Mostrando entradas con la etiqueta IrsiCaixa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta IrsiCaixa. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de diciembre de 2023

#hemeroteca #vih | María Salgado, una de las responsables de la remisión de VIH en tres personas: 'Si se logró en ellos, la cura puede ser una realidad'

20 Minutos / María Salgado //

María Salgado, una de las responsables de la remisión de VIH en tres personas: 'Si se logró en ellos, la cura puede ser una realidad'

La doctora ha estado involucrada en tres de los seis únicos casos del mundo en los que el virus ha remitido. "Para los pacientes es algo que no se creen, es como una nueva oportunidad de vivir", cuenta Salgado.
Jorge Martínez | 20 Minutos, 2023-12-04
https://www.20minutos.es/noticia/5195214/0/maria-salgado-coautora-remision-vih-tres-personas-si-se-ha-logrado-estos-casos-cura-esta-cerca-una-realidad/

Es posible que cada vez estemos más cerca de conseguir la tan ansiada vacuna contra el VIH. Aunque prudente, María Salgado (Salamanca,1982), investigadora del IrsiCaixa, uno de los institutos de referencia mundial en la erradicación de este virus, se muestra esperanzada en que esto sea una realidad. "Todavía necesitamos mucha más investigación" asegura en una charla con 20minutos con motivo del día mundial de la lucha contra el SIDA, que se celebró este 1 de diciembre.

Los resultados en los que ella misma ha trabajado, en colaboración con la University College de Londres y publicados en la prestigiosa revista Nature, son totalmente prometedores. Existe una lista muy corta, de apenas 6 miembros, en los que la comunidad científica ha observado y probado que el virus ha remitido. Una hazaña que comenzó en 2008 con el denominado como 'Paciente de Berlín', la primera persona del mundo a la que se considera curada de VIH. En realidad solo a tres de estos seis se les considera totalmente curados, ya que los otros tres continúan, como afirma Salgado, en revisión.

Pero las investigaciones arrojan nuevos caminos en un mundo en el que se calcula que hasta 47 millones de personas conviven con esta enfermedad. 'Paciente de Londres', 'Paciente de Düsseldorf', y 'Paciente de Ginebra',.. así es cómo se conoce a los tres protagonistas con los que ha trabajado Salgado. A los dos primeros también se les considera curados y el tercero forma parte de los otros tres a los que la ciencia sigue todavía de cerca.

¿Qué tienen en común estos seis casos excepcionales?

En todos ellos la persona tenía una enfermedad hematológica y esto es muy importante remarcarlo, porque precisamente por esta enfermedad hematológica necesitaban un trasplante de células madre, algo que tiene una mortalidad y un riesgo bastante alto para hacerlo en personas que no lo necesitan. La particularidad además es que para ese trasplante se buscó a un donante que tuviera una mutación que existe en la población en muy baja proporción. Es una mutación que hace que el virus no pueda entrar en la célula y que se encuentra justo a la puerta de entrada de virus, lo llamamos un correceptor. Con el trasplante, las células del donante reemplazan a las células de la propia persona y, precisamente por esa mutación, si queda algún remanente del VIH en el paciente, este no es capaz de infectar a las células nuevas.

¿Y esto se podría aplicar a más pacientes?

El trasplante, como tal, es en realidad una estrategia con demasiado riesgo para usar en personas que son VIH positivas. Para ellos tenemos tratamientos ya de nueva generación que cada vez tienen menos efectos secundarios y son más estables en el tratamiento. Estas personas pueden vivir en perfecto estado y con un buen estado de salud durante mucho tiempo. Aun así, para nosotros esto es una puerta para obtener mucha información y diseñar nuevas estrategias. Esto abre la puerta, sobre todo, a la búsqueda de terapias génicas y nuevas estrategias que puedan ser menos peligrosas que los trasplantes. Las nuevas terapias génicas van encaminadas hacia esa mutación, hacia esa puerta de entrada, intentando romper ese gen en personas con VIH. Ya hay algunos estudios haciendo este tipo de trabajos.

Usted participado en el proceso de remisión de tres de estos seis pacientes gracias a su investigación. ¿Cómo ha sido el proceso?

El proceso ha sido bastante largo. Llevamos desde 2014 estudiando a personas que viven con VIH y hemos estado involucrados en el caso del paciente de Londres, el de Düsseldorf, y el de Ginebra. Nosotros trabajamos en el laboratorio, no con ellos directamente, pero he tenido la oportunidad de conocer a Adam Castillejos, paciente de Londres, y a Paul Edmon, el paciente de City of Hope. Fue una experiencia bastante gratificante como investigadora conoces el otro lado de la historia. Además, son personas que se han curado del VIH pero continúan tomando otro tipo de pastillas, por el trasplante o porque tienen otro tipo de complicaciones.

¿Y cómo fue ese encuentro con ellos?


