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lunes, 25 de octubre de 2021

#libros #bisexualidad #historia | Según Natura : la bisexualidad en el mundo antiguo

Según Natura : la bisexualidad en el mundo antiguo / Eva Cantarella.
Tres Cantos, Madrid : Akal, 2021 [10-25].
352 p.

/ ES / Libros / Bisexualidad / Grecia – Civilización / Historia antigua / Homosexualidad / Roma – Civilización
📘 Ed. impresa: ISBN 9788446050780 / 22,00 €
Cita APA-7: Cantarella, Eva (2021). Según Natura : la bisexualidad en el mundo antiguo. Akal.

[.es] ¿Contra natura? ¿Según natura? Para los griegos primero y los romanos después las relaciones homosexuales eran una realidad, un componente no despreciable de las costumbres establecidas y la cultura. Partiendo del carácter fáctico de esas relaciones y no de la condición homosexual que es un fenómeno histórico mucho más reciente, Eva Cantarella reconstruye un complejo panorama en el que al análisis de los aspectos jurídicos de esas relaciones se suman los testimonios de la poesía y el mito, los documentos de la vida cotidiana y las reflexiones de historiadores, médicos y filósofos. Más allá de las diferencias sustanciales entre el ritual pedagógico del cortejo griego y el brutal código de conducta romano, que somete en el amor y la guerra, emerge con nitidez la cultura bisexual de ambos pueblos. Bisexual evidentemente desde un punto de vista masculino. La mujer que ama a otras mujeres, excepto en casos excepcionales, aparece en el fondo como una amenaza, como una degeneración, como una viciosa y como una caricatura masculina. A esta tradicional dicotomía entre el papel activo y el papel pasivo, único parámetro ético hasta entonces, pondrá fin el cristianismo, sustituyéndola por la distinción entre heterosexualidad y la homosexualidad hoy vigente. Una obra imprescindible.

👤 Eva Cantarella ha sido profesora de Derecho romano y Derecho griego en la Universidad de Milán y Global Professor en la Escuela de Derecho de la Universidad de Nueva York. Sus investigaciones sobre las relaciones entre la antropología y el derecho, y sobre la historia de las mujeres y la historia de la sexualidad, han marcado profundamente la visión actual de la historia antigua y la sociedad contemporánea.

lunes, 9 de diciembre de 2019

#hemeroteca #travestismo #hisroria | Alejandro Magno, el conquistador que se travestía y era ridiculizado por los griegos

Imagen: El Español / Fotograma de 'Alejandro Magno'
Alejandro Magno, el conquistador que se travestía y era ridiculizado por los griegos.
El rey macedonio asimiló costumbres persas, lo cual resultó insultante para los griegos.
El Español, 2019-12-09
https://www.elespanol.com/cultura/historia/20191209/alejandro-magno-conquistador-travestia-ridiculizado-griegos/450705514_0.html

Alejandro Magno consolidó bajo su dominio a las ciudades-estado griegas junto a Asia Menor para enfrentarse posteriormente a los persas. Macedonia se convirtió de esta forma en una gran potencia que controlaba prácticamente todo Occidente y parte de Oriente.

Fue su padre Filipo quien comenzó esta época gloriosa macedonia en el siglo IV a.C. Uno de los motivos de esta rápida y efectiva expansión fueron los avances en el ejército. Tal y como escribe el catedrático Tony Spawforth en ‘Una nueva historia del mundo clásico’ (Crítica), "los componentes clave del mismo eran unas nuevas armas y las tácticas de batalla, así como un entrenamiento innovador para llevar a cabo los asedios".

Cuando Alejandro heredó el trono necesitaba una Grecia sumisa y manipulable para continuar las expediciones persas. Además, trató de adoptar y asimilar la cultura persa para una homogeneización de sus nuevas tierras. "Empezó a usar prendas de la indumentaria real persa, a presidir la corte y a dar audiencias al estilo asiático del derrotado Darío", escribe Spawforth. También tomó dos nuevas esposas persas y pidió a sus colaboradores que concertaran matrimonios con mujeres persas de alta cuna.

De esta manera, los griegos comenzaron a sentirse abandonados por un líder que se había deslizado hacia la "decadencia persa". El historiador Efipo de Calcidia destacaba cómo la corte macedonia celebraba agasajos festivos donde Alejandro Magno se travestía para parecerse a la diosa griega Artemisa y añadía a su indumentaria ropajes persas. Así, los escritores griegos ridiculizaban a Alejandro Magno por considerarlo femenino.

A esta burla que se extendió por la antigua Hélade se añadía la anómala costumbre de Alejandro de decantarse por el carro y el tiro con arco, ajenos a la realeza macedonia. Las noticias sobre el rey macedonio fueron más allá y Efipo lo presentaba como "un playboy de la clase alta griega cuya conducta en las fiestas incluía el travestismo y la falta de respeto a los dioses griegos".

Finalmente, tras años de Alejandro experimentando esta "persianización", murió en extrañas circunstancias a los 32 años, habiendo reinado únicamente durante 13 años. Es por ello que los historiadores hablan de su reinado como "un brillante rayo de luz".

martes, 28 de noviembre de 2017

#hemeroteca #civilizaciones | Héroes, atletas y guerreros del British Museum

Imagen: Hoyesarte
Héroes, atletas y guerreros del British Museum.
Hoyesarte, 2017-11-28

http://www.hoyesarte.com/evento/2017/11/heroes-atletas-y-guerreros-del-british-museum/

La historia griega está repleta de actos gloriosos de héroes, atletas y guerreros. Desde los relatos épicos de Homero hasta los triunfos deportivos en Olimpia, pasando por las victorias de grandes generales, en la antigua Grecia una intensa rivalidad dominaba todos los aspectos de la vida. La competición impregnó incluso el universo de las artes, con certámenes de música, teatro, escultura y pintura. 'Agón! La competición en la antigua Grecia' examina en CaixaForum Barcelona, gracias a más de 170 objetos, este espíritu competitivo característico de la sociedad de la antigua Grecia.

Los antiguos griegos pensaban que el espíritu competitivo era inherente a la naturaleza humana y que podía transmitir una fuerza positiva, innovadora y dinámica. Frente al individualismo que domina muchos aspectos de la vida actual, en la antigua Grecia la competición representaba la personalidad colectiva y era un elemento de cohesión social. Esta exposición ofrece una oportunidad única de contemplar una colección extraordinaria relacionada con el juego, el deporte y la competición en aquella Grecia. Presenta un conjunto de obras que van desde las canicas y los dados que utilizaban los niños de hace 2.200 años hasta un fragmento del friso del Mausoleo de Halicarnaso.

Deporte y gloria
Niké, la diosa de la victoria que conecta el mundo de los mortales con el mundo de los dioses, da la bienvenida a la exposición, que invita a descubrir la idea de competición que dominaba todos los aspectos de la vida griega: desde la guerra, el deporte y los juegos infantiles hasta la creación artística, pasando por la vida cotidiana y el momento de la muerte. Los griegos aspiraban a alcanzar la excelencia mediante el equilibrio entre el cuerpo y el espíritu, por un lado, mediante el deporte y, por el otro, a través de la filosofía, las artes y las ciencias.

Héroes, atletas y guerreros ilustraban esta rivalidad. Los griegos eran fanáticos del deporte. Los Juegos Panhelénicos, que se celebraban en Olimpia, Delfos, Istmia y Nemea, atraían a los mejores atletas. Los ganadores eran considerados héroes y podían conseguir grandes premios, ya fueran materiales o bien fama y prestigio. Los acontecimientos deportivos atraían a grandes multitudes y constituían una de las principales formas de entretenimiento. Los certámenes teatrales y musicales también atraían a miles de espectadores. Escritores como Esquilo, Eurípides, Sófocles o Aristófanes participaron en estos concursos.

