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viernes, 15 de junio de 2018

#hemeroteca #lenguaje | Las razones por las que es válido usar "fiscala" cuando una mujer está al frente de la Fiscalía General del Estado

Imagen: El Diario / María José Segarra
Las razones por las que es válido usar "fiscala" cuando una mujer está al frente de la Fiscalía General del Estado.
Referirse como "fiscala" a la nueva responsable del ministerio público, María José Segarra, es correcto según la RAE y la Fundeu.
El Rastreador | El Diario, 2018-06-15
https://www.eldiario.es/rastreador/Fiscala-termino-valido-paises-America_6_782581754.html

Hablar de "la fiscala general del Estado" y no de "la fiscal general del Estado" es completamente válido. La polémica en torno a esta denominación ha regresado tras el nombramiento de María José Segarra para liderar la Fiscalía. Pero tanto la RAE como la Fundeu lo aceptan. Y destacan que este término empleado para referirse a una responsable mujer del ministerio público es utilizado en varios países de América.

Según explica Fundeu, "fiscal" es un sustantivo común al género. Pero "fiscala" también es válido por ese uso en otros países latinoamericanos, como Chile o Nicaragua. Lo que no varía es el adjetivo que completa el cargo, por lo que "general" se mantendría así. No ocurriría lo mismo si el sintagma estuviese formado por dos sustantivos, con el ejemplo de "capitana generala".

La Academia de la Lengua y la Fundeu atajaron así las discrepancias sobre el uso de este término hace más de tres cuatro años, cuando Consuelo Madrigal accedió al cargo que ahora ostentará Segarra. Un ejemplo de lenguaje inclusivo que no han trasladado al Consejo de Ministras, fórmula para referirse al gabinete de Pedro Sánchez que no consideran válida.

viernes, 9 de febrero de 2018

#hemeroteca #lenguaje | La alternativa a "portavoza" que ya existe en español y puede utilizar Irene Montero

Imagen: Cadena SER / Irene Montero
La alternativa a "portavoza" que ya existe en español y puede utilizar Irene Montero.
Desde la Fundéu recomiendan vocera, muy utilizada en Latinoamérica y con un significado similar.
Maika Ávila | Cadena SER, 2018-02-09
http://cadenaser.com/ser/2018/02/09/sociedad/1518171914_218581.html

Reivindicación feminista y ejemplo de lenguaje inclusivo. Fueron las razones que le llevaron el martes a la portavoz de Unidos Podemos en el Congreso, Irene Montero, a utilizar la palabra portavoza. El portavoz de Cultura del PP y doctor en Filología Latina, Emilio del Río, considera que usarlo denota una "profunda incultura". Otra portavoz, la adjunta del PSOE en el Congreso, Adriana Lastra, lo defiende: "tampoco me pareció mal la expresión miembros y miembras", usada en 2008 por la entonces ministra socialista de Igualdad, Bibiana Aído. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha dicho esta mañana que le suena raro y que él no la usa, pero que le parece muy positivo que ejemplos como ese sirvan para visibilizar que "hay cosas que deben cambiar".

La RAE rechaza hacer declaraciones. Se limita a recordar la norma a través de Twitter y remite al informe de Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer, de Ignacio del Bosque, que fue aprobado por los académicos en 2012.

La Fundéu va más allá. El lingüista Javier Bezos da alguna idea a Irene Montero. Le propone para la próxima vez utilizar vocera, "una palabra perfectamente formada en español que además ya utilizan millones de hablantes". La usan fundamentalmente en Latinoamérica, pero nada impide hacerlo en España. "Si de lo que se trataba era de visibilizar a las mujeres, en lugar de portavoz y ‘portavoza’, creando una forma que es de muy poco uso, bien podría haber recurrido a vocero y vocera. Se puede dar visibilidad a las mujeres de muchas formas de muchas maneras. Hay que buscar los recursos y no ir por la vía fácil, sino aplicarlos con tiento y criterio".

"Hay que esperar un tiempo y ver cómo evoluciona la lengua"
Javier Bezos explica que la palabra ‘portavoza’ tiene dos partes: portavoz es el que lleva la voz, el que la porta; y voz es una palabra que se refiere a una cosa y por tanto no tiene flexión de género. "Por eso, lo asentado es que sea común en cuanto al género", explica. Si los hablantes acabamos perdiendo esta percepción, bien podría ocurrir que se acabara formando ‘portavoza’, "igual que ya tenemos jueza o andaluza". Algo que, de momento, no ha ocurrido. "Hay que esperar un tiempo y ver cómo evoluciona la lengua".

