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domingo, 29 de junio de 2025

#hemeroteca #lgtbifobia | Surgen críticas desde la propia comunidad LGBT a las desviaciones y excesos del movimiento

Surgen críticas desde la propia comunidad LGBT a las desviaciones y excesos del movimiento
En Francia, el afiche de convocatoria a la Marcha del Orgullo causó polémica y deserciones. En el Reino Unido, un concejal gay anuncia que no habrá bandera arcoíris en su municipio y una activista trans dice que cae el entusiasmo por la Pride y denuncia la “absurda ideología victimaria”. Juan José Sebreli había formulado críticas similares en su último libro, en diálogo con Blas Matamoro
Claudia Peiró | Infobae, 2025-06-29
https://www.infobae.com/opinion/2025/06/29/surgen-criticas-desde-la-propia-comunidad-lgbt-a-las-desviaciones-y-excesos-del-movimiento/

El afiche de la 'polémica' //
Debbie Hayton es una trans británica de 56 años, que se destaca por rechazar la ideología transgénero y la negación de la biología que conlleva. Se opone al concepto de autopercepción de género, a la administración de bloqueadores de la pubertad a los niños -“cambiar de género no es un juego de niños”, advierte- y a la participación de personas trans en los deportes femeninos, entre otras cosas. Ha defendido abiertamente a J.K. Rowling de los ataques del lobby trans de los que ella misma ha sido víctima. Es que en nombre de la no discriminación estos grupos ejercen una feroz censura y cancelación contra cualquiera que manifieste la más mínima disidencia con sus postulados.

Profesora de biología, militante laborista y sindicalista docente, Hayton publica regularmente una columna de opinión en The Spectator, pero artículos suyos han sido también difundidos en The Daily Mail, The Times, The Economist y The Telegraph, entre otros.

En un escenario hegemonizado por un dogma que no admite matices y cancela a cualquiera que cometa el menor desliz de lenguaje, el discurso de Hayton se destaca por su originalidad y el coraje de formularlo.

En un reciente artículo (11/6/2025) en la revista francesa Le Point sostiene que la bandera LGBT ya no despierta el mismo entusiasmo, al menos en el Reino Unido.

“De hecho -escribe Hayton- hace tiempo que la Pride (el Orgullo) ha dejado de lado sus orígenes: una manifestación de gays y lesbianas que protestaban contra la discriminación y el acoso, que antes eran demasiado habituales”.

Actualmente sus derechos están reconocidos e inscriptos en las leyes. Esto es cierto en Europa y, en general, en todo Occidente, dato que parecen desconocer estos movimientos que, como el feminismo, son más extremistas en el discurso en los países donde estos son reconocidos.

Pero, dice Hayton, como todo movimiento necesita objetivos, la Marcha del Orgullo se buscó unos nuevos, lo que explica el crecimiento del acrónimo que los identificaba y que de LGB pasó a ser LGBT para incluir a las personas transgénero. La ampliación no se detuvo allí.

Aunque tiene muchas variantes, podríamos decir que la más frecuente es LGBTQIA+, donde Q es por queer, I por intersexuales (antes hermafroditas), A, por asexuales, y el signo + para dejar la puerta abierta a la imaginación.

“Es difícil entender por qué las personas asexuales —que, según la definición, no sienten deseo ni atracción sexual— tendrían que temer el acoso o la discriminación”, escribe Hayton Y no sin ironía, agrega: “Quizás ahora haya cierto poder en declararse víctima, y la Pride parece haber erigido como prioridad la defensa de quienes se identifican con esta postura”.

Junto con el crecimiento del acrónimo, también asistimos a una inflación temporal: de un día, pasamos a una semana y ahora a un mes.

En referencia al apoyo de las autoridades y de las empresas al Mes del Orgullo, Hayton dice: “La Pride se ha impuesto como un paso obligado del establishment”. Lo mismo sucede entre nosotros y cabe preguntarse, al igual que respecto del feminismo: ¿qué clase de revolución es ésta, tan bien recibida por la élite? No solo la aceptan, la asumen, la promueven, la financian. Como para pensar que les conviene…

En Cuba, por ejemplo, se puede cambiar de sexo, pero no de partido (hay uno solo). Ni mudarse de ciudad sin permiso oficial.

Ahora bien, Hayton señala un cambio incipiente en este respaldo. Son varios los municipios que empiezan a relativizar su apoyo. Recientemente, Liverpool anuló su Marcha del Orgullo anual por “dificultades financieras y organizativas de peso”.

Hayton dice que las empresas pueden estar reconsiderando su entusiasmo por el arcoíris debido a que detrás de la “T” “se perfila un movimiento que ha encontrado un eco inquietante en niños con dudas sobre su sexualidad o simplemente angustiados por la idea de crecer”.

Y recuerda que las llamadas “terapias de afirmación de género” incluyen cirugías muy invasivas, irreversibles y mutilantes. Esto sería, dice, “la consecuencia más chocante de la ideología de género”.

El debate también se ha instalado entre nosotros, aunque enturbiado por la mala fe de responder aquello que no se dice. Por caso, acusar a quienes piden prudencia con los menores de decir que se hacen cirugías en niños. En niños no, pero sí en menores. Y, desde los 12, 13, 14 años se suministran bloqueadores de pubertad. Es decir, se frena el desarrollo sexual natural de la persona. No sabemos con exactitud cuántas cirugías se han hecho en menores, porque no se lleva una estadística seria, pero uno de los cirujanos del Hospital Durán, pionero en estas prácticas, dijo haber hecho unas dieciséis, en pacientes de menos de 18 años. Con 16 o 17 -suponemos- no eran niños, pero tampoco adultos. En una reciente entrevista radial, el responsable del servicio de género del Durand hizo una curiosa analogía entre las críticas a estos tratamientos en menores con el rechazo que existía antes a las personas zurdas. Aseguró que se llegaba a atar el brazo izquierdo del niño para obligarlo a usar la mano derecha. Sin duda, una práctica condenable. Pero llama la atención que eso le parezca un escándalo y en cambio considere normal e incluso benéfico, extirpar ambos senos a una adolescente de 16 años.

Hayton evoca la prohibición decretada por el gobierno de Donald Trump de aplicar estos tratamientos a menores. La misma decisión ha tomado el gobierno argentino recientemente a través de un decreto. Curiosamente, los mismos que niegan que los menores sean objeto de estas prácticas han presentado recursos de amparo en varios juzgados del país en representación de estos chicos “privados de derechos”.

“Sea cual sea el destino de los cirujanos que se han enriquecido extrayendo tejido sano de jóvenes angustiados, las empresas harían bien en sopesar más detenidamente sus decisiones en materia de patrocinio de eventos. Su reputación podría verse gravemente afectada”, advierte Hayton.

Son muchos los homosexuales preocupados por el hecho de que sus reivindicaciones sean usadas para introducir un discurso como mínimo imprudente en el tratamiento de los menores con disforia de género, como lo expresaron en su momento algunos de ellos en Infobae.

En el Reino Unido, en las últimas elecciones locales (mayo pasado), el partido euroescéptico Reform UK fundado por Nigel Farage, alcanzó la mayoría absoluta en diez municipios ingleses. Kent es uno de ellos y este año no izará la bandera arcoíris.

Más llamativo resulta el hecho de que el nuevo vicepresidente del concejo deliberante de Durham, Darren Grimes, que es gay vale aclarar, dijo que “enarbolar la bandera nacional junto con la local era una acto federal, pero reemplazarlas con símbolos políticos reservados a algunos es sólo una variante más de una política identitaria tóxica”.

“Personalmente, considero este cambio saludable -escribe Hayton-, y lo digo como persona transgénero. Ese lobby nunca me representó. A veces incluso he tenido la desagradable impresión de que trataba activamente de perseguirme. No comparto su visión de las cosas -por ejemplo, no creo en la identidad de género- y me atreví a expresar públicamente mis convicciones”.

Por ese motivo intentaron destituirla de sus funciones en el sindicato al que pertenece, con el argumento de siempre: “Discurso de odio”. Excusa para no debatir. “Hermosa ilustración de su pretendida inclusión, que evidentemente nunca abarca las diferencias de opinión”, dice Hayton.

También aclara que no se siente para nada amenazada por el hecho de que estos municipios estén arriando la bandera LGBT. “Para mí, la Pride hace tiempo dejó de ser una marcha de reivindicación de derechos para convertirse en el instrumento de un lobby intolerante, ávido de poder político”, concluye.

El movimiento también está siendo instrumentado partidariamente, como herramienta de la izquierda.

Ejemplo de ello es el afiche con el cual se convocó en Francia a la Marcha del Orgullo este 28 de junio y que despertó críticas incluso en el seno del movimiento. En particular del grupo Beit Haverim, que nuclea a gay y lesbianas judíos.

En particular critican la inclusión de la bandera palestina en el afiche. Los responsables adujeron que en realidad eran los colores de las banderas de Hungría y Bulgaria, países donde estarían prohibidos estos desfiles.

Como puede verse, el nuevo lema de la izquierda es “¡Queer del mundo uníos!” Lo del proletariado es historia.

En el afiche se ve a siete personajes. Llama la atención una mujer con velo, símbolo de países que no son precisamente tolerantes con la homosexualidad ni respetuosos de los derechos de la mujer. Otro personaje sostiene un cartel “Contra la internacional reaccionaria”, que al parecer no incluye a esos países donde la mujer está obligada a cubrirse.

Otra imagen cuestionable es la de un individuo de traje negro derribado que obviamente representa al macho supremacista blanco y heterosexual, que sería el victimario de todas las minorías perseguidas.