Otro ámbito en el que se manifestaba el espíritu competitivo era la guerra. Los estados y reinos griegos vivieron en un conflicto casi constante entre sí y con sus vecinos. Las escenas de batallas, tanto reales como imaginarias, son habituales en el arte griego: desde pequeñas gemas hasta grandes esculturas arquitectónicas y monumentos conmemorativos en honor de soldados caídos.

Como ocurre hoy en día, la gente de diferentes clases y entornos sociales competía en la vida civil, aunque en este caso el campo de batalla eran los espacios públicos y los cementerios. Los poderosos rivalizaban por lograr mayor presencia pública y más reconocimiento. Esta lucha se traducía en un gusto por los objetos de lujo y, más allá de la muerte, en tumbas y mausoleos suntuosos.

Maravilla
En la exposición, la segunda surgida del acuerdo firmado entre la Obra Social ”la Caixa” y el British Museum en 2015, se exponen juntas por primera vez un gran número de obras maestras de la renombrada colección del museo británico, que con más de 100.000 objetos tiene uno de los fondos de antigüedades más grandes y completos del mundo clásico.

La amplia selección, formada por 172 piezas antiguas del museo británico, comprende desde una decena de estatuas de grandes dimensiones hasta pequeñas figuras, desde sellos exquisitamente grabados hasta monedas. Todas unidas por primera vez. También es la primera vez que muchas de estas obras salen del British Museum para su exhibición en la muestra, un numeroso grupo de las cuales lo hace directamente desde las salas de exposición del centro británico.

Es el caso de la parte final de la muestra, que ahonda en el tema de la muerte a través de las esculturas del Mausoleo de Halicarnaso, la tumba del rey Mausolo, una de las siete maravillas del mundo antiguo. El British Museum nunca antes había cedido en préstamo estas célebres esculturas, que además han sido restauradas para la ocasión.

Como es habitual, la exposición se completa con la edición de una publicación a cargo de la Obra Social ”la Caixa” y el British Museum y coordinada por el comisario de la muestra, Peter Higgs, que ha contado con la colaboración de los especialistas Amelia Downer, Iona Eastman, Lesley Fitton, Emma Kelly, Elizabeth Shanks y Judith Swaddling.

A partir de la muestra, también se despliega un programa de actividades para todos los públicos que incluye –además de la conferencia a cargo de Peter Higgs y las visitas específicas para personas mayores, público familiar y grupos escolares– el concierto performático 'La Odisea', de Pau de Nut, en la que este músico polifacético propone una sugerente y atrevida relectura del clásico de Homero.

sábado, 30 de septiembre de 2017

#libros #homosexualidad #historia | La homosexualidad en Grecia y Roma

La homosexualidad en Grecia y Roma / Joaquín Esteban García.
Sevilla : Caligrama, 2017 [09].
238 p.
Colección: Talento.
ISBN 9788417120092 / 14,95 €

/ ES / ENS
/ Historia / Homosexualidad / Grecia - Civilización / Roma - Civilización

Aquí se demuestra que la historia griega y romana no es aburrida, si la comparamos con la sociedad actual. Es interesante comprobar que, hoy en día, estamos más anticuados que los propios romanos. En esta sociedad liberal y democrática, los homosexuales no han conseguido ningún logro que no existiera en la antigüedad. Es un ensayo, bien documentado y riguroso, en el que el estudio de la verdad histórica de las relaciones sexuales entre mismos sexos se convierte en una invocación a la reflexión filosófica y sociológica sobre la sociedad actual. La erudición histórica y el aprendizaje de una parte de la historia literaria que nos ha sido sustraída a lo largo de los siglos van de la mano de la amenidad en la lectura. Por otra parte, el tono es riguroso y coloquial al mismo tiempo, por lo que se logra una gran complicidad con el lector, que siente que se le están aportando argumentos sobre que reflexionar y no una idea dogmática.

Entre las obras de Joaquín Esteban García destacan: «¿Enfermedad homosexual?: un siglo de investigaciones y tratamientos», un exhaustivo análisis de las investigaciones y tratamientos que se realizaron a los homosexuales durante el siglo en el que se consideró por las organizaciones sanitarias como una enfermedad. En este libro se nos presenta una novedosa interpretación de las posibles causas de la homosexualidad. Y sus novelas: «Y ahora estás muerto», un monólogo que indaga sobre los sentimientos de desamparo, cuando en la madurez muere tu gran amor y «Un oasis de libertad», una novela ambientada en los años sesenta, donde se aúnan la vida de los homosexuales en una sociedad represora y los tratamientos médicos que recibían.

miércoles, 3 de mayo de 2017

#hemeroteca #sexualidad #historia | La sexualidad etrusca y espartana

Imagen: Nueva Tribuna / 'Jóvenes espartanas', de Edgar Hilaire Degas, 1860
La sexualidad etrusca y espartana.
La sexualidad que practicaban los etruscos era de total libertad y muchos de los pueblos vecinos criticaban a los etruscos por su libertinaje.
Edmundo Fayanas Escuer | Nueva Tribuna, 2017-05-03
http://www.nuevatribuna.es/articulo/historia/sexualidad-etrusca-espartana/20170503141736139377.html

Hasta ahora, hemos visto la sexualidad en la Grecia clásica, fundamentalmente la ciudad de Atenas, el Egipto de los faraones y por último Babilonia. Hoy vamos a explicar cómo era la sexualidad de los etruscos, que será el antecedente del mundo romano, mientras que veremos como la sexualidad que se practica en Esparta poco tiene que ver con la realizada en Atenas.

Los etruscos

Etruria es un territorio situado en el centro de Italia y comprende también la ciudad de Roma. La sexualidad que practicaban los etruscos era de total libertad y muchos de los pueblos vecinos criticaban a los etruscos por su libertinaje.

Siempre se ha pensado que el origen de la sexualidad romana provenía de Grecia y más en concreto de Atenas. Este pensamiento clásico es totalmente erróneo. Gran parte de la libertad y de la moral sexual del mundo romano proviene de los etruscos.

Uno de los aspectos más llamativos del mundo etrusco, era el papel de la mujer en la sociedad, la cual actuaba con total libertad y tenía una posición igualitaria a nivel económico y social a la del hombre. El mundo etrusco practicaba el lujo con la finalidad de disfrutar de los placeres de la vida. Para esto, era precisa la concentración de la propiedad económica, lo que generaba la existencia de una amplia población servil y en la práctica, la no existencia de una clase media. Los etruscos estaban dirigidos por una oligarquía, que tenía todos los derechos jurídicos, económicos y sociales.

Los etruscos eran muchísimo más liberales que los griegos atenienses. Nos encontraremos muchos textos griegos, donde se critican ampliamente la sexualidad de los etruscos.

Un texto griego critica de esta forma a la sociedad etrusca:”sumamente licenciosos e indecentes, amigo de todo tipo de placeres de los que se gozaba en exceso sin ningún sentido moral y adornada por el contrario con los vicios más reprobables”.

Los hombres etruscos eran presentados por los griegos como gordos, vagos y cuya única finalidad era lograr el máximo placer. Los consideraban afeminados.

¿Cuál era el papel de la mujer?

Si seguimos lo que dicen los griegos, estos definen a los etruscos como unas personas totalmente libres y las mujeres son presentadas como lascivas y desvergonzadas. Como estamos viendo, las mujeres tenían plena igualdad con el hombre. Disfrutaba de un status social equivalente al del hombre, participaran de todas las actividades y de las fiestas. No tenían ningún reparo en sentarse con otros hombres y viceversa, nada que ver, con lo que pasaba en la sociedad ateniense.

El comportamiento de las mujeres etruscas era prácticamente como el de las hetairas atenienses (cortesanas), pues como vemos, participaban en total libertad en los banquetes. Bebían vino y bebidas, cosa que para los griegos solo lo hacían los hombres. Además, asistían a todo tipo de juegos sin ninguna restricción.

