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miércoles, 31 de enero de 2024

#libros #queer | El pensamiento heterosexual : y otros ensayos

El pensamiento heterosexual : y otros ensayos / Monique Wittig ; traducción de Javier Sáez y Paco Vidarte.

Barcelona: Paidós, 2024 [01-31].
168 p.
Serie: Contextos.

/ ES / Libros / ENS / Estudios de género / Feminismo / Heteronorma / Lesbianismo / Queer

📘 Ed. impresa: ISBN 9788449341922
📝 Cita APA-7: Wittig, Monique (2024). El pensamiento heterosexual : y otros ensayos. Paidós.


El pensamiento heterosexual de Monique Wittig, activista lesbiana y feminista, es una obra referente de la teoría queer que revolucionó el campo de los estudios feministas desde su publicación. A través de nueve ensayos, Monique Wittig propone enfocar desde una perspectiva de género todas aquellas cuestiones fundamentales para la construcción de la ideología del mundo moderno: el orden social, la lucha de clases, las estructuras de poder o el lenguaje. La autora quiere diferenciar el concepto de «la mujer» como mito impuesto por la opresión y «las mujeres» como clase producto de las relaciones sociales. Wittig rechaza la heterosexualidad como una orientación o práctica sexual y la presenta como un régimen político fundamentado en la sumisión y apropiación de las mujeres. La autora defiende que la mujer es una persona social, política e ideológica que puede escapar de la heteronormatividad y presenta la figura de la lesbiana como esclava prófuga del sistema heterosexual exclusivo, ya que no necesita el otro término de la oposición binaria. ‘El pensamiento heterosexual’ es una obra clásica del pensamiento feminista: precursora de la teoría queer, hoy en día sigue siendo indispensable para profundizar en los estudios de género.

miércoles, 15 de diciembre de 2021

#hemeroteca #lgtbi #queer | Paco Vidarte, con el culo al aire

Google Imágenes / Paco Vidarte //

Paco Vidarte, con el culo al aire.

El volumen Por una política a caraperro (Traficantes de sueños, 2021) recoge textos del activista fallecido en 2008. Ciertos fragmentos de estos artículos, ponencias y prólogos (los textos van de 1995 a 2008) resultan escalofriantemente premonitorios.
Enrique F. Aparicio | Pikara, 2021-12-15
https://www.pikaramagazine.com/2021/12/paco-vidarte-culo-al-aire/ 

Como volver a ver después de mucho tiempo a una amiga; reconocer y no reconocer, constatar el paso del tiempo en una misma a través de otra persona. Esa sensación, mezcla de apego antiguo y extrañeza, produce leer al filósofo, ideólogo, activista y agitador del pensamiento Paco Vidarte, fallecido a consecuencia de un linfoma relacionado con su infección de VIH en 2008, con 37 años. La editorial Traficantes de sueños acaba de reunir algunos textos de este militante de la Radical Gai en el volumen 'Por una política a caraperro'.

En estos 13 años hemos acumulado leyes, campañas institucionales, orgullos mundiales, victorias relativas y nuevos peligros, de los que ya no conoceremos la afilada opinión de Vidarte. Con todo, ciertos fragmentos de estos artículos, ponencias y prólogos (los textos van de 1995 a 2008) resultan escalofriantemente premonitorios. Enemigo declarado del activismo amable, esa conciencia de perra callejera que propone el título del libro atraviesa las propuestas de un teórico cuya vida y cuya muerte nos recuerdan lo cercano que está todavía el abismo.

En 2008 aún se podía uno morir de complicaciones derivadas del VIH, y en 2021 te pueden asesinar a golpes al grito de maricón, pero los derechos de la comunidad LGTBIQ+ siguen siendo un juego de cromos para los poderosos. “Nuestras reivindicaciones son moneda de cambio en los pactos parlamentarios de gobernabilidad. O sea, que les importamos una mierda”, firmaba Vidarte hace 25 años en el texto ‘Cero a la izquierda’, firmado junto a Ricardo Llamas. Si el activismo mayoritario optaba entonces por la otra mejilla, el sevillano escogía la rabia.

‘Ética marica’ es la forma que Vidarte le dio a su rabiosa herencia. Un texto fundamental en el pensamiento activista del siglo XXI –y escrito ya frente a la cercanía de la muerte–, su lectura es un paso obligado para cualquiera que se pregunte por la conciencia marica, esa que él (años antes de que empezáremos a hablar de interseccionalidad) describe gráficamente como ir con el culo al aire, con “algo que debe hacernos pensar que las maricas y la peña más desfavorecida tenemos algo en común, mucho más allá de esta metáfora obscena”.

Esa construcción de una identidad a contrapelo, de una existencia más allá de la norma heterosexual (aquí es de nuevo visionario al advertir sobre el activismo que se limita a reclamar las mismas estructuras y ecosistemas hetero para nosotras) se hace para Vidarte con escándalo, con un puñetazo encima de la mesa, con un patadón a la puerta del armario. Armario que no es solo una etapa previa de ese camino a contracorriente, sino un “régimen” donde “la privacidad, la discreción y la intimidad no son un derecho o una opción, sino una imposición, una obligación” (del texto ‘Armario’, de 1999, firmado también junto a Llamas).

Paco Vidarte no llegó a ver a los partidos de la derecha pedir el voto con pulseritas arcoíris, pero ya alertaba en su ‘Ética marica’ de que apostar por la integración disolvería las reclamaciones de quienes necesitan más acción que un simple ejercicio de tolerancia. “Gente distinta crea derechos distintos, exigencias distintas”, afirmó mientras presenciaba la aprobación del matrimonio igualitario, un avance histórico en lo legislativo que también provocó, en su opinión, un estancamiento en el resto de reivindicaciones. ‘Si los maricones ya pueden casarse, ¿qué más quieren?’, estamos hartas de escuchar desde entonces.

Queríamos, claro, todo lo demás. Todo lo que podemos pensar y algunas cosas que aún ni somos capaces de concebir, porque lo que decimos y lo que pensamos lo hacemos en términos que no son los nuestros –“eso es censura racional, patriarcal, heteosexista, transfóbica y homofóbica de lo respetable, de lo recibible, de lo escribible, de lo publicable”–. Frente al raciocinio normativo, intuición, pulsión animal de perra callejera, esa que nos hace esquivar los golpes y husmear hasta dar con las sobras de sus banquetes.

Con su testimonio y con su legado, Paco Vidarte devuelve el devenir marica a la calle, a la suciedad, a lo irracional. A la dentellada, al abrirse paso como sea para seguir adelante. Recuperar los escritos que reúne ‘Por una política a caraperro’ es un buen reactivo para un momento en que nos puede la tentación de acomodaros en las tribunas, en la dialéctica digital, en esos espacios seguros que hemos construido pero que, quizás, llevan tiempo sin ensuciarse con el polvo del camino.

Con la mugre que nos hemos limpiado a conciencia las unas a las otras, porque “solidaridad no es creer en la bondad de los que muerden el polvo, sino saber que mientras alguien muerda el polvo yo estoy en riesgo de morderlo al día siguiente”.

martes, 2 de noviembre de 2021

#hemeroteca #lgtbi #queer | Por una política a caraperro (*) de Paco Vidarte

Google Imágenes / Fefa Vila y Javier Sáez, editores de la obra //

Por una política a caraperro (*) de Paco Vidarte.

Eduardo Nabal | Parole de Queer, 2021-11-02

https://paroledequeer.blogspot.com/2021/11/paco-vidarte-por-una-politica-caraperro.html 

Paco Vidarte como, en ocasiones, su colaborador Ricardo Llamas contribuyeron a difuminar aún más y mejor las fronteras entre el activismo intelectual y el activismo de calle. Gran parte de esta necesidad por visibilizar al colectivo LGTBQ en tiempos de crisis sanitaria o activarlo en tiempos de “apoltronamiento capitalista” se ha plasmado en su labor al hacer posibles algunos de los primeros cursos y seminarios de teoría queer por estos lares, acercarnos de forma lúdica al pensamiento de grandes filósofos, lanzar proclamas desde la propia universidad (“ora pro nobis”) por la queerización de los saberes, ejerciendo un contrapoder que unía y, en cierto modo, enfrentaba los trayectos del pensamiento académico de alto nivel del que formaba parte y las inquietudes de una amplia y diversa comunidad en transición interna.

No conocí lo suficiente a Paco para hablar de él en una dimensión personal aunque su legado intelectual sí ha llegado a afectarme y/o condicionarme. Paco nos trajo a Preciado, supo darle una forma activa y reactiva a la ira y la insumisión contra los feminismos a la antigua usanza, dio la oportunidad de hablar y debatir a gente muy diversa y comprometida como su amigo Javier Sáez, Sejo Carrascosa, Carolina Meloni, Fefa Vila, y compuso a cuatro manos “Homografías” y “Extravíos” junto a Ricardo Llamas llamando la atención del acomodamiento de los gays y lesbianas del cambio de milenio.

