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lunes, 13 de mayo de 2024

#hemeroteca #nobinario #lgtbifobia | Elle, el ‘bullying’ y los extravagantes

Nemo, ganador de Eurovisión //

Elle, el ‘bullying’ y los extravagantes

Pedro Vallín | La Vanguardia, 2024-05-13

https://www.lavanguardia.com/opinion/20240513/9635990/elle-bullying-extravagantes.html 

La creciente conciencia de la dignidad humana es la repugnancia ante los hechos indignos, explica a menudo el filósofo Javier Gomá. De modo que esa dignidad ensanchada es la razón de que nos sintamos tan a menudo ultrajados en carne propia y ajena. Siempre que sepamos domeñar nuestro escándalo para que no nos aboque al cinismo, que es la rendición de la inteligencia y la voluntad, ese rechazo a cuanto de malo ocurre es una buena noticia, pues habla de lo mucho que hoy nos importan nuestra dignidad y la de todos.

De ahí proceden las disputas que estos días han venido rodeando el festival de Eurovisión y la contestación y crítica populares a las que han sido sometidos los organizadores, mientras determinados lobbies ejercían su presión en sentido contrario. Pero en el 2024, como ya dijimos meses atrás, ninguna causa puede soportar las imágenes de los niños muertos.

Esa dignidad ensanchada de la modernidad no solo se plasma en el boicot de muchos espectadores al festival por su total ausencia de compromiso ante el genocidio palestino, y en su reverso, en esa suerte de neosionismo reaccionario español –quién te ha visto y quién te ve– que se dejó los cuartos para votar muchas veces por Israel.

También, en otro orden de escala, se expresa en la cortesía con la que los locutores de RTVE se ajustaron al lenguaje inclusivo al referirse a los intérpretes de Suiza –Nemo– e Irlanda –Bambie Thug–pues ambos se habían declarado de género no binario, representando a dos de los países que más en serio se tomaron su participación y cuya audacia musical, temática y formal fue premiada por los jurados y el público.

Si Nemo presentaba una estupenda declaración ‘queer’ en forma de himno, Bambie Thug se entregó a una sinfónica misa negra, pentáculo incluido, de un goticismo enloquecido en que se cruzaban Neil Gaiman y David Cronenberg.

La extravagancia es una luminosa conquista de la libertad –seguimos robando del cuaderno de apuntes de Gomá–, no solo por lo que supone de construcción libérrima de identidad (que a menudo es más prisión que horizonte) sino, mucho más importante, por lo que comporta de capricho, por su ausencia de función productiva.

Cuando con ceño fruncido señalamos ante los extravagantes “qué necesidad”, estamos verbalizando en qué medida es importante por no atender a utilidad alguna. Esa ausencia de función es la civilización, pues el progreso consistente en dar por resuelto lo urgente –no morir y no pasar hambre ni frío– para centrarnos en lo importante: la moral, la belleza, la extravagancia y lo placentero.

El archidiácono del misterio, Iker Jiménez, bromeaba con la condición no binaria de Nemo y el uso del lenguaje inclusivo en RTVE. ‘Bullying’ de baja intensidad por gentileza de quien es posible que fuera el rarito de la clase. Y esa es solo la primera paradoja. La segunda es qué fácil resulta creer en fantasmas y marcianos y descreer de lo que existe ante ti. Porque existen. Y ganan.

sábado, 2 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #nobinario | La hora de los jóvenes que quiebran las fronteras del género binario: “Yo sé quién soy”

El Diario / Alba, Grey y Martí //

La hora de los jóvenes que quiebran las fronteras del género binario: “Yo sé quién soy”.

La juventud que no se identifica ni como hombre ni como mujer, sino como persona no binaria, es una realidad cada vez más visible enmarcada en un proceso más amplio de cuestionamiento del género que está atravesando a la 'Generación Z'.
Marta Borraz | El Diario, 2022-07-02
https://www.eldiario.es/sociedad/hora-jovenes-quiebran-fronteras-genero-binario_1_9133557.html

Él, ella, ‘elle’... A Martí Sabaté, de 16 años, no le importa demasiado qué pronombre utilicen los demás para mencionarle, pero tiene claro que no se identifica ni como hombre ni como mujer. Kiwi (15) no se llama de esta forma en su DNI, pero prefiere que se refieran a ella por este nombre elegido, aunque no todo el mundo lo hace. Para Alba es “realmente conflictivo” que le digan que es una mujer. “Porque no lo soy, simplemente”, afirma a sus 27 años. Grey (22) acaba de terminar Trabajo Social en la Universidad de Vigo y asegura que aunque a sus padres “les sigue costando” entender quién es, una de las primeras cosas que le dijeron es “que lo importante es que fuera feliz”.