Si seguimos a Teopomopo de Quíos, este consideraba que las mujeres etruscas eran poseídas por todos. Dichas mujeres dedicaban buena parte de su tiempo a mantener una buena presencia física y cuidar su cuerpo, haciendo gimnasia entre ellas, pero también entre hombres. Estas prácticas gimnasticas presuponían una mejor predisposición hacia la maternidad, mostrándose desnudas sin que supusiese una deshonra. Asistían a los banquetes con hombres, sentándose junto a los varones que no eran sus maridos.

Se decía que eran grandes bebedoras, lo que les llevaba a la embriaguez a menudo, igual que hacían los hombres. No era vergonzoso que las etruscas fornicaran en público y además con hombres que no fueran sus maridos, por lo que frecuentemente no se sabía quién era el padre, aunque el marido siempre aceptaba los hijos de su esposa.

Otro aspecto muy llamativo era la desnudez femenina. Las etruscas no tenían ningún problema en bañarse desnudas junto a otras mujeres, e incluso en la presencia del hombre. Las mujeres griegas sólo se bañaban desnudas siempre que estuvieran solas en los demás casos siempre lo hacían con ropas.

Las mujeres atenienses permanecían siempre en el gineceo, totalmente apartadas de los hombres y de su mirada, mientras que las etruscas se movían con total libertad y sin prejuicio alguno al qué dirán. Podemos afirmar que la moralidad etrusca era totalmente natural e igualitaria sin diferenciación de sexos, mientras que como vemos en el mundo ateniense la moralidad era muy restrictiva y segregadora entre los sexos.

Otro aspecto muy llamativo dentro de la sexualidad etrusca es que elegían el matrimonio de forma libre y la mujer no pertenecía ni al marido ni al padre. Además siempre la mujer mantenía su apellido. Transmitían su rango social y la ciudadanía a sus hijos. Los hombres se sentían orgullosos de su linaje femenino y de los apellidos maternos.

Para algunos historiadores, esta estructuración social igualitaria en la cuestión de género, tiene su origen en los planteamientos religiosos, donde la Diosa Madre es fundamental en la religión etrusca y de ahí se derivaría el papel de la mujer.

Como vemos, la mujer etrusca tiene un papel social muy elevado. Disponía de sus propios bienes y los gestionaba como deseaba. Podía contraer matrimonio y elegir al marido que deseara, sin depender de la autorización paterna.

A pesar de esta libertad de la que disfrutaba la mujer, podemos decir que la sociedad etrusca era una sociedad totalmente patriarcal.

El historiador griego Theopompus de Chios, cuenta que las mujeres etruscas presumían de su sexualidad, acostándose con diferentes parejas, incluso frente a sus maridos. También afirma, que se disfrutaba del sexo homosexual y de la pederastia. Para Platón, las mujeres etruscas eran poco menos que prostitutas. Los romanos utilizaban la palabra “etrusci” como sinónimo de Inmoral.

La iconografía etrusca presenta unas características propias y personales a pesar de estar muy influencia por el mundo griego. Del arte etrusco nos quedan como restos principales la magnífica tumba de los toros de Tarquinio, año 530 a.C. y en su frontón aparecen toros, donde se pueden ver con claridad dos escenas de contenido erótico.

Era habitual encontrarnos en los objetos cotidianos con escenas eróticas y era muy frecuente ver en los espejos escenas de desnudez femenina y otras de carácter sexual.

En la Tumba de las Bigas en Tarquinia, se ve claramente como la homosexualidad también era practicada en el mundo etrusco. Presenta dicha tumba una composición escénica donde se ve a los espectadores incluida a las mujeres disfrutar de los juegos. En su parte posterior, hay dos escenas claramente homosexuales, donde un joven masturba a otro y la segunda escena se produce una copulación homosexual.

Hay un vaso del siglo VII a. C., llamado Oinochee de Tagliatella, en el que aparecen escenas claramente de contenido sexual explicito.

Sin embargo, en la Tumba denominada de los Fustigamientos, datada en el siglo V a. C, se ve a una mujer siendo penetrada por un hombre, mientras que al mismo tiempo es azotada con una vara, dando la sensación de que había prácticas sadomasoquista. También existían lápidas fálicas.

Mientras que las mujeres que vemos en la iconografía griega son las hetairas, las que aparecen en el mundo etrusco son mujeres totalmente libres, incluidas mujeres aristocráticas.

Es importante relatar la historia de “Sextus y Lucretia” que fue escrita por el historiador Titus Livius cinco siglos después. Esta historia sucede el final de la monarquía etrusca, para así iniciar el periodo republicano. Lucretia era una mujer romana de gran belleza y virtud que vivía en Collatia, un pueblo cercano a Roma. Estaba casada con Lucius Tarquinius Collatinus. En ese momento histórico, Roma era una monarquía bajo el dominio del rey etrusco Lucius Tarquinius Superbus, es decir eran parientes. Un día, su hijo Sextus hizo una visita a Lucretia en su casa de Collatinus.

Sextus quedó impresionado por la belleza de Lucretia y decide acostarse con ella. Siendo ya noche cerrada, entró en la habitación donde se encontraba Lucretia, lavándole la tripa de ella. Rápidamente se despierta y entonces Sextus le da dos opciones, o permitía acostarse con él y luego se convertía en su esposa y la segunda opción era matarla. Sextus terminó violándola.

Lucrecia informó a su marido de la violación y exigió que resarciera su honor. Ante estos hechos, los magistrados romanos decidieron acabar con la monarquía etrusca, para ello se redactó una especie de constitución para cambiar la forma de Estado y pasar a una república. Sería dirigida por dos cónsules, controlados por el Senado. Lucrecia acabó suicidándose usando una daga frente al marido. Esta historia es la que acaba con la monarquía etrusca y abre el periodo republicano en Roma.

Como vemos, nos encontramos con una moral sexual bien distinta de la clásica griega, cuyo apogeo llegará posteriormente a la sociedad romana.

La sexualidad espartana

La ciudad de Esparta es recordada como una sociedad militar, que reducía al mínimo las posibilidades del contacto físico entre hombres y mujeres. Los que leyeron mi artículo “la sexualidad en la Grecia Clásica” se darán cuenta inmediatamente de las diferencias evidentes entre los dos grandes focos culturales que representan Atenas y Esparta.

Debemos saber, que la moral espartana nos lleva al amor absoluto por la patria olvidándose de uno mismo. Esto indiscutiblemente tenía su grandeza, pero también significaba un freno a todo impulso civilizador y al desenvolvimiento armonioso de la personalidad.

Veremos cómo son completamente diferentes las concepciones sexuales en estas dos ciudades. El sistema de gobierno espartano puede clasificarse como totalitario, ya que regulaba todos los aspectos de la vida de las personas.

El Estado determinaba si el niño debía vivir, en función de que tuviera algún defecto físico o necesitara cuidados especiales. Para determinar si estaban sanos y fuertes, los bebes eran sometidos a una inmersión en vino.

Los padres tampoco decidían la educación de sus hijos, pues era el Estado el encargado de ejercerlas. Los niños abandonaban la familia a los siete años y eran incluidos en un grupo, donde aprenderían a obedecer ciegamente. Se fomentaba la máxima competitividad y se endurecía el cuerpo y la mente. Así, por ejemplo, se les obligaba a andar descalzos. Se ejercitaban físicamente siempre desnudos y se les castigaba con el látigo. Se buscaba fortalecer su moral y el compañerismo.

Cuando cumplían catorce años iniciaban el servicio militar preliminar, que duraba hasta los veinte años. El servicio militar propiamente dicho comenzaba a los veinte años y duraba hasta los treinta. Con treinta años obtenían todos los derechos ciudadanos. Ya con esa edad había pasado veintitrés años durmiendo en compañía de hombres, por lo que era habitual que surgieran fuertes vínculos homosexuales entre ellos.

