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martes, 31 de marzo de 2026

#hemeroteca #trans | La Federación Estatal LGTBI+ denuncia que los discursos de odio contra las personas trans invisibilizan su situación de vulnerabilidad

La Federación Plataforma Trans se concentra en Madrid //

La Federación Estatal LGTBI+ denuncia que los discursos de odio contra las personas trans invisibilizan su situación de vulnerabilidad

Con motivo del Día Internacional de la Visibilidad Trans (31 de marzo)
FELGTBI+, 2026-03-31
https://felgtbi.org/blog/2026/03/31/la-federacion-estatal-lgtbi-denuncia-que-los-discursos-de-odio-contra-las-personas-trans-invisibilizan-su-situacion-de-vulnerabilidad/

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+) denuncia que los discursos de odio que señalan cada vez más a las personas trans desde la esfera pública y las redes sociales invisibilizan su situación de especial vulnerabilidad, así como las discriminaciones a las que se siguen enfrentando y que requieren de políticas públicas. Así lo manifiesta con motivo del Día Internacional de la Visibilidad Trans, que se conmemora cada 31 de marzo.

La presidenta de la Federación Estatal LGTBI+, Paula Iglesias, alerta de que el señalamiento y la deshumanización que fomentan los discursos de odio hacia estas personas ocultan su verdadera realidad y sus situaciones de precariedad. Y es que, tal como Iglesias comparte, “casi la mitad de las personas trans se encuentran en riesgo de pobreza”. 

El protocolo de acompañamiento trans en la empresa ya es una realidad
“Hoy podemos decir que el protocolo de acompañamiento trans en la empresa ya es una realidad, tras su publicación oficial por parte del Ministerio de Trabajo. Se trata de un hito histórico y pionero fruto del trabajo conjunto entre el ministerio, los sindicatos y la Federación Estatal LGTBI+. Con esta medida, las compañías podrán acompañar de forma respetuosa al personal de su plantilla que decida transicionar en su entorno laboral”, explica Iglesias.

“Gracias a este protocolo, las personas trans que decidan hacerse visibles en sus espacios de trabajo gozarán de mayor protección. Por eso, es necesario que las empresas lo implementen para acabar con la discriminación y la precariedad que aún sufren las personas trans y que las expone a mayores tasas de violencia”, expone la presidenta de la Federación Estatal LGTBI+.

“Y es que muchas personas trans han sido expulsadas de sus casas únicamente por ser, porque la transfobia es un problema estructural que requiere de políticas públicas para ser erradicado. Este rechazo lleva a muchas personas trans al sexilio y al sinhogarismo. De hecho, dos de cada 10 personas trans han tenido que abandonar su hogar debido a la transfobia y una de cada 10 ha tenido que dormir en la calle”, alerta Iglesias.

Los derechos de las personas trans aún no están garantizados: falta desarrollo e implementación
“Por eso, además de avanzar en materia laboral, urge la aprobación de un Pacto de Estado contra los discursos de odio hacia los grupos en situación de vulnerabilidad, para frenar el odio que se cuela en nuestras casas y en nuestros trabajos e incrementa una hostilidad injustificada contra personas que ya viven situaciones complicadas”, reivindica.

Por su parte, Aike Martín, coordinadore del Grupo Trans de la Federación Estatal LGTBI+, recuerda que “las leyes no solo deben aprobarse, deben desarrollarse y aplicarse”.

“Reconocer los derechos de las personas trans hace nuestras vidas más dignas, pero también hace nuestra sociedad más justa. Cuando una sociedad amplía el reconocimiento de derechos humanos, aumenta su valor democrático para todas las personas que la componen”, declara.

Sin embargo, tal y como explica Martín, “los discursos de odio invisibilizan en la esfera pública el hecho de que nuestros derechos siguen sin estar garantizados”. En este sentido, denuncia que “las personas trans migrantes residentes en nuestro país continúan sin poder ver reflejada su identidad en la documentación oficial. Esto vulnera tanto la normativa comunitaria como la Ley LGTBI”.

Además, también señala que “las identidades no binarias seguimos sin ser reconocidas para poder hacer frente a la invisibilidad, la ridiculización, las violencias administrativas y médicas y la desinformación sobre nuestras identidades. No tenemos referentes ni espacios seguros e inclusivos. También se niega la existencia de las infancias y las adolescencias trans y se les priva de una educación inclusiva y respetuosa con sus realidades”.
 
Y TAMBIÉN…
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Cientos de personas se manifiestan en Madrid para exigir que pare "la violencia extrema" hacia las personas trans

Cientos de personas --250 según confirma Delegación del Gobierno en Madrid-- se han manifestado este sábado en la capital para exigir que pare "la violencia extrema" y "los discursos de odio" hacia las personas transexuales en el marco del Día Internacional de la Visibilidad Trans que se celebra el próximo martes 31 de marzo, como han expresado desde la organización de la protesta.
Europa Press | Teleprensa, 2026-03-28
https://www.teleprensa.com/articulo/nacional-3/cientos-personas-manifiestan-madrid-exigir-que-pare-violencia-extrema-personas-trans/202603282002242380267.html 

martes, 22 de febrero de 2022

#hemeroteca #trans #transfobia | Shon Faye: "La transfobia es un pensamiento fascista"

El Periódico / Shon Faye //

Shon Faye: "La transfobia es un pensamiento fascista".

La autora de 'Trans. Un alegato por un mundo más justo y más libre' (Blackie Books) aboga por la solidaridad entre minorías y clama contra el rechazo por parte de ciertas corrientes feministas.
Beatriz Pérez | El Periódico, 2022-02-22
https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20220222/entrevista-shon-faye-trans-transfobia-fascismo-13274864 

¿Qué significa ser trans en una sociedad transfóbica? Esta es una de las muchas preguntas que aborda la activista y escritora Shon Faye (Bristol, 1988) en su ensayo 'Trans. Un alegato por un mundo más justo y más libre' (Blackie Books). A lo largo de casi 400 páginas, la autora analiza las vidas de las personas trans y acaba ofreciendo un manifiesto por la justicia y la solidaridad entre todas las minorías sociales. Faye ha trabajado en Amnistía Internacional y colaborado con medios como 'The Guardian', 'The Independent' y 'Vice', y es la creadora del podcast 'Call me mother'.

¿Por qué, como dice usted, "la liberación de las personas trans mejoraría las vidas de todo el mundo en nuestra sociedad"?
Porque las cosas que mejorarían la vida de las personas trans -uno de los grupos más marginados y vulnerables socialmente, aunque no el único- mejorarían también la vida de la sociedad en general. Hablo del acceso a la vivienda, de una ausencia de violencia, del derecho a una autonomía corporal, del acceso a los sistemas sanitarios. En el fondo, el sistema de género no solo perjudica a las personas trans, sino a las mujeres en general, a las personas LGTBI e incluso a los hombres que se ven obligados a reprimir un montón de cosas.

Usted insiste en que no quiere caer en lugares comunes. Por ejemplo, prefiere no entrar en el debate de si es justo o no que las mujeres trans compitan contra mujeres cisgénero (mujeres cuya identidad de género concuerda con el sexo asignado al nacer). ¿Es este debate, ahora tan en boca de todos, una pérdida de tiempo de verdad?
El deporte de élite y cómo encajan las personas trans en él es un tema que afecta a un número ínfimo de personas. Yo preferí centrar el debate en los problemas reales que afectan a las personas trans, que en casi su totalidad nunca participarán en el deporte de élite. Y por eso hablo mucho del trabajo sexual, porque la industria sexual es uno de los mayores empleadores de las personas trans. Un número inmenso de personas trans pasan por esta industria en algún momento [casi el 50% de las personas trans han ejercido en algún momento la prostitución, según el estudio 'Transexualidad en España: Análisis de la realidad social y factores psicosociales asociados', realizado por la Universidad de Málaga en 2012]. Los medios, que en su mayor parte están compuestos por personas cisgénero, hablan solo de sus neurosis y miedos como los cuartos de baño, los vestuarios y los deportes de élite. Yo quería centrarme en los problemas que de verdad afectan a la comunidad trans, como la vivienda, el trabajo, el bienestar, la precariedad.

Dice que la pobreza y el sinhogarismo son dos cuestiones trans. ¿De qué manera?
Las personas trans se ven afectadas de una forma desproporcionada por la pobreza y el sinhogarismo [sufren hasta el doble de desempleo que la población general, según el informe 'A broken bargain of transgender workers', de 2014]. Una cosa que está pasando ahora es que las personas trans salen del armario a una edad cada vez más temprana, algo que por un lado es bueno pero que por otro significa que, al ser a menudo rechazadas por sus familias y comunidades, se quedan en la calle antes. Y el sinhogarismo es algo que se puede enquistar en la vida de una persona si empieza a edades muy tempranas. A mí me gusta mucho volver al movimiento LGTBI de Nueva York, en los 70, con las revueltas de Stonewall y el trabajo de Marsha P. Johnson y Sylvia Ribera. Las dos eran personas que se salían de los estándares de género y pusieron mucho el foco en acoger a todas estas personas que se quedaban en los márgenes. Ahí las comunidades LGTBI empezaron a trabajar para dar hogar a estas personas, a cuidarse entre ellas. Al final la vivienda es un tema muy importante dentro de la problemática trans, pero se toca muy poco porque quien ocupa las posiciones de poder dentro los medios o las organizaciones LGTBI suele ser gente como yo, privilegiada, de clase media; gente que no percibe esta precariedad.

