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lunes, 25 de octubre de 2021

#libros #bisexualidad #historia | Según Natura : la bisexualidad en el mundo antiguo

Según Natura : la bisexualidad en el mundo antiguo / Eva Cantarella.
Tres Cantos, Madrid : Akal, 2021 [10-25].
352 p.

/ ES / Libros / Bisexualidad / Grecia – Civilización / Historia antigua / Homosexualidad / Roma – Civilización
📘 Ed. impresa: ISBN 9788446050780 / 22,00 €
Cita APA-7: Cantarella, Eva (2021). Según Natura : la bisexualidad en el mundo antiguo. Akal.

[.es] ¿Contra natura? ¿Según natura? Para los griegos primero y los romanos después las relaciones homosexuales eran una realidad, un componente no despreciable de las costumbres establecidas y la cultura. Partiendo del carácter fáctico de esas relaciones y no de la condición homosexual que es un fenómeno histórico mucho más reciente, Eva Cantarella reconstruye un complejo panorama en el que al análisis de los aspectos jurídicos de esas relaciones se suman los testimonios de la poesía y el mito, los documentos de la vida cotidiana y las reflexiones de historiadores, médicos y filósofos. Más allá de las diferencias sustanciales entre el ritual pedagógico del cortejo griego y el brutal código de conducta romano, que somete en el amor y la guerra, emerge con nitidez la cultura bisexual de ambos pueblos. Bisexual evidentemente desde un punto de vista masculino. La mujer que ama a otras mujeres, excepto en casos excepcionales, aparece en el fondo como una amenaza, como una degeneración, como una viciosa y como una caricatura masculina. A esta tradicional dicotomía entre el papel activo y el papel pasivo, único parámetro ético hasta entonces, pondrá fin el cristianismo, sustituyéndola por la distinción entre heterosexualidad y la homosexualidad hoy vigente. Una obra imprescindible.

👤 Eva Cantarella ha sido profesora de Derecho romano y Derecho griego en la Universidad de Milán y Global Professor en la Escuela de Derecho de la Universidad de Nueva York. Sus investigaciones sobre las relaciones entre la antropología y el derecho, y sobre la historia de las mujeres y la historia de la sexualidad, han marcado profundamente la visión actual de la historia antigua y la sociedad contemporánea.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

#hemeroteca #homosexualidad #travestismo | Heliogábalo, el emperador romano que se travestía con pelucas y castraba a sus amantes

Imagen: El Español / 'Las flores de Heliogábalo' (1888), de Lawrence Alma-Tadema
Heliogábalo, el emperador romano que se travestía con pelucas y castraba a sus amantes.
Su gobierno apenas duró cuatro años y sus actitudes sexuales, aborrecidas en el Imperio romano, le costaron la vida.
Martina Braun | El Español, 2019-09-18
https://www.elespanol.com/cultura/historia/20190918/heliogabalo-emperador-romano-travestia-pelucas-castraba-amantes/430207138_0.html

Por mucho que la historia trate de olvidar el pasado es imposible borrar todo rastro de un hombre que gobernó Roma desde el 218 al 222. Pese a su brevedad y la ordenanza del Senado al 'damnatio memoriae' —olvido por decreto—, la memoria del emperador Heliogábalo sigue vigente a día de hoy.

La colección 'Historia Augusta', que conforma las biografías de los emperadores romanos desde el año 117 hasta el 284, le cataloga como el peor emperador romano. Era “una bestia (...) de lujurias antinaturales”, escribió el biógrafo Elio Lampridio. Su mala fama provenía de sus actos homosexuales, inaceptables en aquella época. Sus propios soldados se arrepintieron de haber conspirado contra Macrino para nombrar emperador a Heliogábalo tras sus vacaciones invernales en Nicomedia. "¿Quién podía soportar a un emperador que absorbía placer por todas las cavidades de su cuerpo, cuando nadie toleraría un comportamiento similar ni siquiera en una bestia?", relataba uno de los seis autores de la obra 'Historia Augusta'.

Utilizaba su poder para procurar que sus emisarios le buscaran "individuos con buenos cojones" para disfrutar de sus "cualidades" y le gustaba travestirse para realizar actos sexuales de lo más extravagantes. Como si de la diosa Venus se tratara, dejaba caer sus vestidos hasta los pies y se ponía de rodillas, desnudo, con una mano en su pecho y otra "en sus vergüenzas", echando hacia atrás sus nalgas y presentándoselas a su amante. Según el político y militar Dion Casio le gustaba ponerse pelucas y prostituirse —incluso algunos historiadores lo consideran el primer transexual de la historia—. Además, llegó a practicar los ritos de Salambo, un acto sirio que constaba de realizar orgías que incluían "el acto de castración".

Entre la variedad de amantes destacaban Heriocles, un esclavo auriga que había adquirido gran prestigio por las carreras de cuadrigas, y Aurelio Zotico, un atleta griego de Esmirna famoso por su hombría. El celoso emperador, pues así le describen las fuentes, decidió casarse con ambos —aunque el Senado terminó por no aceptarlo— y su pretensión era ejercer como esposa.

El odio de los senadores y del pueblo hacia su emperador no se limitaban únicamente a sus vicios sexuales. Vendió todo tipo de títulos, comandancias militares y demás cargos al mejor postor e intentó abolir todos los cultos que se celebraban en Roma destruyendo los santuarios religiosos. Heliogábalo quería ser adorado como un dios.

Un Senado para mujeres
El emperador más odiado de Roma, no obstante, y de manera inusual para el siglo III, defendió en cierta medida a las mujeres. El primer día que el Senado celebró su rutinaria asamblea ordenó que su madre asistiera, un hecho totalmente insólito. Cuando llegó ocupó un lugar junto al escaño de los cónsules y estuvo presente en la redacción del decreto del Senado. Así, Heliogábalo se convirtió en el único emperador bajo cuyo gobierno fue admitida en el senado una mujer, ocupando el rango propio de un hombre.

De esta manera, el emperador también institucionalizó un Senado para mujeres, emplazándolo en la colina del Quirinal —lugar en el que se celebraban las reuniones de matronas—. Finalmente, en mitad de una ferviente oposición, Heliogábalo, con tan solo 18 años de edad, fue asesinado y reemplazado por su primo, Alejandro Severo el 11 de marzo de 222, en un complot tramado por su abuela. Tal y como escribe Néstor F. Marqués, el joven emperador "fue decapitado y arrastrado por las calles de Roma. Después su cuerpo fue arrojado al Tíber por los pretorianos. Junto a él estaba su madre, Julia Soemias, que corrió su misma suerte".

sábado, 30 de septiembre de 2017

#libros #homosexualidad #historia | La homosexualidad en Grecia y Roma

La homosexualidad en Grecia y Roma / Joaquín Esteban García.
Sevilla : Caligrama, 2017 [09].
238 p.
Colección: Talento.
ISBN 9788417120092 / 14,95 €

/ ES / ENS
/ Historia / Homosexualidad / Grecia - Civilización / Roma - Civilización

Aquí se demuestra que la historia griega y romana no es aburrida, si la comparamos con la sociedad actual. Es interesante comprobar que, hoy en día, estamos más anticuados que los propios romanos. En esta sociedad liberal y democrática, los homosexuales no han conseguido ningún logro que no existiera en la antigüedad. Es un ensayo, bien documentado y riguroso, en el que el estudio de la verdad histórica de las relaciones sexuales entre mismos sexos se convierte en una invocación a la reflexión filosófica y sociológica sobre la sociedad actual. La erudición histórica y el aprendizaje de una parte de la historia literaria que nos ha sido sustraída a lo largo de los siglos van de la mano de la amenidad en la lectura. Por otra parte, el tono es riguroso y coloquial al mismo tiempo, por lo que se logra una gran complicidad con el lector, que siente que se le están aportando argumentos sobre que reflexionar y no una idea dogmática.

