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martes, 15 de julio de 2025

#hemeroteca #gais | Miguel Bosé: "Para mí ahora la familia es lo más importante de mi vida. Y mira que están tratando de destruirla"

Miguel Bosé (69 años), sobre sus hijos adolescentes: "Para mí ahora la familia es lo más importante de mi vida. Y mira que están tratando de destruirla"
Miguel Bosé ha vuelto a los escenarios en España tras un largo parón y se sincera, desde su controvertida visión de la realidad, sobre su faceta como padre y el orgullo que sus hijos sienten por él.
Jorge Coscarón | Esquire, 2025-07-15
https://www.esquire.com/es/actualidad/musica/a65398845/miguel-bose-entrevista-hijos-familia/
El verano es la época perfecta para ponernos al día, ya sea en la playa o en el rincón más fresquito de casa, con todas esas lecturas que tenemos atrasadas. Ya sea con una adictiva novela negra, un divertido cuaderno de actividades para adultos o un buen libro histórico para viajar a otras épocas, apartar un rato la vista del móvil siempre es algo bienvenido. Pero entre libro y libro, no olvides pasar por el quiosco y hacerte con el número de julio y agosto de la revista Esquire, que rinde homenaje a la música que siempre rige nuestras vidas, en disco o en directo. Y ojo, porque viene con tres portadas de coleccionista: Manuel Carrasco, un homenaje a Antonio Flores coordinado por su hija Alba y Miguel Bosé.
Coincidiendo con su regreso a los escenarios en España después de una larga ausencia de ocho años, en nuestro Printed Music Fest 2025 Miguel Bosé nos cuenta en exclusiva cómo se ha fabricado su propia resurrección. Sin rehuir temas espinosos, el cantante habla del perdón, de sus peores momentos durante la pandemia o de la política en España y de cómo se siente un patriota desde la distancia. Pero son sus palabras sobre su faceta como padre y las que dedica a sus dos hijos adolescentes, las que más resuenan en una entrevista sin desperdicio.

Mientras el artista nacido en Ciudad de Panamá asegura haberse deconstruido para convertirse en otra persona ("no quiero saber nada de lo que pertenezca a ese Bosé que tanto problema me ha traído") tiene claro que el mejor papel que ha interpretado estos últimos años es el de padre. ¿Pero cómo se define él en este rol?
¡Ay, fíjate que no lo sé! Te lo tendrían que contar mis hijos. No lo sé. Mientras sucedía toda mi transformación, mis hijos tenían cinco o seis años. Ahora tienen 14 y la paternidad fue uno de los salvavidas a los que me pude agarrar. Porque había una serie de responsabilidades a las que no podía fallar y que me obligaban a estar donde tenía que estar.
Elaborando un top tres de prioridades en su vida, junto a "la música y la biología marina", el cantante admite sin reparos ni rubores que lo más le gusta en esta vida "es ser papá". Una labor que le gusta mucho y no le supone esfuerzo, ya que sus dos retoños "crecen de manera natural rodeados de amor y de autoridad". Un amor y una conexión que son mutuos y que nos demuestra con esta ilustrativa anécdota.
El otro día me agarraron después de un concierto en México. No me habían visto actuar porque eran muy chiquititos la última vez. Me fueron a buscar a la salida y me dijeron: 'Papá, estamos muy orgullosos de que seas nuestro padre. Te vemos siempre en casa, haciendo cosas cotidianas, en pijama… pero nunca habíamos visto al artista. Nos habían hablado del artista, pero ahora lo hemos podido ver y ahora entendemos por qué eres lo que eres…'.
Por supuesto, Miguel Bosé reconoce que, como cualquier padre de unos chavales que ahora tienen catorce años, también tiene miedos. Entre ellos, "que no hagan las cosas con pasión".

Pero no es su único temor. En una opinión que se alinea con algunas de sus declaraciones más controvertidas de los últimos años, asegura que teme por el concepto de familia, que está siendo torpedeado, según su visión del mundo, por la "imbecilidad globalista y woke". 
Para mí ahora la familia es lo más importante de mi vida. Y mira que están tratando de destruirla, la están atacando por todos los lados. La familia no es solo unos padres, unos hijos, unos hermanos, unos abuelos… Es más que todo eso. Es epigenética, es sanación. Es fortaleza. Esa imbecilidad globalista y ‘woke’ está haciendo lo posible por destruir a la familia. Pero ya nos estamos dando cuenta de la farsa y del peligro de estas propuestas. De estas ideologías que realmente son una involución. Cuando empiezas a perder parte de tu familia empiezas a sufrir de verdad. Todavía no somos lagartijas para que nos salga la cola que perdemos.
* Puedes encontrar el reportaje completo en el número de julio y agosto de 2025 de la revista Esquire

jueves, 7 de julio de 2022

#hemeroteca #trans #paternidad | Puerto Madryn, Argentina: Licenciado en Ciencias Biológicas está gestando mellizos

El Patagónico / Ian Alejandro Rubey y su embarazo de mellizos //

Licenciado en Ciencias Biológicas está gestando mellizos.

Se llama Ian Alejandro Rubey, es licenciado en Ciencias Biológicas y vive en Puerto Madryn. Está en la semana 33 de gestación y como no se extirpó las mamas su deseo es amamantar a sus hijos. "Me dieron licencia por maternidad pero voy a ser papá", resaltó.
El Patagónico, 2022-07-07
https://www.elpatagonico.com/licenciado-ciencias-biologicas-esta-gestando-mellizos-n5480831 

Son las 8 y media de la mañana de un jueves de invierno patagónico y en Puerto Madryn, donde vive, el sol no salió. Ian Alejandro Rubey, igual, enciende la cámara y aparece del otro lado con una sonrisa de primavera. Tiene el pelo corto y rapado a los costados y la barba le rodea la cara, de patilla a patilla. Así, a simple vista, es un varón y punto, pero Ian está sentado, y hay un detalle que no se ve en cámara: apenas debajo del escritorio se despliega, inmensa, la panza en la que está gestando a sus mellizos.

Ian Rubey tiene 31 años y está embarazado de 33 semanas lo que significa que, a lo sumo, sus hijos nacerán a comienzos de agosto. Es un varón trans, también es licenciado en Ciencias Biológicas, y así lo conocieron sus alumnas y alumnos del colegio secundario en el que trabaja.

Su deseo no era sólo gestar a sus hijos sino tenerlos por parto vaginal y amamantarlos y ahora, mientras acaricia a su gata Branca, cuenta a Infobae cómo llegó a comprender que nada de eso atentaba contra su masculinidad.

“Cuando vuelvo a las fotos de mi infancia me doy cuenta de que tuve la posibilidad de conectarme mucho con quien yo quería ser. Veo las fotos y digo ‘mirá, ahí estaba ese niño más allá de que lo llamaran con nombre de mujer”, cuenta él.

Crecer como chica
Eran los 90 y todavía nadie sabía lo que era ser un varón transgénero, por lo que Ian creció como una chica. Como siempre había tenido una expresión más bien masculina y le gustaban las mujeres asumió que no podía ser otra cosa que lesbiana y así se lo contó a su mamá, en plena adolescencia.

“Fue todo un drama”, recuerda él ahora. Tenía 15 años, era hija única, “y sentí que estaba lastimando a alguien muy importante para mí. Así que a partir de ese momento dejé de lado todo lo que me pasaba e intenté feminizarme lo más que pude”. ¿Por qué? ¿Cómo?

Aunque no estaba escrito en ningún lado, se suponía que era una chica y la llamada “heteronorma” (la que dice que lo normal es heterosexual) indicaba que a las chicas tenían que gustarles los chicos. “Así que pasé por varias relaciones con varones súper frustradas. Evidentemente no me fue muy bien, fue una época muy fea de mi vida, muy angustiante”.

Ian recuerda el malestar en el cuerpo pero también la sensación de no terminar de entender qué le pasaba. Arrancó la carrera universitaria todavía echando baldes de arena para ahogar todas aquellas dudas pero los cuestionamientos resurgieron, no casualmente, cuando empezó a participar de agrupaciones feministas.

“Empecé a preguntarme ‘¿y yo qué quiero hacer de mi vida?’”, sigue. La respuesta no llegó tras un pase de magia sino que se fue develando en etapas. “Primero volví a conectarme con esa expresión de género masculina que había tenido en la infancia. Me gustaban las chicas, siempre me habían gustado, y ahora sí volví a contárselo a mi madre pero ya desde otro lugar. Ya no era una adolescente sino una persona con autonomía que no estaba dependiendo de su madre para sobrevivir”.

Favorable contexto social
Tenía 25 años, estaba en pareja con una joven y, abiertamente lesbiana, se suponía que ya había entendido quién era. “Sin embargo, muchas personas que no me conocían me leían como un varón. Lo loco era que a mí no me molestaba, lo mismo que me había pasado en la infancia”.

Fue una amiga de su círculo de confianza quien le hizo, amorosamente, las preguntas que necesitaba escuchar: “¿Seguro que te sentís mujer? ¿De verdad estás conforme con este género?”.

Ya era 2016 cuando las preguntas cayeron sobre tierra fértil. El contexto social, además, era favorable. Ya hacía 5 años que un joven llamado Alejandro Iglesias había contado en Gran Hermano que era un varón trans y su deseo era ganar el reality para pagarse la mastectomía (la extirpación de las mamas) y la faloplastia (la creación quirúrgica de un pene). Había, además, activistas, youtubers e influencers trans que habían empezado a hacer visibles sus historias por todo el mundo.

Ian tenía 27 años cuando entendió que el tema no era su orientación sexual (si le gustaban las mujeres o los hombres), sino su identidad de género (si se percibía mujer o se percibía hombre). Es decir, cuando entendió que no era una chica lesbiana sino una masculinidad trans.

La respuesta a todo aquello, sin embargo, llegó muy cerca de la edad que suele aparecer como un tope para la fertilidad. La edad en la que se supone que el “cuco” del reloj biológico empieza a correr cada vez más rápido. “¿Podía ser varón y gestar un bebé? ¿Cómo, si se supone que el tándem vagina -útero- tetas “es lo más maternal y femenino del mundo”?

La sensación, al menos la primera, es que estaba obligado a abandonar un deseo en nombre de otro. “Quería formar mi familia pero no se me ocurría pensar en gestar, precisamente porque lo asociaba con la idea de ser mujer”, desanda. “Yo estaba intentando apropiarme de mi identidad masculina y hacerla parte total y absoluta de mi vida, me estaba inyectando testosterona. No me cuadraba ni por casualidad que se podía ser hombre y estar embarazado, al contrario, sentía que iba a ir en desmedro de mi masculinidad”.

