miércoles, 3 de noviembre de 2021

#hemeroteca #homosexualidad #vih #sida | 'It's a sin': SIDA, homofobia y la lucha por la libertad sexual en el Londres de los 80

Expansión / Los protagonistas de la miniserie 'It's a sin' //

'It's a sin': SIDA, homofobia y la lucha por la libertad sexual en el Londres de los 80.
Amaia Ormaetxea | Expansión, 2021-11-03

https://www.expansion.com/cine-y-series/series/2021/11/02/6181053f468aeba2358b4602.html

Ahora que se ha puesto sobre la mesa el debate sobre si antes se vivía mejor que en la actualidad, conviene ver miniseries como la estupenda 'It's a sin', que nos recuerda que para muchas personas cualquier tiempo pasado fue, definitivamente, peor.

En los últimos años (posiblemente desde el éxito de 'Stranger Things') se ha puesto de moda entre los que ya peinamos canas echar la vista atrás y recordar la década de los ochenta con cierta nostalgia. Aquellas tardes de juegos en el parque con los amigos, sin móviles ni consolas, comiendo chuches o bollicaos saturados de grasas trans y vistiendo ropa heredada de algún hermano mayor. Quizás entonces no éramos del todo conscientes de que también fue una década terrible para muchas personas, las víctimas de la heroína, del terrorismo, de los prejuicios sexuales y del SIDA.

La miniserie británica 'It's a sin' (HBO) nos traslada al Londres de principios de los ochenta y recorre toda la década a través de las vicisitudes vitales de un grupo de chavales homosexuales que comparte piso en la capital británica. Todos provienen de lugares o de familias en los que la homosexualidad se esconde o directamente se rechaza y vivir en Londres, lejos de sus hogares, supone para todos una liberación sexual y emocional que, desgraciadamente, dura demasiado poco.

La serie creada por Russell T. Davis arranca con un tono alegre y desenfadado. Ritchie (Olly Alexander) llega a Londres desde la Isla de Wight dejando atrás una familia opresiva que gestiona su padre con mano de hierro. Allí, por fin, conoce a otras personas que viven y sienten como él y acaba compartiendo piso con otros tres amigos gays que arrastran traumas similares y con Jill, la única chica del grupo (Lydia West, a la que conocimos en 'Years and Years'), que acabará convirtiéndose en una suerte de 'madre' de todos, la figura femenina protectora que en mayor o menos medida, ninguno ha encontrado en su casa.

Con el paso de los capítulos la serie se va oscureciendo. Con cuentagotas, empiezan a surgir noticias sobre una extraña enfermedad que sólo ataca a los gays. Pero, en los medios británicos apenas se habla de ello. Pasan los años y los casos empiezan a aumentar pero no así la información. A muchos enfermos se les retiene, incomunicados, en las alas de los hospitales dedicadas a los pacientes con enfermedades infecciosas. Muchos mueren completamente solos. A otros, sus familias consiguen llevárselos a morir a casa, pero mintiendo a familiares y amigos sobre su enfermedad real. Ser homosexual fue delito en Reino Unido hasta 1967.

'It's a sin' nos recuerda el calvario que tuvieron que pasar todos aquellos jóvenes que contrajeron el SIDA en los ochenta. Al sufrimiento derivado de una enfermedad que entonces suponía una sentencia de muerte se sumaba la vergüenza que muchos sintieron por haberla contraído: para muchos (los sectores más conservadores y homófobos de la sociedad), el SIDA era el castigo para un pecado imperdonable.

'It's a sin' se beneficia y mucho, de una banda sonora que, para muchos, es la de nuestra juventud. El título de la serie es el mismo que el de una de las canciones más famosas de los Pet Shop Boys. Su letra resume a la perfección el ‘leit motiv’ de esta ficción tan reveladora como emocionante: "Cuando echo la vista atrás siempre siento cierta vergüenza, siempre he sido la persona a la que culpar, por todo lo que hago. No importa cuando, donde o qué. Todo tiene algo en común: es pecado".

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