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sábado, 22 de junio de 2024

#hemeroteca #homosexualidad #historia | Àngel Casals: "La represión homosexual del franquismo es clasista"

Público / Àngel Casals, profesor de Historia Moderna en la UB //

Àngel Casals: "La represión homosexual del franquismo es clasista"
Ona Falcó | Público, 2024-06-22

https://www.publico.es/sociedad/angel-casals-represion-homosexual-franquismo-clasista.html

Entrevistamos a Àngel Casals, profesor de Historia Moderna en la Universitat de Barcelona y coordinador de la investigación publicada en la revista ‘Sàpiens’ bajo el título ‘Cuando la homosexualidad era delito. 1.000 años de represión en Catalunya’.

La revista ‘Sàpiens’ ha publicado este junio una exhaustiva investigación sobre la represión de la homosexualidad en Catalunya, desde la Edad Media hasta la actualidad. La persona encargada de coordinar esta investigación de larga duración –un año entero en varios archivos catalanes y estatales– es Àngel Casals (Barcelona, 1963), profesor de Historia Moderna de la Universitat de Barcelona.

Bajo el título ‘Cuando la homosexualidad era delito. 1.000 años de represión en Catalunya’, el dosier hace un retrato sociológico de las víctimas de la homofobia desde la época medieval, cuando la homosexualidad se castigaba con la pena de muerte, pasando por la Edad Moderna, hasta la lenta despenalización y normalización de las relaciones homosexuales a partir del siglo XIX. La investigación también analiza la opresión durante el franquismo, que, según Casals, era completamente "clasista".

P. ¿Estamos ante una investigación pionera a nivel catalán? Usted mismo ha asegurado que el colectivo LGTBI ha estado "bastante olvidado por la academia"...

Más que una investigación pionera, lo que es innovador es el planteamiento. Siempre se ha tratado la historia de la homosexualidad en secciones separadas: en la época de los romanos, en la Edad Media, en el siglo XX... Nosotros hemos sido de los primeros investigadores en Europa en analizarla como un fenómeno global. El título del dosier es la conclusión que hemos extraído. ¿Cuál es la gran característica de la homosexualidad a lo largo del tiempo? La represión. Yo esperaba encontrar más cosas además de eso, pero hay pocas y están muy escondidas. Lo que es pionero es la visión panorámica desde la época medieval hasta el momento actual.

P. ¿Han encontrado la causa concreta de esta represión a lo largo de la historia?


Básicamente, la construcción del poder. El sexo es poder. La posición ortodoxa y correcta dentro de la moral cristiana u occidental a la hora de tener relaciones sexuales coloca a la mujer abajo o de espaldas y al hombre arriba. Una relación sexual es una relación de dominio en la que está muy claro el rol de la figura masculina y la femenina. ¿Entonces qué pasa con dos hombres? ¿Un hombre puede ser dominado por otro? Sí, pero con condiciones. El hombre dominado debe ser socialmente inferior. La homosexualidad que han practicado los grupos privilegiados sobre esclavos, criados o niños es condenable, pero ha sido tolerada durante mucho tiempo porque no cuestiona la estructura de poder.

La homosexualidad escandalosa es aquella en la que la parte dominada es la que es socialmente superior y la dominante es un esclavo, un hebreo, un musulmán. El gran problema con la homosexualidad es que cuestiona los roles de género y de poder dentro de la sociedad. Por eso el lesbianismo es visto con perplejidad, porque representa que son dos figuras dominadas.

P. ¿Y cuál es el argumento que empleaban para efectuar la represión?


Está el argumento religioso, pero también hay uno pseudocientífico. Hasta el siglo XVIII se pensaba que la cantidad de esperma que un hombre podía generar era limitada. Por lo tanto, cada eyaculación que no tuviera fines reproductivos era un niño perdido. En la segunda mitad del siglo XIV comienza una gran persecución a los homosexuales porque había la peste negra, murió mucha gente y se establecieron políticas natalistas. El control de la fertilidad es otra de las causas de la represión contra los homosexuales.

En función del momento pesa más el factor religioso o el antropológico, pero hay que tener claro que los temas de fondo son el sexo como herramienta de dominio y la reproducción como objetivo final de las relaciones sexuales. Todo lo que salga de aquí, es una aberración y es pecado.

P. Como usted dice, durante la Edad Media era pecado todo aquello que no fuera sexo dentro del matrimonio con fines reproductivos, es decir, la masturbación, la eyaculación fuera de la vagina... ¿Por qué la sodomía era la práctica más mal vista? ¿Es por el factor de sumisión masculina?

Son tres elementos: en primer lugar, una eyaculación que no debería ser. En segundo lugar, una penetración por un agujero que no corresponde y, en tercer lugar, la antinaturalidad que implica. La suma de estos factores hace que la sodomía sea un pecado mucho más grave que la masturbación, que era vista como una debilidad. De hecho, la masturbación era vista como el camino hacia la homosexualidad porque se trataba de un hombre dándose placer a sí mismo.

P. ¿El placer se consideraba un pecado?


Desde el punto de vista religioso y filosófico, el ser humano está formado por la parte material, sucia e impura, el cuerpo, y la parte pura y que se acerca a Dios, el alma. Aristóteles ya diferenciaba entre el mundo imperfecto y el mundo espiritual. Y los cátaros también decían que todo lo que provenía del cuerpo era malo y a la inversa, porque el cuerpo creaba debilidades. Cualquier rendición a la parte impura podía atacar el alma. Por lo tanto, la única manera aceptada de buscar el placer era a través de la vía contemplativa.

En el siglo XVII aparece en Francia el movimiento de los libertinos, con figuras como Cyrano de Bergerac, que son nobles, ateos y viven en un Carpe Diem constante. Lo que pasa es que estos, cuando se hacen viejos, comienzan a preocuparse por el alma y se convierten todos al cristianismo, donde siempre ha quedado excluido el placer.

P. ¿El machismo implícito en el sistema daba cierta impunidad a las relaciones lésbicas? ¿Las protegía de alguna manera?


En cierta medida, sí. En Catalunya no hemos encontrado casos de denuncias, pero en Castilla o València algunos. Son relaciones que se deben atrapar ‘in fraganti’ y que, a la hora de llegar a los tribunales, eran difíciles de juzgar porque no había eyaculación. La pregunta era si había habido penetración con algún objeto. Porque entonces sí, era pecado, pero si lo negaban no se podía demostrar.

P. ¿Estamos hablando solo de la Edad Media?

Y también la Edad Moderna. Las primeras lesbianas se presentan como tales a finales del siglo XVIII, principios del XIX. Las primeras mujeres inglesas que lo proclaman lo hacen a través de actos concretos, como montar a caballo, vestir pantalones... La sociedad las tildaba de desequilibradas. Mientras que un hombre vestido de mujer era un peligro, una mujer vestida de hombre era objeto de burla.

P. El dosier incluye una radiografía gráfica del perfil de las víctimas y acusados de sodomía en la Edad Moderna. Los datos extraídos del Archivo Histórico Nacional revelan que el porcentaje más alto de víctimas de la Inquisición tenía entre 10 y 19 años...


Los griegos y los romanos ya practicaban la pedofilia. Aquí hay un debate sobre cuándo a los homosexuales se les puede llamar como tal. Hay un historiador estadounidense, Randolph Trumbach, que tiene una teoría que dice que la sociedad concibe la homosexualidad o la heterosexualidad como un valor inmutable, es decir, que el que es homosexual es solo eso y a la inversa. La bisexualidad no se acaba de concebir. Posiblemente deberíamos entender que, en la Edad Media y parte de la Moderna, la sexualidad se expresaba independientemente del género y tenía más que ver con las condiciones socioeconómicas que con otra cosa.

Según Trumbach, un hombre joven que no tenía dinero para casarse acababa manteniendo relaciones homosexuales. Este chico iniciaba a otro chico aún más joven en el mundo del sexo. Ahora bien, esto duraba hasta que el hombre más adulto accedía al matrimonio y, entonces, se volvía exclusivamente heterosexual.

P. De hecho, los mismos gráficos revelan que la mayor parte de los acusados eran solteros o religiosos...

Casados hemos encontrado muy pocos. Esto hace pensar que esta idea de Trumbach tiene un fondo de verdad. Estamos hablando de relaciones oportunistas. ¿Por qué no pensamos que tenían un deseo sexual y que lo satisfacían con lo primero que tuvieran delante, fuera hombre o mujer? ¿Por qué tenemos que categorizar?

Hay un caso que explicamos en el dosier en el que un hombre, cuando ya es mayor y quiere salvar el alma ante la Inquisición, confiesa que cuando era joven e iba con los amigos a bañarse al río, mantenían relaciones sexuales. Y que nadie le había explicado en aquel momento que eso estaba mal. Un hombre que de mayor se casa y tiene una vida heterosexual honorable. No ha cambiado, simplemente no ha distinguido a la hora de mantener relaciones en su juventud.

P. ¿Qué tan significativo es el cambio de terminología? ¿De llamarlos sodomitas a llamarlos homosexuales y dotarlos de una identidad?


Es fundamental y es un proceso bastante lento. A partir del siglo XVIII, el mantenimiento del delito de la sodomía, a ojos de la Ilustración y del mundo de la razón, es bastante insostenible. Hay países como Inglaterra que lo mantienen hasta el siglo XX, pero el liberalismo en general cambia el pensamiento y dice que los pecados no pueden ser un delito.

P. ¿Este cambio en el marco mental proviene del pueblo o bien de los pensadores ilustres?

Los historiadores llevamos años discutiendo esto. La existencia de una cultura popular y una de élite y cómo se mezclan entre ellas. No te sabría contestar rotundamente. Quienes expresan todo esto son las élites, que saben escribir. La Edad Moderna se caracteriza por una progresiva laicización de la sociedad y por la misoginia. A partir del siglo XVII, en algunos lugares la homosexualidad es tolerada y en otros no tanto, y una mayor restricción moral comienza a crear una cultura homosexual. En los países protestantes hay una ola puritana que castiga mucho la homosexualidad y esto llevará a la creación de las primeras sociedades cerradas.

