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martes, 12 de noviembre de 2019

#hemeroteca #trabajosexual #abolicionismo | Abolicionismo y prostitución: la gobernanza del simulacro

'Las señoritas de Avignon', Pablo Ruiz Picasso
Abolicionismo y prostitución: la gobernanza del simulacro.
En los últimos seis años solo se han producido 86 condenas por trata con fines de explotación sexual y 209 víctimas fueron reconocidas por la justicia.
Ruth Mestre i Mestre / Emma Martín Díaz / Cristina Fernández Bessa / José Ángel Brandariz García | ctxt, 2019-11-12
https://ctxt.es/es/20191106/Firmas/29483/Abolicionismo-prostitucion-trata-politicas-publicas-proderechos.htm

Las recientes campañas orientadas a prohibir la realización de debates sobre trabajo sexual en las universidades públicas permiten constatar, con preocupación, algunas características de ciertos espacios de teorización y acción feminista. A menudo centradas en posicionamientos categóricos de rechazo a la consideración de la prostitución como trabajo, y denostando a quienes participan en los debates como colaboradoras del “lobby proxeneta”, estas campañas invisibilizan las deficiencias de las políticas de gestión de la prostitución/trabajo sexual. Paradójicamente, ni el análisis ni la propuesta de superación de esas deficiencias forman parte de la agenda del que podríamos denominar “abolicionismo hegemónico”. A estos efectos, vale la pena señalar tres dimensiones de las políticas públicas en la materia que, por desgracia, son frecuentemente obviadas en el relato de estos espacios y en los actos públicos no sujetos a sospecha por el “lobby abolicionista”.

Uno
La principal innovación del tratamiento político y jurídico del trabajo sexual/prostitución en los últimos lustros ha sido su regulación mediante las ordenanzas municipales de urbanismo, convivencia y uso del espacio público. La retórica legitimadora que han adoptado estas normativas es claramente abolicionista. Sin embargo, la práctica concreta es reglamentarista y abiertamente prohibicionista, orientada a reforzar el gobierno del orden público en el ámbito urbano, consolidar estrategias de gentrificación y recuperación de los procesos de revalorización del capital inmobiliario. Las olvidadas y perjudicadas por estas ordenanzas han sido las propias trabajadoras sexuales/prostitutas, que se han visto sometidas a mayor control policial y vecinal, han sido sancionadas, invisibilizadas y se han visto privadas de agencia (capacidad de actuación). A modo de referencia, en solo tres años (2011, 2013, 2014) las prostitutas/trabajadoras sexuales en Barcelona recibieron 2611 sanciones en aplicación de la ordenanza cívica, un 148% más que a los clientes.

Dos
Llama la atención que los datos publicados en la Memoria 2018 de la Fiscalía General del Estado (FGE) no hayan generado ningún tipo de alarma, pues contiene afirmaciones tan sorprendentes como preocupantes. En primer lugar, señala que en los últimos seis años se han producido 86 condenas por trata con fines de explotación sexual (14,3 condenas anuales), como resultado de los 608 procedimientos iniciados por trata. Para dimensionar el insignificante alcance de este volumen de casos, basta señalar que el número de delitos objeto de condena en los últimos seis años ha sido de 2.007.738, es decir, 334.623 al año (datos del Instituto Nacional de Estadística). ¿Cómo puede ser que una tarea prioritaria como la lucha contra un fenómeno supuestamente ubicuo como la trata signifique el 0,0042% de los delitos objeto de condena entre 2013 y 2018?

Por otra parte, la Memoria señala que en los procedimientos abiertos se identificó a 1.181 “víctimas de trata”, pero finalmente solo 209 fueron reconocidas como tales por las resoluciones judiciales (34,8 al año). Aún sabiendo que no han sido contrastadas, si diéramos por buenas las cifras de prostitutas/trabajadoras sexuales más publicitadas por la retórica abolicionista (entre 100.000 y 300.000 en España, dependiendo de las fuentes), es evidente la irrelevancia de los efectos de las políticas de lucha contra la trata en lo que a la protección de víctimas se refiere.