Que otros varones contaran y mostraran sus historias como padres gestantes fue, para él, la puerta de entrada a esto que es: un papá que gesta, un papá que va a dar la teta. Ian, entonces, empezó a seguir en las redes sociales a dos hombres trans españoles que estaban embarazados “y vi que por más que tuvieran una panza de 8 meses su identidad no cambiaba. Eran ellos, seguían siendo ellos”.

Ya hacía tiempo que Ian había iniciado su transición y que se inyectaba testosterona cada tres meses. Así había logrado, entre otras cosas, engrosar su tono de voz, que le creciera la barba, poner en pausa la menstruación. Sabía sin embargo, que para buscar un embarazo a través de un método de reproducción asistida iba a tener que dejar la testosterona para recuperar el ciclo menstrual.

Docente y empleado público
“No fue un problema porque mi identidad de género masculina ya estaba muy arraigada”, explica, y se refiere a que, a esa altura, su identidad no dependía de una barba, del timbre de voz o del impacto emocional que pudiera provocarle tener que volver a usar “toallitas femeninas”.

Pero había más: ¿quería tener un hijo sin estar en pareja? Si es mucho trabajo de a dos, ¿iba a poder hacerlo solo? “Yo no tenía pareja cuando empecé a pensar en ser padre, tampoco quería vincularme con alguien así, o sea, buscar a alguien solo para poder tener un hijo”, cuenta.

Tener un título universitario y dos trabajos (porque además de ser docente de Biología y Matemáticas, trabaja en la Secretaría de Educación, Cultura y Deportes de la municipalidad de Puerto Madryn) le aportaron la idea de autosuficiencia que necesitaba: yo puedo, solo también puedo.

Para eso, y no únicamente para llegar a fin de mes, se habla de la importancia de que las personas trans tengan acceso a trabajos registrados. “En mi caso, el trabajo me permitió proyectar qué quería para mi vida”.

Era noviembre de 2021 cuando Ian decidió suspender la inyección de testosterona que le tocaba. Cuatro meses después recuperó su ciclo menstrual. El plan de su médica era intentar, al menos para empezar, con un tratamiento de baja complejidad con esperma donado.

Lo primero que sucedió, sin embargo, fue el clásico “pero” de su obra social. “Me pidieron un estudio psicológico completo. No sé bien por qué fue, si porque era un varón el que estaba buscando embarazarse o porque yo era una persona sola. Hasta ese momento mi obra social no admitía que personas que no estuvieran en pareja y que no tuvieran un problema de fertilidad accedieran a los tratamientos”.

Su psicóloga dijo “de ninguna manera”. Ian, además, sabía que eso iba en contra de la Ley de fertilidad y de la Ley de Identidad de Género, así que contó en la Defensoría Pública local lo que le estaba pasando. “Siempre jugando con esto de que vos no sepas y dejes tu deseo de lado”, opina. Intervinieron las abogadas y al mes lo llamaron para decirle que estaba todo aprobado.

Le hicieron la estimulación ovárica -“que es todo al revés de lo que venía haciendo, porque me inyectaron hormonas femeninas”, dice, y hace comillas con los dedos- y, en la fecha indicada, le hicieron la inseminación. “Es raro pero unas horas más tarde yo sentí que ya estaba sucediendo”, sonríe.

Pocos días después su doctora recibió los análisis y dijo las palabras que confirmaron la sensación: “Con estos resultados quiero decirte que estás embarazado”. Era 20 de diciembre cuando Ian reenvió el mensaje a sus amigas, a sus amigos, a su mamá. Había quedado embarazado en el primer intento.

Dos semanas después fue con una amiga a hacerse la primera ecografía. “Aia”, dijo ella apenas vio el monitor. “Yo veía que había como dos partes, y en mi mente dije ‘bueno, lo de abajo debe ser el diafragma’”, se ríe. Claro que no era el diafragma, eran Manuel y Yanay Almendra, los mellizos que están a días de nacer.

“Estar embarazado no va en contra de mi masculinidad, ni siquiera con esta panza de 8 meses”, sostiene él. De hecho, a diferencia de otros hombres trans, Ian no se hizo la doble mastectomía, por lo que tiene pensado amamantarlos “al menos por un tiempo, hasta que necesite volver a recuperar mi cuerpo”.

En los dos trabajos tendrá una licencia extendida por gestación múltiple, “aunque lamentablemente todavía se llama licencia por maternidad, cuando está claro que yo no voy a ser la madre sino el padre, que le estoy poniendo el cuerpo a la paternidad”.

domingo, 26 de junio de 2022

#hemeroteka #gaiak #aitatasuna | Borja Muñoz Arrastia: "Estatuak ez luke arautu behar familiak nolakoa izan behar duen, askotariko ereduak babestu baizik"

Argia / Borja Muñoz Arrastia //

"Estatuak ez luke arautu behar familiak nolakoa izan behar duen, askotariko ereduak babestu baizik"

Gizon ez-heterosexualen aitatasun desira ikertu du Borja Muñoz Arrastia sexologoak. Familia nuklearraren eredu hertsia errepikatu baino, umeak hazteko alternatiba komunitarioak sendotzea aldarrikatu du EHGAMeko kideak.
June Fernandez | Argia, 2022-06-26
https://www.argia.eus/argia-astekaria/2784/estatuak-ez-luke-arautu-behar-familiak-nolakoa-izan-behar-duen-askotariko-ereduak-babestu-baizik

"Marika naiz eta aita izan nahi dut". Esaldi horrekin hasi du Borja Muñoz Arrastiak Gasteizko Udalaren ikerketa feministarako bekarekin prestatu duen lana: ‘Gizon ez-heterosexualen desira ez-patriarkalei iruditeriak irekitzen’. Psikologo eta sexologo honek hainbat udaletako sexu orientazio zerbitzuetan lan egiten du, baita eskoletan sexu heziketa hitzaldiak eman ere. Berriki sortu den EHGAM Gorbeialdea+ taldean militatzen du, eta familia ereduei buruzko lan ildoa abian jarri dute.

Mundu marikan muturreko bi joera sumatu ditu: antinatalista eta haurdunaldi subrogatuen aldekoa. Aktibista honen hautua, ordea, aitatasun desira asetzeko bide komunitario ez merkantilizatuak aldarrikatzea da. Diskurtso kritikoa sendotzeko, ezinbestekoa izan du ikuspegi feminista. Bereziki, Sara Lafuente Funes soziologoaren ‘Mercados reproductivos’ (Merkatu erreproduktiboak) liburua eta Gracia Trujillo eta Lola Roblesen ‘Un diálogo sobre gestación subrogada’ (Haurdunaldi subrogatuaren inguruko elkarrizketa bat) gomendatu ditu.

Orain dela gutxi arte, inork ez zuen espero LGTB pertsonok umeak ekartzea, eta horrek aginte sozialetik askatu gaitu. Erreferenteak izateak eragina du desiran?
Denetarik gertatzen da. Elkarrizketatu ditudan gizonen artean, batzuek txikitatik izan dute aita izateko desira, nahiz eta erreferenterik ez izan, eta frustrazio osoz bizi izan dute. Beste batzuei 'martzianada' iruditzen zitzaien umeak izatearen ideia, baina helduaroan piztu zaie gogoa, esaterako bikote lagun batek semena eskatu eta proiektuan parte hartzeko aukera eman dienean. Interneten milaka orrialde daude amatasun senari buruzkoak. Aldiz, aitatasun instintuari buruzkoak oso berriak dira, eta galdera moduan: existitzen al da? Nire ustez, ikuspegi sexologiko eta feministatik, prozesu biografiko konplexua ematen da. Badaude oztopo guztien gainetik aitatasun desirari eutsi dioten marikak. Horrek esan nahi du instintu naturala dutela? Ez dut uste.

Aitatasun desira aldarrikatzen duzu, baina zalantzan jartzen duzu hori gauzatzea eskubidea denik.
Arriskutsua da defendatzea guraso izatea eskubidea dela. Prozesu subjektibo baten emaitza da desirak eta beharrak nahastea. Beharrak direla onartzen dugun heinean, eskubide bihurtzen dira, eta orduan estatuak bermatu behar ditu. Horrek arazo politiko bat dakar. Horregatik nahiago dut desira modu kritiko batean aztertzea eta, ondoren, komunitatea sortzeko erabil dezakegula aldarrikatzea, ez soilik proiektu indibidualistak gauzatzeko.

Haurdunaldi subrogatua defendatzen duen hainbaten ustez, diskriminatzailea da Osakidetzak bikote lesbianoi doako tratamenduak eskaintzea eta, aldiz, gayen ugalketa desirari ez erantzutea.
Oso desberdina da semena behar izatea ala umea sabelean haziko duen pertsona bat behar izatea. Ernaltzeko gaitasuna ez dauka pertsonak, haziak baizik. Hau da, norbait intseminatu daiteke hazi horren “jabea” jakinaren gainean egon barik. Aldiz, ernaldia gorputzaren barruan gertatzen da eta, hortaz, haurdunari gertatzen zaio; ez da labe bat. Era berean, ezin dugu alderatu esperma ematea obuluen donazioarekin [haurdunaldi subrogatuetan beharrezkoa dena]. Semena masturbazioaren bidez ateratzen da, egun bateko kontua da eta ez du albo-kalterik. Obuluak ateratzea, ordea, prozesu luzea, mingarria eta inbaditzailea da.

LGTB pertsonon ugaltze-eskubideen alde egiteko, “antzutasun konstituzionala” kontzeptua asmatu da. Zer iruditzen zaizu?
Bollerak eta ama bakarrak lagundutako ugalketatik baztertzeko esan da gizonezko bikote eza ez dela antzutasun arazo bat. Irizpide horri erantzuteko argudioa izan da LGTB pertsonok antzutasun konstituzionala dugula, ezin ditugulako gure bikoteetan sexu-harreman ugalkorrak izan. Baina diskurtso hori problematikoa da, ontzat ematen duelako bikotea dela ugalketarako esparru bakarra. Marika eta bollerok badugu umeak ekartzeko gaitasuna, bikotetik kanpo edo harago egiten badugu. Gainera, LGTB siglen barruan askotariko errealitateak daude: esaterako, marika zis bat eta marika trans bat bikote badira, non dago antzutasun konstituzionala?