El grupo judío LGBT + de Francia Beit Haverim criticó estas “opciones de comunicación irreflexivas”, que podrían provocar “desbordes o actos hostiles”.

La presidente de la región de Ile-de-France, Valérie Pécresse (Les Républicains, derecha, chiraquianos) denunció que el afiche incita “a la violencia con ese cadáver derribado” y dijo que había pedido que se lo retirara en su distrito, así como la subvención. Por otra parte, Sébastien Chenu, de Rassemblement national (antes Frente Nacional, lepenistas), dijo: “Mujer con velo, hombre blanco martirizado y caricaturizado como facho, apoyo a Palestina, cuando los homosexuales, bis y trans son masacrados allí… he ahí las marcas del extremismo”.

Fuentes del Ministerio del Interior, que dirige Bruno Retailleau, denunciaron “la incitación a la violencia” de un afiche que “muestra la extrema izquierdización de las asociaciones organizadoras”. “Si el objetivo era dividir, está logrado”, concluyeron.

Y la asociación FLAG!, que agrupa a policías y funcionarios judiciales LGBT rechazó totalmente el afiche y se apartó de la organización de la manifestación.

Alexandre Schon, presidente de la InterLGBT, es decir la coordinadora de todos los grupos organizadores de la marcha dijo a la agencia France Presse que los símbolos del afiche “representan la convergencia de las luchas a la cual adhiere la InterLGBT”. En su diseño “el artista quiso representar a las personas queer unidas frente a una internacional reaccionaria que mata (sic) a personas LGBT, les impide expresarse, restringe su derecho a existir, amarse y autodeterminarse”, agregó. “Miles de nuestros camaradas están muriendo actualmente”, sostuvo.

Se exagera -se fabula incluso- con las persecuciones. Esto se relaciona también con la manía fundacional de muchos políticos que, con tal de magnificar sus realizaciones, siempre aseguran que antes de ellos fue la nada. O el infierno.

Por eso hay que celebrar la publicación, en 2022, del libro ‘Entre Buenos Aires y Madrid’, que recoge una larga conversación entre dos amigos intelectuales: Juan José Sebreli y Blas Matamoro (con la coordinación de Facundo Guadagno) recorren diferentes temas y sobre todo recuerdos de cómo se vivía a lo largo de (casi) todo el siglo pasado (Sebreli, fallecido en noviembre pasado, era del 30, y Matamoro nació en el 42).

Entre los temas que abordan, está la condición homosexual que ambos comparten.

“Querría empezar por ubicar la homofobia dentro de la sexofobia que existía en esa época en todos los países, salvo tal vez Francia”, dice Sebreli. Recuerda algo que hoy pocos saben: “Se vivía peor [como homosexual] en Londres que en Buenos Aires porque en Buenos Aires el máximo castigo que te daban era treinta días en Villa Devoto y eso si eras un lumpen. Si eras un tipo de clase media, pasabas una noche en comisaría. En Londres te daban penas de varios años, como en la época de Oscar Wilde”.

Pero enseguida insiste: “No se trataba de la persecución a los gays. Se trataba también de la persecución a los amores ilegítimos”; claro que, “dentro de esa sexofobia, la homofobia la pasaba peor”.

“La sexualidad libre se conoció recién en los ochenta en la Argentina”, dice Sebreli. O sea, mucho antes de la ola de “ampliación de derechos”.

Por si no quedó claro, resume: “Me parece importante subrayar que el homosexual lo pasaba peor, pero no distinto a lo que era la moral de la época, enemiga de toda libertad sexual”.

En la semblanza que hace de su amigo Sebreli, en la introducción del libro, Blas Matamoro incluye un recuerdo común: “En 1971, en mi casa, se fundó el Frente de Liberación Homosexual (FLH) por iniciativa de Héctor Anabitarte, gremialista del sindicato de correos. Nos juntamos con él Sebreli y los escritores Juan José Hernández y Manuel Puig”.

En los actos del peronismo en aquellos años, se veían los carteles de ese Frente y se escuchaban consignas como: “¡Los p… con Perón!”

Volviendo a Matamoro, éste agrega: “Se formaron pequeños núcleos (del FLH) que funcionaron con autonomía hasta que la persecución de la nueva dictadura obligó a su disolución”.

Lo más interesante de esta parte de la charla es el rechazo que ambos expresan al particularismo o la “guetoízación” de los homosexuales.

“Creo que por lo único que hay que luchar es por la igualdad del homosexual y del heterosexual, como entre la mujer y el varón. No que el homosexual tenga particularidades, como las feministas que creen que la mujer tiene cualidades especiales que hay que defender y exaltar. No creo eso”, dice Sebreli, categórico.

Recuerda que estuvo “en alguna manifestación de orgullo gay en Buenos Aires” y no le gustó ese “acto de carnaval” con “personajes sacados de un sainete”.

No volvió. Considera que esas vestimentas extravagantes expresan una “concepción particularista de la homosexualidad”, mientras que “en la concepción universalista” que él defiende, “el gay tiene que vestir igual que un varón heterosexual”.

Blas Matamoros agrega que esos disfraces hasta pueden ser “ofensivos para la mujer, porque es una caricatura de la mujer”. “El homosexual no renuncia a su sexualidad fisiológica. No quiere que le arranquen los testículos ni nada por el estilo”, agrega, diferenciando al gay del trans.

El coordinador del diálogo explica que el movimiento queer consiste en “la discrepancia sexual como forma de posicionarse frente a la sociedad de manera disruptiva”.

Y Matamoro replica: “Estamos tratando de evitar esa idea de la comunidad homosexual. De lo contrario, estamos rearmando el gueto, el que habíamos resuelto evitar”.

“Como ex miembros del FLH ¿no creen que el cuerpo es político?”, pregunta Guadagno.

“El cuerpo es político, pero no por homosexual. Es político porque se compran y se venden las horas de trabajo y la fuerza de trabajo”, responde Matamoro, recordándole de paso a la izquierda las banderas que parece haber olvidado.

“No tiene por qué haber agrupaciones homosexuales -dice por su parte Sebreli-. El homosexual es escritor, pintor, músico, obrero, médico, político, es veinte mil cosas antes que homosexual, y tiene que tomarse en esa pluralidad, no en una de sus particularidades como el sexo. Estoy en contra del queer”.

El wokismo se ha defendido de las críticas diciendo que sólo es un movimiento de sensibilización ante las injusticias. En realidad, actualmente, el wokismo es esencialmente una corriente que promueve el identitarismo extremo y en consecuencia una fragmentación de la sociedad. En nombre del antirracismo, del feminismo, de los derechos de las minorías, se promueven los guetos. Así como algunos son víctimas por el solo hecho de pertenecer a determinado género, etnia o minoría sexual, otros son victimarios por el mismo motivo. Es casi como un delito de autor. Es contrario al principio que inspiró los derechos humanos: todas las personas, todos los habitantes de este mundo, compartimos una misma condición, una misma esencia.

Matamoro apunta contra esta tendencia a la victimización: “Hay una actitud paranoide. [Es] la necesidad de que me persigan para que yo cobre una identidad. Yo, para ser judío, necesito que me persigan los antisemitas; como mujer, necesito que me persigan por ser mujer. Entonces, a pesar de que me han dado todos los derechos, necesito que haya una figura patriarcal persecutoria. Como homosexual, necesito que haya una policía que me persiga y que me amenace”.

Sebreli insiste en reivindicar “la universalidad contra la particularidad”. “No hay particularidades femeninas, homosexuales, negras ni judías. El hombre es universal. Debe tender a serlo”.
 
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miércoles, 30 de abril de 2025

#hemeroteca #transfobia #terf | La primera juez trans del Reino Unido denunciará al gobierno británico por vulnerar los derechos del colectivo

Victoria McCloud //

La primera juez trans del Reino Unido denunciará al gobierno británico por vulnerar los derechos del colectivo

Victoria McCloud anunció este lunes que presentará «uno o más casos» al Tribunal Europeo de Derechos Humanos tras el fallo que dictaminaba que la Ley de Igualdad se refería exclusivamente a criterios biológicos
Europa Press | ABC, 2025-04-30
https://www.abc.es/sociedad/primera-juez-trans-reino-unido-denunciara-gobierno-20250430094357-nt.html 

La primera jueza trans del Reino Unido anunció que denunciará al gobierno británico ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) por sus políticas sobre los derechos trans tras un fallo del Tribunal Supremo.

Victoria McCloud, una juez jubilada del Tribunal Superior de Justicia, anunció el lunes que presentará «uno o más casos» contra el gobierno del primer ministro Keir Starmer, al que acusa de violar la Convención Europea de Derechos Humanos.

A principios de abril, el Tribunal Supremo del Reino Unido dictaminó que los términos «mujer» y «sexo» deben entenderse únicamente en sentido biológico.

El gobierno aceptó el fallo y decidió que las mujeres trans deberán usar los baños y los vestuarios de los hombres, y viceversa. El regulador británico encargado de temas de igualdad se manifestó en el mismo sentido.

McCloud indicó a AFP en un comunicado que el fallo y la respuesta oficial «es una infracción grave de los derechos de la Convención de los ciudadanos de la Unión Europea y el Reino Unido, incluso en relación con el sexo, la orientación sexual y la privacidad».

«Tengo la firme intención de reafirmar mis derechos en virtud de la convención y otros derechos en virtud de la convención», agregó.

La decisión del Tribunal Supremo del 16 de abril determina que «los términos 'mujer' y 'sexo' en la ley de igualdad de 2010 se refieren a una mujer biológica y a un sexo biológico».

