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jueves, 18 de mayo de 2023

#hemeroteca #besos #historia | Los primeros besos se registraron en Mesopotamia hace 4.500 años

Beso en arcilla, Babilonia, hace 3.800 años //
Los primeros besos se registraron en Mesopotamia hace 4.500 años

Escritos sumerios y acadios recogen esta práctica en su doble función, como parte del acto sexual y muestra de afecto entre familiares y amigos
Miguel Ángel Criado | Ciencia/Materia, El País, 2023-05-18
https://elpais.com/ciencia/2023-05-18/los-primeros-besos-se-registraron-en-mesopotamia-hace-4500-anos.html

No se sabe cuándo los humanos empezaron a besarse, quizá desde el inicio de sus tiempos. Pero las primeras referencias escritas al beso aparecen en Mesopotamia hace unos 4.500 años. Ya entonces, los besos tenían las distintas funciones que conservan hoy: como parte del acto sexual, y como muestra de cariño, de respeto e incluso, una manifestación religiosa o supersticiosa. Y ya entonces habrían perdido su función original que, según algunos antropólogos, sería encontrar a la pareja ideal por medio de las señales químicas enviadas y recibidas durante el beso.

En su libro ‘The Science of Kissing’ (‘La ciencia del beso’, no editado en español), la investigadora Sheril Kirshenbaum recoge el trabajo de varios antropólogos que sitúan las primeras menciones al beso en los orígenes de la civilización hindú, en la India, hace unos 3.500 años. De allí, los hombres de Alejandro Magno habrían llevado tal práctica a la antigua Grecia. Estas referencias iniciales en textos sagrados del hinduismo, como el 'Atharvaveda', no tienen una palabra específica para el acto de besar. En varias partes de esta obra se usa la expresión “oler con los labios”. Otra línea del poema se puede traducir como que “un joven señor de la casa lame repetidamente a la joven”. Aquí, escribe Kirshenbaum, “lamer puede referirse a una especie de beso o caricia”. En otro poema hindú, el 'Mahabharata', se habla del beso como el acto de juntar los labios. Pero este texto, como el ‘Vatsyayana Kamasutra’, es mucho más reciente.

Dos investigadores daneses sostienen ahora en un trabajo publicado en Science que las primeras referencias explícitas al beso aparecen en textos sumerios, civilización surgida en el sur de lo que hoy es Irak. Uno de los autores es Troels Pank Arbøll, profesor de la Universidad de Copenhague y experto en las antiguas civilizaciones de Oriente Próximo. “La primera evidencia textual que menciona los besos romántico-sexuales parece surgir en la antigua Mesopotamia alrededor del año 2500 antes de Cristo”, cuenta Arbøll en un correo. La escritura se inventó en esta parte del mundo, entre los ríos Tigris y Éufrates, hace unos 5.200 años, con textos sumerios y acadios en tablillas de arcilla, con “la escritura cuneiforme, en uso hasta 80 años después de Cristo. Tenemos muchas fuentes disponibles hoy de ese lapso de tiempo. Sin embargo, cuando se inventó, la escritura en el antiguo Irak, se utilizó en principio para la administración, lo que supone que otros tipos de textos solo aparecen gradualmente”, añade. Habría que esperar 700 años a los textos que hablan de besarse.

“Las primeras referencias a los besos ocurren en narraciones mitológicas sobre el comportamiento y las acciones de los dioses. Solo un poco más tarde (especialmente a principios del segundo milenio a.C.) encontramos referencias claras a los besos en documentos privados”, completa el científico danés. En efecto, la primera mención al beso, una mención subida de tono, aparece en el llamado Cilindro de Barton, un texto mitológico escrito en sumerio hace entre 4.350 y 4.500 años. Como cuenta Arbøll, en las columnas 1, líneas 1 a 14 y la columna 2, líneas 4 a 10, del cilindro se puede leer el siguiente párrafo:

“Aquellos días son ciertamente días lejanos. Aquellas noches son en verdad noches lejanas. Aquellos años son ciertamente años lejanos. La tormenta rugió, los relámpagos destellaron. En la zona sagrada de la ciudad de Nippur, la tormenta rugía, los relámpagos centelleaban. El Cielo habló con la Tierra. La Tierra habló con el Cielo. Con la diosa ‘Gran-Buena-Señora-del-Cielo’, la hermana mayor del dios Enlil, con Ninhursag, con la ‘Gran-Buena-Señora-del-Cielo’, la hermana mayor de Enlil, con Ninhursag, tuvo relaciones sexuales. Él la besó. El semen de siete mellizos él embarazó en su vientre”.

