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viernes, 7 de marzo de 2025

#hemeroteca #pinkwashing | Mario Vaquerizo: “He llamado a ‘La revuelta’, pero me han dicho que no interesaba”

Mario Vaquerizo: “He llamado a ‘La revuelta’, pero me han dicho que no interesaba”
Pareja de Alaska y uno de los hombres más famosos y divisivos de España, ahora vuelve a la música después de tres años. En su nuevo sencillo, con su grupo Nancys Rubias, no faltan referencias a la caída que casi le cuesta la vida
Guillermo Alonso | El País, 2025-03-07
https://elpais.com/icon/2025-03-07/mario-vaquerizo-si-me-autocensuro-dejo-de-ser-interesante.html

Mario Vaquerizo //
En el fondo de pantalla del móvil de Mario Vaquerizo (Madrid, 50 años), sobre la mesa del despacho de su discográfica, se ve a la estrella televisiva posando con otra estrella televisiva, la ‘vedette’ murciana Charo. Pronto revela que haberlo dejado ahí no es del todo casual. “Mi móvil es un medidor. La gente que reconoce a Charo Baeza habla mi idioma”. A continuación se acelera hablando del tipo de artistas que le seducen, empezando por Charo y terminando en el Elvis gordo y crepuscular que actuaba en Las Vegas. “Todos esos que son considerados subproductos son los que a mí me gustan”.

Mario, al que algunos consideran también subproducto de la fama, ha pasado por uno de los grandes sustos de su vida tras una aparatosa caída el pasado octubre que le ha dejado secuelas con las que aún lidia, pero durante todas las entrevistas promocionales de su nuevo sencillo, Reset, en cuyo vídeo aparece subido a un giratutto parecido al que casi le cuesta la vida, hace bromas al respecto. “Mostrarse contento frente al público es un ejercicio de generosidad. Todos tenemos nuestras mierdas, nuestros días malos, pero es muy desagradable mostrar que tienes un mal día para el que te está escuchando”.

P. Mucha gente se tomó su caída con pitorreo.
Yo le quité en todo momento importancia. No me apetecía contar lo que me había pasado o lo que se me pasaba por la cabeza cuando me daban esos diagnósticos reservados. Mi forma de ser es contar que hay un problema, pero no que tenía un 5% de visión. ¿Para qué preocupar a la gente?

P. ¿Ya ve bien?
Me he recuperado, ¡de forma milagrosa! Ahora tengo una nueva visión. ¿Tú recuerdas el bar de Malasaña Nueva Visión, que estaba frente a la Vía Láctea? No, tú eres muy joven. Pues como a mí en la facultad no me interesaba ni el ‘grunge’ ni Kurt Cobain me iba al Nueva Visión y ahí descubrí a los Cramps y a los Ramones. Así que ahora yo tengo una nueva visión. ¿Veo como antes? No, pero sigo viendo. ¿Qué me ha ayudado a recuperarme? El factor suerte, el factor de la fe y en el factor de uno mismo. Yo no ingresé por la fractura en el cuello, sino en oftalmología. A los tres días de caerme dejé de ver. Y ahí me di cuenta de la gravedad de lo que había pasado. Porque yo no lo pasé mal, yo me di un hostión y no recuerdo nada. Empecé a ser consciente de la gravedad cuando me dijeron: tenemos buenas noticias, pero tal vez no vuelvas a ver. Y yo le digo: ¿pero cuáles son las buenas noticias? Y responde el médico: que estás vivo. Y eso te cambia todo.

P. Da decenas de entrevistas y habla en ellas a bocajarro, ¿no hay nada que se guarde para usted, que prefiera ocultar?
No. Soy muy sincero. Soy periodista, he entrevistado a mucha gente y sé que no tengo que estar todo el rato hablando de mi disco. Yo agradecía mucho eso cuando era entrevistador. Me acuerdo de cuando entrevisté a Marilyn Manson y me pusieron con otros medios, ‘Rockdelux’, ‘Mondosonoro’... y le preguntaban por el disco, por su sonido. ¡Si el disco y el sonido ya está ahí para que lo escuchen! Yo iba con ‘Vanidad’, una revista de tendencias, más frívola, y le pregunté qué personaje le hubiese gustado ser de ‘The Rocky Horror Picture Show’. Y los compañeros me miraron con una cara que me fulminaron. ¿Sabes lo que me dijo Marilyn Manson delante de esos dos maricones? “Hazme dos preguntas más, que a ti te las doy”.

P. ¿Y qué más le preguntó?
Si le gustaría trabajar con John Waters, cómo sería una banda sonora para una película suya, y le dije también que parecía Rocío Jurado. Y me dijo: “¿quién es Rocío Jurado?”. Y yo le dije: una mujer que llevaba el cardado como nadie. Dicho todo esto, ¿cosas que intento no contar de mí? Que en algunos momentos estoy triste, inseguro, que a veces pienso mal de la gente, que grito mucho...

P. A menudo sus declaraciones y exabruptos son recogidas por otros medios y muy comentadas. ¿Nunca se arrepiente de ninguna?
Sí y no. Estamos en unos momentos que son un coñazo, en el que todo es blanco y negro. Y yo no soy así. En estos momentos de tanta dictadura de la cancelación, de polarización, cuando tú te muestras tal y como eres, no compensa. No compensa el ser condenado por un titular por parte de algún dogmático. Hay una cosa muy peligrosa que es la autocensura. Yo me aplico la autocensura folclórica: decirlo todo sin decir nada, y a pocas palabras, buen entendedor. Si por el qué dirán dejo de mostrarme tal y como soy, dejo de ser una persona interesante. Todos somos lo que pensamos y lo que decimos, todos luchamos por ser uno mismo.

P. Pese a no juzgar a nadie por su ideología, ¿no tiene ni una línea roja con la gente con la que se relaciona?
Es que tengo la manga muy ancha. A ver cómo lo digo... a mí me han pedido muchas veces que vaya a las cárceles. ¿En las cárceles quién está? Si vas, quedas bien. Si no vas, no. ¿Qué haces?

P. ¿Qué le pedían que fuese a hacer a las cárceles?
A dar charlas, a estar allí. Y a mí no sé si me apetece estar con un violador. Tú me dices: ¿con quién no te sentarías a una mesa? Pues ahora mismo, a día de hoy, no me lo he planteado. Pues hombre, con los asesinos de Marta del Castillo pues no. Tampoco me sentaría con la gente que tiró del pelo a la Pantoja. Con la gente maleducada. Con la gente intolerante, dictatorial. Con la gente que si les das la mano te la deja floja. A mí me enseñó mi padre que entre caballeros se aprieta la mano.

P. En un podcast dijo: “A mí me tiraban piedras en el colegio. Llamé a mi padre y a mi hermano y ellos les dijeron que dejasen de hacerlo. Hoy no podríamos hacerlo: no meterían en la cárcel al que tira piedras, sino al que te viene a defender”.
Eso lo estamos viendo hoy en día con la ocupación. Meten en la cárcel a quien está siendo ocupado, no al okupa. Todas las personas que están sufriendo ‘bullying’ lo siguen sufriendo porque muchas veces hoy se ampara al delincuente y al maltratador.

P. ¿Pero realmente tiene esa visión tan desoladora del mundo?
No, es que simplemente por callarte, porque no es políticamente correcto... te van ganando terreno. Hay que proteger a todo el mundo, pero la sobreprotección de unos puede llevar a desproteger a otros. A mi suegra, América, a lo mejor hoy le hubieran retirado la tutela de su hija porque hizo Pepi, Luci, Bom con 16 años. Es que ser buena madre también es dar libertad a tu hija. ¡Es el sentido común! Yo estoy muy contento porque mi madre y mi hermano fuesen a decirle cuatro cosas a los niños que me tiraban piedras, no volvieron a hacerlo. Y me alegro de haber vivido en una casa donde se hablaban las cosas, porque a mí me daba vergüenza contar eso. La adolescencia es lo peor. Lo más gracioso de todo es que años después uno de los que me tiraban piedras la estaba chupando en el Strong. ¡Eso es maravilloso!

P. Pensé que iba a decirme que le pidió un autógrafo.
¡Se lo hubiera dado! Mira, a una amiga mía un guardia civil una vez la detuvo y cuando se hizo famosa ese mismo guardia civil le pidió un autógrafo y se lo firmó.

P. No me va a decir quién es su amiga.
No, pero creo que es fácil.

P. En el documental Alaska Revelada dijo usted que el colectivo LGTBQ se había vuelto contra su esposa. ¿Lo cree de verdad?
Más que ha hecho Alaska por el colectivo, o más que yo he hecho por el colectivo, hablando en femenino, no lo ha hecho nadie. Yo no pertenezco a ningún colectivo, porque dentro de un colectivo, aunque represente una causa común, hay muchas opiniones. Yo por eso soy individualista, sin estar en contra de ningún colectivo. Pero dentro del colectivo, como Alaska empezó a trabajar con Jiménez Losantos, la tildaron de facha. Y a mí eso... pues me cago en el colectivo, porque mi mujer es de todo menos facha, y Losantos también. Si nos movemos en los dogmas, nos perdemos. ¡Pero si me han llamado del Orgullo! El que quiera ir con la pancarta, que vaya. Yo estoy a favor de todo. ¡Todos mis amigos son maricones! Solo tengo dos amigos heterosexuales, que además son heterosexuales raros.