Entre los treinta y sesenta años estaban como en una reserva militar, no obstante eran llamados frecuentemente a las armas. Estaban obligados a comer diariamente junto a su grupo militar en este periodo, que se denominaba ‘syssitia’, lo que pretendían era fomentar la solidaridad y el espíritu de colaboración, lo que hacía era confirmar la consolidación de las prácticas homosexuales.

Cuando cumplían los sesenta años quedaban libres de todas sus obligaciones militares y podían vivir como quisieran. Era el periodo del reconocimiento y en algún caso la de ejercer los grandes cargos en el aparato del Estado de Esparta.

Este sistema social totalmente militarizado hacía, que la demografía fuera uno de los grandes problemas, porque la mayoría de los hombres no se casaban antes de los treinta años. También comprobaremos, que en otras culturas la mujer se casaba a los quince o dieciséis años, mientras que la mujer espartana lo hace más tarde, alrededor de los veinte años. Esto provocaba que la población espartana, que fueran ciudadanos, no sea muy numerosa.

Se tomaron medidas para solucionar la escasez de varones, pues muchos morían en las guerras. Se plantea como aumentar la tasa de natalidad, ya que en determinados momentos históricos, se puso en peligro la propia supervivencia de Esparta. La ciudad se sostenía por la existencia de un gran número de personas que no eran ciudadanos. La mayor parte eran ‘periecos’ que eran hombres libres, pero sin derechos y después estaban los ‘hilotas’ (esclavos, extranjeros…), mientras que la clase dominante disminuía en número.

Tanto ‘periecos’ como ‘hilotas’ vivían para garantizar la subsistencia y libre disponibilidad de los espartanos. Estos, jamás se manchaban las manos con otra cosa que no fuera la sangre, vino o la resma de las palestras. Es decir, los espartanos vivían para atender las necesidades del Estado en lo relativo al ejército, la administración y sobre todo la educación.

La inmensa mayoría de los matrimonios eran tardíos, y provocaba que muchos espartanos fueran reacios al matrimonio. El Estado ofrecía fuertes incentivos para casarse y gravaban con elevados impuestos a los solteros. Premiaba fiscalmente aquellos que tuvieran más de tres hijos.

Los espartanos tenían una moral sexual que llama la atención aún hoy en día. No había prejuicios ni escándalos en Esparta. Las jóvenes se exhibían desnudas ante los varones. La mayoría de los ciudadanos tanto hombre como mujeres eran bisexuales porque, si bien la homosexualidad era normal, el matrimonio era prácticamente obligatorio.

A los que no se casaban se les humillaba públicamente haciéndolos dar vuelta a la plaza por no dar hijos a la patria. Conceptos tan actuales en el mundo moderno como celos y adulterio no existían en esta sociedad. No estaba mal visto que ambos cónyuges mantuvieran otras relaciones, e incluso convivieran con sus maridos y amantes en el mismo hogar.

Uno de los aspectos que más llamaba la atención de los otros helenos cuando visitaban Esparta, era la conducta de las mujeres y su igualdad social con los hombres.

Las mujeres jóvenes disponían de mucho tiempo, por lo cual también se entrenaban para participar en los juegos deportivos. De ahí que las mujeres espartanas fueran famosas por la esbeltez de su figura. Esto era debido a las prácticas deportivas que realizaban que favorecían además su papel de madres.

Participaban libremente en los torneos atléticos, a la par que el hombre y en muchos casos competían con ellos. Peleaban por ejemplo completamente desnudas, de esta forma se facilitaba la libertad de movimientos del cuerpo. Hubo muchas mujeres atletas que se lamentaban de no poder participar en los Juegos Olímpicos con los hombres.

Las espartanas no dependían del hombre como hemos visto. Una mujer extranjera preguntó a la mujer del famoso Leónidas: “¿Por qué entre todas las mujeres, sólo las espartanas dominaban a sus hombres?” La respuesta de la esposa de Leónidas fue contundente “será porque sólo nosotras parimos verdaderos hombres”.

Las espartanas no se casaban de acuerdo con la voluntad de sus padres, sino con la suya propia. Los padres no tenían nada que opinar respecto al hombre que ellas elegían.

Como hemos visto anteriormente, lo hacían a los veinte años, es decir, muy posterior a la edad de las mujeres de otras culturas. En otras culturas lo habitual era que el matrimonio fuera impuesto y se les casaba inmediatamente desde el mismo momento que pudieran concebir.

Las espartanas se dejaban raptar por el hombre que elegían y, después de eso, las relaciones entre ellos se alargaban una larga temporada, durante la cual cada uno vivía en su casa. Los encuentros eran secretos, breves y en completa oscuridad, sin mediar tiempo de convivencia, para mantener sus cuerpos siempre deseosos. Plutarco decía de las relaciones espartanas “recientes en el amor, por dejar siempre en ambos la llama del deseo y de la complacencia”.

Aunque la pareja tuviera hijos, la consagración del matrimonio ocurría bastante más tarde, es decir cinco años después del inicio de la convivencia, etapa ésta en la cual estaba prohibido a las parejas pasar la noche juntos. Como vemos, los encuentros se efectuaban en la más completa oscuridad.

Licurgo, que fue el que diseñó la forma de Estado espartana, pensaba que éstas eran las normas más adecuadas para mantener vivo el deseo de una pareja. Los hombres no podían comer con sus esposas, que de este modo hubieran podido seducirlos por el paladar. Los espartanos comían siempre con sus compañeros de armas.

Esa relación amorosa a veces duraba tanto, que había hombres que eran padres sin haber visto jamás a su mujer a la luz del sol. No se les exigía dote y la ley reconocía su igualdad, hasta el punto de que les estaba permitido legalmente tener amantes.

Una mujer joven, casada con un hombre mayor, podía llevar a su casa a su amante joven si lo deseaba para lograr una mayor reproducción. Si una mujer casada se interesaba por otro, por considerarlo mejor dotado que su marido, podía solicitar la autorización del marido para concretar una relación con propósitos reproductivos. Como compensación las esposas aceptaban, que sus maridos tuvieran amantes de un sexo u otro, incluso dentro del hogar.

Un hombre mayor, enamorado de una mujer casada, podía obtener, si ella lo aceptaba, el permiso de su marido para visitarla con una asiduidad convenida.

Las espartanas tenían voz en las Asambleas políticas y podían recibir la herencia de sus padres cuando ellos morían, de manera que existían en Esparta muchas mujeres acomodadas, que vivían su vida con plena libertad.

El papel de la mujer espartana estaba definido por la costumbre de la matrilinealidad, es decir, transmitían el linaje y los bienes por vía materna. Esto hizo que la mujer espartana fuera la administradora de los recursos económicos de cada familia. Por eso, la vida de la mujer espartana tenía unas características únicas que, para el resto de los griegos era una abominación.

Mientras en Atenas la mujer era analfabeta, salvo las hijas de las familias aristocráticas y las hetairas, en Esparta existía la educación tanto para niños como para niñas hasta la edad de los catorce años a cargo del Estado. La mujer espartana sabía leer y estaban obligadas a conocer las leyes por las que se regían.

La pederastia en Esparta era vista como una forma de adiestramiento militar e incluso se ha planteado que la relación entre alumno y maestro era del tipo casto, aunque también tuviera un componente erótico. La pederastia estaba aceptada como una práctica habitual entre los aristócratas, la homosexualidad entre hombres adultos despertaba en muchas ocasiones comportamientos homófobos.

El mundo espartano era muy criticado desde la perspectiva ateniense. Jenofonte describió estas prácticas espartanas con gran repugnancia, pues consideraba a la esposa como una de las posesiones masculinas, carente de voluntad propia, que debía permanecer relegada entre las cuatro paredes del gineceo durante la mayor parte de su vida.

