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sábado, 18 de enero de 2025

#hemeroteca #gais #testimonios | La nueva biografía de Pedro Lemebel: “Su papá y su mamá lo querían mucho. Había una estabilidad más allá de la pobreza”

El artista Pedro Lemebel durante una sesión, en mayo de 2011 //

La nueva biografía de Pedro Lemebel: “Su papá y su mamá lo querían mucho. Había una estabilidad más allá de la pobreza”

Jovana Skármeta y Marcelo Simonetti, publican ‘Tu voz existe’, un libro que recorre la travesía íntima del escritor y activista homosexual chileno para convertirse en un referente de la literatura contestataria
Antonia Laborde | El País, 2025-01-18
https://elpais.com/chile/2025-01-18/la-nueva-biografia-de-pedro-lemebel-su-papa-y-su-mama-lo-querian-mucho-habia-una-estabilidad-mas-alla-de-la-pobreza.html

En su célebre manifiesto ‘Hablo por mi diferencia’, el escritor, artista visual y activista homosexual chileno Pedro Mardones Lemebel (Santiago, 1955-2015) afirma: “Mi hombría es aceptarme diferente”. En su recién publicada biografía 'Tu voz existe' (Planeta), Jovana Skármeta, quien fue su representante literaria, y el periodista Marcelo Simonetti, relatan los episodios que dan cuenta cómo toda su historia se resume en esa frase. El rechazo de los chicos en el colegio, de sus empleadores de joven, y de sus pares del mundo literario de adulto, y su carácter único moldeado con el barro del Zanjón de la Aguada, el patio trasero de la capital, y el amor de su familia. Pero ahí, en esas “playas inmundas donde los niños corrían junto a los perros persiguiendo guarenes”, como describió su barrio un día, él y su hermano organizaban números de circo para los pequeños vecinos donde balanceaban con gracia a su gato Toto en una sábana convertida en columpio. Y a eso se aferró toda su vida. Nunca soltó el espectáculo, ni el humor, ni el Zanjón.

“Mucha gente habla de la adversidad que vivió. Como decía él ‘soy pobre, maricón, indígena’”, señala Skármeta, “pero tenía un papá y una mamá que lo querían mucho. Hay una estabilidad más allá de la pobreza. Además, tenía claro su talento”, añade sobre las herramientas de las tiró que el cronista y performer para hacerse un espacio en la escena cultural chilena, viniendo de un lugar del que era casi imposible ser escuchado esos años. Su diferencia, precisamente, empuja su constante búsqueda por sentirse parte de una comunidad. Quizá la primera que encontró, describe el libro publicado cuando se cumple una década desde su muerte, fue el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), un grupo guerrillero que tomó las armas durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), donde colaboró como ayudista, trasladando paquetes y escondiendo materiales en diversas casas.

Para conocer más sobre su papel en la organización, los autores de la biografía dieron con Jaime Pinto, el exfrentista que inspiró al escritor para su personaje de Carlos, en la única novela del cronista, ‘Tengo miedo torero’ (2001), aunque a diferencia de su obra, no hubo un romance. Pinto citó a Simonetti en una estación de metro y dio varias vueltas para llegar a su departamento. “Uno piensa que el trabajo de Pedro se limitó a cosas concretas, y en realidad había un compromiso bien grande, incluso emocional”, afirma el periodista. “Lemebel le dijo en un momento a Jaime: ‘gracias por hacerme pertenecer”, agrega Skármeta. También estrechó lazos con otros frentistas, como con Julio Guerra Olivares, asesinado en 1987 por agentes de la dictadura y que participó en el atentado fallido contra Pinochet en 1986.

La radio, el megáfono del escritor
En los barriales en los que creció Lemebel no había libros. El acceso a lo que estaba al otro lado de los márgenes lo escuchaba por la radio. Su educación cultural provino de los boleros, las rancheras, los tangos, relata la biografía. Logró estudiar Pedagogía en la Universidad de Chile y trabajó como profesor de Artes Plásticas. Después de unos despidos por su homosexualidad, vendría un periodo de cesantía, donde se alimentó de su escritura mordaz y radical. A finales de la dictadura, sin embargo, hizo ruido en la escena cultural por su trabajo artístico en el colectivo ‘Las Yeguas del Apocalipsis’ junto a Francisco Casas.

Cuando muchas de sus crónicas y su primer libro compilatorio, ‘La esquina es mi corazón’, no encontraban el eco que más tarde recibirían, Lemebel llegó a la radio Tierra, una emisora feminista, para hacerlas circular con su voz en el programa ‘Cancionero’ entre quienes eran más difíciles de llegar: las dueñas de casa, los presos, el pueblo al que tanto defendía con su pluma. “Pedro debe ser uno de los pocos escritores chilenos al que se le conoció más por su voz que por la palabra escrita”, apunta Simonetti. “Es paradojal que alguien que se crio en torno a la palabra oral, y que fue también la voz de los sin voz, haya terminado sus días a raíz de un cáncer que le atacó a las cuerdas vocales”, añade.

Lemebel era agudo en sus escritos y en su humor. Skármeta recuerda la rapidez para detectar el material gracioso de las escenas y personajes que los rodeaban. Rápido para el chiste, preocupado en la intimidad con los suyos, casi maternal, hábil en los más diversos entornos sociales, tuvo una serie de conflictos con los escritores de la entonces nueva narrativa chilena en los noventa.

“No recuerdo autores que hayan celebrado su obra. En alguna medida resentía un poco eso, no ser parte de la narrativa chilena. Siempre se le vio como una suerte de paria, ‘la loca’ que escribe crónica. Nunca fue el escritor, sino siempre alguien que estaba en los márgenes”, dice Simonetti. “Y creo que también había diferencias políticas que hacían que él no transara la relación quizá con los más importantes exponentes de ese entonces”, añade. De todas formas, apunta Skármeta, sí era parte del circuito. Estuvo en la editorial Planeta, llenaba el Centro Cultural Estación Mapocho, en la Feria del Libro de Santiago y las críticas de sus obras aparecían en ‘El Mercurio’, ejemplifica. Otro tema fue que sus pares “eran muy machistas y socialmente muy de elite, porque la literatura chilena ha sido así”.

miércoles, 1 de enero de 2025

#libros #gais #testimonios | Tu voz existe : vida de Pedro Lemebel

Tu voz existe : vida de Pedro Lemebel / Jovana Skarmeta, Marcelo Simonetti.

Santiago de Chile : Planeta, 2025 [01-01].
252 p.

/ ES / Libros / ENS / BIO / Activismo / Artivismo / Chile / Gais / Literatura / Pedro Lemebel / Testimonios

📘 Ed. impresa: ISBN 9789564086804
📝 Cita APA-7: Skarmenta, Jovana, Simonetti, Marcelo (2025). Tu voz existe: vida de Pedro Lemebel. Planeta.

Pedro Lemebel: una voz que no se apaga.
“El reloj sigue girando hacia un florido y cálido futuro. No alcancé a escribir todo lo que quisiera haber escrito, pero se imaginarán, lectores míos, qué cosas faltaron, qué escupos, qué besos, qué canciones no pude cantar. Los beso a todos, a quienes compartieron conmigo en alguna turbia noche. Nos vemos, donde sea”. Con estas palabras, el 31 de diciembre de 2014, se despedía de sus lectores Pedro Lemebel, luego de atravesar un cáncer que acabó con su vida, mas no con su voz.

Nacido en el Zanjón de la Aguada –lugar que marcaría su biografía y escritura–, Pedro Mardones Lemebel logró empujar todos los límites a los que ese origen lo condenaba, convirtiéndose en uno de los escritores de mayor trascendencia en la literatura chilena y en un cronista que transformó la escena latinoamericana. Dueño de una voz única –rabiosa, barroca y filuda–, Lemebel creó un lenguaje propio con el cual retratar el Chile de los últimos años, poniendo el foco en aquellos lugares y personas que circulan en los márgenes de la sociedad.

Recurriendo tanto a testimonios de amigos y familiares como a su propia obra y sus cuadernos y diarios personales, ‘Tu voz existe’ intenta recrear el recorrido de un artista señero: sus inicios como profesor de Artes Plásticas, sus primeros pasos como escritor, sus influencias y su compromiso político; las acciones de ‘Las Yeguas del Apocalipsis’, sus amores y desamores, el éxito literario, la enfermedad y el vacío que dejó su muerte.

😏 Jovana Skarmeta (Santiago, 1970) es directora del sello editorial de la Universidad de Valparaíso. Trabajó en Fernández de Castro Libros ‒distribuidora en Chile de las editoriales Anagrama y Tusquets‒ como encargada de prensa, donde tuvo a su cargo la promoción de obras y autores/as como Almudena Grandes, Roberto Bolaño, Alan Pauls, y Jorge Edwards, entre otros/as. Entre 2000 y 2008 fue agente literaria de Pedro Lemebel. Es representante del Consejo de Rectoras y Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH) ante el Consejo Nacional del Libro y la Lectura, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Publicó el ensayo «La obra literaria de Pedro Lemebel en los medios de comunicación: irrupción del escritor marginal», para el libro ‘La vida imitada. Narrativa, performance y visualidad en Pedro Lemebel’, editado por Fernando Blanco (Iberoamericana Vervuert, 2020).

😏 Marcelo Simonetti (Valparaíso,1966) es escritor, periodista y dramaturgo, ha publicado una veintena de libros entre volúmenes de cuentos, novelas y álbumes ilustrados para las infancias. Ha ganado premios en Chile y el extranjero, como por ejemplo el Premio Municipal de Santiago, por ‘El abanico de madame Czechowska’ (Chile, 2003); Casa de América a la Narrativa Innovadora, por La traición de Borges (España, 2005); Premio Marta Brunet, por Las rayas del tigre (Chile, 2019); Premio Fundación Cuatro Gatos, por ‘Dr. Chatwin y el chilibilus’ (Estados Unidos, 2024), además de ganar la Muestra Nacional de Dramaturgia, por ‘Nakamoto (Hiroshima/Santiago)’ (Chile, 2020), entre otros galardones. Como periodista trabajó en la revista Sábado y la sección Deportes, del diario ‘El Mercurio’; en Televisión Nacional de Chile, y en la revista ‘Caras’, lo mismo que en la plataforma de historias latinoamericanas Relatto.

domingo, 17 de marzo de 2019

#hemeroteca #cine #pedrolemebel | Pedro Lemebel, el escritor que vino desde los márgenes

Imagen: La República / Pedro Lemebel
Pedro Lemebel, el escritor que vino desde los márgenes.
Joanna Reposi presenta en Guadalajara cinta sobre el autor chileno que hizo de su homosexualidad una bandera de lucha por los derechos humanos.
EFE | La República, 2019-03-17
https://larepublica.pe/cultural/1432190-pedro-lemebel-escritor-vino-margenes

El escritor chileno Pedro Lemebel fue un artista “consecuente” que supo hacer de su homosexualidad una bandera política, dijo el pasado viernes Joanna Reposi, directora de un documental acerca de su obra presentado en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara.