P. Usted es amigo de Pablo Motos y excolaborador de ‘El Hormiguero’. ¿Iría a ‘La Revuelta’?
Si ellos quieren sí. Yo he llamado, pero me han dicho que no interesaba. Pero tampoco quiero entrar en ninguna guerra, yo creo en el derecho de admisión y cada uno en su casa recibe a quien quiere. Yo voy a todos los sitios menos a programas que falten al respeto a la gente.

P. ¿Qué programas son esos?
No lo sé, porque no les presto atención, no me interesan.

P. Usted habla mucho de dinero, ¿por qué cree que en España está mal visto admitir que gusta el dinero?
Porque la gente es muy falsa. El dinero bien ganado lo veo muy honrado. ‘¡El dinero bien ganado lo veo muy honrado!’ Mira, eso da para una canción. Yo soy autónomo, no tengo paga extra ni mes de vacaciones. Si tengo que estar tres semanas seguidas trabajando para ganar más dinero y comprarme un abrigo de piel falsa de Yves Saint Laurent... que luego me dio rabia porque yo pensaba que era piel verdadera. Me lo dijo Elena Benarroch.

P. ¿Cuánto le costó?
20.000 pavos. Pero para eso los gano. ¿No hay gente que se compra un coche? Pero bueno, aunque no sea de piel estás pagando la marca, el diseño de Carabelo.

P. ¿Vaccarello?
Vaccarello, eso, es que no sé cómo se llama. Que habrá que pagarle a él.

P. Usted se quejaba mucho de que los medios no prestaban atención a su grupo, pero anoche los vi una hora en ‘prime time’.
Hombre, ayer estuve en ‘El Hormiguero’, pero es que ese programa está hecho por un marciano, Pablo Motos, que viene del ‘underground’ y se permite hacer lo que quiera. Pero si yo tuviese que estar en un programa de música no me considerarían músico porque no sabemos tocar.

P. Pero ahora está tomando clases de canto.
Sí, pero eso ha sido por el accidente. Como la laringe está aplastada por llevar tanto tiempo collarín y como tengo que volver a actuar, y como canto, aunque la gente se crea que no, y quiero estar bien de voz, estoy dando clases de canto. Y me estoy divirtiendo un montón porque relaja mucho. ¡Con 50 años aquí tomando clases de canto gracias a un accidente que casi me deja paralítico!

P. En sus fantasías, ¿en qué posición le gustaría que estuviese su grupo Nancys Rubias?
Me gustaría hacer una gira por la América profunda, por clubes de mala muerte, de teloneros de The Horrors. Que por cierto, cuando los conocí nos quedamos con ellos en la piscina en Benicassim.

P. ¿Fueron majos?
Majísmos. Todos los ídolos que he conocido los he acabado admirando. A Deborah Harry, que vino a cenar a mi casa, a Ana Torroja...

P. ¿Qué ídolo le queda por conocer?
A Enrique Naya, de las Costus. Hubo un día una cosa muy bonita que escribió Olvido que fue que si existiera el cielo y le dieran oportunidad, ella pasaría una tarde con su abuelita y con Enrique. Yo, como copio todo, también me gustaría esa oportunidad. Cinco horas con Warhol, cinco horas con Enrique Naya...

P. ¿Usted cree que irá al cielo?
Sí. Porque soy buena gente. Cuando me muera me gustaría que dijeran: era muy pesado, pero buena gente. Y vestía bien.

viernes, 16 de junio de 2023

#hemeroteca #homosexualidad | Alaska suelta la bomba sobre la homosexualidad de Mario Vaquerizo

El matrimonio de Alaska y Mario se encuentra perfectamente //

Alaska suelta la bomba sobre la homosexualidad de Mario Vaquerizo
Daniel Marín | OK Diario, 2023-06-16

https://okdiario.com/sociedad/alaska-suelta-bomba-sobre-homosexualidad-mario-vaquerizo-11101597

Los detractores de Mario Vaquerizo siempre le han acusado de ser homosexual y llevar una doble vida. A él le da igual lo que digan, lo único que le importa es que su mujer no se sienta mal. Alaska ha dado unas declaraciones en este sentido y ha dejado clara su postura. ¿Qué piensa? Antes de desvelarlo debemos tener en cuenta un aspecto importante. La artista es un referente en el colectivo LGTBI. Se siente muy orgullosa de ello y asegura que no ha hecho nada especial para conseguirlo. Su bandera siempre ha sido la libertad.

Alaska tiene claro que el respeto es la llave que ha abierto todas sus puertas, por eso no entiende que haya gente que pretenda hacer daño hablando de la orientación de Mario. Ella sabe perfectamente cómo es su marido. Lo más importante es que él está seguro de sí mismo, por eso no hay ningún comentario que le haga cambiar de opinión. Su matrimonio se encuentra perfectamente.

Alaska se sincera sobre Mario Vaquerizo
Lo mejor de Aslaksa es que siempre se ha llevado muy bien con la prensa. Tiene por costumbre contestar a todas las preguntas, no hace excepciones. Su sinceridad le ha convertido en una estrella. Tiene claro que hablar de su vida privada no le hace menos artista y eso es precisamente lo que ha asentado su carrera: la confianza que tiene en sí misma. Su educación no le permite atacar a sus detractores, por eso nunca entra en polémicas con nadie.

“No me gusta que se metan con la gente que quiero y más si leo cosas que no son verdad. Corres el peligro ese de querer contestar, que es lo último que hay que hacer”. Alaska ha explicado por qué no le gusta que digan que Mario es homosexual. “Que digan que Mario es gay ya cansa. ¿Entonces qué soy yo, una pobre desgraciada?”. Mario siempre ha mantenido el mismo discurso. Si le gustasen los hombres no podría haberse casado con Alaska, que es una mujer estupenda. Ella no habría consentido mantener una mentira.

“Si insistes te mando a la mierda”
Alaska asegura que no tiene ningún problema en hablar del tema, pero exige respeto. Tiene claro que hay muchos prejuicios y sabe que no son los señores mayores los que más juzgan. “No te creas que son los señores garrulos con boina los que dicen eso. No tienen ese pensamiento, curiosamente”, empieza diciendo. “No me molesta que me lo preguntes la primera vez, pero si insistes te mando a la mierda. Y ya estamos llegando a ese punto. Como Fernando Fernán Gómez, otro gran ídolo. Pero no tengo su carácter”.

Alaska confirma que su matrimonio es real

Mario Vaquerizo siempre presume de haberse casado con una mujer estupenda e inteligente. Es cierto. Alaska ha sabido dejar en silencio a todos sus detractores. No solamente ha confirmado que su matrimonio es real y que a Mario no le gustan los hombres. También le ha dejado en un buen lugar como profesional. Garantiza que Fangoria no hubiera tenido tanto éxito sin las brillantes ideas de Vaquerizo.

domingo, 3 de marzo de 2019

#hemeroteca #gais #musica | Armarios, dinero y gente tóxica: confesiones de Nacho Canut, el gran deslenguado del pop español

Imagen: El País / Nacho Canut
Armarios, dinero y gente tóxica: confesiones de Nacho Canut, el gran deslenguado del pop español.
Ha escrito los himnos más famosos del pop español y forma desde hace 30 años el dúo Fangoria junto a Alaska. Ha prometido dejar de decir todo lo que piensa y lo ha conseguido... a medias.
Guillermo Alonso | Icon, El País, 2019-03-03
https://elpais.com/elpais/2019/02/27/icon/1551262961_972427.html

Ex Pegamoide, ex Dinarama y actual mitad de Fangoria, para las nuevas generaciones Nacho Canut (Valencia, 1957) es conocido como el tipo silencioso que está en el escenario detrás de Alaska y que da muchas menos entrevistas que ella. Una pena: es el conversador más apasionado del pop español, un auténtico generador de sentencias corrosivas y aforismos sobre cualquier cosa. Pero, tras algunos palos en los medios y en las redes sociales, le ha podido la autocensura y ha decidido medirse. Confiesa que en las promociones lo que más le aburre es hablar de su disco, así que solventemos eso rápido: en ‘Extrapolaciones y dos preguntas’, Fangoria versiona a OBK, Los Planetas, Family o McNamara y además incluye dos canciones nuevas que, muy en su línea, hablan de culpa y paranoia a 128 BPM.

P. Me han dicho que le ha cogido miedo a las entrevistas.
R. Como todos los ciudadanos: cada vez que dices algo estás en peligro. Y como me encanta hablar, tengo que controlarme. Mi lema ahora es lo que siempre han dicho las Nancys Rubias [el grupo de Mario Vaquerizo]: “Callada y misteriosa”. Como ahora vivimos en la dictadura del ‘clic’ y cualquier frase puede hacer que miles de personas se metan en un artículo para insultarte (o para lo contrario), hay que medir lo que vas a decir. ¡Por otra parte está bien! Así todos vamos a empezar a pensar realmente y a hacernos responsables de lo que decimos.