Entre las obras de Joaquín Esteban García destacan: «¿Enfermedad homosexual?: un siglo de investigaciones y tratamientos», un exhaustivo análisis de las investigaciones y tratamientos que se realizaron a los homosexuales durante el siglo en el que se consideró por las organizaciones sanitarias como una enfermedad. En este libro se nos presenta una novedosa interpretación de las posibles causas de la homosexualidad. Y sus novelas: «Y ahora estás muerto», un monólogo que indaga sobre los sentimientos de desamparo, cuando en la madurez muere tu gran amor y «Un oasis de libertad», una novela ambientada en los años sesenta, donde se aúnan la vida de los homosexuales en una sociedad represora y los tratamientos médicos que recibían.

miércoles, 3 de mayo de 2017

#hemeroteca #sexualidad #historia | La sexualidad etrusca y espartana

Imagen: Nueva Tribuna / 'Jóvenes espartanas', de Edgar Hilaire Degas, 1860
La sexualidad etrusca y espartana.
La sexualidad que practicaban los etruscos era de total libertad y muchos de los pueblos vecinos criticaban a los etruscos por su libertinaje.
Edmundo Fayanas Escuer | Nueva Tribuna, 2017-05-03
http://www.nuevatribuna.es/articulo/historia/sexualidad-etrusca-espartana/20170503141736139377.html

Hasta ahora, hemos visto la sexualidad en la Grecia clásica, fundamentalmente la ciudad de Atenas, el Egipto de los faraones y por último Babilonia. Hoy vamos a explicar cómo era la sexualidad de los etruscos, que será el antecedente del mundo romano, mientras que veremos como la sexualidad que se practica en Esparta poco tiene que ver con la realizada en Atenas.

Los etruscos

Etruria es un territorio situado en el centro de Italia y comprende también la ciudad de Roma. La sexualidad que practicaban los etruscos era de total libertad y muchos de los pueblos vecinos criticaban a los etruscos por su libertinaje.

Siempre se ha pensado que el origen de la sexualidad romana provenía de Grecia y más en concreto de Atenas. Este pensamiento clásico es totalmente erróneo. Gran parte de la libertad y de la moral sexual del mundo romano proviene de los etruscos.

Uno de los aspectos más llamativos del mundo etrusco, era el papel de la mujer en la sociedad, la cual actuaba con total libertad y tenía una posición igualitaria a nivel económico y social a la del hombre. El mundo etrusco practicaba el lujo con la finalidad de disfrutar de los placeres de la vida. Para esto, era precisa la concentración de la propiedad económica, lo que generaba la existencia de una amplia población servil y en la práctica, la no existencia de una clase media. Los etruscos estaban dirigidos por una oligarquía, que tenía todos los derechos jurídicos, económicos y sociales.

Los etruscos eran muchísimo más liberales que los griegos atenienses. Nos encontraremos muchos textos griegos, donde se critican ampliamente la sexualidad de los etruscos.

Un texto griego critica de esta forma a la sociedad etrusca:”sumamente licenciosos e indecentes, amigo de todo tipo de placeres de los que se gozaba en exceso sin ningún sentido moral y adornada por el contrario con los vicios más reprobables”.

Los hombres etruscos eran presentados por los griegos como gordos, vagos y cuya única finalidad era lograr el máximo placer. Los consideraban afeminados.

¿Cuál era el papel de la mujer?

Si seguimos lo que dicen los griegos, estos definen a los etruscos como unas personas totalmente libres y las mujeres son presentadas como lascivas y desvergonzadas. Como estamos viendo, las mujeres tenían plena igualdad con el hombre. Disfrutaba de un status social equivalente al del hombre, participaran de todas las actividades y de las fiestas. No tenían ningún reparo en sentarse con otros hombres y viceversa, nada que ver, con lo que pasaba en la sociedad ateniense.

El comportamiento de las mujeres etruscas era prácticamente como el de las hetairas atenienses (cortesanas), pues como vemos, participaban en total libertad en los banquetes. Bebían vino y bebidas, cosa que para los griegos solo lo hacían los hombres. Además, asistían a todo tipo de juegos sin ninguna restricción.

Si seguimos a Teopomopo de Quíos, este consideraba que las mujeres etruscas eran poseídas por todos. Dichas mujeres dedicaban buena parte de su tiempo a mantener una buena presencia física y cuidar su cuerpo, haciendo gimnasia entre ellas, pero también entre hombres. Estas prácticas gimnasticas presuponían una mejor predisposición hacia la maternidad, mostrándose desnudas sin que supusiese una deshonra. Asistían a los banquetes con hombres, sentándose junto a los varones que no eran sus maridos.

Se decía que eran grandes bebedoras, lo que les llevaba a la embriaguez a menudo, igual que hacían los hombres. No era vergonzoso que las etruscas fornicaran en público y además con hombres que no fueran sus maridos, por lo que frecuentemente no se sabía quién era el padre, aunque el marido siempre aceptaba los hijos de su esposa.

Otro aspecto muy llamativo era la desnudez femenina. Las etruscas no tenían ningún problema en bañarse desnudas junto a otras mujeres, e incluso en la presencia del hombre. Las mujeres griegas sólo se bañaban desnudas siempre que estuvieran solas en los demás casos siempre lo hacían con ropas.

Las mujeres atenienses permanecían siempre en el gineceo, totalmente apartadas de los hombres y de su mirada, mientras que las etruscas se movían con total libertad y sin prejuicio alguno al qué dirán. Podemos afirmar que la moralidad etrusca era totalmente natural e igualitaria sin diferenciación de sexos, mientras que como vemos en el mundo ateniense la moralidad era muy restrictiva y segregadora entre los sexos.

Otro aspecto muy llamativo dentro de la sexualidad etrusca es que elegían el matrimonio de forma libre y la mujer no pertenecía ni al marido ni al padre. Además siempre la mujer mantenía su apellido. Transmitían su rango social y la ciudadanía a sus hijos. Los hombres se sentían orgullosos de su linaje femenino y de los apellidos maternos.

Para algunos historiadores, esta estructuración social igualitaria en la cuestión de género, tiene su origen en los planteamientos religiosos, donde la Diosa Madre es fundamental en la religión etrusca y de ahí se derivaría el papel de la mujer.

Como vemos, la mujer etrusca tiene un papel social muy elevado. Disponía de sus propios bienes y los gestionaba como deseaba. Podía contraer matrimonio y elegir al marido que deseara, sin depender de la autorización paterna.

A pesar de esta libertad de la que disfrutaba la mujer, podemos decir que la sociedad etrusca era una sociedad totalmente patriarcal.

El historiador griego Theopompus de Chios, cuenta que las mujeres etruscas presumían de su sexualidad, acostándose con diferentes parejas, incluso frente a sus maridos. También afirma, que se disfrutaba del sexo homosexual y de la pederastia. Para Platón, las mujeres etruscas eran poco menos que prostitutas. Los romanos utilizaban la palabra “etrusci” como sinónimo de Inmoral.

La iconografía etrusca presenta unas características propias y personales a pesar de estar muy influencia por el mundo griego. Del arte etrusco nos quedan como restos principales la magnífica tumba de los toros de Tarquinio, año 530 a.C. y en su frontón aparecen toros, donde se pueden ver con claridad dos escenas de contenido erótico.