Lagundutako ugalketaren industriak LGTB komunitatea erabiltzen du, garestiak diren edota arazo bioetikoak dituzten tratamenduak onartzeko eta komertzializatzeko.
Badirudi guretzat asmatu dituztela haurdunaldi subrogatuak, nahiz eta gayak erabiltzaileen gutxiengoa izan. Haurdunaldi subrogatuen legeztatzea ez da mugimendu marikaren aldarrikapena izan; gay dirudun gutxi batzuk sartu dira defendatzera, haien ametsa betetzeko panazea dela saldu dietelako. Gai konplexua da; ume horiek hazten direnean haien bizitza aldarrikatuko dute: “Nire gurasoak dira eta ni hemen nago”. Horregatik, tentuz eztabaidatu behar dugu. Nire aldarria zera da: goazen gure proiektuak garatzera, ahal dela, estatu, merkatu eta teknologia barik.

Zer iritzi dute zure elkarrizketatuek haurdunaldi subrogatuei buruz?
Denak agertu dira kontra, oso modu adierazkorrean. Batzuek transfeminismoarekin lotura daukate, baina beste batzuk ez daude politizatuta eta, hala ere, denek esan dute ezinezkoa dela kapitalismo basatiaren testuinguruan inplikatu guztien eskubideak bermatzea. Bakar batek esan du onargarria irudituko litzaiokeela, modu oso kontrolatuan bideratuko balitz, kudeaketa publikoaren bidez, diru truke barik, eta emakumeen eskubideak bermatuz. Hau da, haien kontrako jarrera ez datza ikuspegi moralista edo esentzialista batean, baizik eta ikuspegi antikapitalistan.

Adopzioa da umeak hazteko dugun beste bide bat. Esango nuke jendartean idealizatuta dagoela, ez dituztela adopzio sistemaren oztopoak edota zailtasunak ezagutzen. Zer adierazi dute elkarrizketatuek?
Oso modu kritikoan agertu dira batzuk; batez ere nazioarteko adopzioan ematen diren umeen istorioei buruzko kezkak dituzte. Gainera, nazioarteko adopzioa oso mugatuta dago bikote homosexualentzat. Adopzioen erdigunean umeen beharrak egon behar dira: jada ez dira umeak bilatzen gurasotasun desira asetzeko, baizik eta etxeak bilatzen dira guraso gabeko umeentzat. Elkarrizketatu batek familia harrera defendatu du…

Baina harrera sistemaren helburua da umea bere jatorrizko familiarekin bueltatzea, baldintza egokiak ematen direnean.
Horregatik, elkarrizketatuak esaten du inork ez dizkizula umeak ematen ezta kentzen ere, haurrak ez direlako ondasunak, ezta gure gorputzetik sortu direnean ere. Beste elkarrizketatu baten iritziz, harrerako tutorea izateak ez zaitu aita bihurtzen, baina aitatasun desirari lekua egiteko bide bat da. Hirugarren batek irakaskuntzaren bidez sublimatu du aitatasun desira. Ikuspegi polita iruditzen zait, komunitateari lotuta dagoelako.

Sistemak bide bakarrera bultzatzen gaituela diozu. Nola izaten zituzten umeak gay eta lesbianek lagundutako ugalketa tekniken aroaren aurretik?
Padres como los demás (Gainontzekoak bezalako gurasoak) izeneko liburuaren arabera, gurasokidetasun proiektuak betidanik existitu dira. Aplikazio digitalen ordez, egunkarietako kontaktu orriak baliatzen zituzten zenbaitek. Nire elkarrizketatu marika batek emakume heterosexual batekin izan du umea eta elkarrekin bizi dira; munduari begira, familia heterosexuala dira. Halako akordioak izan dira historikoki ohikoenak, aldatu dena da lehen armarizatuak zeudela eta orain ikusgai direla.

Zer iruditzen zaizkizu gurasokidetasunerako bidelagunak topatzeko aplikazioak?

Ni oso erromantikoa eta teknofoboa naiz! Baina pertsona askorentzat tresna guaia izango da eta, seguruenik, istorio politak sortuko dira, Tinderrekin gertatzen den moduan. Aplikazio horien existentziak frogatzen du badaudela haien proiektuak modu horretan sortu nahi dituzten pertsonak. Heteroek badakite jende asko dagoela munduan haien desira konpartituko duena. Guretzat, ordea, erronka handia da hazkuntza tribu bat sortu nahi duen lagun bat topatzea. Aukera hori ez dago iruditerian eta, hortaz, dena asmatu behar dugu. Hasteko, gure burua eta jendearena konbentzitu behar dugu, posible dela sinesteko. Eskoletara joaten naizenean, ikasleek badakite marikak, bollerak edota transak existitzen direla, baina bikoteei kritika egiten badiezu, edo hirukoteak aipatzen badituzu, nerabeek eskuak burura eramaten dituzte!

Ikerketan adierazi duzu marika batek guraso izan nahi duela esaten duenean, jatorrizko familiaren erreakzioak kontraesankorrak direla: harridura, poza, lotsa, ezinegona…
Armairutik ateratzen garenean, ohikoa da gure familien onarpena partziala izatea: “Ondo da, baina ez diot familia zabalari kontatuko”. Aitzitik, leinua handitzen dugunean, gure senideak armairutik ateratzera behartuak egongo dira aurretik egin ez zutenekin. “Homofobiaren mendekua” deitzen dio elkarrizketatu batek paradoxa horri.

Senideek errazago onartzen dute gure gurasotasuna umearekin lotura genetikoa baldin badugu.
Bai, ikaragarria da. Aldiz, elkarrizketatuen artean inork ez dio ematen garrantzi handirik; haien desira ez datza ugaltzean, umeak heztean baizik. Batek esan du seme-alabak izateak ez zaituela aita bihurtzen, baizik eta umearen aitortzak. Bestetik, aitatasun mota desberdinak izendatzeko terminologia sortzearen aukera aipatu dute zenbaitek. Hala, bi elkarrizketatuk lau gurasoko familia sortu dute, bollera bikote batekin batera. Bakoitza deitzeko modu bat asmatu dute: aita, aito, ama eta txu. Izena badute, baina aitorpen legalik ez. Estatuak ez luke arautu behar nolakoak izan behar duten familiek, baizik eta existitzen diren aukerak aitortu eta babes legala eman.

Aitortza legala ez izateak inguruaren aitortza oztopatzen du?
Bai, aita eta aito diren bikoteari ezagun batek esan die ez direla benetako aitak, ez dakitela zer den aita izatea, lau pertsonen artean oso erraza delako umeak haztea. Hori esan dienak agian inbidia du, lau gurasoko familia batean inork ez duelako bestelako proiektuak alboratu beharrik. Asko laguntzen dute elkar, komunitatea sortu dute.

Kanadako, AEBetako edota Kolonbiako epaitegietan garaipenen bat lortu da halako ereduak onartzeko. Nondik has gaitezke gurean?

Lehenik eta behin, testuinguru bakoitzera egokitu beharko litzateke sistema. Esaterako, onartezina da eskola batean familia bollero bat egotea lehen hezkuntzatik batxilergora arte eta, hala ere, dokumentazioan oraindik “aita” eta “ama” kategoriak agertzea. Erregistro zibilean aldaketak egin behar dira, argi eta garbi, baina oposizio handia ekarriko du, familia nuklearraren zentralitatea eta pribilegioak zalantzan jarriko dituelako.

Mugimendu lesbofeministan amatasunaren kontrako argudio bat plazaratzen da familia nuklearrak sortzen ditugunean: komunitate bolleroa ahultzen dugula. Ulertzen duzu kezka?
Nik justu kontrakoa aldarrikatzen dut: ez badugu jarraitzen heterosexualitatetik datorren eredua, gure desirak komunitatea indartzeko balio dezake. Hau da, nire bikotekidearekin soilik ase ezin dudanez, aliantzak sortuko ditut gertuko bollera edo emakume heteroekin. Sare horien artikulazioak apurtuko du familia nuklearrak dakarren atomizazioa, bakoitza bere etxe barruari begira egotea. Ez dut esaten gaizki dagoela bikotean heztea edo gurasobakarra izatea; nahi dudana iruditeria zabaltzea da. Sexologoa naizen aldetik, ekarpen interesgarria iruditzen zait desira motak desberdintzea: desira erotikoa, desira hedonikoa eta ugalketarako desira. Nahastu daitezke, baina ez derrigorrez, sexu askapen mugimenduak eta feminismoak defendatu dutenez.

Mariken artean nola ematen da gurasotasunari buruzko eztabaida, ematen baldin bada?

Mundu marika nahiko antinatalista da. Errazagoa izan zait ama bibollo edo aita transen diskurtso kritikoak topatzea. Gayen artean diskurtso sutsuenak haurdunaldi subrogatuen aldekoak dira; familia sortzeko duten eskubidea aldarrikatzen dute, ikuspegi idealizatu eta akritiko batetik, ekintza horien ondorioak aurreikusi barik.

Elkarrizketatu bat aita trans haurduna da. Zer nabarmenduko zenuke bere ekarpenaz?
Gizon transek umeak sabelean hazteko gaitasuna dute, baina gizarteak aukera hori ezabatzen du. Alde batetik, trantsizioa egiteko hartzen diren erabakiek (ebakuntzak, hormonazioa…) ugalketarako gaitasuna baldintzatu dezakete. Hormonak hartzeari utz diezaiokete, baina mundu binaristari begira hautu horrek dakarren prezioak aukera baztertzera eraman dezake. Bestetik, haurdunaren iruditeria feminitateari lotuta dago. Liburu bat utzi zidan, haurdunaldi matxote bat izateko gako umoretsuak ematen dituena: “Garagardo-tripontzia izateko modua izan daiteke!”. Pertsona transen ekarpenak asko gustatzen zaizkit, oso baliagarriak direlako jendarte osoarentzat. Izan ere, emakume zis askok ere ez du haurdunaren kanonarekin betetzen.

Ikerketaren hasieran azaldu duzu zure prozesu pertsonalean laguntzeko aukeratu duzula gaia.

