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jueves, 21 de febrero de 2019

#hemeroteca #homofobia | La comunidad LGTB en Marruecos avanza, a pesar de todo

Imagen: 20 Minutos / Abdelá Taia
La comunidad LGTB en Marruecos avanza, a pesar de todo.
Samir Bargachi Belkacem | 1 de cada 10, 20 Minutos, 2019-02-21

https://blogs.20minutos.es/1-de-cada-10/2019/02/21/la-comunidad-lgtb-en-marruecos-avanza-a-pesar-de-todo/

El jueves 31 de enero, Casa Árabe, Cabaret Voltaire y Kifkif organizamos en Madrid la presentación del último libro de Abdelá Taia, ‘El que es digno de ser amado’. Junto al autor, estuvimos Nessrin el Hachlaf, periodista, asesora jurídica de Kifkif y destacada activista de origen marroquí, Karim Hauser, coordinador de Relaciones Internacionales de Casa Árabe y servidor. Este encuentro diaspórico propició un interesante debate sobre la situación actual del colectivo LGTB en Marruecos, con testimonios que fueron personales pero también, e inevitablemente, políticos.

Abdelá Taia (Salé, 1973) hizo historia en 2006 al hacer pública su orientación sexual en una entrevista con la revista política Tel Quel, siendo el primer intelectual marroquí en hacerlo de esa forma. El contexto no era casual: dos años antes, en 2004, fueron detenidos 43 personas, 30 hombres y 10 mujeres, en Tetuán acusados de “incitar a la depravación y transgredir la moral pública”. Este hecho marcó un antes y un después en la historia de la comunidad LGTB del país; la conversación sobre la homosexualidad se trasladó de los reservados salones francófonos de Rabat a las terrazas populares de todo el país. Nunca más habrá silencio. La primera organización LGTB del país magrebí, Kifkif, nació ese mismo año.

La presentación de ‘El que es digno de ser amado’, 15 años después, fue sobre todo, una oportunidad para hacer balance. Un encuentro entre activistas que allanaron un camino, que aunque muchos quieren erosionar ya no es posible desandar. Ese cambio de narrativa alcanza hasta el gobernante PJD (democracia islámica), principal partido lgtbfóbico, así como machista, del país.

Lejos de los focos mediáticos, durante estos años ha habido una evidente victoria de la comunidad LGTB detrás de cada escándalo, agresión o intento de invisibilización. Por ejemplo, nadie imaginó que en 2019 cuatro policías se iban a sentar en el banquillo de los acusados por un delito de odio contra un travesti. Parecería contrario a la lógica en un Estado que mantiene en su código penal la criminalización de la homosexualidad. Pero ya en los Disturbios de Alcazarquivir en 2007 el gobierno emitió un duro comunicado contra las agresiones ciudadanas hacia las personas LGTB: la aplicación de esa ley solo le corresponde al Estado. Un paso más.

‘¡No soy embajador de Marruecos!’, se defendió Taia antes de profundizar en estos hechos. No es fácil destacar positividades en un sistema que nos sigue oprimiendo.

Esto mismo divide, 15 años después de su nacimiento, al activismo LGTB marroquí, atrapado entre el auge conservador y un ‘makhzen’ demasiado lento para la mayoría de nosotras. Hay quienes optan por enfrentarse a ambos y otros que creen necesario abrazarse al sistema para frenar al islamismo. Realidad práctica versus ideal ideales.

Paradójicamente, el acto en Casa Árabe fue apoyado por el Gobierno de Marruecos, que lejos de representar una mera anécdota, evidencia un cambio de rumbo de ese Marruecos que ya no existe. Nunca más.

Samir Bargachi Belkacem. Presidente de Kifkif, Migraciones y Refugio LGBTI+

domingo, 17 de febrero de 2019

#hemeroteca #homofobia | El escritor marroquí Abdelá Taia: “La homofobia es una cuestión política”

Imagen: Cuarto Poder / Abdelá Taia
El escritor marroquí Abdelá Taia: “La homofobia es una cuestión política”.
María F. Sánchez | Cuarto Poder, 2019-02-17

https://www.cuartopoder.es/cultura/2019/02/16/el-escritor-marroqui-abdela-taia-la-homofobia-es-una-cuestion-politica/

En 2006 Abdelá Taia (Salé, Marruecos, 1973) se convirtió en el primer intelectual marroquí en hacer pública su homosexualidad. El oficio de su padre, conserje en una biblioteca de Rabat, le abrió las puertas a la literatura francesa que estudiaría después. Entre París, lugar donde reside desde 1998, y Marruecos, hacia donde viaja bastante, recompone sus memorias y repasa las vértebras del mundo árabe que le gustaría cambiar. Ha escrito siete novelas y la última, ‘El que es digno de ser amado’ (Cabaret Voltaire), es una novela epistolar que tiene en el centro a Ahmed, un hombre homosexual de 40 años que vive en la capital francesa. Desde allí el protagonista escribe a su madre fallecida y a un amante francés que representa la continuación del colonialismo.