Ya hacia el siglo XVIII, a medida que se aparta a Dios de la teoría del mundo y que se sabe que el combustible de la eyaculación no es limitado, la homosexualidad masculina sigue siendo un comportamiento inaceptable porque juega con los roles de poder, pero no es un delito si no es un escándalo público y no tiene una vocación subversiva.

Cuando llegan los primeros regímenes liberales en el siglo XIX y se hacen las primeras constituciones, muchos países consideran que ya no se puede penalizar. Entonces, si no era un delito, pero no lo querían normalizar, ¿en qué lo convertían? En una enfermedad.

P. El hecho de tildar a los homosexuales de enfermos desvía la mirada de la culpabilidad. Un delito es culpa de la persona en cuestión, pero una enfermedad no se elige...

Hasta cierto punto. ¿Esta persona quiere curarse? Nos encontraremos con que, en vez de ingresar en la cárcel, los homosexuales ingresan en manicomios. Por eso es importante que a finales de los años sesenta del siglo XIX aparezca la palabra ‘homosexual’. Hasta el momento, se les llamaba sodomitas o uranitas.

La persona que utiliza por primera vez la palabra ‘homosexual’ en 1869 es un poeta, no un científico, que busca un término neutro que no haga referencia ni al pecado ni al delito. A partir del momento en que se crea una categoría objetiva, podemos pensar en la creación de una identidad colectiva para toda esta gente con la misma tendencia sexual. Desde entonces es cuando comienza el larguísimo proceso de normalización de la homosexualidad.

P. ¿Considera que históricamente España ha tenido un mayor grado de aceptación de la homosexualidad? Aquí se despenalizó antes que en Alemania o en Inglaterra y fue uno de los primeros países del mundo en legalizar el matrimonio homosexual en 2005...

A pesar de las apariencias, la homosexualidad era más perseguida en los países protestantes que en los países católicos durante los siglos XVI, XVII y XVIII. Si eres católico y cometes un pecado, te puedes confesar y arrepentir, pero si eres protestante, lo llevas contigo y lo tienes que resolver tú mismo con Dios. ¿Y qué pasa si no lo haces? Que lo resolverá la comunidad a través del control social.

A partir del siglo XIV, se instala en Europa la idea de que cuando hay una epidemia o una hambruna hay dos posibles causas que han despertado la ira divina: o bien se ha dejado vivir a los judíos entre cristianos –los asesinos de Jesús– o bien se ha permitido a los sodomitas. Como en los países católicos existía la posibilidad de arrepentirse, había una tolerancia displicente. Trumbach habla del régimen sexual antiguo, que es el que tolera la homosexualidad, y el régimen sexual moderno, que la condena.

El régimen sexual antiguo dura más en los países católicos, en el mundo mediterráneo y, por eso, en España hay una tolerancia más alta respecto a otros países europeos, siempre que se cumpla la condición de la invisibilidad.

P. La burguesía del siglo XIX oculta la homosexualidad...


El mundo homosexual en Catalunya o en Barcelona tiene tres manifestaciones concretas. En primer lugar, la cultura homosexual de la cual hemos encontrado poco rastro, que implica la celebración de determinadas fiestas o la existencia de locales. En segundo lugar, la homosexualidad que busca las relaciones ocasionales y furtivas en teatros o en baños públicos. Y, por último, la homosexualidad socialmente "aceptada" que practicaba gente integrada y casada. De la misma manera que se permitía que los hombres poderosos tuvieran una amante.

Cuando un hombre tenía una relación homosexual permanente, no causaba desórdenes públicos y llevaba una vida formal, no había nada que decir. Esta era la más extendida, pero también la más invisible, porque sin documentación personal, cartas o diarios, es imposible de detectar.

P. Sin embargo, durante el franquismo hay un retroceso. La homosexualidad vuelve a ser delito y es motivo de "peligrosidad social"...


Aparte de toda la hipocresía moral y social que había, no es verdad que el franquismo persiguiera por igual a todos los homosexuales. Este régimen hace una distinción social muy clara. Cuando nosotros miramos los más de 400 procesos que hay en los tribunales de Barcelona, la inmensa mayoría son hombres jóvenes, solteros, sin trabajo conocido o poco cualificado, sin familia o que han venido de fuera. No encontramos catalanes casados con hijos.

La policía franquista reprime dos tipos de homosexuales: los chaperos, es decir, chicos jóvenes que ejercen la prostitución, y los travestidos que actuaban en locales y fiestas. La represión homosexual del franquismo es clasista: mientras el señor de buena familia recibía una reprimenda, el chapero era trasladado a la comisaría de Via Laietana.

P. Si los homosexuales de buena familia no tenían problemas con la justicia y vivían cómodos a la sombra, ¿cuándo nace la necesidad de reivindicarse públicamente como tal?

Aparece más o menos al mismo tiempo que el término ‘gay’. Los cambios de los años sesenta, el amor libre y el disfrute del propio cuerpo generan la reivindicación de ser uno mismo. Toda aquella gente que pensaba que era aceptable vivir su homosexualidad en privado para estar tranquila, de repente reivindica que forma parte de su identidad personal.

P. Por otro lado, el reconocimiento del lesbianismo viene de la mano de la segunda ola feminista...

Sí, porque la homosexualidad masculina, en general, es misógina. La reivindicación del lesbianismo no viene de los hombres homosexuales, sino del feminismo. No considero que sea igual el movimiento de las lesbianas que el de los gays, porque estos fueron más aceptados por el ‘establishment’.

P. ¿Cómo encaja la transexualidad en todo esto?


Transexualidad ha habido siempre. Pero hay pocos casos conocidos y la mayoría terminaron en la hoguera. Siempre ha sido muy mal tolerada y en el siglo XIX, cuando deja de ser un delito, pasa a ser considerada una forma de esquizofrenia.

P. Hemos visto cómo a lo largo de la historia la homosexualidad ha sufrido una represión más o menos fuerte. ¿Considera que actualmente estamos sufriendo una regresión a nivel social?


Hubo unos tiempos en los que la ley siempre iba detrás de la realidad social. Lo único que se esperaba era que se legalizara aquello que ya existía. Ahora estamos llegando a la situación contraria. Ya hay unas leyes de equiparación de derechos aprobadas, pero hay sectores de la sociedad que están involucionando. Una involución ideológica que lo afecta todo: es misógina, racista, homófoba, tránsfoba...

Esta reacción es una respuesta al miedo. Hasta hace 20 años había unas cuantas certezas: si estudiabas en la universidad el ascensor social funcionaba, encontrabas una pareja, un piso y un trabajo hasta la jubilación. Hoy en día, nadie se lo cree y nadie sabe cuál es la alternativa. Por este motivo, la gente mira hacia el pasado y piensa que era mejor. La sociedad culpa a los políticos y por eso surgen movimientos reaccionarios que fomentan la homofobia y el racismo. Son reacciones viscerales de miedo y si no sabemos gestionarlas, terminaremos teniendo consecuencias nefastas.

viernes, 21 de enero de 2022

#hemeroterca #lenguaje | Carme Junyent: “El lenguaje inclusivo es una imposición, y ya está bien”

El País / Carme Junyent //

“El lenguaje inclusivo es una imposición, y ya está bien”.

La lingüista y profesora feminista Carme Junyent edita el libro ‘Som dones, som lingüistes, som moltes i diem prou’ (Somos mujeres, somos lingüistas, somos muchas y decimos basta), un alegato contra la escritura y el habla no sexista.
Borja Hermoso | El País, 2022-01-21
https://elpais.com/sociedad/2022-01-21/el-lenguaje-inclusivo-es-una-imposicion-y-ya-esta-bien.html 

Carme Junyent (Masquefa, Barcelona, 66 años) es profesora en la Universidad de Barcelona, lingüista, africanista y feminista. Ha coordinado para Eumo Editorial el libro Som dones, som lingüistes, som moltes i diem prou (Somos mujeres, somos lingüistas, somos muchas y decimos basta), en el que toman parte 70 autoras. Es un alegato contra el lenguaje inclusivo o no sexista. Junyent aborrece las fórmulas “señores y señoras”, “ellos y ellas”, “niños y niñas” y apuesta por el masculino plural como genérico que incluye el femenino. Carme Junyent está muy enfadada.

Pregunta. “Somos mujeres, somos lingüistas, somos muchas y decimos basta”. ¿Basta a qué?
Respuesta. Con lo de “decimos basta” yo estaba pensando en el Diguem no de Raimon. Todos tenemos ganas de decir no a muchas cosas varias veces al día.

P. Ya, pero usted tenía en mente un “basta” más concreto.
R. Sí, todo esto del lenguaje inclusivo es una imposición desde arriba, y quería decir que ya está bien. Y que quien quiera hablar y escribir así que lo haga, pero que a los demás nos dejen en paz.

P. ¿Cree que el lenguaje inclusivo ayuda en la lucha de la mujer por la igualdad o al contrario?
R. Muchas veces ese lenguaje ridiculiza la lucha de las mujeres. Y obstaculiza el mensaje, porque acabamos hablando de cómo se dicen las cosas en vez de qué se dice.

P. Eso hoy en día ocurre todo el rato, y en muchos ámbitos.

R. Sí, pero en esta cuestión, como se supone que los que proponen ese tipo de lenguaje son los buenos y los que tienen la razón, pues aún son más dogmáticos.

P. ¿Es usted feminista?
R. Soy feminista porque no puedo ser otra cosa, pero no he hecho este libro por ser feminista, sino por ser lingüista. Y sé que ese lenguaje no solo no aporta nada, sino que lo complica todo.

P. Está enfadada porque quienes impulsan el lenguaje inclusivo pasan de los lingüistas, ¿no?
R. Sí. Alguien tiene una ocurrencia y empieza a proponer cosas. Cosas que, si sabes cómo funcionan las lenguas, no tienen sentido. Pero como nadie escucha a los profesionales... Aunque tampoco los profesionales han hablado.

