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miércoles, 28 de enero de 2015

#hemeroteca #cultura | Novelas y novelas gays

Novelas y novelas gays
Luis Antonio de Villena, 2015-01-28
[Publicado también en El Mundo]

http://luisantoniodevillena.es/web/articulos/novelas-y-novelas-gays/

En el mundo LGTB –gays y lesbianas, básicamente- suele decirse que los pasados años 80 y 90 fueron los años de la “visibilidad”. Es decir, que la mayoría de la sociedad de Occidente juzgaba lo homosexual como normal, incluso “políticamente correcto” y ello hacía que bastantes famosos (famosas algunas menos) del ámbito de las artes “salieran del armario”. Si puedo decirlo así, el tema y mundo de las homosexualidades estuvo en esos años de moda. Y naturalmente no faltó editorial –tampoco en España- que no publicara algún libro de esos asuntos, dando fe de normalización pero también buscando nuevos lectores. Hemos de reconocer que lo de los nuevos lectores (gays) en gran medida fracasó. El público gay –o lésbico- tiene las mismas virtudes o defectos que el público general. Y la carencia de lectores que tristemente nos caracteriza o la baja cultura actual, no perdonan al colectivo LGTB. De otro lado (parece) aún hay heterosexuales lectores no “normalizados”. Aceptan la homosexualidad, les parece bien, pero no leen libros de esa temática, porque no les incumbe. No se preocupan de la calidad sino del sexo. Mala educación. Muchos lectores gays hemos leído con deleite los poemas amorosos de Salinas o Neruda, siempre dirigidos a mujeres. ¿Y por qué no? Lo contrario sería un disparate. Igual que el hecho de que lectores heterosexuales sientan como ajenos a Cavafis o a Cernuda, por hablar de clásicos modernos.

David Leavitt (norteamericano, 1961) fue uno de los novelistas o narradores jóvenes que, desde mediados de los 80, ha escrito una literatura de temática gay, en general notable, como “Mientras Inglaterra duerme” o “Junto al pianista”. Obvio es decir que no le faltaban compañeros en Europa toda en eco a tanta literatura homosexual oculta o casi oculta, como las novelas del francés Roger Peyrefitte –“Las amistades particulares”- a menudo “best sellers”. Pero hoy, pese a la aparente normalidad incluida la crisis o bajón de la cultura toda, se diría que lo gay no está de moda. Pese a descubrir (Leavitt escribió de él) que gay fue –y mártir- el creador de la inteligencia artificial, de los computadores, Alan Turing. Noto que algunos escritores gays (por fortuna no todos, en general los peores, los mindundis televisivos que venden el moño por la publicidad) intentan escribir novelas “hetero”, donde como mucho, la homosexualidad sea una pincelada de fondo. Muchos grandes (Burroughs, Ginsberg) nunca lo hubieran hecho. La última y muy notable novela de David Leavitt, “Los dos hoteles Francfort” –Anagrama-, que ocurre en la Lisboa de 1940, con norteamericanos que huyen de los nazis de vuelta a casa, es una historia de dos singulares matrimonios –insisto, la novela está muy bien construida- cuyo fracaso o misterio el autor analiza con penetración. Hay una pequeña historia gay –ocasional- entre los maridos, pero esos episodios no son en ningún caso el eje novelístico. ¿Huye cauto Leavitt de la homosexualidad? No lo creo, tras tantos años de virtud y compromiso. Supongo que busca más caminos (sin renunciar a la partida) y ello es lícito. Leer buenos autores gays es parte de la mejor cultura. ¿Al mirar la “Gioconda” porqué no recordar que a Leonardo lo acusaron de sodomía? La cultura tiene todos los sexos.

jueves, 15 de enero de 2015

#libros #literatura | Los dos hoteles Francfort

Los dos hoteles Francfort / David Leavitt ; traducción de Jesús Zulaika
Anagrama, Barcelona : 2015 [01-15]
304 p.
Colección: Panorama de narrativas
ISBN 9788433979100 [2015-01] / 19,90 €