Son personas identificadas como no binarias, un espectro de identidades que suelen englobarse en el paraguas trans y que están fuera del dualismo habitual. No se sienten hombres ni tampoco mujeres o fluctúan entre ambos, han asumido el pronombre neutro 'elles' y buscan ser reconocidas por el entorno que les rodea. Lo que encarnan es disruptivo para un mundo que todo lo divide en masculino o femenino, son objeto de debate incluso en el movimiento feminista y aún resultan ajenas e incomprensibles para una gran parte de la población, pero la realidad es que la identidad no binaria resuena cada vez con más fuerza en la ‘Generación Z’, la de los nacidos entre 1994 y 2010.

En clase de Kiwi hay otras cuatro personas no binarias más. “Primero me di cuenta de que me gustaban las chicas, pero nadie me había explicado que, simplemente, puedes no tener género”, recalca usando indistintamente pronombres masculinos y femeninos. Con ‘elle’ no se siente representada, aunque lo emplea con naturalidad para hablar de los demás, pero sí prefiere un nombre neutro. Parte de su entorno sigue usando el que le pusieron al nacer, algo que “a veces” le incomoda porque “es bastante femenino”. Quienes sí le llaman Kiwi son sus amistades o su profesora de dibujo, que el primer día de clase preguntó si alguien quería ser tratado de otra forma a como aparecía en la ficha. “Es como mejor me siento”, afirma.

A Alba, 12 años mayor y nacida en un pueblo de Pontevedra, la experiencia le hace eco. “Ha sido bastante complejo, cuando era ‘pequeñe’ me miraba al espejo y no me reconocía, siempre ha habido algo que no encajaba hasta que en 2015 encontré lo no binario, fue una liberación porque me hace sufrir que me categoricen como mujer”, asiente. Martí, por su parte, califica de “alivio” entender “que había esta posibilidad” tras una infancia “cargada de dudas”, de sentir que “algo no cuadraba” en eso de “ser chico”. “Está claro que se puede ser un hombre y no responder a los estereotipos de género, pero yo no me siento identificado ahí”, cuenta este joven de Barcelona.

Una opción cada vez más real y viable
La juventud no binaria es aún una inmensísima minoría. Según un estudio de la Agencia de Salud Pública de Barcelona, un 1,9% de los estudiantes de secundaria se identifican así. Sin embargo, quienes están cerca de ellos observan que estas identidades son cada vez más comunes. “Los imaginarios han cambiado y abrir este espectro da la opción de situarse ahí, cosa que hace diez o 15 años no era una opción tan real y tan viable. Son personas a las que el género asignado les genera malestar, no es su sitio y les está oprimiendo y empiezan un proceso de romper con él”, señala Elena Longares, responsable en Barcelona de ‘Cruïlles’, el servicio de acompañamiento a jóvenes LGTBI+ del Centre Jove d'Atenció a les Sexualitats (CJAS).

La experiencia que tiene con quienes atiende el servicio es que “suelen tener claro que son trans, cómo quieren que se refieran a ellos y cómo relacionarse con el mundo. La sociedad te da solo dos opciones y cuando empiezan a indagar se les abre un espectro enorme y a partir de ahí pueden no encorsetarse”, dice Longares. Bárbara Sáenz y Ruth Arriero, que forman Serise Sexología y recorren las aulas impartiendo talleres de educación sexual, describen un doble relato: “Hay quienes se identifican como personas no binarias y detallan un sentir muy profundo y muy personal y quienes se oponen a los mandatos de género y no se sitúan en ninguna categoría”.

De entre los escasos datos que hay sobre el tema, destaca el último informe de 2020 del Instituto de la Juventud, en el que, como novedad, se preguntó a los jóvenes dónde se ubicaban en una escala en la que un 10 se reconocen como una persona “100% masculina o femenina”. Aunque los términos no son los que suelen usarse para referirse a la identidad de género, este era el objetivo de la pregunta. Los resultados apuntaron a que el 25%, uno de cada cuatro de los menores de 30 años, no se identifican al 100% ni con una ni con otra categoría. Longares cree que ahí no solo habrá personas no binarias, sino también jóvenes que se sitúan fuera de la dualidad hombre-mujer porque “cuestionan los roles, estereotipos o expresiones de género tradicionales”.