Todo ello genera varias preguntas urgentes: ¿cómo es posible que después de una década de planes gubernativos contra la trata –el primero de 2008- los resultados de estas políticas sean tan insignificantes? ¿Qué sucede con las –seguramente– miles de víctimas de trata que no encajan en el modelo hegemónico de lucha contra este tipo de explotación?

Tres
La Memoria de la FGE reconoce abiertamente que la amplia mayoría de las víctimas de trata son mujeres extranjeras. Este es un dato capital para entender qué ocurre con las mujeres que no tienen cabida en las actuales políticas en la materia. Por desgracia, la respuesta a este interrogante es tan triste como conocida.

En principio, el art. 59bis de la Ley de Extranjería dispone que las personas migrantes irregulares en situación de trata pueden acceder a un permiso de residencia y trabajo por circunstancias excepcionales, como alternativa al “retorno asistido” a sus países de origen. No obstante, esta medida que podría alcanzar a un importante número de personas identificadas, queda condicionada a su cooperación con la investigación del delito y el procedimiento penal y a que éstas sean reconocidas como víctimas de trata en la sentencia.

Así, el tratamiento de las víctimas de trata que no son –policial o judicialmente– identificadas como tales probablemente consiste en su expulsión, como aplicación de la Ley de Extranjería, como evidencia el caso de G.J contra España ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (2016). Además, tanto las cifras de la Memoria de la FGE como los bajos números de permisos de residencia por circunstancias excepcionales permiten afirmar que las víctimas no acceden a la regularidad, lo que parece alimentar nuestra hipótesis de que acaban siendo deportadas.

Por otro lado, si bien carecemos de datos sobre expulsiones de extranjeros desagregados por sexo y nacionalidad, las cifras de internamiento en CIE confirman la hipótesis de la deportación. Entre 2013 y 2018, solo el 5,3% de las 46.907 personas internadas en CIE eran mujeres, según datos del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura. Sin embargo, cuando se trata de nacionalidades especialmente representadas en el trabajo sexual/prostitución, los porcentajes cambian significativamente: 22,6% en el caso de las mujeres nigerianas y nada menos que 37,2% en el de las paraguayas. Como confirman los trabajos académicos empíricos y los informes del defensor del pueblo, nuestros centros de internamiento recluyen a víctimas de trata no reconocidas.

Esta es la realidad de unas políticas que, vale la pena repetirlo, están expresamente basadas en la retórica abolicionista, como muestra sin ambages la propia Memoria de la FGE al reclamar la criminalización de la demanda de servicios sexuales, sin que esta demanda tenga conexión con los problemas reflejados en la Memoria, y obviando los problemas valorativos y prácticos de semejante propuesta. No en vano entre julio de 2015 y diciembre de 2018, la nueva infracción grave contra la seguridad ciudadana de demanda o aceptación de servicios sexuales ha dado lugar a 1.845 sanciones (1,4 multas al día en todo el Estado), un irrelevante 0,24% de las impuestas en aplicación de la Ley de Seguridad Ciudadana durante ese periodo, según datos del Ministerio del Interior.

El abolicionismo hegemónico contemporáneo no deja de ser un gran relato moderno, es decir, con vocación de operar en el plano de los grandes principios y valores universales. Sin embargo, se construye y reproduce a partir de unas cuantas asunciones erróneas, un discurso densamente emocional y moral y la identificación dogmática de víctimas y verdugos. El abolicionismo contemporáneo reproduce dogmas, sí, pues no admite discusión y censura debates acerca de otros posibles enfoques de la realidad. Se trata, así de una política de simulacro, desvinculada de lo real. Será que la realidad les podría estropear el relato. De ahí la deriva reciente del pensamiento abolicionista de legitimarse atacando al activismo proderechos, como si fuese necesario un exterior constitutivo –que les aglutine y les proporcione una identidad–.