La palabra ‘miembra’ ya ha sufrido una evolución desde que la exministra de Igualdad, Bibiana Aído, la utilizara públicamente en 2008. El periodista y escritor Isaías Lafuente es partidario de avanzar hacia un lenguaje inclusivo, pero con sentido común y sin perder "la eficacia del lenguaje". Está convencido que si a un hijo se le pregunta: Si tu padre es miembro de la Asociación de padres y madres, ¿tu madre qué es?, responderá ‘miembra’. "La razón es que ahí hay un femenino posible que aún no hemos utilizado y que se puede ir implantando, pero no es el caso de portavoz, que es una palabra compuesta y la marca de género está en el porta y no en voz. El verbo portar no tiene género. ¿Se puede feminizar? Sí, pero no tiene sentido, no es necesario".

"Enarbolar la bandera de una rareza como ‘portavoza’ no hace un gran favor a la causa"
Lafuente opina que hay otras reivindicaciones que hacer a la RAE como ‘cancillera’ con la acepción de jefa de Gobierno. En la actualidad, su significado se limita a tubería de desagüe. "Hay mucho trabajo que hacer para feminizar el lenguaje y enarbolar la bandera de una rareza como ‘portavoza’ no hace un gran favor a la causa".

Bezos recuerda que en 2005 el Diccionario panhispánico de dudas aceptó incluir 'la miembro'. Hasta entonces solo era válido decir 'el miembro'. ¿Será aceptada la palabra ‘miembra’? Solo el tiempo y su uso lo dirá. Desde un punto de vista estrictamente morfológico no debería haber ningún problema en decir ‘miembra’ como ya se hizo con la palabra socia, recuerda Bezos. "Cualquier palabra nueva que nos llega nos choca al principio, pero con el paso del tiempo nos vamos acostumbrando a ella y conforme la vamos diciendo la asumimos con normalidad":

"Somos millones de hablantes, cada uno utilizamos la lengua como creemos que la debemos usar. No somos conscientes que con un determinado uso podemos estar empujando la lengua por una sola vía, pero de hecho, todos los estamos haciendo. Este conjunto de voluntades usando palabras, no sabemos nunca dónde va. No lo podemos saber. No existe una bola de cristal para saber si dentro de 20 años estaremos usando ‘miembra’, ‘portavoza’ u otro término", concluye Brezos. 

NOTA DE IGLU BIBLIOTEKA: Al hilo de la discusión que se ha desencadenado por el uso deliberado del término 'portavozas' por parte de Irene Montero, han aflorado diversos casos similares que en la actualidad se utilizan con absoluta normalidad e, incluso, han sido aceptados por la RAE, tales como 'jueza' o 'médica' o, incluso, 'andaluza'. También hay que destacar la creación del término 'modisto', cuando la terminación '-ista' referida a profesiones es una forma común para ambos géneros.

Y TAMBIÉN…
Modista o modisto.
Esopo | BlogoLengua, 2009-03-17

http://www.blogolengua.com/2009/03/modista-o-modisto.html
¿La médica o la médico?
Jorge Linares Angulo | Diario El Tiempo (Venezuela), 2007-05-14
Recogido por Fundéu con la misma fecha

https://www.fundeu.es/noticia/la-medica-o-la-medico-3763/

viernes, 29 de diciembre de 2017

#hemeroteca #trans | ‘Trans’, otra vez serás la palabra del año

Imagen: 20 Minutos
‘Trans’, otra vez serás la palabra del año.
Carolina Laferre | 1 de cada 10, 20 Minutos, 2017-12-19

https://blogs.20minutos.es/1-de-cada-10/2017/12/29/palabra-del-ano-fundeu/

La Fundéu acaba de elegir como palabra del año “aporofobia” reconociendo con ello una realidad preocupante que debe ser erradicada. Desde 1 de cada 10 nos congratulamos. “Trans” era otra de las palabras finalistas este año, y por eso le hemos pedido este texto a Carolina Laferre, de Trans·socialmedia – Identidades 3.0.

