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viernes, 6 de marzo de 2020

#hemeroteca #feminismo #transfobia #interfobia | Asedio al feminismo

Imagen: El Diario / Movilización feminista
Asedio al feminismo.
¿Está siendo el feminismo objeto de ataque global liderado por homosexuales y trans para acabar con el sujeto político “mujer” y sustituirla al frente del movimiento feminista?
Pablo Morterero | El Diario, 2020-03-06
https://www.eldiario.es/andalucia/enabierto/Asedio-feminismo_6_1003059689.html

Afortunadamente, en los últimos dos, tres años, el debate feminista ha desbordado los espacios asociativos y académicos de antaño para encontrar acomodo no sólo en las redes sociales sino, sobre todo, en medios de comunicación on-line, los cuales han creado secciones específicas sobre feminismo.

Esto, por supuesto, no ha sido casual. Es el resultado de un trabajo tenazmente desarrollado por cientos, miles de activistas e intelectuales, así como al acierto en la elección de los ejes reivindicativos, donde, por ejemplo, la lucha contra la violencia machista ha hecho abrir los ojos a muchas mujeres, y a no pocos hombres. Pero como todo en la vida, la “socialización” de esta lucha también ha traído efectos no deseados en varios sentidos.

Uno, previsible, ha sido la sobre-reacción de las fuerzas ultraderechistas, que ha colocado en el centro de la diana a las feministas y sus reivindicaciones. En este sentido, el término “feminazi” ha sido uno de los éxitos terminológicos de la ultraderecha para demonizar esta lucha.

Pero otro, que a mí personalmente me ha cogido por sorpresa, ha sido la reacción de no pocas destacadas mujeres feministas, que tanto han aportado a la lucha por la igualdad. Intelectuales de la talla de Victoria Sendón de León, Carmen Domingo, Luisa Posada Kubissa y Alicia Miyares, por poner cuatro ejemplos recientes, han publicado artículos donde denuncian las estrategias que cuestionan a la mujer como sujeto político y que, a la postre, cuestionan la propia la lucha feminista. Es evidente que se trata de una legítima preocupación, con la que cualquiera puede empatizar.

Artículos como ‘Borrar el “sexo” y a “las mujeres”: delirio y misoginia’, de Alicia Miyares, ‘El feminismo tiene que ponerse a pensar’, de Luisa Posada, ‘En defensa del Partido Feminista’, de Carmen Domingo, o ‘El entrismo en el movimiento feminista’, de Victoria Sendón, producen la impresión de haberse escrito por personas que se sienten amenazadas por un enemigo que nunca duerme. Escritos articulados entorno a la idea de que existe un ataque organizado contra el feminismo al que hay que pertrecharse intelectual y moralmente, y al que hay que plantear batalla incluso utilizándose términos bélicos.

Y sorprende que sitúen como enemigo, que agazapado está preparando el asedio del feminismo, no a la reacción de la ultraderecha, no a los think tank del neoliberalismo, sino al lobby gay que presuntamente usa como arma de destrucción masiva la teoría queer.

Como hombre homosexual activista, que se ha manifestado públicamente como “aprendiz” feminista, estos argumentos me producen un terrible impacto, rozando la ansiedad. Pero si algo he aprendido de mis amigas psicoterapeutas, es que los señalamientos deben ser tenidos en cuenta, aunque sea para posteriormente descartarlo si tras ser meditados no nos convencen. Por eso, me he preguntado ¿será cierta esta argumentación, y desde mi ignorancia estoy contribuyendo a descabezar la lucha feminista que admiro y reconozco?

Por eso, en primer lugar, he querido centrarme en el aspecto formal, en las palabras que tejen los argumentos. Como bien sabe el feminismo, la elección de adjetivos y sustantivos no es inocente. La utilización de un término u otro determinan y condicionan los pensamientos, y su elección se convierte así en parte esencial del discurso. Porque corrigiendo a Sendón, no es “que cierto lenguaje puede llegar a ser performativo” sino que, por definición, todo lenguaje lo es.

Si en el pasado el movimiento feminista ha sido capaz de promover un discurso narrativo propio, no deja de sorprender que de la lectura de dichos textos se perciba trazas de discursos narrativos promovidos desde el neoliberalismo. Uno de ellos es el que se nuclea entorno a la expresión “lobby gay”, producido por la misma factoría que inventó la “ideología de género” y “feminazi”, y que parece incorporarse al discurso de estas autoras, bien de forma implícita, o bien de forma explícita, como hace Carmen Domingo.

Parece una obviedad tener que aclararlo, pero si por “lobby gay” entendemos un grupo de hombres homosexuales influyentes, organizados para promover la teoría queer y presionar así en favor de la gestación por subrogación / vientres de alquiler, hay que volver a insistir en su inexistencia. Como no hubo en el pasado ningún frente “judeo-masónico” para destruir el alma y la nación española.

No niego que haya empresas mediadoras en estos procesos interesadas en favorecer marcos legales que mejoren sus beneficios empresariales. Pero esos intereses empresariales no tienen sexo ni género, y menos aún orientación sexual. Detrás de sus accionistas seguramente encontraremos a hombres y mujeres heterosexuales o fondos de inversión gestionados por hombres y mujeres heterosexuales. Si hablamos desde el activismo, la Asociación por la Gestación Subrogada fue creada por un grupo de mujeres heterosexuales, movilizadas entorno a una mujer heterosexual que debido a una enfermedad no podía ser madre más que por esta técnica. Y como he argumentado en algún que otro artículo, es incierto que la mayoría de las personas que han sido progenitores mediante esta técnica sean hombres homosexuales.

Pero es que tampoco hay “lobby gay” para promover cosa alguna. Ni siquiera los establecimientos de ambiente homosexual masculino o aplicaciones de contacto homosexual (cara sin duda del mal llamado gayempresariado) son siempre propiedad de hombres homosexuales, sino que los hay también propiedad de personas heterosexuales o de fondos de inversión, que, como he dicho con anterioridad, carecen de sexo, género y orientación sexual. En este sentido hay que recordar que la aplicación más popular, Grindr, tras ser fundada en EEUU es actualmente propiedad de una empresa multinacional china.

Por desgracia tampoco existe un “lobby gay” de académicos, catedráticos y profesores, que en universidades públicas dispongan de recursos para teorizar y desarrollar estrategias de lucha homosexual masculina, ni de potentes y exclusivas asociaciones y fundaciones de hombres homosexuales donde implementar las estrategias desarrolladas desde el ámbito académico.

También la utilización por parte de Posada de la expresión “preferencias sexuales” chirría a estas alturas. Por el contexto, debe entenderse que se refiere a la orientación sexual, es decir, hacia las personas que te sientes atraído/a efectiva y sexualmente. Pero el término “preferencias sexuales” nos retrotraen a tiempos pasados, en los que se sostenía que el sexo y género de la persona hacia la que te sentías atraído/a era un acto volitivo, una opción, y que, por lo tanto, en cuanto a acto voluntario, debía de ser objeto de reproche social e incluso penal.