Fue muy interesante. Es muy importante conocer su historia porque realmente nosotros hablamos siempre de "pacientes" curados, pero hasta llegar ahí ellos han vivido la dureza de un diagnóstico de VIH. En los dos casos fue hace ya bastantes años, en la época en la que los tratamientos antirretrovirales no estaban disponibles, especialmente Paul Edmons, al que se lo diagnosticaron en los años 80. Estuvo controlado durante muchos años, pero de pronto le llegó otro diagnóstico, el de una leucemia. Es algo muy duro para ellos porque de repente tienes un diagnóstico de otra enfermedad que puede amenazar otra vez tu vida. Ellos cuentan que curarse tanto de leucemia, como de VIH, es algo que no se creen, es como una nueva oportunidad de vivir.

¿Y en qué punto se encuentra ahora mismo la ciencia? ¿Estamos cerca de esa vacuna?

Me gustaría decirte que está a la vuelta de la esquina, pero todavía necesitamos mucha más investigación. Con el 'Paciente de Berlín' a nivel científico se abrió toda una línea de investigación nueva. Se están buscando nuevos fármacos que puedan erradicar el virus y se están ahora estudiando diferentes campos. Unos son los anticuerpos neutralizantes, otros las vacunas terapéuticas, que se dan ya a las personas infectadas pero para mejorar sus sistema inmune contra el virus. Hay también fármacos que intentan reactivar el virus para poder eliminarlo luego, o incluso fármacos que intentar dormir más el virus para que luego no se pueda reactivar. Hay toda una gran batería de fármacos y estrategias que están todavía en investigación. Cada vez vamos teniendo resultados más esperanzadores, pero todavía estamos trabajando en ello.

¿Hay esperanza?

Por supuesto. Desde que se han conocido estos casos toda la comunidad científica se ha volcado con la solución. Si se ha logrado en estos casos, la cura puede ser una realidad. Por supuesto que hay esperanza. Pero el fin conlleva varias partes: conlleva prevención, conlleva tratar a las personas que están infectadas y conlleva trabajar en la cura. Esta es la parte en la que tenemos que investigar más y la que es un poco más complicada. Tanto a nivel de prevención como de tratamientos se están haciendo grandes avances y nos queda terminar de rematar con conseguir algún fármaco que nos permita curar a todos los pacientes.

¿Por qué sigue siendo tan difícil conseguir una vacuna para el VIH después de tantos años?

Es un proceso muy lento. La ciencia como tal es algo muy vocacional, a veces va dando pequeños pasos y a veces grandes pasos. Yo llevo más de 15 años trabajando específicamente en VIH y es complicado. Estamos ante un virus que se integra en el genoma de la persona que infecta y que se queda escondido. No expresa ningún tipo de señal de que está ahí escondido, con lo que esa es una de las mayores dificultades precisamente para llegar a conseguir una cura. Es un proceso lento, vamos haciendo pequeños avances y vamos cambiando incluso paradigmas que teníamos. A veces lo nuevo que aprendemos nos lleva a otro lado. Esto se ha visto mucho con la investigación en coronavirus, que a nivel mediático era confuso, se discute, se va avanzando... es el método científico.

La vacuna contra el coronavirus se consiguió, en cambio, en tiempo récord. ¿Por qué esta no?

La comparación con el coronavirus puede ayudar bastante para entender las diferencias. El coronavirus infecta en el pulmón y el VIH infecta la sangre y a las células del sistema inmune. Una diferencia fundamental es que el coronavirus no se integra dentro del ADN de la persona, mientras que el VIH sí y elimina además nuestras defensas. El tratamiento antirretroviral puede reducir la multiplicación de estos virus, pero no puede eliminarlos, sino que se quedan ahí dormidos, dentro de las células. Lo que está costando a la comunidad científica es esto, conseguir eliminar esos virus que se quedan dormidos. La otra gran diferencia con el coronavirus es la capacidad de modificar que tiene el VIH, de hacer variantes. Esto lo hemos entendido muy bien con el coronavirus, vamos viendo variantes nuevas y tenemos que volver a vacunar contra esa nueva variante. Lo que ocurre con el VIH es que una misma persona puede tener más variantes de las que hay en el mundo de coronavirus. Es un virus con muchísima más variación y los anticuerpos que se generan contra ese virus no son suficientes para eliminarlo.

¿Qué supone formar parte de algo tan extraordinario?


Para mí este proceso ha sido todo un honor. Al final son muchos años de trabajo. Lo que tiene la ciencia es que todos los científicos tienen una automotivación impresionante y todos trabajamos mucho tiempo para conseguir ciertos resultados y ciertos avances en la ciencia. Cuando precisamente conoces a las personas que se han curado, o que han vivido un avance tan relevante, es muy motivador. Formar parte de este tipo de estudios que puedan dar algún tipo de esperanza es todo un honor, ver a esas personas, cómo han cambiado sus vidas, ver que la cura es posible... Para mí es una gran motivación para seguir trabajando en ello.

lunes, 6 de abril de 2020

#hemeroteca #vih | Descubierta una nueva diana para destruir el reservorio del VIH

Imagen: SINC
Descubierta una nueva diana para destruir el reservorio del VIH.
Un estudio con participación española afirma cómo el VIH utiliza a los macrófagos –unas células del sistema inmunitario– para formar un reservorio y ‘esconderse’ dentro del organismo. El hallazgo, publicado en la revista PNAS, demuestra por primera vez que dichas células contribuyen al rebote viral si se detiene el tratamiento.
SINC, 2020-04-06
https://www.agenciasinc.es/Noticias/Descubierta-una-nueva-diana-para-destruir-el-reservorio-del-VIH

Cuando una persona con VIH deja el tratamiento antirretroviral, los virus que se hallaban en las células en estado latente despiertan y se multiplican, obligando a la persona a retomar la medicación en cuestión de semanas.

