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viernes, 8 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #terminologia | Glosario LGTBIQ+: términos para un lenguaje y una sociedad más diversa

Público / Marcha LGTBI en Palma de Mallorca, 2022-06-28 //

Glosario LGTBIQ+: términos para un lenguaje y una sociedad más diversa.

Heteronorma, drag, cisgénero... son conceptos que aparecen cada vez más en nuestro día a día. En este artículo se recogen las definiciones de algunos para poder usarlos correctamente.
Público, 2022-07-08
https://www.publico.es/sociedad/glosario-lgtbiq-terminos-lenguaje-sociedad-diversa.html 

Aunque algunos términos relacionados con el colectivo LGTBIQ+ están más asentados, hay otros cuya definición todavía no está muy extendida. Mientras que "homosexual" es una palabra que apareció por primera vez hace ya dos siglos, hay realidades que no han empezado a definirse y nombrarse hasta estos últimos años. En ‘Público’ hemos recopilado un glosario para poder incluir en el vocabulario estas palabras y entender mejor la realidad LGTBIQ+.

LGTBIQ+, ¿qué significa cada sigla?
Las siglas del colectivo hacen alusión a las orientaciones sexuales e identidades sexuales disidentes. La L se refiere a las lesbianas, aquellas mujeres que se sienten atraídas por otras mujeres. La G, a los gays, hombres que sienten atracción por otros hombres. La T hace alusión a las personas trans, aquellas cuyo género no se corresponde con el que les asignaron al nacer. La B, de bisexual, se refiere a las personas que sienten atracción hacia otra persona independientemente de su género. La I es de intersexual: las personas intersexuales son aquellas con una anatomía que presenta características del sexo masculino y el sexo femenino. Por último, la Q es de queer, un término que engloba a todas las personas que salen de los márgenes de la norma heterosexual y cisgénero.

Sexo y género, ¿cuáles son las diferencias?
El sexo hace referencia a características biológicas y anatómicas: los cromosomas, las hormonas y partes del cuerpo como los genitales. El género (mujer, hombre, no binario...) es el conjunto de características relativas a patrones de comportamiento y de identidad establecidas socialmente. Una persona cisgénero, por lo tanto, es aquella en la que su género y el sexo que se asignaron al nacer coincide mientras que, para una persona trans, su género y el sexo asignado al nacer no coinciden.

Cisheteronormatividad y cisheteropatriarcado
Según la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales, Bisexuales e Intersexuales (FELGTBI+), el cisheteropatriarcado es "la organización social en la que solo prevalece el criterio del hombre y siempre que sea heterosexual y cisgénero". La cisheteronormatividad es el conjunto de creencias e ideas arraigadas en la sociedad que excluyen, oprimen e invisibilizan las realidades de todas las personas que no sean cisgénero y heterosexuales.

Género no binario
Las identidades englobadas en el no binarismo van más allá del sistema que históricamente en las culturas occidentales solo ha reconocido dos géneros (mujer y hombre). Estas identidades comprenden a las personas que no se identifican con ningún género, implica diversas variantes entre las que se incluyen el bigénero, trigénero o pangénero, englobando este último a aquellas personas que pueden identificarse con varios géneros que coexisten en su cultura, además del género fluido de aquellas que transicionan entre dos o más géneros de forma esporádica o permanente.

Disforia de género y 'deadname'
La disforia de género es una expresión usada por profesionales de la medicina y la psicología que describe el estrés, angustia, infelicidad y ansiedad que las personas transgénero pueden sentir cuando su cuerpo y su identidad de género no coinciden.

El ‘deadname’ (la traducción literal al español es 'nombre muerto') hace referencia al nombre que tenía una persona trans antes de que esta, si decidiera hacerlo, lo cambiara por uno acorde con su identidad de género. El ‘deadname’ es aquel que normalmente le asignan la madre y el padre a la persona cuando nace. Muchas personas trans, cuando hacen pública su transición, eligen un nombre que se corresponde con el género con el que se identifican y expresan los pronombres con los que se les debe aludir. Este nombre no debe usarse para referirse a la persona cuando lo ha cambiado, ya que supondría no respetar su identidad.

Asexualidad y arromanticismo
Una persona asexual es aquella que experimenta poca o ninguna atracción sexual hacia otras personas, aunque pueden tener libido, sentir deseo sin que vaya dirigido hacia otra persona y disfrutar de prácticas sexuales como la masturbación. Una persona arromántica es aquella que experimenta poca o ninguna atracción romántica hacia otras personas.

Drag 'queen' y drag 'king'
Es una forma de expresión artística que consiste en que la persona que realiza drag caracteriza y performa uno o varios géneros en un espectáculo. Las drag ‘queens’ son artistas, a menudo hombres, que hacen interpretaciones exagerando los comportamientos y la vestimenta que se ven como femeninos. Las personas que interpretan exagerando los comportamientos y la vestimenta asociados con lo masculino con fines artísticos son drag ‘kings’.

domingo, 5 de abril de 2020

#hemeroteca #trans #television | 'La casa de papel': El personaje de Belén Cuesta reabre un debate polémico

Imagen: Fotogramas / Belén Cuesta en 'La casa de papel¡
'La casa de papel': El personaje de Belén Cuesta reabre un debate polémico.
La nueva integrante de la banda, Manila, ha encendido las redes y nos ayuda a reflexionar.
Mireia Mullor | Fotogramas, 2020-04-05
https://www.fotogramas.es/series-tv-noticias/a32043424/la-casa-de-papel-manila-belen-cuesta-trans/

La cuarta temporada de 'La casa de papel' ya está en Netflix y el debate se abre en diferentes direcciones. ¿Es más odioso Arturito o Gandía? ¿Amamos u odiamos a la inspectora Sierra? ¿Cómo seguiremos adelante después de la muerte de ESE personaje? ¿Debería haberse resuelto el atraco al Banco de España en esta temporada? ¿Cuánto tardaremos en ver la quinta temporada? Desde luego, han sido ocho intensos episodios que nos permiten avanzar un poco más en las historias de los personajes y el destino que les espera a la vuelta de la esquina. Pero uno de los temas que más está dando que hablar en las redes sociales no tiene que ver con los veteranos, sino con un nuevo personaje.

[Cuidado: hay un spoiler sobre este personaje, cuyo secreto se descubre a lo largo de la temporada. Si no la has visto aún, sigue leyendo bajo tu propia responsabilidad]


Se trata de Manila, un nuevo miembro del grupo que se infiltró desde el principio entre el grupo de rehenes. Fue difícil no reparar en su presencia: está interpretada por la genial Belén Cuesta, que pasa de ganar un Goya a Mejor Actriz por 'La trinchera infinita' a meterse en una de las series españolas más exitosas del momento, que suma a las también queridas 'Vis a vis' y 'Paquita Salas'. Su personaje ha creado algo de polémica en estos días por una razón: se trata de una mujer transexual. La primera vez que oímos hablar de ella es en boca de Denver (Jaime Lorente) y Moscú (Paco Tous), que hablan con El Profesor (Álvaro Morte) para introducir en el grupo de atracadores a su primo Juanito. Pero, cuando se encuentran en la parada del autobús, se dan cuenta de que Juanito ahora es Julia y no tenían ni la menor idea.

La representación LGTBI en 'La casa de papel' ha estado presente con personajes como Palermo (Rodrigo de la Serna) o Helsinki (Darko Perić), pero este es el primer personaje trans que vemos en la serie. El problema para muchos usuarios es que la actriz que lo interpreta es cisgénero, es decir, que su identidad de género coincide con su fenotipo sexual. Como la propia Cuesta se ha encargado de explicar, en defensa de su decisión de aceptar el papel, "una actriz cisgénero puede hacer de una mujer trans y viceversa". Desde luego, razón no le falta. En un mundo ideal, ningún actor o actriz debería ajustarse a su identidad personal para interpretar a un personaje que puede ser diametralmente opuesto a ellos. Esa es la magia de la interpretación. Pero en un mundo no tan ideal, hay ciertas cosas a tener en cuenta.

Sí, sobre el papel, una actriz trans puede interpretar a una mujer cisgénero sin problemas, pero, ¿cuántos ejemplos de esto hemos visto en el cine y la televisión? ¿Es una realidad? ¿Es una cuestión de "capacidades" o de falta real de oportunidades? En Twitter, algunos usuarios han compartido sus opiniones sobre el tema, que sin duda seguirá dando que hablar en un año en el que también se estrena 'Veneno', la serie de Cristina Ortiz y la comunidad trans española.