Ikerketa honek aukera eman dit nire hausnarketan sakontzeko. Aita izan nahi dut betidanik. Emakumezko bikotekideak nituenean, gogoa presente zegoen. Lanaldi osoko marika izatea erabaki dudanean, dolu moduko bat egin behar izan dut. Pixka bat galduta ibili naiz, erreferenteak behar nituen, eta ikerketari esker topatu ditut. Asko ikasi dut elkarrizketatuen bizipenetatik, eta nituen zalantza zein beldur asko baretu dizkidate. Orain nola gauzatuko dudan aitatasun desira? Ba itxaron beharko dut, nire bikotekideak eta biok eraiki nahi dugun komunitate ereduarekin bat egiten duten lagunak ezagutu arte.

lunes, 8 de noviembre de 2021

#hemeroteca #homofobia | Padres, madres, salgan del armario

Sevilla Actualidad / Concentración en Sevilla por Samuel //

Padres, madres, salgan del armario.

Gabriel Ramírez | El Correo de Andalucía, 2021-11-08

https://elcorreoweb.es/opinion/columnas/padres-madres-salgan-del-armario-JC7554694 

Un tribunal militar ha juzgado y condenado a cuatro guardias civiles por insultar a otro agente utilizando expresiones homófobas. El acoso fue tan brutal que el agente tuvo una crisis de ansiedad que le obligó que darse de baja del servicio. A día de hoy, no ha regresado a su puesto. Este grupo de guardia civiles, que son una verdadera vergüenza para el cuerpo así como todos los mandos que miraron a otro lado sabiendo lo que estaba pasando, dijeron cosas como «Arriba España y muerte a los maricones», «los maricones no deberían estar en la Guardia Civil» o «prefiero un hijo muerto o drogadicto que maricón».

¿Cómo se van a perseguir los delitos de odio y homófobos si dentro de la Guardia Civil o de la Policía Nacional podemos encontrar sujetos como estos? ¿Cómo un gay o una lesbiana van a ir hasta el Cuartel de la Guardia Civil o a la Comisaría de Policía si saben que se pueden encontrar con alguien que le considera de esa forma? ¿Cómo es posible que estos individuos formen parte de nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado?

Lo he dicho mil veces. Lo voy a volver a decir: soy hijo de militar, hermano de militar y padre de militar. Todos ellos excelentes militares de carrera. Y, además, uno de mis hijos es gay; mezcla que parece imposible y que se produce. Sé que mi hijo es gay desde el primer momento (desde el día que le cogí de la cuna, desde su primer día de vida), he sentido verdadera admiración por él, por su forma de no ocultar su condición sexual, por una inteligencia privilegiada que le permite ser brillante en todos los ámbitos en los que se mueve, desde el primer momento. Me hace sentir orgulloso su bondad y su forma de interpretar la vida.

Que alguien diga que prefiere un hijo muerto a un hijo gay le convierte en una bestia (seguramente ninguno de estos mequetrefes son padres), les convierte en un gilipollas. Así de sencillo. El mensaje homófobo, la lucha contra la tolerancia o presumir de ser muy machote insultando a una lesbiana o a un gay, te convierte en un ridículo.

Creo que ya ha llegado la hora de que los padres y madres salgamos del armario para confesar que estamos muy orgullosos de nuestros hijos, de todos, de los heterosexuales y de los homosexuales o de los que vivan cualquier otra orientación sexual. Los padres y madres debemos comenzar a presumir de tener en casa chicos y chicas normales y corrientes, trabajadores, tiernos, cariñosos y valientes. No se me ocurre una situación más difícil de superar que proclamar a los cuatro vientos que eres gay sabiendo que las oportunidades en todos los ámbitos van a ser menores. Solo por eso les debemos un apoyo incondicional.

Me siento muy orgulloso de ser padre de un gay porque me siento orgulloso de ser padre de cualquiera de mis hijos... orgulloso de mis amigos, de los hijos de mis amigos o de mis familiares. Muy orgulloso y no pienso dar un paso atrás. Orgulloso hasta el final. No quiero que mi hijo pueda pensar que un solo minuto de mi vida he dudado de su grandeza como persona. Ni un solo minuto.

domingo, 7 de marzo de 2021

#hemeroteca #masculinidad #documentales | ‘El Círculo’, un documental para escuchar a hombres hablar sobre masculinidad y su relación con las mujeres

Imagen: Cuarto Poder / Fotograma de 'El Círculo'

‘El Círculo’, un documental para escuchar a hombres hablar sobre masculinidad y su relación con las mujeres.

La película, basada en la práctica de las conversaciones de los "círculos de hombres", se estrena hoy en Movistar +. “Los círculos son como una reunión de amigos pero sin amigos. Porque si estuvieran mis amigos no habría dicho nada de lo que he dicho”, señala uno de los participantes. "Un círculo intenta crear un ambiente y un estado de cohabitaje entre los participantes en el que tú no conoces al otro y te puedes salir de ese personaje o traje que llevamos todo el rato", explica Álvaro Priante, uno de los directores.
Miguel Muñoz | Cuarto Poder, 2021-03-07
https://www.cuartopoder.es/cultura/2021/03/07/el-circulo-un-documental-para-escuchar-a-hombres-hablar-sobre-masculinidad-y-su-relacion-con-las-mujeres/ 

“Los dos hombres están en mí: la sombra y el hombre bueno”. “Cuando era niño me decían: los hombres no lloran”. Son algunas de las frases que se pueden escuchar al comienzo de “El Círculo”, un documental que muestra a varios grupos de hombres hablar sobre ellos mismos, sobre sus emociones, su masculinidad y la relación con las mujeres. El trabajo audiovisual, dirigido por Iván Roiz y Álvaro Priante y producido por Nanouk Films, se estrena hoy domingo en Movistar + (Cine Doc&Roll) se basa en la práctica de “los círculos de hombres”. O lo que es lo mismo, hombres hablando entre ellos sobre cosas que habitualmente no hacen. Algo que parece fácil, a priori, pero que no es habitual.

El documental nos muestra seis grupos heterogéneos de hombres hablando entre ellos, solo interrumpidos por una coreografía simbólica entre escenas. La dirección coreográfica es de Luz Arcas y la música de Olivier Arson. A través de las conversaciones se crean una serie de debates sobre varios temas: los costes y privilegios de vivir en una sociedad patriarcal, su relación con las mujeres, la violencia, el sexo como causa de grandes complejos o la paternidad. En cada una de estas sesiones, cada uno de ellos cuenta su experiencia en primera persona desde su punto de vista masculino y en sus intervenciones hay cambio, arrepentimiento, sinceridad y una profunda reflexión sobre el modelo de sociedad actual.

El origen del proyecto tiene como punto inicial la propia experiencia personal de los directores. A través de un libro, que le llegó a Iván Roiz gracias a su hermano, ambos comenzaron a interesarse por las reflexiones sobre la masculinidad. Iván se apuntó entonces a un círculo de hombres. El libro en cuestión, 'Diálogos masculinos: la masculinidad tarada', de Víctor Sánchez y Justo Fernández, le llegó también a Álvaro Priante. Él, residente en Barcelona, contactó con la asociación Homes Igualitaris y empezó su participación en otro círculo. El interés creciente por el tema, también entre hombres de su entorno, desencadenó la puesta en marcha de la película.

“La mayoría de los participantes que aparecen son hombres que están en el entorno de los círculos pero ninguno de los círculos estaba creado previamente, se crearon para la película”, explica a cuartopoder Priante. Uno de sus miedos a la hora de componer los círculos tenía que ver con que los perfiles fueran todos parecidos: blancos, universitarios, progresistas... “Por ello jugamos un poco con pedirle a participantes que no formaran parte de ese entorno, que hubiera experiencias y edades diversas. Ha habido algunos objetivos frustrados. Queríamos que hubiera más multirracialidad y nos quedamos con las ganas también de haber hecho alguno con menores de edad”, comenta el director.

“El círculo” tiene una duración de 70 minutos. Obviamente para el documental se grabaron muchos más círculos y tiempo de lo que finalmente aparece. Y te quedas, quizás sea esa la intención, con ganas de escuchar más.

¿La presencia de la cámara y los focos puede hacer cohibirse a algunos de los participantes? Responde Priante: “Hay cosas importantes que intentamos tener en cuenta como documentalistas. Por ejemplo, hacer una estructura de equipo que sea lo menos contaminante posible, Redujimos el equipo al mínimo. 3, 4 o 5 personas. La ventaja que teníamos es que como Iván y yo hemos estado participando en círculos y conocemos las dinámicas sabíamos más o menos a partir de qué minuto la gente se podía empezar a soltar”. Su objetivo en todo momento era que los hombres participantes se sintieran cómodos en todo momento.

El resultado son conversaciones cruzadas con las que poco a poco vas conociendo algunos rasgos de los protagonistas. Uno de ellos es precisamente Justo Fernández, autor del mencionado libro inspirador del documental. “Nosotros queríamos evitar el tema de contar con expertos, por lo que hablamos con él para que no tuviera esa figura alguien que va a enseñarles. Él participa en un par de círculos en plena igualdad, cuenta sus cosas al mismo nivel que los demás. Es importante decir que los círculos no son una terapia, son una actividad grupal. No hay terapeutas”, señala el director.

Justo cuenta en la película algunas experiencias personales potentes. Incluso de adolescencia. Como aquel día en el que le encerraron en un armario lleno de periódicos y le prendieron fuego a los papeles. Todos los que se lo hicieron eran hombres. “Eran ellas las que les decían que me dejaran en paz”, afirma ante la escucha de sus compañeros de círculo.

Las diferentes “pieles” de los participantes se van conociendo según pasan los minutos. Y los círculos cobran su sentido. “Los círculos son como una reunión de amigos pero sin amigos. Porque si estuvieran mis amigos no habría dicho nada de lo que he dicho”, cuenta Priante que dijo uno de los participantes durante la grabación. “Al final los hombres siempre entramos en este tipo de dinámicas. Lo dice uno de los participantes en la película, que incluso en los propios círculos no puede evitar competir para ver si dice la frase más inteligente”, añade.

Para Priante, esa dinámica de competencia es algo que “los hombres tenemos muy dentro de nosotros y nos sale”. El círculo, opina, “lo que intenta es crear un ambiente y un estado de cohabitaje entre los participantes en el que tú no conoces al otro y te puedes salir de ese personaje y traje que llevamos todo el rato. “Y contar un poco el otro yo que hay dentro de ti que guardas dentro quizás solo para unas pocas personas”.

