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sábado, 16 de noviembre de 2024

#hemeroteca #transfobia | Mantícoras

"Los espacios seguros no existen, aunque nos pese" //

Mantícoras

Durante unas jornadas supuestamente feministas en una universidad pública, una ponente se atrevió a decir: “Las trans no sufren violencia porque son hombres”. Los espacios seguros no existen, aunque nos pese.
Laura Terciado | El Salto, 2024-11-16
https://www.elsaltodiario.com/opinion/manticoras

Es probable que haya quienes aún crean en la existencia de los espacios seguros, pero muchas sabemos ya lo que suele haber detrás de ese título, de esa promesa. Por eso tendemos a desconfiar de esta denominación que suele presentarse como un rótulo de neón, un reclamo gigantesco para aquellos cosmos supuestamente “inclusivos” y “transversales” que se autoproclaman entornos responsables y de cuidados.

Los espacios seguros no existen, aunque nos pese, y la creencia en los mismos es más bien una cuestión de fe, o una alucinación, que una realidad. Lo hemos aprendido a golpes.

Algunas de esas primeras colisiones las vivimos cuando éramos jóvenes. Cuando creíamos en todo, cuando luchábamos y nos pensábamos responsables del progreso, herederas de la verdad y protectoras de la justicia. Y así caímos, una y otra vez, en la trampa de esos lugares que se nos presentaban como refugios, de esos lechos en los que nos prometían un manto bajo el cual encontraríamos guarida y redención pero donde ya solo hayamos sepultura, aplastadas por esa tela, que es de plomo, contra el suelo sin poder respirar.

Los espacios seguros son madriguera de mantícoras, que cautivan a sus presas para que se acerquen y después matarlas y devorarlas. Y en muchas ocasiones los centros educativos son cómplices de esas masacres juveniles.

Hace unos días se celebraron unas jornadas “feministas” en una universidad pública de Castilla-La Mancha. Y había una mantícora. Pese a que las charlas estaban avaladas por otras instituciones públicas y supuestamente a favor de la atención a las víctimas de violencia de género, la violencia sobre la mujer y la responsabilidad social, se invitó a una persona a hablar sobre trabajo sexual y ¡oh, sorpresa! (no) aprovechó ese espacio para difundir un discurso violento y despiadado hacia las mujeres trans y los hombres homosexuales.

La mantícora se subió al escenario haciendo aspavientos, buscando la risa y la complicidad del alumnado y obteniendo el aplauso facilón de muchas de las asistentes (entre ellas varios miembros del cuerpo de seguridad local y también del docente de esa misma universidad) con chistecitos y chillidos mientras se paseaba por la tarima como si fuese un escenario.

Posiblemente la mayoría de las alumnas, alumnes y alumnos asistieron simplemente para obtener créditos ECTS, como hemos hecho todas en nuestra época universitaria, sentándonos en las butacas de la sala de conferencias de la facultad ajenas al contenido de las charlas. Nos ocurrió lo mismo a aquellas que estábamos allí para acompañar: no sabíamos quién iba a hablar. Su nombre apenas le resuena ya a nadie y, salvo un puñado de fans del mismo club del odio que conocían su nombre y su penoso espectáculo habitual, nadie sabía que la “voz experta” que venía a “denunciar la violencia sobre la mujer” iba a ejercerla allí mismo.

Una de las alumnas le preguntó si dentro de su trabajo por la defensa de las mujeres entraban las mujeres trans. A la mantícora, que hasta entonces sonreía, se le ensombreció el gesto. Entonces, se quitó la máscara y vio perfecto el momento para clavar garras y colmillos en sus jóvenes presas (recomiendo a quienes tengan estómago sensible que salten al siguiente párrafo): “Las trans no sufren violencia porque son hombres”.

Aún me sigue estomagando esta frase y también la perorata con la que acompañó su respuesta. Todos sus comentarios, además de alarmantes e irresponsables, constituyeron una agresión directa y un claro discurso de incitación al odio. Y la policía aplaudía. Y las docentes aplaudían.

La mantícora, ya sin cubrirse, contestó a otra pregunta, solo para dejar claro su pensamiento venenoso sobre la existencia misma de la homofobia, negándola y afirmando que “cuando un hombre agrede a otro hombre es violencia sin más”. Ahora mismo, mientras se desarrolla el juicio contra los asesinos de Samuel Luiz, que murió apaleado al grito de “maricón de mierda”. Como si los golpes solo fuesen golpes, y no el resultado de una vida marcada por el odio hacia lo que somos.