Defensor de los derechos humanos, escritor, homosexual, artista visual, Lemebel nació en un barrio de la periferia de la capital chilena en 1952 y falleció en 2015. Icono de la contracultura y opositor a la dictadura de Augusto Pinochet, Lemebel hizo de su obra una forma de protesta, añadió.

“Lo que más lo distingue es ser un hombre consecuente y orgulloso de su origen y de su sexualidad y desde ahí él habla”, apuntó la directora, que forma parte de la delegación de artistas que Chile trae a Guadalajara como país invitado.

“Fue un luchador, no solo contra la dictadura sino en pro de los derechos humanos, no solo su discurso en contra de la discriminación homosexual, sino la de género, le dio voz a las etnias, a los que no tenían voz en mi país y eran discriminados en todo sentido”, agregó.

El documental ‘Lemebel’ (2019) fue un proyecto de largo aliento que surgió en 2007 cuando Reposi, quien ya había trabajado en video el texto ‘Manifiesto’, el más conocido de Lemebel, le propuso a éste hacer un documental de su trabajo visual, pese a que sabía que a él no le gustaba figurar en los medios.

Durante ocho años, de manera intermitente debido al temperamento del escritor, Reposi y Lemebel se reunían para revisar material y hablar de las “performance” que este había hecho a lo largo de su carrera. Esa dinámica se cortó cuando el autor de ‘Tengo miedo, torero’ (2001) y ‘Háblame de amores’ (2012) murió en 2015 como consecuencia de un cáncer de garganta, que, sin embargo, no lo detuvo para mantenerse activo hasta el último día de su vida.

“Confió, lo cual era muy difícil. Durante esos ocho años hubo peleas, discusiones, por eso duró tanto tiempo, pero sí, confió y fue un acto súper generoso de Pedro. Cuando le da cáncer me dice: ‘Haz la película que quieras’. Sabía que ya no quedaba tiempo”, afirmó la chilena.

La cinta muestra su obra visual, un aspecto del que poco se sabía del también cronista, quien fue amigo cercano de Roberto Bolaño y se atrevió a rodar en medio de las llamas frente al Museo de Arte Contemporáneo de Chile y a disfrazarse de Frida Khalo en medio de las calles del centro de la Ciudad de México.

Lemebel fue también miembro de “Las yeguas del Apocalipsis”, un colectivo que en plena dictadura de Augusto Pinochet se atrevió a salir a las calles con plumas y tacones para hacer una fusión entre protesta y arte a la vez de retar a la autoridad.

“Era algo muy instantáneo y fugaz que corría en un solo momento, fueron 16 ‘performance’ y yo creía que era algo que tenía que conocerse en el mundo. Para mí es un personaje que trasciende Chile, es un artista mucho más completo y creía que era un personaje que había que retratar”, señaló la realizadora.

Para Reposi, pese a la trascendencia de sus obras, Lemebel es un artista “poco valorado” en Chile porque “es pobre y maricón”, dos cualidades que incluso él mismo defendía como sus características.

“No soy un marica disfrazado de poeta/ No necesito disfraz/ Aquí está mi cara/ Hablo por mi diferencia/ Defiendo lo que soy/ Y no soy tan raro”, escribió Lemebel en un fragmento de ‘Manifiesto’, uno de sus textos más aplaudidos.

“Existe en la literatura y en el arte esto de la élite, de la burguesía. Primero, Pedro viene de los márgenes, entonces eso ya es algo difícil y luego es maricón, porque nunca le gustó la palabra gay, y nunca fue muy bien aceptado”, justifica Reposi.

“Sí creo que hay una deuda pendiente, para mí es el artista contemporáneo más importante no solo en Chile, sino en la región”, concluye.

Luego de ganar en febrero pasado el premio “Teddy”, el galardón a películas con temática de la diversidad sexual en el Festival de Cine de Berlín, el documental estará en otros festivales próximos a anunciarse.

sábado, 16 de febrero de 2019

#hemeroteca #literatura #homosexualidad | La literatura con pintalabios de Manuel Puig frente al ‘machismo-leninismo’

Imagen: El Asombrario / Manuel Puig
La literatura con pintalabios de Manuel Puig frente al ‘machismo-leninismo’.
Carlos Dávalos | El Asombrario, 2019-02-16
https://elasombrario.com/literatura-pintalabios-manuel-puig-machismo-leninismo/

Manuel Puig (‘La traición de Rita Hayworth’, ‘El beso de la mujer Araña’) comenzó a escribir su primera novela pensándola como si fuera un guion cinematográfico. Su afición por el cine y las divas de Hollywood definirían su estilo. Manuel Guedán (Madrid, 1985) ha publicado el ensayo ‘Literatura Max Factor: Manuel Puig y los escritores corruptos latinoamericanos’. Hablamos con él de la obra de Puig, del rechazo que sufrió su estilo pop desde el canon ‘machista-leninista’, de su influencia en la literatura latinoamericana posterior al boom y de la homosexualidad en las letras.

Cuando Manuel Puig murió en 1990, Juan Goytisolo contaba en un artículo en ‘El País’ los entresijos del premio Biblioteca Breve de 1965. Ahí criticaba duramente a Carlos Barral y al jurado del premio por no otorgarle el galardón al escritor argentino y su novela ‘La traición de Rita Hayworth’, denunciando un supuesto desdén a la obra de Puig y a su condición de escritor homosexual. Juan Marsé, que había resultado ganador con su novela ‘Últimas tardes con Teresa’, respondió un par de días después, defendiendo al editor catalán y acusando a Goytisolo de haber escrito ese artículo con cierta mala voluntad contra Barral, y defendía el derecho del editor a imponer sus gustos al momento de editar libros. Efectivamente, en sus memorias, Barral cuenta: “A mí la novela de Puig, con niños que razonan como ancianos y empacho de cine de suburbio, no me parecía a la altura…”.

Algo parecido ocurrió con ‘Boquitas pintadas’, que había llegado a la fase final del premio Primera Plana. En esta ocasión, fue Juan Carlos Onetti quien afirmó que en las novelas de Puig se sabía cómo hablaban sus personajes, pero no cómo escribía el autor. La novela no ganó, pero Manuel Puig ya había comenzado a abrir una puerta donde, por primera vez, los elementos de la cultura popular, lo banal, lo cursi y el mundo femenino cobraban un protagonismo que, según el libro de Manuel Guedán, generaron cierto rechazo por parte del canon de los años sesenta. Ese canon que Goytisolo había calificado de “machista-leninista”. La literatura pop había llegado. Hablamos con Manuel Guedán.

P. ¿Cómo definirías tú lo pop en la literatura y por qué ese rechazo en un primer momento?

R. Yo creo que está muy vinculado a ese momento de cambio, cuando París en el siglo XIX deja de ser el centro cultural y pasa a ser Nueva York en el siglo XX de la mano de Warhol o Lichtenstein. En los años sesenta, tanto en España como América Latina, había un sentimiento muy anti-americano, muy bien fundamentado en muchos casos por la injerencia de Estados Unidos, sobre todo en los países latinoamericanos. De ahí que la izquierda culta, la izquierda intelectual rechazara a Manuel Puig. En ese sentido lo ven como un escritor sospechoso. Él se ve como emparedado entre dos flancos: por la derecha, por su condición de escritor de izquierdas y homosexual (de hecho, está amenazado por la Triple A). Y luego, para la izquierda también es sospechoso, ellos tampoco lo ven como un autor propio, sino que reivindica otros elementos, como a una actriz de Hollywood, Rita Hayworth. O, por ejemplo, en Boquitas Pintadas él rescata un título de una canción de Carlos Gardel de su periodo yanki y no del tango puro nacional y argentino.

Pero para responder a tu pregunta: ¿Cómo se traduce lo pop en la literatura? Es complejo, pero para aterrizarlo en la figura de Puig, esto se materializa en la relación con la banalidad. La banalidad es algo que se ve bien en el arte pop. El arte pop viene después del movimiento del expresionismo abstracto de Rothko, o Pollock, quienes intentan retratar un sentido de trascendencia cargado de espiritualidad. Como una pintura que pareciera que rebasa el lienzo sin marco. Es sintomático que sea una pintura que tiene esa impresión de trascendencia, que parece rebasar el propio cuadro. Si eso lo comparamos con el arte pop, éste último casi siempre viene enmarcado. Es como la foto cortada de la revista y, en ese sentido, ese afán de trascendencia no se traduce aquí.

El arte pop pone bastante el foco en escenas de uso cotidiano: una mujer echando el jabón en la lavadora, o todo ese tipo de prácticas cotidianas que el arte tradicional no había retratado o había despreciado. Entonces, en ese retrato de la banalidad, que Puig hace muy bien y se ve en sus novelas, hay como una especie de cámara, como un objetivo que se cuela a retratar escenas de la vida cotidiana de las mujeres que, por suceder en intramuros, al ocurrir dentro de la casa y del espacio doméstico y privado, apenas han sido retratados. Ese es uno de los rasgos: el placer de recrearse en la banalidad y el poner el foco en la mujer, eso se ve en los cómics de Lichtenstein, donde hay mucho espacio para la mujer, cuando el héroe se sale del plano y nos preguntamos ¿qué le pasa a la mujer? Pues eso lo retrata Lichtenstein, lo retrata Warhol y lo retrata también Puig. Esas son algunas de las líneas que uno puede seguir.

