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viernes, 4 de julio de 2025

#hemeroteca #lgtbi | Paco Tomás: "Si algún partido empieza a repetir tu discurso, es que te está capitalizando"

Paco Tomás en Madrid, el 2 de julio de 2025 //

Entrevista a Paco Tomás, periodista y escritor: "Si algún partido empieza a repetir tu discurso, es que te está capitalizando"
Público conversa con el presentador del "programa LGTBIQ+ más longevo de España", Wisteria Lane (RNE), en vísperas de que se cumplan 1.000 episodios.
María Martínez Collado | Público, 2025-07-04

Paco Tomás se presenta prácticamente solo. Es un referente intergeneracional, especialmente entre las comunidades LGTBIQ+. El escritor y está a punto de grabar el episodio número 1.000 de , el "programa más longevo" del país. Llega a la entrevista como casi todas en estas semanas de Orgullo, con calor y cierto sabor agridulce. Es una sensación generalizada esa que nos hace percibir que solo durante las vísperas del día internacional por los derechos LGTBIQ+ se habla de los problemas, necesidades y logros de estas comunidades. Y, ciertamente, eso ya dice mucho del punto en el que nos encontramos como sociedad, pero también como medios de comunicación. Lo menciona justo antes de empezar con las preguntas.

Paco Tomás no se corta a la hora de opinar y en esta conversación nos ofrece algunas de sus impresiones sobre el panorama sociopolítico que nos ha tocado vivir, la escalada bélica a nivel mundial, las decepciones para con respecto a algunos supuestos referentes LGTBIQ+, y la necesidad de cuidarnos y acuerparnos desde los márgenes frente al ascenso de los discursos de odio.

P. ¿Cómo fue tu aproximación al activismo por los derechos LGTBIQ+ desde tus primeros pasos como guionista, columnista y comunicador hasta tu labor actual al frente de Wisteria Lane? ¿Qué papel ha jugado la visibilidad en tu recorrido, y cómo has visto evolucionar la relación entre medios y comunidad LGTBIQ+ en estos años?

A mí me interesaba el periodismo y fue lo que estudié. Nunca me planteé que mi orientación sexual fuera determinante en mi carrera. Llegó un momento en que yo estaba haciendo La transversal, un programa los domingos por la noche en Radio Nacional de España. Entonces me propusieron hacerme cargo del programa LGTBIQ+ que había en RNE en ese momento. Lo había empezado Leopoldo Alas, creo, en la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero. Luego lo hizo Luis Antonio de Villena. Y en ese momento me dijeron que si quería hacerlo yo.

Creo que también su idea era quitarme La transversal y pensaron: "Vamos a darle algo a este chiquillo porque le vamos a quitar el programa". Así que me dieron este otro programa, que salió adelante. Empecé a hacer Wisteria Lane y, realmente, ahí es donde empiezo a tomar conciencia de muchas cosas que hasta ese momento para mí eran muy difusas. Empiezo a tomar conciencia de mi orientación, de la lucha, de lo importante que es estar unidas en esta pelea, de las reivindicaciones de cada una de las comunidades.

Aunque yo no me considero activista —dentro de los grupos activistas dicen que sí soy parte de ese entramado—, para mí una activista es alguien que se sube a un barco rumbo a Gaza, que golpea la mesa de un ministerio para ser escuchada, como la gente de ACT UP con sus bolsas de sangre frente a las farmacéuticas. Eso es activismo. Yo soy un comunicador que está ahí en medio. Eso fue lo que me llevó, no solo dentro del espacio de Wisteria, sino también fuera, a empezar a reivindicar lo que iba aprendiendo en el programa. Porque todo lo que yo sé, me lo han aportado les invitades que han pasado por Wisteria Lane. De todo ese magma he aprendido.

Últimamente siento —y lo he comentado mucho— que eso, de alguna manera, ha perjudicado mi carrera periodística. Siento que solo puedo hablar de lo LGTBIQ+. Que a mi alrededor se ha creado una especie de "Paco habla de este tema", cuando he estudiado una carrera y puedo hablar de política, de Gaza, de la ley de autónomos… Pero solo se cuenta conmigo para hablar de lo LGTBIQ+. Siento que las personas LGTBIQ+ que no se visibilizan, que no hacen bandera de su orientación o identidad, tienen más posibilidades laborales. Aunque sean abiertamente LGTBIQ+, si no lo mencionan, parece que tienen más opciones que quienes sí lo hacemos. Y de eso me estoy dando cuenta ahora.

P. ¿Cuál ha sido la entrevista que más ilusión te ha hecho, de la que más has aprendido o que recuerdas con más cariño?

Es que son muchas entrevistas con las que he aprendido. He aprendido muchísimo del activismo: de escuchar a Boti García Rodrigo, a Beatriz Gimeno, a Miguel Ángel Fernández… Toda esa gente que estuvo en el activismo que nos ha llevado a celebrar ahora los 20 años de matrimonio igualitario. He aprendido mucho de escuchar a las disidencias: al Orgullo Vallekano, al Orgullo Crítico, a la gente de Proyecto Chueco. Y también a ensayistas, escritores, cantantes… No es una persona concreta. Y eso es bonito, porque demuestra la importancia de la comunidad, de cómo tejemos una red que entre todes nos salva.

P. Habiendo participado en proyectos como Wisteria Lane o habiendo seguido otros de cerca como es de la Berkana, has podido ser testigo de la importancia que tienen estos espacios como generadores de genealogías queer, comunidad, conocimiento o incluso archivo... 

Total. Y, además, creo que los medios tienden a equivocarse en cómo plantean los temas LGTBIQ+. Hace poco hubo una pregunta parlamentaria al presidente de RTVE sobre Wisteria Lane, que es un programa de dos medias horas semanales. Preguntaban si no sería importante darle más presencia o mejor horario. Y desde la presidencia contestaron que no tenían claro si era buena idea hacer programas específicos para la población LGTBIQ+, porque era mejor tratarlo de forma transversal.

La transversalidad, que es una idea utópica muy interesante, no es real. La mayoría de temas que tratamos en Wisteria, los libros que están en Berkana, no aparecen en los programas de mañana, de tarde o de fin de semana. Tampoco en los mainstream. Llevar a Pablo Alborán o a Vanesa Martín no es hacer contenido LGTBIQ+. Son personas visibles, sí, pero hacer contenido LGTBIQ+ es hablar de ensayos sobre identidad de género, sobre familias queer, sobre maternidades queer. Eso no está en los programas generalistas.

Ahí empiezo a ver la trampa de la transversalidad. Esa idea de "no crear guetos". Para nosotras esos espacios no son guetos, son espacios seguros. Y eso hay que potenciarlo. Ahora que vamos a cumplir 1.000 programas de Wisteria Lane, la gente nos dice: "Gracias por darnos la oportunidad de contar nuestros proyectos en un espacio que normalmente no tenemos". Si eso sigue pasando después de 16 años, significa que la transversalidad no es real. Se habla del asesinato de Samuel Luiz, pero no de ensayos sobre la violencia hacia las comunidades LGTBIQ+.

P. Una idea, la de transversalidad, que además no es nada nueva. Volviendo un poco atrás... Pienso en cómo nos vendieron los años 80. ¿Realmente crees que se rompieron tantas barreras como a veces se recuerda? ¿O pasa como con la trasversalidad y hay más mito que realidad?

Casi todo es mito. Los 80 están brutalmente sobrevalorados. Muy bien sobrevalorados, porque funcionó la estrategia: la Movida Madrileña, valenciana, gallega… Todo eso sirvió para no contar lo que pasaba realmente. Lo real era que el PSOE abría las puertas al neoliberalismo con políticas parecidas a las de Thatcher o Reagan. Y el activismo LGTBIQ+ vivía un adormecimiento total. Líderes como Jordi Petit lo han reconocido: hubo un parón, una sensación de conformismo, hasta que llegó la pandemia del VIH/sida.

Al principio, ese activismo del VIH fue rechazado dentro de los colectivos, especialmente gays, porque creían que coartaba la libertad sexual. Ir a un local gay con condones era como ir de monja. Y los colectivos pensaban que eso era cosa del Ministerio de Sanidad, no suya. Ahí jugaron un papel fundamental activistas de Radical Gai o LSD. Además, muchas lesbianas que se habían ido del movimiento por el machismo del hombre homosexual regresan para apoyar a sus hermanos maricas y a sus hermanas trans. Eso fue muy potente.

Pero pasó mientras estábamos muriendo. Generaciones desaparecieron. Y hoy se habla del VIH como algo de los 90, pero en los 80 ya moría muchísima gente. Los 80 no fueron un parque temático de color y fantasía, fueron durísimos. Para mí, como adolescente marica en un barrio, fueron durísimos.

P. Precisamente una compañera a la que he pedido consejo de cara a esta entrevista me sugería que te preguntara cuál fue tu relación con colectivos como Radical Gai o las LSD en los años 90. ¿Qué opinas de los colectivos actuales que beben de aquellos referentes, como el Movimiento Marika Madrid (MMM), Bloque Bollero, Trans En Lucha o ARROASEX?

Las disidencias hacen un trabajo fundamental. Desde el margen están ampliando el centro, y son necesarias. Es cierto que no tenemos por qué estar de acuerdo con todo lo que cada colectivo defiende —somos muy diversas—, pero necesitamos esas voces críticas. Si no las hay, estamos jodidas. Porque nos aburguesamos, nos adormecemos, y pensamos que el Orgullo son 27 carrozas con marcas haciendo pinkwashing. Eso es peligroso.

Lo que pasó en Budapest tiene que hacernos ver que el enemigo es el mismo para todes: para el MADO, para el Orgullo Crítico, el Orgullo Vallekano, el del pueblecito más pequeño, los colectivos rusos, ucranianos, estadounidenses… Es el mismo. Y cada vez más fuerte. Cuando entendamos eso, nuestro Orgullo no necesitará carrozas ni a Sonia y Selena cantando (que está fenomenal porque es una manera de de divertirnos). Pero nos vamos a dar cuenta de que no es determinante. De que eso es una celebración y que cuando nos juntemos todas a reivindicarnos y a protegernos, no vamos a necesitarlo. Las disidencias hacen ese trabajo, y hay que tenerlas presentes, incluso para criticarlas.

La última convocatoria del Orgullo Crítico recibió críticas, por ejemplo, por plantear abolir la psicología. Y me parece que es muy interesante que, además, dentro del Orgullo Crítico escuchen esas críticas. La psicología ha hecho mucho daño, sobre todo a las personas trans, sí. Pero también nos ha salvado la vida. Hay psicólogas ahora con un enfoque completamente distinto, que nos han dado herramientas.

O, por ejemplo, que haya bloques no mixtos… yo creo que necesitamos ser más mixtas que nunca. No que los maricas vayan en un sitio, las lesbianas en otro, las personas trans en otro… No. Necesitamos ir juntas. Pero bienvenida sea siempre la crítica y la disidencia. Porque nos hace crecer.