Su testamentario libro “Ética marica” ha supuesto una interpelación activa y nada complaciente al lector, ganándose infinidad de admiradores. También -junto a Ricardo Llamas- dio forma bella, valiente y, como siempre, provocadora al sentimiento que de muchos gay, les, trans, etc. teníamos frente al dogmatismo inmovilista de la izquierda cavernícola. Nos habló de las “infancias maricas” en regímenes de invisivilización o terror, de los contra-saberes, de la mercantilización de lo LGTB por parte de los grupos de poder y, gran filósofo y pensador inimitable, dejó un hueco en el avance del pensamiento queer, un vacío que aún hoy sentimos.

En “Por una política a caraperro”, editado por Traficantes de Sueños, se recogen algunos de sus textos más importantes con su continua batalla contra los binarismos de género y su forma airada y valiente de dar voz a las subjetividades negadas. Pasando de lo “naif” a lo inmisericorde, pero sin abandonar nunca el compromiso, la obra de Paco Vidarte es ya una página insustituible en la historia de la filosofía y en la lucha contra las reglas establecidas sobre cuerpos, sexos y géneros.

(*) A pesar de que el título nos parece una utilización del lenguaje especista, entendemos que debíamos publicar esta reseña de un libro que es un merecido homenaje a Paco Vidarte y la importancia de sus aportaciones a las políticas queer.

jueves, 30 de septiembre de 2021

#libros #lgtbi #queer #disidenciasexual | Por una política a caraperro : placeres textuales para las disidencias sexuales

Por una política a caraperro : placeres textuales para las disidencias sexuales / Paco Vidarte ; compilación de Javier Sáez y Fefa Vila.

Madrid : Traficantes de Sueños, 2021 [09]
160 p.
Serie: Mapas.

/ ES / ENS / REC / Libros / Activismo / Disidencia sexual / LGTBI / LGTBIfobia / Queer / Testimonios / VIH-Sida

📘 Ed. impresa: ISBN 9788412339888 / 14,00 €
🔓 Ed. digital: Open Access / RE-Traficantes

https://www.traficantes.net/libros/por-una-pol%C3%ADtica-caraperro

[.es] Si volviera a nacer, volvería a ser maricón. O lesbiana. En esto coincidimos todos, al menos todos los que seguimos vivos heroicamente en una sociedad heterosexista y homofóbica porque hemos conseguido salir indemnes con mejor o peor suerte de sus criminales políticas de propagación del VIH, de acoso y persecución institucional y social desde pequeños hasta mayores. Esto es el orgullo gay, no otra cosa. Orgullo de seguir vivos y haber sorteado todo un dispositivo de disuasión encaminado a reprimir, desviar, invertir, obstaculizar, penalizar, martirizar física y psicológicamente nuestra preferencia sexual.

La publicación de "Por una política a caraperro" es un acto de amor. Es un acto de reconocimiento a un gran amigo que nos amplió el horizonte, nos regaló vida gracias a su generosidad, a su inteligencia y a su compromiso político. En este libro, Paco nos recuerda que tenemos que seguir ampliando alianzas, construyendo una política radical, que las maricas, las bolleras, las personas trans, las minorías sexuales, todes somos sujetos políticos y que esa posición es fundamental para activar una política que cuestione todos los sistemas de opresión, materiales y simbólicos. Leer estos textos, 20 o 25 años más tarde, es también dar la oportunidad para que sus ideas ocultas en el papel tomen vida en la imaginación de nuevas generaciones activistas [del prefacio de Javier Sáez y Fefa Vila].

👤 Paco Vidarte
(Sevilla, 1970 - Madrid, 2008) fue un activista marica y filósofo, profesor titular de Filosofía en la UNED. Fue miembro de La Radical Gai. Publicó numerosos libros y traducciones sobre la obra de Jacques Derrida y sobre políticas queer. Su brillante obra y su poderoso activismo marica radical lo han convertido en un referente del movimiento LGTBIQ. Falleció por un linfoma asociado a una infección por VIH.

viernes, 18 de enero de 2019

#hemeroteca #libros #queer | 20 años de ‘Homografías’

Imagen: 20 Minutos / Detalle de la cubierta de 'Homografías'
20 años de ‘Homografías’.
Javier Sáez | 1 de cada 10, 20 Minutos, 2019-01-18
https://blogs.20minutos.es/1-de-cada-10/2019/01/18/20-anos-de-homografias/

La publicación en 1999 de ‘Homografías’ (Espasa Calpe), escrito por Paco Vidarte y Ricardo Llamas, supuso un calambrazo radical en el pobre panorama del ensayo español LGBT de los años 90. Los textos de Paco y Ricardo, además de estar escritos con gran calidad, mucho humor y muy mala leche, planteaban preguntas incómodas y subversivas a la adormecida comunidad LGBT, en especial a los hombres gais, fascinados por la dinámica consumista de barrios como el Chueca madrileño y el Eixample barcelonés (Gaixample).

Paco Vidarte y Ricardo Llamas fueron ambos activistas de La Radical Gai, uno de los grupos más interesantes y subversivos de los años 90, junto con la asociación de lesbianas LSD. Aunque cuando apareció ‘Homografías’ la Radi ya se había extinguido, encontramos en este libro muchos de los temas que habían marcado la acción política de este grupo. Desde ‘Armario’, que es uno de los textos más profundos y a la vez más hilarantes que se han escrito nunca sobre la salida del armario (“¿Qué pasa? Soy bollo y a ver si te voy a partir la cara”), hasta ‘Identidad’, que plantea debates muy actuales sobre la política de las identidades sexuales, el libro recorre muchos puntos calientes de la geografía política LGBT. Y cuando decimos calientes lo decimos con toda la intención. La pluma irredenta de Paco y Ricardo no dejaba de lado la cuestión del cuerpo, del deseo y del sexo, con artículos sobre el ligue de váter (‘Urinarios’), las saunas o los gimnasios (‘Galletones’).

La pandemia del sida y los tremendos efectos homofóbicos que tuvo en la comunidad gay es otro de los puntos clave del libro. No en vano Ricardo Llamas había publicado en 1995 ‘Construyendo sidentidades. Estudios desde el corazón de una pandemia’, uno de los mejores ensayos que se han escrito hasta la fecha sobre esta enfermedad. Por otra parte, el profundo conocimiento que tenía Paco Vidarte de Derrida y de Freud se constata en la sutileza y la riqueza filosófica de muchos de los textos, que combinan el humor y el rigor continuamente.

Otros temas como el ‘outing’, el acoso escolar al niño mariquita, a la niña marimacho o a las criaturas con género no normativo (‘Nenaza’), los derechos civiles (‘Quetzal: especie protegida’), la curiosidad científica ante la ‘homosexualidad’ (‘Pesquisas’), el carácter conservador y heterocentrado de una institución como el matrimonio (‘Polinomios’) o la posibilidad de perder de un plumazo los derechos adquiridos (‘Kit-Kat’) dan a esta obra una actualidad sorprendente. Su carácter subversivo y crítico, y su enfoque decididamente político, hacen que sea considerada una de las obras pioneras de los llamados estudios queer.

Afortunadamente tras ‘Homografías’ comenzaron a aparecer en nuestro país numerosos ensayos y traducciones de calidad sobre la historia y las culturas LGBT, transexualidad, teoría queer, lesbianismo, transfeminismo, homofobia, y otros temas referentes a las minorías sexuales. Gracias a esta nueva generación de escritores/as e investigadores/as podemos decir que hoy en día el mercado editorial LGTB y queer goza de buena salud, con el apoyo impagable de editoriales valientes como Egales, Bellaterra, Icaria, Traficantes de Sueños, Melusina, o Dos Bigotes, entre otras.

‘Homografías’ fue un gran éxito comercial y un referente para toda una generación de personas LGTBIQ, pero a pesar de ello, cuando se agotó fue descatalogado por la editorial. Por esta razón decidí, con el permiso de los autores, reeditarlo en formato digital y publicarlo en internet en mi web.

El próximo 29 de enero se cumple el 11 aniversario de la muerte de nuestro querido Paco Vidarte. Este texto va por ti Paco.

