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martes, 23 de abril de 2019

#hemeroteca #queer | "Yo soy uno de los maricones que luchó contra el ISIS"

Imagen: El Mundo / 'Agit'
"Yo soy uno de los maricones que luchó contra el ISIS".
Se convirtió rápido en una de las noticias más virales del frente: un grupo de combatientes contra los yihadistas aparecían en una foto blandiendo la bandera arcoíris. Aquí su historia nunca contada.
Ferran Barber | El Mundo, 2019-04-23
https://www.elmundo.es/cronica/2019/04/23/5cb84c9421efa024668b4587.html

Fue un delirio viral, una instantánea tomada en los márgenes de la realidad tres meses antes de la caída de Raqqa o, para ser precisos, el 23 de julio del 2017. Lo que mostraba se asemejaba más a un desvarío ‘cyberpunk’ que a un episodio de una guerra. En sólo un par de días -y gracias, entre otras cosas, al empujón de un tuit de Ricky Martin- la foto comenzó a dar tumbos por las redes del planeta y a plantear preguntas que jamás se respondieron.

«Estos maricones matan fascistas», había escrito alguien en inglés sobre una gran pancarta sostenida por dos milicianos extranjeros que viajaron al norte de Siria a luchar contra el Daesh. Algunos metros más allá, entre los escombros de una ciudad que identificaron como Raqqa -el feudo de Al Bagdadi y sus secuaces-, se apreciaban otros cuatro guerrilleros encapuchados sosteniendo una bandera arcoíris y una segunda enseña con un Kalasnikov impreso sobre un harapo rosa. Fue un acto de provocación alucinatorio.

¿Quiénes eran esos brigadistas internacionales de los que nadie había escuchado hablar y que habían reunido la insolencia necesaria para retratarse entre anagramas anarquistas y consignas LGBT en el corazón del califato del Daesh, tres meses antes de su caída?

Hasta hoy, no habíamos sabido que el gran Ejército ‘Queer’ de Liberación conocido con el alias de ‘Tqila’ era en realidad un chaval de 30 años -dos menos, cuando los hechos ahora desvelados sucedieron- criado en Massachusetts. Para ejecutar su plan, el estadounidense de origen greco-kurdo-iraní estuvo apoyado por sus hermanos de armas. Ahora hemos sabido que estaba obsesionado con la idea de destrozar la moral de las alimañas iracundas del Daesh. Por su valor simbólico, quería golpearles entre las ruinas de la ciudad donde agonizaban.

«Me lo tomé como algo personal, como una revancha visual», nos dice Agit -nombre de guerra del miliciano- tras dar con él en algún lugar de las catacumbas anticapitalistas europeas, cuando se disponía a viajar de Bruselas a Atenas, su actual residencia.

Cerca de dos años nos ha llevado rastrearlo para poder conocer, el ‘making of’ de su espectacular puesta en escena. «Me sentía investido del poder y la necesidad de izar en Raqqa la bandera del arcoíris, menos para convertir aquello en una declaración homonacionalista que por transmitir una sencilla idea: «Que te jodan, Daesh. Que os jodan, yihadistas. Somos ‘queer’ radicales y también podemos combatir. Todo formaba parte de una guerra psicológica».

Aquello fue un puñetazo en las entrañas de la bestia. Y probablemente -convinieron muchos- el más revolucionario de los actos llevados a cabo en el escenario kurdo de la guerra siria desde la reconquista de Kobane. Entre los camaradas anarquistas de la unidad a la que pertenecía Agit -IRPGF- había también un español conocido con el sobrenombre de Siwan que tomó parte en la mascarada, aunque no sale en la foto.

Agit se refiere a sí mismo como ‘queer’ y como comunista libertario. En un sentido literal, ‘queer’ o, como algunos proponen, ‘cuir’, es un adjetivo inglés que literalmente significa extraño o torcido. En los ambientes no heterosexuales se utiliza para referirse a las personas que se resisten a ser clavadas en el corcho de las categorías de género propuestas por la ‘entomología oficialista’ de la sexualidad alternativa. Los ‘queer’ no desean hacer suya ninguna de las etiquetas que definen a las comunidades LGBT (lesbianas, gais, bisexuales y transexuales).

La pancarta de Tqila y la efímera invención de un ejército de ‘Queers’ que jamás existió fuera de los titulares de la prensa occidental le costó a Agit ser expulsado del frente donde combatía. Y con él, el resto de sus compañeros. Fue un verdadero escándalo, no sólo en los entornos más homófobos del planeta o entre la conservadora población árabe local, sino incluso, o sobre todo, entre las milicias kurdas (YPG) supuestamente progresistas, en cuyas filas peleaban.

Imagen: El Mundo / 'Estos maricones matan fascistas', TQILA en Raqqa
«Fíjate que un año antes alguien de las YPG había tuiteado un mensaje diciendo que con la ayuda de Dios (Inshala), la bandera del arcoiris sería izada en Raqqa cuando el Daesh fuera derrotado. Así que diseñamos la pancarta en nuestra base de la capital del califato y nos fuimos a tomar las instantáneas en las inmediaciones de unos edificios que habíamos reconquistado poco antes. La enseña del arcoiris la tuvimos que fabricar a mano en Kamisli», explica Agit. «Hicimos una primera foto en la que aparecíamos todos encapuchados, y una segunda en la que nuestro comandante, Mahir Bakirciyan, mostraba el rostro en previsión de que alguien supusiera que era un ‘fake’. Nos largamos deprisa porque estábamos a apenas dos manzanas de la línea de tiro de los francotiradores del Daesh. Las dos fotos las tomó uno de nuestros compañeros griegos».

La mayor parte de la infantería que luchaba en las Fuerzas Democráticas de Siria (SDF, de acuerdo a sus siglas inglesas) en Raqqa eran árabes de la ciudad y sus aledaños, absolutamente comprometidos con el pensamiento tribal y con ciertas convicciones musulmanas próximas al conservadurismo salafista. La explosión viral de aquella especie de atentado contra la moral del grueso de la tropa fue potenciada por las decenas de reportajes que, a lo largo de todo el planeta, publicaron las fotografías. ¿Cuándo?, ¿qué?, ¿quiénes formaban parte de ese ejército de Queers? El grueso de las respuestas se basaban en las especulaciones de los 'outsiders' y en las cortinas de humo que levantaron los protagonistas de ese acto de agitación y propaganda ‘queer’ «por razones de seguridad».

Para entonces, ya nadie entre los mandos kurdos se acordaba de aquel tuit en el que alguien se comprometía a izar la bandera LGBT en Raqqa. Y el propio comandante en jefe se presentó ante ellos para abroncarles por lo sucedido. Recuerda Agit que fueron obligados a pedir disculpas. «No tuvimos opción. El portavoz de las SDF se apresuró a emitir un comunicado para decir que no había ninguna subunidad con el nombre de Tqila dentro de las Fuerzas Democráticas de Siria. Estaban furiosos y sí, definitivamente, nos obligaron a escribir una disculpa colectiva por escrito, aunque, para ser sincero, nunca pensé que hubiéramos hecho algo de lo que tuviéramos que arrepentirnos».

Aquello puso a prueba a los propios mandos kurdos que combatían contra el Daesh en Siria. «Todo el mundo sabe que la mayoría de los kadros (suboficiales) de las YPG y otras milicias afiliadas al PYD proceden, en realidad, del PKK turco, y su mentalidad sigue siendo profundamente estalinista y muy homófoba», asegura Agit. «Son muy retrógrados con los gais. Yo los llamo los monjes de las montañas porque, a diferencia de lo que sucede en grupos como Tikko, en las filas de la guerrilla no se tolera el sexo, y menos aún si es entre iguales. Aunque nada de esto trascendió, se lo tomaron fatal».

Ese fue, en verdad, el mayor escándalo, y el que jamás se dio a conocer. Quedó sepultado entre las incógnitas, las conjeturas y las fruslerías. Con el fin de confundir a los periodistas que rastreaban su identidad, Agit llegó incluso a inventar su verdadero «nom de guerre» y a proporcionar en su lugar dos apodos alternativos (Rojhilat y Black October), con los que fue mentado en ‘Newsweek’ o ‘Telegraph’, entre otros medios. El sobrenombre con el que combatió significa literalmente héroe y fue también el de Mahsum Korkmaz, el primer mártir del PKK caído en combate contra los turcos (1994).

Curiosamente, fueron las milicianas kurdas de las YPJ -incluidas sus comandantes- quienes más aplaudieron la provocación. Su reacción fue también fascinante porque, en opinión de Agit, esa supuesta revolución feminista de Rojava mitificada y malinterpretada por las europeas en reportajes y documentales sobre amazonas kurdas «es extremadamente conservadora y reaccionaria». Aun así, ellas lo toleraron mejor que los varones. Mucho más que los hombres, las milicianas advirtieron el poder reivindicativo de la bandera que el norteamericano y sus camaradas clavaron en las entrañas de aquel brutal remedo de estado patrocinado por los asesinos islamistas.

