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sábado, 14 de febrero de 2026

#hemeroteca #abolicionismo | Entidades avisan de acciones contra Igualdad si mantiene los requisitos “ideológicos” en sus subvenciones

Fachada del Instituto de las Mujeres //

Entidades avisan de acciones contra Igualdad si mantiene los requisitos “ideológicos” en sus subvenciones

El Ministerio de Igualdad quiere modificar dos órdenes ministeriales que regulan subvenciones públicas. Las organizaciones alertan de que la introducción del reconocimiento expreso de la prostitución como una forma de violencia contra las mujeres vulnera principios fundamentales.
Patricia Reguero Ríos | El Salto, 2026-02-14
https://www.elsaltodiario.com/feminismos/entidades-tomaran-acciones-legales-igualdad-mantiene-requisitos-ideologicos-subvenciones

Un total de 35 entidades del tercer sector han señalado al Ministerio de Igualdad por su pretensión de introducir modificaciones en las bases reguladoras de determinadas subvenciones públicas que, consideran, son de corte “ideológico”.  

Se refieren, en concreto, a dos órdenes ministeriales: la Orden IGD/239/2022, sobre programas de concienciación, prevención e investigación de las distintas formas de violencia contra las mujeres, y la Orden IGD/183/2024, destinada a proyectos de apoyo a mujeres y niñas víctimas de trata con fines de explotación sexual y a sus hijos e hijas. La intención de Igualdad es cambiar los requisitos para que las entidades incluyan el reconocimiento de la prostitución como una forma de violencia de género de forma explícita en sus estatutos. El plazo de consulta pública finalizó el pasado 9 de febrero.

La asociación Comité de Apoyo a las Trabajadoras del Sexo (CATS) presentó el pasado lunes 9 de febrero un escrito de alegaciones que fue respaldado por 35 entidades, asociaciones, partidos políticos, sindicatos y grupos de investigación, además de por 142 personas a título individual. Acciónenred Andalucía, AFEMTRAS, Almena Cooperativa Feminista, la Asamblea Feminista de Madrid, la APDHA, el Sindicato OTRAS y el Partit dels Comuns son algunas de las entidades que apoyaron las alegaciones.

Según estas entidades, las propuestas de modificación “introducen un condicionamiento ideológico al exigir a las entidades solicitantes que acrediten en sus estatutos, o mediante experiencia previa, el reconocimiento expreso de la prostitución como una forma de violencia contra las mujeres”. Esta exigencia, argumentan, “supone imponer una posición ideológica concreta (de carácter abolicionista) como requisito para acceder a fondos públicos, lo que vulnera principios básicos que deben regir cualquier política pública en un Estado social y democrático de derecho”.

Además, advierten, si la orden ministerial finalmente sigue adelante en los términos planteados y se mantienen aquellos aspectos considerados contrarios a los principios de igualdad recogidos en la Constitución y en el ordenamiento jurídico vigente, tomarán “las acciones legales que correspondan para la defensa de los derechos fundamentales y del interés público”.

“El Estado no puede utilizar el régimen de subvenciones como un mecanismo indirecto para imponer una visión doctrinal concreta ni para redefinir conceptos jurídicos que no han sido establecidos por el legislador”, lamentan en un comunicado con el que recaban firmas de apoyo.

Prostitución y Pacto de Estado
Estas entidades alegan que la prostitución no está legalmente definida como violencia en España ni está tipificada como delito. Tampoco las principales leyes estatales en materia de igualdad y libertad sexual califican la prostitución como violencia en sí misma, ni obligan a las entidades sociales a asumir esa interpretación como condición para colaborar con las administraciones públicas. Instrumentos internacionales de derechos humanos como el Convenio de Estambul no califican la prostitución en sí misma como una forma de violencia, sino que instan a combatir la violencia, la explotación y la trata desde un enfoque basado en derechos humanos, sin discriminación ni estigmatización.

Para el Ministerio de Igualdad, las modificaciones de la Orden IGD/239/2022 responde a “la necesidad de adaptar las bases reguladoras de las subvenciones al nuevo marco estratégico definido por el Pacto de Estado contra la Violencia de Género renovado en 2025”. Así lo explica el documento de impacto consultable en su página web. En ese sentido, se propone “ampliar el alcance a todas las formas de violencia contra las mujeres, incluyendo manifestaciones como la violencia vicaria, digital, económica y en colectivos especialmente vulnerables”.

La modificación consiste en añadir la obligación de que “las entidades acrediten, bien sea a través de sus Estatutos o bien a través del trabajo realizado, entre sus fines y objetivos el reconocimiento expreso de la prostitución, la explotación sexual y la explotación reproductiva como formas de violencia contras las mujeres, lo que permite alinear la presente convocatoria con el ámbito de actuación del renovado Pacto de Estado”.

En el caso de la Orden IGD/183/2024 el motivo de la modificación es “fomentar una mayor especialización de las entidades solicitantes en relación con el objeto de la subvención” y “mejorar la calidad de los proyectos y facilitar la programación del trabajo de las entidades”. La propuesta es que el apartado relativo a los requisitos de las entidades beneficiarias incorpore el requisito “de que las entidades beneficiarias incluyan, entre los fines y objetivos recogidos en sus estatutos o a través de la acreditación de experiencia en el desarrollo de proyectos específicos, la prevención y erradicación de la violencia de género u otras formas de violencia hacia las mujeres, incluidas la prostitución, la explotación sexual y la explotación reproductiva”.

El Pacto de Estado contra la Violencia de Género fue aprobado en septiembre de 2017 con casi 300 medidas. En febrero de 2025, el pleno del Congreso de los Diputados aprobó de manera casi unánime su renovación y actualización. Este segundo pacto contiene 461 medidas y hace nueve menciones al término “prostitución”. En su renovación, el pacto incluyó como formas de violencia machista la económica, psicológica y vicaria. Aunque contiene varias medidas que aluden a la prostitución, el pacto no la reconoce de forma explícita como una forma de violencia machista.

Sumar pregunta al Gobierno
Precisamente sobre de qué forma el Pacto de Estado contra la Violencia de Género establece que un determinado marco conceptual deba operar como requisito excluyente para el acceso a subvenciones ha preguntado Sumar al Gobierno.

En una pregunta escrita registrada el 6 de febrero, el señala su preocupación por la modificación de la orden de 2022 que propone una adhesión obligatoria a un “marco conceptual” para acceder a financiación pública. También muestra preocupación por la base legal y el impacto asociativo que podría tener la modificación que plantea el Ministerio de Igualdad, al dejar fuera a asociaciones de larga trayectoria que no compartan esta idea.

Por eso, Sumar pregunta en qué fundamentos se basa el Gobierno para exigir el reconocimiento expreso de la prostitución como forma de violencia, qué ampara que una interpretación específica sobre la prostitución sea una condición normativa obligatoria cuando dicho Convenio no la califica en sí misma como forma de violencia o si el Gobierno considera esta modificación compatible con los principios de neutralidad ideológica y objetividad.

El grupo cree que no resulta compatible el requisito con los principios de igualdad y libre concurrencia que deben regir en las subvenciones públicas. El Pacto de Estado, dice Sumar, aborda la prostitución, la trata y la explotación sexual como fenómenos diferenciados, “sin convertir y determinado enfoque en condición habilitante”.

jueves, 5 de febrero de 2026

#hemeroteca #violenciavicaria | La nueva ley de violencia vicaria machista desata un conflicto entre los ministerios de Juventud, Justicia e Igualdad

La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego //

La nueva ley de violencia vicaria machista desata un conflicto entre los ministerios de Juventud, Justicia e Igualdad

Fuentes del departamento de Sira Rego explican que abandonan el grupo de trabajo tras la negativa de Bolaños a corregir riesgos como que no se prohíba a todos los hombres inmersos en procesos por violencia de género las visitas a sus hijos. 
María Sosa Troya | El País, 2026-02-05
https://elpais.com/sociedad/2026-02-05/rego-da-un-portazo-a-la-ley-de-violencia-vicaria-machista-que-prepara-igualdad.html

El Ministerio de Juventud e Infancia se ha desmarcado de la ley de violencia vicaria machista que prepara el Ministerio de Igualdad, tras la negativa del Ministerio de Justicia a corregir los riesgos advertidos por el movimiento feminista y diversos especialistas de este ámbito, según señalan fuentes del departamento que dirige Sira Rego. Por ello, este jueves, el ministerio ha informado de que abandona la coproponencia de esta ley, que salió de Igualdad y en la que trabajan los tres ministerios. Juventud e Infancia, en manos de Sumar, le dice a Justicia e Igualdad, bajo mandato socialista, que se baja del carro. Según fuentes de Juventud e Infancia, Rego solicitó cambios en la forma en que el anteproyecto de Igualdad tipifica la violencia vicaria, en la regulación del régimen de visitas y la patria potestad de los hijos y en el derecho de escucha de niños, niñas y adolescentes. Estas fuentes señalan que se trata de asuntos “indispensables” para que la ley avance en garantía de derechos para las víctimas.

Este miércoles, EL PAÍS publicó una carta abierta que mostraba la “gran preocupación” de la Coordinadora Estatal para la Erradicación de la Violencia Vicaria y la Violencia de Género Institucional respecto a la redacción actual de la normativa que impulsa Igualdad. Las 20 organizaciones feministas que la firman querían hacérsela llegar a los ministerios de Igualdad, Infancia y Justicia, los tres directamente implicados tanto en esa norma como en la reforma de la Ley de Protección de la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia, impulsada por el departamento que dirige Rego y que también incluye novedades respecto a la violencia vicaria machista. Un texto que, según ha afirmado públicamente repetidas veces la ministra Rego, está a la espera de las aportaciones que haga Justicia para pasar por Consejo de Ministros. Juventud e Infancia insiste en que el texto, por su parte, está listo desde finales del año pasado.

Es decir, que el Gobierno maneja dos textos normativos con visiones contrapuestas sobre determinados asuntos. Fuentes del departamento de Rego señalan como inaceptable que el texto actual sobre violencia vicaria machista no prohíba, sin excepciones, que los hombres inmersos en procedimientos judiciales por violencia machista puedan mantener el contacto con sus hijos. Estas fuentes insisten en que un maltratador no puede ser un buen padre y en que el Estado tiene la obligación de proteger a la infancia. Además, aseguran que el derecho a la escucha de niños y niñas no queda garantizado en la actual redacción del anteproyecto que impulsa Igualdad, un aspecto que Rego y su equipo consideran central.