Siguiendo en el ámbito terminológico, cuando Sendón se pregunta “¿Por qué un gay o un trans tienen que pertenecer ‘per se’ al movimiento feminista?” parece que se refiere no a lo que legalmente y socialmente se considera un hombre trans (es decir, aquel hombre nacido con vulva y clítoris) sino de forma despectiva a una mujer trans (aquella mujer nacida con pene y testículos). Y respondiendo a su pregunta pretendidamente retórica, habría que responder que no. Que un hombre homosexual, una mujer transexual o una mujer cisexual (no transexual) no tienen que pertenecer ‘per se’ al movimiento feminista.

Entrando en el debate argumental, en los artículos citados, explícita o implícitamente se establece una relación causal entre “teoría queer” y “lobby gay”, siendo la primera el arma utilizado por los segundos con el fin de acabar, cual caballo de troya del neoliberalismo, con la categoría de mujer como sujeto político y eliminar así la lucha feminista.

Algunas de estas autoras utilizan expresiones como “planteamientos de la postmodernidad queer” (Posada), o “propuesta queer de proliferación paródica de los estereotipos genéricos” y “relatos queer” (Miyares), pero ninguna parece interesada en aclarar que la “teoría queer” no nace en el seno del movimiento homosexual masculino ni en el del transexual, sino en el feminismo, con autoras como Monique Wittig, Judith Butler y Eve Kosofsky Sedgwick. Si la teoría queer es una evolución (errónea o acertada) del feminismo ¿cómo ha podido pasar en 30 años a ser considerada por una parte del feminismo como una estrategia de gais y trans en alianza perversa con el neoliberalismo para acabar con el sujeto político mujer?

Ricardo Llamas, en su Teoría Torcida, ya nos advertía de la ‘otredad’ que se aflige a la homosexualidad. Esta otredad, le ha convertido en el chivo expiatorio perfecto para todo tipo de prejuicios. Algunas intelectuales, algunas de ellas lesbianas o bisexuales, han podido tener la tentación, de forma inconsciente, de descargar la responsabilidad en el hombre homosexual y en la mujer transexual. Miyares hace un relato muy interesante sobre esa estrategia política que une lo gay con la teoría queer, cuando afirma en relación a la ley que se promueve en Argentina: “La secuencia política queer es muy evidente: primero, lograr a nivel nacional de país leyes de “identidad de género” para posteriormente, amparándose en las leyes sobre “identidad de género”, proceder a promulgar leyes de borrado de la categoría sexo.“

Pero obvia realidades que imagino es debido a su desconocimiento. Las propuestas de eliminar la categoría sexo en las leyes de registros a efectos de filiación, no responden ni exclusiva ni plenamente a los postulados queer. De hecho, en países como Alemania, las personas que se auto identifican como queer o no binarias han luchado, y conseguido, la inclusión de una tercera opción ante la casilla “varón” y “mujer”.

Por otro lado, las propuestas de eliminación de dichas categorías registrales, responden a un hecho biológico como es el de las personas intersexuales, realidad por la que creo que el feminismo no parece mostrar ningún interés. Porque es falso que solo existan corporalmente bebés XX con vulva, clítoris, vagina y ovarios; y bebés XY con pene y testículos.

Hay bebés que nacen con una corporalidad de sus órganos sexuales que no responden al binomio varón/mujer, pero que por mor de la necesidad imperiosa (en días) de las leyes registrales, deben ser categorizados como “varón” o “mujer”. Bebés con sufren violencia patriarcal mediante operaciones correctoras de carácter estético para ajustarla a un patrón sexo-corporal.

Bebés con grandes clítoris (que pueden llegar a parecer penes sin serlo) que sufre ablación para que adopten el tamaño “estándar”, si ese concepto es posible. O bebés que se les injertan fragmentos de intestino para crear vaginas “penetrables”. O bebés a los que se les extirpan las gónadas para adaptar su morfología al fenotipo femenino. Y es que contra lo que defiende el feminismo de estas autoras, no existe per sé una categoría biológica de varón y mujer. Sí existen corporalidades mayoritarias y minoritarias, pero no únicas.

Tampoco he encontrado reflexiones dentro del feminismo en relación a la realidad de las mujeres SIA. Mujeres nacidas con vulva y vagina, que al crecer desarrollan sus rasgos sexuales secundarios femeninos (pechos, caderas, voz), han sido socializadas con mujeres, se auto perciben como mujeres, pero que al llegar a la pubertad descubren (si no se les oculta por familiares y profesionales de la salud) que tienen gónadas, carecen de útero y ovarios y sus cromosomas son XY.

Son mujeres que sufren la violencia machista, han podido ser abusadas sexualmente, sufren el techo de cristal, pero que sus cromosomas son de varón. Según su artículo, para Miyares algunas de las características del concepto “mujer” supone “parir con dolor, evitar la preeclampsia, menstruar durante largos años de nuestra vida y la endometriosis asociada, no sufrir cáncer de mama o de útero y por relajarnos un poco no tener celulitis”. ¿Significa acaso que para el feminismo que representa esta autora una mujer SIA que nunca podrá parir (ni con dolor ni sin él), no menstruará nunca, no sufrirá cáncer de útero… no es mujer?

Y es que el feminismo de Sendón de León, Domingo, Posada y Miyares parten de un determinismo biológico, la existencia universal de las categorías biológicas de varón y mujer, que no se corresponde con la realidad. Y cuestionar desde la realidad biológica ese determinismo no pretende eliminar la categoría mujer como categoría política, ni busca, en palabras de Sendón de León que “la batalla contra este sistema quede en manos de los gais y de los trans.” Lo que pretende es sumar a la lucha por la igualdad y contra el patriarcado a personas que no se ajustan al patrón sexual varón y mujer.

Y para finalizar sobre los argumentos, quiero compartir una última reflexión que apuntaba al principio. Leyendo los artículos citados tengo la impresión que están escritos por quienes se sienten amenazadas por enemigos un tanto difusos que ponen el riesgo los avances del feminismo. Y no puedo dejar de ponerme en su piel. Como miembro del movimiento LGTBI sólo puedo decirles que por parte de las asociaciones de homosexuales, bisexuales, transexuales e intersexuales que conozco no tienen como objetivo acabar ni con el movimiento feminista ni con las mujeres feministas que lo hacen posible, y menos aún buscan sustituirlas al frente del mismo.

Si hay algún sentimiento que compartimos es de gratitud con el movimiento feminista, junto con cierto sentimiento de pesadumbre por sentir que las otrora compañeras de lucha observan con sospecha nuestra lucha y nuestros objetivos.

Pablo Morterero es presidente de la Asociación Adriano Antinoo y co-autor de “Los personal es político. Historia del Movimiento Homosexual en Andalucía”.

jueves, 5 de marzo de 2020

#hemeroteca #feminismo #abolicionsimo #transfobia | Las feministas abolicionistas critican las leyes de libertad sexual y trans

Imagen: Ecuador Etxea / Presencia abolicionista en la manifestación 8M de Bilbao
Las feministas abolicionistas critican las leyes de libertad sexual y trans.
EFE | La Vanguardia, 2020-03-05

https://www.lavanguardia.com/vida/20200305/473976962319/las-feministas-abolicionistas-critican-las-leyes-de-libertad-sexual-y-trans.html

El sector del feminismo que aboga por la abolición de la prostitución ha calificado de "disparate" la futura ley trans y ha criticado el anteproyecto de ley de libertad sexual, porque no ha tenido en cuenta la prostitución y la pornografía, que, según dice, son "las mayores expresiones de violencia sexual".