P. Sí, se le ve molesta con eso.
R. “Molesta” no es la palabra, pero la mayoría no quiere complicarse la vida. Pero estamos perdiendo tiempo y recursos en algo que no sirve para nada... porque, por ejemplo, ya hemos constatado que las niñas se autoexcluyen. Hay niñas que tú les dices “Esta película es para niños” y te contestan: “¿Y para niñas no?”. Y yo creo que eso es negativo. De todas formas, todo eso de que los profesionales no hablan ocurre en el caso del catalán, ¿eh? En el caso del castellano la RAE sí que dejó clara su postura y dijo que esto no tenía sentido, y lo hizo con un informe muy razonado de Ignacio Bosque, al que le montaron una campaña de descrédito. Aquí, el Instituto de Estudios del Catalán no dice nada. La excusa suele ser que esto, si se acaba aceptando por la gente, ellos tendrán que aceptarlo. Hay profesores que obligan a sus alumnos a escribir así. ¿Quién ampara al alumno? En la enseñanza hay directrices claras. Los textos que publica la Universidad de Barcelona están todos escritos así. Eso sí, no han consultado a ningún filólogo.

P. ¿Y la Administración?
R. Igual. La Generalitat no acepta ningún proyecto que no esté escrito en lenguaje inclusivo.

P. ¿Y la comunidad LGTBIQ, dónde queda con el “ellos y ellas”?
R. En que todos los que no se sienten ni hombre ni mujer quedan excluidos. En los transportes públicos de Ámsterdam han quitado los desdoblamientos de género porque discriminaban al colectivo LGTBIQ. El problema no es la lengua. El problema es que nos acepten a todos como somos y que podamos vivir la vida que queremos. Si alguien conoce un cambio social producido como consecuencia de un cambio lingüístico, yo me replanteo todo. Pero no hay ejemplos de eso.

P. Oiga, ¿por qué en este libro solo escriben mujeres?
R. Porque no tuve valor para pedirle a ningún colega que pasase por lo que yo pasé… seguro que en su caso sería peor, por el agravante de ser hombre.

viernes, 5 de febrero de 2021

#hemeroteca #trans #universidades | La primera asignatura en Medicina sobre la realidad trans: "Les explicamos a los médicos quiénes somos"


La primera asignatura en Medicina sobre la realidad trans: "Les explicamos a los médicos quiénes somos".

La Universitat de Barcelona estrena una optativa para sensibilizar a los futuros facultativos contra la discriminación del colectivo en el ámbito sanitario y también fuera de él.
Pau Rodríguez | El Diario, 2021-02-05
https://www.eldiario.es/catalunya/primera-asignatura-medicina-realidad-trans-les-explicamos-medicos_1_7195551.html 

La relación de las personas transexuales con el sistema de salud ha sido históricamente traumática. La situación ha ido mejorando, pero todavía hoy casi la mitad de los integrantes de este colectivo asegura haber sufrido algún tipo de discriminación o haber cancelado citas médicas por miedo, según una encuesta de 2019. "Uno de los pasos para cambiarlo es mejorar la formación del personal sanitario", afirma Judith Juanhuix, activista trans y exportavoz del colectivo Generem.

Una de las primeras iniciativas universitarias en España para abordar la realidad trans dentro de una facultad de Medicina ha arrancado esta semana. El viernes, una treintena de alumnos de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universitat de Barcelona (UB) se conectaron vía ‘streaming’ a la primera clase de la asignatura optativa 'Diversidad de Género: las personas TRANS*'. "Hasta ahora los médicos nos decían a nosotras quiénes éramos. ¡Ahora se lo diremos nosotras a ellos!", proclamaba Juanhuix a pocos días de empezar.

La optativa consiste en unas 50 horas de docencia y corre a cargo de la doctora Pepita Giménez-Bonafé, del Departamento de Ciencias Fisiológicas, que antes impartía clases de fisiología, lactancia materna y sistema reproductor. Fue a partir de su experiencia que empezó a detectar una importante falta de conocimiento de sus alumnos sobre la realidad de las personas trans. "Primero empezamos invitando a personas trans a que nos hicieran charlas sobre sus malas experiencias en la sanidad pública, sobre su discriminación en todos los ámbitos de la sociedad, pero ante el desconocimiento generalizado decidimos sacar adelante la asignatura", explica Giménez-Bonafé.

Para ello, la UB ha contado con la colaboración de algunos miembros del colectivo trans, como la propia Juanhuix o Sofía Bengoetxea, de En Femme. También han participado algunos miembros de Trànsit, el servicio público de atención sanitaria para las personas trans en Catalunya y una referencia desde hace años para numerosas administraciones, aunque su fundadora, la ginecóloga Rosa Almirall, se ha mostrado algo crítica con la propuesta. Es una iniciativa "loable", reconoce, pero añade que hubiese sido "más efectiva" una formación del profesorado sobre estas cuestiones que una optativa que llega a unos pocos estudiantes

Hacia la despatologización
¿Qué estudiarán los alumnos de esta optativa? A pesar de ser un Grado de Medicina, se podría decir que el objetivo de la asignatura es que los futuros facultativos dejen de ver a las personas trans como pacientes. Como personas que necesitan diagnósticos y necesariamente tratamientos hormonales. El planteamiento de la optativa es casi el contrario: ofrecer a los estudiantes una visión sobre los problemas psicológicos y sociales que sufren las personas trans por el hecho de serlo.

"Para mí es clave que se imparta la asignatura dentro del Grado, y no como una especialidad, para que llegue a todos los médicos, particularmente a los médicos de familia, donde todavía hay mucho desconocimiento", expresa Juanhuix. Esta mujer trans, de 49 años, añade: "Debemos procurar una formación de carácter social para que sepan acompañar a las personas trans en su recorrido, con los cambios corporales que puedan acometer, pero no necesariamente", argumenta.

La asignatura empieza de hecho abordando la historia del colectivo trans, particularmente la represión dentro del franquismo y el movimiento de liberación LGTBI. "Luego trataremos las implicaciones de ser trans en la educación, en el mundo laboral, en los espacios públicos, el deporte...", enumera Giménez-Bonafé. También harán un repaso a las cuestiones más puramente médicas, como los procesos de hormonación o la cirugía a la que se someten algunos para completar el cambio de sexo, y a los aspectos administrativos y legales.

Esto último está estrechamente ligado a una de las grandes reivindicaciones del colectivo trans respecto al sistema de salud, y es que se les deje de pedir un diagnóstico psiquiátrico de "disforia de género" para poder empezar el proceso de tránsito, así como haber estado dos años hormonándose. Algunas comunidades ya lo evitaban, y en Catalunya está el ejemplo del servicio Trànsit. Pronto podría cambiar en toda España si se aprueba la nueva Ley Trans, en cuyo borrador, elaborado por el Ministerio de Igualdad (UP), se prevé que las personas trans puedan cambiar de sexo legal sin necesidad de pruebas médicas. Pero no está claro que se vaya a aprobar, porque el PSOE se opone.

"Le daba bibliografía a mi médico"
Sofía Bengoetxea, una mujer trans de 62 años que también participa en la asignatura, explica que ella, por ejemplo, nunca se ha sentido "mal" con su cuerpo. "Nunca he tenido una necesidad imperiosa de operarme o de someter mi cuerpo a una idea de género concreta", expone. En su caso, hizo el tránsito a mujer hace relativamente poco. Y se lo tuvo que explicar bien a su médico de cabecera. "Le dije que había cambiado de género, que ya no me llamaba Albert sino Sofía, y tuve que darle bibliografía para que leyese un poco sobre qué es ser una persona trans", relata.

Bengoetxea explica que no dio el paso para hacer el tránsito hasta que no conoció el servicio Trànsit, que ponía todas las facilidades sin necesidad de diagnósticos. Hasta entonces, conocía las malas experiencias de sus amigas en la Unidad de Género del Hospital Clínic. "Algunas salían llorando porque no cumplían con los criterios", describe. "A mí nunca se me pasó por la cabeza ir a mi centro de salud y preguntar al médico de cabecera por terapias hormonales, por ejemplo. Primero, porque sabía que no tendría ni idea. Y segundo, porque me iba a derivar al Clínic", añade.

A lo largo de la asignatura, se tratarán también los derechos reproductivos de las personas trans y la situación de los niños y adolescentes, ambas muy conectadas también con lo que pueda recoger la nueva legislación. Esta prevé que todas las personas trans con capacidad para gestar, se identifiquen como hombres o personas no binarias, podrán tener acceso a las técnicas de reproducción asistida, algo que de nuevo ya está contemplado en algunas comunidades autónomas.

domingo, 31 de enero de 2021

#hemeroteca #trans #universidades | Nace una asignatura en Medicina para reducir los casos de transfobia y discriminación en la sanidad


Nace una asignatura en Medicina para reducir los casos de transfobia y discriminación en la sanidad.

La pionera asignatura de 'Formación en Diversidad de Género: las Personas Trans' se imparte ya de manera online en la Universidad de Barcelona.
Diego Sánchez | La Sexta, 2021-01-31
https://www.lasexta.com/noticias/sociedad/nace-una-asignatura-en-medicina-para-reducir-los-casos-de-transfobia-y-discriminacion-en-la-sanidad_202101316016dcad54986800018d7832.html

A los 45 años, Sofía Bengoetxea, activista y portavoz de Generm!, decidió mostrarse como se sentía, una mujer trans. Después de superar muchos obstáculos, lo único que pide cuando va al médico es que no la traten como una enferma mental. "No queremos esa visión patologizadora que nos dice tenéis que tener una enfermedad o un trastorno para poder ser", cuenta a laSexta.

Para terminar con la falta de estigma y la falta de formación entre los médicos, la Universidad de Barcelona imparte por primera vez en España una asignatura sobre las personas trans dirigida a los estudiantes de Medicina.

Pepita Giménez, profesora de la asignatura en el centro, explica que al futuro médico se le va a enseñar cómo tratar a estas personas, "que un hombre genéticamente hombre que ahora es mujer vaya a consulta a un urólogo y que ella pueda necesitar una analítica de próstata", explica.

