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domingo, 16 de febrero de 2025

#hemeroteca #inmemoriam | Asesinan a tiros en Sudáfrica al primer imán abiertamente homosexual del mundo

Muhsin Hendricks //

Asesinan a tiros en Sudáfrica al primer imán abiertamente homosexual del mundo

Muhsin Hendricks gestionaba una mezquita en Ciudad del Cabo considerada un refugio para la comunidad LGBTI
EFE | Deia, 2025-02-16
https://www.deia.eus/mundo/2025/02/16/asesinan-tiros-sudafrica-primer-iman-9285275.html

El líder religioso Muhsin Hendricks, considerado el primer imán abiertamente homosexual del mundo, fue asesinado a tiros en el sur del Sudáfrica, informó la Policía del país austral.

Hendricks, que gestionaba una mezquita en Ciudad del Cabo considerada un refugio para la comunidad LGBTI, murió este sábado en la provincia del Cabo Oriental.

El imán y un conductor viajaban en un vehículo en la localidad de Bethelsdorp, cerca de la ciudad de Gqeberha, antiguamente conocida como Port Elizabeth, cuando otro automóvil "se detuvo frente a ellos y les impidió irse", explicó la Policía en un comunicado.

"Dos desconocidos con las caras cubiertas salieron del vehículo y comenzaron a disparar múltiples tiros al vehículo. Después huyeron del lugar y el conductor se dio cuenta de que Hendricks, que estaba sentado en la parte trasera del vehículo, había recibido un disparo y había muerto", señaló la nota. "Se desconoce el motivo del asesinato y forma parte de la investigación en curso. La Policía ha solicitado información a la comunidad que pueda ayudar a rastrear el asesinato", agregaron las fuerzas del orden.

Según medios locales, el imán se había desplazado a la zona para casar a una pareja de lesbianas.

En un comunicado remitido a EFE, la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersexuales (ILGA) denunció el asesinato y se declaró "profundamente conmocionada".

Las autoridades deben investigar "a fondo lo que tememos que pueda ser un crimen de odio", exigió la directora ejecutiva de la organización, Julia Ehrt.

Hendricks se convirtió en el primer imán del mundo en declararse gay en 1996 y era "un activista de larga trayectoria que ha trabajado con comunidades interreligiosas de todo el mundo y ha realizado investigaciones independientes sobre el Islam y la diversidad sexual", recordó la ILGA.

sábado, 15 de febrero de 2025

#hemeroteca #inmemoriam | ILGA Mundo llora la muerte de Muhsin Hendricks, activista y primer imán abiertamente gay

ILGA Mundo llora la muerte de Muhsin Hendricks, activista y primer imán abiertamente gay
Daniele Paletta | ILGA World, 2025-02-15

https://ilga.org/es/news/ilga-mundo-llora-muerte-muhsin-hendricks-iman-gay/

Muhsin Hendricks //
ILGA Mundo está conmocionada por el asesinato de Muhsin Hendricks, un erudito islámico sudafricano que a menudo ha sido descrito como el primer imán abiertamente gay del mundo.

Según los informes, Hendricks fue asesinado a tiros esta mañana en la ciudad de Gqeberha, Cabo Oriental, Sudáfrica. Aunque la investigación está en curso y la policía afirma que se desconoce el motivo del asesinato, informes no confirmados afirman que estaba en la ciudad para celebrar el matrimonio de una pareja de mujeres lesbianas.

«La familia de ILGA Mundo está profundamente conmocionada por la noticia del asesinato de Muhsin Hendricks, y pide a las autoridades que investiguen a fondo lo que tememos que pueda ser un crimen de odio», dijo Julia Ehrt, directora ejecutiva de ILGA Mundo. «Él apoyó y guió a tantas personas en Sudáfrica y en todo el mundo en su camino hacia la reconciliación con su fe, y su vida ha sido un testimonio de la sanación que la solidaridad entre comunidades puede traer a la vida de todes. Nuestras condolencias a todas las personas que se han visto afectadas por su presencia en todos estos años».

Muhsin Hendricks se convirtió en el primer imán del mundo en declararse gay en 1996, el mismo año en que fundó la organización The Inner Circle. Activista de larga trayectoria que ha trabajado con comunidades interreligiosas de todo el mundo, ha realizado investigaciones independientes sobre el islam y la diversidad sexual. Recientemente fundó la Al-Ghurbaah Foundation en Ciudad del Cabo, donde ejerció como director ejecutivo, y también fue administrador del Compassion-centred Islam (CCI Network) para académicos y líderes religiosos inclusivos.

En noviembre de 2024, Muhsin Hendricks fue uno de los oradores en la 31a Conferencia Mundial de ILGA, que se celebró en Ciudad del Cabo. Durante la sesión plenaria de apertura, habló de la importancia de las comunidades interreligiosas como factor de sanación para las personas LGBTI que luchan por reconciliarse con su fe, y de la solidaridad que sintió cuando, en los últimos tiempos, la gente de un grupo de WhatsApp pidió el cierre de su mezquita, a la que la gente calificó de «el templo gay».

«Para mí, es importante que dejemos de ver a la religión como el enemigo», dijo Hendricks durante la Conferencia Mundial de ILGA. «La religión es probablemente una de las principales causas de los problemas de salud mental y los traumas en nuestras comunidades, pero al mismo tiempo tenemos relatos de personas queer de fe que hablan de cómo la religión las ha salvado y sanado. Pero, ¿qué tipo de religión es esa? Es la religión en la que nosotras, las personas queer, podemos desconectarnos de aquellas partes que son extremistas y no hablan de inclusión y compasión».

Hoy nuestro movimiento ha perdido a un pacificador, un constructor de puentes y alguien que dio ejemplo de que la reconciliación es posible a través de su valentía y fe.

domingo, 31 de julio de 2022

#hemeroteca #velos | “Me quito el velo” o la lógica neoliberal de los discursos del sufrimiento

El Salto / Graffiti de Ms Saffaa //

“Me quito el velo” o la lógica neoliberal de los discursos del sufrimiento.

La decisión de una rapera famosa respecto al velo invita a reflexionar sobre qué implican este tipo de confesiones públicas, tanto en los debates feministas como en los antirracistas.
Natalia Andújar | El Salto, 2022-07-31
https://www.elsaltodiario.com/opinion/me-quito-velo-logica-neoliberal-discursos-sufrimiento 

“Esto no es un debate, solo es un comunicado (...). He decidido quitarme el velo”. Así empieza el último vídeo de la rapera e influencer Imane Raissali, conocida como Miss Raisa, que cuenta con cerca de 700.000 vistas en TikTok. Efectivamente, el hecho de que una mujer decida cubrirse o no, no debería ser motivo de debate. Sin embargo, más allá de la decisión personal, el análisis del discurso utilizado puede ayudarnos a reflexionar sobre lo que está en juego con este tipo de confesiones públicas, tanto en los debates feministas como en los antirracistas.

El comunicado se presenta bajo un prisma emocional: “el vídeo más importante (...) y el más impactante para vosotros”, “es de lo más difícil que he hecho en mi vida”; y desde un punto de vista individual: “mi ser”, “mi persona”, “mis verdaderas virtudes”. Todo ello sirve como introducción para anunciar que ha decidido quitarse el velo debido a la presión de la comunidad musulmana, que aparece retratada como mayoritariamente violenta, intransigente y dogmática: “muchos esperan un pequeño fallo para atacarte”, “estos últimos años de mi vida he sentido una persecución masiva por parte de algunos musulmanes”, “aquellos mismos de los que recibí y recibo amenazas e insultos”; e hipócrita: “al mismo tiempo existe una cantidad de hipocresía increíble”, confirmando, así, la visión dominante (negativa) del islam.

Otra de las causas evocadas es el peso que supone la exigencia constante de ejemplaridad por parte de esa misma comunidad: “señalándome que yo no era digna de usar un velo”. Así, se opone la libertad individual para decidir quitarse el velo: “por primera vez en mi vida solo me importa lo que pienso y siento yo”, frente a una imposición colectiva de unos estándares conservadores y machistas: “siempre se me ha reducido a un trozo de tela, como si fuera lo más valioso de mi persona”, “llevo toda la vida siendo servicial, siendo obediente, haciendo lo que se espera de mí”. Al mismo tiempo, afirma que no es una prenda que la represente y no siente que la identifique.

En otras palabras, evoca una dimensión sociológica y política del velo, como “símbolo de identidad”, vaciado de cualquier dimensión espiritual, “que te coloca en unas responsabilidades que no eliges, como representar a una comunidad”. Paradójicamente, denuncia que el velo (y por extensión la comunidad musulmana) reduce a las mujeres musulmanas a su dimensión religiosa, cuya supuesta consecuencia es la marginación del resto de la sociedad: “solo quiero ser reconocida como un buen ser humano, con buenos valores”. Se trata de la visión dominante, vehiculada por los medios de comunicación, utilizada por las propias instituciones e instrumentalizada por la extrema derecha, por ciertos sectores de la izquierda y del feminismo ilustrado, que defienden las tesis culturalistas, esto es, que las culturas de las personas migrantes son esencialmente patriarcales y misóginas debido al islam, como una prolongación de las lógicas coloniales. Es decir, son las propias mujeres musulmanas con velo las que se marginan al aceptar una religión que las oprime. Quienes sufren discriminación pasan a ser, entonces, responsables de su propia discriminación.