P. Es una pena porque usted era nuestro Morrissey, alguien que expresaba sin ambages su opinión sobre los demás.

R. ¡’Era’! Porque la gente se tomaba lo que yo decía como algo personal. ¡Pero si ya no puedes ni decir “feliz Navidad” sin que alguien te corrija por “feliz solsticio de invierno”! Y yo soy ateo, ¿eh?

P. Hay gente que cree que el primer sencillo del nuevo disco, '¿De qué me culpas?', es una respuesta a las críticas que han recibido. ¿Es cierto?
R. No y sí. Con todo lo que hay actualmente en las redes o en la prensa estamos culpando a todo el mundo de todo tipo de cosas. Y no hablo de ‘Sálvame’, sino de la cultura de culpabilizar y acusar. Me da rabia que sea actual porque no me gusta nada hacer temas de actualidad. Pero cuando hicimos ‘¿A quién le importa?’ también nos pasó.

P. Entre sus seguidores pasa mucho que hay alguien que dice: “Están hablando de mí”. ‘Criticar por criticar’ es el ejemplo paradigmático: en 2006 todo Madrid creía que le habían dedicado ustedes la canción.
R. Claro, pero a mí me pasa lo mismo con los Pet Shop Boys. Cuando sacaron 'So hard' pensé que hablaba de mí. Y 'Please please please let me get what I want', de Morrissey, también. Son cosas que me podrían pasar a mí, pero luego también comprendo que tanto Neil Tennant como Morrissey son caballeros de mi edad y por lo tanto es normal que tengamos las mismas vivencias. Lo que pasa es que ellos escriben mucho mejor. Además, siempre hemos intentado… bueno, parece que uso el plural mayestático, pero estoy tan acostumbrado a hablar de mí y de Carlos, de “nosotros”, que… [Nacho habla de Carlos Berlanga, amigo de la infancia y compañero en todos sus grupos antes de Fangoria y fallecido en 2002]

P. Eso es muy bonito 17 años después de su muerte.
R. No sé cuántos años han pasado. Para mí una vez que una persona se ha muerto ha desaparecido y ya no pasa el tiempo más.

P. Pero sigue hablando de él en presente.

R. Porque estoy acostumbrado a trabajar con él. Y siempre hemos utilizado el neutro también, o sea, ni hombre ni mujer.

P. ¿Cómo los chiques o los ‘niñes’, términos tan reivindicados ahora?

R. ¡No! ¡Eso no! Yo estoy a favor de que todo el mundo hable como le dé la gana, pero yo nací en 1957 y no se me puede exigir que me comporte como una persona del siglo XXI. Cuando sea robot, que espero que ocurra de aquí a diez años, me podrán poner una especie de cosa y hacerme un ‘reboot’. Y entonces diré ‘chiques’ y ‘amigues’. Pero apoyo a todo el mundo que utiliza eso y me parece fenomenal que surjan palabras nuevas. Pero hay muchas palabras en el castellano que se pueden utilizar que son neutras sin decir ‘chiques, ¿eh?

P. A eso íbamos:’ que Carlos Berlanga y usted utilizaban un lenguaje neutro.

R. O el femenino. Siempre nos hemos referido entre nosotros y hacia los demás así: “Ay, amiga, qué tarde llegas”. Yo estoy acostumbrado desde 1978 a que todos hablásemos en femenino sobre hombres y mujeres. Por eso a mí lo de ‘amigues’… yo prefiero llamar a todo el mundo en femenino.

P. Es usted uno de los pocos gais visibles en España que nunca ha salido del armario porque nunca ha estado dentro.

R. Carlos y yo nos conocemos desde que teníamos poquísimos años. Cuando te crías con un amiguito que es… ¡es que ni había la palabra gay, no hacía falta decirlo! Luego conocimos a Alaska que, como ella está harta de decir, es otro maricón. Y a otros mariquitas amigas de Alaska. Llegó un momento a finales de los setenta en que estábamos metidos en la casa de las Costus [Enrique Naya y Juan José Carrero, pareja de artistas cuyo apartamento en Malasaña se convirtió en epicentro de la llamada Movida] y nos preguntamos: “Oye, ¿conocemos a algún heterosexual?”. A mí nunca se me ha ocurrido decir lo que no soy. El insulto que más nos dedicaban por aquel entonces cuando salíamos de Casa Costus, que estaba al lado de la sede de Fuerza Nueva, era "rojo maricón". "¡Rojos! ¡Maricones!". Así todos los días. Y yo pensaba: el problema no es mío, sino de esta persona. Si alguien ve raro que me gusten los hombres, el problema es suyo. Carlos y yo íbamos a México y nos preguntaban: “¿A ustedes les gustan las chicas rubias o morenas?”. Y nosotros respondíamos: “Pues mire, usted perdone, pero a nosotros nos gustan los hombres y personalmente a mí me da igual que sean rubios o morenos. ¿Y a ti, Carlos?”. Y él: “Pues yo prefiero rubios”.

P. ¿Y cómo reaccionaban?

R. Si tú te comportas con naturalidad la gente te va a tratar con total respeto. Por eso yo jamás he comprendido a artistas que son gais y no lo quieren decir. ¡Te metes en un callejón sin salida! Y cuanto más lo ocultes peor vas a quedar, porque en algún momento lo vas a tener que decir.

P. Es triste en 2019 ver a cantantes jóvenes en televisión, no voy a dar nombres pero los podemos imaginar, hablando de novias o diciendo cómo les gustan las chicas, ¿no cree?
R. Es muy triste porque… ¿qué está pensando esa persona de sí misma si para presentarse decide mentir sobre el aspecto más importante de tu vida? Yo sería incapaz, porque además no soy buen actor, ¡y es que me niego! ¡Desde el primer momento me he negado!

P. ¿No cree que hay algo monetario? Ricky Martin solo salió del armario cuando tenía todas su mansiones pagadas.
R. Sí, puede ser. Pero también tiene un manager, habrá firmado un contrato… Cuando nosotros empezábamos no ganábamos un duro, por dinero no lo íbamos a hacer. Además si yo digo en la tele que soy heterosexual y luego llego esa noche a Casa Costus, me tiran por el balcón. Cuando estás rodeado de mucha gente como tú te viene la sensación de estar traicionando a tu mundo, a tu gente.

P. Una frase suya que me encanta es...
R. ...¡Cuidado, que esas frases son ‘anteriores a’...!

P. Esta es inofensiva: dijo usted que la vejez es la nueva homosexualidad.

R. Si hay algo que ahora hay que disimular y que da vergüenza o que hay que intentar evitar es la vejez. Te perdonan ser todo lo que quieras ser, pero viejo no.

P. ¿Usted se considera viejo?
R. No, yo me considero adulto. Pero tengo que explicarlo: yo me considero adulto desde los 21 años. Una vez me vi con treinta años vistiendo chaqueta de cuero, vaqueros y zapatillas y me dije: “A ver, no. Parezco Disco Sally”. Y Genís Segarra, de Hidrogenesse, me dijo: ”Nacho, a partir de cierta edad, como un traje nada”. Cuando no te pueden atacar por ningún lado te acaban atacando por edad. Y si no que se lo digan a los que le llaman ese insulto nuevo que yo no entiendo: ‘pollavieja’.

P. Eso es lo que llaman algunos jóvenes a Pérez Reverte o a Javier Marías, por ejemplo.

R. Claro, ¿pero qué les están diciendo? ¡"Vieja"! No te perdonan ser viejo. Y además a Reverte o Marías, que son personas súper interesantes. Me alegro de que ellos tengan esa libertad de ser y de decir. Es absolutamente necesario que haya gente como ellos que sigan diciendo lo que piensan. ¿Qué quieren que hagan? ¿Que se suiciden? ¡Hay que aprender a ser viejo, no pasa nada! Nosotros, cuando éramos pequeños, cuando tenía yo 20 y Olvido 15, íbamos con gente mucho mayor. Habían vivido más y tenían mucho que contar. Yo con los viejos no tengo ningún problema.

P. Pero las radios sí. Ustedes suenan en Los 40, pero Madonna, Kylie o Pet Shop Boys ya no.
R. A mí me parece bien que Madonna y Kylie no suenen en la radio porque lo que hacen musicalmente ya no interesa. Pero lo que no puede ser es que no suenen porque son viejas. Perdone usted, pero Leonard Cohen, Picasso, Dalí, Bob Dylan… a ellos se les permite todo porque son hombres. Nadie se burlaba de Leonard Cohen en un escenario con 80 años. Y de Madonna, sin embargo, dicen: “¡Mira la vieja!”. Me temo que en ese sentido las mujeres lo tienen peor. A una mujer mayor no se le perdona nada. Mira, existe el concepto Disco Sally [como se apoda a quien sigue bailando en las discotecas con más de 50 años] pero no el concepto Disco Tom.

P. A Alaska la han llamado de todo, pero vieja aún no.
R. Es cuestión de tiempo. Ya la han llamado gorda y le ha dado igual. Lo de vieja también le va a dar igual, pero acabarán llamándoselo.