Las mismas fuentes señalan que, tal y como ha alertado el movimiento feminista, la tipificación de violencia vicaria que contempla en estos momentos el texto deja a las madres protectoras en una situación de inseguridad jurídica. La misiva firmada por las organizaciones feministas apunta que el anteproyecto crea una nueva figura delictiva, pero que lo hace como “un delito neutro de violencia vicaria”, es decir, que si lo que se pretende es regular la violencia vicaria machista, la que los hombres ejercen contra los hijos u otras personas para hacer daño a las mujeres, este texto no lo hace, sino que pone sobre la mesa un delito, ya sea ejercido por hombres o por mujeres, algo que, según la carta que trascendió este miércoles, va “en clara contradicción no solo con el concepto mismo de violencia vicaria, sino con las verdaderas necesidades y exigencias de un fenómeno social de tal naturaleza”.

Juventud e Infancia considera urgente legislar sobre la violencia vicaria y las fuentes del departamento subrayan que su propósito en todo momento ha sido el de mejorar el texto, por lo que aseguran que mantienen abierta la puerta al diálogo para tener una ley a la altura. Sin embargo, consideran inaceptable que el texto siga su curso con la redacción actual.

miércoles, 21 de enero de 2026

#hemeroteca #nobinarie | ¿Las listas electorales deben diferenciar a los candidatos no binarios?

Bloque no binarie en el Orgullo Crítico de Madrid, 28 de junio de 2023 //

El debate | ¿Las listas electorales deben diferenciar a los candidatos no binarios?

Al menos tres elecciones este año pondrán a prueba la instrucción de la Junta Electoral Central que obliga a que los candidatos en las listas se definan solo como hombre o mujer
Elena Valenciano, Alberto López Ortega | El País, 2026-01-21
https://elpais.com/opinion/2026-01-21/el-debate-las-listas-electorales-deben-diferenciar-a-los-candidatos-no-binarios.html 
Mientras no se reconozca un tercer sexo en el Registro Civil, cualquier candidato en una lista electoral deberá declararse como hombre o mujer, según declaró recientemente la Junta Electoral Central. Para Elena Valenciano, presidenta de la Fundación Mujeres, introducir categorías subjetivas quiebra la estrategia para la igualdad de sexos. El profesor Alberto López Ortega defiende que la igualdad se preserva incorporando a quienes siguen fuera.
La Junta Electoral Central (JEC) se pronunció recientemente sobre la posibilidad de que personas que se definen como “no binarias” puedan figurar con dicha identidad en las listas electorales y determinó que la normativa sólo reconoce las categorías “hombre” y “mujer”.

Existe un consenso universal sobre las barreras que dificultan la participación de las mujeres en el poder político. El fenómeno es mundial y se explica por una tradición que ha situado a las mujeres dentro del espacio privado y ha tratado de excluirlas del público. De la batalla para entrar a la Universidad a la lucha por el voto femenino, las mujeres han ido venciendo los obstáculos construidos por el poder patriarcal. Los derechos de las mujeres están retrocediendo en muchos países, y que las mujeres son hoy minoría en parlamentos, gobiernos y jefaturas de Estado: a nivel mundial, las mujeres ocupan menos de tres de cada 10 escaños; menos de uno de cada cuatro ministros son mujeres; solo 19 países tienen a una mujer como jefa del Estado y 22 al frente del Gobierno.

La preocupación por una democracia incompleta y por el déficit de representación femenina nos llevó en 1992 a Atenas para la cumbre Mujeres en el Poder, convocada por la Comisión Europea. La Declaración de Atenas constata la desigualdad política de las mujeres en Europa y reivindica la paridad como principio democrático básico: “Una participación equilibrada de mujeres y hombres en la toma de decisiones puede generar ideas, valores y comportamientos diferentes que contribuyan a una sociedad más justa y equitativa”. La ‘Declaración’ reclama reformas estructurales que garanticen la igualdad efectiva en los procesos decisorios públicos.

Este es el camino que han seguido los países democráticos y avanzados como España. La Ley Orgánica 2/2024, de representación paritaria y presencia equilibrada de mujeres y hombres, impone que las listas electorales estén integradas por personas de uno y otro sexo, ordenadas de forma alternativa, para asegurar la paridad entre mujeres y hombres. La JEC interpreta en su instrucción 3/2025 que la norma es muy clara al exigir alternancia y equilibrio entre sexos y por eso establece que en las candidaturas figure sólo la clasificación “hombre” o “mujer” según el DNI, “sin que quepa sustituirla por ninguna otra mención relativa a la orientación sexual, identidad sexual o expresión de género”. No existe una regulación específica que reconozca un tercer sexo en el Registro Civil.

El debate sobre la inclusión de personas no binarias en las listas no es una cuestión de sensibilidades individuales, sino un conflicto político y jurídico que afecta al núcleo de la paridad como principio democrático fundamental. La paridad y la acción positiva no buscan equilibrar identidades subjetivas, sino garantizar que las mujeres puedan alcanzarlo a través de una representación equilibrada de ambos sexos (ninguno más del 60% ni menos del 40%).

Si introdujéramos una categoría no binaria en las candidaturas, se rompería la lógica de una norma que busca corregir la desigualdad política de las mujeres. ¿Esa tercera categoría se contaría aparte? Entonces desaparecería el principio de equilibrio entre mujeres y hombres. Y si la autoidentificación es libre, entonces el criterio deja de ser verificable. Ya no podríamos constatar la paridad en las listas y la ley quedaría desactivada ‘de facto’.

Este conflicto se extendería a muchos otros espacios donde las políticas de igualdad intentan corregir desequilibrios entre los dos sexos. El impacto alcanzaría a acciones positivas como las cuotas en órganos de decisión, consejos de administración, etcétera. Si mujeres y hombres dejan de ser los sujetos de derechos ¿cómo medimos las brechas de la desigualdad? Introducir categorías subjetivas quiebra todo el andamiaje y la coherencia de la estrategia para la igualdad entre mujeres y hombres.

Mantener la claridad en las categorías “mujer” y “hombre” no debe verse como un acto de exclusión de nadie sino como una garantía para mantener los mecanismos que protegen el derecho de las mujeres a participar en el poder político, del que han estado excluidas durante siglos.

Elena Valenciano es presidenta de la Fundación Mujeres. Fue vicesecretaria general del PSOE entre 2012 y 2014. 

En un reciente ensayo, el sociólogo de Princeton Kristopher Velasco defiende que los derechos LGTBIQ+ se han convertido en un componente estructural de las democracias contemporáneas, porque funcionan como uno de los indicadores más nítidos de sus avances y retrocesos. Los ejemplos son incontables: democracias en regresión como Hungría que prohíben el Orgullo, o las restricciones en EE UU al acceso de las personas trans a documentos oficiales, lo que las borra en la práctica del Registro Civil. En ese patrón encaja la instrucción de la Junta Electoral Central (JEC) que obliga a las personas no binarias a inscribirse como hombres o mujeres para figurar en listas electorales. Hablamos de unas 400.000 personas en España que, de repente, se ven en la disyuntiva de mentir sobre su identidad o renunciar a ser candidatos.

Quienes defienden la decisión apelan a la igualdad: proteger la paridad. España ha pasado de un 6% de mujeres en el Congreso en 1979 a superar el 40%. Es un avance histórico, fruto de décadas de presión feminista y reformas institucionales. Pero de ahí a afirmar que reconocer a las personas no binarias pone en riesgo esos logros hay un salto injustificado.

Llevo años investigando cómo la ultraderecha instrumentaliza causas legítimas para erosionar otras. He documentado cómo se invoca el feminismo para atacar a inmigrantes o personas trans, o cómo se utilizan los derechos LGTBIQ+ para justificar políticas xenófobas. El patrón es siempre presentar la igualdad como un juego de suma cero en el que el avance de un grupo implica el retroceso de otro. Esa trampa retórica convierte los derechos en un bien escaso y siembra desconfianza entre ciudadanos que solo quieren vivir en libertad. Y, sobre todo, adopta el lenguaje de la igualdad mientras trabaja contra ella. Aquí sucede exactamente eso. Se dice proteger la paridad, pero se defiende una interpretación rígida de las categorías de género que deja fuera a quienes no encajan en ellas. No es avanzar en igualdad; es preservar un ‘statu quo’ excluyente.

La contradicción entre los derechos de las mujeres y los de las personas no binarias es falsa. Existen soluciones viables: crear una cuota específica restada del porcentaje masculino; permitir la inclusión sin alterar el cómputo siempre que se respete el mínimo de mujeres; fijar un mínimo de mujeres y un máximo de hombres dejando margen para otras identidades, o registrar su identidad en una categoría distinta. Alemania, Países Bajos, Canadá o Argentina ya han reconocido identidades no binarias sin que sus sistemas de paridad se tambaleen. Encontraron soluciones porque entendieron que enfrentar a mujeres y personas ‘queer’ es un falso dilema.

El fondo del asunto es el derecho a la representación, que no funciona con lógica de suma cero. La inclusión amplía el perímetro democrático. Cuando una persona no binaria ve a alguien como ‘elle’ en un Parlamento, recibe un mensaje poderoso: existes, importas, este sistema también es tuyo. La representación descriptiva aumenta la participación política, la confianza institucional y la salud mental de quienes han crecido sintiéndose invisibles. No es un capricho identitario; es un mecanismo de legitimación del sistema.

Las razones para la inclusión son muchas. Están las jurídicas: el Comité de Derechos Humanos de la ONU ya ha expresado su preocupación por la situación en España. Están las de coherencia: no podemos presumir de país abierto mientras pedimos a cientos de miles de ciudadanos que falseen su identidad para participar en política. Y están las feministas: el feminismo lleva décadas defendiendo que la biología no es destino y combatiendo los moldes que encorsetan. Las personas no binarias no amenazan al feminismo: lo encarnan.

Desde fuera, muchos ven a España como ejemplo de país inclusivo. Fuimos pioneros en matrimonio igualitario, en autonomía reproductiva y en leyes de identidad de género. Cada conquista tuvo sus profetas del apocalipsis. Y, cada vez, ampliar derechos no le restó nada a nadie. Reconocer a las personas no binarias es coherente con esa trayectoria y, en un contexto de retrocesos de la democracia, recuerda que la igualdad no se preserva excluyendo, sino incorporando a quienes siguen fuera.

