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martes, 11 de junio de 2019

#hemeroteca #lgtbi #politica | El Día del Orgullo: más inclusión y menos carnets

Imagen: El Español
El Día del Orgullo: más inclusión y menos carnets.
El autor responde al veto a Ciudadanos y al PP por parte de los organizadores de la marcha del Orgullo, y clama por la transversalidad del movimiento.
Pablo Sarrión | El Español, 2019-06-11
https://www.elespanol.com/opinion/tribunas/20190611/dia-orgullo-inclusion-carnets/405329466_12.html

El 6 de julio iré al Orgullo. No lo haré subido en una carroza. Los organizadores de esta marcha han considerado que no cumplo con los requisitos para defender los derechos de mi propio colectivo. Ellos son los que reparten los carnets y, como cabía esperar, no he sido uno de los afortunados.

No voto ni al PSOE ni a Podemos. Tampoco formo parte de ninguna asociación LGTB. Y, para rematar, digo abiertamente que Albert Rivera es el presidente que España necesita. Por tanto, los organizadores me dejan sin ese ‘carnet VIP’ porque me consideran un “imbécil terminal” que no puedo reivindicar mis derechos junto a ellos. Así es cómo llamó públicamente el coordinador de Educación de COGAM (una de las asociaciones organizadoras del Orgullo) a uno de mis compañeros cuando dijo que él también votaba a Cs e iría a la manifestación.

Me apena que un colectivo que ha sido tan discriminado por la sociedad aplique internamente su propia discriminación. Se nos ha olvidado que todos los derechos y libertades civiles que conquistaron nuestros predecesores lo hicieron desde la unión. No pedían carnets, sino compromiso. Y ese compromiso es el que he intentado demostrar desde siempre. No ha habido día desde que decidí gritar mi homosexualidad al mundo que no haya remado en esa dirección.

Llevar una pulsera con la bandera de España no me hace ser menos gay que aquel que lleva una pulsera con la bandera republicana. Ir a Colón a defender la unidad de mi país no me convierte en un homófobo o en un “cáncer para el colectivo”, como me llegaron a calificar en redes sociales. Ser LGTB es mucho más que todo eso. Ser LGTB es estar comprometido con tus derechos. Yo he decidido defender estos derechos desde el ámbito político. Otros deciden hacerlo desde la sociedad civil y otros, simplemente, deciden mantenerse en un segundo plano. Para mí, todos merecen mi respeto.

Me apena que los organizadores del Orgullo hayan optado por el sectarismo en lugar de por la inclusión. Por encima de las siglas está el propio espíritu de transversalidad con el que nació la reivindicación de este día. Todavía están a tiempo de recapacitar y rectificar. No se trata de que Ciudadanos tenga una carroza ese día o sus líderes estén en la cabecera de la manifestación. Se trata de hacer del Orgullo una marcha que desborde las previsiones como viene sucediendo año tras año. La causa LGTB, al igual que el feminismo o el ecologismo, no se puede permitir prescindir de la sociedad en su conjunto. Estaríamos cometiendo un grave error.

Por esa misma regla de tres, los organizadores tendrían que retirarles ese ‘carnet VIP’ a PSOE o Podemos. En el Parlament de Cataluña se sienta un señor que votó en contra del matrimonio homosexual en 2005, e insiste que volvería a hacerlo, y actualmente es diputado en la bancada socialista. Tampoco ningún dirigente de Podemos ha condenado a día de hoy la represión que sufrió el pasado mes de mayo nuestro colectivo en Cuba por parte del régimen castrista. Ninguno de estos dos partidos se han visto obligados a firmar un decálogo que ponga fin a sus incongruencias. Todo lo contrario. Han obtenido ese 'carnet VIP' que les permite ir al Orgullo con todos los honores.

