nace de un disturbio provocado por dos personas transgénero racializadas, tócate un pie”, recuerda. Y puntualiza que su mensaje social se filtra hacia lo político —“la identidad sexual también es política”— tanto como sus composiciones musicales o visuales, y especialmente en las redes sociales, donde es toda una celebridad y donde defiende su papel de millennial, del que se siente especialmente orgulloso.

“Descubrí lo más bonito que tienen estos días después de que me censuraran tres veces mis cuentas de Instagram. Debió ser gente que me denunció porque les molestaba mi nombre o mi discurso; me sentí como Ai Weiwei pero ‘cheap, low budget’ (de bajo presupuesto) [risas]. Recibí un apoyo tremendo. Tejer un entramado de personas disidentes y oprimidas que se apoyan entre sí es alucinante. En la universidad repartieron pegatinas en las que ponía ‘Free PCM’. Fue un ‘what the fuck’ tremendo… ¡Me sentí como el Che Guevara!”.

Al tiempo que las defiende, las agita y ridiculiza el postureo. “Reivindico la humanización de las redes, que sean una extensión de la persona y no una ventana para proyectar lo que no se es. Es dañino y contribuye a la creación de estereotipos falsos. Por eso soy tan fan de ‘Soy una pringada’, porque eleva el costumbrismo a lo artístico. Yo hago lo mismo, cojo lo más costumbrista y lo elevo a la híper relevancia. Como componer mientras friego los platos. Las entidades digitales tienen un humano detrás, siempre, por eso soy anti postureo”.

Sin embargo, Instagram, la red de la imagen, es su favorita. Lo es porque, afirma, ahí se puede descolonizar un espacio que no está pensado para la reflexión sino para la frivolidad. "De repente subes una foto fregando con una parrafada sobre ‘yellow facing’ y es brutal. La descontextualización de espacios digitales o físicos es fundamental. Verme en un bar obrero de Usera cantando ‘Gente de Mierda’, ocupando espacios que no son míos. Ahí está la innovación”.

El resto de ingredientes son la parodia de sus propias contradicciones y la defensa de una época convulsa y una generación ignorada. “Yo también sigo a ‘influencers’ y pienso 'ojalá estuviera en la playa ahora mismo o tuviera ese cuerpo'. En mis canciones siempre me río un poco de mí mismo, así tu mensaje llega más lejos. Reivindico el hoy. Hay tanto por explotar... Es un momento de crisis política y de identidad y con una multiculturalidad tan interesante que darle la espalda sería un error total. Escucho canciones de ahora y dicen cosas como ‘¡ay!, te llamé por teléfono’. ¿Quién llama por teléfono hoy? Nadie está usando el discurso post Internet. Mi siguiente álbum va a girar en torno a la era digital, es algo que no está explotado en absoluto. Voy a llevar la estética y la cultura de la España profunda y las voy a mezclar con la era post Internet. Un ‘collage’ mal hecho mezclando todos esos referentes”.

Habla con pasión de sus fuentes de inspiración, que van desde Charli XCX al diseñador Gosha Rubchinskiy, “por mezclar algunos oxímoron, como la estética BDSM y la moda deportiva”, y vuelve a la carga, esta vez contra las imposiciones del ‘mainstream’ en el terreno sentimental. “Es fascinante analizar cómo nos han vendido el amor como un acto de posesión y control. Muchos no saben distinguirlo de la violencia". Putochinomaricón solo cree en él como algo consensuado, ya sea monogamia o poliamor; el sexo para él ha pasado a un segundo plano; y ahora está más centrado en la revolución del amor dentro de la comunidad LGTB, algo que cree que se ha obviado totalmente. "La homonormatividad ha hecho mucho daño y ha asociado la liberación sexual con tener mucho sexo. Es absurdo, la auténtica revolución es que podamos escoger cómo queremos vivir nuestra sexualidad o nuestra vida amorosa. Cuando se nos pase la tontería de follar con todo el mundo, todo se estabilizará”.

Se despide anunciando que ya tiene listo el siguiente álbum, aunque esperará a lanzarlo “por si surge algún temazo más”. En lo político va a hablar de la posverdad y las noticias falsas y tiene una canción titulada ‘La Tierra es Plana’ que le encanta. Pero no se olvidará de lo único que le hace ser un ‘hater’. “No soporto a la gente intolerante que coarta nuestras libertades. Dicho así parece simple, pero esto incluye al 95% de la población. Hay que ser, no sé si radical, pero sí asertivo. Esta mierda hay que combatirla”.

jueves, 30 de noviembre de 2017

#hemeroteca #mariconeo | Putochinomaricón, el letrista pop más corrosivo de la red

Imagen: El Confidencial / Chenta Tsai, 'Putochinomaricón'
Putochinomaricón, el letrista pop más corrosivo de la red.
Su estilo es extremadamente sencillo y pegadizo, pero va más allá del “petardeo” habitual en el tecnpop nacional. Su inspiración habitual son las disfunciones de la gente más cool.
Víctor Lenore | El Confidencial, 2017-11-30
https://www.elconfidencial.com/cultura/2017-11-30/putochinomaricon-letrista-corrosivo-modernos-hipsters_1484871/

Para muchos oyentes, la primera canción que escucharon de este joven artista fue 'Tú no eres activista'. Se trata de un reproche a los miles de personas que presumen en redes sociales de su elevado sentido de la justicia. El estribillo, que tiene aire de himno, dice así: “Tú no eres activista/ solo sabes compartir/ en tu muro mil noticias/ que ni siquiera diste clic”. ¿Cuántos “amigos” y “seguidores” así tenemos en nuestras cuentas de Facebook y Twitter? El autor, Chenta Tsai, explica sus motivaciones: “La canción surgió en febrero pasado cuando estaba fregando y hablando con una familiar sobre los incendios forestales en Chile. Estos fuegos provocados causaron gran indignación en redes sociales y se organizaron muchos actos para recaudar fondos para ayudar a los bomberos. Mi familiar asistió a uno de estos “eventos” y comprobó que prácticamente estaba vacío en comparación con el revuelo en la red social. Empezamos a cuestionar la importancia del equilibrio entre el activismo en la red y el activismo en la calle. Quizá no es suficiente con dejar un comentario y un emoticono de cara enfadada en un artículo, como suelen hacer estos autoproclamados activistas”, señala.