«No olvides mencionar que fui entrenado por Nubar Ozanyan», nos insiste Agit cuando tratamos de ahondar en los motivos que le llevaron a combatir contra el Daesh cuando tenía 28 años. Nubar fue un legendario comandante armenio -turco de nacimiento y conocido por el sobrenombre de Orhan Bakirciyan- fallecido en combate durante la batalla de Raqqa.

Aunque americano de primera generación, Agit creció en un entorno de fervorosa devoción a Mao, Enver Hoxha (comunista albanés) y el Che Guevara, lo que también explica sus distintos compromisos. «Mi padre es un kurdo de Irán, y mi madre, griega. Crecí en los Estados Unidos, pero dentro de una familia muy política que lleva la lucha antiimperialista en su ADN. Los varones de mi familia materna combatieron en la Guerra Civil griega y en la lucha contra los fascistas, dentro de las filas comunistas de la Resistencia, así que es un legado irrenunciable y tremendo. Mi madre acostumbra a decirme que nunca tuve fotos de ‘rockstars’ porque prefería a Lenin».

En su ciudad natal del estado de Massachusetts, Agit obtuvo su licenciatura en Ciencias Políticas, antes de viajar, muy joven, a China para asistir a un máster en Filosofía marxista, uno de los cuatro postgrados que está a punto de obtener. «Llegué a recibir adiestramiento del Ejército de los EEUU para convertirme en paracaidista, pero me negué a tomar parte en la guerra contra el terrorismo por convicciones personales. Todo aquel ‘background’ militar me fue después de utilidad durante los nueve meses que estuve en Rojava [Federación Democrática del Norte de Siria].

«Hoy tengo 30 años. Combatí en la conquista de la capital del califato; llegué a ser comandante del Batallón Internacional de la Libertad y, aunque existen muchos aspectos controvertidos en el proyecto político de los kurdos, todos coincidíamos en la necesidad de derrotar al islamismo fundamentalista».

En uno de los vídeos de la unidad donde sirvió, se le ve sentado con la pierna escayolada tras un tiroteo. «Sabíamos que nos buscabais. Pero aquel no era el momento para revelar todos los detalles de esta historia a la prensa... Si queréis un resumen, este maricón lucha contra el fascismo. No pasarán».

domingo, 7 de abril de 2019

#hemeroteca #homofobia | Sin miedo a morir por ser gay en Raqa

Imagen: El País / Abu Ahmed
Sin miedo a morir por ser gay en Raqa.
La comunidad homosexual tuvo que huir de la ciudad siria ante las ejecuciones salvajes que llevaba a cabo el ISIS.
Natalia Sancha | El País, 2019-04-07
https://elpais.com/internacional/2019/04/06/actualidad/1554585080_333092.html

“Desde esa azotea le tiraron al vacío”, dice Abu Ahmed señalando con el dedo un edificio cercano. Bajo sus pies yace un inmueble semiderruido por los bombardeos que el Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) convirtió en prisión y en cuyo sótano pasó cinco días encerrado este joven vendedor de perfumes de 33 años, junto con otros cuatro sirios homosexuales.

Tan solo Husein, en la cincuentena, fue sentenciado a muerte por el mero hecho de ser gay. “Tenía los ojos vendados y las manos atadas a la espalda”, prosigue quien tuvo que presenciar la aterradora escena en este barrio de Raqa, su ciudad natal y capital siria del califato desde el verano de 2014 hasta octubre de 2017, mes en el que cayó en manos de las milicias kurdas. “Le lanzaron al vacío atado a una silla y después le apedrearon sobre el asfalto porque aún seguía con vida”, relata sin pestañear. “Hemos visto tantas atrocidades que ya nada nos afecta”, se apresura a decir.

Este ha sido el castigo que el ISIS tenía reservado para las docenas de homosexuales que apresó, lo mismo que la lapidación se convirtió en la sentencia exclusiva para las mujeres acusadas de adulterio. Según documentos del grupo terrorista filtrados a la prensa, la pena para actos homosexuales en la tierra controlada por el grupo era la muerte, de acuerdo a la interpretación radical de la ley islámica o sharía. Como en el caso de Husein, si el castigo consistía en arrojar al condenado desde una azotea y ste sobrevivía, la multitud, entre ellos también niños, le apedreaban hasta la muerte.

Con la ayuda de traficantes, la mayoría de la comunidad homosexual de Raqa abandonó la ciudad después de que el ISIS se hiciera con el control. Muchos han sido acogidos como refugiados en Europa. Es el caso de Ibrahim, que desde hace tres años vive en Holanda y con el que Abu Ahmed conversa desde un café en una vídeo-llamada para ponerle al día. Asegura que después de la expulsión del Estado Islámico han empezado a volver sus vecinos gais a una ciudad en la que quedan 150.000 del más de medio millón de habitantes de preguerra. “¡Hemos vuelto a hacer fiestas otra vez, como en tiempos del régimen!”, le grita a Ibrahim mientras resume la última que tuvo lugar varios días antes en una casa privada.

En ocho años de contienda, Raqa ha quedado progresivamente bajo el control de cinco actores diferentes. “Vivimos bajo el régimen primero, luego el Ejército Libre Sirio, Al Nusra [rama local de Al Qaeda], el ISIS y ahora los kurdos”, enumera. Hoy la comunidad gay se siente segura para mantener el contacto a través de un grupo cerrado de Whatsapp. Algo que en tiempos del ISIS podía costarles la vida cuando los muyahidines (combatientes yihadistas) apostados en los controles callejeros revisaban los móviles aleatoriamente. “A pesar de que los transgénero en Raqa no están operados, fueron los únicos que pudieron moverse libremente por la ciudad camuflados bajo la abaya y el niqab (velo integral) en tiempos del Daesh [acrónimo peyorativo en árabe para referirse al ISIS”, cuenta divertido.

Incluso un prostíbulo siguió abierto clandestinamente bajo el Estado Islámico, asegura Abu Ahmed. “Las prostitutas también se podían mover camufladas porque con esa vestimenta no hay forma de saber quién es quién”.

Los pocos homosexuales que se quedaron en Raqa se dejaron crecer una tupida barba, cancelaron los encuentros secretos entre ellos, se casaron y tuvieron hijos. “Mi mujer, con quien tengo un hijo de tres años, no sabe que soy gay”, asevera. Y, sin embargo, Abu Ahmed nunca pensó en huir de Raqa. “Si el ISIS volviera, me quedaría, no puedo irme de mi ciudad”. A pesar de que las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS, milicias kurdo-árabes aliadas de Estados Unidos) expulsaron al ISIS de Raqa hace 17 meses, las vecinos temen a las células durmientes aún presentes en la ciudad.

Mejor con los kurdos
“A nosotros nos odian todos los bandos, pero los peores fueron sin lugar a dudas Daesh. Nos tuvieron aterrorizados, viviendo en un temor constante”. En la Raqa de preguerra y bajo el control del Gobierno de Damasco, Abu Ahmed asegura que con sobornos se salía de la cárcel “en el mismo día”. Ahora son la rama de seguridad kurda, junto con FDS, quienes mantienen el orden, aunque Abu Ahmed dice que no le importaría que volviera “el régimen” a la ciudad.

Caminando por una concurrida avenida, Abu Ahmed se para en varias tiendas para saludar a media docena de amigos homosexuales y preparar la próxima reunión. Son costureros o vendedores de ropa. Esta comunidad ha sido muy castigada durante la guerra a pesar de que el número de homosexuales asesinados por el ISIS es pequeño en relación con las 6.191 víctimas que el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos adjudica a este grupo terrorista desde que en junio de 2014 proclamara el califato.

“Con el Ejército Libre Sirio había mucho caos y mucha violencia. Con los kurdos tenemos muchas más libertades y respeto de los derechos humanos”, comenta Abu Ahmed en un café al tiempo que señala con los ojos a una joven pareja haciendo manitas en la mesa contigua. "En Raqa tememos más el qué dirán que a la cárcel", remacha. Miembro de uno de los clanes más importantes de la región, Abu Ahmed ha optado por vivir una doble vida con tal de evitar el repudio de la familia y de una sociedad tribal conservadora. Un rechazo que puede terminar también en la muerte a manos de un familiar alegando un crimen de honor en la Raqa hoy libre del ISIS. “Venga quien venga a gobernarnos, seguiremos siendo clandestinos”, concluye.

sábado, 9 de septiembre de 2017

#hemeroteca #iglesia | El obispo de San Sebastián compara a los “ateos radicales” con el Daesh

Imagen: Público / José Ignacio Munilla
El obispo de San Sebastián compara a los “ateos radicales” con el Daesh.
En su última carta pastoral, José Ignacio Munilla sostiene que el ateísmo fue “la bandera más utilizada en el siglo XX para justificar el exterminio de millones de personas en el mundo entero”. Sus críticas también incluyen a John Lennon por cantar 'Imagine'.
Danilo Albín | Público, 2017-09-09
http://www.publico.es/sociedad/obispo-san-sebastian-compara-ateos-radicales-daesh.html

El “ultraobispo”, el más duro entre los duros, ha vuelto a la carga. Conocido por sus posiciones próximas a los sectores más conservadores de la Iglesia Católica, monseñor José Ignacio Munilla ha aprovechado el regreso de las vacaciones veraniegas para lanzar una de sus cartas incendiarias, habitualmente dirigidas contra la izquierda y el laicismo. Esta vez, el máximo responsable de la Diócesis de San Sebastián ha puesto en la diana a quienes se proclaman ateos. No les critica por no creer en Dios, sino por sus similitudes con los yihadistas. Sí, yihadistas.