Así lo han manifestado representantes de este sector este jueves en la presentación de su manifiesto para el 8M en Madrid, donde han asegurado que el movimiento feminista "no puede convertirse en un cajón de sastre" en el que "el sujeto sea la diversidad".

Victoria Sendón, activista de la organización Nación Mujeres, ha recordado que, aunque las feministas son "solidarias" con cualquier tipo de corriente que implique la liberación de las personas, hay algunos movimientos que "se quieren subir al carro de un movimiento que ahora mismo es exitoso".

La plataforma se ha mostrado contraria a la aprobación de una ley trans -anunciada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su discurso de investidura- ya que asegura que "no se puede hacer de esta manera" y que habría que consultar al movimiento feminista para "tener en cuenta su experiencia".

En este sentido, ha expresado su coincidencia con la posición defendida por Lidia Falcón, presidenta del Partido Feminista, que fue expulsado de IU a petición de los colectivos trans, por su oposición permitir por ley las terapias para el cambio de sexo en menores sin un informe psicológico previo.

El sector abolicionista también ha criticado el anteproyecto de ley de violencias sexuales, por no haber tenido en cuenta la prostitución y la pornografía, que son "las mayores expresiones de violencia sexual".

"Los prostíbulos están abiertos todos los días delante de nuestras narices", ha denunciado Sendón, quien considera que este hecho supone una "violencia y una humillación" hacia las mujeres.

Por su parte, Sonia Lamas, portavoz del Centro de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales, ha recordado que el 80% de la violencia sexual se produce "en los senos más cercanos a los ámbitos familiares", y no solo en ámbitos donde hay alcohol o en callejones oscuros.

El manifiesto del sector abolicionista incluye "reivindicaciones urgentes" como el fin de la violencia contra las mujeres, que han calificado de "terrorismo machista", o el reconocimiento de la prostitución como violencia machista.

#hemeroteca #feminismo #transfobia | Feministas históricas, contra Podemos: "Con sus leyes 'trans' ahora nosotras seríamos señores con barba"

Imagen: El Mundo / Feministas 'terfas' de Madrid
Feministas históricas, contra Podemos: "Con sus leyes 'trans' ahora nosotras seríamos señores con barba".
Colectivos dicen que son "una aberración" y "un disparate" porque "invaden los derechos de las mujeres y de los menores"
Olga R. Sanmartín | El Mundo, 2020-03-05
https://www.elmundo.es/espana/2020/03/05/5e610bc8fc6c83621d8b45bb.html

En el feminismo histórico o radical (porque va a la raíz, no porque sea extremo) hay un fuerte malestar con tres leyes de Unidas Podemos. Las consideran una "aberración" y un "disparate" porque "invaden derechos de las mujeres y de los menores de edad". En el punto de mira están las dos anteproyectos de ley de derechos ‘trans’ y LGTBI de la formación ‘morada’, así como el proyecto de Ley de Libertad Sexual del Ministerio de Igualdad, aprobado este martes en el Consejo de Ministros en medio de muchas discrepancias en el seno del Gobierno.

"Si las leyes trans hubieran existido en nuestra generación, cuando teníamos 12 años, ahora seríamos señores con bigote y barba y con una doble mastectomía, porque cuando nos preguntaban qué queríamos ser de mayores, siempre decíamos que queríamos ser chicos. Era más divertido ser un chico que una chica: ellos tenían el protagonismo y nuestros roles nos parecían ridículos. Nuestras madres nos hubieran hormonado y nos hubiéramos convertido en chicos", ha expresado este martes la filósofa Victoria Sendón, arremetiendo contra el concepto de "autodeterminación de género" (una persona es simplemente lo que se siente, sin que nadie tenga que certificarlo) que reivindican las teorías ‘queer’ y que está plasmado en las leyes de Unidas Podemos.

"Lo que no es el sujeto político del feminismo es la diversidad. Hay movimientos que se quieren subir al carro del movimiento feminista, pero representan el 0,1% de la población. Lo LGTBI no implica necesariamente feminismo. Podemos lo ha puesto bajo el mismo epígrafe y ha sido un lío. No tenemos objetivos ni intereses comunes. Siempre hemos apoyado el movimiento ‘trans’ y gay, pero no somos la misma cosa", ha añadido esta histórica feminista.

Elena Rabade
, del Partido Feminista, ha advertido de los peligros para los menores de edad: "Están planteando algo muy grave, que es llegar al Registro Civil y decir hoy que eres mujer y mañana que eres hombre. Si hasta los 18 años no puedes votar o conducir, ¿cómo con una sola declaración un niño puede disponer sobre su cuerpo y su salud? Deberían poder intervenir los servicios sanitarios o el Ministerio Fiscal".

Amparo Ballesteros, de Nación Mujeres, ha recordado que países como Canadá o el Reino Unido han aprobado leyes donde "la simple declaración de una persona que se siente de un género que no es el suyo tiene validez a todos los efectos legales" y "los hombres trans ganan las competiciones femeninas, exigen ser vistos por ginecólogos sin ser operados, van a cárceles femeninas y entran en las mismas celdas que las mujeres, donde han cometido violaciones". "Es un escándalo para las mujeres, no queremos que España se arrepienta como en otros países, donde el lobby trans es importantísimo".

Dos manifiestos en el 8-M
Lo han dicho en una rueda de prensa convocada por el Movimiento Feminista de Madrid en el que se ha leído el manifiesto alternativo al de la Comisión 8M, las organizadores de la convocatoria, que discrepan con las feministas históricas en cuestiones como las teorías ‘queer’, la prostitución o los ‘vientres de alquiler’.

Esas discrepancias se han evidenciado en el manifiesto, que avisa: "No podemos diluirnos como sujeto político del feminismo ni permitir la implantación normativa de una neolengua que nos hace invisibles, que redacta 'progenitor gestante' por 'madre' en textos legales. El sexo es una realidad políticamente significativa y, si no frenamos este borrado, la igualdad quedará entrampada en la diversidad".

Estas feministas lamentan que el Gobierno no haya contado con ellas para hacer sus leyes. "No nos han incluido en los debates", ha indicado Lourdes Hernández, presidenta del Consejo de las Mujeres de Madrid. También insisten en que no están en contra de las personas transexuales ni tienen nada contra el movimiento LGTBI, al que históricamente han apoyado, pero defienden que "promulgar leyes de autoidentidad sexual, fusionada con el género, no sujetas a nada verificable salvo a la voluntad de cada momento, es problemático para las mujeres".

Y esto es lo que ocurre, aseguran, en las normas trans que prepara el Ministerio de Igualdad, pero también en el ya aprobado proyecto de ley del sólo sí es sí, donde, en el borrador inicial de Igualdad -que ha sido modificado- aparecían conceptos que "eliminan la categoría de sexo y lo sustituían por identidad de género", lo que implicaba, por ejemplo, "la tergiversación de datos estadísticos" y "se borra el principal factor de riesgo de una violación: ser mujer".