P. Es muy pertinente ese tema que mencionas de los bloques no mixtos, viendo la gran brecha que se está abriendo en la orientación ideológica de mujeres y hombres. Hace unas semanas salió el Informe de Juventud en España 2024, donde había un dato muy revelador: el 63 % de las mujeres jóvenes decían estar comprometidas con esos derechos, mientras que entre los hombres jóvenes apenas se alcanzaba el 40 %. Esto se repite con muchos otros posicionamientos, como el reconocimiento de la violencia machista o el feminismo. ¿Qué está ocurriendo?

Si lo piensas, mientras el enemigo es el que aparece en esos datos que comentas y vemos que chicos entre 18 y 24 años llegan a decir cosas como que prefieren un régimen duro a una democracia... Si ese es el caldo de cultivo al que nos enfrentamos, no sé si estamos en un momento para pelearnos entre nosotras, discutiendo quién representa a quién, o diciendo que si eres gay y blanco ya eres el enemigo.

Creo que todo el activismo que se ha hecho, y toda la permeabilidad que hemos tenido respecto a lo aprendido del feminismo, ha transformado también a las comunidades LGTBIQ+. Es cierto que el colectivo gay ha tenido actitudes misóginas y machistas, pero creo que hay una nueva generación que ha dado un giro muy importante, igual que ha ocurrido en otras comunidades. Tenemos que darnos cuenta de que juntas somos invencibles y que fragmentadas estamos jodidas. El mensaje del Partido Popular el 28 de junio fue muy claro. Su lema era: "Orgullo y punto", con el punto del PP. Quitaron lo de LGTBIQ+, borraron directamente las identidades. Y luego decían: "Ante quienes pretenden colectivizar, viva la libertad". 

No nos quieren colectivizadas, no nos quieren juntas. Nos quieren separadas porque separadas somos más frágiles. Por eso creo que este es el momento de reivindicar nuestras diferencias, sí, pero también nuestra unidad. Porque no somos una única comunidad LGTBIQ+, somos muchas comunidades. Y dentro de cada letra hay otra inmensa pluralidad. Claro que hay diferencias de enfoque, pero ante el enemigo tenemos que ser una piña. Si no, pasan estas cosas: una cantidad de gente joven que no se siente interpelada.

Eso ha pasado porque muchos medios de comunicación han dado alas a ese discurso. Pensaban que no era tan peligroso, que el lobo no era tan fiero, y ahora ahí lo tienes: con altavoz, con consignas, con poder simbólico. En el fondo, muchos de esos discursos se basan en proteger el privilegio. La norma es el privilegio. Si opinas así es porque sientes que no te interpelan, y no te interpelan porque estás en un lugar privilegiado. Muchas reacciones responden a eso. Entonces sientes que el feminismo pone en peligro tu lugar, y en lugar de cuestionarte tu privilegio, decides atacar al movimiento feminista. Porque es más cómodo. Sentarte a deconstruirte es un trabajo duro, requiere compromiso.Hay quien prefiere decir: "Mira, esto me da pereza, mejor voy contra el feminismo, el movimiento LGTBI, el racializado…". Es más fácil atacar que cuestionarse. Porque a lo mejor pensabas que tu privilegio era poder entrarle a una tía en un bar porque llevaba escote, como si eso fuera una invitación a tocarle las tetas. Y no, no lo es. Hay que cuestionarse eso.

P. Y, ¿no crees que hay algo más? ¿No crees que hay un asunto relacionado con la identidad? Pienso en los hombres, en cómo se ha cuestionado su masculinidad blanca, occidental, etc. Pero también en algunas mujeres que atacan los discursos trans. Su malestar va más allá del privilegio... Alguien les está diciendo que hay muchas maneras de ser, que no hay una prescripción, un manual... ¿Qué te parece?

Totalmente. Se dan la mano. Esos hombres que sienten que su masculinidad hegemónica está en peligro, que dicen que ahora lo que se lleva es el "hombre blandengue" —como decía el Fary—, se dan la mano con el feminismo transexcluyente que decide qué es ser una mujer. Esos machirulos dictan lo que es un hombre, y las feministas transexcluyentes deciden qué es una mujer. Y lo hacen para excluir a otras personas. Eso me parece peligrosísimo. No hay diferencia entre lo que hizo el Partido Popular saliendo a la calle con los obispos —que creo que solo han salido una vez en la historia— para quitar derechos a otras personas, y una manifestación transexcluyente que hace exactamente lo mismo: ejercer una discriminación.

Manifestarse para quitar derechos a otros seres humanos tiene consecuencias históricas, y estoy convencido de que esas consecuencias llegarán. Como decías, todo esto tiene que ver con desde dónde han vivido esas personas su privilegio. En el caso de los hombres está clarísimo. Pero en el caso de esas mujeres transexcluyentes que lideran ese discurso, yo no he visto a ninguna que venga de los márgenes. Ni una. Son mujeres privilegiadas. Esto pasa también en el feminismo de siempre. Las sufragistas eran mujeres muy privilegiadas, que salían a pedir el voto mientras otra mujer —negra, pobre, esclava, migrante— cuidaba de sus hijos y limpiaba su casa. Entonces, ¿realmente estaban reivindicando también los derechos de esa otra mujer? ¿O solo los suyos?

P. ¿Qué posición crees que deberían tener las disidencias sexuales ante la escalada bélica de la que estamos siendo testigos? Bajo este contexto internacional es imposible no plantearse esta pregunta... 

Las comunidades LGTBIQ+ sabemos lo que es la violencia porque la hemos sufrido en nuestras propias carnes. Sabemos lo que es que te esperen en la puerta del colegio para pegarte, que te tiren una botella a la cara. Por eso, de forma natural, somos pacifistas y antibelicistas, y debemos tener una postura clara. Si empezamos a decir cosas como "Israel tiene derecho a defenderse", estamos traicionando nuestra historia. Estamos dándole la mano al enemigo. A esa cultura heteropatriarcal que usa la violencia como herramienta de poder. La misma cultura que te pegaba en el colegio y ahora bombardea Gaza.

En Palestina hay maricas, lesbianas, personas trans. Y sí, también están en peligro allí, como aquí, como en EEUU, como en Helsinki. Pero eso no justifica que un Estado extermine a una población. Yo estuve en Israel, me invitaron al Orgullo de Tel Aviv. Vi el cartón desde el minuto uno. Tel Aviv es un parque temático diseñado para parecerse a Occidente. Pero sales de allí, vas a Jerusalén, a Belén… y como marica, lesbiana o persona trans te apedrean. Tel Aviv acoge a quienes escapan de otras ciudades israelíes. Y lo que hace el Estado de Israel con las personas LGTBIQ+ palestinas es cruel: las usan para espiar a su propio pueblo, y si no colaboran, las denuncian ante sus familias. por respeto a nuestra historia, a nuestro relato, no tenemos otra opción que posicionarnos claramente en contra de eso. 

P. Y en el plano nacional, ¿crees que una figura que ha sido premiada por ser un supuesto referente LGTBIQ+, como Fernando Grande-Marlaska, ha cumplido con las expectativas que se depositaron sobre él cuando fue nombrado ministro del Interior?

Claramente no. Aunque él pensará: "No tengo por qué cumplir con vuestras expectativas". Y tiene razón, en parte. Porque las comunidades LGTBIQ+ somos muy diversas. Dentro de ellas, también hay quienes anteponen su privilegio a la memoria histórica colectiva. Pero siento que con Marlaska ha habido una oportunidad perdida. No sé si volveremos a tener un ministro del Interior abiertamente gay. Era una ocasión para entrar en temas que siguen pendientes desde la democracia.

Por ejemplo: ¿quién hay en los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado? ¿Qué ideología hay? ¿Qué actitud tienen hacia las comunidades gays, trans y demás? Porque si para perseguir la droga consideran que deben acosar a la comunidad gay, eso es discriminación. El líder de la oposición fue en un barco con un narcotraficante. No he visto redadas en la sede del Partido Popular. Consideran que la comunidad gay y drogas va a la par, y entonces hay un hostigamiento, una persecución y una criminalización de la comunidad gay que es absolutamente discriminatoria y que responde a un prejuicio. Esto no sucede en otros lugares y zonas de ocio donde también hay drogas. En la calle Ponzano seguro que las hay. No sé si hacen redadas, pero que las hay, seguro. 

P. Además, cuando se ha tratado de visibilizar esto ante el propio Ministerio, la respuesta ha sido: "Denuncia los presuntos abusos de la Policía ante la Policía"...

Es como decirle a una mujer maltratada que le diga a su maltratador que lo va a denunciar. Eso es inconcebible, y un ministro del Interior no puede permitirlo. Necesitamos mecanismos seguros para denunciar sin poner en riesgo nuestra integridad. Porque entrar a una comisaría a denunciar a un policía… no quiero ni imaginarlo. Es cierto que hay colectivos dentro de las fuerzas de seguridad que trabajan por el cambio, pero son minoría. Y cada vez les cuesta más que sus compañeros acudan a formaciones. Van 4, 10, 20 personas… pero los cuerpos son miles. Y la mayoría no está en ese lugar tan necesario para la convivencia democrática.

domingo, 9 de marzo de 2025

#hemeroteca #homofobia | Marlaska y Collboni contra el sexo, las drogas y el rock and roll

Manifestación del Pride Barcelona 2024 //

Marlaska y Collboni contra el sexo, las drogas y el rock and roll

David Jiménez · Lingüista y comunicador social | Público, 2025-03-09

https://www.publico.es/opinion/columnas/marlaska-collboni-sexo-drogas-rock-and-roll.html 

Las modas siempre vuelven. Vuelve el fascismo a Europa, vuelven los pantalones anchos y, por volver, ha vuelto hasta la peligrosidad social. Hace unos días, este mismo diario denunciaba cómo la Policía en Madrid estaba actuando contra las personas LGTBIQ+ con sesgos claramente homófobos con la excusa del ‘chemsex’. Estas operaciones han incluido redadas, humillaciones, encerronas, multas e incluso riesgo de cárcel, todo ello bajo el pretexto de la salud pública. En este país, algunas cosas quedaron atadas y bien atadas, y la represión policial es una de ellas.

Uno siempre quiere pensar que son casos aislados. Algunos policías que se están infiltrando en chills porque quieren gozar de ese sadismo uniformado del que hacen gala impunemente. Sin embargo, la semana pasada, unos 13 guardias urbanos, al servicio del “primer alcalde gay de Barcelona” (como si Colau no contase como mujer bisexual porque, al fin y al cabo, es mujer), irrumpieron en un club de sexo entre hombres. Algunos asistentes a ese club relatan cómo, placa en mano, hicieron salir a todos los asistentes a la fiesta, interrumpiendo seguramente algún coito, para inspeccionarlos a todos en busca de sustancias ilícitas. La inspección se prolongó durante varias horas, en una actuación que algunos asistentes han catalogado de “militarista”.

A raíz de este suceso, los chats de la comunidad LGTBIQ+ barcelonesa han ardido y se ha roto el silencio sobre en qué se traduce el Pla Endreça de Collboni contra el sexo colectivo. La de este club de sexo no ha sido la única batida: también se está persiguiendo sistemáticamente el cruising (búsqueda de sexo en lugares públicos) en Montjuïc y, por supuesto, se está persiguiendo a las trabajadoras sexuales de la ciudad condal. Marlaska y Collboni, dos hombres gays al frente de Interior y del Ajuntament de Barcelona, respectivamente, tienen un mensaje para ti, marica mala, y están usando a la Policía para ello. Da igual que vivamos una crisis de vivienda de proporciones colosales: a follar, a casa.