P. En los escritores del boom nos encontramos con estos personajes que son como héroes que quieren salvar al mundo, este personaje que se enfrenta a un entorno, no solo personal, sino también social. Se podría decir que cada escritor quería reescribir la historia de sus respectivos países en sus novelas. Manuel Puig, por el contrario, se esfuerza en construir no necesariamente anti-héroes, pero se preocupa por estas cosas “menos trascendentes”. En ‘El beso de la mujer araña’ es el diálogo constante: uno podría ser el escritor del boom y el otro el escritor pop. Hay una especie de dicotomía entre el héroe versus, no sé si llamarlo, anti-héroe, héroe delicado, héroe femenino…

R. No sabría decirte si Molina es un anti-héroe, aunque en cierta medida lo es.

P. Un poco que le tira de las orejas al idealista dogmático que no es capaz de ver un poquito más allá del propio objetivo que tiene en la vida. Molina pareciera decirle algo así como: “Oye, no tienes por qué obcecarte de esa manera, relájate un poquito”.

R. Yo también pienso que hay algo de humanización y de empatía y de cuidado por lo emocional que le transmite Molina al personaje del militante. Y eso es algo que le ha faltado a la izquierda y a la militancia hasta hoy, y parece que aún le sigue faltando. Ha sido siempre uno de sus puntos débiles. Parece que hay que poner el foco en que hacen falta héroes políticos, pero esos héroes tienen que serlo en un sentido más amplio a cómo los hemos conocido tradicionalmente. Y eso incluye los cuidados de la comunidad con los que se pretende cambiar el mundo, y, posiblemente, aquella otra para la que se pretende cambiar las cosas. En ese sentido, es muy interesante el personaje de Valentín, porque es muy valiente por parte de Puig dibujar un personaje cuyos ideales –recordemos que estamos en plena Guerra Fría– son compartidos por una amplia mayoría de gente. Pero en lugar de venir a reverenciarlo y a cubrirlo de mármol, viene a señalar ciertas fallas. Por eso digo que Puig se ve aprisionado entre dos bandos que ninguno de los dos lo quiere para sí. Eso genera un poco una figura de escritor mártir, que él también disfrutó, o explotó, aunque también pasó por cosas serias como las amenazas políticas. Pero él entendía el cine como un ejercicio de empatía y vulnerabilidad emocional. Para Puig era eso: ir al cine para dejarse afectar por las imágenes de mujeres como ‘femme fatale’, que son las que a Puig más le interesaron.

P. De hecho, Valentín le cuenta a Molina películas nazis.

R. Y Molina siente ganas de vomitar. Una película nazi se hace con un fin propagandístico de difusión ideológica, es una maquinaria en ese sentido. Pero él no puede ver las historias de amor que hay detrás, cuando el cine de la propaganda, precisamente, para no hacerse árido y enmascarar un poco su bloque ideológico, recurre a un cine muy popular, que necesita, por su vocación política, conectar con las clases populares para transmitir su mensaje. Siempre era un cine muy ornamentado. Por eso Puig tiene esa vocación kitsch, le gusta el cine franquista, el cine nazi, porque es un cine muy formal, ornamental y muy sentimental, que le permite conectar con el espectador por esa otra puerta, y eso es lo que Molina no ve.

P. Es muy curioso lo que dices porque la derecha suele camuflar su mensaje central a través de esto que llamaríamos conflicto personal, drama emocional, y que termina siendo mucho más efectivo que la pura propaganda abierta.

R. Sí, claro, completamente. Hay que buscar ese reconocimiento con la literatura pop, ese reconocimiento de que uno ha sido afectado por muchos más referentes de los que les gustaría, incluso, a sí mismo. Vargas Llosa reivindica a Faulkner como un ídolo, pero por supuesto que a Vargas Llosa lo han influido muchas más cosas que, quizá él, ni si quiera le gustaría mencionar, muchas de las cuales censura en la Civilización del espectáculo.

P. Incluido el propio Puig. Cuando uno lee ‘Pantaleón y las visitadoras’ vemos que no hay un narrador, algo que le criticaba Onetti. O en ‘La Tía Julia y el escribidor’ con las radionovelas.

R. Nos influye aquello que incluso no nos gusta. La influencia no solo es lo que seleccionamos conscientemente, que es como se ha entendido hasta cierta época. Yo creo que Puig es capaz de reconocer esto. Y como artistas, como creadores, somos porosos, somos permeables a todo aquello que nos rodea y forma parte nuestra escritura.

P. Mencionaste la homosexualidad de Puig. ¿Él declaró abiertamente su homosexualidad?

R. Él tenía una frase muy bonita que decía: “Yo nunca salí del armario, porque cuando yo nací, el armario aún no se había construido”. Puig nace en la Pampa en los años 30 y hay que pensar en ese contexto.

P. Pero luego viaja a Roma a estudiar cine y posteriormente a Nueva York.

R. Sí que hay constancia, por ejemplo, de que él nunca lo habló con su madre. Es muy difícil que su madre no lo supiera, pero Puig había construido esa ficción en la que decía que ese tema no lo hablaba con su madre. De hecho, él nunca dejaba que ella leyera sus libros para que ella no viera lo que pasaba dentro y no reconociera a su hijo en los personajes, como sería el caso de Molina en ‘El beso de la mujer araña’. Puig decía que él solo la dejaba tener sus libros traducidos al japonés o a otras lenguas para que ella pudiera verlos y dar fe de que era escritor, pero de esta manera se aseguraba de que no los entendiera. Algo de disociación había. Pero sí, era una persona que se reconocía como homosexual. ¿Si es el padre de la literatura gay? Bueno, la literatura gay, como todo, tendría muchos padres, también está Severo Sarduy, por ejemplo.

P. Pero Puig sí abre una puerta a lo gay en la literatura de América Latina.

R. Se abre una sensibilidad distinta o una masculinidad disidente. Cabrera Infante, que hasta donde se sabe no era un escritor gay, comparte con Puig el gusto por las divas de Hollywood, que es uno de los hitos de cierta cultura gay, como es reverenciar a esa mujer masculina. Esa mujer empoderada como Rita Hayworth.

P. Es muy interesante el diálogo qué haces entre Puig y otros cuatro escritores latinoamericanos: Fuguet, Lemebel, López y Umpi.

R. Por un lado, me gustaba la idea de analizar escritores distintos. La escritora chilena Mónica Ríos me decía: “cómo puedes haber metido a Fuguet y a Lemebel en el mismo plano o en el mismo libro cuando son tan diferentes: uno es tan de izquierdas y el otro es tan profundamente neoliberal”. Yo creo que esa afirmación no es tan cierta del todo. Yo creo que con Fuguet se simplifica mucho, aunque, claro, cuando es tu propio país, es más fácil polarizarse. Desde fuera, quizá no lo diría tan tajantemente. Para mí, lo interesante era justamente no equipararlos. En el libro no están tan equiparados. Se trata de ver cómo la semilla de Puig podía tomar caminos muy diferentes, y cómo cada autor plasma la influencia de Puig en una dirección o en otra. Eso es lo que me interesaba de trasladar a Puig a otra generación.

P. Hablas de Mcondo (la corriente literaria que surge como reacción al realismo mágico con que tanto se asoció la literatura latinoamericana), que en su momento generó cierta ‘urticaria’ en el mundo literario, incluido los propios antologados, muchos de los cuales no sabían del prólogo. ¿Qué hubiese pensado Puig de ese prólogo? ¿Cuál hubiese sido su opinión o su mirada al respecto?

R. Como tú matizas, muchos ni siquiera sabían de la existencia del prólogo que se iba a escribir, con lo cual es una recopilación que hace Fuguet. Y ahí se malinterpreta un poco si aquello es una generación, que por supuesto no lo es, o un conjunto de escritores con opiniones parecidas que tampoco. El prólogo es de Fuguet y Sergio Gómez. Y posiblemente, cómo veríamos después, el prólogo tiene algo más de la impronta de Fuguet y su estilo provocador. En ‘Se habla español’ también se puede ver. Si pudiera fantasear con lo que podría haber dicho Puig, sería un sentimiento ambiguo y posiblemente hasta cierto punto se hubiera dejado acunar por ese viento favorable que representaba ‘Mcondo’, porque tenían como enemigos compartidos, y eso en una primera instancia es bueno, da gusto compartir un enemigo con alguien más. Y luego, en una segunda fase, a veces tener enemigos compartidos genera extraños compañeros de cama de los que uno va a intentar desligarse. Creo que eso es algo que le hubiera pasado a Puig, porque hay algo de sintetismo en ese prólogo, de juguete mercadotécnico y pirotécnico, que no creo que le hubiera satisfecho a Puig. No creo que ese tipo de frivolidades como que, para un escritor contemporáneo, el dilema se da entre escribir en Mac o en PC le hubiese interesado a Puig.

P. Pero no deja de ser una frivolidad que está presente en Puig, aunque en su caso va por otro lado, como los recortes de revista, los lacitos para el pelo, las radionovelas. Lo que pasa es, como tú dices, la tecnología que va desde la radio hasta internet o las redes sociales y que han influido en estos escritores de distintas maneras. ¿Cómo encaja la tecnología en la literatura desde Puig con la radio hasta ahora con las nuevas tecnologías?

R. En dos direcciones. Por un lado, la tecnología es un elemento de compañía sentimental muy fuerte desde el principio, aunque la tecnología está relacionada con el frío frente a lo cálido, que sería lo humano. Antes, la tecnología era utilizada para acercar afectos ahí donde no había. La radio es un elemento de compañía como la televisión lo ha sido y ahora lo son las redes sociales que, por supuesto, no son más que portadores de la voz y del cuerpo humano vía esa mediación. Hay un elemento que me atrevería decir de socialización. Antes era, si se quiere, unilateral, pero estaba ahí. Y luego la tecnología sirve como registro de lo íntimo que es el campo al que lo lleva Fuguet. A día de hoy, son nuestros dispositivos los que registran cuáles son nuestras preferencias, nuestras canciones favoritas. Y ahora hay una segunda fase en la que se reelaboran los gustos y los disparan a través de algoritmos. Pero, en un primer momento, para lo que sirve es para dejar testimonio. Se convierte en una especie de diario contemporáneo: cuáles son las canciones que has escuchado, cuáles son las películas que has visto, las webs que has visitado.

P. Lo pop también está asociado a lo referencial, a la referencia pop. Pero ¿se puede hablar de una prosa pop, o un estilo pop?