Como hemos visto, se trata de un discurso centrado en el ‘yo’, en la experiencia personal, que se utiliza como fuente de verdad por ser una voz “auténtica”, invisibilizando, así, la complejidad y diversidad de experiencias, que son subjetivas por definición. Tal y como señala la socióloga Chi-Chi Shi, “el uso del sufrimiento individual responde a la lógica del neoliberalismo y la individualización, que ha surgido de este, ha sustituido las ideas de emancipación por una exigencia de visibilidad y de deconstrucción de estereotipos de las personas oprimidas”(1). En ese sentido, las reacciones negativas que ha provocado el comunicado ponen de relieve una pugna desigual por el control de la representación. La falta de referentes positivos, que dignifiquen al colectivo musulmán, oprimido y precarizado, y que contrarresten los prejuicios contra el islam, puede explicar, en parte, la exigencia de ejemplaridad hacia las influencers (en definitiva, hacia individualidades). Esta tiene que ver con la necesidad de suplir la falta de organización colectiva, de proyectos políticos autónomos de emancipación.

Por otro lado, quienes insultan, amenazan, anatematizan a una mujer concreta por quitarse el velo, acusándola de buscar únicamente un interés personal o de aprobación social, en realidad, han comprado el marco ideológico de la extrema derecha. Reproducen sus lógicas al denigrar a las personas que defienden el feminismo, los derechos civiles, el multiculturalismo y los derechos LGTB, a las que acusan de ser Social Justice Warrior. Ahora bien, como afirma la periodista Louisa Yousfi, debemos ser conscientes de que el mercado instrumentaliza la figura de la musulmana “moderna”, “emancipada”, “empoderada”, que pasa a ser un objeto de consumo: “¿Cómo es posible no darse cuenta de la manera en la que nos presentan como mujeres con glamur, que nos propulsan como embajadoras de la ‘cultura urbana’ en la industria del entretenimiento, ofreciendo al público, en general, soportes de identificación más abiertos y más atractivos? Y eso, a costa, incluso, de nuestra autenticidad. Una no vende su cultura impunemente. No se trata, en este caso, de apropiación cultural sino de explotación cultural: invertimos una energía impresionante en construir una parte de visibilidad, en fundirnos en lo universal. Lo universal se empacha y nos escupe inmediatamente después”(2).

En conclusión, debemos tener cuidado con el efecto paralizante que puede provocar la expresión del sufrimiento personal, si está desvinculado de las luchas colectivas, ya que nos encierra en una identidad de víctima, como si nuestras opresiones nos definieran, lo que nos acaba despolitizando, al impedir que imaginemos un futuro diferente. La denuncia del sufrimiento personal no debe hacernos perder de vista que las opresiones responden a lógicas de dominación sistémicas y que no se trata de simples prejuicios que desaparecerán mediante la inflación de imágenes positivas (una rapera con velo que denuncia el racismo que sufre, una estudiante que saca las mejores notas de selectividad o un atleta que nos trae una medalla). Debemos apelar a la responsabilidad de los colectivos discriminados para que se organicen políticamente y trabajen en pos de una autonomía colectiva, intelectual y material.

(1) Chi-Chi, S. (2018) Defining my Own Oppression : Neoliberalism and the Demands on Victimhood in Historical Materialism, 26 (2) : 271-295
(2) Yousfi, L. (2022) Rester barbare, Paris, La Fabrique éditions.

sábado, 1 de mayo de 2021

#hemeroteca #homofobia #islam | Exorcismos para musulmanes homosexuales y la 'yihad queer' en Europa

El País / Christian Awhan, imán gay
Exorcismos para musulmanes homosexuales y la 'yihad queer' en Europa.
Las terapias de 'reorientación sexual' siguen teniendo lugar en Europa, a pesar de estar desaconsejadas y prohibidas en la mayoría de los países de la UE.
María Ferreira | El Confidencial, 2021-05-01
https://blogs.elconfidencial.com/mundo/el-velo-invisible/2021-05-01/exorcismos-para-musulmanes-homosexuales-y-la-jihad-queer-en-europa_3056463/

"Oh, Alá, en ti busco refugio de mis deseos carnales" - Abu Dawood. 

"Alá, acepta mis súplicas: que mi padre se recupere, que mamá consiga más clientes, y que dejen de gustarme los chicos. Por favor, que dejen de gustarme los chicos”. Así terminaba Khaled, un joven bangladesí residente en Berlín, la última oración del día. No dejaron de gustarle los chicos. Tras años de rezos, su padre recurrió a los servicios de un imán, experto en 'ruqya' y exorcismo islámico, que por el módico precio de 50 euros la hora prometió revertir la homosexualidad del joven de 15 años. 50 euros la hora: el precio de reducir una adolescencia a escombros.

Las terapias de 'reorientación sexual' siguen teniendo lugar en Europa, a pesar de estar desaconsejadas y prohibidas en la mayoría de los países de la UE. Son muchas las comunidades cristianas (especialmente evangélicas) y musulmanas, que siguen insistiendo en 'curar' o 'revertir' la homosexualidad. Aún son demasiadas las dictaduras ideológicas y espirituales que basan su fe en la rectitud impuesta y en la santidad de los mansos.

La American Psychological Association (APA) declaró en 2009 que los profesionales de la salud mental no podían, bajo ningún concepto, tratar de convencer a sus pacientes de la posibilidad de modificar su orientación sexual.

Alemania prohibió en 2020 las llamadas 'terapias de conversión' en menores.

En España, la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados aprobó en 2020 una proposición no de ley que trata sobre la prohibición de las terapias de conversión de la identidad o expresión de género y de la orientación sexual.

En el caso del Islam, se celebra una especie de exorcismo denominado 'ruqya', que recurre a los rezos, al ayuno e, incluso en los casos más extremos, a la violencia para 'expulsar' a los genios (Jinn) que han poseído el alma. El Corán menciona que tanto los genios como los seres humanos, fueron creados por Alá para adorarle. Estos son capaces de vernos, al contrario que nosotros, a no ser que posean a una persona o tomen la forma de un animal.

La 'ruqya' forma parte de la medicina alternativa islámica, y son muchas las personas que encuentran confort y beneficios para su salud psicológica y física en su práctica. “Desde el punto de vista científico funciona como una especie de placebo” explica Mukhtar, médico somalí residente en Colonia. Se le atribuyen efectos positivos para remediar estrés, dolores de cabeza, depresión y el mal de ojo. “El problema es cuando se practica como terapia de conversión, entonces se vuelve un método dañino, peligroso e ilegal en el caso de Alemania si se aplica a menores”, especifica Mukhtar.

Las terapias de conversión deshumanizan y dejan cicatrices profundas en la identidad de las víctimas. Son un castigo por haber amado. Son un intento retorcido de convertir el deseo en tara. Al final uno se convence de que su sentir es sucio, de que es malo.

“Un insecto se estrelló contra el cristal de la ventana del despacho del imán que iba a 'exorcizarme'. Y otro después”, relata Khaled. “El imán dijo que era señal de que estaba maldito”.

En realidad, los insectos solo eran signos de la primavera.

Exorcismo islámico y genios

Khaled pasó 72 horas ayunando y recitando el Corán, escuchando los castigos que recibiría en el infierno y la vergüenza a la que estaba condenando a su familia. “Oh, Alá, perdona mi pecado, limpia mi corazón y protege mi castidad”, repetía una y otra vez.

Después siguió la soledad.

“No tenía acceso a mi teléfono móvil, no podía salir sin la compañía de algún familiar, los libros que tenía en mi habitación fueron revisados por mis padres, al final solo me dejaron un Corán. Ni siquiera podía leer el periódico porque las noticias se acompañaban en ocasiones de fotos de hombres, y temían que pudiese provocar mi homosexualidad”.

Al final de las vacaciones escolares, Khaled regresó a su instituto. Y volvió a encontrarse con el chico del que estaba enamorado. La vida y la mala suerte hicieron coincidir la muerte de su padre con el día en el que Khaled fue sorprendido besando a su pareja.

A pesar de que la ley en Alemania protege a los homosexuales musulmanes, es difícil mediar con la fuerte oposición, discriminación y delitos de odio que sufren por parte de sus comunidades o de sus propias familias.

“Mi padre murió y el imán me dijo que probablemente era la forma que Alá tenía de castigarme por mis pecados”, cuenta Khaled. “Mi madre me echó de casa a los dieciocho y rompí con mi novio por miedo al infierno, imagínate. Me costó años entender que yo era creación de Alá tal y como era. Pasé años rezando en mi contra, traté de exorcizar una parte integral de mi identidad”. Valentía anacrónica de quien sobrevive bajo la sombra de un sistema corrupto que silencia y condena.

La jurisprudencia islámica tiende a condenar la homosexualidad, existiendo desacuerdos sobre el castigo. Las posturas más extremas defienden la pena de muerte, e interpretan los versos referentes al pueblo de Lut en el Corán como la prueba del rechazo inequívoco de la homosexualidad:

  • “¿Vais a todos los varones del mundo dejando las esposas que Alá creó para vosotros? Sois gente que excede los límites”. (Corán, 26: 165-166)
  • “Y Lut, cuando dijo a su gente: ¿Estáis cometiendo la indecencia que nadie antes en los mundos ha cometido? ¿Vais a los hombres con deseo, en vez de a las mujeres? Realmente sois una gente desmesurada”. (Corán, 7: 80-81)

La falta de unidad sobre cómo abordar la homosexualidad provoca un vacío que tiende a llenarse de silencios, miedos y rechazo. En pleno siglo XXI la homosexualidad es un crimen en 71 países, muchos de ellos de mayoría musulmana.