Estas células en estado latente son lo que se denomina reservorio del VIH, y hasta ahora se creía que se encontraba principalmente en las células T periféricas del sistema inmunitario.

Ahora, científicos de la Universidad de Miami y del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa, centro impulsado por la Fundación “la Caixa” y el Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya, han descrito en la revista PNAS otro tipo de células que también actúan como reservorio y que contribuyen al rebote viral: los macrófagos.

Los macrófagos son células del sistema inmunitario que, a pesar de no ser la principal diana del VIH, pueden ser infectadas y almacenar virus en su interior. Aunque se había estudiado el reservorio viral en dichas células anteriormente, saber que contribuyen al rebote viral demuestra que son una diana importante para las nuevas estrategias de erradicación del VIH.

Así, este nuevo estudio describe la existencia de partículas víricas que tienen preferencia por infectar macrófagos y demuestra que parte de los virus que aparecen en la sangre cuando hay un rebote viral provienen de estas células.

“El descubrimiento es de gran relevancia para los que nos dedicamos a buscar estrategias de erradicación del VIH, ya que hasta ahora no estaba claro qué partes del reservorio contribuían al rebote viral si se detiene el tratamiento”, explica Christian Brander, investigador ICREA en IrsiCaixa.

“El estudio del reservorio viral se había centrado principalmente en las células T del sistema inmunitario, porque son las que mayoritariamente infecta el VIH”, indica Javier Martínez-Picado, investigador ICREA en IrsiCaixa. “Nosotros nos propusimos estudiar el reservorio en los macrófagos, que se encuentran en los tejidos y que no son las preferidas del VIH pero pueden ser infectadas”.

Estudiar el reservorio de VIH en macrófagos es complejo, ya que estas células residen en tejidos de difícil acceso, como el sistema nervioso central. Para llevar a cabo este trabajo, los investigadores recogieron plasma de seis personas que habían detenido su tratamiento antirretroviral en el contexto de un ensayo clínico. En todos ellos el virus había rebotado, por lo que volvían a tener la carga detectable en sangre.

“Queríamos saber de dónde venían los virus que reaparecen en la sangre cuando se interrumpe el tratamiento antirretroviral y observar si era posible que procedieran de los macrófagos”, señala Brander.

Diseño de nuevas estrategias de cura
A partir de las muestras de plasma de los pacientes, los científicos han generado clones del VIH con diferentes proteínas de la envuelta viral y han estudiado qué capacidad tienen para infectar macrófagos o células T. Los resultados muestran que dependiendo del tipo de proteínas que formen la envuelta viral, existen virus que infectarán mejor los macrófagos que otro tipo de células.

Los científicos han podido demostrar también que algunos de estos virus con preferencia por los macrófagos se habían establecido antes de que el paciente interrumpiera la terapia y, por tanto, venían originariamente de reservorios ubicados en dichas células.

“Cuando el virus sale de la célula que infecta, se lleva su membrana para crear la envuelta viral. Estudiando dicha envuelta podemos saber de dónde vienen estos virus y así hemos detectado que los macrófagos actúan como reservorio y son capaces de producir virus infecciosos”, expone Brander.

Las estrategias orientadas a eliminar el reservorio o diseñar vacunas para erradicar el VIH deberán tener en cuenta que también hay que acabar con estos virus residentes en los macrófagos.

“Descubrimientos como este añaden retos en la lucha contra el VIH, pero conocer cómo funciona el virus también nos ayuda a mejorar las nuevas estrategias de cura”, concluye Martínez-Picado.

jueves, 20 de julio de 2017

#hemeroteca #vih | Roger Paredes: "El VIH está empezando a contraatacar"

Imagen: El Diario / Roger Paredes
Roger Paredes: "El VIH está empezando a contraatacar".
El investigador advierte sobre la resistencia del virus a los fármacos que "podríamos perder todos los beneficios conseguidos a la hora de controlar la epidemia a escala global". "En algunos países no hay laboratorios donde se pueda realizar un seguimiento para saber si el tratamiento está funcionando o no, lo que favorece el desarrollo de resistencias".
Teguayco Pinto | El Diario, 2017-07-20
http://www.eldiario.es/sociedad/VIH-resistencia_a_los_antimicrobianos-salud_0_667033355.html

Este jueves, la Organización Mundial de la Salud ha alertado del aumento de las resistencias del VIH a los medicamentos. Según su último informe, los porcentajes de personas que portan virus resistentes a los fármacos antirretrovirales más comunes empiezan a ser preocupantes en varios países de África y Latinoamérica y han anunciado una estrategia global para intentar atajar la situación en los próximos 5 años.