Ana Ojea, impulsora del grupo de apoyo LGTBI del IES Politécnico de Vigo, lo denomina “la gran revolución” para referirse a una “ruptura y un cuestionamiento del género como un binario” que cree que “está creciendo muy rápido” entre los jóvenes. El grupo está formado actualmente por unos 30 alumnos y aproximadamente siete son no binarios. “La adolescencia es un momento de plena búsqueda y muchos conciben la identidad como algo menos estanco y monolítico que antes y el género como un continuo, aunque a veces no sepan dónde ubicarse”, añade la docente, que una de las cuestiones que trabaja con el alumnado es intentar “reducir los niveles de presión que sienten a veces para encontrar cómo nombrarse”.

Es exactamente lo que describen jóvenes como Kiwi o Martí, que no llegan a la mayoría de edad, cuando se les pregunta por su identidad: “Sé que no soy un hombre, pero tampoco me siento mujer. El género es un constructo social y creo que la identidad puede cambiar, es bastante fluida, puede que no siempre estés en el mismo punto y no siempre es lo mismo que pone en tu DNI, es algo personal, igual que a quien le gustan los chicos, las chicas o los dos”, dice Kiwi. Martí ahonda en el mismo planteamiento: “La idea que se ha estandarizado es la de hombre o mujer y aquí se termina la cosa, pero no es así”, apunta.

Un proceso heterogéneo

Si en algo coinciden las experiencias de la juventud y el diagnóstico de las expertas es en que cada proceso es único y no hay una hoja de ruta impuesta. Hay personas no binarias que pueden tomar decisiones sobre la apariencia física, el pelo, la vestimenta...lo que se conoce como la expresión de género. O no. Otras elegirán nombres neutros con los que se sientan más cómodas y preferirán usar el pronombre elle. O no. Y puede que algunas sientan rechazo o incomodidad con partes de su cuerpo y otras que no. Bárbara Sáenz, de Serise Sexología, explica que existen “muchas formas de vivirlo dependiendo del propio autodescubrimiento” y apuesta, sobre todo, por “no generalizar”.

Ya en el primer año de carrera, Grey se acogió al protocolo para personas trans de la Universidad de Vigo, que permite al alumnado modificar su nombre en las listas aunque no lo hayan hecho en el Registro Civil. Es así como, poco a poco, se fueron enterando sus compañeros de clase. En 2020 dio un paso más y, ya con 20 años, lo modificó en el DNI, algo que puede hacerse sin necesidad de aportar ningún informe. Lo que actualmente está sujeto a requisitos médicos es la modificación del sexo, algo que la futura 'ley trans' que pronto comenzará a tramitar el Congreso, prevé revertir para hacerlo depender únicamente de la voluntad de la persona.

La norma, aprobada por el Gobierno en segunda vuelta la semana pasada, dejó finalmente fuera a las personas como estos jóvenes, que sí estaban contempladas de alguna manera en el primer borrador del Ministerio de Igualdad: permitía omitir la mención al sexo en los documentos oficiales y mandataba al Ejecutivo para que en un año evaluara las posibilidades de reconocer el género no binario. Grey, que utiliza los pronombres ella y ‘elle’, apenas le da importancia a que aparezca el sexo en su DNI, pero sí reclama que “se incluya a todas las realidades en una ley LGTBI” porque “el hecho de que se nos nombre, es una forma de existir”.

Entornos que se resisten
El cómo les mira, percibe y nombra la sociedad es otra de las cuestiones que les atraviesa. Y, por eso, están en plena cruzada contra los roles y estereotipos de género que asocian a cada uno colores, formas, maneras o estilos. “Es complejo porque llegan a decirte que cómo vas a ser no binaria vistiéndote así, por ejemplo con un vestido. Va más allá, nos empeñamos en categorizar lo que vemos en función de si es de chico o de chica, pero esto es una vivencia interna”, dice Alba.