Este texto es un milenio anterior a los poemas sagrados hindúes que hablaban de juntar los labios. En tablillas ya posteriores aparecen menciones a todos los tipos de besos imaginables. En textos sumerios, se habla del beso como acto posterior al coito. Mientras, en tablillas acadias, civilización al norte de la sumeria, se recogen pasajes de besos en los pies o el suelo que han pisado como muestra de respeto o sumisión a los padres o a los sacerdotes, pero en otros se lee del beso como manifestación del deseo sexual.

Arbøll aclara enseguida que los primeros besos no se dieron en esta parte del mundo: “No mantenemos que el beso se originó en la antigua Mesopotamia, sino todo lo contrario”. Con el ‘Cilindro de Barton’, los textos hindúes y también referencias algo más ambiguas coetáneas descifradas en Egipto, el científico danés mantiene que “esta forma de besar se practicaba en una gran área geográfica en la antigüedad, lo que argumentamos no apunta a un solo punto de origen, al menos en tiempos históricos; en cambio, parece haber tenido múltiples orígenes diferentes”. Pero si alguien insistiera en identificar un solo origen, termina Arbøll, “tendría que buscarse en tiempos prehistóricos”.

Y tan prehistóricos. La bióloga de la Universidad de Oxford y coautora del trabajo publicado en ‘Science’ Sophie Lund Rasmussen recuerda que en las especies más cercanas a los humanos también se besan: “Los estudios en bonobos y los chimpancés han demostrado que ambas especies se besan, lo que puede sugerir que la práctica de besar es un comportamiento fundamental en los humanos, y eso explicaría por qué se puede encontrar en todas las culturas”. Y ¿por qué sería fundamental? “Los antropólogos evolutivos han sugerido que los besos romántico-sexuales evolucionaron con el fin de evaluar aspectos de la idoneidad de una posible pareja a través de señales químicas comunicadas por la saliva o el aliento, y facilitar sentimientos de apego, la unión de pareja y facilitar la excitación sexual”, dice Rasmussen en un correo. “Que los besos sexualmente románticos también se vean en nuestros parientes vivos más cercanos propone que este comportamiento sería incluso mucho más antiguo que nuestra documentación más antigua”, añade. La divergencia entre estos grandes simios se produjo hace cinco millones de años.

Kirshenbaum, la autora de ‘The Science of Kissing’, no relacionada con el estudio de ‘Science’, añade: “Dado que vemos tantos comportamientos similares en todo el reino animal, sospecho que nuestra especie se ha estado besando desde que estamos en la Tierra”. Pero Kirshenbaum quiere destacar otra cosa sobre los besos, que no tiene que ver con su origen: “Besarse entre dos personas fomenta sentimientos de conexión, deseo, seguridad y amor, todo dependiendo del contexto del beso. Promueve una sinfonía de señales químicas como la oxitocina y la dopamina que influyen en cómo pensamos, sentimos y actuamos”.

viernes, 1 de febrero de 2019

#hemeroteca #cultura | Cómo Lorca, los quinquis y el Che Guevara llevaron el español a Senegal

Imagen: El País
Cómo Lorca, los quinquis y el Che Guevara llevaron el español a Senegal
Más de 240.000 alumnos estudian castellano en el país africano, uno de los lugares en los que más ha penetrado. La universidad de Saint Louis cuenta con la primera carrera de Filología Hispánica.
Patricia Peiró | Planeta Futuro, El País, 2019-02-01
https://elpais.com/elpais/2019/01/23/planeta_futuro/1548262002_964377.html

“La mujer esta se enrolla muy bien. No es demasiado dura corrigiendo, sabe bastante y además no está nada mal”. Esta cita pertenece a un reportaje en Cambio 16 sobre la esposa del entonces presidente del Gobierno, Carmen Romero, incluido en un viejo manual de español para francófonos. El libro de texto se titula 'Pueblo' y en la portada aparece un torero. La persona que conserva esta publicación 40 años después de aprender el idioma con él es Ndioro Sow, hoy decano de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Gaston Berger (UGB), en Saint Louis, al norte de Senegal.