“Mi interpretación personal consiste en que el Corán condena el exceso, condena la falta de mesura, sea en relaciones homosexuales o heterosexuales”, explica Hussein, imán de una concurrida mezquita de Mannheim (Alemania). “No creo que Alá pueda condenar el amor homosexual, porque Dios no condena el amor, creo que se trata de una interpretación errónea del Texto Sagrado”.

Hussein ayuda y acoge en su mezquita a musulmanas y musulmanes homosexuales que buscan paz espiritual. Sin embargo, confiesa que ha de hacerlo de forma clandestina, porque reconoce que la homofobia y los prejuicios son aún mayoritarios en la comunidad islámica que lidera. “Si reivindico mi trabajo de forma abierta, podría perderlo todo, y entonces no tendría una posición de privilegio que utilizar para ayudar a allanar el camino del colectivo LGBT musulmán, y sobre todo advocar y denunciar los intentos de exorcismos o 'ruqya' en menores.”

También forma parte de los estudiosos del Corán que defienden que algunos versos sobre el paraíso puedan dar lugar a una interpretación homosexual masculina:

  • “En torno a ellos irán pasando muchachos eternamente jóvenes” (Corán 56:17)
  • “Y circularán en torno a ellos muchachos que tendrán para siempre la misma edad; al verlos los tomarás por perlas esparcidas.” (Corán, 76:19)
  • “E irán pasando en torno a ellos mancebos como las perlas semiocultas. Y se encontrarán frente a frente haciéndose preguntas. (Corán 52: 25,25)

Insiste en que las relaciones homosexuales han sido una parte esencial en la literatura clásica árabe-islámica, especialmente el amor entre hombres. Fue la aparición de los movimientos islamistas y la influencia colonial quienes hicieron de la homosexualidad delito y pecado. Las relaciones homosexuales entre mujeres musulmanas cuentan con menos representación, pero se abren paso entre las sombras:

“Mi infancia fue el paraíso” cuenta limaan, joven somalí residente en París. “Estaba convencida de que todas las mujeres de mi entorno se sentían atraídas hacia otras mujeres, como yo”.

Se trataba de la consecuencia lógica de una segregación de género muy acentuada; el único hombre con el que Iimaan tenía contacto era su padre, y le veía bastante poco. “Las mujeres me peinaban, me cuidaban, me acariciaban. Cuando nos mudamos a Francia me educaron en casa y en la mezquita. Crecí en ese paraíso de intimidad femenina que se rompió el día que cumplí los quince y mi madre dijo que tenía que casarme con mi primo.”

Iimaan, desde una inocencia pura y creyendo que casarse con un hombre era tan solo una opción y no una obligación, contestó que ella quería estar con una mujer. En ese momento exacto su vida se tornó un infierno. "Mi padre dijo que tratarían de curarme con un exorcismo, y si no funcionaba me mandarían de vuelta a Somalia, lejos de la influencia occidental". Iimaan descubrió que amar de la forma en la que había amado siempre estaba mal. Que ser quien ella era estaba mal. Que estaba endemoniada. Que debía encajar en una vida que de pronto parecía ajena, como prestada.

El exorcismo tuvo lugar durante cinco días, en los que la adolescente tuvo que tomar baños con agua sobre la que el clérigo había rezado previamente. También fue obligada a acatar ayunos estrictos para que el genio que la había poseído se debilitara y abandonara su cuerpo. “Acabé desmayándome y anunciaron que el exorcismo había sido un éxito”, cuenta Iimaan. “Para prevenir tendencias homosexuales tenía que casarme de inmediato con un hombre y tener relaciones sexuales a diario durante un mes".

Un mes de matrimonio correctivo como terapia. También una mezcla de agua, aceite de oliva, miel, comino y hojas de lotus en forma de jarabe para tomar después de cada oración. Y por supuesto el aislamiento total: ningún contacto femenino estaba permitido.

“Al final de ese mes, mi marido se divorció de mí porque ya había cumplido con su obligación de curarme. Me había quedado embarazada y estaba rota. Ya no sabía ni quién era”, confiesa Iimaan.

Con la ayuda de una de sus primas logró escapar a Alemania, donde pudo pedir asilo y donde ahora cría a su hija mientras comienza un programa de formación profesional.

La 'yihad queer'

Muchos de los homosexuales musulmanes acaban abandonando el islam, porque no encuentran coherencia en los versos coránicos, porque no entienden el silencio ante la homofobia imperante. Sin embargo, otros insisten en que una reinterpretación del Corán es posible.

“No he abandonado el Islam”, afirma Iimaan. “Simplemente he entendido que no puedo cambiar lo que soy. He aprendido a aceptar mi sexualidad como 'fitrah': mi estado primigenio. Es así como me someto a la voluntad de Alá, siendo yo misma".

En eso consiste la 'yihad queer': en la lucha contra el mandato caprichoso y egoísta que impone el no poder ser quien uno es en nombre del honor o de la cultura. La lucha contra el odio y la ignorancia. La convicción de que Alá es al-Rahman y al-Rahim (El Compasivo, el Misericordioso) y no puede condenar lo que ha creado. La lucha contra que se considere la homosexualidad como una anormalidad, enfermedad, o tendencia anti-natural.

“Si el Islam es una religión de paz, una religión de balance, ha de conllevar la aceptación de la identidad sexual”, afirma el imán Hussein.”El Corán nos da un mensaje que hemos de interpretar, y yo elijo hacerlo siempre desde el respeto, desde la tolerancia y desde la inclusión”.

La 'yihad queer' es necesaria, porque hay que luchar contra los líderes coléricos que hacen del amor pecado. Porque la sexualidad no ha de requerir disculpas. Porque nadie puede tener el poder de descalabrar vidas enteras en nombre de un dios.

“Soy gay y musulmán”, afirma Khaled, exponiéndose a los pisotones de la multitud. “Me gustan los hombres, Alá sabrá por qué”.


Y TAMBIÉN…
Alemania, laboratorio del islam europeo.
Ana Carbajosa | EPS, El País, 2019-09-01

https://elpais.com/elpais/2019/08/26/eps/1566812331_061871.html

lunes, 8 de marzo de 2021

#libros #feminismo #islam | Los feminismos ante el islam : el velo y los cuerpos de las mujeres

Los feminismos ante el islam : el velo y los cuerpos de las mujeres / Ángeles Ramírez, Laura Mijares.

Madrid : Catarata, 2021 [03-08].
208 p.
Serie: Mayor ; 818.

/ ES / Libros / ENS / Cuerpos / Feminismo / Islam / Mujeres / Población musulmana / Velos / Vestimenta
📘 Ed. impresa: ISBN 9788413521855 / 17,00 €
Cita APA-7: Ramírez, Ángeles, & Mijares, Laura (2021). Los feminismos ante el islam : el velo y los cuerpos de las mujeres. Catarata.

[.es] ¿Se puede llevar pañuelo y ser feminista al mismo tiempo? El velo puede contribuir tanto a la opresión como ser utilizado para hacerle frente. Velo, hiyab, niqab, burka… ¿qué diferencias hay entre ellos? ¿Por qué se prohíbe el velo en algunos países occidentales? Estas preguntas son fundamentales para la historia de las mujeres en el mundo musulmán y en Europa, especialmente desde los feminismos. ¿Cómo actúan estos con respecto al pañuelo y a las mujeres musulmanas? ¿Reproducen la visión occidental más extendida de que el hiyab solo puede ser sumisión?, ¿o reconocen el velo como parte de la diversidad de mujeres y de feministas? ¿Se puede llevar pañuelo y ser feminista al mismo tiempo? Este libro muestra la pluralidad de posiciones en los feminismos, como la hay también en las prácticas con respecto al hiyab. Por tanto, el conocimiento del contexto es fundamental para entender qué significa un pañuelo: el velo puede contribuir a la opresión o ser utilizado para hacerle frente.

Ángeles Ramírez. Antropóloga y profesora del Departamento de Antropología Social y Pensamiento Filosófico Español de la Universidad Autónoma de Madrid, que dirige desde 2018. Es codirectora del Proyecto I+D “Crisis y dinámicas locales y transnacionales en el Mediterráneo occidental: cambios sociopolíticos, movilizaciones y diáspora”. Especializada en feminismo, migraciones e islam, ha realizado etnografía en Marruecos y España, y es miembra del Taller de Estudios Internacionales Mediterráneos (TEIM-UAM). Es autora de ‘La trampa del velo’ (Los Libros de la Catarata, 2011) y editora de ‘La alteridad imaginada’ (Bellaterra, 2014). La mayor parte de sus trabajos se centran en la inmigración femenina marroquí en España, la islamofobia y los estudios de género en Marruecos. En los últimos años se ha centrado en el análisis de los movimientos de la lucha por la tierra en Marruecos y en el servicio doméstico transfronterizo. Pertenece al Consejo Asesor de la revista Viento Sur.

