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lunes, 10 de enero de 2022

#hemeroteca #homosexualidad #cine | ‘El poder del perro’ sigue cosechando premios

Hoyesarte / Fotograma de 'El poder del perro' //

‘El poder del perro’ sigue cosechando premios.

Javier López Iglesias | Hoyesarte, 2022-01-10

https://www.hoyesarte.com/cine/el-salvaje-poder-del-perro_298173/ 

Con ‘El poder del perro’, Jane Campion rompe más de una década de silencio y firma una nueva y brillante vuelta de tuerca a la lista de películas que, proponiéndoselo o no, alejan a un género tan clásico como el ‘wéstern’ de su rostro más convencional. Sobre la novela homónima de Thomas Savage, recientemente publicada en España por Alianza Editorial, la realizadora neozelandesa, que ganó con esta propuesta el León de Plata a la mejor dirección en el pasado Festival de Venecia y acaba de conseguir el Globo de Oro a la mejor dirección y mejor película dramática, levanta una más que inquietante urdimbre de sentimientos contrapuestos que reflejan las vulnerables personalidades de sus protagonistas.

Los hermanos Burbank, Phil y George, son antagónicos y pese a ello socios, se respetan y viven juntos como propietarios del mayor rancho del valle de Montana. Phil –eje central de la película gracias al gesto sobrio, siempre inquietante, del que dota Benedict Cumberbatch al personaje que interpreta– es un hombre hermético que, al tiempo, despierta temor y admiración en su entorno. George (Jesse Plemons) es la otra cara de la moneda gracias a su carácter paciente y bonachón. Uno es delgado y anguloso; el otro rechoncho y descuidado. Uno es violento y retador; el otro tranquilo y sensible. Necesitado de amor.

Son inseparables, cabalgan juntos acarreando las miles de cabezas de ganado de su hacienda e incluso duermen en la misma habitación y en las mismas camas que ocupaban cuando eran niños. Sus vidas fluyen en común hasta que George se enamora de Rose, una joven viuda (Kirsten Dunst, acaso en el mejor papel de su carrera hasta la fecha), se casa y decide traer a vivir al rancho a su esposa y al hijo de ésta, Peter (magnífico también Kodi Smit-McPhee, tal y como ha reconocido la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood al premiarle con el Globo de Oro al mejor actor de reparto), un enigmático adolescente de sexualidad incierta y sensibilidad a flor de piel.

Desde ese momento, Phil alienta su crueldad y decide hacer la vida imposible a los recién llegados. Sin piedad vuelca toda su violencia sobre la mujer y el chico, mientras George observa desconcertado una animadversión que no comprende. Así las cosas, hasta que el animal que Phil lleva dentro comienza a sentir una especie de irreprimible atracción por el joven.

Entre paisajes deslumbrantes discurre la trágica historia de traición y deseo de ‘El poder del perro’, que capta a través de una dirección de actores que ya se mostró plena en la realizadora hace casi treinta años cuando estrenó ‘El piano’ (1993). Sentires reprimidos y emociones capadas como consecuencia de una sexualidad extrañamente enclaustrada dotan a la película de una inquietante, soterrada, tragedia que aumenta en cada uno de los fotogramas de las más de dos horas de metraje.

Todo encaja en lo que se narra, también la atípica y disonante banda sonora de Jonny Greenwood, sobre un trasfondo asfixiante, áspero y masculino, en una América naciente de territorios sin horizonte y valores primitivos y extremos.

Como apunta Campion, el deseo marca ‘El poder del perro’ “pues este sentimiento tiene un interés fundamental para mí porque habla de lo que motiva a los seres humanos. Savage rompió con su libro los esquemas del ‘wéstern’ con su complejo estudio sobre las masculinidades” y ella, la realizadora, ha plasmado el espíritu del libro en una película imprescindible.

sábado, 4 de diciembre de 2021

#hemeroteca #homosexualidad #masculinidad #cine | ‘El poder del perro': la masculinidad atormentada

Público / Fotograma de 'El poder del perro' //

‘El poder del perro': la masculinidad atormentada.