Alberto López Ortega es profesor adjunto de la Universidad Libre de Ámsterdam.

domingo, 29 de junio de 2025

#hemeroteca #lgtbifobia | Surgen críticas desde la propia comunidad LGBT a las desviaciones y excesos del movimiento

Surgen críticas desde la propia comunidad LGBT a las desviaciones y excesos del movimiento
En Francia, el afiche de convocatoria a la Marcha del Orgullo causó polémica y deserciones. En el Reino Unido, un concejal gay anuncia que no habrá bandera arcoíris en su municipio y una activista trans dice que cae el entusiasmo por la Pride y denuncia la “absurda ideología victimaria”. Juan José Sebreli había formulado críticas similares en su último libro, en diálogo con Blas Matamoro
Claudia Peiró | Infobae, 2025-06-29
https://www.infobae.com/opinion/2025/06/29/surgen-criticas-desde-la-propia-comunidad-lgbt-a-las-desviaciones-y-excesos-del-movimiento/

El afiche de la 'polémica' //
Debbie Hayton es una trans británica de 56 años, que se destaca por rechazar la ideología transgénero y la negación de la biología que conlleva. Se opone al concepto de autopercepción de género, a la administración de bloqueadores de la pubertad a los niños -“cambiar de género no es un juego de niños”, advierte- y a la participación de personas trans en los deportes femeninos, entre otras cosas. Ha defendido abiertamente a J.K. Rowling de los ataques del lobby trans de los que ella misma ha sido víctima. Es que en nombre de la no discriminación estos grupos ejercen una feroz censura y cancelación contra cualquiera que manifieste la más mínima disidencia con sus postulados.

Profesora de biología, militante laborista y sindicalista docente, Hayton publica regularmente una columna de opinión en The Spectator, pero artículos suyos han sido también difundidos en The Daily Mail, The Times, The Economist y The Telegraph, entre otros.

En un escenario hegemonizado por un dogma que no admite matices y cancela a cualquiera que cometa el menor desliz de lenguaje, el discurso de Hayton se destaca por su originalidad y el coraje de formularlo.

En un reciente artículo (11/6/2025) en la revista francesa Le Point sostiene que la bandera LGBT ya no despierta el mismo entusiasmo, al menos en el Reino Unido.

“De hecho -escribe Hayton- hace tiempo que la Pride (el Orgullo) ha dejado de lado sus orígenes: una manifestación de gays y lesbianas que protestaban contra la discriminación y el acoso, que antes eran demasiado habituales”.

Actualmente sus derechos están reconocidos e inscriptos en las leyes. Esto es cierto en Europa y, en general, en todo Occidente, dato que parecen desconocer estos movimientos que, como el feminismo, son más extremistas en el discurso en los países donde estos son reconocidos.

Pero, dice Hayton, como todo movimiento necesita objetivos, la Marcha del Orgullo se buscó unos nuevos, lo que explica el crecimiento del acrónimo que los identificaba y que de LGB pasó a ser LGBT para incluir a las personas transgénero. La ampliación no se detuvo allí.

Aunque tiene muchas variantes, podríamos decir que la más frecuente es LGBTQIA+, donde Q es por queer, I por intersexuales (antes hermafroditas), A, por asexuales, y el signo + para dejar la puerta abierta a la imaginación.

“Es difícil entender por qué las personas asexuales —que, según la definición, no sienten deseo ni atracción sexual— tendrían que temer el acoso o la discriminación”, escribe Hayton Y no sin ironía, agrega: “Quizás ahora haya cierto poder en declararse víctima, y la Pride parece haber erigido como prioridad la defensa de quienes se identifican con esta postura”.

Junto con el crecimiento del acrónimo, también asistimos a una inflación temporal: de un día, pasamos a una semana y ahora a un mes.

En referencia al apoyo de las autoridades y de las empresas al Mes del Orgullo, Hayton dice: “La Pride se ha impuesto como un paso obligado del establishment”. Lo mismo sucede entre nosotros y cabe preguntarse, al igual que respecto del feminismo: ¿qué clase de revolución es ésta, tan bien recibida por la élite? No solo la aceptan, la asumen, la promueven, la financian. Como para pensar que les conviene…

En Cuba, por ejemplo, se puede cambiar de sexo, pero no de partido (hay uno solo). Ni mudarse de ciudad sin permiso oficial.

Ahora bien, Hayton señala un cambio incipiente en este respaldo. Son varios los municipios que empiezan a relativizar su apoyo. Recientemente, Liverpool anuló su Marcha del Orgullo anual por “dificultades financieras y organizativas de peso”.

Hayton dice que las empresas pueden estar reconsiderando su entusiasmo por el arcoíris debido a que detrás de la “T” “se perfila un movimiento que ha encontrado un eco inquietante en niños con dudas sobre su sexualidad o simplemente angustiados por la idea de crecer”.

Y recuerda que las llamadas “terapias de afirmación de género” incluyen cirugías muy invasivas, irreversibles y mutilantes. Esto sería, dice, “la consecuencia más chocante de la ideología de género”.

El debate también se ha instalado entre nosotros, aunque enturbiado por la mala fe de responder aquello que no se dice. Por caso, acusar a quienes piden prudencia con los menores de decir que se hacen cirugías en niños. En niños no, pero sí en menores. Y, desde los 12, 13, 14 años se suministran bloqueadores de pubertad. Es decir, se frena el desarrollo sexual natural de la persona. No sabemos con exactitud cuántas cirugías se han hecho en menores, porque no se lleva una estadística seria, pero uno de los cirujanos del Hospital Durán, pionero en estas prácticas, dijo haber hecho unas dieciséis, en pacientes de menos de 18 años. Con 16 o 17 -suponemos- no eran niños, pero tampoco adultos. En una reciente entrevista radial, el responsable del servicio de género del Durand hizo una curiosa analogía entre las críticas a estos tratamientos en menores con el rechazo que existía antes a las personas zurdas. Aseguró que se llegaba a atar el brazo izquierdo del niño para obligarlo a usar la mano derecha. Sin duda, una práctica condenable. Pero llama la atención que eso le parezca un escándalo y en cambio considere normal e incluso benéfico, extirpar ambos senos a una adolescente de 16 años.

Hayton evoca la prohibición decretada por el gobierno de Donald Trump de aplicar estos tratamientos a menores. La misma decisión ha tomado el gobierno argentino recientemente a través de un decreto. Curiosamente, los mismos que niegan que los menores sean objeto de estas prácticas han presentado recursos de amparo en varios juzgados del país en representación de estos chicos “privados de derechos”.

“Sea cual sea el destino de los cirujanos que se han enriquecido extrayendo tejido sano de jóvenes angustiados, las empresas harían bien en sopesar más detenidamente sus decisiones en materia de patrocinio de eventos. Su reputación podría verse gravemente afectada”, advierte Hayton.

Son muchos los homosexuales preocupados por el hecho de que sus reivindicaciones sean usadas para introducir un discurso como mínimo imprudente en el tratamiento de los menores con disforia de género, como lo expresaron en su momento algunos de ellos en Infobae.

En el Reino Unido, en las últimas elecciones locales (mayo pasado), el partido euroescéptico Reform UK fundado por Nigel Farage, alcanzó la mayoría absoluta en diez municipios ingleses. Kent es uno de ellos y este año no izará la bandera arcoíris.

Más llamativo resulta el hecho de que el nuevo vicepresidente del concejo deliberante de Durham, Darren Grimes, que es gay vale aclarar, dijo que “enarbolar la bandera nacional junto con la local era una acto federal, pero reemplazarlas con símbolos políticos reservados a algunos es sólo una variante más de una política identitaria tóxica”.

“Personalmente, considero este cambio saludable -escribe Hayton-, y lo digo como persona transgénero. Ese lobby nunca me representó. A veces incluso he tenido la desagradable impresión de que trataba activamente de perseguirme. No comparto su visión de las cosas -por ejemplo, no creo en la identidad de género- y me atreví a expresar públicamente mis convicciones”.

Por ese motivo intentaron destituirla de sus funciones en el sindicato al que pertenece, con el argumento de siempre: “Discurso de odio”. Excusa para no debatir. “Hermosa ilustración de su pretendida inclusión, que evidentemente nunca abarca las diferencias de opinión”, dice Hayton.

También aclara que no se siente para nada amenazada por el hecho de que estos municipios estén arriando la bandera LGBT. “Para mí, la Pride hace tiempo dejó de ser una marcha de reivindicación de derechos para convertirse en el instrumento de un lobby intolerante, ávido de poder político”, concluye.

El movimiento también está siendo instrumentado partidariamente, como herramienta de la izquierda.

Ejemplo de ello es el afiche con el cual se convocó en Francia a la Marcha del Orgullo este 28 de junio y que despertó críticas incluso en el seno del movimiento. En particular del grupo Beit Haverim, que nuclea a gay y lesbianas judíos.

En particular critican la inclusión de la bandera palestina en el afiche. Los responsables adujeron que en realidad eran los colores de las banderas de Hungría y Bulgaria, países donde estarían prohibidos estos desfiles.

Como puede verse, el nuevo lema de la izquierda es “¡Queer del mundo uníos!” Lo del proletariado es historia.

En el afiche se ve a siete personajes. Llama la atención una mujer con velo, símbolo de países que no son precisamente tolerantes con la homosexualidad ni respetuosos de los derechos de la mujer. Otro personaje sostiene un cartel “Contra la internacional reaccionaria”, que al parecer no incluye a esos países donde la mujer está obligada a cubrirse.

Otra imagen cuestionable es la de un individuo de traje negro derribado que obviamente representa al macho supremacista blanco y heterosexual, que sería el victimario de todas las minorías perseguidas.

El grupo judío LGBT + de Francia Beit Haverim criticó estas “opciones de comunicación irreflexivas”, que podrían provocar “desbordes o actos hostiles”.

La presidente de la región de Ile-de-France, Valérie Pécresse (Les Républicains, derecha, chiraquianos) denunció que el afiche incita “a la violencia con ese cadáver derribado” y dijo que había pedido que se lo retirara en su distrito, así como la subvención. Por otra parte, Sébastien Chenu, de Rassemblement national (antes Frente Nacional, lepenistas), dijo: “Mujer con velo, hombre blanco martirizado y caricaturizado como facho, apoyo a Palestina, cuando los homosexuales, bis y trans son masacrados allí… he ahí las marcas del extremismo”.