Grey confiesa que hay quienes no saben dónde ubicarle ni cómo dirigirse a ella porque varía “entre una expresión femenina y masculina”, algo que cree que evidencia “hasta qué punto la sociedad está construida sobre un código social binario”. De hecho, ha logrado reconciliarse con su feminidad ahora y gracias al ‘drag king’ que hace con distintos grupos y colectivos en talleres y performance y que consiste en interpretar roles de género masculinos. “Me ha ayudado a darme cuenta de que todo es válido y a entender que no pasa nada por ponerme una ropa u otra porque no depende de la vestimenta, sino de los ojos con la que nos mira la sociedad”, añade la joven.

Pero, además, la juventud no binaria suele tener que lidiar con entornos que en ocasiones les rechazan o no les comprenden. Ojea asegura que el alumnado no binario que hay en el instituto “se topa con bastantes resistencias familiares a nivel de acompañamiento y entendimiento”. Los padres de Alba “lo están todavía asimilando”, pero la joven cree que en cierta medida “es comprensible” porque “aún no hay apenas referentes”, mientras que Kiwi, a sus 15 años, observa una brecha generacional muy condicionada por el acceso a las redes sociales, donde “encuentras mucha información y respuestas”.

Sin embargo, muy a pesar de las resistencias, ninguno renuncia a sí mismo. “No está normalizado y hay comentarios que banalizan e incluso ridiculizan nuestra identidad, pero yo sé quién soy”, manifiesta Martí. Kiwi no rechaza el término no binario, pero solo lo dice si le preguntan, prefiere no ponerse ninguna etiqueta. “Lo que he visto que suele pasar es que se hace parte de tu personalidad, aunque no quieras. Y, claro, yo prefiero que la gente no me vea a mí en función de eso, prefiero que me vean como Kiwi, al que le gusta dibujar, la música y participar en el punto lila feminista del instituto”, zanja.

jueves, 26 de agosto de 2021

#hemeroteca #generonobinario #lenguaje | Compañeres, no es ninguna moda: la importancia de respetar los pronombres de las personas no binarias

Imagen: ABC / Andra Milla //

Compañeres, no es ninguna moda: la importancia de respetar los pronombres de las personas no binarias.

Usar el pronombre correcto es aceptar y reconocer su existencia.
Marlon Cárdenas | PlayGround, 2021-08-26
https://www.playgroundweb.com/identidad/companeres-no-es-ninguna-moda-la-importancia-de-respetar-los-pronombres-de-las-personas-no-binarias-7235

Desde hace varios días, el nombre de Andra Milla se ha tomado internet, ¿el motivo? Una videollamada donde le exige a uno de sus amigos de clase que le llame «compañere». Milla es una persona no binaria.

Ciertamente, el contexto del video sumado con lo que allí sucede tenía todos los componentes para hacerse viral, y así fue. En internet, puntualmente en TikTok, miles de usuarios se burlaron por la reacción que tomó Andra, al pedir que le llamen por su pronombre correspondiente.

Y es que la aclaración de Andra hacia su compañero, no era necesaria. En su descripción al lado de su nombre en Zoom, Milla tiene estipulado los pronombres por los que prefiere ser nombrade: Elle y Él.

La frustración ante este hecho repetitivo en su vida, sumado con su pesada carga estudiantil, le hizo reaccionar con frustración, como se ve en el video. Así lo dejo saber en su cuenta de TikTok.

En el mismo clip, Andra Milla manifestó que por su condición de persona no binaria ha recibido constantes ataques de discriminación. Incluso, después que su video se viralizara, ha sido víctima de abuso y ha recibido amenazas.

Este es solo uno de los casos que deja en evidencia la discriminación que deben soportar los integrantes de la comunidad LGBTQ+ a diario. Aquí te explicamos por qué es importante llamar a las personas no binarias con su pronombre correspondiente.

Para muchos, el lenguaje inclusivo es un simple capricho de las nuevas generaciones, pero la verdad es que no. Las personas no binarias llevan décadas luchando para que su existencia sea reconocida y respetada.

¿Quiénes son las personas no binarias?
A grandes rasgos, las personas no binarias son aquellas que no se identifican dentro del espectro binario, es decir: femenino y masculino.

Lo cierto es que la existencia de las personas no binarias parece incomodar mucho a quienes definen el mundo por solo dos vertientes: masculino y femenino. De ahí el maltrato que ha recibido en los últimos días Andra Milla.