Es una vergüenza y una postura extremadamente peligrosa por parte de la universidad pública no solo dar espacio, sino vitorear este tipo de alegatos ignorantes y ponzoñosos, de estos shows que no son más que una estrategia para distorsionar el feminismo y legitimar la violencia de los hombres cisheterosexuales hacia otras mujeres que no son ellas y hacia los hombres homosexuales. Intentar salvarse a una misma y a las iguales lanzando al resto a las fauces del depredador es vomitivo. Y permitir estas actitudes delante de decenas de jóvenes allana el camino para que los discursos de odio proliferen impunemente.

Debería garantizarse que los centros educativos (y ya no digamos si son públicos) sean entornos de aprendizaje y respeto. Pero solo son madrigueras de mantícora.

jueves, 23 de mayo de 2019

#hemeroteca #documentacion #pedroalmodovar | La memoria de Almodóvar tiene su historia

Pedro Almodóvar, Honoris Causa por la UCLM
La memoria de Almodóvar tiene su historia.
Ignacio Oliva Mompeán | The Conversation, 2019-05-23

https://theconversation.com/la-memoria-de-almodovar-tiene-su-historia-117533
Publicado también como:
La memoria de Almodóvar tiene su historia.
Ignacio Oliva Mompeán | Infobae, 2019-05-24

https://www.infobae.com/america/cultura-america/2019/05/24/la-memoria-de-almodovar-tiene-su-historia/

Conocí a Pedro Almodóvar en 2000, cuando le propuse ser nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Castilla-La Mancha, que es la universidad de su tierra.

Entonces no tenía ningún Óscar, aunque ya había sido nominado y al poco tiempo le dieron su primera estatuilla. Fui a su productora acompañado por el pintor y amigo personal de Pedro desde tiempos de la movida Sigfrido Martín Begué. Cuando empezamos a contarle nuestra propuesta nos dijo que era un honor para él, pero no sabía si le correspondía una distinción académica como esta a un antiacadémico como él. La Facultad de Bellas Artes de Cuenca es tan antiacadémica como tú, le dijimos.

Después empezamos a desgranar la ceremonia propia del acto académico, algo que le intrigaba enormemente, en especial en su aspecto simbólico: la toga casi sacerdotal, la medalla de oro, los guantes blancos, el diploma y la imposición del birrete... Lola, su secretaria personal, trajo un paquete, lo abrió y lo puso en el centro de la mesa. Eran lonchas de embutidos. Nos sentimos en medio de una película suya.

Seguimos hablando de su lección magistral y de la mía como padrino, mientras compartíamos aquel informalmente maravilloso refrigerio. Salimos de su productora, El Deseo, con un “sí”, y tanto Sigfrido como yo sabíamos que otras universidades no iban a tardar mucho en distinguirle con este nombramiento, como efectivamente sucedió con Harvard en 2009 y Oxford en 2016.

La universidad acoge a Almodóvar
A partir de ese momento, la Facultad de Bellas Artes de Cuenca puso en marcha dos iniciativas: un Congreso Internacional y un Archivo Digital.

En el otoño de 2003 organizamos el primer Congreso Internacional Pedro Almodóvar, al que asistieron importantes estudiosos de todo el mundo. Estructurado sobre cuatro grandes ejes temáticos y dirigido por el profesor Fran Zurian, el congreso congregó en Cuenca bajo una fina lluvia a grandes personalidades del mundo académico.

El redactor jefe de la revista 'Cahiers du Cinéma', Fréderic Strauss, coordinó el panel titulado “El universo cinematográfico de Pedro Almodóvar”, al que asistieron una serie de investigadores del ámbito francés, fundamentalmente. Paul Julian Smith, profesor de la Universidad de Cambridge, se hizo cargo del dedicado a “Ética y estética del cine en la obra de Almodóvar”, en el que participaron investigadores de la escena británica y otros afines a esta orientación temática.

El panel “Historia y cine: Almodóvar y el cine español” fue encargado a Román Gubern, que entonces era todavía profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona. En él tuvieron cabida las aportaciones más historiográficas y cinéfilas. Por último, el panel “Sociedad, cultura y género en Pedro Almodóvar” estuvo dirigido por la hispanista Marsha Kinder, profesora de la Universidad Southern California, que se ocupó de coordinar a algunos de los más importantes estudiosos del ámbito americano.

Conservar la obra Pero nuestra universidad y su entonces rector, Luis Arroyo, conscientes de tener en su seno a uno de los valores universales de la cultura de Castilla-La Mancha, pusieron también en marcha el Archivo Pedro Almodóvar, que significó una gran apuesta investigadora y técnica en el terreno del archivo digital. En él participó personal de la Universidad de Castilla-La Mancha asistido por El Deseo, en un cuidadoso proceso de selección de material gráfico, de prensa y crítica alrededor del proceso creativo del director.