Era habitual encontrarnos en los objetos cotidianos con escenas eróticas y era muy frecuente ver en los espejos escenas de desnudez femenina y otras de carácter sexual.

En la Tumba de las Bigas en Tarquinia, se ve claramente como la homosexualidad también era practicada en el mundo etrusco. Presenta dicha tumba una composición escénica donde se ve a los espectadores incluida a las mujeres disfrutar de los juegos. En su parte posterior, hay dos escenas claramente homosexuales, donde un joven masturba a otro y la segunda escena se produce una copulación homosexual.

Hay un vaso del siglo VII a. C., llamado Oinochee de Tagliatella, en el que aparecen escenas claramente de contenido sexual explicito.

Sin embargo, en la Tumba denominada de los Fustigamientos, datada en el siglo V a. C, se ve a una mujer siendo penetrada por un hombre, mientras que al mismo tiempo es azotada con una vara, dando la sensación de que había prácticas sadomasoquista. También existían lápidas fálicas.

Mientras que las mujeres que vemos en la iconografía griega son las hetairas, las que aparecen en el mundo etrusco son mujeres totalmente libres, incluidas mujeres aristocráticas.

Es importante relatar la historia de “Sextus y Lucretia” que fue escrita por el historiador Titus Livius cinco siglos después. Esta historia sucede el final de la monarquía etrusca, para así iniciar el periodo republicano. Lucretia era una mujer romana de gran belleza y virtud que vivía en Collatia, un pueblo cercano a Roma. Estaba casada con Lucius Tarquinius Collatinus. En ese momento histórico, Roma era una monarquía bajo el dominio del rey etrusco Lucius Tarquinius Superbus, es decir eran parientes. Un día, su hijo Sextus hizo una visita a Lucretia en su casa de Collatinus.

Sextus quedó impresionado por la belleza de Lucretia y decide acostarse con ella. Siendo ya noche cerrada, entró en la habitación donde se encontraba Lucretia, lavándole la tripa de ella. Rápidamente se despierta y entonces Sextus le da dos opciones, o permitía acostarse con él y luego se convertía en su esposa y la segunda opción era matarla. Sextus terminó violándola.

Lucrecia informó a su marido de la violación y exigió que resarciera su honor. Ante estos hechos, los magistrados romanos decidieron acabar con la monarquía etrusca, para ello se redactó una especie de constitución para cambiar la forma de Estado y pasar a una república. Sería dirigida por dos cónsules, controlados por el Senado. Lucrecia acabó suicidándose usando una daga frente al marido. Esta historia es la que acaba con la monarquía etrusca y abre el periodo republicano en Roma.

Como vemos, nos encontramos con una moral sexual bien distinta de la clásica griega, cuyo apogeo llegará posteriormente a la sociedad romana.

La sexualidad espartana

La ciudad de Esparta es recordada como una sociedad militar, que reducía al mínimo las posibilidades del contacto físico entre hombres y mujeres. Los que leyeron mi artículo “la sexualidad en la Grecia Clásica” se darán cuenta inmediatamente de las diferencias evidentes entre los dos grandes focos culturales que representan Atenas y Esparta.

Debemos saber, que la moral espartana nos lleva al amor absoluto por la patria olvidándose de uno mismo. Esto indiscutiblemente tenía su grandeza, pero también significaba un freno a todo impulso civilizador y al desenvolvimiento armonioso de la personalidad.

Veremos cómo son completamente diferentes las concepciones sexuales en estas dos ciudades. El sistema de gobierno espartano puede clasificarse como totalitario, ya que regulaba todos los aspectos de la vida de las personas.

El Estado determinaba si el niño debía vivir, en función de que tuviera algún defecto físico o necesitara cuidados especiales. Para determinar si estaban sanos y fuertes, los bebes eran sometidos a una inmersión en vino.

Los padres tampoco decidían la educación de sus hijos, pues era el Estado el encargado de ejercerlas. Los niños abandonaban la familia a los siete años y eran incluidos en un grupo, donde aprenderían a obedecer ciegamente. Se fomentaba la máxima competitividad y se endurecía el cuerpo y la mente. Así, por ejemplo, se les obligaba a andar descalzos. Se ejercitaban físicamente siempre desnudos y se les castigaba con el látigo. Se buscaba fortalecer su moral y el compañerismo.

Cuando cumplían catorce años iniciaban el servicio militar preliminar, que duraba hasta los veinte años. El servicio militar propiamente dicho comenzaba a los veinte años y duraba hasta los treinta. Con treinta años obtenían todos los derechos ciudadanos. Ya con esa edad había pasado veintitrés años durmiendo en compañía de hombres, por lo que era habitual que surgieran fuertes vínculos homosexuales entre ellos.

Entre los treinta y sesenta años estaban como en una reserva militar, no obstante eran llamados frecuentemente a las armas. Estaban obligados a comer diariamente junto a su grupo militar en este periodo, que se denominaba ‘syssitia’, lo que pretendían era fomentar la solidaridad y el espíritu de colaboración, lo que hacía era confirmar la consolidación de las prácticas homosexuales.

Cuando cumplían los sesenta años quedaban libres de todas sus obligaciones militares y podían vivir como quisieran. Era el periodo del reconocimiento y en algún caso la de ejercer los grandes cargos en el aparato del Estado de Esparta.

Este sistema social totalmente militarizado hacía, que la demografía fuera uno de los grandes problemas, porque la mayoría de los hombres no se casaban antes de los treinta años. También comprobaremos, que en otras culturas la mujer se casaba a los quince o dieciséis años, mientras que la mujer espartana lo hace más tarde, alrededor de los veinte años. Esto provocaba que la población espartana, que fueran ciudadanos, no sea muy numerosa.

Se tomaron medidas para solucionar la escasez de varones, pues muchos morían en las guerras. Se plantea como aumentar la tasa de natalidad, ya que en determinados momentos históricos, se puso en peligro la propia supervivencia de Esparta. La ciudad se sostenía por la existencia de un gran número de personas que no eran ciudadanos. La mayor parte eran ‘periecos’ que eran hombres libres, pero sin derechos y después estaban los ‘hilotas’ (esclavos, extranjeros…), mientras que la clase dominante disminuía en número.

Tanto ‘periecos’ como ‘hilotas’ vivían para garantizar la subsistencia y libre disponibilidad de los espartanos. Estos, jamás se manchaban las manos con otra cosa que no fuera la sangre, vino o la resma de las palestras. Es decir, los espartanos vivían para atender las necesidades del Estado en lo relativo al ejército, la administración y sobre todo la educación.

La inmensa mayoría de los matrimonios eran tardíos, y provocaba que muchos espartanos fueran reacios al matrimonio. El Estado ofrecía fuertes incentivos para casarse y gravaban con elevados impuestos a los solteros. Premiaba fiscalmente aquellos que tuvieran más de tres hijos.

Los espartanos tenían una moral sexual que llama la atención aún hoy en día. No había prejuicios ni escándalos en Esparta. Las jóvenes se exhibían desnudas ante los varones. La mayoría de los ciudadanos tanto hombre como mujeres eran bisexuales porque, si bien la homosexualidad era normal, el matrimonio era prácticamente obligatorio.

A los que no se casaban se les humillaba públicamente haciéndolos dar vuelta a la plaza por no dar hijos a la patria. Conceptos tan actuales en el mundo moderno como celos y adulterio no existían en esta sociedad. No estaba mal visto que ambos cónyuges mantuvieran otras relaciones, e incluso convivieran con sus maridos y amantes en el mismo hogar.