Uno de los temas que más impacta en las conversaciones, por lo poco habitual, es la prostitución. “Tú pasas por cualquier carretera o polígono y los clubes están llenos. Pero preguntas y nadie va. Está claro que hay una mentira que hemos generado entre todos. Y luego miras que es una actividad que genera muchísimo dinero, que mueven miles de personas, que encima tiene un problema de trata de personas, etc. Pero todos nos damos la vuelta y no queremos mirar, como el típico rincón oscuro de la sociedad donde no miramos. Para nosotros era importante tratar este tema de una manera distinta”, señala el director. En la película se escuchan a hombres reconocer el uso de la prostitución, sus razones, sus arrepentimientos o no...

Los directores, con su montaje, han intentado huir de adoctrinamientos y sentar cátedras. Es decir, no esperan aquí un ensayo académico sobre la nueva masculinidad. Lo argumenta Priante. “A mí cada vez me interesan menos los blancos y negros y más los grises. Cuando alguien publica otro tipo de formatos sí que es normal que se apueste más por ir por una línea de pensamiento claro. Pero hablando de películas o documentales lo interesante es lanzar preguntas. Y que cada espectador que se quede con lo que le interese, lo interprete como quiera y saque sus conclusiones. Todo el rato intentamos evitar sentar cátedra sobre cómo debe ser un hombre feminista y correcto. Para mí, eso carece de interés, me parece más interesante ver a personas con sus contradicciones, como tenemos todos, el ver a gente dudar, gente que puede parecer que tiene las cosas muy claras a nivel de feminismo pero que luego reconocen malas prácticas... Ahí reside la verdad y el interés de la película, si no hubiéramos tenido eso no creo que la hubiéramos hecho”.

viernes, 18 de octubre de 2019

#hemeroteca #paternidad #crianza | Padres cuidadores: “Quedarme en casa criando a mis hijas me ha cambiado la vida”

Imagen. El País / Igma y su familia
Padres cuidadores: “Quedarme en casa criando a mis hijas me ha cambiado la vida”.
Igma Pacheco solo quiere contar su experiencia personal: "Creo que es importante que en la actualidad ambos progenitores estemos implicados en el cuidado de los hijos".
Carolina García | El País, 2019-10-18
https://elpais.com/elpais/2019/10/11/mamas_papas/1570793114_986468.html

Padres que deciden quedarse en casa y cuidar de sus hijos. Una situación que no es especial, que empieza a ser cada vez más común, y que Igma Pacheco Rivas decidió tomar tras encontrarse con una cita que parecía escrita para él: ‘Si quieres cambiar el mundo pasa más tiempo con tus hijos’. Así, este hombre, dedicado a la investigación, diseño y cooperación internacional en diversos países de América Latina, decidió echarse la manta a la cabeza y ser él quien se encargara de la crianza de sus hijos.

Asentada ya la familia en Costa Rica, Igma tiene dos criaturas, Maya de siete años y Juno de tres, y “desde que supe que iba a ser padre, sabía que yo quería ocuparme de la crianza. Es algo que no quería delegar en otras personas. En mi opinión, creo que no solo es importante la calidad de tiempo que pasamos con nuestros hijos, sino también la cantidad, no es una cosa u otra, se necesitan ambas”. Quedarse en casa no solo fue una decisión que Igma tomó por ellas, también lo hizo por él: “Me parecía que era una oportunidad única: me la perdía o la vivía”.

Al igual que muchos padres y madres, Igma solo quiere contar su experiencia personal, "creo que es importante que en la actualidad ambos progenitores estemos implicados en la crianza. Mi historia es una más. Pero hacerme cargo de mis hijas, me ha cambiado la vida".

Los desafíos del día a día de la crianza
“El día a día con tus hijas en casa es muy intenso emocionalmente. Salen a la luz todos tus temores, inseguridades y tus limitaciones con relación al manejo de las emociones. Además, empiezas a revisar cómo te criaron tus padres, si lo hicieron bien y también lo que no hicieron. Para mí, fue una gran oportunidad para reconciliarme con ellos”. Según mantiene, una de las cosas que ha aprendido estando con sus hijas en casa es que las cosas no son ni buenas ni malas: "Esta dicotomía a veces nos lo hace pasar mal”.

Entre las cosas más positivas de participar en la crianza, está el hecho de que ha vuelto a reencontrarse con el niño que fue: “Tus hijas son el espejo en el que se refleja su ternura, su inocencia o su simplicidad para hacer las cosas. Además, te recuerdan constantemente que tú también tenías esa inocencia, que también fuiste niño”.

“Además, han cambiado totalmente mis prioridades, desde lo más cotidiano a lo más profundo. Desde un simple cambio de horario, pasando a la idea que tenía de divertirme, hasta en cómo me siento. El hecho de ser responsable de su desarrollo emocional me ha hecho ser más consciente de mis actos y sus consecuencias. He entendido que no son mis discursos o ideas lo que educa a mis hijas, sino mis actos”, argumenta este padre.

Tras esta experiencia, Igma entiende la familia como un proyecto, “algo que requiere planificación, formación, tomar buenas decisiones, mucha dedicación y trabajo en equipo. Hoy para mí es mucho más importante el grupo que mis anhelos personales”. Además, “sin una pareja que te apoye emocional y económicamente, quedarse en casa cuidando a tus hijas puede ser inviable. Yo soy afortunado de tener a Jana. Es una mujer muy equilibrada que me apoya y participa activamente en la crianza de nuestras hijas. El hecho de que ellas tengan la posibilidad de estar conmigo se debe en gran parte a ella”.

Emprender desde casa y criando a tus hijas
“Tenía la sensación de que la crianza de mis hijas había silenciado mi desarrollo intelectual. Y empecé a investigar sobre el mundo online, algo que era absolutamente desconocido para mí, y cómo esa modalidad de trabajo podría combinarla con mi formación, intereses y experiencia”, explica. Antes de ser padre, Igma desarrollaba su vida laboral en tres áreas: investigación académica, cooperación internacional y diseño arquitectónico: “Todo muy ‘offline’, con horarios y trabajo en oficina. Aunque el trabajo en cooperación internacional me permitió vivir y trabajar en distintos países, algo que te enriquece mucho como persona y profesional”.

Igma decidió entonces crear la plataforma Abouthaus y abandonar el rol de arquitecto diseñador / constructor para convertirse en un guía que educa y forma a las personas que deciden construir su casa. “Hoy todo es muy distinto. Trabajo desde casa con un equipo de cuatro profesionales en remoto; un promedio de cuatro horas por día y solo necesito mi ordenador y una conexión a Internet. Mis horarios son flexibles y se acomodan a las edades y necesidades de mis hijas. He llegado a compatibilizar de forma saludable mi vida familiar y laboral. Soy afortunado”.

jueves, 28 de febrero de 2019

#hemeroteca #paternidad | El permiso de paternidad de 16 semanas, de camino a ser una realidad

Imagen: La Vanguardia
El permiso de paternidad de 16 semanas, de camino a ser una realidad.
El Consejo de Ministros dará luz verde al decreto ley para garantizar la igualdad entre hombres y mujeres en el empleo, que podría incluir esta medida.
La Vanguardia, 2019-02-28
https://www.lavanguardia.com/vida/20190228/46753635204/aprobacion-permiso-paternidad.html

El Consejo de Ministros de este viernes está previsto que dé luz verde al Real Decreto-Ley de medidas urgentes para garantizar la igualdad en el empleo entre hombres y mujeres. Una norma en la que podría estar incluido el permiso por paternidad de hasta 16 semanas en 2021, ya que el borrador que el Ejecutivo presentó a los agentes sociales contemplaba este cambio legislativo.

De llegarse a aprobar, el permiso de paternidad de 16 semanas se implantaría de manera gradual, es decir, este mismo año pasaría de las cinco semanas actuales a las ocho semanas, se ampliaría hasta las 12 semanas en 2020, y en 2021 llegaría finalmente a las 16 semanas, el mismo tiempo del que disfrutan a día de hoy las mujeres que son madres.

No obstante, el Gobierno de Pedro Sánchez todavía no ha desvelado si el documento definitivo incluirá esta modificación, si bien ha recalcado que el texto “se está cerrando”. De hecho, el pasado lunes la Mesa de Diálogo Social sobre Igualdad abordó las medidas contempladas en el borrador del decreto ley. La reunión, no obstante, acabó sin acuerdo, aunque con el compromiso del Gobierno de redactar un nuevo texto, el que se aprobará definitivamente este viernes.

Fuentes conocedoras del encuentro explicaron que la patronal –CEOE y CEPYME- se mostró contraria a la ampliación de los permisos de paternidad tal y como está planteada en el documento provisional presentado por el Ejecutivo español porque, a su juicio, “es duplicar” los permisos de los progenitores. Asimismo, se muestra reticentes a hacer obligatorios los planes de igualdad en empresas de más de 50 trabajadores –actualmente es obligatorio a partir de 250 empleados-, una medida que también se incluía en el borrador.

En este sentido se da por hecho de que el texto que se aprobará mañana en el Consejo de Ministros incluirá algunos cambios respecto al documento original y que es probable que la controvertida ampliación del permiso de paternidad sea uno de los puntos que no salga adelante tal y como fue planteada en un inicio. Fuentes del Gobierno aseguran que “es complicado” que dé luz verde a la medida sin tener los presupuestos aprobados.

De hecho, señalan que el Ejecutivo “no va a aprobar una cosa que luego no tiene sustento económico”. “Es mucho dinero, si hubiera habido presupuestos, eso iba”, declaran, destacando que hubiera sido una medida “perfecta” para aprobar a través de los presupuestos generales. No obstante, la ampliación de los permisos de paternidad podría encontrar respaldo presupuestario en la Seguridad Social gracias a los mayores ingresos derivados del alza del Salario Mínimo y el aumento de la cotización máxima.

Mientras, otras partidas como el aumento de las becas, la Dependencia o la eliminación del copago farmacéutico no verán la luz por ahora al tratarse de medidas de aumento de gasto que no cuentan con su correspondiente aumento de ingresos, según precisó la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en los ‘Desayunos Informativos’ de Europa Press.

En el proyecto de ley de presupuestos para 2019, el Gobierno preveía gastar 302 millones más para poder financiar la ampliación del permiso de paternidad a ocho semanas en 2019. Según datos del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, el gasto en prestaciones por paternidad experimentó en 2018 un incremento anual del 12,2% tras la entrada en vigor el pasado mes de julio de la ampliación del permiso de cuatro a cinco semanas.