– ¿Es posible ser homosexual en Marruecos?
– La legislación sigue en contra de la comunidad LGTB+ en Marruecos. Esto debe cambiar y espero que cambie pronto. Sin embargo, desde hace quince años, el tema de la homosexualidad está encima de la mesa en los medios de comunicación. Los periodistas hablan del tema todo el tiempo, sin ser castigados por ello. Es un gran paso hacia el cambio. Ahora tenemos una nueva palabra en árabe, “milthy”, que significa “homosexual”, y es una revolución. Casi, casi toda la gente del mundo árabe está usando esta palabra.

– Usted ha contado en alguna ocasión que un amigo homosexual se suicidó cuando ambos eran adolescentes. ¿La sociedad marroquí ha cambiado desde entonces?
– La homofobia está en todas partes. La homofobia es una cuestión política, es el poder de convencer a la gente de que su identidad nacional no pueden tolerar a las personas LGTB+, que no pueden tolerar al otro, que no pueden tolerar a todos aquellos que son diferentes. La homofobia es una cuestión política, no me canso de repetirlo. Así que, por supuesto, nadie puede vivir su homosexualidad abiertamente en Marruecos. Pero, en lo más profundo, nadie puede frenar la libertad. Eso sí, tienes que esconderlo y tener cuidado.

— ‘El que es digno de ser amado’ parece tener tintes autobiográficos. El protagonista, Ahmed, escribe una carta desde París a su madre, muerta hace cinco años, para contarle su homosexualidad. ¿Es vital encontrar aceptación en la familia?
– Un escritor no necesita la aprobación de su familia para escribir. Yo soy un adulto y hago lo que quiero, hablo y asumo riesgos. Y no quiero que mi familia, mis amigos y mi pareja o amantes interfieran en eso. Ellos son libres de aceptar lo que soy o no hacerlo. También son libres incluso de odiarme. Tengo 45 años y puedo lidiar con ello… La meta en la vida no es ser amado por todo el mundo.

– ¿Está la discriminación vinculada a la religión?
– La discriminación, en todas sus formas, es política. Tratan de convencer a la gente de que su religión bendice el racismo o la homofobia, pero ese no es el problema real. El problema que enfrentan las libertades es político. Los poderosos no quieren que las personas sean libres.

– Viaja a menudo a Marruecos, donde como comenta, ser homosexual no es legal. ¿Ha tenido problemas con las autoridades?
– Voy a Marruecos muy a menudo y todos mis libros están en las librerías y las bibliotecas de allí. Esta es una de las pruebas de que se están produciendo algunos cambios en la sociedad marroquí.

– ¿Es prioritario para usted romper el silencio e impulsar más cambios en su país?
– Sí, pero no solo en mi país, también en occidente. Vivo en Francia desde 1998 y la manera en la que se trata a los inmigrantes árabes y africanos aquí y, en Europa en general, no es en absoluto positiva. Me interesa hablar sobre la comunidad LGBT+ y sobre todos los tipos de racismo que existen. También quiero abarcar estos temas con una mirada profunda. Me interesa hablar y no quedarme en ese tipo árabe “gay y bueno”, que alguna gente espera que sea.

–La colonización de Marruecos aparece como trasfondo en El que es digno de ser amado. ¿Se siguen sufriendo las consecuencias?
–Un montón de países árabes y africanos siguen sufriendo aquel pasado, siguen viendo como occidente continúa interfiriendo en su realidad política y económica. Yo escribo en francés, que es la lengua colonial, y trato de mitigarlo incorporando mi sensibilidad árabe, mi historia, y aquellas cosas que vienen de aquel mundo pobre en el que crecí… El pasado colonial es un gran problema y mi literatura tiene que lidiar con ello también.

— ¿Cuál es su relación sentimental con Francia, el país en el que vive?
— Me encanta vivir en París. Es un lugar donde puedo luchar, donde puedo hacer cosas inspiradoras y puede que incluso revolucionarias. Hay racismo contra las personas árabes y musulmanas aquí, por supuesto. Pero esta no es una razón para rendirse.

— ¿Tiene la esperanza de poder ver un gran cambio político en Marruecos?
— En 2011 vivimos la Primavera Árabe y nunca lo vamos a olvidar. En el mundo árabe sucedió algo importante, increíble. Fue un gran momento de libertad sin referencias occidentales o islamistas. Creo que aquel momento permanece en los corazones y en las mentes de la gente árabe. No tengo duda sobre ello… Y sí, tengo una gran esperanza, si no la tuviera, no escribiría libros.