Laura Mijares.
Arabista y profesora del Área de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Complutense de Madrid, donde dirige el Grupo de Investigación GRAIS (Grupo de Análisis sobre Islam en Europa). Es directora del proyecto de investigación “Socialización familiar y educativa de la juventud musulmana: el tránsito del capital social y político”. Es autora de numerosas publicaciones en el campo de la sociología de las comunidades musulmanas en relación con el género, la juventud y la islamofobia. Entre sus trabajos destacan el monográfico ‘Aprendiendo a ser marroquíes. Inmigración y diversidad lingüística en España’ (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2006), así como la coordinación en 2018 del número especial “Islamofobia y racismo antimusulmán. Un análisis multidisciplinar desde las prácticas”, de la Revista de Estudios Internacionales Mediterráneos (REIM).

sábado, 6 de febrero de 2021

#hemeroteca #mujeres #islam | La primera mujer al frente del machista Consejo Islámico Británico: "Estamos en condiciones de empoderar a las jóvenes"

Imagen: Público / Zara Mohammed

La primera mujer al frente del machista Consejo Islámico Británico: "Estamos en condiciones de empoderar a las jóvenes".

Zara Mohammed, escocesa de Glasgow de 29 años y abogada de Derechos Humanos, ha sido elegida por 107 votos contra los 60 obtenidos por rival, un hombre. "Mi elección es un paso adelante para combatir los estereotipos, las concepciones erróneas y la islamofobia", declara Zara.
Conxa Rodríguez | Público, 2021-02-06
https://www.publico.es/internacional/igualdad-genero-primera-mujer-frente-machista-consejo-islamico-britanico-condiciones-empoderar-jovenes.html 

El Muslim Council of Britain (siglas en inglés MCB) es la mayor federación de organizaciones musulmanas de Gran Bretaña, reúne a más de 500 entidades: escuelas, mezquitas y asociaciones de todo tipo. Por lo tanto, da voz a la mayoría de los casi tres millones de musulmanes censados en el país. Su dirigente es Zara Mohammed, la primera mujer y la persona más joven en el cargo con 29 años de edad. Una sorpresa para todos, puesto que la religión islámica o los rituales en torno a ella, como la asistencia a las mezquitas, están dominados por los hombres y relegan a las mujeres a espacios secundarios o adyacentes.

"Mi elección demuestra que las mujeres musulmanas pueden dirigir y que estamos en condiciones de empoderar a las jóvenes y a los que son diferentes. Mi elección es un paso adelante para combatir los estereotipos, las concepciones erróneas y la islamofobia", dice Zara atendiendo a la cola de entrevistas solicitadas desde su elección.

Zara era adjunta al secretario general saliente. No las tenía todas de ser elegida porque tenía un rival popular –Ajmal Masroor, de buena imagen, imam, profesor y tertuliano radio televisivo– y el electorado era mayoritariamente masculino, así y todo ha ganado por 107 votos contra 60 en una sesión virtual de la que dice: "Me conmovió primero la aprobación de mi candidatura, la elección ha sido un honor y una bendición; me presenté porque sabía que puedo introducir diferencias y porque los miembros me han inculcado los cambios que puede hacer el MCB". El objetivo del MCB, según sus estatutos, es "ayudar a construir una sociedad unida". El listón está alto para tal aspiración.

"Mis prioridades aquí y ahora son la covid-19 y el papel activo del MCB para salvar vidas y apoyar a nuestras asociaciones. No obstante, tenemos que encararnos ahora más que nunca a la expansión global de la islamofobia y las consecuencias de la continuada marginación socioeconómica que padece nuestra comunidad", explica Zara enfatizando cada dos por tres la diversidad en la comunidad musulmana británica, que va más allá de lo puramente religioso.

"Los musulmanes británicos son diversos en su formación; por bagaje, etnia o cultura, y necesitamos mostrar estas diferencias como un beneficio y un valor que aportamos a la sociedad", explica Zara, quien añade que "con la pandemia hemos visto que la comunidad musulmana se ha integrado a la primera fila en la lucha para proteger a la sociedad de la que forma parte, desde plantar cara a la desinformación hasta acceder a los recursos necesarios para protegerse".

El organismo que encabeza la abogada de Derechos Humanos representa a la mayoría de sectores moderados, que se han visto manchados por el llamado terrorismo yihadista o por las conocidas como novias de ISIS o mujeres británicas que se incorporaron al conocido como Estado Islámico en la guerra de Siria o en otros países. Algunas de ellas, como la londinense Shamima Begun, luchan ahora en los juzgados para que se les devuelva la nacionalidad británica mientras permanecen en el campo de refugiados al-Hawl, en el norte de Siria.

Sobre este caso concreto, la nueva secretaria general del Consejo Islámico Británico dice que "yo creo en el cumplimiento de la ley y en los principios de justicia e imparcialidad, por lo tanto, es competencia de los juzgados y del sistema judicial que se pronuncien sobre este caso específico y el resto de los casos parecidos basándose en los Derechos Humanos y el sistema judicial con el que nos amalgamamos como sociedad".

El cargo al frente de la Secretaría General del Consejo Islámico Británico dura dos años con opción a un segundo mandato. En total un máximo de cuatro años, un período no muy largo para hacer todos los cambios que parece proponerse la nueva dirigente.

Llegar a donde está no ha sido fácil, aunque Zara cree que se lo ha trabajado. "Tengo una larga experiencia en encabezar organizaciones y trabajar en círculos de base para hacer cambios positivos, llevo más de dos años en el MCB y he demostrado que soy capaz de llevar la organización hacia adelante, en ningún momento mi género o mi edad ha sido una barrera para mi trabajo, y tengo que agradecer la confianza que han puesto en mí los afiliados para liderar la organización hacia el futuro", explica Zara Mohammed ante el reto que tiene delante.

viernes, 18 de octubre de 2019

#hemeroteca #iglesia #islam | La plegaria por la lluvia que une a musulmanes y cristianos

Imagen: El País / Lahsen el Himer y Javier Martínez
La plegaria por la lluvia que une a musulmanes y cristianos.
El presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de Andalucía y el Arzobispo de Granada acuerdan rezar por el fin de la sequía.
Javier Arroyo | El País, 2019-10-18
https://elpais.com/politica/2019/10/18/diario_de_espana/1571399670_861692.html

La convivencia entre religiones, sin duda modélica en Granada, ha dado un paso adelante esta semana en la ciudad. Católicos y musulmanes se han aliado para rezar para que llueva. El arzobispo de la Archidiócesis granadina, Javier Martínez, y el presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de Andalucía e imam de la Mezquita de Omar, de esa ciudad, Lahsen el Himer, han acordado “ante la persistente sequía y en el espíritu de fraternidad que agrada a Dios” proponer “a sus fieles respectivos, católicos y musulmanes, que eleven a Dios oraciones fervientes e insistentes para pedir del Señor la lluvia, cada cual según su tradición propia”. Así lo han reflejado en un comunicado firmado por ambas autoridades religiosas.

Lahsen el Himer ha explicado a El País que ambos se conocen desde hace un par de años. La amistad surge, cuenta, a raíz de una invitación al arzobispo del imam para asistir a una cena en su comunidad en 2017. Varias invitaciones más –a la festividad con la que termina el Ramadán y a un encuentro con los imames– sirvieron para apuntalar una amistad que les ha llevado a mantener reuniones cada cierto tiempo “para trabajar en conjunto, fomentar la convivencia y el diálogo interreligioso”, relata Lahsen el Himer. En la última reunión, mantenida esta semana, dice, “surgió la idea de hacer un acuerdo y un comunicado para llamar a los fieles por el asunto de la lluvia. Después de la gota fría de hace un mes no ha llovido nada y hace mucha falta”.

El acuerdo no es para rezar conjuntamente, eso queda claro en la nota, que indica que cada uno lo hará según su propia tradición. En el caso de los musulmanes, el hecho de que el imam de la mezquita Omar de Granada sea presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de Andalucía amplía el radio de acción de su plegaria a toda la comunidad andaluza que quiera hacerlo. Lahsen el Himer ha emitido un comunicado en árabe para todas las comunidades de su organización que quieran unirse a esa entente. El momento elegido por el imam es la oración de este viernes que, en su mezquita, será de tres a tres y media. El arzobispo, por su parte, no ha puesto fecha y hora concretas, pero ha pedido a los católicos que incluyan “una oración por la lluvia en todas las celebraciones de la Eucaristía”. El único comentario desde el Arzobispado de Granada a este diario, más allá del comunicado, ha sido que esa invitación al rezo “es fruto de una relación cordial entre dos representantes de dos creencias en nuestra ciudad, uno de ellos nuestro arzobispo y pastor de la Iglesia de Granada, porción de Iglesia universal”.

El líder musulmán está muy satisfecho con cómo ha sido recibido su acuerdo con el arzobispo en sus comunidades. “Todos, incluso desde toda España, me han dicho que es una buena iniciativa trabajar con él por el bien común”. Y también está convencido de que la oración tendrá frutos porque, dice, “esa es nuestra creencia”. En su página de Facebook, profundiza en ello. Ahí explica que la rogativa para la lluvia se hace en cumplimiento de un versículo coránico que dice que: “Es Él quien hace descender la lluvia después de la desesperación y extiende así su misericordia”.

El acuerdo católico-musulmán por la plegaria para que llueva se limita por ahora a estas dos religiones. No se ha hecho trasladado a nadie más pero, explica el imam, “tenemos las puertas abiertas para cualquier confesión, para dialogar con ellos y para trabajar conjuntamente”.

En la actualidad y según el Estudio demográfico de la población musulmana que realiza la Unión de Comunidades Islámicas de España, el número de musulmanes que viven en el país es de casi dos millones de personas. Por su parte, el informe del CIS de julio de este año indica que el 22,7% de la población se considera católica practicante. De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística de enero de 2019, eso equivale a algo más de 10,6 millones de católicos que cumplen con sus obligaciones religiosas.