Uno de los problemas que se planteó a la hora de poner en marcha este archivo fue la necesidad de la creación de una plataforma adecuada para poder proceder a la realización de búsquedas mediante selección de filtros. Lo que hoy es un procedimiento habitual en cualquier base de datos, hace quince años representaba un reto importante para un espacio como el nuestro, no especializado en la gestión documental de archivos digitales.

Con el trabajo de diversos departamentos de la propia universidad y el asesoramiento de empresas externas especializadas, se procedió a abordar una primera fase del proyecto con el escaneado del material gráfico presente en los archivos de El Deseo. Durante más de dos años se escanearon unos 5.000 documentos pertenecientes a distintos momentos del desarrollo de la obra de Pedro Almodóvar desde sus inicios.

Posteriormente se abordó una segunda fase del proyecto con el desarrollo de un software específico para la gestión documental del archivo, un espacio que pudiera constituirse como una herramienta útil de investigación para estudiosos, pero lamentablemente no llegó a concluirse. Diversas complicaciones de carácter técnico y financiero complicaron el proceso.

Sin embargo, mi trabajo personal sobre Almodóvar continuó. En 2004 tuve la suerte de contar con la aprobación del director para rodar un documental a través del cual tuve la oportunidad de entrevistar a una parte importante de su equipo histórico y revelar algunos secretos de su trabajo. Se tituló Inside Almodóvar y fue presentado unos años más tarde en la Universidad de Harvard.

A raíz de ello fui invitado a participar en el libro All about Almodóvar: A Passion for Cinema, editado por la Universidad de Minnesota. Han pasado casi veinte años de la puesta en marcha de aquella primera iniciativa universitaria e investigadora. Ninguna universidad ha vuelto a hacer un congreso internacional sobre su obra, como tampoco ninguna posee un archivo digital tan numeroso de documentos del genial director manchego y que está al servicio de investigadores de todo el mundo.

En los próximos meses se va a presentar en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca una nueva tesis doctoral sobre el universo artístico del espacio en el cine de Almodóvar fundamentada en ese archivo. A pesar de las dificultades surgidas, la Universidad de Castilla-La Mancha es consciente del bien cultural que atesora y que forma parte constitutiva de su historia.

Ignacio Oliva Mompeán. Profesor de cinematografía, Universidad de Castilla-La Mancha

miércoles, 31 de marzo de 2010

#libros #historia | Sexualidad y confesión : la solicitación ante el Tribunal del Santo Oficio (siglos XVI-XIX)


Sexualidad y confesión : la solicitación ante el Tribunal del Santo Oficio (siglos XVI-XIX) / Adelina Sarrión Mora.
Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, Cuenca : 2010.
388 p. : il. gráf. / Bibliogr.: p. 381-388
Colección: Monografías ; 60
ISBN 9788484277316 [2010-03] / 26 €

/ ES / ENS
/ Historia / Iglesia católica / Inquisición / Mujeres – Historia / Religiones / Violencia sexual
Biblioteca UPV/EHU
https://millennium.ehu.es/record=b1624450~S1*spi
Otra ed.: Alianza, Madrid : 1994
Biblioteca UPV/EHU
https://millennium.ehu.es/record=b1070267~S1*spi

En una sociedad donde la mujer debía mantener unas rígidas normas de conducta para salvaguardar el honor y en la que al sacerdote se le exigía, en virtud de la obligación del celibato, alejarse de la mujer como causa mayor de pecado, el momento de la confesión suponía un encuentro único, de una intimidad inadmisible en otras circunstancias. En el confesionario, situado en un rincón apartado y oscuro de la iglesia, un hombre -que podía haber accedido al sacerdocio por causas diferentes a las vocacionales- debía exigir a la mujer penitente que olvidara temporalmente su recato para hacer un repaso exhaustivo a todo lo relacionado con el sexto mandamiento. Se trataba de un espacio en el que el creyente debía exponer todos los deseos y pasiones ocultas de su carne al juicio inapelable del sacerdote, estableciéndose de este modo una peculiar y estrecha relación entre sexualidad y confesión. Cuando el confesor se vale precisamente de su autoridad para incitar sexualmente o seducir al penitente -lo que se conoce como solicitación en confesión- se está minando uno de los pilares de la Iglesia postridentina. De resultas, se amenazaba también, en la España del siglo XVI, un orden político y social que precisaba el apuntalamiento de la institución eclesiástica. Por ello, el Tribunal de la Inquisición se dedicará a vigilar y castigar estas irregularidades a partir de entonces y hasta principios del siglo XIX. Adelina Sarrión ha investigado exhaustivamente la documentación del Tribunal de Cuenca, incluida la de su «archivo secreto» para, siguiendo el ejemplo de algunos de los trabajos históricos más significativos de los últimos años, rastrear las huellas de un mundo anónimo y prácticamente desconocido hasta el momento.