Cuando aún no ha pasado un mes de los atentados reivindicados por el Daesh en Barcelona y Cambrils, el obispo de San Sebastián ha dedicado su última carta pastoral a establecer un insólito paralelismo entre quienes él considera “relativistas” y los terroristas del autodenominado Estado Islámico. ‘Yihadismo no, relativismo tampoco’ es el título del escrito que llegó esta misma semana a todas las iglesias de Gipuzkoa.

“A propósito de los atentados en Catalunya, como ha sucedido cada vez que el terrorismo yihadista ha actuado dentro de las fronteras europeas, se ha reabierto el debate sobre el influjo de la fe religiosa en la paz mundial. He seguido con interés las diversas reflexiones que se han publicado, y aunque no creo que la mía vaya a resultar novedosa, pretendo, al menos, ser pedagógico en mi exposición”, arranca Munilla.

A continuación, asegura que “en las redes sociales” se han producido “una vez más” lo que él define como “ataques habituales a todo tipo de fe religiosa por parte del ateísmo más agresivo, quien considera que la fe en una verdad suprema es la raíz de todo fundamentalismo y el germen de la violencia mundial”. Tras esa introducción, el obispo recurre a uno de los integrantes de The Beatles. Sí, The Beatles. “Este ateísmo radical sostiene que el mundo sería más pacífico sin religiones, tal y como expresaba la conocida canción ‘Imagine’, de John Lennon, –recuerda-: "Imagina un mundo sin motivos para matar o morir, sin religión alguna. Imagina a todas las gentes viviendo sus vidas en paz".

Su siguiente pensamiento también está dedicado a Lennon, a quien acusa de ignorar que “mientras él cantaba esa canción, el ateísmo estaba siendo la bandera más utilizada en el siglo XX para justificar el exterminio de millones de personas en el mundo entero”. En esa línea, sostiene que “la consideración de la fe religiosa como ‘opio del pueblo’, llevó a un holocausto de multitud de inocentes”.

En cualquier caso, Munilla admite que “tampoco sería equilibrado afirmar que el ateísmo haya sido la causa de la violencia mundial”. “En realidad, tanto la fe como el ateísmo no han sido sino un mero pretexto para el ejercicio de la violencia –describe-. Matar en nombre de un dios, en nombre de la revolución, o en nombre de la libertad, además de un asesinato, es una mentira. Una mentira que busca dignificarse encubriéndose en supuestos ideales, de los que en realidad carece”.

Si bien admite que “detrás de la violencia se esconde un odio que suele tener su raíz en las inseguridades y los miedos del violento, además de en su falta de sensibilidad hacia el prójimo”, critica también que “en los círculos intelectuales que marcan la línea de pensamiento en nuestro entorno cultural europeo, la reacción más habitual no es la del ateísmo radical, sino la del relativismo”. “Los ‘Charlie Hebdo’ de turno (que también entre nosotros tienen sus emuladores) no dejan de ser un grupo social marginal. Por el contrario, el relativismo es cuasi omnipresente, y pretende hacer una reinterpretación del hecho religioso, afirmando que todas las religiones son iguales, y que su único valor objetivo está en el bien subjetivo que puedan ofrecer a sus adeptos”, subraya.

A su juicio, “el relativismo aprovecha la sombra del yihadismo para poner bajo sospecha de fundamentalismo a la fe cristiana que cree en una revelación histórica y objetiva”. Tras citar “unas palabras deliberadamente silenciadas del Papa Francisco” (“También el relativismo hiere mucho a las personas: todo parece igual, todo parece lo mismo”), Munilla afirma que “uno de los mayores éxitos que podría alcanzar el yihadismo es el de generar o reforzar una corriente de pensamiento relativista, hasta el punto de requerirnos a los cristianos una reformulación de nuestra fe”.

“La alternativa al yihadismo no puede ser ni el materialismo ateo, ni el relativismo de una religión hecha a nuestra medida. El yihadismo se sentiría muy cómodo teniendo a ambos como adversarios. ¡Nuestro relativismo sería su victoria!”, remata.

A favor de Hazte Oír
Esta última carta pastoral de Munilla no provocó demasiada sorpresa en el interior de la Iglesia guipuzcoana, donde ya son de sobra conocidas sus recurrentes posturas fundamentalistas. En marzo pasado, mientras las principales ciudades de Euskadi se preparaban para tratar de impedir la llegada del “autobús del odio” de la organización ultracatólica Hazte Oír, el obispo de San Sebastián salió en defensa de ese grupo ultra. Lo hizo a través de Twitter, donde comparó la Gala Drag del Carnaval de Palmas de Gran Canaria con el bus del odio.

“¡Adivina, adivinanza!: ¿Cuál de estas dos imágenes ha sido hoy censurada en España, y cuál ha sido premiada?”, escribió el Obispo. De un lado estaba el autobús de Hazte Oír. Del otro, Drag Sethlas, ganadora del certamen de Drag Queen, simulando la crucifixión de Cristo.

Poco antes, Munilla había escrito otro mensaje muy significativo: “Hemos de aceptar las verdades por verdaderas, y no por agradables…”.

Algunos días antes, el religioso criticaba a la Generalitat de Catalunya por su decisión de “analizar” la charla que iba a dar el homófobo francés Phillipe Ariño. “Los que reivindicaban libertad de expresión cuando estaban ‘abajo’, se convierten en censores en cuanto alcanzan el poder”, criticó. Un par de años antes, llegó a calificar al gobierno del PP de “marxista” por “asumir la aberración de considerar al aborto como un derecho humano”.

Nombramiento polémico
En el marco de su militancia ultraconservadora, el ahora obispo de Donostia llegó a fundar su propia organización dentro de la Iglesia. Se trata del Movimiento Loiola, un colectivo tradicionalista que hasta hace pocos años contaba con fieles repartidos por Zumárraga, San Sebastián, Bilbao, Pamplona y Logroño. Su registro como “asociación sin ánimo de lucro” ante el Gobierno Vasco se produjo en 1992, pero su salto decisivo a la fama se produjo a finales de 2009, poco después de la llegada de Munilla al Obispado de San Sebastián. Por entonces, distintos religiosos vascos advirtieron que el Movimiento Loiola funcionaba al margen de la Iglesia oficial guipuzcoana.

No en vano, su nombramiento fue respondido por más de cien curas de ese territorio, quienes reclamaron públicamente que su designación fuese anulada. La Conferencia Episcopal miró para otro lado, algo que se repetiría ante cada una de sus polémicas cartas pastorales. La última habla de ateos, yihadistas y John Lennon.

viernes, 27 de enero de 2017

#hemeroteca #testimonios | Ahmad Joudeh y el baile de la vida

Ahmad Joudeh y el baile de la vida.
Alumno del Nationale Ballet de Ámsterdam, donde ha debutado en ‘Coppélia’, el bailarín Ahmad Joudeh no tiene pasaporte porque nació en el campo de refugiados palestinos de Yarmuk, en Damasco. Los yihadistas amenazaron con tirotearle y su respuesta fue danzar en las ruinas de Palmira.
Isabel Ferrer | El País Semanal, 2017-01-27
http://elpaissemanal.elpais.com/confidencias/ahmad-joudeh/

La carga emotiva asociada a los tatuajes alcanza cotas difíciles de igualar cuando Ahmad Joudeh se pone de espaldas. Bajo la nuca lleva escrita una frase que es un reto y una dolorosa declaración de intenciones; casi una plegaria. Dice así: “Baila o muere”, en caligrafía hindi. No escogió ese ángulo anatómico al azar. “Por ahí cortan la cabeza de sus víctimas los verdugos del ISIS (siglas en inglés del Estado Islámico), y quería demostrar que no podrán detenerme. Ellos prohíben la danza y el arte. Han destruido los templos de Palmira, que son el corazón y la belleza de Siria. Creo que mantener viva la cultura es una forma de vencerlos”, señala enfundado en unas mallas negras en uno de los estudios del Nationale Ballet de Ámsterdam, que lo ha sacado de Damasco para inscribirlo en su academia durante los próximos cuatro años. Ahmad, de 26 años, es bailarín, y tiene fe y esperanza, fortaleza y templanza, virtudes que le han ayudado a cruzar fronteras a pesar de que no dispone de pasaporte. Carece de Estado porque nació en el campo de refugiados de Yarmuk, hijo de un palestino y una siria. No dispone de patria legal, una situación precaria a la que se une un oficio “mal visto en el mundo árabe para un hombre, y que muchos solo admiten como una actividad teatral y siempre con el cuerpo cubierto”.