De acuerdo a estos mismos datos, el número de prestaciones por paternidad gestionadas en 2018 por la Seguridad Social ascendió a 255.531, un 3,4% menos que en 2017, con un coste superior a los 448 millones de euros (+12,2%). Si se llegara a aprobar esta medida en el Consejo de Ministros de este viernes, entraría en vigor tras su publicación en el B.O.E., si bien el texto debería ser convalidado a posteriori en el Congreso.

jueves, 15 de noviembre de 2018

#libros #gestacionsubrogada | La cigüeña vino de Miami : crónica de un viaje a la paternidad

La cigüeña vino de Miami : crónica de un viaje a la paternidad / Luis Melgar.
Barcelona : Península, 2018 [11-15].
360 p.
Colección: Realidad.
ISBN 9788499427096 / 17,90 €

/ ES / ENS
/ Crónicas / Gais / Gestación subrogada / Matrimonio / Parejas / Paternidad / Progenitura / Testimonios 

Una aproximación a la gestación subrogada a través de una historia real

En agosto de 2016, Luis Melgar y su marido, Pablo, llegaron a Miami dispuestos a informarse sobre el proceso de gestación subrogada, una de las posibles vías que barajaban para cumplir su deseo de convertirse en padres. Casi por casualidad cayeron en el despacho de la entrañable pero caótica propietaria de la agencia que les permitiría hacer realidad su sueño. No se imaginaban que al día siguiente estarían ya en la clínica rellenando un millón de formularios y haciéndose los primeros análisis como paso preliminar para iniciar la aventura más importante de sus vidas. Sin embargo, faltaba encontrar la protagonista de la historia: la gestante.

Sin duda el camino estuvo repleto de obstáculos. Epidemias de zika en Florida. Resultados inesperados en los análisis de sangre. Donaciones de esperma en cuartos de baño de hospitales venezolanos con niños que gritan: «Mamá, este señor está tardando mucho». Aplicaciones en el móvil para elegir a la donante de óvulos. Un sinfín de pequeñas aventuras hasta que al fin conocieron a Salisha, la extraordinaria mujer que estuvo dispuesta a acompañarlos en su viaje.

¿Quién es Salisha? ¿Cuál es su historia? ¿Por qué decidió ayudar a Luis y a Pablo en su afán de ser padres? ¿No temió encariñarse del bebé y no ser capaz de desprenderse de él?

Todo empezó con un pequeño embrión, apenas un puñado de células que se aferraba a la vida allá en su probeta. Salisha lo gestó con ternura durante nueve meses. Esta es la apasionante historia de ese bebé y de las muchas personas que se confabularon para que viniera al mundo.

Luis Melgar (Madrid, 1980) es diplomático, actualmente el primer secretario de la embajada española en Venezuela. Entre agosto de 2013 y julio de 2016 ocupó la segunda jefatura de misión de la embajada de España en Guinea Ecuatorial. Ha sido subdirector general de Diplomacia Pública del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y profesor en el Instituto Universitario Ortega y Gasset y en la Universidad Pontificia de Comillas. También es autor de numerosas obras de literatura infantil y juvenil, de enciclopedias temáticas y libros de consulta y de ‘Los blancos estáis locos’ (Península, 2017), un relato de sus tres años como diplomático en Guinea Ecuatorial.

martes, 13 de noviembre de 2018

#hemeroteca #filiacion | El Gobierno propone eliminar el apellido paterno a los hijos víctimas de violencia de género

Imagen: ABC
El Gobierno propone eliminar el apellido paterno a los hijos víctimas de violencia de género.
Presenta a través del Grupo Socialista varias autoenmiendas al Real Decreto que tuvo que rectificar en el Congreso.
Paloma Cervilla | ABC, 2018-11-13
https://www.abc.es/sociedad/abci-gobierno-propone-eliminar-apellido-paterno-hijos-victimas-violencia-genero-201811122039_noticia.html

El Gobierno quiere que la reforma de la Ley del Registro Civil ofrezca a los hijos mayores de edad y otros descendientes de víctimas de violencia de género la posibilidad de eliminar cualquier rastro del apellido paterno. Así lo recoge una enmienda del Grupo Socialista al Proyecto de Ley de medidas urgentes para el desarrollo del Pacto de Estado Contra la Violencia de Género, a la que ha tenido acceso ABC, que se está tramitando actualmente en el Congreso de los Diputados. Esta enmienda introduce una disposición final tercera con varios cambios.

Esta iniciativa legislativa es consecuencia del Real Decreto Ley 9/2018, aprobado por el Gobierno de Pedro Sánchez el pasado 3 de agosto. Una aprobación unilateral que desató las críticas de la oposición, ya que suponía romper el consenso alcanzado para aprobar el pacto. Este malestar tuvo consecuencias y el Gobierno se vio obligado a aceptar tramitar este Real Decreto como proyecto de ley, ante la evidencia de que no iba a ser convalidado por el Congreso.

Así, el Pleno del pasado 13 de septiembre respaldó esta iniciativa y abrió la posibilidad de iniciar un plazo de enmiendas para recibir las aportaciones de todos los grupos parlamentarios. Este plazo ya ha finalizado y ahora se está a la espera de la constitución de la Ponencia, donde se negociarán las enmiendas y se redactará el informe final que pasará a Comisión y a Pleno.

Seguimiento del Pacto
Con esta enmienda, que los socialistas confían en que salga adelante, se da un paso más en el proceso para el cambio de apellidos. Actualmente, según aseguró a ABC la portavoz socialista en la Comisión de Seguimiento del Pacto, Carmen Cuello, los mayores de edad pueden cambiar el orden de los apellidos, «pero siempre hay que mantener la línea paterna y materna. Puedes cambiarlo de orden, pero nunca desaparecerá totalmente el apellido».

Sin embargo, los socialistas han autoenmendado el Real Decreto de Ley 9/2018 de 3 de agosto y plantean incorporar a la legislación del Registro Civil un nuevo apartado 5 en el artículo 54. El texto que proponen es el siguiente: «Asimismo, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 55, los hijos y otros descendientes de las víctimas de violencia de género, que acrediten su condición de tales mediante sentencia firme condenatoria o de otra forma fehaciente, hayan vivido o no en el hogar en que se produjo dicha situación, podrán solicitar el cambio de sus apellidos sin sujeción a la exigencia de que el nuevo apellido provenga de la línea paterna. El cambio será acordado por el Encargado del Registro Civil, previo expediente instruido en forma reglamentaria».

La segunda novedad que incorporan los socialistas, según señala la diputada del PSOE, es la eliminación del requisito de presenciar el acto de violencia de género para poder iniciar el proceso de cambio de nombre. Hasta ahora, si no se había visualizado no se podía realizar. Ahora «no hay que convivir para poder quitártelo», subraya Cuello.

Proteger a las víctimas
El tercer cambio se refiere al momento en el que se puede solicitar la modificación. Los socialistas han cambiado la redacción del artículo 55 para que la autorización se pueda pedir con el objetivo de proteger a las víctimas. Su propuesta indica que, «por razón de la protección de la seguridad e integridad de las personas, particularmente la que pueda requerirse para la protección frente a la violencia de género, así como en aquellos otros supuestos en los que la urgencia de la situación o las circunstancias excepcionales lo requieran, podrá autorizarse el cambio de apellidos por Orden del Ministerio de Justicia».

Finalmente, en lo que afecta al cambio de apellidos, la enmienda del Grupo Socialista a la disposición final décima de la ley introduce una matización para la entrada en vigor de estos cambios. A día de hoy, el plazo para la aplicación de los cambios que se realizaron en 2017 sobre otros aspectos de la ley es 2020. Sin embargo, el PSOE señala que estos dos nuevos artículos, el 54 y el 55, «entrarán en vigor al día siguiente de la publicación en el Boletín Oficial del Estado», no habrá que esperar a 2020.

Al margen de las novedades en el cambio de apellidos, los socialistas también quieren «prohibir las visitas de los menores al progenitor condenado por violencia de género que se encuentre interno en un centro penitenciario».

Tratamiento psicológico
Por su parte, el Partido Popular presenta varias enmiendas, entre las que hay que destacar una para que los padres sean informados si los hijos de las víctimas van a recibir tratamiento psicológico, aunque no tengan que dar su consentimiento, según señaló la diputada Lola Alba.

Por último, Podemos, por el contrario, apoya que a los padres no haya ni que informarles ni que pedir consentimiento sobre la atención psicológica de sus hijos. En este sentido, la diputada Ángela Rodríguez aseguró que «ni información, ni consentimiento», y apoyó la decisión del Gobierno de que sean los Ayuntamientos los que acrediten la condición de víctimas de violencia de género. Dos cuestiones que han provocado el malestar de los jueces.

La supresión va unida a la reforma de la ley del Registro Civil
N. Villanueva

No importa que el progenitor sea un asesino en serie, un pederasta o un estafador. La ley española no permite renunciar a la filiación porque es un hecho «irrenunciable», una circunstancia que nadie puede cambiar. No obstante, la legislación sí permite invertir el orden de los apellidos y poner en primer lugar el de la madre en lugar de el del progenitor, como ha marcado tradicionalmente el sistema de imposición de apellidos. Es un trámite gratuito y sencillo que se realiza en el Registro Civil. Se puede elegir el orden pero siempre los apellidos elegidos deben pertenecer a las dos líneas de progenitores, uno de la parte paterna y otro de la parte materna.

Fuentes jurídicas consultadas por ABC coinciden en que si se trata de hacer desaparecer el apellido sería necesaria la reforma de la Ley del Registro Civil para asimilar la nueva regulación a la circunstancia hoy sí prevista de que un apellido «sea contrario al decoro o pudiera ocasionar graves inconvenientes».

jueves, 26 de julio de 2018

#hemeroteca #maternidad | El repliegue identitario de la maternidad

Fotografía de Dorothea Langue. California, 1936
El repliegue identitario de la maternidad.
En el debate sobre los permisos de paternidad iguales e intransferibles, la polarización es casi inevitable porque implica confrontar distintas posiciones sobre la crianza: la defensa de la llamada maternidad intensiva o la crítica a la supuesta superioridad moral de este modelo.
Beatriz Gimeno | Pikara Magazine, 2018-07-26
http://www.pikaramagazine.com/2018/07/el-repliegue-identitario-de-la-maternidad/

Mi libro sobre la lactancia materna y el terremoto (al menos personal) que ha provocado ha coincidido con la aprobación en el Congreso de los Diputados de la propuesta de Ley de Permisos de Paternidad Iguales e Intransferibles y, a raíz de esta aprobación, se han publicado en diversos medios algunos artículos muy críticos con esta propuesta; artículos que exigen que los permisos no sean transferibles (es decir, que se los puedan coger solo las madres, tal como sucede ahora) así como que se alargue el permiso de maternidad (que es uno de los más cortos de Europa y que es cierto que hay que alargar).