Debido a la pandemia, esta optativa se ofrece vía online y son ya 22 futuros doctores los que se han apuntado, decididos a acabar con la transfobia y la discriminación

"Creo que es necesario que un buen profesional tenga estas asignaturas para poder ejercer bien su profesión, tienes que incluir todos", reconoce Paula Martínez, alumna de esta asignatura. Lo mismo considera otro alumno que cree que con la asignatura se puede aprender a "darles dignidad y saber acompañarlas en el proceso hasta donde ellos quieran".

jueves, 28 de enero de 2021

#hemeroteca #trans #universidades | Medicina crea una asignatura para atender a personas trans


Medicina crea una asignatura para atender a personas trans.

La UB es pionera en la formación en diversidad de género.
Cristina Sen | La Vanguardia, 2021-01-28
https://www.lavanguardia.com/vida/20210128/6203990/medicina-crea-asignatura-atender-personas-trans.html 

Este viernes se pone en marcha la asignatura 'Diversidad de Género: las personas Trans' en la facultad de Medicina de la Universitat de Barcelona (UB), una iniciativa pionera en España y cuyas plazas ya están llenas. De la mano de la doctora Pepita Giménez-Bonafé, la asignatura tiene como objetivo que los futuros profesionales sanitarios se adentren en “la diversidad de género con una visión biopsicosocial” que les permita atender a las personas trans cuando necesiten algún servicio de salud.

Giménez-Bonafé, profesora del departamento de Ciencias Fisiológicas, ha sido la impulsora de esta asignatura, que será una optativa, al entender que hasta ahora ha existido un vacío, una falta de atención especializada y un desconocimiento de las diversas realidades y necesidades de las personas trans. Una realidad trans que incluye, explica, a personas transgénero, transexuales, no binarias, fluidas y travestidas.

La asignatura se plantea así desde una mirada global, por lo que abordará desde cuestiones legales, psicológicas, sociales y médicas. Hay que eliminar el estigma, subraya, y acabar con situaciones de transfobia en el ámbito sanitario.

Hace dos años que Giménez-Bonafé empezó a trabajar en el diseño de esta asignatura al ver que en sus clases cuando invitaba algún ponente para hablar de las personas trans los alumnos siempre pedían más información. “Asimismo, las personas trans que acudían a los seminarios a explicar su experiencia siempre trasladaban que los médicos no las entendían, muchos decían sentirse maltratados”. Se hacía evidente, indica, que faltaba dar un paso en la formación médica.

Para elaborar el programa de la asignatura contactó con colectivos de persona trans, que siempre han visto con recelo el sistema médico. En esta línea, el programa docente subraya la necesidad de alcanzar el conocimiento básico “de la vulneración de derechos fundamentales que supone una deficiente atención”. Y se subraya que se las ha de atender como “usuarias y no como pacientes”.

El recorrido académico va desde la comprensión de marco teórico (qué es el sexo, el género, la orientación sexual, la identidad...), la historia de la transexualidad, las historias vividas por mujeres y hombres trans, las implicaciones en la sociedad, la infancia, los modelos de atención en la salud, los aspectos psicólogos, el ámbito médico (pautas hormonales y modificaciones quirúrgicas), la reproducción y la sexualidad. Y también se abordarán cuestiones legales.

Con un programa estimado de 50 horas para esta asignatura, durante el cuatrimestre intervendrán en las clases miembros del servicio Trànsit (del Servei Català de la Salut). En cambio, no hay participación de la Unidad de Identidad de Género del hospital Clínic, ya que colectivos trans rechazan el diagnóstico de disforia de género sobre el que se trabaja.

También participarán en las clases las asociaciones Generem, EnFemme y Chrysallis (dedicada a los menores), así como Judith Juanhuix y Sofía Bengoetxea, referentes en el movimiento trans en Catalunya.

miércoles, 28 de marzo de 2018

#hemeroteca #arte #violenciamachista | Elena Fraj Herranz: “Los estereotipos de la violencia machista sirven a los hombres que no quieren perder sus privilegios”

Imagen: Ara / Elena Fraj Herranz
Elena Fraj Herranz: “Los estereotipos de la violencia machista sirven a los hombres que no quieren perder sus privilegios”.
Félix A. Rivas · Investigador y etnógrafo | Ara, 2018-03-28
http://arainfo.org/elena-fraj-herranz-los-estereotipos-de-la-violencia-machista-sirven-a-los-hombres-que-no-quieren-perder-sus-privilegios/

Elena Fraj Herranz se dedica al campo de la docencia, la investigación y la producción artística. Da clases en la Universidad de Barcelona. Realiza investigaciones independientes, y produce y realiza audiovisuales comerciales y artísticos. Es comisaria de la exposición “Supervivientes. La violencia machista como tema en el arte contemporáneo del Estado Español”, visitable en la Sala Juana Francés de Casa de la Mujer de Zaragoza.

Llego un poco pronto a la sala de exposiciones y paseo entre fotografías, montajes y monitores apagados. Me detengo mucho rato delante de cientos de pañuelos de papel clavados en la pared, fijándome en los juegos de luces y sombras que producen. Me paro también ante unos cuadros de punto de cruz hasta que un nudo en la boca del estómago me hace dejar de leer y continuar caminando. Uno de los monitores se enciende y muestra el cuerpo de una mujer en el suelo con manchas rojas de sangre.

P. ¿En qué consiste esta exposición?

R. Es un recorrido por las obras de arte producidas en el Estado Español cuyo tema es la violencia machista. Abarca desde los años 70 hasta la actualidad. Surge de una investigación que hago en el 2015 en el Centro de Estudios e Investigación del MACBA de Barcelona, y encuentro que hay un hilo que se puede recorrer a través de las obras para saber cómo se han producido las imágenes de las violencias machistas en el arte, pero está totalmente relacionado con la sociedad, con la percepción de la violencia machista a nivel general. Y veo que hay ahí un recorrido muy interesante que hacer, que no está construido ese relato. En principio iba a hacer un artículo y al final me decanto por hacer una exposición. No están todas las obras que he encontrado, pero por una cuestión de espacio físico y de tema presupuestario he hecho una síntesis.

P. ¿Has seguido un hilo cronológico para mostrar las obras seleccionadas?

R. Sí, lo he hecho un poco cronológico porque hay dos ejes importantes: el jurídico y el político. Las políticas que se hacen desde el Estado repercuten directamente en cómo se perciben las violencias. Y también siguiendo las luchas feministas. No digo que sea una cuestión de evolución pero sí que las obras de los 70 hay que situarlas en el Tardofraquismo o bien en la Transición. Y los activismos feministas y la legislación vigente sobre las mujeres de ese momento son muy diferentes a los actuales.

P. ¿Entonces las artistas podrían ser unas catalizadoras del sentir sociopolítico de cada momento?

R. Para mí lo que están produciendo las artistas está totalmente en relación con los activismos feministas, tanto si perteneces a esos activismos como si no. Pero están poniendo sobre la mesa unos imaginarios de la violencia y unas reivindicaciones que están al lado de las luchas feministas y que, quizá, muchas de ellas no se encuentran en las instituciones.

P. Explícanos por favor algunos hitos del hilo cronológico que articula la exposición.

R. Una primera obra del año 77 es la titulada “Discriminación de la mujer” de Eulalia Grau. En ella trabaja con material apropiado de los medios de comunicación en el que aparecen mujeres en situación de subalternidad respecto a los hombres. Contrasta imágenes de los espacios públicos de los hombres como el fútbol, o los bares, o de hombres consumiendo porno frente a imágenes de mujeres que están trabajando, limpiando, cuidando de los hijos, en cárceles, o mujeres que están deprimidas o enfermas, tratadas médicamente. Ese sería un hito, de los años 70. Es del 77 esta obra.

Y una última pieza es la de Gema Rupérez donde no hay ninguna figura de mujer y representa muy bien la saturación de imágenes y relatos que tenemos ahora mismo. En las noticias cada día se habla de las violencias machistas, hay una hiperrepresentación que yo le llamo, casi una saturación del tema. Y en este caso ella representa los feminicidios, 924 pañuelos de papel, uno por cada una de las mujeres asesinadas desde el año 2003 hasta ahora según datos del Gobierno, que sabemos que son muchas más. Ella está representando de una forma completamente distinta, más propia de la actualidad.

P. Esa es una pregunta que plantea la exposición y que está en el debate de la calle, ¿cómo representar hoy en día la violencia machista y, sobre todo, a sus víctimas?

R. Yo lanzo la pregunta y trato de responderla a través del taller que hemos hecho.

P. ¿Un taller previo al montaje de la exposición? ¿Cómo fue ese taller?

R. Lo que hicimos fue juntar a estudiantes de la Escuela de Diseño de Aragón con mujeres que habían pasado por una situación de violencia. Simplemente con ese encuentro los estudiantes se llevaron una idea muy diferente de lo que ellos creían, de ese estereotipo de mujeres pasivas, quizá con un cierto punto de ignorancia, mujeres que en el fondo quieren eso, que quizás no tienen un nivel cultural suficiente como para entender que las están maltratando. Se dieron cuenta de que una víctima de violencia puede ser cualquier mujer, y percibieron la complejidad de cómo se puede llegar a estar en una situación de este tipo. Entonces, con la limitación de los días que teníamos, generamos unos vídeos con esta idea de fondo, planteando cómo representar estas situaciones teniendo en cuenta estos estereotipos que nos vienen cada día en los medios, de la violencia machista como algo excepcional, de unos perfiles concretos de la víctima y del agresor como “monstruo”.

P. Esos estereotipos tan presentes ¿en qué se apoyan?, ¿para qué sirven?

R. Sirven básicamente para no asumir que es una cuestión estructural, que es un problema colectivo y que los hombres se tienen que poner las pilas. En la sociedad hay unos sujetos que tienen poder sobre otros. Esos sujetos no quieren perder sus privilegios y una manera de no perderlos es relatar que son casos anecdóticos, que lo que ocurre es que el vecino del quinto es un poco agresivo…

P. Y frente a estos estereotipos ¿la práctica artística puede ofrecer una alternativa?

R. Puede hacerlo siempre y cuando se sitúe en el terreno. Es decir, siempre y cuando las voces que hablen sean voces protagonistas que saben de lo que están hablando y se sitúen en lo que está pasando. El arte por sí mismo no va a solucionar nada si los procedimientos artísticos no se insertan en los procedimientos sociales.