Fuentes del Ministerio del Interior, que dirige Bruno Retailleau, denunciaron “la incitación a la violencia” de un afiche que “muestra la extrema izquierdización de las asociaciones organizadoras”. “Si el objetivo era dividir, está logrado”, concluyeron.

Y la asociación FLAG!, que agrupa a policías y funcionarios judiciales LGBT rechazó totalmente el afiche y se apartó de la organización de la manifestación.

Alexandre Schon, presidente de la InterLGBT, es decir la coordinadora de todos los grupos organizadores de la marcha dijo a la agencia France Presse que los símbolos del afiche “representan la convergencia de las luchas a la cual adhiere la InterLGBT”. En su diseño “el artista quiso representar a las personas queer unidas frente a una internacional reaccionaria que mata (sic) a personas LGBT, les impide expresarse, restringe su derecho a existir, amarse y autodeterminarse”, agregó. “Miles de nuestros camaradas están muriendo actualmente”, sostuvo.

Se exagera -se fabula incluso- con las persecuciones. Esto se relaciona también con la manía fundacional de muchos políticos que, con tal de magnificar sus realizaciones, siempre aseguran que antes de ellos fue la nada. O el infierno.

Por eso hay que celebrar la publicación, en 2022, del libro ‘Entre Buenos Aires y Madrid’, que recoge una larga conversación entre dos amigos intelectuales: Juan José Sebreli y Blas Matamoro (con la coordinación de Facundo Guadagno) recorren diferentes temas y sobre todo recuerdos de cómo se vivía a lo largo de (casi) todo el siglo pasado (Sebreli, fallecido en noviembre pasado, era del 30, y Matamoro nació en el 42).

Entre los temas que abordan, está la condición homosexual que ambos comparten.

“Querría empezar por ubicar la homofobia dentro de la sexofobia que existía en esa época en todos los países, salvo tal vez Francia”, dice Sebreli. Recuerda algo que hoy pocos saben: “Se vivía peor [como homosexual] en Londres que en Buenos Aires porque en Buenos Aires el máximo castigo que te daban era treinta días en Villa Devoto y eso si eras un lumpen. Si eras un tipo de clase media, pasabas una noche en comisaría. En Londres te daban penas de varios años, como en la época de Oscar Wilde”.

Pero enseguida insiste: “No se trataba de la persecución a los gays. Se trataba también de la persecución a los amores ilegítimos”; claro que, “dentro de esa sexofobia, la homofobia la pasaba peor”.

“La sexualidad libre se conoció recién en los ochenta en la Argentina”, dice Sebreli. O sea, mucho antes de la ola de “ampliación de derechos”.

Por si no quedó claro, resume: “Me parece importante subrayar que el homosexual lo pasaba peor, pero no distinto a lo que era la moral de la época, enemiga de toda libertad sexual”.

En la semblanza que hace de su amigo Sebreli, en la introducción del libro, Blas Matamoro incluye un recuerdo común: “En 1971, en mi casa, se fundó el Frente de Liberación Homosexual (FLH) por iniciativa de Héctor Anabitarte, gremialista del sindicato de correos. Nos juntamos con él Sebreli y los escritores Juan José Hernández y Manuel Puig”.

En los actos del peronismo en aquellos años, se veían los carteles de ese Frente y se escuchaban consignas como: “¡Los p… con Perón!”

Volviendo a Matamoro, éste agrega: “Se formaron pequeños núcleos (del FLH) que funcionaron con autonomía hasta que la persecución de la nueva dictadura obligó a su disolución”.

Lo más interesante de esta parte de la charla es el rechazo que ambos expresan al particularismo o la “guetoízación” de los homosexuales.

“Creo que por lo único que hay que luchar es por la igualdad del homosexual y del heterosexual, como entre la mujer y el varón. No que el homosexual tenga particularidades, como las feministas que creen que la mujer tiene cualidades especiales que hay que defender y exaltar. No creo eso”, dice Sebreli, categórico.

Recuerda que estuvo “en alguna manifestación de orgullo gay en Buenos Aires” y no le gustó ese “acto de carnaval” con “personajes sacados de un sainete”.

No volvió. Considera que esas vestimentas extravagantes expresan una “concepción particularista de la homosexualidad”, mientras que “en la concepción universalista” que él defiende, “el gay tiene que vestir igual que un varón heterosexual”.

Blas Matamoros agrega que esos disfraces hasta pueden ser “ofensivos para la mujer, porque es una caricatura de la mujer”. “El homosexual no renuncia a su sexualidad fisiológica. No quiere que le arranquen los testículos ni nada por el estilo”, agrega, diferenciando al gay del trans.

El coordinador del diálogo explica que el movimiento queer consiste en “la discrepancia sexual como forma de posicionarse frente a la sociedad de manera disruptiva”.

Y Matamoro replica: “Estamos tratando de evitar esa idea de la comunidad homosexual. De lo contrario, estamos rearmando el gueto, el que habíamos resuelto evitar”.

“Como ex miembros del FLH ¿no creen que el cuerpo es político?”, pregunta Guadagno.

“El cuerpo es político, pero no por homosexual. Es político porque se compran y se venden las horas de trabajo y la fuerza de trabajo”, responde Matamoro, recordándole de paso a la izquierda las banderas que parece haber olvidado.

“No tiene por qué haber agrupaciones homosexuales -dice por su parte Sebreli-. El homosexual es escritor, pintor, músico, obrero, médico, político, es veinte mil cosas antes que homosexual, y tiene que tomarse en esa pluralidad, no en una de sus particularidades como el sexo. Estoy en contra del queer”.

El wokismo se ha defendido de las críticas diciendo que sólo es un movimiento de sensibilización ante las injusticias. En realidad, actualmente, el wokismo es esencialmente una corriente que promueve el identitarismo extremo y en consecuencia una fragmentación de la sociedad. En nombre del antirracismo, del feminismo, de los derechos de las minorías, se promueven los guetos. Así como algunos son víctimas por el solo hecho de pertenecer a determinado género, etnia o minoría sexual, otros son victimarios por el mismo motivo. Es casi como un delito de autor. Es contrario al principio que inspiró los derechos humanos: todas las personas, todos los habitantes de este mundo, compartimos una misma condición, una misma esencia.

Matamoro apunta contra esta tendencia a la victimización: “Hay una actitud paranoide. [Es] la necesidad de que me persigan para que yo cobre una identidad. Yo, para ser judío, necesito que me persigan los antisemitas; como mujer, necesito que me persigan por ser mujer. Entonces, a pesar de que me han dado todos los derechos, necesito que haya una figura patriarcal persecutoria. Como homosexual, necesito que haya una policía que me persiga y que me amenace”.

Sebreli insiste en reivindicar “la universalidad contra la particularidad”. “No hay particularidades femeninas, homosexuales, negras ni judías. El hombre es universal. Debe tender a serlo”.
 
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Lesbianas musulmanas, bandera palestina y un blanco colgado en el cartel del Orgullo Gay de París

El cartel de la marcha del Orgullo Gay de este año ha encendido una tormenta política y ha dividido a la misma comunidad LGBT+.
Percepcions, 2025-06-06
https://percepcions.cat/es/lesbianas-musulmanas-bandera-palestina-y-un-blanco-colgado-en-el-cartel-del-orgullo-gay-de-paris/
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Cartel «antifascista» para el desfile LGBT desata escándalo
ACN, 2025-06-10

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Pride 2025: la radicalité queer effraie les réacs, et c’est pas plus mal

Les débats autour de l’affiche jugée « trop violente » de la Marche des fiertés parisienne tendraient à nous faire croire que la radicalité n’a pas sa place dans la politisation queer. Pourtant, l’histoire des luttes LGBTQ+ prouve le contraire.
Pacha Hadziavdic | Urbania, 2025-06-19
https://urbania.fr/article/pride-2025-la-radicalite-queer-effraie-les-reacs-et-cest-pas-plus-mal-2
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Mes del Orgullo: No todo es color de rosa dentro del arcoíris
Ana Sánchez de la Nieta | Aceprensa, 2025-06-26

https://www.aceprensa.com/sociedad/homosexualidad/mes-del-orgullo-no-todo-es-color-de-rosa-dentro-del-arco-iris/
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La extrema derecha se cuela en el Orgullo en París con el beneplácito del Ministerio del Interior francés

Un colectivo homonacionalista intenta montar un golpe mediático para participar en la marcha del Orgullo de París. El entorno del ministro Retailleau ha pedido a los organizadores que garanticen su seguridad durante la manifestación.
Marie Turcan · Mediapart | InfoLibre, 2025-06-26
https://www.infolibre.es/mediapart/extrema-derecha-cuela-orgullo-paris-beneplacito-ministerio-interior-frances_1_2021236.html

jueves, 6 de marzo de 2025

#hemeroteca #feminismo #islamofobia | La liberación según Margaret Thatcher

'No tenemos un velo de tontas', mani en Soria, 2018-03-08 //

La liberación según Margaret Thatcher

El debate sobre el velo no es un debate sobre el velo sino un ejercicio de poder, un abuso del mismo, una demostración de quién manda aquí, de quién tiene derecho a opinar sobre todo y quién no tiene derecho a hablar.
Brigitte Vasallo | El Salto, 2025-03-06
https://www.elsaltodiario.com/opinion/debate-velo-hiyab-escuelas-islamofobia-columna-brigitte-vasallo

Voy a empezar quitando un tema de encima de la mesa: para la gente que entrará a los comentarios de este artículo, o a mis redes, para mandarme a leer a Nawal as Sadawi como si fuese un castigo o una plaga de langostas, aclaro que la he leído, que incluso la conocí personalmente, y que discrepo con su análisis de las cuestiones del cuerpo porque, además de decir que el velo es patriarcal, también dice que los tacones son una forma de esclavitud y que el velo posmoderno es el maquillaje. Y yo, que ni uso hiyab ni tacones ni maquillaje, creo que el patriarcado no está en las cosas sino en su ejercicio, en el método y el contexto, y que analizar los objetos como si fuesen buenos o malos es un callejón sin salida: resultón, pero sin salida.

Este, en cualquier caso, no es artículo sobre el velo sino sobre la intervención del Estado en el cuerpo de las mujeres.

El debate en Europa sobre el hiyab está construido sobre trampas discursivas. Para las que pensamos que el patriarcado se sustenta en la universalidad —el ‘pater’ de la palabra es dios, el Estado y el padre, ese triunvirato, decidiendo en función de su propio y único criterio sobre la vida de los y las demás—, el debate sobre el velo corresponde a quien lo vive y solo a ellas: las musulmanas de práctica, de contexto, de herencia. Lo contrario, por mucho que lo hagamos las mujeres, es patriarcal en su estructura.