2017 ha vivido momentos, grandes y pequeños, que han marcado las vidas de las personas trans dentro y fuera de la comunidad LGBTI. Algunos campus universitarios han crecido en conocimiento y acercamiento al colectivo, con la proliferación de grupos, asociaciones y eventos de apoyo trans. El cine comercial aborda la temática (aunque con guiones no muy bien enfocados en algunos casos, aunque se agradece la intención) y poco a poco se va sintiendo en la calle la defensa los derechos de las personas transgénero a la vez que se están iniciando medidas en institutos de educación secundaria y hasta en lugares de trabajo, para garantizar una verdadera inclusión y diversidad, y que han adoptado normas de conducta y buena maneras, desarrollando protocolos de actuación con respecto al colectivo para abordar la discriminación homotransfóbica en el entorno escolar y laboral.

Seguimos avanzando: hemos ganado batallas legales importantes este año, culminando con la aprobación en el Congreso de los Diputados de la propuesta para la despatologización de las personas trans en España (por fin, dejamos de ser consideradas enfermas mentales) entre la angustia de unas y la esperanza de otras. Los más jóvenes defienden activamente la identidad de género en su entorno más cercano, y en las redes sociales, existimos y nos visibilizamos con más protagonismo e independencia que nunca.

Para mí, explorar mi verdadero yo se ha convertido en un acto físico de desafío en una conquista personal de años de vergüenza sobre mi identidad y mi forma de decir “esto es lo que soy, esto es lo que somos: TRANS”.

La vida es TRANS y hemos cambiado, ¡claro que sí! Y se puede cambiar… y pueden cambiar. El problema es que la gente que tiene que cambiar igual no lo hace de la misma forma que tú. Pero merece la pena intentarlo porque… merece la pena cambiar y, al contrario de lo que podía pensar hace tiempo, la gente que he conocido y a la que he llegado sin prejuicios, ha respondido positivamente y ha sido “ésta”, la satisfacción y la aceptación de los demás, lo que andaba buscando desde hace mucho tiempo atrás.

Para las personas trans, 2017 ha sido un año de victorias de alto perfil -no sin esfuerzo- y en el ejercicio de construir y comenzar a dejar huella y de demostrar, para dejar definitivamente de exigir. 2018 puede convertirse en el momento clave, nuestro tiempo, nuestro espacio y nuestro lugar… También ha habido reacciones violentas por parte de asociaciones religiosas extremistas y radicales, que nos han convertido en víctimas de campañas maliciosas y dañinas, con la culpa siempre abofeteando la palabra transgénero. Quizás con ello se haya contribuido aún más y de forma positiva a que “hayamos llegado” a ser un de las palabras de moda finalista como ‘palabra del año’ según ha publicado estos días Fundéu BBVA.

Sinceramente pienso que SER TRANS no es algo para emprender por capricho porque sea un trending topic social. No somos fenómenos. Nunca lo hemos sido. Es mucho más que un viaje emocional, físico y hasta espiritual. La transición es para cambiar significativamente tu vida y la vida de quienes te rodean. Es un camino arduo, lento y complicado, y requiere una enooooooorme capacitación personal, enooooooorme paciencia, absoluta determinación y mucha fuerza de voluntad (y algunos productos farmacéuticos, claro está).

Desnudar una vida no es algo exactamente que se cuelgue en un museo, no es algo contemporáneo, pero cuando se trata de una persona trans, parece ser que la cosa cambia. En definitiva, la palabra TRANS ha supuesto el conformarse en un año de retos cumplidos, incertidumbres que se desarraigan, la visibilidad sincera y absoluta… el sentido de la TRANSREALIDAD. Para mí ha supuesto convertirse en mi reafirmación personal a partir de mi viaje a México y Costa Rica pero, sobre todo, y lo digo en voz alta, ha sido un año de confianza y convicción y de inspiración para muchos (especialmente, nosotras). Creo, también, que para la sociedad en general.

Como va siendo habitual en mí, siempre estoy buscando nuevas formas de desafiarme a mí misma y este año no fue una excepción, en el mayor intento por superar mi zona de confort y sacudir el status quo familiar. He conocido a mucha gente que ha abrazado mi identidad de género sin complicaciones. He dejado amigos/as y buenos amigos/as al otro lado del charco que jamás hubiera pensado que iba a conocer en persona, he estado en campamentos muy “heavies”, festivales y congresos, he paseado mi voz por universidades e institutos, y gracias a ello, he ido creciendo a pasos agigantados indescriptibles dentro de un proceso de transición que sólo puedo denominar como “dulce” y feliz, hasta el momento (y espero que siga así).

Está muy claro que #VisibilizarEduca, #EducarSensibiliza y #SensibilizarHumaniza.