En un momento en que los feminismos en plural han cobrado un impulso fabuloso, sería muy positivo poder discutir conjuntamente cómo luchar contra la explotación aquí y ahora, y abandonar este debate cacofónico, que nos drena las energías de una forma extraordinaria. Quizás necesitemos dejar esa discusión en segundo plano, la de los grandes principios, y aproximarnos críticamente a la realidad, pues las evidencias empíricas ponen de relieve, sin ninguna duda científica posible, el clamoroso fracaso de las políticas emprendidas por las agencias del Estado. En este contexto, resulta necesario replantearse estas políticas de manera que el eje prohibicionista y sancionador sea sustituido por el eje garantista de los derechos. Y lo es por dos motivos: primero, porque hasta ahora las políticas sobre la trata no han garantizado los derechos de las mujeres tratadas mientras que sí han contribuido al reforzamiento de la exclusión y violencia que suponen las políticas migratorias. Y segundo, porque la retórica simplista que reduce todo el trabajo sexual/prostitución a la trata no resiste la confrontación con el mundo real, y son demasiadas las mujeres que se nos escurren por los agujeros de este planteamiento estéril.

Ante el flagrante desfase entre el relato y la realidad que constatan los datos aportados, pensamos que es absolutamente imprescindible debatir con serenidad y respeto, pero sobre todo con rigurosidad, qué políticas son las más adecuadas para acabar con la explotación sexual y garantizar los derechos de las personas que ejercen esta actividad. Del mismo modo, es absolutamente imprescindible contar con las voces de las trabajadoras, para que dejen de ser objeto de estudio y pasen a ser sujetos de derechos, participando en las decisiones sobre políticas públicas que les afectan. En este empeño estamos quienes defendemos la postura proderechos, y por ello defendemos la necesidad y pertinencia de que se debata sobre todo ello en las universidades.

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Ruth Mestre i Mestre (Universidad de Valencia)
Emma Martín Díaz (Universidad de Sevilla)
Cristina Fernández Bessa (Universidad de A Coruña)
José Ángel Brandariz García (Universidad de A Coruña)

jueves, 5 de julio de 2018

#hemeroteca #fiestas | El escándalo de San Fermín agita el moralismo progre

Imagen: El País / Protesta antitaurina de PACMA en Iruñea
El escándalo de San Fermín agita el moralismo progre.
El prohibicionismo y el buenismo reaparecen contra el exceso hedonista de Pamplona.
Rubén Amón | El País, 2018-07-05
https://elpais.com/elpais/2018/07/04/opinion/1530687796_340074.html

El moralismo predominante que aspira a hacernos mejores reprocha a la fiesta pamplonesa de San Fermín sus excesos y su brutalidad, hasta el extremo de pretender constreñirse su idiosincrasia a un ejercicio de pedagogía social y de almíbar homeopático. También la fiesta, despojándola así de su razón de ser, el hedonismo. Y pretendiendo castrarla en su naturaleza hiperbólica. Antes de extremarse la tutela al ciudadano, bien podría convenirse que San Fermín representa un estado de excepción. La evidencia festiva, evasiva y etílica no implica que deba suspenderse el código penal ni que deba condescenderse con el machismo, pero obliga a la suspensión del código moral.

E impresiona cómo intenta aplicarlo la progresía desde una autoridad ética y un poder anestésico que se arroga ella misma por derecho natural. De ahí que haya prosperado la tentación de prohibir las corridas de toros como expresión de la atrocidad. Lo sugirió el propio alcalde, con su bastón de Bildu, no ya cuestionando el punto de atracción universal que representa la ciudad que gobierna, sino pretendiendo evacuar de la fiesta la transubstanciación del vino y de la sangre.

Es la misma hipocresía en que incurren las cadenas de televisión. Todas ellas se recrean en la narración de los encierros porque la marabunta democratiza el heroísmo, lo convierte en asambleario, pero abjuran de cuanto sucede con las reses después. Como si se hubieran evaporado. Y como si el camino que recorren los miuras no consistiera precisamente en trasladarse de los corrales a la plaza para ser lidiados y sacrificados a estoque. Las teles nos enseñan el calentamiento, pero nos ocultan el partido.

Llegará el momento en que el vino se convertirá en agua. Sobrevendrán la misa sin eucaristía y la morcilla vegana. Terminará imponiéndose la simulación de la fiesta, restringiéndose por nuestro bien todos aquellos comportamientos que escapan al placebo del mundo feliz y ordenado.