"Ni en callejones ni con alcohol"
"Exigimos una ley que se empape bien de lo que es la violencia sexual. El 80% de la violencia sexual no se produje en callejones oscuros ni en donde hay alcohol", ha afirmado Sonia Lamas, de la Asociación de Asistencia a Mujeres Violadas, que pide "no dejarse enredar por conceptos rarunos y definiciones no sustentadas".

"Legislar sin prever todas las derivadas podría dificultar las políticas para la paridad o contra la violencia sexual, desvirtuar espacios en los que la seguridad y la privacidad son importantes, especialmente para los más vulnerables", alerta el manifiesto, que será leído el sábado por la mañana en un acto público en Madrid.

Lo han firmado más de una treintena de asociaciones y se ha presentado en el Consejo de las Mujeres de Madrid, al que pertenecen colectivos tan relevantes como los sindicatos UGT y CCOO, la Asociación de Mujeres Juristas Themis, la Federación de Mujeres Separadasy Divorciadas o Mujeres Progresistas. Sus puntos de vista van en la línea de las tesis de la ex diputada del PSOE Ángeles Álvarez, la filósofa Alicia Miyares, la miembro del Consejo de Estado Amelia Valcárcel.

La división entre este feminismo histórico, que se reivindica como "el mayoritario" y que tiene muchas jóvenes en sus militantes, y el llamado ‘transfeminismo’ o feminismo ‘queer’ , nacido al calor del 15-M y amparado por Unidas Podemos, es más intensa que nunca en vísperas del 8-M. Las primeras acusan a las segundas de ser "feministas de unicornio" y las segundas acusan a las primeras de ser unas ‘terfs’ (feministas radicales ‘transexcluyentes’). El último episodio se ha saldado con la expulsión del Partido Feminista de IU por las críticas vertidas por su presidenta, Lidia Falcón, hacia las personas transgénero.

El manifiesto también es un toque de atención a Irene Montero cuando reivindica que "lo contrario de la abolición de la prostitución es la barbarie, el feminismo es abolicionista" y exigen al Gobierno que elabore "una ley abolicionista de la prostitución" porque "cuando un Estado legaliza la prostitución se hace cómplice por sus tributos". La ministra de Igualdad se declara abolicionista, pero las feministas le reprochan que "no haya hecho ningún gesto".

"La prostitución y la pornografía son las mayores expresiones de violencia sexual y no las han recogido en la ley", ha denunciado Victoria Sendón. "Es el Ministerio de Igualdad o de lo que sea. Menos bla bla ba y más hacer".

viernes, 28 de febrero de 2020

#hemeroteca #feminismo #transfobia | Palabras y silencios

Imagen: Google Imágenes / Debbie Hayton
Palabras y silencios.
Victoria Sendón de León | Tribuna Feminista, 2020-02-28

https://tribunafeminista.elplural.com/2020/02/palabras-y-silencios/

En el diario El País, de 16 de febrero, ha sido publicado un artículo de Irene Montero que la expone innecesariamente en su calidad de ministra. Lo titula 'Alianza feminista', pero esa alianza brilla por su ausencia al aparecer, pues en casi cada uno de sus párrafos aparece la palabra “diversidad” cuando no las siglas LGTBI. Hoy, que todas sabemos que la palabra diversidad ha sustituido a las de mujeres y feministas, esa proliferación del término la escora claramente a desvelar cuál va a ser la orientación de su política.

El feminismo actual, o de la cuarta ola, ha puesto de manifiesto que aquello del género sirvió también para no hablar de mujeres ni de feminismo y que ya, afortunadamente, va quedando como una reliquia del pasado. Con esta cuarta ola han caído muchos eufemismos, y uno de ellos es el de género.

Ahora nos queda tumbar otro: el de diversidad, una bella palabra en sí que se está utilizando como bandera para potenciar el movimiento LGTBI y, sobre todo, el fenómeno trans. Ni contra el primero ni contra el segundo tiene el feminismo la menor inquina, pero lo que nos negamos muchas es a que sean considerados por sí mismos como parte del feminismo. Ser gay, lesbiana, queer o trans no te hacen feminista per se. Es más, con frecuencia existen intereses encontrados.

Sin embargo, en el feminismo jamás se han hecho distinciones entre heterosexuales y lesbianas, porque el patriarcado nos ha oprimido a todas por una u otra causa y, sobre todo, por ser mujeres. También hemos apoyado aquellos movimientos en el sentido de lo que suponen de libertad para elegir un modo de vida o de orientar la propia sexualidad, pero no somos lo mismo, aunque Podemos cometiera el error de ponerlos bajo la misma rúbrica. Sí, cayó en el error patriarcalista de creer que las mujeres sólo podíamos ser consideradas en función de aspectos sexuales, de ahí lo de “Feminismos y LGTBI”. Sin embargo, una cosa es el sexo y otra la sexualidad. Los confundieron. Y persisten en el error.

En un artículo reciente de una persona que había transitado a mujer, se lamentaba la autora amargamente de que la simpatía y la ternura que despertaba anteriormente una persona trans, el movimiento transactivista lo estaba convirtiendo en rechazo, ya que quieren imponer su lenguaje y sus definiciones, o incluso sus insultos, como los de TERF (feministas tránsfobas) o cisgénero para señalar a esas idiotas que nos identificamos con nuestro propio sexo.

Lo que manifiesta Debbie Hayton en su artículo es que lo único que quiere es vivir tranquila como profesora con su nueva identidad, y que las actuales definiciones hacen más daño que otra cosa, citando a George Orwell cuando afirma que “si el pensamiento corrompe el lenguaje, el lenguaje puede, a su vez, corromper el pensamiento”, lo que en “román paladino” significa que tenemos una empanada mental importante con lo “no binario” y tonterías semejantes, que quieren superar la biología con la performatividad de las palabras, que es lo que siempre ha hecho Judit [sic] Butler. Pocas la leen, porque no la entienden, pero muchas la siguen pues creen que lo queer es algo muy moderno, cuando ya queda también un poco pasado. Si no somos ni hombres ni mujeres ¿qué sentido tiene el feminismo? Lo que pasa es que hay muchas formas de ser mujer y de ser varón. Muchas formas por descubrir sin tener, tal vez, que pasar por la autonegación del sí-mismo.

Una mujer que no está de acuerdo con su género puede ser, simplemente, una feminista, pero no por ello quiere dejar de ser mujer, todo lo contrario, sino construir su personalidad y su vida fuera de los mandatos patriarcales. Dentro de poco, otro día del orgullo va a tener que celebrar el orgullo de ser mujer. Y toda esta confusión lo único que está alentando es el enfrentamiento de las trans con las feministas, así como de las regulacionistas con las abolicionistas de la prostitución. Más aún, el invento reciente de las “racializadas” posiciona a muchas mujeres inmigrantes contra las feministas blancas, de clase media e ilustradas como si fueran enemigas. Entiendo que sus dardos se disparen contra una sociedad racista o contra la Ley de Inmigración, en lo que seremos sus cómplices, pero, extrañamente, lo hacen contra las feministas. Parece como si se quisiera fracturar el feminismo por tres ejes. Se acusa a ciertas feministas de esencialistas porque no meten en el mismo pack a todos los sujetos subversivos. Y lo que pasa es que al carro de este feminismo de masas todos quieren subirse, porque cuando éramos cuatro gatas ni nos miraban los unos ni las otras. De hecho, los y las trans tienen su día propio, el 19 de febrero [sic], pero ahora quieren protagonizar el 8 de marzo como sujeto político del feminismo. Por favor, no empujen.