P. Cuando cumplió 50 años se hizo el propósito de dejar de estar con gente tóxica. ¿Quién es la gente tóxica?

R. Gente con la que yo he viajado y convivido y, de repente, hablan mal de Olvido y Mario [Vaquerizo] y al día siguiente los llaman para saludar. ¡Eso existe! Hay una edad en la que hay que decir: “Se acabó, señoras. Gótica, en su casa”. En todos nuestros seguidores, por ejemplo, cada vez que hay un intercambio generacional los que acaban de dejar de seguirnos nos empiezan a poner verdes y a insultarnos. Y los nuevos, en cambio, nos defienden a muerte.

P. Es que ustedes tienen algunos fans que es para darles de comer aparte.

R. Nosotros somos un grupo que, por nuestra manera de ser, atraemos a gente muy… apasionada. Que se lo toma todo de manera muy personal. Yo nunca he sido ese tipo de fan, pero como seguidor de Morrissey, Marc Bolan, Marc Almond, Madonna… ¡toda esa gente no es normal! Ni Olvido ni yo, no somos el chico de la puerta de al lado. Somos marcianas, decimos cosas que molestan, no somos cómodos, no nos llevamos bien con nadie…

P. Versionan en el nuevo disco ‘Gritando amor’, de McNamara. Como usted lo conoce: ¿lo suyo con la bandera del aguilucho en el Valle de los Caídos y su defensa de Franco es una ‘performance’?
P. McNamara, desde que yo lo conozco, es una persona de otro mundo y está loca. Está loca de verdad. Es muy especial y con él yo actúo siempre como público. Cuando le veo hacer esas cosas me digo: "Ay, Dios mío". No tengo que defenderlo, no soy quién. Alucino con él, pero siempre he alucinado con él. Cuando no eran estas cosas, eran otras. Siempre extremas. Y esto es lo más extremo que se puede hacer ahora. No es una ‘performance’ como tal. Todo lo que hace, lo cree. Es lo que él siente. Yo le quiero muchísimo porque es mi amigo, bueno, conocido, desde Casa Costus. Y asisto sorprendido a las cosas que dice, como la mayoría del público.

P. De toda su carrera musical, ¿qué etapa recuerda con menos cariño?
R. La de Alaska y Dinarama cuando tuvimos el éxito masivo. Era un rollo. De repente no sabíamos qué hacer, con quién hablar… estábamos rodeados de grupos que no nos interesaban nada. Cuando íbamos a una entrega de premios nos preguntábamos: "¿Pero quiénes son estas personas?". Ya luego llegaron Astrud o Los Planetas y nos sentimos acompañados.

P. ¿Ningún grupo contemporáneo de los ochenta les gustaba?
R. No. No es tanto que no me gustasen como que no teníamos relación. Ahora, cuando tocamos en festivales, la mayoría de los grupos no me gustan, porque a mí me gusta el tecno y el rollo Britney [Spears], pero al menos me caen bien. En aquel momento todos los grupos eran como robots aburridos. Además, Carlos [Berlanga] tenía muchos problemas de drogas y era un rollo tener que tratar con alguien con esos problemas.

P. ¿Recuerda el momento en que se hizo rico?

R. Cuando publicamos ‘Deseo carnal’ me dieron la Visa Oro, que al día siguiente la perdí. Al pedir otra en el banco me dijeron: “Mire, señor, no se la volvemos a dar”. Ese fue el momento en que realmente empecé a ganar dinero, pero por los conciertos. Yo nunca he ganado dinero por los discos. Cuando veo el dineral que ganaban otros grupos alucinaba: nunca he ganado tanto. Siempre he necesitado hacer conciertos. Al disolver Dinarama en 1989, Carlos se fue a vivir con sus padres y Olvido y yo nos quedamos en la calle. Carlos ganó mucho dinero gracias a hacer la música para una serie de su padre [‘Villarriba y Villabajo’, en TVE], pero Olvido y yo teníamos que ser pinchadiscos. No ganábamos nada de dinero. Poco a poco, nos fuimos recuperando con Fangoria y gracias a los directos. Mi madre era muy amiga de la madre de los Cano [José María y Nacho, de Mecano], fuimos al colegio juntos. Y ella me decía: “A ver, ¿por qué cuando yo voy a Nueva York me dice la madre de José y Nacho que puedo quedarme en su apartamento? ¿Dónde está tu apartamento en Nueva York?”. ¿En qué me he gastado yo el dinero? ¡Pues no lo sé! No tengo coche, mi casa tiene 65 metros cuadrados, nunca he sido drogadicto, no me gustan las joyas... Lo del dinero a mí no se me da muy bien.

P. Por favor, cuénteme alguna anécdota divertida con los Cano.
R. Yo iba más con Jose; Nacho era más pequeño e iba con mi hermano Johnny. Dejémoslo. Tengo muchas anécdotas, pero no te las voy a contar.

P. ¿Cuál es la celebridad que más le ha impresionado conocer?
R. Todos los famosos me impresionan, ¡todos! Olvido, Carlos y yo siempre hemos tenido ‘famositis’. Lo que pasa es que Olvido y yo no nos atrevemos a nada y Carlos siempre iba a pedir un autógrafo. ¿Que está ahí Billy Idol? Pues aunque a Carlos no le gustase, iba. Así me consiguió un autógrafo suyo. ¿Pero la persona que más me ha impresionado? A ver, ¡yo he visto a Neil Tennant [el cantante de Pet Shop Boys]! De lejos. No me acerqué.

P. ¿Es simpático?
R. No, no, no. No son simpáticos. [La asistente de Nacho entra a preguntar cómo vamos de tiempo]. Pues mira, me está diciendo que parecen simpáticos los Pet Shop Boys, así que necesito diez minutos más para explicárselo. [Vuelve a mí] A ver, es posible que alguien diga de mí que tampoco lo soy. Porque uno está con sus amigos y lo último que quieres es que venga un desconocido a decirte nada. Además, yo pienso: “¿Y qué le digo?”. “¡Neil, Neil!”. ¿Qué le digo yo a Neil o a Chris Lowe? Que, por cierto, recuerdo que una vez coincidieron en el [gimnasio] Holiday Gym aquí en Madrid Chris Lowe y Victor Sandoval [hoy colaborador televisivo de Telecinco, por aquel entonces amigo de Fangoria y cantante]. Y llega Victor a casa y me dice: “¿Sabes con quién he estado entrenando y quién me ha invitado a cenar?”. También he visto a Kraftwerk en persona, y a Damon Albarn [líder de Blur], a Siouxsie, pero a no ser que ellos me hablen a mí, ¿qué les digo? Solamente una vez por la calle Arenal paré a Sylvain Sylvain, una de las New York Dolls, y le dije: “¿Tú eres Sylvain Sylvan? ¡Viva tú!”. Y le hice una reverencia, ni una foto ni nada.

P. Los Pet Shop Boys tomaban a menudo a una musa en decadencia tipo Liza Minnelli o Dusty Springfield y le producían un disco. ¿Con cuál lo haría usted?

R. Recuerdo estar un fin de año en Galicia, en la gala de la televisión autonómica, y te encontrabas por allí a Boney M, a Sara Montiel, Massiel, Samantha Fox… era impresionante, una mesa muy grande donde estaban sentadas todas estas personas. Y de repente le dice Sara a Carlos: “¡Carlitos! ¿Cuándo me hacéis unas canciones?”. “Sara, cuando tú quieras”. Y lo hicimos, porque había algún contacto entre la familia de Carlos y Sara Montiel. Si no, no se nos hubiese ocurrido. Pero no lo hicimos para salvar la carrera de nadie. En el caso de los Pet Shop Boys sí podían hacerlo, pero nosotros… También escribimos una para Rafaella Carrá, 'No pensar en ti'. Que eso también fue impresionante. Porque Sara Montiel vale, pero yo crecí viendo los ‘playbacks’ de Rafaella en televisión. A mí Sara Montiel… yo no era ese tipo de maricón. Esas divas me vienen un poco más de segunda mano, que las aprecio, pero mis divas eran Iggy Pop, David Bowie… más ese rollo que Sara.

P. Y pudiese elegir una cantante ahora mismo para hacerle una canción, ¿quién sería?

R. Me encantaría hacer algo con la Pantoja porque es un personaje muy fuerte. También es por el hecho de ir a su casa, entrar en Cantora… Eso me impresiona. Con otros artistas que me impresionan ya hemos trabajado, como Raphael o Camilo Sesto. Me encanta Rosalía, pero ella se hace sus canciones. La Pantoja es la única que queda. Te puede gustar o no, puedes pensar lo que quieras de ella, pero es la última, cuando ella no esté ya no van a quedar más. Porque Alaska es la única que podría seguir esa estela, tiene un marido famoso y una vida complicada… bueno, qué tontería, complicada no, se la hacen complicada.

P. Desarrolle eso, ¿le hacen la vida complicada a su compañera?
R. No, a ver, siempre están diciendo cosas de ella que son mentira.