Yo también soy TRANS.

#hemeroteca #lenguaje #aporofobia | «Aporofobia»: la historia de una palabra nacida para cambiar la realidad

Imagen: Fundéu
«Aporofobia»: la historia de una palabra nacida para cambiar la realidad.
Javier Lascuráin (Fundéu BBVA) | Fundéu, 2017-11-29
http://www.fundeu.es/noticia/aporofobia-la-historia-de-una-palabra-nacida-para-cambiar-la-realidad/

Lo que no tiene nombre no existe. Por eso es necesario buscar palabras que nos ayuden a definir realidades sociales innegables y cotidianas como el miedo, el rechazo o la aversión a los pobres.

Solo así, dando nombre a esa realidad, podremos hacerla presente en el debate social, conocer sus causas, enfrentarnos a ella, buscar soluciones…

Eso es lo que pensó la filósofa española Adela Cortina cuando en 1995 preparaba una columna para ‘ABC Cultural’ en la que denunciaba que, bajo muchas de las actitudes racistas y xenófobas que vemos cada día a nuestro alrededor, late una fobia distinta: la que nos producen los pobres, aquellos que en esta sociedad del intercambio, del dar y recibir, no parecen tener nada que ofrecernos.

Como ella misma explica en su libro ‘Aporofobia, el rechazo al pobre’ (Paidós, 2017), «no repugnan los orientales capaces de comprar equipos de fútbol o de traer lo que en algún tiempo se llamaban “petrodólares”, ni los futbolistas de cualquier etnia o raza, que cobran cantidades millonarias pero son decisivos a la hora de ganar competiciones».

«Por el contrario —explica Cortina—, lo cierto es que las puertas se cierran ante los refugiados políticos, ante los inmigrantes pobres, que no tienen que perder más que sus cadenas. […] Las puertas de la conciencia se cierran ante los mendigos sin hogar, condenados mundialmente a la invisibilidad».

«El problema no es entonces de raza, de etnia ni tampoco de extranjería. El problema es de pobreza», concluye.

La existencia de esa «lacra sin nombre» llevó a la catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia a rebuscar en sus diccionarios escolares de griego hasta encontrar el término ‘áporos’ (‘pobre’, ‘sin recursos’) y construir, a partir de él, el neologismo ‘aporofobia’.

Volvió a emplearlo en otros artículos y conferencias, en libros de texto… y pronto la palabra fue ganando terreno entre las organizaciones sociales y los defensores de las personas sin recursos. Por fin había un término capaz de señalar una realidad lacerante, de hacerla visible.

En la Fundación del Español Urgente le dedicamos una de nuestras recomendaciones diarias sobre el buen uso del idioma, en la que explicábamos su significado, su utilidad y su formación válida.

Varias personas y colectivos pidieron, siguiendo una propuesta de la propia Cortina publicada en el año 2000 en ‘El País’, la incorporación de esa voz al ‘Diccionario de la Lengua Española’, que se ha producido finalmente hace unas semanas.

El término llegó incluso a las instituciones: el Senado español aprobó el pasado mes de septiembre una moción en la que pide la inclusión de la aporofobia como circunstancia agravante en el Código Penal.

Todo ello hizo que esa voz fuera desde el primer momento una de las candidatas del equipo de la Fundéu BBVA para ser palabra del año 2017.

Como en ocasiones anteriores, tratamos de poner en la balanza el interés lingüístico del término y su presencia y utilidad desde el punto de vista informativo.

En el primer aspecto, ‘aporofobia’ es el sueño de todo estudioso del idioma: una voz con autor conocido y fecha de nacimiento, una ‘rara avis’ en el análisis del origen de las palabras.

En el ámbito informativo parecía en cambio evidente que otras de las candidatas han tenido mayor proyección y presencia en los medios (‘bitcóin’, ‘turismofobia’, ‘superbacteria’…).

Sin embargo, no es tan seguro que la aporofobia como concepto, las actitudes personales, políticas y sociales de rechazo al pobre no estén marcando cada vez más el devenir del mundo.

Poner esa realidad sobre la mesa, ayudar a que las palabras nos permitan entender y mejorar nuestro entorno es igualmente un buen objetivo para este galardón con el que cada doce meses pretendemos reflexionar sobre las palabras y el mundo que con ellas construimos.

Ver también 'aporofobia', palabra del año 2017 para la Fundéu BBVA y la noticia Adela Cortina: «Era necesario poner nombre a un fenómeno que existe y es corrosivo».