Javier Sáez. Activista marica y autor de ‘Teoría Queer y Psicoanálisis’

viernes, 11 de enero de 2019

#hemeroteca #filosofia #queer | Paco Vidarte y la rebelión de las bestias

Imagen: El Salto / Paco Vidarte y Jacques Derrida, verano 2002
Paco Vidarte y la rebelión de las bestias.
Las herramientas dinamitadoras de Paco Vidarte siguen abriendo brechas allí por donde pasan. Nada es negociable con los opresores, con los autoritarismos, con esos monstruos contemporáneos que nos amenazan desde sus discursos homófobos, machistas, xenófobos.
Carolina Meloni González | El Salto, 2019-01-11
https://www.elsaltodiario.com/laplaza/paco-vidarte-rebelion-bestias-resena-etica-marica 

¿Por qué no pensar que un nuevo tipo de revolución está a punto de hacerse posible...?
Gilles Deleuze

Hay toda una tradición de pensadores que han hecho de la filosofía el arte de demoler sistemas. Frente a los que han sufrido la necesidad o perversión de construirlos, están aquellos que han preferido desmontarlos, removerlos hasta los cimientos, cuestionando sus pretensiones de verdad. De este modo, la historia de la filosofía nos ha legado imágenes nada excelsas ni profundas, pero sumamente potentes sobre la capacidad crítico-destructiva de algunos conceptos. Desde el martillo nietzscheano hasta la palanca deconstructiva derridiana, o aquellos filósofos cartógrafos, arqueólogos, tipo Benjamin o Foucault, que trazan mapas y genealogías insospechadas. Hay, parafraseando a Deleuze, en determinados autores un espíritu sísmico, que nos conmueve y, en definitiva, nos revoluciona. Es precisamente en este grupo, que podríamos denominar “los desmontadores”, donde situaríamos a Paco Vidarte, cuyas herramientas dinamitadoras continúan abriendo brechas allí por donde pasan.

“Esto no es un libro. Es un interruptor. Un dispositivo que corta la corriente. Y a la vez permite que algo se ponga en marcha, que algo se encienda” (‘Ética marica’, 2007). Así comienza el último libro de Paco Vidarte, escrito en apenas tres semanas, durante el mes de junio de 2007, en su casa del barrio madrileño de Lavapiés. Hay en cada una de sus páginas y capítulos una repolitización y resignificación de la rabia y el cabreo como herramientas contrahegemónicas para la lucha y la emancipación.

En su ironía habitual, cuando la enfermedad ya se había manifestado en su plenitud, solo unos meses después de escribir este breve pero intenso manifiesto, Vidarte afirmaba que cierta alteridad amenazante latía ya en él, haciéndola responsable de esa fuerza encolerizada que tiñe todo el libro. ‘Ética marica’ es una bofetada, un cortocircuito que nos advierte de la facilidad con la que podemos deslizarnos en la comodidad de la buena conciencia, en el sopor de la despolitización, mientras los dispositivos de poder y dominación no cesan con su trabajo silencioso, fagocitando y apaciguando todo conato de lucha social.

Tras una década de su muerte, hoy más que nunca se torna absolutamente necesario volver a sus propuestas, a sus textos. Nada cómodo encontraremos en ellos. Si vuestro espíritu humanista está a la búsqueda de cierta comunidad reparadora y conciliadora, no lean a Vidarte. No es el filósofo que necesitan para establecer políticas de la concordia. Ninguna posibilidad de reconciliación, diálogo o negociación con el enemigo hallarán en sus páginas. Por el contrario, es el pensamiento como ametralladora, como barricada y máquina de guerra lo que se nos propone, pensamiento siempre dispuesto a perforar y abrir los muros que se levantan ante nosotros, a resquebrajar y denunciar todos aquellos sistemas de opresión que no dejan de asediarnos y atravesarnos.

También es la resignificación del deseo como flujo perverso, la apropiación y colectivización del culo, del cuarto oscuro, el devenir lumpen, perra, trans, puta o migrante, desmontando toda hipócrita seguridad heteropatriarcal, todo resto de microfascismo que pueda anidar en nosotros. “¡A menear el edificio hasta que le salgan grietas!”, hasta dejarlo en la desnudez de sus ruinas.

La trayectoria política, militante y académica de Vidarte se remonta, sin embargo, a años atrás del archiconocido ‘Ética marica’. Su breve, pero intensa vida, nos ha dejado un conjunto de textos dispersos, pasquines, libros de corte académico y traducciones, cuyas temáticas siempre han girado en torno a tres ejes fundamentales: por un lado, la teoría queer y el feminismo, donde encontraremos al Paco Vidarte más activista, miembro fundamental de la Radical Gai a principios de los años 90 y defensor incansable de los derechos del movimiento LGTBQ (los dos libros escritos junto a Ricardo Llamas, ‘Homografías’ y ‘Extravíos’ son un claro ejemplo de esta etapa; así como los primeros cursos de Teoría Queer en la UNED, gracias a los cuales se introdujo en la academia un saber tan poco aceptado por la misma); por otro, la deconstrucción derridiana y el psicoanálisis, en los que se consolida la figura del académico, reconocido internacionalmente sobre todo en Francia y Latinoamérica, por su contribución al pensamiento francés contemporáneo.

En torno a estos ejes, realizaremos un breve repaso por sus obras y pensamiento, intentando rescatar de las mismas su capacidad incesante para generar espacios de crítica, de lucha y de resistencia.

Cadencias derridianas
A mediados de los años 90, un jovencísimo Vidarte, recién licenciado de la Universidad de Comillas, decide continuar sus estudios de doctorado en la UNED. Allí, tomaría contacto con dos figuras que iban a marcar tanto su trayectoria académica como filosófica: Cristina de Peretti y José María Ripalda. A través de Peretti, y su seminario de investigación sobre Derrida, Vidarte se inicia en los textos del argelino, realizando su tesis doctoral sobre el mismo, tesis que sería publicada años después en la prestigiosa editorial francesa L’Harmattan, bajo el título de ‘Derritages -Une thèse en decontruction’. La alianza Peretti-Vidarte nos dejaría como legado las más cuidadas traducciones de un autor como Derrida, cuyo pensamiento y trabajo en el lenguaje no supone un territorio sencillo para el traductor, situándolo siempre en los confines mismos de lo intraducible.

La deconstrucción atravesaría a Vidarte como a un ‘subjectile’ mismo, se haría carne en él y solo se comprenden sus lecturas desde esa escritura en la piel misma, perforada, horadada, por la huella, la grafía, el texto y el injerto. ‘Ça se déconstruit’: literalmente, ello tiene lugar, se produce, acontece. Y en esta implicación tanto personal como filosófica, resulta de extremada importancia ese breve texto titulado “Jacques Derrida: ‘ora pro nobis’”, en el que, en un tono confesional algo extraño en él, Vidarte toma distancia y genera un debate político tanto con el pensamiento de Derrida, como con el propio Ripalda, quien afirmaba su desencanto ante las posibilidades de la filosofía de intervenir en la realidad.

Late en el texto en cuestión la necesidad de repolitizar un discurso filosófico que, desde sus inicios, había sufrido el estigma de la despolitización. En los círculos filosóficos franceses, la obra de Derrida había sido tachada de mero juego lingüístico, demasiado esotérico y oscuro, a la par que inoperante como propuesta para una transformación social. El propio Vidarte es consciente de esas limitaciones deconstructivas y termina afirmando la radical escisión que se produce entre la deconstrucción y la realidad; incluso, entre la propia deconstrucción y la militancia LGTBQ. Y, a pesar del llamado “giro político” de Derrida, producido a finales de los 90 tras su relectura espectral de Marx, Vidarte no ve en estas obras la posibilidad fáctica de una intervención política.

Y es precisamente ahí, en esa imposibilidad, en esa aporía misma, donde tiene lugar el giro ético-político del propio Vidarte, quien va a retomar los caminos de la teoría queer y de cierto feminismo para revindicar otras subjetividades, otros lugares de resistencia, siempre inhabitables, marginales e innombrables. ‘Ça se déconstruit’: algo se deconstruía, algo acontecía en su propio pensamiento. Como un síntoma inmanejable que comenzaba a manifestarse. Paralelo a estas repolitizaciones y resignificaciones, no debemos olvidar que uno de los núcleos de análisis más trabajados por Vidarte, núcleo que a su vez vendría a reforzar su rendición de cuentas con la deconstrucción, es el psicoanálisis.

El amigo del psicoanálisis
Afirmaba René Major que no hay Derrida sin Freud, pero tampoco hay Vidarte sin este complejo cruce entre deconstrucción y psicoanálisis Al igual que el propio Derrida, que llegó a autodefinirse como “amigo del psicoanálisis”, la relación o alianza entre Vidarte y los textos freudianos-lacanianos, pasados por el tamiz de la deconstrucción, tuvo también la forma de una verdadera alianza. Alianza y amistad tejida, además, con psicoanalistas de la talla de Roudinesco, el propio Major o Marguerite Derrida.