P. Y a veces le cae a ella el chorreo por cosas que en realidad dijo usted, como cuando dijeron que los discos están muy caros y varias tiendas retiraron sus álbumes.
R. ¡Yo lo dije, efectivamente! ¡Y nos retiraron los discos! Vamos a ver, entonces todos estos artistas tan solidarios, que hay tantos, tan a favor de público... ¿y nos retiran los discos a nosotros y a todos estos que van de rebeldes no les pasa nada? ¡Es porque van de rebeldes pero no dicen ‘na-da’! ¡Es tan fácil ser rebelde cuando estás diciendo cosas sabiendo que todos te van a aplaudir! ¡Di algo que no sea lo que la gente espera oír de ti, a ver si tienes cojones!

P. ¿Ve cómo no debería autocensurarse?
R. No. No puede ser. Decir lo que piensas es una fuente inagotable de disgustos. Alaska es una diva antigua que trata con todo tipo de gente y no le pregunta a nadie cómo piensa y qué ideas políticas tienen. Antes eso se daba. Ahora ya no, ahora solo te puedes juntar con gente con tus mismas ideas. Pero cada persona es diferente. Como dijo ese sabio del que hemos hablado antes, Fabio [McNamara]: “Cada maricón es un mundo”. Y volviendo a la pregunta de antes: a mí me encantaría trabajar con Britney, que es una persona muy interesante.

P. Pero se ha convertido ya en señora, allí asentada en Las Vegas.
R. Siempre lo ha sido. Yo la vi cuando era una niña chiquitita y ya era una señora americana. Toda esa generación es así. Kim y sus hermanas, todas las Kardashian, son señoras. Esas sí que siguen un poco la estela de la Dúrcal o la Jurado. Las Kardashian podrían ser perfectamente de Marbella. Si estuviesen las Kardashian en su casa, sonase el timbre y apareciese Rocío Jurado, ellas le dirían: “Pasa, Rocío”. Y no desentonaría. El mundo de Rocío Dúrcal, Rocío Jurado o Isabel Panroja siempre lo he visto muy unido al mundo del rap. Les pega todo, tendrían que tener novios raperos brutos, ‘reguetoneros’. A mí el ‘reaggeton’ es una cosa que me fascina, lo que más me gusta de lo que se hace ahora. Los cantautores, la ‘folktrónica’… ¡ay, qué pereza! Pero de repente apareció el ‘reaggeton’ con esas tetas, esos tangas… ¡Eso es el pop!

P. ¿Qué opina de C. Tangana?
R. Es de los pocos famosos con los que yo he coincidido en un ‘backstage’ y me atreví a pedirle un selfi. Me dijo: “¿Y tú quién eres?”. ¡Fue perfecto!

domingo, 28 de octubre de 2018

#hemeroteca #neoliberalismo | Alaska y Mario Vaquerizo no son lo que parecen: 40 años tomando el pelo a España

Imagen: El Confidencial / Mario y Alaska
Alaska y Mario Vaquerizo no son lo que parecen: 40 años tomando el pelo a España.
Víctor Lenore publica el libro 'Espectros de la movida. Por qué odiar los años ochenta'. Adelantamos el capítulo sobre la deriva de dos iconos del lado más frívolo del movimiento.
Víctor Lenore | El Confidencial, 2018-10-28
https://www.elconfidencial.com/cultura/2018-10-28/alaska-mario-vaquerizo-lenore-espectros-movida_1635777/

La figura cultural que mejor encarna los valores ochenteros es Mario Vaquerizo, histrión catódico obsesionado desde la adolescencia por los ochenta. Su actividad –en realidad– consiste en ser él mismo, alguien que no hace nada y, a la vez, se siente capaz de trabajar de todo. Ejerce de tertuliano, presentador, escritor y líder de las Nancys Rubias, un grupo donde canta en 'playback'. La industria publicitaria adora a Vaquerizo; por eso, es omnipresente en las pausas televisivas, ya sea en spots de cerveza, patatas fritas, teléfonos móviles o franquicias de repuestos para coches.

Su filosofía vital puede consultarse en el libro 'Vaquerizismos', donde ofrece una remezcla 'kitsch' del pensamiento warholiano. Con su esquizofrenia habitual, se declara «alérgico a los dogmas», pero, a la vez, presenta un listado de mandamientos donde llama la atención el decimotercero, donde proclama «Serás consumista» (que Vaquerizo no considere esto como un dogma ayuda a hacernos una idea de su posición política y rigor argumental). "Son muchos los que se han dedicado a meternos miedo, el agobio de no gastar, de ahorrar con la única finalidad de querer anularnos, de convertirnos en personas tristes, temerosas por el futuro que se nos viene encima, encerrados todo el día en casa. Eso no se puede consentir", denuncia en su texto. Estamos ante una gran definición de los años ochenta: la plena identificación del consumo con el placer (incluso con la felicidad).

En el libro, Vaquerizo ilumina involuntariamente conexiones que no resultan tan sencillas de hacer; por ejemplo, explica su devoción por programas como 'Crónicas marcianas', donde Javier Sardá ejercía de jefe de pista de un circo posmodermo rebosante de frikis, debates políticos descerebrados y exhibicionismo travesti. A lo largo de las páginas Vaquerizo despliega sus delirios ideológicos, declarándose a favor de Esperanza Aguirre pero en contra de privatizar la sanidad y afirmando que admira al locutor derechista Federico Jiménez Losantos, pero también al movimiento popular 15M. Como 'fashion victim' declarada, disfruta del "lado kitsch y folclórico de Franco" y de los estilismos de Carmen Polo, Imelda Marcos y Farah Diba. Cumple todos los requisitos del esperpento.

Por supuesto, el pensamiento posmoderno no se define sólo por lo que defiende sino por lo que omite: en su libro no se habla de desahucios ni de rescates bancarios con dinero público ni de la creciente desigualdad provocada por la clase dominante. Resumiendo: no habla nunca de nada que pueda molestar a alguien con poder. Puede sonar exagerado analizar en serio un libro de Vaquerizo, pero su éxito como icono cultural demuestra que hay un porcentaje apreciable de la población que sintoniza con ese estilo alegre y descerebrado de relacionarse con la realidad. Cuando el personaje se viene arriba, llega a decir que «la filosofía de Warhol debería estudiarse en las escuelas». Recuerda un poco a Mugatu, el malo de 'Zoolander', que aspira a una sociedad totalitaria donde se impongan los valores del mundo 'fashion' (un proyecto que no anda tan lejos de realizarse como pueda parecer).

La presencia de Vaquerizo está muy cotizada en espacios de máxima audiencia como Sálvame, El Hormiguero y Levántate All Stars. En realidad, figuras como Antonio de Felipe, Amy Martin y el líder de las Nancys Rubias siempre me hacen recordar una frase de Koma, rapero francés del grupo Sacred Conexxion, procedente del barrio parisino marginado de Barbès. Es corta y contundente: "El sistema ama a la gente que no tiene nada que decir". La industria cultural necesita a 'artistas' inofensivos para llenar las infinitas horas de programación de los medios. Si no disponen de este tipo de personajes, corren el riesgo de que se les cuele alguien proponiendo alternativas o cuestionando cualquier asunto relevante sobre la vida social del país. Mario Vaquerizo, máximo icono de las estrellas «petardas», cumple a las mil maravillas esa función de "hablar sin decir nada". Como explica el escritor reaccionario Juan Manuel de Prada, en el mundo en que vivimos la mejor forma de ser inicuo consiste en ser inocuo.

Las cosas de Alaska
Otro ejemplo son Alaska y Nacho Canut. Procedentes de familias pudientes, Fangoria nunca tuvieron que hacer los tirabuzones políticos de Loquillo, un arribista de barrio centrado en mantener su estatus. Alaska y Canut siempre han demostrado una tremenda coherencia en sus declaraciones, abiertamente prosistema. De hecho, su particular sentido común coincide 100 por 100 con los dogmas neoliberales. En febrero de 2016, desataron una polémica en redes sociales por unas declaraciones donde culpaban de los desahucios a las propias víctimas, ignorando la corrupción del sistema bancario en complicidad con los políticos. Transcribo el fragmento de la entrevista:

Nacho Canut.— Estamos en una época de victimismo y la gente tiene que aprender a ser responsable de sus actos y de sus decisiones económicas y no económicas. Si has decidido meterte en una hipoteca, lo has decidido tú y ¿ahora quieres que el Gobierno venga a sacarte? En fin. Hay que ser responsable.

Alaska.— Deberíamos empezar a pensar que no tenemos en la vida nada seguro.

Nacho Canut.— El trabajo no es para siempre. Si quieres tener cuatro hijos, tenlos, pero después no digas que no tienes dinero porque lo has decidido tú. La gente tiene que empezar a pensar y no mirar siempre al Gobierno cuando les conviene.

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca organizó un escrache en una de sus firmas de discos, pero el dúo electrónico nunca se disculpó por las declaraciones ni tampoco las matizó de ninguna manera. Esa actitud los honra en cierta manera, ya que lo que dijeron es lo que siempre han pensado y expresado. La demanda que más rechazo causa a Fangoria es que alguien cuestione el «paraíso» que conocemos como sociedad de consumo.