R. Sería complicado, pero yo sí veo ciertos rasgos de Puig que sí me lo parecen. Hace un rato te mencioné lo del marco. Esto no es una idea mía, sino de Roland Barthes, que habla de la importancia de los marcos en el arte pop. El autor lo que hace es marcar para descontextualizar. En Puig hay marcos permanentes, como, por ejemplo, en ‘La tradición de Rita Hayworth’, donde hay tantas voces narrativas fragmentadas y aisladas. O en los diarios bien acotados por un día o fecha determinados. Son narraciones que vienen con su pequeño marco. O, por ejemplo, los pensamientos que tuvo Nené la noche antes de encontrarse a otro personaje; entonces nos encontramos con una especie de epígrafe y su correspondiente marco. Ese tipo de prácticas parece que, de algún modo, entroncan con lo que él ha visto, no sé si de un modo consciente, o no, con ese marco pop. Él juega con esa narración objetiva y plana. Como decía Warhol, “quien quiera encontrar la esencia de mi arte que busque en la superficie”. Cuando veníamos siempre de vincular el arte con lo profundo, con lo hondo, él hace una reivindicación de las superficies planas y aplana un poco todos sus retratos y los deja sin profundidad. Puig juega un poco con eso. Muchas de sus narraciones son planas, como si fuera un radar que solo se dedica al registro, como si fuera una grabadora o una cámara de vídeo que, de alguna manera, aplana esa profundidad, como si se tratara de un artificio o un juego. Por ahí hay ciertas estrategias que yo sí diría que se podrían entender como una escritura pop.

P. Sin embargo, Lemebel tiene una prosa distinta, quizá más elaborada y barroca.

R. Todo lo contrario a lo que veníamos hablando. Por eso a mí me interesaba coger distintos autores y que cada uno fuera una prolongación parcial y diferente de las propuestas de Puig. Lemebel no es un depositario del estilo de Puig en absoluto. En ese sentido no hay filiación ninguna. En el caso de Lemebel, más que un estilo pop ahí estamos ante un barroco ‘desclosetado’, como diría Monsiváis. Lo que sí recoge Lemebel, por ejemplo, es la masculinidad disidente en lo correspondiente al género. Así como Fuguet plantea un discurso homosexual más normativo, por decirlo de alguna manera, más neoliberal si se quiere. Eso se ve claramente en sus dos últimas novelas: ‘No ficción’ y ‘Sudor’.

P. Que son los dos libros con los que Fuguet sale del ‘closet’, y que sorprendió a mucha gente...

R. Tuve que actualizar el libro porque eso no estaba recogido en un primer momento. Todos los escritores con los que yo estaba trabajando eran homosexuales, incluido López y Umpi. Fuguet era el único que no lo era abiertamente, hasta sus dos últimas novelas, donde tuve que esperar un poco para ver el desarrollo y plasmarlo en el libro.

P. Volviendo un poco lo que tú decías sobre la homosexualidad neoliberal y su antítesis que sería Lemebel con una homosexualidad de izquierdas, se podría decir que este último es más resistente, que se asume como una minoría frente al poder, mientras que la de Fuguet hace lo contrario.

R. Lemebel busca al que menos privilegios tiene dentro de todas las combinaciones posibles. Eso es lo que él quiere arropar. El personaje de la loca en ‘Tengo miedo torero’ es un personaje que no se sabe muy bien si es un travesti que se reconoce como mujer. Todo en el contexto de la dictadura chilena, con lo cual uno se puede imaginar a lo que se enfrenta esa mujer. Decía Bolaño que el escritor tiene que ser pobre y homosexual. Lo decía como para fundar un lugar de exclusión desde el cual observar la realidad. Y decía, en el caso de Lemebel, esto no solo es una metáfora, sino que además es real, y decía algo así, como “¡este pobre maricón!”. En la narrativa de Fuguet sí se recoge al personaje homosexual, pero no recoge esa doble exclusión de los personajes de Lemebel. No tiene por qué hacerlo. Pero si es verdad que, por ejemplo, en ‘Sudor’ sí hay un retrato, para mí, un tanto acrítico. Por eso el término neoliberal. El sexo y las relaciones sentimentales son de combustión rápida. Vemos ahí como el personaje, a través de Grindr, va, de alguna manera, devorando personas y los encuentros sexuales son desechables, de usar y tirar.

P. En los personajes de eso que llamas novelas pop no habría un enfrentamiento frontal contra el poder como sí lo podría haber entre los escritores del boom.

R. Eso varía en cada autor. Lemebel, tanto en sus novelas como en sus crónicas y su manifiesto sí lo ataca de manera frontal. Fuguet sería más ambiguo.

P. En algunos casos, en los personajes de las novelas que analizas el poder sería parte de ellos. Lo que estaría muy relacionado cuando mencionas al elemento cyborg.

R. Son personajes cuyos propios cuerpos son como espacios de prolongación y crítica de ciertas dinámicas del poder. Si vamos a Alejandro López, por ejemplo, y su novela ‘Kerés cojer=Guan to fak’, el libro cuenta la historia de una mujer transexual y prostituta que se quedó a medias de la operación porque estalla la crisis en Argentina y se queda sin dinero a mitad del proceso. Entonces empieza a fantasear con ir a Estados Unidos. Pero, claro, es un poco crítico porque no es una visión utópica de Estados Unidos. Es ese lugar donde podría terminar su operación y desarrollar su vida de una manera mejor. Esto que se da –no sé si de manera consciente o no en los personajes– es, desde luego, una contestación clarísima al poder, porque sufre en su propio cuerpo una interrupción vinculada a un proceso macroeconómico que a ella la deja excluida y con una identidad en tránsito.

P. Volviendo al machismo de los escritores latinoamericanos de los años sesenta que mencionas en tu libro, ¿habría un equivalente en España?

R. Sí hay un equivalente entre la literatura machista en España, por supuesto. No recuerdo declaraciones precisas o equivalentes de Luis Martín Santos, o de distintos escritores españoles de la época, pero, por supuesto, tenían que ser machistas y homófobos porque la sociedad española lo era. Los escritores, como parte de esa sociedad lo eran. Incluso los exiliados. De eso no me cabe duda. Es verdad que en España, como no hubo un movimiento o un conjunto de escritores tan trascendente como lo fue el boom, era más difícil rastrear la homogeneidad ideológica. Y ese machismo del que se hace eco el libro, con declaraciones de Cortázar, Borges, Onetti, llamando a Puig escritor femenino no es tan evidente. Por otro lado, la literatura pop equivalente ha llegado a España luego de la mano de Agustín Fernández Mallo, Fernández Porta o la ‘generación Nocilla’, ya en el siglo XXI.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

#hemeroteca #cine #pedrolemebel | La transformación de Alfredo Castro para la versión en cine de “Tengo Miedo Torero”

Imagen: El Desconcierto / Alfredo Castro
La transformación de Alfredo Castro para la versión en cine de “Tengo Miedo Torero”.
La adaptación de la obra de Pedro Lemebel se encuentra en pleno rodaje por estos días. Fue el mismo Lemebel quien creó el guión, visitó locaciones, revisó el vestuario y eligió a Castro como el protagonista de la cinta.
El Desconcierto, 2017-11-15
http://www.eldesconcierto.cl/2017/11/16/dialogando-con-labot-la-primera-robot-de-noticias-y-analisis-politico-de-chile/

Por estos días, el tiempo del actor Alfredo Castro está dedicado en gran parte en uno de los proyectos que lo mantiene más interesado: la adaptación al cine del libro “Tengo Miedo Torero”, el clásico publicado en 2001 por Pedro Lemebel.

Castro encarnará al protagonista de la historia, La Loca de Enfrente, un homosexual quien mantiene un romance con un guerrillero de izquierda perteneciente al Frente Patriótico Manuel Rodríguez, y que se ve involucrado en el atentado contra Augusto Pinochet en 1986.

La cinta ya lleva casi cinco años en desarrollo, y con varios obstáculos financieros entre medio, en las manos de los productores Daniel Oliva y Jorge López Vidales, será dirigida por Rodrigo Sepúlveda, y cuenta con un guión creado por el mismo Lemebel antes de su muerte en el año 2015.

De hecho, Lemebel estuvo involucrado con la iniciativa desde el comienzo, y además de ceder los derechos de la obra gratuitamente y a perpetuidad, visitó algunas locaciones y revisó el vestuario, y fue él quien eligió a Castro como el protagonista de la cinta.

El registro actualmente se encuentra en su fase de rodaje, según explicó el actor luego de que Corfo apoyara el proyecto luego de varios años de intento. “Era una vergüenza que ese proyecto no se adjudicara ningún fondo. Era como si la trayectoria de alguien notable, como Lemebel, no fuese reconocida en su tierra”, señaló el actor a Culto marzo pasado, y agregó que la cinta “será un bello homenaje en memoria de Pedro”.

sábado, 17 de junio de 2017

#hemeroteca #documentales #chavelavargas | La más macha entre los machos

Imagen: El País / Frida Kahlo y Chavela Vargas
La más macha entre los machos.
Contraviniendo las palabras de Chavela Vargas, que, al comienzo de la entrevista sugiere hablar solo de su futuro, la película propone un recorrido cronológico de la vida de la artista.
Jordi Costa | El País, 2017-06-17
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/06/15/actualidad/1497517441_659630.html

De ella escribió el mexicano Carlos Monsivaís que “añadió a la música ranchera la soledad radical, donde la música y las letras alcanzan el nivel de confesión de madrugada y ha sabido expresar la desolación de esas rancheras con la desnudez del ‘blues’”. El chileno Pedro Lemebel la inmortalizó en su necrológica como una voz que "sigue eterna bolereando la trizadura lésbica de su canto”. Y una carta, quizá apócrifa, de Frida Kahlo la definió como “un regalo que el cielo me envía”. En vida, Chavela Vargas, la costarricense convertida en paradigma de un alma doliente mexicana macerada en dolor y tequila, ya había ingresado en el podio de las leyendas, por una cuestión de genio irrepetible, de identidad resistente a todo intento de domesticación y, también, de esfuerzo propio y personal para construirse una automitología a medida –ahí están esas historias en torno a Kahlo o Ava Gardner-. En ‘Chavela’, documental de Catherine Gund y Daresha Kyi, las canciones de la artista –con juegos de rotulación empleados para reforzar el sentido del discurso- y una entrevista inédita realizada en los noventa sirven de hilo conductor en un retrato a varias voces que intenta integrar, en una misma figura, realidad y mito. Las documentalistas no dudan en “imprimir la leyenda”, pero sin que eso anule el hecho.