He de decir también por qué me interesa investigar las representaciones de las violencias machistas. Lo hago desde mi supuesto lugar como profesional en el mundo de la producción cultural y visual, pero también porque vengo atravesada por un proceso de violencias machistas a través de mi familia. Yo vi una situación de violencia a través de mi padre, también a través de una pareja pero especialmente de mi padre. Y de ahí sale sensación de no sentirme representada en muchas de las cosas que estoy viendo y la pregunta de por qué no me siento representada. Es decir, que también mi figura está muy dentro del proyecto.

P. La propia investigación y el comisariado de la exposición, ¿cómo los has vivido? Si te sientes parte de esto, supongo que habrán tenido una repercusión en ti.

R. Sí. Me ha dado mucha alegría encontrar obras de mujeres que en los 70, en los 80, están ya hablando de esto. Estamos acostumbradas a ver obras de hombres y, de repente, ver obras de mujeres representando mundos de mujeres me ha dado tranquilidad y la sensación de que no estoy sola en el mundo. Me da mucha alegría y, a la vez, momentos duros, de una emocionalidad que te atraviesa, porque hay obras que son duras. Pero ha habido una conexión, sí.

P. Me viene todo el rato a la cabeza la idea de cómo puede ser útil a las mujeres en general, y a las supervivientes en concreto, que se lleven a cabo este tipo de acciones culturales. ¿Qué les aporta, qué beneficios les trae la visibilización de estas visiones artísticas de la violencia machista?

R. También desde el punto de vista más personal, creo que es importante ver que hay muchas obras que representan cuerpos agredidos, mujeres que son víctimas, porque hay un derecho a reconocerse víctima. Como mujer protagonista, primero yo tengo el derecho de que se me reconozca social y colectivamente que soy una víctima. Y segundo que se me respete la privacidad, pero el derecho a reconocimiento de víctima yo lo tengo. Que no se me victimice, yo soy una superviviente porque soy una mujer que no ha parado de hacer cosas. Eso por un lado y por otro, esta exposición está muy centrada en la figura de las mujeres pero creo que falta otra exposición que apele a los hombres. Es que hay una necesidad de expresar esto por parte de las mujeres. Ahora le ponemos nombre, violencia machista, maltrato, pero hace 40 o 50 años quizá no había muchos nombres. El arte es una manera de contar.

P. ¿Has visto alguna conexión entre la violencia más física y privada con esa otra violencia de carácter institucional?

R. La violencia institucional en la Transición la vemos muy obvia. Luego viene el periodo del Partido Socialista que genera las instituciones de las mujeres como el Instituto de la Mujer. A finales de los 80 y en los 90 parece que las instituciones están con el tema de las mujeres, se legisla. Y a finales de los 90 hay un poco de desmovilización de los activismos. Cuando se llega a las instituciones se desmoviliza un poco en la calle. Pero aunque haya legislaciones en contra de la violencia machista nunca deja de haber violencia institucional. Siempre, de una manera u otra, lo privado y lo institucional está conectado.

P. ¿Tal vez sea menos explícita esa violencia institucional?

R. La violencia institucional está en la policía, los psicólogos, los médicos, el sistema educativo…, claro que la hay. Tú te acercas a una institución a pedir ayuda y verás cómo te recibe. Y más si tienes en cuenta las violencias psicológicas. Es acercarte a la policía, decir violencia psicológica y depender totalmente de la persona que te atiende. Es muy difícil poner una denuncia u obtener una condena por violencia psicológica. Y la violencia psicológica simplemente es un paso previo a la violencia física, forma parte de un mismo proceso. Evidentemente los jueces no aplican la ley. Lo estamos viendo cada día en las sentencias porque según cómo va vestida la víctima es más o menos un delito. Eso es violencia institucional. Y eso la sociedad lo ve. Entonces en la violencia privada los hombres saben que están legitimados para hacer todo eso, están amparados por la institución.

P. Hablando de la obra de Gema Rupérez me ha parecido que sugerías que la imagen del cuerpo había desaparecido del tratamiento actual de la violencia machista en el arte.

R. Sí, en la de Sara Berga tampoco hay cuerpos. El giro yo creo que lo da el vídeo de Virginia Villaplana. Es la imagen de una modelo publicitaria que está tendida, como muerta, y ella lo que hace es acercar y reencuadrar la imagen hasta que al final aplica como con un zoom y lo que se ve es la trama, solo puntitos. Es como que no ves la imagen si no la materialidad de los medios de comunicación. Yo creo que ella ahí empieza a reflexionar sobre las violencias sobre las mujeres, el año 97, justo después del asesinato de Ana Orantes, cuando los reality shows empiezan a hablar de la violencia doméstica.

P. La fecha de la inauguración, el 7 de marzo, resulta un poco especial por el efervescente ambiente social en estos días debido a la huelga feminista del 8M.

R. Sí, iba a ser para noviembre pasado pero al final lo retrasamos y ahora vino para el 8 de marzo. Es un momento muy interesante ahora. Yo creo que el feminismo se ha hecho mainstream de alguna manera, se ha puesto casi de moda. Es un momento para hilar fino.

P. ¿Cuál sería el reto ahora?

R. Yo lo vuelvo a decir, que los hombres se pongan las pilas. Los hombres tienen que dar un paso atrás, tienen que hablar entre ellos y tomar cartas en el asunto. Todos los hombres conocéis a otros hombres que no se han portado bien con sus parejas. Hay un mundo de hombres, un lenguaje y unos códigos de hombres. Nosotras no podemos entrar ahí. Nosotras solamente podemos unirnos, apoyarnos para ser fuertes y tirar para delante. Y enfrentarnos a quien haya que enfrentarse si hay que hacer autodefensa. Pero lo que no podemos es encargarnos de convencer a los hombres de que tienen que cambiar, esto os lo tenéis que hacer vosotros. Entonces la siguiente exposición debería ser con un hombre comisariando y con trabajos de hombres.

sábado, 6 de enero de 2018

#hemeroteca #mayores #lgtbi | Vida lejos del armario

Imagen: El Periódico / Celbración solidaria en la Fundació Enllaç
Vida lejos del armario.
La Fundació Enllaç lleva 10 años defendiendo los derechos y la dignidad de las personas mayores LGBTI en situación de vulnerabilidad. El grupo da charlas de sexualidad a ancianos.
Anna Rocasalva | El Periódico, 2018-01-06
http://www.elperiodico.com/es/eixample/20180105/fundacio-enllac-10-anos-derechos-lgbti-6533119

En la sede de la Fundació Enllaç (Rosselló, 328), un cartel en la pared exige la reflexión del lector: "¿Cuando ya no estés te gustaría que otros decidiesen por tu pareja? ¿Quién se ocupará de ti y de tus cosas si algún día lo necesitas?". La respuesta se concentra en forma de lema en otra pared: "Ya somos mayores para volver al armario". Toda una declaración de intenciones que los miembros de la entidad repiten como si de un mantra se tratase. Porque ellos lo tienen claro, al envejecer y perder facultades, no quieren renunciar a todo por lo que lucharon y tanto les costó conseguir.

La Fundació Enllaç se creó en el 2008 para defender los derechos y la dignidad de las personas mayores LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales), en especial en situaciones de vulnerabilidad. "¿Qué pasa si el cuidador que viene a casa es homófobo? -se preguntan los miembros de la fundación- ¿O si hay que ir a una residencia donde no se respeta la orientación sexual de los usuarios? ¿Habrá que volver al armario de nuevo?".

Generación luchadora
Los objetivos de Enllaç son varios. El primero es dar a conocer la existencia de las personas LGBTI de edad avanzada "porque hasta ahora la opinión pública ha percibido la homosexualidad asociada a la juventud y la fiesta", explica el presidente de la fundación, Joan-Andreu Bajet. "Y connotar a la gente mayor de una dimensión sexual también es importante para la misma concepción de vejez", añade.

"La creación de la fundación fue un proceso natural -comenta el coordinador de la formación de la entidad, Jaume Piqué- porque somos la primera generación LGBTI de entre 60 y 70 años con conciencia de colectivo en este país". Una generación vinculada al movimiento de liberación gay, que lideró las primeras luchas durante el régimen y la etapa posfranquista, y que en todo momento se ha preguntado: ¿qué toca ahora? Y el siguiente paso lógico, dicen sus miembros, era fundar una entidad que diera servicios de apoyo social y psicológico y asesoramiento legal al colectivo LGBTI de edad avanzada. "No queremos suplantar la actuación de la Administración, pero sí hacer de intermediarios", aclara Bajet.

"Los retos a los que se enfrenta este colectivo son la soledad, la vulnerabilidad, el aislamiento y la depresión", explica la trabajadora social y una de los 22 voluntarios Paula Rodriguez. Una situación que comparten muchas personas heterosexuales mayores, sin pareja ni hijos, pero con el agravante añadido de la homofobia, "que tiene la categoría de catástrofe social", sentencia el presidente de Enllaç. Por este motivo, la fundación también ofrece actividades de lucha contra el aislamiento, como las tertulias en la propia sede, el taller de taichí y el acompañamiento a personas mayores para dar un paseo por la ciudad.

Fundació Enllaç, junto con estudiantes de Trabajo Social de la UB, ha desarrollado un marco de formación sobre diversidad sexual y de género, y ofrece cursos generales y actividades de sensibilización. "Nos desplazamos a residencias y casals y damos la clase de sexualidad que nunca se dio en el colegio -explica Piqué-. Y te das cuenta que la gente mayor está tan preparada para hablar de estos temas como el resto de la sociedad". Una sociedad a la que aún le queda camino. "Nuestro presidente honorífico, Ignasi Pujades, dice que la fundación se creó para la próxima generación y que por eso es tan importante seguir luchando y mostrar a la comunidad LGBTI joven que hay referentes de homosexuales de edad avanzada y poner en valor su discurso", añade.

domingo, 10 de diciembre de 2017

#hemeroteca #anofobia | La Universidad de Barcelona estudia medidas contra un profesor por insultos homófobos a Iceta.