Ciudadanos, por el contrario, se ve obligado a firmar un documento político que supera las reivindicaciones de la propia marcha. No se trata del tradicional manifiesto donde los partidos se comprometían a trabajar desde las instituciones por los derechos LGTB, sino que este año se trata de un documento político que trasciende todo lo anterior. Los organizadores lo saben, pero todavía están a tiempo de la rectificación.

Pase lo que pase, no dejaré de asistir al Orgullo. No me importa ir subido a una carroza o desfilar a pie. Lo importante ese día será la defensa de la libertad y la igualdad en mi país. Llevo esperando justo doce meses a que llegue este día para que ahora tenga que renunciar a él. Nadie me va a privar la libertad de reivindicar mis derechos. Ni los que me quieren mandar a la Casa de Campo ni los que me quieren expulsar por pensar diferente a ellos.

Pablo Sarrión es miembro de Ciudadanos.

martes, 16 de abril de 2019

#hemeroteca #lgtbi #politica | Rivera: “Calvo y Lastra no son feministas, sino políticas sectarias que no quieren que los gais sean padres”

Imagen: La Cerca / Acto de Ciudadanos en Albacete
Rivera: “Calvo y Lastra no son feministas, sino políticas sectarias que no quieren que los gais sean padres”.
El candidato de Ciudadanos celebra un acto en apoyo de los derechos de los gais con el que se diferencia de PP y Vox.
Elsa García de Blas | El País, 2019-04-16
https://elpais.com/politica/2019/04/16/actualidad/1555413033_569484.html

Albert Rivera ha sacado este martes a relucir su perfil liberal abierto en las cuestiones morales para diferenciarse del PP y Vox. El líder de Ciudadanos (Cs) ha celebrado en Albacete un acto centrado en los derechos de los homosexuales, en el que ha estado acompañado de uno de sus candidatos por Madrid, Pablo Sarrión, de origen albaceteño, que ha contado emocionado junto a sus padres que sufrió acoso en la adolescencia por ser homosexual. Rivera se ha comprometido con los derechos de los gais y las lesbianas y los ha vinculado con la gestación subrogada. El candidato de Cs ha lanzado un dardo al PSOE por no aceptar esta práctica: "No considero feministas a las señoras [Carmen] Calvo y [Adriana] Lastra, esas políticas sectarias que no quieren que Pablo sea padre”.

Rivera ha comparado las reticencias de parte de los colectivos feministas o el PSOE con la gestación subrogada con los recelos en su día contra "los bebés probeta". "A los que están en contra: ¿serían capaces de rechazar a un hijo por haber nacido por ese método?", ha interpelado. Ciudadanos hace bandera de esta práctica en solitario. Es su programa electoral para el 28-A, propone una ley que la regule de forma altruista. El PSOE, al contrario, plantea en su programa que debe mantenerse prohibida.

El acto ha estado cargado, en realidad, de referencias a Vox y a su candidato por Albacete al Congreso, Fernando Paz, que tuvo que dimitir por sus declaraciones homófobas y antisemitas. Rivera ha censurado a los "odiadores profesionales" y ha remarcado las diferencias entre los "liberales y los conservadores", en que los últimos “no quieren que nada cambie”.

El líder de Ciudadanos, que no reniega de un posible apoyo de la formación de extrema derecha en caso de que pueda sumar con el PP para formar un Gobierno de coalición, ha querido dejar un “aviso a navegantes”, que sonaba dirigido a Vox: “Si Ciudadanos gobierna España, no va a haber ni un paso atrás en las libertades”. “Tolerancia cero para la homofobia”, ha remarcado el candidato. Ciudadanos lleva en su programa que se blinde el matrimonio LGTBI en la Constitución española. Como propuesta relacionada (para dificultar el acoso en el colegio), el presidente de Cs ha planteado prohibir los teléfonos móviles en las aulas.