¿Por qué es un error hablar de cuerpos equivocados al referirse a personas trans?
Me parece una metáfora muy torticera. Entiendo que es una forma de explicar la disforia de género [la ansiedad que sienten las personas cuya identidad de género difiere del sexo asignado al nacer] a gente que nunca la ha sentido. Sin embargo, no me parece una metáfora válida. Primero, porque yo no creo en esto de un cerebro de mujer en un cuerpo de hombre. Segundo, porque es algo mucho más complejo. Sí que entiendo que [la disforia] es algo que afecta a las personas trans, una emoción muy potente que nos hace sufrir mucho, y por eso en el libro utilizo la idea de desamor, de que te rompen el corazón. Como cuando terminas una relación sentimental y esa persona se va pero se queda ese luto por esa vida que imaginabas que tendrías y que ves que se esfuma ante tus ojos. Creo que esto se acerca más a describir lo que es la disforia de género: esa sensación de que hay una vida que podrías estar viviendo pero que de algún modo te es imposible vivir. Y pienso que, si tenemos a tantas personas trans expresando este sufrimiento, a lo mejor hay que creerlas sin tener que entender exactamente qué están sintiendo y apoyarlas sin la necesidad de que todo nos quede clarísimo.

¿Por qué la lucha de las personas trans es también una lucha de clases?
Cuando yo trabajaba como periodista lo hacía para medios de izquierdas donde muchas veces te encontrabas a gente que decía que el tema trans no era política social, sino políticas identitarias, individualistas. Y aquí lo que yo intento hacer es defender que las personas trans, en tanto que trabajadoras en su gran mayoría precarizadas dentro de este sistema, forman parte de cualquier tipo de demanda o reivindicación socialista o de mejora de la sociedad. Hasta que no entendamos que la liberación de las personas trans -que siempre han necesitado de la izquierda y han estado presentes en sus manifestaciones y reivindicaciones- está englobada en una liberación de la clase trabajadora en general, no saldremos de ahí.

Por eso dice también que no puede haber liberación trans bajo el paraguas del capitalismo.
Evidentemente, de la misma manera que creo que tampoco las mujeres pueden ser verdaderamente libres bajo el paraguas del capitalismo, porque es un sistema que explota a muchos para el beneficio de muy pocos. Vivimos en un sistema totalmente insostenible, que está destrozando el planeta, mientras unos pocos, una élite minúscula, amasa una riqueza cada vez más obscena. Dicho esto, que crea que no habrá una liberación total bajo el capitalismo no significa que no crea que podemos hacer muchísimas cosas ahora por mejorar las condiciones de vida de las personas trans y de mucha más gente en general. Por ejemplo, en forma de vivienda pública, de asistencia legal, de sistemas de salud.

Sorprende que exista transfobia dentro del movimiento feminista y LGTBI. ¿A qué se debe?
La verdad es que es muy injusto y triste que, desde la izquierda, las personas trans suframos este rechazo. Es esperable que venga de la derecha, pero encontrárnoslo en nuestro propio lado y desde el mismo feminismo es muy descorazonador. Deberían ser las mismas personas que se consideran izquierdistas las que planten cara a esta transfobia. Y esto en el fondo es lo que intento hacer en el libro: dar a las personas cisgénero información para plantar cara a la transfobia. Nosotras, las personas trans, ya estamos agotadas, les toca a las personas cis hacer este trabajo. Es muy importante tener en cuenta que el pensamiento tránsfobo es un pensamiento esencialmente fascista.

¿Qué le parece la ley trans de España?
En el Reino Unido pasamos por algo similar con una propuesta de ley que básicamente pretendía despatologizar a las personas trans y que tuvieran derecho a autodeterminar su sexo sin un proceso médico. Desgraciadamente en Reino Unido la ley no se aprobó como en España. Por lo que tengo entendido, en España esta propuesta de ley, antes de ser aprobada, suscitó todo un debate en el que mucha gente se vio legitimada a dar rienda suelta a opiniones llenas de prejuicios. Y, sin embargo, la idea de desligar la transición del proceso médico [la ley trans española permite que una persona puede cambiar su nombre y sexo en el DNI solo con su voluntad, sin necesidad de informes médicos y años de hormonación] es algo muy positivo porque viene de una época en que se consideraba que las personas trans eran enfermas mentales. Yo espero que, ahora que en España la ley ha sido aprobada, este debate muera, una vez que se vea que ninguna de las predicciones agoreras se cumple. Además, creo que esta ley o este tipo de iniciativas abren el debate de por qué debe el Estado asignarnos un sexo y por qué este debe estar reflejado en nuestra documentación personal. ¿Por qué nuestro sexo biológico no es algo que hablemos solamente con nuestro médico? En nuestra documentación no se establece una raza legal o un color de pelo legal.

Pese al aumento de la homofobia y la transfobia, estamos en un momento de que hay más representación LGTBI que nunca. ¿No es paradójico?
Ambas cosas van de la mano. Una mayor visibilidad es algo positivo, pero por otro lado conlleva un aumento de represalias, como una respuesta reaccionaria a ese aumento de visibilidad, que quiere reprimirla y devolverla al armario. Creo que es algo un poco inevitable. Ahora hay muchas marcas que se aprovechan del tirón LGTBI y utilizan a muchas personas del colectivo en sus campañas, y creo que si aúpas y fomentas esa visibilidad tienes que asumir la responsabilidad de proteger a esas personas de las represalias que pueden sufrir.

Preocupa que en países como Francia, por ejemplo, parte del movimiento LGTBI apoye a políticos como Le Pen.
Es importante recordar que pertenecer a una minoría no te exime de alinearte con el poder hegemónico, ya que eso te da un estatus y una protección que no tendrías de lo contrario. Por desgracia ser miembro del colectivo LGTBI no te exime de determinadas tendencias políticas, es algo que vimos en Francia con Le Pen, en Estados Unidos o Reino Unido. Por eso hablo tanto en el libro de temas como la inmigración, porque es importante recordar que muchas veces las personas que forman parte de plataformas que luchan por los derechos LGTBI suelen ser gente blanca, de clase media, privilegiada. No tengo una respuesta sobre qué hacer con esto. Solo puedo decir que hay que mantener una conversación sobre esto para seguir avanzando porque tu identidad sexual no siempre va a estar alineada con tu ideología política. Ser homosexual o trans es solo una faceta de tu identidad que se ve atravesada por otras muchas cosas, como la clase o la raza, y quizás en este sentido pese más el hecho de ser blanco, con papeles y de clase media que cualquier otra cosa.

lunes, 25 de octubre de 2021

#libros #mujeres #testimonios | Criada : trabajo duro, sueldos bajos y la voluntad de supervivencia de una madre

Criada : trabajo duro, sueldos bajos y la voluntad de supervivencia de una madre / Stephanie Land ; traducción de Mireia Bofill Abelló.

Madrid : Capitán Swing, 2021 [10-25]
336 p.

/ ES / EN* / ENS / Libros / Capitalismo / Estados Unidos / Feminismo / Mujeres – Trabajo / Pobreza / Precariedad / Testimonios / Trabajo doméstico
📘 Ed. impresa: ISBN 9788412390308 / 20,00 €

[.es] A los veintiocho años, los planes de Stephanie Land de abandonar su ciudad natal para ir a la universidad y ser escritora se vieron truncados cuando una aventura de verano se convirtió en un embarazo inesperado. Para llegar a fin de mes, tuvo que dedicarse a la limpieza. Con un control tenaz de su sueño, trabajaba durante el día y recibía clases ‘online’ por la noche para obtener un título universitario. Mientras, escribió sobre historias reales que no se estaban contando: de estadounidenses mal pagados y con exceso de trabajo; de vivir con cupones para alimentos; de las viviendas proporcionadas por programas del Gobierno, pero que acabaron siendo alojamientos transitorios; de los distantes funcionarios que la llamaban afortunada por recibir ayuda mientras ella no se sentía afortunada en absoluto. ‘Criada’ explora las debilidades de la clase media-alta de Estados Unidos y la realidad de estar a su servicio. Su escritura inquebrantable da voz al «sirviente», que persigue el sueño americano por debajo del umbral de la pobreza. Pero es también un testimonio inspirador de la fuerza, la determinación y el triunfo definitivo del espíritu humano.

DOCUMENTACIÓN
Universo de libros: ‘La sirvienta’, el crudo relato de Stephanie Land que fue llevado a Netflix.