Imagen: Google Imágenes / Jordi Hernández Borrell
La Universidad de Barcelona estudia medidas contra un profesor por insultos homófobos a Iceta.
El rector califica de "inaceptable" que el docente dijera que el socialista tiene los "esfínteres dilatados".
El País, 2017-12-10
https://elpais.com/ccaa/2017/12/10/catalunya/1512936035_359750.html

La Universidad de Barcelona ha rechazado este domingo los "intolerables" comentarios homófobos vertidos por un profesor, Jordi Hernández Borrell, contra Miquel Iceta. El rector ha afirmado que estudiarán "posibles medidas" contra el director del Instituto de Nanociencia y Nanotecnología del centro, que se refirió al candidato del PSC a las elecciones del próximo 21 de diciembre como un "ser repugnante", un "impostor" que tiene "los esfínteres dilatados y baila al son de Ciudadanos y del PP". El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha tildado de "inadmisibles" estos comportamientos y ha trasladado a Iceta todo su apoyo.

El profesor ha tuiteado este domingo: "Carles: no te pongas a su nivel. Iceta es un impostor. Un ignorante y un demagogo que vive del partido desde hace 30 años. Tiene los esfínteres dilatados y baila al son de Ciudadanos y del PP. Es un ser repugnante". Horas después, cuando este mensaje y otros vertidos en la misma red social en octubre y noviembre comenzaron a ser duramente criticados en Twitter, Hernández Borrell los ha eliminado. Ha borrado también su descripción, en la que se identificaba como el director del Instituto de Nanociencia y Nanotecnología de la Universidad de Barcelona, e incluso su cuenta de Twitter.

En mensajes anteriores, el profesor se había referido a Iceta como un "payaso" y había señalado que Cataluña puede "prescindir de un ser malévolo" como él. También había asegurado tenerle un "respeto absoluto", pese a que en varios mensajes insistía en que el candidato a las elecciones catalanas por el PSC tiene los "esfínteres dilatados".

"La Universidad de Barcelona rechaza los comentarios inaceptables de Jordi Borrell, son injustificables y ajenos a los valores universitarios", ha tuiteado esta tarde la cuenta oficial del centro. Minutos después, el rector, Joan Elias, ha publicado el siguiente mensaje en la misma red social: "Totalmente inaceptables los comentarios que se han publicado en las redes sociales hoy. Estudiaremos posibles medidas".

Este domingo, Socialistes LGTBI ha lanzado una petición en la plataforma Change.org para solicitar al rector de la Universidad de Barcelona la destitución de Jordi Hernández Borrell tras sus insultos homófobos a Iceta. En la petición animan a acabar "con estas actitudes socialmente intolerables". En apenas unas horas ha conseguido miles de firmas.

El Ayuntamiento de Vilanova i la Geltrú, en la provincia de Barcelona, ha informado en Twitter, en un mensaje que ha sido retuiteado por el propio Miquel Iceta, que, "ante los comentarios homófobos", ha decidido retirar a Jordi Hernández Borrel el título de embajador de la ciudad, al entender que "no representa los valores" que quieren transmitir del municipio.

jueves, 12 de enero de 2017

#hemeroteca #violenciasexual | Ana Vidu: "Tardamos en denunciar acoso en la universidad porque su estructura feudal nos silenció"

Imagen: El Diario / Ana Vidu
Ana Vidu: "Tardamos en denunciar acoso en la universidad porque su estructura feudal nos silenció".
Ana Vidu es una de las 14 personas que denunciaron a un catedrático de la Universidad de Barcelona por acoso sexual. La Fiscalía archivó el caso al haber prescrito los hechos pero admitió que "podrían tener cabida dentro del delito de acoso sexual". "Nos hacía saber que nuestra nota estaba en sus manos. Con eso juegan los acosadores en la universidad: con el poder que tienen sobre ti".
Marta Borraz | El Diario, 2017-01-12
http://www.eldiario.es/sociedad/Tardamos-denunciar-universidad-estructura-silencio_0_600890654.html

Ana Vidu es una de las 14 personas que rompieron el silencio en 2011 y se atrevieron a denunciar a un profesor de la Universidad de Barcelona por acoso sexual. Ya no es docente, pero sigue en el departamento porque la Fiscalía archivó el caso al haber prescrito los hechos, sucedidos en el curso 2007/2008, aunque admitió que "podrían tener cabida dentro del delito de acoso sexual".

El caso fue sonado en Cataluña y promovió la creación del protocolo contra el acoso sexual en la universidad, pero las víctimas, según declararon entonces, se sintieron "frustradas e impotentes". Seis años después, Vidu, de 27 años, se reconoce en la sentencia que ha condenado a un catedrático en Sevilla y la califica de "histórica".

¿Cuando empezaron los episodios de acoso?
Nada más entrar en la universidad, en primero de carrera, que era el curso 2007-2008. Yo tenía 18 años. El profesor se dedicaba a pedir a los alumnos las notas de entrada a la carrera y a los que mejores teníamos nos mandaba emails con contenido sexual, nos invitaba a su casa, a tomar cafés... a la vez que nos decía que íbamos a tener una carrera prometedora.

También perpetró acoso de alta intensidad: tocamientos, envío de fotos... Son casos en los que la Fiscalía encontró indicio de delitos. Era una presión y persecución constante. No podíamos ni ir por la cafetería. Así durante los cuatro años de carrera y el máster, cuando decidí denunciarle.

A su denuncia se unieron otras 13 personas. ¿Había más víctimas?
Claro. Hay muchas más que no quisieron denunciar. No es fácil denunciar algo así, exponerte de esta forma. Esto ha tenido consecuencias de todo tipo para nosotros: depresión, ansiedad, problemas psicológicos... Algunos incluso dejaron la carrera. He conocido gente que, por ser víctima de acoso sexual, ha intentado suicidarse.

Lo primero que hizo en 2011 fue poner en conocimiento de la universidad lo sucedido. ¿Cuál fue la reacción?
De entrada no hubo respuesta. Había muchas resistencias, como las hay en la mayoría de universidades. Tienden a proteger los intereses de las institución y no a las víctimas. Tardó un año en enviar los casos a la Fiscalía [en 2012], tiempo en el que los delitos habían prescrito [los hechos habían sucedido entre cuatro y cinco años antes]. El caso se extiende a varias décadas, pero la universidad nunca hizo nada.

Un estudio elaborado en 2016 por un equipo de investigación de la Universidad de Barcelona sobre violencia machista en la universidad concluyó que el 91% de las víctimas no denuncia. ¿Por qué es tan difícil denunciar?
Tú sabes que tu carrera académica se va a haber influenciada por eso. El catedrático nos hacía saber todo el rato que nuestra nota estaba en sus manos. Con eso juegan los acosadores en la universidad: con el poder que tienen sobre ti. La universidad es mucho de favoritismo, de jugarte un puesto o una plaza, según tus relaciones. Eso crea mucho silencio.

¿La universidad es un espacio que propicia el acoso sexual?
Propicia la ley del silencio. El que habla sufre consecuencias. Las víctimas acaban solas si denuncian en la universidad. Cuando yo pedí cambiarme de clase el primer año, me dijeron que no hiciera caso, que eran tonterías. Acabé la carrera con premio extraordinario y en el máster empecé a tener las peores notas. ¿Qué había pasado? Que había denunciado.

¿Cómo funciona esa ley del silencio?
En nuestro caso no se hablaba nunca de esto. En primero de carrera, cuando empezó el acoso, yo no sabía que también les estaba pasando a otras personas. Tienes miedo a las represalias, así que aprendes. Aprendes a callar y a respetar ese orden de la universidad y esa estructura de poder que cree a los acosadores y cuestiona a las víctimas.

Nosotros vimos cómo se mantenía esa estructura de poder en la que a un catedrático se le hace caso por ser catedrático. De hecho, tardamos tanto en denunciar porque la estructura feudal de la universidad nos silenció. Lo ves en los pasillos, en los despachos. Hay profesores que son intocables y tu futuro puede depender de ellos. El agresor juega con ese poder y esa es su impunidad.

Una de las características de la violencia sexual es la dificultad de reconocerse como víctimas. ¿A usted le costó?
Quizás cueste ponerle nombre, pero desde el principio ves que eso no es normal. Cuesta ponerle nombre porque nadie habla.

¿Os sentisteis revictimizados tras denunciar?
Nada más denunciar. Compañeros y otros profesores querían poco contacto con nosotros. Hay gente que me dejó de saludar y de hablar y te empiezan a criticar y a cuestionarte. Es más duro denunciar en la universidad que sufrir acoso porque son mucho peores las consecuencias y las represalias que vives por romper el silencio que por estar callada y seguir sufriéndolo.

El ataque hacia el que denuncia es un ejemplo para el resto: no lo hagas porque si lo haces te pasará esto. Aun así, hay que denunciar, precisamente por eso, porque si no rompemos la ley del silencio, seguirá presente. Eso sí, las primeras que deben de dar el paso son las propias universidades.

domingo, 11 de diciembre de 2016

#hemeroteca #trans | Diego Marchante, el profesor universitario transexual logra cambiar su nombre tras años lucha

Imagen: Antena3 / Diego Marchante
Diego Marchante, el profesor universitario transexual logra cambiar su nombre tras años lucha.
Ha conseguido que en las comunicaciones oficiales del ámbito universitario se le llame según el género con el que se identifica, el masculino, tras cinco años de esfuerzos para que la Universidad de Barcelona tuviera un protocolo que permitiese hacerlo.
Carme Picart · EFE | Público, 2016-12-11
http://www.publico.es/sociedad/diego-marchante-profesor-universitario-transexual.html

El profesor de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona (UB) Diego Marchante, que es transexual, ha conseguido que en su centro de trabajo se le llame por el nombre que coincide con el género con el que se identifica. Una larga lucha que ha durado cinco años hasta que ha conseguido cambiar el protocolo interno.

Marchante explica que "hace cinco años pedí a la UB que cambiase mi nombre de mujer por el de Diego en las comunicaciones oficiales y la universidad me negó esta posibilidad alegando que antes era necesario que el cambio se reflejase en el Documento Nacional de Identidad".