— Algunos críticas apuntan a que su último libro es el mejor de su carrera literaria. ¿Cuál es el paso siguiente que le gustaría dar?
— Merci. Gracias. He escrito una nueva novela, “La vida lenta”. Sale a la luz en Francia el 7 de de marzo... Y tengo algunos otros sueños rondando por mi mente... Más libros que escribir. Y además debo encontrar el amor. Estoy trabajando en ello también.

miércoles, 6 de febrero de 2019

#hemeroteca #literatura #homosexualidad | Abdelá Taia: "Mi libro es un grito de ira contra la injusticia neocolonialista"

Imagen: El Diario / Abdelláh Taia
Abdelá Taia: "Mi libro es un grito de ira contra la injusticia neocolonialista".
El escritor marroquí que salió del armario en 2006 publica en España ‘El que es digno de ser amado’, novela que ajusta cuentas a la lógica de dominación que aún marca la relación de Francia y Marruecos. Taia, como el argelino Ludovic-Mohamed Zaheb, autor de ‘Le Coran et la chair’, es referente gay en el mundo árabe, musulmán, pero busca "que la voz homosexual no se restrinja a lo marginal, abordar con ella los grandes desafíos globales".
María Iglesias | El Diario, 2019-02-06
https://www.eldiario.es/andalucia/literatura-homosexualidad-migracion-neocolonialismo-chalecos_amarillos-pobreza_0_862664074.html

Abdelá Taia es un autor marroquí de 45 años con ocho novelas escritas en francés desde que, con 25, se instaló en París, y director de la adaptación al cine de una de ellas, ‘El Ejército de Salvación’ (2012). En vísperas de la aparición de ‘La vie lente’, el 7 de marzo, llega a España, con Cabaret Voltaire – ‘Mi Marruecos’ (2009) e ‘Infieles’ (2014)- ‘El que es digno de ser amado’, novela epistolar en cuatro cartas de orden cronológico inverso en la que el gay Ahmed, alter ego del autor, expone con rabia cómo se ha convertido en el hombre duro, cruel incluso con sus amantes, que es.

Todo un viaje, en 170 páginas a través de la historia de un niño nacido en Salé, emigrado en su juventud a París, al corazón del neocolonialismo europeo en África. Una invitación al otro lado de la etiqueta “migrante”, al corazón y mente de quienes, como Ahmed y Abdelá –Abdellah Taïa, de hecho- crecieron oyendo y hasta estudiando, en la facultad de Literatura de la Universidad Mohamed V de Rabat, los principios éticos europeos para chocar con el turismo sexual, la sumisión por la pobreza y la constatación, ya en suelo europeo, de que se ofrece asimilación desde la inferioridad. Al punto de imponerles referentes homoeróticos como Oscar Wilde que regaló un amante argelino a André Gide. Vasili Grossman dejó escrito, en ‘Vida y destino’, sobre campos nazis y gulags, que lo peor es ser torturado por ‘los nuestros’. Abdelá Taia desenmascara a tanta Europa supuestamente progresista y desprejuiciada.

P. ¿De dónde nace esta novela? ¿Es una denuncia social?

R. Yo vivo en París hace 20 años, escribo en francés y publico en la gran editorial Seuil. E incluso yo, sin querer victimizarme, sufro el racismo, latente pero creciente, contra árabes y musulmanes. Se mete a los migrantes en guetos y luego se les presenta como salvajes. Se nos estigmatiza, eso nos llena de rabia y luego se critica nuestra rabia. Mi protagonista, Ahmed, es un homosexual marroquí que, pese a alcanzar cierto bienestar y libertad en París siente que han secado su corazón. Se enfurece porque el neocolonialismo francés sigue marcando su vida, hasta la amorosa. El libro acoge mi ira y viaja a su raíz.

P. ¿Por qué el formato epistolar?

R. Mi inspiración fue el recuerdo de una señora analfabeta que, cuando tenía yo 19 años, me pidió en Correos de Rabat que le redactara una carta para el rey Hassan II. Ella quería denunciar, antes de morir, cómo el poder de su país la había hecho sufrir. Ahora yo me dirijo al poder de Francia y el mundo para exponer las injusticias que me encolerizan. No es un libro sobre lo gay como algo marginal, sino en el que la voz y punto de vista de autor y protagonista, ambos homosexuales, abordan el corazón de los grandes debates actuales.

P. Su libro o ‘Le Coran et la chair’ de Ludovic-Mohammed Zahed muestran la homosexualidad musulmana. ¿Hay una salida del armario como la del contexto cultural cristiano estos 15 años?