Su libro habla de las malas condiciones a la que las trabajadoras de limpieza se exponen.
El Universo, 2021-10-10
https://www.eluniverso.com/entretenimiento/libros/universo-de-libros-la-sirvienta-el-crudo-relato-de-stephanie-land-que-fue-llevado-a-netflix-nota/
De limpiar inodoros a publicar un libro de memorias que es un éxito en ventas: el duro inicio de Stephanie Land.
Ryan Prior | CNN Español, 2019-02-16

https://cnnespanol.cnn.com/2019/02/16/libros-limpiar-inodoros-a-publicar-memorias-exito-ventas-el-duro-inicio-de-stephanie-land/
Una limpiadora revela todo lo que oculta la gente en sus casas (y ojo con la clase alta).
Stephanie Land lo sabe todo sobre sus clientes, pero ellos ni la conocen de vista. Después de una vida en la pobreza, acaba de publicar un libro en el que documenta su experiencia.
E. Zamorano | ACV, El Confidencial, 2019-01-28
https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2019-01-28/hogar-familia-limpieza-pobreza-trabajo-libro_1780022/

viernes, 24 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #pobreza | Las colas del hambre y la pobreza inician su escalada en Madrid: “Cada día viene más gente nueva”

Imagen: El País
Las colas del hambre y la pobreza inician su escalada en Madrid: “Cada día viene más gente nueva”.
Parroquias, Cáritas, comedores sociales y el Banco de Alimentos de Madrid alertan de una nueva crisis en la capital: se disparan en más de un 30% las peticiones de ayuda para comer.
Manuel Viejo | El País, 2020-04-24
https://elpais.com/espana/madrid/2020-04-23/la-pobreza-inicia-su-escalada-cada-dia-viene-gente-nueva-las-colas-son-larguisimas-para-pedir-comida.html

El 11 de marzo Yoselin Sarmiento dejó de ir a las clases de segundo de bachillerato en el Instituto de Vallecas I por el coronavirus. Este miércoles se colocó en silencio en una cola para recibir una bolsa de comida para su familia. “Lo llevo como puedo, no es algo que sea fácil de asimilar”. Tiene 18 años. Es la primera vez que acude. Su madre no trabaja, a su padre le han reducido la jornada a la mitad y su hermana tiene siete años. Los cuatro viven de alquiler en un piso de tres habitaciones por 800 euros al mes. “Hemos llamado al casero porque no podemos pagar mayo. Nos ha dicho que al menos paguemos la mitad”. Sueña con estudiar Telecomunicaciones en septiembre.

Si antes de la pandemia repartían comida para 600 personas en la parroquia de San Ramón Nonato del barrio, ahora la cifra llega a 1.300. Más del doble. El voluntario Alberto Vera, de 71, organiza en un despacho el reparto. En una libreta tiene los datos: un 70% son latinos y un 30% españoles. “Cada día vienen más y más”. Y cada día reparten cientos de kilos del banco de alimentos, junto a bocatas, táperes y raciones que la sonriente cocinera hondureña Magali Huanca, de 44, decide a las 8.15 de la mañana. “Hoy he hecho picante de verduras. Me sale muy bien”. A las 13.30 ya tenía preparados 15 kilos de arroz y 40 de pisto para despachar.

El Banco de Alimentos de Madrid también lo ha detectado. Si en marzo atendían a 150.000 personas en la región, hoy son 190.000. “Y subiendo”, dice una portavoz. Las solicitudes se han incrementado en un 30% por la pandemia. El stock que tenían era para tres meses. “Pero a este ritmo nos quedamos sin él”. El Ayuntamiento dice que ha recibido en marzo el mismo número de peticiones de ayuda alimentaria que en todo 2019: más de 34.000. Los comedores sociales han cuadriplicado el número de usuarios que atienden a diario. Cáritas también alerta: “Las peticiones de ayuda se han triplicado y el 40% de estas solicitudes provienen de personas que lo hacen por primera vez”. Madrid afronta ya otra curva pandémica: la social.

La pobreza inicia su escalada en el distrito de Puente de Vallecas, otra vez. Aquí viven 230.000 vecinos repartidos en seis barrios con una renta per cápita media de 24.687 euros al año, la más baja de la capital. De ellos, alrededor de 20.000 estaban en el paro antes de la covid-19. A falta de los datos abril, las colas para pedir comida anuncian que se ha multiplicado. Muchos de ellos han visto cómo sus pocas horas de trabajo al día, aquellas que pasaban limpiando hogares, acompañando a abuelos, o compaginando chapuzas de albañilería, han sido fulminadas de cuajo hace cuatro semanas. No hay paga diaria. Vivir al día se ha traducido en acudir a la parroquia a recoger alimentos. Algunos no han pisado un supermercado desde marzo. Otros se han cansado de llamar a las instituciones para pedir. Las cifras oficiales no recogen las solicitudes que no llegan a presentarse.

La cola de comida es tan larga que los voluntarios de la zona de Entrevías —donde la renta media es de 17.500 euros al año, casi cuatro veces menos que el barrio de Salamanca, con 61.572— se han visto obligados a trazar dos carriles. Uno para los que ya venían de antes de la crisis, o de otra, como el madrileño Juan, de 61, que con una mascarilla sucia y vieja cuenta que todavía no se ha recuperado. “Caí en el paro en 2009 y no he vuelto a levantar cabeza”. Y otro camino para los nuevos, los más silenciosos, los tímidos, los avergonzados.

“A veces no cenamos”. El venezolano Manuel Castillo, de 48, espera sentado a la sombra de un arbusto. “La niña lo lleva regular. Mi mujer y yo como podemos”. Trabajaba como relaciones públicas de una discoteca por comisión. Había meses que sacaba 800 euros, otros 900, pero nunca como marzo: cero.

“Todo apunta a que esta crisis va a ser peor que la de 2008. Al problema del empleo se sumarán los hijos descolgados en las aulas y los problemas intrafamiliares del confinamiento”, cuenta el sociólogo de la Universidad Autónoma Josep Lobera. “Los trabajos precarios no guardan colchón económico”, dice Matilde Masó, socióloga y economista de la Universidad de A Coruña, que ha realizado numerosos trabajos sobre la anterior crisis inmobiliaria. El doctor en Economía por la Complutense Gonzalo López avisa: “A diferencia de pandemias anteriores, esta puede tener efectos sociales y económicos distintos a los que históricamente hemos observado en estas situaciones. Para empezar, el impacto de las medidas de confinamiento está siendo desigual por el nivel de ingresos”.

A diez kilómetros de la plaza donde cientos de familias hacían cola para pedir comida, el padre Gonzalo Ruipérez, que tiene dos móviles, tiene guardados en la parroquia más de 70.000 kilos de alimentos para repartir; 30.000 más que en marzo. O dicho de otra manera: si antes repartía para 1.600 familias, ahora lo hace para 2.400. La iglesia de San Juan de Dios de la UVA de Vallecas se ha convertido en un gigantesco almacén de supermercado para los más necesitados.

“La falta de alimentos es lo primero que sale en estas situaciones. Me he encontrado con casos de padres que me dicen: no me den a mí, pero sí a mis hijos”. Dice que después del hambre vendrán los alquileres que no se pagan, casos de violencia de género, alumnos que dejarán de estudiar. “Aquí se nace ya en crisis y, ahora, más”. Le vuelve a sonar el móvil:

― ¿Padre Gonzalo?
― Sí, soy yo.
― Necesito comida para mis dos niñas pequeñas, por favor.
― Tranquila, ¿dónde vives?
― Al lado del metro de Oporto.
― ¿Puedes venir en coche o en metro?
― En metro.
― Vente mañana con alguien, te daré 50 kilos.

Y así, 300 llamadas al día. Vienen vecinos de Orcasitas, La Fortuna, Carabanchel, San Blas, Usera. El padre Gonzalo tiene una cabeza privilegiada que recuerda a la de El Profesor de la serie 'La casa de papel'. Todo lo tiene controlado. Sabe perfectamente a qué familia entrega cada bolsa y qué se lleva. “Tengo un Excel que ya quisieran algunos organismos oficiales”. Ahora, por la pandemia, le ayuda un ejército de nueve voluntarios: Adrián, Marleny, María José, Paco... Los 10 forman un equipo que, desde primera hora y hasta bien entrada la tarde, organizan bolsas de comida para los distintos tipos de hogares.

Los alimentos que están guardados en bolsas de Mercadona significan que irán a parar a familias de cuatro miembros o menos. Las de Carrefour, para más de cinco, y las de Ahorra Más, para musulmanes. Todo cambia si hay bebés, que este mes se han visto incrementadas las demandas. Si antes había 85 familias con recién nacidos, ahora son 102. Estas familias tendrán otra bolsa adicional con pañales, potitos o leche en polvo. También varía si hay hogares que, como en la Cañada, no tienen luz. Ellos recibirán más latas en conserva y nada de congelados. Eso sí, todas incluyen mascarillas y un botecito de alcohol desinfectante.

― ¿Alguna vez han entrado a robar al almacén?
― Nunca. Una vez se acercó un señor y me dijo: ‘Padre, no se preocupe. Todas las familias que robamos estamos aquí’.

El padre Gonzalo dice que pide a todo el mundo. “No me da vergüenza porque no es para mí”. Los alimentos provienen del banco de alimentos, de donaciones de supermercados, de empresas privadas o de compras que el mismo párroco, que gana 800 euros al mes, realiza. O de voluntarios. El otro día se acercó un señor y le dio 6.000 litros de leche. Este miércoles vino una señora con 600 cebollas. “Amigos que tengo”.

A las 15.30 de la tarde del miércoles una fila de familias hace cola en la puerta de la parroquia. El padre, que ni se acuerda de que él también tiene que comer, coloca dos pupitres en una entrada del templo con la distancia de seguridad de dos metros. Un improvisado despacho. En él se van sentando los nuevos. Los que hasta marzo podían comprar y ahora no. Les entrevista. Les pide el padrón y, por si acaso, dos números de teléfono. “Es muy fácil engañar, pero sé cuando lo hacen”. Argentina Heredia, de 24 años, viene con un antifaz azul que le hace de mascarilla. En un mes será madre por cuarta vez.

― Buenas, padre. Vengo de Aranjuez.
― Hola, hija. ¿Cuántos sois en casa?
― Tres niños y el que viene.
― Toma. Y esto para que cenéis esta noche.

Su marido era vendedor ambulante y ella ama de casa. Ya no hay ingresos. “El mes que viene os lo acercamos nosotros”, le dice. Sí, porque también vienen voluntarios que hacen el reparto a domicilio. Son las 17.00. El padre se levanta y muestra otros dos locales donde guarda más comida. De camino, y en voz baja, cuenta que todos los días recibe 10 pizzas de un restaurante italiano buenísimo de la capital. “Aquí la pizza significa Navidad”. Él las va distribuyendo todas las noches por distintos hogares. Los niños abren la puerta y lo celebran como un juguete nuevo.