Esto no es nuevo. Las redadas en espacios LGTBIQ+ tienen un largo historial, tanto en España como en el resto del mundo. La memoria de Stonewall en Estados Unidos o del Pasaje Begoña en nuestro país siguen siendo recordatorios de que la represión policial ha sido una constante en la historia de nuestra comunidad. Durante el franquismo, la Ley de Vagos y Maleantes (posteriormente reformulada como Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social) se usaba para encarcelar y estigmatizar a personas homosexuales y trans. Que en pleno 2024 se sigan empleando estrategias policiales similares, bajo la justificación de la lucha contra las drogas, es una muestra de cómo la violencia nunca se fue, solo se transformó.

Christo Casas explica en su último libro ‘Maricas malas’ cómo la aprobación del matrimonio igualitario nos llevó a la aparente victoria de una mayor tolerancia hacia las personas LGTBIQ+ a la vez que nos trajo una derrota: la domesticación de la marica mala. El sistema nos ha aceptado siempre y cuando seamos Marlaska y Collboni: perfectos heterosexuales que duermen con otro hombre, pero que jamás pondrán en duda el sistema del cual son una pieza más. Se trata de una aceptación condicional: puedes ser gay, pero siempre que encajes en la norma y no desordenes el espacio público con tu deseo.

Esa domesticación de la disidencia ha permitido que la agenda LGTBIQ+ oficial se enfoque en cuestiones como la representación y el consumo, mientras que las reivindicaciones más radicales han sido sistemáticamente neutralizadas. Mientras Collboni se jacta de ser “el primer alcalde gay de Barcelona”, la persecución a espacios de libertad sexual como el cruising, las saunas o los clubs de sexo sigue intensificándose. La sexualidad disidente es un problema porque escapa a la privatización y armarización del deseo.

Porque no nos engañemos: esto no es una lucha contra las drogas. Si el PSC y el PSOE quisiesen luchar contra las drogas y no contra los pobres y el escándalo público que supone la sexualidad libre, habrían empezado por otro lado. La Guardia Urbana podría haber irrumpido en una reunión de ejecutivos de una gran multinacional en el 22@ en busca de cocaína. La salud pública podría preocupar tanto a la Policía Nacional en Madrid que podrían estar haciendo encerronas para pillar a los cayetanos del barrio de Salamanca o esperar a la salida de determinados platós de televisión. Pero no. Van a por los mismos de siempre.

Y es que, como dijo una vez una concursante de un ‘reality’, “cuando te haces mayor, te das cuenta de dos cosas: el queso es muy caro y todo el mundo se droga”. Se trata de una afirmación universal en una sociedad que se despierta con cafeína y se duerme con ansiolíticos. Ante esta realidad, los gobiernos tienen dos opciones. El PSOE y el PSC parecen que están optando por una de ellas: ejercer una guerra contra pobres y disidencias mediante el uso desproporcionado de la Policía para buscar quién se droga, con quién tiene sexo y dónde. La otra opción, quizás la única posible para la izquierda, sería dedicar todos esos euros, todos esos esfuerzos públicos pagados entre todes a la prevención de riesgos para que a nadie le pase nada y al acompañamiento psicológico y social para aquellas personas que hayan caído en una adicción. Pero claro, eso no les interesa. La represión es más fácil, más rápida, más efectista. Al final, las modas siempre vuelven y, por eso, nos volvemos a encontrar aquí reciclando lemas punkis de los 90: ‘más orgías y menos policías’.

jueves, 13 de febrero de 2025

#hemeroteca #homofobia #policia | ¿Podemos confiar en ellos?

La policía escoltando a Ciudadanos en MADO 2019 //

¿Podemos confiar en ellos?

Paco Tomás | Público, 2025-02-13

https://www.publico.es/opinion/columnas/podemos-confiar.html

Tras leer las dos informaciones que ha difundido esta semana Público, me atrevería a escribir que a las comunidades LGTBIQ+ no nos ha sorprendido. Llevamos años denunciando los abusos policiales y esto es solo una gota más que deseo acabe por colmar el vaso. La mayoría de las personas LGTBIQ+ hemos tenido una experiencia desagradable con la policía, sea nacional o municipal. Desde el año 1986, cuando Arantxa Serrano se besó con una amiga en la puerta de la Dirección General de Seguridad y ambas fueron detenidas y sometidas a registros vaginales, hasta hoy, cuando Alberto (seudónimo de una de las personas que contó su testimonio a este diario) es detenido al salir de una discoteca y, en comisaría, le hicieron desnudarse, abrirse las nalgas y mostrar sus genitales a ocho policías, han pasado treinta y ocho años y, supuestamente, una democracia que nos dotaba, a las personas LGTBIQ+, no solo de derechos sino también de libertades.

Yo sufrí una humillante redada en un bar gay de Palma, en Mallorca, porque la policía tenía la sospecha de que en su interior se había escondido un delincuente que perseguían. No sé si lo encontraron pero desde luego, a todos los que estábamos allí, nos trataron como si fuéramos el delincuente. Hace nueve años, en el barrio de Lavapiés, mi amigo Antonio se dirigía a un local gay cuando un coche de policía le deslumbró con las luces largas. La policía le desnudó completamente en plena calle para ver si llevaba algo de droga para consumo personal. Hace dos años, de madrugada, mi amigo Alberto se estaba besando con otro chico y un coche de policía se detuvo a su lado. Los policías les llamaron la atención de malas maneras y les preguntaron que qué estaban haciendo. Mi amigo contestó que besarse y los policías les ordenaron que se separasen. Mi amigo y su ligue se fueron de allí pero aún recuerda el miedo que sintió ante la posibilidad de que la pareja de policías se hubiera bajado del coche. Frases como “ahora verás lo que te va a pasar en Leganitos”, o expresar “qué asco” cuando una persona, en el registro, saca un lubricante, son propias de una policía heredera del franquismo.

El hostigamiento sistemático que sufren las comunidades LGTBIQ+ por parte de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado es tan antiguo como la homofobia que reside en ellos, de manera estructural. Es cierto que hay asociaciones de policías LGTBI+ que trabajan por la diversidad e imparten formaciones específicas para acabar con la lgtbifobia en la policía pero también es igual de cierto que apenas logran que el grueso de la profesión asista a ellas. Después de las informaciones que hemos conocido esta semana es lógico que nos preguntemos si podemos confiar en la policía. Resulta obvio señalar que son Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. No están para protegerte a ti. Están para proteger y defender al Estado. Y tú eres un vecino, una mano de obra, un voto, pero no el Estado. Y mientras el Estado se rija por la heteronorma, mientras por las grietas del sistema se filtre la homofobia, estarán en nuestra contra. Y lo más duro de tener que escribir este párrafo es hacerlo con un ministro del Interior que es gay.

Hemos leído en este diario que Grande-Marlaska conoce, desde hace más de tres meses, las detenciones arbitrarias, los cacheos humillantes y las infiltraciones de agentes en espacios seguros gais y, que sepamos, se ha desentendido del problema. Lo que se contesta desde el Ministerio de Interior es que si te sientes perjudicado por una mala praxis policial, lo denuncies en la policía. Eso es como decirle a una víctima de violencia de género que primero informe a su maltratador de que va a denunciarle.

Por supuesto que no estamos en los años de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. Ni siquiera en los años de la ley de Escándalo Público. Faltaría más. Pero estos 47 años que han pasado desde entonces no pueden ser un pretexto para dejar de prestar atención al hostigamiento actual. Las personas LGTBIQ+ sabemos que pocos individuos e instituciones se atreven a señalarnos y discriminarnos directamente por nuestra orientación o identidad. Desde Stonewall, siempre se ha usado una excusa para hacerlo. Desde la protección de la infancia hasta la ideología de género pasando por el borrado de las mujeres o, como en este caso, la lucha contra la droga. Como si el consumo recreativo de estupefacientes fuese un hábito exclusivo de las personas LGTBIQ+.

La Jefatura Superior de Policía dice que no hay discriminación. Que ellos actúan sobre zonas y espacios donde creen que puede existir algún hecho delictivo. Esa es la clave. Donde “ellos creen”. ¿Y en qué se basa esa creencia? Pues en sus prejuicios, que les llevan a discotecas, saunas o zonas de la ciudad concurridas por hombres homosexuales. ¿Habéis visto redadas y actuaciones policiales en los bares de Ponzano o en los locales frecuentados por jóvenes de chaleco y pelo acolchado? No. Y os aseguro que hay motivos para hacerlo. Es ahí cuando una investigación se convierte en una investigación de características homófobas.

En el estado mental de los policías sigue instalada una idea excluyente del enemigo, de lo correcto y lo admisible, que hace que nunca piensen que el delito está en un hombre hetero blanco, con traje y corbata, que se toma una copa en el barrio de Salamanca. Para ellos, el color de tu piel, tu vestimenta, tu orientación sexual o identidad de género o el barrio en el que vives es algo que, sin más, te convierte en sospechoso.

Y que no vengan ahora a decirnos que están luchando contra el chemsex. Crearse perfiles en aplicaciones gais de contactos para atraer a chicos a direcciones falsas de chills, animándoles a comprar droga que luego ellos van a utilizar como prueba para tu detención, es propio de una caza de brujas. Es bien conocida mi postura ante el chemsex. Me preocupan muchas de las conductas que suceden en esos espacios y las razones que llevan a las personas a participar de esas largas sesiones de drogas y sexo. Pero esas conductas no son exclusivas de la población homosexual. Son muchos los hombres cishetero que las hacen en habitaciones de hoteles y con presencia de prostitutas. Algunos con afiliaciones políticas incluso. Pero, al margen de eso, si una sociedad ha asumido que las adicciones son un problema de salud, ¿qué hace la policía deteniendo a personas que lo que necesitan es un acompañamiento terapéutico? Esa persecución policial es íntegramente homófoba porque se canaliza exclusivamente hacia hombres homosexuales y exime a la sociedad y a las administraciones de su responsabilidad en la información sobre prevención, reducción de daños y terapia.

Todo esto es un problema muy serio porque hace que las personas LGTBIQ+ sigamos sin denunciar las agresiones que sufrimos porque, claramente, desconfiamos de la policía. Y nuestra confianza es algo que los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado se tienen que ganar. Y actos como estos echan para atrás cualquier avance. Y más cuando su jefe es un hombre homosexual que ignora las llamadas de atención que le da su propia comunidad.