R. Siento afecto y respeto por Zaheb. Me emociona cómo ayuda a la comunidad LGTBI diciendo: “No tenéis que rechazar vuestra alma, el Islam, y asimilaros a lo Occidental, sino reconciliaros con lo que sois”. Pero sus libros son de una inteligente espiritualidad apacible y mis novelas transmiten cólera. Ahora bien, ambos, sí, confluimos con ese movimiento que se constata también en países árabes y musulmanes, donde surgen voces valientes que desafían al poder afirmando lo que son. Yo admiro especialmente a esos jóvenes, casi suicidas, que abren su corazón en Instagram y Youtube, a cara descubierta, sin respaldo familiar, de ONGs, de nadie, sabiendo lo que arriesgan, pensando quizá que la vida es una y hay que intentar conquistar su libertad. Héroes y heroínas, de quienes aprendo, que me inspiran.

P. Su obra traducida al inglés, italiano, alemán, castellano, catalán y vasco, ¿Cómo se recibe en Marruecos?

R. Soy muy conocido allí. Toda mi obra está disponible en francés y tres libros, ‘El día del rey’, ‘Un pays pour mourir’ y ‘Lettres à un jeune marocain’, están traducidos al árabe. Por mi origen humilde saber que están disponibles para todos a los que pueda ayudar me parece toda una revolución. En verano de 2005 presenté ‘Le Rouge du tarbouche’ en la TV marroquí y sentí el cariño de la opinión pública. Pero a los cuatro meses salí del armario en la revista TelQuel y sufrí ataques de los homófobos. Aunque lo importante es que fui hasta el final con mi verdad y la prensa salió en mi defensa.

P. ¿Cuál es relación de amor-odio con el francés?

R. Yo, aunque he escrito todos mis libros en ese idioma, no lo dominé hasta los 19 años. Los pobres hablamos nuestro dialecto árabe y el francés era la lengua de los ricos que nos querían aplastar. Así que jamás lo podré amar. Lo uso porque entendí que era un arma poderosa para intentar salir de la pobreza. Mi relación con el francés sigue siendo tan conflictiva como en la niñez. Pero el conflicto es un perfecto campo de cultivo literario.

P. ¿Se plantea escribir en árabe?

R. Lo determinante no es el idioma, sino las heridas y cómo te llevan a otro territorio. El desplazamiento hace que la verdad emerja.

P. El libro retrata a Marruecos como lugar de desesperanza y la ex metrópoli, Francia, como aún abusadora...

R. ¿Puedo objetar algo? No quisiera que se entendiera mi retrato de Marruecos como desesperanzado. Para mí expresar la cólera ya es el principio de algo. ‘El grito’ de Munch es lanzado para todos, no como desesperanza, estéril, cerrada. Sino para traer otra cosa. Lograr una reacción. Y eso es también lo que yo pretendo. Mi libro grita mi ira contra el neocolonialismo.

P. ¿El éxodo creciente de marroquíes por el Estrecho de Gibraltar, las protestas incluso en el fútbol, el Hirak reprimido con cárcel, son síntomas de un malestar marroquí que hará evolucionar el país, o el sistema lo impedirá?

R. Tras la primavera árabe de 2011 muchas conciencias han cambiado. Saben que el poder no hará lo que anhelan, que depende de ellos. Todo está interconectado: las reivindicaciones del Rif, de mujeres, homosexuales... Cuando hasta los aficionados de fútbol, en los estadios, interpelan a los ricos que poseen Marruecos, no se puede detener a 40.000 hinchas. Algunos me dicen que esos hinchas son homófobos. Si lo son es obra del sistema que mis libros denuncian. No puedo prever cuándo el despertar ciudadano logrará cambios políticos, legales, crear empleo. Pero si yo estuviera en el poder, en vez de reprimir las críticas de la calle y redes sociales, las vería como signo positivo de la evolución de Marruecos. Da buena imagen al país.

P. Su novela como los libros 'Para acabar con Eddy Bellegueule' de Édouard Louis o 'El amor del revés' de Luisgé Martín son de máxima exposición personal desde la portada. ¿Cómo vence el pudor?

R. Adoro a Édouard Louis y nuestros libros tienen en común el tema de la pobreza y cómo salir de ella, de la doble exclusión por pobre y gay, pero él aborda la literatura desde una sociología marcada por Foucault... y yo transmito la pobreza ya en lo estético, sin intelectualizar el relato. Elijo un episodio y desde ahí buceo a lo oscuro del alma, siguiendo la guía de los personajes de Dostoyevski. Hablo de la homosexualidad, lo haré siempre porque el mundo no la aceptarla bien, pero abordando el corazón de los debates sociales actuales.

P. Y su familia, ¿cómo encaja verse retratada?

R. Paso de lo que piensen. Tuve que abandonarles e irme a París con 25 años. En las familias hay tantos tabúes sobre cada miembro que paraliza y atrapa. Para hacer cualquier cosa, no sólo escribir, no hay otra elección que poner distancia. Ellos no me ayudaron a ser escritor, ni cuando no tenía qué comer, ni en el llanto y sufrimiento que afronté solo. Mi literatura es obra mía, escribir y encontrar editor. ¿Por qué justo al final del proceso habría de importarme qué opinan? Esto no me muestra simpático, lo sé. Pero soy frágil y mi fragilidad la ofrezco a la literatura, no a quienes volverían a usarla para rebajarme de nuevo.