#hemeroteca #lenguaje #aporofobia | “Aporofobia”, palabra del año para la Fundéu BBVA

Imagen: El País
“Aporofobia”, palabra del año para la Fundéu BBVA.
El neologismo da nombre al miedo a los pobres y fue acuñado por la filósofa Adela Cortina.
Ferran Bono | El País, 2017-12-29
https://elpais.com/cultura/2017/12/29/actualidad/1514541360_496844.html

"Aporofobia", el neologismo que da nombre al miedo, rechazo o aversión a los pobres, ha sido elegida palabra del año 2017 por la Fundación del Español Urgente, promovida por la Agencia Efe y BBVA.

Tras elegir "escrache" en 2013,"selfi" en 2014,"refugiado" en 2015 y "populismo" en 2016, el equipo de la Fundación ha optado en esta ocasión por "aporofobia", un término relativamente novedoso que alude, sin embargo, a una realidad social arraigada y muy antigua.

La voz "aporofobia" ha sido acuñada por la filósofa española Adela Cortina en varios artículos de prensa y en libros en los que llama la atención sobre el hecho de que solemos llamar "xenofobia" o "racismo" al rechazo a inmigrantes o refugiados, cuando en realidad esa aversión no se produce por su condición de extranjeros, sino porque son pobres.

"Pues qué voy a sentir, alegría, claro, aunque su significado no tiene nada que ver con la alegría sino con un fenómeno negativo", ha comentado esta mañana Cortina desde su casa en Valencia, al enterarse por este periódico de la elección de su neologismo. "Pero me parece oportuno que se ponga sobre el tapete que este fenómeno existe, dándole un nombre. Me llama la atención cuando se dice que hay que darle un nombre a las tormentas, por ejemplo, o a los ciclones, porque la gente se previene así frente a ellos. Pues el rechazo al pobre, el relegarlo socialmente, también hay que prevenirlo así, porque es lo más contrario a la dignidad de las personas y es un desafío contra la democracia. No puede ser que una parte de la población desprecie a otra y los considere inferiores", explica por teléfono la catedrática de Ética de la Universitat de València.

El término se le ocurrió hace unos 20 años. "Lo incluía en alguna columna de periódicos, cuando se hablaba de los problemas en el Mediterráneo, que eran de xenofobia hasta cierto punto, porque el turismo es la principal riqueza de España y cuando se trata de estos extranjeros, no hay xenofobia, hay hospitalidad. Sin embargo, cuando vienen refugiados, inmigrantes, sí que se produce ese rechazo, o con los propios gitanos más pobres y excluidos, a pesar de que son más antiguos que muchos payos en España", añade.

De modo que Cotina buscó en un diccionario de griego y junto los dos términos; áporos (el que no tiene recursos) y fobia. Y en un artículo del año 2000, publicado en El País, la colaboradora de este diario invitaba a la RAE a que lo incluyera en su diccionario, Precisamente, la nueva versión digital del DRAE, que se presentó la pasada semana, ha incorporado aporofobia. "El término ha ido ganado terreno: muchas organizaciones solidarias que organizan jornadas lo emplean y en el Observatorio del Ministerio del Interior, que analiza los casos de xenofobia, homofobia y otros también lo ha incluido", señala la experta en ética. El término también ha sido bien acogido entre estudiantes de Máster y Postgrado y recientemente en una charla en el Instituto Cervantes de Nueva York. "Allí, lo han traducido como aporophobia", apunta.

Esta es la quinta ocasión en la que la Fundéu BBVA da a conocer su palabra del año, escogida entre aquellos términos que han estado presentes en mayor o menor medida en la actualidad informativa durante los últimos meses y tienen, además, interés desde el punto de vista lingüístico.

Antes de la elección definitiva la Fundación, dio a conocer una lista con doce candidatas que deben cumplir varios requisitos. Por un lado, que sean términos que hayan estado, en mayor o menor medida, presentes en el debate social y en los medios de comunicación. Por otro, que, por su formación, significado o dudas de uso, ofrezcan interés desde el punto de vista lingüístico y hayan sido, por tanto, objeto a lo largo del año de alguna de las recomendaciones de uso del idioma que publica diariamente la Fundéu BBVA. Finalmente, se intenta que las elegidas sean de uso general en todo el ámbito hispanohablante y no solo en algunas zonas concretas.

