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domingo, 2 de marzo de 2025

#hemeroteca #rockradicalvasco | La biblia del Rock Radical Vasco

Javier 'Jerry' Corral, autor de 'Fiesta y rebeldía' //

La biblia del Rock Radical Vasco

Javier «Jerry» Corral es el autor de «Fiesta y rebeldía. Historia oral del Rock Radical Vasco» (Liburuak, 2024), un extenso estudio sobre uno de los movimientos sociales y musicales más importantes de la historia reciente de Euskal Herria.
Sergio Iglesias | 7K, Naiz, 2025-03-02
https://www.naiz.eus/es/hemeroteca/7k/editions/7k_2025-03-02-06-00/hemeroteca_articles/la-biblia-del-rock-radical-vasco

Junto a coetáneos como Pablo Cabeza, Roge Blasco o Pedro Elías Igartua, Javier “Jerry” Corral forma parte de ese grupo de referentes absolutos para los y las periodistas que, con admiración y emoción, intentamos seguir la estela que dejaron estos auténticos pioneros. “Influencers” de verdad, de los que, con sus crónicas, reseñas o críticas, influían en toda una generación que, tras cuarenta años de dictadura, y con una democracia aún en pañales, y más que incierta, tenía ganas de reventar con todo y crear sus pequeños nuevos mundos, sus revoluciones… siempre enfrentados a todo tipo de autoridad y levantando la voz contra una sociedad tremendamente caótica, marcada por la desindustrialización y una crisis económica galopante. Ante este panorama, la juventud buscaba sus vías de escape en cualquier estímulo, bien fuera en la música o en las drogas que, alegremente, entraban -o las dejaban entrar, según quién cuente la película-, y que dejaron miles de jóvenes cadáveres a su paso.

Una generación perdida que, lejos de caer en el olvido, continuamente es reivindicada, e incluso idealizada, desde diferentes medios o colectivos como una de las épocas doradas, al menos en la música de Euskal Herria, donde se desarrolló la conocidísima etiqueta de Rock Radical Vasco. Una denominación que, cuarenta años después, todavía se recuerda con emoción por el poso que dejó en todo un país que, de una u otra forma, se siente identificado con todo aquello que cantaban -mensajes que, por desgracia, en muchos casos mantienen una vigencia absoluta hoy en día- bandas como Kortatu, RIP, Cicatriz, Barricada, La Polla Records, Tijuana In Blue, Hertzainak… Grupos de los que, por suerte, todavía quedan un puñado de supervivientes para contarnos cómo fueron las cosas. Con toda esta gente que lo vivió, con coetáneos que estaban en el lugar y en el tiempo, pero no dentro de la misma escena, con los que los precedieron y con los que los sucedieron es con los que Jerry Corral ha charlado para construir “Fiesta y rebeldía. Historia oral del Rock Radical Vasco”, un extenso relato de más de 800 páginas que, más allá de todo lo que se ha escrito sobre el movimiento, pretende aportar un nuevo enfoque sobre el Rock Radical Vasco, analizando su influencia cultural, pero sobre todo social, desde diferentes puntos de vista, qué supuso y qué queda de todo lo que se hizo en aquellos años tan convulsos.

Más de cinco años de trabajo, 69 entrevistas y 71 personas entrevistadas han sido necesarias para que tengamos entre manos la que ya ha sido bautizada como “la biblia del Rock Radical Vasco”.

Comenzamos pues preguntando al periodista bilbaino sobre el origen de la idea de hacer un nuevo libro sobre el Rock Radical Vasco, y nos aclara que, realmente, no fue una iniciativa propia: «Me lo encargan desde la editorial Liburuak. Al principio, tenía dudas sobre hacerlo o no; pero en ese periodo de duda, ya había empezado a hacer una lista con posibles personas a entrevistar y temas que tratar, y así me di cuenta de que, realmente, sí que existían esas ganas de llevar a cabo el proyecto».

Respecto al enfoque que querían dar al libro, reconoce que la idea es que fuera algo muy ambicioso: «Lo que me proponían era que fuera el libro definitivo sobre el RRV, pero yo siempre he creído que ese término es muy discutible, porque por suerte, todo es revisable y nada queda inamovible en el tiempo». Sin embargo, Corral sí tenía claro que quería hacer algo totalmente diferente a lo que ya se había hecho en torno a la temática del RRV: «No quería hacer un “refrito” de cosas que ya habían salido en otros medios y libros, sino que quería una visión muy amplia, coral y actualizada… una versión contemporánea de todo aquello».

Otra cosa muy curiosa es la actitud mostrada por el autor a lo largo del texto, manteniéndose totalmente al margen y vertiendo muy pocas opiniones en el libro, y dejando que sean los protagonistas de la historia los que hablen. «Eso fue intencionado. Me mantengo como un canal para que la gente exprese sus opiniones, y creo que tenía que ser generoso también en la forma de tratar los temas, de una manera sencilla y fácil de entender. Sí que introduzco los capítulos, y puntualizo alguna cosilla, pero no creo que fuera el sitio para dejar mis opiniones», afirma.
Una historia oral

Ante un reto de tal magnitud, como era afrontar una historia que se ha contado ya tantas veces, el periodista decidió dar la palabra no solo a los que lo vivieron directamente, tal como nos explica él mismo. «La idea era hacer una historia oral, lo interesante era que lo contaran, por un lado, los que lo vivieron desde dentro, pero también los que eran coetáneos, aunque no estaban en ese círculo, porque hacían otro tipo de géneros o estilos musicales… No hay que olvidar que, aunque el RRV fue el movimiento más importante, en aquella época había en Euskal Herria otras escenas… y es que lo contrario habría sido algo muy negativo para la música y para la cultura vasca. Lo interesante es que, en todas partes y en todo momento, haya siempre diferentes realidades».