Como apunta algún usuario, el problema no es que se intente encasillar a los trans en papeles trans y los cis en papeles cis, toda una reducción al absurdo que no nos permite ver más allá en esta conversación sana y abierta que debemos tener sobre el tema. El problema, en cambio, es que las actrices y los actores del colectivo no dejan de encontrarse dificultades a la hora de acceder a papeles en el cine y la televisión. No hace demasiado Scarlett Johansson renunció a un papel como transexual que había aceptado previamente porque entendió, según sus palabras, que el cambio solo es posible cuando alguien renuncia a sus privilegios. "Nuestra comprensión cultural de las personas transgénero continúa avanzando, y he aprendido mucho de la comunidad desde que hice mi primera declaración sobre mi casting y me di cuenta de que estaba siendo insensible", dijo en un comunicado, y añadió: "Aunque me hubiera encantado la oportunidad de traer la historia y la transición de Dante a la vida, entiendo por qué muchos sienten que debería ser retratado por una persona transgénero, y estoy agradecida de que este debate, aunque controvertido, haya desencadenado una conversación más amplia sobre la diversidad y representación en el cine".

En el caso de 'La casa de papel', hay además una sensación de oportunidad perdida. Belén Cuesta es una magnífica actriz a la que (evidentemente) queremos seguir viendo explorar todas las facetas de su talento. Pero, en una serie de alcance mundial que está convirtiendo a sus actores y actrices en auténticos fenómenos, ¿imagináis qué clase de exposición y visibilidad hubiese tenido una actriz trans? Claro que, tal como es ahora mismo, sigue reivindicando la presencia de las minorías en las historias 'mainstream', pero podría haber sido una gran oportunidad para crear un referente fuera de la ficción para el público, especialmente joven. Que andan escasos.

Todo esto no quiere decir que en la serie se trate de manera errónea el tema. Al contrario: el tratamiento del personaje es fantástico, desde el "Yo siempre me he sentido mujer" hasta cómo corrige a Denver cuando la llama por su antiguo nombre. La voluntad de crear un personaje interesante desde el respeto y la información está ahí, y no podemos pedirles menos que eso a los guionistas. Lo que debemos tener claro es que este no es un problema de 'La casa de papel', sino un problema global de nuestra industria. Este solo es un ejemplo que ha ayudado a volver a poner el tema sobre la mesa a la espera de que algo cambie, aunque parece difícil. De momento, disfrutemos de la temporada sin remordimientos pero, eso sí, con un ojo más crítico sobre los productos culturales que consumimos y cómo repercuten no solo a quienes lo ven, sino también a quienes trabajan (y los que no) en ellos.

viernes, 3 de abril de 2020

#hemeroteca #trans #television | Belén Cuesta: "Una actriz cisgénero puede hacer de mujer trans y viceversa"

Imagen: Google Imágenes / Belén Cuesta en 'La Casa de Papel'
Belén Cuesta: "Una actriz cisgénero puede hacer de mujer trans y viceversa".
La ganadora del Goya a mejor actriz protagonista concede una entrevista a El Español para hablar sobre su nuevo rol en 'La Casa de Papel'.
Julen Berrueta | El Español, 2020-04-03
https://www.elespanol.com/cultura/series/20200403/belen-cuesta-actriz-cisgenero-puede-hacer-viceversa/479702680_0.html

Si algo ha quedado claro en el el mundo del cine y las series es el carácter polifacético de Belén Cuesta. Nominada tres veces a los premios Goya y ganadora en la última edición por su papel de Rosa en 'La trinchera infinita' se convierte ahora en una pieza fundamental de la banda en ‘La Casa de Papel’.

La actriz, que ya apareció entre los rehenes en la tercera temporada, va a tener el protagonismo que se esperaba por parte de los seguidores de la serie de Netflix. Belén Cuesta interpreta a Julia, una mujer transgénero conocida como Juanito por parte de Denver hasta el momento de su transición. Con el nombre de Manila, El Profesor le había ordenado infiltrarse entre los rehenes siendo miembro activo de la banda.

De esta manera, es a partir del quinto episodio cuando Belén Cuesta empieza a tener un desarrollo en la serie, y es ahí donde se revela su pasado. En una entrevista concedida a El Español, la actriz explica los orígenes de Julia y lo que conlleva interpretar a un personaje transgénero.

¿Cómo está sobrellevando Belén Cuesta este momento de confinamiento que nos ha tocado vivir?


Lo llevo bien, creo. Es cierto que por las noches me pongo el telediario y me entra el bajón. Estoy más sensible. Afortunadamente mi gente y yo estamos bien. Cocino muchísimo, ordeno la casa todo el rato... Yo soy bastante casera así que estoy bien. Pero bueno, asimilando esto que nos ha tocado vivir, que parece sacado de una película.

Al final, entre leer la prensa y videoconferencias con mi gente, ni siquiera he tenido tiempo de ver películas o leerme algún libro. Es a partir de esta semana cuando me he puesto.

¿Piensas que el confinamiento conllevará que más gente vea ‘La Casa de Papel’?

Lógicamente quiero que la serie la vea muchísima gente pero también quiero que todos podamos estar en las calles como antes. Quiero que vean ‘La Casa de Papel’ por el hecho de que les guste y no por estar enclaustrados. Pero es lo que toca y tenemos que mantenernos en casa y ser responsables.

¿El personaje de Manila qué valor aporta a una banda ya bastante consolidada?

Han querido rescatar un personaje importante del pasado de Denver. Con ese carácter que él tiene, Manila le toca esa fibra sensible y emocional y creo que eso es bonito. ‘La Casa de Papel’ esto lo hace muy bien. Pese a ese ritmo tan frenético que tiene la trama la serie sabe dar un aire emocional a los personajes. Creo que esto también es la clave de su éxito.

Luego, lo que aportará mi personaje está por ver aún. Pero si hablamos de guion y de mí, sabemos que viene del mismo círculo de Denver, siempre se ha currado su felicidad y ha luchado por su bienestar y veremos comedia y momentos más serios en torno al personaje.

Desde la primera temporada 'La Casa de Papel' se ha convertido en un fenómeno que ha dado la vuelta al mundo y tiene especial éxito en países que nadie hubiera imaginado, como es el ejemplo de Turquía. ¿Cómo crees que pueden responder aquellos países desgraciadamente más intolerantes con las luchas LGTB ante un personaje como Manila?

Al final es un mensaje de visibilidad. Nosotros hemos hablado mucho sobre esto con los creadores y la productora de la serie. Creo que ellos hacen esto con muchos otros personajes en otras series también. Aunque desafortunadamente haya países en donde esto puede generar polémica, creo que siempre tiene un carácter positivo. Tiene como objetivo crear visibilidad a quiénes somos hoy en día y mostrar la variedad que existe en la sociedad.

De hecho, la serie la presenta como Julia y, pese a una sorpresa inicial por parte de Denver —quien lo recordaba como Juanito y sin haber llevado a cabo ningún cambio físico—, se asimila con mucha naturalidad.


Claro, es que Julia siempre ha sido Julia. Lo que la gente tiene que entender es eso.

Hay un eterno debate sobre si los personajes transgénero deberían estar interpretados por actores y actrices transgénero. Por ejemplo, Scarlett Johansson, quien iba a interpretar a un hombre trans, decidió rechazar el papel tras presiones y críticas de diferentes colectivos. ¿Qué piensas acerca de ello?

Yo entiendo la lucha de los colectivos de actores y actrices trans. Además, los apoyo muchísimo. Ahora, creo que hay algo en lo artístico y en la libertad de creación donde el dilema está en que actores y actrices trans tengan opción de acceder y puedan hacer pruebas de mujeres cisgénero o de mujeres transgénero. Esto es lo que debe ser. Yo como actriz soy una mujer cisgénero y estoy interpretando a una mujer transgénero. Pero en definitiva soy una mujer.

Yo estoy muy feliz de interpretar a Julia. Creo que si esto puede ayudar a entender la normalidad y la naturalidad de todo bienvenido sea. Siempre desde el respeto. De hecho hemos hablado con asociaciones y creo que se está cuidando mucho esa naturalidad. Desde la productora me ofrecieron este papel, fueron perfilando el personaje y hablamos de cuál iba a ser el pasado de Julia y su historia. Yo accedí porque sé que Vancouver es una productora que se inclina por la visibilidad y por la inclusión. Ellos han trabajado y trabajan con actrices trans en otros proyectos. Una actriz cisgénero puede hacer de mujer transgénero o una mujer transgénero puede hacer de una mujer cisgénero.

viernes, 9 de agosto de 2019

#hemeroteca #trans #feminismo | No ofende quien quiere

Imagen: El País / Concentración feminista en Bilbao
No ofende quien quiere.
Las personas ‘cis’, las personas hetero, los hombres, esa es también nuestra gente y tenemos que reclutarla como sea en las filas de la lucha feminista y LGTBI.
Miquel Missé | El País, 2019-08-09
https://elpais.com/ccaa/2019/08/08/catalunya/1565258218_014502.html

El pasado julio estalló una nueva polémica en torno al papel de las personas trans en el feminismo. A raíz de unas conferencias en la Escuela Feminista Rosario de Acuña en Gijón, algunas ponentes expusieron sin tapujos sus malestares con la presencia de las mujeres trans (nacidas con sexo masculino y que se sienten mujeres) en el feminismo. Las conferencias se viralizaron y la polémica del verano estaba servida: las redes ardían dirimiendo sobre qué es una mujer entre insultos y agravios. El debate no es nuevo, emergió en los setenta en Estados Unidos cuando una corriente feminista señaló la transexualidad como un caballo de Troya en el feminismo. Sus activistas han sido apodadas por sus detractoras como TERF (Trans Exclusionary Radical Feminists / Feministas radicales que excluyen a las personas trans). En nuestro país, esta corriente anglosajona ha sido minoritaria. Es más, desde los noventa han existido múltiples alianzas entre feministas y activistas trans que se han plasmado en lo que se ha denominado ‘transfeminismo’.