La posibilidad de establecer una igualdad entre los sexos, era visto por los atenienses como un signo de debilidad de los hombres. Si seguimos a Aristóteles, los pueblos guerreros tendían a dejarse dominar por las mujeres.

Hay una leyenda que dice, que cuando la duración de un conflicto duraba más tiempo del esperado, se mandaba a los guerreros más jóvenes que regresaran a la ciudad, mientras el resto seguía luchando. A los hijos nacidos el año siguiente se les llamaba “hijos de la guerra”. Esto nos da una idea del pensamiento espartano.

Como podemos comprobar, tanto la sexualidad de los etruscos como la de los espartanos nada tienen que ver con la de otros pueblos antiguos. Hoy todavía nos siguen asombrando estas dos concepciones sexuales tan poco conocidas en los libros de historia.

miércoles, 8 de junio de 2016

#hemeroteca #historia | El Batallón Sagrado de Tebas, el ejército de amantes homosexuales que humilló a los espartanos

Imagen: ABC
El Batallón Sagrado de Tebas, el ejército de amantes homosexuales que humilló a los espartanos.
Tras varias décadas de hegemonía, Alejandro Magno dirigió una compañía de caballería, los hetairoi, contra la unidad de élite de la infantería tebana e inició el principio del fin de su historia.
César Cervera | ABC, 2016-06-08
http://www.abc.es/historia/abci-batallon-sagrado-tebas-ejercito-amantes-homosexuales-humillo-espartanos-201606080258_noticia.html

El batallón Sagrado de Tebas supone un caso único e inesperado en la historia militar. Este cuerpo de élite estaba conformado por amantes homosexuales, aprendiz y maestro, y se convirtió en una de las tropas más temidas de la Antigüedad porque, a decir Plutarco, «la unión entre amantes aumentaba su capacidad combativa». De hecho, la unidad permaneció invicta hasta la batalla de Queronea, donde el rey Filipo II y Alejandro Magno arrasaron al batallón.

150 parejas de amantes varones
El Batallón Sagrado aparece citado por primera vez con ocasión de la batalla de Tegira, a principios de la primavera del 375 a.C, pero existía con anterioridad. El aristócrata tebano Górgidas fue el artífice de la creación de esta unidad, formada por 150 parejas de amantes varones. Górgidas se encargó de la formación y el reclutamiento del Batallón Sagrado, vertebrado por jóvenes aristócratas que se habían educado en el gimnasio, donde eran habituales las prácticas homosexuales.

Cabe señalar que el concepto de homosexualidad en la Antigua Grecia era muy diferente al actual. Sin ir más lejos, en ocasiones se confunde la homosexualidad entre adultos, reprobada gravemente entre el pueblo griego, con las relaciones entre un adulto y un joven, la pederastia, que estaban instrumentalizadas en algunas ciudades como parte de la formación de los adolescentes procedentes de la aristocracia. Así ocurría también en Tebas, donde las parejas contaban con un miembro de mayor edad, el «heniochoi» (conductor) y uno más joven, «paraibatai» (compañero). El conductor debía encargarse del adiestramiento y educación del compañero, sobre todo en lo que respecta a la moral. El hombre de más edad enseñaba al joven los valores de la lealtad, la fidelidad y la moderación.

Tras un duro periodo de instrucción, las parejas creaban entre sí un fuerte vínculo afectivo y profesional. El historiador clásico Plutarco defendía que el vínculo homosexual tenía ventajas militares, puesto que «un batallón cimentado por la amistad basada en el amor nunca se romperá y es invencible; ya que los amantes, avergonzados de no ser dignos ante la vista de sus amados y los amados ante la vista de sus amantes, deseosos se arrojan al peligro para el alivio de unos y otros».

La idea es que el destacamento lucharía con una convicción casi suicida ante los ojos de su compañero y, en el caso de los soldados que perdieran a su pareja, resistiría hasta la extenuación a cuenta de proteger el cadáver de su amante y vengarle. Sabedora de que las ventajas de su unidad, la legislación tebana se decantó por apoyar este tipo de relaciones de carácter homosexual con el fin de perpetuar la efectividad de su ejército.

El amanecer del poder de Tebas
Ayudó a reforzar el espíritu de estos soldados las múltiples raíces mitológicas en las que encontraba su reflejo el Batallón Sagrado. El héroe mítico Yolao, un joven atleta, domador de caballos y amigo y compañero inseparable de Heracles, servía a los aristócratas tebanos como referencia. De hecho, los amantes masculinos se juraban fidelidad en el herón dedicado a Yolao. Y por si eso fuera poco referente, el mito fundacional de la ciudad giraba sobre la historia de Layo, un rey de Tebas que raptó y violó a su hijastro adolescente, Crisipo. Un episodio que emplazó en esta ciudad el origen legendario de la pederastia en Grecia.

Durante cerca de 33 años, el Batallón Sagrado se alzó como la infantería más victoriosa de Grecia. La ciudad se encargaba de alimentarlos y pagarlos incluso en tiempos de paz, de modo que el ejercicio de las armas era su único oficio. En época de paz, este ejército permanente y profesional residía en la Cadmea como guarnición de la ciudad.

La unidad participó como lanza de la formación tebana en las batallas de Leuctra y de Mantinea, que dejaron colgando de un hilo el poderío de los espartanos. Hasta estas batallas, Tebas había sido un territorio bajo el dominio espartano y solo las innovaciones tácticas de Epaminondas lograron sacar a su ejército de su estado de aletargamiento. De hecho, el general Epaminondas está considerado uno de los mayores genios militares de la Antigüedad y, según el orador romano Cicerón, «el primer hombre de Grecia».

El genio de Epaminondas volteó por sí solo el mapa político de Grecia. En la batalla de Leuctra, los espartanos formaron con la tradicional falange, que tenía tendencia a avanzar hacia la derecha y a concentrar en este flanco la mayor parte de sus energías. Sabedor de esta obsesión por el flanco derecho, Epaminondas situó a toda su caballería y a una columna de cincuenta hombres de profundidad de infantería tebana en el ala izquierda. La formación tradicional de doce líneas de profundidad de Esparta cedió ante el impacto de la columna de cincuenta tebanos. Los espartanos trataron de mantener atrás la masa gigantesca de tebanos y del Batallón Sagrado hasta que fueron literalmente barridos por la columna. El ala derecha espartana fue derrotada con bajas de unos 1.000 hombres, entre los que se encontraba el Rey espartano Cleómbroto, de la misma dinastía que Leónidas.

Filipo y Alejandro Magno contra Tebas y Atenas
Los tebanos desplazaron a los espartanos como los guerreros más fieros, pero su hegemonía duró lo que Macedonia alcanzaba la madurez. Filipo II de Macedonia pasó varios años de su infancia como rehén en Tebas. Al volver a casa, el joven se propuso una reforma militar de los ejércitos macedonios que, partiendo de la tradicional falange griega, añadiera nuevos elementos tácticos para darle más flexibilidad y poder someter a aquellas ciudades griegas que seguían estimando al Reino de Macedonia como una tierra de bárbaros. Buena parte de esas tácticas las importó directamente de los tebanos.

Con las principales ciudades estado griegas sometidas y Atenas ofreciendo una alianza favorable a Macedonia, Filipo se dirigió contra Esparta a mediados del siglo cuatro a.C. y les envió un mensaje que en otro tiempo no hubiera hecho más que enaltecer a los fieros espartanos: «Se os avisa para que os sometais sin mayor dilación, pues enviaré a mi ejército a vuestras tierras y destruiré vuestras granjas, mataré a vuestra gente, y arrasaré vuestra ciudad». Los guerreros espartanos, no obstante, ya no eran lo que fueron y prefirieron conceder a Filipo II la paz sin presentar batalla.