Habrá quien piense que estamos cuestionando a Fangoria por las ideas que despliegan fuera del escenario, pero son un fiel reflejo de las desarrollan dentro de su proyecto musical. La entrevista de la que sale el fragmento citado sobre las hipotecas tenía como motivo la promoción de su disco 'Canciones para robots románticos'. ¿Qué asuntos trataban las letras? El álbum describe una utopía tecnocrática (distopía, dirán otros) donde la política y los sentimientos humanos no tienen cabida. Seleccionamos unas cuantas respuestas para que se hagan una idea. Alaska abre fuego: "Hoy siguen mandando los sentimientos, las decisiones políticamente correctas que no son las racionales que tomaría un robot: 'Lo siento mucho, pero en este autobús no cabe una persona más'. No puedes entrar y se acabó. Pero es que es una señora con un carrito... Y ahí es donde entramos nosotros".

Sigue Nacho Canut: "¿Crisis de emigrantes? Te dicen que va a venir un millón. Pues en este país no caben y se van a ese otro país porque es el que puede recibirlos. Ese tipo de decisiones frías". Luego Alaska hace una precisión relevante: "Incluso el título encierra una trampa. Es muy visual, pero está mal. Un robot romántico está estropeado. Nosotros no lo queremos, lo resetearíamos". Y cerramos con Canut: "Si fuera un robot te diría: “Usted a este ministerio porque está capacitado para esto, y este partido ahora no y este sí, y no me hablen de izquierdas ni derechas. El problema es que cuando entramos en las ideologías nos enfrentamos a la cultura y a la tradición, que si mi abuelo fue comunista, el mío luchó con Franco... ¿Ustedes quieren que España se gobierne? Pues es imposible que lo hagan seres humanos. Por eso deberíamos dejarle a un robot tomar estas decisiones frías". Si los nuevos partidos de derecha necesitan banda sonora, ya saben dónde pueden buscar.

En este punto, quizá algunos estén recordando los lazos de amistad que unen a Alaska con Esperanza Aguirre (líder del PP madrileño durante décadas) o las colaboraciones en el programa de radio del derechista Federico Jiménez Losantos. No acuso a la cantante de nada, pero tiene sentido preguntarse por qué Olvido Gara (su nombre real) es un personaje tan atractivo para la derecha española. ¿Lo más probable? Tanto al PP como a los gurús mediáticos reaccionarios les conviene un icono moderno para sacudirse cierta imagen rancia, la conexión con los valores del franquismo y un argumentario neoliberal, difícilmente defendible en tiempos de extrema desigualdad. Tanto por su 'look' como por su discurso, Alaska es una coartada perfecta, ni hecha de encargo. Y no estoy diciendo que lo haya buscado, sino que estamos ante una alianza natural.

La circunstancia fortuita de que Alaska pasase su adolescencia rodeada de 'petardos', punkis y politoxicómanos puede habernos despistado, pero sus valores vitales nunca se salieron de los dogmas de la España más tradicional y autoritaria. Jamás le han preocupado ninguno de los problemas sociales que arrastra el país, desde la creciente desigualdad hasta la crisis de la vivienda. Cuando llegó al Ayuntamiento Manuela Carmena, una jueza con querencias izquierdistas, pidió públicamente que no interfiriese en las actividades de los empresarios privados de la noche; básicamente, que no hiciese política. El discurso de Alaska siempre fue una mezcla de las posiciones de la CEOE, el culebrón Dinastía y Cuarto Milenio. Se trata de un personaje tan estereotipado como Bertín Osborne (de ahí seguramente su triunfo en los medios).

miércoles, 20 de diciembre de 2017

#hemeroteca #lenguaje #mariconeo | Del gueto a ‘Operación Triunfo’: así se democratizó la palabra “maricón”

Imagen: El País / 'Los amantes pasajeros', de Pedro Almodóvar
Del gueto a ‘Operación Triunfo’: así se democratizó la palabra “maricón”.
Es un insulto que fue primero apropiado por el colectivo LGTBQI y ahora, mediante figuras ultrapopulares que lo repiten en espacios de máxima audiencia, por España entera.
Guillermo Alonso | El País, 2017-12-20
https://elpais.com/elpais/2017/12/12/icon/1513087264_551314.html

“Marica”, se podía leer el lunes pasado en una pantalla gigante tras el escenario de Operación Triunfo mientras todos los concursantes cantaban el clásico del pop español A quién le importa. No era la primera vez que la palabra se escuchaba en la Academia. Los 'Javis' (los guionistas y directores Javier Calvo y Javier Ambrossi, profesores de interpretación en el programa) usan la palabra “maricón” a menudo en sus clases. Pero el espectador casual podría pensar que es normal dentro de su discurso porque ellos dos son gays. Más llamativo fue la bienvenida que Noemí Galera (directora de la Academia, mujer heterosexual casada y madre de dos hijos) dio a todos los concursantes (mujeres y hombres heterosexuales, homosexuales y bisexuales) tras la primera gala: “Estáis dentro, maricones”. Se lo decía a todos. Y nadie levantó una ceja. La palabra “maricón”, definitivamente, saltaba a la fama.

El camino de este término hasta llegar aquí fue, antes que nada, la historia de una reapropiación por parte de un colectivo del término que históricamente se utilizó para humillarlos, acosarlos y agredirlos. El mecanismo se asemeja al de "nigger" ("negrata") en Estados Unidos, cuyo uso adopta connotación fraternal si se utiliza entre afroamericanos, pero es un insulto inaceptable si lo pronuncia un blanco: la presentadora estadounidense Paula Deen perdió contratos televisivos, editoriales y publicitarios por ello. O al de "feminista" en Europa: el término era inicialmente utilizado de forma despectiva para las mujeres, pues describía una ‘enfermedad’ que afectaba a los varones, pero el movimiento se apropió de la palabra en la década de 1880.

El caso de la española “maricón” caminó paralelo al del término “queer” inglés. “Los nombres con los que se han designado a la homosexualidad masculina por ser vejatorios están cargados de connotaciones históricas”, cuenta el escritor y especialista en género Nacho Moreno, autor del ensayo Ladronas victorianas (Ed. Antipersona) y del recorrido LGTB del Thyssen. “Por ejemplo, hay teóricos que afirman que ‘finocchio’ en italiano o ‘faggot’ en inglés vienen de elementos de tortura y de quema de homosexuales. La reivindicación de esos términos insultantes se produce a finales del siglo XX, en la década de 1990, con el término queer, que podríamos traducir por ‘rarito’ pero, como todo lo homosexual, seguía muy vinculado a lo delictivo”.

El caso del español ‘maricón’ es único en el mundo, tal vez, por haber sido un término que primero pasó del terreno del insulto al de la confraternalización entre los propios homosexuales y, después, en los últimos años, a la fama absoluta. La palabra no es nueva para nadie, pero sí el uso extendido y coloquial que se le está dando hoy. En los años ochenta el término estaba presente en el cine de Almodóvar, en los noventa se extendió de forma natural por la obra de sus herederos artísticos (las comedias urbanas de Alfonso Albacete y David Menkes o de Felix Sabroso y la fallecida Dunia Ayaso, por ejemplo) y ya en la década de los 2000 la multiplicación de programas de sociedad en los que presentadores, directores y redactores eran (hombres) homosexuales hizo que la palabra surgiese de vez en cuando en los platos con tono de camaradería.

¿Pero cómo hemos pasado de ese rincón minoritario a que en la televisión pública aparezca la palabra escrita en una pantalla en horario de máxima audiencia y a que la directora de la academia de 'Operación Triunfo' llame "maricones" a todos sus concursantes? Dos factores han sido capitales. Primero están Alaska y Mario Vaquerizo. En el 'docureality' 'Alaska y Mario', producido por el Terrat, emitido por MTV y convertido en un fenómeno mediático en 2011, la palabra campaba a sus anchas para definir a un hombre, a una mujer o a una cosa.

"Para mí no es noticia que alguien diga 'maricón' en ‘Operación Triunfo’, porque yo uso esa palabra en mi día a día", nos cuenta Vaquerizo a través del teléfono. "No es una democratización, es una normalización. Los que la usamos todos los días somos los que hemos conseguido quitarle ese tono peyorativo, hacer que algo que era un insulto se convierta en una palabra habitual y normal". Vaquerizo quiere establecer también la diferencia que él ve entre el término ‘maricón’, considerado despectivo, y el más aceptado ‘gay’. "El gay se toma más en serio, es combativo. El ‘maricón’ es más de andar por casa. Tiene asumida su forma de ser. Por eso a mí me gusta más palabra ‘maricón’".

Algo que hace particular el caso de Vaquerizo es que él –al contrario que Noemí Galera, por ejemplo– sí la ha sufrido como un insulto. "Y me lo siguen llamando, pero no tengo ningún problema porque para mí no es ningún insulto", señala. Él ha pasado de utilizar la expresión en su ‘reality’ (cuya audiencia en MTV rondaba el 2 %) a hacerlo en el espacio de entrevistas de Bertín Osborne ‘En tu casa o en la mía’, en RTVE, en el espacio familiar ‘El hormiguero’, en Antena 3, y en la tertulia de ideología conservadora de Federico Jiménez Losantos en EsRadio, todos ellos mucho más masivos.