Roger Paredes es uno de los autores de este informe y asesor de la OMS en materia de farmacoresistencia. El jefe de sección de la unidad de SIDA del Hospital Germans Trías e investigador del Instituto de Investigación del SIDA IrsiCaixa, advierte de que, aunque el fenómeno de la resistencia a los tratamientos se haya disparado en ciertos países, hay que tener claro que no se trata de un problema local: "La humanidad somos todos".

La OMS habla de la resistencia del VIH frente a los medicamentos, pero ¿cómo funcionan estos fármacos?
Los medicamentos con los que trabajamos son antirretrovirales y lo que hacen es bloquear la multiplicación del virus. Éste entra en las células humanas y sigue una serie de pasos para reproducirse y los distintos fármacos bloquean este ciclo en diferentes puntos.

¿Qué se consigue con esto?
Aunque no se consiga eliminar el virus, el paciente mejora mucho su sistema inmune, llegando incluso a ser similar al de una persona no infectada y teniendo una esperanza de vida prácticamente igual a la de cualquier otra persona. Pero otra cosa muy importante es que esta persona ya no transmite el virus, de forma que si pudiéramos tratar a todos los infectados bloquearíamos la transmisión a otras personas y, en una situación ideal, acabaríamos con la infección.

¿Cómo llega un virus a hacerse resistente a un fármaco?
El virus por sí solo tiene mucha tendencia a generar mutaciones, así que esta situación era hasta cierto punto previsible. En el caso del VIH, un paciente que no tome tratamiento genera cada día entre 1 y 100 billones de virus nuevos y cada uno de ellos puede tener una pequeña variación. Esto quiere decir que en un solo día se puede llegar a generar una mutación que lo haga resistente a algún fármaco.

¿Influye que el tratamiento no se siga de forma adecuada?
Sí, si el tratamiento no se toma bien lo que hace es acelerar el desarrollo de resistencias. En ocasiones, los pacientes se encuentran con dificultades para acceder a un tratamiento continuado, toman dosis inferiores a las adecuadas o se olvidan, con lo que no se consigue que el virus quede totalmente bloqueado. En estos casos, como la presión que realiza el fármaco sobre el virus no es suficiente para suprimirlo, acaba acelerando la aparición de resistencias.

¿Qué implica el desarrollo de resistencias?
En primer lugar es malo para el paciente porque lo que quiere decir es que va a ser mucho más difícil de tratar, ya que habrá fármacos que dejen de funcionar. Pero el problema no termina ahí, sino que es un problema de salud pública, ya que estos virus resistentes se pueden transmitir, de forma que un individuo puede infectarse directamente por un virus que ya es resistente a los fármacos sin que haya tomado nunca un antirretroviral.

¿La situación actual es grave?
Lo que se ha visto en los últimos años es un incremento en la transmisión de virus resistentes, de forma que en algunos de países de rentas bajas y medias entre un 10 y un 15% de los pacientes que acceden al tratamiento por primera vez tienen un virus resistente. Además, se ha visto que este porcentaje se está incrementando de manera muy alarmante, con lo que si no hacemos nada, en los próximos años podríamos perder todos los beneficios que hemos conseguido a la hora de controlar la epidemia a escala global.

¿Por qué las resistencias han aumentado especialmente en países pobres?
Principalmente porque tienen entornos sanitarios que son más débiles que los nuestros. Por ejemplo, países donde hay pocos centros sanitarios o que no están preparados para atender enfermedades que requieren un seguimiento a largo plazo, como puede se la infección por el VIH. En algunos países no hay laboratorios donde se pueda realizar un seguimiento para saber si el tratamiento está funcionando o no, lo que favorece el desarrollo de resistencias. Además, en estos países también hay menos alternativas terapéuticas, aunque ahora la OMS va a recomendar dar el salto a unos fármacos nuevos que son parecidos a los que se suministran aquí en Europa.

¿Cómo esta situación en España?
Aquí, al igual que en Europa, las resistencias a los antirretrovirales han disminuido y esto ha sido porque damos fármacos muy potentes, pero también porque hacemos un seguimiento muy estrecho de los pacientes, a los que vemos cada 3 ó 6 meses y les hacemos toda una serie de controles. Además, tenemos varias alternativas para cuando un tratamiento falla.

En cualquier caso, quiero destacar que esto no es un problema local o de países pobres. La humanidad somos todos, así que lo que pasa en otros países y lo que pasa aquí en el fondo es lo mismo, y solo si trabajamos juntos podremos terminar con esta epidemia en las próximas décadas.