Así, en el 340 a.C, Atenas se convenció de que la única forma de frenar el infinito apetito de Filipo II era a través de una confrontación directa. Acompañado de su hijo adolescente Alejandro, Filipo penetró en la Grecia central y venció en la batalla de Queronea (338 a. C.) a los tebanos y atenienses.

Los detalles sobre la batalla son escasos, pero se sabe que el joven Alejandro escribió con su actuación, al frente de la caballería macedonia, las primeras líneas de su fulgurante carrera militar. Mientras las tropas atenienses eran derrotados en el ala izquierda por la infantería macedonia, Alejandro dirigió una compañía de caballería, «los hetairoi», contra la unidad de élite de la infantería tebana, desplegada en el extremo derecho de la línea de batalla aliada.

Cuando la derrota ya era inminente, el Batallón Sagrado se mantuvo firme y sufrió una auténtica masacre. Plutarco asegura en sus textos que los 300 componentes del batallón perecieron ese día; sin embargo, una tumba comunal en Queronea evidencia que fueron en realidad 254 los muertos, siendo el resto de los miembros del batallón apresados o heridos ese día.

Precisamente Plutarco relata que Filipo, ante la visión de los cadáveres amontonados en una pila, afirmó en señal de respeto: «Muera el hombre que sospeche que estos hombres hicieron algo inapropiadamente».

Tebas y Atenas perdieron a cerca de 2.000 hombres durante esa jornada (más 4.000 prisioneros), en una de las derrota más decisivas de la antigüedad. El macedonio instauró a partir de entonces su hegemonía sobre Grecia, constituyendo la Liga de Corinto, que incluía a todos los Estados griegos, a excepción de Esparta. Lo paradójico es que Macedonia se valió al menos en parte de las tácticas de Tebas para ocupar su trono.

viernes, 22 de mayo de 2015

#hemeroteca #exposiciones | El ideal de belleza en la Grecia clásica

El ideal de belleza en la Grecia clásica
Hoyesarte, 2015-05-22
http://www.hoyesarte.com/evento/2015/03/el-ideal-de-belleza-en-la-grecia-clasica/

El Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid (Alcalá de Henares) acoge hasta el 26 de julio la exposición 'Dioses, héroes y atletas. La imagen del cuerpo en la Grecia antigua'. La muestra ofrece una novedosa visión sobre la manera en que la cultura occidental ha asimilado las antiguas representaciones de cuerpos desnudos y cómo estas han influido en el actual canon de belleza.

Comisariada por Carmen Sánchez Fernández e Inmaculada Escobar y organizada junto al Museo Arqueológico Nacional de Atenas, la muestra reúne un total de 95 obras, entre esculturas de mármol, terracotas, relieves, bronces, espejos y vasos cerámicos que abarcan desde el s.VI a.C al I. d.C. La mayoría de ellas proceden de Ática, Beocia, Sur de Italia, Etruria y la Península Ibérica, a las que acompañan copias de las más importantes esculturas procedentes de museos españoles, fotografías, dibujos y cuadernos de academia entre los que destaca un facsímil del cuaderno de Goya.

De las piezas expuestas, 37 proceden de Grecia, del Museo Arqueológico Nacional de Atenas y del Museo Arqueológico de Trípolis, muchas de las cuales salen de allí por vez primera: es el caso de las cerámicas geométricas, los Vasos de Cábiros con escenas cómicas y algunas esculturas, entre ellas uno de los torsos masculinos. Destaca la presencia de obras de enorme valor como el Kouros del santuario de Apolo Ptoios en Ptoion, una estatua de Policleto o una espléndida colección de cerámica griega que abarca desde el periodo geométrico a la técnica de las figuras rojas.

Recorrido expositivo
“Dioses, héroes y atletas. La imagen del cuerpo en la Grecia antigua” se articula en cinco espacios que establecen un recorrido por el concepto y evolución del desnudo en la antigüedad griega. El desnudo de Grecia cumple las funciones de un vestido, en el sentido que diferencia etnias, géneros y clases sociales. Solo los griegos se desnudan, sólo los hombres y sólo aquellos que disfrutan de una clase social que les permite tener ocio y acudir a la palestra.

Tras estos cuerpos perfectos se esconden cualidades y virtudes fundamentales en la Antigua Grecia como la fortaleza, la resistencia o el coraje, anticipando la belleza del cuerpo un espíritu valeroso. En el recorrido se trata con detenimiento el cuerpo desnudo masculino y cómo este conforma la identidad visual de dioses y héroes, así como el modelo de ciudadano encarnado en el atleta.

El siguiente bloque se centra en el desnudo femenino, que aparece siglos más tarde (a partir del s.IV a.C.) y que carece del carácter heroico del masculino; aparece siempre ligado a la imagen de Afrodita e introduce la mirada del voyeur.

La exposición explora también la plasmación de la fealdad, el desnudo mágico, como contrario ético y social del ideal de lo bello. Los cuerpos inarticulados y deformados se estereotipan en el cuerpo cómico. El último espacio se centra en la recuperación del modelo de cuerpo griego en el Renacimiento y su estudio a partir del siglo XVIII y, sobre todo, en el XIX. Las obras antiguas se establecen como modelo de cuerpo perfecto en la tradición académica.

DOCUMENTACIÓN 
Dioses, héroes y atletas: el desnudo en la Grecia Antigua
Pormiamoralarte, 2015-04-05
https://pormiamoralarte.wordpress.com/2015/04/05/dioses-heroes-y-atletas-el-cuerpo-en-la-grecia-antigua/ 
Grecia se desnuda en Alcalá
La exposición ‘Dioses, héroes y atletas’ narra la invención del ideal del cuerpo humano
Rafael Fraguas | El País, 2015-03-18
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/03/18/madrid/1426709627_350488.html
Dioses, héroes y atletas en el Arqueológico
“Dioses, héroes y atletas” es la nueva exposición sobre el ideal de la belleza con obras de la antigua Grecia en el Museo Arqueológico Regional de Alcalá.
Dream! Alcalá!, 2015-03-13
http://www.dream-alcala.com/25473-dioses-heroes-y-atletas-en-el-arqueologico/
Dioses y héroes se vienen a Alcalá
María Isabel serrano | ABC, 2015-03-09
http://www.abc.es/madrid/20150309/abcp-dioses-heroes-vienen-alcala-20150308.html

martes, 12 de mayo de 2015

#hemeroteca #homosexualidad #historia | La homosexualidad y otros falsos mitos sobre la Antigua Grecia

Imagen: ABC
La homosexualidad y otros falsos mitos sobre la Antigua Grecia
Los griegos practicaban la pederastia como una forma de introducción de los jóvenes (ya en la pubertad) a la sociedad adulta, pero las relaciones entre adultos eran vistas de forma negativa entre personas del mismo estatus social
César Cervera | ABC, 2015-05-12
http://www.abc.es/cultura/20150512/abci-mito-homosexualidad-antigua-grecia-201505112050.html

La homosexualidad en la Antigüedad es un tema que la mayor parte de la historiografía ha evitado de forma premeditada hasta hace poco tiempo. El resultado es un concepto equivocado e idealizado de lo que era tolerado socialmente en el periodo. Sin ir más lejos, en ocasiones se confunde la homosexualidad entre adultos, reprobada gravemente entre el pueblo, con las relaciones entre un adulto y un joven, la pederastia, que estaban instrumentalizadas en algunas ciudades como parte de la formación de los adolescentes procedentes de la aristocracia, pero que también era vista como inaceptable en algunos periodos. En definitiva, y así lo denuncian distintos autores desde hace años, las generalidades han transmitido una visión desdibujada de la realidad sexual en la Antigua Grecia y en la civilización que posteriormente recogió su legado, Roma.