Debido a todo esto, no entiendo que la señora ministra tome partido tan claramente bajo palabras tan monas como diversidad, aunque me extrañan, más aún, sus silencios. Ni una mención acerca de las mujeres solas con hijos, las viudas con una pensión de miseria, las paradas mayores de cincuenta, que no hay quién las contrate; las estudiantes becarias explotadas por sus propias universidades, las secuestradas por la trata, las inmigrantes rechazadas por el sistema, las trabajadoras que sufren la brecha salarial, las mujeres rurales olvidadas en su soledad, las cuidadoras de todas las desgracias y carencias familiares. Podría seguir. ¿Qué significa para ella poner la vida en el centro? ¿Qué vida? ¿La buena vida o la vida buena? Son conceptos bien distintos.

Victoria Sendón de León. Dra. en Filosofía y escritora feminista.

martes, 11 de febrero de 2020

#hemeroteca #feminismo #abolicionismo | Parásitos en la revuelta

Imagen: CatalunyaPlural
Parásitos en la revuelta.
Victoria Sendón de León | Tribuna Feminista, 2020-02-11
https://tribunafeminista.elplural.com/2020/02/parasitos-en-la-revuelta/

Por supuesto que aprovecho la actualidad del Óscar a la cinta de Bong Joon-ho para titular este artículo de emergencia, porque el parasitismo se ha instalado en el más potente movimiento social, el feminismo, para implosionarlo desde dentro.

Me refiero a la cadena humana que el día 7 de febrero rodeó el centro de Madrid y que desde el grupo de “disidencia sexual y trabajadoras sexuales” se protagonizó la lectura de un manifiesto que al feminismo le viene muy bien para aclararse. Entre sus muchas perlas, se atreve a lo siguiente: “Nunca la revolución feminista será inclusiva sin la figura desafiante y antipatriarcal que representamos las putas”. Si no nos da la risa floja es que no hemos entendido nada.

Hablar de la prostitución, la mayor lacra del patriarcado, como de desafiante y antipatriarcal es también de Óscar. Y luego, la mayor proclama parasitaria de nuestra historia, “la lucha nunca debe ser sin nosotras porque la revuelta será puteril o no será”. Es como si Odiseo le hubiera dicho al rey de Troya a las puertas del palacio: “Mira, Príamo, que este caballito es el mejor regalo que los aqueos podemos hacerte. Sin él jamás ganarás la guerra”, cuando la invasión era precisamente aquea (griega). En fin, que sólo faltaba firmar el mensaje: el lobby proxeneta. Ahora no sólo pretenden ser chulos con papeles, sino la vanguardia del movimiento feminista. Si esto no es parasitismo, que venga Joon-ho y lo vea.

Sin embargo, el mayor peligro en este momento no es ya el proxenetismo, que lo conocemos, sino la supuesta Comisión Feminista 8M de Madrid, comandada por parte de las “anticapis”, que como buenas trotskistas practican el “entrismo” desde hace muchos años en este país en lo que a feminismo se refiere. Ahora se rasgan las vestiduras lamentándose de lo que ha sucedido, cuando ha sido esa Comisión la que ha establecido los tramos de la famosa rueda bajo nomenclaturas que ni siquiera nombraban a las mujeres ni al feminismo. Todo eran “cuerpos disidentes”, “cuerpos feminizados” y tonterías por el estilo. De aquellos polvos, estos lodos. ¿O es que si plantas nabos esperas que crezcan margaritas?

Creo que lo más sensato sería pedir la dimisión de semejante Comisión, que con estas “amigues” no necesitamos “enemigues”. Y, al mismo tiempo, rearmar al mayoritario movimiento abolicionista, que no tendría que explicitarse dentro del feminismo, que siempre ha luchado por ello, pero que ahora mismo está obligado a resignificarse. Con el concepto de “diversidad” se ha querido hacer un totum revolutum desde un supuesto buenismo que habla de libertades, de orientaciones sexuales y de género, de inclusiones, de movimiento amplio, líquido, tolerante, sororo, anti-racial y no sé cuántos apelativos más para que cuele la verdadera voluntad de fondo: “Hagámonos con el feminismo y controlémoslo desde dentro”.

Por otro lado, se ataca al feminismo abolicionista llamándolo “punitivista”, es decir, afecto a los castigos que queremos imponer a putas, putos y puteros, a sabiendas de que esto no es así. Se trata, en primer lugar, de ofrecer a la gente prostituida otras alternativas de vida digna, Y, en segundo lugar, multar a todo hombre que se crea con el derecho de poder violar a una mujer previo pago, que es la situación actual, así como, sobre todo, a los proxenetas que comercian con lo más íntimo del cuerpo de las mujeres. Trata y prostitución son mayoritariamente lo mismo, ya que la prostitución voluntaria supone un 2%. Se comercia, además, no sólo con el cuerpo de las mujeres, sino con su miseria. Como dijo Virgine Despentes: “Mientras haya miseria, habrá prostitución”. ¿No sería más feminista combatir la miseria de estas mujeres?

En fin, que las mujeres que acudieron con voluntad feminista a la rueda de la revuelta fueron vilmente engañadas. Ya no sabemos qué se apoya y qué se censura. Y lo de feminista está más en cuestión que nunca. Los parásitos transitan por el aire de las ideas y de las palabras. Luego se produce la epidemia viral, por eso más que nunca hay que levantar cordones sanitarios. Y bien que lo siento.

Victoria Sendón de León. Dra. en Filosofía y escritora feminista.

jueves, 23 de enero de 2020

#hemeroteca #feminismo #lgtbifobia | El entrismo en el movimiento feminista

Imagen: Twitter / Postpotorras
El entrismo en el movimiento feminista.
Victoria Sendón de León | Tribuna Feminista, 2020-01-23
https://tribunafeminista.elplural.com/2020/01/el-entrismo-en-el-movimiento-feminista/

Desde mis tiempos universitarios, en los que cayó en mis manos la obra de Engels ‘Del socialismo utópico al socialismo científico’, he tenido la sospecha de que, justo en ese momento de su publicación, se inició un enorme error histórico que ha marcado todo el siglo XX y nos ha privado de orientaciones políticas que hoy serían muy convenientes ante la disyuntiva irresoluble entre un comunismo fracasado y un capitalismo suicida. Exactamente el despreciado “socialismo utópico” por Engels, representado en el socialismo libertario, desapareció del horizonte de las posibles soluciones o correcciones frente a un triunfante capitalismo industrial en virtud del auténtico socialismo científico, poco menos que encarnado en la persona de Karl Marx: “Faltaba el hombre genial que ahora se alza ante la humanidad con la verdad, al fin, descubierta” (Engels). Tanto el mito de la verdad como el de la ciencia, amén del culto a la persona, dieron al traste con otras posibles opciones políticas y económicas como las propuestas por Saint-Simon, Fourier, Owen, Proudhon, Bakunin o Emma Goldman entre otros. Hoy se buscan posibles vías de salida desde “lo común”, que no es el comunismo, sino que guarda un significativo parentesco con aquel utopismo del siglo XIX al que se impidió crecer.