En esta tierra, la independencia de Francia en los años sesenta se celebró en las calles con la canción de Carlos Puebla dedicada al comandante Che Guevara. Los jóvenes bailaban al ritmo del son cubano y querían también aprender a cantar esas letras igual que hoy desean saber qué dice Luis Fonsi en 'Despacito'. Ndioro Sow fue uno de esos jóvenes de los sesenta y setenta, después se formó como profesor de español y ha acabado siendo clave para un hito en la enseñanza de esta lengua en la región: impulsó la primera carrera de Filología Hispánica en Senegal en 2011. “El interés por aprender esta lengua no dejaba de crecer y en apenas ocho años se ha puesto al nivel en cuanto a cantidad de alumnos de carreras que existen desde el principio en el campus”, reconoce. Sus viejos manuales aún conservan apuntes en los márgenes en los capítulos sobre los quinquis, Primo de Rivera, la Gran Vía de Madrid, el Guernica o la proclamación del Rey Juan Carlos I.

El país africano es uno de los que está acogiendo el español con más entusiasmo. "Si en Senegal son 240.000 los estudiantes de español, en el conjunto de la subregión la cifra se eleva al millón largo de estudiantes. Y todo ello sin la intervención oficial de España", apunta Ignacio Villapadierna, responsable del Aula Cervantes de Dakar. El país suma 35.000 estudiantes más que hace cinco años, cuando la entidad publicó el estudio más completo sobre la enseñanza del español en África Subsahariana. Ese informe concluyó que más de un millón y medio de personas estudia este idioma en esta región. El país en el que más se enseña es Benín (con 412.500) y el segundo Costa de Marfil (341.000). La institución anunció en 2017 su intención de abrir nueva sede en Dakar para fomentar la expansión de la lengua y la formación de profesores en la región.

“Carmen Martín Gaite, Ana María Matute, Carmen Laforet, Federico García Lorca, Benito Pérez Galdós...”, cita Elisabet, alumna de 25 años. “Arturo Pérez Reverte, Laura Restrepo, Miguel Puig...”, continúa su compañero Usain. Los dos aseguran sentir pasión por este idioma y prosiguen con una lista interminable de sus autores favoritos. “También me gusta David Bisbal y Wisin y Yandel”, completa el chico. A través del reguetón llegan a conocer a Lorca.

"Lo que los abuelos de hoy aprendieron entonces con el son y la salsa, los nietos ahora lo bailan móvil en mano mientras canturrean a ritmo de Shakira, Enrique Iglesias o Luis Fonsi", comenta Villapadierna. El responsable del aula Cervantes en Dakar, que lleva en el país desde 2009, describe a ministros, empresarios, rectores y decanos de universidad que estudiaron español en su día "y siguen escuchando en sus despachos salsa cubana".

El estudiante Usain apunta otro motivo: “En mi familia ha habido gente que ha emigrado a España, así que es un idioma que he oído en mi casa, me gustaba y quería hablarlo”. Según el Instituto Nacional de Estadística, hay 66.046 senegaleses registrados en España. Para Djidiack Faye, jefe del Departamento de Estudios Hispánicos de la UGB, la pasión por el Real Madrid y el Barcelona y los “estupendos profesores de español en Senegal” han contribuido a cimentar el lazo con esta lengua.

En los colegios y los institutos senegaleses existía la posibilidad de aprender esta lengua desde los años cuarenta, pero elegirla como carrera universitaria era hasta hace bien poco una rareza. “Al principio empecé a estudiarlo un poco obligado, pero me enamoré y he acabado siendo traductor y he hecho un máster en España. ¡Además, soy del Real Madrid y quería entender las crónicas deportivas!”, explica Lamine, licenciado de 28 años. “Lo más difícil para nosotros es poder practicarla con nativos, aquí no hay muchos y de hecho la mayor parte de nuestros profesores tampoco lo son”, apunta Ousmane, otro alumno. Alba Rodríguez García es la única profesora nativa del departamento: "Estos alumnos tienen una gran curiosidad cultural por un país que no es francófono y por la diversidad que compone el mundo hispano".