Esta polémica ilustra tendencias en los movimientos feministas y LGTBI actuales con derivas preocupantes en los movimientos sociales y la izquierda. La primera es el auge del identitarismo. Ambas, feministas TERF y algunas activistas trans, entienden el feminismo como una lucha identitaria, es decir, para promoverlo es necesario ser mujer. Eso implica para las TERF nacer con sexo hembra, mientras que algunas activistas trans priorizan la identidad, pero sea desde el esencialismo biológico o el subjetivismo, ambas están atrapadas en el mismo marco. En esta saga de batallas sobre quién está legitimado para hablar de qué, se examina la posición de quien habla para luego decidir si puede expresarse. Los argumentos pasan a un segundo plano, y los debates se reducen a una exhibición de opresiones y dolores en vez de una discusión sobre ideas.

Otra deriva es el victimismo. Algunas personas trans alegan sentirse dañadas por este feminismo acusándolo abiertamente de transfobia. Que exista una corriente feminista en contra de incorporar una perspectiva trans no solo no me parece tránsfobo, forma parte de un debate sano y plural. No comparto esas posiciones, pero defiendo que puedan existir. La transfobia es otra cosa. Es promover el odio hacia las personas trans. Ahora bien, cuando recurren a comentarios desafortunados y poco elegantes como referirse a las mujeres trans como “esos tíos” denotan su altura política. Es gratuito y dañino ridiculizar a nadie para defender una postura. En cualquier caso, el feminismo TERF no me ofende ni personal ni políticamente. Desde el victimismo no se puede debatir.

A un victimismo otro: estas feministas dicen sentirse perseguidas por el activismo trans. Se refieren, por ejemplo, a las denuncias que algunas voces trans lanzan contra el símbolo de la vagina (dos manos formando un triángulo) porque consideran que excluye a algunas mujeres trans y por lo tanto es tránsfobo. Sin embargo, pienso que esa simbología sigue siendo pertinente y no veo porque excluye a las mujeres trans que tienen pene; además, aunque no compartiera esos símbolos tampoco los censuraría. Por último, a modo de amable recordatorio, el símbolo de la vagina no puede ser tránsfobo porque muchos hombres trans vivimos con una.

Ahora bien, al feminismo que se escandaliza con la deriva victimista/identitaria de algunos movimientos trans hay que recordarle su enorme responsabilidad en la promoción de esta cultura política. A algunas feministas cis (no trans) que se molestan mucho cuando desde posiciones trans se las acusa de ser excluyentes o de hablar desde su privilegio, hay que recordarles que así es como algunos feminismos tratan a los hombres. Pero a nadie le gusta probar su propia medicina.

Esta cultura política se escuda en una coctelera de victimismo e identitarismo cada vez que se siente incapaz de abordar un disenso político y prefiere señalar a los disidentes como enemigos y alimentar las purgas internas. Todo esto es abono para el auténtico enemigo, que acaba de entrar en las instituciones y en el imaginario de mucha gente. Esa es la gente que tenemos que conquistar y no regalársela a la extrema derecha por la simple razón de que no son como nosotros. Las personas cis, las personas hetero, los hombres, esa es también nuestra gente y tenemos que reclutarla como sea en las filas de la lucha feminista y LGTBI, interpelarles con una propuesta amable, valiente, basada en ideas y no en identidades, y contagiarles de nuestra sed de transformar nuestra sociedad para vivir mejor.

Miquel Missé es sociólogo y activista trans.

miércoles, 10 de julio de 2019

#hemeroteca #feminismo #transfobia | "Digo tíos porque son tíos": quiénes son las TERF y por qué están dividiendo al movimiento feminista

Imagen: Magnet
"Digo tíos porque son tíos": quiénes son las TERF y por qué están dividiendo al movimiento feminista.
Esther Miguel Trula | Magnet, 2019-07-10
https://magnet.xataka.com/en-diez-minutos/digo-tios-porque-tios-quienes-terf-que-estan-dividiendo-al-movimiento-feminista

"Su discurso es igual que el de Pilar Primo de Rivera", "me dices que es un meeting de Hazte Oír y me lo creo". El mundo del feminismo español lleva una semana convulsionado por lo sucedido por el ciclo "Política Feminista: Libertades e Identidades", en el marco de la nueva edición de la Escuela Feminista Rosario de Acuña en Gijón.

Se ha difundido un montaje de algunas de las conferencias. La tuitera Trifásica muestra intervenciones de Alicia Miyares (doctora en filosofía), Amelia Valcárcel (filósofa y ex consejera de Educación en Asturias) y Anna Prats (periodista). Algunos de los grandes momentos: "Digo tíos porque son tíos"; "hay muchos problemas con esto del género que se sustentan con conocimiento de la moda"; "que nos digan que, si somos lesbianas y no nos gustan los penes, somos tránsfobas, es cultura de la violación y del patriarcado".

De qué hablamos cuando hablamos de TERFs
Estos extractos son defensas de las TERFs, Feminismo Radical Trans Excluyente en el original en inglés; aunque también hay quien ahora lo llama Feminismo Crítico de Género, o RadFem, ya que TERF ha adquirido unos tintes negativos no presentes en sus siglas originalmente. Esta es una rama dentro de la ideología feminista nacida en los años 70 que ganó notoriedad con los primeros años de las redes sociales, aunque su número de adeptas dentro del movimiento es relativamente bajo y son consideradas "traidoras" por buena parte de activistas.

Su rasgo más esencial y común es rechazar a las personas transgénero y transexuales. Desde su óptica, sólo una mujer real (véase cis, que biológicamente haya nacido con genitales femeninos) puede haber sufrido la opresión del patriarcado; sólo ellas han vivido una infancia y adolescencia como mujer, y por eso las mujeres trans son opuestos políticos, por lo que no deberían entrar en su lucha. El mantra más repetido es el de que el sujeto político del feminismo debe ser la mujer.

Ahí estaba Barbijaputa diciendo que una mujer trans tiene los mismos privilegios de un hombre. Peor aún, con la incorporación de los trans a los espacios feministas, de mujeres, lo que se provocaría según esta teoría es desvirtuar la lucha, diluir la cohesión feminista y entorpecer las conquistas de las mujeres.

Las personas trans son el Caballo de Troya del patriarcado, como representaron Towanda Rebels al decir que las personas trans son "un capricho neoliberal", o la intelectual Lidia Falcón (vinculada a Público e Izquierda Unida) cuando dijo "vamos a perder los objetivos si les damos ámbito para su guerra de guerrillas a trans, proxenetas, puteros y compradores de niños".

Su doctrina bebe mucho de buena parte de la teoría feminista clásica más antigua, que defiende que lo primordial debe ser la mujer y su experiencia. Son herederas de la teoría "analítica" del género y están en contra de la categoría "identitaria". Que ser mujer u hombre es un constructo social y por tanto los géneros deberían ser abolidos, no fomentados.

Anti leyes LGTBI y a favor de la segregación: algunos éxitos TERF
Las TERFs ya han tenido modestas conquistas públicas, como por ejemplo en Reino Unido. Un grupo de feministas escocesas TERFs fueron oídas después de que un ministro plantease modificar la actual ley de género del país para que las personas trans no tuviesen que someterse a un tratamiento médico para que se les concediese el estatus de género solicitado (bastaría con la autoidentificación del sujeto y la aprobación de los psicólogos). Las feministas dijeron que esto erosionaría los derechos de las mujeres. Sus comentarios, así como el rechazo público de esta idea, paralizaron la reforma.

También en Estados Unidos se han aliado con grupos republicanos y han sido instrumentalizadas por lobbys cristianos.

En España Ángeles Álvarez, diputada y portavoz de Igualdad del PSOE en el Congreso (y también ponente de las charlas de la Escuela Rosario de Acuña), hizo que se bloquease la Ley de Igualdad LGTBI en la pasada legislatura (que sigue atascada). No estaba de acuerdo, como decía el texto, con que se borraran las categorías mujer, madre o padre del Registro Civil, cosa que perjudica a los padres trans. Tanto aquí como en otros países muchas TERFs están bastante vinculadas con el llamado "feminismo institucional".