/ ES / EN / NOV
/ Lisboa / Literatura / Relaciones humanas / Segunda Guerra Mundial / Sexualidad

Lisboa, verano de 1940. Los nazis siguen su imparable avance y han invadido París y buena parte de Francia. La neutral capital portuguesa, situada frente al Atlántico, es un hervidero de diplomáticos, espías y sobre todo refugiados en busca de un pasaje en un buque con destino a Estados Unidos. Allí, mientras esperan poder embarcar de regreso a su país, se conocen por azar dos parejas americanas. Huyendo de París, el miope Peter Winter y su neurótica esposa Julia, obsesionada con ocultar su condición de judía, se topan con los glamourosos, sofisticados y bohemios Freleng, Edward e Iris. Entre el cuarteto se establecerán unas complejas relaciones regidas por el deseo, las pulsiones sexuales, el engaño, los secretos del pasado, los celos y la autodestrucción. Unas relaciones en las que nada es lo que parece y que desembocarán en una tragedia. David Leavitt ha escrito una envolvente novela histórica que puede evocar aromas de “Casablanca”, pero los giros de su narración conducen a otros territorios en los que el amor es menos puro, el engaño parece ser la base del matrimonio, la sexualidad rompe tabús y los héroes son frágiles. “Los dos hoteles Francfort” habla de unos tiempos convulsos, de la persecución de los judíos, de espías y de luchadores clandestinos, pero también y sobre todo de las tensiones matrimoniales, de la pasión y la mentira. Y habla, por último, de la literatura como evocación y manipulación de la realidad.

DOCUMENTACIÓN
Novelas y novelas gays
Luis Antonio de Villena, 2015-01-28
[Publicado también en El Mundo]

http://luisantoniodevillena.es/web/articulos/novelas-y-novelas-gays/

viernes, 29 de febrero de 2008

#libros #alanturing | El hombre que sabía demasiado : Alan Turing y la invención de la computadora

El hombre que sabía demasiado : Alan Turing y la invención de la computadora / David Leavitt ; traducción de Federico Corriente Basús
Antoni Bosch, Barcelona : 2007
304 p. : il.
Colección: Grandes descubrimientos
ISBN 9788495348302 [2008-02] / 22 €

/ ES / EN* / BIO
/ Alan Turing / Ciencia / Historia – Siglo XX / Homofobia / Homosexualidad / Inglaterra / Persecuciones políticas / Segunda Guerra Mundial / Suicidios
Biblioteca UPV/EHU
http://millennium.ehu.es/record=b1554102~S1*spi

Para resolver uno de los grandes problemas de su tiempo, Alan Turing propuso una imaginaria máquina de calcular programable. Sin embargo, la idea de producir una «máquina Turing» no cuajó hasta que Turing consiguió descifrar el código Enigma de los nazis, permitiendo así la victoria de los Aliados durante la segunda guerra mundial. Con la idea de su máquina, Turing se convirtió en el paladín de la inteligencia artificial, formulando el célebre Test de Turing, que pone en cuestión nuestras nociones simples sobre la conciencia humana. Sin embargo, los trabajos de Turing durante la posguerra se vieron truncados cuando, en su calidad de homosexual declarado en una época en que la homosexualidad era oficialmente ilegal en Inglaterra, fue detenido por las autoridades y condenado a someterse a un «tratamiento» que venía a ser una castración química y que le condujo al suicidio.

Alan Turing. El hombre que sabía demasiado
elputojacktwist | Dos Manzanas, 2009-09-11

http://www.dosmanzanas.com/2009/09/alan-turing-el-hombre-que-sabia-demasiado.html

Siempre me ha fascinado la figura de Alan Turing, de la que Nemo escribió un estupendo artículo en esta web. Matemático y homosexual, como el que suscribe, junto con Gödel y algún otro lo considero responsable de que a los veinte años más o menos descubriera que el mundo no es ese sueño dorado de Platón sino algo mucho más complejo (y perverso).