La sentencia se produjo después de que una asociación presentara una demanda contra el gobierno escocés en 2018, por la interpretación de la ley británica de Igualdad (Equality act) de 2010.

sábado, 26 de abril de 2025

#hemeroteca #transfobia #terf | Qué es ser tránsfoba o por qué hay mujeres que odian a mujeres

Protesta contra la sentencia antitrans del Tribunal Supremo británico //

Qué es ser tránsfoba o por qué hay mujeres que odian a mujeres

Las mujeres tránsfobas sostienen que el sexo biológico define la asignación de derechos. Y eso es una falacia peligrosa.
Nuria Labari | El País, 2025-04-26
https://elpais.com/ideas/2025-04-26/que-es-ser-transfoba-o-por-que-hay-mujeres-que-odian-mujeres.html

Llevamos varias semanas de insoportable celebración internacional tránsfoba, antifeminista y reaccionaria. Empezó con la foto de las activistas Marion Calder y Susan ­Smith con las manos alzadas a la salida del Tribunal Supremo del Reino Unido. La imagen dio la vuelta al mundo: al principio creí que era una boda, pero qué va, eran dos mujeres cometiendo un delito de odio contra otras mujeres. La escritora J. K. Rowling, que había puesto 80.000 euros de su bolsillo para que las mujeres que odian a las mujeres pudieran mantener su anacrónica y costosa batalla legal, se fumó un puro en X nada más conocer la noticia, y su llama hizo arder el odio tránsfobo ‘around the world’. Ciertamente, las mujeres que odian mujeres han ganado, pero no lo que ellas creen. Han conseguido que dediquemos mucho tiempo a pensar sobre la identidad de las mujeres trans y demasiado poco al análisis de qué convierte a una mujer en odiadora de otras mujeres, es decir, en qué se basa la identidad tránsfoba.

Las mujeres que odian mujeres dicen que los derechos de las mujeres trans opacan la lucha de las personas que nacieron siendo biológicamente mujeres. Es decir, las mujeres que odian mujeres sostienen que el sexo biológico y no el género es una característica definitiva y natural a la hora de asignar derechos. Y eso es una falacia peligrosa. No existe ninguna clase de derechos o privilegios que se asienten sobre las características biológicas de las personas, que jamás pueden ser discriminatorias ante la ley. Pedir que exista una ley que privilegie a las mujeres por el hecho de serlo biológicamente es como pedir leyes distintas para personas blancas. Su postura es jurídica y políticamente reaccionaria.

La confusión se produce porque, de hecho, sí existen leyes que discriminan positivamente a las mujeres, es decir, leyes que benefician a unas personas respecto a otras. ¿Por qué lo hacen? ¿Por un motivo genital? Por supuesto que no. En España, por ejemplo, la Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de las mujeres y hombres beneficia a las mujeres para tratar de corregir una desigualdad cultural y política: el machismo y sus violencias. En el patriarcado, como todo el mundo sabe (menos las mujeres que odian a las mujeres), los hombres tienen más poder. Y para corregir una desigualdad social aparecen las necesarias leyes que benefician a las mujeres. Pero las leyes por la igualdad efectiva entre hombres y mujeres no tienen una base biológica, pues son leyes que deberán desaparecer en el momento en que la desigualdad social (y no genital) que perjudica a las mujeres sea erradicada.

Entonces ¿por qué el Tribunal Supremo británico ha dado la razón a las mujeres que odian a las mujeres? Pues porque considera que los términos “mujer” y “sexo” en la Ley de Igualdad de 2010 se referían a sexo biológico y no al género adquirido. Es decir, el tribunal se ha dado cuenta de que la ley de igualdad británica de 2010 no tenía en cuenta a las mujeres trans y eso es algo que la ley deberá corregir. Si no lo hiciera, lo que estará diciendo al mundo no es que existen privilegios legales de las mujeres biológicas respecto de las mujeres trans. Lo que está diciendo es que existe una ley que privilegia los derechos de unas personas sobre otras por motivos biológicos y esto es reaccionario e impensable en democracia, sin más.

miércoles, 23 de abril de 2025

#hemeroteca #transfobia #terf | El artículo vetado y su contexto | Por qué la sentencia en UK es una victoria feminista

'Los derechos trans son derechos humanos' //

El artículo vetado y su contexto

Barbijaputa | Radiojaputa, 2025-04-23

https://radiojaputa.com/articulos/ 

Tras cinco años de colaboración semanal con el medio 'Público', este 21 de abril envié, como venía siendo habitual, una pieza de opinión para su publicación. No recibí entonces el habitual correo donde se me avisa de que había sido recibido. El día 22 por la mañana, al ver que el artículo no había sido publicado, mandé otro correo a la redacción, por si hubiera sido un despiste. Pasaron horas sin que nadie me dijera nada. Finalmente, la jefa de opinión me escribió un mensaje escueto donde me decía que había reenviado mi artículo al nuevo director de 'Público', Manuel Rico, para su «consideración».

Como otras veces, yo había adelantado de qué había escrito para mi columna semanal, por lo que mucha gente, al ser la sentencia de UK un tema de actualidad, preguntasteis enseguida por dicho artículo. Tuve que acabar contestando que, efectivamente, no solo no se había publicado sino que había esperado horas para recibir una respuesta donde seguía sin saber nada, solo sabía que el nuevo director lo estaba considerando. Al mediodía ya pregunté a la jefa de opinión lo siguiente: «Sigo a la espera. Nunca me ha pasado esto antes. ¿Puedo saber cuánto más se retrasará la publicación del artículo o cuándo sabré si es que ni se va a publicar? Van a dar las 12 y no sé ni por qué se está reteniendo».

Ese mail ya nunca se me respondió. Isabel, la abogada que me defendió en la persecución judicial y ya, mi amiga, con la que había comentado lo que me estaba pasando, envió un burofax pidiendo que me contestaran si iban o no a publicar mi artículo, porque de no ser así, yo quería publicarlo igualmente y es que por contrato, yo solo puedo entregar a 'Público' piezas inéditas.

Decidí hacer pública esta situación en redes: por primera vez en mi vida se me retenía sin explicaciones una columna, por primera vez en mi vida se me dejaban de contestar los correos, por primera vez en mi vida, el medio para que el que escribo, decide sin decirme por qué tratarme como si no me conociera, como si no mereciera ni una explicación, ni una llamada, nada. A las 23.30 de la noche, este medio decide contestar al burofax a través del abogado del medio para decirme dos cosas:
  • Mi artículo ha sido rechazado (sin explicación alguna sobre los motivos).
  • Petición para que borre los mensajes que he puesto en redes, que pueden leer aquí. Como verán, ni mi artículo ni mis comunicaciones han sido irrespetuosas o agresivas en modo alguna. Nunca he mantenido ninguna comunicación con ningún medio en el que haya trabajado de otra forma que con educación y respeto.
El motivo que me dan para que elimine es porque, supuestamente, he faltado a la buena fe contractual al dar por hecho que mi columna iba a publicarse. Teniendo en cuenta que es mi única experiencia durante los más de cinco años que llevo escribiendo para 'Público' (ni una sola vez en este u otro medio me habían rechazado nada), creo que acusarme de mala fe por darlo por hecho es solo una excusa para finalmente echarme, porque evidentemente no voy a borrar ningún mensaje.

Lo que ha ocurrido de puertas para adentro en 'Público', no puedo saberlo, lo único que sé a ciencia cierta es que la jefa de opinión decidió retener mi artículo y enviárselo al nuevo director, Manuel Rico, para su «consideración» y que este nuevo director tardó un mínimo de 12 horas en «considerarlo», para finalmente censurarlo. Y solo sé que en todo este tiempo, este medio no ha sabido o querido ver que soy una trabajadora autónoma que necesitaba una comunicación, que necesitaba saber y entender qué estaba pasando.

Por eso, y porque lo que se está intentando silenciar no solo es un contenido sobre feminismo, sino también mi derecho a expresarme, publico aquí el artículo que ‘Público’ ha decidido vetar:

Por qué la sentencia en UK es una victoria feminista


La sentencia del Tribunal Superior del Reino Unido ha supuesto una victoria incontestable para el feminismo y para todas aquellas que, a pesar de la hostilidad mediática e institucional y la violencia simbólica —y muchas veces física—, han sostenido con argumentos una lucha que, por desgracia, se está alargando lastimosamente.

Como cada vez que el feminismo gana una batalla en este frente concreto, las hogueras han ardido con virulencia, las feministas hemos sido atacadas y dibujadas como mujeres sin alma que solo buscan odiar al vulnerable. El transactivismo ha vuelto a construir en torno a nosotras un hombre de paja contra el que lanzar antorchas. No pocos artículos he leído estos días haciendo esto mismo: decir que no tenemos motivos (roncas estamos de repetirlos, ¿tan difícil es rebatirlos con otros argumentos en vez de repetir que no tenemos?), decir que solo nos invade el odio, que somos tránsfobas y ese es el motor que nos mueve.

Yo no caeré en lo mismo en este artículo, no me inventaré un hombre paja sobre el que arrojar más fuego. Solo intentaré explicar, una vez más, el porqué de nuestra lucha. Sé que entre todo el ruido y las antorchas, hay gente que quiere entender.

¿Por qué este fallo es una victoria para el feminismo?

Porque reconoce algo que el feminismo lleva siglos denunciando: que las mujeres existen como clase oprimida por su sexo, no por cómo se autoperciben, no por su identidad. La identidad no constituye quién eres, lo hace la realidad material y tu biología, no solo vale para el sexo, también para la etnia, la edad, la altura, etc. Es como naces, y no hay nada de malo en ello, en todo caso es la sociedad quien construye en torno a estos elementos inamovibles todo un discurso que hay que eliminar: que el sexo femenino no importa y no es importante estudiarlo ni en medicina, que las personas que no les tocó ser blancas no merecen lo mismo que las que sí, que cuando cumples 50 años más vale que te retires de la esfera pública (si eres mujer, claro) porque ya no eres deseable, etc.