Uno de los aspectos que más llamaba la atención de los otros helenos cuando visitaban Esparta, era la conducta de las mujeres y su igualdad social con los hombres.

Las mujeres jóvenes disponían de mucho tiempo, por lo cual también se entrenaban para participar en los juegos deportivos. De ahí que las mujeres espartanas fueran famosas por la esbeltez de su figura. Esto era debido a las prácticas deportivas que realizaban que favorecían además su papel de madres.

Participaban libremente en los torneos atléticos, a la par que el hombre y en muchos casos competían con ellos. Peleaban por ejemplo completamente desnudas, de esta forma se facilitaba la libertad de movimientos del cuerpo. Hubo muchas mujeres atletas que se lamentaban de no poder participar en los Juegos Olímpicos con los hombres.

Las espartanas no dependían del hombre como hemos visto. Una mujer extranjera preguntó a la mujer del famoso Leónidas: “¿Por qué entre todas las mujeres, sólo las espartanas dominaban a sus hombres?” La respuesta de la esposa de Leónidas fue contundente “será porque sólo nosotras parimos verdaderos hombres”.

Las espartanas no se casaban de acuerdo con la voluntad de sus padres, sino con la suya propia. Los padres no tenían nada que opinar respecto al hombre que ellas elegían.

Como hemos visto anteriormente, lo hacían a los veinte años, es decir, muy posterior a la edad de las mujeres de otras culturas. En otras culturas lo habitual era que el matrimonio fuera impuesto y se les casaba inmediatamente desde el mismo momento que pudieran concebir.

Las espartanas se dejaban raptar por el hombre que elegían y, después de eso, las relaciones entre ellos se alargaban una larga temporada, durante la cual cada uno vivía en su casa. Los encuentros eran secretos, breves y en completa oscuridad, sin mediar tiempo de convivencia, para mantener sus cuerpos siempre deseosos. Plutarco decía de las relaciones espartanas “recientes en el amor, por dejar siempre en ambos la llama del deseo y de la complacencia”.

Aunque la pareja tuviera hijos, la consagración del matrimonio ocurría bastante más tarde, es decir cinco años después del inicio de la convivencia, etapa ésta en la cual estaba prohibido a las parejas pasar la noche juntos. Como vemos, los encuentros se efectuaban en la más completa oscuridad.

Licurgo, que fue el que diseñó la forma de Estado espartana, pensaba que éstas eran las normas más adecuadas para mantener vivo el deseo de una pareja. Los hombres no podían comer con sus esposas, que de este modo hubieran podido seducirlos por el paladar. Los espartanos comían siempre con sus compañeros de armas.

Esa relación amorosa a veces duraba tanto, que había hombres que eran padres sin haber visto jamás a su mujer a la luz del sol. No se les exigía dote y la ley reconocía su igualdad, hasta el punto de que les estaba permitido legalmente tener amantes.

Una mujer joven, casada con un hombre mayor, podía llevar a su casa a su amante joven si lo deseaba para lograr una mayor reproducción. Si una mujer casada se interesaba por otro, por considerarlo mejor dotado que su marido, podía solicitar la autorización del marido para concretar una relación con propósitos reproductivos. Como compensación las esposas aceptaban, que sus maridos tuvieran amantes de un sexo u otro, incluso dentro del hogar.

Un hombre mayor, enamorado de una mujer casada, podía obtener, si ella lo aceptaba, el permiso de su marido para visitarla con una asiduidad convenida.

Las espartanas tenían voz en las Asambleas políticas y podían recibir la herencia de sus padres cuando ellos morían, de manera que existían en Esparta muchas mujeres acomodadas, que vivían su vida con plena libertad.

El papel de la mujer espartana estaba definido por la costumbre de la matrilinealidad, es decir, transmitían el linaje y los bienes por vía materna. Esto hizo que la mujer espartana fuera la administradora de los recursos económicos de cada familia. Por eso, la vida de la mujer espartana tenía unas características únicas que, para el resto de los griegos era una abominación.

Mientras en Atenas la mujer era analfabeta, salvo las hijas de las familias aristocráticas y las hetairas, en Esparta existía la educación tanto para niños como para niñas hasta la edad de los catorce años a cargo del Estado. La mujer espartana sabía leer y estaban obligadas a conocer las leyes por las que se regían.

La pederastia en Esparta era vista como una forma de adiestramiento militar e incluso se ha planteado que la relación entre alumno y maestro era del tipo casto, aunque también tuviera un componente erótico. La pederastia estaba aceptada como una práctica habitual entre los aristócratas, la homosexualidad entre hombres adultos despertaba en muchas ocasiones comportamientos homófobos.

El mundo espartano era muy criticado desde la perspectiva ateniense. Jenofonte describió estas prácticas espartanas con gran repugnancia, pues consideraba a la esposa como una de las posesiones masculinas, carente de voluntad propia, que debía permanecer relegada entre las cuatro paredes del gineceo durante la mayor parte de su vida.

La posibilidad de establecer una igualdad entre los sexos, era visto por los atenienses como un signo de debilidad de los hombres. Si seguimos a Aristóteles, los pueblos guerreros tendían a dejarse dominar por las mujeres.

Hay una leyenda que dice, que cuando la duración de un conflicto duraba más tiempo del esperado, se mandaba a los guerreros más jóvenes que regresaran a la ciudad, mientras el resto seguía luchando. A los hijos nacidos el año siguiente se les llamaba “hijos de la guerra”. Esto nos da una idea del pensamiento espartano.

Como podemos comprobar, tanto la sexualidad de los etruscos como la de los espartanos nada tienen que ver con la de otros pueblos antiguos. Hoy todavía nos siguen asombrando estas dos concepciones sexuales tan poco conocidas en los libros de historia.

viernes, 27 de enero de 2017

#hemeroteca #exposiciones #sexualidad | ¿Cómo eran los romanos en la cama?

Imagen: El País / 'El sexo en la época romana'
¿Cómo eran los romanos en la cama?.
Las prácticas sexuales, el matrimonio y "los vicios privados" de la República al siglo IV centran una exposición.
Ignacio Zafra | El País, 2017-01-27
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/01/26/actualidad/1485450955_961351.html

El comportamiento sexual de los romanos es mucho más conocido que el de otros pueblos de la antigüedad, como los egipcios. Ello se debe a los abundantes textos clásicos, esculturas y frescos, como los de Pompeya, sobre el tema que han llegado a nuestros días. El Museo de Prehistoria de Valencia ofrece desde este jueves y hasta el 30 de abril una exposición que reúne 79 piezas de iconografía erótica romana y una interpretación de los autores clásicos para contestar a las preguntas de cómo eran las prácticas sexuales, el matrimonio y "los vicios privados" en el largo periodo que va de la República al siglo IV.

La primera respuesta que ha ofrecido Margarida Abras, directora del Museo de Badalona —donde se inauguró la muestra, coproducida por el Museo de Arqueología de Cataluña y Arqueoxarxa—, es que el sexo era mucho más entretenido en época romana fuera que dentro del matrimonio. "Entre casados, al menos en una primera época, el sexo era más una obligación que una devoción. Su fin era sobre todo el de perpetuar la estirpe".

Fuera del matrimonio —institución inicialmente reservada a los patricios— y conforme la moral se fue relajando, en torno al siglo I antes de Cristo, "la sociedad romana era extraordinariamente activa en lo referido a la sexualidad".