Octavio Salazar Benítez | Público, 2021-12-04

https://blogs.publico.es/otrasmiradas/54322/el-poder-del-perro-la-masculinidad-atormentada/ 

Phil es uno de esos hombres que, con cada gesto, con cada paso, con cada palabra, con cada actitud, parece estar queriendo dejar claro que es un hombre de verdad. Un fiel cumplidor de las expectativas de género y, por tanto, un magnífico actor de la puesta en escena que acaba siendo la masculinidad. Los mandatos de dureza y de autocontrol hacen de él un individuo en guerra contra sí mismo y, por tanto, también en parte, con los demás. El poso de sensibilidad que en él cuesta tanto trabajo adivinar, por más que tengamos el dato de su formación clásica –tal vez les hable a las reses en griego o en latín, cuentan de él para burlarse- y por más que intuyamos que su mirada puede ver lo que otros no ven, es una suerte de remolino interior que lo mantiene siempre en tensión. Ocultando y ocultándose.

Armarizado en su cuerpo de cowboy que encuentra en la suciedad y en la soledad una especie de disfraz con el que protegerse de los otros. El personaje de Phil es un heredero de John Wayne atravesado por los pulsos que un día leímos en la obra ‘En terreno vedado’ de Annie Proulx. El que necesita de la manada. El macho que cabalga y que lucha por huir de los deseos que le bullen por dentro. El que cubre su piel con barro y, al sol, a solas, es capaz de sentir lo que el resto del tiempo se niega. La servilleta sobre su cuerpo de hombre herido que se niega a reconocer su fragilidad. El placer hecho carne en el cuerpo hiper viril que no se permite ni la más mínima quiebra. El que ve en las montañas el animal que le devuelve, como un espejo cruel, su propia rabia. El poder del perro. El tormento de la masculinidad. A la que no le queda más remedio que agujerearse cuando hay otra, la que representa el jovencito Peter. El chico sensible que hace flores con papel, que se esmera en los cuidados y que es la diana de la homofobia con la que los hombres de verdad, como si fueran lobos, marcan su territorio. El de los tipos duros que no bailan, el de quienes cuentan siempre con mujeres en la cocina o en la cama para satisfacer sus necesidades, el de a quienes parecen solo gustarles los colegas de fratría. La homosocialidad frente a la negación de las mujeres como personas. Las criadas, las viudas, las que sufren "un mal que no tiene nombre". La sufriente Rose, la madre hacia la que Peter siente un débito que pareció dejarle en herencia el ‘pater familias’: "Al morir mi padre, yo solo quería que mi madre fuera feliz. ¿Qué hombre iba a ser si no la ayudaba? Si no la salvaba".

Phil y Peter, Peter y Phil, como una especie de renglón perdido de la historia que hace ya años nos contó ‘Brokeback Mountain’, como si fuera casi el reverso, profundo y dramático, de aquel pastiche romántico llamado ‘Call me by your name’. Jane Campion, al igual que hizo en ‘El piano’, vuelve a hablarnos de deseos, represión, sexo e identidad. Y lo hace con la extrema delicadeza de quien va abriendo despacio, sin prisas, la puerta de una casa, para descubrir los tesoros, y también las telarañas, que esconde cada habitación. Con unas imágenes de extrema belleza, un tiempo que discurre con la lentitud propia de un lugar al margen y con una música que a veces nos da punzadas y otras nos lame el rostro, como si fuera un perro juguetón, la guionista y directora nos cuenta una historia de hombres en el precipicio y de emociones que, de tanto hervir en la olla, provocan digestiones dañinas y temblorosas. La furia contenida y la violencia latente, y a tanto explícita, de una virilidad que se alza negando lo que su opuesto, la feminidad, construye en un espacio donde solo cabe sostener la vida. Aunque para ello sea necesario tener una botella de alcohol bajo las sábanas.