Ante los artículos de mujeres musulmanas a favor o en contra del velo nos corresponde leer, escuchar, agradecer que compartan su pensamiento con nosotras, aprender. Sé que muchas feministas saltarán aquí: ¿cómo que no tengo derecho a opinar? Seguramente este es el abismo más infranqueable entre dos maneras de entender la liberación: considerar que un cuerpo liberado es un cuerpo que hace lo que yo personalmente creo correcto, un cuerpo que me obedece porque mi opinión vale más y vale para todo el mundo, o considerar que todes vivimos en condiciones de posibilidad y que nuestro trabajo es, si acaso, ampliar esas posibilidades para que nuestras elecciones, las de cada cual, tengan un catálogo lo más amplio posible.

El debate sobre el hiyab, sea como fuere, viene con otra trampa en forma de falacia de correlación y que consiste en presentar dos ideas como necesariamente ligadas cuando lo tramposo es, justamente, esa correlación. En este caso, se plantea el rechazo al velo y su prohibición como correlativas, como si fuesen una sola cosa, cuando en verdad son dos temas bien diferentes. Y, por la misma lógica, se entiende el rechazo a la prohibición como un apoyo al velo cuando, de nuevo, son dos cosas distintas. Shirin Ebadi, Fatema Mernissi o Mona Eltahawy, por citar algunos nombres, se han posicionado contra el velo, contra las políticas de los Estados obligándolo y también contra las políticas de Estado prohibiéndolo.

El deseo de legislarlo se sustenta en una muy arraigada concepción de que el velo es patriarcal ‘per se’, que es violencia machista. Y ahí se entra en una discusión acalorada y apasionada sobre la defensa de las mujeres en contra de ellas mismas, defenderlas castigándolas. Esta postura se fundamenta en la ignorancia respecto a la genealogía de las políticas contra el hiyab en Europa, que tienen sus raíces contemporáneas en la colonización europea del norte de África y de Oriente Medio. En Argelia, el ejército francés organizaba amplias campañas para obligar a las mujeres a sacarse el velo, porque el cuerpo de las mujeres, su conquista, forma parte de las conquistas territoriales como forman parte de ello las violaciones en contexto de guerra. Esa es la genealogía que heredamos las feministas blancas europeas y esa es la historia de la que debemos hacernos cargo. Otra cosa que solo se puede explicar a través de los mecanismos del racismo es la ira contra las mujeres musulmanas con hiyab que son consideradas, al mismo tiempo, como víctimas de ese mismo hiyab. Incluso si ese fuera el caso, ¿qué sentido tendría castigar a la persona que sufre violencia? Cuando estamos hablando de adolescentes en los colegios, niñas de 12, 13 y 14 años que son expulsadas de clase por llevar velo ¿esa expulsión las estaría favoreciendo? Cuando la edad escolar obligatoria son los 16, ¿qué pasa después con esas chavalas si realmente están en situación de violencia? ¿Las mujeres violentadas no tienen derecho a estudiar? ¿Se castiga con esto al supuesto padre maltratador, o al dios maltratador, o se está castigando a la niña?

Francia lleva 150 años de guerra contra las mujeres con velo, pero no hay estadísticas que demuestren que las expulsiones de las escuelas, que han sido muchas, hayan reducido la violencia machista. ¿Se está estudiando el fracaso escolar de las chavalas que se ven envueltas en esos follones? ¿Qué supone para una adolescente ser expulsada del colegio a mitad del curso, como ha sucedido en España en numerosas ocasiones? Me sorprende, la verdad, no ver más voces alzándose: esto no es opinar sobre el velo, es decir alto y claro que castigar a las musulmanas en nombre de los derechos del resto de las mujeres no nos hace más libres, que no en nuestro nombre. Es lo que llamé ‘purplewashing’ hace años, cuando aún pensaba que decir las cosas en inglés las hacía más comprensibles y no menos.

En el feminismo blanco, sin duda, tenemos un problema especialmente grave y desesperante de supremacismo. Es el feminismo del mandar, el feminismo que quiere sustituir el patriarcado por una panda de mujeres haciendo de señores, unas Margaret Thatcher como si eso cambiase algo fundamental y no solo contingente. ¿No todo el feminismo blanco es así? No, amigas, no todo, pero no vamos a hacer aquí un #notall con el panorama desolador que tenemos. Desgraciadamente, sin embargo, la cuestión de la islamofobia traspasa la blanquitud e incluso en contextos donde está muy elaborada la cuestión del racismo, la islamofobia encuentra sus grietas pues forma parte del racismo, pero tiene sus propias lógicas. Una de ellas es creer que el Islam es una especie de ideología, y que quien la “escoge” tiene que asumir las consecuencias, mientras que el racismo y la racialización son cuestiones estructurales que no dependen de la voluntad de la persona. Es una hipótesis. Curiosamente esa idea del Islam es islamófoba en sí misma.

Laicas son las escuelas, no las personas
Ligado con esto está la cuestión de la laicidad, algo que nos carcome el entendimiento en los movimientos sociales de izquierdas de todo tipo. Pero de nuevo hay una confusión: laico tiene que ser el Estado y sus instituciones, no sus ciudadanos; laica tiene que ser la escuela, no las personas que la integran. Precisamente lo que hace la laicidad es garantizar que nadie impone su religión a los y las demás, una imposición que no sucede con el simple ejercicio de la propia identidad.

Paradójicamente, si es la laicidad la que impone su ser laico al alumnado, la laicidad está ejerciendo de religión, otra Margaret Tatcher. La escuela y el Estado están lejos de ser laicos, pero estamos gastando las energías en discutir si las alumnas musulmanas tienen derecho a ser ellas mismas y recibir educación reglada o tienen que escoger entre los estudios y la propia identidad, nada menos. Si de verdad nos preocupan tanto las musulmanas como se podría deducir del volumen de este debate, debería preocuparnos más la islamofobia y menos su ropa.

Este no es un artículo sobre el velo. Porque el debate sobre el velo tampoco es un debate sobre el velo sino un ejercicio de poder, un abuso del mismo, una demostración de quién manda aquí, de quién tiene derecho a opinar sobre todo y quién no tiene derecho a hablar.

Tuve la suerte de coincidir hace unos meses con Suhaiymah Manzoor-Khan: sus trabajos, en multitud de formatos, son de una clarividencia emocionante. En ellos afirma que la islamofobia no es una fobia sino una forma de gobierno y elabora todo un pensamiento relativo a la ininteligibilidad y las posibilidades (epistémicas) que se abren tanto al ser vista como al no ser vista. Manzoor-Khan decía en aquella ocasión que la islamofobia también interviene y persigue su propia relación personal e íntima con lo divino. Y eso no me parece poca cosa tampoco. Aunque yo, personalmente, ni lleve tacones, ni crea en dios.

viernes, 24 de enero de 2025

#hemeroteca #trans #cine | 'Emilia Pérez' conquista todos los premios menos los de la comunidad LGTBIQ+: "Es un paso atrás"

Karla Sofía Gascón y Zoe Saldaña en 'Emilia Pérez' //

'Emilia Pérez' conquista todos los premios menos los de la comunidad LGTBIQ+: "Es un paso atrás"

Ha hecho historia en los Oscar con 13 nominaciones, pero no tiene ninguna en los Premios GLAAD.
Cinemanía, 2025-01-24
https://www.20minutos.es/cinemania/noticias/emilia-perez-premios-glaad-comunidad-lgtbiq-paso-atras-5675761/

Desde su paso triunfal por el Festival de Cannes, ‘Emilia Pérez’ no había dejado de postularse como una contendiente de altura en la carrera de premios. En el certamen francés ganó tanto el premio del Jurado como un sorprendente reconocimiento conjunto a las actrices principales (Karla Sofía Gascón, Zoe Saldaña, Selena Gómez y Adriana Paz), allanando el camino para que las recientes nominaciones de los Oscar hayan motivado todo un récord para el film de Jacques Audiard.

Y es que la Academia de Hollywood ha reconocido a ‘Emilia Pérez’ con 13 candidaturas: el máximo número que haya logrado una producción extranjera entre nominaciones a Mejor película, Mejor dirección, Mejor actriz y Mejor actriz de reparto. La producción es en efecto francesa pero no mexicana pese a la ambientación, y justo a partir de eso nos topamos con un ‘backlash’ que no disimula la buena acogida académica.

En todos estos meses ‘Emilia Pérez’ ha ido sumando críticas por su retrato estereotipado de la problemática del narcotráfico en México y también por su abordaje de la cuestión trans a través del personaje de Gascón. Es lo que ha conducido a una curiosa tesitura justo antes de que se anunciaran las preferencias de la Academia, pues fue cuando GLAAD (la Alianza de Gays y Lesbianas contra la Difamación) anunció sus nominaciones, y no había ni rastro de ‘Emilia Pérez’ en ellas.

GLAAD es una asociación de activismo LGTBIQ+ que promueve la representación positiva en los medios audiovisuales. Cada año entregan unos premios reconociendo esta labor dentro de campos tan variados como el cine, la televisión, el periodismo o los videojuegos. Ahora afrontan su edición nº 36 y el ninguneo a ‘Emilia Pérez’ no sorprende demasiado por otra parte: allá por noviembre GLAAD ya publicó un ensayo titulado "’Emilia Pérez’ no es buena representación trans".

La película habría acometido entonces "el retrato profundamente retrógrado de una mujer trans" y supuesto "un paso atrás" para la representación LGTBIQ+. Entre las nominaciones cabe celebrar, por otra parte, la presencia de hasta tres producciones españolas: en la categoría de Mejor película de estreno limitado tenemos ‘20.000 especies de abejas’, y en Mejor serie en español despuntan tanto ‘Vestidas de azul’ como ‘Tierra de mujeres’. A continuación, las nominaciones de cine y series.

