Mostrando entradas con la etiqueta Tiflis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tiflis. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de junio de 2019

#hemeroteca #lgtbi #activismo | El bastión ultraconservador de Georgia se prepara para su primera marcha del orgullo LGTBI a pesar de las amenazas

Imagen: El Diario / Activismo LGTBI en Georgia
El bastión ultraconservador de Georgia se prepara para su primera marcha del orgullo LGTBI a pesar de las amenazas.
El Ministerio de Interior ha afirmado que no puede garantizar su seguridad, pero la organización y los activistas no van a cancelar los eventos del Orgullo. "Creo que las drogas, la perversión y el debilitamiento de la institución familiar están destruyendo mi país. Para nosotros, esto es una guerra de verdad", señala un conocido empresario referencia de los conservadores.
Andrew Roth | El Diario, 2019-06-17
https://www.eldiario.es/internacional/bastion-ultraconservador-Georgia-LGTBI-amenazas_0_910959630.html

Seis años después, los recuerdos de la violencia sufrida siguen frescos en la memoria de la comunidad: decenas de activistas por los derechos de la comunidad LGTBI fueron golpeados en las calles de Tiflis por sacerdotes y hombres de extrema derecha, algunos con porras y otras armas. Este pogromo moderno ocurrido en 2013 parecía una advertencia: si Georgia logra entrar a la Unión Europea, su comunidad LGTBI será relegada.

Sin embargo, los activistas están planificando para esta semana los primeros eventos de celebración del orgullo LGTBI en un intento por convertir la movida underground en un cambio político. Organizados en su contra están los activistas conservadores y cristianos y una fuerza policial que dice que no puede garantizar la seguridad de los participantes en la marcha. Muchas personas temen que se repita la violencia de 2013.

"Siempre es polémico celebrar el Orgullo", afirma Giorgi Tabagari, uno de los organizadores de los eventos de este año, que concluirán con una "marcha de la dignidad". "¿Pero cuánto tiempo más nos podemos esconder? Si viéramos que el Gobierno luchara contra la homofobia y marcara otro rumbo, quizá no tendríamos que tomar una decisión tan arriesgada como celebrar el Orgullo. Pero tenemos que decidir si vamos a aceptar el status quo o intentarlo con más fuerzas".

Este antiguo Estado soviético acunado por las montañas del Cáucaso suele llegar a los titulares por su permanente conflicto con Rusia o, últimamente, como un paraíso turístico con un mundillo culinario en ebullición. La iglesia ortodoxa georgiana, la institución en la que la población más confía según los sondeos, tiene un poder enorme y pretende que el país sea un bastión del conservadurismo.

"Es un poco como una teocracia", señala una persona cercana al Gobierno, que pide permanecer en el anonimato. El Patriarca georgiano pidió la semana pasada a las autoridades que prohibiesen la marcha del Orgullo, acusando a los grupos que luchan contra la homofobia de promover "el pecado de Sodoma". El viernes, la policía arrestó a nueve personas después de que activistas conservadores atacaran a manifestantes a favor de los derechos LGTBI en el centro de Tiflis.

Los preparativos de la marcha del Orgullo han desatado debates a nivel nacional y una polémica dentro de la comunidad LGTBI. El grupo difundió vídeos que muestran a jóvenes gais, lesbianas y trans afirmando públicamente que apoyan el evento, un acto temerario que los pone en peligro, junto a sus familias, de ser humillados públicamente o sufrir ciberacoso.

"Salir del armario es algo muy valiente aquí", afirma Tabagari, que ha calculado que medio millón de personas han visto los vídeos, en un país con 3,5 millones de habitantes. "Cuando uno habla en primera persona, despierta empatía. Es más fácil sumar apoyos. Esperamos que la mayoría de la población se acostumbre a la idea de que los miembros de la comunidad LGTBI vivimos a su alrededor".

Un joven de 17 años que se hace llamar Drago Flowers suele hacer fila para coger el autobús en Rustavi hacia Tiflis, un viaje de media hora. Delgado como un alambre y con el pelo teñido, con los ojos pintados y las piernas tatuadas, a menudo recibe insultos homófobos y lo han atacado tantas veces que ya lo conocen en la comisaría de la zona. "Prefiero que me golpeen a vivir escondido por ser quien soy", afirma Flowers. "Esconderme sería una tortura".