Y se avecina en cuestión de unas horas la tormenta perfecta en la que aparecen alineados los movimientos animalistas, los antitaurinos, los moralistas, los puritanos y hasta la izquierda protectora e intervencionista a la que gusta mucho legislar —Podemos ha propuesto impedir la entrada a los toros a los menores de 18 años—, renegando de esa España tribal que aparece en la CNN y que se anestesia con la fiesta transformando una ciudad conservadora y hasta mojigata como Pamplona en Iruña y Gomorra o Sodoma.

La pretensión consiste en acabar con San Fermín en cuanto fiesta visceral, descomunal, irracional, etílica, orgiástica, pagana, desquiciada, anacrónica, inmoral, eucarística y pecuniaria —y también familiar, diurna, pacífica—, pero se diría que todas esas razones no son motivos para prohibir la fiesta, sino para conservarla y protegerla.

Y es verdad que aquí, en Pamplona, el capote de San Fermín concede indulgencia. No para el quinto ni el séptimo mandamiento, pero sí, desde luego, para los pecados capitales. Que son siete, como el 7 de julio, y que vendremos a observar, a rajatabla, antes de que el clero laico e integrista convierta los colores rojo y blanco de San Fermín en la alegoría de la prohibición.

sábado, 23 de julio de 2011

hemeroteka | Contactos prohibidos... sobre el papel

Imagen: El País
Contactos prohibidos... sobre el papel
El veto a los anuncios de prostitución se limita a los periódicos y sus ediciones en la Red. El resto de Internet y la televisión serán terreno libre. Hay canales de TDT, legales o no, dedicados a los encuentros sexuales. Los expertos vaticinan que esta publicidad migrará al entorno digital.
M.R. Sahuquillo / R.G. Gómez | El País, 2011-07-23

La prohibición de los anuncios de contactos afectará solo a la prensa escrita y a sus ediciones digitales. Los medios de comunicación exclusivamente virtuales, las radios o las televisiones quedan fuera del veto de este tipo de reclamos que prepara el Gobierno. Una exclusión que ha levantado las suspicacias de las asociaciones de editores y las críticas de los grupos políticos. Es en la Red y en algunos canales de televisión donde actualmente se concentra una parte importante del negocio. Y donde está de verdad su futuro.

Casi cuatro meses después de comprobar que podía acabar legalmente con los anuncios de contactos, el Gobierno envió ayer a los grupos parlamentarios su propuesta de cómo hacerlo. Su documento propone reformar, a través de una proposición de ley, la Ley General de Publicidad para prohibir los reclamos de "servicios sexuales y de locales dedicados a la prostitución" en prensa y en las ediciones digitales de estas publicaciones, si su acceso no está limitado a mayores de 18 años.

La propuesta fue en su día tildada de "cortina de humo" por la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE), ya que la desaparición de estos anuncios en la prensa escrita los situaría, con toda probabilidad, en Internet. Ahí, aseguran, el anonimato es mayor, con lo que se agravarían los riesgos para las mujeres y hombres que ejercen la prostitución.

Los grupos parlamentarios minoritarios se felicitan de que el Gobierno por fin aborde este problema, pero cuestionan la forma de hacerlo. "El solo hecho de legislar ya es muy importante, pero hay unos mínimos que deberían cubrirse", aseguró ayer el diputado de Esquerra Republicana de Cataluña Joan Tardà, ponente de la última propuesta del Congreso de los Diputados sobre el tema, que hace un mes urgía al Gobierno a prohibir estos reclamos. Y esos mínimos son para Tardà incluir también a las televisiones y las radios. "Estábamos dispuestos a dejar abierto el tema de Internet, por la complejidad de su regulación; pero dejar fuera a las televisiones, donde ahora mismo se concentran gran parte de estos anuncios, crea un agravio brutal. Y no sé en qué lógica interna se fundamenta", afirma.

En la misma línea se pronuncia el portavoz de Izquierda Unida en el Congreso, Gaspar Llamazares, que apoya la prohibición, pero no comprende por qué se circunscribe solo a cierto tipo de medios. "Por coherencia, debería ser en todos. Digitales o no. Y en la televisión, aunque dirán que en esta última ya hay medidas de protección a la infancia y horarios limitados", argumenta.