  • Mejor película: Cuckoo / Dos chicas a la fuga / Sangre en los labios / Chicas malas / Mi yo adulta / Problemista / Queer / Wicked
  • Mejor película para streaming o TV: ¿Todo bien? / Fancy Dance / La vida sigue / The Groomsmen: Second Chance / The Holiday Exchange / La madre de la novia / Ricky Stanicky / Season's Greetings from Cherry / Sweethearts / Wynonna Earp: Vengeance
  • Mejor película de estreno limitado: 20.000 especies de abejas / Backspot / Before I Change My Mind / Big Boys / Cerca de ti / Crossing / Fitting In / High Tide / Housekeeping for Beginners / A Place of Our Own
  • Mejor serie de comedia: Colegio Abbott / Ghosts / Hacks / Loot / La vida sexual de las universitarias / Terapia sin filtro / Somebody Somewhere / Más o menos / We Are Lady Parts / Lo que hacemos en las sombras
  • Mejor serie dramática: 9-1-1: Lone Star / Arcane / The Chi / Doctor Who / Found / Los rompecorazones / Entrevista con el vampiro, de Anne Rice / Star Trek: Discovery / The Umbrella Academy / Wicked City
  • Mejor nueva serie: Agatha, ¿quién si no? / Palomas negras / Brilliant Minds / Diarra from Detroit / Hazbin Hotel / Cómo morir sola / Fachadas / Palm Royale
  • Mejor miniserie: Mi reno de peluche / Becoming Karl Lagerfeld / Carol y el fin del mundo / Eric / Expatriadas / Feud: Capote vs The Swans / Get Millie Black / Mary & George / New Look / Under the Bridge
  • Mejor serie en español: Cris Miró / Tierra de mujeres / Nadie nos va a extrañar / El secreto del río / Vestidas de azul

miércoles, 17 de abril de 2024

#hemeroteca #poblacionracializada #cine | El activista 'Putochinomaricón' estalla contra la directora Arantxa Echevarría por la película 'Chinas': ''Me quería arrancar los ojos''

Miradas de Cine / Fotograma de 'Chinas' //

El activista 'Putochinomaricón' estalla contra la directora Arantxa Echevarría por la película 'Chinas': ''Me quería arrancar los ojos''

Chenta Tsai ha explotado en su cuenta de Instagram contra el trabajo de la cineasta vasca
José Luis Martín Rojas | La Vanguardia, 2024-04-17
https://www.lavanguardia.com/gente/20240417/9597045/activista-putochinomaricon-estalla-directora-arantxa-echevarria-pelicula-chinas-me-queria-arrancar-ojos-mmn.html

Arantxa Echevarría estrenó en octubre de 2023 ‘Chinas’, una película dramática española escrita por ella misma y protagonizada por Valeria Fernández, Yeju Ji, Ella Qiu y Shiman Yang que habla de la dureza de la migración china en nuestro país y de los diferentes problemas a los que se enfrenta dicha comunidad al llegar a España.

El ‘film’ fue todo un éxito. Además de cinco nominaciones a los Premios Goya, una nominación a los Premios Forqué y diferentes galardones, el proyecto tuvo una gran acogida por parte del público.

Sin embargo, la pieza despertó una gran polémica debido a que se trata de una historia sobre una minoría contada por una mujer española que no tiene nada que ver con el país asiático. Después de seis meses, el activista y cantante Chenta Tsai, conocido popularmente como 'Putochinomaricón', ha estallado en su cuenta de Instagram y ha dado su opinión de la película.

''Me he callado durante mucho tiempo (...) A excepción de los actores y actrices que hicieron un trabajo excepcional, esta peli es un experimento paternalista con moraleja bañada en leche con nata que nos muestra el terror de hasta dónde puede llegar los seudofilántropos blancos (en este caso directora) si no le ponemos freno'', ha empezado el cantante.

''Tiene de salvadora blanca lo que le falta en guion. Esta peli es equivalente a usar ‘El Hormiguero’ para hablar sobre el transfeminismo. Es más probable que Broncano se prepare bien para una entrevista que yo acepte una invitación para hablar de esta película'', ha terminado de manera tajante.

El creador de contenido ha usado también el humor para lidiar con esta polémica. ''Arantxa Echevarría he aquí una lista de películas de salvadora blanca que podrías hacer en caso de que quieras continuar con ‘Chinas’: 'Chinas 2 - Más chinas que nunca', 'Chinas 3D: No hay dos chin tres','Chin4s. Fully Reloaded', 'Chinas 5: Chin luz, chin agua y a todo gas'''.

Además de publicar varios memes, el activista ha subido diferentes vídeos hablando directamente a cámara para explicar su punto de vista: ''He estado acumulando esta ira desde que vi ‘Carmen y Lola’ (...) Me quería arrancar los ojos (...) ‘Stop’ directores blancos instrumentalizando nuestro dolor, instrumentalizando nuestras experiencias y nuestras historias desde el paternalismo''.

El joven artista se ha mostrado totalmente honesto y ha opinado con libertad que el comportamiento de Echevarría a lo largo de los años ha revelado que no tiene nada propio que mostrar como directora, lo que ha provocado un gran debate en la red.

Además de dar a conocer su punto de vista, el intérprete de ‘Gente de mierda’ o ‘Se me da mal ser mayor’ ha dejado caer que la directora robó varias ideas para el guion de la escritora Quan Zhou, conocida como 'Gazpacho Agridulce'.

Dicha escritora ha publicado un comunicado en redes sociales diciendo que está totalmente de acuerdo con el activista: ''No he hablado de que me copió porque se me hace demasiado doloroso. Lo peor es que me han dicho que es una práctica habitual''.

Un gran debate
El gran público general ha mostrado su apoyo a los artistas anteriormente mencionados y decenas de usuarios en la red han criticado a la cineasta de origen vasco por hablar siempre de historias ajenas en sus películas.

Para responder a todos aquellos que defienden que cada artista puede crear de manera libre, Chenta Tsai ha publicado una aclaración: ''No estoy diciendo que la gente blanca no debería hacer series o películas sobre personas racializadas. Si se hace bien, genial, qué quieres que te diga''.

sábado, 11 de noviembre de 2023

#hemeroteka #feminismoarrazializatua | Emakume migratu eta arrazializatuen hogei taldek ez dute grebarekin bat egingo azaroaren 30ean

Grebarako eskubiderik ez dutela agertu dute Zumaian agertu diren andreek //

Emakume migratu eta arrazializatuen hogei taldek ez dute grebarekin bat egingo azaroaren 30ean

Euskal Herriko hogei kolektibotako kideek adierazi dute ez dutela A30eko grebarekin bat egingo, emakume arrazializatu, migratu eta ijitoek ez dutelako grebarako eskubiderik. Kritikatu dute, halaber, mugimendu feministak «baztertu» egin dituela.
Maddi Txintxurreta | Naiz, 2023-11-11
https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20231111/emakume-migratu-eta-arrazializatuen-hogei-taldek-ez-dute-grebarekin-bat-egingo-azaroaren-30ean 

Hogei kolektibotako hainbat ordezkari Zumaian elkartu da larunbat eguerdian, mugimendu feministak azaroaren 30erako deitu duen greba feminista orokorrera ez doazela esatera, bi arrazoiengatik: zaintza sistemak gehien zapaltzen dituen pertsonak, emakume arrazializatu, migratu eta ijitoak, ez dutelako grebarako eskubiderik, eta «nagusiki zuria» den mugimendu feministak «baztertu» egin dituelako.

«Mingarria» egiten zaien arren, erabaki irmoa hartu dute Euskal Herriko hogei kolektibotan militatzen duten andrazko migratu, arrazializatu eta ijitoek. Zaintzarako eskubide kolektiboaren diskurtsoarekin ados badaude ere, uste dute greba ez dela honen alde egiteko tresna aproposa. «Greba, patronalari presio egiteko langileek duten tresna bezala ulertuta, arautu gabeko espazioetan eta babes sindikalik gabe lan egiten dugun pertsona arrazializatu, migratu eta ijitoak kanpoan uzten gaituen estrategia da», esplikatu dute.

«Subjektu politiko» gisa parte hartu ezin dezaketen tresna honen alde egiteak, esan dute, «menpeko» posizio batera azpiratzen ditu. «Soldatapeko feministek greba egingo dute ‘besteen’ eskubideak defendatzeko, gureak, greba egiteko eskubiderik ez dugunonak», zehaztu dute.

Euskal Herriko mugimendu feministak, «nagusiki zuria» denak, «baztertu» egin dituela kritikatu dute, esanez «beste behin ere» gonbidatu dituela planteamendu «itxi» batera batzera, eta zenbait espaziotan ez dituela haien aldarrikapenak entzun. Bazterketa «deigarria» egin zaie, interna erregimenean zaintza lanak egiten dituzten emakumeen %95 emakume migratuak eta arrazializatuak direlako.

Horregatik guztiagatik, mezu argia zabaldu dute: «Arrazakeriaren aurkako feminista deskolonialak garen aldetik, gure kolektiboen aitortza eskatzen dugu, baita guk geuk gure borrokei buruz hitz egiteko dugun gaitasuna aitortzea ere. Ez da nahikoa egun bateko ekintza sinbolikoekin edo gure aldarriak zuen manifestuetan idaztearekin. Entzun behar gaituzue, zuen agendak eta estrategiak berrikusi ikuspegi antiarrazistarekin. Ezinbestekoa da arrazakeria kolonialaren aurkako erreparazio historikoan aurrera egiteko».

Aldaketarako agente politikoak
«Feminismoa deskolonizatzeko» beharra azpimarratu dute, gogoraraziz egungo zaintza sisteman, generoaren logikak bezain besteko indarkeria dakartela logika «arrazista eta kolonialek».

Hainbeste, ezen, Euskal Herrian, «arrazakeriak eta xenofobiak determinatzen baitituzte formaziorako, lanerako, parte hartzerako, borroka sozialerako eta herritarren eskubideen bermerako aukerak, zaintzeko eta zainduak izateko eskubidea barne», agertu dute.

Zentzu horretan, Amuge erakundeko ordezkariek nabarmendu dute emakume ijitoak lan merkatutik kanporatuta daudela, «baita sektore prekarioenetatik ere». «Autogestionatutako lan jarduerak, salmenta ibiltaria edo txatarra biltzea, adibidez, ez dituzte aintzat hartzen instituzio eta sindikatuek», gaineratu dute.