En lo que atañe a Granada, la relación entre musulmanes y católicos, es y ha sido ejemplar… con la excepción de la expulsión a principio del siglo XVII de los moriscos, musulmanes convertidos al cristianismo a cargo de Felipe III­. En cualquier caso, no se recuerdan casos de conflicto religioso en la ciudad en las últimas décadas. Tras la plegaria de este viernes en las mezquitas y la probable oración del arzobispo en su misa de este domingo, queda por ver si la plegaria obra el milagro. Eso podría ser la confirmación de las bondades del diálogo interreligioso en estos tiempos convulsos.

viernes, 8 de febrero de 2019

#hemeroteca #identidades | El ‘halal’ se consolida en Francia como signo de identidad y gran negocio

Imagen: El País / Carnicería halal en París
El ‘halal’ se consolida en Francia como signo de identidad y gran negocio.
Macron estudia maneras de regular el Islam francés mediante un mayor control de los productos ‘lícitos’.
Marc Bassets | El País, 2019-02-08
https://elpais.com/sociedad/2019/02/02/actualidad/1549064658_519558.html

Saint-Denis, la ciudad de 110.000 habitantes al norte de París, concentra algunos traumas y obsesiones de la Francia contemporánea. La basílica de Saint-Denis alberga las tumbas de 43 reyes de Francia, de Dagoberto, en el siglo VII, a Luis XVIII, en el XIX. Diez minutos en dirección al sur, se encuentra el imponente Stade de France, a cuyas puertas un terrorista islamista cometió uno de los atentados con bomba que el 13 de noviembre de 2015 golpearon la capital francesa y sus alrededores. Cinco minutos a pie al norte de la basílica, epicentro del cristianismo francés que el presidente, Emmanuel Macron, le gusta frecuentar para reconectar con la tradición nacional más profunda, se encuentra la ‘rue’ Gabriel Péri, una calle comercial parecida a tantas en Francia. Su particularidad reside, primero, en la abundancia de peluquerías afro. Y segundo, en que en muchas de las pizzerías, carnicerías, locales de kebab y restaurantes asiáticos, hay estampada una pegatina bien vistosa con la palabra halal, donde venden carne sacrificada según los ritos musulmanes.

Esta explosión del halal es uno de los fenómenos más significativos de las transformaciones y de la afirmación identitaria del islam en Francia desde la primera década del siglo XXI”, escribe Gilles Kepel, especialista en el islam, en su libro ‘Quatre-vingt-treize’ (Noventa y tres), publicado en 2013.

El 93 del título es el código postal del departamento francés de Seine-Saint-Denis, cuya ciudad más poblada es Saint-Denis. Es el primer departamento musulmán del país, el que presenta una tasa de pobreza más elevada en la Francia continental y el espejo de las disfunciones —fracaso escolar, precariedad, discriminación, ‘guetoización’— que aquejan a la ‘banlieue’, la periferia mestiza y episódicamente convulsa de las grandes ciudades. En ningún otro lugar como en el 93 se proyecta en Francia el fantasma de la islamización, el temor a un avance de una versión fundamentalista de la religión musulmana, a que —en la manifestación más radical de estos miedos— el islam acabe barriendo a los reyes cristianos de Saint-Denis.

El halal, un negocio que representa más de 5.000 millones de euros anuales en Francia, según algunos cálculos, se ha convertido en una manera de reafirmar su identidad para muchos musulmanes franceses. También, dada la cantidad de dinero que mueve, puede suponer una oportunidad para las autoridades: quien controle este dinero podrá manejar un islam francés que hoy depende en parte de dinero extranjero.

La posibilidad de obligar sin excepciones al aturdimiento de los animales a la hora de sacrificarlos, como ocurre en países del norte de Europa o, recientemente, en Bélgica, parece remota aquí, el país occidental con más musulmanes (casi seis millones, un 8,8% de la población) y el primer mercado europeo, además de potencia exportadora a Oriente Próximo.

En Francia, donde la extrema derecha del Frente Nacional sumó más de 10 millones de votos en las últimas elecciones presidenciales, la batalla del halal es otra. Es cultural y política. Refleja las tensiones por la definición de la laicidad, el principio que garantiza la libertad de culto y la separación del Estado y las iglesias.

El veterinario de Burdeos Alain de Peretti es el responsable de la organización Vigilance Halal, que ha presentado varias denuncias ante la justicia para lograr la suspensión de la matanza de animales sin aturdimiento previo. Su combate abarca desde la protección de los animales y los consumidores —cuestiona la higiene de los procedimientos para matar según las normas halal— al cuestionamiento del halal como instrumento para imponer la sharia o ley islámica. “El islam puede evolucionar, pero tal como es hoy es incompatible con nuestra sociedad”, dice Peretti en un café de la plaza Trocadéro, en París.

A 15 kilómetros de ahí, desde su despacho en el sexto piso del único edificio alto en Rosny-sous-Bois, otro municipio de Seine-Saint-Denis, M’hammed Henniche domina con la vista la banlieue oriental de París. Henniche, nacido en Argelia e inmigrado a Francia en los años noventa, es una de las figuras centrales del mundo musulmán en “el 93”. Es el secretario general de la organización Unión de Asociaciones Musulmanas 93 (UAM 93), un grupo de presión que influye en la política local. También es el responsable de Halal Verif, una de las organizaciones que acreditan que una carne es halal o no.

Signo de identidad
“El halal se ha convertido para los musulmanes de Francia en un elemento de identidad. Quizá los jóvenes no rezan, beben alcohol, tiene relaciones con chicas, pero la línea roja es el halal”, dice Henniche. “Para ellos, es lo que marca la diferencia entre ser o no ser musulmán”. En la generación de los padres y abuelos que llegaron a Francia era distinto. La norma era menos estricta. Desde finales de los años noventa se estableció una competición para endurecer las condiciones para que un producto fuera halal. En algunos sectores, los certificadores de pureza tradicionales —las mezquitas de París, Lyon y Évry, ligadas a países como Marruecos y Argelia— empezaron a estar bajo sospecha de laxismo. Aparecieron nuevos certificadores que debían velar porque la carne era efectivamente lícita, que es el significado de halal. Halal Verif' es uno de ellos. Se abrió una batalla que mezclaba lo mercantil con lo teológico. ¿Puede un musulmán consumir carne de animales sacrificados por cristianos o judíos? Si el halal prescribe que se degüelle al animal sin aturdirlo previamente, ¿se le puede electrocutar para atenuar el sufrimiento?

En su libro, Kepel describe un “choque de halales”, entre un modelo más estricto, de inspiración religiosa, y otra cultural o de estilo de vida, que compara con el consumo de productos bio. “En este debate planetario”, escribe, Francia “es ante todo una cámara de eco de las tensiones que atraviesan el islam mundial, parcialmente filtradas por la tradición magrebí de la cultura musulmana francesa, pero que cada día cede terreno a un 'e-islam' cuyos portales [de internet] ponen en relación directa a la generación joven con los centros dogmáticos y financieros de la península Arábiga y Próximo Oriente”.

Macron se ha propuesto reducir la dependencia del dinero extranjero con capacidad para intoxicar a los musulmanes franceses con ideas extremistas. Una posibilidad, sugerida por el ensayista Hakim El Karoui, próximo a Macron, consistiría en crear una oenegé que actuaría como autoridad central y recaudaría un canon o tasa sobre el comercio halal y otras áreas de negocio como los viajes organizados a La Meca.

“Hay mucho dinero, y mal utilizado por quienes pretenden ser representativos. Propongo una organización que no represente sino que regule”, dijo El Karoui en una entrevista en septiembre al presentar un informe sobre el avance del islamismo elaborado para el laboratorio de ideas Institut Montaigne. “La toma de control de la teología por parte de los salafistas es un inmenso problema para los musulmanes y para Europa, porque los salafistas explican que hay que separarse del resto de la sociedad. Hay un problema de formación de los cuadros religiosos. Se necesita dinero para instruir a imanes y remunerarlos. En Francia hay 2.500 lugares de cultos y mil imanes permanentes, de los que 300 están asalariados por un país extranjero”.

De la injerencia extranjera a la deriva radical, del apego de la República a la laicidad al riesgo de la fragmentación de Francia en comunidades estancas, el halal puede ser una pieza clave en la política de Macron para reorganizar el islam francés.

jueves, 5 de abril de 2018

#hemeroteca #mujeres #deportes | La primera mujer árabe en entrenar un equipo de fútbol masculino

Imagen: El País / Salma al-Majidi
La primera mujer árabe en entrenar un equipo de fútbol masculino.
"El fútbol es mi primer y último amor", dice la sudanesa Salma al-Majidi, de 25 años.
AFP | El País, 2018-04-05
https://elpais.com/internacional/2018/04/04/mundo_global/1522846935_345447.html

La sudanesa Salma al-Majidi, de 25 años, se ha convertido en la primera mujer en entrenar un equipo de fútbol masculino en el mundo árabe, según ha reconocido la FIFA. Se trata del club Al Ahly Al Gadaref, de la región sudanesa de Gadaref, al este de Jartum, cuyos integrantes la llaman con cariño "hermana entrenadora".

Hija de un policía jubilado, esta pionera explica a Radio Francia Internacional que a los 16 años quedó "totalmente enamorada" de este deporte al ver cómo el entrenador del equipo escolar de su hermano pequeño dirigía a los niños.