El negocio de la prostitución mueve unos 18.000 millones de euros al año (unos 50 millones diarios), según la Asociación de Clubs de Alterne. Nadie es capaz de calcular qué porcentaje corresponde a la publicidad de esta actividad, pero lo que parece claro es que es la televisión la que absorbe una mayor cantidad de esos reclamos. Durante la noche y la madrugada hay canales de TDT (unos legales y otros sin licencia) exclusivamente dedicados a emitir anuncios de contactos, muy explícitos, que intentan captar clientes y los redirigen a líneas telefónicas de tarificación adicional.

Sobre si se hará algo para rectificar este aspecto, el Gobierno esgrime que aún hay tiempo. "No hay nada cerrado. Es una primera propuesta", afirma la nueva secretaria de Estado de Igualdad, Laura Seara. La exdirectora del Instituto de la Mujer asegura que se limita a la prensa escrita (y sus versiones digitales) "porque eso era lo que pedía la proposición no de ley aprobada en el Congreso en septiembre de 2010". "No se descarta ampliar la prohibición a la web y a las televisiones, pero eso dependerá del Congreso. Será él quien decida", sostiene Seara.

Abierta o no, lo cierto es que la Unión de Televisiones Comerciales Asociadas (Uteca), que agrupa a los principales operadores, no ha recibido ninguna comunicación del Gobierno. "Nosotros nos atenemos a lo que dice la Ley General Audiovisual", dice Jorge del Corral, secretario general de Uteca. Esta ley prohíbe la emisión en abierto de contenidos con escenas pornográficas. En todo caso, estas emisiones deberán ser de acceso condicional y permitir el control parental, para que no vulnere los derechos de los menores.

Seara sí se refirió, sin embargo, a los editores de prensa. Su deseo, aseguró, es que también estén presentes en el debate. "Es fundamental, porque les afecta", dice. Este colectivo ha reclamado que se celebre un debate en profundidad sobre la prostitución, y plantea la necesidad de que se abra una reflexión social sobre cómo enfrentar y responder a un fenómeno que precisa "soluciones reales y adecuadas".

Mientras tanto, Esquerra Republicana, un partido muy activo en este tema, ya ha asegurado que propondrá que la restricción sea efectiva para las radios y las televisiones. También para determinar cuál es el régimen sancionador. "Esto tiene que estar definido, porque podría resultar más barato para los periódicos pagar las multas y seguir con los anuncios", sostiene Tardà. El parlamentario, sin embargo, es muy crítico y cree que la dilación de la medida puede derivar en que finalmente, con el verano por medio, el tiempo de tramitación y la posibilidad de adelanto de las elecciones, quede enterrada. "Estamos en tiempo de descuento y no vale marear la perdiz", dice. Y propone una solución similar a la de la ley ómnibus: "Incluir esta medida en la primera ley que se vaya a aprobar. Luego ya habrá tiempo de corregirla".

Pero si el Gobierno ha esperado meses, o incluso años, para vetar este tipo de publicidad, son pocos los que creen que vaya ahora a agilizarse. Porque, por mucho que la medida cojee, los pasos han sido complicados.

Acabar con este tipo de publicidad ha sido un empeño personal del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en la última legislatura. "Mientras sigan existiendo anuncios de contactos se estará contribuyendo a la normalización de esta actividad; por ello estos anuncios deben eliminarse", dijo hace un año. Normalización de una actividad que en España es simplemente alegal: no está prohibida ni permitida.

Antes de la declaración de intenciones de Zapatero, el Ministerio de Igualdad -liderado entonces por Bibiana Aído- había intentado que los diarios adoptaran un código de "buenas prácticas" para, a través de la autorregulación, terminar con estos reclamos. El resultado -algunos diarios se comprometieron a sustituir las fotos por siluetas en los anuncios- no satisfizo al Gobierno, que solicitó un informe al Consejo de Estado que analizase las "alternativas legales" para acabar con la publicidad de prostitución.
En su informe abogaba, un año después, directamente por la prohibición. Consideraba plausible hacerlo o, en todo caso , "limitar severamente" estos anuncios en la prensa -que convierten a la mujer en "objeto de consumo"-, ya que "pueden proteger" actividades de proxenetas, prohibidas por el Código Penal. La lucha, no obstante, no está dando los resultados deseados. En 2009, la fiscalía solo logró acusar a 96 de los 726 detenidos por proxenetismo. Según la ONU, solo el 1% de las víctimas colabora en los casos. La mayoría calla por miedo.