Le había precedido a Rivera una exposición muy emotiva de Pepi y Pedro, padres de su candidato Pablo Sarrión, que han contado a los dos centenares de simpatizantes en el Casino Primitivo de Albacete que su hijo dejó de ser feliz a los 13 años, cuando empezaron a acosarle en el colegio por ser gay. “Los últimos que nos enteramos somos siempre los padres”, ha admitido Pedro sobre la homosexualidad de su hijo, en un relato que ha tenido también momentos cómicos, como cuando ha relatado que Pablo “tuvo una novia, aunque el roce no era muy fuerte”. El hombre se ha terminado preguntando, con una lógica aplastante: “¿Por qué no pueden tener los mismos derechos unos que otros?”.

Sarrión ha recordado que su colectivo “sufre” y ha pedido “avanzar hacia la diversidad y la tolerancia”. "Gracias Albert por defender mi causa y la de muchos que tenemos que escuchar que estamos enfermos, que el matrimonio es únicamente entre el hombre y la mujer. La de muchos que no queremos ser encerrados en un armario". El joven se ha felicitado por conseguir que el dirigente homófobo de Vox tuviera que dimitir. “Los albaceteños, no es que no le hemos apoyado con votos, es que lo hemos echado”.

miércoles, 13 de febrero de 2019

#hemeroteca #lgtbi | El influencer gay de Cs criticado en Colón: "Llevo con orgullo las banderas de España y el arcoíris"

Imagen: El Español / Pablo Sarrión
El influencer gay de Cs criticado en Colón: "Llevo con orgullo las banderas de España y el arcoíris".
Pablo Sarrión, trabajador de la formación naranja e increpado el pasado domingo, describe aquello que vivió en Colón.
El Español, 2019-02-13
https://www.elespanol.com/espana/politica/20190213/influencer-cs-criticado-colon-llevo-banderas-espana/375713537_0.html

Cuando Albert Rivera atendió a los medios de comunicación en la plaza de Colón, ondeaban tras él varias banderas LGTBI. Una imagen que exasperó a algunos rostros visibles del colectivo en Madrid. Jesús Generelo y Toni Poveda, ambos expresidentes de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (Felgtb), lamentaron que las enseñas arcoíris acompañaran a quienes les "retirarían los derechos fundamentales si pudieran".

Pablo Sarrión trabaja en el equipo de comunicación de Ciudadanos. También acude a manifestaciones en favor de los derechos del colectivo LGTBI. El pasado domingo unió dos banderas que le representan por igual: la española y la del arcoíris. Reconoce haber sido increpado durante la marcha.

Cuando solía manifestarse en Cataluña, sus amigos le decían que tuviera cuidado. En Madrid le ocurre lo mismo. "Pero nunca me ha pasado nada ni en un sitio ni en otro", relata en sus redes sociales. Su presencia en Colón levantó ampollas en dos direcciones. No gustó a algunos de los "homófobos" presentes en la marcha ni tampoco a quienes le acusaron de "politizar" la bandera LGTBI.

En el texto que sigue, redactado para El Español, Sarrión recoge lo vivido el domingo, explica los motivos que le hicieron salir a la calle y llama a "defender sin complejos" al colectivo LGTBI.

Han pasado 24 horas desde que decidí publicar una foto en la calle Génova el pasado domingo ondeando la bandera LGTBI. Nunca imaginé que esa imagen tomada con el móvil de una amiga generaría tanta controversia. Ese día decidí asistir de forma voluntaria a la manifestación convocada en favor de la unidad de España para pedirle a Pedro Sánchez que convoque elecciones ya. La decisión de llevar esa bandera fue de forma natural. Tan natural que tuve que recurrir al palo de la fregona porque no tenía otro en casa.

Junto a la bandera española y europea, la bandera del arcoíris es la que mejor me representa como ciudadano español. Por eso decidí acudir a Colón con ella. Sus seis colores representan valores como la tolerancia, la libertad y la igualdad; tan bien recogidos todos ellos en nuestra Constitución.