Contraviniendo las palabras de Chavela Vargas –que, al comienzo de la entrevista, sugiere hablar solo de su futuro-, la película propone un recorrido cronológico desde su transgresora irrupción en la escena de la canción mexicana –donde su singularidad era tolerada como representación- hasta su triunfal resurrección artística, en un discurso que pone justo énfasis a las complicidades que fue encontrando esta fuerza de la naturaleza convertida en agente provocador. El resultado es un completo y responsable retrato de una personalidad creativa realmente única.

viernes, 2 de diciembre de 2016

#hemeroteca #homofobia | Fidel y un epitafio que se bifurca

Imagen: Soy, Página 12 / Ilustración de Maia Debowicz y La Diablo
Fidel y un epitafio que se bifurca.
A la debida gloria de Fidel Castro la sigue como un fantasma la pata homofóbica de la Revolución. ¿Quién puede hablar por los muertos? En el cielo de los oprimidos lo esperan. ¿Quién se ocupa en Cuba hoy de los vivos? Maia Debowicz y La Diablo aportan imágenes exclusivas de la recepción a Fidel Castro en el cielo de los desposeídos.
Alejandro Modarelli | Soy, Página 12, 2016-12-02
https://www.pagina12.com.ar/6344-fidel-y-un-epitafio-que-se-bifurca

Hay muertos descomunales que no se convierten en el prójimo ideal, ese cuya muerte marca el fin de toda amenaza sobre el otro. Es que incluso muertos, estos muertos siguen siendo, como en vida, objetos de disputa. Para los mañosos cubanos republicanos exiliados en Miami, es obvio que el cadáver de Fidel Castro se lleva a ultratumba un botín que consideran suyo por derecho de cuna. Los llamados gusanos, los exdueños de la perla del Caribe, o sus hijos, claman por la fantasmal alhaja incestuosa que era la isla entera y les fue arrebatada.

Pero por otro lado (un lado justo) existen, ay, quienes sienten el deber ético y político de no olvidar los campos de trabajo forzados, y muchas veces de suicidio, donde entre los años sesenta y setenta los funcionarios de Cuba, cercada por Estados Unidos, recluían a maricas denunciadas por “antisociales”. A la debida gloria de Fidel la acompañará siempre, como una sombra nocturna, el obsceno nombre de las UMAPs (Unidades Militares de Ayuda a la Producción) eufemismo orwelliano para designar a los campos de reclusión. Sobre el cadáver de Fidel crece la discusión furiosa entre amigos de izquierda, como leímos en estos días en las redes sociales. Unos fieles indignados porque otros, supuestamente infieles, “le hacen el caldo gordo” a los gusanos de Miami, a Donald Trump, a Marine Le Pen o a Macri, al sacudir el féretro con estos y otros peros.

¿Cómo conciliar, cuando pasaron ya varias décadas, la belleza de una revolución emancipatoria de los siempre sumergidos y olvidados, con el olvido de una parte de esos sumergidos y olvidados? ¿Cómo dejar de inquietarse con ese cierto goce militarista, cuando sabemos que es justo en esas circunstancias donde emerge menos El Hombre Nuevo que el Macho Nuevo? Con justicia se habló a menudo de la necesidad de una revolución dentro de la revolución (por si alguien no leyó a la loca roja chilena Pedro Lemebel y su Manifiesto) que pareciera estar dándose hoy en la isla, sobre todo gracias al trabajo libertario de Mariela Castro Espín, la sobrina de Fidel, la hija de Raúl Castro. Puede que su denuncia contra el machismo y la homofobia cubanas irriten por tratarse ella justamente de la hija del actual presidente, con la facilidad que le dan, por tanto, los lazos de sangre y la ubicación privilegiada dentro del funcionariado. Pero lo cierto es que los avances jurídicos y contra la violencia institucional hacia el colectivo lgtbi cubano son tan notables que quizá pueda corregir a distancia esa percepción viscosa que tuve en mi pasaje por la isla en 2005.

Fidel Castro reservaba los días jueves a hablar por televisión durante muchas horas que, no obstante, no me provocaban aburrimiento. Es que Fidel era como un personaje del Renacimiento o como los ilustrados del siglo XIX, al estilo del paraguayo Rodríguez de Francia, un cultor de todas las artes, las ciencias, la historia y la economía políticas. Alguien así no aburre, y además ya se sabe que era un excelente orador (en esta época de ignorancias funcionales no tiene reemplazo). Me sentaba junto al dueño de la casa en que vivía, un hombre mayor que defendía la revolución contra “los vivillos”, esos que la quieren fácil; supongo que se refería a los que pedían en la calle, a los jineteros, en fin, a todos aquellos que no cuadraban en el Hombre Nuevo sino en El Lumpen de Siempre. Pero el hijo del dueño había emigrado a Estados Unidos buscando una vida más cómoda y supuestos aires de libertad. Ese joven pertenecía a una generación, gran parte de la cual estaba enojada con el gobierno, y con la que varias veces coincidí en casas privadas. Eran en general más bohemios que lo tolerado, artistas que habían pasado noches enteras en un calabozo por ser confundidos con jineteros (taxi boys) solo por compartir una mesa con otras maricas extranjeras. No puedo dejar de dar testimonio de ese agobio policial que, por otra parte, sufrí en una playa vacía donde intercambié fluidos eróticos con un pescador, el pobre llevado preso de inmediato cuando nos descubrió el vigilante aparecido de la nada.

¿Olvido y perdón, por tratarse de una revolución para los oprimidos, que encendió los sueños de justicia social de la humanidad? Creo que deberán ser las maricas muertas quienes rediman al poder que los vulneró. No debemos ser los vivos quienes asumamos, en nombre de ellos, el perdón ni mucho menos el olvido. Seamos hospitalarios con el Mea Culpa de Fidel por la homofobia de la revolución (en el que creo), pero sin dejar de hacer una crítica inteligente sobre la perversa naturaleza del poder, incluso aquel que afeó mediante las UMAPs la revolución. Un salto en el río de la historia que, con todo, sigue siendo inmenso.

viernes, 25 de marzo de 2016

#hemeroteca #disidenciasexual | Josecarlo Henríquez y lanzamiento de #SoyPuto: “Semana santa está llena de ofertas, clientes que quieren la tortura sagrada para los cristianos”

Imagen: El Desconcierto / Josecarlo Henríquez
Josecarlo Henríquez y lanzamiento de #SoyPuto: “Semana santa está llena de ofertas, clientes que quieren la tortura sagrada para los cristianos”.
El escritor, prostituto y activista adelanta a eldesconcierto.cl algunas cosas inéditas de su próximo libro #SoyPuto: una crítica a Lemebel, un episodio entero dedicado a hacer pebre la concepción actual de la familia y una experiencia sexual con un parlamentario. “Para mí una fantasía constante es follar con el poder, cobrarle al poder por sexo, ser la puta del poder. Siempre me ha parecido interesante”, asegura.
Pablo Álvarez Y. | El Desconcierto, 2016-03-25

http://www.eldesconcierto.cl/pais-desconcertado/2016/03/25/josecarlo-henriquez-y-lanzamiento-de-soyputo-semana-santa-esta-llena-de-ofertas-clientes-que-quieren-la-tortura-sagrada-para-los-cristianos/

“Desde que salí en la tele he perdido a toda mi clientela de elite”, confiesa Josecarlo Henríquez, escritor, prostituto y activista del Colectivo Universitario de Disidencia Sexual. A pesar de esto, las historias quedan.

Su clientela ha tenido a gente tanto de izquierda como de derecha, a padres de familia y a madres pedófilas, a personas que quieren sexo y a otros clientes burgueses que solo quieren compartir grandes cantidades de cocaína y conversar. “Por ejemplo, esta semana santa es semana de ofertas. Tengo muchos clientes sadomasoquistas que quieren la tortura tan sagrada para los cristianos”, asegura.

Todas las memorias, las interpretaciones y sus definiciones políticas como activista son lo que buscará presentar en el libro #SoyPuto, cuyo lanzamiento será el martes 12 de abril en el Centro Arte Alameda, a las 19:00 hrs. Un evento que, al igual que el resto de sus publicaciones en redes sociales, se ha llenado de denuncias y han intentado ser silenciado. “A pesar de esto, tengo hartos amigos, hartos amantes, hartos clientes que se encargan de ayudarme”

¿Qué vendrá a retratar el libro?
-Es un engendro, sin género definido, porque tiene en realidad de todo. Se divide en tres partes: relatos porno, que es como la cochiná, la historia viscosa; otra parte muy antifamilia, lo dañino de la familia, su rol de la mujer y los niños, cómo son despolitizados y no se les permite una emancipación sexual en un entorno en que el padre es siempre el que va a tener el poder sexual porque es el que se tira a la esposa y a los hijos; y otra parte más teórica, de disidencia sexual, que pienso que es antagónica a la diversidad sexual, la mezcla entre ambas la genera gente ridícula.

Partamos por la primera parte, ¿qué relatos inéditos vienen ahí?
-Hay una anécdota que yo tuve con un diputado, que es un diputado famoso. Igual el libro no anda delatando nombres y apelllidos, sino anécdotas. Ahora, si tú querís fantasear -porque también el libro invita a eso- fantasea con el diputado que tú quieras que esté en ese cuento. Era un diputado de izquierda, un padre de familia, que disfrutaba puños en su ano.

¿Cómo llegó a ti?
-Como llegan todos, a través de internet. Lo identifiqué altiro porque es famoso, y la experiencia estuvo bien, es que era un tipo simpático. Ahora, toda esa gente dejó de llamarme por mis entrevistas. Está paranoica porque sabe que hacen weas que no quieren que la gente se entere, no es posible que le paguen a un puto, no es posible, no es real.

¿Tenías fantasías desde antes con parlamentarios?
-Para mí una fantasía constante es follar con el poder. Cobrarle al poder por sexo, ser la puta del poder. Siempre me ha parecido una fantasía interesante.

¿Qué de especial tiene la gente poderosa?

-De partida está la clase. Yo no soy ni siquiera un puto caro, soy un puto barato en Santiago de Chile. Tampoco un puto regalado, pero sí barato. La diferencia que tienen es que como todo burgués, tiene tanto tiempo para el ocio, para hacer lo que quieran y viajar por el mundo, que no sé si son entretenidos a la hora de follar pero sí a mí me dejaban impactados en las cosas que querían, cómo lo querían y toda la plata que podían gastar.Nunca moralmente porque no soy una persona moral.

