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martes, 16 de abril de 2024

#hemeroteca #vih #terminologia | ¿Se debería dejar de utilizar el término “sida”?

Una imagen publicitaria del grupo Stop //

¿Se debería dejar de utilizar el término “sida”?

Miguel Vázquez | gTt-VIH, 2024-04-16

https://www.gtt-vih.org/publicaciones/la-noticia-del-dia/16-04-24/

Según algunos expertos, este acrónimo resulta redundante y está cargado de estigma, por lo que proponen sustituirlo por el término “enfermedad avanzada por VIH”

El acrónimo “sida” ha perdido su utilidad y debería sustituirse por un término más descriptivo en consonancia con los desafíos contemporáneos en relación con el VIH, según afirma un grupo de expertos en un artículo de opinión publicado en ‘The Lancet HIV’. Para muchas personas, el término “sida” se asocia a personas sin opciones de tratamiento disponibles y una esperanza de vida corta. Para los autores, esto puede influir en las decisiones terapéuticas tanto de las propias personas con el VIH como del personal sanitario que las tratan, propiciando que se tomen medidas de control de infecciones sobredimensionadas. En cuanto al uso del término combinado “VIH/sida”, consideran que implica una equivalencia errónea y puede generar confusión en la población general.

El acrónimo sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) fue acuñado en 1982 por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE UU (CDC, en sus siglas en inglés) para referirse a una enfermedad de origen desconocido que debilitaba la inmunidad celular de las personas. El término se concibió originalmente como una definición de caso con fines de vigilancia epidemiológica. Las decisiones de tratamiento se basaban en si los pacientes cumplían o no el criterio de caso de sida.

Sin embargo, los autores del artículo en ‘The Lancet HIV’ consideran que este término dejó de ser necesario una vez se descubrió que el VIH era el origen de dicha afección. Consideran que seguir utilizándolo hoy en día puede resultar engañoso, e incluso perjudicial. Sin la etiqueta “sida”, el personal médico puede centrarse en aspectos más relevantes del cuidado, como si la persona toma tratamiento y durante cuánto tiempo lo ha hecho o si ha realizado algún cambio terapéutico, entre otros factores que ayudarán a establecer una pauta de atención adecuada para la persona.

Para los autores, su uso fomenta el estigma no solo del personal sanitario, sino de la propia persona con el VIH, el autoestigma, que puede impedir que las personas accedan a la atención sanitaria y al resto de servicios. Por otro lado, la vinculación entre “sida” y los mal llamados “grupos de riesgo”, como, por ejemplo, los hombres gais, bisexuales y otros hombres que practican sexo con hombres (GBHSH) o las personas usuarias de drogas –que se forjó durante los primeros años de la epidemia– induce a error en cuanto a qué personas se consideran en situación de riesgo, lo que puede retrasar el diagnóstico y fomenta la discriminación y la estigmatización de los grupos de población más afectados.

En la actualidad, varias asociaciones profesionales desaconsejan el uso del término “sida”, algunas de las cuales, irónicamente, tienen la palabra como parte de su nombre. No obstante, algunas organizaciones y entidades públicas ya han empezado a eliminar esta sigla de sus nombres como, por ejemplo, la organización comunitaria española STOP SIDA que recientemente decidió sumarse a esta tendencia y pasó a llamarse simplemente STOP tras un proceso de reflexión y consenso entre las personas socias, el voluntariado, el equipo técnico y la junta directiva.

No obstante, existen otros expertos en el ámbito que, aunque reconocen que “sida” es un término anacrónico, consideran que hacer hincapié en este cambio de terminología es un asunto menor, en vista de los problemas más acuciantes a los que se enfrenta la comunidad del VIH. En este sentido, consideran que en un momento en que la financiación mundial frente al VIH se encuentra en una situación muy precaria, el que se use el término “sida” o “VIH” no supone ninguna diferencia a la hora de intentar paliar ese peligro.

También afirman que el estigma y la persecución y, en algunos casos, la criminalización de las personas con el VIH o el sida no van a desaparecer simplemente por un cambio de nombre. Por este motivo, consideran que lo prioritario es centrarse en los determinantes sociales de la salud, ya que eso es lo que va a hacer cambiar la situación de las personas con el VIH, más que el cambio de términos.

Greg Millett –de la histórica Fundación Americana para la Investigación sobre el Sida (amfAR, por sus siglas en ingles), que lleva trabajando en la respuesta frente al VIH desde 1985– hace una equiparación con los debates que hubo en EE UU en los años 90 sobre el uso del término “afroamericano” frente a “negro”. Para este activista, está claro que el hecho de usar la terminología de “afroamericano” no ha servido para solucionar problemas graves de este colectivo, como la pobreza, el racismo estructural, entre otras desigualdades.

En esta misma línea, otros expertos consideran que los autores del artículo malinterpretan el impacto del término “sida” sobre el estigma. Así, “sida” se referiría más bien al carácter mortal de la propia infección sin un tratamiento adecuado y al modo de transmisión. Según este punto de vista, se trata de un término que se utiliza de forma generalizada desde hace 40 años y está reconocido en todo el mundo. Por tanto, eliminar “sida” de la terminología puede aumentar la confusión, contribuyendo a que la gente piense que la epidemia ha terminado.