La importancia de usar el lenguaje inclusivo con las personas no binarias es reconocer justamente su existencia. En el lenguaje que manejamos actualmente, se excluye a este sector de la sociedad y lo que no se nombra, no existe.

Además, nombrarles de la forma en que elles prefieren es una forma mínima de respeto, es una manera de reconocer su existencia. Es por eso que burlarse de una persona que elija ser llamada con el pronombre «elle» no es gracioso. El «elle» es un pronombre neutro que les permite no ser llamades con unos pronombres que no reflejan su identidad.


Y TAMBIÉN..
'Compañere' aclara que su nombre es 'Andra', no 'Andrea'.

Andra Milla, joven que se volvió viral la semana pasada habla sobre la confusión alrededor de su nombre y pronombres pues también se identifica como "él".
Alejandro Rodríguez | ABC [México], 2021-08-30
https://abcnoticias.mx/tendencia/2021/8/30/companere-aclara-que-su-nombre-es-andra-no-andrea-145844.html
«No hay 'mache' ni 'hembre'»: el profesor universitario que expulsará a quien use el lenguaje inclusivo.
«Aquí hay dos géneros, ustedes deben de entender que son dos géneros, masculino y femenino, hay un macho y una hembra en los animales, no hay mache ni hembre», dijo.
ABC, 2021-08-30
https://www.abc.es/recreo/abci-no-mache-hembre-profesor-universitario-expulsara-quien-lenguaje-inclusivo-202108301154_noticia.html

jueves, 15 de julio de 2021

#hemeroteca #nobinarie #generofluido | Jóvenes no binarios y de género fluido: “Las etiquetas están anticuadas y nos limitan”

Alex Romám, joven no binario de 19 años, con su padre, Alonso Román, en Valladolid //

Jóvenes no binarios y de género fluido: “Las etiquetas están anticuadas y nos limitan”

Uno de cada cuatro menores de 30 años no se identifica al 100% como “hombre” o “mujer”. El anteproyecto de ‘ley trans’ les deja fuera, pero los colectivos pedirán que les tengan en cuenta
Lucía Tolosa | 2021-07-15
https://elpais.com/sociedad/2021-07-15/jovenes-no-binarios-y-de-genero-fluido-las-etiquetas-estan-anticuadas-y-nos-limitan.html 

Álex Román tiene 19 años y nunca se ha sentido solo hombre. Tampoco mujer. Se lo confesó a su familia con 15 años, tras una infancia llena de dudas. A su padre, Alonso Román, jamás le supuso un problema: “Mi hijo me lo contó entre lágrimas y muerto de miedo porque pensó que le trataría como un monstruo”. La madre no lo acepta y sufre. “Me pregunta por qué no puedo ser una persona normal”, cuenta el joven, cabizbajo. El progenitor asegura que no hay que darle importancia a “algo natural” y mira con orgullo a “su niño” mientras este critica que le encasillen y pide que respeten su identidad: el de una persona no binaria, de género fluido. El estudiante de Diseño explica que su orientación, homosexual, no tiene que ver con su identidad de género. Él nació con pene, pero se siente a la vez mujer y hombre. Simplemente dice que fluye entre ambos. “Las etiquetas están anticuadas y nos limitan. ¿Por qué tiene que haber cosas femeninas como los vestidos rosas y otras masculinas como el fútbol?”, pregunta con hastío.

Uno de cada cuatro jóvenes en España no se identifica al 100% ni con la categoría de femenino ni con la de masculino, según el informe 'Juventud en España 2020', una radiografía social de los menores de 30 años elaborada por el Instituto Injuve. Álex lamenta que el anteproyecto de ley trans que aprobó el Ejecutivo no incluya el reconocimiento legal de las personas no binarias, una posibilidad que contemplaba el primer borrador pero que fue descartada. Los colectivos pedirán su inclusión durante la tramitación legislativa, con la posibilidad de dejar en blanco la casilla del sexo en el DNI o incluyendo un tercer apartado.

Este vallisoletano asegura que los jóvenes tienen una mentalidad más abierta que sus mayores gracias a las redes sociales: “Sirven para conocer gente parecida a ti y sentirte acompañado”. El estudio de Injuve demuestra que internet (46%) es el principal canal de información para ellos. Su padre, de 58 años, señala que en su época no se hablaba de esto y que la cultura es clave. Juntos ven programas de drag queens, como años antes veían películas de princesas Disney. La brecha generacional existe, reconocen, pero aprenden el uno del otro a diario. Román se siente afortunado: “Muchos padres siguen sin aceptarlo”.