Pero la captación de clientes, el uso de la mujer como mercancía también se pueden dar en la televisión. Y mucho más en Internet. ¿Por qué dirigir el veto a la prensa escrita y sus versiones digitales? El Consejo de Estado atribuye la elección a las leyes de protección de menores. "La prensa escrita, al menos la generalista, tiene una gran difusión en la sociedad en general" y su acceso no se restringe a los adultos, dicen.

Un argumento en cierta medida vacío si se analiza la penetración de Internet en los hogares y, sobre todo, el potencial de este negocio en la Red. Varios ejemplos: en España, la palabra "contactos" se busca 1,5 millones de veces en Internet al mes. El término escort es tecleado en los buscadores 823.000 veces al mes (casi 25 millones de veces en todo el mundo), "señoritas de compañía" se busca mensualmente 22.000 veces y las palabras "anuncios de contactos" se escriben 165.000.

Cifras que hacen vaticinar hacia dónde derivarán los anuncios de contactos que ahora albergan los diarios impresos. Por ejemplo, un fenómeno en alza es la geolocalización, esto es, páginas donde el usuario encuentra los locales más cercanos al sitio donde está. Aunque es complicado ponerle puertas al campo. El principal buscador de Internet, Google, no permite comprar palabras (escort, contactos o citas) para aparecer más arriba en las búsquedas, si el destino de esa publicidad son web con contenido pornográfico. Pero el que busca encuentra.

La propuesta Se introducen las siguientes modificaciones en la Ley 34/1988, de 11 de noviembre, General de Publicidad:

- Prohibición. "Se prohíbe la publicidad en prensa de servicios sexuales y de locales dedicados a la prostitución. La prohibición alcanza asimismo a las ediciones digitales de estas publicaciones en la medida en que el acceso a las páginas que contienen estos anuncios no esté limitado a adultos". Se incluye la medida en un apartado que habla sobre publicidad engañosa.

- Organismos de control. "Frente a la publicidad ilícita por incumplimiento de la prohibición contenida en el apartado 6 del artículo anterior [la que se refiere a los anuncions sexuales], también estarán legitimados para el ejercicio de las acciones de cesación, el Ministerio Fiscal y las organizaciones y entidades jurídicas públicas y privadas que velan por la igualdad entre hombres y mujeres o la protección de los derechos de los menores".

Fuente
Contactos prohibidos... sobre el papel
El veto a los anuncios de prostitución se limita a los periódicos y sus ediciones en la Red. El resto de Internet y la televisión serán terreno libre. Hay canales de TDT, legales o no, dedicados a los encuentros sexuales. Los expertos vaticinan que esta publicidad migrará al entorno digital.
M.R. Sahuquillo / R.G. Gómez | El País, 2011-07-23

La oferta sexual en Internet, tan tranquila
María Victoria Ennis | El País, 2011-07-23


Los dueños del negocio de los contactos en Internet están tranquilos. Consideran no solo que el proyecto de ley no los perjudica sino que, además, no cambia nada. "Me parece fatal y una estupidez porque este mundo existe, ha existido y existirá. Lo único que cambiará es que ahora los que están en el negocio pasarán sus anuncios a los sitios habilitados específicamente para eso. Y ya los hay, solo que con la ley, se dispararán sus ventas y tendrán más anuncios", analiza la encargada de la web Zafiroescort.es, quien prefiere no dar su nombre. "El que busca, encuentra. No creo que nos perjudique en absoluto. Tal vez a los hombres de más edad, que no navegan tanto, los desaliente un poco pero esos son los clientes más antiguos y fijos que ya no buscan sitios nuevos. En resumen, una tontería", sentencia.