Pero también son foco constante de tensiones en las organizaciones y actos feministas. Sin ir más lejos durante la gestación del anterior 8M las TERFs demandaron (provocando involuntariamente altercados) que las personas trans acudieran a la manifestación en un grupo aparte, y no incluidas como parte más del feminismo.

Según la teoría TERF, las mujeres migrantes, árabes o grandes empresarias (esto último dependiendo de a quién preguntes) sí pueden ser compañeras de lucha porque son mujeres lícitas, mientras que las trans no.

Mujeres somos todas
Como explicaba Laura Gaelx para Píkara, el feminismo ha ido ampliando a su sujeto de reivindicación a lo largo de la historia. Si primero se reivindicaron los derechos de las mujeres heterosexuales burguesas blancas, con los años se fueron adhiriendo las necesidades de las de otras razas, otros estratos sociales y ahora los de los sujetos con otras identidades sexuales o de género.

Todo ello forma parte de la teoría de la interseccionalidad, esto es, que hay muchas maneras distintas de ser oprimido y oprimida, que unos sufren más que otros, pero que hay que acabar con todas las injusticias. Es algo más flagrante en el caso de las personas trans. Pese a ideas como las que hemos descrito antes, como que las mujeres trans tienen privilegios de hombre, sufren una discriminación laboral mucho más alta que las mujeres cis y están sujetas a mayores índices de violencias física y sexual. La esperanza de una persona trans en España es poco más de 50 años.

Además, las posturas TERF buscan limitar la consecución de derechos de las personas trans (según sus preceptos para no menoscabar la categoría de género) por considerar que sus problemas son de identidad, de entender lo que les ocurre. Que ser transgénero es reversible, para que nos entendamos, y que por eso no debe facilitarse que se expresen como estas personas demandan.

Algunos estudios indican que lo transgénero podría tener bases biológicas, pero, al margen de pruebas de este tipo, un campo aún en pañales, los manuales psicológicos de la OMS ya reconocen que se trata de una manifestación atípica pero reconocible dentro de la diversidad humana. La práctica clínica indica que la condición transgénero se manifiesta de una forma contundente y a muy corta edad.

¿Qué quiere decir todo esto? Que reivindicar, como hacen las TERF, que los orígenes de su condición son distintos a los que estas personas creen que son no va a hacer que estas personas dejen de existir (ni dejen de tener fricciones por no estar aceptados en la sociedad), igual que la negación de la homosexualidad o los campos de conversión no han acabado con la misma a lo largo de la historia.

De la discrepancia a las guerras feministas
Como ocurre en cualquier movimiento ideológico vivo, con pequeñas tribus y bandos, este desacuerdo hacia dónde debe ir el feminismo está excitando encontronazos en redes sociales donde se cruzan ataques bastante intensos, más fuertes que los vistos, por ejemplo, con la prostitución, otro de los temas divisorios del feminismo más polarizadores de la historia.

La madre del movimiento TERF ya llamaba a las personas trans maricones con tetas. En la charla del principio escuchamos cómo suelen insistir en llamar a estas personas por su sexo de nacimiento (insistir en que eres tío, o tía), y de vez en cuando se leen a personas del movimiento ridiculizando el aspecto físico de las trans, incidiendo en que "no engañan a nadie". Denigraciones similares a las que provocaríamos, por ejemplo, haciendo caricaturas raciales cuando hablamos con alguien de otra raza.

Por su parte se ha visto a algunas transfeministas (sus contrarias) usar expresiones como "yo pego a TERFs" o espetarles "vigila tu cuello".

También hay gente bastante beligerante contra el uso del símbolo de la vagina (las manos juntas en forma de pica) en las manifestaciones feministas. Esa asociación género-genitalidad es también la misma discusión que se suscitó con Leticia Dolera cuando dijo en los Goya "os ha quedado un campo de nabos feminista precioso", en lugar de decir que aquello estaba lleno de tíos, y razón por la que las transfeministas acusaron a la actriz de invisibilizar a las mujeres con pene.

Pese a las broncas, el uso de la vagina como símbolo feminista también tiene defensores entre las personas trans, y algunos no tienen claro que las invisibilice.

Otro punto de conflicto habitual es la aceptación sexual de las personas trans. Por ejemplo, según algunas transfeministas, las mujeres lesbianas (y los hombres heterosexuales) no deberían tener problemas para liarse con una mujer con pene, y de tenerlo es un caso de transfobia que se debería tratar psicológicamente. De esa idea, a su vez, otras TERFs dan el salto y consideran que esa aceptación de los penes sería una "terapia de conversión sexual" contra las lesbianas impuesta por el patriarcado.

Sólo algunos de los ejemplos de discusiones que ocurren en uno de los movimientos políticos más activos de nuestro país.

domingo, 28 de abril de 2019

#hemeroteca #trans | Susan Stryker, profesora de estudios LGTBI: “Todos somos un poco trans”

Imagen: El País / Susan Stryker
Susan Stryker, profesora de estudios LGTBI: “Todos somos un poco trans”.
Durante años libró una lucha por su identidad. Hoy es un referente del movimiento. Y también es una persona transgénero.
Begoña Gómez Urzaiz | EPS, El País, 2019-04-28
https://elpais.com/elpais/2019/04/23/eps/1556041307_055616.html

Cuando la presentadora Diane Sawyer iba a entrevistar a la estrella mediática Caitlyn Jenner —antes Bruce, exmedallista olímpico—, primero pidió asesoría a Susan Stryker, 58 años, que ejerce también de consultora de museos, instituciones y proyectos creativos en torno a lo trans. Stryker, profesora de estudios LGTBI, autora del libro ‘Historia de lo trans’ (Continta Me Tienes) y cineasta, estuvo en Barcelona recientemente dando una charla en el Centro de Cultura Contemporánea (CCCB). Ella es una referencia cuando se quiere hablar con rigor histórico de los asuntos ‘trans’. Y también es una persona transgénero.

Su transición visible empezó relativamente tarde para los estándares de ahora, a los 30 años. Aunque, dice, “en realidad empecé a los cinco años, cuando pensé por primera vez que la manera en la que yo pensaba de mí misma y lo que el mundo esperaba de mí no concordaban”.

Más tarde pasó su veintena viviendo con una mujer “que entendía nuestra relación como lésbica, pero me utilizaba como su armario. Venía de una familia homófoba, tenía traumas sexuales y pensaba que conmigo lo podía tener todo”. Tuvieron un hijo y a Stryker se le planteaba lo que entonces veía como una disyuntiva que formula con crudeza: “¿Quiero tener una vida cómoda de clase media, criar a mi hijo y lograr una carrera académica, o quiero vender mi culo en las calles? Sabía que tenía que ‘transicionar’”, dice, “pero chocaba contra el muro del precio que pensaba que tendría que pagar”.

Y entonces “el mundo cambió, la crisis del sida propició unas nuevas políticas queer y yo me metí en ese espacio que se abrió para ser parte de él”. Uno de los puntos de su libro es que, en lo que atañe a lo trans, la historia no siempre se mueve hacia delante. “En los sesenta y los primeros setenta hubo progreso porque lo trans iba unido a los movimientos sociales, aunque a la vez había medicalización y patologización. Luego hubo una involución y durante más de una década nadie se preocupó de esto. Se consideraba antifeminista, opuesto a la liberación gay, políticamente reaccionario, y la gente pensaba en los trans como gente dañada a la que se podía recuperar para los movimientos sociales si se les educaba en la liberación de género”.

“Eso cambió en los noventa”, prosigue, “pero volvió a girarse a principios de los dos mil, en los que se consideró que el neoliberalismo había acaparado el tema ‘trans’. Y así hasta recientemente, que el movimiento se ha vuelto a energizar”. Ya hay medios que para referirse a lo ‘no trans’ emplean el término ‘cis’, de ‘cisgénero’: aquellos cuya identidad se corresponde con su género de nacimiento. A Stryker no le entusiasma el término. “Me preocupa que genere otro tipo de binaridad en la que ‘trans’ es más interesante y ‘cis’ más aburrido. Mírame a mí. Puedo ser la persona más transgénero que te imagines. He declarado ser ‘trans’, tengo una subjetividad distinta a la que me asignaron al nacer, he cambiado mi cuerpo, he cambiado mis documentos. No podría ser más ‘trans’. Y sin embargo, ¿qué he hecho? Alinearlo todo, poner todos mis papeles en la misma columna. He llegado a un estatus ‘cis’. Lo que a mí me interesa es ver qué cosas están alineadas y cuáles cruzadas. Todos somos un poco ‘trans’ y un poco ‘cis’”.

domingo, 3 de marzo de 2019

#hemeroteca #trans #feminismo | Mujeres "trans y cis", juntas contra el 'patriarcado discriminador' en el 8M

Imagen: El Diario / Mar Cambrollé
Mujeres "trans y cis", juntas contra el 'patriarcado discriminador' en el 8M.
EFE | El Diario, 2019-03-03
https://www.eldiario.es/sociedad/Mujeres-trans-juntas-patriarcado-discriminador_0_873862792.html

Como sucede desde hace décadas, mujeres transexuales y cisgénero irán un año más de la mano en las movilizaciones del 8M porque "como sujeto político somos mujeres y porque el enemigo que nos masacra es el mismo: el patriarcado".