Debemos a Vidarte no solo las traducciones más acertadas de aquellos textos derridianos dedicados al psicoanálisis, como es el caso de ‘Mal de Archivo’ (1997), sino también, sus propias lecturas de la compleja relación entre Derrida y Lacan, o sobre la pulsión de muerte y la repetición, ambas presentes, a veces de manera amenazadora, en la propia lógica de la deconstrucción y su tendencia a la parálisis o aporía; sin olvidarnos de su relectura del síntoma como lo que acaece, como aquello que literalmente nos cae, nos tumba, como un verdadero acontecimiento, retomando toda la importancia del porvenir y del ‘évenement’ en la obra de Derrida. Y en estas contigüidades deconstructivo-psicoanalíticas, Vidarte supo ver la potencialidad política de determinados conceptos, como es el caso del resto, de lo inasimilable o indigerible que, bajo la forma de una resistencia transformadora, posee una capacidad de intervención efectiva en un campo de fuerzas. De este modo, el resto derridiano-freudiano será investido por las categorías de clase, raza, género y orientación sexual, siendo todo aquello que un sistema hegemónico expulsa, segrega y desecha.

Devenir horda
Quizás no sea arriesgado por nuestra parte afirmar que su formación clásica y su profundo conocimiento de la filosofía greco-latina hizo que en sus últimos escritos a Vidarte se le viera el plumero (que no la pluma, la cual nunca estuvo oculta ni armarizada). Hay en ese manifiesto político de la rabia, asediado por la inminente enfermedad, un retorno a la tradición del êthos más pura. Hay también un afán de volver a pensar el relato de la polis, para analizar y cuestionar el espacio político, entendido como un espacio de violencia y segregación de determinados cuerpos, sujetos y deseos. Asimismo, encontramos una reivindicación del ‘êthos’ que se hace en las plazas, en las calles, en los mercados, dejando de lado cualquier deseo de universalización de los principios morales. Un êthos, en definitiva, molecular, minoritario y alternativo como herramienta de contrapoder frente a las pretensiones fundamentadoras y, por ende, excluyentes de la Ética con mayúsculas.

Retomando la sentencia aristotélica, que dejaba fuera de la polis a las bestias y a los dioses, Vidarte se hace eco del rumor de esas bestias, de las anomalías y las abyecciones que habitan los no-lugares de lo político. Y, desde esa inhabitabilidad, desde esa precariedad endémica a la que han sido condenadas determinadas vidas, se denuncia el hecho de que la polis se haya erigido sobre la base de la marginación y exclusión de aquellos seres indigeribles para el sistema. En este sentido, afirma de manera rotunda, existe “una responsabilidad inalienable por todos aquellos a los que la lucha por nuestros derechos ha excluido, silenciado, pisoteado y mantenido al margen de cualquier mesa de negociación” (‘Ética marica’, 2007).

El resto disidente, inadmisible e indecente, aquel que tanto había analizado Vidarte en sus lecturas deconstructivas-psicoanalíticas, cobra forma en la tradición de los parias, de las precarias, de la subalterna, la puta, la trans, la marica o la bollera atravesadas y desposeídas, condenadas a habitar esos espacios de segregación, marginación, violencia y exclusión social. Por ello, la única justicia posible, la única ética defendible, afirma, “es aquella que nace de las calles, de las pateras, de las barricadas, de las plazas, de la opresión, de unas nalgas desnudas”. Lejos queda ya el mantra de esa “justicia por venir” derridiana, ante esta justicia que baja a lo material, puesto que como afirma Federici, solo es posible modificar nuestras condiciones de existencia cuando se cuestionan de raíz las condiciones materiales de las mismas.

Poco a poco, las metáforas dinamitadoras dan paso, en sus últimos textos, a las animalizantes: las maricas perras, los chuchos callejeros, los parias de la tierra, dan paso a una política cínica, de aquellos que como Diógenes se atreven a plantar cara al Imperio, riéndose de sus mediocres estratagemas de seducción. De ahí que el término “horda”, de corte más freudiano, sea para Vidarte mucho más interesante políticamente que la multitud de Negri-Hardt. La horda posee ese sesgo de barbarie o primitivismo que la hace indomable, sin jerarquía posible, sin ley ni disciplina, como esos perros callejeros que tanto le gustaban y que supo resignificar. La horda de bárbaros no negocia ni claudica. Nada es negociable con los opresores, con los autoritarismos, con esos monstruos contemporáneos que nos amenazan desde sus discursos homófobos, machistas, xenófobos. “La revolución —afirma Vidarte— no es una cena entre amigos. Ni la negociación política tampoco. Sobre todo en una situación de subordinación, dominación, discriminación y opresión, históricas, seculares y perfectamente actuales, cotidianas”.

Afirmaba Deleuze que concebía la historia de la filosofía como una especie de sodomía: ciertos autores, al leerlos, nos dan literalmente por culo, nos hacen temblar, gozar, produciendo todo tipo de descentramientos, placeres perversos, deseos inconfesados. ¿Se atreverán a dejarse visitar y conmover por los flujos vidartianos y sus revoluciones insospechadas? Acercarse a sus textos supone sucumbir a esa corriente eléctrica, a cierta intensidad que nos contamina hasta el tuétano. Nadie sale indemne tras su lectura.

Carolina Meloni González. Profesora de Ética y Pensamiento Político. Universidad Europea de Madrid.

domingo, 28 de enero de 2018

#audiovisuales #pacovidarte | 10 años sin Paco Vidarte. Homenaje


10 años sin Paco Vidarte. Homenaje.
Javier Sáez | YouTube, 2018-01-28

https://www.youtube.com/watch?v=MD8Z8SAcUP4

Hoy 29 de enero de 2018 se cumplen diez años desde que nos dejó nuestro amigo Paco Vidarte. Con este vídeo queremos hacerle un homenaje, recordarle con cariño a él y a su brillante obra, a sus libros, todos imprescindibles, y a sus numerosas traducciones, a su activismo en la Radical Gai, a su personalidad maravillosa, alegre, libre e insobornable, que nos marcó para siempre.

Va por ti Paco.

Fotos de Rikardo Lopetegui, Andrés Senra, Javier Larrauri y Ángel Pantoja. Vídeo realizado por Andrés Senra. Dibujo de Paco en acuarela por Javier Larrauri. Postal "El Porvenir de la Revuelta" por Sejo Carrascosa. Mapa de Metro LGBTIQ por Javier Sáez.

viernes, 10 de noviembre de 2017

#hemeroteca #queer | Pablo Pérez Navarro: “Al desmantelamiento neoliberal de las humanidades hay que sumarle la endogamia de los concursos públicos”

Imagen: Pikara / Pablo Pérez Navarro
“Al desmantelamiento neoliberal de las humanidades hay que sumarle la endogamia de los concursos públicos”.
Ascensión Marcelino Díaz | Pikara, 2017-11-10
http://www.pikaramagazine.com/2017/11/al-desmantelamiento-neoliberal-de-las-humanidades-hay-que-sumarle-la-endogamia-de-los-concursos-publicos/

Pablo Pérez Navarro es Licenciado en filosofía por la Universidad de Granada y doctor en filosofía por la Universidad de La Laguna. Autor de ‘Del texto al sexo. Judith Butler y la performatividad’, publicado por la editorial Egales en 2008, libro en el que realiza una lectura de la filósofa norteamericana desde la perspectiva de la filosofía del lenguaje. También ha participado en obras colectivas de filosofía, estudios de género y teorías queer como ‘Teoría queer. Políticas bolleras, maricas, trans, mestizas’ (Egales, 2005), ‘Judith Butler en disputa. Lecturas sobre la performatividad’ (Egales, 2012), ‘Conjunciones. Derrida y compañía’ (Dykinson, 2007) o ‘Éticas y políticas de la alteridad’ (Plaza y Valdés, 2015). En la actualidad Pérez Navarro es investigador posdoctoral en la Universidad de Coímbra en Portugal, en donde participa en un proyecto de investigación llamado INTIMATE, que estudia la ciudadanía íntima de personas LGBTQ en Europa del Sur con la finalidad de visibilizar la diversidad sexual, afectiva y relacional tanto en la academia como fuera de ella.

P. ¿Dónde naciste?
R. En Barcelona. Pasé mis primeros tres años de vida allí, en un barrio de San Cugat del Vallés llamado La Floresta. Después mis padres se trasladaron, y a mí con ellos, a La Laguna, en Tenerife.

P. ¿Por qué decidiste estudiar filosofía?
R. Fue una decisión tardía. Aunque siempre se me dieron bien las letras, me encaminaba hacia las ciencias puras. Estudiaba física cuando entré en una crisis vocacional. Sentí la necesidad de reorientarme hacia algo que me pusiera en contacto con la realidad social y pensé que lo podía encontrar en la filosofía.

P. Tu carrera universitaria la realizaste en Granada pero tu doctorado en Canarias, en la Universidad de La Laguna. ¿Qué te impulsó a ello?