Majidi siguió atentamente sus consignas, sus gestos, la manera en la que colocaba los conos en el césped durante las sesiones de práctica... "Al final de cada sesión de entrenamiento, hablaba con él de las técnicas utilizabas para enseñar a los muchachos", cuenta a la agencia AFP.

Pero, como en su país no hay equipos femeninos, Salma sabía que la única manera de practicar su deporte favorito era entrenar a un equipo masculino. "Aún no hay espacio para el fútbol femenino en Sudán", donde no hay ningún equipo femenino.

El entrenador de su hermano "vio que tenía un don para el entrenamiento" y le dio "la oportunidad de trabajar con él", se enorgullece. Esta mujer que ha acabado por hacer historia en el fútbol empezó por entrenar a dos equipos juveniles (Sub-13 y Sub-16) del Al Hilil, un club de Omdurman. "Es muy difícil entrenar a los adolescentes, tuve que ser fuerte para hacerme con ellos", confiesa la joven, que entrenó a varios equipos antes de aterrizar en Al Nasr Omdurman, de la tercera división.

"Al principio, algunos jugadores no colaboraron conmigo solo porque yo soy mujer", admite. El sueño de esta técnico es que su país tenga un equipo de mujeres y escalar con él a la primera fila. También le gustaría poder entrenar a un club de fuera de su país. "El fútbol es mi primer y último amor", confiesa la mujer, ataviada con chándal y velo negro. La entrenadora figuró en la lista de las "100 mujeres inspiradoras" que realizó la BBC en 2015 y ha sido entrenadora de varios clubes masculinos (Al Nasr, Al Nahda, Nile Halfa, Al Mourada) antes de llegar a su actual club.

En Sudán, país gobernado por la ley islámica desde 1983, no existe ninguna ley que prohíba el fútbol femenino, pero no hace falta, ya que una sociedad conservadora y el Gobierno islamista hacen inviable su fomento. "Hay restricciones para el fútbol femenino, pero estoy decidida a triunfar", asegura Salma.

Mounira Ramadan, que arbitraba partidos de fútbol masculinos en los años setenta, es la otra mujer que ha conseguido cierto reconocimiento en la historia del fútbol sudanés. Desde 1951, Sudán forma parte de la FIFA y el país creó, junto a Egipto y Eritrea, la Confederación Africana de Fútbol, llevándose en 1970 el título continental.

Que una mujer entrene a un equipo de fútbol masculino levanta una polvareda en su país. "Sudán es una agrupación de tribus y algunas de ellas creen que una mujer debe estar confinada en casa", explica esta diplomada en contabilidad y gestión. "Había un muchacho que rechazaba escucharme. Me había dicho que pertenecía a una tribu que creía que los hombres nunca deben aceptar órdenes de las mujeres", cuenta. Le costó unos meses antes de que ese joven la aceptara como su entrenadora.

"Al principio, la gente en la calle nos llamaba los Hijos de Salma", recuerda Majid Ahmed, un delantero del equipo y fan acérrimo de Lionel Messi. "En la escuela tenemos mujeres profesoras, ¿cuál es el problema en tener una mujer entrenadora?", se pregunta.

Criada en una familia tradicional, fue difícil para Salma que sus deseos fueran aceptados por su familia, admite su padre, Mohamed al Majidi. Un tío que la criticaba mucho por su labor de entrenadora cambió de opinión cuando vi que la grada coreaba su nombre ("¡Salma, Salma!"). "Esos miembros de la familia ahora rezan a Alá para que la ayuden", dice.

Desde muy pronto, la madre de la entrenadora de fútbol sabía que su hija era diferente. "Siempre prefirió llevar pantalones. Incluso cruzando la calle miraba a los chicos jugando al fútbol", relata Aisha al-Sharif.

viernes, 30 de marzo de 2018

#hemeroteca #mujeres #islam | Las mujeres marroquíes piden igualdad para heredar

Imagen: El País / Protesta feminista en Túnez por el derecho de herencia
Las mujeres marroquíes piden igualdad para heredar.
Una célebre ensayista musulmana denuncia el machismo del derecho de sucesiones.
Francisco Peregil | El País, 2018-03-30
https://elpais.com/elpais/2018/03/28/opinion/1522237509_031752.html

El 11 de marzo se produjo en Túnez, siempre Túnez, un hecho sin precedentes: mil personas, la mayoría mujeres, se manifestaron para reclamar la igualdad de género en materia de herencia. La cifra puede parecer pequeña, pero no lo es si se tiene en cuenta que la reivindicación apuntaba contra los cimientos de la sociedad.

En los países árabes musulmanes las herencias se rigen en función de la sharía o ley islámica. En muchas ocasiones esa ley solo permite a las mujeres heredar la mitad que los hombres. En septiembre del año pasado el nonagenario presidente del país, Beji Caïd Essebsi, lanzó una propuesta para reformar la ley. La polémica y los aires de revuelta han terminado llegando a Marruecos.

El 20 de marzo, cien intelectuales marroquíes, hombres y mujeres, firmaron una carta en la que solicitaban poner fin a la discriminación por género en el derecho de sucesiones. Y, sobre todo, la abrogación de la norma que obliga a las herederas huérfanas y sin hermanos a compartir la herencia con sus tíos, con los hermanos del padre muerto.

La carta fue firmada también por Asma Lamrabet, médico hematóloga y autora de ensayos como 'Islam y mujeres, las preguntas que molestan' (publicado por la editorial En Toutes Lettres el año pasado). Lamrabet ha sido hasta este mes directora del Centro de Estudios Femeninos del Islam, perteneciente a la Rabita Mohamadia de los Ulemas de Marruecos, una fundación o centro de análisis que entre sus objetivos contempla animar “la vía científica y cultural” dentro de los estudios islámicos.

Pero se ve que Lamrabet agitó en exceso las aguas entre sus compañeros, eruditos del Corán. Ante tanta polémica y presión sobrevenida, a Asma Lamrabet no le quedó más remedio que dimitir el 19 de marzo pasado de un puesto que ejercía desde hace casi una década. Abandona el cargo pero advierte que continuará serena y libremente con su compromiso. La lucha continúa.

lunes, 12 de marzo de 2018

#hemeroteca #islam #mujeres | Amanda Figueras: “El Corán utiliza un lenguaje inclusivo, hoy Alá diría ‘portavoza”

Imagen: El País / Amanda Figueras
“El Corán utiliza un lenguaje inclusivo, hoy Alá diría ‘portavoza”.
La periodista Amanda Figueras defiende en su nuevo libro, 'Por qué el islam', que esta religión traslada un mensaje de igualdad entre hombres y mujeres.
Miguel Ángel Medina | El País, 2018-03-12
https://elpais.com/elpais/2018/03/12/mujeres/1520868364_462914.html

En 2015 escribió un artículo explicando sus motivos para reconocerse como musulmana que levantó cierta polémica. Ahora publica ‘Por qué el Islam’ (Península), un libro que pretende explicar cómo es ser musulmana en España sin esquivar ningún tema, del machismo al patriarcado y del terrorismo a los pasajes más controvertidos del Corán. "Gracias a todas las mujeres fuertes y libres que me han inspirado", se lee en su dedicatoria.

Pregunta. ¿Por qué el islam?
Respuesta. Creo que, sobre todo, por lo que no se ve. Lo más importante del islam no son los velos ni las barbas, ni otros detalles superficiales, sino principios basados en la bondad, en el perdón, en la paz, en la tolerancia, en conocernos los unos a los otros y ser mejores personas. Es un camino de vida más sano y más justo tanto a nivel físico como a nivel espiritual. Los musulmanes aspiramos a la justicia social y creo que por eso me enamoró a mí el islam.

P. ¿Esta búsqueda de la justicia social se puede entender como una crítica al capitalismo neoliberal?
R. Sí, desde luego. Una de las cosas que a mí me atrajeron del islam es acercarme a una vida más espiritual, intentar dejar el materialismo aparte y vivir más de la experiencia y menos de la tenencia.

P. Insiste en que no es conversa, porque nunca fue cristiana. Pero, ¿cómo fue su llegada al islam?
R. Tras los terribles atentados del 11-M en Madrid, cuando trabajaba como periodista en El Mundo, empecé a leer sobre el islam. Estuve trabajando sobre las comunidades islámicas en España y cómo vivieron los meses posteriores y las posibles represalias. A partir de ahí empecé a conocer a musulmanes y musulmanas, y me di cuenta de que no sabía nada sobre el islam. Eso me estimuló a seguir en el proceso. No fue una cosa automática, fue un proceso con idas y venidas. Al final me reconocí como musulmana.

P. ¿Cómo fue el proceso de contárselo a su familia y amigos?
R. No hubo una conversación en la que se lo contara a mis padres, sino que fue más natural, y al final les dije que ya era musulmana. Su reacción primera fue de miedo, porque hay mucho desconocimiento.

P. ¿Y cuando decidió ponerse el velo?
R. No hubo tampoco una conversación especial. A día de hoy lo toman con mucha naturalidad. Al final, no tienen por qué compartirlo, pero respetan mi decisión, como debería ser respetada la decisión de cualquier mujer adulta y libre. En cuanto al trabajo, no sé cómo habrían reaccionado, porque decidí ponerme el velo tras dejar mi empleo en ‘El Mundo’. Reconozco que me daba cierto miedo pensar en ponérmelo cuando estaba en el periódico, porque creía que eso me podría perjudicar, que quizá me limitaría a la hora de mandarme a cubrir ciertos actos. No sé qué hubiera pasado, nunca lo podré saber, pero miro a mi alrededor y no veo mujeres con hiyab [velo islámico] en grandes medios de comunicación, por lo que sospecho que me hubiera podido traer alguna limitación.