#hemeroteca #homofobia #controlsocial | Marlaska se desentendió de advertencias de abusos policiales contra el colectivo LGTBIQ+

Fernando Grande-Marlaska en un encuentro con colectivos LGTBI+ //

Marlaska se desentendió de advertencias de abusos policiales contra el colectivo LGTBIQ+

'Público' ha tenido acceso a una carta dirigida al director de gabinete de Interior, donde se documenta un hostigamiento sistemático por parte de agentes en zonas frecuentadas por el colectivo. Desde el ministerio se limitan a aconsejar que "cualquier ciudadano que se sienta perjudicado por una presunta mala 'praxis' policial, lo que tiene que hacer es denunciar" ante la propia Policía.
María Martínez Collado, Sato Díaz | Público, 2025-02-13
https://www.publico.es/sociedad/marlaska-desentendio-advertencias-abusos-policiales-colectivo-lgtbiq.html

El Ministerio del Interior, encabezado por Fernando Grande-Marlaska, tiene constancia desde hace más de tres meses de que hay personas LGTBIQ+ que afirman sufrir una situación de discriminación y acoso sistemático por parte de la Policía Nacional y Local en Madrid. Más de 50 años después de Stonewall, la historia de represión por tener una sexualidad no normativa parece estar repitiéndose. Este mismo lunes, Público sacó a la luz el testimonio de tres personas tras una investigación del Movimiento Marika de Madrid –que lleva años monitorizando este tipo de casos–. Desde Interior insisten en que "cualquier ciudadano que crea, vea, note o se sienta perjudicado por una presunta mala praxis policial, lo que tiene que hacer es denunciar" ante la propia Policía.

Estos testimonios relatan diferentes episodios de detenciones arbitrarias, cacheos humillantes e infiltraciones de agentes en espacios que creían seguros bajo el pretexto de poner fin al narcotráfico. Para las víctimas, se trata de una caza de brujas que criminaliza sus cuerpos y su existencia misma. A pesar de las reiteradas advertencias y peticiones de intervención, la respuesta del Gobierno, sin embargo, ha sido el silencio o la inacción.

Este medio ha tenido acceso a una carta del pasado 4 de octubre de 2024 dirigida a Lorenzo Martínez, director del gabinete del ministro del Interior, Grande-Marlaska, donde se documenta un hostigamiento sistemático por parte de agentes en zonas frecuentadas por personas LGTBIQ+. La misiva describe registros "invasivos y sin justificación", y el uso de "insultos homófobo por parte de la Policía". "En numerosos casos, incluyen tocamientos en zonas íntimas y, en ocasiones, la desnudez parcial en plena calle, lo que constituye una grave vulneración de la dignidad y los derechos de los ciudadanos", recoge el escrito.

Las historias que expusieron a este medio las víctimas, y que ilustran la existencia de estas actuaciones, revelan un engranaje de control que lleva décadas acechando a las disidencias sexuales. Sus relatos dejan ver cómo detrás de cada operativo policial disfrazado de lucha contra las drogas parece existir un sesgo evidente a la hora de determinar quién es sospechoso. "Están jugando con nuestras vidas y con nuestra intimidad para conseguir hacer detenciones a mansalva", declaraba uno de ellos.

"Mientras que las drogas recreativas tradicionales como el MDMA, la cocaína y la marihuana, generalmente asociadas a patrones de consumo de personas heterosexuales y normativas, disfrutan de un rango de tolerancia muy elevado, las drogas emergentes como el speed, la ketamina, el GHB (llamado éxtasis líquido) y las catinonas (comúnmente conocidas como mefedrona) –habituales entre el colectivo LGTBIQ+– son objeto de una criminalización desproporcionada. Esta diferencia de tratamiento no solo es un ejemplo flagrante de discriminación, sino que también ha dado lugar a la apertura de causas penales injustificadas que, en muchos casos, terminan por truncar la vida de personas inocentes", continúa el texto.

La respuesta que ofreció a esta misiva el departamento de Grande-Marlaska, en un correo fechado a 10 de octubre, fue que se denuncien estas prácticas "ante las autoridades competentes y en la forma y lugares previstos por las leyes procesales". Es decir, "ante el abuso de las fuerzas de seguridad del Estado, se recomienda pedir ayuda a los propios cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado", critica en una conversación con este medio la persona que elevó la queja y que prefiere mantener su nombre oculto por temor a las posibles represalias.

‘Público’ ha preguntado al departamento de Grande-Marlaska por esta situación y el equipo de Interior ha insistido en la necesidad de que cada agraviado presente una denuncia por los cauces "correspondientes" para que se proceda a la investigación "pertinente" y se llegue a las conclusiones que "toquen". En todo caso, insisten, "tiene que investigarse y lo lógico es que se presente primero una denuncia". No hay mención a la responsabilidad política.

La constante sensación de amenaza de ser "abordados, humillados y criminalizados" ha dado lugar a un clima agravado de desamparo en parte del colectivo LGTBIQ+. Activistas y defensores de los derechos humanos critican que se "desvíen recursos valiosos" que deberían ser invertidos en "luchar contra amenazas reales", como la violencia contra esta población.

Estas actuaciones se enmarcan en un contexto en el que están saliendo a la luz no pocos casos de policías infiltrados en movimientos sociales. Una serie de prácticas que ponen contra las cuerdas, entre otras cosas, el derecho a la libre asociación y a la libertad de expresión. El ‘modus operandi’ coincide. El Movimiento Marika de Madrid lleva tiempo monitorizando y denunciando testimonios sobre el comportamiento de los agentes. Algunos de ellos describen cómo los policías se hacen pasar por consumidores o personas que están de fiesta, participando de los ‘chill’ –sesión de sexo en grupo en la que a menudo se consumen sustancias psicoactivas–, para luego aprovechar y detener por narcotráfico a las personas que se encuentran allí con sustancias para el consumo propio.

El problema, a juicio de las víctimas, radica en el tipo de abordaje estrictamente punitivo que se ha diseñado para intervenir las drogas y las adicciones. Todas, por ejemplo, alegaron no haber recibido apoyo emocional ni asistencia social cuando fueron detenidas por llevar sustancias para el autoconsumo; y, aunque existen entidades como el Servicio de Asesoramiento a Jueces y Juezas, e Información al Detenido y a su Familia (SAJIAD), declaran que su acceso es limitado –en todos los sentidos, pues quienes han entablado algún tipo de contacto con la entidad se muestran muy críticos con sus enfoques y "desactualización"–. "A nadie del sistema judicial o policial le importa cómo lo estés pasando durante todo un proceso que es bastante chungo", lamentaba uno de los testimonios que hizo público este medio el pasado martes.

lunes, 21 de octubre de 2024

#hemeroteca #lgtbi | Paula Iglesias, presidenta de la FELGTBI: "Llamar maricón no es una forma de hablar, es homofobia"

Paula Iglesias, presidenta de la FELGTBI: "Llamar maricón no es una forma de hablar, es homofobia"
"Siempre hemos ido de la mano del movimiento que consideramos feminista: aquel que no excluye a ninguna compañera" / "Con los casos de fraude se ha intentado instrumentalizar a las personas trans para restar valor a una ley"
infoLibre, 2024-10-21
https://www.infolibre.es/igualdad/paula-iglesias-presidenta-felgtbi-llamar-maricon-mierda-alguien-homofobia-no-forma-hablar_1_1883773.html

Paula Iglesias //
Parece difícil imaginar un examen más duro que aquel que se deslizó frente a la Federación Estatal LGTBI (FELGTBI+) allá por febrero de 2021. Entonces, salían a la luz los primeros borradores de la llamada ‘ley trans’. Aunque no era el punto de partida, sino el resultado de años de trabajo minucioso, se convirtió en el comienzo de una contienda extenuante que interpeló no sólo al colectivo, sino también a líderes políticos de distintos colores y a activistas feministas críticas con la ley. Han pasado ya tres años desde entonces, uno con la norma en vigor, y Paula Iglesias respira con aparente serenidad. La desde este viernes nueva presidenta de la FELGTBI cree improbable que la etapa que se abre ahora sea más convulsa que la anterior. Pero, además, la activista tiene tablas: durante los últimos cinco años ha ostentado el cargo de vicepresidenta de la principal organización LGTBI del país, así que sabe bien cuáles son sus prioridades, cuáles sus alianzas y cuáles los frentes donde merece la pena batallar.

En estos momentos está celebrándose el juicio por el asesinato de Samuel Luiz. ¿Qué significaría hacer justicia en este caso?

Lo que esperamos desde la Federación y desde todo el colectivo es que, si te matan al grito de 'maricón', la justicia reconozca que es homofobia.

Los acusados y los testigos admiten haber escuchado a los agresores dirigirse a la víctima al grito de 'maricón', pero las defensas se centran en enmarcarlo en un insulto corriente, sin una carga homófoba.

El lenguaje tiene implicaciones. Llamar 'maricón de mierda' a alguien no debe ser considerado una forma de hablar, es una forma de homofobia. Es un discurso homófobo y de odio que, además, como hemos visto, puede tener consecuencias muy graves, hasta el punto de acabar con la vida de alguien.

Esta semana el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, también ha sido insultado al grito de 'maricón'. ¿Estamos retrocediendo?

Quiero pensar que no. Pero es verdad que existe una minoría que quiere hacer ver a la sociedad que la diversidad es una amenaza y no un valor que la enriquece. Esa minoría quizá está teniendo ahora altavoces que antes no tenía, como las redes sociales y algunas instituciones.

La LGTBIfobia no deja de estar, año tras año, entre las principales causas de delitos de odio. ¿Qué es lo que está fallando?

Desde la Federación y desde otras entidades hemos impulsado el Pacto de Estado contra los discursos de odio hacia los grupos vulnerables, precisamente buscando una alianza entre los movimientos sociales y las instituciones para hacer frente a estos discursos que al final son la antesala de lo que luego es más visible, desgraciadamente, que son las consecuencias del odio.

Las cifras oficiales dejan fuera una parte importante de la violencia que no se denuncia. ¿Es la infranuncia un problema?

Sí, la infradenuncia es un problema. Lo que no se nombra y lo que no se visibiliza no existe, y para lo que no existe no hace falta tomar medidas. Es verdad que el colectivo LGTBI tiene una historia de discriminación que en determinados momentos de la historia también ha partido de los agentes policiales, pero afortunadamente ahora trabajamos con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado para que la atención en estos casos sea la adecuada y que el colectivo LGTBI pueda encontrar en estos agentes personas aliadas, que les acompañen en un momento muy complicado y de mucha vulnerabilidad.

La Federación deja atrás una etapa complicada, especialmente en lo que respecta a las relaciones institucionales con los partidos políticos en torno a la 'ley trans'. ¿Será esta etapa menos convulsa?

Cualquiera que asume un cargo como el de la Presidencia de la Federación espera que la etapa sea lo menos convulsa posible y que se establezcan alianzas. El colectivo cada vez tiene más fuerza, pero necesita alianzas en la sociedad y también en las instituciones para seguir avanzando en derechos. Si no remamos todas a una, el camino se hace mucho más complicado.

Y sobre esas alianzas, ¿qué esperan del actual Ministerio de Igualdad? Especialmente tras un inicio difícil debido a los comentarios tránsfobos de la exdirectora del Instituto de las Mujeres.

En esta última etapa del Ministerio de Igualdad hemos percibido predisposición a trabajar conjuntamente, así que esperamos poder ir caminando juntas, especialmente en el tema del Pacto de Estado contra los delitos de odio.

Además de esa, ¿cuáles son las otras prioridades en la agenda?