Así lo reflejan las pinturas y figuras de mármol y cerámica expuestas, que recogen una gran variedad de posturas sexuales —aunque "básicamente las mismas que se practican ahora", señala Abras durante una visita guiada a la exposición—. Y los textos de poetas como Catulo y Ovidio, que escribió un libro, 'Ars amatoria', "dedicado sobre todo a las mujeres para darles las claves de cómo resultar más atractivas sexualmente".

Los romanos, indica Abras, eran muy machistas —aunque a partir del siglo I antes de Cristo las mujeres podían pedir el divorcio—. Prueba de ello son los castigos que se les aplicaban a ellas en caso de adulterio, mucho más severos —"en el periodo arcaico hasta la muerte"— que los que recibían los hombres, o la visión predominante sobre determinadas prácticas sexuales.

Las felaciones, por ejemplo, eran aceptables si las practicaba una prostituta —cuyo oficio "estaba completamente consentido y era una fuente importante de ingresos para el Estado"— o una esclava. El ‘cunnilingus’ se consideraba "degradante si lo realizaba un hombre, al considerar que daba el rol dominante a la mujer", detalla Abras.

Una muestra de la "naturalidad" con la que, por otra parte, los romanos trataban el sexo es el gran número y la extensión, de Chipre a Mérida, de candiles con temática erótica que se ha hallado en las yacimientos arqueológicos. "Es como si nuestras luces de casa estuvieran decoradas con felaciones y acoplamientos", dice la directora del Museo de Badalona.

El lesbianismo estaba mal visto, según se desprende de las fuentes literarias de la época. La homosexualidad masculina, en cambio, era aceptada dentro de unos límites. "Una de las cosas que más me sorprendió al estudiar la cuestión fue que las relaciones homosexuales se aceptaban mientras se dieran entre un hombre maduro y otro joven. Cuando el joven se hacía mayor debían gustarle también las mujeres y mantener relaciones homosexuales, en todo caso, con jóvenes. La clave era la diferencia de edad". Abras recuerda la especulación histórica según la cual Antínoo se suicidó lanzándose al Nilo porque había superado la edad socialmente aceptable para ser amante de Adriano, y no quería perjudicar al emperador con murmuraciones sobre quién dominaba a quién.

En la muestra ‘El sexo en la época romana’, que reúne piezas de 11 museos —incluidas las llamadas cuatro venus catalanas, procedentes de Badalona, Barcelona, Empúries y Tarragona, que por primera se exponen juntas—, destacan por su número y extravagancia las figuras fálicas. Muchas de ellas están dedicadas al dios Príapo que, explica Abras, se asociaba no solo a la fertilidad, sino también a la abundancia agrícola.

jueves, 10 de marzo de 2016

#hemeroteca #arte #mujeres | Mujeres de Roma en CaixaForum Zaragoza

Imagen: Hoyesarte
Mujeres de Roma en CaixaForum Zaragoza.
Hoyesarte, 2016-03-10
http://www.hoyesarte.com/evento/2016/03/mujeres-roma-caixaforum-zaragoza/

La mujer romana era al mismo tiempo objeto de amor y de temor, de deseo y de burla. Fuese una respetable matrona o una meretriz, una sacerdotisa o una emperatriz, era considerada inferior según las leyes. Pero, a pesar de este papel subalterno, fundamentalmente de madres y esposas, las mujeres ocuparon en Roma un papel destacado en comparación con otras sociedades antiguas. CaixaForum Zaragoza presenta 'Mujeres de Roma. Seductoras, maternales, excesivas', una exposición organizada en colaboración con el Museo del Louvre.

En la sociedad romana se produjo una evolución de la condición de la mujer, perceptible en las costumbres y en la mentalidad. La exposición detalla, a partir de 178 piezas de uso cotidiano y procedentes de la decoración de las villas romanas, este estatuto de cierto privilegio que consiguieron las mujeres, y que se tradujo en distintas representaciones bajo el prisma de la mitología, la religión y la fuerza materna, así como en alegoría de la seducción y el exceso.

Así, las piezas de la muestra representan a mujeres, diosas y seres mitológicos, y ponen el foco en aquello que resultaba más próximo a las mujeres romanas: la decoración doméstica que las rodeaba y los objetos que las acompañaban en su vida cotidiana.

Entre las piezas seleccionadas destacan el conjunto de pinturas murales procedentes de Pompeya o las denominadas placas campanas, una treintena de relieves en terracota restaurados recientemente gracias al acuerdo de colaboración entre la Obra Social ”la Caixa” y el Louvre. Además destacan otras piezas como las esculturas y bustos en mármol, los mosaicos y numerosos objetos de uso cotidiano: desde lámparas de aceite hasta candelabros, espejos, horquillas y camafeos, además de diversas joyas.

jueves, 24 de diciembre de 2015

#hemeroteca #fiestas | La Navidad es una fiesta romana

Imagen: El País
La Navidad es una fiesta romana.
Las Saturnales se celebraban en diciembre y estaban marcadas por las comilonas y los regalos.
Guillermo Altares | El País, 2015-12-24
http://cultura.elpais.com/cultura/2015/12/23/actualidad/1450888449_424147.html

"Bah, paparruchas", responde Ebenezer Scrooge cuando le felicitan las Pascuas. Sin embargo, pocos personajes han contribuido de una forma tan profunda a la idea contemporánea de la Navidad como el amargado protagonista de la novela de Charles Dickens. Su inútil intento de resistirse al espíritu de las fiestas refleja, en el fondo, hasta qué punto estas celebraciones invernales están asentadas en nuestro universo cultural. No hay una fiesta que tenga un origen tan claro y que a la vez sea tan universal: durante las Saturnales, que se celebraban entre el 17 y el 24 de diciembre, los antiguos romanos encendían luces, se intercambiaban regalos, invertían los papeles sociales —los amos servían a los esclavos y los esclavos a los amos—. Eran días de banquetes y disfraces durante los que las celebraciones se apoderaban de las ciudades.

Es impresionante ver hasta qué punto algunas cosas han cambiado muy poco, sobre todo en el terreno del consumismo desatado. Caroline Lawrence, escritora de novelas infantiles sobre Roma, recuerda cómo el gran poeta satírico Marcial se quejaba en el siglo I de algunos regalos que recibía por Saturnales: "La bandeja de plata que solías enviarme, Sextiliano, por los días de Saturno, este año se ha ido a parar a tu amiga, y la toga que me ofrecías para las calendas de marzo se ha convertido en un justillo verde claro para cenar. Ya han empezado a resultarte baratas las queridas, porque haces el amor con ellas a costa de mis regalos".

Matthew Charles Nicholls, profesor del Departamento de Estudios Clásicos de la Universidad de Reading y autor de una impresionante recreación digital de la antigua Roma, asegura que estas fiestas dedicadas a Saturno, dios de la agricultura, "tenían un enorme arraigo popular, como todas las celebraciones relacionadas con la luz que tienen lugar al principio del invierno en las culturas del hemisferio occidental". El solsticio de invierno —en torno al 21 de diciembre— ha tenido siempre un enorme poder simbólico. De hecho, las Saturnales culminaban el 25 de diciembre con celebración del Sol Invictus, el astro invencible, cuando los días, de nuevo, comenzaban a alargarse y la luz vencía a la oscuridad.

"Los cristianos tomaron todos los elementos de las Saturnales para preservar, y santificar, esa celebración popular", prosigue el profesor Nicholls. Aunque no se sabe si Jesús nació en invierno, ni siquiera si fue en Belén como sostiene la tradición, el papa Liberio declaró en 354 que el sagrado alumbramiento había tenido lugar el 25 de diciembre. Como explica Richard Cohen, autor de Persiguiendo el Sol. La historia épica del astro que nos da la vida, "las ventajas eran evidentes. Dado que los cristianos participaban también en esas celebraciones, los padres de la Iglesia llegaron a la conclusión de que podían utilizar el mismo día y decretar el 25 como la fecha de la Natividad".