Ha insistido varias veces en que es importante hacer un seguimiento, pero hasta ahora la OMS no incluía en sus recomendaciones hacer tests de resistencia ¿por qué?
Pues porque, a día de hoy, muchos de estos tests son muy caros y porque la estrategia que teníamos estaba funcionando muy bien. Era una estrategia simplificada, cuyo objetivo era alcanzar al mayor número de gente posible y si hubiéramos llegado a toda la población afectada, los modelos indicaban que podíamos haber contenido la infección a escala mundial.

Pero la situación ha cambiado…
Sí, ahora lo que estamos viendo es que el virus está empezando a contraatacar y lo que está haciendo es acumular resistencia a los fármacos que se dan habitualmente en estos países.

Entonces, ¿qué es lo que se puede hacer?
Lo primordial sigue siendo llegar a todo el mundo, ya que ahora mismo solo alcanzamos a la mitad de los afectados, que son unos 37 millones. Luego, que el tratamiento se tome de forma adecuada, para lo que hay que asegurar que no hay pérdidas de stock y, por último, poner en marcha las medidas de control y seguimiento para saber si los tratamientos están funcionando y ser capaces de reaccionar con rapidez si es necesario cambiarlo.

¿Cómo se pueden a implementar los controles en los países más pobres?
Lo primero que habría que implementar son los tests de carga viral, que son los que nos permiten saber si el virus está indetectable o no de manera rápida y relativamente asequible. Esto nos permite saber si el tratamiento está funcionando y buscar alternativas, lo que limitaría mucho el desarrollo de resistencias.

También están los tests genotípicos, que permiten determinar si existen mutaciones en el ADN virus, lo que sirve para predecir muy bien si el virus va a ser resistente a los fármacos. El problema es que, a día de hoy, siguen siendo demasiado caros, aunque creemos que poner el problema en la agenda de la salud pública mundial puede servir para simplificar y abaratar estos tests de forma que sean accesibles para todos los países.

Después están los tests fenotípicos, que nos dicen exactamente a qué fármacos se hará resistente el virus, pero son muy caros y complejos y no son aplicables en estas regiones.

Con todo, ¿se puede ser optimista?
El problema es grave, pero no hay que caer en la desesperación. Ahora nos hemos encontrado con esta situación, pero lo que debemos hacer es trabajar duro e intentar que los recursos de los que disponemos, que son muchos, lleguen al mayor número de afectados posible. Estoy convencido de que si hacemos lo que se recomienda, en los próximos 5 o 10 años se conseguirá disminuir mucho el impacto.

viernes, 17 de febrero de 2017

#hemeroteca #vih | Reeducar el sistema inmunitario de personas con VIH ya es una realidad

Imagen: Público
Reeducar el sistema inmunitario de personas con VIH ya es una realidad.
Un equipo de investigadores del CSIC ha desarrollado un chip de alta sensibilidad que detecta el virus una semana después de que aparezca la infección, es decir, prácticamente en la mitad de tiempo que los dispositivos que hay en el mercado.
EFE | Público, 2017-02-17
http://www.publico.es/sociedad/reeducar-sistema-inmunitario-personas-vih.html

Un ensayo clínico de vacuna contra el VIH dirigido por el Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa ha conseguido por primera vez que el sistema inmunitario de 5 personas infectadas controle por sí solo el virus durante un periodo de hasta el momento 5, 13, 17, 20 y 27 semanas, respectivamente, sin tomar antirretrovirales.

El ensayo clínico de vacuna terapéutica contra el VIH ha logrado demostrar, por primera vez, que el sistema inmunitario de personas con VIH se puede reeducar en algunos casos para ayudarle a controlar el virus durante períodos largos de tiempo sin necesidad de tomar tratamiento antirretroviral. En concreto, cinco de los 13 participantes del ensayo que han parado la medicación (38,5 %) controlan el virus desde hace 5, 13, 17, 20 y 27 semanas, respectivamente.

El estudio, que continúa en marcha, se lleva a cabo en Barcelona con una vacuna desarrollada por investigadores de la Universidad de Oxford. Según ha explicado la investigadora del Irsicaixa Beatriz Mothe, cuando una persona interrumpe el tratamiento antirretroviral su nivel de virus en sangre experimenta habitualmente un rebote a lo largo de las cuatro primeras semanas después de dejar los fármacos.

En estos cinco pacientes han observado pequeños repuntes esporádicos de la carga viral, pero que han descendido al poco tiempo. "Es como si se hubiera conseguido por un lado debilitar al virus y por otro reforzar el sistema inmunitario de los pacientes", según Mothe, doctora de la Fundación Lucha contra el Sida y coordinadora del ensayo.

"Nunca se había conseguido que un número relevante de participantes en un ensayo se convirtiera en controladores virémicos después de una intervención terapéutica, ya sea una vacuna o cualquier otra inmunoterapia", ha añadido Mothe.

"Es un avance muy relevante porque demuestra que es posible. Ahora tenemos que lograr entender cómo podemos aumentar la eficacia de esta estrategia para que sea efectiva en todos los pacientes", ha dicho el médico y coinvestigador de la Fundación Lucha contra el Sida, José Moltó.