P. Francia, tan laica y republicana, mantiene una perfecta sintonía con la monarquía teocrática marroquí. Como España. ¿Qué podrían hacer ambas, en la UE, sobre las necesidades de los marroquíes?

R. No sé si eso entra en su responsabilidad. Sí que Europa, Occidente, que tanto habla de derechos humanos, siempre mantiene lógicas de poder. A la hora de vender armas a Arabia saudí, pasa por alto sus violaciones de derechos. Así que Francia, España, la UE, Occidente lo que deberían reflexionar es ¿por qué sigue necesitando la categoría de inferiores, de migrantes llegados, qué casualidad, de las ex colonias y meterlos en guetos, calificarlos de salvajes, para demostrar que ellos son los civilizados inventores de la libertad frente a esos supuestos esclavos del poder, la religión o costumbres de sus países?

P. ¿Los chalecos amarillos, en Francia, integran reivindicaciones de franceses de 2ª-3ª generación y migrantes o encarnan un nacionalismo que dará votos reaccionarios en las Europeas de mayo?

R. Acojo el movimiento como buena noticia porque saca a la luz a gente invisibilizada por el poder político de Francia, gente que exige sus derechos a las élites. Dado que todo movimiento político es evolutivo y este acaba de nacer, más que acosarle preguntando si apoyan al movimiento LGTBI, a los migrantes, sospechando que apoyen al Frente Nacional lo que les acercaría a ellos, hay que respaldarles. Y aconsejar al poder que les atienda antes de que sea tarde.

P. En un pasaje de la novela (p. 52) Ahmed, dice “Un día te encontrarás aún más solo que hoy. Un día te verás abocado de verdad a hacer la guerra”. ¿Cree que se empuja a la violencia?

R. Se tacha de violentos a los chalecos amarillos, o a los migrantes para deslegitimarles. Pero, ¿cómo reaccionaría cualquiera a quien su vecina humilla cada día? ¿Qué hacer cuando jamás devuelve el saludo, mira con asco en el rellano? Al principio pasas. Incluso te ríes de su odio e ignorancia. Pero quizá un día falte templanza. Se humilla mucho. En los institutos se disuade a alumnos de hacer Ciencias Políticas, se les orienta a titulaciones modestas por su nombre y origen. Cuando hay reacciones violentas nadie se pregunta: “¿Qué he hecho yo para indignar a esta persona?” Incluso: “¿Por qué la rabia que lleva a votar al Frente Nacional?”. La democracia en Occidente atraviesa un impasse porque el mundo enseña que hay que exhibir músculo, gritar para hacerse escuchar, que el diálogo es vía muerta. Todos lo han entendido. A esto habrá que dar respuesta cuanto antes. Si no, claro que se puede desencadenar violencia, revuelta… revolución incluso. Eso fue la Revolución Francesa. Y, aunque no se transformaran en lo que esperábamos, también las primaveras árabes.

P. Sus reflexiones sobre el amor y “la lógica del mundo” plantean la conducta humana relación de poder: víctima y dominador. ¿La amistad de Ahmed y Lahib simboliza alguna redención?

R. A la hora de escribir me obligo a la lucidez sobre relaciones humanas. Trato de traspasar la ceguera de la vida cotidiana para decir la verdad escandalosa. Pero mi objetivo es crear emoción, belleza pese a la tragedia, belleza pese a la desesperación, belleza pese a la tristeza. Lograrlo con el idioma, con la expresión, intensa, histérica a veces, espero que poética. El libro es duro, pero con canciones, encuentros mágicos, en el metro, en la playa, la amistad de Lahib y Ahmed que es esperanza más allá de la muerte, amor más allá de la muerte.

P. Su retrato de la madre, manipuladora de toda la familia, es demoledor. ¿A qué responde?

R. A lo que hablábamos de que la vida dura enseña que, para sobrevivir, no ayuda ser amable. El padre no hace nada y ella para sacar adelante a la familia tiene que luchar. Ahmed, gay, se da cuenta de que, aunque la conducta de su madre nunca le ha gustado, es su modelo para salvar el pellejo: endurecer su corazón, incluso haciendo daño.