Con esos criterios, el equipo de la Fundación eligió este año, además de aporofobia, aprendibilidad, bitcóin, destripe, machoexplicación, noticias falsas, odiador, soñadores, superbacteria, trans, turismofobia y uberización.

#hemeroteca #lenguaje #aporofobia | Aporofobia, la palabra del año

Imagen: El Mundo / 'Aporofobia', palabra del 2017 para Fundéu
Aporofobia, la palabra del año.
El término, que define el rechazo, miedo o aversión a los pobres y fue acuñado por Adela Cortina, ha sido admitida por la RAE y se ha convertido en la palabra del año para la Fundéu.
El Cultural, El Mundo, 2017-12-29
http://www.elcultural.com/noticias/letras/Aporofobia-la-palabra-del-ano/11607

El término aporofobia fue acuñado por la filósofa española Adela Cortina hace 22 años por analogía con xenofobia y compuesto de manera canónica a partir del griego –‘á-poros’ significa 'sin recursos' o 'pobre', y fobos, 'miedo'-. Surgió de la necesidad de resaltar la situación de pobreza como motivo preponderante de la exclusión de los extranjeros. Su creadora lo empleó por primera vez para titular una columna en ABC, y posteriormente en el diario El País en el año 2000, momento en que se planteó la posible aceptación por parte de la RAE. Además del Manual de español urgente de Fundéu, una de las primeras fuentes en recoger este nuevo concepto fue Wikipedia. Finalmente fue incorporada este año al Diccionario de la lengua española de la RAE en su última revisión. Adela Cortina desarrolló el concepto de manera más amplia en un libro titulado ‘Aporofobia, el rechazo al pobre’, en el que trata la predisposición de los seres humanos a este rechazo y propone soluciones, además de definir y contextualizar el término.

Para Cortina esta elección supone "marcarse un tanto" al tratarse de una palabra "de creación española" sin equivalentes en otras lenguas. La filósofa presentó este mes la palabra en el Instituto Cervantes de Nueva York en una conferencia titulada ‘Aporophobia, adaptación del término al inglés’. "La tendencia a la aporofobia es universal, y esta expresión debería saltar del español a otros idiomas", señala.

La aporofobia ha estado presente en todas las grandes noticias políticas del continente europeo, "con el auge de los populismos, desde Marine LePen en Francia, los casos de Holanda o Austria, hasta la actitud del gobierno de Angela Merkel ante la crisis de refugiados", apunta Cortina.

Aporofobia ha sido seleccionada de entre una lista de 12 términos, elegidos siguiendo unos criterios de interés "tanto desde el punto de vista lingüístico como desde el informativo", tal como explica Javier Lascuráin, coordinador general de Fundéu. Este interés informativo "no quiere decir que la elegida sea la palabra que haya sido más usada en los medios de comunicación, sino que sirve para poner sobre la mesa la realidad que describe", matiza Lascuráin. Las candidatas de este año confirman que más que los medios de comunicación, son las redes sociales las que marcan el uso, para después incorporarse paulatinamente a los medios generalistas.

Entre estas 12 propuestas Fundéu ha incluido neologismos como turismofobia -aversión o rechazo al turismo- o uberización -en referencia al auge de las plataformas de economía colaborativa como Uber- y adaptaciones de voces inglesas como aprendibilidad (‘learnability’), noticias falsas (‘fake news’), machoexplicación (‘mansplaining’), destripe (‘spoiler’), bitcóin, odiador (‘hater’) y soñadores (‘dreamers’). Completaban la lista superbacteria -sin tilde ni guion o espacio- y trans, como acortamiento de los adjetivos transexual y transgénero.

Aporofobia se ha impuesto por tener "fecha de creación y autor conocidos, pero también por su fuerte significado social", apunta Lascuráin. "Quizá no sea la palabra más oída de entre las candidatas, pero las actitudes de aporofobia sí han estado presentes en muchas noticias del año, en los muros que se levantan, en las migraciones forzadas. Detrás de ello, además de xenofobia, hay mucho de aporofobia". Su elección como palabra del año "ha ayudado a ponerle nombre a una realidad que nadie había bautizado".

Adela Cortina ha calificado esta labor de Fundéu de activismo lingüístico. "Ahora que ya tenemos el término, supone un primer paso para desactivar estas actitudes".

Y TAMBIÉN…
'Aporofobia': por qué odiamos a los pobres.