Su padre, Wafik, tomó como una afrenta el deseo de Ahmad de acudir al Enana Dance Theater, fundado en 1998 en la capital siria, y que mezcla el folclore con la danza clásica, y al Instituto Superior de Arte Dramático de la ciudad. Un hijo varón no debía bailar. “Me encerró y llegó a pegarme en las piernas para que lo dejara, hasta que, con 17 años, hice una tontería de adolescente”. Quiso cortarse las venas, y sobre esas cicatrices lleva ahora su segundo tatuaje: una paloma junto a la palabra “libertad”. “Y eso que con tatuajes no puedo entrar en el paraíso”. Para evitarse la vergüenza, el progenitor se marchó y contrajo un nuevo matrimonio, del que nacieron dos niñas. “Son fantásticas, y les enseñé a bailar a escondidas”, dice Ahmad entre risas. Cuando Yarmuk fue tomado en 2015 por el ISIS y la situación se hizo insostenible, “mi padre anunció que aquello era muy peligroso para los hombres y se fue con su nueva familia; ahora está en un centro de refugiados de Alemania”. Atrás quedaron Ahmad y su madre, Ramzeiah, además de su hermana Rawan, de 23 años, y su otro hermano, Amjad, de 25 años. “Dos chicos en edad militar…, ¿se imagina?”.

Su suerte cambió el pasado verano, cuando el reportero Roozbeh Kaboly, del programa Nieuwsuur de la televisión holandesa, lo convirtió en protagonista de una serie de documentales. Ted Brandsen, director del Nationale Ballet, los vio y organizó una campaña de recogida de fondos que llamó 'Baile por la Paz'. “Después de salir en pantalla, recibí ofertas desde Alemania hasta Estados Unidos, pero allí me reclamaban como refugiado. En Holanda me querían como alumno, y yo había visto su montaje de La Bayadère una y otra vez en YouTube. Acepté, y fue arriesgado, porque solo tenía un visado y los documentos de viaje, nada de pasaporte”. En 2014, antes de que el ISIS ocupara Yarmuk, participó en la versión árabe de 'Mira quién baila', celebrada en Líbano. Quedó finalista y conmovió al jurado con una historia que no necesita sentimentalismo añadido.

A pesar de la actitud paterna, el movimiento y la música son esenciales en su casa. Su madre daba clases de gimnasia en Siria y gestiona una escuela con chicos de 18 años a su cargo, una ocupación insólita para una mujer. Ella les aficionó al baile. Su hermana es profesora de educación física, y su hermano toca instrumentos de cuerda tradicionales. La destrucción causada por la guerra ha cambiado de tal modo la percepción del país que, sin mediar pregunta alguna, Ahmad recuerda las ruinas que tapan hoy su antiguo hogar, a sus cinco parientes muertos y el ruido constante de las balas. “El ISIS me amenazó con dispararme en las piernas si persistía, y he bailado en el teatro romano de Palmira, donde ellos rebanaban cuellos”. Pero también evoca la vida antes del horror. Establecido en 1957 para acoger a los palestinos escapados de la guerra árabe-israelí de 1948-1949, “Yarmuk acabó siendo un barrio al sur de Damasco, con escuelas y hospitales, del que podías salir y entrar”. “A nadie se le ocurría preguntar si éramos musulmanes, judíos o cristianos”.

El pasado noviembre, y ante la oportunidad de volver a empezar, Ahmad decidió darle una sorpresa a su progenitor. Durante los últimos 11 años, Wafik se negó a dirigirle la palabra. “Hablaba con mis hermanos y ni siquiera me nombraba. En plena guerra, y nada. Me ignoraba. Una vez en Europa, decidí mostrarle la importancia de la danza en mi vida y perdonarle si me aceptaba tal como soy. Fui a verle a Alemania y no se lo podía creer. No hacía más que pedirme perdón, darme las gracias y proponer que me quedara. Yo le dije que estaba allí gracias a la danza. Que el baile puede cambiar la vida, algo que él, profesor de arte, debería entender. Ahora lo ve, y aunque no pienso vivir a su lado, yo tenía que perdonar para seguir adelante”.

En el amplio estudio del ballet holandés donde ensaya, Ahmad gira y salta con gusto. Se siente seguro en la danza moderna, pero el ballet es diferente. Holanda es conocida por la base clásica de todos sus bailarines, “y aquí te das cuenta de que un pie ligeramente mal puesto o una mano sin la caída adecuada lo estropean todo”, dice, moviendo los dedos para diferenciar una postura de ballet de un gesto cualquiera. En una banqueta descansa su bolsa de ropa, y si se piensa que abandonó Damasco casi con lo puesto, parece su única posesión. Vestido de negro sobre un fondo blanco, el ascetismo de su figura contrasta con la expresividad de sus movimientos. “Sin la danza no puedo vivir”, asegura, y no suena cursi ni pueril. Viene del horror, pero no piensa desfallecer. “El baile es arte y podía estudiarse en Siria antes de la guerra. Con los condicionantes de cada cultura, pero teníamos una profesora, Albina Bilowa, una antigua bailarina rusa, que daba clases de ballet. Yo iba en secreto, por mi padre. Cuando estalló la guerra, ella se trasladó a Dubái”.

Ante la amenaza de ser llamado a filas para marzo de 2017 (un derecho otorgado por el mismo Gobierno sirio que le niega el pasaporte), su situación se hizo insostenible. El documental holandés hizo posible un viaje iniciado en Beirut, donde esperó cuatro horas en la aduana con sus escasos documentos válidos. La mediación de la Embajada holandesa en Líbano franqueó el camino hacia Estambul y desde allí hasta Ámsterdam. “Ha sido la primera vez en mi vida que llego a un sitio nuevo y me tratan con respeto. Me eché a llorar, claro”. Cuando por fin se instaló en Holanda, uno de sus compañeros de piso, un colega, resultó ser uno de los artistas que había visto mil veces en los vídeos del Nationale Ballet cuando vivía en Yarmuk. Sus nuevos amigos esperaban encontrar a un tipo sombrío, cercano a la depresión. Pero no. Ahmad, alto, bien parecido y en contacto permanente con los suyos, que siguen en Damasco “en una situación terrible”, mira hacia atrás, pero solo “con el deseo de curar las heridas” de un país que le ignora.



Y TAMBIÉN…
Ahmad Joudeh, de las ruinas de Palmira a los teatros de Europa.

El vídeo de Ahmad Joudeh bailando en las ruinas de Palmira se hizo viral y casi le cuesta la vida, pero una compañía holandesa se fijó en él y ahora el joven palestino recorre danzando los teatros de Europa. 'Público' le ha entrevistado.
Beatriz Ríos | Público, 2018-12-07
https://www.publico.es/culturas/ahmad-joudeh-ruinas-palmira-teatros-europa.html

sábado, 7 de enero de 2017

#hemeroteca #fundamentalismos | La Turquía laica bajo amenaza

Imagen: El País / Una pareja junto al club Reina en Estambul
La Turquía laica bajo amenaza.
Jóvenes e intelectuales laicos miran al extranjero entre las presiones del Gobierno islamista de Erdogan y la amenaza creciente e indiscriminada del terrorismo yihadista.
Marga Zambrana | El País, 2017-01-07
http://internacional.elpais.com/internacional/2017/01/07/actualidad/1483788482_414638.html

“Me gustaría ir a España, aquí ya no hay nada que hacer”, explica Ozkan, uno de los amables camareros del restaurante 5 Kat (Beşinci Kat o La quinta Planta). Esta recóndita joya en el barrio de Taksim es uno de los lugares de reunión de la élite secular turca y de extranjeros en Estambul. Su lema desde que abrió hace 20 años es “Para quienes tienen estilo, gusto y una mente abierta”. En su terraza, decorada con espejos art-déco y geranios, suena Frank Sinatra o Édith Piaf, y se pueden degustar sofisticados cócteles y cocina internacional mientras se disfruta de la majestuosa vista del Bósforo. El puente del 15 de Julio, que une Europa y Asia, brilla con sus luces nocturnas. En la base de sus pilares en la orilla europea casi se puede distinguir el club Reina. Es jueves por la noche y el 5 Kat está inusual y completamente vacío.

“Estamos pensando en cerrar una temporada, por precaución”, explica Ozkan, que estaba trabajando aquí en la noche de Año Nuevo. “Supimos del atentado, los clientes también, un 80% de ellos eran extranjeros: británicos, italianos, búlgaros. Decidieron quedarse y seguir disfrutando de la noche”. Es la actitud de los que resisten, de los que no se quieren amedrentar y abandonar un tipo de vida del que la Turquía secular de Atatürk se ha sentido orgullosa durante casi un siglo.

A pocos metros de distancia, el bar Bonema, con su cerveza barata y su terraza en una callejuela peatonal, resiste a las amenazas de hostigadores portando banderas turcas que desde el golpe fallido de julio merodean esta zona cerca de la avenida Istiklal donde se consume alcohol: “Los seguimos ignorando, hacemos como que no los vemos, esa es nuestra actitud. No hay que tener miedo”, explica a este diario Said, que al igual que el resto de empleados y socios del local es kurdo.