La literatura y la mitología grecolatina están repletas de personajes bisexuales y de referencias a prácticas homosexuales entre hombres. El propio Zeus, «el padre de los dioses y los hombres», tenía a un joven troyano, Ganimedes, como a uno de sus amantes favoritos. La ambigua relación entre el héroe más popular, Aquiles, y su fiel pupilo Patroclo en «La Ilíada» de Homero fue vista por los propios autores griegos como una clara referencia homosexual. Precisamente por las muchas referencias, resulta sorprendente que casi ningún historiador abordara de forma clara el asunto hasta el siglo XX. Tras un largo periodo marcado por la censura en temas de homosexualidad, no se publicó un libro en inglés que tratara en exclusiva el tema histórico de la homosexualidad hasta 1978, «Homosexualidad griega» de K. J. Dover, que provocó airadas protestas en Grecia. Desde entonces, el tema se ha inundado de imprecisiones y generalidades de tintes literarios.

La pederastia como un instrumento social
Lo primero que hay que comprender a la hora de estudiar qué prácticas sexuales eran aceptadas en la Grecia clásica es que el país estaba conformada por diversas ciudades estados, donde la legislación, la forma de gobierno y la concepción social podía variar profundamente en cuestión de pocos kilómetros, y que la mayoría de fuentes que han sobrevivido son de procedencia y enfoque ateniense. Lejos del concepto moderno de homosexualidad entre adultos, los griegos practicaban la pederastia como una forma de introducción de los jóvenes (ya en la pubertad) a la sociedad adulta. Un mentor asumía la formación militar, académica y sexual de un joven –que no era considerado ni legal ni socialmente un hombre– hasta que alcanzaba la edad de casamiento. Lo tardío de los matrimonios y el papel limitado de la mujer en la sociedad alentaban este tipo de prácticas.

En Atenas, la ciudad que condenó a muerte a Sócrates «por corromper a la juventud», la pederastia era principalmente una costumbre aristocrática. La alta sociedad ateniense alentaba a los maestros a tomar por alumnos a jóvenes (de entre 15 y 18 años) para iniciarlos tanto sexualmente como académicamente. La pederastia llegó incluso a estar rígidamente reglamentada: se condenaba a los parientes de los jóvenes que convertían el proceso en una «subasta» y a los menores que vendieran sus favores.

En contraposición, Esparta veía en la pederastia una forma de adiestramiento militar e incluso se ha planteado que la relación entre alumno y maestro era del tipo casto, aunque también con un componente erótico. Pero si hay un ejército que llevó a su máxima expresión esta práctica fue el tebano. El Batallón Sagrado de Tebas fue una unidad de élite griega formada por 150 parejas de amantes masculinos y creada por el comandante Górgidas. Según la narración de Plutarco, la unión entre amantes aumentaba su capacidad combativa, haciendo que la unidad permaneciera invicta hasta su única derrota en la batalla de Queronea contra Filipo II de Macedonia y su hijo Alejandro Magno.

Aunque la pederastia estaba aceptada como una práctica habitual entre los aristócratas –siendo objeto, no en vano, de burlas por parte de los plebeyos–, la homosexualidad entre hombres adultos despertaba en muchas ocasiones comportamientos homófobos. Las relaciones entre hombres adultos de estatus social comparable, no así con esclavos, iban acompañadas de estigmatización social dada la importancia de la masculinidad en las sociedades griegas. La única excepción de normalidad social en estos casos se daba en antiguas relaciones pederastas que habían alcanzado la edad adulta.

Alejandro combate contra el rey persa Darío III en la batalla de Issos
Otra de las controversias asociadas a la sexualidad en la Antigua Grecia es la tendencia sexual de Alejandro Magno. En la película que Oliver Stone realizó en 2004 sobre el conquistador macedonio –una región considerada bárbara por los griegos pero de gran influencia helenística y hoy dentro de las fronteras de Grecia– se presenta a Alejandro como alguien abiertamente bisexual (sobre todo en la versión extendida). De su biografía conocida se desprende que se casó con varias princesas de los territorios persas que conquistó (Roxana, Barsine-Estatira y Parysatis) y fue padre de al menos dos niños. Los relatos históricos que describen las relaciones sexuales de Alejandro con Hefestión –amigo de la infancia del macedonio– y Bagoas –un eunuco con el cual Darío III había intimado y que luego pasó a propiedad del conquistador– fueron escritos siglos después de su muerte. A falta de fuentes directas sobre este aspecto, es imposible determinar cuál fue la naturaleza exacta de la vinculación del macedonio con estos supuestos amantes, pero, de haberse producido con Hefestión, hubiera sido obligatoria mantenerla con discreción puesto que se trataba del tipo de homosexualidad entre adultos que estaba estigmatizada en Grecia. No así la mantenida con un esclavo como Bagoas.

Roma, los emperadores homosexuales
La homosexualidad en la Antigua Roma, sin ser un crimen penal –aunque lo era en el ejército desde el siglo II a.C.–, estaba mal vista en todos los sectores sociales, que la consideraban, sobre todo en lo referido a la pederastia, una de las causas de la decadencia griega. Como recuerda el historiador Adrian Goldsworthy en el libro «César, la biografía definitiva», «aquellos senadores que tenían amantes varones solían hacerlo con discreción, a pesar de lo cual con frecuencia los opositores políticos les ridiculizaban públicamente». No obstante, el historiador Edward Gibbon recuerda en su obra que de los doce primeros emperadores solo a Claudio le interesaban exclusivamente las mujeres. El emperador Nerón fue el primero que se casó con otro hombre, un joven eunuco de palacio llamado Esporo. Y a principios del siglo III, el emperador Heliogábalo escandalizó a sus contemporáneos casándose públicamente dos veces vestido de mujer, adoptando así explícitamente el papel pasivo en la relación.

Si bien en Grecia la línea roja la marcaba el que hubiera una diferencia de edad entre los amantes, en Roma era prioritario diferenciar quien ejercía el papel de activo y quién el de pasivo, tanto a nivel sexual como social. Como ejemplo de ello, los opositores a Julio César usaron siempre los rumores de que en un viaje diplomático había mantenido relaciones homosexuales con Nicomedes IV, Rey de Bitinia, para erosionar la autoridad del dictador romano. La acusación era grave no por tratarse de una relación homosexual, la cual podía ser asumida en algunas circunstancias, sino por haber ejercido supuestamente el papel de pasivo sexual. Julio César, que siempre negó la acusación, fue de hecho un conocido casanova con predilección por las esposas de otros senadores y cargos políticos.

Con el reinado del emperador de origen hispano Trajano, que sentía gran admiración por la cultura helenística, se retornó parcialmente la práctica de la pederastia. A la conocida preferencia de este emperador por los jóvenes le siguió la que su sucesor, el también hispano Adriano, profesó especialmente a uno, el joven griego Antínoo. Tras su trágicamente muerte ahogado en el río Nilo, Adriano erigió templos en Bitinia, Mantineia y Atenas en su honor, y hasta le dedicó una ciudad, Antinoópolis.

martes, 31 de marzo de 2015

#libros #arte #historia | Dioses, héroes y atletas : la imagen del cuerpo en la Grecia antigua

Dioses, héroes y atletas : la imagen del cuerpo en la Grecia antigua / Carmen Sánchez Fernández, Inmaculada Escobar (coords.)
Madrid : Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid, 2015 [03]
400 p.
ISBN 9788445135112 / 30 €

/ ES / REC / Catálogos
/ Arte / Cuerpos / Exposiciones / Grecia – Civilización

Se trata del catálogo de la exposición "Dioses, héroes y atletas. La imagen del cuerpo en la Grecia antigua” que tuvo lugar en 2015 en el Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid (Alcalá de Henares). La muestra reunía 95 obras de arte (esculturas de mármol, terracotas, relieves, bronces, espejos y vasos cerámicos) que abarcaban el período de unos 700 años, desde el siglo VI antes de Cristo hasta el siglo I después de Cristo. El tema de la exposición era la representación del culto al cuerpo a través del desnudo, de forma que describía y revisaba de qué forma la cultura occidental ha hecho suyas aquellas antiguas representaciones de cuerpos desnudos y cómo éstas han influido en el actual modelo de belleza o de fealdad.