P. ¿Influye llevar velo a la hora de encontrar un trabajo en España?
R. Sí. Lo dicen todas las mujeres que llevan velo. Es evidente que limita, igual que puede limitar un nombre extranjero. Somos una minoría y sufrimos islamofobia, que es una enfermedad creciente. Hay cosas intangibles o difíciles de medir. Cuando mando mi currículum con mi foto y no se lee no sé si es porque no les interesa o porque en la foto salgo con ‘hiyab’. En cualquier caso sigo buscando trabajo, pero es difícil.

P. Un capítulo de su libro está dedicado a las mujeres. ¿Cuál es para usted la diferencia entre feminismo y feminismo islámico, si la hay?
R. No creo que exista un feminismo ni un feminismo islámico, existen los feminismos. Estamos viviendo momentos muy interesantes de debate, de desarrollo de teorías, de hacer tendencia... No hay diferencias, los feminismos deberían todos luchar contra los enemigos comunes que tenemos: el patriarcado, el machismo, la discriminación, y para que haya una igualdad de derechos y de oportunidades. Me gustaría que las musulmanas fuéramos más tenidas en cuenta por parte del feminismo hegemónico y mayoritario en España, que nos tiene olvidadas. Para muchos y muchas es difícil que se pueda aspirar a pedir la igualdad desde un punto de vista religioso, pero sí que es posible. Necesitamos más sororidad y menos enfrentamiento, menos luchas por quién da a quién el carné de feminista.

P. En este sentido, se puede argumentar que nunca va a ser igual su visión como europea que la de una saudí o una egipcia.
R. Es evidente que mi posición es distinta a la de una mujer egipcia, pero también tenemos que ir a escucharlas a ellas. En cualquier caso, la sociedad es patriarcal de base también en España, como puso de manifiesto la huelga del 8 de marzo. Los feminismos islámicos dicen que no se puede obligar a las mujeres a vestirse de ninguna manera, eso debería estar prohibido, y es antiislámico. Abogo porque no se imponga ni se prohíba el uso de velo, para mí es lo mismo una cosa que la otra. El problema es legislar sobre la libertad de las mujeres. Desde nuestra perspectiva se le da un misticismo al tema del velo que se vive con más naturalidad en otros países. Y perdemos mucho tiempo en hablar de velos cuando deberíamos hablar de cosas más trascendentales.

P. ¿Por qué las musulmanas tienen tan poco protagonismo en los medios?
R. Es sin duda un problema de los medios y de a quién están llamando. Varias compañeras me cuentan que algún medio ha intentado buscar a una musulmana para un reportaje, pero si no lleva velo no les vale, es decir, necesitan que se corresponda con el estereotipo. Contra eso también hay que luchar. Las musulmanas somos muy diversas, hay con velo, sin velo, españolas, inmigrantes, blancas, negras... y todas tenemos cosas que decir. Los medios deberían hacer autocrítica, ¿trabajan para darnos voz o para reforzar los estereotipos? Se habla mucho de nosotras, pero sin nosotras.

P. Según Sirin Adlbi Sibai, “el feminismo islámico es una redundancia, el islam es igualitario”. ¿Usted qué opina?
R. Estoy totalmente de acuerdo. Siempre apelo al carácter inclusivo del lenguaje del Corán, tiene aleyas en las que habla de los creyentes y las creyentes, los ayunantes y las ayunantes... Utiliza un lenguaje inclusivo. Hoy Alá diría la portavoza. Y no solo es cuestión de palabras, sino también de conceptos: desde el origen de la creación del ser humano, se habla de que somos creados en igualdad el hombre y la mujer. Hacer leyes contra la igualdad es antislámico. Y a veces es difícil que se vea, porque en los países musulmanes también hay desigualdad e injusticia, pero una cosa es el islam y otra lo que hacen los musulmanes.

P. ¿Y cómo reacciona usted al terrorismo de corte islamista?
R. Para nosotros es muy doloroso que nuestro islam se relacione con algo terrible como la barbarie terrorista. No hace falta ponerle etiquetas al terrorismo. No sé qué es el terrorismo islámico ni el radicalismo islámico, para mí, un radical islámico sería una persona que va haciendo el bien a su paso, ayudando a los demás, no un terrorista, porque el islam no te lleva a ser violento, sino a todo lo contrario. Muhamad siempre optó por perdonar y eso es lo que nos pide a los musulmanes.

P. En su libro apuesta por una relectura de los pasajes más polémicos del Corán, como la sura [versículo] que habla de golpear a las mujeres o la que dice que los hombres son preeminentes a ellas.
R. Efectivamente, he leído a varias autoras —como Amina Wadud o Asma Barlas— que han profundizado en una lectura no patriarcal del Corán. Hay muchas traducciones de este libro que son machistas, y así lo denunciamos. La traducción del verbo ‘daraba’ como "pegadles" es contrario al mensaje del Corán, y además el profeta Muhamad, cuyo ejemplo aspiramos a imitar los musulmanes, nunca pegó a ninguna mujer, y además repitió muchas veces que hay que tratar bien a las mujeres. En mi opinión, la de ‘daraba’ es una mala traducción, pues sale muchas otras veces en el Corán y las demás veces no se traduce con este sentido. Desde el origen, los seres humanos son creados en igualdad, y esa igualdad es sagrada, viene de Alá. Hacer cualquier cosa en contra de la igualdad es antiislámico.

P. Pero esa interpretación también se hace en algunos países árabes.
R. No hay que ocultar que hay mucho machismo y mucho patriarcado en las comunidades musulmanas, sí, en España y en países árabes. Y hay muchos hombres que están muy cómodos encontrando en el Corán la supuesta justificación para maltratar a su mujer, pero en ninguna cabeza cabe que eso pueda estar justificado por el islam.

P. ¿Y qué me dice de la justificación de la poligamia solo para hombres?
R. La poligamia era un fenómeno preislámico que el islam, cuando llega, regula y le da un marco legal a las mujeres, que hasta ese momento no tenían ningún derecho ni protección. En el Corán se desincentiva esta práctica, no la promueve. En cualquier caso, no es una práctica común mayoritaria entre los musulmanes. Además, hay hombres y mujeres en relaciones polígamas que son felices, son maneras diferentes de vivir, igual que ahora hablamos de poliamor, esas relaciones totalmente abiertas. No creo que debamos juzgar una religión por una práctica que el islam desalienta y que no es algo común.

P. ¿Cree que el feminismo en España ha sido inclusivo con las mujeres musulmanas?
R. Uno de los problemas que tenemos es cómo se nos ve desde el feminismo hegemónico. Hay gente para quien es incompatible religión y feminismo, pero estamos en la lucha. En vez de centrarnos en nuestro enemigo común, el patriarcado y el machismo, nos entretenemos en este otro debate. Ya lo he apuntado, parece que hay una lucha por ver quién reparte los carnés de feminista. Hace falta más sororidad y menos hablar de velos. Necesitamos alianzas y luchar todas juntas. Por ejemplo, en el comunicado de la huelga del 8 de marzo no se nos ha citado (tampoco a otras minorías) y eso ha creado cierto malestar.

P. ¿Y cómo les afecta la islamofobia, el odio a lo musulmán?
R. Como musulmanas, además de contra el machismo, tenemos que luchar contra la islamofobia, y ahí encontramos poco respaldo. Cuando denunciamos que somos discriminadas, que no encontramos trabajo o nos despiden por llevar velo, que hay ataques violentos a musulmanas y una campaña brutal de acoso en las redes sociales, eso no genera tanto malestar como si pasa en Irán o Arabia Saudí. Si queréis ayudar a las mujeres musulmanas, escuchad lo que nos afecta hoy y aquí. En lugar de eso, se utilizan las injusticias que viven las musulmanas en algunos países para atacar al islam.

P. ¿Qué hace falta para que los musulmanes se expresen en sociedad?
R. Primero, que nos dejen hablar, que nos llamen. Y luego tenemos que hacer un trabajo por abrirnos, por enseñar las mezquitas, por ejemplo la mezquita de la M-30 hace jornadas de puertas abiertas una vez al mes. Hay asociaciones de jóvenes musulmanas que organizan actividades. La juventud musulmana en España se está moviendo y cada vez es más activa e intenta ser más visible. Las mezquitas se están abriendo. Es importante que se hable de nosotros como parte activa de la sociedad.

lunes, 5 de marzo de 2018

#hemeroteca #libros #feminismo | Feminismo que se lee

Imagen: La Verdad / Mary Beard
Feminismo que se lee.
Álvaro Soto | La Verdad, 2018-03-05
http://www.laverdad.es/culturas/libros/feminismo-20180305002954-ntvo.html

El feminismo está tomando las librerías. Escritoras de prestigio, ensayistas, poetas, autoras jóvenes y periodistas se acercan a los problemas de las mujeres, en vísperas del 8-M, a través de libros de muy diferentes temáticas, pero con el hilo conductor de la reivindicación de la igualdad y también de la necesidad de explicar el mundo desde la visión femenina.