Una realidad y una escena ante la que Corral se mostraba algo distante en aquella época, al menos en sus gustos personales, aunque su melomanía le permitió entender perfectamente todo lo que pasaba. «A mí me gustaban cosas muy diferentes, pero soy muy melómano y siempre me ha gustado conocer la música que se hace en mi país, de hecho, empecé con un programa que se llamaba ‘Dios salve a los maravillosos grupos locales’, que hablaba sobre artistas vascos. Siempre he seguido la escena, y todavía, después de 45 años, lo sigo haciendo. Y, como aficionado a la música, para mí aquello que se llamó RRV era solo una escena más dentro de la música que había en Euskal Herria, no la única… eso sí, indiscutiblemente la más potente en aquel momento».

Por este motivo, Jerry Corral también quería hablar sobre los artistas y bandas que precedieron a quienes protagonizaron el boom del RRV, auténticos pioneros, ya que no hay nada más “radical” y “vasco” que lo que hicieron gente como los y las integrantes de Ez Dok Amairu o bandas como Errobi, activas incluso durante la dictadura, y que con esa actitud sin duda influyeron a todos los que llegaron en los 80. «Quería hacer ver que no era un fenómeno único que nace de la noche a la mañana, sino que, dentro del ‘continuum’ de la música vasca, hay unos antecedentes y una continuidad de todo aquello. Así que, aparte de entrevistar a gente que lo vivió por coincidencia en el tiempo, me interesaba que hubiera gente como Ruper Ordorika, que es como el puente entre la generación anterior y la del RRV, Anje Dualde de Errobi, Fran Lasuen… quería ver qué opinaban todos ellos sobre el fenómeno, y si lo padecieron o lo disfrutaron». Además, también tenía especial interés por cómo evolucionó aquel movimiento que marcó una época: «El Rock Radical Vasco fue preponderante durante los 80 pero, a partir de los 90, a nivel mundial ya llegan otros sonidos como el indie o el rock alternativo, y se crean escenas como la de Buenavista en Donostia, o el Getxo Sound, con influencias que ya son diferentes, aparte de otras cosas que van surgiendo en los 2000 como Anari o Petti. Son artistas que han mamado el RRV muy de niños, que no lo han vivido, pero lo han visto, porque muchas de las canciones de aquellas bandas se han convertido casi en folklore. Hoy en día, en las fiestas de cualquier pueblo, junto a los éxitos internacionales o las canciones del momento, suenan en las verbenas canciones de Kortatu, Barricada, La Polla Records…».

En ese sentido, el autor de “Fiesta y rebeldía. Historia oral del Rock Radical Vasco” también ha querido conocer la opinión de las bandas actuales y la influencia que en ellos tuvo el RRV. «Me interesaba la opinión de las bandas más jóvenes, y ahí están los miembros de Vulk o de Chill Mafia, que ha podido representar el último gran fenómeno popular y con un espíritu en cierta forma cercano a aquello, aunque con otros sonidos, Tatxers con una clara influencia de Hertzainak o Zarama, o Verde Prato, que desde otro punto de vista también tiene esas influencias y que precisamente, en aquel momento, estaba revisando varios temas de aquellos años». Una conexión que demuestra el valor de la música como conector de las diferentes épocas, tal y como el propio periodista explica de una manera muy gráfica. «Lo que se demuestra es que siempre hay una especie de cordón umbilical que comunica las diferentes épocas y que, de alguna manera, va influenciando a los distintos músicos y escenas que van llegando a medida que va transcurriendo el tiempo». 

Una etiqueta polémica
Sobre la etiqueta de “Rock Radical Vasco”, Corral cree que fue «un acierto pleno» y nos cuenta cómo surgió la denominación. «Marino Goñi y José María Blasco ven que en la margen izquierda del río Nervión surgen Eskorbuto, Altos Hornos de Bizkaia o Zarama; en pueblos como Agurain, La Polla Records; en Gasteiz, Cicatriz, Potato o Hertzainak; en Iruñea, Barricada; en Gipuzkoa, bandas como RIP o Kortatu; en Bilbo, MCD… Y se dan cuenta de que surgen muchos grupos y con capacidad de atraer a grandes masas. Piensan que eso debería tener una denominación común en una época en la que, a nivel estatal, estaba “la movida”, y a nivel internacional, el nuevo rock americano con bandas como Dream Syndicate o Green On Red… y ven que lo que estaba saliendo aquí también podía tener una denominación». En este punto, Corral nos descubre una curiosa anécdota personal relacionada con el tema, y que tiene como protagonistas a los mismísimos Eskorbuto. «El primer recuerdo que tengo de que alguien hablara de aquello fue cuando Pedro Elias Igartua y yo entrevistamos a Eskorbuto. Quedamos con ellos en Kabiezes un domingo, y Josu ya nos habló de que lo que ellos hacían era “rock radical”... venían de escuchar a los grandes grupos de los 70 y eran muy seguidores de bandas como The Who, pero querían ir un paso más allá y hacer cosas más extremas. Y es que ese cabreo y esa rabia de Cicatriz, RIP o Eskorbuto era algo visceral y, seguramente, de lo más auténtico que ha habido, incluso en la escena internacional; yo no sé si Marino Goñi también había hablado con Josu antes de sacar la etiqueta, pero lo de poner el apellido de “vasco” al rock radical fue un acierto. Porque ahí ya sí que se englobaba a mucha gente que, en cierta medida, sobre todo a nivel de energía y letras, tienen las mismas connotaciones; de hecho, luego ha habido grupos en Extremadura o Andalucía que decían que hacían Rock Radical Vasco, así que mira cómo trascendió la etiqueta…», afirma.