Flowers es bloguero y sueña con vivir en Nueva York algún día, pero por ahora se enfoca en su trabajo como maquillador y sus shows como drag queen en los clubes de la comunidad LGTBI en Tiflis, donde alega ser el único capaz de realizar una "caída mortal", un paso acrobático popular en el estilo de baile conocido como Vogue.

Él asegura que asistirá a la marcha del Orgullo. ¿Pero está preparado el país para la marcha? "Quizá en unos 100 años", bromea Flowers.

La movida nocturna es lo que ha llevado a la comunidad a este momento. Varios de los clubes underground de Tiflis se han convertido en incubadoras de movimientos que luchan por derechos y cambios políticos. Las redadas policiales contra el mayor club nocturno de la comunidad LGTBI, el Bassiani, generaron un movimiento de protestas llamado 'Ruido Blanco', una mezcla entre fiesta barrial y protesta callejera a favor de la despenalización de las drogas.

Además de las fiestas Horoom en el Bassiani, eventos LGTBI en los que los asistentes deben pasar un proceso de selección previo por internet y está prohibido tomar fotografías, Flowers también menciona el club Success como uno de los pocos sitios nuevos en los que la comunidad LGTBI se siente segura.

En el Success, un club subterráneo inspirado en los clubes gais de Berlín Roses y Barbie Deinhoff, la fiesta comienza después de la medianoche. Nia Gvatua, la dueña, ofrece una copa de champagne mientras recuerda cómo convenció a un amigo empresario para invertir en un bar gay. El hombre inmediatamente le entregó 17.500 euros en efectivo. Desde entonces, a Gvatua le han robado, ha sufrido redadas y piquetes, pero el Success no ha parado de crecer hasta convertirse en un lugar esencial para la comunidad LGTBI.

"He visto a personas que antes se escondían en un rincón del Success y ahora son más abiertas y seguras. He visto cierto progreso", asegura Gvatua. "Desde 2013 han cambiado algunas cosas. Antes no existía el Bassiani ni el Success. No teníamos la ley contra la discriminación".

"Esto es una guerra de verdad"
Si bien los activistas remarcan que la Georgia actual es más progresista que la de 2013, sus rivales trabajan para que sea más conservadora. Desde 2013, la iglesia denominó el 17 de mayo como "Día de los Valores Familiares", organizando marchas el mismo día en que los grupos LGTBI organizan sus marchas contra la homofobia. Los partidos de extrema derecha, como el neonazi Georgian March, han prometido interrumpir cualquier intento de marcha del Orgullo en Tiflis, culpando por esto a George Soros.

Tabagari afirma que las personas LGTBI se han convertido en un objetivo popular para los grupos radicales que quieren ganar visibilidad.

"Esto me parece un peligro claro y evidente", afirmó en una entrevista Levan Vasadze, un rico empresario georgiano vinculado a la iglesia. "Creo que las drogas, la perversión y el debilitamiento de la institución familiar, presentados bajo las consignas de autoexpresión, tolerancia y libertad, están destruyendo mi país. No estamos aquí para quejarnos ni es una pose. Para nosotros, esto es una guerra de verdad".

Vasadze es portavoz del conservadurismo georgiano. Ha reforzado vínculos con conservadores de otros países, organizando en 2016 el Congreso Mundial de las Familias, al que asistió George W. Bush y que recibió la bendición del Patriarca de Georgia Ilia II. Vasadze culpa al "individualismo" occidental de corromper a los georgianos y es un convencido activista antiaborto. "El útero materno debe ser el sitio más seguro para un bebé. Y lo hemos convertido en un infierno terrenal".

Vasadze dijo en un comunicado televisado que ha "advertido" al Gobierno de que un evento por el Orgullo LGTBI acabaría en "graves disturbios".

A pesar de las amenazas y de una reciente advertencia del Ministerio de Interior en la que se afirma que el Gobierno no puede garantizar la seguridad en el centro de la ciudad, los organizadores de la marcha del Orgullo aseguran que no piensan suspender el evento.

Remarcan que es esencial tener visibilidad y creen que están logrando llegar a la gente, empezando por sus propias familias.

Tras anunciar públicamente que es lesbiana, los familiares de Nino Bolkvadze no le dirigieron la palabra durante siete años. Tras un problema de salud, la familia se comunicó con ella y le invitó a visitarlos junto a su novia. "Fue increíble", cuenta Bolkvadze, que es activista y a menudo aparece en televisión. "La sociedad está mucho más abierta a aceptar a la comunidad LGTBI. Lo veo con mis propios ojos".

sábado, 4 de agosto de 2018

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia | Georgia: el país europeo en el que la música electrónica se convirtió en el símbolo de una revolución política y social.