Alta, emakume migratu, arrazializatu eta ijitoak «aldaketarako agente politiko» direla azpimarratu dute eta, hala, dozena bat aldarrikapen baino gehiago luzatu zituzte Zumaiako saregileen plazatik. Hasteko, Estatu espainiarreko pertsona migranteak erregularizatzea galdegin dute, eta helburu hau lortzeko martxan den Legegintzako Herri Ekimena (LHE) babestu. Bestalde, etxeko lan internoa deuseztatu behar dela ozendu dute, etxeetako zaintza lanak hiru lanaldietan zatitu behar direla eta zaintzaileen soldatak orduko hamairu eurotara altxatu, besteak beste.

sábado, 25 de junio de 2022

#hemeroteca #lgtbifobia | Cataluña registra un 34% más de ataques al colectivo LGTBI este año

El País / Campaña del Ayuntamiento de Barcelona contra la LGTBIfobia //

Cataluña registra un 34% más de ataques al colectivo LGTBI este año.

El Observatorio contra la Homofobia relaciona el aumento de las vejaciones con el discurso de “odio” que azuza la extrema derecha.
EFE | El País, 2022-06-25
https://elpais.com/espana/catalunya/2022-06-25/cataluna-registra-un-34-mas-de-ataques-al-colectivo-lgtbi-este-ano.html 

Los incidentes o actos contra el colectivo LGTBI han crecido un 34% el primer semestre de este año en Cataluña, en comparación con el mismo periodo del año pasado, según los datos del Observatorio contra la Homofobia (OCH). En una entrevista en el canal 3/24 este sábado, el presidente del OCH, Eugeni Rodríguez, puso de relieve el dato y denunció que el aumento de las agresiones guarda relación con un auge de la extrema derecha y el “discurso del odio”.

Eugeni Rodríguez explica que prefieren denominar “incidencias” a la estadística del OCH que recoge insultos, discriminaciones, malas praxis o agresiones de cualquier tipo contra el colectivo LGTBI, que no siempre derivan en una denuncia ante la policía o judicial.

El portavoz del OCH destaca que en el año 2020, a mediados de mayo, constataron que los incidentes habían superado a los de 2019, lo que ya disparó sus alarmas y les hace pensar que se trata de una “violencia estructural” que cambia de contexto “pero que va a más”, según denuncia. A su juicio, hay una “extrema derecha legitimada” que promueve un “discurso del odio sin vergüenza” y que incluso quiere “prohibir” derechos del colectivo LGTBI.

Para frenar esta situación, reclaman “políticas públicas fuertes” a favor de este colectivo y piden “sobre todo prevención”, especialmente en la educación: “Hay que hacer esfuerzos desde la educación para que no se elija el camino del odio”, reclamó Rodríguez.

En cuanto a la convocatoria de dos marchas durante la tarde del sábado en Barcelona con motivo del Día del Orgullo LGTBI, el desfile Pride en el Paralelo barcelonés y la manifestación convocada en la plaza Universitat del colectivo LGTBI La Crida, Rodríguez las considera una muestra de la fortaleza del colectivo.

“Son un signo de riqueza, de que (el LGTBI) es un movimiento plural, son diferentes expresiones”, señaló, antes de indicar que desde el OCH se tomaron medidas para organizar un dispositivo especial, con el objetivo de dar seguridad a ambos actos.

Sobre el hecho de que la mayoría de incidencias recogidas por el OCH correspondan a gays, Eugeni Rodríguez cree que se debe a que los hombres, en general, “ocupan el espacio público y tienen más recursos” para denunciar, además de que tienen una forma de denunciar y visibilizar lo que les ocurre de forma rápida.

El presidente del OCH subrayó el incremento del “odio” contra el colectivo trans, especialmente en las redes sociales, y aseguró que ahora sus objetivos se centran en la seguridad de este grupo en las zonas de ocio y en el transporte público. Eugeni Rodríguez lanza críticas también al Ayuntamiento de Madrid por no haber colgado la bandera del arco iris (símbolo del movimiento LGTBI) con motivo del Día del Orgullo.

“Que el alcalde (José Luis Martínez-Almeida) diga que no es una preocupación de los madrileños alienta y legitima el odio”, denunció Rodríguez.

miércoles, 30 de marzo de 2022

#hemeroteca #transfobia #terf | Raúl Solís: “No hay un debate por la 'ley trans' sino una lucha de poder por el control del movimiento feminista”

El Diario / Raúl Solís //

Raúl Solís: “No hay un debate por la 'ley trans' sino una lucha de poder por el control del movimiento feminista”.

El periodista aborda en el libro 'La batalla trans' la división en el seno del feminismo a partir del auge del movimiento en 2018, la llegada de Unidas Podemos al Ministerio de Igualdad y la negociación de la llamada 'ley trans'. “Hay un sector del viejo feminismo que está en posiciones ultraderechistas”, apunta.
Javier Ramajo | El Diario, 2022-03-30
https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/raul-solis-no-hay-debate-ley-trans-lucha-control-movimiento-feminista_128_8870149.html 

Este jueves se celebra el Día Internacional de la Visibilidad Trans. Después de que en verano el Gobierno de España aprobara la denominada 'ley trans', que contempla la autodeterminación de género entre otras muchas cuestiones, los retrasos del Poder Judicial y del Consejo Fiscal están paralizando la tramitación del anteproyecto. Aunque a nadie se le escapa la durísima pugna mantenida entre PSOE y Unidas Podemos a cuenta de la futura norma, la batalla viene de atrás y ha tenido su último botón en las dobles convocatorias para el último 8M. Raúl Solís (Mérida, 1982) ha escrito un libro que no es de feminismo ni de transexualidad sino de derechos humanos, alega. El periodista ya noveló en 'La doble transición' las biografías de ocho mujeres que, pese a tener muchos elementos en contra, como la propia ley, fueron ejemplo de superación personal y colectiva. Ahora, con 'La batalla trans' (Edicions Bellaterra) se adentra en el porqué de las diferencias dentro del feminismo patrio.

P. Qué ha originado esa lucha de partidos en torno al anteproyecto de la 'ley trans' que, en primera instancia, aprobó el Consejo de Ministros en verano?

Realmente no hay una lucha de partidos por la 'ley trans' sino una lucha por parte de un sector del viejo feminismo vinculado al PSOE. El PSOE oficialmente se ha declarado a favor de la 'ley trans', por lo tanto no es justo decir que el PSOE está en contra de la ley sino que es un sector del feminismo y feministas vinculadas al PSOE. La postura que determina la posición de los partidos es la que se apoya en sus congresos de los partidos y el PSOE, en su último congreso, apoyó la autodeterminación del género a pesar de que las feministas antitrans vinculadas al PSOE hicieron todo lo posible para que eso no fuera así.

P. ¿Cómo surge la idea de hacer este recorrido por esa “batalla trans”?

El libro nace a partir de la XVI Escuela Feminista Rosario Acuña de julio de 2019, la escuela de pensamiento más importante del feminismo institucional vinculada al PSOE que hay en España y que se celebra cada año desde 2003 en Gijón, dirigida por Amelia Valcárcel, la gran ideóloga de la reacción antitrans dentro del feminismo institucional español. Yo vi aquellos debates con gran interés y escuché que ella decía que íbamos a tener que utilizar un fresador de pollos para saber si al nacer un niño es un niño o una niña, tratando en masculino a las mujeres trans, etc. Seleccioné unos siete minutos y me di cuenta de que había una reacción antitrans muy importante dentro del Partido Socialista. En otros países, esa reacción ha venido siempre de partidos conservadores o, en algún caso, de partidos muy marginales vinculados a la izquierda. Pero en el partido que históricamente ha estado vinculado a la defensa de los derechos LGTBI, con mujeres que eran las que habían estado tomando el liderazgo en las posiciones feministas dentro del partido tuvieran una reacción anti trans, a mí me pareció muy preocupante y entonces empecé a dar la batalla de las ideas.

P. También sitúa el origen de este conflicto en el 8M de 2018, día de la primera huelga feminista convocada en España. ¿Qué pasó en aquella fecha?

El 8M de 2018, dentro del viejo feminismo, ocurrió lo mismo que le pasó a la vieja izquierda con el nacimiento del 15M. Aquel 8M fue un día histórico porque las calles se llenaron de hombres y de mujeres y el feminismo saltó de los partidos políticos y de las instituciones para hacerse popular. Fue entonces cuando sectores profesionalizados del feminismo muy vinculados al Partido Socialista, que han sido las que han estado liderando el feminismo en los institutos, en las cátedras, en las concejalías, en las unidades de igualdad, al fin y al cabo liderando las políticas de igualdad de los últimos 30 años, sienten que han venido a robarles algo que era suyo. Y ahí surge una lucha por el poder dentro del movimiento feminista que tiene su primera parada en aquella Escuela de Feminista Rosario Acuña de 2019, con una división del movimiento feminista que ya se vio, por ejemplo, en el Orgullo LGTBI en Sevilla del año anterior. El viejo feminismo ya no coincide con el feminismo que convoca a las marchas del 8M de 2018. Y el año pasado, el autollamado Movimiento Feminista de Madrid, que básicamente está compuesto por el sector antitrans, se pelea físicamente con la pancarta de las convocantes que es la organización mayoritaria de la Comisión 8M en base a que ellas dicen que son abolicionistas y el resto no.

P. Dice que la reacción a aquel 8M fue similar a la que hubo con el nacimiento del 15M. Explique un poco eso dentro del feminismo.

Lo que ha ocurrido dentro del feminismo para llegar a esta división es que hay un viejo feminismo que no ha sido capaz de digerir que ha habido una corriente de feministas más jóvenes que traen otras posturas, que ya no solamente están interesadas en la paridad, que también, sino que sobre todo están interesadas en cambiar de raíz las desigualdades que tiene la mujer. Es decir, no quieren un bizcocho partido a la mitad sino un bizcocho nuevo. La división viene de ahí, de la incapacidad de este viejo feminismo por entender el cambio que surgió el 8M de 2018. Su comportamiento, como decía, viene a ser un poco el mismo que el de la vieja izquierda con el nacimiento del 15M y que después fructificó en un partido político como Podemos. Todos nos acordamos cuando decían que dónde van a venir esos niñatos a decirnos a nosotros lo que tenemos que hacer. Es como la feminista del pueblo, que reunía cada 8M a ocho o diez personas, todas se conocían y estaban encantadas de ser las feministas del pueblo, y de pronto se sienten desplazadas porque en vez de ocho son 80 y no saben de dónde han salido las demás. Es una lucha de poder por el control del movimiento feminista. De hecho, la tesis del libro es que no hay un debate sobre la 'ley trans' sino un debate sobre el control del movimiento feminista basado en una reacción a la identidad y una reacción esencialista. Todos los movimientos, cuando se convierten en esencialistas, es porque no están defendiendo el cambio social sino los intereses propios del movimiento.