Los turcos laicos se sienten amenazados no sólo por las políticas conservadoras del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, sino ahora también por los ataques terroristas del Estado Islámico (ISIS por sus siglas en inglés), como demuestra el ataque al club Reina, que causó 39 muertes. El atentado fue precedido por columnas incendiarias en diarios afines al AKP y mensajes de las autoridades religiosas contra la celebración de cualquier festividad navideña como opuesta a los valores religiosos musulmanes. El presidente Erdogan tardó tres días después del ataque al Reina en asegurar a sus ciudadanos que ningún modo de vida está siendo amenazado en su país.

Este modo de vida que combina lo occidental con lo oriental, instaurado por Mustafa Kemal Atatürk en 1923, podría estar en vías de extinción debido a la presión de la otra Turquía, el 50% religioso que sigue votando por el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, en el poder desde 2003) del actual presidente Recep Tayyip Erdogan.

El problema lo resumía así esta semana en The Washington Post la columnista turca Ezgi Başaran: Los seculares turcos nunca se han sentido tan solos ni atacados. “Decir que la elite secular se siente amenazada es un poco fuerte. Creo que cada vez se sienten más aislados e incómodos. Se están preguntando si el Estado los va a proteger, si van a ser tratados como el resto de ciudadanos de la República Turca”, explica a este diario el académico Kemal Kirişci, de la Brookings Institution.

El académico deja un margen de duda sobre si el actual gobierno ha promovido esta situación: “Me gustaría pensar que no lo están haciendo de forma sistemática, sino abordando un problema doméstico que tiene por objetivo unir a bases electorales nacionalistas e islamistas en preparación del crucial referéndum para cambiar la Constitución y dar mayores poderes al presidente. Y con este objetivo están provocando de forma no intencionada estas consecuencias”.

En Turquía, el ISIS se ha centrado en atacar dos objetivos: kurdos seculares y turcos seculares, como demuestran los ataques en Suruç, en Ankara y en Gaziantep. Pero desde que Ankara empezó en verano a atacar posiciones del ISIS en el norte de Siria y a acercar posiciones con Rusia, la estrategia de los terroristas incluye también grandes grupos de seculares y extranjeros, como el ataque en junio al aeropuerto de Estambul y ahora el club Reina.

Erdogan, que suele ofrecer tres discursos diarios televisados, tardó tres días en salir a la luz pública tras el atentado del club Reina y asegurar a su población de que ningún estilo de vida estaba siendo amenazado, refiriéndose a los seculares, algo que no hacía desde 2011, cuando empezó a tasar bebidas alcohólicas y aplicar políticas cada vez más conservadoras.

Kirişci cree que Erdogan “estaba reconociendo la incomodidad que se vive en la sociedad. Estoy seguro de que alguien en su entorno está indicando este problema, y tiene que hablar así si realmente quiere que la nación esté unida frente a ataques terroristas”.

Pero lo que aquí se conoce como “turcos blancos” hace tiempo que no se sienten seguros. El fin de las protestas de Gezi en 2013 ha generado un goteo de jóvenes liberales que abandonan el país con becas europeas o cualquier otra excusa. El sociólogo Umut Özkirimli, que desde 2011 trabaja en la universidad sueca de Lund, explica que si entonces recibía un par de peticiones de estudiantes turcos para estudiar en Suecia, este año la cifra se ha disparado a diez por semana. La mitad de ellos son jóvenes “seculares que no ven futuro en su país y quieren irse”.

Kirisçi indica también grupos de intelectuales al final de sus carreras que buscan un lugar seguro en el sur de Europa. El dato lo confirman fuentes del Instituto Cervantes en Estambul: en el último año se ha duplicado el número de estudiantes entre la élite secular.

Más de 8.000 nuevos empleos purgados por el Gobierno turco
AFP

El Gobierno turco ha ordenado la destitución de otros 8.390 funcionarios y el cierre de 80 asociaciones, en el marco de la campaña de purgas llevada a cabo tras el golpe de Estado fallido del pasado 15 de julio, en el que murieron 240 personas. Según tres decretos publicados este sábado, los despidos afectan a 63 instituciones estatales. Con esta nueva purga son ya más de 100.000 las personas suspendidas de sus cargos por sus supuestos vínculos con el golpe.

Entre los trabajadores destituidos se incluyen a 2.687 agentes de policía, 1.699 empleados del Ministerio de Justicia, 838 trabajadores de la Sanidad, 631 académicos y ocho miembros del Consejo de Estado. Los despidos tienen la autorización del Ejecutivo, pero no necesitan la aprobación del Parlamento al seguir en vigor el estado de emergencia, renovado en dos ocasiones y válido hasta el 19 de abril.

Los tres decretos ordenan además el cierre de 63 asociaciones por desarrollar actividades que afectan a la seguridad del Estado. Entre ellas hay ocho clubes de fútbol, generalmente del sureste del país, de mayoría kurda. Uno de los decretos estipula además que aquellos turcos que no respondan a una citación para declarar en el marco de la investigación por el fallido golpe de Estado podrían perder su nacionalidad.

martes, 14 de junio de 2016

#hemeroteca #homofobia | “Se espantó cuando vio a dos hombres besándose en Miami”

Imagen: Deia / Bilbao, 2016-06-13
“Se espantó cuando vio a dos hombres besándose en Miami”.
El padre de Seddique Mateen, descarta el móvil yihadista pero sus compañeros sí lo consideran.
Deia, 2016-06-14
http://www.deia.com/2016/06/14/mundo/se-espanto-cuando-vio-a-dos-hombres-besandose-en-miami-bilbao-en-homenaje-a-las-victimas-de-orlando

Las primeras investigaciones sobre la matanza de medio centenar de personas en una discoteca gay en Orlando (centro de Florida, EE.UU.) revelaron ayer posibles nexos entre su autor, que fue investigado dos veces, y grupos terroristas. Menos de 24 horas después de la matanza en la discoteca Pulse, frecuentada por homosexuales, lesbianas, bisexuales y transexuales, el FBI dio a conocer algunos datos de Omar Mir Seddique Mateen, de 29 años y nacionalidad estadounidense, quien murió en el mismo lugar del tiroteo por disparos de la Policía.

Al mismo tiempo se conocieron las identidades de siete de las 50 víctimas mortales de este “acto de terrorismo y odio” como lo calificó el presidente de EE.UU., Barack Obama.

Se trata de los primeros identificados y cuyas familias ya fueron notificadas. Sus nombres son Edward Sotomayor Jr., Stanley Almodóvar III, Luis Omar Ocasio-Capo, Juan Ramón Guerrero, Eric Iván Ortiz-Rivera, Peter O. González-Cruz y Luis S. Vielma.

La discoteca Pulse había organizado para este sábado una “Noche latina”, dedicada a ritmos como bachata y reguetón, por lo que es muy probable que un alto porcentaje de las víctimas sean hispanos, una comunidad que representa el 29% de la población de Orlando, famosa en todo el mundo por sus parques temáticos y de atracciones.

Antes de la matanza Seddique Mateen, nacido en Nueva York en el seno de una familia de origen afgano, llamó al teléfono de emergencias 911 y declaró su lealtad al grupo terrorista Estado Islámico (EI), de acuerdo con una información periodística. La agencia de noticias Amaq, vinculada a los yihadistas, subrayó en un comunicado que el ataque armado contra un club nocturno de homosexuales en la ciudad de Orlando “fue perpetrado por un combatiente del Estado Islámico”.

Dicha información de Amaq no fue confirmada por fuentes oficiales de Estados Unidos.

El agente del FBI Ron Hopper consideró en una rueda de prensa que es pronto para afirmar que la matanza esté vinculada al terrorismo, pero indicó que el presunto autor de los disparos en la discoteca llamó la atención de las autoridades en 2013 por primera vez.

Fue interrogado en 2014

Según Hopper, en aquel entonces Seddique Mateen hizo “comentarios incendiarios a sus compañeros de trabajo que dejaron entrever sus posibles lazos con terroristas” y fue interrogado hasta en dos ocasiones. Posteriormente, en 2014, fue interrogado por su presunta relación con Moner Mohammad Abusalha, un terrorista estadounidense que murió en un ataque suicida en Siria, pero se resolvió que “el contacto fue mínimo y no constituyó una amenaza”.

La empresa de seguridad G4S confirmó ayer en un comunicado que Seddique Mateen era desde 2007 uno de sus empleados, y se declaró “conmocionada” por lo ocurrido.

Según G4S, el joven no estaba de servicio cuando perpetró la matanza y la compañía está cooperando con las autoridades.

La familia del presunto autor de la matanza también habló. Según el padre, Mir Seddique, su hijo quedó espantado cuando “hace unos dos meses vio a dos hombres besándose en Miami”. Esa puede ser la causa de la matanza, que, a su juicio, “no tiene nada que ver con la religión”.

La exesposa de Seddique Mateen, que pidió no ser identificada, declaró ayer que no era una “persona estable” y que la maltrataba. “Me golpeaba. Venía a casa y empezaba a golpearme porque la colada no estaba acabada o cosas así”, dijo al diario The Washington Post la mujer, quien se casó con él en marzo de 2009 pero se separó a los pocos meses. Según la exesposa, el presunto asesino no dio nunca señales de haberse radicalizado, poseía una pistola de pequeño calibre y trabajaba como guardia en un centro de delincuentes juveniles.