El desarrollo del protocolo para el acompañamiento a las personas trans en el ámbito laboral, que además la ministra de Trabajo se comprometió a su desarrollo tanto en el Orgullo de este año como el viernes en la inauguración de nuestro Congreso. También nos gustaría abordar todo lo que tiene relación con identidades y realidades que han sido menos visibilizadas, como son las personas no binarias y el reconocimiento de su identidad, o la prohibición de cirugías y tratamientos hormonales a menores intersex y un adecuado registro que garantice sus derechos. También vamos a seguir trabajando obviamente por intentar conseguir centros escolares y aulas libres de esos discursos de odio, porque nos preocupa especialmente cómo se están difundiendo dentro de los centros. Trataremos de mejorar la atención sanitaria no sólo a nivel de atención a temas relativos a la salud sexual y reproductiva del colectivo, sino también abordar la salud mental que muchas veces es consecuencia de que sufrimos violencia.

Respecto a las personas no binarias, ¿cómo esperan que se materialice ese reconocimiento identitario?

Ya contamos con un caso en España: una persona que ha podido registrarse como persona no binaria porque en su país de origen así se lo permitían. Entendemos que es una cuestión de voluntad política y esperamos poder sentarnos para ver cuál es el mejor mecanismo que pueda reconocer la identidad de las personas no binarias.

Durante la legislatura se estuvo a punto. ¿Por qué cree que no han conseguido conquistar ese frente?

No sé qué es lo que falla. Es verdad que es un colectivo muy invisible, afortunadamente está empezando a visibilizarse más, no sólo su identidad, sino también las trabas que sufren a nivel social y a nivel de reconocimiento. Vamos a trabajar porque esa identidad se reconozca de alguna manera.

Esta legislatura también quedó marcada por discursos que ponen sobre la mesa fraudes relacionados con la ley trans. ¿Les preocupa esto?

Como toda ley, se puede cometer algún tipo de fraude. Pero además de suponer un fraude de ley, lo que se intenta es instrumentalizar a las personas trans para irestar valor a una ley que lo que hace es ampliar derechos, para seguir estigmatizándolas y discriminándolas. Pero la realidad es que se está haciendo un buen uso de la ley, únicamente se han rechazado en torno al 1,4% de las solicitudes, así que en general se está haciendo un buen uso de esa ley y está garantizando derechos para las personas trans. En los casos en los que se esté utilizando para cometer fraude, hay que perseguirlos como con cualquier otra norma.

¿Se ha cerrado la herida con el movimiento feminista? ¿Están preparados para ir de la mano?

Nunca han dejado de ir de la mano, siempre han sido movimientos aliados porque han compartido lucha. Las intersecciones nos atraviesan a todas y siempre hemos ido de la mano del movimiento que consideramos feminista, aquel que no excluye a ninguna compañera. Es verdad que ha supuesto una confrontación con determinadas personas que se denominan feministas, pero consideramos que es una minoría que ha hecho más ruido que otra cosa. La verdad es que la mayoría del movimiento feminista sigue de la mano del colectivo LGTBI y no va a permitir que de esa lucha se excluya a ninguna mujer.

Mencionaba antes que los discursos de odio están encontrando un altavoz en las instituciones. Los partidos que son portavoces de esos discursos, como Vox y el PP, ¿tienen cabida en el Orgullo?

No sería muy coherente ir en contra de los derechos de un colectivo y aparecer en el evento más reivindicativo del colectivo, una manifestación que reivindica derechos y que es una explosión del poder ser en libertad. Ahí, evidentemente, no caben los discursos de odio, en ningún caso.

miércoles, 31 de enero de 2024

#hemeroteca #delitosdeodio | Registrados 1.606 incidentes de delitos de odio en 2023 en el Estado, un 33% más que en 2022

Comisión de seguimiento del II Plan de Lucha contra los Delitos de Odio //

Registrados 1.606 incidentes de delitos de odio en 2023 en el Estado, un 33% más que en 2022

EFE | Noticias de Gipuzkoa, 2024-01-31

https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/sociedad/2024/01/31/registrados-1-606-incidentes-delitos-7810892.html

Las fuerzas de seguridad registraron 1.606 incidentes de delitos de odio en el Estado español en 2023, lo que supone un aumento de un 33,1% respecto al año anterior, mientras que hubo 712 detenidos, un 40,2 por ciento más.

La mayoría de los incidentes registrados el pasado año, 604, están relacionados con el racismo y la xenofobia, ámbito al que está vinculado el grupo más numeroso de personas detenidas, 235.

En segundo lugar, están los incidentes relacionados con la discriminación por la orientación sexual o identidad de género de la víctima, 364, por los que se practicaron 184 detenciones.

Respecto al resto de tipologías vinculadas con los delitos de odio destaca el número de incidentes sufridos por personas con discapacidad, 36, un 227,3 por ciento superior a los 11 registrados en 2022.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha facilitado estos datos, registrados por Policía Nacional, Guardia Civil y Policía Foral de Navarra, a los asistentes a la tercera reunión de la Comisión de Seguimiento del II Plan de Acción de Lucha contra los Delitos de Odio celebrada este miércoles, informa el Ministerio.

Son cifras provisionales, pendientes de consolidación estadística y de la incorporación de los datos recogidos por la Ertzaintza y los Mossos d'Esquadra, que se incluirán en el balance correspondiente a 2023 que elabora la Oficina Nacional de Lucha contra los Delitos de Odio de la Secretaría de Estado de Seguridad.

Grande-Marlaska ha insistido en la necesidad de aumentar la sensibilización ciudadana para reducir los niveles de infradenuncia detectados en este ámbito delictivo, reforzar la colaboración interinstitucional y mejorar la cooperación con los países del entorno.

"Gran parte de las víctimas son desconocedoras de su propia condición de víctimas por lo que dependen de nuestro buen hacer no solo para ser capaces de percibirse como tales sino también para tener un acceso a la denuncia sencillo, una protección adecuada y una reparación por el delito conforme a los menoscabos sufridos", ha dicho.

El titular de Interior ha pedido a los asistentes a la reunión "interactuar para lograr que las víctimas de los delitos de odio tengan el apoyo, la respuesta y el trato que merecen".

Ha recordado que "esta colaboración interinstitucional no puede ceñirse a lo que suceda solo dentro de nuestras fronteras porque en otros países esta lacra existe también".

"Debemos ser proactivos y cooperar con los países de nuestro entorno para aprender de sus fortalezas y compartir experiencias y buenas prácticas que nos puedan apoyar en la lucha contra los delitos de odio", ha añadido.

De todas formas, ha asegurado que gracias al trabajo que se viene realizando España es "desde hace unos años un referente dentro de la Unión Europea y para las agencias internacionales que trabajan en este campo".

La Comisión ha considerado satisfactorio el nivel de cumplimiento de los objetivos fijados, entre los que el ministro ha destacado la creación el pasado año de grupos policiales especializados en la Comisaría General de Información y sus principales brigadas provinciales de la Policía Nacional y en la Jefatura de Información de la Guardia Civil y sus unidades periféricas.

Grande-Marlaska ha anunciado que "muy en breve van a empezar los trabajos preliminares para la elaboración del que será el Tercer Plan contra los Delitos de Odio 2025-2027", para cuya elaboración ha convocado a todas las instituciones y organizaciones presentes en esta reunión de la Comisión de Seguimiento.

miércoles, 14 de junio de 2023

#hemeroteca #lgtbifobia #delitosdeodio | Marlaska promete "más vigilancia" policial contra insultos en Twitter tras una reunión con una plataforma trans

Eugeni Rodriguez (OCH), Fernando Grande-Marlaska (ministro de Interior), Mar Cambrollé y Alejandro Almafuerte (Plataforma Trans)

Marlaska promete "más vigilancia" policial contra insultos en Twitter tras una reunión con una plataforma trans

"El ministro va a dar un aviso para que el monitoreo que hacen las brigadas de delitos telemáticos de la Policía se incremente", ha anunciado a los medios la presidenta de la Federación Plataforma Trans, Mar Cambrollé
EFE | El Mundo, 2023-06-14

https://www.elmundo.es/espana/2023/06/14/648a033bfc6c83285d8b45ca.html

El Ministerio del Interior intensificará el monitoreo que realizan las brigadas de delitos telemáticos para vigilar los discursos de odio que se lanzan en redes sociales contra el colectivo LGTBI, según ha anunciado este miércoles Fernando Grande-Marlaska a la Federación Plataforma Trans en una reunión.

"El ministro va a dar un aviso para que el monitoreo que hacen las brigadas de delitos telemáticos de la Policía se incremente y haya más vigilancia en Twitter", ha anunciado a los medios la presidenta de la Federación Plataforma Trans, Mar Cambrollé, tras el encuentro con Marlaska, a quien ha visto "muy preocupado" y "receptivo".

Por su parte, Marlaska ha reiterado la "implicación" de su departamento en la persecución de los delitos de odio y ha animado a "denunciar toda situación de acoso", según un comunicado del ministerio, que también se ha reunido con el Observatori Contra l'Homofobia de Catalunya y la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales e Intersexuales (FELGTBI+).

En sus respectivas reuniones, estas organizaciones han trasladado a Marlaska su preocupación por la extensión del discurso de odio y el aumento de agresiones contra las personas del colectivo LGTBI, una tendencia especialmente preocupante en las redes sociales.

Solo en Twitter se contabilizaron unos 231.000 tuits con carácter transfóbico entre 2021 y 2022, según Cambrollé, quien asegura que "esta cifra ha aumentado más de un 20% en 2023" y pide a Interior que "envíe un mensaje contundente a Twitter para que cumpla con el marco de la Constitución".

"Estamos mandando el mensaje de que hay barra libre para agredir a las personas trans, hay coto libre de caza", ha lamentado Cambrollé, quien ha reivindicado que "Twitter tiene que entender que no se puede vender odio en España".

Por su parte, la FELGTBI+ ha reclamado a Marlaska una "revisión metodológica profunda de los protocolos" para que "recojan los delitos de odio de manera más fidedigna", así como la formación en diversidad de los cuerpos policiales y la creación de unidades especiales para atender incidencias relacionadas con la discriminación por orientación sexual o identidad de género.

"A día de hoy solo se denuncian dos de cada diez actos de odio porque el miedo se ha insertado dentro del colectivo y las personas LGTBI+ temen no ser atendidas correctamente si acuden a comisaría", ha declarado la presidenta de la Federación, Uge Sangil.

Eugeni Rodríguez, director del Observatori Contra l'Homofobia, ha avanzado que, para evitar futuras agresiones, Marlaska también ha anunciado la firma de un convenio con la Federación Española de Municipios y Provincias para que las policías locales estén coordinadas con el resto de fuerzas y cuerpos de seguridad.

Con ello, Interior busca mejorar la identificación, recogida y codificación de estos incidentes, delitos y conductas discriminatorias para unificar los datos registrados por los diferentes cuerpos policiales.

Asimismo, la Mesa Nacional contra los delitos de odio se reunirá el próximo 3 de julio para analizar el segundo plan contra este tipo de crímenes lanzado por Interior.

domingo, 10 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #orgullo | El Orgullo de Madrid se consolida tras la pandemia como la fiesta más multitudinaria de Europa

Twitter / Ramón Martínez al frente de la LACAH //

El Orgullo de Madrid se consolida tras la pandemia como la fiesta más multitudinaria de Europa.