La primera universidad en la que se implantaron estudios de español fue la Cheikh Anta Diop de Dakar. Fue en 1957 y ese año solo una veintena de alumnos escogió esta optativa. Ahora en ese campus suman 5.000 estudiantes. En la de Saint Louis son 500 inscritos en filología a los que se suman 460 que lo aprenden dentro de la carrera de Lenguas Aplicadas. En la de Ziguinchor (sur de Senegal) y de Thiès (centro del país) también se puede estudiar.

¿Qué se puede esperar en el futuro? Villapadierna lo resume así: "La tarea es lograr que el millón de jóvenes que cada año estudian español en estos países no acaben con la melancolía de sus abuelos por no poder aplicar su aprendizaje del idioma".

2.500 diccionarios han volado hasta Dakar
El sistema educativo de Senegal sigue la tradición del que implantaron los franceses en la época colonial. Esto hace que ya en el colegio los alumnos tengan que optar por un segundo idioma y el español siempre ha estado entre los favoritos. ¿Cómo puede seguir expandiéndose esta lengua? "La Real Academia Española, gracias a la mediación del Embajador Virella, acaba de donar a Senegal 2.500 ejemplares del ‘Diccionario de la lengua española’. Pero más allá de las donaciones o de la provisión de medios, los obstáculos son más profundos: se antoja imprescindible abundar en la mejor formación de los profesores de español, así como abordar la actualización de los manuales de enseñanza. En no pocas escuelas se enseña el español con métodos creados en Francia en los años 50", explica Ignacio Villapadierna, responsable del Aula Cervantes de Dakar. "Otro debate no exento de interés sería la conveniencia de crear un manual de español adaptado a la realidad africana", añade.

sábado, 19 de mayo de 2018

#hemeroteca #historia #cristianismo | Cómo el cristianismo ‘asesinó’ la cultura clásica

Imagen: La Vanguardia / Ruinas de la Acrópolis de Atenas
Cómo el cristianismo ‘asesinó’ la cultura clásica.
La historiadora británica Catherine Nixey detalla en ‘La edad de la penumbra’ la rápida destrucción del mundo antiguo a manos del fanatismo religioso.
Sílvia Colomé | La Vanguardia, 2018-05-19
http://www.lavanguardia.com/cultura/20180519/443668307179/como-el-cristianismo-asesino-la-cultura-clasica.html

Las destrozadas estatuas de Palmira hablan de atrocidades. Sus mármoles ojos han visto con inmovilizado horror cómo hombres barbudos vestidos de negro se lanzaban contra ellas en nombre de una fe que no compartían. Y no hablamos de los recientes ataques de los yihadistas del ISIS, que también, sino de cristianos que los precedieron muchos siglos antes, cuando la nueva religión se imponía a golpes de fanatismo y de terror.

“Durante los siglos IV y V la Iglesia cristiana demolió, destrozó y fundió una cantidad de obras de arte simplemente asombrosa”, explica la historiadora y periodista cultural de ‘The Times’ Cahterine Nixey, que acaba de publicar el libro ‘La edad de la penumbra’ (Taurus) con el objetivo de aportar luz a uno de los episodios más oscuros de la historia: cómo el cristianismo triunfó aniquilando mucho más que la cultura clásica, imponiendo un nuevo modelo que premiaba la fe y condenaba el conocimiento.

“El cristianismo también contenía aspectos positivos en su ideología”, justifica la autora, “pero su triunfo armó con gran efecto la ignorancia y el fanatismo”, analiza. Algo que fue posible gracias a una “combinación de ley, retórica y violencia”. “A medida que transcurría el siglo IV, cualquiera que hiciera sacrificios a los antiguos dioses podría, según decía la ley, ser ejecutado”.

Con la ley a su favor, los pensadores cristianos atizaron la llama del terror. San Agustín, por ejemplo, exclamó: “¡Que toda superstición de paganos debe ser aniquilada es lo que Dios quiere, Dios ordena, Dios proclama!”. “Dijo que no era crueldad sino bondad vencer con varas a quienes tenían creencias incorrectas y al final la violencia fue terrible”, cuenta Nixey. “En la ciudad de Harran, las personas que no se convirtieron fueron ejecutadas y sus extremidades, colgadas en la calle”, ejemplifica. “El pensamiento libre difícilmente puede sobrevivir en un mundo así”.