R. La Universidad de La Laguna ya la conocía, dado que cursé allí el primer ciclo. Cuando me licencié, tras un año de beca Séneca en la Complutense de Madrid, estaba decidido a escribir una tesis sobre Richard Rorty. Aunque no llegó a ser profesor mío durante la carrera, mi principal referencia sobre ese autor era Gabriel Bello Reguera, catedrático de filosofía moral de la Universidad de La Laguna. Además, La Laguna tenía la ventaja de que podía contar con la casa de mis padres para vivir, cosa que hubiera sido crucial de no haber conseguido la beca para la realización de la tesis.

P. ¿Hubo personas que puedan considerarse tus mentores? ¿Quiénes te apoyaron?
R. No usaría la palabra mentores pero a Gabriel Bello, mi director de tesis, le estoy enormemente agradecido. Primero por animarme a centrar mi tesis en Judith Butler, una autora que no era aún (en España) ni tan leída ni tan reconocida como ahora. Segundo, por la enorme libertad que me dejó para desarrollar la investigación. Por otro lado, Paco Vidarte fue también para mí un gran estímulo intelectual y una gran influencia, además de amigo. Su curso sobre teoría queer me marcó en muchos sentidos. Tras asistir como alumno, me invitó a impartir una sesión en la segunda edición, además de a participar en el libro 'Teoría queer, políticas maricas, bolleras, trans, mestizas'. Su forma de recibir mi trabajo representó, para mí, el primer momento en que sentí la confianza de que lo que yo pudiera tener que decir podría, quizá, interesarle a alguien más.

P. Actualmente estás en la Universidad de Coimbra como investigador posdoctoral. ¿Podrías hablarme de la universidad, de las dificultades o facilidades que encuentras/encontraste para realizar tu trabajo?
R. Dificultades es la palabra que destacaría de tu pregunta. Siento que he podido formarme a lo largo de bastantes años gracias a becas, lo que representa una inversión colectiva en mi formación. Al desmantelamiento neoliberal de las humanidades hay que sumarle la endogamia de los concursos públicos de plazas de profesorado universitario que es, literalmente, de juzgado de guardia. Lo que deberían ser convocatorias abiertas son por lo general oportunidades prediseñadas ad hoc para personas concretas con vínculos muy estrechos con las personas encargadas de convocar las plazas. Por ejemplo, se puede pedir un docente para una asignatura de carácter no específico, del tipo Filosofía contemporánea, y pedir que sea especialista en los autores X, Y y Z sin justificación alguna, simplemente porque la persona “de la casa” tiene publicaciones sobre la improbable combinación de X, Y y Z. Además de perjudicar a la calidad docente, estas prácticas nos dejan prácticamente fuera del sistema a quienes carecemos de padrinxs. Máxime cuando los trabajos sobre teorías queer o estudios de género corren el riesgo de ser puntuados por los tribunales de manera irrelevante.

P. Tu militancia en la Asamblea Transmaricabollo de Sol y en el 15M, ¿ Qué ha supuesto para ti personal y profesionalmente?

R. El 15M me da, poco antes de un período entre dos becas postdoc, de paro, incertidumbre y trabajos basura, la oportunidad de sentirme, en un sentido muy tangible, parte de una colectividad de víctimas de un mismo régimen político-económico. Víctimas que, sin embargo, no nos resignamos a serlo sin presentar batalla. Me reposiciona políticamente en el mundo y me hace consciente de la necesidad de nuevos relatos colectivos desde los que hacer frente a la desoladora propaganda inhóspita y austericida que nos rodea. La Asamblea Transmaricabollo de Sol, más en concreto, me da la oportunidad de encontrarme con otras con quienes convertir mis, a veces, hiperminoritarios posicionamientos teórico-políticos en acción directa.

P. Hablas en la entrevista que te hicieron en el blog ‘Disidente’, de la academia y del activismo, y me gustaría que me hablaras del tema, de si las relaciones entre ambas han mejorado o siguen estando igual.
R. Me siento tan distanciado de ciertos sectores del feminismo español y, en especial, del que ocupa los grandes espacios institucionales en la academia y fuera de ella, que incluso ignoro hasta qué punto son o no tan hostiles e impermeables como en el pasado a la obra de Butler o a los feminismos queer en general. Entiendo que, pese a las hostilidades, el reconocimiento y la influencia del pensamiento de Butler las obliga puntualmente a dialogar desde posiciones de aparente respeto intelectual, cuando preferirían poder haber seguido despreciando sin más las críticas lanzadas desde los feminismos queer al feminismo que ellas representan.

En cualquier caso, pese al desinterés mutuo existente entre feminismos y formas de entender el papel social de la universidad irremediablemente distantes entre sí, existen zonas de fricción que nos obligan, cuanto menos, a cobrar conciencia de estas distancias. Las zonas en conflicto, esas en las que el encuentro es inevitable, varían a lo largo del tiempo (y del espacio) y me atrevo a decir que algo se ha avanzado desde los tiempos de las sex wars hasta hoy. A pocas teóricas se les ocurre argumentar, por ejemplo, en favor de la censura de la industria pornográfica, pese a que los argumentos que utilizan en relación a la abolición del trabajo sexual sean prácticamente los mismos, pues saben que resultaría anacrónico e intolerable en el clima político del presente.

De estas insalvables diferencias entre diferentes culturas feministas, me preocupan especialmente aquellas en las que el discurso hegemónico sostiene decisiones políticas y legislativas que condicionan la vida de amplios grupos de personas. Sobre todo cuando las condiciones de vida de quienes producen esos discursos no tienen nada que ver con las de aquellas sobre las que recaen sus consecuencias. El trabajo sexual o la gestación subrogada son, por poner dos ejemplos, dos áreas de este tipo, en las que el abolicionismo impide que se garanticen los derechos imprescindibles para mejorar significativamente la vida de muchas. Es en estas zonas de conflicto, en las que intersectar la producción académica y la labor activista donde me parece más importante invertir esfuerzos.

P. Tu libro 'Del texto al sexo' gira en torno a la figura de Judith Butler. Quisiera que me contaras cómo llegaste a ella, la primera vez que escuchaste hablar de Butler, cómo fue tu experiencia de lectura de sus libros, del ambiente que rodeaba a su recepción, dónde y a través de quién.
R. Fue muy personal, en el sentido de que fue totalmente fuera del ámbito académico. No sé cómo llegó ‘Gender Trouble’ a mis manos, sólo recuerdo que fue en el último año de carrera. En un primer momento me sirvió para entender que Foucault y Derrida podían tener una relevancia política fundamental respecto a problemas políticos candentes de un modo que contrastaba enormemente con la visión respetuosa pero políticamente descorazonadora que Richard Rorty podía tener de ellos.

Por otro lado, en parte debido a las enormes carencias en materia de pensamiento feminista de los planes de estudio de Filosofía, Butler se convirtió en mi primera gran profesora de feminismo. En cierto modo, supongo que con ella me lancé a la un tanto paradójica tarea de aprender a un tiempo teoría queer e historia del pensamiento feminista.

P. Me gustaría conocer tu opinión, tu visión personal de quién es Butler y qué representa.
R. La conocí muy brevemente en Nueva York. Siempre me ha parecido muy abierta y accesible pese a la saturación social que conlleva su posición. Considero que Butler ha convertido al feminismo en la clave de lectura más intensa y políticamente significativa de la filosofía postestructuralista, por una parte, y que ha convertido a la filosofía postestructuralista en la clave de lectura crítica más productiva del pensamiento feminista, por la otra. Cualquiera de las dos tareas la habría convertido en la filósofa más importante del fin de siglo. Hacer eso rompiendo de paso las barreras que separan al público académico del no académico, inspirando a los activismos y contraculturas de las disidencias sexuales y de género de un modo muchísimo más acusado, si cabe, a como las lecturas de Foucault pudieron acompañar los primeros pasos del activismo de grupos como Act Up, es el difícil de sobrevalorar suplemento que redondea la imagen de su influencia en la cultura contemporánea.

P. Últimamente existe un movimiento muy fuerte para prohibir la prostitución. Tú hablas de trabajadoras del sexo y de putofobia. ¿Cómo ves el asunto?
R. Lo veo, en primer lugar, como una muestra de la vigencia del componente más moralista del ala conservadora de las sex wars. Es decir, como una muestra de la vitalidad de muchas de las premisas del feminismo cultural y de las cruzadas antipornografía de Mackinon, Dworkin y compañía. Como en aquel caso, se victimiza a las trabajadoras del sexo (actrices porno aquellas, prostitutas éstas) hasta privarlas de voz. No sólo se las considera privadas de autonomía cuando toman sus propias decisiones laborales, sino que se las excluye de los procesos de negociación con las administraciones públicas y de prácticamente todos los procesos de formación de discursos en torno a la prostitución.