Así lo ha asegurado a Efe Mar Cambrollé, presidenta de la Federación de Plataformas Trans, que agrupa al 97% de los colectivos transexuales de España, que destaca que una de las demandas históricas de su colectivo y del feminismo es "el derecho a decidir sobre el propio cuerpo".

A ella se une que las mujeres cis (cuya identidad de género coincide con el sexo que se les asignó al nacer) han sido discriminadas por el hecho de serlo, ya que "esta sociedad patriarcal las ha considerado inferiores hasta el punto de no ser sujeto de derecho".

Discriminación que, según Cambrollé, comparten feminismo y mujeres trans, por lo que defiende una lucha feminista "transversal e interseccional", mientras advierte de que a las mujeres trans les golpea también "la expresión más brutal del patriarcado", que es el asesinato.

Entre las 1.000 razones expuestas por la Comisión del 8M para secundar la huelga feminista, destaca la de que las lesbianas, bisexuales y trans viven en "una situación de invisibilización, no reconocimiento social y de discriminación", al regir "un modelo de familia tradicional nuclear" y rechaza que se les dificulte el acceso a la reproducción asistida.

Es tan solo una de las reivindicaciones que las mujeres trans han logrado incorporar al argumentario de la huelga del 8 de marzo, en el que figuran "las más importantes", según Silvia Hernández, mujer trans e integrante de la Comisión 8M de Madrid, que este año se ha centrado en la diversidad.

"Yo me siento arropada, apoyada y escuchada y mí me han ayudado muchísimo, sin empoderarse en el movimiento, que es nuestro en exclusividad", asegura la activista y detalla su combate contra "la normativa binario patriarcal, contra esa ideología de género que nos quiere vender el sistema social".

La convergencia de ambos movimientos comenzó hace décadas, como recuerda Carla Antonelli, a quien en los años 90 ya le pidieron que encabezara una manifestación feminista.

"Somos parte indisoluble del movimiento feminista porque somos mujeres" subraya la primera diputada transexual en la Asamblea de Madrid y pide que no se caiga en la trampa del movimiento Terf (Feminismo Radical Trans Excluyente) -nacido en los años 70 en Estados Unidos-, con una presencia "casi anecdótica en España, aunque hace muchos ruido en las redes".

"Por más que se nos niegue, no vamos a dejar de existir", reitera la activista socialista, que pide el apoyo de los hombres feministas y de los creen en la igualdad en la lucha por los derechos de las mujeres.

En este sentido, Zaida, de la Asociación de Familias de Menores Transexuales "Crysallis", quita importancia a la influencia de los TERF y asegura que "hay conflicto en algunos momentos puntuales, pero no es un problema que atraviese todo el feminismo".

Y destaca que hay un tipo de feminismo denominado "transfeminismo" que no solo no excluye a las trans sino que casi gira en su defensa".

También reafirma la sintonía de ambos colectivos, Uge Sangil, presidente de la Federación Española de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTBI), al explicar que "las mujeres trans como sujetos políticos entran dentro de la lucha del feminismo".

Insiste en que "en España los feminismos son más incluyentes que excluyentes", y quita importancia a "las Terfs", que, "aunque han llegado, no son un grupo poderoso ni con gran influencia".

"Otra cosa es que la mujer trans por el tipo de vida que le ha tocado y por la discriminación que sufre tenga fuerza para estar y para luchar", advierte, pero resalta el apoyo de la FELGTB al feminismo porque "las mujeres lesbianas, bisexuales y trans son parte del feminismo y necesitan derechos". 
NOTA DE IGLU: Por error, se denomina a la Federación Estatal (que no Española) como FELGTBI, con una I final que sobra. Es interesante, porque la propia Federación decidió en su día que no iba a añadir más letras a su denominación, aunque englobara otras orientaciones, identidades o expresiones sexogenéricas. Como decía una tal Concha V. Muñoz en un comentario de Facebook sobre el caso Tanga! Party y el Teatro Barcelo: "¿Cuál es la noticia, que el lobby abecedario se quiere hacer notar? Es lo que hacen normalmente, no soportan la indiferencia." Pues, nada que se lo pregunten al colombiano Efmamjjasond González, rebautizado como "Calendario González". Total, letras 'Paquí Pallá, SL".

viernes, 23 de noviembre de 2018

#hemeroteca #iglesia #lgtbifobia | El 'jardín' del portavoz de los obispos: los curas deben ser "enteramente varones, heterosexuales"

Imagen: Cadena SER / Luis Argüello
El 'jardín' del portavoz de los obispos: los curas deben ser "enteramente varones, heterosexuales".
La Iglesia reitera su rechazo a los homosexuales y a que los registros civiles faciliten el cambio de nombre a los transexuales. Horas después, ha matizado sus palabras: "No quiero decir que los varones homosexuales no sean perfectamente varones".
Cadena SER, 2018-11-23
http://cadenaser.com/ser/2018/11/23/sociedad/1542973380_579989.html

La Iglesia española vuelve a mostrar su rechazo contra los homosexuales. El secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, ha defendido el derecho de la Iglesia a poder seleccionar a sus candidatos al sacerdocio que, además de estar dispuestos a ser célibes, "pedimos que se reconozcan y sean enteramente varones, por lo tanto heterosexuales". Así ha respondido el recién elegido secretario general de la CEE a preguntas sobre la exclusión de los homosexuales en los seminarios y ante la que ha esgrimido la visión antropológica de la Iglesia y ha criticado que, en la sociedad actual, se haya "elevado a categoría jurídica el sentimiento a la hora de poder cambiar de sexo".

"Nosotros en nuestra comprensión del ministerio admitimos a diáconos permanentes que sean hombres casados pero en el presbiterado como en el episcopado pedimos varones célibes y dentro de esta configuración de varones célibes pedimos también que se reconozcan y sean enteramente varones y por tanto heterosexuales", ha dicho.

Luis Argüello ha mostrado además su rechazo a que los registros civiles faciliten el cambio de nombre a los transexuales. "Se ha elevado a categoría jurídica el sentimiento a la hora de poder cambiar de sexo, y de ir al registro y decir: ahora no me llamo Antonio y me llamo Mari Pili. La categoría es el sentimiento", ha señalado.

Argüello rectifica
Unas horas después de sus declaraciones, Luis Argüello ha rectificado sus palabras sobre sacerdocio y heterosexualidad y se ha disculpado por si la expresión que ha utilizado ha molestado a algunas personas. "Pedir disculpas por si la expresión que he utilizado en el contexto de la pregunta que se me hizo, ha podido molestar a algunas personas. Yo no quiero decir que los varones homosexuales no sean perfectamente varones, lo que yo he querido expresar con esta frase poco afortunada era algo más amplio", señala en un audio enviado por la Conferencia Episcopal Española (CEE), tras la rueda de prensa.

En su comparecencia, el obispo auxiliar de Valladolid había reivindicado el derecho de la Iglesia católica a elegir candidatos al sacerdocio "enteramente varones y, por tanto, heterosexuales". Si bien, unas horas después ha aclarado que lo que ha querido expresar es que la Iglesia pide candidatos "de sexo varón, de género varón" pero cuya "tendencia sexual no sea de atracción por el mismo sexo" sino que sea "lo que la corporalidad masculina puede llevar consigo".


NOTA DE IGLU: A los dos días de haber sido elegido secretario general de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello se ha metido en un jardín, como bien dice el titular de esta noticia. El video con sus palabras no tiene desperdicio y deberíamos considerarlo material didáctico de primer orden en cualquier sesión formativa sobre diversidad sexogenérica. Suponiendo, aunque sea mucho suponer, que D. Luis sea uno de sus “enteramente varones y por lo tanto heterosexuales”, lo primero que nos demuestra es que la pluma no es exclusiva del mundo homosexual y que también se da perfectamente entre los supuestos heteros; es más, podemos asegurar, casi sin temor a equivocarnos, que entre los requisitos, más o menos ocultos, para seleccionar a los candidatos al sacerdocio, debe figurar como absolutamente imprescindible el de poseer una pluma que ni la más locaza del ambiente. En fin, como dice la Yogurinha, “no más plumofobia” y sigamos…

Sin embargo, el jardín en el que se ha metido tiene mucho interés, porque lo que realmente quería decir D. Luis es que los candidatos al sacerdocio tienen que cumplir un perfil imprescindible: hombre cisgénero heterosexual célibe y casto (o, de otra manera, biohombre hetero incel). En vez de decir esto, nos habla, gesticulando con ese plumón que ni la hermana Montini ni el tal Blázquez, de “varones célibes que se reconozcan y sean enteramente varones, por lo tanto heterosexuales”. Más le valdría, para no hacerse la picha un lío, dejarse de visiones antropológicas y cultivarse, aunque sea un poco, en eso que insisten en denominar “ideología de género” y, ya puestos, poner las etiquetas adecuadas. Quién nos iba a decir, tras tantos años de activismo luchando contra cualquier etiquetado y los estereotipos que conlleva, que la más o menos precisa distinción entre sexo, género y orientación (e incluso añadiendo expresión) a la que hemos llegado es todo un descubrimiento que para sí quisieran quienes impulsan el ENL alimentario, ese curioso y por el momento fracasado Etiquetado Nutricional Evolucionado.