Los intelectuales de la época quizás pecaron de condescendientes ignorando o menospreciando una religión que no valía la pena ni rebatir porque sus creencias no se basaban en experimentos u observaciones, pero que finalmente acabaría con la mismísima Academia de Atenas y sus filósofos. “Muchos pensadores veían como una estupidez la enseñanza cristiana y para ellos Jesús era un simple embaucador”, apunta Nixey.

Solo algunas voces como la de Celso en el 170 d.C. lanzaron ataques contra esas creencias que consideraban irracionales, desde la supuesta virginidad de María a la doctrina de la resurrección. “Describió a los cristianos como estúpidos y al Antiguo Testamento como basura”, añade la historiadora. “¿Cómo puede ser inmortal un muerto?”, se preguntaba Celso sarcásticamente a la vez que también lanzaba fuego contra el mito de la creación. Cabe tener en cuenta que en aquella época ganaba peso entre las élites la teoría del atomismo de Demócrito que consideraba que el mundo había sido creado por la colisión y la combinación de átomos.

Pero todo cambió por orden casi divina. Cuando el emperador Constantino, que proclamaba “un dios, un emperador”, legalizó el cristianismo abrió, quizás sin saberlo, la caja de Pandora. “No fueron solo las piedras las que fueron atacadas, pronto todos tenían que ser cristianos o pagar un precio por ello”. Los que han pasado a la historia con el epíteto de ‘paganos’ “fueron perseguidos de todas las maneras posibles: legal, financiera y físicamente”.

En cambio, los que empuñaban martillos y piedras “no fueron vistos como criminales”, al contrario “fueron elogiados y santificados”, aclara Nixey. “En la Galia, San Martín fue aplaudido por su habilidad para reducir templos antiguos a escombros”, explica.

Los no cristianos “estaban horrorizados por estos matones barbudos y vestidos de negro que recorrían el campo destrozando con palos y barras de hierro”, cuenta Nixey. La desolación avanzaba a pasos gigantescos. “Sabemos exactamente lo que las personas cultas pensaban mientras veían tales actos de violencia porque nos han llegado sus palabras”, añade. Por ejemplo, un poeta escribió: “Somos hombres reducidos a cenizas. Porque todo se ha vuelto en nuestra contra”. Un filósofo inmortalizó desesperado: “Estamos siendo arrastrados por el torrente”.

Tal figura retórica no era para nada gratuita. En tan solo un siglo, los cristianos pasaron a ser del 10% al 90% de la población del imperio. Los números se invirtieron gracias a “muchas personas que se convirtieron felizmente al cristianismo”, pero también debido a la “violencia y a su hermana aún más eficiente, el miedo a la violencia”, argumenta Nixey.

La autora realiza un gran trabajo de recopilación de arte destrozando en ‘La edad de la penumbra’, detallando las grandes obras que perdió la humanidad a manos de la barbarie cristiana. No solo se derrumbaron las estatuas de la ciudad de Palmira, también cayeron las del Partenón de Atenas y se desfiguraron las imágenes del templo egipcio de Dendera, dedicado a la diosa Hathor.

El templo más hermoso del mundo, el Serapis de Alejandría, fue arrasado por orden del obispo Teófilo. Evidentemente, tampoco se salvó el Museion, el templo dedicado a las musas. La lista es interminable. “Este período presenció la mayor destrucción de arte que la historia humana haya visto jamás, desde Antioquía a España”, detalla la autora.

Nixey también repasa las voces que fueron silenciadas, como la de la famosa matemática Hipatia de Alejandría, desollada viva “porque los cristianos creían que era una criatura satánica del infierno porque usaba símbolos matemáticos de apariencia demoníaca”.

Unas pocas décadas después, se lanzó una persecución contra los filósofos no cristianos de la ciudad. “Como era de esperar, la filosofía disminuyó precipitadamente”, ironiza a la vez que recuerda que una de las pérdidas más irreparables fue la destrucción “de todo lo que quedaba en la Gran Biblioteca de Alejandría”.

El físico italiano Carlo Rovelli calificó que la pérdida de todas las obras del pensador griego Demócrito fue “la mayor tragedia intelectual derivada del colapso de la antigua civilización clásica”. El filósofo y matemático griego “dijo que no había necesidad de temer a los dioses porque el mundo está hecho de átomos, que todo lo que vemos y sentimos solo son átomos que se unen y se separan”, recuerda Nixey.