La filósofa Adela Cortina diagnostica el nuevo mal de nuestra época: el odio a los pobres. Es la 'aporofobia'.
Pedro Simón | Papel, El Mundo, 2017-07-25
http://www.elmundo.es/papel/historias/2017/07/25/5975b27746163f4d658b4593.html

miércoles, 8 de noviembre de 2017

#hemeroteca #lenguaje | ‘Matrimonio igualitario’ y ‘matrimonio homosexual’, significado

Imagen: Fundeu
‘Matrimonio igualitario’ y ‘matrimonio homosexual’, significado.
Fundeu, 2017-11-08

[Artículo eliminado de la web de Fundéu: recomendación posteriormente retirada.]

‘Matrimonio homosexual’ es una expresión más precisa que ‘matrimonio igualitario’ para referirse a los enlaces entre personas del mismo sexo.

En los medios de comunicación es frecuente encontrar frases como «Entra en vigor la ley que permite el matrimonio igualitario en Alemania», «El matrimonio igualitario podría llegar pronto a Querétaro» o «El matrimonio igualitario suma adeptos en el piñerismo».

De acuerdo con el Diccionario académico, ‘igualitario’ significa ‘que entraña igualdad o tiende a ella’ y ‘que propugna la igualdad social’. De estas definiciones no se desprende que esa igualdad esté por fuerza relacionada con el sexo de los contrayentes.

De hecho, la expresión ‘matrimonio igualitario’ también puede aludir —y, de hecho, así se ha venido usando— a un matrimonio entre personas de distinta clase social o a aquel en el que los dos cónyuges gozan de los mismos derechos.

Por tanto, con el fin de evitar ambigüedades, en las frases anteriores habría sido más preciso optar por ‘matrimonio homosexual’ o ‘matrimonio entre personas del mismo sexo’.


matrimonio igualitario / homosexual
Fundéu, 2017-11-15

http://www.fundeu.es/consulta/matrimonio-igualitario-homosexual/
matrimonio igualitario / homosexual
He leído su recomendación del día 8 de noviembre del 2017 en la que aseguran que «’matrimonio homosexual’ es una expresión más precisa que ‘matrimonio igualitario’ para referirse a los enlaces entre personas del mismo sexo», y estoy en absoluto desacuerdo. No creo que sea más precisa ni que haya riesgo de ambigüedad. Digan ustedes lo que digan es ‘matrimonio igualitario’ y así lo usan los colectivos que llevan años luchando por ese derecho. Si les hubieran escuchado, sabrían que ahí ‘igualitario’ no se refiere a que quienes se casan tengan el mismo género, sino a la igualdad de todos en el acceso al matrimonio.
Muchas gracias por sus comentarios. Le informamos de que hemos decidido retirar la recomendación a la que se refiere.

Tras analizar sus argumentos y los que nos han hecho llegar otras personas y colectivos, hemos entendido que la recomendación no recogía todos los elementos necesarios para establecer un criterio sobre esas expresiones.

Por tanto, siguiendo con el principio que hemos aplicado en otras ocasiones, consideramos que lo correcto es reconocer la imprecisión de la recomendación y proceder a retirarla.

Y TAMBIÉN… 
¿Matrimonio homosexual? No, matrimonio igualitario. Por qué no estamos de acuerdo con Fundéu.
Dos Manzanas, 2017-11-08

http://www.dosmanzanas.com/2017/11/matrimonio-homosexual-no-matrimonio-igualitario-por-que-no-estamos-de-acuerdo-con-fundeu.html 
La Fundéu quiere que digamos “matrimonio homosexual” y no “igualitario”.
Jordi García | Estoy bailando, 2017-11-08

viernes, 14 de abril de 2017

#hemeroteca #terminologia | Elegetebefobia

Imagen: El Mundo / Concentración contra la LGTBIfobia en Madrid, Enero 2016
Elegetebefobia
Francisco Ríos | La Voz de Galicia, 2017-04-14
http://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/04/14/elegetebefobia/0003_201704G14P14991.htm

Existen palabras para designar la aversión a los gais (‘homofobia’), a las lesbianas (‘homofobia’ y ‘lesbofobia’), a los transexuales (‘transfobia’) y a los bisexuales (‘bifobia’), aunque solo ‘homofobia’ aparece en el Diccionario. Y ha surgido el problema de hallar un sustantivo que dé nombre al rechazo a todas esas identidades y tendencias.