Los análisis corroboran la importancia de la detección precoz de la infección y sugieren que el inicio del tratamiento durante las primeras semanas puede contribuir al mantenimiento de una respuesta inmunitaria fuerte y funcional, favoreciendo potencialmente una mejor respuesta a la vacunación.

Un chip para detectar el virus en la mitad de tiempo
Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha desarrollado un chip de alta sensibilidad que detecta el VIH una semana después de que aparezca la infección, es decir, prácticamente en la mitad de tiempo que los dispositivos que hay en el mercado. Los investigadores trabajan ahora para conseguir que el chip sirva también para la detección precoz del cáncer. De momento se ha probado (y demostrado) en dos tipos de cáncer: el colorrectal y el de próstata, pero no para la detección precoz, sino para tumores avanzados.

Desde el contagio hasta que aparecen los primeros anticuerpos detectables para el VIH en la sangre -la seroconversión- pasan unas cuatro semanas, a partir de ahí, comienzan los daños producidos por la enfermedad como el agotamiento irreversible de los linfocitos CD4 en el intestino, la replicación en el sistema nervioso central y la aparición de reservorios latentes de VIH.

Por eso, la detección temprana del sida es crucial para la salud del individuo. Cuanto antes comience la terapia antirretroviral mejor será la respuesta inmunológica y la recuperación del paciente.

Actualmente, los dispositivos que hay en el mercado detectan la infección unos 15 o 20 días después de la seroconversión. El dispositivo diseñado por los científicos del CSIC, detecta el VIH tipo 1 en la primera semana de infección y lleva a cabo el ensayo en menos de cinco horas, es decir, permite obtener resultado clínico el mismo día de la prueba.

"El chip es una gran combinación de nanotecnología y microtecnología que detecta cualquier biomolécula del torrente sanguíneo con mucha sensibilidad. Es capaz de encontrar una aguja en un pajar", ha dicho el autor principal del trabajo, Javier Tamayo, investigador del Instituto de Microelectrónica de Madrid (CNM-CSIC).

Además está hecho con un tipo de tecnología accesible, lo que permitiría su producción a gran escala y bajo coste. "Esto unido a su simplicidad lo convierten en un buen candidato para ser usado en países en vías de desarrollo", según la coautora del estudio Priscila Kosaka (CNM-CSIC).

jueves, 16 de febrero de 2017

#hemeroteca #vih | Una vacuna terapéutica que controla el VIH sin tomar antivirales

Imagen: El País / Vista microscópica del virus del VIH
Una vacuna terapéutica que controla el VIH sin tomar antivirales.
La combinación de la vacuna con un fármaco que hace aflorar el virus latente consigue que un grupo de enfermos controle la infección, aunque no la elimina.
Jessica Mouzo Quintáns | El País, 2017-02-16
http://elpais.com/elpais/2017/02/16/ciencia/1487261747_621329.html

Si algo dificulta la eliminación del VIH es la capacidad del virus para integrarse en el material genético de las células que infecta y no dar la cara. Su talento para camuflarse le complica el trabajo al sistema inmunitario, incapaz de reconocer esas células infectadas y eliminarlas. Por ello, la investigación avanza hacia una nueva estrategia para combatir el VIH, la llamada ‘kick and kill’: se trata de despertar al enemigo, hacerlo salir de su escondite y matarlo. Esa es la táctica de guerra que han usado investigadores del Irsicaixa de Barcelona en su último ensayo clínico para combatir el VIH. Los científicos han probado que la combinación de una vacuna terapéutica con un fármaco que hace aflorar el virus escondido logra que un grupo de pacientes controlen el VIH sin necesidad de que tomen la medicación antiviral. En el marco de un ensayo clínico, los médicos suspendieron el tratamiento antirretroviral a un grupo de 13 pacientes y les administraron la vacuna terapéutica y el fármaco despertador. Los resultados arrojaron que cinco de ellos han sido capaces de controlar el virus durante más de cuatro semanas, el tiempo máximo que, según la literatura científica, tarda en rebotar el virus en el organismo cuando se suspende la medicación antiviral. El ensayo clínico sigue en marcha y, aunque el virus no ha desaparecido de su cuerpo —y, por tanto, no se puede decir que estén curados—, los pacientes llevan entre cinco y 27 semanas controlando el VIH sin tomar tratamiento.

