sábado, 6 de noviembre de 2021

#hemeroteca #bisexualidad #testimonios | La condesa amiga de Don Juan Carlos que amó 21 años a Florinda Bolkan y ha adoptado a su compañera por motivos fiscales

El Mundo / Marina Cicogna //

La condesa amiga de Don Juan Carlos que amó 21 años a Florinda Bolkan y ha adoptado a su compañera por motivos fiscales.

Marina Cicogna fue la primera novia de Alfonso de Borbón, pasó 21 años con la actriz Florinda Bolkan y ahora ha adoptado a su acompañante Benedetta por motivos fiscales. Nacida en el palazzo Volpi, nos cuenta su vida.
Luis Fernando Romo | El Mundo, 2021-11-06
https://www.elmundo.es/loc/celebrities/2021/11/06/61855bf6e4d4d8f70f8b45da.html

Preservar la belleza de un pasado antecopretérito para protegerla de un factible futuro distópico es un deseo soñado que solo puede materializar un alma sensible y renacentista como el de la condesa Marina Cicogna (admiren su libro Imitatio Vitae). Nacer en el Palazzo Volpi en la Via del Quirinal de Roma imprime carácter. O más bien se hereda, ya que su abuelo materno, Giuseppe Volpi, I conde de Misurata, asentó los pilares del festival de cine más antiguo del mundo, la Mostra de Venecia, en 1932.

De pequeña se enamoró de ‘Lo que el viento se llevó’ (1939), producida por David O. Selznick, a quien vio por primera vez en la ciudad eterna. "Él fue quien influyó decisivamente para que me interesara por el cine. Le conocí en Roma porque producía ‘Estación Termini’ (1953), protagonizada por su mujer, Jennifer Jones, y Montgomery Clift. ¡Quien me iba a decir que acabaría como productora!".

Aquellas ilusiones se truncaron con el estallido de la II Guerra Mundial que conllevó una mudanza familiar a Lausana (Suiza), donde Marina (87) hizo amistad con el futuro rey de España. "Juanito me cayó muy bien porque era divertido, atractivo, abierto y muy agradable", confiesa la aristócrata a LOC desde Roma "e intimé con su primo Alfonso, que fue mi primer novio".

Ante la dramática situación que está viviendo el emérito, admite: "No sé lo que ha pasado y no tengo una opinión política, pero ser un mujeriego no ha sido una buena idea. Además, a medida que ha ido cumpliendo años puede que se haya sentido tan aturdido que no se ha centrado en las cosas importantes. Por eso, Felipe VI, que se parece mucho a su madre, está intentando arreglar las cosas".

"Cuando acabó la contienda, la condesa frecuentó los aristocráticos palacios romanos, venecianos y milaneses, esquiaba en Cortina d'Ampezzo y conquistó Hollywood con 17 años. Intimó con Barbara Warner en el Sarah Lawrence College (Nueva York) y la invitó a su mega mansión de Beverly Hills. Su padre era Jack Warner, presidente de los estudios Warner Bros. "Es una de las casas más bonitas de California. Allí conocí a grandes estrellas porque su madre era íntima de Marlene Dietrich". La mansión de 1.200 metros cuadrados la compró Jeff Bezos el año pasado por 165 millones de dólares. Regresó cuando a Roma la bautizaron como Hollywood sobre el Tíber porque las egregias luminarias habían desembarcado para rodar ‘Qvo Vadis’ o ‘Vacaciones en Roma’.

Delon y Warren Beatty

En ese fervor de la Dolce Vita de los paparazzi, Marina Cicogna empezó a fotografiar a esos sueños de celulosa que ante su mirada eran simples mortales (pubicados en el libro ‘Scritti e Scatti’). Entretanto, daba rienda suelta a su corazón. Intensas amistades con Jeanne Moreau, Deborah Kerr, Jackie Kennedy, Stavros Niarchos, Gianni Agnelli, Elizabeth Taylor y Federico Fellin, romances con Alain Delon, o Warren Beatty... y llegó la actriz brasileña Florinda Bolkan, con quien estuvo 21 años. En la actualidad convive con Benedetta, a quien ha adoptado por motivos fiscales.