D. Luis, a las pocas horas, y tras la polémica desencadenada por sus palabras, se ha disculpado reconociendo que no quería decir que “los varones homosexuales no sean perfectamente varones”, volviéndose a meter, cómo no, en otro jardín, oculto tras esa recalcitrante homofobia. Sí es cierto que en la rectificación aclara los tres ámbitos que llevamos tiempo diferenciando, pues sus candidatos deben ser de sexo varón, de género varón y orientación hetero, aunque esto último lo defina como "cuya tendencia sexual no sea de atracción por el mismo sexo", lo que tampoco parece que excluya la bisexual o algo más amplio. En definitiva, ya diferencia claramente sexo, género y orientación –o tendencia, como la denomina-. Ahora sí que parece que le entendemos algo: lo que quería decir con su “enteramente varones” es que fueran “cisgénero" (*), bendita palabra y benditas sean las que la inventaron.

Lo dicho, más les valdría leer un poco sobre esa denostada teoría queer y dejarse de lecturas sobre esa antropología eclesial que vaya usted a saber a qué se dedica además de detallar un manual para ocultar los casos de pederastia. Pero, como no podría ser de otro modo, aflora su afición preferida, esa jardinería antropológica que no cesa, e intenta explicarnos qué coño es eso de “tendencia sexual que no sea de atracción por el mismo sexo”, por si pudiéramos pensar que se trata simplemente de la heterosexualidad; pues no, se trata de "lo que la corporalidad masculina puede llevar consigo". ¡Ay, dios, la jodimos tía Paca! ¿Qué será lo que esta corporalidad lleva? ¿O únicamente puede llevar? Volvemos, pues, al punto de partida y únicamente nos queda repetir aquello de “mami qué será lo que tiene el negro”.

La verdad es que no sé de qué nos sorprendemos con estas salidas del personal de este chiringuito que hace lo que sea para vivir del cuento durante un par de milenios –y lo que te rondaré, morena-, mareando la perdiz con cuestiones tan bizantinas como el sexo de los ángeles. Bueno, ahora que lo pienso, éste no deja de ser un tema de máximo interés en esta época de géneros neutros, géneros no binarios, géneros fluidos, géneros sentidos y hasta agéneros –¡ay, Soy una pringada!-. Lo que no resulta de recibo es que D. Luis se extrañe a estas alturas de que el sentimiento se pueda elevar a categoría jurídica, perteneciendo como pertenece a esa comunidad -“enteramente varones” elegidos por designio divino- que está tan acostumbrada a elevar a los altares a cualquier cosa y a dar categoría jurídica, mediante reasignación inmatriculada, al robo de cualquier espacio público. Pero debe ser que hay categorías y sentimientos… y categorías de sentimientos. ¡Ay, Mari Pili, qué mala es la transfobia!


(*) Cisgénero. Este término designa a la persona que se siente a gusto con su sexo de nacimiento. Género sexual y cuerpo están acordes. Al igual que heterosexual es lo contrario que homosexual, una persona cisgénero es lo contrario a una persona transgénero. El género sexual y la tendencia sexual (heterosexual, homosexual, bisexual) son cosas diferentes.
Tomado de:
De cisgénero a intersexual: diccionario del arcoíris LGBTI.
Cada vez más opciones sexuales se cobijan bajo el mismo paraguas de igualdad de este colectivo.
Héctor Llanos Martínez · Verne | El País, 2016-06-28
http://verne.elpais.com/verne/2016/06/27/articulo/1467024906_662429.html


Posdata. Lo que tampoco se entiende es para qué los quieren 'enteramente varones' si luego los van a vestir con faldas, algo que, según su propia lógica travesti, debe conllevar 'la corporalidad masculina'. Bueno, tampoco debería extrañarnos tanto, si cuarenta años después siguen poniendo el mantón falangista a la Pilarica esa...

jueves, 27 de septiembre de 2018

#hemeroteca #identidades | Pero, ¿tú qué eres?

Imagen: El País
Pero, ¿tú qué eres?
Identidades de género diversas.
Celia Blanco | Mordiscos y Tacones, El País, 2018-09-27
https://elpais.com/elpais/2018/09/25/mordiscos_y_tacones/1537873426_179817.html

Definirse como hombre o mujer no trae implícito tener unos genitales concretos A veces, ni siquiera nos sentimos identificados con ninguna de esas dos categorías humanas.

Durante años frecuenté un bar en Chueca antes de que la mayoría de locales terminaran reconvertidos en chinos o en franquicias. Su dueño me miró embelesado hasta que una noche se armó de valor y me preguntó si ya había terminado mi proceso de reasignación de sexo. Mi tamaño y vozarrón engañan. Aquella vez, hace más de 10 años, solo fue la primera.

Una persona cisgénero es aquella cuya identidad de género coincide con su género asignado. Yo soy una mujer cisgénero, por mucho que algunos crean que soy una mujer trans. Una persona transexual es aquella cuya identidad sexual no concuerda con el género asignado. Al fin y al cabo, asignarnos ser de un sexo u otro, es algo que hace un miembro del personal sanitario al hacerse cargo de la genitalidad del recién nacido. Ve un pene, asigna hombre. Observa vulva, determina mujer. Pues no siempre. La identidad de género no la da una genitalidad u otra. Tus genitales no determinan que seas hombre o mujer. Hay niñas que nacen con pene y niños que nacen con vulva. Carla Antonelli es una mujer transexual que lucha incansable, entre otras cosas, por la Ley Integral de Identidad y Expresión de género, aprobada por mayoría absoluta en marzo de 2016, pero que primero ignoró Cristina Cifuentes y de la que también se escaquea Ángel Garrido. Hasta el Defensor del Pueblo se ha llevado las manos a la cabeza por el incumplimiento de esta ley. Leo Mulió es un hombre transexual y psicólogo en Transdiversa. Leo también pelea. Lo lleva haciendo desde el primer día. Su canal de YouTube, tiene años, y sigue siendo una referencia. Con él suple la irresponsabilidad política porque la transexualidad forme parte de la diversidad y realidad educativa de este país. Cualquier menor con dudas sobre su identidad sexual, encuentra en la red lo que el colegio le niega. Esta Jessica explica lo que es ser la novia de un chico trans y, a pesar de no estar editado y de su calidad bastante rudimentaria, más de un millón y medio de reproducciones confirman que se debe de pasar de contrabando en los recreos. Yo, por si acaso, espero que circule aún más.

Si ya hay peloteras con los hombres y mujeres transexuales, no les quiero ni contar con las personas no binarias. No se identifican ni como hombres ni como mujeres; en esa nomenclatura no se sienten cómodes. Y digo cómodes, porque, las personas no binarias piden elles mismes que usemos el sufijo e como inclusivo. También conviene saber que no son transexuales. El término transexual solo se aplica a los dos géneros, hombre, mujer y ellos no son ni una cosa ni otra. Las personas no binarias piden, por favor, que dejemos de preguntarles por sus genitales. ¿Por qué tienen que ser hombres o mujeres? ¿Quién les obliga a ser una u otra cosa? Australia tiene el género no específico desde 2014. Desde 2015 los nepalíes pueden inscribirse en el tercer género, indefinido. En los Territorios del Noroeste de Canadá, desde 2017, todos los nacimientos se registran con la identidad de género x. Lo decidieron en Asamblea Legislativa, puesto que esta región de Canadá carece de partidos políticos. Y sin embargo, también la existencia del tercer género crea disparidad de opiniones. Para Leo Mulió, "en ocasiones no se está haciendo de la mejor manera, llegando incluso a mezclar cuestiones de diversidad corporal (intersexualidad) con identidades no binarias, complicando aún más la situación. Según cómo se haga esto puede contribuir a un gran avance social o a una forma más de discriminación. Definitivamente lo mejor desde mi punto de vista es que se eliminase el sexo/género de la documentación, igual que se ha hecho con otras características que aparecían en el pasado".