Además, en segundo lugar, veo este fundamentalmente como un problema de lucha por los derechos de un colectivo de trabajadoras y trabajadores. Me parece gravísimo que una parte importante del feminismo institucional trabaje para bloquear cualquier avance en derechos de ese colectivo, contribuyendo a su precarización, al aumento de los riesgos en sus condiciones de trabajo, a favorecer la explotación por falta de convenios colectivos a los que acogerse, a mantener el estigma sobre aquellas a quien se dice querer proteger. Se trata de un feminismo de vocación salvífica que paradójicamente porta sangre, sudor y lágrimas a su espalda, entre otras cosas porque la incapacidad para diferenciar teórica y políticamente entre trabajo y trata con fines de explotación sexual complica todas las tareas policiales y judiciales de persecución de la trata.

P. Laurentino Vélez Pelligrini arremete muy fuerte contra ti, y otros activistas y teóricos del movimiento queer, llegando incluso al insulto. He leído algunos artículos en Dos manzanas_com y me sorprendió, francamente. He utilizado un libro ('Sujeto de un contradiscurso') suyo para mi máster sobre Butler y me quedé de piedra cuando leí los comentarios en el mencionado blog. ¿Cuáles crees tú que pueden ser las causas de tales ataques?

R. Es algo que nunca pude entender. Solo puedo observar que sus ataques fueron tan generalizados como inexplicables.

P. ¿Podrías hablarme de la relación que mantienes con otrxs teóricxs y activistas como Gracia Trujillo, Javier Sáez, Carmen Romero Bachiller?
R. Con Javi me une ante todo el recuerdo de Paco, con quien compartimos amistad (la de él mucho más cercana y sobre todo prolongada que la mía). Por lo demás. respeto mucho su trayectoria activista y su labor de escritura, traducción, edición y difusión de trabajos en torno a las teorías queer. Con Gracia he compartido espacios de militancia como la Asamblea Transmaricabollo de Sol. Admiro no solo su labor académica y su reconstrucción de la historia del activismo lesbiano en el estado español con una mirada queer, sino, sobre todo, su capacidad para comunicar contenidos teóricos y políticos. Contagia el entusiasmo por lo que hace. Compartimos espacios, amistad personal y proyectos académicos. A Carmen la conozco mucho menos, pero también compartimos asambleas al comienzo del 15M y hemos coincidido en diferentes espacios académicos. Siempre es un placer tanto leerla como escucharla.

P. ¿Podrías hablarme de otrxs personas que consideras importantes y que yo no haya mencionado?
R. Paco Vidarte. Fue uno de los motores de mi interés por la teoría queer, incluso antes de oír hablar de estas. Sus obras menos académicas, como ‘Extravíos’ y sobre todo ‘Homografías’, o incluso sus colaboraciones en algunas revistas, formaron parte de mi actitud político-sexual antes de saber quién era Judith Butler. Hablando de activismo, ha sido fundamental para mí el encuentro con Mónica Redondo, en la Asamblea Transmaricabollo de Sol. He aprendido mucho no sólo de su experiencia como activista, sino de su capacidad para convertir la convicción política en un motor vital de primer orden. Aunque a veces duela. Las larguísimas conversaciones que he mantenido con ella sobre las historias pasadas, presentes y futuras del activismo forman parte de mi manera de pensar. Y, además, es una gran amiga.

Elvira Burgos, de vuelta al plano académico, ha sido para mí uno de los grandes referentes en lo que a la recepción hispanohablante de la obra de Judith Butler se refiere. Nadie ha hecho tanto como ella desde la Filosofía y desde el pensamiento feminista por dar a conocer y valorar la obra de Butler en nuestro país. Fue parte de mi tribunal de tesis y uno de las personas que me animaron a seguir adelante durante su elaboración.

Ya en Portugal, me ha marcado el encuentro con Ana Cristina Santos, artífice y coordinadora del fantástico proyecto INTIMATE, de quien continúo aprendiendo cada día a tejer lazos entre la academia y el activismo. Trasladarme aquí también me ha permitido conocer a João Manuel de Oliveira, que ha sido no sólo un estímulo en mis trabajos recientes sino, además, uno de los amigos que me ha hecho más fácil el tránsito entre los dos países de la península ibérica. Lo mismo que Luciana Moreira, con quien he compartido estos últimos años idas y venidas de trabajo de campo entre Madrid y Coimbra y que ha hecho de esta última una ciudad mucho más cálida de lo que su prolongado invierno pudiera llegar a sugerir.

Aprendí mucho también de María José Guerra Palmero, durante mi doctorado, y de su enorme capacidad para entablar diálogos críticos y sosegados entre corrientes feministas muy diversas.

lunes, 19 de enero de 2015

#dokumentuak #filosofia | Nola irten armairutik patetikokeriarik gabe: ironiaren eta iraultzaren artean


Nola irten armairutik patetikokeriarik gabe: ironiaren eta iraultzaren artean
Danele | Elearazi, 2015-01-19

http://elearazi.org/2015/01/19/nola-irten-armairutik-patetikokeriarik-gabe-ironia-eta-iraultzaren-artean/

Urtarrilaren 29an egingo dira zazpi urte Paco Vidarte idazle eta LGTBen aldeko aktibista espainiarra zendu zela. Filosofian doktorea, sakon ezagutu eta landu zuen Jacques Derrida pentsalari frantziarraren obra. Queer teoriak ere landu zituen, eta hamaika liburu eta artikulu idatzi. Itzultzaile gisa ere oparo aritu zen, esate baterako, Monique Wittig-en “The Straight Mind and Other Essays” beronek gaztelaniaratu zuen, Javier Sáezekin batera. Omenaldi txiki bat egin nahi izan diogu, aspaldiko artikulu bat euskarara ekarrita, sonatua eta umorez betea.

Nola irten armairutik patetikokeriarik gabe: ironiaren eta iraultzaren artean

Armairutik irteteak “ezagutzea” esan nahi du, sexuari buruzkoak, bizitza pribatuari buruzkoak “ezagutzea”. Armairutik irteteak esan nahi du ezohiko gai bat hizpide hartzea: hitz egin dezagun sexuaz. Kontrako hautu sexualari dagokionean, kontua ez da aitorpen berezi bat egitea momentu jakin batean; aitzitik, jendarteari uneoro jakinarazi behar zaio heterosexuala zarela, alegia, paradoxikoki, ez duzu ezer esan behar. Zerbait esaten denean, heterosexualtasun hori ukatzeko izan ohi da. Sexu-diskurtsorako hurbilketa, alegia, gure belaunaldiko gurasoekin sexuaz hitz egitearena soilik gertatzen da maritxua zarenean eta kontatzen duzunean. Bestela, heterosexualtasuna isila da. Ez da beharrezkoa, egun batean, zera aitortzea: aita, heterosexuala naiz. Litekeena da, kasuko aitari alditxarrak ematea, hitzaren esanahi zehatza garaiz ezin topatzeagatik. Aitorpenaren dinamika hausteko (aitorpena beti baita penagarria, zaharkitua eta erruduntzailea den heinean, eta oso gaizki pasatzen delako), estrategia aproposena da ondo erasotzea. Armairutik irtetean beti saiatu behar duzu atea kolpez zabaltzen, indartsu, eta ate horrekin berarekin muturrean ematen kanpoan zegoenari, biktima kutsuko aitorpen baten esperoan. Armairutiko irteerak ez du izan behar ez adoregabea ez norbere burua akusatzekoa. Aldarrikapenezko ekintza politikoa ere izan daiteke. Heteroak (eta barka orokortzea, beraietako batzuk egiten duten moduan maritxuez edo homosexualez edo lesbianez dihardutenean) ikaragarri urduri ipintzen dira maritxu oldarkor baten aurrean, armairutik ateratzen denean, kirioak dantzan eta zoro baten moduan, ate danbatekoak aurpegian ematen ezker-eskuin. Entzuten dagoenari iniziatiba eten behar zaio, ihesbide oro oztopatu, galdera guztiak irauli eta itzuli, ikusarazi oraindik orain bere heterosexualtasuna ez dela erabat fidatzekoa, ez delako sekula diskurtsoaren mailara iritsi, eta are gutxiago aitorpenen mailara. Ez da gauza bera armairu baten parean kokatzea eta bertatik Mari Errauskin irtetea, lotsati, bere sudurtxo zikina erakutsiz lehendabizi, gero atzamar bat, gero eskutxoa osorik, gero oina; baimena eskatzea ahots ezin meheagoarekin, eta, ia entzuteko ezinezkoa den moduan, baxu-baxu esatea: “lesbiana naiz”, “gay naiz”, “homosexuala naiz” eta abar; edo, kontrara, Chwebacca moduko bat agertzea, amorruak sututa, bere ile horail guztiak altxatuta, zehazki ulertzen ez den zerbait esaten, baina argi eta garbi uzten amore ematea ez dela bere estiloa. Azken hori egin ezean, hilda zaude, entregatuta, eta lepoa mozteko gertu, edo, are okerragoa dena, gertu zaude xamurki tratatua izateko, ulerkorki, kontsolamenduz eta adurra dariela, gertu zaude xuabe-xuabe hitz egin diezazuten.