Una etiqueta de la que la mayoría de los grupos de la época renegaron por el miedo a ser identificados con algo muy concreto. «A los grupos, por supuesto, no les gustó, porque nunca les gusta que los encasillen o que los engloben en algo. Pero sí que había un perfil común, sobre todo en las letras, porque la musa muchas veces era el cabreo, esa rabia… no hay que olvidar que veníamos de donde veníamos: Franco, como quien dice, acababa de morir, y a mucha gente la transición democrática no le convencía, había una crisis económica brutal, había mucha droga…», explica.

En el libro se mencionan dos momentos clave en la creación de la escena del RRV, como son la manifestación contra el polígono de tiro de Las Bardenas pero, sobre todo, el concierto de los Clash en Donostia, que el autor pudo vivir en primera persona, tal y como relata: «En aquella época, Donostia reúne en pocos meses a Iggy Pop, Los Ramones, Eric Burdon, King Crimson… algo impresionante. Pero los Clash, en aquel momento, tienen una repercusión muy importante, no solo musical, ya que muchos grupos vascos se sentían muy identificados con las canciones de los ingleses. Y entre aquellos más de 7.000 asistentes al bolo nos encontramos con todos los músicos o futuros músicos que luego montarían diferentes bandas: allí estaban, por supuesto, los hermanos Muguruza, pero recuerdo que fue el día que me presentaron a Xabier Montoia, que me contó que iba a montar una banda que se iba a llamar Hertzainak». Aquel concierto fue el detonante que impulsó a muchos a montar sus proyectos porque, además, The Clash tuvieron detalles y guiños muy importantes con el público vasco. «Era un grupo muy político. Por mi parte, también recuerdo que Pedro Elías y yo hicimos una entrevista a Joe Strummer en los camerinos, creo que para “Muskaria”. En aquellos años éramos tan pocos los periodistas especializados en música, que nos trataban de maravilla y entrábamos allí “como Pedro por su casa”… También estuvimos con Los Ramones, o con Iggy Pop, que no quiso hacer la entrevista porque decía que tenía mal la voz, pero luego nos encontramos con él por los bares de Donostia un par de horas después (risas). Por cierto, impagable la anécdota que Loles de Vulpess cuenta en el libro, pero no voy a decir más, hay que leerlo (risas)».

Lo más curioso es que, en aquella época, la banda londinense ya venía con “Sandinista” un disco que nada tiene del punk salvaje de sus inicios y que, junto a los Sex Pistols, tanto influyó en las bandas más notables del RRV, pero es que, tal y como recuerda Corral, los grupos más influyentes también tenían un carácter muy abierto en aquella época: «Cuando The Clash vienen a Donostia, el disco que todo el mundo conocía era “London Calling”, que tampoco era punk. Pero es que, si te fijas, eso es algo que pasó con todos los grupos ingleses del punk del 77: Los Clash tienen dos discos punk, Damned hicieron después cosas muy experimentales, Stranglers acaban haciendo baladas, Johnny Rotten o John Lydon monta PIL, que estaba bastante alejado de aquel punk de los inicios de los Pistols… En el libro pongo una cita del propio John Lydon en la que dice que la lección número uno del punk es estar abiertos a otros sonidos, algo que no entendieron quienes lo siguieron. Eso sirve también para el RRV, porque las bandas que llegan después de Eskorbuto, Cicatriz o RIP repiten lo que hicieron todos estos, pero con menos gracia, y con menos energía. Por este motivo, el movimiento fue decreciendo hasta desaparecer».

Evolución del movimiento
Jerry Corral también se muestra muy crítico ante las bandas que alguien englobó en la mal llamada “segunda ola del RRV” y que, según el autor, carecían de la autenticidad de los grandes grupos de la escena. «Eso es la historia de la música y del arte. El que no se equivoca inventando algo nuevo, para mí carece de interés; y es algo que ha pasado en todos los ámbitos. El valor artístico de un grupo que ahora intente hacer música de hace 40 ó 50 años, sin aportar nada nuevo, es nulo, por muy bien que lo hagan. Todas estas bandas del RRV ya tenían un bagaje de todo lo que habían escuchado anteriormente, y eso acaba saliendo, y consiguen transmitirlo de una manera extraordinaria y, sobre todo, creíble».

En ese sentido, nos permitimos nombrar a los hermanos Muguruza como el ejemplo perfecto de cómo evolucionar en lo musical, ante lo que el periodista bilbaino se muestra totalmente de acuerdo. «Absolutamente. Para mí, lo más radical del RRV es cuando los hermanos Muguruza acaban con Kortatu, cuando estaban en lo más alto, para apostar por algo más complejo, acorde con la evolución de sus épocas, demostrando que no tenía ningún sentido seguir haciendo lo mismo. Los géneros, una vez que pasa el tiempo, hay que aplicarlos, no copiarlos».