Juan María, a cargo del sitio Secretitos, está seguro y ya tiene un plan B por si el Gobierno advierte que su propia propuesta es inerte. "No me va a perjudicar. Y si lo hace, radico el servidor en otro país donde no me molesten, con un dominio .com y listo", resuelve. Jordi Castelló, de Mundoanuncio, también lo tiene claro. "Nuestra postura ha sido eliminar todos los contactos en aquellos países donde es ilegal. Si en España se ilegaliza, lo quitaremos", simplifica. "La forma en que lo tratan los Gobiernos es un poco banal porque si el servidor está fuera de España, no nos lo pueden prohibir. Poner una advertencia de que el contenido es para adultos ayuda pero no impide el acceso. El tema debe estar regulado globalmente", opina Castelló. El proyecto tampoco apunta al espacio audiovisual. "No nos preocupa mucho que lo apliquen a la televisión porque nuestro principal mercado está en Internet", asegura el titular de Mundoanuncio. "Por cómo está planteado el modelo de negocio, el proyecto de ley no nos afecta en nada", sentencia.

Cristina Garaizábal, del colectivo Hetaira, que defiende los derechos de las prostitutas, opina que "es una medida completamente ineficaz para la lucha contra la trata porque no hay ningún delito que se anuncie en los periódicos". Garaizábal cree que desde el Gobierno "intentan imponer su moral sexual al resto de la sociedad basándose en la idea de que la prostitución es algo malo. La prostitución no es mala, lo que son malas son las condiciones bajo las que se ejerce la prostitución".

La cuestión de fondo, que aún no se ve resuelta, es si la norma será útil o no para combatir la trata de personas con fines de explotación sexual, tal como propone el Gobierno en su proyecto de ley.

Fuente
La oferta sexual en Internet, tan tranquila
María Victoria Ennis | El País, 2011-07-23


¿Hay alguien ahí?
Paloma Llaneza | Abogada experta en nuevas tecnologías | El País, 2011-07-23

No escribiré sobre mi personal opinión acerca de una actividad a la que ningún padre que conozca querría que su hija se dedicase. Tampoco sobre si el Parlamento está democráticamente diseñado para dictar leyes basadas en la moral personal; ni tan siquiera sobre el absurdo de que haya un legislador que regule la publicidad de una actividad alegal, de un llamado oficio que no tiene epígrafe en el Impuesto de Actividades Económicas. Y no por falta de ganas ni de opinión, sino porque el absurdo de una normativa que prohíbe los anuncios de ofertas sexuales en los periódicos digitales demuestra que no hay nadie al otro lado, que se legisla para la galería y no para la eficacia.

Quiere lucharse contra la explotación sexual, loable, pero con una normativa que en vez de atacar el problema lo barre y lo esconde debajo de la alfombra. Lo que sorprende es que la misma Administración que ha descubierto Internet para "facilitarnos" el pago de impuestos, siga viendo la prensa como las gacetas decimonónicas, con su papel y su grapa. Valgan estas humildes letras para recordarles lo obvio: en Internet ni hay alfombra ni medios de comunicación tradicionales ni limitaciones para sustraerte a la capacidad sancionatoria de un Estado ni papel ni grapa. La información se publica por cualquiera en cualquier parte, se retuitea, se comparte y se indexa. Y cuando un menor entra en Google buscando sexo de pago o gratuito, nadie le pregunta cuántos años tiene.

Porque hace ya muchos años que nos resignamos a que no es posible limitar el acceso a la información ni a los servicios en Internet, de una manera operativa, por razón de edad. Podremos poner lo que queramos en los avisos legales de nuestras páginas advirtiendo de que el contenido es para mayores de 18 años, asumir que el que paga con tarjeta es que ya los ha cumplido o escudarnos en un sistema de registro que nadie comprueba. Pero a menos que haya un incentivo económico para gastarse los dineros en estos controles, es imposible limitar el acceso de los menores a la pornografía o la violencia, que también y no únicamente, hay en Internet. Teniendo en cuenta, además, el carácter de microrrelato de estos anuncios en prensa, la mera búsqueda en Google convierte a la página de resultados en una página de contactos perfectamente legal y además interactiva.

Definitivamente, no hay nadie al otro lado. Cabe preguntarse si vivimos en realidades paralelas condenadas a no tocarse. 

Fuente
¿Hay alguien ahí?
Paloma Llaneza | Abogada experta en nuevas tecnologías | El País, 2011-07-23