Sin embargo, la actual reivindicación de la figura de Turing, ha estado más ligada a lo anecdótico – su participación en el desciframiento del código usado por los alemanes en la Segunda Guerra Mundial, o sus estudios sobre encriptación a base de multiplicar números primos gigantescos, hasta su posterior tortura y envenenamiento en plan Disney como castigo a su abierta homosexualidad – que a su decisiva contribución al pensamiento del siglo XX. Algo que el libro de Leavitt pretende paliar.

Por decirlo de una forma sencilla: hasta Turing (y Gödel un poco antes) se pensaba que las matemáticas eran un edificio construido sobre unas bases sólidas. Lo único que se podía hacer era progresar: nunca era necesario volver atrás. Y no sólo eso, sino que a partir de esas bases sólidas, podría llegar a resolverse cualquier problema que se plantease: todo era cuestión de paciencia. Pero apareció Bertrand Rusell con sus paradojas. Y entonces Gödel y Turing cogieron una bola de esas de acero y la lanzaron contra el edificio de las matemáticas: había en el universo “cosas” que eran verdad, pero no se podían demostrar matemáticamente. Parafraseando a un coetáneo: Dios existía, porque las matemáticas eran consistentes, pero el Diablo también, porque las había hecho indemostrables.

Lo fascinante del libro de Leavitt (lo suficientemente conocido por estos lares del lgtb-ismo) es que no se trata de una biografía que haga especial hincapié en la homosexualidad de Turing, sino que se adentra en las farragosas, aunque no complejas, demostraciones de sus teorías (que están al alcance de cualquier estudiante de licenciatura actual – aunque a uno que yo me sé le costaron las pestañas, la mitad de las neuronas y algún novio – y que se basan en la diagonalización de Cantor). Sin embargo, según Leavitt, la homofobia lo volvió tímido y solitario, contribuyó a que tuviera una manera de pensar “desviada de la norma”, brillantísima y original. Tan original que, por decirlo en unas pocas palabras, a los veinticuatro años, y para demostrar el “Entscheidungsproblem” (problema de decisión), Turing inventó los ordenadores, pese a que en algunos sitios aún se adjudique la invención a un sinnúmero de personajes menos homosexuales que él.

Para no enrollarme en un tema que me fascina (y que los interesados pueden ampliar en cualquier otro sitio mejor que aquí), lo brillante de Turing no son los resultados que alcanza (que lo son, y mucho, pero tuvo la mala suerte de que Church llegase a lo mismo poco antes, aunque la Tesis de éste último es mucho más fea y ha pasado a ser conocida como Tesis de Church-Turing) sino el camino que recorre. Casi como el conocido poema de Kavafis sobre Itaca. Porque en ese camino Turing idea una máquina: la máquina de Turing, una máquina universal capaz de resolver cualquier problema que pudiera implementarse con un algoritmo, si es alimentada con las instrucciones para resolver dicho problema (¿alguien está pensando en “software”?). Pero es que además, la máquina de Turing es construible, no es una entelequia. La prueba la tienes delante de tus ojos. Pero Turing no se queda sólo ahí: es fascinante su aproximación filosófica a la “máquina” y su problemática pregunta “¿es posible distinguir a una máquina de un ser humano?” (al fin y al cabo lo hacemos cada día al responder a los odiosos CAPTCHA, que no son más que las siglas de Completely Automated Public Turing test to tell Computers and Humans Apart: prueba de Turing pública y automática para diferenciar máquinas y humanos).

El libro nos acerca a otros filósofos y matemáticos de la época (Wittgenstein, entre ellos), y permite que nos familiaricemos con problemas clave en el pensamiento del siglo XX, como el Teorema de Gödel, la ya comentada Tesis de Church-Turing o el problema de correspondencia de Post. Casi a la manera de un libro de Isaac Asimov o Stephen Hawking, Leavitt se adentra sin miedo en las explicaciones de los teoremas sin que se le pueda poner ni una sola pega teórica.