En este debate, como en otros de los que afectan a las mujeres, la polarización es casi inevitable porque hay una parte importante del mismo que es irreductible, y por tanto nadie convence a nadie, sino que defendemos nuestras posiciones. No estamos hablando de los permisos exactamente, sino que lo que estamos discutiendo son diferentes concepciones sobre la maternidad: la defensa de la llamada maternidad intensiva, cuyo eje es la lactancia materna prolongada y a demanda, o la crítica a la supuesta superioridad moral de este modelo. La maternidad intensiva basada en la lactancia se ha convertido en una identidad fuerte y es muy difícil discutir sobre una base identitaria.

En muchas ocasiones (desde luego no en todas) no estamos hablando de arreglos sobre el cuidado o políticas públicas, sino de la identidad de muchas de las madres que discuten (discutimos); esta es la razón del enconamiento y de la polarización que a mucha gente le ha sorprendido. Aunque sea ahora cuando parece que ha entrado en la órbita del feminismo, este no es un debate nuevo, ni tiene que ver sólo con los Permisos; en un debate que lleva tiempo abierto en otros países y es tan enconado que recibe el nombre de ‘mommy wars’, parafraseando a las ‘sex wars’ entre partidarias de la regulación de la prostitución y el porno y las partidarias de la abolición. Y no nos engañemos, ha llegado para quedarse.

En el asunto de la maternidad intensiva late una cuestión generacional que no hay que desdeñar. Cada generación tiene derecho a trazar su propia senda, aunque lo deseable sería que cualquier camino que las mujeres emprendiéramos tuviera en cuenta la historia del feminismo y sus luchas, así no estaríamos reinventando la rueda constantemente. Y sin embargo lo hacemos, porque el feminismo no se estudia y cada generación parte, en gran medida, de cero. En este caso, contextualizar las prácticas maternales a lo largo de la historia y en las diferentes culturas, impediría los acercamientos esencialistas y ahistóricos. Desde el conocimiento históricamente situado es más difícil caer en ciertas afirmaciones que se están haciendo en este momento so pena de terminar pensando que hasta que llegó la generación actual todos los bebés nacidos en este mundo han sido maltratados, infelices o han crecido para ser adultos neuróticos.

Si supiéramos algo de las muy diferentes prácticas maternales que se dan en el mundo sabríamos que la maternidad actual que se practica en los países desarrollados, la maternidad intensiva, se ha dado en muy pocas ocasiones a lo largo de la historia y siempre en momentos de reacción antifeminista. Y ahora. Y es obligación de cualquier feminista preguntarse por qué ahora. Por qué cuando se había recorrido un trecho importante en el camino de la igualdad aparecen de repente –otra vez, pero en esta ocasión como reivindicación feminista- el parto sin anestesia, la lactancia prolongada, los pañales de tela, el llevar a los niños y niñas siempre encima, la exigencia a la madre –y solo a ella- de estar siempre cerca y de verse obligada a invertir todo su tiempo en proporcionar al niño o niña multitud de estímulos de todo tipo para conseguir ofrecerles unas supuestas ventajas competitivas en un mundo cada vez más competitivo. Y tras todo ello y siempre, la culpa; la culpa disfrazada de virtud maternal.

Cualquier feminista tendría que preguntarse por qué precisamente ahora aparece con tanta fuerza una maternidad pocas veces antes practicada, una maternidad mistificada (de nuevo) basada en el viejo, y todavía muy vivo, imperativo ético del ser-para-otros de las mujeres, y que incide especialmente en el cuestionamiento del empleo femenino, pero también de cualquier otro interés durante el tiempo de la crianza. Es necesario preguntarse por qué la ocupación maternal, de por sí asimétrica con respecto a los hombres, parece complicarse cada vez más a medida que desciende el número de hijos e hijas que se tienen (cuando en teoría debería ocupar menos tiempo y ser más fácil).

La mayoría de las mujeres de este país tendrá solo un hijo, lo tendrá tarde, con angustia por dejar pasar el tiempo y lo tendrá a costa de enormes sacrificios personales. Quizá por eso los hijos e hijas se han convertido en un objeto precioso, objeto de una inversión material y emocional para la madre mayor que prácticamente nunca antes, lo que hace que no nos relacionemos con ellos de la misma manera.

Las razones de esto son múltiples e imposibles de abordar en un artículo, pero hay dos cuestiones fundamentales a tener en cuenta: a pesar de todo, de todas las presiones, de las dificultades, las mujeres no quieren renunciar a su vida laboral y retrasan la maternidad para asegurarse en lo posible, o facilitarse, dicha vida laboral (eso parece ya un camino sin retorno, afortunadamente) y, al mismo tiempo, esa vida laboral se presenta precaria, devaluada, discontinua y mal pagada, lo que no permite tener hijos y tampoco, en definitiva, la ansiada independencia económica. Esta situación de doble vínculo es explosiva.

Una de las razones de que la maternidad intensiva se haya convertido en una identidad fuerte es que la vida de las mujeres se ha precarizado al extremo y en la situación de neoliberalismo brutal actual, muchas de las promesas que hace 50 años el feminismo parecía traer consigo no se han cumplido, al menos en el sentido redistributivo. Las mujeres nos vemos sometidas a dobles y triples jornadas, salarios de miseria, precariedad de vida, pobreza, desempleo, injusticia económica de género. Ante esta situación lo que se produce es algo conocido: un repliegue identitario hacia aquello que hemos hecho siempre y que nos proporcionaba un sentido del propio valor, que significaba un espacio de influencia dentro de la familia y, con todo, un reconocimiento social (aunque no se tradujera en derechos ni en igualdad).

La combinación de maternidad y trabajo se ha dado siempre, desde el mismo origen del mundo. Las mujeres han sido madres de muches hijes y se han ocupado de los durísimos trabajos que les eran propios: lavar a mano, coser, hacer la ropa, cultivar, recoger las cosechas, producir alimentos para el consumo de la casa, cocinar, cargar mercancías, trabajar en la fábrica o el taller… Las mujeres han criado siempre mientras trabajaban de sol a sol y los arreglos de crianza que existían eran, en buena medida, parecidos a los de ahora: otros familiares, hermanas mayores, vecinas, nodrizas, criadas y, en muchos casos, arreglos peligrosos como dejar a los bebés mucho tiempo solos y que aprendieran a cuidarse muy pronto.

En todo caso, la crianza no ha sido casi nunca (excepto en momentos históricos muy concretos) una dedicación exclusiva para las mujeres, ni siquiera para las ricas (que se dedicaban a sus actividades sociales y domésticas y dejaban aquella en manos de otras mujeres contratadas). La idea de que una mujer necesita meses para recuperarse de un parto normal es ajena a la experiencia de la mayor parte de las mujeres a lo largo de la historia y de muchas aún hoy.

Ya que parece imposible no hablar desde lo personal, diré que a las dos semanas de parir yo necesitaba desesperadamente reincorporarme a mi actividad cotidiana (no pude hacerlo porque la baja maternal es irrenunciable y está bien que así sea). Si no llega a ser porque el padre del bebé trabajaba en casa y se podía ocupar de él tanto como yo, hubiera entrado en una profunda depresión como tantas mujeres superadas por el aislamiento y la soledad de una ocupación que se impone exclusiva, intensiva y que no todas deseamos que sea así.

Por supuesto que hay que replantearse la centralidad del empleo en las vidas de todas y todos, exigir que los derechos no estén vinculados a éste, exigir jornadas más cortas compatibles con las vidas personales, salarios iguales para hombres y mujeres y suficientes en todo caso, así como avanzar en el debate sobre la Renta Básica... Es decir, hay que seguir luchando por conseguir vidas que merezcan la pena ser vividas, pero hay que hacerlo siendo conscientes de que a los hombres que tienen empleo no se les suele decir que lo abandonen para cuidar para así contribuir a liberar a los demás hombres del yugo del trabajo asalariado. Entre otras cosas porque cuidar también puede ser –y de hecho es para muchas mujeres- un yugo aún peor que aquél. Esta es una cuestión que sólo se nos plantea a nosotras, y que aparece, por cierto, siempre que parece que damos pasos hacia una mayor igualdad.

Decía Carolina del Olmo en un artículo que las sociedades más igualitarias son aquellas que más protegen la maternidad, y es absolutamente cierto. La igualdad exige la protección y revalorización de la maternidad. Pero no mencionaba del Olmo que esas mismas sociedades más igualitarias son las que protegen la maternidad (y las demás tareas de cuidado) especialmente en relación con el empleo, y no sólo la maternidad sin más; son las que tienen permisos más largos, sí, y las que tienen también permisos paternales largos, las que ofrecen escuelas infantiles 0-3 públicas y para todos los niños y niñas; son, sobre todo, aquellas que se preocupan de que todas las mujeres puedan ser madres y al mismo tiempo independientes económicamente durante toda su vida. Por el contrario, aquellas que pagan a las mujeres para que sean madres sin empleo (caso de Alemania, por ejemplo) para que mantengan la crianza en casa durante años, no sólo son sociedades más machistas en general, sino que tienen tasas de natalidad muy bajas y son las que tienen también mayor número de mujeres pobres en la vejez o tras el divorcio.

La tasa de natalidad es importante en cuanto que expresión del deseo de las mujeres. Según todos los estudios la mayoría de las mujeres que tienen hijes desearían tener más de uno pero sólo lo tendrán si se les garantiza el empleo en buenas condiciones. Y por lo mismo, muchas mujeres renuncian a tener hijos cuando querrían tenerlos. Así pues, no es descabellado sostener que, en realidad, cuando a las mujeres se les obliga a elegir entre empleo o hijes, eligen el empleo. Lo que se desprende de esta elección forzada es que, en todo caso, la aspiración a la independencia económica ya no es renunciable para la mayoría. A muchas de las defensoras de la crianza sobre el empleo se les olvida mencionar que si no dependes de un empleador dependerás —si eres heterosexual— de un hombre que, además y afortunadamente, ya no significa seguridad de por vida y que puede llegar a ser igual de maltratador, e incluso más, que un empleador capitalista.