“En términos de cultura, nunca recuperaremos lo que se perdió”, resume la historiadora británica. Se estima que el 90% de toda la literatura clásica se desvaneció en los siglos posteriores a la cristianización. La famosa hoguera de las vanidades de Savonarola en el Renacimiento parece una broma insignificante al lado de la sabiduría que desapareció para siempre entre las llamas de los cristianos que pretendían enviar al infierno el conocimiento clásico.

Pero no todas las obras se redujeron a cenizas. Algunas se rasparon para aprovechar los caros pergaminos “con temas más elevados”, ironiza Nixey. Así pues, Agustín escribió comentarios a los Salmos encima del único ejemplar que quedaba de ‘Sobre la república’ de Cicerón. Otro ejemplo: una obra biográfica de Séneca desapareció para copiar un Antiguo Testamento.

“¿Qué pasaría si aún tuviéramos a Demócrito, a todos los Arquímides, a todos los Cicerón?”, se pregunta Nixey. “Para mí la mayor pérdida es algo más intangible: la forma en que hablamos y nos vemos a nosotros mismos”, valora. “Desde el cristianismo, el mundo se ha roto en líneas religiosas”.

Así pues, los vientos oprimidos del cristianismo golpearon sin piedad los fundamentos de la civilización conocida hasta entonces, cuya debilidad “era la pluralidad”, según la autora. El mundo clásico fue tambaleándose hasta desmenuzarse en el suelo hecho añicos. De sus restos, el Cristianismo construyó su nuevo mundo, levantando iglesias de los mármoles de los templos caídos. “La historia la escriben los vencedores, y la victoria cristiana fue absoluta”, concluye Nixey.

Y TAMBIÉN…
La edad de la penumbra: cómo el cristianismo destruyó el mundo clásico.
Después del encarnizado debate abierto tras su publicación en inglés llega a España el demoledor ensayo en que Catherine Nixey describe el fin de una era en la hoguera del fanatismo.
Daniel Arjona | El Confidencial, 2018-04-26

jueves, 17 de mayo de 2018

#libros #historia #cristianismo | La edad de la penumbra : cómo el cristianismo destruyó el mundo clásico

La edad de la penumbra : cómo el cristianismo destruyó el mundo clásico / Catherine Nixey ; traducción de Ramón González Ferriz.
Madrid : Taurus, 2018 [05-17].
320 p.
Colección: Historia.
ISBN 9788430619542 / 22,90 €

/ ES / ENS
/ Civilizaciones / Cristianismo / Cultura / Historia

‘La edad de la penumbra’ es la historia, en gran parte desconocida, de cómo una religión militante sometió y aniquiló deliberadamente las enseñanzas del mundo clásico, lo que abrió paso a siglos de adhesión incondicional a «una sola fe verdadera». El Imperio romano se había mostrado generoso acogiendo nuevas creencias, pero la llegada del cristianismo lo cambió todo. Esta nueva religión, pese a predicar la paz, era violenta, despiadada y decididamente intolerante. Al volverse oficial, sus fervientes seguidores emprendieron la aniquilación de quienes no estuvieran en sintonía con sus creencias. Derribaron sus altares y templos, quemaron sus libros -incluidas grandes obras filosóficas y científicas-, hicieron añicos sus estatuas y asesinaron a sus sacerdotes.

martes, 28 de noviembre de 2017

#hemeroteca #civilizaciones | Héroes, atletas y guerreros del British Museum

Imagen: Hoyesarte
Héroes, atletas y guerreros del British Museum.
Hoyesarte, 2017-11-28

http://www.hoyesarte.com/evento/2017/11/heroes-atletas-y-guerreros-del-british-museum/

La historia griega está repleta de actos gloriosos de héroes, atletas y guerreros. Desde los relatos épicos de Homero hasta los triunfos deportivos en Olimpia, pasando por las victorias de grandes generales, en la antigua Grecia una intensa rivalidad dominaba todos los aspectos de la vida. La competición impregnó incluso el universo de las artes, con certámenes de música, teatro, escultura y pintura. 'Agón! La competición en la antigua Grecia' examina en CaixaForum Barcelona, gracias a más de 170 objetos, este espíritu competitivo característico de la sociedad de la antigua Grecia.