El senador demócrata por Florida Bill Nelson señaló, sin embargo, que la matanza tendría “alguna conexión” con el grupo terrorista EI, según pudo saber de personal del Comité de Inteligencia del Senado en Washington, aunque indicó que es necesario esperar los resultados de las investigaciones para confirmarlo.

domingo, 12 de junio de 2016

#hemeroteca #homofobia | 50 muertos en la peor matanza en EE UU desde el 11-S

Imagen: El País
50 muertos en la peor matanza en EE UU desde el 11-S.
El agresor, muerto en un enfrentamiento con la Policía, irrumpió en un bar gay con un arma de asalto en Orlando, Florida.
Joan Faus | El País, 2016-06-12
http://internacional.elpais.com/internacional/2016/06/12/actualidad/1465717811_688793.html

Estados Unidos vivió este domingo en Orlando (Florida) uno de sus capítulos más oscuros. Un hombre de 29 años abrió fuego en una discoteca popular entre la comunidad gay, matando al menos a 50 personas e hiriendo a otras 53. Es el peor tiroteo múltiple registrado en la historia del país. Los primeros indicios apuntan a un único tirador, que murió abatido por la policía. El atacante, identificado como Omar Siddique Mateen, era un ciudadano estadounidense de padres afganos. El presidente Barack Obama calificó la masacre como “acto de terrorismo y odio”.

Fuentes de la investigación citadas por varios medios estadounidenses apuntan que el atacante habría llamado al número de emergencia 911 poco antes de la masacre para declarar su lealtad al Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés). Horas después del ataque, el grupo asumió la autoría del mismo en un boletín emitido por su agencia informativa Amaq. Los investigadores señalaban que, de momento, no hay ninguna indicación de que la organización terrorista haya entrenado o dirigido al asaltante.

El padre del atacante, Mir Saddique, dijo a la cadena NBC que no cree que el ataque protagonizado por su hijo se deba a motivos religiosos sino a motivaciones homófobas. “No tiene nada que ver con la religión”, dijo Saddique, que aseguró que su hijo se indignó hace dos meses cuando, durante una visita a Miami, vio a dos hombres besándose.

La matanza en el club Pulse, en una amplia y tranquila avenida cerca del centro de esta turística ciudad, vuelve a colocar a EE UU ante el pánico del yihadismo y de la violencia armada. Y condicionará las elecciones presidenciales de noviembre y los siete meses restantes de mandato de Barack Obama.

En caso de confirmarse los motivos yihadistas, se trataría del peor ataque tras los atentados del 11-S en 2001, en que murieron cerca de 3.000 personas. El tiroteo llega seis meses después de que una pareja de simpatizantes islamistas radicales matara a 14 personas en San Bernardino (California). Ambos se declararon seguidores del ISIS, que ha alentado los ataques individuales.

El origen afgano del atacante incomodará profundamente en EE UU: desde 2001, la primera potencia mundial impulsa una costosa intervención militar contra los talibanes en el país centroasiático, en la que es la guerra más larga librada por Washington.

Según The Washington Post, que cita fuentes oficiales, el atacante no solo manifestó su adhesión al líder del ISIS en la llamada al 911, sino que también hizo una referencia a los atentados de 2013 en el maratón de Boston perpetrados por dos simpatizantes yihadistas y en que murieron tres personas.

El agente especial del FBI Ronald Hopper declinó, durante una rueda de prensa, identificar al autor de la masacre y dijo que todavía no se ha determinado si se trata de un crimen de odio, un acto terrorista o uno criminal. Sin embargo, unas horas antes había dicho tener “sugerencias” de que el tirador podría tener simpatías con el islamismo radical.

Muhammad Musri, representante de la Sociedad Islámica del Centro de Florida, dijo que se cree que el agresor no estaba conectado a una red o tuvo ayuda de otras personas. Las autoridades tratan de recabar información sobre el sospechoso y cómo obtuvo las armas, que son similares a las utilizadas en otras matanzas en Estados Unidos.

El tiroteo en el club Pulse se inició alrededor de las 2 de la madrugada, hora local, cuando había unas 300 personas en el interior del recinto. El tirador, según la policía, utilizó una pistola corta y un rifle de asalto. Primero atacó a un vigilante fuera del local y una vez dentro abrió fuego.

Nada pareció inusual al principio, pero luego el caos se desató. Inicialmente muchos asistentes creyeron que el rugir de los disparos eran fuegos artificiales o parte de la música dance que sonaba. Al poco, se descubrió lo que verdaderamente estaba sucediendo: algunos asistentes lograron escapar pero otros permanecieron atrapados dentro del recinto.

El atacante retuvo durante tres horas a un grupo de personas hasta que fuerzas especiales de la policía, utilizando un vehículo blindado y explosiones controladas, accedieron a la discoteca y abatieron al tirador. La policía cree que, gracias a esa intervención, se salvaron unas 30 vidas.

“La gente en la pista de baile y en el bar se tiró al suelo y algunos de nosotros que estábamos cerca del bar y de la salida logramos salir a la zona exterior y simplemente corrimos”, escribió Ricardo J. Negron, uno de los asistentes en la página de Facebook del club.

Pulse, que se declara el epicentro de la fiesta latina de Orlando, celebraba la noche del sábado su noche semanal de música latina con la participación de tres dj.

Paisaje surrealista
El paisaje era surrealista en los alrededores de la discoteca. Mucha gente ensangrentada y presa del pánico se refugió en una gasolinera y un local de comida rápida ubicado al lado del club, según contaba este domingo una de las trabajadoras, que aún estaba digiriendo todo lo sucedido.

El de Orlando es el tiroteo múltiple número 173 registrado en lo que va de año en Estados Unidos, según los datos recogidos por el portal Mass Shooting Tracker. Como tiroteo múltiple se entiende el que causa al menos cuatro víctimas mortales, excluyendo al autor de los disparos.

Las peores matanzas, hasta ahora, eran la de 2007 en la Universidad Virginia Tech (Virginia), en que murieron un total de 32 personas, y la que tuvo lugar en 2012 en una escuela primaria en Newtown (Connecticut), en la que fallecieron un total de 20 niños y seis adultos.

#hemeroteca #homofobia | Un hombre mata a 50 personas con un fusil de asalto en un club gay de Orlando

Imagen: El Diario
Un hombre mata a 50 personas con un fusil de asalto en un club gay de Orlando.
Las fuerzas de seguridad de Florida han informado de que hay otras 53 personas hospitalizadas y el responsable de la Policía dice que la investigación apunta a un crimen de odio homófobo. El asaltante, Omar Mir Sediq Mateen, ciudadano norteamericano e hijo de padres afganos, tenía un permiso de armas. ISIS ha reivindicado el ataque, según ha informado la agencia Amaq, próxima al grupo terrorista, que no ha dado más detalles.
El Diario, 2016-06-12
http://www.eldiario.es/internacional/hombre-atrinchera-rehenes-Orlando-tiroteo_0_525997429.html

La Policía de Orlando ha confirmado que el ataque contra un club gay de la ciudad se ha saldado con al menos 50 muertos a causa de los disparos efectuados por el asaltante. Los últimos balances señalan que hay otras 53 personas que han tenido que ser hospitalizadas y que algunos de los heridos se encuentran en estado crítico. En el momento del ataque, en el interior del Club Pulse 320 personas celebraban una fiesta de Orgullo Latino.

La Policía señala a Omar Mir Sediq Mateen, ciudadano estadounidense de 29 años, como responsable del ataque registrado alrededor de las 02.00 (hora de Florida, EEUU). El atacante ha permanecido varias horas con rehenes tras efectuar multitud de disparos, según medios locales.

Mientras que Barack Obama ha dicho durante una comparecencia ante los medios que todavía no se tiene clara la motivación del asaltante, la agencia Amaq, cercana a ISIS, ha informado de que el grupo terrorista reivindica el ataque.

Mateen era hijo de padres afganos. Trabajaba como guardia de seguridad privada y contaba con permiso para portar armas en el Estado de Florida. Según la Policía de Orlando, entró en el local con un fusil de asalto AR-15 y una pistola.

Su padre, Mir Sediqque, ha afirmado a la cadena NBC que el ataque "no tiene nada que ver con la religión". Sí ha descrito una conversación reciente con él. Durante un paseo por Miami hace unos meses, Omar Mateen se enfureció al ver a dos hombres besándose en la calle. "Queremos pedir disculpas por lo que ha ocurrido", ha dicho. "No teníamos ni idea de lo que iba a hacer. Estamos impactados como todo el país".

Omar Mateen estaba divorciado de su primera mujer. Ella ha declarado a The Washington Post que era un hombre violento y mentalmente inestable que comenzó a pegarle poco tiempo después del matrimonio. "No era una persona estable", dice la mujer que no da su nombre porque teme por su seguridad. "Me pegaba. Llegaba a casa y comenzaba a pegarme porque la lavadora no había terminado o cualquier cosa como esa".

La exesposa confirma que Mateen nació en Nueva York y que su familia se trasladó años después a Florida. En su página de MySpace, él aparece posando tomándose selfies con una camiseta con las siglas NYPD (iniciales de la Policía de Nueva York). La mujer ha confirmado que Mateen es quien sale en esas fotos.