‘El poder del perro’, que es una de esas películas que cada vez más de tarde en tarde me reconcilian con el cine con mayúsculas, se ubica a en los años 20 del pasado siglo en Montana. Estamos ante un lugar que podría ser un no-lugar, un escenario creado a lo ‘Dogville’, marcado por una naturaleza que se mueve entre la belleza y el desasosiego, en el que los personajes parecen danzar una coreografía que les obliga a mantener el equilibrio entre lo correcto y lo deseado. Una tensión febril para los hombres que en ese oeste de polvo y sangre, pero también en el presente siglo de olas feministas y agravios masculinos, tratan de cumplir con su papel. Y en el que un joven como Peter, que quizás quiera convertirse en médico para dominar algo más el arte de la curación y los cuidados, además de para ser parte de alguna manera del pacto que lo une al padre, viene a ser como un animalillo salvaje que escapa de los insultos y desafía, a su pesar, a quienes fueron educados para ser depredadores. El delicado tapiz que teje Campion, basándose en la novela de Thomas Savage, es posible y creíble gracias a las espléndidas interpretaciones de todo el reparto y muy especialmente de esos dos hombres condenados a entenderse, interpretados por un impresionante Benedict Cumberbatch y un Kodi Smit-McPhee que bien podría ser la encarnación de la androginia soñada en una sociedad sin géneros. Lo más hermoso de la historia es que esas dos masculinidades, ambas disidentes, acaban encontrándose, reconociéndose, tocándose. La cuerda trenzada que pasa de Phil a Peter. El hombre atormentado que da paso a un hombre nuevo. La emoción, y la imaginación, como testigos. El poder de la ternura. El perro que lame en lugar del que airado ladra como si fuera una montaña a punto de reventar. La mejor manera de darle la vuelta al western como necesario sería dársela a una virilidad que no se atreve a hablarle a los animales en griego o en latín.

lunes, 22 de noviembre de 2021

#hemeroteca #homosexualidad | Thomas Savage: el narrador que guardaba un gran secreto

El Periódico / Thomas Savage //

Thomas Savage: el narrador que guardaba un gran secreto.

‘El poder del perro’, la novela del autor norteamericano ahora llevada a la pantalla por Jane Campion ha sido reeditada en castellano. Publicada originalmente en 1967, cosechó buenas críticas en su momento, pero no alcanzó el estatus de título imprescindible del género.
El Periódico, 2021-11-22
https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20211122/thomas-savage-escritor-el-poder-del-perro-12875410 

“A menudo los vaqueros son cariñosos entre sí en secreto”, dice la letra de una canción country que Ned Soublette cantaba en 1981 y que solo encontró su éxito cuando Willie Nelson la interpretó 20 años más tarde. Y es que el mundo no estaba preparado para enfrentarse a algo que las historias de vaqueros habían dejado entrever no pocas veces: la ambigüedad de las amistades masculinas en un mundo hipertestosterónico en el que la mujer suele tener un papel episódico. Pero en 1967 el tema prohibido, la homosexualidad del cowboy, fue central en la quinta novela de un autor, Thomas Savage, que pese a cosechar buenas críticas nunca alcanzó el estatus de los grandes. ‘El poder del perro’ traía ecos de ‘Al este de Edén’ de John Steinbeck, con dos hermanos Phil y George, delgado y odioso uno, gordo y amable el otro. Caín y Abel.

Y sin embargo, como contó la escritora Annie Proulx en el posfacio de la edición con la que Penguin intentó rescatarle en el 2001 -y que ahora recupera Alianza Editorial coincidiendo con la adaptación de Jane Campion- en los 60 apenas ninguna crítica reparó, o mejor dicho, apenas nadie quiso hacerlo, en el verdadero tema de la novela, sutil pero muy poco oculto: que la aireada y machirula homofobia de Phil, el hermano malo de la historia, un verdadero canalla pero también el carácter más complejo e interesante de la narración, escondía en realidad una atormentada represión homosexual que le amarga la vida a sí mismo y a todos los que le rodean.