La transición de las Saturnales a la Navidad se prolongó durante varios siglos y fue el concilio de Tours en 567 el que decretó el periodo festivo entre el 25 de diciembre y el 6 de enero. En cierta medida sigue siendo una fiesta profundamente ecléctica, que incorpora mitos de todo el mundo, desde la imagen de Santa Claus del anuncio de Coca-Cola de los años treinta hasta el árbol de Navidad, el propio Dickens y sus fantasmas o la bruja que reparte regalos en Italia.

Pero la profundidad con la que la Navidad está asentada en nuestra cultura va mucho más allá de la Roma antigua. Como explica Richard Cohen, todas las culturas celebran de alguna forma los solsticios, el día más corto y más largo del año. "El aparente poder sobrenatural que se manifiesta en los solsticios y los equinocios para gobernar las estaciones se celebra desde que tenemos memoria, provocando diferentes reacciones en las distintas culturas", afirma.

viernes, 11 de diciembre de 2015

#hemeroteca #historia | Los cristianos que Nerón nunca mató

Imagen: El País / Quo Vadis, 1951
Los cristianos que Nerón nunca mató.
Una nueva investigación confirma que el emperador romano no ordenó persecuciones de cristianos tras el incendio de Roma.
Guillermo Altares | El País, 2015-12-11
http://cultura.elpais.com/cultura/2015/12/11/actualidad/1449837567_576654.html

Uno de los momentos más universalmente reconocibles de la historia romana, los cristianos devorados por las fieras en el Coliseo, acusados de haber provocado el incendio que devastó Roma en el año 64, ante el deleite de las masas y los aplausos de Nerón, nunca tuvo lugar. Este anfiteatro fue construido después del reinado del último emperador de la estirpe de Augusto, que gobernó durante 14 años entre 54 y 68 y que se suicidó ante la certidumbre de que iba a ser asesinado a los 31 años. Pero, además, cada vez se acumulan más indicios que indican que, en realidad, Nerón nunca persiguió a los cristianos. Un artículo que acaba de ser publicado en el 'Journal of Roman Studies' de la Universidad de Cambridge ofrece una contundente batería de argumentos que demuestran que aquella primera represión, en la que en teoría fueron ajusticiados los apóstoles Pedro y Pablo y que sienta las bases del martirologio cristiano, es un mito. Su autor es un catedrático de estudios clásicos de la Universidad de Princeton, Brent D. Shaw. No es el primer erudito que pone en duda uno de las muchas leyendas que rodean a Nerón, pero el asunto no se había analizado hasta ahora con tanta minuciosidad.

“No es tan raro”, explica Shaw por correo electrónico cuando es preguntado sobre cómo es posible que un hecho tan relevante y tan citado resulte ser falso. “A lo largo de mi carrera como historiador me he encontrado muchas veces con acontecimientos de la historia romana que son aceptados sin ser investigados a fondo. Dado que este acontecimiento forma parte de la historia canónica cristiana, la Iglesia tampoco tenía mucho interés en analizarlo desde un punto de vista crítico”. La investigación de Shaw ha tenido cierto impacto e incluso aquellos que no comparten totalmente sus conclusiones defienden la solidez de sus argumentos. G.W. Bowersock, profesor emérito de Historia Antigua en Princeton, escribe en el último número de 'The New York Review of Books' que el artículo de Shaw está “cuidadosamente razonado” y sostiene que “puede alterar de forma dramática la visión de los primeros cristianos”. Sin embargo, al igual que biógrafos de Nerón como Edward Champlin o Donatien Grau, Bowersock sí cree que se produjeron asesinatos de cristianos tras el incendio.

Los argumentos de Shaw, autor de ensayos como ‘Sacred Violence: African Christians and Sectarian Hatred in the Age of Augustine’ (2011), se basan sobre todo en un análisis del párrafo del historiador romano Tácito en el que describe las persecuciones, el único documento que habla de ellas aparte de una breve referencia de Suetonio. En sus ‘Anales’, escritos unos 60 años después del incendio de Roma, Tácito escribe: “Nerón buscó rápidamente un culpable e infligió las más exquisitas torturas sobre un grupo odiado por sus abominaciones, que el populacho llama cristianos. Cristo, de quien toman el nombre, sufrió la pena capital durante el principado de Tiberio de la mano de uno de nuestros procuradores, Poncio Pilatos, y esta dañina superstición resurgió no sólo en Judea, fuente primigenia del mal, sino también en Roma, donde todos los vicios y los males del mundo hallan su centro y se hacen populares. Por consiguiente, se arrestó primeramente a todos aquellos que se declararon culpables; entonces, con la información que dieron, una inmensa multitud fue presa, no tanto por el crimen de haber incendiado la ciudad como por su odio contra la humanidad. Todo tipo de mofas se unieron a sus ejecuciones. Cubiertos con pellejos de bestias fueron despedazados por perros y perecieron, o fueron crucificados, o condenados a la hoguera y quemados para servir de iluminación nocturna, cuando el día hubiera acabado” (Traducción de Crescente López de Juan). Richard Holland define este texto en ‘Nero. The man behind the myth’ como “el documento secular de la antigüedad examinado con una mayor profundidad”.

El profesor de Princeton sostiene que se trata de “un completo anacronismo”, que en realidad Tácito hablaba más de su época que de la de Nerón, donde los cristianos todavía eran muy minoritarios en Roma y es muy posible que ni siquiera fuesen conocidos por ese nombre. Si las acusaciones hubiesen tenido tal magnitud, es insólito que ningún otro autor hablase de ellas, que no exista ningún documento que las describa. Para Shaw, sin duda se produjeron persecuciones después del incendio, dado que Nerón necesitaba encontrar cabezas de turco, pero no pudieron ir dirigidas a los cristianos, que entonces no estaban señalados como un culto pernicioso. “La conexión específica de los cristianos con el gran fuego de Roma se desarrolló más tarde. La mayoría de las fuentes que han llegado hasta nosotros indican que en torno al año 100”, escribe.

Sus argumentos van más allá de Tácito y estudia lo poco que se conoce de la muerte de Pedro y de Pablo. Sobre el primero, apenas se tiene información, ni siquiera si fue ejecutado y tampoco si ocurrió en Roma o Jerusalén. Lo más probable es que muriese en torno al año 50. En cuanto a Pablo —un apóstol cuya vida analiza Emmanuel Carrère es su último libro, ‘El Reino’— fue ejecutado en Roma, en torno al año 60, pero la acusación no tenía nada que ver con el hecho de ser cristiano, sino por agitador. “Nerón fue muy famoso, amado por el pueblo, pero sin embargo fue odiado por el Senado y otras élites de Roma, que le describieron como un ser maligno”, explica Shaw. “Al construir su historiografía, autores cristianos como Eusebio encontraron muy fácil retomar esos argumentos. Marco Aurelio persiguió a cristianos, pero fue siempre definido por esas mismas élites como un gran gobernante”. La gran historiadora Mary Beard lo dice de otra manera: “Nunca sabremos si emperadores como Nerón fueron depuestos porque eran malos y fueron definidos como malos precisamente porque fueron depuestos”.

lunes, 12 de octubre de 2015

#hemeroteca #historia | El controvertido romance gay que persiguió a Julio César

Imagen: El Diario Vasco / Julio César
El controvertido romance gay que persiguió a Julio César.
Los rivales políticos del dictador romano utilizaron los rumores de que en un viaje diplomático había mantenido relaciones homosexuales con Nicomedes IV, Rey de Bitinia, para erosionar su autoridad.
César Cervera | El Diario Vasco, 2015-10-12
http://www.diariovasco.com/sociedad/201510/12/controvertido-romance-persiguio-julio-20151012090019.html

En la política romana, las referencias a la vida privada de los senadores eran algo habitual e incluso se veía como legítimo que se ridiculizaran los defectos físicos de los rivales políticos dentro de los debates. Julio César, conocido en su vida privada por sus numerosas aventuras sexuales con mujeres, fue un excelente abogado y un orador brillante que parecía inmune a las bajezas de esta peculiar forma de hacer política, salvo en lo tocante a su supuesto romance con el monarca de Bitinia durante su juventud. La acusación le persiguió hasta sus últimos días con la intención de socavar su autoridad.