Hablando de aquellos años 80, era inevitable hablar sobre la droga, y por eso preguntamos al autor si mereció la pena el alto peaje que se pagó con esa cantidad de cadáveres jóvenes que dejaron a su paso estos años tan terribles, algo que lamenta profundamente, intentando explicar cuál fue la clave de aquella catástrofe. «Fue muy triste, y el gran problema es que no había ninguna información. Yo pienso que la gente tenía un concepto equivocado de la droga, porque la veía como algo lúdico, cuando en realidad es una medicina que se toma cuando se está mal. Muchos creyeron que todo aquello iba a potenciar esos estados de felicidad impulsando su faceta creativa, y creo que eso es un error, porque el talento, o lo tienes o no lo tienes. Normalmente quienes hacen uso de las drogas suelen ser gente sometida a una gran presión: artistas que se enfrentan a un público, políticos, ejecutivos… y luego está el factor de la edad. Yo siempre digo que, cuando eres joven, te tomas drogas ilegales por diversión y, cuando te haces mayor, te tomas drogas legales por obligación (risas)».

Cuando le preguntamos su opinión sobre si, como se ha dicho en tantas ocasiones, la entrada de la heroína fue algo provocado por intereses políticos, Corral se muestra tajante pero prudente. «A mí no me gusta opinar sobre ello y, si me preguntas, diría que, aunque no fue algo orquestado, sí que se dejó hacer, porque hay a quien le venía muy bien. Pero como te digo, esa es solo mi opinión, y puedo estar equivocado».

Conectando el RRV con el presente de la música en Euskal Herria, a lo largo del libro se menciona varias veces a Chill Mafia, el colectivo iruindarra que podía representar aquel espíritu en este siglo XXI, lo que aprovechamos para testar la opinión del autor ante los nuevos fenómenos de la música en nuestro país. «Chill Mafia tienen algo similar a Kortatu: una carrera corta pero intensa y con mucho impacto en la música de su generación. La historia siempre se repite, y lo que me parece más decepcionante es que haya gente de nuestra generación que ahora se dedique a criticar las nuevas tendencias musicales, parece que se olvidan de lo importante que es seguir evolucionando».

Sin embargo, Corral destaca cuál ha sido para él el mayor hito de la música en los últimos tiempos: «La gran revolución musical del siglo XXI ha sido la irrupción de artistas femeninas que, en la parte más comercial son las que llenan estadios: Beyoncé, Taylor Swift, Dua Lipa… pero en el underground también hay muchos ejemplos, y en Euskal Herria tenemos a Sara Zozaya, Eneritz Furyak, Izaro, Verde Prato y bandas mixtas donde, muchas veces, son las líderes, como Zea Mays, sin ir más lejos. Esto es algo que choca con el RRV, porque Aurora Beltrán cuenta que, en aquellos años, ver a una mujer con una guitarra era casi algo extravagante… por suerte, los tiempos han cambiado y la sociedad es muy diferente en todos los ámbitos».

Cuando planteamos el dilema de con qué época se quedaría si tuviera que elegir, si con aquella del RRV o con la actual, el periodista muestra sus dudas de manera razonada: «Es que el concepto de rock que tiene mucha gente es muy esquemático, y yo soy más ecléctico. Y pensar que el rock es solamente ritmo, energía y guitarrazos es un error; y eso es lo que ha quedado como un estereotipo, sobre todo para la gente de fuera de la música. No se puede estar haciendo toda la vida lo mismo, tiene que haber de todo, también una cierta deconstrucción para que esto tenga sentido. Y en aquella época, aparte de los grupos punteros, estaban M-AK, luego llegaron Cancer Moon, Los Bichos, dentro del pop Los Santos… lo que pasa es que ahora hay mucho más y, aparte de que, como te decía, hay más mujeres, también hay varias generaciones trabajando a la vez, y hay gente de todas las edades a las que les interesa la música, algo que en aquellos años no sucedía».

Para terminar, le preguntamos si ha descubierto algo que le ha sorprendido en este proceso de creación de “Fiesta y rebeldía” y, aunque como hemos ido contando, lo vivió en primera persona, sí ha habido cosas que le llamaron la atención. «Me ha podido sorprender que, con el paso del tiempo, casi todo el mundo lo ve con mejores ojos que en su momento: en primer lugar, los que estaban en contra de la etiqueta, ahora ven que los benefició, y los que no estaban dentro de aquello, también lo entienden. Todos se han dado cuenta de la trascendencia social que tuvo este movimiento, porque en su momento tenían 22 años y no lo podían ver como lo ven ahora», concluye.

lunes, 13 de enero de 2025

#libros #rockradicalvasco #sociologia | Fiesta y rebeldía : historia oral del rock radical vasco

Fiesta y rebeldía : historia oral del rock radical vasco / Javier Corral ‘Jerry’.
Bilbao : Liburuak, 2025 [01-13].
848 p.

/ ES / Libros / ENS / Contracultura / Drogas / Euskal Herria / Memoria histórica / Música / Rock radical vasco / Sociología / Testimonios

📘 Ed. impresa: ISBN 9788419234209 / 28.00 €
📝 Cita APA-7: Corral, Javier (2025). Fiesta y rebeldía : historia oral del rock radical vasco. Liburuak.