¿Y la gente sin poder?
-La clientela popular está bajo ese manto de vida precarizada de gente que tiene que trabajar, pagar deudas, que apenas tiene el tiempo para imaginarse una sexualidad. Cuando se la imaginan se la imaginan de forma reprimida y culposa, porque somos cristianos aunque no creamos en Dios. La culpa de la familia, la heterosexualidad y la pobreza hace que nuestra sexualidad sea muy fome.

Sobre esa segunda parte, ¿cuál es tu concepción de familia?
-Mi concepción es la de esa familia heterosexual, esa familia que castiga, disciplina y hace del sujeto un ciudadano obediente. También la familia que tortura, principalmente a través del hombre, que es el verdugo y violador de mujeres e hijos. La familia es un nido de fascismos.

Otro Lemebel

En la parte de disidencia, ¿qué otras cosas inéditas se vienen en el libro?
-Una opinión con la que quiero distanciarme de Pedro Lemebel. Por ahí me han dicho “ooh el nuevo Lemebel, se reencarnó”. Pero no. Lo admiro mucho en el papel, es maravilloso, pero yo soy activista de la disidencia sexual y Lemebel fue un anti disidencia sexual, y eso significó muchas cosas. Actos injustos que él provocó para que otros no pudiesen concretar cosas que estaban armando. Actos injustos como por ejemplo que él, que es un sujeto que no está de acuerdo con la dictadura ni la censura, se encargara de censurar. Parece que nadie habla de Lemebel cuando hace cosas malas.

¿Puedes adelantar algo?
-Todo lo que te he dicho y nada más. Mucha gente que ama a Lemebel me va a odiar, pero también quiero dejar en claro que esto no es tampoco “odiemos a Lemebel”. Uno tiene que aprender también a ser críticos, dejemos de creer en las vacas sagradas. Él mismo dijo: “A nuestros propios ídolos tenemos que romper”. Él mismo hablaba de faltarnos el respeto, de no tener vacas sagradas.

A más de alguno te vas a echar encima.
-Es que también hay que separar, yo te estoy hablando de Lemebel político, persona, activista, que no le interesaba colaborar con activismos jóvenes a no ser que esos jovencitos le lamieran los pies. Pero cuando había una postura un poco más crítica no, Lemebel te vetaba de la faz de la tierra. Irá en la parte “Disidencia”, que se titula así.

No soy una persona moralista

¿ Cuándo empezaste la exploración por la sexualidad?
-Mi sexualidad la empecé a explorar en mi casa. Éramos una familia hermética, evangélica pentecostal. Mi vida hasta los 16-17 años de basó en ese encierro tortuoso, un centro de tortura, evangélico. Nunca dormí solo, siempre tuve un cuarto compartido con mis hermanos al lado del cuarto de mis papás, con una delgadísima pared. Entonces con unos padres calientes, jóvenes, que follaban siempre, estái condicionado a que tu sexualidad a temprana edad explote. Yo empecé a experimentar mi sexualidad con mis hermanos, tocándonos, jugando entre nosotros, haciendo tríos. Ya después invitando a vecinitos de nuestra edad.

¿Tu mamá se dio cuenta en algún momento?
-Yo creo que los papás se dan cuenta de todo. Pasa que hay cosas que nos producen tanta culpa que mejor que no exista. A mis papás siempre los molestaron con que tenían un hijo muy femenino. Por eso nos vinimos a Santiago también, escapando de ese cahuín de pueblo chico infierno grande que era Penco. Llegamos acá y no solo el hijo era muy femenino sino que además parece que nos anda espiando, juega con las muñecas, se viste de mujer con su hermana. Mi papá me torturtaba por verme vestido con la ropa de mi hermana. No me castigaba, me torturaba. Sabía cómo pegarme.

En otras entrevistas contabas el tema de los padres que te vestían con uniformes de los hijos.
-Es un cliché la huea del escolar en Chile, pero es un cliché delicioso, yo igual paso por fuera de los colegios y me derrito. Ahora, no me interesa que se crea que lo que yo hago es para que los abusadores de menores no abusen de sus hijos escolares, eso es una estupidez. Una persona que quiere abusar va a abusar, no va a pagar por sexo a alguien que se vista de escolar. Lo que yo hago simplemente es una especie de trueque de morbo, una hermosa y satánica coincidencia. El viejo que a mi me está pagando para que yo sea su hijo, está cumpliéndome a mí la fantasía de ser el hijo de un viejo que te da plata pa que te quedís callado antes de que la mamá se entere.

No haces un juicio moral del tema.
-No soy una persona moralista que ande con juicios de valor. Yo estoy cumpliendo mi fantasía, que de niño nunca pude lograr. Tanto un padre burgués como uno obrero va a tener esa fantasía. La gran diferencia es que el burgués la va a poder concretar más fácilmente, hay que subirle el sueldo a los obreros para que puedan concretarla ellos también.

¿La relación padre - hijo es tu mayor fantasía?
-Lo que pasa es que Chile es muy fome, repetitivo, monótono. No te voy a poder contar las 50 sombras de Grey con historias maravillosas, aunque en realidad ese libro es una fomedad. Pasan cosas interesantes, pero con la cantidad de tipos y tipas que yo me he acostado en este tiempo yo debería estar contando historias aberrantes. Pero Chile es un país un poco raro, fome para follar, la gente es muy obediente y pudorosa. Tengo que yo insistir en experimentar, pero están temblando. De ahí me dicen: “No no sabís que métemela no más”.

lunes, 11 de enero de 2016

#hemeroteca #exposiciones #pedrolemebel | “Arder”: la muestra que Pedro Lemebel preparó en vida

Imagen: About Santiago / Pedro Lemebel
“Arder”: la muestra que Pedro Lemebel preparó en vida.
About Santiago, 2016-01-11
http://www.aboutsantiago.cl/arder-la-muestra-que-pedro-lemebel-preparo-en-vida/

A un año de la muerte del artista Pedro Lemebel, reconocido por su legado literario, incidencia política, y el proyecto ‘Las Yeguas del Apocalipsis’ –entre sus múltiples, polémicas y connotadas obras-, el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos comparte la muestra ‘ARDER’, la cual desde el 14 de enero se exhibirá en el marco del 6° aniversario del establecimiento. Esta exposición contiene videos y fotografías de algunas de sus más recordadas intervenciones públicas y privadas, registradas por Pedro Marinello, Claudia Román, Paz Errázuriz, Ulises Nilo, Mario Vivado, Ismael Jamet, Gabriela Jara, Inés Paulino y Verónica Qüense en video y otros inéditos realizados por el propio Lemebel, quien tituló y preparó la muestra en vida.

El artista “pobre y maricón”
A Pedro Lemebel se le recuerda por varias cosas: tuvo una infancia dura, a orillas de un basural en el Zanjón de La Aguada; fue criado entre mapuches y comunistas; fue artista y también performático. De hecho, se le recuerda especialmente por su participación junto al poeta Francisco Casas en el proyecto Las Yeguas del Apocalipsis, caracterizado por irrumpir de manera sorpresiva en lanzamientos de libros y exposiciones de arte durante la dictadura. También fue escritor, acogido y vinculado a instituciones y proyectos de resistencia y posteriormente, reconocido cronista urbano.

Pedro Mardones Lemebel, quien prefirió adoptar su apellido materno, se maquillaba y usaba zapatos de taco alto. También manifestaba un especial interés por corrientes feministas; apoyaba el Movimiento Homosexual; y tuvo una potente incidencia política, con una clara tendencia hacia la izquierda nacional, sobre todo considerando su participación en el Partido Comunista. Pero sobre todo, Lemebel, además de profesor de arte, artista travesti, ícono popular y uno de los autores chilenos más exitosos de las últimas décadas, era un hombre que tenía voz propia.

Sus proyectos y obras eran todos contestatarios. Y pese a que logró una incidencia poco común en terrenos literarios, murió sin recibir el Premio Nacional. Escribió, por ejemplo, libros de crónicas como ‘La Esquina es mi Corazón’, ‘Zanjón de la Aguada’, ‘Loco Afán’ y la novela ‘Tengo Miedo Torero’. Todas con temáticas que trataban de una u otra manera la homosexualidad, pobreza, el clasismo y la marginalidad que, posiblemente lo marcaron a nivel personal, ya que, como muchas veces se auto-clasificó durante los 90’s, el artista “pobre y maricón”.

Arder: la exposición que Lemebel preparó en vida
Los curadores de Arder, Pedro Montes y Sergio Parra, encontraron registros inéditos que permiten rearmar los inicios y la historia del colectivo arte ‘Las Yeguas del Apocalipsis’. Así, parte del material que se podrá conocer en el Museo son dos videos inéditos de fines de los 80´s que presentan a estos dos artistas muy jóvenes formando parte del undergroud cultural de esa época y que tienen un discurso muy claro sobre los derechos de las minorías, la diversidad sexual y los derechos humanos.

En esta muestra, también se presentan dos fotografías inéditas de Pedro Lemebel en 1987, presente en las manifestaciones ciudadanas en contra de la dictadura. En este caso el fotógrafo Luis navarro (conocido por su serie de imágenes sobre Lonquén) nos muestra a un artista de vestido negro, probablemente calzado con tacos, con sus ojos y cara pintados y con un tocado de alas de paloma.

Además, junto con los primeros videos de ‘Las Yeguas del Apocalipsis’, se presentarán dos videos inéditos realizados por Pedro Lemebel en el 2014, el año previo a su fallecimiento. El primer video editado por Lemebel corresponde a la acción “desnudo bajando la escalera”, realizada en febrero de 2014 en el Museo de Arte Contemporáneo, MAC, y el segundo video corresponde a la performance titulada Abecedario, donde en la pasarela peatonal sobre la autopista, frente al cementerio metropolitano, Lemebel dibuja las letras del abecedario.

Estas performances registradas en fotografía y video fueron preparadas por Lemebel precisamente para formar parte de su única muestra individual como artista visual, que el mismo había titulado como ‘ARDER’. Esta exposición fue montada antes en la galería D21 en noviembre de 2014 y posteriormente en Metales Pesados Visual en marzo de 2015, pero esta vez en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos cuenta con los materiales inéditos descritos y se podrá visitar hasta el 10 de abril.

Sobre el artista Pedro Lemebel:
1952-2015, Santiago, Chile. Pedro Lemebel fue seguramente el único escritor chileno que se maquillaba y usaba zapatos de taco alto, al menos en público. Y es que esto fue parte de la propuesta contestataria, que de ser un niño pobre criado a orillas de un basural y un artista travestido que usaba la provocación como herramienta de denuncia política, pasó a ser uno de los autores chilenos más comentados y exitosos de las últimas décadas.