“Buenas tardes, padre”, “¿qué tal, padre?”, “¿todo bien, padre?”, le saludan los vecinos mientras cruza un paso de peatones. De repente, una señora se acerca y le dice: “Padre, he visto un pato de estos de los parques por la plaza”. Él, incrédulo, asoma el cuello como una jirafa para vislumbrarlo:

― Pues como no se vaya, alguno come hoy pato a la naranja.

martes, 10 de diciembre de 2019

#hemeroteca #urbanismo #exclusionsocial | Arquitectura hostil: una ciudad contra los sintecho

Imagen: Nueva Tribuna
Arquitectura hostil: una ciudad contra los sintecho.
Cándido Marquesán Millán | Nueva Tribuna, 2019-12-10
https://www.nuevatribuna.es/opinion/candido-marquesan-millan/arquitectura-hostil-ciudad-sintecho/20191210120856168984.html

Este fin de semana leyendo sin saber cómo, he podido acceder a una pagina Web argentina titulada APU Agencia Paco Urondo. Periodismo militante, donde aparecía un artículo, para mí impactante, ‘Arquitectura hostil: la ciudad como un territorio sin pobres’ de la periodista Nadia Mayorquín. De verdad sobrecoge el nivel de crueldad al que puede llegar el ser humano.

Señala Nadia que en Buenos Aíres se diseñan bancos de cemento que simulan ser confortables, hiedra de plástico que simula naturaleza viva para embellecer el paisaje urbano, pinchos en los aparadores y hasta zumbidos de alta frecuencia. Estrategias urbanísticas que intentan desalentar las conductas no deseadas por el poder. La arquitectura hostil es una tendencia de diseño urbano donde los espacios públicos se construyen o alteran para desalentar su uso. Hay un mobiliario de vocación disciplinaria. Los más afectados por esta estrategia son las personas sintecho y los jóvenes. Esta tendencia está más típicamente asociada como medio de repeler a las personas sintecho, por ejemplo, en la forma de "pinchos anti sintecho", los cuales son colocados en superficies planas para impedir su uso como lugar de descanso. Ya en el extremo de la crueldad humana habla de “Basureros “inteligentes” que por su diseño hermético pretenden servir “para evitar que la gente se meta y saque basura” según lo expresó Eduardo Macchiavelli, ministro de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad de Buenos Aires. Solamente lo puedan usar los vecinos y los comerciantes que disponen de una tarjeta magnética. En la Avenida Corrientes se han instalado 18 de estos artefactos inteligentes. La imagen que aparece a continuación se comenta sola.

Mas lo descrito en Buenas Aires se ha convertido en algo común en otras muchas ciudades del mundo, como en Nueva York. Este domingo ‘La Vanguardia’ publicaba un reportaje titulado ‘Mejor te traes la silla de casa’. El subtitulo es muy claro “A medida que crece la población de los sintecho, Nueva York intensifica la “arquitectura hostil”, esas armas de diseño para excluir a la gente del espacio público. Se comenzó a diseñar hace una par de décadas, cuando la polarización de la desigualdad distanció a los superricos de los pobres. En la calle 87, cerca de la Tercera Avenida de Manhattan, en una valla se han instalado unos pinchos metálicos para impedir que la gente se siente. Lo curioso es que los vecinos los utilizan para amarrar sus perros. En la calle 77 hay una valla con barra antiasiento. Bancos verticales que van contra la naturaleza de un banco en la calle 86. Alféizar con pinchos en edificio residencial en calle 86 y Park. Un banco para tumbarse de los de diseño de “cara amigable” según el arquitecto Tobías Armborts. El objetivo es evitar que utilicen el espacio público los alrededor de los 79.000 sintecho neoyorkinos. Los llamados 'homeless', un triste atractivo de la "ciudad de los rascacielos", donde la miseria contrasta con la reluciente riqueza, y miles de personas, incluso niños y ancianos, carecen de una casa. Todas estas personas sintecho que abundan cada vez por nuestras ciudades, recuerdan a aquellas que el gran novelista inglés del siglo XIX, Charles Dickens, reflejó en sus novelas ‘Oliver Twist’ o ‘La pequeña Dorrit’. Obras en las que ejercitó la crítica a la pobreza y a la estratificación social de la era victoriana.

En España no nos quedamos atrás. No vamos a ser menos. La Fundación RAIS –Red de Apoyo a la Integración Sociolaboral– calcula que hay en España unos 30.000 sin techo, el mayor estado de vulnerabilidad y desprotección posible. Cáritas en el informe '¿En qué sociedad vivimos?' eleva la cifra a 40.000. Por ello, los observamos por todas las ciudades españolas. De septiembre de 2018 es un reportaje de El País, titulado ‘Una guía de la arquitectura contra los pobres en España’, realizado por José Manuel Abad Liñán. David Alameda y Javier Galán. Las ubicaciones analizadas con este tipo de arquitectura son A Coruña, Albacete, Alicante, Almería, Barcelona, Bilbao, Cádiz, Castellón, Córdoba, Madrid, Girona, Granada, Huesca, Ibiza, Jaén, Las Palmas, Lleida, Logroño, Madrid, Málaga, Murcia, Oviedo, San Sebastián, Sevilla, Tarragona, Tenerife (varias localidades en la isla), Valencia, Valladolid, Vigo, Vitoria y Zaragoza. Insertan algunos dibujos de este diseño arquitectónico: bancos con apoyabrazos para que no se puedan tumbar: una superficie resguardada queda inutilizada con unos pinchos; e igualmente un soportal con .rejas. Y otros más artilugios crueles...

En mi ciudad Zaragoza hace unos años en la Avenida Clavé había una zona ajardinada muy agradable con una fuente, bancos, arbolada que producía sombra para el verano. Mas, al estar habitada por transeúntes, sintecho, fue desmantelada y convertida en una zona inhóspita, porque así lo demandó la vecindad. También es cierto que eran frecuentes los altercados. No obstante, la responsabilidad es de la Administración por dejar tirados en la calle a gente aquejada de enfermedades psicológicas o de alcoholismo. Son seres humanos.

Todo lo descrito es una prueba del nivel de deshumanización al que se puede llegar en esta sociedad actual, especialmente en el ámbito de las ciudades. Hay seres humanos que sobran. Lo explicaba muy bien Bauman Zygmunt en el 2005 en su libro ‘Vidas desperdiciadas. La modernidad y sus parias’. Me fijaré en la reseña que hace a tal libro Sonia Cajade Frías en la ‘Revista de Antropología Social de la Universidad Complutense de Madrid’ de 2010. Bauman plantea una de las paradojas más inquietantes de la modernidad: la producción de una cultura de “residuos humanos”, toda una masa de “poblaciones superfluas” de emigrantes, refugiados y demás parias. Antes, esta generación de residuos superfluos era desviada y reabsorbida por otros lugares a los que todavía no había llegado el proceso de modernización. Sin embargo, en las actuales condiciones de globalización, de extensión de la modernidad a todo el planeta, lo anterior se ha vuelto imposible, pues aquellos lugares se encuentran actualmente también “llenos”. De este modo, la eliminación, el reciclaje —o cuando menos “invisibilización”— de los residuos no deseados se ha convertido en uno de los principales problemas de las sociedades contemporáneas, para el que, es necesario buscar “soluciones locales a problemas producidos globalmente”. Estos procesos de “modernización perpetua, compulsiva, obsesiva y adictiva” extendidos a todo el planeta han dado lugar a una aguda crisis de la industria de eliminación de residuos humanos. Mientras que la producción de residuos humanos persiste en sus avances y alcanza nuevas cotas, en el planeta escasean los vertederos y el instrumental para el reciclaje de residuos”. De ahí, la creciente preocupación por cuestiones como la inmigración y las solicitudes de asilo, así como por los fenómenos de superpoblación en distintas zonas del planeta, todo lo cual centra la atención social e institucional hacia las fronteras construidas y genera una potente “industria de la seguridad” temerosa de la rebelión de los márgenes.

Termino con unas reflexiones. En su libro ‘Vidas al descubierto. Historias de vida de los sin techo’, las sociólogas Elisabet Tejero y Laura Torrabella, nos advierten de la posibilidad de que cualquier persona, en una determinada época de su vida, puede llegar a encontrarse en una situación sintecho. Tal como ha señalado Beck, las teorías de la sociedad del riesgo nos advierten sobre la universalización y democratización de los riesgos, no solo de perder posiciones de bienestar, sino, de manera más radical, verse inmerso en una situación de pobreza y exclusión. Nadie está libre por diferentes circunstancias, el verse obligado a dormir entre cartones en un cajero.