El discurso feminista lleva unas décadas siendo atacado por una ideología neoliberal y capitalista, que cala en la sociedad como el agua, y lo hace de una forma perversa: a través de mensajes Mr. Wonderful pero con mucha carga política como, por ejemplo, este: “los derechos trans son derechos humanos”. Llamo “mensajes Mr. Wonderful” a aquellos mensajes simplificados, aparentemente positivos e irrefutables, que desactivan el pensamiento crítico. Son ideas envueltas en empatía superficial, que apelan a las emociones más básicas (bondad, aceptación, amor), pero ocultan o desvían el foco de las estructuras de poder que perpetúan la desigualdad. Funcionan como eslóganes que parecen justos o compasivos, pero terminan sirviendo al sistema que dicen combatir.

Con el archiconocido “Los derechos trans son derechos humanos”, por ejemplo, te están diciendo que o estás con las exigencias del transactivismo o eres un fascista. Da a entender que las feministas queremos arrebatar derechos a las personas trans. Y quienes usan estos eslóganes, no necesitan explicar nada más después de frases como esa, porque ese eslogan apela a emociones, y ya el solo hecho de hacer preguntas te pone en la diana, ya te cataloga como persona que no respeta los derechos más básicos del ser humano. También funcionan muy bien réplicas que hemos escuchado incluso de boca de gente con poderosos altavoces, como el exvicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias —en prime time, por cierto—, cosas como: «eso que dices tú también lo dice Vox, por tanto, tú eres como Vox». Es curioso esto, porque el fascismo en Italia ha prohibido los vientres de alquiler pero no hay nadie tachándonos de fascistas por quererlo prohibir también aquí. Se ve que el ataque de que las feministas somos de derechas vale solo algunas veces. No es nuevo, a las feministas siempre se las ha tachado de conservadoras por los varones que se dicen de izquierdas. Todavía hay testigos de esto: todas las feministas vivas de la segunda ola que lucharon contra la pornografía y fueron aplastadas por una mancha ingente de varones que alegaban que no eran verdaderas feministas, sino mujeres mojigatas y conservadoras que querían lo mismo que la Iglesia. Y la sociedad los creyó a ellos. Y las mujeres, en su mayoría, los creyeron a ellos. Hoy vemos, demasiado tarde, que ellas llevaban razón.

Ahora vuelve a pasar lo mismo de siempre. Las mujeres que pelean, especialmente si son grupos exclusivamente formados por mujeres, como es el caso de la victoria en UK, son tachadas de malignas, brujas, terfas... Hace solo una década, no había mucha gente digamos defendiendo que ser mujer no es algo que esté relacionado con la biología, o que ser mujer nada tiene que ver con nacer con el sexo olvidado por la medicina, o que no está vinculado con que te tocara en el sorteo genético que te parieran con el segundo sexo. Hoy en día, ese mensaje Mr. Wonderful aparentemente inocuo y buenrollista ha calado tan hondo que hay cantantes, actrices, cómicos y todo tipo de famosos repitiendo mensajes que, sin saberlo, apuntalan el sistema patriarcal. Incluso gente que nunca antes se ha pronunciado sobre feminismo más allá de felicitar el 8M estos días postea en sus redes sociales mensajes reaccionarios disfrazados de pacifismo, mensajes que desmovilizan la lucha feminista. Mensajes que bien pueden resumirse en el manido “vive y deja vivir” (hay quien lo ha dicho literalmente así). Mensajes no reflexionados, que simplemente repiten mantras y eslóganes vacíos de argumentos. No se molestan en rebatir el argumentario feminista que ha llevado a conseguir esta victoria porque no conocen dicho argumentario. Se han limitado a tragar el eslogan principal “los derechos trans son derechos humanos” y a creer que hay mujeres en escobas que desean que no disfruten de esos derechos humanos. Vive y deja vivir. Como si las mujeres que llevamos años dejándonos el pellejo en la lucha feminista lo hiciéramos porque no sabemos vivir y, por lo tanto, tampoco quisiéramos que los demás vivieran sus vidas. Como si fuera por el simple placer de fastidiar, por pura maldad.

Las leyes trans y los protocolos sanitarios para menores de edad empezaron a proliferar en países ricos, como ya sabemos, y pocos años después, esos mismos países empezaron, uno tras otro, a dar marcha atrás en sus decisiones. Decisiones muy rápidas y radicales, demasiado, sobre todo teniendo en cuenta que no había una masa social que estuviera presionando en las calles de esos países para que esas decisiones se tomaran. Las feministas sabemos cuánto cuesta conseguir leyes y protocolos que nos protejan. De hecho, seguimos sin conseguir puntos de la agenda feminista que son vitales para una democracia, y nuestras manifestaciones y reclamaciones caen en saco roto. (Por cierto, aquí tienen una lista de todos esos países que han tenido que dar marcha atrás, minuto cinco).

Esta sentencia es un balón de oxígeno para las compañeras británicas, que llevan unos años más que las españolas peleándose contra el entrismo del transactivismo. La justicia de UK ha frenado el intento de seguir desmantelando las protecciones legales conquistadas por el movimiento feminista para las niñas y mujeres. Es una victoria porque devuelve al plano político lo que se pretendía reducir a la autoafirmación individual. Y, sobre todo, es una victoria porque no ha sido regalada, como otras victorias que nunca son femeninas: ha sido conseguida con organización, con análisis riguroso, con argumentos, con agallas y con la resistencia de muchas mujeres que han sido insultadas, perseguidas, violentadas, despedidas y señaladas por defender lo más básico. El feminismo no celebra sentimientos: celebra avances materiales. Y esto lo es.

El otro día leí algo parecido a “Os alegráis porque os consideren coños andantes”. No creo que ni quien lo escribió se crea su propio mensaje, pero contestaré: nos alegramos de que se reconozca que las mujeres somos oprimidas por el hecho material de haber nacido con un sexo concreto porque vivimos en un sistema que oprime a ese sexo concreto. Desvincular nuestro sexo de nuestra opresión es hacer como si el patriarcado y toda su maquinaria violenta no existiera. Si haces como que no existe un sistema que oprime en base al sexo, todas las políticas que hagas no estarán bien orientadas, no funcionarán, no protegerán a las del segundo sexo. No puedes ignorar cómo opera el sistema en el que vives solo para satisfacer los deseos de otras personas, porque como bien avisaron aquí también están discriminando a las niñas y mujeres.

El feminismo no lucha para que se nos reconozca solo como biología, al revés, el feminismo lucha para que nuestra biología no sea un motivo de opresión y un permiso para explotarnos, violarnos, borrarnos y empobrecernos.

No es el útero lo que reivindicamos, es la realidad que ese útero —nos guste o no— significa en un régimen patriarcal. Y nos pelearemos siempre contra quienes busquen desvincular nuestro sexo de nuestra opresión y, por ende, de las políticas que hay que implementar para acabar con la discriminación y opresión y para protegernos mientras tanto.

Quienes aún intentan convertir el feminismo en una rama decorativa del mercado de la autoayuda deberían preguntarse por qué cada vez que las mujeres ganan algo real, lo hacen a contracorriente, sin aplausos, sin subvenciones, y con la certeza de que nadie las va a felicitar públicamente... más bien al revés: con odio a raudales, incluso de quienes nunca dicen ni mu.

¿Las personas trans quedan desprotegidas con esta sentencia?

Es rotundamente falso. Lo que dice el fallo es que las protecciones legales basadas en el sexo no pueden ser alteradas para incluir la identidad de género, es decir: que cuando una ley hable de “mujeres”, no puede interpretarse que se refiere también a alguien nacido varón pero autoidentificado como mujer. Esto no elimina ningún derecho de las personas trans: no les impide trabajar, acceder a la sanidad, a la educación, alquilar una vivienda o vivir como deseen. Solo pone límites a una apropiación jurídica que estaba perjudicando directamente a las niñas y mujeres en UK y que sigue haciéndolo en los países donde esta sentencia aún no ha llegado.

Quienes estén legítimamente preocupadas por las personas trans deben saber que éstas siguen estando protegidas por la legislación antidiscriminación del Reino Unido bajo la categoría de “identidad de género” o “transgénero”. Nadie las ha expulsado del amparo legal. Y debe saber también que lo que se ha conseguido es que se reafirmen los derechos conquistados por el feminismo, y quede patente que no pueden ser reescritos en detrimento de las de siempre. No se puede invadir una categoría legal construida sobre siglos de opresión material —el sexo— para acomodar una vivencia subjetiva que no comparte ni esa historia de opresión ni sus consecuencias materiales.

Si una mujer trans sufre violencia o discriminación, tiene derecho a denunciarlo y a estar protegida. Lo que no tiene es derecho a entrar en espacios creados para proteger a niñas y mujeres: protegerlas porque son violentadas precisamente por nacer con el sexo con el que nacieron. Y son violentadas sistemáticamente por el otro sexo. Muchos de esos espacios son refugios para víctimas de violencia machista y violencia sexual, donde por desgracia algunas volvieron a ser agredidas. También en cárceles hay presas que fueron violadas por varones autoidentificados como mujeres. Los espacios separados por sexo no fueron creados por transfobia, fueron creados porque el sexo masculino se cree con el derecho de poseer como si fueran cosas al sexo femenino. Y esto ocurre independientemente de cómo se identifique el del sexo masculino y de cómo se identifique su víctima. La socialización ocurre en torno al sexo, no en torno a lo que uno percibe que es. Estos espacios fueron creados para protegernos, y se han modificado para validar identidades, lo cual nos volvió a desproteger. Cuando el acceso se define por autoidentificación, la protección desaparece. Por eso esta sentencia vuelve a los orígenes: tener en cuenta nuestro sexo.