P. ¿Por qué cree que este tipo de divisiones se manifiestan normalmente en la izquierda?

Yo no diría que hay una división ni en la izquierda ni en el movimiento feminista. Si entendemos que el feminismo es un movimiento social o una ideología que no puede aceptar ningún tipo de desigualdad, podríamos afirmar que el feminismo antitrans es un movimiento reaccionario pero no es un movimiento feminista. En el momento en el que este movimiento tiene comportamientos, argumentos y, además, una alianza clara con la ultraderecha, no podemos, no podemos otorgarles que sean feministas. Ningún movimiento emancipatorio tolera ningún tipo de desigualdad. Esto es como si el movimiento obrero mañana empezara a decir que los negros no son trabajadores. Aquí pasa lo mismo.

P. ¿Qué cree que lleva a ese feminismo histórico a rechazar nuevos postulados?

La división en el seno del feminismo se da porque hay sectores del viejo feminismo que prefieren defender el chiringuito propio a defender un movimiento emancipatorio que aglutina todas las desigualdades, no solamente a las personas trans, también a los hombres. El feminismo tiene que también ser atractivo para que los hombres también se sientan llamados al movimiento feminista. No se trata de construir un país de mujeres feministas sino un país feminista, y para eso necesitamos también a hombres feministas. El feminismo se tiene que hacer cargo de por qué el 93% de los presos que hay en España son hombres. ¿Cuál es el tipo de masculinidad que respiramos los hombres que nos lleva a que seamos más violentos, a que tengamos mayores niveles de homicidios, a que contaminemos más, a que tengamos más accidentes de tráfico, a que no tengamos percepción del riesgo? Si queremos construir una sociedad igualitaria, también nos tenemos que encargar de cambiar las masculinidades, y eso se hace con un feminismo transversal, abierto y no esencialista que esté más preocupado del predicado del feminismo que del sujeto.

P. ¿Qué destacaría de la futura 'ley trans'?

El tema de la autodeterminación del género, que básicamente significa que las personas trans van a dejar de ser consideradas enfermas mentales, que van a dejar de estar tuteladas por el Estado, por un médico, por un juez o por la psiquiatría. Las personas trans van a conseguir lo que consiguieron las mujeres no transexuales cuando pudieron empezar a ser autónomas. Ahora mismo, las personas trans para ser autónomas tienen que renunciar a su propia identidad. Aunque ya hay sentencias del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional que, sin necesidad de haber tenido un proceso de medicalización durante dos años como hasta ahora obliga la ley, ya se tienen identidad acorde a lo que son, el problema es que para ello hay que hacer un pleito judicial que cuesta dinero y que no todo el mundo tiene. Otra de las hipótesis con las que trabaja el libro es que la 'ley trans' ya existe.

P. ¿Qué quiere decir que ya existe?

En Andalucía, por ejemplo, desde 2014, y no ha habido ningún problema, ni en las universidades ninguna mujer trans se ha metido en los baños de mujeres a violar a mujeres como afirma el feminismo antitrans. Ni en las cárceles, donde existe una circular desde 2006 por la que las mujeres trans ya ingresan en los módulos de mujeres y no ha pasado nada, ni han violado a ninguna mujer en los módulos. Las únicas que han dejado de ser violadas han sido las mujeres trans que eran violadas en los módulos de hombres. Las siete plagas que barrunta el feminismo antitrans se contrapone a que en España ya convivimos con 14 leyes trans y no ha pasado nada. Solamente hay infancias más felices, menos tasa de suicidios, chavales que rinden mucho mejor en sus colegios, y no pasa absolutamente nada. Al revés, lo único que han aportado esas leyes es mayor felicidad para un sector de la población que hasta entonces estaba viviendo en la oscuridad del mundo.

P. ¿Cómo considera que pueda acabar la cuestión cuando avance la tramitación de la ley? ¿Qué consecuencias tendrá en el Gobierno de coalición?

Creo que dentro del Partido Socialista tienen un debate muy grande todavía y que no tienen resuelto porque que hay sectores vinculados al feminismo asociados al PSOE que están dispuestos a todo porque están en posiciones muy beligerantes. El PSOE en este periodo ha sufrido mucho porque básicamente ha tirado al suelo la bandera LGTBI y la bandera feminista durante muchísimo tiempo. De hecho, las reacciones que hubo en contra del Partido Socialista en el Orgullo de Madrid del año pasado fueron tremendas. Nunca pude imaginar haber visto eso. El Partido Socialista era el dueño moral del Orgullo desde siempre y el año pasado no les dejaron avanzar. Creo que el Partido Socialista ha cometido un error muy grande como dejar a Carmen Calvo durante dos años lanzando mensajes en los que decía que los derechos de las personas trans ponían en cuestión la seguridad jurídica de 47 millones de españoles. Si hubiera dicho lo mismo de los negros, de los gitanos o de cualquier otro colectivo que estuviera peleando por sus derechos no hubiera durado ni diez minutos como vicepresidenta primera del Gobierno. Sin embargo, ha durado dos años y ahora es presidenta de la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados donde se tiene que debatir y tramitar la 'ley trans'. Nadie asegura que Carmen Calvo no pueda retrasar la tramitación de la ley y que finalmente no se pueda aprobar porque acabe la legislatura.

P. ¿Piensa entonces que el problema lo tiene el PSOE?

El Partido Socialista tiene un problema y tiene que reaccionar. Si está posicionado a favor de la 'ley trans' como así parece tiene que dar un gran paso a favor y se tendrá que enfrentar dentro de su propio partido a los sectores reaccionarios que están vinculados al feminismo antitrans y que militan en el PSOE. Las tres grandes ideólogas del feminismo antitrans, que son Alicia Miyares, Amelia Valcárcel y Ángeles Álvarez, son militantes del PSOE y han tenido posiciones de poder: Millares ha sido asesora de María Teresa Fernández de la Vega, Valcárcel fue consejera de Cultura y está en el Consejo de Estado, y Álvarez ha sido diputada hasta 2018. Es innegable que una reacción antitrans nace dentro de las filas del Partido Socialista. Es verdad que lo ha resuelto, pero ahora tienen ellos que gestionar lo que hay dentro. Estas señoras han creado un partido político, Feministas al Congreso (FAC), que podrían ser perfectamente “Feministas anti trans al Congreso”.

P. ¿Y qué futuro le augura a ese partido?

No se sabe. Ahora mismo es un partido marginal que no tiene ninguna visibilidad pero no sabemos. De todas formas, este movimiento es muy minoritario y eso hemos visto en las manifestaciones. En Madrid había 100.000 personas en la marcha feminista y en la reacción antitrans había 5.000 o 6.000. Tienen muchísima fuerza y muchísimo impacto en las redes sociales, y en los medios de comunicación también porque estas feministas antitrans están muy bien posicionadas porque han estado en los espacios de poder de los últimos 40 años. Al otro lado están las personas trans, que están muy invisibilizadas, que son muy pocas y que además vienen de una situación de mucha desventaja a nivel social. Yo siempre pregunto a cuántas camareras conoces que sean trans, a cuántas cajeras de supermercado, a cuántas catedrática, a cuántas dependientas, a cuántas periodistas que no hagan farándula. No conocemos a casi nadie. Es un colectivo muy pequeño que aglutina aproximadamente al 0,1% de la población, unas 50.000 personas en España, y la mitad en exclusión social según algunos estudios. Es un colectivo muy minoritario y muy fácil de estigmatizar.

P. ¿Quiere decir que al final la polémica y la posibilidad de que no salga adelante la 'ley trans' lo paga otra vez un sector minoritario?

Yo estoy convencido de que si esta ley en lugar de haberla hecho el Ministerio de Igualdad de Irene Montero en un gobierno de coalición la hubiera hecho un gobierno de partido único del Partido Socialista no hubiera habido ningún tipo de polémica. De hecho, muchas de estas feministas antitrans han sido las que han aprobado hasta 14 leyes en los parlamentos autonómicos. La ley andaluza salió adelante porque estaba el Partido Socialista e Izquierda Unida, y el PSOE la apoyó muchísimo. En Cantabria, por ejemplo, Unidas Podemos no tiene representación en el Parlamento y ha salido adelante su 'ley trans' con autodeterminación del género. Así podría decir en todos los parlamentos autonómicos. La pregunta es por qué cuando la ley trans se aprueba en los parlamentos autonómicos donde se contempla la autodeterminación de género no se borra las mujeres y por qué cuando la 'ley trans' la aprueba el Ministerio de Igualdad en el que está Unidas Podemos se monta esta polémica.

¿Estamos defendiendo el feminismo, los intereses de partido, los intereses propios de un sector viejo del feminismo que se ha visto arrumbado de las políticas de igualdad por primera vez en 40 años? Es más, antes de que se firmara el acuerdo de coalición, un montón feministas como Laura Freixas, Ángeles Álvarez, Alicia Villares, Amelia Valcárcel, Rosa Magda, Rosa Peris y muchas otras vinculadas al PSOE escribieron manifiestos a Pedro Sánchez para que no cediera el Ministerio de Igualdad. Es más, en las negociaciones del acuerdo de coalición de agosto de 2019, cuando fracasó aquel primer intento, Carmen Calvo no ofreció a Unidas Podemos el Ministerio de Igualdad, y eso lo cuenta José Luis Monrosi en un libro sobre cómo fueron las negociaciones internas del pacto de coalición. Es decir, el Ministerio de Igualdad para el viejo feminismo vinculado al PSOE ha sido muy importante porque ahí es donde gestionaban el poder institucional y el movimiento social. Eso se les ha roto y ahí hay una pugna política muy grande por eso.

P. ¿Soluciones a esta cuestión o el 8M del año que viene también prevé que haya manifestaciones separadas?

No creo que sea tan importante que sea juntos o separados sino que las causas unan. No se trata de que haya un feminismo separado sino de que que hay un sector del viejo feminismo que se ha posicionado en contra de los derechos humanos de un colectivo de la población. No es que haya división, es que hay un sector del viejo feminismo que está en posiciones ultraderechistas y que tendrá que decidir qué quiere ser de mayor, porque a la vista está de la realidad de que no llevan razón. Una encuesta publicada por Metroscopia decía que el 75% de la población estaba a favor de la 'ley trans, y el sector que más a favor es precisamente el de las mujeres. Estamos hablando de un movimiento que está muy hormonado en las redes sociales pero que, en la calle, la gente lo tiene más que asumido.