Armairutik irteten zarenean, ez dakit zergatik, heteroak xuabe hitz egiten hasten baitira, xuabe-xuabe. Txakurtxo izutua laztantzen duenak nola, lasaitu dadin, eta konfiantza har dezan. Inondik ere ez. Zergatik aurreratzen utzi? Van Dammen gisara irten behar duzu armairutik, edo Ramboren gisara, edo Demi Moorenera, edo Joana Arc-ekoa moduan, edo marine bat bezala (ez zait hori baino gauza lotsa gutxiko, gaizki hezitako eta bortitzagorik okurritzen). Kristoren zalaparta egiten. Ez duzu atea ireki behar, ezpada ostikoka bota, eta kanpoan daudenak tentuz ibil daitezela ezpal-puskekin; animalia baten eran irten behar duzu, metraileta eskuan, kamuflaje-prakak soinean, eta margo beltza begien azpian, horrek sekulako errespetua ematen baitu (azken batean, trabestitzea eta gure burua margotzea atsegin dugu, ezta?); edo, bestela, Alien-eko munstroaren tankeran. Zer demontre gertatzen da? Bollera naiz, eta ea azkenean ostia bat eman beharko dizudan. Finean, beraiek sartu gaituzte armairuan, eta haserrea ulergarria da. Askapena da, kartzelatik irtetea da, eta ez dago zertan baimenik eskatu. Ekintza iraultzaile bat da. Miramendurik ez kartzelazainarekiko ezta geure espetxea isilarazten, hauspotzen edo edozein modura sustatzen zutenekiko. Sorpresarena oinarrizko faktorea da. Nahikoa da izotza hausteko. Gero, pixkana-pixkana, erne egoteari utzi gabe, solasaldi-tonu normalago batera hurbil zaitezke, naturaltasuna eta espontaneotasuna inoiz ahaztu gabe (komeni da, une honetara iristerako Rambo mozorroa kentzea). Eta makal, ahul edo herabe agertu gabe. Erakutsi behar duzu –edo itxurak egin– armairuan itxita emandako denborak ez dizula inolaz ere eragin. Hantxe sartu gintuzten ea sendatzen ginen edo ea aburuz aldatzen genuen, eta irteterakoan argi eta garbi adierazi behar diegu itxialdi-praktikek kontrako eragina dutela, eta, ateratzen garenean sartu ginenean baino maritxuagoak garela, amorratuago gaudela, seko deliberatuta, sekula berriro ez sartzera eta “betirako armairuaren” praktika ezin basatiagoa suntsitzera; haurraren, nerabearen, gaztearen, helduaren eta zaharraren eskubideak urratzen dituen praktika da, bizitza osoa iraun baitezake. Pena izugarria ematen dute kartzelan dauden umeek, baina inork ez du malko ziztrinik isurtzen armairuan sartutako haur eta nerabeengatik. Betiko hipokresia, alegia.

Bada beste estrategia posible bat, baldin eta ez baduzu gustuko apur bat erridikulua eta antzeztuegia gerta daitekeen armairutiko irteera hori, edo oso gaizki gelditzen bazaizu AEBetako marineen mozorroa; eta estrategia horixe da, gaur egun, gauzatutako egitateen politika izendatzen den hori. Esan nahi baita, aitorpenari muzin egitea, ez esan behar izatea, ez ahoskatzea. Beraiek ez badute egiten, geuk ere ez. Bat-batean anaiatxoa neskalagunarekin etorriko da etxera, edo amak koltxoi azpian topatuko du aldizkari pornoa. Bada geuk ahoan musu emango diogu mutil-lagunari, egongelaren erdi-erdian, eta gure ipurdiak inprimatuko ditugu, koloretan, eta ondoren irudia ohe azpian gordeko dugu, edonork bezala. Shock-tratamendua. Kontraerasoa izugarria izan daiteke. Hala ere, erne bazaude eta aurkaria suntsitzeko behar duzun guztia lubakian badaukazu, ez duzu zertan beldurtu. Etxetik bota zaitzakete, noski. Baina zu, ostera, geratu egingo zara. Dei diezaiotela poliziari. Ez badizute jaten ematen, arpila ezazu hozkailua. Ez badizute dirurik ematen, lapurtu ezazu, edo telebista saldu. Ez badizute arroparik erosten, ipin ezazu amarena. Eta ez utzi sekula lagunak etxera eramateari. Bilaka ezazu egongelatxoa manifestazio, egunero. Heterosexual bat ezin da uneoro amorruak jota egon, baina maritxu bat maritxua da eguneko hogeita lau orduetan. Eta maritxua izatea, berez, borroka da. Ohiz kanpoko ezer egin gabe ere. Jendea nekatu egiten da amorratuta egoteaz, baina norbera ez da inoiz nekatuko maribollera izateaz. Horixe da geure abantaila. Aita sutu egiten da ikusten gaituenean, tentsioa igotzen zaio eta bitartean guk, lasai asko, hankak gurutzatuta ikusten dugu nola gorritzen zaion aurpegia eta nola puzten zaizkion lepoko zainak, manera on-onekin esaten diogunean: “Egun on, kaferik nahi al duzu?” Garrantzitsuena da beti neurriz jokatzea eta eztabaida zentzugabeetan ez katigatzea. Eta, batez ere, ez negoziatzea. Ez negoziatzea, sekula. Zer negoziatu edo eztabaidatu behar da, ba? Zer esplikatu behar da, litekeena bada norberak azaltzen ez jakitea eta egiatan bost axola izatea? Galdetu zure aitari ea zergatik den bera heterosexuala. Esaten dituen txepelkeriekin harrituko zara. Ez dauka azalpenik. Ez daki nola esplikatu. Esango duen arrazoizkoena hauxe izango da: “Ba, hargatik, normala delako, jende guztia bezala, nire aita bezala, a zer galdera ergela. Mutiko hau, maritxua izateaz gain, leloa ere bada”. Lasai egon, iraintzen bazaitu ere, zuk barregarri utzi duzu dagoeneko, eta hemendik aurrera ez diozu errespeturik zor, lehen bezala, eta dagoeneko suntsitzen hasia egongo da berari buruz zeneukan irudikapen idilikoa. Irudi hori berreskuratu nahi badu, zure maitasuna eta errespetua zinez merezi dituela frogatu beharko dizu. Nahiz eta zenbait aitek aterkiak bezala galtzen dituzten seme-alabak, neguro bana. Izorratzen die, baina badirudi ez diela hori baino askoz gehiago eragiten. Gal dezaketen seme-alabarik gabe geratzen diren arte, oinazeak hartuta, beraien intrantsigentzia dela medio. Negurik gabe geratzen diren arte. Kontua da negu gehiago daudela seme-alabak baino. Baina hori beraien arazoa da.

miércoles, 31 de enero de 2007

#libros #queer | Etica marica : proclamas libertarias para una militancia LGTBQ

Etica marica : proclamas libertarias para una militancia LGTBQ / Paco Vidarte
Barcelona [etc.] : Egales, 2007
177 p.

Colección: G
ISBN 9788488052520 [2007-01] / 16,50 €

/ ES / ENS
/ Activismo / Endohomofobia / Filosofía / LGBT / Homofobia / Liberación sexual / Mariconeo / Sociología / Teoría Queer

Esto no es un libro. Es un interruptor. Un dispositivo que corta la corriente. Y que a la vez permite que algo se ponga en marcha, que algo se encienda. Me gustaría que la lectura de este libro supusiera un «clic», un chispazo que interrumpiera una cadencia de mierda, una bajada de tensión en el movimiento LGTBQ que debe terminar cuanto antes. Y que se encendiera otra forma de hacer las cosas y de comportarnos como maricas, lesbianas y trans frente a la sociedad y las propias tendencias involucionistas que anidan entre nosotros. Si esto no pasa, este libro no habrá funcionado.