Sólo espero que “los de letras” no tengan miedo, como no lo ha tenido Leavitt, a introducirse en el pensamiento del siglo XX, y “los de ciencias”, que puedan disculpar los frecuentes errores de traducción (Traductor: Federico Corriente), que afectan a la nomenclatura de determinados términos habituales en las matemáticas y que podrían haberse subsanado con una simple consulta a un chico de 19 años. En cuanto a los errores tipográficos, faltas de signos de puntuación y omisión de preposiciones y artículos, llegan a desesperar. Si sabes inglés, no dudes en leer el original.

Y para finalizar, un famoso silogismo del propio Turing, que dejo para vuestra reflexión:

Turing cree que las máquinas piensan.
Turing yace con hombres.
Luego las máquinas no piensan.

ENLACES
Antonio Bosch | El hombre que sabía demasiado

http://www.antonibosch.com/libro/alan-turing-el-hombre-que-sabia-demasiado
>
DOCUMENTACIÓN
'Alan Turing, El hombre que sabía demasiado' - David Leavitt
Jesús Cuenca Torres | Propera parada: cultura, 2013-10-00

http://properaparadacultura.blogspot.com.es/2013/10/alan-turing-el-hombre-que-sabia.html
El hombre que sabía demasiado: Alan Turing y la invención de la computadora
Biblioteca Universidad Complutense Madrid, 2010-03-24

http://biblioteca.ucm.es/blogs/InfoMat/1513.php#.VK0XD8ky5D0
Alan Turing, el hombre que sabía demasiado
El Viajero, 2008-05-05

http://elviajero111.blogspot.com.es/2008/05/turing.html
>
Y ADEMÁS…
Hagan sitio a Turing

La reina Isabel II firma una orden de Gracia y Misericordia con la que rehabilita al gran científico británico
El País, 2013-12-27
http://elpais.com/elpais/2013/12/26/opinion/1388088407_423002.html
Turing, condenado por gay, recibe el perdón real 60 años después de su muerte
El matemático fue el inventor de la computación y tuvo un papel fundamental en la victoria en la II Guerra Mundial tras descifrar los códigos nazis
Walter Oppenheimer | El País, 2013-12-24
http://internacional.elpais.com/internacional/2013/12/24/actualidad/1387873660_129481.html
Turing, el hombre que venció a los nazis con la ciencia
Teresa Guerrero | El Mundo, 2012-06-23

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/06/22/ciencia/1340383539.html
El caso Turing
Nemo | Dos Manzanas, 2007-09-19

http://archivo.dosmanzanas.com/index.php/archives/3563

sábado, 31 de julio de 1999

#libros #literatura | Mientras Inglaterra duerme

Mientras Inglaterra duerme / David Leavitt ; traducción de Juan Gabriel Lóepz Guix
Barcelona : Anagrama, 1999
272 p.
Colección: Panorama de narrativas ; 296
ISBN 9788433906472 [1999-07] / 14,40 €

/ ES / EN* / NOV
/ Amor / Franquismo / Guerra Civil / Homosexualidad / Literatura / Nazismo / Parejas

Estamos en 1936, Brian Botsford tiene 23 años, es escritor, aunque está pasando una dura época de falta de inspiración, y acaba de regresar a Londres tras pasar 2 años en Alemania. La Alemania de los cafés, las cervezas, las largas noches y los muchachos espléndidos. Brian también es un joven inquieto por lo que acontece en el mundo y por la clase social alta a la que pertenece y en la que no se encuentra a gusto. En una reunión organizada por el partido comunista conoce a Edward Phelan, un joven que trabaja en el metro de Londres. Después de hacer el amor aquel mismo día, comenzarán a vivir juntos. Pero Brian, a pesar de su felicidad junto a Edward, aún cree que su homosexualidad no es más que una fase que dejará atrás, y comienza una confusa relación con una mujer. Edward, mucho más apasionado y sincero, decide marcharse a combatir juntos a los republicanos en España, en plena Guerra Civil. A partir de ahí, la novela se convierte en una lúcida historia de traición y decepción, de tomas de conciencia desgarradoras.

DOCUMENTACIÓN
La otra guerra de David Leavitt
Xavier Moret | El País, 1994-03-14

http://elpais.com/diario/1994/03/14/cultura/763599622_850215.html