Cursó estudios en la Universidad de Chile, de donde egresó con un título de profesor de Artes Plásticas. Tras ejercer un tiempo como docente, decidió concentrarse en talleres de escritura. Allí fue forjando redes intelectuales, políticas y afectivas, principalmente con escritoras feministas y de izquierda como Pía Barros, Raquel Olea, Damiela Eltit y Nelly Richard. También participó en la ‘performance’ artística, al formar junto al poeta Francisco Casas el dúo “Las Yeguas del Apocalipsis”, y en 1995, Lemebel publicó su primera colección de crónicas llamada “La esquina es mi corazón”.

Hacia fines de la década de los noventa, Lemebel se consolidó como figura literaria en el ambiente local. En el año 2001 incursionó en la novela con “Tendo miedo torero” y, posteriormente, continuó desarrollando su labor de cronista publicando títulos como “Zanjón de la Aguada” y “Adiós mariquita linda”. Murió el 23 de enero de 2015, a los 62 de años de edad.

martes, 30 de junio de 2015

#articulos #pedrolemebel | La voz de la “Loca” : crónica y deseo urbano en “La esquina es mi corazón" (1995) de Pedro Lemebel

La voz de la “Loca” : crónica y deseo urbano en La esquina es mi corazón" (1995) de Pedro Lemebel / María Angélica Franken Osorio
En: Mitologías hoy : revista de pensamiento, crítica y estudios literarios latinoamericanos (ISSN-e 2014-1130), n. 11 (Enero-Junio 2015), p. 122-135. Ejemplar dedicado a: Pasado futuro. Estudios actuales sobre literatura y cultura en América Latina.

/ ES / Artículos / Open Access
/ Chile / Crónicas / Espacios públicos / Homosexualidad / Literatura - Historia y critica / Marginalidad / Pedro Lemebel / Transgresión
TEXTO COMPLETO | UAB
http://revistes.uab.cat/mitologias/article/view/v11-franken-osorio
TEXTO COMPLETO | Dialnet
http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5127944

Pedro Lemebel, en su recopilación de crónicas “La esquina de mi corazón” del año 1995, articula a la “Loca” y su comunidad siempre en búsqueda de movimiento y deseo en un mapa urbano de espacios públicos constantemente vigilados por otros, pero que son rediseñados desde la lógica del deseo homosexual y una retórica cursi. El discurso del deseo se establece como estrategia para superar una marginalidad sexual, social y urbana, y desde allí enunciar una crítica a la vida cotidiana, específicamente, al relato neoliberal de los inicios de la transición chilena que dejó al margen a aquéllos que subvierten cada día los discursos y relatos urbanos de un poder heteronormativo.

viernes, 23 de enero de 2015

#hemeroteca #inmemoriam | Chile llora a Pedro Lemebel, su revolucionario de las letras

Imagen: El País
Chile llora a Pedro Lemebel, su revolucionario de las letras
El polémico escritor, gran figura intelectual, muere a los 62 años en Santiago
Rocío Montes | El País, 2015-01-23
http://cultura.elpais.com/cultura/2015/01/23/actualidad/1422046466_666461.html

En la madrugada de este viernes en Santiago de Chile murió el escritor Pedro Lemebel a los 62 años. Pese a que sufría un cáncer de laringe desde 2011, por el que tuvo que someterse a operaciones y tratamientos intensos, su círculo íntimo informó de que su muerte les tomó por sorpresa. No pudo participar en la última Feria del libro de Santiago en octubre, pasó las fiestas de fin de año en un hospital oncológico y tenía un pronóstico complejo. “Pero estaba en manos de Pedro decidir el momento en que iniciaría la partida”, informó su portavoz y amigo, Héctor Núñez González, que anunció un velorio y funeral público hoy en el Cementerio Metropolitano para que la ciudadanía pueda despedir masivamente al escritor.

Fue el propio Lemebel el que informó sobre su enfermedad a sus seguidores en Chile, donde el escritor era tremendamente querido y se había convertido también en un icono popular. Lo anunció a finales de 2011, en una sala llena de sus admiradores en el centro cultural Estación Mapocho, con esa ironía e irreverencia que lo caracterizaba. Luego agregó: “Cómo es la vida... Yo arrancando del sida y me agarra el cáncer”.

Creativo, contestatario, asertivo y lúcido, Lemebel fue un artista integral que cambió la historia cultural de Chile, aunque inexplicablemente nunca se le llegó a conceder el Premio Nacional de Literatura. La marginalidad fue el motor de su trabajo y de su lenguaje propio, que lo convirtió en uno de los autores chilenos de mayor proyección internacional. Hijo de un panadero y nacido en una zona extremadamente pobre de Santiago, Lemebel saltó a las letras desde la seducción callejera. Profesor de Artes Plásticas que casi no llegó a ejercer el rechazo que despertaba, a finales de los ochenta fundó el colectivo artístico Las Yeguas del Apocalipsis, con el que montó performance atrevidas y con alto contenido político de izquierda en plena dictadura.

“Nos abrió un camino de libertad, rompió el doble estándar y nos obligó a reconocer un Chile complejo y diverso. Su aporte literario es enorme, pero sobre todo vino a cambiarnos la cabeza. Pedro nos ha permitido tener una mirada piadosa y limpia sobre territorios de la condición humana, que han sido maltratados y excluidos”, señaló la ministra de Cultura, Claudia Barattini, una de las decenas de autoridades que expresaron su pesar por la muerte del autor de Adiós, mariquita linda.

Pese a su cuadro de salud, Lemebel pudo despedirse de su público y su gente. El pasado 7 de enero, en el marco del Festival Internacional Santiago a Mil, el escritor logró salir del hospital y llegar hasta el Centro Cultural Gabriela Mistral, donde se organizó un completo homenaje a su obra bajo el título Noche Macuca. Para los presentes fue una sorpresa verlo sobre el escenario al comienzo de la función y, sobre todo, observarlo de pie mientras la sala se venía abajo con los aplausos. “Pedro, amigo, el pueblo está contigo”, le cantaban. Entre la gente estaba la presidenta, Michelle Bachelet, que reaccionó conmocionada ante la noticia de su muerte: “Pedro fue un creador incansable, un luchador social, un defensor de la libertad y una voz que nunca se apagó representando a los olvidados, a muchos que se sienten huérfanos en un país que no los representa y no los acoge”.

Lemebel ha dejado obras inéditas, según informó su editora en Planeta, Josefina Alemparte, que también señaló que, con la enfermedad, el escritor había encontrado cierta tranquilidad: “Se convirtió en alguien más sano y dejó de estar en guerra con el mundo”. Uno de los libros que no han sido publicados es el de la colección de crónicas, cartas y memorias sobre su amiga entrañable Gladys Marín, secretaria general del Partido Comunista fallecida en 2005 a causa de un cáncer.

El autor de Tengo Miedo Torero, Loco Afán y Háblame de amores era un hombre profundamente de izquierdas, aunque su rupturismo no siempre encajó. En una reunión política de la oposición a Pinochet en 1986, Lemebel llegó vestido con tacones y maquillado con la hoz y el martillo cubriendo parte de su cara. En esa ocasión leyó su manifiesto Hablo por mi diferencia, un texto que mezcla cuento, crónica y poesía. “No soy Pasolini pidiendo explicaciones/ No soy Ginsberg expulsado de Cuba/ No soy un marica disfrazado de poeta/ No necesito disfraz/ Aquí está mi cara/ Hablo por mi diferencia/ Defiendo lo que soy/ Y no soy tan raro...”.

DOCUMENTACIÓN
A los 62 años, fallece Pedro Lemebel, la lengua francotiradora de la literatura chilena
Pedro Bahamondes Ch. | La Tercera, 2015-01-23

http://www.latercera.com/noticia/cultura/2015/01/1453-613867-9-a-los-62-anos-fallece-pedro-lemebel-la-lengua-francotiradora-de-la-literatura.shtml
Muere el chileno Pedro Lemebel, referente de la literatura contestataria
Con poemas, 'performances' y crónicas alzó la voz sobre la pobreza y la homosexualidad. El escritor sufría desde hace años de un cáncer de laringe.
Jorge Carrión | El País, 2015-01-23
http://cultura.elpais.com/cultura/2015/01/23/actualidad/1422027407_813086.html
Pedro Lemebel: gargantas como cuchillas
La campaña para que le otorgaran el Premio Nacional de Literatura en Chile fue apoyada por intelectuales y jóvenes descontentos
Jorge Carrion | El País, 2015-01-13
http://elpais.com/elpais/2015/01/12/eps/1421066384_849328.html
Pedro Lemebel | "Mi escritura es un género bastardo"
De paso por la Argentina, donde vino a ver la versión teatral de una de sus novelas, el escritor y perfomer chileno habla de su escritura y de sus febriles días de juventud
Martín Lojo | La Nación, 2010-03-13
http://www.lanacion.com.ar/1241380-mi-escritura-es-un-genero-bastardo
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ENLACES
Biblioteca Nacional Chilena | Memoria Chilena | Pedro Lemebel

http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-3651.html

lunes, 13 de enero de 2014

#hemeroteca #literatura | Pedro Lemebel: gargantas como cuchillas

Imagen: El País
Pedro Lemebel: gargantas como cuchillas
La campaña para que le otorgaran el Premio Nacional de Literatura en Chile fue apoyada por intelectuales y jóvenes descontentos
Jorge Carrion | El País, 2015-01-13
http://elpais.com/elpais/2015/01/12/eps/1421066384_849328.html

Para Jordy, mi lengua proscrita en una canción”, escribe en mayúsculas Pedro Lemebel y, tras despedimos con un beso superficial, antibarroco, desaparece por la puerta de Metales Pesados, donde yo me quedo muy solo, pese a los jóvenes y expertos libreros y pese al expoeta Sergio Parra, que es descrito así en “Adiós mariquita linda”: “Parrita, mi querido amigo, siempre ha sido un riguroso dandi op art de clásico traje negro y nívea camisa blanca (a veces, levemente ultrajada por unos pétalos de nocturno alcohol)”. Muy solo porque salgo a la ciudad que ha contado en sus millones de crónicas, una por cada calle, por cada adoquín, por cada árbol del Parque Forestal, y recuerdo en ráfagas punzantes cómo disponía sobre la mesa del café seis cajas de píldoras y abría una libretita de hojas cuadriculadas e iba tachando las dosis mientras me pedía agua y tragaba.