Dicho esto, quiero añadir que aquellos seguidores de Marx siguen empeñados en el triunfo de su idea porque es “la verdad” y, por tanto, merecen ser, por derecho propio, la vanguardia de cualquier movimiento de masas. Los comunistas sin más tienen claro que el sujeto de su posible revolución es la clase obrera o clase trabajadora, que ya no se sabe muy bien quien es con toda una clase media amenazada de precarizarse en cualquier momento. Pero hay otros grupos heterodoxos dentro de la fe marxiana, que propugnan introducirse en los movimientos de masas para, desde ahí, tomar la fuerza necesaria para su revolución, la de la Cuarta Internacional o trotskista. “Fuera de las organizaciones de masas no se creará nada que pueda resistir la fuerza del tiempo”, se repiten en su soliloquio revolucionario. Y a esta estrategia es a la que se ha llamado “entrismo”. Una táctica que impide el desarrollo propio de los diversos movimientos de masas reconduciéndolos en otra dirección.

Pues bien, uno de los movimientos de masas elegidos ha sido el feminismo, sin duda alguna. Al menos en nuestro país. Y a medida que va creciendo y haciéndose fuerte, la praxis del entrismo se va aplicando con más y más afán, con más y más precisión, hasta el punto de que están desapareciendo palabras como mujer y feminismo dentro del Movimiento mismo. Muchos autores han puesto de relieve la relación entre el lenguaje y el poder – Chomsky, Foucault, Bourdieu, John Austin, etc. – y que quien domine el discurso conceptual en un movimiento se llevará el gato al agua. Pues bien, tanto el feminismo ilustrado como el radical están a punto de perder la batalla. Les cuento.

Para el próximo 8 de marzo se ha organizado por parte de la Coordinadora una serie de actividades preliminares. La convocatoria reza así: “Compañeras precarias, diversas, oprimidas, racializadas, disidentes, cuidadoras, pensionistas, estudiantes...” La verdad es que no sé en qué incluirme, yo, que llevo cuarenta años en el feminismo, porque no dice feministas por ningún lado. Pero es que, además, se introducen adjetivos que no son necesariamente propios del feminismo: “diversas” (movimiento LGTBIQ), “disidentes” (TRANS género o sexual), “racializadas” (que supone una lucha postcolonial).

El feminismo no es un cajón de sastre o “desastre” que incluya todas las luchas y sufrimientos humanos con intereses muchas veces encontrados. ¿Por qué un gay o un trans tienen que pertenecer ‘per se’ al movimiento feminista? En muchos casos son de lo más misógino. ¿O por qué las mujeres inmigrantes, a quienes se está instigando contra las europeas blancas y colonialistas (también ‘per se’) se incluyen en el feminismo con un afán de enfrentar a las mujeres mismas? La intención del “entrismo” consiste en desvirtuar el movimiento feminista con otros movimientos reales o inventados para hacerse con una vanguardia que desplace la auténtica.

Continúo con la convocatoria: “El objetivo de esta acción es señalar y denunciar las violencias que sufrimos como cuerpos feminizados, visibilizar las distintas propuestas que el movimiento feminista hacemos para combatir el cisheteropatriarcado y aunar fuerzas con nuestras amigas, vecinas y aliadas para avanzar hacia un 8 de marzo combativo y disidente”. Ojo al parche. ¿Qué demonios son los cuerpos feminizados? Por lo visto es lo que sustituye a “mujeres”, a las cuales se nos pretende arrumbar en el Movimiento, empujadas por toda una serie de sujetos advenedizos y sobrevenidos a quienes les importa un bledo el feminismo y que incluye a los gais con aspecto femenino o feminoide. Y más: ahora resulta que lo que hay que combatir no es el patriarcado en todas sus ramificaciones y dominios, sino el “cisheteropatriarcado” (término muy adecuado para las vecinas convocadas). Todo en esta convocatoria requiere traducción y hasta hermenéutica. Resulta que lo “cis”, que significa más acá, en oposición a trans, fue utilizado por el sexólogo Volkmar Sigush para identificar la identidad de género con el fenotipo sexual, es decir, para definir a hombres y mujeres que identifican su sexo con su género. Pues bien, ahora resulta que el sistema patriarcal se reduce a las normas heterosexuales y a la coincidencia “burguesa” del género con el sexo, a fin de que la batalla contra este sistema quede en manos de los gais y de los trans. Se trata de desactivar a las mujeres feministas en esta lucha que nos es propia y que el “entrismo” quiere reconducir hacia su propia revolución.

Las feministas, entre nosotras, hemos seguido la máxima de hacer valer lo que nos une más que lo que nos separa con vistas a la acción conjunta, pero ha llegado el momento de parar los pies al entrismo y a sus palabros de camuflaje. No olvidemos que cierto lenguaje puede llegar a ser performativo, es decir, que produce lo que enuncia, y el enemigo se esconde detrás del simulacro. Sin duda que la Coordinadora del 8 de marzo es la que va marcando la agenda feminista como antes la Coordinadora Estatal y luego la Asamblea desde los años setenta. Esa Coordinadora decide además que el tema de la abolición de la prostitución no entra en el debate feminista porque eso divide. Ya. ¿Y no divide toda esa panoplia de cis y trans, de racializadas y caucásicas, de cuerpos feminizados y mujeres, de disidentes e integradas? Nunca las feministas nos hemos dividido por la raza, por la clase o por la orientación sexual, pero ahora han aprovechado para pescar en aguas revueltas y hacerse con la batuta de mando aprovechando el aluvión.

Las cosas se están precipitando, por eso ‘si vis pacem, para bellum’. Si queremos recuperar el movimiento feminista pacíficamente, que nos está siendo arrebatado, y con él sus conceptos propios, tendremos que prepararnos para la guerra de la crítica fundamentada, de la contestación y, sobre todo, para la lucha por la recuperación de las palabras que constituyen nuestro acervo y la riqueza que da sentido a nuestras genealogías. El entrismo de otros movimientos nos ha llevado muy lejos, pero es que somos tan buenas, tan comprensivas, tan madres con otros sujetos de opresión, que olvidamos todo el sufrimiento que nos ha costado llegar hasta aquí. No deberíamos traicionar nuestra propia memoria histórica.