Hablamos de poner los cuidados en el centro de nuestras vidas olvidando que empujar a los padres a hacerse cargo de su parte no hace de menos a los cuidados sino que los redistribuye (a la larga también los revaloriza), y lo mismo cuando exigimos escuelas infantiles públicas y universales. Solemos olvidar también que la crianza de los bebés es la parte más agradable del cuidado pero que mucho de este trabajo es el que hacemos con mayores, enfermos y dependientes. Y que también lo hacemos las mujeres a costa de nuestras vidas. Exigir políticas públicas para socializar los cuidados pero exigir que los hombres hagan su parte es indispensable para avanzar en justicia de género porque está comprobado que los hombres que aprenden a cuidar a sus bebés son más proclives a cuidar en otros contextos.

Claro que todo esto se podría resolver también resignificando el mundo, destronando a dios padre, sentando en su trono a la diosa madre y acabando con el patriarcado y el capitalismo. Aún en ese caso, si verdaderamente se pudiera elegir en libertad, muchas mujeres elegirían no dedicarse a la crianza a tiempo completo porque desear ser madre no obliga a elegir un tipo determinado de crianza pero, sobre todo, acabar con el patriarcado y el capitalismo parece más complicado que procurar hacer políticas que protejan la igualdad y la vida laboral de las mujeres.

No, desde luego que los Permisos no van a acabar con el patriarcado ni con el capitalismo, nadie espera eso. Esperamos que esta ley sea un paso (son necesarias otras muchas leyes) que ayude a las mujeres a poder ser madres sin miedo a perder el trabajo, que ningún empresario vuelva a preguntar a una joven si va a quedarse embarazada, que empuje a los padres a implicarse en el trabajo de cuidado; que sea un pequeño paso en la modificación de las relaciones reproductivas, que ayude a las mujeres a tener vidas laborales menos discontinuas, menos precarias y con más futuro. Esperamos que cuando el empleo se replantee de verdad (y es necesario hacerlo) no se haga pensando sólo en las mujeres ni en las madres, sino en todas las personas. Lo de acabar con el patriarcado y el capitalismo es necesario, pero me temo que va para más largo. 

lunes, 29 de enero de 2018

#hemeroteca #masculinidad | Octavio Salazar: "No veo a ningún hombre por la igualdad diciendo que cuida de su abuela enferma"

Imagen: El Diario / Octavio Salazar
Octavio Salazar, escritor y constitucionalista: "No veo a ningún hombre por la igualdad diciendo que cuida de su abuela enferma".
El escritor Octavio Salazar se muestra crítico con los discursos de nuevas masculinidades vinculados solo a la paternidad: "Corremos el riesgo de quedarnos en algo muy superficial". Acaba de publicar ‘El hombre que no deberíamos ser’, una propuesta feminista para dejar atrás al "macho hegemónico". "Los hombres estamos en una jaula de masculinidad competitiva, violenta y dominadora y, si te sales de ahí, eres penalizado socialmente", explica.
Marta Borraz | El Diario, 2018-01-29
http://www.eldiario.es/sociedad/Entrevista-Octavio-Salazar_0_732827065.html

Se define como hombre feminista, padre y constitucionalista ‘queer’. Habla de revolución masculina pendiente, de diferentes formas de ser hombres, de desarraigar los privilegios. Octavio Salazar acaba de publicar ‘El hombre que no deberíamos ser’ (Planeta), una propuesta de hombre frente al espejo en el que no solo se refleja un "macho hegemónico" al que dejar atrás, sino también a un hombre concienciado en permanente cuestión: ¿Los "nuevos hombres" continúan reproduciendo los esquemas de siempre? ¿Estamos simplemente añadiendo prestigio social a nuestro estatus?, se pregunta.

P. ¿Por dónde empezar a renunciar a los privilegios?
R. El primer paso inevitable es tomar conciencia. Difícilmente cambiará la sociedad si los hombres no somos conscientes de que estamos ocupando una posición de privilegio y de que reproducimos la desigualdad en actitudes y comportamientos cotidianos. Esto nos obliga a renunciar a estar en determinados sitios, a no acaparar el discurso en el espacio público, a ser críticos y no quedarnos callados ante actitudes machistas. Muchos hombres hemos ido cómplices del acoso y la violencia por omisión: nos hemos callado o hemos reído las gracias al acosador. Hay que tomarse muy en serio el tema de que no haya mujeres en las mesas, por ejemplo. Hay que ser escrupulosos con los eventos a los que nos invitan y negarnos a participar en mesas en las que no hay un equilibrio .

P. En el libro hace referencia a la llamada "nueva política" para asegurar que "apenas han modificado los esquemas patriarcales"...
R. En la nueva política se siguen reproduciendo esos esquemas, entre otras cosas, con líderes que hacen gala de un determinado modelo de masculinidad. Pablo Iglesias, por ejemplo, tiene una presencia de hombre fuerte y dominador. Es algo que pasa incluso en formaciones con un discurso feminista marcado en las que es común la escenografía de un hombre en el centro rodeado de chicas un paso por detrás de ellos, a las que quitan y ponen casi sin enterarnos. No sirve solo con que haya más mujeres en política, sino con que empecemos a gestionar el poder de otra manera.

P. ¿Los hombres deben ser abuelos antes de ser padres?
R. Es una frase que incluyo en el libro que proviene de una película japonesa. Es algo que he notado a través de mi propia experiencia y la de mi padre. De alguna forma, cuando tenemos nietos, los hombres nos relajamos respecto a los mandatos de género y somos capaces de vivir otro tipo de emociones, dedicarle más tiempo al cuidado, estar pendientes de otros seres humanos... Si es un hombre jubilado ya no tiene la presión en el trabajo ni de "ser un hombre de verdad": el proveedor, volcado en lo productivo, que tiene que ejercer la autoridad en la familia. El Código Civil, por ejemplo, sigue hablando de la diligencia del padre de familia. Muchos hombres cambiamos esto al convertirnos en abuelos, aunque es algo que deberíamos aprender desde pequeños.

P. ¿Y si los hombres no son ni padres ni abuelos? ¿Dónde está el discurso de las nuevas masculinidades más allá del ámbito del hogar y los cuidados?
R. Yo soy crítico con el discurso de las nuevas masculinidades vinculadas únicamente a lo que se han llamado nuevas paternidades porque corremos el riesgo de quedarnos en algo muy superficial. Hay que hablar de cómo se organiza la economía, de política fiscal, de la división público-privado, de desocupar espacios (en la universidad, en la cultura, en los medios...) o de no ser cómplices de actitudes machistas.

Con las nuevas paternidades hay una parte de mistificación de los cuidados o de que cuando lo hacemos nosotros se nos ponga una medallita. Pero nunca se habla de quién cuida a las personas mayores o dependientes. Ahí no veo a ningún hombre por la igualdad diciendo que cuida a su abuela enferma. Existe el riesgo y la perversión de que este tipo de discursos actúen solo como una etiqueta que nos dé a los hombres prestigio social. Hay que ir mucho más allá. Por eso hablo de revolución, porque es darle una vuelta total. Es indispensable ser un padre involucrado en el cuidado, pero no nos podemos solo quedar ahí.

P. A los hombres (también a los concienciados e involucrados en el cuidado) les sigue costando más renunciar a un puesto de responsabilidad para cuidar de sus hijos que a una mujer...
R. Sí. Creo que, en parte, nosotros no lo sentimos como algo esencial al mismo nivel que ellas. Este es un cambio muy profundo. Se trata de modificar toda una cultura del trabajo y darle la vuelta a los esquemas productivos clásicos: nosotros en lo productivo, vosotras en lo reproductivo. Siempre hemos tenido la seguridad de que había mujeres cubriendo esa parte. Es un cambio cultural, que es lento y creo que no se puede hacer a golpe de decreto. Aunque sí hay cosas que se pueden hacer para navegar en esa dirección: permisos de paternidad y maternidad iguales y el resto de medidas de coresponsabilidad, que no se deben aplicar como "acciones positivas" para las mujeres, si no como una obligación para nosotros.

P. ¿Puede un hombre ser feminista?
R. En esta reivindicación no solo podemos estar, sino que debemos estar hombres y mujeres. Ellas son las protagonistas, pero los hombres debemos estar ahí acompañando y siendo cómplices. Si nosotros seguimos perpetuando nuestras posiciones, es difícil que esto cambie definitivamente. Por eso debemos ser feministas y no entiendo los reparos que se ponen a la etiqueta porque si tu eres demócrata, va de suyo ser feminista. Para mí es contradictorio que alguien que defiende los derechos y las libertades, dude en calificarse como feminista.

Eso sí, es importante que reivindiquemos las aportaciones que ha hecho el feminismo porque si no parece que venimos a reafirmar el privilegio. Hay que recuperar la historia, las aportaciones y la autoridad de las mujeres, hay que hacer presente la genealogía feminista.

P. ¿Para qué les sirve a los hombres el feminismo?
R. Nosotros estamos en una especie de jaula de masculinidad competitiva, violenta, dominadora. Y si te sales de ahí eres penalizado socialmente. Hay una especie de policía del género que nos controla y nos llama blandengues, calzonazos o maricas si lo hacemos. Pero vamos a ser mucho más felices si nos salimos de esa jaula. Sería interesante que todos nos amariconásemos un poco, en el sentido más extenso del término y reapropiándome de él, porque hemos construido la masculinidad en negativo, negando lo asociado a lo femenino: eres hombre si no eres mujer. Traicionar ese modelo y amariconarnos es cambiar radicalmente la actitud, asumir lo emocional, aceptar que somos seres vulnerables, dependientes. Todo ese mundo asociado a lo femenino está lleno de posibilidades y nos lo estamos perdiendo.

P. El sociólogo Jokin Azpiazu critica en este artículo publicado en Pikara Magazine que el discurso de nueva masculinidad se suele dirigir a un sujeto muy concreto: heterosexual, cisgénero, con pareja. Y se pregunta dónde quedan aquellos que se salen de la norma...
R. Sí, creo que esto pasa. Al igual que ocurre muchas veces en el feminismo, que se piensa para un determinado tipo de mujer. Por eso es muy interesante lo que se plantea desde las fronteras y que cuando hablemos de masculinidades, lo hagamos en plural, no con un prototipo de sujeto que sigue siendo blanco, heterosexual, padre de familia... Hay que trabajar la interseccionalidad como lo hace el feminismo. Creo que es un reto y un trabajo por hacer.