Los antiguos griegos pensaban que el espíritu competitivo era inherente a la naturaleza humana y que podía transmitir una fuerza positiva, innovadora y dinámica. Frente al individualismo que domina muchos aspectos de la vida actual, en la antigua Grecia la competición representaba la personalidad colectiva y era un elemento de cohesión social. Esta exposición ofrece una oportunidad única de contemplar una colección extraordinaria relacionada con el juego, el deporte y la competición en aquella Grecia. Presenta un conjunto de obras que van desde las canicas y los dados que utilizaban los niños de hace 2.200 años hasta un fragmento del friso del Mausoleo de Halicarnaso.

Deporte y gloria
Niké, la diosa de la victoria que conecta el mundo de los mortales con el mundo de los dioses, da la bienvenida a la exposición, que invita a descubrir la idea de competición que dominaba todos los aspectos de la vida griega: desde la guerra, el deporte y los juegos infantiles hasta la creación artística, pasando por la vida cotidiana y el momento de la muerte. Los griegos aspiraban a alcanzar la excelencia mediante el equilibrio entre el cuerpo y el espíritu, por un lado, mediante el deporte y, por el otro, a través de la filosofía, las artes y las ciencias.

Héroes, atletas y guerreros ilustraban esta rivalidad. Los griegos eran fanáticos del deporte. Los Juegos Panhelénicos, que se celebraban en Olimpia, Delfos, Istmia y Nemea, atraían a los mejores atletas. Los ganadores eran considerados héroes y podían conseguir grandes premios, ya fueran materiales o bien fama y prestigio. Los acontecimientos deportivos atraían a grandes multitudes y constituían una de las principales formas de entretenimiento. Los certámenes teatrales y musicales también atraían a miles de espectadores. Escritores como Esquilo, Eurípides, Sófocles o Aristófanes participaron en estos concursos.

Otro ámbito en el que se manifestaba el espíritu competitivo era la guerra. Los estados y reinos griegos vivieron en un conflicto casi constante entre sí y con sus vecinos. Las escenas de batallas, tanto reales como imaginarias, son habituales en el arte griego: desde pequeñas gemas hasta grandes esculturas arquitectónicas y monumentos conmemorativos en honor de soldados caídos.

Como ocurre hoy en día, la gente de diferentes clases y entornos sociales competía en la vida civil, aunque en este caso el campo de batalla eran los espacios públicos y los cementerios. Los poderosos rivalizaban por lograr mayor presencia pública y más reconocimiento. Esta lucha se traducía en un gusto por los objetos de lujo y, más allá de la muerte, en tumbas y mausoleos suntuosos.

Maravilla
En la exposición, la segunda surgida del acuerdo firmado entre la Obra Social ”la Caixa” y el British Museum en 2015, se exponen juntas por primera vez un gran número de obras maestras de la renombrada colección del museo británico, que con más de 100.000 objetos tiene uno de los fondos de antigüedades más grandes y completos del mundo clásico.

La amplia selección, formada por 172 piezas antiguas del museo británico, comprende desde una decena de estatuas de grandes dimensiones hasta pequeñas figuras, desde sellos exquisitamente grabados hasta monedas. Todas unidas por primera vez. También es la primera vez que muchas de estas obras salen del British Museum para su exhibición en la muestra, un numeroso grupo de las cuales lo hace directamente desde las salas de exposición del centro británico.

Es el caso de la parte final de la muestra, que ahonda en el tema de la muerte a través de las esculturas del Mausoleo de Halicarnaso, la tumba del rey Mausolo, una de las siete maravillas del mundo antiguo. El British Museum nunca antes había cedido en préstamo estas célebres esculturas, que además han sido restauradas para la ocasión.

Como es habitual, la exposición se completa con la edición de una publicación a cargo de la Obra Social ”la Caixa” y el British Museum y coordinada por el comisario de la muestra, Peter Higgs, que ha contado con la colaboración de los especialistas Amelia Downer, Iona Eastman, Lesley Fitton, Emma Kelly, Elizabeth Shanks y Judith Swaddling.