Entonces no, no se ha desprotegido a nadie. Lo que ha quedado protegido, por fin, es el significado político y jurídico de “mujer”. Y eso, en un sistema que nos viola, nos empobrece y nos asesina por haber nacido mujeres, importa, y mucho.

Este fallo no es producto del azar ni del “sentido común judicial”. Esta sentencia tiene nombres, apellidos, vidas y trayectorias concretas: la de las mujeres de For Women Scotland, que han llevado este caso hasta el final. Son ellas quienes han gastado años, dinero, energía y salud mental para enfrentarse a uno de los aparatos más potentes y bien financiados de los últimos tiempos: la maquinaria ideológica que pretende sustituir el análisis materialista del feminismo por una serie de mantras identitarios sin ninguna base material.

Han sido mujeres. Feministas. Progresistas. Que no contaban con campañas publicitarias o el apoyo de ningún poderoso lobby, pero sí un argumentario incontestable y un sentido de la justicia inquebrantable. Mujeres que sabían que si se borra la categoría «mujer», se borran nuestros derechos.

sábado, 19 de abril de 2025

#hemeroteca #transfobia | Sexo "biológico": ¿protección de derechos o retroceso en inclusión?

Manifestación en defensa de los derechos trans //

Sexo "biológico": ¿protección de derechos o retroceso en inclusión?

Aitzole Araneta | Público, 2025-04-19

https://www.publico.es/opinion/sexo-biologico-proteccion-derechos-retroceso-inclusion.html 

El reciente fallo del Tribunal Supremo del Reino Unido, que define legalmente a las mujeres según su sexo "biológico" en el contexto de su Ley de Igualdad de 2010, ha generado un intenso debate sobre los derechos de las personas trans y la protección de los espacios reservados para mujeres.

La decisión, tomada de forma unánime por los magistrados, establece que los términos "mujer" y "sexo" en dicha ley se refieren exclusivamente a mujeres "biológicas", excluyendo así a las mujeres trans, incluso a aquellas con un Certificado de Reconocimiento de Género, es decir, las que han podido corregir su sexo registral. Un fallo que surge a raíz del recurso presentado por la organización For Women Scotland contra la Ley escocesa de Representación de Género en Organismos Públicos de 2018, que buscaba incluir a las mujeres trans en las políticas de paridad.

Los defensores de la sentencia argumentan que proporciona claridad legal y protege los espacios y derechos específicos de las mujeres "biológicas", por ejemplo, en ámbitos como los deportes, las prisiones y los refugios para víctimas de violencia de género. Y aunque los magistrados destacan que las mujeres trans siguen protegidas contra la discriminación según otros apartados de la misma norma, debería preocuparnos que un concepto como el de "sexo biológico" sea consagrado en el ámbito jurídico internacional y utilizado –porque se lo han apropiado– por ciertos sectores.

Lo primero, porque detrás de él subyace que hay mujeres que lo son porque vienen certificadas desde el nacimiento, y otras que pueden "sentir" lo que quieran pero, realmente, no son mujeres. Son otra cosa, algo que no es original, mujeres sin pedigrí de autenticidad, algo procesado, que no viene de serie. Un sucedáneo. Sin embargo, el relato de mujeres trans –y en general, de las personas con esta vivencia– sigue siendo que siempre lo han sido. Incluso aunque se las haya puesto en duda. A pesar de que en no pocos casos su integridad –o directamente, su vida– haya corrido peligro. No se trata de una cuestión de elección, sino de saberse mujeres porque no pueden no serlo. Si acaso, la única elección es tomar la decisión de compartirlo con un mundo que no las ve y vivir en coherencia con el hecho de saberse mujeres.

No es casualidad que bajo el argumento de que el sexo es "biológico" se haya puesto en el punto de mira a las mujeres trans, pero también a las infancias trans. La aparición en la escena pública de las infancias trans vino a romper el paradigma de que la transexualidad es una elección, un estilo de vida por el que se opta. Si alguien es así desde la más tierna infancia, ese imaginario de "mujer de mentira" que ciertos sectores quieren colocar en el imaginario público se resquebraja. Y no es baladí que para reforzar esa narrativa de que la esencia de mujer reside en zonas concretas del cuerpo, se instalen bulos que no por el hecho de repetirse mil veces dejarán de serlo: que si es un capricho de padres que querían un hijo "del otro sexo" que lavan el cerebro a sus propios hijos –y no una cuestión de que estas infancias reivindican incesantemente que se les contemple y trate como quienes siempre han sido, como el resto–; que si a los niños se les aplica hormonación cruzada y se les operan los genitales a edades infantiles –cuestión prohibida y absolutamente regulada–; que si el bloqueo hormonal que congela el desarrollo de los caracteres sexuales –tecnología que se viene aplicando a pubertades precoces, niñas con hirsutismo, etc., desde hace décadas– es irreversible.... Por cierto, las infancias trans no se refieren a sí mismas como "trans", sino como lo que son, niñas y niños. "Trans" es un término del mundo adulto para resaltar esa diferencia de lo que no ha conseguido aún la plena inclusión.

Lo segundo, porque detrás de la utilización de la adjetivación biológica en realidad se esconde un empobrecimiento de la propia biología: por "biológico" se pretende colar la metonimia de genitales y cromosomas. Para dar el título de mujer de primera pretenden mirar de manera jerarquizada los genitales externos –la vulva: los labios mayores, los menores, el clítoris–, los internos –el conducto vaginal, la matriz–, las gónadas –los ovarios funcionales–, o los ya ultra famosos y "jueces de la verdad", los cromosomas. Piensan que ser mujer son estas cosas concretas a las que reducen la materialidad biológica. Este es un debate continuo en el feminismo, que hasta ahora había podido llegar a consensos. Pero en esta búsqueda de la pureza de la mujer, para esos sectores, las trans son las primeras en caer, pero seguramente no las últimas: los clítoris sospechosamente grandes, los ovarios que no producen óvulos –ya lo dijo Trump, ‘mujer es quién produce la célula reproductiva grande’–, las vulvas que no tienen conducto vaginal u ovarios. Todas pueden ser las siguientes. Porque no hay nada más en contra de la biología que intentar buscarla en una determinada estructura. Ser mujer no es algo unívoco, son muchas cosas a la vez. Tampoco es nada novedoso, ya lo descubrieron hace décadas múltiples investigaciones científicas que no están buscando ya ahí y observan conexiones de las sinapsis neuronales, funcionamiento de las psiques y procesos sexuantes de todo tipo.

Lo tercero, porque en esa apropiación del concepto de "sexo biológico" pareciera, por un lado, que las mujeres trans no fueran biológicas y estuvieran hechas de polímeros y se intentara deshumanizarlas, desposeerlas de la materia prima misma –la carne– que hace a los humanos precisamente humanos. Y sobre todo porque el sexo –sexus: corte, separación; sexare: distinguir, cortar; referido a lo que nos distingue de los demás, la identidad misma–, siendo biológico, también es psicológico y social. Y es más que todo eso: el sexo no es sólo biológico. El sexo es biográfico. Y lo es porque el sexo transcurre en un cuerpo material determinado, con unas circunstancias y tiempos determinados y en relación a algo, o más bien, a alguien. El sexo no existe sin la referencia del otro o la otra. Para distinguir(nos) debemos saber y ver que hay quienes son distintos a nosotras. Y que, paradójicamente, en lo distinto también hay partes que se comparten. Los hombres y las mujeres tienen cuestiones distintas pero muchos aspectos compartidos. Todo el mundo tenemos de "lo otro" y no existe el hombre "puro" ni la mujer "pura", que parece que es lo que nos vuelven a querer decir. Y sin esa interacción no existen los sexos.

Y es aquí donde se destapa la bravuconería de estos legisladores que han pretendido ser –como tantos otros– expertos en los sexos. Convirtiendo "el sexo" en algo excluyente. Desgraciadamente, existe una denostada y mal entendida profesión, la sexología, que es el campo que estudia los sexos y sus procesos –la sexuación– y las formas únicas e irrepetibles que adquiere –la sexualidad–. El que personas de la judicatura, pero también de la política, el mundo económico o el mediático se inmiscuyan en la noble labor de una ciencia que lleva operando oficialmente más de dos siglos nos habla, más allá de la vuelta de nuevos ‘apartheid’ –porque el negar derechos a mujeres, incluido el más básico del reconocimiento a su propia existencia como mujeres, es un ‘apartheid’–, de la ignorancia y el desconocimiento imperantes acerca de esta cuestión que afecta no solo a las mujeres trans, sino a todo el mundo, en tanto que seres inevitablemente sexuados. La experiencia trans nos interpela seamos como seamos, ya que todo el mundo es sexuado y en lo sexual está presente, lo sepamos o no, incluso lo queramos o no.

Y por último, porque ese sexo "correcto" –el que nos han querido tildar de "biológico"– nos mete a todo el mundo no sólo en los asuntos del ser, sino en el lío del "deber ser". En vericuetos más estrechos, donde más gente es expulsada, perseguida, tutelada, y si, como en este caso, juzgada.

En un mundo donde sectores con otras agendas se han apropiado de la verdad de "el sexo", algunas no cejaremos en reividicar la pluralidad de "los sexos", recuperar y divulgar el conocimiento que los acompaña para que todas las mujeres –y hombres, y todas las personas–, seamos como seamos, encontremos acomodo y derechos en ellos. Aunque a algunas nos vaya la vida en ello.