Cientos de miles de personas han abarrotado el centro de la capital este sábado en un ambiente muy festivo tras dos años de parón por la pandemia.
Jaime Susanna | El Español, 2022-07-10
https://www.elespanol.com/reportajes/20220710/orgullo-madrid-consolida-pandemia-fiesta-multitudinaria-europa/686431499_0.html

Si usted busca la expresión coloquial 'hasta la bandera' en Wikipedia, le debería aparecer una fotografía del Orgullo LGTBIQ+ en Madrid el 9 de julio de 2022. Hasta la bandera arcoíris, concretamente. Cientos de miles de personas han abarrotado el centro de la capital este sábado en un ambiente tremendamente festivo tras dos años de parón por la pandemia de Covid-19.

La fiesta de la diversidad sexual ha juntado a animales de todo pelaje. Desde una asociación de gays cristianos, hasta al ministro del Interior. Quien ha brillado, lo ha hecho más por su ausencia. No estaba el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida. Ni que decir tiene que tampoco había comitiva de Vox, ni se la esperaba. La derecha y el movimiento LGTBI todavía tienen muchos asuntos que resolver.

Hacia las 18 horas el Paseo del Prado estaba a reventar pese a que el sol se alzaba alto y abrasador sobre el cielo de Madrid. La sombra era un bien cotizado y hasta había quien se daba un chapuzón en las fuentes públicas. A lo largo de la noche, el centro de Madrid se ha convertido en un extenso botellódromo. La organización habla de entre 600.000 y 700.000 asistentes.

“¡¡Carla, Carla!!”

La cabecera de la manifestación era un popurrí de personalidades y asociaciones. Estaban Toni Poveda, director de la Coordinadora Estatal de VIH y SIDA y vicepresidente de la Fundación Pedro Zerolo; Carla Antonelli, reconocida activista transexual y exdiputada del PSOE en la asamblea de Madrid; José María Núñez, presidente de la Fundación Triángulo; el activista Jordi Petit, la presidenta de COGAM y la maltesa Helena Dalli, comisaria de diversidad de la Unión Europea.

Justo detrás, un grupo de bailarinas se movían al ritmo de la samba tocada por una batucada y ataviadas como musas del carnaval de Río. Por un momento, en la cabecera también han estado los secretarios generales de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, pero rápidamente han desaparecido.

De todos los personajes nombrados, solo uno se ha ganado una ovación popular. “¡¡Carla, Carla!!”, han coreado varios manifestantes al paso de la cabecera por el Paseo del Prado. La marcha ha sido lenta, y para ver a más políticos había que avanzar en sentido contrario a la misma.

Policías y gestación subrogada

Si decimos que no hay fiesta más plural que el Orgullo, no nos equivocamos por mucho. Esta marcha, tan fiestera como reivindicativa, junta a innumerables sectores de la sociedad. Los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado están representados por el colectivo LGTBIPol, Agentes de la Autoridad por la Diversidad. “¡¡La policía también está orgullosa!!”, grita un hombre con un megáfono.

Las personas creyentes también tienen su espacio en la manifestación sin que nadie les increpe. Estaría bien saber la opinión de la Conferencia Episcopal al respecto. “Dios nos hizo de todos los colores”, reza una de las pancartas de la asociación Crismhom. “Ames a quien ames, Dios te ama”.

La Liga Artístico-Cultural Anti-Homofobia (LACAH) lleva en sus filas a Mili Hernández, dueña de la librería Berkana de Chueca. “Ante la duda lee a Cernuda”, clama una de sus pancartas, en referencia al poeta de la generación del 27 Luis Cernuda, declarado homosexual como lo fue Lorca. Si uno se pone a pensar en la cantidad de personas del colectivo LGTBIQ+ que conformaron y conforman la cultura española, no acaba nunca.

Una sección de la manifestación que llama especialmente la atención es la de Familias por la Gestación Subrogada. Esto sí que merece meterse en un jardín. “Yo soy padre por gestación subrogada y ahí está mi marido con mi hijo”, explica Eduardo Chaperón, presidente de la asociación. “Nosotros lo hicimos en California. Está regulado, es garantista y protege los derechos de las mujeres y del menor. Es el camino que hay que seguir”.

—¿Por qué no adoptasteis?
—A ver… ¿Esa pregunta se la haces a las familias heterosexuales?
—Sí.
—¿Sí?
—Yo se lo dije a mis propias hermanas. Te lo juro.
—Pues estoy convencido de que eres una absoluta excepción.
—Pues es muy sencillo. ¿Qué necesidad hay de seguir trayendo gente a este mundo?
—Eso ya es un debate totalmente ajeno a la gestación subrogada. La adopción es un método de protección del menor, no es una técnica de reproducción humana. No es una forma de crear una familia donde se proteja a los padres. Nosotros, en cualquier caso, estamos en las listas de la Comunidad de Madrid para adoptar. Pero, para que te hagas una idea, el año pasado hubo 48 adopciones y es el año que más ha habido. La lista de espera es de más de 1.500 personas.
—¡Madre mía!
—Luego está la adopción internacional. Para parejas homosexuales en Madrid, ha habido éxito en tres casos. Hay convenio con tres países: Colombia, México y Brasil. los únicos tres casos de éxito han sido con Brasil y ya ha dicho [el presidente ultraderechista Jair] Bolsonaro que se acabó lo de dar niños en adopción para maricones. ¡Ojalá hubiera podido adoptar! Yo no tengo ninguna necesidad de que mi hijo tenga carga genética mía. Ahora si no puedo adoptar, tengo que tener derecho a formar una familia.

Este debate se podría alargar ‘ad infinitum’ sin que ninguno de los contertulios diera su brazo a torcer. Hay que avanzar. En ese avance aparecen los lateros un elemento de la juerga madrileña que se ve poco desde la pandemia y que se ha subido a la parra con los precios. ¡Dos euros por una lata de cerveza! Hay que fastidiarse con la inflación.

Villacís fuma, Marlaska se pica

—Edmundo, ¿ha habido algún problema?
—Ninguno, todo bien. Como debe ser.

El diputado de Ciudadanos Edmundo Bal va ataviado con una camiseta de Harley Davidson. Rockero, como es él. A diferencia del año 2019, es decir, de la edición anterior, el partido naranja no ha recibido abucheos, ni agresiones de ningún tipo. La vicealcaldesa de Madrid se ha mantenido en un segundo plano mientras se encendía un cigarrillo. Pero, ¿Begoña Villacís fuma? Se ve que sí.

La pancarta del PSOE va sujeta por el mismísimo ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, la primera persona abiertamente homosexual en ocupar una cartera ministerial en España. Marlaska está envuelto en un sinfín de polémicas. Las más recientes son la expulsión del activista Mohamed Benhalima, entregado a Argelia y condenado a muerte tras el acercamiento de España a Marruecos, y la muerte de más de 23 personas en la valla de Melilla en un acto que el Gobierno calificó de “bien resuelto”. “Marruecos está realizando un trabajo de contención importante hacia la emigración irregular, que debe ser reconocido”, declaró esta misma semana Marlaska antes de participar en el Orgullo. 

sábado, 9 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #orgullo | Marlaska: "Derecha y extrema derecha prefieren las políticas de retroceso"

República / Marlaska (2i), Sicilia y Alegría en MADO //

Marlaska: "Derecha y extrema derecha prefieren las políticas de retroceso".

El ministro del Interior ha remarcado la necesidad de "seguir avanzando" en la consolidación de los derechos para el colectivo LGTBI y en que estén plenamente garantizados.
EFE | República, 2022-07-09
https://www.republica.com/espana/marlaska-derecha-y-extrema-derecha-prefieren-las-politicas-de-retroceso-20220709-20301463283/ 

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha considerado este sábado que "a la derecha y a la extrema derecha les gustan más las políticas de retroceso" en lo que se refiere a los derechos del colectivo LGTBI+, que celebra la fiesta del Orgullo con una marcha multitudinaria en Madrid.

Por eso ha subrayado que esos sectores ideológicos "ponen en tela de juicio los avances" conseguidos en España en favor de los derechos de ese colectivo y ha remarcado la necesidad de "seguir avanzando" en su consolidación y en que estén plenamente garantizados.

En declaraciones a los periodistas antes del comienzo del acto del Orgullo, el ministro ha recordado algunos logros de Gobiernos del PSOE, como el matrimonio igualitario, la ley de identidad de género y el impulso a la futura ley trans.

"Estamos pagando una deuda del pasado y del presente" con las personas del colectivo LGTBI+, ha subrayado Marlaska, quien ha comentado: "Ya era hora de que tuvieran un reconocimiento en la vía normativa" por medio de la tramitación parlamentaria en curso de esa ley.

El titular de Interior, que ha señalado además, que hay que tomar conciencia de que España es "un país avanzado" en materia de derechos LGBTI, ha apostado por no dar "ni un paso atrás" en este asunto.

Montero pide una memoria histórica LGTBI
La ministra de Igualdad, Irene Montero, ha defendido la necesidad en España de una ley que reconozca la memoria histórica, también para la comunidad LGTBI, y particularmente para las personas y mujeres trans "que han estado en primera fila de las conquistas democráticas en nuestro país", ha dicho.

Montero ha asegurado que precisamente en la manifestación de hoy se reconoce "a las que ya no están, las que han sido encarceladas, perseguidas, humilladas, a las que se le ha negado un trabajo, o la posibilidad de alquilar una vivienda por se una persona trans, por ser lesbiana, por ser bi".

Incluso en el presente, ha subrayado, "hay muchísima gente que se expone y se arriesga a las burlas, la humillación o incluso que la asesine al grito de "maricón", como le pasó a Samuel", el joven coruñés linchado en plena calle en agosto del año pasado.

La ministra ha asegurado a la comunidad LGTBI que "jamás va a volver a haber un país sin ellos, sin ellas y sin elles" y que "todas las veces que han puesto el cuerpo, que se han sentido humillados, heridos, todo eso no va a pasar nunca más".

Para ello, ha remarcado: "Va a haber leyes para reconocer todos su derechos, y la ley trans y LGTBI antes de que acabe este año va a ser ley", un plazo que después ha matizado que dependerá de la tramitación parlamentaria de la norma.

"Vamos a estar a la altura para que todas las personas LGTBI puedan ir a su trabajo, pasear de la mano, ser quienes son sin culpas y sin miedo", ha subrayado.

#hemeroteca #lgtbi #orgullo | Sánchez reivindica el "orgullo de país" y celebra diversidad del colectivo LGTBI

El Español / Sicilia, Alegría, Marlaska y Gutiérrez en MADO //

Sánchez reivindica el "orgullo de país" y celebra diversidad del colectivo LGTBI.