“Si nos parece evidente e indiscutible que a todo hetero se le debe exigir que no sea homófobo, ¿acaso a nosotras nos basta con ser lesbianas para que ya nadie tenga derecho a exigirnos nada?, ¿basta con ser trans para tener el cielo de la militancia ganado?, ¿basta con ser marica para que nadie pueda exigirnos ya ningún tipo de compromiso ni de solidaridad? ¿Constituye una justificación suficiente el hecho de ser gay para no tener que asumir más responsabilidades con la sociedad ni con otro tipo de injusticias que nada tienen que ver con la homofobia? Soy marica, luego estoy salvada. Soy marica, pero me caso. Soy marica, luego exenta de ser solidaria. Soy marica, luego justificada para no preocuparme más que de mi culo. No basta con ser marica para que tu existencia esté justificada. No basta con ser marica para que se te considere un tío legal. No basta con ser pobre, negro, bollera, parado, trans, proleta, sin techo para poder pasar del resto de la gente porque bastante tenemos con ser negros, pobres, maricas como para preocuparnos por los demás, aparte de que no se metan con nosotros. No basta con que te pisen el cuello por maricón o por negro para que tú encuentres justificado pisar por tu parte otros cuellos más débiles que el tuyo, o igualmente vulnerables, sólo que por otros motivos. No basta con ser trans o bollera para poder comportarte sin complejos como una auténtica hija de perra y pisar a otras trans, a otras bolleras, a otros emigrantes porque en algún aspecto de la vida te encuentras por encima de ellos. Que te pisen el cuello por maricón no es justificación para que, como maricón, le pises el cuello a la ecuatoriana que limpia tu casa.

Si algo así como una Ética LGTBQ es pensable y deseable, ha de partir del hecho de que la lucha contra la homofobia no puede darse aisladamente haciendo abstracción del resto de injusticias sociales y de discriminaciones, sino que la lucha contra la homofobia sólo es posible y realmente eficaz dentro de una constelación de luchas conjuntas solidarias en contra de cualquier forma de opresión, marginación, persecución y discriminación. Repito. No por caridad. No porque se nos exija ser más buena gente que nadie. No porque tengamos que ser Supermaricas. Sino porque la homofobia, como forma sistémica de opresión, forma un entramado muy tupido con el resto de formas de opresión, está imbricado con ellas, articulado con ellas de tal modo que, si tiras de un extremo, el nudo se aprieta por el otro, y si aflojas un cabo, tensas otro. Si una mujer es maltratada, ello repercute en la homofobia de la sociedad. Si una marica es apedreada, ello repercute en el racismo de la sociedad. Si un obrero es explotado por su patrón, ello repercute en la misoginia de la sociedad. Si un negro es agredido por unos nazis, ello repercute en la transfobia de la sociedad. Si un niño es bautizado, ello repercute en la lesbofobia de la sociedad”. 

Etica marica. Proclamas libertarias para una militancia LGTBQ
El libro de Vidarte puede ofender a muchos oídos, puede levantar ampollas o simplemente desconcertar pero plantea muchas cuestiones candentes hoy en día
Eduardo Nabal | Escritor | La Haine, 2007-10-30
http://www.lahaine.org/index.php?p=25391

“Ética marica” no es un libro, es un cortocircuito. Apagar unas bombillas para encender otras. El autor parece desprenderse de su propio legado para gritar a pleno pulmón acerca de aquellas cuestiones que afectan a la comunidad LGTBQ. Unas siglas que se desmontan y se revuelven en las páginas del libro porque la subjetividad es un dispositivo desde el que es difícil hablar por otros pero que no nos impide quedarnos quietos ante situaciones como la derechización consumista de gran parte de la comunidad gay, la indiferencia o la deferencia nada desinteresada de los poderes públicos, la apropiación de nuestros culos o vaginas por parte de intereses espurios. El libro es una virulenta diatriba a favor las voces silenciadas de aquellos que abrieron brecha en un mundo gay, lésbico o trans, un universo que hoy se ha convertido en capitalino y capitalista y que nos gustaría que fuera de otra manera. O al menos que tuviera el valor de mirarse al espejo, con la descarnada lucidez con la que lo hace Vidarte en estos a la vez iracundos, lúcidos y delicados textos.

“Ética marica” nos dice que más allá de las simples proclamas revolucionarias existen formas de hacer y deshacer política, en un mundo en el que identidades y diferencias (sociales, raciales, sexuales) no pueden servirnos de mordaza sino de nuevos puntos de partida. El libro de Vidarte puede ofender a muchos oídos, puede levantar ampollas o simplemente desconcertar pero plantea muchas cuestiones candentes hoy en día: los diferentes senderos de la lucha por las libertades sexuales (como la presencia incómoda del reciente “Bloque alternativo”), las diferentes formas de concebir el espacio público, la búsqueda de un yo/tú políticos que necesitan reinventarse ante realidades que nos aplastan. “Ética marica” es un libro escrito desde las tripas, o desde el culo, y que te golpea y te hace repensar cuestiones que hoy por hoy parecen ya dadas por sentadas. Y es que un culo que no reinventa el mundo, es un culo en peligro de extinción. 

Ética marica: ¿es posible poner el culo de manera comunitaria?
Aldo Fernández Turitich | AG Magazine, 2009-09-03


El estado de situación en que se halla la militancia LGBT reclama un cambio radical: desechar reivindicaciones y las prácticas propias de la cultura de ONG y abrazar una Ética Marica, una Ética Anal y Política, de acuerdo con las reflexiones de Paco Vidarte, autor del libro “Ética Marica. Proclamas libertarias para una militancia LGTBQ”.

Paco Vidarte concluyó este libro poco antes de su muerte el año pasado y constituye hoy una fuente de inspiración y, al mismo tiempo, de provocación para los y las activistas que luchan por los Derechos de las minorías sexuales.

“Ética Marica” no es un libro de sociología sino más bien, como el subtitulo lo indica, un conjunto de proclamas que apuestan a la libertad de todo yugo de opresión: opresión de las ONG de los países hegemónicos que, al imponer la agenda, terminan despolitizando al colectivo, opresión de los partidos políticos que incorporan en sus filas a militantes de la comunidad con fines mercantiles, opresión de los medios de comunicación que representan sujetos normalizados o adaptados a la sociedad de consumo, opresión de la izquierda radical que identifica a las personas LGBT como productos “malformados” del sistema capitalista y opresión de aquellos sectores hegemónicos del mismo colectivo LGBT que emplean su posición en el campo como mantener y recaudar poder.

El libro de Vidarte puede ser juzgado de polémico y atrevido. Sí, “Ética Marica” lo es, en tanto se burla y menosprecia aquellos gays que emprenden carrera para alcanzar jugosos subsidios, se pelea con aquellos gays que no quieren ver más allá de sus intereses de clase y terminan votando al PP (Partido Popular) en España. Paco Vidarte nos pregunta “cómo ser maricas y, a la vez, renunciar a los intereses de clase, heredados, familiares (…)”.

Quizá, para no pocos activistas de la Argentina, las posturas de Paco puedan ser tildadas de setentistas o anacrónicas. Pero, ¿las clases subalternas LGBT disfrutan de los beneficios de este sistema diseñado por y para las elites? Vidarte reivindica una Ética marica que instale Sexualidad y Política, en oposición a la idea de mero inserción o reacomodamiento del colectivo dentro del espacio público.

En este sentido, el libro nos permitiría reflexionar sobre la conveniencia o no de la adhesión a una determinada estructura política: ¿Es ésta una práctica transformadora? ¿Aportan las leyes promovidas por los colectivos a la construcción de comunidades libertarias? ¿Existe visibilidad de las demandas de los sectores populares LGBT? ¿Quieren casarse lxs inmigrantes, cartonerxs, obrerxs, okupas, camionerxs, piqueterxs del campo de la disidencia sexual?

La lectura de “Ética Marica”, sin dudas, nos llevaría a repensar las prácticas políticas y a discutir una agenda que contemple la lucha desigual entre los grupos hegemónicos y subalternos. ¿Es posible poner el culo de manera comunitaria?

DOCUMENTACIÓN
Etica marica
José B. Seoane Cegarra | Materiales de Filosofía, 2009-09-19

http://lamoscaenlabotella.blogspot.com.es/2009/09/etica-marica.html
Ética Marica: el nuevo libro de Paco Vidarte
Una visión violenta e incendiaria sobre las máximas que debería perseguir el activismo LGTBQ Chueca, 2007-11-14
http://www.chueca.com/articulo/etica-marica-el-nuevo-libro-de-paco-vidarte
Etica marica
Javier Sáez | Dos Manzanas, 2007-10-27

http://archivo.dosmanzanas.com/index.php/archives/3798
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ENLACES
Wikipedia | Paco Vidarte

http://es.wikipedia.org/wiki/Paco_Vidarte
Wikipedia | Teoría queer
http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_queer
Facebook | 30 días, 30 rostros del VIH. Paco Vidarte
https://www.facebook.com/note.php?note_id=185018646760
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AUDIOVISUALES
Ética marica
Librería Berkana | YouTube, 2008-03-16

http://youtu.be/arD6aFJrFCQ
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Y TAMBIÉN…
Paco Vidarte, militante gay

El filósofo luchó por la rebeldía de las minorías sexuales
Emilio de Benito | El País, 2008-01-31
http://elpais.com/diario/2008/01/31/necrologicas/1201734001_850215.html
Muere a los 37 años el teórico y activista Paco Vidarte
Diego | Dos Manzanas, 2008-01-29

http://archivo.dosmanzanas.com/index.php/archives/4448