¿Sabían que el desnudo que se inventa en Grecia cumplía las funciones de un vestido? Pues eso parece. Al menos, es lo que afirman los expertos. El desnudo diferenciaba etnias, géneros y clases sociales. En aquel momento de la historia, sólo los griegos se desnudaban, sólo los hombres y sólo aquellos que gozaban de una clase social que les permitía disfrutar del ocio y acudir a la palestra. «Tras estos cuerpos perfectos se esconden cualidades y virtudes fundamentales en la Antigua Grecia como la fortaleza, la resistencia o el coraje, lo que viene a anticipar la belleza del cuerpo y el espíritu valeroso», aseguran las comisarias.

Dioses, héroes y atletas. La imagen del cuerpo en la Grecia antigua
Museo Arqueólogico Regional

http://www.madrid.org/cs/Satellite?c=MUSE_Actividad_FA&cid=1354413073374&language=es&pageid=1161326540454&pagename=Museos%2FMUSE_Actividad_FA%2FMUSE_actividad

La asombrosa idea de ofrecer a la vista pública un cuerpo desnudo fue griega. Que una sociedad vestida exhiba a sus dioses, héroes y atletas desnudos en santuarios, ágoras o necrópolis es algo inusual, insólito y extraordinario. Que además invente un desnudo irreal e imposible, con una fuerte apariencia de veracidad, del que deriva miles de años después nuestra forma de representar, de entender y de mirar el cuerpo humano, es una hazaña.

El cuerpo de gimnasio
Un bello cuerpo masculino en la percepción contemporánea es el de un joven de hombros anchos, pecho desarrollado y abdominales marcados. Este cuerpo atlético, musculado, modelado con sistemas de ejercicio y perfeccionamiento físico, es el espejo en el que se miran muchos jóvenes y que da lugar a nuestra cultura de gimnasio. El resultado es un cuerpo moderno, deudor e inseparable de la visión del cuerpo antiguo.

La invención. El desnudo
Nuestra forma de mirar tiene su origen en la Grecia antigua. Allí se ideó un desnudo para ser visto en público: un bello cuerpo masculino que, siendo una construcción intelectual, seduce nuestra mirada por su alto grado de veracidad naturalista. La belleza que inventan los griegos es una imagen artificial e intelectual, una versión de un cuerpo de varón anómalo porque no es lo común, extraño porque es imposible y noble porque representa a criaturas excelentes, virtuosas y, hasta cierto punto, inmortales. La imagen del cuerpo que inventaron los griegos se concibió paradójicamente como un vestido. Sólo los hombres se desnudan, sólo lo hacen los griegos y sólo aquellos que tienen cuerpos ejercitados a diario en la palestra, es decir, los hombres libres que poseen tiempo para el ocio.

Dioses, atletas y héroes
No hay una gran diferencia entre la naturaleza y el aspecto físico de los seres divinos y de los hombres. Se distinguen los dioses por ser inmortales, por su enorme fuerza y altura y por su incorruptible e imperecedera belleza. Pero comparten con los hombres defectos y pasiones, como amores prohibidos, odios y celos. La perfección física y la excelencia moral pertenecen, más que a ningún otro, al héroe. Hombre mortal que alcanza la inmortalidad a través de la gloria, de la alabanza de poetas y artistas y perdura durante siglos en la memoria de los vivos. El héroe, el varón excelente, combina juventud y belleza incluso después de la muerte. Morir joven y bello, caer en combate en las primeras filas luchando por la patria, es una hermosa forma de encontrar la muerte. Aunque el desnudo no es ni mucho menos un hecho cotidiano en el mundo griego, sí era posible ver cuerpos desnudos en sus ciudades. El atleta griego practicaba ejercicio desnudo (gymnós) en espacios reservados para ello: los gimnasios. Los cuerpos de los atletas son vigorosos, duros y articulados, bellos como estatuas y pertenecen a hombres íntegros, valientes, resistentes, que se afanan indeciblemente, con privaciones y sufrimientos, por conquistar la victoria.

El desnudo femenino
El primer desnudo público de un cuerpo de mujer se debe al escultor Praxíteles ya en el siglo IV a.C., varios siglos después que el de varón, y representa a Afrodita. La diosa se acaba de lavar o va a hacerlo cuando es sorprendida y se cubre con las manos. El espectador se convierte en voyeur. El desnudo femenino, que es más bien un desvestido circunstancial, nos lleva al mundo de lo humano y al deseo erótico y esto, también en cierto sentido, ha pasado a formar parte de nuestra memoria visual.

La fealdad, la burla y la caricatura
La fealdad es la ausencia de lo bello, su contrario, tanto étnico como social. En Grecia lo feo se expresa como antítesis de lo bello, tanto en lo estético como en lo ético. Si el cuerpo bello heroíza, la fealdad muestra al antihéroe. Provocan espanto y risa. Son el contramodelo del hombre ciudadano, son esclavos, bárbaros, viejos o deformes.

El desnudo en las Academias
Las estatuas clásicas se estudian, copian y dibujan en los siglos XVIII y XIX en los talleres de los artistas y en las Academias. En el ámbito académico el ideal de belleza es el de la escultura clásica o el del modelo que adopta una postura adecuada, similar al tipo escultórico. Primero en las Academias y después en las escuelas y facultades de Bellas Artes se enseñaba a los alumnos, como parte de la formación artística, el “dibujo del antiguo y del natural”.

SUMARIO
14-16 / La muerte bella / Luis Alberto de Cuenca
17-28 / Discurso expositivo / Carmen Sánchez, Inmaculada Escobar
29-34 / La encarnación de una colaboración cultural / M. Lagogianni, Despina Kalessopoulou
35-44 / El origen del desnudo / Domingo Plácido Suárez
45-52 / La aparición del concepto de cuerpo en época post-homérica / Emilio Crespo
53-70 / El cuerpo dedicado: desnudos ideales en el santuario y la tumba / Adolfo Jerónimo Domínguez Monedero
71-86 / Un mundo de objetos: la arqueología de la belleza / Diana Rodríguez Pérez
87-102 / La invención del cuerpo escultural. El desnudo en la Grecia clásica / Carmen Sánchez
103-120 / Cuerpos de dioses, héroes y atletas hasta el período helenístico / Michalis Tiverios
121-136 / El adorno del cuerpo / Eurydice Kefalidou
137-154 / El ideal heroico. La muerte bella / María Santa
155-164 / La figura humana en la cerámica geométrica ática / Eleni Zosi
165-176 / El cuerpo hermafrodita / Paloma Cabrera Bonet
177-186 / La imparable ascensión de la caricatura griega / Marta Carrasco Ferrer, Miguel Angel Elvira Barba
187-200 / Entre la risa y el rechazo: la fealdad en la antigua Grecia / Margarita Moreno Conde
201-212 / Roma y sus tabúes: desnudarse a la griega o "vestirse de desnudo" / Manuel Bendala Galán
213-224 / De dioses alfareros y de hombres creadores / Antonio Alvar Ezquerra
225-236 / Roma y el mundo privado de las imágenes / Fabiola Salcedo Garcés
237-250 / El cuerpo clásico y la tradición cristiana / Pedro Bádenas de la Peña
251-264 / Estudio y reflejo de la Antigüedad en el arte a través de los vaciados de yeso / Almudena Negrete Plano
265-276 / De la forma ideal al cuerpo sexuado. El modelo del natural en la Academia / Carlos Reyero
277-294 / El cuerpo del deseo / Inmaculada Escobar
295-318 / El inconsciente clásico (en la cultura y el arte contemporáneo) / Juan Luis Moraza
319-346 / La reencarnación de la Antigüedad. El cuerpo y la invención del arte occidental / Michael Squire