Imagen: la Tercera / Protesta en Tiflis, Georgia
Georgia: el país europeo en el que la música electrónica se convirtió en el símbolo de una revolución política y social.
Una inusual forma de protesta tomó las calles de Tiflis, la capital de Georgia, en pasado mayo, cuando una fiesta electrónica se formó frente al Parlamento.
BBC Mundo | La Tercera, 2018-08-04
https://www.latercera.com/mundo/noticia/georgia-pais-europeo-la-musica-electronica-se-convirtio-simbolo-una-revolucion-politica-social/269452/

‘Si bailamos juntos, peleamos juntos. Si bailamos juntos, peleamos juntos’. Esta frase en inglés se repite una y otra vez sobre una melodía de música electrónica. Pero no se trata de una simple canción en una rave (fiesta electrónica) en alguna ciudad del mundo. Esta es una historia de redadas policiales, de grupos de extrema derecha y de música tecno.Y tiene como escenario la capital de Georgia, Tiflis.

Hay un boom musical en auge en Georgia creado por los jóvenes que se identifican con la cultura occidental y frecuentan clubs nocturnos a los que van miembros de la comunidad LGBT (lesbianas, gais, bisexuales y transexuales). “Somos libres y necesitamos ser libres”, le dice a la BBC un joven que participa de una rave en Tiflis. Pero no todos están de acuerdo y estos jóvenes enfrentan la resistencia de grupos poderosos. Cuando miles defensores de las fiestas electrónicas salieron en mayo pasado a protestar a las calles de Georgia, bailar se convirtió en un acto político.

Armas en la oscuridad
Al lado del estadio del Dinamo, en el corazón de Tiflis, funciona Bassiani, el mayor club nocturno de música electrónica de Georgia. En mayo pasado, la policía realizó una redada en Bassiani y en otra discoteca frecuentada por la comunidad LGBT. “¿Puedes imaginarte en la oscuridad, a la 1 de la madrugada, rodeado de policías con armas automáticas, máscaras y que te estén gritando?”, le dice Zviad Gelbakhiani, uno de sus fundadores de Bassiani, a Rayhan Demytrie, corresponsal de la BBC en el Cáucaso. La policía dijo que las redadas eran parte de una operación contra el tráfico de drogas. “Las drogas no son producidas en el país, son importadas. Entonces deben controlar las fronteras no a la gente en la pista de baile”, critica Gelbakhiani. Él junto a otras 70 personas fueron detenidos fuera del club en la violenta redada.

Una rave en la calle
La reacción a esas detenciones no se hizo esperar. En horas, miles de personas salieron a la calle para apoyar el derecho a la libre expresión frente al Parlamento de Georgia. “Cuando vi que unas 20.000 personas estaban bailando, casi rompo en llanto”, describe el cofundador de Bassiani. La protesta se había transformado en una rave al ritmo de música electrónica. “Yo estaba bailando con mucha bronca”, dice la activista Anna Subeliani a la BBC. Pero el lugar que Subeliani eligió para bailar (lo hizo sobre un monumento histórico) fue lo que aparentemente irritó a grupos de extrema derecha que organizaron una contraprotesta.

La BBC intentó entrevistar a los representantes del grupo fascista Unidad Nacional de Georgia pero dijeron que no era seguro para ellos hablar y que su líder, George Chelidze, había sido detenido. La policía de Georgia confirmó el arresto, aunque, más tarde, Chelidze contactó a la BBC y dijo que las autoridades lo apresaron porque no querían que hablara con la prensa. Al día siguiente, nuestra corresponsal Rayhan Demytrie lo entrevistó. Allí, le mostró la bandera de la agrupación y su tatuaje con una cruz esvástica. “Esta no es alemana, es georgiana”, dice señalando su controvertido tatuaje ubicado a la derecha de su pecho. Y afirma que no tiene problema en que su emblema sea relacionado con el símbolo nazi.

Al ser consultado por el motivo de la aparición del grupo durante la protesta musical frente al Parlamento de Georgia, Chelidze asegura que fue una reacción a “una provocación de la izquierda”. “Ellos no estaban protestando solo por las redadas de la policía sino que demandaban la legalización de las drogas.Y fue una propaganda de la comunidad LGBT”.