Le pregunto al bibliotecario del parque, porque en Chile los parques y las estaciones de metro disponen de bibliotecas, si le piden los libros de Lemebel. Y sí, me responde, harto. Aquí puedes sentarte en un banco y coger el último número de The Clinic, o una novela de Lina Meruane o Andrea Jeftanovic, o un manojo de poemas de Enrique Lihn, y leer al sol de la mañana o de la tarde o hasta de la noche. El primer relato de “La esquina es mi corazón” habla precisamente de la iniciación sexual en los parques, de la ciudad del deseo, erotizada y contranormal. Lo leo mientras recuerdo cómo Lemebel me hablaba al oído, la mano derecha en la traqueotomía, y se reía, porque cada dos comentarios había una broma y una carcajada.

No me lo esperaba. Por e-mail me contó que se había complicado su situación. Alguien me respondió al teléfono y me dijo que no podía hablar. Y de pronto ahí estaba, de regreso del médico (“me he hecho la radiografía al tiro, Parrita”), por casualidad, en una de las muchas calles que le pertenecen. Ahí estaba para contarme que antes le gustaba viajar, pero que ahora ya no soporta la espera, condena de los aeropuertos. Para criticar a los cronistas light, a los cronistas maricones, a los escritores que escriben para la clase social pituca. Aquellas botas de amazona. Para recomendarme a José Joaquín Blanco, a Gabriela Mistral, a Néstor Perlongher, a Jaime Bedoya: la crónica que huye del documento como de la peste blanca, que se hunde en la orgía alucinada de la poesía, manchada de orina y calle y azucena. Sus pantalones ajustados de cuero dominatrix.

Antes del verano ocurrió un milagro: una librería, una gran editorial, 850 escritores, universidades de todo el mundo y las calles de Santiago se pusieron de acuerdo. La campaña impulsada por Metales Pesados y Planeta para que le otorgaran el Premio Nacional fue apoyada tanto por intelectuales como por jóvenes descontentos. Los muros se llenaron de grafitis. Pero ganaron Antonio Skármeta y el show de los libros, y perdieron el pueblo y otro modo radicalmente distinto de vivir la literatura.

Mientras escribo esta crónica, el poeta me mira desde las portadas de sus libros, desde esa foto en que encarna a Frida Kahlo, desde esa otra en que está tumbado con un cocodrilo casi fálico, desde esa última en que aparece su cuello sano y robusto y rotundo abrazado por un collar de máquinas de afeitar.

jueves, 31 de octubre de 2013

#libros #literatura | Poco hombre : crónicas 1989-2012


Poco hombre : crónicas 1989-2012 / Pedro Lemebel ; selección y prólogo de Ignacio Echeverría
UDP · Universidad Diego Portales, Santiago de Chile : 2013 [10?]
284 p.
Colección: Huellas
ISBN 9789563142426 / 29 €

/ ES / REC
/ Activismo / Chile / Crónicas / Cultura gay / Literatura /  Mariconeo / Testimonios

Reuniendo piezas publicadas en el transcurso de más de dos décadas, este volumen propone un amplio recorrido por la obra de Pedro Lemebel como cronista. Las cinco secciones en que se organiza articulan una implacable panorámica de la sociedad y de la historia reciente de Chile, en cuyos entresijos cabe vislumbrar los trazos de una especie de autobiografía, también ella escrita con la mezcla de humor, de rabia y de lirismo que se ha convertido en sello de la obra entera de un autor verdaderamente único e ineludible.

“Travestido, militante, tercermundista, anarquista, mapuche de adopción, vilipendiado por un “establishment” que no soporta sus palabras certeras, memorioso hasta las lágrimas, no hay campo de batalla en donde Lemebel, fragilísimo, no haya combatido y perdido. Para mí Lemebel es uno de los mejores escritores de Chile y el mejor poeta de mi generación, aunque no escriba poesía. Lemebel es de los pocos que no buscan la respetabilidad (esa respetabilidad por la que los escritores chilenos pierden el culo) sino la libertad. Sus colegas, la horda de mediocres procedente de la derecha y de la izquierda, lo miran por encima del hombro y procuran sonreír. No es el primer homosexual, válgame Dios, del Parnaso chileno, lleno de locas en los armarios, pero es el primer travesti que sube al escenario, solo, iluminado por todos los focos, y que se pone a hablar ante un público literalmente estupefacto”. Roberto Bolaño

“Lemebel es –si la síntesis cabe– un escritor marginal en el centro y un freak canónico, ambos hechos indisolublemente unidos por la desolación y la energía […]. En cada texto, Lemebel se arriesga en el filo de la navaja entre el exceso porque lo necesita y la cursilería, entre la genuina prosa poética y el desafuero. Sale indemne por su oído literario de primer orden, y porque su sensibilidad y su inteligencia atestiguan las realidades siempre presentes pero hasta ese momento apenas insinuadas”. Carlos Monsiváis

TEXTOS
Biblia rosa y sin estrellas. (La balada del rock homosexual)
Pedro Lemebel | FronteraD, 2013-12-19

http://www.fronterad.com/?q=biblia-rosa-y-sin-estrellas-balada-rock-homosexual
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DOCUMENTACIÓN
“Poco Hombre” de Pedro Lemebel
Ximena Torres Cautivo | Terra, 2013-12-16

http://noticias.terra.es/ximena-torres-cautivo/blog/2013/12/16/poco-hombre-de-pedro-lemebel/
Pedro Lemebel: "No defiendo a los homosexuales porque a veces no tengo nada en común con sus posturas conservadoras, reaccionarias o faranduleras"
Juan Carlos Ramírez F. | La Segunda, 2013-11-02

http://www.lasegunda.com/Noticias/CulturaEspectaculos/2013/11/889926/pedro-lemebel-no-defiendo-a-los-homosexuales-porque-a-veces-no-tengo-nada-en-comun-con-sus-posturas-conservadoras-reaccionarias-o-faranduleras
Pedro Lemebel: "No reconozco padres ni madres en este mundo de la literatura"
Javier García | La Tercera, 2013-11-01

http://www.latercera.com/noticia/cultura/2013/11/1453-549708-9-pedro-lemebel-no-reconozco-padres-ni-madres-en-este-mundo-de-la-literatura.shtml
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ENLACES
UDP · Universidad Diego Portales | Poco hombre

http://www.ediciones.udp.cl/poco-hombre-pedro-lemebel/
Facebook | Poco hombre
https://www.facebook.com/pages/Poco-hombre/157806627763221
El Boomeran(g) | Poco hombre
http://www.elboomeran.com/obra/1939/poco-hombre/

Crónicas de Nueva York. El Bar Stonewall / Pedro Lemebel

Que si a uno lo invitan a Nueva York con todos los gastos pagados a participar del evento Stonewall, a veinte años del apaleo policial protagonizado por las chicas gay que en 1964 se tomaron un bar en el barrio del Village. Que si a uno le cuentan el cuento y se siente obligado a persignarse en el lugar del suceso. Un barcito oscuro, santuario de la causa homosexual donde viene la sodomía turística a depositar sus ofrendas florales. Porque ahí, en la vitrina, se exhiben las fotos desteñidas de las veteranas hipientas que resistieron no sé cuántos días el acoso de la ley, la agresión policíaca que pretendió desalojarlas sin éxito. Entonces cómo no derramar una lágrima en esta gruta de Lourdes Gay, que es como un altar sagrado para los miles de visitantes que se sacan la visera Calvin Klein y oran respetuosamente unos segundos cuando desfilan frente al boliche. Cómo no fingir al menos una pena si eres visita en Nueva York y te están matando el hambre y pagándote todo estas gringas militantes tan beatas y comerciantes con su historia política. Cómo no simular educadamente que sueltas la emoción por esas caras de las fotos en blanco y negro, que podrían ser de una película antigua que nunca vimos. Esas fotos de los próceres gays como sacados de Woodstock, coronados de rosas y cintitas de colores en la ventana del Bar Stonewall, lo mismo que en toda la cuadra, lo mismo que en todo el barrio del Village, decorado como una torta con los atuendos de la moda coliza. Porque cuando te bajas del metro en Cristopher Street te encuentras de sopetón con una tonelada de músculos y físicoculturistas, en minishort, peladas y con aritos, las parejas de hombres en patines pasan de la mano sopladas por tu lado como si no te vieran. Y cómo te van a ver si uno es tan re fea y arrastra por el mundo su desnutrición de loca tercermundista. Cómo te van a dar pelota si uno lleva esta cara chilena asombrada frente a este Olimpo de homosexuales potentes y bien comidos que te miran con asco, como diciéndote: Te hacemos el favor de traerte, indiecita, a la catedral del orgullo gay. Y uno anda tan despistada en estos escenarios del Gran Mundo, mirando las tiendas llenas de fetiches sadomasoquistas, de clavos, alfileres de gancho y tornillos y pinches y cuanta porquería metálica para torturarse el cutis. ¡Ay qué dolor! Qué susto ver en la esquina ese grupo Leader’s con sus motos, bigotes, cueros, bototos y esa brutalidad fascista que te recuerda las pandillas de machos que en Chile uno les hacia el quite, cruzaba la calle y caminaba tiesa fingiendo mirar a otro lado. Pero aquí en el Village, en la placita frente al Bar Stonewall, abunda esa potencia masculina que da pánico, que te empequeñece como una mosquita latina parada en este barrio del sexo rubio. En este sector de Manhattan, la zona rosa de Nueva York donde las cosas valen un ojo de la cara, el epicentro del tour comercial para los homosexuales con dólares que visitan la ciudad. Sobre todo en esta fiesta mundial en que la isla de Manhattan luce embanderada con todos los colores del arcoiris gay. Que más bien es uno solo, el blanco. Porque tal vez lo gay es blanco. Basta entrar en el Bar Stonewall, que siempre está de noche, para darse cuenta que la concurrencia es mayoritariamente clara, rubia y viril, como en esas cantinas de las películas de vaqueros. Y si por casualidad hay algún negro y alguna loca latina, es para que no digan que son antidemocráticos.

Por eso no me quedé mucho rato en el histórico barcito, una rápida ojeada y uno se da cuenta que no tiene nada que hacer allí, que no pertenece al oro postal de la clásica estética musculada, que la ciudad de Nueva York tiene otros recovecos donde no sentirse tan extraño, otros bares más contaminados donde el alma latina salsea su canción territorial.