Aitzole Araneta. Sexóloga de la Junta Directiva de la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología y Técnica de Igualdad

jueves, 17 de abril de 2025

#hemeroteca #transfobia | Paula Fraga le pone las cosas claritas a Irene Montero: "Vive en el país de las maravillas"

Paula Fraga //

Paula Fraga le pone las cosas claritas a Irene Montero: "Vive en el país de las maravillas"

La jurista y colaboradora de Cuatro, defensora del feminismo, ha criticado los últimos mensajes de la eurodiputada de Podemos.
Pablo Del Campo | Esdiario, 2025-04-17
https://www.esdiario.com/chismografo/medios/250417/157375/paula-fraga-le-pone-cosas-claritas-irene-montero-vive-pais-maravillas.html 

Este miércoles, el Tribunal Supremo del Reino Unido dictaminó que la definición legal del término "mujer" debe basarse en el sexo biológico. Esta decisión ha generado críticas en ciertos sectores de la izquierda, especialmente por parte de la exministra de Igualdad y actual eurodiputada, Irene Montero.

Montero expresó su desacuerdo con la resolución, al considerar que la definición establecida —según la cual una "mujer" es aquella persona cuyas características biológicas corresponden con las de su sexo— constituye un acto de "transfobia" y "violencia institucional".

"Los derechos trans son Derechos Humanos que amplían las oportunidades de felicidad de todas las personas. Legalizar la transfobia es odio y es violencia institucional. La misma que luego ejercen con ensañamiento contra cualquier otra mujer. No sé de qué se alegran", escribió en X la próxima candidata de Podemos a la presidencia del Gobierno, como comentario a la noticia publicada por ‘El País’.

Esta opinión vertida por Irene Montero no ha pasado desapercibida para demasiada gente y ha sido duramente criticada. Por ejemplo, por la colaboradora de Cuatro, Paula Fraga, jurista, que actualmente abogada especializada en derecho penal y de familia. Su práctica jurídica está muy centrada en la defensa de los derechos de las mujeres e infancia. En el mismo sentido ha desarrollado su militancia política en diversas organizaciones feministas.

Fraga ha criticado a Montero por la “negación de la realidad biológica”. Debido a este tipo de argumentos, se ha reído de la actual eurodiputada de Podemos al afirmar que vive en el “País de las maravillas”, pero que la están devolviendo a la realidad.

"Le llama «legalización de la transfobia» al reconocimiento jurídico del sexo basado en criterios científicos; «oportunidades de felicidad» a la negación de la realidad biológica. Vive en el País de las Maravillas pero la estamos devolviendo a la realidad", han sido las palabras exactas de la colaboradora de Cuatro y columnista de ‘El Español’.

miércoles, 16 de abril de 2025

#hemeroteca #transfobia | El dictamen del Tribunal Supremo del Reino Unido excluye a las mujeres trans de la Ley de Igualdad de 2010

Trans Rights Are Human Rights //

El dictamen del Tribunal Supremo del Reino Unido excluye a las mujeres trans de la Ley de Igualdad de 2010

El origen del caso se remonta al recurso presentado por una organización tránsfoba en Escocia. La asociación Scottish Trans ha lamentado profundamente la decisión.
Público, 2025-04-16
https://www.publico.es/internacional/europa/tribunal-supremo-reino-unido-dicta-definicion-legal-mujer-determinado-sexo-biologico.html 

El Tribunal Supremo del Reino Unido ha dictado este martes una sentencia en la que excluye a las mujeres trans de la Ley de Igualdad del año 2010. En un fallo unánime, los cinco magistrados que componen la máxima instancia judicial británica han afirmado que "los términos mujer y sexo en [la norma] se refieren a una mujer biológica y a un sexo biológico". Es decir, que se deja fuera a las mujeres trans aunque posean su Certificado de Reconocimiento de Género (CRG).

La sentencia, según recoge The Guardian, podría tener consecuencias de gran alcance y conllevar mayores restricciones al acceso de las mujeres trans a servicios y espacios reservados para mujeres.

El origen del caso se remonta al recurso presentado por la organización tránsfoba For Women Scotland (FWS) contra la Ley escocesa de Representación de Género en Organismos Públicos de 2018. Esta legislación pretendía ampliar el concepto de mujer para incluir a las mujeres trans dentro de las políticas de paridad.

Aunque la FWS obtuvo una victoria inicial en los tribunales escoceses, el Gobierno de Edimburgo insistió en que la Ley de Igualdad del Reino Unido ya otorgaba ese reconocimiento, lo que elevó la causa finalmente a la intervención del Supremo. FWS ha contado con un amplio respaldo financiero para llevar el caso al Supremo, incluyendo una donación superior a los 80.000 euros de la escritora J.K. Rowling, quien se ha posicionado en repetidas ocasiones contra los derechos de las personas trans.

La resolución supone en efecto una derrota importante tanto para el Gobierno escocés, que había defendido la inclusión de mujeres trans dentro de las cuotas reservadas para mujeres en organismos públicos, como para todo el colectivo.

La organización Scottish Trans y otros colectivos de defensa de los derechos de las personas trans han lamentado profundamente la decisión. Ellie Gomersall, activista trans y miembro del Partido Verde escocés, ha afirmado sentirse "desolada", y ha advertido que la sentencia socava derechos humanos vitales adquiridos tras 20 años de protección.

Entre las posibles consecuencias prácticas del fallo se pueden llegar a encontrar la discriminación mujeres trans en espacios segregados, tales como vestuarios, refugios, servicios médicos, instalaciones deportivas o prisiones.

Amnistía Internacional Reino Unido, ONG que se adhirió a la demanda del gobierno escocés, tachó la decisión de "claramente decepcionante".

"Existen consecuencias potencialmente preocupantes para las personas trans, pero es importante destacar que el tribunal ha sido claro al afirmar que las personas trans están protegidas por la Ley de Igualdad contra la discriminación y el acoso", interpretó la organización.

"El fallo no modifica —añadió AI— la protección que se les otorga a las personas trans bajo la característica protegida de reconocimiento de género, así como otras disposiciones de la Ley de Igualdad".

En su sentencia de 88 páginas, según recoge The Guardian, el tribunal declaró que, si bien el término "biológico" no figuraba en la definición de hombre o mujer de la Ley de Igualdad, "el significado ordinario de esos términos, claros e inequívocos, se corresponde con las características biológicas que distinguen a una persona de hombre o mujer".

Los jueces añadieron: "Si, por ley, un proveedor de servicios está obligado a prestar servicios previamente limitados a mujeres también a mujeres trans con una GRC, incluso si se presentan como hombres biológicos, es difícil entender cómo puede justificar entonces la negativa a prestar esos servicios también a hombres biológicos".

Los jueces remacharon: "Leídas con imparcialidad y en contexto, las disposiciones relativas a los servicios para personas de un solo sexo solo pueden interpretarse en función del sexo biológico".

Nota: ‘Público’ ha modificado el titular y el texto para corregir la primera versión ofrecida con el objetivo de precisar con exactitud el fallo del Supremo y sus implicaciones.

#hemeroteca #transfobia | JK Rowling muestra su alegría tras la polémica resolución del Supremo británico sobre las mujeres trans

JK Rowling //

JK Rowling muestra su alegría tras la polémica resolución del Supremo británico sobre las mujeres trans

Por su parte, Irene Montero no ha dudado en quejarse
Marca, 2025-04-16
https://www.marca.com/tiramillas/sociedad/2025/04/16/jk-rowling-muestra-alegria-polemica-resolucion-supremo-britanico-sobre-mujeres-trans.html 

Polémica en el Reino Unido después de que el Tribunal Supremo dictaminase que las mujeres trans no entran en la definición legal de mujer. Así lo ha explicado Patrick Hodge, juez vicepresidente del Tribunal Supremo: “Los términos 'mujer' y 'sexo' de la Ley de Igualdad de 2010 se refieren a una mujer biológica y a sexo biológico”.

De hecho, esto también se ha hecho como disputa ante el gobierno escocés, que sí las considera como tal: “La interpretación del Gobierno escocés es incorrecta”, apuntó Hodge. Aunque ciertas personalidades y colectivos de Escocia sí están a favor, como es el caso de ‘For Women Scotland’ (FWS) o de JK Rowling.

La creadora de ‘Harry Potter’ escribió un tuit mostrando su alegría por esta decisión: “Ganadores del caso en el Tribunal Supremo del Reino Unido hoy: Mujeres y niñas, incluidas las mujeres transidentificadas (siguen beneficiándose de los derechos de maternidad, etc.), personas homosexuales, libertad de interlocución, libertad de asociación”.

“Aquellos que corren riesgo de ser discriminados por creer en la realidad material del sexo. El hecho de que tantos activistas trans del Reino Unido se quejen de injusticia lo dice todo. Nunca tuviste los derechos que ahora afirmas haber perdido; tenías exigencias. Tu sentido de derecho se descontroló porque cobardes e idiotas se doblegaron ante tu campaña de intimidación. Ya no”, sentenció.

La reacción de Irene Montero: “No sé de qué se alegran”
En contraparte, Irene Montero ha reaccionado a esta noticia también, pero de una forma muy diferente a como lo hizo la escocesa. La escritora ha sido catalogada como tránsfoba en muchas ocasiones, aunque eso no le frena a la hora de compartir sus opiniones.