La homosexualidad en la Antigua Roma, sin ser un crimen penal, aunque lo era en el ejército desde el siglo II a.C, estaba mal vista en todos los sectores sociales, que la consideraban, sobre todo en lo referido a la pederastia, una de las causas de la decadencia griega. Como recuerda el historiador Adrian Goldsworthy en el libro 'César, la biografía definitiva' (La Esfera de los libros, 2007), «aquellos senadores que tenían amantes varones solían hacerlo con discreción, a pesar de lo cual con frecuencia los opositores políticos les ridiculizaban públicamente». En este sentido, los romanos hacían una importante diferenciación sobre quién ejercía el papel de activo y quién el de pasivo en la pareja, tanto a nivel sexual como social. Y ese fue siempre el principal problema de los rumores contra Julio César, que era apodado por sus enemigos como 'la Reina de Bitinia'.

Corrompido por la «depravación oriental»
Los opositores a Julio César usaron los rumores de que en un viaje diplomático había mantenido relaciones homosexuales con Nicomedes IV, Rey de Bitinia, para erosionar la autoridad del dictador romano. Con 19 años, Julio César fue destinado ciertamente a una misión diplomática durante su primer servicio militar en el extranjero, concretamente en la costa norte de Turquía, con el propósito de reclamar el apoyo militar de Bitinia, un reino aliado de Roma, en un inminente ataque a Mitilene. El anciano rey de Bitinia recibió a César con mucha efusividad en recuerdo de su amistad con el padre de éste, también llamado Cayo Julio César. El joven romano, que apenas había salido hasta entonces de su entorno familiar, fue acusado de alargar su visita más de lo razonable y de verse entretenido por el lujo asiático, fuertemente influido por la tradición helenística que tanto admiraba una parte de la aristocracia latina.

Con el tiempo, las especulaciones sobre el retraso adquirieron connotaciones sexuales. Comenzaron a circular versiones que presentaban a Julio César como un amante servicial y pasivo, que había quedado sometido tanto sexualmente como políticamente por Nicomedes. Un relato muy repetido aseguraba que en una ocasión los ayudantes del soberano, en presencia de comerciantes romanos, condujeron al joven patricio hasta el dormitorio real, donde fue vestido con ropajes púrpuras y le dejaron reclinado en un diván dorado esperando a Nicomedes. El hecho de que César hubiera ejercido así un papel pasivo significaba una actuación completamente inadecuada incluso para un esclavo en Roma; y le situaba inmerso en un escenario -las cortes asiáticas- considerado propicio para la depravación sexual y las intrigas políticas.

Los rivales del futuro dictador de la República romana emplearon la historia a modo de arma arrojadiza en una infinidad de veces sin que les importara mucho que el relato fuera cierto o no. En un ambiente político exageradamente difamatorio, los rumores dieron lugar al apodo de 'Reina de Bitinia' y a la definición de que Julio César era el «marido perfecto de toda mujer y la esposa de todo hombre». No en vano, también los propios soldados usaron el rumor para burlarse de su comandante en varias situaciones, sin que por ello disminuyera el enorme respeto que sentían por él.

Hoy en día, la veracidad de la historia sigue puesta bajo cuestión, aunque Julio César se afanó en negarla en todo momento hasta el extremo de ofrecerse a jurar ante testigos que se trataba de una mentira. Su firmeza y el hecho de que no se conozcan otras supuestas relaciones homosexuales en su biografía ha hecho suponer a la mayoría de los historiadores que realmente se trataba de una difamación con el objetivo de despertar la cólera de César. ¡Y tanto que lo hacía! Con el paso de los años, el asunto se convirtió en una de las pocas cosas que podían hacerle perder los estribos en público.

Un mujeriego con predilección por las 'senadoras'
Paradójicamente, si por algo es conocida la vida sexual de Julio César es por su apetito insaciable con el género femenino y por la falta de moderación en sus aventuras extramatrimoniales, en muchos casos con las mujeres de otros senadores. César se desposó por primera vez a los 16 años con Cornelia -la hija de Lucio Cornelio Cina, uno de los principales líderes del partido de Cayo Mario- a quien trató con mucho respeto para los estandartes de la época como demuestra el hecho de que se negara a divorciarse como le ordenó Cornelio Sila con el cambio de régimen, pero que no se libró de las infidelidades. En cualquier caso, las relaciones fuera del matrimonio eran comúnmente aceptadas en la sociedad romana para satisfacer los deseos más vergonzosos que una esposa romana, la encargada de asegurar la siguiente generación de activos familiares, no debía padecer.

César, un hombre que vestía de forma llamativa y cuidaba mucho su aspecto físico -la calvicie fue una preocupación persistente en su vida-, tuvo un elevado número de aventuras fuera del matrimonio. El historiador clásico Suetonio relata que a menudo pagó precios muy altos por prostitutas de lo que hoy llamaríamos 'de lujo', y que era «dado a los placeres sensuales y manirroto para conseguirlos», incluso con «mujeres de la nobleza» como Cleopatra. En total, Suetonio enumera que fueron al menos cinco las relaciones con esposas de senadores, entre ellas Servilia, mujer de Marco Junio Bruto y posiblemente su amante favorita. La relación, de hecho, fue la que más se prolongó en el tiempo. «Amó como a ninguna a Servilia», afirma Suetonio sobre una relación que los años demostraron de alto voltaje. Así, el hijo de Servilia, también llamado Marco Junio Bruto, fue el famoso senador que dio una de las últimas y más dolorosas puñaladas a Julio César el día del magnicidio en el Senado. Para más coincidencia, el hermanastro de la aristócrata romana era Catón 'el Joven', uno de los opositores políticos más encarnizados de César, que estuvo dispuesto a extraerse los intestinos con sus propias manos antes que a rendirse al ejército del dictador.

martes, 12 de mayo de 2015

#hemeroteca #homosexualidad #historia | La homosexualidad y otros falsos mitos sobre la Antigua Grecia

Imagen: ABC
La homosexualidad y otros falsos mitos sobre la Antigua Grecia
Los griegos practicaban la pederastia como una forma de introducción de los jóvenes (ya en la pubertad) a la sociedad adulta, pero las relaciones entre adultos eran vistas de forma negativa entre personas del mismo estatus social
César Cervera | ABC, 2015-05-12
http://www.abc.es/cultura/20150512/abci-mito-homosexualidad-antigua-grecia-201505112050.html

La homosexualidad en la Antigüedad es un tema que la mayor parte de la historiografía ha evitado de forma premeditada hasta hace poco tiempo. El resultado es un concepto equivocado e idealizado de lo que era tolerado socialmente en el periodo. Sin ir más lejos, en ocasiones se confunde la homosexualidad entre adultos, reprobada gravemente entre el pueblo, con las relaciones entre un adulto y un joven, la pederastia, que estaban instrumentalizadas en algunas ciudades como parte de la formación de los adolescentes procedentes de la aristocracia, pero que también era vista como inaceptable en algunos periodos. En definitiva, y así lo denuncian distintos autores desde hace años, las generalidades han transmitido una visión desdibujada de la realidad sexual en la Antigua Grecia y en la civilización que posteriormente recogió su legado, Roma.