"Y nunca he tenido ningún problema. Bertín Osborne, Pablo Motos y Federico Jiménez Losantos no son nada dogmáticos, comparten el mundo maricón y están cerca de muchos amigos maricones. Lo viven con mucha normalidad. Donde he podido tener problemas es en círculos que en principio parecen más cercanos a ti ideológicamente, pero acaban siendo los más políticamente correctos", analiza Vaquerizo.

Además de Alaska y Mario, han llegado una nueva generación de figuras influyentes entre los ‘millennials’ que han normalizado el discurso ‘queer’ tanto en vídeos de YouTube enormemente populares (por ejemplo Soyunapringada o Los Tripletz, cuyos canales en YouTubre suman casi 50 millones de visualizaciones) como en ficciones emitidas en plataformas web. 'Paquita Salas', serie de la plataforma Flooxer de Atresmedia que ha saltado a Netflix y en la que el actor Brays Efe interpreta a una mujer de mediana edad, tiene como 'gag' constante la pluma de algunos de sus actores representados.

Cuando un intérprete de su agencia es rechazado en ‘El secreto de Puente Viejo’ porque “se les sube de pluma”, ella chilla: “¡Ha habido maricones toda la historia de la humanidad! ¡Toda la historia! ¿No puede haber un maricón en puente viejo? ¡’El secreto de Puente Viejo’, el secreto! ¡Pues ese es su secreto!”. El gag es, tal vez, el más celebrado de toda la serie.

“Paquita dice mucho 'maricón", nos cuenta Brays Efe. "Las palabras tienen un viaje, la gente se apropia de ellas y las dota de otro significado. A mí me parece fenomenal. Creo que Paquita Salas lo usa como una secuela de los noventa, del mismo modo en que uno dice 'amore'. Como ella ha estado allí, quiere sentirse parte del grupo. Joan Rivers, mi humorista favorita de toda la vida, utilizaba la palabra “cocksucker” ("chupapollas" en inglés), que se usa como un insulto, porque ella decía: 'Siempre pensé que ‘cocksucker’ era una palabra de unión'. Para mí, 'maricón' es eso: una palabra de unión, no de separación”.

Esa unión parte también de elementos que pertenecen puramente a la estética del sonido. "Maricón" es una palabra sonora, poderosa, parecida fonéticamente a un "chimpón" que puede cerrar una frase, una gracia o un aforismo dejándolo en todo lo alto. "¡Es una palabra muy bonita!", apunta Vaquerizo. "A mí me recuerda a todo el folclore de los sesenta, los setenta y los ochenta, a aquellas travestis que ya usaban la palabra con libertad".

Durante una entrevista a ‘Vanity Fair’, Alaska confesó: "Mis amigos y yo usamos la palabra 'maricón', 'bollera', 'enana', 'ciego'… ¡entre nosotros! Si a ti no te gusta que te lo aplique, no te lo voy a aplicar. Pero creo que es un ejercicio de quitar hierro a las palabras". Mario, en un ejercicio de pontificar con el ejemplo, se lo llama a ella: "Yo estoy casado con 'un maricón', que es Alaska. Pon eso, pon que te lo he dicho".

Agustín Gómez Cascales, DJ y redactor jefe de la revista Shangay, está de acuerdo. "¿Cómo no iba a estar a favor de que se democratize y se destigmatice el término 'maricón'?", nos cuenta desde la redacción en Madrid de la histórica publicación dirigida a un público LGTBQI. "Siempre se agradece escucharlo sin ánimo de acritud ni de señalar a alguien de manera despectiva y prejuiciosa. Para aquellos a los que nos lo han llamado –y en ocasiones siguen haciéndolo– como si de un insulto se tratara es muy positivo comprobar que cada vez son más los que no lo ven así. A aquellos que no sean –o no se consideren– maricones, está bien que se lo llamen alguna vez; si no le dan importancia, genial, si se la dan, que se lo hagan mirar. Aunque tampoco lancemos las campanas al vuelo y pensemos que con que se utilice dicha palabra con cariño en ‘Operación Triunfo’ está todo conseguido. Porque también estamos celebrando un tímido morreo entre dos tíos como algo rompedor en la televisión pública, a estas alturas... Es evidente que queda mucho por lograr, pero esos pasitos son muy positivos, aunque seamos ya muchos –¿o no tantos?– los que utilizamos la palabra 'maricón' con naturalidad, o no nos sobresaltamos al ver a dos personas del mismo sexo besarse en público. La democratización en cuestiones como esas, que siguen descolocando a algunos, es tan justa como necesaria", explica Gómez Cascales.

No todos ven con buenos ojos la popularización de este término. Nacho Moreno es uno de ellos. “Personalmente tengo reacciones negativas con la popularizacion de términos como 'maricón', ya que por un lado arrebatan elementos de una subcultura en beneficio propio (los gestos y las palabras eran herramientas de reconocimiento y pertenencia al ámbito gay), pero al mismo tiempo no eliminan su poder como insulto, como herramienta de ataque homófobo en las calles, tal y como demuestran la escalada de tales actos en ciudades como Madrid".

"Nos comenzaron a insultar diciéndonos ‘maricones de mierda", declaró el periodista que tuvo que abandonar su vivienda de Alcalá de Henares con su novio por los continuos ataques. "¡Maricón! Suerte que tengo al niño en brazos”, gritó un hombre en el metro a un pasajero tras propinarle una patada por ser homosexual. "Deja de mirar mal a mis amigos, maricón", dijo otro hombre antes de agredir a un homosexual también en el metro de Madrid.

Todos estos casos han tenido lugar en el último año. La palabra se extiende y se hace popular en lo más alto de la parrilla televisiva mientras sobrevive en lo más bajo de la condición humana. "La popularización de ese término tendría gracia si viviésemos en una sociedad post-homófoba, en la que hemos superado la homofobia", remata Moreno. "Pero, desgraciadamente, no es así".

martes, 21 de febrero de 2017

#hemeroteca #exposiciones #testimonios | Cuando Warhol visitó España por última vez

Imagen: El País / Andy Warhol en Toledo, 1983
Cuando Warhol visitó España por última vez.
Una exposición recuerda el paso del artista pop e icono moderno en 1983.
Jesús Ruiz Mantilla | El País, 2017-02-21
https://elpais.com/cultura/2017/02/17/actualidad/1487329306_876493.html

Antes de ser musa de la movida y dueña del bar Cock, Teresa Nieto fotografió a Andy Warhol durante todo un día. Fue en Toledo, un gélido febrero, allá por 1983. “Había venido para exponer en la galería de Fernando Vijande y quiso hacer una excursión. Me colé en un grupo de siete y no paré de hacerle fotos. Estuvo de lo más amable, no le importaba”, cuenta Nieto.

Guardó las copias en un cajón y, hace poco, su amiga Patricia Reznak le dijo que bien valían una exposición para calentar un poco el ambiente previo a Arco. Así que hoy cuelgan en las paredes de su bar en Chueca, del que Nieto es propietaria junto a dos socios. De aquel día pelón escoltando al marqués del arte pop, guarda recuerdo de vivos y muertos. “Estaban Fred Hughes, su secretario personal, Christopher Mako, amigo íntimo y fotógrafo artista de la Factory, Carlos Astiárraga, a quien Warhol llamaba ‘my spanish boyfriend’, Lorenzo Larios y Vicente Carretón. Estos dos, ya murieron”. Precisamente, el 22 de febrero se cumplen 30 años de la muerte del artista nacido en Pittsburgh.

Pero también le vienen a la memoria gustos extraños para quien se presentaba en la ciudad como templado icono moderno con fama de ‘vouyeur’ asexuado: “Estaba obsesionado con la arquitectura fascista. Además de Toledo, quiso que le llevaran al Valle de los Caídos. También con que le presentaran a ricos y aristócratas. Al final venía a vender y, esta gente, ya sabes”, comenta Nieto. “De mí no le podía atraer ningún relumbrón. Yo, de títulos, el de bachiller. No tengo ni el de Farmacia: lo dejé en cuarto”.

De lo primero, esa atracción por el lado oscuro de los monumentos, allá él. Lo segundo tenía su justificación. Venía a colocar unas obras valoradas entonces en torno a los 10.000 o 12.000 dólares. “Salvo los retratos, que costaban 25.000. De haber tenido algo, me hubiese llevado uno y hoy andaría retirada. Un amigo me acaba de decir que se deshizo del que le compró entonces y ha sacado más de dos millones de euros”.

Quien estuvo a punto de formar parte de uno de sus retratos fue Javier Cavero, hoy duque de Bailén. Cuando Warhol cayó con sus siete amigos por Toledo, le organizaron una comida en La Quinta de Mirabel, el cigarral que el aristócrata posee en los alrededores de la ciudad. “Se empeñó en hacerme un retrato ecuestre, pero, en vez de a caballo, montado en mi Harley Davidson”.