Ensayo
Mary Beard ha dejado su amada Roma para regresar en su último libro a otro de los asuntos en los que es una autoridad, el feminismo. 'Mujeres y poder' (Crítica) analiza cómo se han desenvuelto las mujeres más importantes de la historia en los periodos en los que les ha tocado vivir, con el denominador común de haberse tenido que enfrentar a la misoginia. La escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie presentó en España en octubre pasado 'Todos deberíamos ser feministas' (Literatura Random House), en donde reclama un cambio total. En 'Teoría King Kong', la ensayista francesa Virginie Despentes (autora también de la trilogía 'Vernon Subutex') ataca los cimientos patriarcales de la sociedad.

Ser madres
Hace tiempo que la maternidad dejó de ser una obligación para las mujeres, pero continúa siendo fuente de inspiración para la literatura. Belle Boggs reflexiona en 'El arte de no desesperar cuando no estás esperando' (Seix Barral) sobre las dificultades para ser madre, en la línea de 'Quién quiere ser madre', un interesante libro publicado el año pasado en Alfaguara por Silvia Nanclares. 'Contra los hijos', de la chilena Lina Meruane, reeditado por Literatura Penguin Random House, advierte contra el retorno del modelo conservador de la familia.

Amor en femenino
Diana de Poitiers, Madame Curie, Coco Chanel, Agatha Christie y la Pasionaria tienen algo en común: rompieron todos los prejuicios al amar a hombres más jóvenes que ellas. Sobre sus biografías, y alguna más, vuelve la escritora Dolores Conquero en 'Amores contra el tiempo' (Planeta). La escritora francesa de origen vasco Leonor de Recondo acaba de publicar en Miniatura 'Amores', la relación entre dos mujeres en la Francia provinciana de principios del siglo XX.

Reivindicación
Recuperar el papel de las mujeres en la historia es el objetivo de algunas novedades editoriales. Sandra Uve enumera en 'Supermujeres, superinventoras' (Lunwerg) los avances protagonizados por mujeres. En 'Las chicas son de ciencias' (Montena), segunda parte de 'Las chicas son guerreras', Irene Cívico y Sergio Parra acercan el mundo de la ciencia a las jóvenes a través de figuras históricas como Rosalind Franklin o Vera Rubin. En 'Feminismo para principiantes' (Ediciones B) la periodista Nuria Varela se propone recordar la historia del movimiento feminista.

La mujer y el islam
Coinciden en las estanterías varios libros sobre la relación de las mujeres y el islam. La editorial Cabaret Voltaire vuelve a publicar a Leila Slimani, ganadora el año pasado del prestigioso Goncourt con 'Canción dulce'. Pero esta vez Slimani investiga, en el polémico 'Sexo y mentiras', sobre la sexualidad de las mujeres en el norte de África. En 'Madre de leche y miel' (Destino), la escritora catalana de origen marroquí Najat El Hachmi cuenta la historia de una mujer que se enfrenta a un gran choque cultural cuando emigra desde el Rif hasta Barcelona. 'Casada con el enemigo' (Espasa) es la autobiografía de Raquel Alonso, una empresaria de éxito cuya vida se convirtió en un infierno cuando su marido, Nabil, el padre de sus hijos, se refugió a partir de 2011 en el islam más rigorista y fue captado por una célula integrista. La periodista riojana Ángeles Espinosa, experta en Oriente Medio, analiza en su libro 'El tiempo de las mujeres' ('La línea del horizonte') los cambios políticos y sociales en aquella zona. .

Otras voces
La poeta Alba Vázquez, conocida como 'la chica del flequillo', se desnuda literariamente en 'Callarte a besos' (Espasa), un género de poesía urbana al que cabe sumar también 'El amor es chulo' (Verso y cuento), las reflexiones sobre feminismo e igualdad de Stéphanie Andugar. Sorprende la investigadora audiovisual Beatriz Navas con 'Y ahora, lo importante' (Caballo de Troya), el libro que recoge los diarios que escribió hace 25 años, cuando tenía 14.

sábado, 3 de marzo de 2018

#hemeroteca #mujeres #testimonios | El tiempo de las mujeres árabes es hoy ‘la diversidad’

Imagen: Google Imágenes / Ángeles Espinosa (2i) en la presentación de su libro en Casa Asia, Madrid
El tiempo de las mujeres árabes es hoy ‘la diversidad’.
Rosa M. Tristán | Más de la mitad, 20 Minutos, 2018-03-03
https://blogs.20minutos.es/mas-de-la-mitad/2018/03/03/el-tiempo-de-las-mujeres-arabes-es-hoy-la-diversidad/

Ramika es rapera en Afganistán, todo un desafío a la convenciones de una sociedad misógina tan ultraconservadora. Su última canción, Doghtar Afghan (chica afgana), denuncia la situación de las mujeres en ese país que intenta salir adelante después de tres décadas largas de conflictos”. La frase pertenece al libro ‘El tiempo de las mujeres: crónicas asiáticas’, que la periodista y escritora Ángeles Espinosa acaba de publicar en la editorial La Línea del Horizonte y que nos acerca a ese mundo femenino que desde una orilla cubrimos tan a menudo con el velo de los tópicos. Ramika es rapera, la iraní Nidal Naser es juez en la ciudad de Nayaf y la yemení Tawakul Kerman logró Premio Nobel de la Paz. Son mujeres, explica Espinosa, que pueden o no llevar cubierta su cabeza, pero que van dando pasos hacia adelante, con el reto que supone no sólo luchar contra estructuras religiosas, políticas o legales, sino con lo más cercano, la familia.

La obra de Ángeles Espinosa nos lleva de viaje por una docena de países a lo largo de un centenar de las crónicas que ha publicado como corresponsal de El País en el mundo árabe a lo largo de los años. La selección nos revela las conquistas de las mujeres, algunos nombramientos en cargos públicos y también los muchos retos por cumplir, los miedos, el sufrimiento, los retrocesos cuando soñaban con una liberación que llega lenta. “Es sobre todo diversidad”, explica la autora. “Y hay que mirarlas así, rompiendo con la única idea de que el velo es un reflejo de atraso porque eso nos impide ver lo que hay debajo, que es diversidad”, asegura.

Entre sus páginas redescubrimos la historia de la paquistaní Zafran Bibi, a quien un tribunal islámico condenó a morir lapidada por un embarazo que se sospechó extramatrimonial, sentencia que finalmente fue sobreseída, pero sin cuestionar las leyes e instituciones que siguen dictando tamaños fallos judiciales. O de Farwa, del mismo país, a la que conoció cuando con 14 años iba a ser casada, aunque la ley del país, de forma literal, prohíbe las uniones matrimoniales antes de los 16 años. Pero también nos encontramos con Moujan Mohammead Taher, actriz y directora iraní que difundió dos vídeos con sus torso desnudo, al estilo Femem, para denunciar la opresión de sus conciudadanas, y que tuvo que refugiarse en Alemania. Pero no se calló.

En la presentación en Madrid, hace escasos días, la autora recordaba su primer viaje a Arabia Saudí como periodista, el impacto que tuvo, con apenas 22 años, al ver a las mujeres tapadas de pies a cabeza, todas en negro. “Me preguntaba cómo era posible que no organizaran una revolución, pero luego me hicieron ver que para ellas el burka o el velo era menos importante que poder estudiar y trabajar, que había que ir más allá y que incluso entre ellas hay posiciones muy diferentes sobre este tema”, recordaba.

Como explicó la editora, Pilar Rubio Remiro, a lo largo de los años Ángeles Espinosa nos ha ido proporcionando un goteo de historias que en realidad son un río en el que ver reflejada una sociedad mucho más compleja de lo que, en general, imaginamos en torno a la igualdad de género.

Ellas son protagonistas activas y muchas, sobre todo las jóvenes, no viven ajenas a lo que ocurre en el resto del mundo gracias, sobre todo, a las redes sociales. Ahí está, como destacó la autora en la presentación, el incipiente movimiento #MosqueMeToo, una réplica de la campaña contra el acoso sexual de las actrices ‘hollywoodenses’ con la que han visibilizado que este acoso también existe entre los hombres religiosos que van a la mezquita o a la peregrinación a La Meca.

Al compromiso con todas ellas que narra en ‘El tiempo de las mujeres’, la autora ha querido sumar el apoyo a los millones de mujeres sirias que a su secundario papel en la vida árabe añaden el exilio de la guerra, el abandono y la destrucción de sus hogares y sus familias, la violencia que genera desde hace casi siete largos años la guerra en su país. Y lo ha hecho cediendo los derechos de autor que le corresponden a la ONG Alianza por la Solidaridad, que mantiene varios centros en Jordania por los que pasan miles de mujeres cada año para recibir atención médica, pero también para protegerse de las agresiones que reciben en su entorno. Mujeres que cada vez, al igual que ocurre con las que ella retrata, se casan más jóvenes. Mujeres que son encerradas en casa, pero no se resignan. Mujeres que son agredidas por sus maridos y lo superan. Y también mujeres que se organizan, que se convierten en la fuente de ingresos de la familia con sus trabajos y, en definitiva, que avanzan por delante de las estructuras de poder, en muchos casos familiar, en las que están inmersas. Son anónimas, pero en ellas se detecta la misma fuerza que, lentamente, les permite avanzar hacia una mayor libertad.

Ángeles Espinosa, con tres décadas de estancia como corresponsal en diferentes países de la zona (Irak, Irán, Egipto, Líbano y, ahora, Arabia Saudí) nos permite quitarles ese ‘velo’ de la uniformidad bajo el que, muchas veces sin conciencia de ello, las escondemos.

Rosa Martín Tristán es responsable de prensa de Alianza por la Solidaridad.