Y TAMBIÉN…
Mejor te traes la silla de casa.
A medida que crece la población de los sintecho, Nueva York intensifica la “arquitectura hostil”, esas armas de diseño para excluir a la gente del espacio público.
Francesc Peirón | La Vanguardia, 2019-12-08
https://www.lavanguardia.com/vida/20191208/472104790481/mejor-te-traes-la-silla-de-casa.html
Arquitectura hostil: la ciudad como un territorio sin pobres.
La ciudad es contemplación y acción. No está vacía, cuando no tiene aquello que la convierte en espacio de acción, no fomenta la interacción y socialización, es sólo espectáculo.
Nadia Mayorquín | APU · Agencia Paco Urondo, 2019-04-28
http://www.agenciapacourondo.com.ar/cultura/arquitectura-hostil-la-ciudad-como-un-territorio-sin-pobres
Una guía de la arquitectura contra los pobres en España.
Las calles están salpicadas de obstáculos que impiden el descanso de las personas sin hogar que casi siempre pasan desapercibidos para el resto de ciudadanos. Este es un recorrido por la llamada 'arquitectura hostil' en una treintena de ciudades españolas.
José Manuel Abad Liñán / David Alameda / Javier Galán | El país, 2018-09-17
https://elpais.com/sociedad/2018/09/05/actualidad/1536157307_408801.html

sábado, 7 de diciembre de 2019

#hemeroteca #exclusionsocial #personassinhogar | Dahou: “Me paso todo el día solo en la calle; a veces pienso que lo mejor es quitarme de en medio”

Imagen: Noticias de Gipuzkoa / Dahou y Lorenzo
“Me paso todo el día solo en la calle; a veces pienso que lo mejor es quitarme de en medio”.
El argelino Dahou, de 55 años, es la expresión más extrema de la exclusión. Duerme en un parking de Donostia, apenas come, ha perdido a todos sus familiares, no toma la medicación y se autolesiona para ingresar en el hospital
Jorge Napal | Noticias de Gipuzkoa, 2019-12-07
https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/2019/12/07/sociedad/me-paso-todo-el-dia-solo-en-la-calle-a-veces-pienso-que-lo-mejor-es-quitarme-de-en-medio

El mercurio se ha desplomado hasta los cero grados durante una de esas noches que ponen a prueba. Dahou, calado con su gorra de marinero, demuestra ser un hombre de palabra y acude a la cita como estaba previsto aunque bien podría haberse ausentado. Es habitual que quien vive en la calle diga hoy blanco y mañana negro, porque al raso y sin techo uno está siempre al albur de los acontecimientos. Solo este argelino de 55 años sabe lo que le ronda por la cabeza esas noches de duermevela. A decir verdad, nada bueno.

“Me paso todo el día solo. Apenas como. La verdad es que muchas veces pienso que lo mejor es quitarme de en medio, me muero y ya está”. Tras poner palabras a ese tormento que lleva adentro, se empaña su mirada y hace esfuerzos por reprimir el llanto.

Invisible al mundo, no tarda el hombre en estrechar su mano y agradecer el contacto por ser escuchado. Cuando cae la noche, dice, le carcome una tristeza sin consuelo, escondido en un parquing del barrio de Amara, donde se echa dos mantas y apenas descansa, porque su mente vuela.

Hace tres meses que perdió a su hermano. Es el último que quedaba vivo en Orán, su ciudad natal, donde cada semana miles de personas salen a la calle para pedir “ley y justicia”, donde aumentan los detenidos por delitos relacionados con la libertad de expresión. Sus padres también han fallecido.

Toma un azucarillo que vierte en el café mientras explica que no tiene ninguna intención de regresar a la ciudad portuaria del noroeste de Argelia de donde marchó hace ya mucho tiempo. Nada le ata a su país, pero tampoco a este, y por eso la cabeza le acaba jugando tan malas pasadas, porque se ha convertido en el paria de una sociedad de la que no se siente partícipe. Es una de esas “personas en exclusión social que tienden a estar cada vez más alejadas del conjunto de la comunidad”, según alerta el ‘II Informe Foessa’, sobre Exclusión y Desarrollo Social en Euskadi.

El frío del marinero
Miles de personas dormirán hoy a la intemperie en diferentes ciudades del Estado sumándose a ‘La Noche Sin Hogar’. Se trata de una iniciativa a nivel global que pretende visibilizar a las personas sin techo, como Dahou, que se va desprendiendo de su ropa según discurre la charla. “He pasado mucho frío, pero bueno, con dos mantas me arreglo”, dice con la voz apagada y una mirada que parece perdida en algún remoto lugar. “Lo de la gorra no es casual”, se adelanta como si estuviera leyendo el pensamiento. “Fui marinero en Argelia en el servicio militar durante siete años. Después trabajé como pescador en la mar, pero todo empeoró, y ahora todos están muertos”. Respira hondo. Habla de sus seres queridos, de quienes no le queda más que el recuerdo.

En Euskadi hay más de 3.000 personas en situación de exclusión residencial grave, muchas de las cuales ya no confían en nadie. En concreto, 534 fueron localizadas en el recuento nocturno de calle realizado entre el 18 y 19 de octubre del año pasado.

Entre estas personas, un total de 430 dormían o se disponían a hacerlo en algún cajero, portal o cualquier otro lugar de la vía pública que convierten en su espacio de intimidad, pero que no se puede llamar hogar. Otras 104 fueron halladas en Donostia e Irun, en una situación de itinerancia vinculada al tránsito de migrantes a Francia.

Tras cada cifra hay un rostro y una vida, como la Dahou, que levanta su ropa de cintura para arriba y muestra su vientre, cosido a cortes recientes. “Me los hago por pura desesperación”, dice el hombre, que todavía lleva en su mano izquierda la pulsera identificativa con sus datos personales tras un ingreso hospitalario reciente.

“Necesito medicación”, repite una y otra vez llevándose la mano a la cabeza. Ha tomado pastillas durante muchos años para calmar su ansiedad pero ahora no hay quien se preocupe por su salud mental y su cabeza no le da tregua.

El encuentro con este hombre tiene lugar gracias a la mediación de la Asociación Arrats, que presta servicios de atención diurna para personas en situación de exclusión. Su responsable, José María Larrañaga, se muestra preocupado por la gravedad de las autolesiones que acaba de mostrar el argelino y le insiste en que así no puede seguir, que le tiene que atender algún médico.

Él baja la mirada y responde que sí, pero lleva ya solo cuatro años en Donostia, con todos sus días y noches, y la cabeza le juega malas pasadas. Prueba de ello son otras cicatrices anteriores de otros muchos cortes más profundos en su brazo izquierdo.

Su patología mental sin diagnóstico unida a la desesperación hacen de Dahou una persona que corre serio peligro, viviendo solo en la calle con todo el invierno por delante. “Suelo comer en el Aterpe, donde puedo limpiar la ropa pero no tengo amigos, no tengo nada”. Dice que no le gusta pedir en la calle, y que pasea y sueña con la posibilidad de tener una habitación y un trabajo.

La mendicidad no es lo suyo. A pesar de la opinión tan extendida que vincula vida de calle con limosna, en realidad solo un 10% de las personas que se encuentran en la pobreza extrema se atreven a pedir ayuda en la vía pública.

Cuando llega la desesperación, hay quien encuentra otras maneras de llamar la atención mediante las autolesiones, asociadas casi siempre con ciertos trastornos mentales, como el limítrofe de la personalidad, la depresión, ansiedad, los trastornos alimentarios o el abuso de alcohol y drogas.

Esta misma semana, el responsable de la Asociación Arrats ha denunciado “la falta de médicos de calle” especializados que puedan dar una respuesta a calvarios como el que atraviesa Dahou.

La ‘chance’ de Lorenzo
Las cifras que acaba de publicar Cáritas sobre la pobreza, que se incluyen en el ‘Informe Foessa’, elevan a 334.000 el número de personas en exclusión social, de las que 90.000 se hallan en una “situación extrema”. Entidades sociales de Gipuzkoa han pedido esta semana a las instituciones que dediquen más recursos para estas personas que han dejado de confiar en los servicios sociales. Lo han hecho, admitiendo que es mucho lo que se está haciendo, pero que “no es suficiente” teniendo en cuenta la fotografía que ofrecen los distintos estudios.

Cáritas identifica tres bloques principales de riesgos sociales que afectan con más fuerza en el País Vasco. El primero de ellos se refiere a la vivienda, “un motor elemental de la desigualdad y un factor clave en las dinámicas de exclusión social”.

Da fe de ello Lorenzo, un parisino de 52 años que lleva prácticamente toda su vida viviendo en la calle y que actualmente duerme en un edificio ocupado de Donostia. A diferencia de Dahou, admite que suele pedir limosna. “Lo único que puedo decir es que las personas que me han ayudado son las que menos tienen, porque las que se ve sobradas de dinero ni siquiera te miran. Tienen mucho dinero y no lo sueltan, porque si lo sueltan no tienen”, denuncia el hombre.

Tras sus pequeñas lentes ovaladas explica que al menos ha conseguido empadronarse en el lugar donde vive, algo que no suele ser fácil. De hecho, es habitual que muchos municipios se nieguen en redondo para evitar que estos inquilinos sin domicilio fijo adquieran unos derechos.

Puestos a expresar deseos, Lorenzo reclama lo mismo que su compañero: un trabajo, o al menos algún tipo de recurso, debido a su alto grado de discapacidad por múltiples dolencias que arrastra tras un accidente cerebrovascular. Por lo demás, él se las apaña. “Que llegue el invierno no me da miedo. Al frío te acostumbras. Más problemas suelen traer las malas caras con las que nos mira mucha gente”, dice este francés que llegó a Donostia hace un año y que, después de dormir durante varios meses en el voladizo de La Concha, ocupa un inmueble junto a otros tres compañeros.