Unos valores que no son patrimonio de ningún partido político sino de la sociedad española en su conjunto. Una sociedad que en 2005 decidió legalizar el matrimonio homosexual situando a España a la cabeza de los países más avanzados del mundo en lo que se refiere a los derechos civiles. Hoy, 14 años después, algunos cuestionan ese derecho y quieren convertirnos de nuevo en ciudadanos de segunda o tercera.

Sin embargo, en lugar de quedarme ese día en casa resignado, decidí salir a la calle a decirle a Sánchez que deje de conceder prebendas a sus socios separatistas al mismo tiempo que les dejaba bien claro a los asistentes a esa manifestación que no vamos a dar ni un paso atrás en derechos civiles si logramos echar a Sánchez de La Moncloa.

Este mensaje no parecieron entenderlo todos. Solo unos cuantos. Tanto es así que algunos de los que eran mis compañeros LGTBI hace 24 horas ahora me consideran en las redes sociales un “traidor”, un “facha maricón” o incluso “un cáncer para el colectivo”. Mientras que por el otro lado, me han llamado “maricón de mierda” o incluso consideran que “atento contra la familia”.

A todos ellos les invito a hacer la siguiente reflexión. Ni la bandera del arcoíris ni la bandera rojigualda dan cabida a vuestros insultos. Unos insultos, por cierto, que no comparten cientos de chicos y chicas que me escriben para darme las gracias por haberles “representado” en esa manifestación. Y es por ellos por los que voy a seguir alzando la voz y ondeando la bandera LGTBI allí donde considere que los valores que representa están en riesgo, como también hacen otras muchas personas LGTBI, algunas de las cuales estuvieron presentes el domingo en Colón.

Que les quede claro tanto a unos como a otros. ¿Qué hubiera sido de los derechos civiles en EE.UU si Rosa Parks se hubiera levantado sin rechistar de su asiento de aquel autobús o del voto femenino en España si Clara Campoamor no se hubiera enfrentado a sus compañeras de hemiciclo hace 87 años? Yo, al igual que ellas, salvando todas las distancias, con mucha humildad pero sin ningún complejo, he decidido rechistar y enfrentarme a los marcos establecidos.

La bandera de España y la del arcoíris me acompañan en mi día a día. Las llevo anudadas en mi muñeca desde que me fui a vivir a Cataluña porque, como dije anteriormente, ni son patrimonio de una formación política ni las voy a esconder allí donde se cuestiona su presencia. Empecé a hacerlo con tan solo 18 años y no voy a dejar de hacerlo ahora.

Ni en Cataluña tuve miedo de llevar la bandera de España en la mano ni tampoco lo tuve el domingo con mi bandera LGTBI en la Plaza de Colón. Los que realmente tienen miedo son aquellos partidos políticos que durante todos estos años han patrimonializado estas banderas para sacar su propio rédito electoral. Ahora se han encontrado con una generación que no entiende de ejes ideológicos sino que mira hacia el futuro y reniega de los debates del siglo XX. Esos son los que realmente tienen miedo.

Durante el día de ayer tuve sentimientos encontrados. Recibí insultos tanto de un lado como del otro e, incluso, me bloquearon algunos amigos en mis redes sociales (ahora sé que no eran tan amigos). Pero, como he comentado antes, también recibí cientos de mensajes invitándome a seguir luchando por romper los marcos establecidos. Y lo haré. Eso sí, siempre desde el respeto. La lucha por los derechos y libertades civiles no se defiende desde el desprecio hacia el que piensa distinto dentro de tu propia causa. No lo olvidemos. Juntos somos más fuertes.

Y si hay algo en lo que todos vamos a estar de acuerdo es en la defensa de nuestra Constitución y de sus valores. Una Constitución que cumple 40 años y que ha permitido que disfrutemos del período más próspero y de mayores avances sociales que ha tenido España. Unámonos todos los constitucionalistas en torno a ella y dejemos de ponernos etiquetas. Miremos más hacia el centro, olvidemos los debates del siglo pasado y sigamos defendiendo los derechos conquistados y, sobre todo, los que quedan por conquistar. Ni un paso atrás, españoles.