Los científicos llaman a este hallazgo “la prueba de concepto”, la demostración de que sus investigaciones van por el buen camino. Pero todavía queda mucho recorrido. Para empezar, porque la investigación y su resultado no son extrapolables a toda la población infectada con VIH. El estudio arrancó con 15 pacientes, aunque los resultados preliminares son de 13 de ellos —un paciente no cumplía los requisitos para suspender el tratamiento con seguridad y otro todavía está pendiente de confirmar los resultados de una prueba para parar la medicación—. “La cohorte de este estudio son personas muy seleccionadas, voluntarios detectados muy precozmente y que empezaron el tratamiento también muy precozmente”, puntualiza la doctora Beatriz Mothe, coordinadora del ensayo. Se trata de pacientes con infección aguda, es decir, que fueron diagnosticados y medicados antes de los seis meses desde que se produjo la transmisión. Según los expertos, este grupo de pacientes, los que tienen infección aguda, tan solo representan entre un 5% y un 10% de los infectados. De ahí que no se pueda extrapolar al conjunto de la población con VIH. Además, todos ellos habían participado en un estudio previo (el BCN01) durante su primer año de tratamiento en el que se le administraron ya dos dosis de esta misma vacuna terapéutica. “En esa ocasión no se les retiró el tratamiento antiviral pero nos permitió saber que esas vacunas eran seguras y que provocaban la respuesta inmunológica que nosotros queríamos”, agrega la investigadora.

Con la cohorte seleccionada, los investigadores pusieron en marcha el ‘kick and kill’ actuando en dos frentes. Primero, a través de la vacuna terapéutica (diseñada por investigadores de la Universidad de Oxford), los médicos reforzaron y reeducaron el sistema inmunológico para poder eliminar las células infectadas. “Lo que pretende esta vacuna es que el ejército de linfocitos que combaten las células infectadas puedan reconocerlas de forma eficaz y eliminarlas de forma efectiva”, explica Mothe. El problema, sin embargo, son esas células que están infectadas pero escondidas, que no se reproducen ni muestran el virus, y aunque el sistema inmunológico esté reforzado y listo para atacar, es incapaz de detectarlas. Este grupo de células infectadas en estado latente —no se reproducen— es el llamado reservorio viral, la causa por la que el tratamiento antirretroviral no puede interrumpirse nunca. La única forma de destruir este reservorio es despertar a estas células dormidas y obligarlas a mostrar con el virus que esconden, de forma que el sistema inmunitario pueda reconocerlas y eliminarlas.

Con el ejército inmunológico ya reforzado a través de la vacuna terapéutica, los investigadores emplearon el fármaco, conocido por su uso como tratamiento oncológico, para despertar a esas células infectadas que permanecen latentes. “La Romidepsina [de la farmacéutica Celgene] es un quimioterápico aprobado en Estados Unidos para enfermedades hematológicas y nos interesaba porque había estudios previos que demostraban que era capaz de reactivar el virus latente, el reservorio”, explica la coordinadora del estudio.

Los investigadores administraron una dosis de la vacuna antes de suministrar el fármaco (por infusión en vena). Luego, tres dosis de Romidepsina, una cada semana. Y por último, otra dosis de la vacuna. Ocho semanas después del tratamiento, los facultativos pararon la medicación antirretroviral que tenían prescrita los pacientes. Cinco de los voluntarios del ensayo han conseguido mantener controlado el virus y superar el umbral de las cuatro semanas que marcaba la literatura científica. Los otros siete tuvieron que reiniciar el tratamiento cuando se detectó un rebote del virus. “Parece que por primera vez podemos llegar a controlar el virus con una vacuna terapéutica”, sintetiza Mothe.

“No están curados”
Según los investigadores, el reservorio viral de estos cinco pacientes se ha reducido respecto al inicio del tratamiento, pero han de estudiar si esa bajada se debe “a la vacuna o a los antivirales que han estado tomando los pacientes”, apostilla el investigador de Irsicaixa, Javier Martínez-Picado. Los pacientes que controlan el virus (llevan sin medicación 5, 13, 17, 20 y 27 semanas respectivamente) son, según los investigadores, “controladores virales potenciales”. Los expertos matizan, no obstante, que no están curados. El virus permanece en su organismo. “Las personas que controlan el virus no están curadas. Lo controlan pero tienen el virus detectable, lo que pasa es que a muy bajo nivel. Probablemente lo que hace la vacuna es controlar la reaparición de más cantidad de virus”, apunta el doctor José Moltó, coordinador también del estudio. De hecho, los investigadores explican que ya hay un pequeño porcentaje de personas infectadas (entre el 1% y el 2%) que son controladoras naturales del virus por “su ‘background’ genético y la respuesta inmunológica que hacen”, y este hallazgo puede ampliar el grueso de este colectivo. “Nuestra investigación va encaminada a evitar que los pacientes tengan que estar bajo tratamiento el resto de su vida. Este estudio demuestra que mediante una vacuna terapéutica podemos reproducir ese control en pacientes que no tienen la fortuna de tener ese ‘background’ genético”, apostilla Moltó.

Los científicos hacen hincapié también en que los pacientes de la cohorte, al tener infecciones agudas, disponían de un reservorio viral bajo, un extremo que ha influido en los resultados del estudio. “La sensación que tenemos es que el hecho de que haya funcionado en estos cinco pacientes es una combinación de poca cantidad de virus residual en el reservorio y una respuesta potente a la vacuna. Para que sea extrapolable a todo el mundo necesitamos que las personas que no tienen un reservorio viral bajo, que lo bajen y que las personas que no han respondido bien a la vacuna, que lo hagan o que la vacuna sea más potente”, señala Christian Brander, director científico del HIVACAT, el programa catalán para el desarrollo de una vacuna efectiva del VIH.