Victoria Sendón de León. Dra. en Filosofía y escritora feminista.

domingo, 17 de noviembre de 2019

#hemeroteca #antifeminsimo #ideologiadeodio | La ideología de género, claro que existe

Imagen: El Plural / Escrache a Alicia Rubio en Alcobendas: "El único botón que me empodera es mi clítoris"
La ideología de género, claro que existe.
Victoria Sendón De León | Público, 2019-11-17
https://blogs.publico.es/dominiopublico/30133/la-ideologia-de-genero-claro-que-existe/

El mantra que ahora tanto se repite comenzó a difundirse desde las cavas vaticanas por su representante en la ONU en el 2016, advirtiendo de los peligros del feminismo y de la ideología que conlleva. Desde entonces, cada tanto sacan el tema de “la ideología de género” a relucir. Les ha venido preocupando sobre todo el “adoctrinamiento” en las escuelas, y este mismo año, 2019, el Papa Francisco emitió un documento titulado ‘Varón y mujer los creó’, en el que ya incide sobre los peligros del “género” en la deriva de los cambios de identidad sexual, la teoría ‘queer’, la aceptación de la homosexualidad y otras “perversiones” por el estilo. Tienen mucho miedo a que desaparezca la familia tal como la conocemos, lo cual no se explica muy bien desde una organización cuyo fundador no había formado ningún tipo de familia, pues niegan que estuviera casado, y que actualmente todos los sacerdotes tengan que ser célibes.

No siempre fue así. Los sacerdotes, como los apóstoles, eran en su mayoría hombres casados, aunque ese estado fue siendo combatido por distintos papas. Incluso en 1095, el Papa Urbano II hizo vender a las esposas de los sacerdotes como esclavas y sus hijos fueron abandonados. Hasta mediados del siglo XVI en el Concilio de Trento no se establece la norma del celibato para los sacerdotes. La semilla de tal repudio ya la había sembrado el misógino de Agustín de Hipona cuando dijo: “Nada hay tan poderoso para envilecer el espíritu de un hombre como las caricias de una mujer”. Esa negación del amor erótico es lo que ha acarreado esa plaga pedófila que destroza tantas vidas. Es que no se puede ir contra la Naturaleza. También Yahvéh dijo “creced y multiplicaos”. ¿Cómo? Pero, claro, ellos poseen siempre el don de la interpretación.

Ahora, el mantra al que me refería, el de la ideología de género, no se les cae de la boca a los de Vox, que vienen a restaurar una España que fue “martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma”, como escribiría Menéndez Pelayo; que vienen a reconquistar un territorio dominado por el Islam; que amenazan con quemar en piras nocturnas a todas las brujas de Zugarramurdi, de La Lanzada, del Arenal de Sevilla, lugares emblemáticos de aquellos aquelarres que les quitan el sueño. Pretenden emular a los inquisidores, batalladores y caciques de la España más negra en un “eterno retorno” que ya creíamos olvidado. Han destapado el frasco de las esencias patrias y se ha difundido por toda la atmósfera política un hedor apestoso. Odian la libertad, la inteligencia y a las feministas, pero concentran toda su aversión contra éstas como representantes de lo que puede suponer evolución, modernidad, solidaridad o libertad. Ya toda la derecha compite en patriotismo, que significa destruir lo público, prohibir conferencias y actos culturales, tomar centros ocupados, eliminar subvencione sociales, perseguir y difamar a los inmigrantes, contaminar sin responsabilidad alguna o destruir todo lo que de positivo han hecho gobiernos progresistas. Y no hay más que observar atentamente la política de los gobiernos de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Están encantados de que su “imaginario atávico” se manifieste claramente en Vox, de modo que lo puedan asumir con alborozo como hegemónico. En realidad son los mismos, pero unos más reprimidos que otros hasta que se van reconociendo como la misma tribu.

Pues bien, las feministas recogemos el guante de semejante desafío. No hemos luchado durante tantas décadas para ahora achantarnos ante semejantes amenazas de liquidación. La “ideología de género” existe, por supuesto, pero, como dice Alda Facio, esa ideología de género es la ideología patriarcal. Llevamos milenios sufriéndola y ahora la quieren proyectar contra el feminismo. ¡Qué dislate! La ideología de género es del género masculino, la de aquellos que han convertido todas las diferencias en desigualdades, que han creado genealogías de poder marginándonos como bastardas, los que se han dedicado a destruir y dominar la Naturaleza, han institucionalizado la guerra como modo de resolver los conflictos que ellos crean y, por supuesto, subordinado y despreciado tanto a las mujeres como a lo femenino, creando un androcentrismo que se les empieza a desmoronar. No pueden sufrirlo y se trata de la normal reacción frente a la amenaza de perder su cetro y su trono, conquistado por la fuerza más brutal, por la violencia, por la explotación y el expolio. ¿Y estos son los que quieren combatir los excesos del feminismo?

La “ideología” fue descrita por Carlos Marx en sus dos acepciones: por un lado como la conciencia que toma la clase obrera de su explotación y, la otra, como “falsa conciencia”. Nosotras, las feministas, tenemos una ideología en su primera versión. Y ellos, los patriarcas furibundos, son víctimas de esa falsa conciencia que les hace creerse superiores a las mujeres, que el poder les pertenece como destino o que son los elegidos de Dios para cumplir en el mundo sus designios. Es lo mismo que se creen las derechas en general: que si el Gobierno no está en sus manos es porque unos advenedizos de izquierda lo han secuestrado o porque unos electores totalmente indeseables (feministas, ecologistas, socialistas y desarrapados de todo tipo) han sido víctimas de un espejismo que nos llevará a todos al abismo. Es lo que llaman “el consenso progre”. Y en ese consenso parece que las feministas constituyen la pieza a batir en primer lugar. No saben que el feminismo constituye una necesidad histórica, que, por supuesto, puede cometer muchos errores, pero nunca el de creer que la ultraderecha pueda terminar ni de lejos con el movimiento. Y menos que el miedo las pueda detener. Seguiremos en las calles y en las conciencias.

Victoria Sendón De León.
Dra. en Filosofía y escritora feminista.


Y TAMBIÉN…
El vídeo del escrache a Alicia Rubio: "¿El feminismo es un cáncer? (...) eres voxmitiva".

La diputada de la extremaderecha acudió a una conferencia en Alcobendas y fue recibida con gritos de "fuera" y "vergüenza".
El Plural, 2019-11-18
https://www.elplural.com/politica/video-escrache-alicia-rubio-feminismo_228047102

martes, 15 de octubre de 2019

#hemeroteca #feminismo #queer | Las falacias de lo queer

Imagen: Tribuna Feminista
Las falacias de lo queer.
Victoria Sendón de León · Dra. en Filosofía y escritora feminista | Tribuna Feminista, 2019-10-15
https://tribunafeminista.elplural.com/2019/10/las-falacias-de-lo-queer/

A propósito de una entrevista a Paul Beatriz Preciado, realizada por Marta Borraz y Ana Requena Aguilar, aparecida en “eldiario.es” del 11 de octubre de 2019, me voy a animar a realizar algunas puntualizaciones que creo convienen en el momento feminista actual.