El acceso a una vivienda digna se ha convertido en “un derecho inaccesible”. Para él y tantas familias, que sufren la inseguridad y la inadecuación de su hogar, ejerciendo una influencia notable sobre su estado de salud y sus proyectos vitales. “Mi única compañera es ‘Chance’”, sonríe presentando a su gata tricolor, un animal doméstico que bautizó en francés con una palabra resume su apremiante deseo: suerte. “Es mi animal de compañía, y simplemente tenerlo ya supone un problema para acceder a los alojamientos municipales. A pesar de vivir así, me conformaría con que la sociedad dejara de pensar que somos mala gente. Solo hay que darnos una oportunidad y conocernos”.
  • Datos de la exclusión
  • Vida en calle. El último recuento para obtener una fotografía de la vida en calle localizó en Euskadi a 430 personas sin hogar, aunque se estima que el número real podría rondar las 700, según el estudio de las personas en situación de exclusión residencial grave.
  • Condiciones de vida. Este informe revela que casi el 25% de las personas encuestadas lleva menos de un año sin hogar; el 37,5% entre uno y tres años y un 24,3% más de cinco. Las principales causas relacionadas con la pérdida del hogar están vinculadas a problemas económicos (40,6%), conflictos familiares o ruptura conyugal (28,7%), y pérdida de oportunidades laborales.
  • Formación y soledad. Casi tres de cada diez personas encuestadas en situación de exclusión residencial grave pasan la mayor parte del día solas. El 57% no tiene estudios o solo una formación muy básica. Casi el 24% percibe la Renta de Garantía de Ingresos, y la mitad de las personas localizadas en esta situación tiene alguna enfermedad de tipo grave o crónico.
  • Sociedad expulsada. 90.000, número de personas que acumulan tal cantidad de dificultades en Euskadi que integran lo que se denomina la ‘sociedad expulsada’. Su única preocupación es sobrevivir en el día a día, personas “a las que probablemente no lleguen los mecanismos de protección, o estos sean insuficientes”, según recoge el ‘II Informe Foessa’ de Cáritas Euskadi.

lunes, 2 de diciembre de 2019

#hemeroteca #politica | Marruecos pone fin al contrabando con Ceuta y asfixia la ciudad

Imagen: El Confidencial / Porteadora en Melilla
Marruecos pone fin al contrabando con Ceuta y asfixia la ciudad.
Desde la ciudad, se exportaban anualmente mercancías por valor de 700 millones. Este comercio era uno de sus principales motores económicos.
Ignacio Cembrero | El Confidencial, 2019-12-02
https://www.elconfidencial.com/espana/2019-12-02/marruecos-ceuta-contrabando-asfixia-ciudad_2359167/

Después de Melilla, Ceuta. Las autoridades de Marruecos han suspendido el contrabando a través de la frontera ceutí desde hace casi dos meses y varios indicios apuntan a que esa decisión es definitiva. Hace 17 meses, Rabat ya cerró, sin consultar a España, la aduana comercial en la frontera de Melilla, cuya apertura fue pactada en el tratado hispano-marroquí de Fez de 1866.

“Son muchos los síntomas de que Marruecos ha dado por concluido el fenómeno del porteo [contrabando tolerado]”, afirma Abdelmalik Mohamed, presidente de la Asociación Residentes en Ceuta. Sus palabras resumen una opinión generalizada en la ciudad autónoma, asfixiada económicamente por Rabat, que nunca quiso abrir una aduana comercial para que pudiera exportar legalmente a Marruecos.

“Ceuta se muere”, escribía este domingo, en la portada de 'El Faro de Ceuta', Carmen Echarri, su directora. “Lo hace poco a poco”, añadía. “Se va desfigurando. Se arrastra a base de puñaladas que abren heridas que nadie tapona. La suspensión del porteo (…) ha supuesto la puntilla a una situación gravísima. Se está ante un asunto de mayor envergadura que afecta a todos y que muestra ya sus primeras consecuencias en forma de despidos (...). Es una asfixia brutal”, concluía.

El contrabando o “comercio atípico”, como lo llaman los ceutíes, movía, sin embargo, un volumen mucho mayor de mercancías que las exportaciones legales de Melilla a Marruecos (47 millones de euros en 2017). Cuando era consejero de Hacienda de Ceuta, Guillermo Martínez Arcas (PP) calculó que las exportaciones de su ciudad a Marruecos ascendían a unos 700 millones de euros anuales, el equivalente de las ventas españolas de vino y aceite a EEUU.

El director general de Aduanas marroquí, Nabyl Lakhdar, daba, el miércoles pasado, una estimación muy parecida en el diario digital 'Medias 24': entre 565 y 754 millones. En total, según Lakhdar, la Hacienda marroquí deja de percibir anualmente entre 360 y 540 millones de euros en aranceles a causa del contrabando con las dos ciudades españolas. Aunque reconocen el perjuicio causado, expertos españoles consideran esta horquilla muy exagerada.

“Hay dos opciones: seguir conviviendo con este fenómeno con todo el daño que genera a nuestra economía, como así lo hemos hecho durante años, y destruir empleo en casa, o afirmar que el contrabando es una infracción, y pararlo”, añadía Lakhdar. El 'comercio atípico' es una competencia desleal para los que fabrican en Marruecos o importan legalmente mercancías a través de los puertos de Casablanca y Tánger. Un estudio encargado a una consultora por la agencia pública para el desarrollo de la región de Tánger-Tetuán-Alhucemas (ARTTA) aportará pronto datos sobre el perjuicio que el contrabando causa a la economía marroquí.

El 'comercio atípico' era hasta ahora uno de los principales motores económicos de Ceuta, y lo sigue siendo de Melilla. Aunque solo genera unos centenares de puestos de trabajo —los 7.500 porteadores que acarrean los bultos son todos marroquíes—, el impuesto de importación (IPSI) de esas mercancías es una importante fuente de ingresos para la ciudad. Debía de proporcionar este año el 24,43% (71,6 millones) del presupuesto municipal. La recaudación se quedará por debajo, pero el Estado compensará la diferencia.

Rabat venía ya recortando desde hace meses los productos que podían entrar en Marruecos y prolongando los cierres de Tarajal II, la frontera por la que transita el contrabando con Ceuta, con motivo de las fiestas religiosas de ambos países o de las vacaciones veraniegas. También incrementó con nuevos aduaneros —medio centenar, según la prensa ceutí— sus efectivos en la frontera.

En primavera, la aduana marroquí prohibió la entrada de ropa, y el 7 de octubre hizo otro tanto con las almendras, al tiempo que anunció a la Delegación del Gobierno en Ceuta que los productos perecederos, sobre todo el atún y los lácteos, también iban a ser vetados. Manifestó, además, su intención de hacer un censo de porteadores para que solo aquellos en riesgo de pobreza pudieran seguir trabajando.

Los empresarios del polígono ceutí cercano a la frontera, en cuyas naves se almacenan las mercancías destinadas al contrabando, pidieron a la Delegación del Gobierno que solicitara a sus interlocutores marroquíes una moratoria para que pudieran dar salida a su 'stock'. Estos rechazaron la petición. Los patronos del polígono replicaron entonces cortando todo el contrabando. Estaban convencidos de que la protesta masiva de los porteadores obligaría a la aduana marroquí a abrir la mano, según fuentes conocedoras de los contactos que mantuvieron con la Delegación del Gobierno.

Unos 3.000 porteadores se han concentrado, según la estimación de la prensa ceutí, un par de veces del lado marroquí de la frontera bloqueándola por completo durante un par de horas. Eso es todo. “La tibieza de la movilización está incitando a Rabat a prolongar el cierre hasta que sea definitivo”, señala una fuente al tanto de las intenciones marroquíes. “Solo si se produjera una revuelta, la decisión de la aduana sería reversible”, vaticina.

El cierre definitivo goza de apoyos en la incipiente sociedad civil marroquí. Mohamed Benaissa, que preside desde Tetuán el Observatorio del Norte para los Derechos Humanos, lo ha pedido en más de una ocasión alegando el carácter “inhumano” del trabajo de los porteadores. En lo que va de año, han fallecido dos porteadoras del lado marroquí de la frontera y varias decenas han resultado levemente heridas.

En Castillejos (que los marroquíes llaman Fnideq), la aglomeración urbana marroquí de 78.000 habitantes pegada a Ceuta, la supresión del porteo se vive como una crisis. “Si se acaba con el contrabando, nadie saldrá ileso aquí”, comenta al teléfono un joven residente en España que ha regresado recientemente a la ciudad. “Es que no solo los porteadores, sino también los restauradores, los tenderos, los taxistas, etcétera son los que están siendo golpeados” por su suspensión, añade. “Y no solo en Castillejos sino también en Tetuán [380.000 habitantes], donde se vive en parte de ese negocio”, concluye. De Castillejos y sus alrededores salen además a diario unos 5.000 marroquíes, casi la mitad empleadas de hogar, a trabajar en Ceuta, la mayoría en negro.

Para Marruecos, acabar con el contrabando es una tarea ingente, y no solo porque la mayoría de los porteadores se irán al paro sin cobrar ningún subsidio. Para atenuar el impacto, Rabat estudia poner en marcha un plan de apoyo a las mujeres porteadoras, según Lakhdar. Gracias a este comercial ilegal, pero tolerado, cientos de aduaneros y policías redondean sus ingresos cobrando comisiones de los empresarios por hacer la vista gorda o dedicándose ellos mismo a trapichear a través de terceros, como señala un informe del Parlamento marroquí publicado el 9 de julio. Hace ya más de una década, el semanario 'Al Ayam' de Casablanca calculó que se embolsaban al año unos 90 millones de euros en 'propinas'.