Javier ‘Jerry’ Corral consigue reunir en este definitivo libro a todas (o casi todas) las voces del movimiento musical más mítico de los años ochenta. Una crónica (c)oral en la que conviven diferentes escenas, ideologías y generaciones -de ayer y hoy- que lo cantaron, lo contaron, se sumaron y también que se opusieron. A través de 71 entrevistas inéditas a Evaristo Páramos, Pako Eskorbuto, Fermin Muguruza, Loles Vulpes, Aurora Beltrán, Pablo Cabeza, Marino Goñi, Carlos Tena, Kirmen Uribe, Ramoncín, Mikel Erentxun, Anje Duhalde, Ruper Ordorika, Anari, Verde Prato o Chill Mafia; ‘Jerry’ tira de los hilos que entretejen el relato de lo que fue el RRV, para recorrer orígenes, ascenso, caída, funeral y herencia del fenómeno. Las escenas más icónicas (e iconoclastas) de la historia de la música vasca en los ochenta: Los Clash enarbolando una ikurriña en Anoeta, los fanzines tomando la calle, la izquierda abertzale cambiando el kaiku por la chupa de cuero, una fábrica abandonada, las Vulpes en TVE cantando «¡Me gusta ser una zorra!», un chute de heroína o los chavales corriendo delante (o detrás) de la policía fueron el coctel molotov de una juventud posfranquista que, sobre todo, quiso pasárselo bien. Y dar (o devolver) algo de guerra.

😏 Javier Corral ‘Jerry’. Periodista bilbaíno de referencia en la escena musical vasca. Desde 1980, ha colaborado en distintos medios de prensa y radio como ‘Muskaria’ o el programa ‘Dios salve a los maravillosos grupos locales’, de la FM Popular 3 Stereo. Después llegaron Ruta 66, Disco Actualidad, La Gaceta del Norte, El Tubo, Sintonía Cerebral, Gaur Express, Diario Vasco, La Ría del Ocio, Periódico Bilbao, Diario Metropolitano, Radio Euskadi y un largo etcétera. También ha participado en los libros ‘Musiketan’ (Producciones Serrano, 2008), ‘Live Music Experience’ (Alhóndiga Bilbao, 2012), ‘Kafe Aleak’ (Kafea Eta Galletak, 2018) y ‘Kokotxas’ (Liburuak, 2024).

  • CONTENIDO
  • Agradecimientos
  • A modo de confesión
  • Prólogo (Pablo Cabeza)
  • Ecos de una revuelta
  • Una primera aproximación
  • Una musa llamada Cabreo
  • De monstruos y monstruosidades: radiografía social
  • El mundo miraba a Inglaterra
  • Do it yourself
  • Back to basics
  • Prender la mecha
  • Y llegaron los Clash
  • Cuando Euskadi hizo punk
  • 1983 como año cero
  • RRV vs La Movida
  • El nacimiento de una etiqueta
  • Cuando l aizquierda abertzale descubre la 'martxa'
  • Martxa eta borroka
  • Banda sonora de lucha y diversión
  • El papel de los medios
  • ¿Cómo se comportaron los medios vascos?
  • ¿Y los medios estatales?
  • La droga mata: ¿Hubo un plan desestabilizador?
  • Opinan externos y disidentes
  • El RRV visto desde el primer rock euskaldun (Ruper Ordorika, Anje Duhalde)
  • El RRV visto desde el folk y la dramaturgia(Fran Lasuen)
  • El RRV visto desde el jazz y el rock progresivo (Eduardo Basterra)
  • El RRV visto desde la vanguardia eskaldun (Xabier Montoia )
  • El RRV visto desde el pop (José López Iturriaga)
  • Coetáneos de otras escenas (francis Díez, Alfredo Romero, Mikel Erentxun, Rafa Balmaseda, Lavabos Iturriaga)
  • Repercusión internacional
  • Manel Domenech (Decibelios) Catalunya
  • Morfi Grei (La Banda Trapera del Río) Catalunya
  • Karmelo Mclaren (Mánager M.C.D.) Eiskadi-Catalunya
  • Ramoncín (WC) Madrid
  • Servando Carballar (Aviador Dro) Madrid
  • Manuel Quevedo (La UVI) Madrid
  • Julián Hernández (Siniestro Total) Galicia
  • Mariví Ibarrola (Fotógrafa) Madrid- Euskadi
  • Pamela Gaete (Periodista) Chile
  • Orquesta Macabeo, Puerto Rico
  • El declive
  • ¿Le ponemos un epitafio?
  • Llegan los noventa
  • Álvaro Heras-Gröh (Bonzos, The Painkillers)
  • Gonzalo Ibáñez (La Perrera, NCC)
  • Alberto González (6nemen9, Aterkings)
  • Anari Alberdi (Anari)
  • Manu Pulleiro (Porco Bravo)
  • Juan Carlos Parlange (Los Clavos, Bonzos)
  • Juan Luís Pérez Mitxelena Petti (Noise Hole)
  • Alex Sardui (Gatibu)
  • Aitor Ibarretxe (Lendakaris Muertos)
  • Iñaki Antón Uoho (Platero y Tú, Extremoduro)
  • Y un nuevo siglo
  • Transcendencia generacional: ¿por qué seguimos recordando a día de hoy?
  • ¿Qué ha quedado de todo aquello? ¿Cuál es su incidencia actual?
  • Últimas generaciones (Chill Mafia, Vulk, Belako, Tatxers y Verde Prato)
  • De hombres para hombres
  • Voces de una revuelta
  • Aurora Beltrán (Belladona, Tahures Zurdos)
  • Andoni Basterretxea y Txufu ( Delirium tremens)
  • claus Groten (Vómito)
  • Evaristo Páramos ( La Polla Records)
  • Fermín Muguruza (Kortatu, Negu Gorriak)
  • Jimmi (Tijuana in Blue)
  • Josu Zabala (Hertzainak)
  • Kaki Arkarazo (M-ak, Negu Gorriak)
  • Loles Vázquez (Vulpes)
  • Marieli Arroniz, Poti (Cicatriz en la matriz)
  • Mikel Abrego, Pintza (BAP!!)
  • Niko Vázquez (M.C.D.)
  • Pako Galán (Eskorbuto)
  • Pedro Espinosa (Potato)
  • Roberto Moso (Zarama)
  • Txerra Bolinaga (RIP)
  • Epílogo (Teniente Bluxberri)
  • Glosario
  • Dramatis Personae

viernes, 31 de mayo de 2024

#hemeroteca #maricas #musica #testimonios | Txerra Bolinaga, el superviviente de RIP: “Lamento no haber salido antes del armario y no haber hecho de ello una pelea desde el principio”