Hace unos días, falleció Francisco Javier U. P., más conocido como Ely. Había recibido una brutal paliza por parte de un menor tres semanas antes. El hecho de que Francisco Javier vistiera cuando le daba la gana de mujer, llevó a muchos (entre los que me incluyo) a pensar que se trataba de una mujer transexual. Varias asociaciones de personas transexuales explicaron que, en muchas ocasiones, son elles mismes los que ocultan su condición ante el rechazo de los círculos más cercanos. Hay personas transexuales que no modifican en absoluto su cuerpo y hay hombres, independientemente de su orientación sexual, que se travisten por gusto. Durante horas especulamos sobre la obligación de los medios de informar correctamente sobre la identidad sexual de Ely. A mí me calló la bocaza Miguel, un vallisoletano que conocía al fallecido. "Querida, creo que prejuzgas con ligereza. Pero insisto, valoro tu esfuerzo profesional por tratar de acercarte al personaje y a la persona, otros ni lo han intentado. Yo solo critico esa necesidad de etiquetas, que a Ely le darían igual (por no usar lo que ella diría)". ‘Touché’, Miguel.

Para Leo Mulió, sin embargo, la identidad de género es innegociable: "Saber la identidad de género de las personas es fundamental. Vivimos en un mundo en el que la mayoría de la población ni siquiera es consciente de qué es la identidad de género, ni de que eso mismo es lo que nos hace pertenecer a un género (mujer, hombre o género no binario). Es por este motivo que se siguen vulnerando los derechos fundamentales de las personas trans".

Había publicado ya este artículo cuando la gente de Transdiversa se puso en contacto conmigo para explicarme un par de cosas que yo no había transmitido correctamente. Lo hicieron con una sonrisa en la cara y muchísima humildad. Su intención es hacernos entender.

¿Seremos capaces de querer aprender?

martes, 19 de junio de 2018

#hemeroteca #lgtbi | Sexualitat, alteritat i taxonomía

Imatge: El País
Sexualitat, alteritat i taxonomía.
No costa trobar qui, dins el món LGBTI, se sent incòmode amb les etiquetes.
Rudolf Ortega | El País, 2018-06-19
https://cat.elpais.com/cat/2018/06/19/catalunya/1529425578_533173.html

Que difícil que deu ser necessitar paraules per expressar-se, recórrer al llenguatge per guanyar visibilitat, i immediatament caure en la trampa del llenguatge mateix, en els barrots que suposen les definicions i en el constrenyiment que significa enclaustrar-se dins una denotació, per molt bé que t’hi trobis. T’inventes un terme que t’identifica i que permet que els altres t’identifiquin, però a la vegada t’adones que la gàbia és daurada i que necessites trencar-ne els barrots. Crear etiquetes perquè et vegin i a la vegada voler fugir de les etiquetes.

És la sensació que queda en veure la lluita del món no heteronormatiu per combatre la “normalitat” amb què el discurs heterosexual tradicional ha trenat la seva raó de ser i ha vist tota l’alteritat, tota la diferència, com una desviació durant segles indigna i més recentment tolerada (però no sempre acceptada). El territori del que és normal ha estat sempre colonitzat pel discurs d’una sexualitat marcada pel cisgènere i l’heterofília, això és: els homes s’han de sentir homes, les dones s’han de sentir dones, i l’atracció entre ells ha de ser mútua amb vista a establir uns afectes que perpetuïn dels codis reproductors tradicionals. I, a més, aquesta normalitat ha estat escrita sempre per homes.

Cal dir que la normalitat de tota la vida, paradoxalment, sempre ha recollit la diferència, per descomptat amb els seus propis valors, que han afegit a aquesta diferència la suficient despectivitat regida pel masclisme. Sempre ha tingut l’homosexualitat, doncs, termes que la designen i que han servit per atomitzar el diferent, per recloure’l en el nínxol de denotació de la raresa i convertir la seva identitat en afecció; tota una pràctica d’apartheid lèxic que identifica l’altre però que l’aïlla com una infecció que no pot contaminar l’heteronormalitat. D’aquí els insults (marica, invertit, bollera!) amb què de sempre s’ha qualificat les persones de condició homosexual.

La visibilització del col·lectiu no heteronormatiu ha viscut en els darrers anys una florida que no ha estat només visual i icònica sinó també lingüística, amb una eclosió lèxica que ha arribat a l’Acadèmia i ha forçat l’elaboració de diccionaris específics (sense anar més lluny, el mateix Termcat en té un, el Vocabulari terminològic LGBT). El llenguatge és la via essencialment humana que conforma el món, i si hi ha un èxit del col·lectiu en els últims anys ha estat, precisament, el d’escriure el seu propi llenguatge, establir els propis codis per construir una alteritat exempta de discriminació i manllevar a l’heteronormativitat el monopoli del relat. La sexualitat ja no és escrita doncs només per homes des del cisgènere i l’heterofília.

Un lament, però, sembla desprendre’s dels col·lectius LGBTI. Les paraules visibilitzen, sí, però també organitzen, classifiquen, creen nous nínxols on ubicar els comportaments i les identitats, basteixen en definitiva una taxonomia aristotèlica que, en el fons, preserva la normalitat tradicional en mantenir la raresa en els seus racons de confort. Al món heteronormatiu ja li està bé que els col·lectius de lesbianes, gais, bisexuals, transsexuals i intersexuals s’autodenotin perquè d’aquesta manera s’autoparcel·len; que s’etiquetin ells mateixos perquè això, en el fons, manté intacte el relat tradicional des de la talaia de la tan preuada normalitat.

I els col·lectius LGBTI sembla que se n’adonen. No costa trobar qui, per bé que igualment recorre a les etiquetes amb què s’ha dotat la mateixa literatura LGBTI i queer, es troba incòmode juntament amb aquest etiquetatge, per molt daurada que sigui la gàbia. La paraula et fa visible i a la vegada t’arracona, et permet identificar-te però alhora et mostra els límits dels que ets i del que pots sentir, et situa enmig d’un conjunt de categories que, sense ser universals, busquen la universalitat tant com ho fa l’estàndard hetero. Què queda, doncs? Si l’expressió de la diferència et reclou en la taxonomia, queda només el trencament de tots els codis, també els heterosexuals, per pensar una sexualitat nominalista que defugi les categories, totes elles gregàries del que s’entén com a normal. Això, o deixar caure la sexualitat en el terreny de l’inefable.

martes, 4 de abril de 2017

#hemeroteca #transexualidad | Stephen Ira, la doble lucha del hijo de Warren Beatty

Imagen: Google Imágenes / Stephen Ira
Stephen Ira, la doble lucha del hijo de Warren Beatty.
Se presentó ante el mundo como hombre transgénero y gay en las redes sociales y lleva años respondiendo al acoso de los paparazis desde el activismo en Internet.
Héctor Llanos Martínez | El País, 2017-04-04
http://elpais.com/elpais/2017/04/03/gente/1491233320_071246.html

Apenas había cumplido la mayoría de edad cuando Stephen Ira, el primogénito de Warren Beatty y Annette Bening, explicó en primera persona y de forma pública que era un hombre transgénero y gay en un vídeo subido a YouTube. Ante los ataques de los paparazis, el joven escritor (Los Ángeles,1992) decidió responder desde el activismo ‘online’ con voluntad didáctica. Lleva años dando detalles de su vida, sin entrar en intimidades, en sus publicaciones digitales y a través de las redes sociales. Y ahora se ha sumado al rechazo por el autobús de Hazte Oír, que recorre estos días las calles estadounidenses. Lejos de temer la exposición mediática, lo que desea es que el foco se centre en el ángulo adecuado, el de una correcta visibilidad de la comunidad transgénero.

Desde su infancia supo que abandonar una identidad equivocada y su nombre de nacimiento, Kathlyn, en el absoluto anonimato no era una posibilidad para el hijo de una de las parejas más improbables y sólidas de Hollywood. Se presentó como Stephen ante su círculo íntimo cuando cumplió 14 años. Muy poco después, lo hizo ante el resto del planeta, en contra de su deseo, en el tabloide ‘The National Enquirer’.

Cuando a los 17 años se proclamó homosexual, de nuevo vio su segunda salida del armario expuesta en las páginas de un periódico, ‘The Daily Mail’. Desde entonces ha intentado que su figura pública se relacione con el activismo. Primero, con su blog 'Supermattachine' y luego, con su propia revista literaria, 'Vetch', intenta hacer visible su lucha y la de muchos otros. Nunca le ha temblado la voz ni los dedos ante el teclado a la hora de criticar públicamente a los poderosos. Hace más de un lustro ya advertía del peligro de figuras como la del entonces empresario Donald Trump, hoy presidente de Estados Unidos, y rechazaba que la cadena de televisión ABC utilizara a la comunidad transgénero para el mero espectáculo en sus programas.