Gran parte de este comercio se hace además en efectivo y en dírhams, lo que permite a Marruecos ahorrar divisas. Ceuta y Melilla son los dos únicos lugares del mundo donde se cotiza la moneda marroquí. El contrabando es, por último, uno de los cauces del blanqueo del dinero de la droga (resina de cannabis) que mueve a ambos lados del Estrecho de Gibraltar unos 10.750 millones de euros al año, según Naciones Unidas. Marruecos es el mayor exportador del mundo de ese estupefaciente.

En Melilla, el “comercio atípico por ahora no está interrumpido, aunque existe temor y un profundo malestar entre los empresarios que se dedican a él”, comenta Julio Liarte, que hasta hace 10 días era consejero de Hacienda de la ciudad. Allí, la delegación del Gobierno sí hizo, hace más de una década, una estimación de cuánto dinero movía y llegó a la conclusión de que ascendía a unos 450 millones de euros anuales, un cálculo que también coincide con el marroquí.

Para Melilla, el cierre unilateral por Rabat de la aduana comercial fue, el 1 de agosto de 2018, un enorme revés por el que el Gobierno español nunca formuló la menor queja, mientras que el ministro Josep Borrell hizo a los melillenses promesas incumplidas. Ahora se añade la amenaza de que, si la supresión del contrabando no causa demasiados problemas en Ceuta, las autoridades marroquíes harán otro tanto en la frontera melillense ahogando aún más a la ciudad autónoma.

Reconvertir a los porteadores, entre 3.000 y 5.000, que cruzan a diario la frontera de Melilla, según la estimación del Ministerio del Interior español, sería para Rabat todavía más difícil de hacer en los aledaños de Ceuta. La región de Tetuán y Tánger, que circunda Ceuta, es la que más se ha desarrollado en Marruecos durante los 20 años de reinado de Mohamed VI, por lo que las posibilidades de encontrar allí un trabajo de subsistencia son algo mayores que en Nador y Beni Enzar, las ciudades colindantes con Melilla.

Y TAMBIÉN…
Trampa mortal en la frontera entre España y Marruecos: "Es un pasillo de Guantánamo".
Avalanchas, asfixias, golpes y empujones. Así es el día a día de las mujeres porteadoras.
Rebeca Hortigüela | El Confidencial, 2019-07-20
https://www.elconfidencial.com/mundo/europa/2019-07-20/la-muertes-invisibles-del-comercio-en-la-frontera-de-espana-con-marruecos_2120735/

jueves, 24 de octubre de 2019

#hemeroteca #trabajosexual | "Las prostitutas organizadas no hemos tenido nunca el apoyo del movimiento feminista"

Imagen: Diario de Cádiz / Debate sobre trabajo sexual en la Universidad de Cádiz
"Las prostitutas organizadas no hemos tenido nunca el apoyo del movimiento feminista".
La Facultad de Filosofía acoge una mesa redonda sobre trabajo sexual. La intervención de una prostituta sevillana arranca los aplausos de la sala.
Maribel Gutiérrez | Diario de Cádiz, 2019-10-24
https://www.diariodecadiz.es/cadiz/prostitutas-organizadas-apoyo-movimiento-feminista_0_1403260225.html

La mesa redonda ‘Universidad sin censura. Debatir en libertad sobre trabajo sexual’ venía rodeada de polémica. La Universidad de A Coruña canceló el pasado mes de septiembre la celebración de esta jornada tras las protestas generadas y las críticas recibidas, pero el rector de la UCA, Francisco Piniella, defendió la importancia de acogerla.

El máximo mandatario de la institución académica recordó el punto nueve del decálogo de su programa para las elecciones al Rectorado, que incluía “promover una Universidad socialmente responsable, igualitaria, feminista, diversa e inclusiva, comprometida con el medio ambiente y la cooperación internacional”; por lo que afirmó que “no entendemos una universidad pública que no sea feminista. Por eso estamos aquí”.

En la Facultad de Filosofía y Letras se apreciaba más expectación que rechazo en el público asistente. Salvo un par de rifirrafes expresados en voz alta entre dos jóvenes estudiantes y el moderador y una de las invitadas, el acto discurrió sin más problemas.

En él intervinieron el catedrático emérito de Derecho Penal de la Universidad de Cádiz, Juan María Terradillos; la coordinadora del Máster en Estudios de Género, Identidades y Ciudadanía de la UCA, Asunción Aragón; la vicepresidenta de la asociación Páginas Violetas, Teresa Agudo; Isabel Canto, del colectivo feminista Macondo; María Antonia Caro, por parte de Acciónenred-Andalucía; y la cofundadora del colectivo Prostituta Sevilla, Mª José Barrera.

Fue esta última invitada, la última también en tomar la palabra, quien centró toda la atención de la mesa redonda. El resto de intervinientes daban vueltas sobre el concepto de prostitución; su evolución en distintos momentos de la historia; las alternativas que existen para abordarlo; el feminismo o la igualdad; pero fue la voz, alta y clara, de María José quien arrancó los mayores aplausos en la sala.

Ella, prostituta, hablaba descarnada y sincera sobre este colectivo. “En ningún país del mundo se ha conseguido acabar con la prostitución”, reconoció, entonces “el debate está en si en ejercerla de manera clandestina o legal”. María José denunció que en España “la prostitución está regularizada para la patronal, pero las putas no tenemos derecho a nada”. Reclamó que se les trate igual que a los dueños de los pubs de alterne o de las salas de fiestas que acogen chicas de compañía y gritó que “duele que las putas organizadas seamos consideradas el cáncer del feminismo. No tenemos el apoyo del movimiento feminista. Queremos que vuestras hijas no se vean en una situación así sin armas para defenderse”.

María José subrayó que “las mujeres que se meten ahora en este mundo están saliendo de las colas del Instituto de la Mujer, de las colas de los Asuntos Sociales, de la cola de la pobreza”.

Sus críticas también iban dirigidas a los partidos políticos, a las administraciones, a las entidades sin ánimo de lucro que les ayudan e incluso a las fuerzas y cuerpos de seguridad. “La policía nos dice que no podemos denunciar una violación porque son gajes del oficio. Las asociaciones sólo nos hacen análisis de sangre y nos dan condones. Y los partidos siguen dando licencias a bares de alterne y multando a más prostitutas que a clientes”.

“No ha habido una campaña publicitaria que haya conseguido restarnos a ningún cliente” y suplicó la empatía de las mujeres que se consideran feministas. “Lo único que quiero es que no seáis inhumanas con nosotras”.

viernes, 4 de octubre de 2019

#hemeroteca #monomarentalidad #precariedad | El 40% de las mujeres que encabezan un hogar monomarental sufren desempleo

Imagen: ctxt
El 40% de las mujeres que encabezan un hogar monomarental sufren desempleo.
Ellas conforman más del 80% de las familias en las que solo hay un adulto al cargo. Según un estudio de EAPN, las ayudas públicas para estos núcleos familiares siguen siendo poco eficaces para eliminar las situaciones de exclusión
CTXT / Observatorio Social La Caixa | ctxt, 2019-10-04
https://ctxt.es/es/20191002/Firmas/28700/observatorio-social-la-caixa-alta-cultura-EAPN-hogar-monoparental.htm%22

Cambios sociales, aumento de las separaciones y divorcios o nuevas formas de maternidad. Son muchas las razones que apuntan al aumento de los hogares monoparentales durante los últimos años. Hoy, este grupo ya representa una de cada diez familias que vive en España. Su situación, sin embargo, dista mucho de la realidad media que afrontan la población en nuestro país, ya que cuentan con las tasas de riesgo de pobreza más altas por tipo de hogar, superiores al 40%. Historias de precariedad y exclusión que, según datos recopilados por un reciente estudio de EAPN, además tienen rostro femenino: ocho de cada diez hogares monoparentales está encabezado por una mujer y, de ellas, cerca de un 43% está desempleada.

A ello hay que sumar otro 17% que aunque tiene algún tipo de ocupación, no cuenta con un contrato de trabajo. Esto significa que, en total, cerca de 6 de cada 10 mujeres al frente de un hogar monoparental está en paro o, con suerte, en una situación de informalidad laboral.

No se trata de un problema aislado. Para el conjunto de los hogares que están encabezados por un solo adulto, las cifras también son desoladoras: la tasa de pobreza para los niños y niñas que crecen en estos hogares es 15 puntos superior a la media nacional; más de la mitad de los hogares monoparentales no puede permitirse salir de vacaciones; y tres de cada cuatro familias llega a fin de mes con alguna dificultad.

Ante estas cifras, el documento de EAPN propone realizar un extenso repaso de la repercusión y eficacia de una de las ayudas públicas más generalizadas que reciben este tipo de núcleos familiares para hacer frente a las situaciones de pobreza y exclusión, las rentas mínimas de inserción.

Aquí, la cuestión de género se hace de nuevo latente: según recoge el Ministerio de Sanidad, el perfil habitual de las personas que reciben de este tipo de prestaciones no contributivas es el de una mujer –60% de los preceptores– de entre 35 y 44 años, con hijos a cargo y un nivel educativo bajo. En el caso concreto de los hogares con un solo adulto, el nivel de feminización es todavía más elevado: el 90% de los hogares monoparentales con renta mínima está encabezado por una mujer.

En su análisis, EAPN advierte que la aplicación de estas políticas públicas muchas veces se ve comprometida por distintas barreras burocráticas, además de ofrecer un rendimiento muy desigual al estar fragmentadas en los distintos territorios del país. A esto hay que añadir la poca eficacia que demuestran estás prestaciones para eliminar el riesgo de pobreza y los durísimos recortes económicos que han sufrido durante los últimos años: entre 2009 y 2015, la inversión en protección social en familias e infancia se redujo en España en cerca de 11.500 millones.