Hay quien lo busca a partir de una sigla en la que aparecen las iniciales de ‘lesbianas, gais, transexuales y bisexuales’, LGTB, a veces con las formas LGBT y GLBT (las variantes se multiplican cuando se añade la inicial de algún otro colectivo). El elemento compositivo que expresa rechazo es ‘-fobia’, que se une sin guion a la raíz de la palabra a la que afecta: ‘fotofobia’, ‘claustrofobia’. Lo que no está claro es cómo se escribe cuando sigue a una sigla: ¿’LGTB fobia’, ‘LGTB-fobia’ o ‘LGTBfobia’? Hay quien cree que esta última, ‘LGTBfobia’, es la grafía más adecuada, sin guion por estar el elemento compositivo en posición final.

La colocación de un elemento compositivo tras una sigla escrita con mayúsculas es inusual. No lo es que aquel aparezca en posición inicial. En este caso se enlazan con guion «para evitar -dice la Ortografía- la contigüidad de minúsculas y mayúsculas en interior de palabra: ‘mini-PC’, ‘anti-UV’, ‘anti-OTAN’». Pero no es normal una palabra con dos o más mayúsculas seguidas de minúsculas. Y un elemento compositivo cuya sílaba inicial formase una nueva sílaba con la última mayúscula complicaría el problema. ‘LGTBlogía’, por ejemplo, se leería [elegeteblogía], con lo que se pierde la noción de la sigla base, que, sin embargo, se conserva en ‘LGTB-logía’.

Existe una alternativa, el alfónimo, la palabra resultante del deletreo de la sigla, que, como cualquier otro nombre, admite elementos compositivos: ‘elegetebefobia’. El problema es su longitud y la dificultad de articularlo espontáneamente, pues exige repasar mentalmente el orden de las letras de la sigla. Si a ello se le añade que este acortamiento tiene variantes, la cuesta se empina aún más.

Posiblemente la multiplicación de formas de la sigla acabe llevándonos al empleo de un término genérico que la sustituya. Se ha propuesto, aunque sin mucho éxito, ‘arcoíris’ y el inglés ‘queer’ (raro, extraño, maricón...), que suscita bastante rechazo. También hay quien propone el neologismo ‘homotransfobia’ y quien sugiere el empleo de ‘homofobia’ con un sentido amplio, que abarque el rechazo a quienes no son heterosexuales o de lo que se denomina género binario. El tiempo dirá por qué optan los hablantes.


‘LGTBfobia’, junto y con mayúscula en las siglas.
Fundéu, 2016-06-30

http://www.fundeu.es/recomendacion/lgtbfobia-junto-y-con-mayuscula-en-las-siglas/

El término ‘LGTBfobia’, que alude al rechazo al colectivo de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales y que parte de una sigla que actúa como base léxica a la que se le añade el elemento compositivo '-fobia', está bien formado en español al igual que su forma desarrollada ‘elegetebefobia’.

De forma aislada, la aversión a cada uno de estas expresiones sexuales y a sus colectivos se denomina ‘lesbofobia’, ‘homofobia’, ‘transfobia’ y ‘bifobia’.

El hecho de que el elemento compositivo ‘-fobia’ esté en posición final hace que se escriba unido a la sigla, sin necesidad de guion o de espacio.

En algunos medios de comunicación se pueden leer informaciones como «La herramienta sindical contra la LGTB-FOBIA…» o «Una obra cuyo fin era convertirse en una herramienta para prevenir la LGTB fobia», cuando lo adecuado habría sido optar por escribir ‘LGTBfobia’: «La herramienta sindical contra la LGTBfobia…» o «Una obra cuyo fin era convertirse en una herramienta para prevenir la LGTBfobia».

Aunque la sigla ‘LGTB’ es la más frecuente en los medios para referirse de manera genérica a estos colectivos, es habitual encontrar variantes como ‘LGTBI’ (en la que la última letra es la inicial de ‘intersexuales’) o cambios de orden (‘LGBT’ o ‘GLBT’) que, como indica el ‘Diccionario gay-lésbico’ de Félix Rodríguez, se utilizan para dar mayor protagonismo a un grupo determinado.

En todos los casos, el sustantivo que alude al rechazo a esos grupos puede formarse asimismo mediante la adición de ‘-fobia’ a la sigla correspondiente: ‘GLTBfobia’, ‘LGTBIfobi’a…

Este tipo de composiciones no por ser novedosas en español son incorrectas, pese a que, como en este caso, las siglas que sirven de base léxica sean una sucesión de consonantes.