Concierto de RIP en Orio, segunda mitad de la década de los 80 //

Txerra Bolinaga, el superviviente de RIP: “Lamento no haber salido antes del armario y no haber hecho de ello una pelea desde el principio”

El batería de una de las formaciones clave del punk de los ochenta continúa activo en bandas como Perlata. Este 2024 se cumplen 40 años de ‘Zona Especial Norte’, el disco que les dio a conocer junto a Eskorbuto 
Jaime Lorite | El País, 2024-05-31
https://elpais.com/icon/2024-05-31/txerra-bolinaga-el-superviviente-de-rip-lamento-no-haber-salido-antes-del-armario-y-no-haber-hecho-de-ello-una-pelea-desde-el-principio.html

Zona Especial Norte fue el nombre con el que se conoció a un plan presentado en 1983 por el entonces ministro de Interior del Gobierno de España, José Barrionuevo, para combatir a ETA a través de una serie de medidas represivas de excepcionalidad en el País Vasco y Navarra. También el título de uno de los discos más importantes e influyentes en la historia del punk en castellano, publicado un año después, con cuatro canciones de Eskorbuto y cuatro de RIP. Los primeros habían sufrido en sus carnes la ley antiterrorista a la que dio paso dicho plan, cuando fueron detenidos durante 36 horas por el contenido de sus letras. Y en Madrid, durante la grabación de aquel trabajo conjunto, RIP vivieron una experiencia semejante, recuerda ahora su batería, Txerra Bolinaga (Arrasate, 61 años): “Prácticamente al llegar, yendo con Iosu y Juanma [de Eskorbuto], la Policía Nacional nos detuvo a los RIP y a ellos. Salimos a las tres horas de comisaría y dijeron que no nos habían detenido, sino retenido”.

Era la primera estancia de la banda en la capital. En esas fechas consiguieron también dar un concierto en la sala baja del Rockola, donde les cortaron el sonido en la cuarta canción, Antimilitar. “Es verdad lo que decís, pero no se puede decir así” es la explicación que, según Bolinaga, les dieron. Los percusionistas de ‘Zona Especial Norte’ son los únicos artistas del disco que viven para contarlo: 40 años después, el batería de RIP es el último superviviente de su formación, mientras que por parte de Eskorbuto solo queda Pako Galán. Su trabajo, no obstante, continúa vigente.

“Los RIP siguen siendo un referente para el punk de aquí [por Euskadi], creo que también a nivel estatal y de algunos sitios de fuera, como Chile o Argentina. Está mal que lo diga yo, pero sí que veo que lo que hicimos ha quedado. En todos los conciertos que doy siempre vienen varias personas a decirme lo que le han marcado los RIP. No a la altura de La Polla Records, que trabajó bastante más e hizo muchos más discos, igual que Eskorbuto. Nosotros fuimos un poco vagos”, cuenta por videollamada Txerra Bolinaga, en la actualidad batería de los grupos Perlata, Konpost y Zero.

Bolinaga fecha en 1992 el fin de RIP, con ‘No te muevas!’ (1987) como único álbum propio de estudio, y al margen de reuniones posteriores para conciertos puntuales: “Estábamos fatal, el caballo nos afectó mucho. En 1992 hicimos algunos conciertos sin Karlos [‘Mahoma’, vocalista, fallecido en 2003], mientras él se desenganchaba. Así es como nos fuimos diluyendo, en buena parte por lo enganchados que estábamos. Es una pena no haber podido seguir un poco más. Estoy seguro de que si no hubiéramos estado tan enganchados habríamos tocado más años. Pero tuvo bastante que ver la heroína en nuestros bajones y parones. Los mayores malos rollos que tuvimos entre nosotros tuvieron que ver siempre con el caballo”.

En ese mismo año, el músico abandonó su Arrasate natal para mudarse a Vitoria-Gasteiz, donde reside desde entonces, y tratar también su adicción. Portu, el bajista, murió en 1997, mientras que Jul, guitarrista y hermano de Txerra, falleció en 2014, tras sufrir un desvanecimiento cuando tocaba precisamente una versión de RIP, Condenado, en un gaztetxe.

En Vitoria, además de la heroína, Txerra Bolinaga pudo soltar otro lastre como el de la represión de su sexualidad. Allí en los noventa fue uno de los fundadores de Gaytasuna, asociación por los derechos del colectivo LGTBIQ+. “Me costó mucho salir del armario. Hasta 1987 no se lo dije a mis compañeros de grupo, a mi hermano un poco antes. Yo ya sabía que era marica. No me gusta la palabra ‘homosexual’, prefiero devolver el insulto. Pero en mi época lo llevaba bastante mal, en ese momento no quieres ser diferente”, rememora. “Había mucha homofobia, aunque debo reconocer que no por parte de mis compañeros o de la cuadrilla. Con quien peor lo llevaba era conmigo mismo. Es verdad que el mundo del rock y del heavy era supermacho y generalmente homófobo. Algunas canciones lo dejan claro, no quiero dar nombres. Nosotros también teníamos un par de letras quizás no homófobas, pero sí machistas, que eran telita”.