Es decir, admiten que mantener el término puede resultar dañino, tal como afirman los autores, pero eliminarlo podría empeorar otro tipo de daños ya existente, ya que no puede descartarse la posibilidad de que se reduzca la importancia del problema, sin que ello tenga un impacto significativo sobre el estigma.

Los autores del artículo también consideran que eliminar el término sida no va a erradicar el estigma. Sin embargo, consideran que este término ha superado su utilidad y que se debería hacer una transición hacia un lenguaje más descriptivo que se ajuste a los retos contemporáneos del VIH.
  • Fuente: Medscape Medical News/Elaboración propia (gTt-VIH)
  • Referencia: Núñez I, Piñeirúa-Menéndez A, Valdés-Ferrer SI, et al. Retiring the term AIDS for more descriptive language. The Lancet HIV March, 2024. DOI: https://doi.org/10.1016/S2352-3018(23)00331-4

miércoles, 23 de febrero de 2022

#hemeroteca #vih #terminologia | Stop Sida, con su cambio de nombre a Stop, refuerza su compromiso con la salud sexual y los derechos de la comunidad LGBTIQ+

A partir de ahora Stop Sida se denomina únicamente como Stop //

Stop Sida, con su cambio de nombre a Stop, refuerza su compromiso con la salud sexual y los derechos de la comunidad LGBTIQ+

Más morbo menos riesgo, 2022-02-23

https://masmorbomenosriesgo.es/2022/02/23/stop-sida-nuevo-nombre-stop/

La organización, de base comunitaria, lanza la campaña en redes #stopestigma para explicar su cambio de nombre y el compromiso con la comunidad LGBTIQ+ sus derechos y su salud sexual.

Stop Sida nació en 1986 para dar respuesta de forma comunitaria al impacto que el VIH y el sida estaba teniendo entre el colectivo homosexual ante la inacción de las instituciones. A medida que los avances biomédicos y sociales fueron cambiando las necesidades en prevención y atención, del mismo modo la asociación evolucionó y amplió sus acciones para dar respuesta a esas nuevas necesidades: por un lado para abarcar todas las diversidades sexuales y por otro para ir más allá del VIH y el sida y abordar la salud sexual de forma global, incluyendo factores bio-psico-sociales, de habilidades de comunicación, etc.

Nuestro compromiso ha sido, y sigue siendo, el cuidado de la salud sexual de la comunidad LGTB+ desde la propia comunidad. Entendemos que es la propia comunidad quien mejor puede identificar nuestras necesidades y crear e implementar estrategias para dar respuesta a las mismas. Nuestro abordaje parte de un marco de derechos. Nuestra perspectiva es activista contra la discriminación y les desigualdades que sufrimos las personas LGTB+. De aquí que conservemos Stop: visibiliza nuestra historia activista de lucha por nuestros derechos, que se mantiene en el presente y desde la que abordaremos los nuevos retos que plantean los cambios sociales.

Decimos Stop a la discriminación, Stop a la desigualdad, Stop al estigma, Stop a los prejuicios. Como hemos aprendido de la historia de la respuesta al VIH/sida, no se puede entender la promoción de la salud sin incluir a la propia comunidad, sin reconocer nuestra capacidad de lucha y de cuidados, sin poner en valor nuestras reivindicaciones e incidencia política para hacer valer nuestros derechos. “Stop” es un aviso y una declaración de intenciones de nuestra determinación para enfrentar cualquier intento de vulnerarlos.

“Stop” también es un nombre que identifica nuestra trayectoria de 36 años como referentes en la promoción de la salud sexual de la comunidad LGTB+, y con la que queremos seguir siendo reconocidos/as. Con todo, y como motivo de peso, “Stop” es simplemente el nombre coloquial con el que gran parte de nuestro entorno nos menciona desde hace años. Y la comunidad y la cercanía se construyen a partir de esos nombres coloquiales que con el tiempo y desde el cariño construyen nuevas realidades.

Es por ello que la campaña reforzará en redes sociales nuestro compromiso con la comunidad LGTB+ con el hashtag #stopestigma mostrando el cambio al nuevo nombre, os invitamos a compartir.

Seguiremos con el mismo amor y dedicación… gracias a todes por esta nueva etapa.
Stop fue creada por voluntarios y voluntarias LGTB+ en 1986 para dar respuesta a la pandemia del VIH/Sida y en solidaridad con las personas con VIH. Promovemos los derechos sexuales, facilitamos el empoderamiento en el cuidado de la salud sexual desde y para la comunidad LGTB+ y de mujeres trans y hombres que ejercen el trabajo sexual, a través del consejo asistido (counselling), de la prevención positiva y de la reducción de daños y riesgos. Ofrecemos diferentes servicios en respuesta a las necesidades expresadas por la comunidad, con el apoyo de un equipo de técnicos en salud sexual. Nuestros valores se basan en el reconocimiento de la autonomía de la persona y su carácter único dentro de la diversidad social; el compromiso, la cooperación, la solidaridad, la no discriminación, la justicia y la democracia.