P. ¿Qué es más tabú en Marruecos: ser gay, ateo o republicano?

R. Ser pobre. La gente tiene vergüenza de ello y los que logran salir un poco de la pobreza ocultan siempre sus orígenes. Que quien sea gay, ateo o republicano pueda asumirse como tal una libertad clave. Pero sobre los tabúes no hay que culpar a la gente, sino al poder, a la ley. Hay que evitar estigmatizar a la sociedad árabe, musulmana, con generalizaciones estériles y falsas. Porque una cosa es lo que se declara públicamente... y otra muy distinta la verdadera vida.

sábado, 2 de febrero de 2019

#hemeroteca #homofobia | Addelá Taia: "Los clichés de occidente amplifican la represión homosexual en Marruecos"

Imagen: Cadena SER / Abdelá Taia
"Los clichés de occidente amplifican la represión homosexual en Marruecos".
La homosexualidad en Marruecos sigue siendo reprimida y penada por ley. El escritor marroquí Abdelá Taia, icono de la liberación sexual en el mundo árabe, nos ha hablado de las heridas ligadas a su opción sexual y su lucha.
Javier Bañuelos / Lucía Riera / Pablo Morán | Cadena SER, 2019-02-02
https://cadenaser.com/programa/2019/02/01/punto_de_fuga/1549043956_960688.html

Abdelá Taia, referente de la liberación sexual en el mundo árabe, asegura que la represión sexual en Marruecos sigue existiendo, pero se muestra esperanzado por los nuevos tiempos. “Decir que la situación en Marruecos es la misma que en mi infancia es mentira, porque yo crecí totalmente solo como homosexual y con un gran rechazo, pero este rechazo no era el de mi familia ni el de la sociedad, sino el del sistema, que obliga a las personas homófobas a rechazar a las personas como yo. Lo que ha cambiado desde los años 70 y 80 es que hay cada vez más homosexuales que desafían a la sociedad marroquí, el poder marroquí, se expresan libremente en Internet, en Instagram”.

Ahora las cosas han cambiado, asegura, y se nota en que hay asociaciones, hay una revista gay en Marruecos en árabe, pero a pesar de todo, Taia denuncia que “la ley marroquí sigue persiguiendo a los homosexuales y lo criminaliza, lo que empuja a la gente a esconderse y no estar totalmente libres”.

Abdelá Taia fue el primer intelectual de su país en hablar abiertamente de su homosexualidad en una entrevista en la revista Tel Quel, pero antes que él, Rachid O. fue el primer marroquí en confesarse homosexual bajo seudónimo, en un país en el que es un delito que el código penal castiga con penas de seis meses a tres años de cárcel. Taia conoce al hombre que hay detrás de ese seudónimo. Le describe como “un gran escritor” que le ayudó mucho cuando era pequeño. Él fue el pionero, “empezó algo en Francia y yo luego lo hice más abiertamente diciendo mi propio nombre”. Lo que es fundamental, destaca Taia, es que cada cual con su legitimidad literaria haya intentado ayudar a los demás, hacer mover la mentalidad y sobre todo interpelar el poder, porque finalmente la homofobia se alimenta de la visión política que tenemos sobre los ciudadanos marroquíes, ya sean homosexuales o heterosexuales, y es que la ley sigue criminalizando y por eso hay que intentar rechazar esta presión”.

Abusos sexuales en las escuelas coránicas
En la infancia es donde más se sufre la represión, y además hay casos de abusos dentro de las escuelas coránicas en Marruecos, cuenta Taia, en las que en muchas ocasiones entre los maestros se esconden pederastas que “violan a los niños cuando son muy pequeños”, igual que ocurre con los curas en occidente. Es “otro tabú que algún día se debería romper también en Marruecos y no solamente en Marruecos”, insiste, y recuerda que “los abusos contra jóvenes, niños y niñas se hace en el espacio en el que hay más confianza posible, en el espacio de la enseñanza y sobre todo en el espacio de la familia”.

Taia cree que el silencio de los casos de abuso en todo el mundo “es una cuestión de poder, porque si la Iglesia lo ha hecho en Europa es porque no quería perder su poder y tenía personas muy bien situadas en la política para cerrar los ojos, por lo tanto, no creo que esos depredadores sexuales en la Iglesia europea o internacional no se conociesen. Se sabía, pero se dejaba”, y cree que lo mismo ocurre en Marruecos.

Bajo su experiencia, de la que habla en sus obras, "todos los homosexuales pagan un precio al inicio, un precio muy fuerte, cuando son niños o adolescentes y descubren que son homosexuales, porque entienden rápidamente que el mundo no les va a acompañar, que está contra ellos y, al contrario, va a intentar detenerlos o va a violarlos, matarlos, rechazarlos o al menos hacer que no se sientan como los demás, y ese es el precio más fuerte a pagar. Una vez que eres adulto, estás bastante armado intelectualmente para poder defenderte, pero eso no significa que no reciba amenazas”.

En su caso particular tuvo que ir al exilio, pero lo más duro, asegura, fue “sentir el exilio cuando uno está al lado de su familia”. El espacio político y social les llevaba a rechazarle, aunque cree que le amaban a su manera, por lo que no tuvo otra opción que escapar, “no porque no amaba a mi familia o porque odiaba a los marroquíes, sino para salvarme de la pobreza, porque vengo de una familia muy pobre con muchas dificultades”. Fue ese deseo de salir de la pobreza lo que ocultó su búsqueda de ser un homosexual libre. “La vergüenza no es difícil abandonarla”, confiesa, pero centrarse en salir de la pobreza era algo a lo que sí podía aspirar.