La manifestación del Orgullo 2022 se celebra este año en Madrid este sábado bajo el lema "Frente al odio: visibilidad, orgullo y resiliencia”. Además de reclamar un pacto de estado contra los discursos de odio.
La Información, 2022-07-09
https://www.lainformacion.com/espana/sanchez-reivindica-orgullo-pais-celebra-diversidad-colectivo-lgtbi/2870474/ 

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reivindicado este sábado el "orgullo de país" con una imagen en la que aparecen estas palabras sobre las banderas de distintos colectivos que celebran el Orgullo 2022: LGTB, transgénero, no binaria, o bisexual, junto a la bandera de España. "Nuestra diversidad es nuestro mayor orgullo. Reivindiquémosla; celebremos lo que somos, el derecho a ser quien queramos ser. Hoy y siempre, ¡feliz #OrgulloLGTBI!", reza el texto que acompaña a la imagen animada y que el jefe del Ejecutivo ha compartido en redes sociales.

La manifestación del Orgullo 2022 se celebra este año bajo el lema "Frente al odio: visibilidad, orgullo y resiliencia”. Además de reclamar un pacto de estado contra los discursos de odio, la marcha, reivindica la aprobación definitiva de la ley trans y LGTBI, y un pacto social contra los delitos de hoy.

Está prevista la presencia de varios ministros en la marcha, entre el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien ha insistido en que "es un día importante para estar en la calle".

El titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien ha insistido en que "es un día importante para estar en la calle". Además, ha afirmado que donde gobiernan los partidos de derechas "evidentemente" los derechos del colectivo LGTBIQ+ "están en retroceso", al tiempo que ha defendido la gestión del Gobierno central y su voluntad de seguir avanzando en derechos.

"Allí donde gobierna la derecha, evidentemente, los derechos LGTBI están en retroceso. Pero tenemos un Gobierno central fuerte, sólido y con una voluntad manifiesta de seguir avanzando", ha declarado Marlaska a los medios en el desfile del Orgullo 2022 en Madrid acompañado también de la ministra de Educación y Formación Profesional, Pilar Alegría. El titular de Interior ha definido este Orgullo como "la fiesta de la reivindicación" de los derechos LGTBIQ+ y ha hecho balance de las políticas que se han llevado a cabo en el país en defensa de los derechos del colectivo que, ha recalcado, "siempre con el testigo del PSOE".

Así, ha recordado que en el año 2005 durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero fue aprobada la ley del matrimonio igualitario cuyo impulso fue el secretario de Movimientos Sociales y Relaciones con las ONG, el socialista Pedro Zerolo. En 2007, ha continuado, se aprobó la ley de identidad de género y "ya con el presidente Sánchez hemos vuelto a retomar la agenda de derechos LGTBI, de los derechos a la diversidad, derechos humanos y libertades fundamentales", ha reivindicado. Asimismo, ha hecho hincapié en que ya fue publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) la ley de Igualdad de Trato, también llamada 'Ley Zerolo', y se ha llevado al Parlamento el anteproyecto de ley de Igualdad Real y Efectiva de las personas Trans, y garantías de los derechos de las personas LGTBI.

viernes, 6 de mayo de 2022

#hemeroteca #homofobia #crimenesdeodio | La Ertzaintza investiga 6 casos y registra el piso del supuesto asesino en serie de Bilbao

EPE / Nelson David detenido en Irun //
La Ertzaintza investiga 6 casos y registra el piso del supuesto asesino en serie de Bilbao.

Para tres de los fallecimientos no hay "elementos probatorios definitivos" y están certificados como muerte natural.
EPE, 2022-05-06
https://www.epe.es/es/sucesos/20220506/ertzaintza-investiga-6-casos-registra-13620491

La Ertzaintza investiga seis posibles crímenes en Bilbao, entre ellos un presunto homicidio consumado y dos en grado de tentativa, en relación con el supuesto asesinato de varios hombres en esta ciudad, y mantiene detenido por su presunta vinculación con estos hechos a un joven de 25 años.

El arrestado, Nelson David M.B., nacido en Colombia y sobre quien pesaba una orden de detención dictada por el Juzgado de Instrucción número 6 de Bilbao, se entregó este jueves, en la comisaría de la Ertzaintza en Irun, localidad guipuzcoana en la que la Policía vasca ha registrado este viernes junto al sospechoso una vivienda en la que residía con su novia.

La Ertzaintza indaga un presunto homicidio, del que dispone de una prueba "toxicológicamente acreditada", y dos casos de presuntos homicidios en grado de tentativa, más tres fallecimientos que fueron certificados como muertes naturales y que se encuentran en fase de investigación, pero "sin elementos probatorios de ningún tipo", según ha informado hoy el consejero vasco de Seguridad, Josu Erkoreka.

Ha explicado que todos estos casos ocurrieron en Bilbao, aunque no se descarta que puedan existir otros similares en otros puntos de Euskadi "ni en otras partes del Estado", algo que ya se tiene en cuenta en la investigación.

El presunto homicidio que investiga la Ertzaintza, del que fue víctima un vecino de Bilbao de 43 años el 18 de octubre de 2021, fue el detonante para la apertura de las pesquisas policiales, tras descubrirse que tras la muerte de este hombre saquearon sus cuentas bancarias.

Un hombre sobrevivió
En los últimos días se ha informado de que un hombre consiguió sobrevivir a un ataque en un domicilio del Casco Viejo de Bilbao, donde el presunto autor de los crímenes se dejó una mochila con objetos personales y un envase con una sustancia estupefaciente, lo que facilitó su identificación.

Este sería uno de los dos presuntos homicidios en grado de tentativa que investiga la Ertzaintza.

Sobre las tres muertes en principio catalogadas de naturales y que también indaga la Policía vasca, Erkoreka ha dicho que tienen "elementos que podrían coincidir en una misma trama", pero que hay que continuar con las pesquisas.

Erkoreka ha comparecido en una rueda de prensa después de que ayer se entregara en la comisaría de Irun, tras ver publicados en los medios su "nombre, apellidos y foto", la persona sobre la que recaía un orden judicial de detención en relación con dichos hechos.

La Policía vasca ha registrado este viernes una vivienda de esta localidad guipuzcoana en la que residía el joven junto a su novia, según fuentes de la investigación.

El arrestado, que trabajaba en un establecimiento comercial próximo a la vivienda, ha estado presente en el registro policial y ha abandonado el edificio pasadas las 16.05 horas, custodiado por varios agentes de la Ertzaintza, cubierto con una capucha negra y con mascarilla.

El consejero ha dicho que el detenido está prestando declaración. "Se está tratando de que colabore lo máximo posible", ha indicado, aunque Erkoreka no ha querido responder a las preguntas de si el arrestado está colaborando con los investigadores o si ha negado su participación en los hechos, como se publicó ayer.

Erkoreka se ha limitado a confirmar que el arrestado "tiene algún antecedente", sin aportar más detalles. Fue detenido por la Policía vasca por estafa en 2019 en Bizkaia.

Según lo conocido hasta ahora de fuentes de la investigación, el presunto autor de los hechos contactaba con sus víctimas a través de una red social de citas para hombres homosexuales, a quienes drogaba y lograba sacarles las claves de sus tarjetas y otros datos bancarios, para después extraer dinero de sus cuentas en cajeros automáticos y realizar transferencias a su nombre.

El consejero ha querido lanzar un mensaje de "tranquilidad" a la sociedad y "especialmente al colectivo LGTBI+, que está conmocionado con este caso".

Ha destacado que la Ertzaintza lleva "meses trabajando en esta compleja investigación" y ha puesto de relieve que se lleva a cabo un trabajo "muy riguroso, muy serio" con la Fiscalía y el juzgado encargado del caso.

El consejero ha recalcado que las diligencias están sometidas a un "riguroso secreto judicial", por lo que ha llamado a ser "extremadamente cuidadosos con la información", ya que, sin ese rigor, se puede "poner en riesgo" el éxito de la investigación, y ha pedido "confianza" en la Ertzaintza.

Marlaska pone en valor la "coordinación"

Por otro lado, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha puesto en valor la "coordinación y cooperación" que están llevando a cabo la Ertzaintza, la Policía Nacional, Guardia Civil y Mossos d'Esquadra, en el caso de los homicidios de varios hombres en Bilbao con el objetivo de esclarecer los hechos "a la mayor brevedad".

Grande-Marlaska ha inaugurado en Vitoria-Gasteiz junto a la ministra de Educación y Formación Profesional, Pilar Alegría, unas jornadas sobre 'Memoria y prevención del terrorismo' que se celebran en el Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo.

Tras el acto, el ministro ha sido preguntado por los medios de comunicación por el caso de los homicidios de varios hombres en Bilbao, cuyo supuesto autor --que podría estar implicado en otra muertes en otras zonas del Estado-- fue detenido este pasado jueves por la Ertzaintza.

El titular del Interior ha explicado que se trata de una investigación "compleja" y de "sensibilidad máxima", por lo que ha indicado que va a mantener "la absoluta reserva".

No obstante, ha puesto en valor la "coordinación y cooperación" entre la Ertzaintza, la Policía Nacional, Guardia Civil y Mossos d'Esquadra, ante estos hechos de una "gravedad máxima" con el objetivo de esclarecerlos "a la mayor brevedad".

Preguntado sobre si la persona detenida tenía pendiente una orden de extradición, el ministro ha afirmado que no cree que las cuestiones administrativas "tengan relevancia", y tras reconocer que desconoce esa situación, ha insistido en que "lo importante es que se está trabajando de una forma decidida, eficaz, y coordinada entre los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad en el esclarecimiento de unos hechos de una gravedad manifiesta".

sábado, 22 de enero de 2022

#hemeroteca #lgtbi #policias | Los uniformados LGTBI: "Los compañeros que más nos atacan son quienes no han salido del armario"

José Pedro Sageras, Arantza Miranda, Elena Sánchez y Rufino Arco //

Los uniformados LGTBI: "Los compañeros que más nos atacan son quienes no han salido del armario"

Unos 200 agentes, desde policías locales a guardias civiles, integran LGTBIpol, una asociación que apuesta por la visibilidad del colectivo en las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Cuatro de sus miembros explican su lucha en El Independiente
Francisco Carrión, Ignacio Encabo | El Independiente, 2022-01-22
https://www.elindependiente.com/sociedad/2022/01/22/los-uniformados-lgtbi-los-companeros-que-mas-nos-atacan-son-quienes-no-han-salido-del-armario/

Llevan con idéntico orgullo unas banderas que consideran compatibles. “La arcoíris es una bandera universal porque precisamente incluye todos los colores, al igual que es de todos la enseña de España. Los partidos no pueden adueñarse de ninguna de las dos”, comenta Elena Sánchez, policía nacional de 44 años. Es primera hora de una tarde fría de enero. Elena nos cita junto a otros tres uniformados en un parque de Madrid. Son los rostros visibles de LGTBIpol, la asociación que representa a los agentes que reivindican la diversidad en las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

“En el último desfile del Orgullo llevábamos ambas banderas porque no son incompatibles”, alega Arantxa Miranda, miembro de la policía municipal de la capital. Trabaja en la unidad de diversidad de género, un departamento que investiga los delitos de odio. “Es una unidad pionera y hemos necesitado tiempo para darnos a conocer. Asemejo el fenómeno a la violencia de género. Al principio era desconocido, a las mujeres les costaba mucho denunciar, se cuestionaba la veracidad de los hechos y con esta unidad lo que hemos hecho es eliminar estas barreras”, subraya la agente de 42 años.