Para Proulx, autora del relato ‘Brokeback mountain’ que se publicó en ‘The New Yorker’ en 1997 y que dio origen a la película de Ang Lee, la novela de Savage había abierto una puerta a un terreno proceloso que la literatura y el cine siempre se habían resistido a pisar y que ella colocó en primer plano.

En ese epílogo se relaciona la vida del escritor con los principales aspectos de la novela: una infancia en ranchos de vacas y ovejas en las montañas entre Idaho y Montana, una madre alcohólica que tiene su correlato en el personaje de la viuda que se casa con el bueno de George, el cruel hermano de su padrastro que lo martirizó cuando era joven -como Phil hace con el hijo de la viuda-. En esas comparaciones, Proulx no se atreve a mencionar un asunto capital. Quizá porque cuando apareció ese texto, Savage todavía estaba vivo.

Casado con Elizabeth Fitzgerald su novia de la universidad, que acabaría siendo también escritora, Savage abandonó un tiempo a su esposa e hijos para vivir una apasionada relación con Tomie dePaola, un ilustrador de cuentos para niños veinte años menor que él. Tras la ruptura, el autor regresó al redil, escribió ‘El poder del perro’, dedicó este a su mujer y no volvió a tener una relación homosexual conocida hasta la muerte de ella en 1988. Así es inevitable pensar que los propios fantasmas del autor alimentaron esta novela que habla de heridas abiertas y fantasmas íntimos.

jueves, 9 de septiembre de 2021

#libros #homosexualidad #literatura | El poder del perro

El poder del perro / Thomas Savage ; traducción de Eduardo Hojman.
[The Power of the Dog. 1967. Español]
Madrid : Alianza, 2021 [09-09].
360 p.
Serie: Alianza Literaturas.

/ ES / EN* / NOV / Literatura / Libros / Endohomofobia / Estados Unidos / Homosexualidad / Western
📘 Ed. impresa: ISBN 9788413621937 / 19,90 €

[.es] Montana, 1924. Phil y George son hermanos y socios, copropietarios del rancho más grande del valle. Cabalgan juntos, transportando miles de cabezas de ganado, y siguen durmiendo en la habitación que habían tenido de niños, en las mismas camas de bronce. Phil es alto y anguloso, George rechoncho e imperturbable. Phil es una lumbrera y podía haber sido cualquier cosa que se propusiera, George es tranquilo y no tiene aficiones. A Phil le gusta provocar, George carece de sentido del humor, pero tiene ganas de amar y de ser amado. Cuando George se casa con Rose, una joven viuda de porte orgulloso y sonrisa rápida, y la trae a vivir a la hacienda, Phil comienza una campaña implacable para destruirla. Pero los más débiles no siempre son quienes uno cree.

👤 Thomas Savage nació en 1915 en Salt Lake City y creció en un rancho de Montana. En 1980 obtuvo una beca Guggenheim. En 1967, publicó "El poder del perro", una obra maestra de la literatura del Oeste americano, que será llevada a la gran pantalla por Jane Campion

  • «Thomas Savage es un escritor de primer orden, y domina el arte supremo de la novela: la capacidad de iluminar y conmover.» The New Yorker
  • «"El poder del perro" es una novela sublime, digna de ser recreada en la gran pantalla.» Jane Campion
  • «Una obra de arte de la literatura.» Annie Proulx
  • «Una novela tensa y poderosa.» Publisher's Weekly
  • «Una voz maravillosa que merece ser redescubierta.» New York Times Book Review
  • «Una novela apasionante y sutil, cuyos ecos siguen resonando tiempo después de haberla terminado.» Chicago Tribune
  • «Thomas Savage sabe cómo narrar una historia, qué omitir, cómo sorprender.» Tulsa Daily Word
  • «Una delicia.» Cleveland Plain Dealer
  • «Una vez que cae la primera ficha del dominó, las otras siguen el mismo camino. Y, sin embargo, no hay nada previsible en esta novela.» Joanna Scott