La última novela de Abdelá Taia, “El que es digno de ser amado”, de la editorial Cabaret Voltaire, es una confesión desgarradora de un hijo a su madre, un alegato a la necesidad de escupir el dolor acumulado, también a la necesidad de saldar cuentas, de curarse las heridas y las secuelas de ese miedo a hacer pública la homosexualidad. Para Taia la literatura “debería ser encontrar la fuerza para vomitar esa misma violencia que ellos tienen. No son los demás los violentos, yo también puedo serlo cuando yo impongo a mi familia mi homosexualidad, yo también tenía el deseo de venganza. La literatura está ahí para volver a tomar los desafíos interiores de una sociedad y convertirlos en la forma más radical posible”. Y eso es precisamente lo que hace en su último libro, “poniendo la homosexualidad y desplazándola hacia el colonialismo francés y cómo el colonialismo sigue mandando en nuestras vidas”.

La Primavera Árabe no ha muerto
Taia se pregunta qué ocurre en la sociedad para que incluso en la tierra de los derechos y las libertades sigamos viviendo en el rechazo al otro, como está ocurriendo en Europa. Los clichés y el racismo que tiene occidente con respecto a la represión de la homosexualidad en los países árabes, critica Taia, “se ve a través del turismo sexual”. Asegura que la mayoría de la gente se siente atraída por los exóticos o asiáticos, musulmanes, la gente que viene del sur y que corresponde con países antiguamente colonizados por occidentales. Y son estos esquemas los que siguen interfiriendo en las relaciones, “se sigue pensando que todos somos salvajes, que no merecemos la libertad”, denuncia, y cree que es como si occidente, para convencerse de su propia libertad, necesitara que existan otras personas que viven en la esclavitud y ni siquiera quieren liberarse, pero para ayudarles “no se pueden imponer sobre ellos nuestros esquemas de pensamiento”, sino que se les debe dejar hacer su lucha en el tiempo que necesiten.

El escritor recuerda la Primavera Árabe como un gran momento en su vida. Él tenía 38 años y encontró en el mundo árabe “conciencias de individuos que se despertaban y se organizaban para intentar hacer un cambio en su vida”, y pese a las complicaciones políticas, no cree que haya motivos para anular esa luz que llegó a nuestra vida, porque la conciencia política estaba y está presente”, subraya.

Aunque los partidos islamistas volvieran a ganar las elecciones, Taia cree que quienes participaron en la primavera árabe son “jóvenes que están en una dinámica diferente y desgraciadamente no han encontrado a nadie que les ayudase a transformar esa luz en una fuerza política que cambie realmente la vida de la gente”. Taia insiste en que el movimiento “no está muerto” y recuerda que en el documento que los jóvenes escribieron el 28 de febrero estaba como objetivo la despenalización de la homosexualidad en Marruecos y había muchos homosexuales manifestándose en la calle, lo que le da “un elemento de esperanza que no se ha plasmado por el momento, pero sigue en mi corazón”.

domingo, 8 de julio de 2018

#hemeroteca #libros #homosexualidad | El que es digno de ser amado: el libro que rompe los demonios del armario

Imagen: Facebook / Edouard Louis y Abdella Taia
El que es digno de ser amado: el libro que rompe los demonios del armario.
Raúl Solís | La Voz del Sur, 2018-07-08

https://www.lavozdelsur.es/el-que-es-digno-de-ser-amado-el-libro-que-rompe-los-demonios-del-armario/

La gran conquista de las personas LGTB es llegar a la certeza de que somos dignos de ser amados. Hasta que llega ese convencimiento, nos dejamos por el camino la infancia, la cercanía con los hermanos y una huida de los padres, del hogar familiar y de todas las señales que te dicen que no eres digno de ser amado.

Y así, con la certeza de que no somos dignos de ser amados, descubrimos el sexo animal a la misma vez que el amor, sin intervalo, sin caricias y sin nadie que nos enseñe a respetar los cuerpos de los demás y el nuestro propio. Los gais no somos más promiscuos que los heterosexuales, como se cree, simplemente es que no hemos sido educados en el sexo con afecto y afrontamos el sexo desde la voracidad de quien está subvirtiendo las normas, de quien accedió al sexo sin el festival de gestos, miradas, guiños, caricias y ritos combinatorios del deseo sexual con la atracción emocional.

No sé si todos, pero muchos gais arrastramos una sensación vital de que nos han robado querer a nuestros padres con más intensidad y de conocer el amor poco a poco, como los adolescentes heteros autodescubren su despertar sexual. Mientras las personas heteros se acarician un día, otro se besan, el tercero se tocan los genitales, el cuarto practican el sexo oral y el quinto consuman el acto sexual, los gais nos vamos directamente a los genitales.