RIP, como tantos otros grupos de su edad y estrato social, coincidió de lleno con la explosión de la heroína en Euskadi, a la cabeza del consumo en España. “Somos una generación que vio morir a mucha gente joven. Cuando haces un repaso... La heroína causó grandes estragos no solo en las capitales, también en Arrasate, en Bermeo o en Zarautz. Vimos muchas muertes por sobredosis. Más tarde llegó el sida, y no había apenas información”. La última reunión de los cuatro miembros originales tuvo lugar de la mano de la Comisión Antisida de Álava, de la que Txerra Bolinaga formaba parte, con el concierto benéfico HIESari aurre egiten!! en septiembre de 1994, editado como álbum en directo al año siguiente.

“No le importaba a casi nadie. Como era la enfermedad de las tres haches, homosexuales, heroinómanos y haitianos, pensaban: se lo han buscado”, cuenta el batería. “Conseguir jeringuillas era difícil, había farmacias que ni te las daban. Parte de lo que fue el sida vino por compartirlas, porque no estaban a mano. Luego ya en los noventa empezaron las comisiones antisida con los kit de jeringuilla, algodón y una toallita de alcohol”.
Demasiado punks para el punk

Una de las canciones más célebres de La Polla Records decía desafiantemente “¿Quieres identificarnos? Tienes un problema”, y los grupos de lo que se convino en llamar Rock Radikal Vasco se emplearon bastante a fondo en eso a la hora de rechazar la etiqueta. También RIP. “Nadie quería estar en la etiqueta”, afirma Bolinaga. “Fue a raíz de un festival contra la entrada en la OTAN cuando algunos medios nos englobaron así a grupos bastante diferentes. Por ejemplo, estaba Barricada, con quien teníamos quizá parecido en las letras, pero no en la música. Luego nos dejó de importar, porque es verdad que sí que éramos radicales y sí que éramos vascos. Pero es algo que otros cocinaron, nosotros simplemente tocábamos”. Por rechazarlo todo, en un primer momento, la banda ni siquiera quiso considerarse punk.

“Hoy a mí el punk me parece una filosofía, más allá de una música y unas letras. Pero en aquel momento pasábamos, teníamos una actitud un poco de postureo. La realidad es que todos nuestros referentes lo eran. Nos impactó mucho ver a los Clash en directo, que sigue siendo para mí el grupo que está por encima de todo, o Sham 69, Chelsea, The Business… Después bebimos mucho de The Exploited y, sobre todo, de GBH, nos encantaban esos ritmos rápidos. ¡Los Ramones de repente nos parecían lentísimos! Encima a posteriori he visto letras de los Ramones, porque no entendíamos lo que decían, y me han parecido una absoluta mierda. The Clash eran combativos y tenían conciencia social”, abunda el ex-RIP.

En su disco en directo de despedida, RIP homenajearon a algunos de sus referentes con versiones adaptadas, como ‘Sink with California’, de Youth Brigade, donde tradujeron el “We’ll sink with California when it falls into the sea” del estribillo como “En California no hay Guardia Civil”.

Pese a no verse como un movimiento homogéneo, ¿hacían piña entre los grupos de su época? “Sí, íbamos juntos, la relación era buena, no tuvimos ningún pique con nadie. Con Eskorbuto teníamos muchísima relación, igual que con La Polla, Kortatu o Cicatriz. También es verdad que yo personalmente nunca me he sentido alguien violento ni dado a las broncas, pero éramos bastante macarras y con los heavies no teníamos buen rollo”, admite. De los primeros tiempos de RIP, recuerda que debutaron en el instituto donde estudiaba Jul, su hermano. Nunca vivieron de la banda. “Ni de lejos, estábamos muy mal pagados. La mayoría del dinero de los conciertos se iba en el viaje, y lo que sobraba iba para la vena. Como mucho nos darían 50.000 o 70.000 pesetas en alguno. Yo trabajaba con el camión, Karlos con el autobús... Tampoco nos llevaba nadie, nos llamaban al teléfono de casa de mi madre, que era el contacto que estaba en el disco, y decidíamos ir o no”. 

Nuevos tiempos, mismas luchas
Tras RIP, Txerra Bolinaga y su hermano Jul se unieron a Evaristo Páramos, cantante de La Polla Records, en los proyectos de corta duración The Kagas y The Meas, que publicaron un único álbum respectivamente en 2002 y 2004. Paralelamente, el batería se implicó en diferentes plataformas sociales. “Antes militábamos con la música, por así decirlo, con nuestras letras o yendo a tocar a determinados sitios, porque en los gaztetxes siempre era por una causa. Después vino mi toma de conciencia por otras vías, también por lo que a mí me tocaba”, explica.

Depositario del legado de una época que sigue marcando a muchos artistas emergentes, Bolinaga está concediendo generosas entrevistas retrospectivas este año y, a diferencia de los viejos tiempos, ahora todo lo que gana viene de la música: de las tres bandas en las que toca, los derechos de autor de RIP (“poquísimo”, aclara, porque de las reediciones dice que no le pagan las regalías) y las clases de batería que imparte. Con Perlata, grupo que se define como ‘kuirpunk’ con quien tiene previsto grabar pronto un álbum (el primero con él como miembro, puesto que su andadura empezó en 2015), ha podido resolver una vieja cuenta pendiente: “Tengo la espina de no haber salido antes del armario, lamento no haber dado el paso desde el principio y haber hecho de ello una pelea. Yo era marica y quería que otras personas tuvieran también referentes dentro de la música. Perlata es algo en lo que siempre he querido estar, un grupo que reivindica la diversidad y salir de la ‘heteronorma’. A mí me emociona y me encanta”. “También a veces en Zero o Konpost metemos letras de esa temática”, subraya.