Estas son las historias de otras personas no binarias y de género fluido.

Lilo Szewc conoce de cerca el rechazo. Acaba de cumplir 22 años y se define como transgénero y no binaria. Es trans, explica, pero no quiere transicionar —es decir, someterse a una operación de cambio de sexo—. Ella no se ve reflejada en el género que le asignaron, pero tampoco se identifica totalmente con uno concreto: “Todos tenemos una parte masculina y femenina, pero no nos educan para planteárnoslo”. El presidente de No Binaries España, Darko Decimavilla, explica que ser trans no es hacer una transición: “Esa es una posibilidad pero no una obligación. A partir de ahí, puedes ser mujer trans, hombre trans o persona no binaria trans”. Lilo concuerda: “No existe una única manera de ser trans”.

Esta joven residente en Barcelona no recuerda cuándo tomó conciencia de su identidad, pero cuenta que de pequeña ya le molestaba no poder ir sin camiseta, como su hermano: “No quería que me crecieran los pechos, los odiaba”. También recuerda la primera denuncia que le puso a su padre por agredirla. Tenía 18 años y aguantaba palizas y comentarios discriminatorios constantes. Su madre se limitaba a gritarle y suplicarle que no contara esas “rarezas que sentía”. La justicia absolvió a su progenitor porque no vio maltrato, simplemente rencillas familiares.

Lilo habla de su familia con la voz entrecortada y llora cuando relata la decisión que tomó el año pasado: “Me fui de casa por miedo a que mi padre me matara”. Ahora vive sola y es trabajadora sexual. Tiene estrés postraumático y no suele salir: “La calle es un campo de guerra, sufro acoso por mi aspecto de mujer”. Apenas tiene contacto con sus padres: “Nunca me aceptarán como soy”. Lilo insiste en la importancia del arte y la ropa como medio de expresión: “Vestir y moverse como uno quiere es un acto político”. Lucas Platero, activista LGTBI e investigador del departamento de Psicología Social de la Universidad Autónoma de Barcelona, señala el adultocentrismo de muchos padres que les impide escuchar a sus hijos: “Faltan información y pedagogía, pero sobre todo actitudes abiertas para escuchar ideas que confrontan lo tradicional”. Lilo agradece la ayuda de una tutora en su instituto que habló con el claustro para exponer su situación: “Que te escuchen es el primer paso, especialmente en el colegio”.

Carlos Martínez y Quique Suárez, de 23 y 20 años respectivamente, solo se llaman así en el DNI. Para lo demás, son Noa y Joy, una pareja no binaria que vive con miedo a que les agredan o insulten por ser como son. “Algo tan sencillo como besarse atrae miradas y comentarios despectivos”, señalan. Sus padres no saben nada de su identidad. “El problema no es la diferencia de edad, sino la falta de pedagogía”, desliza Noa, que considera que no habrá igualdad hasta que toda la comunidad educativa incluya “temas de género y sexualidad” en el programa. “Las luchas sociales se ganan en la calle y luego en el Parlamento”, concluyen.

Noa se dio cuenta de su identidad al acudir a charlas sobre el tema: “Los raros no somos nosotros por preguntarnos quiénes somos, lo extraño es que la mayoría de la sociedad nunca se lo plantee”. La psicóloga y sexóloga Ana Lombardía achaca la intolerancia social a la falta de pedagogía. “La orientación sexual es independiente de la identidad de género. Es importante diferenciar la orientación, el género y el sexo, y las formas en las que las tres variables se pueden combinar en una misma persona”. Lombardía insiste en que estos términos siguen siendo “difusos” en los medios de comunicación, en lo educativo, sanitario y legislativo.

Andrea López no se atrevía a presentarse como Alec López, persona no binaria, bisexual y poliamorosa, en su pueblo de Zamora, Villalpando (1.400 habitantes). Es poliamorosa, explica, porque mantiene relaciones no monógamas con varias personas a la vez: “Esto era impensable en la generación de mis padres”. Ella vivió hasta los 18 años en “la burbuja cuadriculada” del pueblo “tragándose” las dudas sobre su identidad, hasta que se mudó a Salamanca a estudiar Ciencias Políticas. “La primera vez que vi a dos homosexuales besándose fue en la ciudad, la vida real no es lo que yo veía en el pueblo”, asegura. Alec siempre ha vestido “distinto” a los demás y se sentía una rémora. “Somos más complejos de lo que socialmente nos hacen creer”, defiende, y pone el ejemplo de amigos pangénero. El término alude a personas que pueden sentirse de todos los géneros. Estas personas no pasan de una identidad de género a otra, como en el caso del género fluido, sino que se identifican con distintas identidades de forma simultánea y fija.