La literatura y la mitología grecolatina están repletas de personajes bisexuales y de referencias a prácticas homosexuales entre hombres. El propio Zeus, «el padre de los dioses y los hombres», tenía a un joven troyano, Ganimedes, como a uno de sus amantes favoritos. La ambigua relación entre el héroe más popular, Aquiles, y su fiel pupilo Patroclo en «La Ilíada» de Homero fue vista por los propios autores griegos como una clara referencia homosexual. Precisamente por las muchas referencias, resulta sorprendente que casi ningún historiador abordara de forma clara el asunto hasta el siglo XX. Tras un largo periodo marcado por la censura en temas de homosexualidad, no se publicó un libro en inglés que tratara en exclusiva el tema histórico de la homosexualidad hasta 1978, «Homosexualidad griega» de K. J. Dover, que provocó airadas protestas en Grecia. Desde entonces, el tema se ha inundado de imprecisiones y generalidades de tintes literarios.

La pederastia como un instrumento social
Lo primero que hay que comprender a la hora de estudiar qué prácticas sexuales eran aceptadas en la Grecia clásica es que el país estaba conformada por diversas ciudades estados, donde la legislación, la forma de gobierno y la concepción social podía variar profundamente en cuestión de pocos kilómetros, y que la mayoría de fuentes que han sobrevivido son de procedencia y enfoque ateniense. Lejos del concepto moderno de homosexualidad entre adultos, los griegos practicaban la pederastia como una forma de introducción de los jóvenes (ya en la pubertad) a la sociedad adulta. Un mentor asumía la formación militar, académica y sexual de un joven –que no era considerado ni legal ni socialmente un hombre– hasta que alcanzaba la edad de casamiento. Lo tardío de los matrimonios y el papel limitado de la mujer en la sociedad alentaban este tipo de prácticas.

En Atenas, la ciudad que condenó a muerte a Sócrates «por corromper a la juventud», la pederastia era principalmente una costumbre aristocrática. La alta sociedad ateniense alentaba a los maestros a tomar por alumnos a jóvenes (de entre 15 y 18 años) para iniciarlos tanto sexualmente como académicamente. La pederastia llegó incluso a estar rígidamente reglamentada: se condenaba a los parientes de los jóvenes que convertían el proceso en una «subasta» y a los menores que vendieran sus favores.

En contraposición, Esparta veía en la pederastia una forma de adiestramiento militar e incluso se ha planteado que la relación entre alumno y maestro era del tipo casto, aunque también con un componente erótico. Pero si hay un ejército que llevó a su máxima expresión esta práctica fue el tebano. El Batallón Sagrado de Tebas fue una unidad de élite griega formada por 150 parejas de amantes masculinos y creada por el comandante Górgidas. Según la narración de Plutarco, la unión entre amantes aumentaba su capacidad combativa, haciendo que la unidad permaneciera invicta hasta su única derrota en la batalla de Queronea contra Filipo II de Macedonia y su hijo Alejandro Magno.

Aunque la pederastia estaba aceptada como una práctica habitual entre los aristócratas –siendo objeto, no en vano, de burlas por parte de los plebeyos–, la homosexualidad entre hombres adultos despertaba en muchas ocasiones comportamientos homófobos. Las relaciones entre hombres adultos de estatus social comparable, no así con esclavos, iban acompañadas de estigmatización social dada la importancia de la masculinidad en las sociedades griegas. La única excepción de normalidad social en estos casos se daba en antiguas relaciones pederastas que habían alcanzado la edad adulta.

Alejandro combate contra el rey persa Darío III en la batalla de Issos
Otra de las controversias asociadas a la sexualidad en la Antigua Grecia es la tendencia sexual de Alejandro Magno. En la película que Oliver Stone realizó en 2004 sobre el conquistador macedonio –una región considerada bárbara por los griegos pero de gran influencia helenística y hoy dentro de las fronteras de Grecia– se presenta a Alejandro como alguien abiertamente bisexual (sobre todo en la versión extendida). De su biografía conocida se desprende que se casó con varias princesas de los territorios persas que conquistó (Roxana, Barsine-Estatira y Parysatis) y fue padre de al menos dos niños. Los relatos históricos que describen las relaciones sexuales de Alejandro con Hefestión –amigo de la infancia del macedonio– y Bagoas –un eunuco con el cual Darío III había intimado y que luego pasó a propiedad del conquistador– fueron escritos siglos después de su muerte. A falta de fuentes directas sobre este aspecto, es imposible determinar cuál fue la naturaleza exacta de la vinculación del macedonio con estos supuestos amantes, pero, de haberse producido con Hefestión, hubiera sido obligatoria mantenerla con discreción puesto que se trataba del tipo de homosexualidad entre adultos que estaba estigmatizada en Grecia. No así la mantenida con un esclavo como Bagoas.

Roma, los emperadores homosexuales
La homosexualidad en la Antigua Roma, sin ser un crimen penal –aunque lo era en el ejército desde el siglo II a.C.–, estaba mal vista en todos los sectores sociales, que la consideraban, sobre todo en lo referido a la pederastia, una de las causas de la decadencia griega. Como recuerda el historiador Adrian Goldsworthy en el libro «César, la biografía definitiva», «aquellos senadores que tenían amantes varones solían hacerlo con discreción, a pesar de lo cual con frecuencia los opositores políticos les ridiculizaban públicamente». No obstante, el historiador Edward Gibbon recuerda en su obra que de los doce primeros emperadores solo a Claudio le interesaban exclusivamente las mujeres. El emperador Nerón fue el primero que se casó con otro hombre, un joven eunuco de palacio llamado Esporo. Y a principios del siglo III, el emperador Heliogábalo escandalizó a sus contemporáneos casándose públicamente dos veces vestido de mujer, adoptando así explícitamente el papel pasivo en la relación.

Si bien en Grecia la línea roja la marcaba el que hubiera una diferencia de edad entre los amantes, en Roma era prioritario diferenciar quien ejercía el papel de activo y quién el de pasivo, tanto a nivel sexual como social. Como ejemplo de ello, los opositores a Julio César usaron siempre los rumores de que en un viaje diplomático había mantenido relaciones homosexuales con Nicomedes IV, Rey de Bitinia, para erosionar la autoridad del dictador romano. La acusación era grave no por tratarse de una relación homosexual, la cual podía ser asumida en algunas circunstancias, sino por haber ejercido supuestamente el papel de pasivo sexual. Julio César, que siempre negó la acusación, fue de hecho un conocido casanova con predilección por las esposas de otros senadores y cargos políticos.

Con el reinado del emperador de origen hispano Trajano, que sentía gran admiración por la cultura helenística, se retornó parcialmente la práctica de la pederastia. A la conocida preferencia de este emperador por los jóvenes le siguió la que su sucesor, el también hispano Adriano, profesó especialmente a uno, el joven griego Antínoo. Tras su trágicamente muerte ahogado en el río Nilo, Adriano erigió templos en Bitinia, Mantineia y Atenas en su honor, y hasta le dedicó una ciudad, Antinoópolis.