Tanto Zero como Perlata están liderados por mujeres. “Las mujeres están tomando el paso y también el rollo marica, bollo y trans, aunque los hombres sigan copando los festivales. A mí me daba mucha rabia que el mundo del rock fuera tan machirulo. Lo gay antes estaba relacionado con la música disco y eso me rechinaba un poco, ahora afortunadamente existen otras cosas. Pero aún tienen que existir muchas más”, opina. Bolinaga extiende su deseo al género, en su dimensión más reivindicativa: “Lo que hicimos echó raíces y en algunas canciones teníamos mucha razón. El punk sigue vivo, hay gente joven haciéndolo, pero queda trabajo. Viendo cómo está el mundo, con la extrema derecha o lo que está pasando en Palestina, para mí tendría que haber muchísimo más punk y ser todo mucho más contestatario”.

lunes, 17 de noviembre de 2014

#hemeroteca #inmemoriam | La generación maldita del punk euskaldun

Imagen: El Correo / RIP: Jul Bolinaga, Eduardo Mancebo 'Portu', Txerra Bolinaga y Karlos Agirreurreta 'Mahoma'
La generación maldita del punk euskaldun.
El fallecimiento de Jul Bolinaga, guitarrista de RIP, se une a una larga lista de muertes dentro del llamado 'rock radical vasco'.
Ion Martínez Taus | El Correo, 2014-11-17
https://www.elcorreo.com/bizkaia/culturas/musica/201411/17/generacion-maldita-punk-euskaldun-20141117182225.html

Este sábado, el ex guitarrista de la banda punk RIP, Jul Bolinaga, fallecía en mitad de un concierto en Bergara. El artista estaba actuando junto al grupo 'The Potes' en el gaztetxe de la localidad, cuando en mitad de la canción 'Condenado' se sintió indispuesto y acto seguido cayó desplomado en mitad del escenario. Poco después fallecía sin que los sanitarios pudiesen hacer nada por salvar su vida.

El fallecimiento de Jul Bolinaga se une a una larga lista maldita de muertes dentro del llamado 'rock radical vasco'. Él y su hermano Txerra eran los únicos supervivientes de RIP. El 7 de febrero de 1997, un hermano de Eduardo Mancebo 'Portu', bajista del grupo, hallaba el cuerpo de éste sin vida, víctima de lo que Pablo Cabeza, periodista de la época, definió en su obituario como la elección de “la vida a plena intensidad” frente a la elección de otros que “prefirieron el gris del día a día”. En 2003 la desgracia volvía a golpear al grupo: con 44 años, Karlos Agirreurreta 'Mahoma' era encontrado muerto en su domicilio de Bilbao.

RIP fue uno de los grupos baluarte de los 80, una época marcada por la problemática de la heroína en el País Vasco, una plaga que practicamente acabó con toda una generación, y que por supuesto, a la que los miembros de las bandas punteras no eran inmunes. El abuso de las drogas, unida a la aparición del Sida, entonces una desconocida y mortal enfermedad, hizo estragos entre músicos y un buen número de jóvenes anónimos en Euskadi.

Grupos malditos
Además de los miembros de RIP, ese periodo salvaje acabó asimismo con el aliento de otros grupos bandera de aquella generación punk y de decenas de jóvenes anónimos.

Uno de los casos más sonados es el de Cicatriz. La historia del grupo formado en la unidad de desintoxicación del centro psiquiátrico de Las Nieves de Vitoria-Gasteiz es una de las más trágicas. Los cuatro miembros originales fallecieron víctimas del sida o de la droga. En la primavera del 1990, el ex-guitarrista José Arteaga (Pepin), fallece por una sobredosis de heroína. En Julio de 1994 muere Pakito a causa del sida, enfermedad que también habían contraído Natxo y Pedro. En julio de 1995, muere Pedro Landatxe, a causa de esta enfermedad. Poco después, en enero de 1996, muere Natxo "Abitxuela" Etxebarrieta, también debido al Sida.

También fue muy golpeado el grupo Eskorbuto. Iosu Expósito, guitarra y segunda voz, era diagnosticado de Sida en 1988, consecuencia de sus problemas con la droga. Aunque continuó tocando con Eskorbuto hasta principios de 1991, finalmente falleció al año siguiente. Poco después moría 'Jualma' Suárez. Siempre estuvo afectado por una endocarditis que nunca se trató, que se unió a una adicción a las drogas cada vez más intensa. Era frecuente verle pasear en su mobylette blanca, recurriendo a todo tipo de argucias para conseguir dinero para heroína.

También fue tocada por la desgracia la banda irundarra Vómito. Tras la aparición de 'La circulación en el laberinto', en junio de 1995, fallece Víctor Pérez, cantante del grupo, a causa del sida, y con su muerte termina la vida del grupo, otra de las bandas estandarte de la época.

Eskroto, de Tijuana in Blue y Kojón Prieto y los Huajolotes; Fernando Murúa, de La Polla, Poch, de DDAA; Iñaki Izura, de Refugiados; Bolitxe, de Ultimatum; Guadalupe Vázquez, de Las Vulpess; Alfredo Beristáin, de G.A.T.A. y 21 Japonesas; Mikel Astrain, de Barricada o Pablo Gascue, de Kaka de Luxe, son otros de los músicos vascos que hicieron suya la máxima de 'vivir rápido y morir joven'.