La autora/autor del libro que se presentaba en La Central de Madrid, ‘Un apartamento en Urano’, es definido por las entrevistadoras, en masculino, como alguien “disidente del sistema sexo-género”. Sin embargo, Beatriz no quiso perder su nombre original, que fue precedido por el de Paul, lo cual me resulta más propio de un prosélito que de un disidente: lo quiere todo, ser varón sin dejar de ser mujer o, más bien, sin dejar de ser ella misma. Se imagina viviendo en un apartamento en Urano, ajeno a las imposiciones sexuales y de género: “No soy hombre, no soy mujer, no soy heterosexual ni bisexual”, afirma, ya que ser cualquiera de estas cosas responde a categorías médicas y jurídicas que no tienen nada que ver con la realidad. Es decir, que no existen categorías universales o generales que nos definan, sino que lo real está siempre referido a seres particulares concretos. O sea, que desde el nominalismo intenta deconstruir la lógica binaria: varón/mujer. Ser varón no es más que un nombre, igual que ser mujer. “El/ella” dice que no es hombre ni mujer, pero su doble nombre está indicando que pretende ser mujer y hombre a la vez. ¡Para qué privarse!

Veamos. Nadie niega que cada ser particular sea único y peculiar, ni tampoco que al nacer algunos bebés no tengan el sexo claramente definido, que siempre se trata de subsanar por vía quirúrgica por la obsesión taxonómica. Pero de ahí a que se niegue la existencia de varones y de mujeres hay un gran trecho, porque si eso de los sexos no existe o tendría que ser indiferente ¿por qué Paul Beatriz se ha tomado tanto trabajo hormonándose para ser o parecer una cosa tan definida como un varón varón? Es una contradicción tan flagrante que no acaba de entenderse. Sería entendible que una mujer que se encuentre mal con su cuerpo esté dispuesta a sacrificarse luchando contra su naturaleza toda la vida con tal de parecer un varón. Vale. Pero decir que no eres ni una cosa ni la otra, es decir, 'queer', y poner tanto empeño en aparecer como un sexo concreto no tiene mucho sentido. Si da igual, quédate como estás ¿no?

Defiende Preciado que la lucha contra el patriarcado pasaría por abolir la asignación de la diferencia sexual en el nacimiento: “ha venido un cuerpo humano al mundo”. Bien. Estupendo. Pero ¿quién ha parido a ese cuerpo humano? ¿Eso tampoco se llama una “madre”? ¿O ser madre es también un genérico que no se corresponde con la realidad? Aunque no se llamara madre, sino Pepita, alguien sostiene toda una gestación de ese “cuerpo humano” ¿no? ¿Terminamos con la diferencia sexual de ser madre o padre? Total, como da igual, pongamos a los llamados hombres/padres a gestar y parir. A ver qué pasa. Podemos terminar con los universales, pero el nominalismo no resuelve nada en estos casos. Sobre todo en los paritorios.

Otra cosa muy distinta sería afirmar que el género no debe estar definido y, es más, que se trata de una categoría de la que podemos prescindir y que cada quien actúe de acuerdo con sus identificaciones, sus imaginarios, sus gustos y sus posibilidades, pero asumiendo con naturalidad que tienes un sexo concreto que significa cosas concretas. Puedes elegir no ser madre, porque la biología no es un destino, pero no puedes elegir no ser mujer. La diferencia sexual existe, mal que le pese a Preciado. Otra cosa es que el sistema patriarcal utilice las diferencias para crear desigualdades. Y contra eso estamos todas.

En el cénit de la entrevista surge la pregunta clave: “¿Cuál es el sujeto del feminismo?”. Y aquí le sale lo más genuino del proyecto trans y gay: “No hay sujeto del feminismo. El sujeto del feminismo es un proyecto de transformación radical de la sociedad en su conjunto (...) Cuando ese sujeto cristaliza y se convierte en la mujer, tenemos un problema”. ¿Sí? ¿Quién tiene el problema? Primero, el sujeto del feminismo no puede ser un proyecto, que sería, en todo caso, un objetivo, no un sujeto. Y segundo, que está claro que antes el feminismo era una cosa de mujeres (trasnochadas, putas, lesbianas, locas) pero ahora que comienza a tener cierto prestigio y, sobre todo, cuando deviene en un movimiento de masas, ¡ah!, entonces ya no es una cosa de mujeres, sino de todo el “totum revolutum” que se quiera apuntar y llevar la batuta. Más aún, Paul Beatriz niega que el feminismo pueda identificarse como un movimiento y como una lucha esencialmente de mujeres. Y entonces sale con el topicazo de que, en todo caso, el feminismo tendría que visibilizar a las mujeres más oprimidas y vulnerables, lo cual desembocaría en la alianza de los sujetos oprimidos en general, más allá de la identidad. Ese sí, ese sí sería el sujeto del feminismo. Más allá de la identidad de mujer, claro, porque si la identidad es la raza, la clase o los pueblos colonizados... entonces sí vale la identidad. Vayapordios.

Continúa entonces con su proclama de posicionarse con el feminismo que luchó contra el sida, con el feminismo negro, el transexual o el de las trabajadoras del sexo de los que, según ella, las feministas blancas, hetero y burguesas nos hemos apoderado y aprovechado, porque “las luchas se hacen desde abajo y luego se recuperan desde arriba”. Pues, digo yo, que Beauvoir, Millet, Firestone, Lonzi, Lerner o Pateman no tenían mucho de estos grupos. Ni negras ni trans ni trabajadoras del sexo, en fin. Y, sin embargo, nos abrieron el camino. Por supuesto que muchos de aquellos grupos más marginales lucharon con gran coraje contra el sistema, pero dudo que esas luchas tuvieran mucho de feministas, a no ser que el sistema se identifique con el patriarcado, pero ese presupuesto no estaba incluido en su episteme, en su concepción social del mundo.

Y se sigue liando hasta el punto de decir que “un hombre gay absolutamente puede ser un sujeto del feminismo. Lo es precisamente por el altísimo índice de feminización...”. Pero ¿en qué quedamos? Las mujeres no somos sujetos del feminismo ¿pero un hombre gay, sí? Precisamente por lo feminizado. ¡Qué mareo, Paul B.! Pero no acaban aquí los despropósitos, sino que propone un par de genialidades a fin de parar la reproducción en el mundo: el sexo anal y el dildo (juguete sexual masturbatorio). El primero para el placer masculino, y el segundo para el placer del dildo supongo. Se terminaría con la reproducción, seguro. Y también con la potencia de las mujeres como reproductoras. Tal vez es de lo que se trata.

No hubiera querido escribir este artículo contra Preciado, pero es que en este momento histórico no se puede hablar así del feminismo y confundir a las más jóvenes, que seguro que estas posiciones les parecen más modernas si no se las destripas y muestras sus contradicciones lógicas. Yo sé que Preciado es un importante filósofo y recomiendo sus libros, pero ojo con su ideología. No se pueden sustituir las ideas por los idearios, y el ideario ‘queer’ puede prestarse a muchas tonterías y desorientaciones. Yo también estoy de acuerdo con la superación del par sexo/género, pero no comulgo con la eliminación de la naturaleza en aras de un sexo performativo ni menos con la eliminación de la diferencia sexual, porque la diferencia siempre es riqueza. Y, sobre todo, es realidad palmaria. Dentro de un milenio ¡quién sabe! Igual Preciado es un visionario, pero, de momento, resulta miserable desactivar el feminismo por esos caminos tan interesados.