Pese a la negativa, Diego Marchante recuerda el "cálido apoyo" que recibió de la Facultad de Bellas Artes donde trabaja, que "me facilitó cambiar el nombre en la puerta de mi despacho y en el buzón".

Al conocer de la existencia de alumnos en una situación parecida, Marchante decidió recurrir a la Comisión de Igualdad de la Facultad de Bellas Artes, que remitió el caso a la Unidad de Igualdad de la Universidad, que a su vez consiguió que el equipo rectoral aceptase la propuesta y posteriormente llegase al Consejo de Gobierno de la Universidad de Barcelona.

El pasado mes de septiembre, el Consejo de Gobierno de la Universidad de Barcelona aprobó por unanimidad el procedimiento para el cambio de nombre de personas transexuales y transgénero de la comunidad universitaria, así como para permitir el uso de apodos y alias en las comunicaciones que no tengan implicaciones legales.

Esta medida permite adaptar el nombre al género con el que se identifican las personas transexuales y transgénero de la comunidad universitaria que lo deseen en el carné universitario, correo electrónico, campus virtual y listado de clase.

A pesar de que este protocolo cuenta con un precedente, que es el aprobado por la Universidad Politécnica de Catalunya (UPC) en 2013, el abanico de personas que pueden acceder al cambio de nombre en la UB es "mucho más amplio, ya que incluye a todo el colectivo trans", ha explicado Diego Marchante.

A diferencia del de la UB, el protocolo de la UPC exige un certificado endocrinológico que demuestre que "se lleva dos años de tratamiento hormonal" y otro psiquiátrico, lo que puede resultar "patologizante" para las personas trans, al diagnosticarse su situación como "trastorno mental", ha valorado el profesor.

A las personas interesadas en el cambio de nombre en la UB se las entrevista personalmente, pero "no se les exige información que pueda vulnerar su derecho a la intimidad", ha explicado Marchante.

Éxito también para los alumnos
Desde la aprobación del protocolo el pasado mes de septiembre, nueve alumnos de la Universidad de Barcelona han solicitado el cambio de nombre y ser tratados en función de su género.

El profesor de Bellas Artes ha afirmado que después de una mañana "de muchos nervios", la UB "me notificó por whatsapp que iban a cambiar mi nombre". Diego Marchante reconoce haber sentido en ese momento "una gran euforia y satisfacción", ya que por fin "me sentía reconocido por la universidad" y recuerda que la respuesta del resto de compañeros fue "muy positiva", ya que "me llegaron numerosas felicitaciones valorando mi valentía".

"Desde bien pequeño mi comportamiento no fue el de una chica normal", reconoce el docente, que recuerda que el día que le cortaron el cabello "fui la persona más feliz del mundo".

Mi adolescencia fue "confusa y complicada", reconoce, pero con la llegada a la universidad "cambió todo" y, con 21 años, en el arte y el feminismo encontró "muchos referentes que evidenciaron que era un chico trans", ha confesado Marchante.

La puesta en marcha del protocolo es un "logro importante" ha valorado el profesor, quien reconoce que "aún queda mucho camino por recorrer", y que explica que la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) "se han puesto en contacto con nosotros, interesándose por el protocolo".

"El reconocimiento legal de nuestra realidad ayuda a las familias a reconocernos, cada vez más, no como un problema, sino como personas excepcionales", ha sentenciado Diego Marchante.

El profesor de la UB ha recordado el caso de Alan, el menor trans de 17 años que se suicidó en 2015 víctima del acoso escolar y que, a pesar de haber recibido la autorización de cambio de nombre de su DNI, "no pudo soportar el dolor y la presión recibidos desde hacía mucho tiempo".

"Me hubiese gustado poder decirle: cuando llegues a la universidad encontrarás los referentes que buscas, podrás ser tú y te valorarán por tu inteligencia, te llamarán por tu nombre", se lamenta Diego Marchante.

viernes, 23 de septiembre de 2016

#hemeroteca #transexualidad | La Universidad de Barcelona permite el cambio de nombre a transexuales

Imagen: El País / Universidad de Barcelona
La Universidad de Barcelona permite el cambio de nombre a transexuales.
La medida de adecuar el nombre del alumno al género con el que se identifica se limita a documentos no oficiales.
Jessica Mouzo Quintáns | El País, 2016-09-23
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/09/22/catalunya/1474558645_102209.html

Los alumnos y docentes transexuales de la Universidad de Barcelona (UB) podrán utilizar en documentos no oficiales de la universidad el nombre del género con el que se identifican en lugar del que consta en el documento nacional de identidad. 

"Esto permitirá que todo el que quiera pueda utilizar un alias que sustituya su nombre en todas las actividades que no tengan implicaciones legales, como puede ser el cambio en el correo electrónico, el campus virtual, en el carnet de la UB o en las listas de clase", señala la UB. El cambio de nombre legal puede tardar varios años —el certificado médico necesario se obtiene al cabo de dos años de iniciar el proceso— y la universidad alega que esta medida evitará "la paradoja entre su apariencia física y el uso común de su nombre" durante el tiempo que espera esa certificación oficial. 

La medida ha estado impulsada por la Unidad de Igualdad de la UB, después de las múltiples demandas de docentes y alumnos de la facultad de Bellas Artes, entre otras. La UB ha concretado que se pueden acoger a esta normativa "tanto los estudiantes de la UB como el profesorado y el personal de administración y servicios". A la universidad, no obstante, todavía no le consta ninguna petición formal de cambio de nombre. 

Medidas a cuentagotas
El plan de la UB sigue la línea de otras propuestas. Dos ejemplos: el protocolo del Departamento de Enseñanza para proteger los derechos de los transexuales (utilizar el uniforme y el lavabo acorde al género sentido, por ejemplo) o la medida del Departamento de Salud para facilitar el cambio de nombre a menores transexuales en la tarjeta sanitaria. 

Pero, pese a tener una ley contra la LGTBIfobia aprobada desde 2014, las soluciones son pocas y llegan en cuentagotas. Las entidades sociales han alertado en numerosas ocasiones de los casos de acoso a homosexuales o el incumplimiento en algunos colegios del protocolo de Enseñanza.

jueves, 4 de agosto de 2016

#hemeroteca #feminismo | Cristina Carrasco: "La economía feminista va más allá de la igualdad entre hombres y mujeres"

Imagen: El Diario / Cristina Carrasco
Cristina Carrasco: "La economía feminista va más allá de la igualdad entre hombres y mujeres".
Cristina Carrasco Bengoa, investigadora en Economía Feminista, defiende que "la economía sólo considera el tiempo dedicado al trabajo de mercado" e ignora el trabajo de cuidados, realizado tradicionalmente por las mujeres. La economista propone un cambio radical de sistema, hacia un modelo "humano, que esté primero por la vida, que cuide a su población" y que no plantee desigualdades por ninguno de los ejes que existen.
Andrea Pérez | El Diario, 2016-08-04
http://www.eldiario.es/catalunya/economia/Cristina_Carrasco-igualdad-capitalismo-economia_feminista_0_541396500.html

Cree que la economía es la disciplina más reacia a todos los cambios. Cristina Carrasco Bengoa se retira de la docencia, pero su trabajo como profesora de Teoría Económica de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona (UB) ha dejado importantes publicaciones y un gran trabajo de investigación en economía feminista. Su facultad, aparte de una asignatura optativa sobre ‘Mujeres, trabajo y sociedad’, participa en el máster de Estudios de Género y ha conseguido recientemente un Doctorado en el mismo campo. Asimismo, se están planteando cambios desde algunos departamentos para enseñar economía en base a perspectivas alternativas al capitalismo.

¿La economía feminista persigue la igualdad entre hombres y mujeres?

Lo que llamamos economía del género es la búsqueda de igualdad, pero lo diferenciamos de economía feminista, con la que vamos más allá.

¿La búsqueda de la igualdad no es deseable en economía?

Es que la igualdad... ¿Qué quiere decir la igualdad? La igualdad no implica necesariamente un cambio de sistema. Además, cuando se habla de igualdad, aunque no se diga, se está planteando que las mujeres nos igualemos a los hombres en el mercado laboral. Mira los indicadores, siempre son: cuantas mujeres ahora participan en el mercado laboral, la brecha salarial, cuantas mujeres diputadas, cuantas mujeres técnicas de no sé qué, directivas... Yo nunca he visto indicadores de igualdad que digan cuantos hombres planchan las blusas de sus mujeres o cuantos hombres cuidan a su abuela que tiene alzhéimer. Estos no aparecen como indicadores de igualdad.

Que las mujeres se igualen a los hombres, pero no al revés.

Si nos llegáramos a igualar, imaginémoslo así, a mí el sistema me sigue pareciendo expoliador, explotador, etc. Y a veces hay igualdad por abajo. Por ejemplo, antiguamente las chicas jóvenes hacían mucho trabajo en casa y los chicos no hacían nada, hoy creo que ninguno hace nada. Se han igualado. Y salen al mercado laboral y todos son precarios. Ellas y ellos. ¡Ah! ¡Iguales! ¿Iguales por dónde? Por abajo, la igualdad no me sirve. Pienso que hay que cambiar la perspectiva del mundo y hacer otro mundo mucho más equitativo para hombres y mujeres pero desde una perspectiva distinta, no puede ser dentro de este mismo modelo.

Y eso sin considerar la interseccionalidad.

Hay muchos ejes de desigualdad. Imaginémonos que hombres y mujeres hagamos las mismas actividades con el mismo valor, que esto ya sería muy difícil en un sistema capitalista, pero que los niveles de clases sociales o de renta van a seguir existiendo. Es la esencia del sistema capitalista: unos tienen que explotar a otros... En el mundo que tenemos es imposible hacerse rico si no te has aprovechado del trabajo de alguien. Tú con tu propio trabajo puedes subsistir, te harás rico si te toca la lotería, pero si no quiere decir que estás explotando a alguien, directa o indirectamente. Esas desigualdades no se pueden eliminar porque se eliminaría el sistema.