“Los derechos trans son Derechos Humanos que amplían las oportunidades de felicidad de todas las personas. Legalizar la transfobia es odio y es violencia institucional. La misma que luego ejercen con ensañamiento contra cualquier otra mujer”, fue el post publicado por la de Podemos.

jueves, 13 de marzo de 2025

#hemeroteca #inmemoriam | Fallece Maisie Trollette, la drag más longeva del Reino Unido

David Raven caracterizado como Maisie Trollete //

Fallece Maisie Trollette, la drag queen más longeva del Reino Unido

Escándala, 2025-03-13

https://escandala.com/fallece-maisie-trollette-la-drag-queen-mas-longeva-del-reino-unido/ 

Maisie Trollette, considerada la artista drag más longeva del Reino Unido y toda una leyenda en su país, ha fallecido a los 91 años de edad.

Nacido como David Raven en 1933, Maisie se convirtió en uno de los iconos del Brighton Pride. Este evento, es uno de los festivales LGBT+ más icónicos del Reino Unido. Maisie participó por primera vez en este evento desde su primera edición, en 1973.

‘Mrs. Trollette’ comenzó su carrera en el mundo del drag y el transformismo como parte del dúo Trollettes, junto a Jimmy Court.

Desde la década de los 1970s, Maisie era considerada un referente muy importante para varias generaciones de artistas drag británicos. Muchxs de ellxs, manifestaron su pena por el deceso de Maisie en sus redes sociales.

Pero además de su talento escénico, Maisie era reconocida también por apoyar distintas causas benéficas. De ellas sobresale un viaje a Tailandia para recaudar fondos para un orfanato.

The Sussex Beacon, una organización benéfica con sede en Brighton que brinda atención especializada y apoyo a las personas que viven con VIH, dijo que Maisie trajo «una inmensa alegría a innumerables personas dentro de la comunidad LGBT».

En 2021, la artista fue homenajeada mediante un filme documental sobre su vida y carrera. Este lleva por título «Maisie», y fue dirigido por Lee Cooper.

Todavía hace unas semanas, Maisie se encontraba activa. Incluso respondió preguntas de los medios locales sobre la llegada a la presidencia de Estados Unidos de Donald Trump y su «agenda» anti-LGBT+.

miércoles, 4 de octubre de 2023

#hemeroteca #transfobia #politica | Sunak, sobre los transexuales: "Un hombre es un hombre y una mujer es una mujer"

El Periódico / Rhisi Sunak, primer ministro británico //

Sunak, sobre los transexuales: "Un hombre es un hombre y una mujer es una mujer"
El Periódico, 2023-10-04

https://www.elperiodico.com/es/internacional/20231004/sunak-transexuales-hombre-hombre-mujer-comentario-transfobo-92932547

"Un hombre es un hombre y una mujer es una mujer", ha dicho el presidente británico Rishi Sunak en un momento de su discurso en el congreso del Partido Conservador británico. Su comentario, comprendido en un discurso con marcado tono nacionalista, ha levantado críticas entre el colectivo LGTBI.

Su crítica contra las personas transgénero ha ido más allá: "No debemos dejarnos intimidar creyendo que las personas pueden ser del sexo que quieran. No pueden: un hombre es un hombre y una mujer es una mujer, es de sentido común".

No es la primera vez que Sunak es acusado de mofarse de los transexuales. El pasado mes de junio, surgió un vídeo del primer ministro en el que aparecía haciendo una broma sobre las personas transgénero, que más tarde justificó diciendo que los comentarios estaban simplemente dirigidos a un oponente político.

Mujeres con pene
Las imágenes mostraban a Sunak dirigiéndose a sus compañeros parlamentarios conservadores, burlándose de Ed Davey después de que el líder liberal demócrata dijera que era posible que una mujer tuviera pene, lo que puede suceder según las propias leyes de reconocimiento de género del gobierno.

Dirigiéndose al Comité de Conservadores de 1922 el 5 de junio, las imágenes, aparentemente filmadas con un teléfono sostenido subrepticiamente hacia el suelo, tienen la voz de Sunak diciendo que Davey “ha estado muy ocupado”. Sunak continuó: “Al igual que yo, probablemente se pueda ver que estaba tratando de convencer a todos de que las mujeres claramente tenían pene. Todos sabrán que soy un gran admirador de que todos estudien matemáticas hasta los 18 años, pero resulta que tenemos que centrarnos en biología”.

miércoles, 26 de julio de 2023

#hemeroteca #delitossexuales #justicia | Kevin Spacey, absuelto de los nueve cargos por delitos sexuales

Kevin Spacey, tras la lectura del veredicto //

Kevin Spacey, absuelto de los nueve cargos por delitos sexuales

El actor comenzó a llorar en el banquillo cuando el jurado emitió su veredicto de inocencia
Lourdes Gómez | El Diario Vasco, 2023-07-26
https://www.diariovasco.com/gente-estilo/kevin-spacey-absuelto-nueve-cargos-delitos-sexuales-20230726161317-ntrc.html

Con «humildad» recibió Kevin Spacey el veredicto de «no culpable» de ninguno de los cargos pendientes de agresión sexual que emitió este miércoles el Tribunal británico de Southwark, en el sur de Londres. El jurado de esta corte penal absolvió al actor estadounidense de nueve supuestos delitos de agresión sexual a cuatro hombres que habrían tenido lugar en un abanico temporal de diez años hasta 2013. Los miembros del jurado tardaron 12 horas y 26 minutos en alcanzar su resolución de inocencia.

«Ne siento honrado por el desenlace», exclamó el ex galán de Hollywood a la salida del juzgado, antes de compartir con el público su estado anímico. «Imagino que entenderéis que tengo mucho que procesar después de todo lo que ha pasado aquí», dijo emocionado. Aun así, y con los nervios a punto de estallar en sollozos, Spacey tuvo palabras de agradecimiento hacia el jurado, su equipo legal, los funcionarios judiciales, los empleados de seguridad y los asistentes al juicio que rompieron en aplausos al confirmarse el veredicto.

«Agradezco enormemente al jurado por haberle dedicado tiempo a examinar todas las pruebas y todos los hechos atentamente antes de tomar su decisión», declaró al final de cuatro semanas de intensas vistas orales.

Stacey prestó testimonio a lo largo del juicio y desde el banquillo de los acusados reseñó las grietas de un caso «débil», fundado en las mentiras y la codicia de viejas amistades del artista y ligues de una noche. Aceptó que actuó quizá con torpeza al flirtear, borracho, con uno de los denunciantes, pero negó haber iniciado relaciones sexuales no consentidas.

Elton John y su marido David Furnish testificaron por videoconferencia en apoyo de Spacey. Corroboraron varios detalles acerca de los movimientos del actor y, en concreto, sobre su llegada a una fiesta de gala, en beneficio de su fundación en ayuda de enfermos del SIDA, que la pareja ofreció en su residencia de Windsor, a unos 30 kilómetros de Londres.

Las denuncias se referían a supuestos actos perpetrados en la década en que Spacey dirigió el teatro Old Vic, al sur del Támesis. Revivió el legendario estrado con su variada programación y gancho de atracción de estrellas y repertorios internacionales, como la adaptación de 'Todo sobre mi madre', de Pedro Almodóvar. Hubo rumores entonces sobre la mano larga y predisposición al acoso laboral del estadounidense pero las denuncias se desvanecieron hasta la irrupción del movimiento 'MeToo', una década después.

La abogada por parte de la Fiscalía, Christine Agnew, describió al actor como un «bully sexual» nada más iniciarse el juicio y pidió al jurado que olvidaran su faceta como diestro profesional, «extremadamente famoso» y ganador de premios y galardones, incluidos dos Oscar.

Por la parte contraria, el letrado Patrick Gibbs, remarcó: «que a uno le guste el sexo no es no delito criminal, incluso si eres famoso; el acto sexual tampoco es delito incluso si eres famoso; el sexo casual no es un delito; y tener sexo con alguien del mismo sexo tampoco es un crimen porque estamos en 2023 no en 1823».

De hecho, el juez del tribunal de Southwark retiró, debido a un «tecnicismo jurídico», cuatro cargos de agresión indecente que pesaban sobre el protagonista de las películas 'American Beauty' y 'Sospechosos habituales' o los episodios originales de la serie 'House of Cards', entre sus interpretaciones sobresalientes. Los miembros del jurado finalmente le absolvieron de nueve delitos restantes: siete de agresión sexual, uno de acto sexual sin consentimiento y otro de penetración sexual sin consentimiento.

Al mismo tiempo, en el transcurso de las audiencias, se reveló que dos de los acusadores se plantean abrir una querella civil contra el actor y director de cine y teatro. Spacey ganó una crucial batalla judicial, pero mantiene viva la pelea por limpiar su nombre y protagonismo. «Mi mundo explotó», recordó al prestar testimonio, «la gente se apresuró a hacer valoraciones y antes de que se hiciera la primera pregunta o de escuchar la respuesta, perdí mi trabajo, perdí mi reputación, lo perdí todo en unos días».

lunes, 27 de marzo de 2023

#libros #homosexualidad | El sexo intermedio (1908)

El sexo intermedio (1908) / Edward Carpenter ; traducción de Víctor Manuel Sánchez ; prólogo de Eugeni Rodríguez.

Barcelona: Byron Books, 2023 [03-27].
212 p.
Serie: Pensamiento Libre.

/ ES / EN* / Libros / ENS / Derechos / Desigualdad social / Gran Bretaña / Homosexualidad / LGTBI / Memoria histórica / 
 
📘 Ed. impresa: ISBN 9788412652154 / 17,00 € 
📝 Cita APA-7: Carpenter, Edward (2023). El sexo intermedio (1908). Byron Books.