El estilo musical de Putochinomaricón es extremadamente sencillo y pegadizo, pero va más allá del “petardeo” habitual en el tecnpop nacional. Su inspiración habitual son las disfunciones de la gente más cool, moderna y presuntamente sofisticada.

El imperio del narcisismo
Otra de sus bombas pop ataca el narcisismo que domina la cultura contemporánea. Se titula “Tú vida nos da (un poco) igual”. La letra, afilada y corrosiva, cuestiona actitudes con las que todos nos podemos identificar. “Instagram es el imperio del narcisismo, por eso lo adoro. Es una plataforma costumbrista y vacía. Muchas veces resulta paródico el contenido tan banal que puede llegar a compartirse. Hay un montón de “artistas” que van de dioses porque copian los estilismos de Lotta Volkova y se creen DJs porque en las fiestas saben darle al botón de play en el Spotify. El ensimismamiento cool me da pereza, especialmente en la industria de la música”, denuncia.

También se alegra de que muchos oyentes se hayan abierto a artistas post-género. Su canción más reciente, 'El test de la Bravo y la Superpop', es una crítica contra la época en que las revistas para adolescentes fomentaban los estereotipos sexuales. “La letra habla sobre la conformidad de ideologías tóxicas como puede ser el binario y el mito del amor romántico. Gran parte de la culpa la tienen esos medios y revistas que comprábamos de pequeñes y consumíamos sin crítica alguna. Gracias por inculcarnos ideologías heteronormativas de mierda”, proclama. Chenta nos envía sus respuestas en género neutro, escribiendo una “e” donde habría que escoger entre “o” para el masculino y “a” para el femenino.

Ser migrante en España
Curiosamente, estamos ante uno de los primeros artistas pop españoles de origen migrante en recibir atención de los medios españoles. ¿Diría que somos un país acogedor? “Conozco a muchos hermanos con un talento impresionante que por tener que ganarse la vida no pueden dedicarse a la música. En ese sentido, soy consciente de mis privilegios. Yo al menos tengo documentación, papeles, educación... He visto y sufrido acosos, discriminación y racismo, pero no estoy encerrado en un Centro de Internamiento de Extranjeros (la puta cárcel, para entendernos). No hay apenas artistas migrantes porque las políticas de inmigración lo impiden. Por otro lado, la industria está muy cerrada a lo diferente, a artistas que no sean escultóricos y blancos”, denuncia.

Lo que explica no son meras especulaciones, sino problemas que ha vivido en primera persona. “Yo daba clases en Usera a niños y adultos asiáticos del Este. Les enseñaba integración a la cultura y a la sociedad española, además del idioma. En sus vidas, realmente, apenas hay tiempo para el ocio. Una de mis alumnas era una joven de diecisiste años, recién inmigrada, que tenía que cuidar de sus hermanos y su familia la mayoría del tiempo”, lamenta.

El nombre de su proyecto, Putochinomaricón, sigue la estela de otros músicos (Niggers with An Attitude, Cornershop) que escogieron expresiones racistas para bautizarse. “Reapropiándome de estas tres palabras pierden sus fuerzas opresivas, sus malsonancias, sus contenidos obscenos e insultantes…Ojalá un día acabaremos quedándonos con un significante neutro. A pesar de ello, la mayoría de gente no entiende la intención subversiva de Putochinomaricón y me ha traído muchos problemas con alguna censura y malentendidos cómicos en la calle”.

Contra el “capitalismo rosa”
Como se puede intuir por su nombre de guerra, estamos ante un artista de sexualidad no normativa. De hecho, fue invitado a actuar en la pasada edición del Orgullo Gay en Madrid. A pesar del interés que ha despertado en la comunidad LGTBI+, se muestra muy crítico con la manera en que esta se ha institucionalizado. Incluso utiliza la expresión “capitalismo rosa” para referirse a cómo se han doblegado ciertas asociaciones gay ante los centros de poder. “La fiesta del Orgullo nunca me ha representado como homosexual asiático del Este. El Orgullo Crítico siempre es y será mi casa y siempre me sentiré representado por ellos. La mercantilización afecta a la comunidad porque resta su intención reivindicativa para centrarse en ofrecer beneficios económicos de empresarios externos. No estoy en contra de la fiesta, si no se puede bailar no es mi revolución, pero no me parece correcto que se imponga al mensaje de revueltas como la de Stonewall y al legado de nuestras hermanas Sylvia Rivera y Marsha Johnson. No puede ser que la fiesta eclipse la reivindicación”, explica.

A lo largo de su vida, Chenta ha sufrido diversos tipos de discriminación. “Desde acoso escolar hasta ataques en las calles y las discotecas. Pienso por ejemplo hombres exotificándome y viéndome como su fetiche. También sesiones de fotos donde me piden que pose ‘más oriental’. O trabajos para arquitectura donde piden ‘gente presentable’. La mayoría de las discriminaciones vienen irónicamente del colectivo LGTB+. Pensaríamos que siendo minoría entenderíamos y empatizaríamos con nuestros hermanos, pero este no suele ser el caso”, explica.