También fue uno de los primeros en hacer entender que aquellas personas que se sienten a gusto con el género sexual con el que nacieron tienen un nombre: cisgénero. Usar este término, defiende desde sus escritos, sirve para reconocer la existencia de otras realidades igualmente válidas, como es la de los hombres y mujeres transgénero.

“Escuchad lo que contamos sobre nuestra vida, sobre nuestro cuerpo. Llegad a conocernos, no solo a unos pocos de nosotros. Entended que no hay dos que seamos iguales. Es algo que ha existido toda la vida, simplemente la Historia nos ha eliminado hasta hace poco“, comenta Ira a El País a través de correo electrónico poco después de lanzar su blog.

Una vida en titulares
La vida de Stephen Ira se puede resumir en titulares reales. "Warren Beatty se queda embarazado", decía Entertainmet Weekly en 1991. Con esa elocuencia anunciaba el final de un seductor, convertido en padre de familia primerizo, con los 50 años ya cumplidos. El artículo destacaba que la actriz Annette Bening ponía fin así una interminable lista de conquistas de Beatty —Madonna, Julie Christie y Diane Keaton, entre otras—. El joven se convirtió en objeto de deseo mediático antes de su nacimiento, pero el interés por su vida se disparó a medida que se iba conociendo su historia personal.

Durante años aparecieron artículos que aseguraban que Ira no se hablaba con un "poco comprensivo“ Warren Beatty. Él responde que es con los medios de comunicación con los que tiene continuos desencuentros. De él se decía que había huido del castrador hogar familiar en Los Ángeles rumbo a Nueva York. Sin embargo, Ira explica que se trasladó para iniciar sus estudios universitarios de Artes Creativas en Sarah Lawrence, uno de los centros más progresistas del país. Se publicó que escondía sus apellidos tras el Ira de su abuelo por despecho a sus padres. Él replica que es por respeto: "Estoy orgulloso de ser hijo de quien soy, dos personas que se dedican brillantemente al arte. No quiero que se haga de mis ideas políticas un arma arrojadiza en su contra“, apuntaba en su blog ante todos sus lectores.

Hasta hace hace pocos meses, su célebre padre nunca le había mostrado apoyo en público. En una entrevista, publicada en octubre de 2016 en la edición estadounidense de 'Vanity Fair', decidió enfrentarse a esos rumores. “Es un revolucionario, un genio y mi héroe, como el resto de mis hijos”, contestó el actor a los elogios que el periodista dedicaba a Ira.

Muchos, antes de esta rotunda declaración de amor, habían publicado todo tipo de informaciones que no habían conseguido ningún tipo de reacción por parte del veterano intérprete. ”Warren Beatty se niega a pagarle un pene a su hija“ es una de las frases más despiadadas que pueden leerse sobre Stephen Ira en las publicaciones digitales anglosajonas. Mientras tanto, el acoso de ‘The National Enquirer’ se prolongó durante años. “Fue el medio que me expuso a la fuerza“, explica.

Uno de los asuntos por los que Ira se siente más agredido es el permanente interés sobre los detalles de su proceso de reasignación de género, que él considera morboso e invasivo. "Claro que necesitamos encontrar el modo de educar a la gente acerca de otras vivencias ajenas al estándar, pero sin sacrificar nuestra privacidad. Para conseguir visibilidad no deberíamos estar obligados a revelar nuestro historial médico. Es innecesario tener que explicar dónde y cuándo se ha operado cada uno o la cantidad de hormonas que toma para que se le comprenda“, cuenta este adicto a las redes sociales, que a golpe de tuit debate sobre sexo o política con sus seguidores con la misma naturalidad con la que presume de novio.

martes, 28 de junio de 2016

#hemeroteca #terminologia | De cisgénero a intersexual: diccionario del arcoíris LGBTI

Imagen: El País / Fotograma de 'Transparent'
De cisgénero a intersexual: diccionario del arcoíris LGBTI.
Cada vez más opciones sexuales se cobijan bajo el mismo paraguas de igualdad de este colectivo.
Héctor Llanos Martínez · Verne | El País, 2016-06-28
http://verne.elpais.com/verne/2016/06/27/articulo/1467024906_662429.html

En los últimos años, las siglas LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero) han englobado a las personas no heterosexuales. Recientemente se sumó la letra i de intersexuales, que incluye al género neutro. Se trata de aquellas personas que muestran, en grados variables, caracteres sexuales de ambos sexos y que antes conocíamos como hermafroditas. Coincidiendo con la celebración del Orgullo Gay 2016 en España, elaboramos un breve glosario con algunos de los términos que también define otras condiciones sexuales.

Andrógino/a

Son aquellas personas cuyos rasgos externos no se corresponden con los propios de su sexo de forma definitiva, ni necesariamente con los del sexo contrario. Esa ambigüedad estética no significa que pertenezcan a una u otra tendencia sexual.

Aunque en ocasiones se utiliza como sinónimo de hermafrodita, en la mayoría de los casos hace referencia a una simple cuestión de imagen. Dos ejemplos obvios de apariencia andrógina: los de David Bowie y Tilda Swinton.

Asexual

Son personas que no experimentan deseo sexual hacia ningún género. A pesar de la ausencia de este impulso, son perfectamente capaces de enamorarse. Algunos estudios apuntan que un uno por ciento de la población es asexual: 70 millones de personas en el mundo.

El pasado mes de mayo, Verne publicaba un testimonio en primera persona que hablaba de ello: "Hasta que no supe que era una cuestión de orientación sexual, no era capaz de explicar mi forma de ver el sexo". El actor Stellan Skarsgard interpreta para el director Lars Von Trier a un asexual en la cinta Nymphomaniac.

Cisgénero

Este término designa a la persona que se siente a gusto con su sexo de nacimiento. Género sexual y cuerpo están acordes. Al igual que heterosexual es lo contrario que homosexual, una persona cisgénero es lo contrario a una persona transgénero. El género sexual y la tendencia sexual (heterosexual, homosexual, bisexual) son cosas diferentes.

'Drag' / Travestido

Término procedente de la expresión inglesa ‘dragging up’. Son aquellos hombres que se visten de mujer y aquellas mujeres que se visten de hombre.

Vestirse de un género distinto no está necesariamente relacionado con la homosexualidad o la heterosexualidad, y no son transexuales. En la película ‘Belle Epoque’, Jorge Sanz y Ariadna Gil protagonizaban un baile en el que ambos estaban travestidos. Él iba disfrazado de doncella y ella de hombre soldado.

Intersexual

"No hay personas intersexuales, sino personas que nacen con genitales intersexuales", cuenta a Verne Gabriel J. Martín, quien fue criado como niña en su infancia a pesar de ser hombre. Como decíamos, se trata de aquellas personas que muestran, en grados variables, caracteres sexuales de ambos sexos y que antes conocíamos como hermafroditas. Al nacer, estas personas cuentan con genitales masculinos y femeninos, lo que plantea un problema a sus padres a la hora de tener que optar por la cirugía que defina el futuro del bebé.

Australia y Alemania son los dos primeros países del mundo que han abordado este problema, admitiendo de forma legal el género neutro o tercer sexo. Un ejemplo cinematográfico: la cinta argentina XXY, en la que Ricardo Darín interpreta al padre de una adolescente intersexual. Lucha por que Álex, como se llama el personaje protagonista, crezca libre de prejuicios hasta que llegue el momento de decidir qué camino seguir.

Queer

Término que significa en inglés "raro" y que en principio se empleaba en el pasado de forma despectiva para definir a homosexuales. Ahora, se usa a menudo en el propio colectivo, algunos consideran que de forma desafiante y como método de autoafirmación, como apunta el Rainbow Project de la Unión Europea. Todo aquel que no quiera englobarse en los patrones y arquetipos heteronormativos puede considerarse ‘queer’, por tanto, es una forma genérica de definirse miembro de la comunidad LGBT, aunque sin adjudicarse ninguna etiqueta concreta dentro de este colectivo.

Transgénero

Persona que vive con un sexo/género que no es el que le fue asignado al nacer, pero que no ha pasado por cirugía de reasignación de género. En el mundo hay al menos 25 millones personas cuya identidad de género no coincide con el sexo que se les asignó al nacer y hasta un 60 por ciento de ellas sufre depresión, apunta un estudio de la revista médica ‘The Lancet’ que recoge ‘Materia’.

Transexual

Término legal que designa a una persona transgénero que está en vías de completar o que ya ha completado una cirugía de reasignación de sexo. Un ejemplo reciente que aborda estos dos últimos conceptos en televisión es la comedia dramática Transparent. En ella, un hombre padre de tres hijos decide comenzar a vivir como una mujer pasados los 60. Aunque Maura no se somete a ninguna operación, sí toma hormonas que reajusten su cuerpo. El actor Jeffrey Tambor ha ganado un Emmy por su trabajo en esta serie.