Se casaron en marzo de 2009 y entonces parecía "una persona normal". Durante su matrimonio, no era una persona muy religiosa y cuando no estaba en casa pasaba la mayor parte del tiempo en un gimnasio. Tenía licencia de armas gracias a su trabajo de guardia de seguridad en un centro de internamiento de menores.

El matrimonio sólo duró unos pocos meses. Poco tiempo después de que él comenzara a pegarle, la mujer avisó a sus padres y decidió abandonarle rápidamente. Fueron sus padres los que insistieron en que le dejara. Mateen intentó después ponerse en contacto con ella, pero la mujer se negó. "Literalmente, ellos me salvaron la vida", dice ahora refiriéndose a sus padres. El divorcio se produjo en 2011.

Un arma de guerra que se vende a civiles
El fusil AR-15 es la misma arma que se utilizó en otras matanzas en EEUU en los últimos años, como la de Sandy Hook en 2012, con 26 personas asesinadas, y San Bernardino en 2015, con 14 muertos. Después de estos dos crímenes múltiples, y ante la posibilidad de que el Gobierno de EEUU restringiera su venta, lo que nunca se produjo, las ventas del AR-15 se dispararon en varias ciudades de EEUU.

A las 12.00 (hora española) la Policía de Orlando confirmó que el atacante había sido abatido. "El tirador está muerto", aseguraba en un tuit la policía de Orlando.

El portavoz policial señaló en rueda de prensa que se han producido "más víctimas de lo que pensábamos al principio". "Cuando hemos estado seguros de que no había más explosivos, y hemos tenido la seguridad para entrar, hemos podido confirmar que mas de 50 personas habían sido asesinadas", ha asegurado. El portavoz de la Policía de Orlando se refirió a la dimensión del ataque asegurando que "es la peor tragedia que hemos visto hasta ahora".

Las autoridades de Orlando y las del Estado de Florida han declarado el estado de emergencia. La Casa Blanca ha emitido un comunicado en el que ha mostrado sus condolencias: "Nuestros pensamientos y oraciones están con las familias y sus seres queridos". Además, el presidente ha pedido "recibir actualizaciones regulares del FBI así como de otras autoridades federales que trabajan con la Policía de Orlando para conseguir más información".

Durante el ataque, los responsables del local intentaron avisar a sus clientes de la gravedad de lo que estaba sucediendo. Tras los primeros disparos, los responsables del club nocturno Pulse, situado en el centro de Orlando, colgaron en su página de Facebook un mensaje en el que pedían que todo el mundo saliese del local.

Ricardo Negron Almodovar, un testigo de los hechos, contó a BBC que el hombre comenzó a disparar alrededor de las 2.00 (hora local), cuando el club iba a cerrar. "Oímos un tiroteo. En la sala en la que estaba, la gente se echó al suelo. No pude ver al hombre que disparaba ni a personas heridas", apuntó. En su caso pudo salir del local corriendo por una salida que conducía a un patio.

viernes, 3 de junio de 2016

#hemeroteca #derechos | Un sirio homosexual al que Grecia ha denegado el asilo recurre ante Estrasburgo

Imagen: Ecodiario
Un sirio homosexual al que Grecia ha denegado el asilo recurre ante Estrasburgo.
Fue amenazado por el Estado Islámico si no volvía a trabajar en Siria. Es el primer caso que pone en tela de juicio el acuerdo Turquía-UE.
Europa Press | Ecodiario, 2016-06-03
http://ecodiario.eleconomista.es/internacional/noticias/7612204/06/16/Un-sirio-homosexual-al-que-Grecia-ha-denegado-el-asilo-recurre-ante-Estrasburgo.html

Un grupo de abogados alemanes ha presentado una solicitud ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos para detener la deportación de un refugiado sirio homosexual al que se le ha denegado el asilo en Grecia.

La solicitud informa de que el hombre, que trabajaba en la industria petrolera, había sido amenazado de muerte por el Estado Islámico si no volvía a Siria para trabajar en las operaciones petroleras del grupo terrorista.

El Gobierno griego rechazó su solicitud de asilo, junto a la de otra persona, de un grupo de 30 solicitantes. "La decisión es incomprensible, especialmente teniendo en cuenta su orientación sexual", ha declarado un portavoz del grupo Pro Asyl, Karl Kopp, haciendo referencia a la persecución que los homosexuales sufren en los territorios bajo el control del Estado Islámico. "Hemos llevado a cabo medidas temporales por que el hombre estaría en un grave riesgo si regresa a Turquía", ha añadido.

El hombre ahora se encuentra en una comisaría de Lesbos esperando la deportación. Tres abogados de Pro Asyl se han unido a un abogado local en Lesbos y al consejo griego de refugiados (GCR) para solicitar ante el tribunal en Estrasburgo que se cancele la deportación de manera provisional, para así poder avanzar en el caso.

Además, en un comunicado la organización Pro Asyl ha denunciado que Turquía es uno de los países más discriminatorios para los homosexuales y donde éstos sufren más problemas y peligros.

Este sería el primer caso en el que se pone en cuestión ante Estrasburgo el acuerdo al que llegaron Turquía y la Unión Europea que permite al Gobierno griego deportar al país vecino a todos los refugiados que lleguen de manera ilegal. Normalmente, Estrasburgo atiende las solicitudes de acciones temporales mucho más rápido que otro tipo de apelaciones.

lunes, 25 de abril de 2016

#hemeroteca #homofobia | Asesinado a machetazos uno de los responsables de la única revista gay de Bangladés

Imagen: El País / Protesta en Daca por el asesinato de un profesor universitario
Asesinado a machetazos uno de los responsables de la única revista gay de Bangladés.
La víctima, Julhas Mannan, había denunciado amenazas de grupos islamistas.
El País, 2016-04-25
http://internacional.elpais.com/internacional/2016/04/25/actualidad/1461594955_480877.html

Un activista de los derechos de los homosexuales en Bangladés y uno de los responsables de de la única revista del país para la comunidad LGBTI, Julhas Mannan, ha sido asesinado este lunes a machetazos en un apartamento de Daca, la capital del país. En el mismo ataque ha sido asesinado también otro hombre cuya identidad no ha sido revelada pero que, según la prensa local, se trata de Tanay Mojumdar, que también trabajaba en la revista Roopbaan. Además, una persona más resultó herida. Los agresores todavía no han sido identificados, según el portavoz de la policía, Maruf Hossain Sorder.

El ataque contra Mannan, que además de ser muy conocido por su activismo en el país trabajaba también en la embajada de Estados Unidos, se produce dos días después del asesinato —también a machetazos— de un profesor universitario liberal a manos de presuntos militantes islamistas. Un atentado que se ha atribuido el autodenominado Estado Islámico (ISIS por sus siglas en inglés), pese a que el Gobierno bangladesí insiste en que esta organización terrorista no tiene presencia en el país.

Desde febrero del pasado año, militantes supuestamente islamistas han asesinado a seis escritores y blogueros ateos, críticos con el fundamentalismo islámico, entre los que se incluye el reconocido escritor Avijit Roy. También fueron muertos a machetazos dos trabajadores extranjeros —un italiano y un japonés— y miembros de minorías religiosas. Bangladés es un país de mayoría musulmana, aunque es oficialmente aconfesional.

Mannan era uno de los responsables de Roopbaan, la única revista de temática gay del país, que nació en 2014 para promover la tolerancia en un país fuertemente conservador que prohíbe por ley la homosexualidad y la condena con la cárcel. Tanto Manan como Mojumdar —ambos abiertamente homosexuales— formaban parte de la organización del encuentro por los derechos de los homosexuales Rainbow Rally, que desde 2014 se celebra cada 14 abril. Una marcha que la policía prohibió este año por “motivos de seguridad”. Antes de la marcha, el activista afirmó que había recibido amenazas de grupos islamistas.

Marcia Bernicat, embajadora estadounidense en Bangladés, condenó ayer el asesinato de los dos activistas y reclamó al Gobierno que se movilice para capturar a los responsables de las muertes. Los activistas laicos llevan largo tiempo reclamando al Ejecutivo que se ponga manos a la obra para combatir a los islamistas que, según afirman, tienen una lista negra de personas non gratas por su corte liberal.

lunes, 28 de marzo de 2016

#hemeroteca #violencia | La ley contra la blasfemia pone en la diana a las minorías de Pakistán

Imagen: Google Imágenes
La ley contra la blasfemia pone en la diana a las minorías de Pakistán.
La acusación más habitual es la profanación del Corán.
Ana Ballesteros | El País, 2016-03-28
http://internacional.elpais.com/internacional/2016/03/28/actualidad/1459172995_166748.html

Este domingo se sucedieron tres hechos conectados en Pakistán que muestran varias caras del mismo problema. El nexo común es la ley contra la blasfemia. En el hecho más grave, un grupo vinculado a Tehrik-e Taliban Pakistan (TTP) atentó en un parque en Lahore. Dado que era Domingo de Resurrección, se suponía que habría allí un mayor número de cristianos. Mientras tanto en Islamabad, una manifestación violenta protestaba contra la ejecución de Mumtaz Qadri, el guardaespaldas que asesinó en 2011 al gobernador Salman Tasser, que había defendido a una mujer cristiana condenada por blasfemia en lo que parecía una acusación sin fundamento. Hacerlo público le costó la muerte al gobernador. Sorprendentemente, su guardaespaldas y asesino fue condenado a muerte y ejecutado este 29 de febrero, a pesar de las protestas de sus seguidores. Y, en tercer lugar, en el aeropuerto de Islamabad, Junaid Jamshed, otrora músico de pop convertido en teleevangelista, tuvo que esconderse de una turba enfurecida que le quería linchar. Jamshed había sido acusado de blasfemar en diciembre de 2014 por el Sunni Tehrik, un grupo de ideología barelví, el mismo que considera al guardaespaldas su héroe.