Alec prefiere no contarle a sus padres cómo se siente: “No es por miedo, es más por pereza. Tendría que dedicar mucho tiempo para que lo entendieran. No tengo esa energía”. La joven cree que el lenguaje inclusivo ayuda a normalizar y, aunque confiesa que no le da especial importancia a los pronombres, reconoce su trascendencia. “Agradezco que la ministra Irene Montero los use porque visibiliza la diversidad”. Y concluye: “Vivir implica deconstruirse”.

Azucena Juez ya intuía algo antes de que su hija, Alia Ramos, de 22 años, le confesara que se identificaba como no binaria y lesbiana. Juez, de 52, aún se refiere a la joven como “ella”, aunque Ramos utiliza pronombres con el morfema e ('elles', 'nosotres'...). Es comprensiva con su madre: “La brecha generacional existe, pero no es excusa para no intentar comprender los nuevos tiempos”.

Alia destaca que el feminismo le ayudó a cuestionarse y reivindicar la diversidad de géneros y que considera clave tener referentes, así como informarse y expresarse en redes sociales, de las que es muy asidua. A su madre se le escapa una risa nerviosa cuando reconoce que comenzó a sospechar al leerla en Twitter: “Mi hija es más radical que yo, me cuesta adaptarme a este mundo tecnológico”. Alia, estudiante de Derecho en Madrid, señala que la universidad le abrió un mundo nuevo. Y pregunta con rabia: “¿Por qué tenemos que esperar a los 18, y a veces más, para empezar a vivir libremente nuestra sexualidad e identidad?”.

lunes, 19 de noviembre de 2018

#hemeroteca #generoneutro | Neutralidad sexual: padres que educan sin género

Imagen: El País / Orgullo LGTBI en Roma, 2016
Neutralidad sexual: padres que educan sin género.
Mientras unos expertos aseguran que esta educación es la forma más respetuosa de criar, otros consideran que el modelo produce demasiada confusión.
Ana Camarero | El País, 2018-11-19
https://elpais.com/elpais/2018/11/19/mamas_papas/1542615176_531057.html

Educar en género neutro parece que se ha instalado en algunos hogares. Entre otros famosos, la cantante Pink lo aplica con sus hijos puesto que no quiere que crezcan “definidos bajo un género”. El motivo por el que algunas familias han decidido educar en el tercer sexo, como también se conoce a esta forma de plantear la educación, es alejarse de los estereotipos que todavía perviven en nuestra sociedad y de este modo no hacer distinción entre niño y niña. Una idea a la que recientemente se ha apuntado la cantante Celine Dion, quien ha creado una moda infantil titulada ‘Celilinununu’, de género neutro y de uso indistinto. Sin embargo, mientras unos expertos aseguran que esta educación de neutralidad sexual es la forma más respetuosa de educar, otros consideran que el modelo produce demasiada confusión. Estados Unidos, Canadá y Suecia son pioneros en defender el derecho de los padres a no tener que criar a los niños en un sexo u otro, y dejarles que sean ellos quienes elijan, cuando estén preparados, con el que se sienten más identificados. Países a los que se han sumado este año Holanda y Alemania.

En España, el pasado mes de febrero, el grupo parlamentario Unidos Podemos-En Comù Podem-En Marea planteó en su proposición de Ley integral de transexualidad, registrada en el Congreso, que a partir de los 16 años las personas cuyo género no coincida con el sexo que figura en el Registro Civil puedan modificarlo sobre la base de estas tres opciones: “masculino”, “femenino” y “no binario”. Según explica en su iniciativa parlamentaria, las personas 'no binarias' son aquellas cuya identidad sexual, de género y/o expresión de género "se ubica fuera de los conceptos de hombre, mujer, masculino y femenino, o fluctúa entre ellos". Además, sostiene que estas personas pueden o no emplear un género gramatical neutro; someterse o no a procedimientos médicos; tener o no una apariencia andrógina, y pueden usar o no otros términos específicos para describir su identidad de género, como “variantes de género”, “género neutro”, “otro”, “ninguno” o “fluido”.