Unos 200 miembros de las fuerzas de seguridad pertenecen a una asociación fundada hace seis años que se halla extendida por todo el país y en todos los cuerpos, desde las policías nacional o local hasta la Guardia Civil o los agentes autonómicos, como Ertzaintza o Mossos d'Esquadra. “Tenemos absolutamente de todo, pero hay mucho guardia civil y, especialmente, masculino. Nos faltan femeninos”, admite Sánchez, que llega a la entrevista con su perra Onyx, "una jubilada del cuerpo” que una vez trabajó en la unidad de estupefacientes de la policía.

Como representante de La Benemérita, acude José Pedro Sageras, de 37 años. “Durante años llevé una doble vida. Una era mi vida como guardia civil y, cuando salía del trabajo, era otra persona completamente distinta. Sufrí bastante desgaste. Hice mi papel”, narra. Las contradicciones terminaron por señalar el camino de salida del armario. “No era yo mismo y eso te acaba costando problemas psicológicos en tu vida privada y profesional. No me aceptaba y llegó un momento en el que necesité dar el paso”, explica.

Un pasado conservador y tradicional

Rompió el silencio hace año y medio. “Me sentí liberado al contarlo, aunque hubo reacciones de todo tipo. El cuerpo es muy diverso. Hubo quienes se lo tomaron bien y otros regular, pero lo importante es cómo me sentía yo y el momento en el que, por fin, me conecté conmigo mismo. Es lo único que me importa ahora”, comenta.

El cuarto en liza, Rufino Arco, es un policía nacional de 39 años “abiertamente gay”. “En las fuerzas y los cuerpos de seguridad, al igual que en la sociedad, hay personas homofóbicas o machistas, pero no se puede generalizar y decir que una institución lo es o no”, replica. “Es cierto que en el pasado eran instituciones tradicionales y conservadoras, pero es verdad que en los últimos años se ha visto un avance muy fuerte y se ve que hoy contemplan otras realidades”, apostilla.
En las fuerzas y los cuerpos de seguridad, al igual que en la sociedad, hay personas homofóbicas o machistas, pero no se puede generalizar -- Rufino Arco, policía nacional. 39 años
Su presencia, cada vez más visible entre sus propias filas, es la constatación misma de una transformación, de los “grises” que perseguían a los homosexuales en virtud de la ley de vagos y maleantes a la de un aparato policial en el que sus miembros reivindican con cierta naturalidad su orientación sexual. “Yo me siento afortunado porque he tenido una buena experiencia. Lo dije hace 13 años en la academia de Ávila y hace 8 en mi oficina. Mis compañeros se lo tomaron bastante bien”, confiesa Arco.

“Existen otros testimonios de personas que forman parte de la asociación que cuentan circunstancias menos agradables. Aunque considere que se ha avanzado muchísimo, son cuerpos masculinizados donde se da valor a ciertas circunstancias. Un chico con pluma posiblemente lo lleve un poco peor y sufra más burlas o más comentarios a sus espaldas que un chico que pueda pasar por hetero”, arguye el policía nacional. “En el tema de las lesbianas, las chicas que son más masculinas no tienen ningún problema porque es alguien con quien mola ir en el coche patrulla. Pero luego alguien que pueda asociarse a lo tradicionalmente femenino no es tan bien aceptada”.

El camino hacia la visibilidad
Miranda, que se considera bisexual, no ha olvidado su salida del armario, a raíz de su llegada a la unidad de diversidad de género y en forma de una campaña de publicidad que la convirtió en una de las modelos. “Salía vestida con el uniforme y con el eslogan: ‘Soy lesbiana, ¿y qué? Tengo derechos’ Fue una salida brutal”, detalla. “Me llamó la atención que una jefa mía a la que tenía mucho cariño me preguntó por la necesidad de exponerse tanto. Tuve algunas críticas, pero fueron en redes sociales y de gente que no dio la cara. Así que no lo tomé en cuenta”.
Fue una salida del armario brutal. En un anuncio donde aparecía con un ‘Soy lesbiana, ¿y qué? Tengo derechos’ -- Arantxa Miranda, policía municipal de Madrid. 42 años
“A nadie de mi entorno, mayoritariamente heterosexual, le pareció mal. Mi mujer estaba de acuerdo y tanto a mi hija como a los hijos de mi pareja les parecía bien y era lo que más me importaba”, añade. La ausencia de referencias públicas fue una de las razones que alumbraron LGTBIpol, Agentes de la Autoridad por la Diversidad. “Muchas personas del ámbito LGTBi nos manifestaron que les daba respeto acercarse a la policía para contar que habían sufrido un delito de odio. Detectamos también una falta de uso del lenguaje inclusivo y una serie de carencias que daban lugar a no entenderse bien con la diversidad. Fue entonces cuando nos animamos a dar el paso al frente y decir: vamos a hacer algo para mejorar esto”, recuerda Sánchez.

No siempre su exposición pública ha sido entendida por sus colegas de fatigas. “Siempre hay una serie de resistencias. Existe una forma de funcionar un poco anclada y resistente a los cambios, que son vistos como una amenaza. Se cuestionan mucho y se reciben con poca gana. Por lo general cuesta mucho abrirse. Incluso en tema del uso de las tecnologías, vamos un poco atrasados”, reflexiona la policía nacional, que lo atribuye al “clasismo”. “Empieza en algunos jefes ya dinosaurios, por así decirlo, y jóvenes que han entrado con mentalidad dinosaurio, pero las cosas tienen que evolucionar en favor de la igualdad y de los derechos humanos. Es que no hay otra”.

Y Sageras asiente. “El que haya sido una profesión que pasara de padres a hijos sigue pesando todavía”, aduce. “Una de las razones por las que no hay más gente LGTBi en las fuerzas de seguridad es, porque al ser normalmente de corte conservador, la gente LGTBi que nace en una familia de corte conservador no lo suele decir. Es como la pescadilla que se muerde la cola y ha sido cuando ha llegado la democratización de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, cuando ha empezado a valorarse que entrara todo tipo de gente y ha crecido la diversidad”, recalca Arco.

La formación, la asignatura pendiente
Una de las misiones de la asociación, constituida legalmente, es precisamente formar a sus compañeros de cuarteles y comisarías. “Participamos en talleres y resulta curioso, por ejemplo, cuando se habla de las personas transexuales. No son muchas personas, pero es algo anecdótico que se repite. La gente que está más en la línea de partidos que abren el debate sobre cosas ya aceptadas ven peligro donde lo hay, como en la autodeterminación de género”, expone Arco. “Nosotros somos apartidistas y procuramos no entrar nunca en debates partidistas. No tenemos problemas con ningún partido, salvo que nos pongan la zancadilla o que intenten de alguna manera mermar todos los logros que se han conseguido”, advierte Sánchez.
El que haya sido una profesión que pasara de padres a hijos sigue pesando todavía -- José Pedro Sageras, guardia civil. 37 años
Y agrega: “Es un error convertirlo todo en ideología. Y por eso España está polarizada. No aprendemos de nuestro pasado y lo queremos borrar. Es el pasado el que nos puede enseñar a cómo ser mejores. Hay que aprender de nuestros errores para ir avanzando”. Los cuatro entrevistados, que saldaron en su día las deudas pendientes y decidieron hacer pública su condición sexual, coinciden en que los comentarios homófobos siguen presentes, alojados hoy en “grupos de WhatsApp y Facebook”. “Algunos comentarios son auténticas perlas”, dice Sánchez y ríe. “Todos los que te puedas imaginar”, contesta reacia a reproducirlos. “Cuando desfilé en el Orgullo, me llamaron en redes sociales ‘la teniente bolli’”, asevera Miranda. “A veces parecen jugar con la sutileza y la cuelan como broma”, desliza Arco.

Unas experiencias diarias que, reconocen, no casan bien con el lema de “servir y proteger”. “Al ver el trato que algunas víctimas han recibido en algunas comisarías, nos preguntamos: ¿Cómo vamos a servir y proteger a una sociedad que no conocemos, a la que ponemos en duda, prejuzgamos y a la que cuestionamos su existencia?”, se interroga Sánchez, preocupada por las consecuencias. “¿Cómo hacer para no doble victimizar? El mero hecho de que inconscientemente tus prejuicios salgan a la luz en forma de opinión que no tienes que dar bajo ningún concepto mientras esa persona está interponiendo una denuncia de delito de odio hace que la víctima se plantee irse sin denunciar”.

Pese a los progresos, reina la unanimidad entre los cuatro acerca de la formación de quienes se encargan de vigilar y perseguir el delito. Sageras ha llevado hasta el Congreso de los Diputados sus demandas de “una formación de sensibilización y conocimiento del protocolo de actuación para los delitos de odio” y adoptar medidas que ayuden “a poner solución a la lacra que suponen los delitos de odio y LGTBIfobia”.

Temor a los retrocesos
Ninguno oculta su temor a que, en uno de los países que se situó a la vanguardia en los derechos del colectivo con la legalización del matrimonio homosexual, puedan registrarse retrocesos. “Ha habido una lucha muy dura, se ha quedado mucha gente por el camino. Nosotros por suerte somos privilegiados porque no hemos tenido que vivir en la época de los vagos y los maleantes o de la ley de peligrosidad social”, replica Sánchez. “Hay mucha gente que ha sufrido y que sigue sufriendo hoy en día como para que todo lo que se ha logrado hasta ahora sea revertido. Quien nos dice eso de ‘mientras no seas visible, no pasa nada’. Mi respuesta es: ‘A ti nadie te ha guardado antes en el armario. Nosotros hemos estado dentro del armario hasta que hemos podido salir y ahora nos quieren volver a meter en el armario. Eso no puede pasar”.
¿Cómo vamos a servir y proteger a una sociedad a la que ponemos en duda y prejuzgamos? -- Elena Sánchez, policía nacional. 44 años
A su juicio, contar como ministro con alguien como Fernando Grande-Marlaska, un juez que hizo pública hace años su homosexualidad, posee claroscuros. “Tiene que ir con más tiento”, admite Arco. “Al ser abiertamente LGTBI, no puede libremente defender nuestra causa. Y lo están machacando a nivel global. Nadie se atreve a decir el verdadero motivo por el que lo atacan, pero lo hacen por su condición sexual”, considera Sánchez, que también encuentra esa doble vara de medir en las comisarías. “Al gracioso se le permite llegar 10 minutos tarde. A quien es homosexual se le mira con lupa. Es como si algo no encajara”.

La asignatura pendiente, además de apostar por la visibilidad de los agentes del mundo rural, sigue estando entre los muros de los cuarteles. “Si en alguna ocasión me he sentido un poco más rechazada ha sido precisamente con mis compañeros del cuerpo que quieren seguir dentro del armario. Lo pagan con los que somos visibles”, sostiene Miranda. “Los insultos han llegado de ese tipo de personas que no se reconocen a sí mismos. Proyectan y atacan a las personas que son visibles porque dejan patente lo que no quieren dejar patente”, concluye Sánchez.