Para profundizar en estas circunstancias, el estudio incorpora en su parte final una encuesta a 34 mujeres preceptoras de rentas mínimas en 14 Comunidades Autónomas. Los resultados, de nuevo, revelan las dificultades que atraviesa este colectivo: la mitad de las encuestadas señala que ha tenido que abandonar los estudios y otro 50% comenta que sufre desempleo de larga duración. Además, cerca de un cuarto trabaja en la economía sumergida y nueve de cada diez tiene problemas para llegar a fin de mes.

Sobre el impacto de las ayudas públicas en su situación, la encuesta destaca varias circunstancias y conclusiones alineadas con lo anterior. Por una lado, el ingreso medio mensual de las prestaciones que han recibido la mujeres que participaron en el cuestionario se sitúa en unos 570 euros al mes, y cerca del 70% afirmó que tuvo alguna dificultad para solicitar alguna de estas prestaciones.

Por otro lado, y si bien un 44% de las encuestadas señalaron que las rentas mínimas suponían un alivio para poder cuidar a los hijos, también se advierte el limitado alcance de estos ingresos: solo un tercio considera que es suficiente para poder acceder a una vivienda, y apenas una de cada tres considera que es suficiente para tener un nivel de vida digno.

lunes, 5 de agosto de 2019

#hemeroteca #politica | El ariete de Vox. ¿Cómo combatir la falsa diversidad de la alt-right española?

Imagen: Nueva Tribuna / Santiago Abascak e Ignacio Garriga
El ariete de Vox. ¿Cómo combatir la falsa diversidad de la alt-right española?
Alejandro Diéguez Morato | Nueva Tribuna, 2019-08-05
https://www.nuevatribuna.es/articulo/actualidad/vox-politica-lgtb-psoe-democracia/20190805130157165105.html

Imaginemos una realidad alternativa. Nos situamos en el pasado 28A, elecciones nacionales. El PSOE logra 123 escaños, cumpliendo las altas expectativas que había generado, tras una campaña incendiaria el PP cae pero logra mantener su hegemonía en la derecha, el bipartidismo se refuerza con respecto a los nuevos partidos.

Llega la inauguración del congreso. Cientos de fotógrafos y periodistas se agolpan a las puertas y en los pasillos. Los equipos van de un lado a otro, en medio de la confusión nadie se da cuenta de un detalle. Los diputados se sientan y la mesa de edad da inicio a la legislatura. En ese momento y sólo entonces, los periodistas se percatan. De los 350 diputados, solo hay dos mujeres y para mayor sorpresa, una de ellas es del partido de la alt-right Vox.

Por supuesto, esto es una invención. España, gracias a la lucha de miles de mujeres en la calle y en la tribuna, tiene el orgullo de tener uno de los parlamentos con mayor porcentaje de mujeres. Gracias a la lucha feminista y a la dedicación de políticas históricas como Campoamor o Nelken este escenario es imposible.

Para que la gente se sienta representada, ha de compartir atributos con los diputados. Los escaños han de llenarse de reflejos de la sociedad. En 1978, 21 mujeres no eran suficientes siendo este género un 50% del país y en 2019 sólo dos diputados negros no son suficientes para representar un 2,4% de la población.

En estas elecciones casi ocurre un suceso muy particular. Si no fuera por un diputado del partido socialista, de los 350 miembros del congreso, sólo uno habría sido negro. Y, aún más chocante, este diputado sería Ignacio Garriga, de Vox.

¿Es Vox un partido decente maltratado por la izquierda mediática?, ¿Se puede ser xenófobo teniendo diputados negros o machista teniendo diputadas? ¿Tenemos más ejemplos de este fenómeno en otros países?

Esta estrategia no es nueva, responde a una táctica típica de los nuevos movimientos de la alt-right a nivel internacional. La idea básica es usar a miembros de un colectivo determinado para mantener discursos xenófobos y dificultar que sean criticados por los medios o la oposición.

Trump fue uno de los primeros que puso de moda esta idea. Como señala el corresponsal de la Casa Blanca del Washington Post Toluse Olorunnipa, el ahora presidente se hizo fotos en la campaña con banderas LGBT y bromeó sobre que las personas transexuales podían usar el baño que quisieran en sus oficinas. Usó a personas de estos colectivos buscando una apariencia de tolerancia pero luego ha legislado y ejercido el poder en su contra.

Desde la oposición, esta idea se aplica en su relación con los medios: Si te acusan de racista: Manda a una persona negra a defender tus ideas. ¿Te tachan de machista? Pues mandas una mujer. Es una estrategia que puede parecer absurda, ¿Que importa a quien manden, si en los debates se responden a las ideas?

Esta táctica les funciona gracias una de las ideas más integradas en la izquierda española e internacional: La “Standpoint theory”. La premisa básica de este concepto es la siguiente: Si quieres debatir sobre un conflicto, has de tener en cuenta la visión de las personas que viven ese problema por encima de las que no. De esta manera para hablar de aborto se ha de escuchar a las mujeres, para hablar de racismo a los inmigrantes y para hablar de la comunidad LGBT+ a los miembros de la misma.

Esta visión ha ganado fuerza con la diversificación de las personas poderosas a nivel internacional. Antes, muchos de los políticos, periodistas y personas de influencia mediática eran hombres blancos y heterosexuales. Estos debatían sobre todos los problemas y muchas veces se perdía la visión de las personas que viven esa realidad en su día a día.

Esta idea ha ayudado a la izquierda a huir del enfoque puramente económico que había sido tan predominante y a enriquecer la raíz de las luchas que defiende pero ha creado un punto débil del que se ha aprovechado la extrema derecha por partida doble.

Por un lado, la ultraderecha usa esta teoría para combatir cualquier crítica en temas delicados. Los tertulianos y periodistas no se atreven a poner contra las cuerdas a un ciudadano negro en temas de inmigración. Temen romper sus propios esquemas y que parezca que le están explicando a un miembro de una minoría que saben mejor que él lo que sufre el colectivo al que pertenece.

Por el otro, usan a estos “voceros” para presentar una especie de corriente contrahegemónica. “No todos los homosexuales estamos a favor de las leyes LGTB” “No todos los inmigrantes estamos a favor de políticas migratorias de acogida”, etc. se plantan como una especie de resistencia contracultural. Hacen que su discurso conservador parezca revolucionario.

Cómo he tratado previamente, el discurso funciona porque gira una idea de la izquierda posmoderna contra sí misma. ¿Cómo va a debatir un hombre blanco de izquierdas con una persona negra nacionalizada o una mujer de Vox sobre lo que supone ser inmigrante o mujer?

La solución que propongo parece sencilla pero es relativamente difícil de aplicar: Se debe retomar el materialismo en la izquierda. Debemos volver al que siempre ha sido nuestro campo de batalla, la visión económica de la historia y los conflictos. En este sentido señala el pensador marxista Paul Mason que en un interesante artículo sobre la vandalización de la tumba de Marx por miembros de la alt-right, hace hincapié en el miedo que tienen estos grupos de una izquierda materialista organizada.

Esto no implica renegar de las nuevas olas de derechos sociales. El feminismo o el antirracismo han de reforzarse dándoles una base económica. ¿Afecta por igual el patriarcado a Ana Botín y a una Kelly? ¿Sufren el mismo racismo los jeques árabes del petróleo y los manteros? Ningún conflicto social se puede entender aparte de la economía. Aun cuando esta no es la raíz, sirve para empeorar el problema.

Siguiendo esta idea ¿Cómo se puede enfrentar a los falsos portavoces de minorías de la alt-right? Con táctica: Nunca caer en expresiones ofensivas como “El negro de Vox”. Confrontar a estas personas con realidades objetivas y alejadas de raza, género o su atributo concreto. Si viene un chico negro le preguntas sobre su postura antiabortista y sobre el golpe de estado franquista (Ignacio Garriga ha apoyado el alzamiento y se enorgullece de que su familia se uniera al mismo) si le quieres hablar de raza te puedes centrar en su postura en temas migratorios nunca hablando directamente de Vox como un partido racista en general.

Hay que abandonar la postura paternalista que ha desarrollado en ciertos casos la izquierda. Una persona por ser homosexual, racializada o mujer no tiene por qué tener unos valores ejemplares. Hay mujeres fascistas, inmigrantes que apoyan el golpe de estado y homosexuales que quieren cerrar las fronteras. Parte del respeto a un colectivo es no idealizarlo ni adscribirlo a tus preceptos morales.

En los últimos años en España, el debate se ha centrado en luchas y conflictos muy variados: La crisis catalana, el drama de los refugiados, el tan necesario feminismo y la lucha por los derechos LGTB. Pero nos estamos olvidando de uno de los problemas que empeoran todo lo demás, la pobreza y la desigualdad.

La ultraderecha se siente cómoda en este terreno. Mucha de su fuerza electoral proviene de enfrentarse a los acuerdos de amplio consenso, ideas que pueden compartir personas desde Podemos hasta el Partido Popular. Para luchar contra ella, debemos sacarles temas que les sean incómodos.

Volvamos a nuestro campo de juego. Retomemos la lucha histórica contra la precariedad y la pobreza. Encontremos en la lucha por la igualdad económica de base la llave para enfrentar todos los problemas previamente mencionados. Aprendamos del antirracismo, del orgullo y del feminismo y dotémoslos de un contenido económico.

Ante unos movimientos sociales con base materialista, esta estrategia dejará de tener sentido. Busquemos la solución a los conflictos actuales en los logros del pasado.