¿Siente alguna diferencia entre el amor de un hombre y una mujer? "No sabría decirte porque no he vivido lo suficiente con un hombre, pero creo que es más fácil con una mujer. Florinda era divertida, construimos prácticamente nuestras carreras al unísono, pero llegó un punto en el que empezó a ser inestable, conspiraba y eso hacía que las cosas fueran más difíciles. Romper con ella fue tremendamente difícil. Convivir con Benedetta no es fácil, pero es una persona muy estable, protectora y como no tengo mucha familia la persona con la que convives acaba siendo tu familia. Tenerla cerca es muy importante para no ir envejeciendo sola".

Habla con normalidad sobre su bisexualidad. Odia las etiquetas. Se siente libre. Pero hay una cosa que no permite: "No me gusta compartir el baño ni con hombres ni con mujeres. Los americanos han sido muy inteligentes porque en muchas casas el dormitorio principal tiene dos baños y esa es una manera civilizada para vivir".

Fiel a su lema "las cosas suceden de forma natural", a mediados de los 60 se dedicó de lleno al mundo cinematográfico. Produjo ‘Belle de Jour’ (1967) de Luis Buñuel, con la que ganó el León de Oro en el festival de su abuelo. Mostrar el erotismo femenino burgués en la piel de Catherine Deneuve enfundada en exclusivos diseños de Yves Saint Laurent fue un gran riesgo. "Me dijeron que estaba loca, que no iba a encontrar distribución para una película de estas características porque ni el director ni la actriz eran conocidos. Buñuel había hecho filmes maravillosos, pero con 'Belle de Jour' alcanzó la fama internacional". Hablemos de estrellas.

P. ¿Hasta qué punto el concepto tradicional de estrella ha cambiado por las redes sociales?
R. Actualmente hay muchas starlets de las que no conocemos sus nombres y si los sabemos, los olvidamos enseguida. Aparecen y desaparecen cada dos minutos. Ya no hay gente como Audrey Hepburn o Marilyn Monroe, con esa fuerte personalidad, que poseían ese algo indefinible que les hacía únicas. En la actualidad hay intérpretes brillantes, pero no estrellas. Las redes lo han vulgarizado todo.

P. ¿Qué impresión le produjo Montgomery Clift?
R. Cuando fui a su piso de Nueva York estaba vacío, solo había libros y un colchón en el suelo. Era muy joven y aquello me pareció extraño. Probablemente estaba muy influenciado por una mujer horrible llamada Libby Holman (su mentora) que estuvo casada con el hijo del fundador de los cigarrillos Reynolds. Era un chico muy normal y encantador que no estaba interesado en ser una estrella de Hollywood, tan solo en ser un simple ser humano. Así lo demostró en la forma de vivir. No como Marlon Brando, que estuvo en mi casa y sí desprendía aureola de estrella.

P. Quizás vivía atemorizado por ocultar su homosexualidad al igual que le ocurrió a Rock Hudson.
R. Eran muy diferentes. Montgomery Clift estaba más atormentado, mientras que Rock Hudson era un alma bella y libre que no se escondía de nadie y nada le torturaba. Le conocí cuando vino a Venecia de vacaciones con su agente, le presenté a mi amigo Michael Butler, productor de Hair, que estaba recién casado, y desaparecieron... (sonríe). La personalidad de Montgomery Clift se complicó tras el terrible accidente al salir de casa de Elizabeth Taylor que le deformó la cara. Me lo encontré en un restaurante en París y casi no le reconocí.

P. ¿Qué recuerda de Marilyn?
R. La conocí durante el rodaje ‘Cómo casarse con un millonario’ (1953). Se me acercó para preguntarme cómo eran los italianos ya que se había comprometido con Joe DiMaggio. Volvía locas a las actrices, como Lauren Bacall, porque no hacía caso a las indicaciones del director, ella tenía su propio código y preguntaba cómo tenía que poner ciertas partes de su cuerpo para estar hermosa. Algunas escenas se repetían 18 o 20 veces. Aquello destrozó a sus compañeras. Era una forma de inseguridad.

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