Cuando Cavero le preguntó qué sello original aportaría, Warhol le dijo: “Mi técnica propia. Cuando acabo las copias, las extiendo por el suelo y las meo encima”. Al final no lo hizo, lamenta hoy Cavero. “Oye, hubiese sido un honor”. ¿Y del Greco quiso saber algo? “Me parece a mí que el Greco se la ‘refanfinflaba’...”.

Warhol prefirió ver el Alcázar, y cuando en la casa le mostraron los tapices, las habitaciones y los aljibes, todas esas cosas de tanto pedigrí, se quedó alucinado con los reflejos invernales del agua sucia que salían, como fantasmas gélidos, de la piscina. “Tenía esa visión propia del artista, le gustaba lo que menos esperas”, comenta Piedad Aguirre, esposa entonces de Cavero y anfitriona aquel día. “Cuando quisimos saber qué le parecía realmente Toledo, contestó: como Disneylandia, pero de verdad”.

La escapada le dejó impertérrito. Paseaba por la ciudad y por las habitaciones del cigarral tan solo alerta al clic de su cámara Chinon. “La llevaba colgada, y para sacar fotos ni miraba por el objetivo, simplemente pulsaba mientras iba andando sin ni siquiera enfocar”, recuerda Nieto. En la cazadora iba poniendo los carretes gastados en el bolsillo izquierdo y sacando los nuevos del derecho. Todo mecánico, como un robot, picado de viruela, con el pelo blanco de hechicero pop y las gafas de pasta bien graduadas para detectar coleccionistas y cuentas corrientes.

Distante, pero amable. Divo discreto con un montón de ‘gruppies’ alrededor en el tiempo propicio para su evangelio entre rupturista y algo pedorro de la movida. "Su llegada fue un acontecimiento", recuerda Teresa. Le organizaron también fiestas en casa de la familia March y de Jacobo Hachuel. “Fabio MaCnamara se tiró a la piscina nada más llegar y, qué mono, le encantó que enseguida apareciera un mayordomo con un albornoz”, dice Nieto.

Era invierno y nadie le siguió en eso del chapuzón. Una lata ponerse a bailar empapados cuando Alaska comenzara con sus himnos de homenaje a Warhol... Con Almodóvar, cómo no, también en el ajo... Y los Costus... Y toda la parafernalia ‘movidesca’, pasada y presente, varios caídos no tanto por Dios y por España sino por culpa del exceso y las papelinas. Aquella fue la última vez que Warhol visitó España. Murió en 1987, al complicársele la convalecencia de una operación de vesícula. Dejó una estela que hoy perdura en la música, el cine, las artes visuales, así como el recuerdo de su educada impenetrabilidad por Madrid.

sábado, 31 de julio de 2004

#libros #testimonios | Manual de la perfecta petarda


Manual de la perfecta petarda / Diossa ; prólogo-entrevista de Alaska
Odisea, Madrid : 2004
272 p.
ISBN 9788495470454 [2004-07] / 17 €
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Con un sentido del humor, “Manual de la Perfecta Petarda” recrea a través de anécdotas a la petarda perfecta. Los monólogos de Diossa (algunos procedentes de sus espectáculos teatrales) recorren un abanico de cuestiones tan personalísimas como las adicciones: ¿Una petarda que no aspire a la Fama? o ¿que no pase por el quirófano como quien se ducha todos los días para ser la más superoperada? Imposible. Su alegato apasionado por la electricidad y el alto voltaje (“¡Electrocútame, cerdo!), sus tóxicos programas de televisión: “Que se mueran las feas ¿y se las coman los gusanos!”; o su divertidísimo texto autobiográfico “Origen de una diva al uso”, que demuestra que para ser petarda hay que ser un poco perversa; son algunas de las jocosas perlas que encierra este libro. Sin duda, una de las mejores es “Petardeando que es un gerundio”, un riguroso y risible estudio sobre la figura de la petarda, que disecciona sin piedad este fenómeno social. Una auténtica y sesuda teoría que solo podía llevar a cabo una experta en la materia. La autora, y petarda cualificada, Diossa, es un diva mundana y pedante, sofisticada y vulgar, cínica y sincera, irónica y sarcástica, que se presenta como artista multidisciplinar capaz de arrancarnos la sonrisa y carcajada con su saber estar y conocimientos. Alaska, una de sus veneradas petardas oficiales, le da el impulso inicial en un prólogo-entrevista de lo más sabroso. ¿La petarda nace o se hace?. Descúbrelo si te atreves y prepárate a reír...

Y TAMBIÉN…
El retorno de la petarda perfecta
Parce | Circo Iberia, 2011-12-05
http://circoiberia.org/2011/12/05/el-retorno-de-la-petarda-perfecta/

domingo, 30 de noviembre de 2003

#libros #mujeres | Transgresoras : las mujeres que cambiaron su mundo

Transgresoras : las mujeres que cambiaron su mundo / Olvido Gara
Madrid : Martínez Roca, 2003
336 p.
Colección: Mr Singular
ISBN 9788427029774 [2003-11] / 17 €

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La irrepetible Alaska, icono de la transgresión en España desde hace veinticinco años, dedica este libro a homenajear a las mujeres de la historia universal que ella considera más transgresoras. Tras una larga investigación, la autora ha llevado a cabo su singular selección de aquellas mujeres que más transgredieron en el mundo de la literatura, la música, la pintura, la política, el deporte, el sexo, la moda... De la mona Lucy a Cleopatra, de Bibiana Fernández a Simone de Beauvoir, de santa Teresa de Jesús a la transexual Divine, de escritoras como Virginia Wolf, Mary Shelley o Josefina Aldecoa y antropólogas como Margaret Mead o Ruth Benedict a reinas como Boadicea o Zenobia de Palmira y artistas tan diversas como Alma María Mahler, Lola Flores, Siouxsie, Orlane, Sara Montiel, Amanda Lepore, Coco Chanel o Vivienne Westwood... “Transgresoras” recorre de manera informativa y amena un buen pedazo del lado más femenino de la historia. Una obra imprescindible para saber más de las mujeres que no se limitaron a aceptar lo que les tocó vivir.

Alaska reseña la vida de 400 transgresoras : desde Nefertiti hasta Lola Flores
Cristina Ferreira, EFE | El Mundo, 2003-10-31

http://www.elmundo.es/elmundolibro/2003/10/30/no_ficcion/1067527570.html

Transgredir es "actuar siguiendo lo que te dicta la razón y el corazón, es hacer lo que crees que es justo y luego darte cuenta de que eso genera polémica", explicó la cantante Alaska, que acaba de lanzar `Transgresoras´, un libro sobre las mujeres que lograron cambiar de alguna forma su mundo.

El libro de la cantante mexicana, líder del grupo Fangoria e icono de la transgresión en España, es un homenaje a las mujeres que considera más transgresoras en la historia política, científica, artística y deportiva del mundo, como Nefertiti, Frida Kahlo, Katherine Hepburn, Isabel Pantoja, Lola Flores y Martina Navratilova.

La idea de escribir "Transgresoras" nació hace tres años de la mente de Pablo Alvarez de la editorial MR Singular, que no dudó ni un momento en invitar a la cantante Alaska para que fuera su autora.

Un trabajo que se fue ampliando
Según Alaska, en cuanto comprendió que el libro no sería una nueva biografía de ella misma, se puso con Alvarez a darle forma "en un segundo".

El trabajo, que en un principio trataría sólo sobre doce mujeres, "se complicó" con el paso del tiempo y ahora aborda la vida de más de cuatrocientas transgresoras que influyeron en la personalidad y en el carácter de la cantante, que dedicó su verano entero al libro, después de haberse pasado cerca de dos años haciendo una "larga revisión" sobre la historia de todas ellas.

Una portada transgresora
En la portada del libro, Alaska pidió que se destacaran sus transgresoras favoritas, pero en este grupo, cuatro merecen especial cariño, como es el caso de la etóloga británica Jane Goodall, que acaba de recibir el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica de 2003, o la "reina de los trovadores" Leonor de Aquitania y Cleopatra.

La cuarta mujer de esta lista es el transformista estadounidense Divine, a quien admira tanto, hasta el punto de llevar su nombre tatuado en el brazo izquierdo.

Una posible continuación dedicada a los hombres
"Transgresoras" está pensado para las personas que se interesan por la historia, por las biografías y, sobre todo, para quien tenga curiosidad para saber que mujeres fueron determinantes en la vida de la cantante mexicana, señaló.

Sin embargo, así como sucede con sus discos, "el libro está hecho para mí", afirmó Alaska, que se sorprendió con la cantidad de cosas que "Transgresora" reveló sobre ella misma y se dice dispuesta a dar continuidad a este trabajo, escribiendo sobre los hombres.

Para Alaska, que acaba de abandonar junto Nacho Canut y su Fangoria la discográfica Subterfuge para pasarse a Dro, los tiempos de ahora no carecen de transgresores pues estos siguen existiendo en los institutos que prohíben el uso de piercings o en los colegios públicos que intentan vetar el tanga dentro de sus paredes.