En cualquier caso, los investigadores se muestran prudentes y señalan que todavía quedan muchas dudas por responder y líneas de investigación que explorar. Para empezar porque no saben si el efecto controlador es definitivo o temporal. “No sabemos si el virus rebotará ni cuándo durará”, reconoce Mothe, que presentó los resultados del ensayo esta semana en la Conferencia de Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI, en inglés) que se celebra en Seattle. Llegar a los pacientes con infección crónica es otro de los retos. “Puede que para pacientes con infección crónica fuese necesaria una tercera arista añadiendo anticuerpos neutralizantes o inmunoglobulinas modificadas que complementan la actividad de la vacuna y los fármacos despertadores. Controlar el virus es un gran paso pero lo que perseguimos es curarlo y necesitamos una prueba de concepto de que estamos impactando en los reservorios y los estamos reduciendo”, sostiene el doctor Bonaventura Clotet, director de Irsicaixa.

lunes, 18 de mayo de 2015

#hemeroteca #vih | El IrsiCaixa probará su vacuna contra el sida en 200 personas el próximo año

Imagen: Google Imágenes
El IrsiCaixa probará su vacuna contra el sida en 200 personas el próximo año
EFE | El Día, 2015-05-18
http://eldia.es/agencias/8107170-VACUNA-SIDA-IrsiCaixa-probara-vacuna-sida-personas-proximo-ano

El Instituto de Investigación del Sida (IrsiCaixa) ha comenzado a preparar los ensayos clínicos de su vacuna terapéutica contra el sida, que probará en un grupo de entre 150 y 200 personas voluntarias a partir del próximo año.

La vacuna terapéutica diseñada por investigadores de IrsiCaixa, que se ha demostrado eficaz en pruebas con animales, es la primera desarrollada en base a la respuesta inmunitaria que presenta un grupo reducido de personas capaces de controlar la infección por VIH sin tratamiento antirretroviral.

Según ha informado el IrsiCaixa, actualmente están produciendo los lotes clínicos que se administrarán a los voluntarios, así como diseñando los ensayos para su aprobación por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios

La investigadora del grupo de Inmunidad Celular y Genética del Huésped del IrsiCaixa Beatrix Mothe ha explicado que los tratamientos antirretrovirales actuales consiguen frenar la progresión de la infección por VIH, pero no pueden eliminar la totalidad de virus del organismo.

Por este motivo, la estrategia más realista para terminar con el VIH/sida pasa por el desarrollo de una vacuna efectiva, según Mothe, que ha avanzado que los ensayos de fase I y II se iniciarán gracias a los buenos resultados obtenidos en las pruebas realizadas con ratones y macacos.

"Hemos estudiado en profundidad cómo se comporta el VIH en miles de personas infectadas y hemos aprendido cuál es la respuesta inmunitaria necesaria para controlar la replicación del virus en ausencia de tratamiento antirretroviral. Esta respuesta es la que hemos incorporado al diseño de nuestra vacuna HTI", ha dicho Mothe.

Los médicos esperan poder iniciar los ensayos en humanos a lo largo de 2016. La primera fase durará un año y tendrá como objetivo testar la seguridad y la capacidad del candidato a vacunase de inducir una respuesta inmunitaria fuerte y duradera.

La segunda fase tendrá una duración de entre un año y un año y medio y evaluará la eficacia de las vacunas para conseguir una cura funcional, que consiste en la capacidad de la vacuna de impedir que el virus rebrote tras la retirada de la medicación antirretroviral.

En su ensayo, IrsiCaixa evaluará las estrategias de cura funcional en individuos que ya estén en tratamiento antirretroviral, ya sea iniciado en fases muy tempranas de la infección como más allá de los primeros meses.

Para ello, además de trabajar estrechamente con la unidad de VIH del Hospital Germans Trias i Pujol (Fundación Lucha contra el Sida) en el manejo y seguimiento de individuos con infección por el VIH, IrsiCaixa ha impulsado la creación del estudio Early_cART para crear una cohorte prospectiva de individuos que inician tratamiento antirretroviral de una forma precoz.

Uno de los objetivos de esta cohorte es servir como plataforma para testar la eficacia de vacunas terapéuticas y estrategias de erradicación.

La cohorte estará formada por entre 150 y 200 personas con infección reciente demostrada y que inicien el tratamiento antirretroviral en los primeros 6 meses tras la transmisión del VIH.

La vacuna HTI ha sido desarrollada en el marco del proyecto HIVACAT, en el que participan el IrsiCaixa y el Servicio de Enfermedades Infecciosas y Sida del Hospital Clínic de Barcelona, en coordinación con Laboratorios Esteve y con el apoyo de la Obra Social "la Caixa", los departamentos de Salud y de Economía de la Generalitat y la Fundación Clínic.