Pakistán tiene la ley contra la blasfemia más estricta del mundo islámico. Las condenas en el Código Penal, que incluyen la pena de muerte, fueron añadidas durante la década de 1980 por el gobierno del dictador Zia ul-Haq. Cualquier ciudadano puede presentar una acusación ante la policía. Dado que el origen de la acusación no puede ser reproducido, ante el temor de repetir la blasfemia, esta ley ha sido origen de constantes abusos, tantos como sensibilidades religiosas haya. Pero esta norma también se ha utilizado para ajustar todo tipo de disputas. Desde vecinos peleando por un terreno hasta mujeres que han rechazado proposiciones deshonestas. La acusación más habitual es la profanación del Corán. El mero rumor ha provocado desde ejecuciones extrajudiciales hasta actos vandálicos contra toda una comunidad. La ley, además, se ceba con las minorías. En un país en el que los musulmanes superan el 95% de la población, los acusados por blasfemia que languidecen en las cárceles pakistaníes pertenecen mayoritariamente a minorías religiosas. Más de la mitad de los condenados son ahmadíes, cristianos e hindúes.

El grupo responsable del atentado de Lahore, Jamaat-ul Ahrar (JuA), ya había atentado contra minorías, como una serie de ataques suicidas en iglesias cristianas en la misma Lahore el año pasado. Si bien JuA se escindió del TTP en 2014, se unió a Lashkar-e Islam después de que una operación militar acabara con sus feudos en partes de las áreas tribales. Muchos, se refugiaron en áreas limítrofes, especialmente en la provincia afgana de Nangarhar. Miembros del TTP fundaron allí la rama del Daesh (acrónimo árabe del grupo conocido como ISIS) en la provincia del Jurasán. Desde el ataque contra una escuela en Peshawar en diciembre de 2014, la opinión pública, el Gobierno civil y el Ejército se pusieron de acuerdo en la necesidad de acabar con el terrorismo. El denominado Plan de Acción Nacional lanzado por el primer ministro, Nawaz Sharif, ha supuesto un avance en comparación con años anteriores, pero demuestra no ser suficiente.

El lema promovido por el sistema del “Islam en peligro” utilizado para justificar los múltiples grupos yihadistas ha calado de tal manera que el ambiente de crispación colectiva no favorece un diálogo racional sobre la pertinencia de la ley contra la blasfemia. Todo aquel que la ha criticado ha sufrido no solo la ira de los grupos radicales, sino también la violencia estructural de una sociedad presa de un odio acérrimo inculcado desde hace décadas. El problema no se soluciona podando las ramas, que es lo que la operación militar contra los talibanes ha hecho, sino que hay que atacar la raíz, y ésta, es ideológica.

* Ana Ballesteros es doctora en Estudios Islámicos e investigadora de la Escola de Cultura de Pau y del Observatorio Político Electoral del Mundo Árabe y Musulmán (Opemam).

#hemeroteca #violencia | Hocine Benabderrahmane: “Si no reformamos el islam nos estamparemos contra un muro”

Imagen: El País / Hocine Benabderrahmane
Hocine Benabderrahmane · Imán reformista de Bruselas: “Si no reformamos el islam nos estamparemos contra un muro”.
El líder religioso cree que la mayoría de terroristas son jóvenes que no conocen el islam.
Ana Carbajosa | El País, 2016-03-28
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Hocine Benabderrahmane es un conocido imán reformista de Bruselas que se siente derrotado. Historiador, de origen argelino, piensa que los salafistas están ganando la batalla, que si el islam no se reforma se estrellará contra un muro y que hace falta deconstruir el discurso extremista con argumentos teológicos. Benabderrahmane dirige un centro de reflexión islámica y da cursos para jóvenes en las mezquitas de todo Bélgica. “Todos los días veo chicos radicalizados que creen que solo hay una versión del islam”, se lamenta en una entrevista celebrada allí.

Pregunta. ¿Cómo es posible que haya tantos jóvenes musulmanes en Europa que crean a pies juntillas la distorsión del islam que propaga el Estado Islámico?
Respuesta. Desde los años ochenta, el islam europeo ha estado representado fundamentalmente por la escuela salafista y la de los hermanos musulmanes. Esa base teológica clásica nunca se ha cuestionado. Los imanes aquí imitaban a los de Arabia Saudí, empeñados en aislar a los musulmanes del resto de la sociedad. Han ido imponiendo fatuas [edictos] como las de que dar la mano a una mujer o decir a tu vecino feliz navidad es haram. Ese es el discurso que ha escuchado la juventud europea y para ellos eso es el islam. Empiezan a autoimponerse reglas que el islam no ordena porque creen que ese es el islam verdadero. Ese es el inicio de la radicalización y el movimiento yihadista se apoya en estas ideas. Los grupos radicales las instrumentalizan a favor de su causa. Todos los días veo chicos radicalizados que creen que solo hay una versión del islam.

P. ¿Qué hace que den el paso de la ideología salafista al terrorismo?
R. Ahí es donde entra en juego el reclutamiento que se hace en familia, entre amigos o a través de Internet. Es cuando empiezan a considerar el discurso de las mezquitas y de las instituciones ilegítimo. La mayoría son jóvenes ignorantes, que no conocen el islam.

P. ¿Cómo se les puede frenar?
R. Hay que hacer una deconstrucción de sus ideas con argumentos teológicos. Hay que hacer un trabajo de fondo para desmontar las ideas de la yihad, del martirio. La familia de Bilal Hadfi [uno de los terroristas suicidas de París] me vino a ver después de los atentados de París y me preguntó si su hijo era un mártir. Les dije que ni hablar, que era un criminal y punto.

P. ¿Están los imanes europeos en condiciones de hacer ese trabajo?
R. La mayoría de los imanes no se enfrentan ni conocen la realidad social. Para empezar porque no son europeos y porque importan fatuas de otros países, a miles de kilómetros de distancia y con una realidad social totalmente diferente.

P. Ustedes, los reformistas, ¿están perdiendo la batalla?
R. Sí. El discurso salafista ha conseguido deslegitimar a los imanes de las mezquitas. Hay que restablecer al confianza de los jóvenes, pero para eso, los imanes tienen que tener más nivel.

P. ¿Es necesaria una reforma del islam?
R. Es inevitable. Sin una reforma jurídica, de interpretación de los textos, nos estamparemos contra un muro. Tenemos que evolucionar al ritmo del resto de la humanidad. En el islam hay muchas voces progresistas, pero están dispersas. El islam tradicional está ganando la batalla y cada vez tiene más fuerza.

P. Los extremistas se alimentan de la confrontación y la creciente separación entre musulmanes y no musulmanes.
R. Ese es el gran caballo de batalla. Los salafistas no tienen un discurso de cohesión social, al contrario. Tratan de enfrentar a los musulmanes con el resto de la sociedad y eso no tienen ningún fundamento teológico. El discurso salafista ha lanzado una OPA sobre el islam.

P. ¿Qué le dice usted a los jóvenes que quieren irse a Siria para ayudar a sus hermanos musulmanes?
R. Que cuando el pueblo sirio se levantó [2011], no pidió el establecimiento de la sharía [ley islámica], pidió la libertad y la caída de Bachar el Asad. Yo les digo que Daesh nunca ha servido al pueblo sirio ni iraquí, que el único que se ha beneficiado de lo que ha pasado en París y en Bruselas ha sido El Asad. Que si quieren servir la causa justa del pueblo sirio no lo van a conseguir con la violencia. No se sirve una causa justa con medios injustos. Que los muertos del Bataclán o del aeropuerto [de Bruselas] no tienen ninguna culpa de lo que pasa en Siria.

P. Se habla mucho de que los padres han perdido el control de sus hijos.
R. Es verdad. Hay una ausencia de autoridad parental. Cuando cumplen 12 o 13 años, ya hacen lo que quieren. Para ellos sus padres no saben nada, que no se enteran. Ellos [los jóvenes] han nacido aquí, conocen la lengua, las instituciones.

P. A Salah Abdeslam, uno de los terroristas de París, la policía le encontró en Molenbeek. Es difícil pensar que la comunidad no le ha encubierto.
R. También hay que deconstruir el concepto de colaboración. Los colaboradores no están bien vistos. Hay que explicar que por el bien de nuestra religión tienen que informar.