Influencia rusa
Unidad Nacional de Georgia no fue el único grupo de extrema derecha que apareció en la rave. “Algunas organizaciones se crearon recientemente y en la última demostración fueron muy agresivas”, dice Eka Gigauri, de Transparencia Internacional en Georgia, que recientemente estuvo monitoreando a grupos neonazis. “Uno de los grupos más activos es Marcha Gerogiana y podemos confirmar que algunos de sus miembros reciben apoyo financiero del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia”, dice. Rusia y Georgia tuvieron una guerra hace 10 años y las relaciones siguen tensas.

Georgia se separó de la URSS en 1991 pero Rusia intentó desde entonces mantener su influencia en el país. “Aún tenemos una poderosa propaganda rusa en el país y mucha gente siente que Rusia es nuestro enemigo”, dice Gigauri. Algunos georgianos creen que Rusia está usando a grupos como Marcha Georgiana para atacar a quienes defienden la cultura occidental y para promover valores ultraconservadores en el país vecino. Cuando la BBC consultó al líder de Marcha Georgiana, Sandro Bregadze, sobre si la organización recibe fondos del gobierno ruso, él lo negó rotundamente.

“No soy un defensor de la política rusa en Georgia. Conozco lo que es la ocupación rusa, eso mata a mi país”, afirma. Sin embargo, elogia la política actual de Estados Unidos. “Nuestra ideología nacional es melliza a la de Donald Trump: fuerzas de derecha, conservadoras, basadas en la cultura cristiana y en los valores tradicionales”, detalla Bregadze.

El rol de la iglesia ortodoxa
La comunidad LGBT no solo recibe resistencia de grupos de extrema derecha sino también de la poderosa iglesia ortodoxa de Georgia. Tres días después de la protesta tecno, miles de personas salieron a la calle en rechazo al Día Internacional contra la Homofobia. Ellos lo llamaron “El día de la familia pura” y el mensaje contra la comunidad gay fue claro: los carteles llevaban dibujos de familias compuestas por una mujer, un hombre y niños. No es la primera vez que la comunidad gay es agredida. En 2013, cuando realizaban una protesta debieron resguardarse en un autobús tras ser atacados por una horda de gente liderada por sacerdotes ortodoxos. La iglesia niega vínculos con los grupos de ultra derecha pero su actitud hacia la comunidad LGBT es similar. “La propaganda de la comunidad LGBT y su estilo de vida con su demanda de la liberación del consumo de drogas contradice las enseñanzas de la iglesia”, dice Andria Jaghmaidze, sacerdote de la iglesia ortodoxa georgiana.

Lucha contra la droga
Activistas dicen que la política en contra de la droga apunta a los consumidores y no a los traficantes y que las leyes en Georgia son más estrictas que en el resto de Europa. “Si te encuentran con una pastilla de éxtasis recibes una pena de entre 5 a 7 años. Si es más de un gramo de sustancia, como 6 pastillas de éxtasis, vas a prisión por 20 años o de por vida”, cuenta Paata Sabelasshvili, activista defensor de los derechos de la comunidad LGBT y promotor de suavizar las leyes en contra el consumo de drogas. “No queremos que la gente abuse de las drogas, queremos ayudar y sabemos que la prisión no ayuda”, dice. Por su parte, las autoridades justifican el accionar de la policía en la lucha contra el narcotráfico. “Nosotros luchamos contra la droga donde se vende. Fue un allanamiento con una orden de un juez para identificar el tráfico de drogas en la discoteca. Así que para nosotros fue justificado”, dice Nino Javakhadze, viceministra del Interior de Georgia.

Solidaridad
La lucha de los jóvenes en Georgia trascendió las fronteras y recibió el apoyo de DJs mundialmente famosos. “Juntos bailamos, juntos estamos”, afirmaba el DJ alemán, Ben Klock en un video solidario que se hizo viral. “Sean fuertes”, decía Marcel Dettmann, otro DJ alemán; “Somos Bassiani”, aseguraba en una grabación el DJ georgiano Irakli. En una fiesta de 24 horas en Bassiani, la primera desde las redadas de mayo, activistas dieron charlas sobre cómo son las leyes de lucha contra las drogas en Georgia. Allí los activistas dijeron que en realidad la política represiva de Georgia en torno a las drogas es la última herramienta usada por el gobierno para controlar la libertad de las personas. “Aún existe ese estigma post soviético que mi generación está combatiendo y me siento muy orgullosa de eso”, afirma una joven en Bassiani. ‘Si bailamos juntos, peleamos juntos. Si bailamos juntos, peleamos juntos’, se oye de fondo.