La utilización del género neutro como nueva corriente de educación también se ha colado en las disquisiciones que sobre la lengua hace la propia Real Academia Española (RAE). Y lo ha hecho después de que se presentase, a través de la plataforma Change, una petición en la que se instaba a la institución a que estudiase la posible aprobación del pronombre neutro “elle” en nuestra gramática española. La propuesta planteada desde esta plataforma considera que el uso de los pronombres “el” y ella” son una muestra clara del sexismo en nuestra sociedad. Sobre este tema, la RAE apunta que «el uso de la letra «e» como marca de género inclusivo es ajeno al sistema morfológico del español, además de ser innecesario, pues el masculino gramatical funciona como término inclusivo en referencia a colectivos mixtos, o en contextos genéricos o inespecíficos».

Margarita Robles, psicóloga en Álava Reyes, explica que el respeto hacia la forma en que cada familia quiera educar a sus hij@s debe ser una máxima y asegura que, “en terapia, si la familia no percibe este respeto hacia sus valores, aunque podamos opinar de manera diferente, desde el punto de vista psicológico, es imposible el "enganche". En España parece muy complicado a priori educar de esta manera, ya que apenas se habla de sexualidad en general”. Sin embargo, Robles apunta que “lo cierto es que supone una forma mucho más respetuosa de educar, porque es el ritmo y desarrollo evolutivo de cada persona el que va marcando el paso, y no la familia o la sociedad la que decide, y así se da al menor la opción de descubrir un aspecto de sí mismo/a que será central en su vida”.

Pero, ¿hasta cuándo se puede mantener la educación en género neutro? Según Margarita Robles, “la fisionomía y la genitalidad no tienen necesariamente que definir que la persona se vaya a sentir niño o niña. Identidad de género y fisiología no son lo mismo, no hay una relación causa-efecto. Pene: chico y punto, es una visión muy parcializada y simplista de la compleja realidad humana”. Y afirma que la mayoría de los niñ@s terminan la escuela infantil y empiezan el colegio sintiendo si son chicos o chicas, “así que la espera no es larga”.

Para entender mejor la conveniencia de educar en género neutro, Margarita Robles sostiene que la "orientación sexual", es decir, si me atraen los hombres o las mujeres, no tiene que venir determinada por si me siento hombre o mujer. Identidad de género (me siento chico o chica) y orientación sexual (me gustan y atraen los chicos o las chicas) son conceptos lógicamente relacionados, pero no supeditados uno al otro. Por ello, mantiene que “educar en género neutro, puede ser positivo en cualquier caso, por el respeto al proceso evolutivo del niñ@, y no tiene nada que ver con la orientación sexual que se irá desarrollando y consolidará más tarde, en la adolescencia”

Por su parte, la psicóloga del Instituto Europeo de Fertilidad (IEF) y coordinadora del grupo de Psicología de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), María Brichette Uncal, opina que, “teniendo en cuenta que existen roles de género tradicionales que están genéticamente predeterminados, deberíamos educar en la igualdad en cuanto a roles, oportunidades, elecciones... pero respetando las diferencias en cuanto a género”. Brichette Uncal explica que “todo ser humano tiene una parte “masculina” y otra “femenina”, y que esta diferencia se haya explotado en beneficio de otros intereses sin tener en cuenta el desarrollo sano de la persona, no debería ser el punto de partida para erradicar el problema”.

Con relación a si se puede educar a un niño/a bajo un género neutro evitando referirse al género, Brichette Uncal manifiesta que todo niño crece imitando modelos, figuras de referencia que a su vez ejercen roles. “Estos modelos poseen un género masculino o femenino; el no reconocer el género en el propio niño, le puede crear confusión al no saber con quién debe identificarse”. Además, Brichette Uncal comenta que los estereotipos de género se pueden combatir centrándonos en su contenido y desligarlo del género mediante la elección y, por ello, “es labor de los progenitores inculcar la libertad de elección, la transmisión de valores y el respeto. El niño decide según su idiosincrasia, “condicionada” obviamente por su género; pero reitero que el género en sí no implica una desigualdad, sino algo fundamental y necesario para el desarrollo sano de la persona”.