La economía feminista niega que las estadísticas económicas sean fieles a la realidad.

La economía sólo considera el tiempo dedicado al trabajo de mercado y que se cuantifica por horas desde la industrialización. Esto es lo que se recoge en las estadísticas y todo lo demás, lo que está fuera del mercado, para la economía no existe. Y por tanto, si no existe no se mide o recoge.

Como el trabajo de cuidados. ¿Se trata de una serie de relaciones emocionales recíprocas?

En general, no es que hayan personas cuidadas y personas cuidadoras. Por supuesto que hay momentos en la vida, sobre todo el inicio y el final, donde las personas son muy dependientes de cuidados. Pero a lo largo de la vida todos somos interdependientes y requerimos cuidados: a veces más biológicos, a veces más emocionales. Todo esto que es fundamental directamente para la vida de las personas no se considera nunca.

¿Es posible medir este tipo de trabajo?

Del trabajo de cuidados sí que hay una parte que puede ser medible, pero hay una gran parte que son aspectos subjetivos, de relación, de emociones, de afecto... No todo tiene una traducción en números.

¿Por ello la economía feminista pide ampliar la visión?

Hay economías heterodoxas, críticas, llámalas más marxistas o más keynesianas que no son la economía dominante, que trabajan otros temas como la pobreza o la desigualdad de la renta, pero que se mantienen en los márgenes del mercado. La única economía que rompe los márgenes del mercado es la economía ecológica, que incorpora toda la naturaleza. Y, por otra parte, la economía feminista, que incorpora todos los trabajos que caen fuera del mercado. Esta es una visión mucho más realista.

Más allá del ‘homo economicus’ racional.

Por supuesto. El objetivo del ‘homo economicus’ es la obtención de beneficio. La economía está pensada para que funcionemos más rápido: más velocidad, más productivos, más dinero, más beneficios ¿no? Yo siempre digo que si yo voy a lavar los platos con mi hijo y aprovechamos para tener una buena conversación ¿qué quiere decir ser más productivo? El objetivo era la conversación, no era lavar los platos más rápido.

Hallarnos ante estas cuestiones menos cuantificables nos abre un problema claro a la hora de buscar formas de medición que sirvan para comprender estos aspectos de forma rigurosa. ¿Existen indicadores para este tipo de trabajo?

En una sociedad tan racional como la que tenemos todo lo que no se pueda convertir en número parece que no tuviera valor o rigor, lo cual es falso. Nosotros podemos tener algunos indicadores más cuantificables que son discutibles. Por ejemplo, las encuestas del uso del tiempo que nos dan el tiempo que dedicamos al hogar. Sin embargo, seguimos trabajando con números abstractos y vamos desplazando e intercambiando tiempos que no son iguales. Siempre digo que un indicador interesante, aunque más cualitativo, para comparar países sería interesante medir cómo el país cuida a su población. Nos daría elementos de más humanidad que el Producto Interior Bruto (PIB).

Indicador que usted califica de androcéntrico. ¿Por qué motivo?

Cuando hablamos de androcéntrico nos referimos a que están centrados en las actividades asignadas a la población masculina. El mundo del mercado laboral, del trabajo pagado, fue asignado a la población masculina. Y sigue siéndolo, porque el hecho de que las mujeres hayamos hecho un esfuerzo por integrarnos al mercado laboral no quiere decir que la población masculina y la sociedad en su conjunto lo tengan asimilado. Si nosotros tomamos indicadores del trabajo de mercado, los podemos llamar indicadores androcéntricos porque ilustran la actividad asignada por excelencia a los hombres.

En los planteamientos de la Economía Feminista, el binomio trabajo-tiempo tiene un papel fundamental. ¿Qué implica que las pautas socioculturales en la actualidad entiendan el tiempo en forma de horas de rentabilidad?

Este tiempo cuantificable se da a partir de la industrialización. Antes, en el área rural o campesina, no funcionaba así, funcionaba mucho más regido por los tiempos de la naturaleza. Cuando empieza la industrialización, empieza el tiempo reloj: “cronómetro”, “cuantificar”, “tiempo-dinero”, “el tiempo no se puede perder”, “el tiempo es oro”... etc.

¿Y se asocia el tiempo al beneficio económico?

Este tiempo, cada vez que la empresa puede, lo va exprimiendo más y saca de ahí un beneficio importante. Otro beneficio lo saca porque expolia el tiempo de las mujeres que trabajamos en casa, que en parte va a reproducir la fuerza de trabajo que después se va a la empresa a un precio muy barato. También hay un expolio de la naturaleza, porque la empresa no respeta los tiempos de reproducción de los recursos renovables. Esta economía capitalista está organizando y controlando los distintos tiempos.

¿Qué implicaría cambiar esta organización de los tiempos?

Primero que hay que cambiar las formas de producir, las formas de consumir, no hay que producir para el beneficio. No quiere decir que no vayas a obtener nada de beneficio porque tienes que vivir, pero has de obtenerlo respetando los tiempos de la naturaleza. Por tanto ya no podemos usar toda la energía que usamos. Y también hay que respetar los tiempos de cuidados. Los tiempos son un elemento clave hoy porque modificarlos ya es modificarlo toda una estructura desde la base.

Es decir, que el sistema capitalista interviene tanto en la esfera laboral, como en la pública y privada, por cuanto repercute en todos los tiempos.

Claro, es que yo incluso no diría que interviene, sino que es parte. La producción capitalista no podría vivir si no tuviera recursos naturales porque, en el fondo, y por eso los ecologistas no quieren usar la palabra producción, no producimos nada, lo único que hacemos es transformar la naturaleza, y en esa transformación destruimos. Con lo cual producir no producimos nada. Bienes, me refiero. Conocimiento o afecto vale, pero cosas tangibles no. Por tanto, sin recursos naturales la empresa no puede funcionar y sin fuerza de trabajo tampoco. Y la fuerza de trabajo se reproduce desde los hogares. Se trata de un sistema que utiliza la fuerza de trabajo y los recursos naturales para sus beneficios pero mantiene invisibles estos pilares para ocultar de dónde proceden las ganancias.

Comentaba que la economía ecológica es la única que, junto con la feminista, se sale de los márgenes del mercado. ¿Qué tienen en común y en qué se diferencian ambas perspectivas?

Rompen las fronteras e incorporan elementos que no pasan por el mercado. Elementos que no son cuantificables como los tiempos de cuidado, que no tienen precio ni queremos que lo tengan. En la economía ecológica los precios son políticos: el petróleo se mueve según se decide, en parte por el coste de extracción, porque el petróleo no se produce, está producido. Es decir, la empresa capitalista quiere ir cada vez más rápido pero los tiempos de la naturaleza son los que son. Tenemos muchos puntos en común y además somos los dos grandes fundamentos, los pilares del sistema capitalista. Por eso hablamos de la economía del Iceberg, son como los pilares ocultos, arriba aparece el mercado y el sistema financiero.

A pesar de ser los dos grandes pilares del sistema, no van de la mano...

Los puntos de desencuentro son, creo, la poca sensibilidad masculina todavía a todo lo que podríamos llamar la economía del cuidado. Yo creo que dentro de algún sector de la ecología ya está bastante asumido y sensibilizado pero hay sectores que normalmente todavía no lo consideran, lo consideran secundario, “primero es el planeta” y todas estas cosas. Y bueno, ahí estamos intentando los diálogos. Porque lo que está claro es que o nos ponemos todos de acuerdo los que estamos “contra”…

Los de abajo del iceberg.

Los de abajo del iceberg. Incluso todas estas nuevas formas, todo lo que son movimientos cooperativos o economía social y solidaria... Pero por ejemplo muchos de ellos no tienen en cuenta los tiempos de cuidado. Todo esto requiere debate, experiencias, y no son fáciles, ¿no?

Comenta que es muy complicado que un cambio de modelo se lleve a cabo desde las instituciones, porque estas no legislarían para autodestruirse. Pero también es complejo que la movilización ciudadana logre cambios profundos a largo plazo que vayan más allá de protestas puntuales que más tarde absorban y modifiquen las mismas instituciones. ¿Nos hallamos ante otro problema de compatibilizar distintos tiempos?

Yo creo que el tema es tan complejo... porque claro, se trata de cambiar el sistema. Creo que cada generación va haciendo lo que puede. Siempre pienso que tenemos que tener claro hacia dónde vamos y buscar pequeñas acciones que nos encaminen hacia allí. Sabiendo que el camino nunca se sabe cuál es, porque a veces los movimientos cogen unas dinámicas que no te esperas.

¿Cuáles serían los elementos necesarios para llevar a cabo estos pequeños pasos?

Una sociedad organizada. Si realmente tenemos asimilado e interiorizado lo que plantea la economía feminista, esto nos hará actuar ahí donde estemos de una manera diferente. En la facultad, por ejemplo, hemos conseguido alguna asignatura. O cuando damos clase, no es que metamos un capítulo sobre economía feminista, sino que intentamos darle otra perspectiva a la economía que vamos a dar. La institución educativa tiene también un papel fundamental. Si realmente podemos ir cambiando nuestra concepción del mundo, esto después aunque sea sin querer lo vas transmitiendo y esta es una labor importante.

¿Llegaremos a alguna parte a base de estos pequeños cambios?

La historia de la humanidad es muy complicada y el sistema que tenemos es muy poderoso. Por otra parte como está expoliando tanto la naturaleza está cavando su propia tumba, ¿no? No sé hasta dónde vamos a llegar o si llegará un momento en el que nos esclavicen a todos y sólo consuman unos pocos porque si no las energías no van a durar. Yo creo que tampoco nos tenemos que agobiar ni deprimirnos todos juntos.

¿A qué sistema deberíamos ir?

Yo creo que esto sí que es una tarea de todos y todas. Puedo plantear algunos principios: un sistema humano, que esté primero por la vida, que cuide a su población, que no plantee diferencias ni desigualdades por ninguno de los ejes que existen, sistema de reciprocidades, de afectos... ¿Cómo se organiza? Esto lo tenemos que ir viendo. Hay que ir haciendo y aprendiendo pero claro, con una serie de principios sobre la mesa.