‘Intermediate Sex’ de Edward Carpentier ofrece rasgos absolutamente fascinantes para la comprensión de los derechos y libertades de los colectivos LGTBI+. Es un escrito pionero que abandera la lucha contra todas las desigualdades sociales y legales vinculadas a las diferencias de género. Escrito y publicado en el contexto británico de la puritana sociedad victoriana, propone todo un programa político, ético y social revolucionario de su sistema moral, social, legal y educativo, en esta cuestión. La homosexualidad, y cualquier otra forma de afectividad sexual intermedia, es para E. Carpenter una parte constitutiva de su individualidad natural, y solo por esta razón, debe ser salvaguardada como derecho fundamental individual, en lugar de ser categorizada como algo moralmente nocivo. Una lectura fundamental para este s. XXI tan repleto de paradojas y signos reaccionarios.
 
Edward Carpenter (1844-1929) fue un escritor, poeta y filósofo británico que destacó por su defensa de los derechos de los trabajadores, los homosexuales y las mujeres. Promovió la igualdad y la justicia social en una época en la que estos temas eran poco discutidos. A través de sus obras "Hacia la democracia" y "Amor libre", Carpenter se convirtió en una figura clave del movimiento por los derechos LGBT.

Víctor Manuel Sánchez es doctor en Derecho por la Universidad de Barcelona. Director de la colección Byron Books, Pensamiento Libre, ha sido profesor de Derecho Internacional y Derechos Humanos en múltiples universidades (Universidad de Barcelona, UNED, UAB, etc.). Es autor de las monografías ‘Amnistía, imperio del derecho y exilio en el arcontado de Solón’ (Tecnos, 2018); ‘Migraciones, refugiados y amnistía en el derecho internacional del Antiguo Oriente Medio, II Milenio a. C.’ (Tecnos, 2016); y ‘La potestad coercitiva de las organizaciones regionales para el mantenimiento de la paz’ (Bosch, 2005).

viernes, 26 de agosto de 2022

#hemeroteca #drag #testimonios | ‘Drag’ a los 85: Maisie Trollette, la transformista más veterana de Gran Bretaña, se niega a jubilarse

Maisie Trollette //

‘Drag’ a los 85: Maisie Trollette, la transformista más veterana de Gran Bretaña, se niega a jubilarse

Un nuevo documental recoge la trayectoria de David Raven, quien sobrevivió a los nazis, a la Guerra Fría y la persecución al colectivo LGTBI y todavía canta en escenarios a día de hoy
Rafael de Jaime Juliá | Icon, El País, 2022-08-26
https://elpais.com/icon/2022-08-26/drag-a-los-85-maisie-trollette-la-transformista-mas-veterana-de-gran-bretana-se-niega-a-jubilarse.html

David Raven (Cornualles, 1933) es, en apariencia, uno de los muchos jubilados que han elegido la ciudad de Brighton, en el sur de Inglaterra, para su retiro. A sus 85 años camina ligeramente encorvado y se mueve con una mezcla de vacilación y determinación. Pero Raven no está jubilado. Cada cierto tiempo —no hace tanto, casi cada noche— coge sus vestidos, sus tacones y sus pelucas y se convierte temporalmente en la gran artista ‘drag’ Maisie Trollette.

Desde la aparición de Drag Race y su infinidad de spin offs y franquicias internacionales, el drag ha salido de los pequeños escenarios de los bares de ambiente y saltado al mundo: con grandes giras como la de Trixie Mattel y Katya Zamolodchikova –recibidas en salas y teatros antes reservados a artistas más ortodoxos–, o casos como el de Violet Chachki o Bimini Bon Boulash –que ha participado en campañas para Gaultier y editoriales de moda para Vogue–, el transformismo ha salido de los márgenes de la cultura pop para ponerse en el centro, bajo el foco, bañado en una pátina de respetabilidad y refinamiento que era casi imposible imaginar hace solo una década.

Es en este contexto en el que el cineasta Lee Cooper enmarca su documental ‘Maisie’. “Cuando me embarqué en este proyecto pensé que sería ‘la vida de Maisie Trollette’. Lamentablemente, hay muy pocas imágenes de archivo de aquellos tiempos, ya que la escena LGTBI era clandestina. Aún era ilegal practicar lo que llamaban ‘actos homosexuales’ en los tiempos en los que David empezó”, explica para ICON. Cooper se refiere a la Ley de Delitos Sexuales de 1967, que legalizó las relaciones consentidas entre hombres mayores de 21 años en Inglaterra y Gales (Escocia e Irlanda del Norte se unirían poco después). Fue el fin de la ley que castigó pública e irreparablemente a Oscar Wilde, a finales del s. XIX, o al matemático Alan Turing en los años cincuenta del siglo XX. En ese entorno tan hostil, el ‘drag’ era un grito de libertad.

En Navidad, en Reino Unido, existe la tradición de representar obras musicales cómicas: las llaman ‘pantomimes’. Las ‘pantos’ siguen una pauta y suelen estar basadas en historias conocidas, como Aladino o Cenicienta. En la fórmula está el éxito: hay persecuciones, humor físico y, lo que nos ocupa, ‘panto dames’. Los papeles de ‘panto dame’ son roles femeninos representados siempre por hombres. Son personajes matriarcales, a menudo antagónicos y revestidos de una dignidad cómica que es imposible no relacionar con el ‘drag’.

Maisie visitó Brighton por primera vez gracias al circuito ‘panto’: el productor televisivo John Nathan-Turner (famoso por encabezar la producción de Doctor Who entre 1980 y 1989) la llamó a ella y a su amigo James Court, con quien formaba un dúo llamado The Trollettes, para representar a las “hermanas feas”. La ciudad terminó convirtiéndose en su hogar. David y su pareja, Don Coull, decidieron comprar una pequeña casa de huéspedes e instalarse allí definitivamente. Desde 1973, Maisie no ha faltado a una sola edición del Brighton Pride.

“Pronto nos dimos cuenta de que nuestra historia sería ‘un día en la vida de Maisie Trollette’, y David muy generosamente nos permitió acceder a todos los aspectos de su vida”, cuenta Cooper, quien decidió explorar la historia de Maisie a través de su presente. “Eso evolucionó a lo que espero que se haya convertido en una historia más importante, ya que nos permitió explorar las dificultades de envejecer en el colectivo LGTBI”.

Hoy, Maisie sigue actuando en el bar Legends de Brighton. Lo hace menos a menudo, canta menos canciones y aparece sentada en un taburete con zapatos planos, pero a sus 85 años es la artista ‘drag’ –no le gusta el término ‘drag queen’– de mayor edad que queda en Gran Bretaña. Su número es vodevilesco, un poco a la antigua usanza: canta en vivo canciones de otro tiempo, bromea con su audiencia y no le da importancia a la perfección del maquillaje. “Tiro mi maquillaje al aire y me pongo debajo, y como caiga”, bromea David en el documental.

“Creo que hay espacio para todo tipo de intérpretes ‘drag’”, cuenta el director hablando acerca del contraste que hay entre el estilo de ‘show’ de Maisie y otras artistas de su generación y la estética superproducida de las antiguas alumnas de ‘Drag Race’. Pero no hay antagonismo. “Gracias a la popularidad de RuPaul, ha emergido también el antiguo estilo ‘pantomime’ del ‘drag’ de Maisie. Ella canta en vivo y creo que esa interacción con la audiencia siempre tendrá un espacio en la escena”.

La película también representa el lado menos glamuroso de la vida de David. Fuera de sus actuaciones casi no hay rastro de Maisie. Hay un hombre que atiende a su jardín, quizá con cierta dificultad, pero con esmero. En su nevera hay una nota que le recuerda tomarse la medicación para la memoria. Pero mientras rastrilla el césped de su pequeño jardín inglés, bromea diciendo: “Nadie pensaría que la caseta de mi jardín está llena de vestidos de lentejuelas”.

Miss Jason, artista ‘drag’ y amigo de David, le acompaña en su día a día. Le ayuda con la casa y el jardín y también a preparar sus ‘shows’. Le habla con cariño pero también con el descaro propio de una transformista: con esa mezcla de ternura y familiaridad con la que una hija habla a su madre. Al principio del film hablan acerca de la visita de Darcelle XV, la transformista en activo de mayor edad según el Libro Guinness. Para celebrar el 85 cumpleaños de David –Maisie tiene ‘solo’ 50 años– ambas decanas del transformismo se encontrarán en el escenario de Legends.

La conversación entre los dos artistas es cordial, pero son muy distintos. Darcelle es dueña de su propio local y actúa cinco noches a la semana; Maisie parece estar más cómoda en su papel de mentora y matriarca que se prodiga cuanto puede, ni más ni menos. David siempre se refiere a sí mismo por su nombre legal, y Maisie es un personaje; Darcelle es siempre Darcelle, ‘montada’ o no. Darcelle se considera una ‘drag queen’, mientras que David puntualiza que él es un artista ‘drag’.

La película trata sobre Maisie, pero es imposible hablar de Maisie sin hablar de David, y es imposible entender a David sin conocer su historia. David vivió muchos de los dramas que han marcado la historia del colectivo LGTB y de los hombres homosexuales en particular: la persecución, el VIH, la exclusión social. A través del ‘drag’, Maisie conseguía hacer olvidar lo peor del día a día a un colectivo oprimido. En última instancia, ‘Maisie’ es una película alegre. “Hay muchas historias de salida del armario increíbles representadas en el cine, pero rara vez vemos el otro lado”. Ese otro lado que el film representa de forma fiel, pero optimista: “Era importante, a pesar de explorar algunos temas profundos, que fuese una pieza de celebración y no otra historia de trauma LGTB”, afirma el director.

Hoy David tiene 85 años y sigue actuando. Hay mucho que celebrar.