También nos faltan referencias porque las personas LGTB arrastramos un álbum familiar incompleto, con relaciones humanas rotas por el miedo al rechazo o directamente por la incomprensión. De ahí que sea tan importante la nueva generación de personas LGTB que nacen en hogares y en un sistema escolar donde les enseñan que son normales, que son dignos de ser amados y que no tendrán que renunciar a nada para ser quienes sean o sentir lo que sienten.

Abdelá Taia, el autor del ‘El que es digno de ser amado’, escribe en su libro, mitad ficción, mitad autobiografía, cartas a todas las deudas emocionales que acumula y se enfrenta a su pueblo, Salé (Marruecos), desde el exilio francés, a su madre, a la muralla levantada contra su padre, a los amores a los que dejó heridos por su incapacidad de amar y a su hermanas, a las que les envía a Marruecos medicinas desde Francia, fortaleciendo un vínculo afectivo que la tradición y la religión no consiguen romper.

Nacido en una familia pobre de solemnidad donde la cultura es un artículo de lujo porque lo urgente a diario era comer, Abdelá Taia también se reconcilia con su clase social negándose a ser interceptado por la sociedad francesa que pretende colonizarlo más que integrarlo. De tanto que buscó la salida, Abdelá, como tantas personas LGTB, ahora no encuentra la entrada. No es ni de Francia ni de Marruecos, ni de su familia ni de los altos círculos intelectuales franceses, ni musulmán ni ateo. A veces no es ni suyo.

‘El que es digno de ser amado’ es un libro, editado por Cabaret Voltaire, editorial especializada en literatura francesa traducida delicadamente al castellano y que en la librería Espacio Caótica de Sevilla tanto miman su colección, sustituye tres años de terapia psicológica.

Es literatura de calidad porque te sana a la vez que debes pararte en medio de la lectura para digerir y alabar al autor por ser capaz de describir con tal precisión el comportamiento humano. Lejos de esos libros de frases cursis inacabadas que culpan a la gente de no ser feliz, hechos para ser vendidos y no para ser leídos, podría llamarse de autoayuda si no fuera por el desprestigio que apareja esta denominación y porque los libros que así se denominan son de todo menos literatura.

El libro de Abdelá Taia, convertido en autor francés de referencia, aunque su lengua materna es el árabe, debería leerlo todo autoexiliado. Es un relato desgarrador, cargado de belleza, escrito mitad vomitando la vida y mitad amándola, y con un mensaje nítido: sólo el amor nos salvará de nosotros mismos. Cuando antes aprendamos a amar y a amarnos, menos tiempo estaremos en la oscuridad de la autohomofobia, la ansiedad, la rabia, la soledad y la insatisfacción vital. No hay mayor liberación que cerrar los agujeros emocionales que arrastramos.

miércoles, 7 de marzo de 2018

#libros #literatura #homosexualidad | El que es digno de ser amado

El que es digno de ser amado / Abdellah Taïa ; traducción de Lydia Vázquez Jiménez.
Madrid : Cabaret Voltaire, 2018 [03-07].
184 p.
ISBN 9788494710841 / 17,95 €

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/ Aceptación / Amor / Francia / Homosexualidad / Literatura / Marruecos / Relaciones familiares / Sexilio / Testimonios

Ahmed tiene 40 años, vive en París y es marroquí. Escribe a su madre, muerta hace cinco años, para saldar los asuntos que quedaron pendientes y contarle al fin que es homosexual. Envía una carta de ruptura a Emmanuel, el hombre al que ama apasionadamente, el hombre que lo llevó a Francia, que le cambió la vida, no siempre hacia mejor. También, Ahmed, recibe las cartas de Vincent y de Lahbib. Una novela epistolar para remontar en el tiempo hasta los orígenes de todo este dolor. Un libro sobre el colonialismo francés que perdura en la vida amorosa de un joven marroquí.

Abdelá Taia (Salé, 1973). Escritor marroquí en lengua francesa. Tras cursar estudios de literatura en la Universidad Mohamed V de Rabat, se establece en París en 1998, donde comienza su carrera literaria. Hasta el momento ha publicado, entre otros textos, un total de seis novelas:’ Mi Marruecos’ (Cabaret Voltaire, 2009, premio Cálamo), ‘Le Rouge du tarbouche’, ‘El Ejército de Salvación’, ‘Una melancolía árabe’, ‘El día del rey’ e ‘Infieles’. Siempre atento a la actualidad política marroquí y del mundo árabe, colabora habitualmente en la prensa internacional con artículos de opinión. En 2012 ha dirigido su primera película ‘El Ejército de Salvación’, basada en su novela homónima.