A partir de la muestra, también se despliega un programa de actividades para todos los públicos que incluye –además de la conferencia a cargo de Peter Higgs y las visitas específicas para personas mayores, público familiar y grupos escolares– el concierto performático 'La Odisea', de Pau de Nut, en la que este músico polifacético propone una sugerente y atrevida relectura del clásico de Homero.

viernes, 28 de julio de 2017

#hemeroteca #genetica | Los cadáveres que contradicen a dios con su ADN

Imagen: El País
Los cadáveres que contradicen a dios con su ADN.
El análisis genético demuestra que la civilización que inventó uno de los primeros alfabetos no fue exterminada como se pensaba.
Nuño Domínguez | El País, 2017-07-28
https://elpais.com/elpais/2017/07/26/ciencia/1501071277_630340.html

Los cananeos vivieron en el actual Líbano hace unos 4.000 años. Inventaron uno de los primeros alfabetos que se conocen, pero apenas hay referencias directas de ellos, probablemente porque los papiros en los que escribían no han sobrevivido al paso del tiempo. “Realmente no sabemos nada sobre ellos de fuentes directas porque todas fueron destruidas y lo poco que conocemos es a través de otras fuentes, como la ‘Biblia’”, explica Chris Tyler-Smith, genetista del Instituto Sanger del Wellcome Trust, en Reino Unido.

Según el ‘Antiguo Testamento’, dios mandó a sus fieles asesinar a todos los cananeos y el texto señala que sus ciudades fueron arrasadas. Pero las excavaciones arqueológicas en algunas de esas urbes muestran que estuvieron ocupadas de forma continuada durante la Edad de Bronce y la del Hierro, lo que parece descartar que fueran eliminados.

El equipo de Tyler-Smith ha analizado cinco cadáveres de cananeos enterrados en Sidón (Líbano), una de las principales ciudades cananeas, hace unos 3.600 años. Encontrar ADN en restos tan antiguos y en una zona tan cálida y húmeda habría sido un atarea casi imposible hasta hace apenas unos años. El equipo ha recurrido a una técnica que ya permitió secuenciar el primer genoma antiguo de un africano: taladrar el hueso petroso, el más denso del cuerpo. Gracias a esta técnica se ha podido extraer suficiente ADN del hueso molido como para secuenciar el genoma completo de los cinco cananeos y compararlo con el de 99 libaneses actuales.

Los resultados del estudio —publicado en la revista de la Sociedad de Genética Humana de EE UU— indican que los cananeos no fueron aniquilados. Su ADN siguió transmitiéndose de generación en generación y hoy es predominante en todos los libaneses.

“Más del 90% del ADN de los libaneses actuales viene de aquella población”, resalta Tyler-Smith, lo que es sorprendente debido a que el continuo paso de pueblos y civilizaciones por esta región del Mediterráneo a lo largo de los siglos debería haber diluido el parentesco directo con los cananeos. El estudio indica que los cananeos descendían de grupos de agricultores que se asentaron en Oriente Medio durante el Neolítico y que hace unos 5.000 años se cruzaron con inmigrantes llegados del este de Eurasia.

El español Javier Prado, coautor del trabajo, ha analizado la funcionalidad de las variantes genéticas que los libaneses heredaron de los cananeos. “Al disponer de la totalidad del genoma en todos los individuos secuenciados pudimos comparar diferentes niveles de adaptación a la digestión de la lactosa, las variantes involucradas con selección en pigmentación en poblaciones no africanas y varias enfermedades con una prevalencia relevante en la región en poblaciones modernas”, explica este genetista, quien anteriormente participó en investigaciones sobre la diversidad genética de los grandes simios así como el análisis del genoma del gorila albino Copito de Nieve en el Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona. “Gracias a estas variantes hemos observado que hay una fuerte continuidad genética entre la población antigua y las modernas. Ambas poblaciones tienen pigmentación de la piel, ojos y pelo similares, aunque es probable que los cananeos tuvieran la piel más oscura ya que no poseen una variante en un gen, el SLC45A2, que es curiosamente el mismo que está relacionado con el albinismo de Copito”, resalta el investigador, que actualmente trabaja en el instituto Sanger.

El trabajo resalta cómo el análisis de ADN antiguo puede ayudar a desvelar la historia de otros pueblos que no dejaron textos escritos. En este estudio solo se ha analizado ADN de habitantes actuales de Líbano, pero el equipo quiere ampliar el estudio. “Este linaje debe ser común entre toda la gente de Oriente Próximo y podemos estar bastante seguros de que su peso será similar en los habitantes de los países vecinos”, comenta Tyler-Smith.

Y TAMBIÉN…
El pueblo maldito de la biblia sigue vivo en Líbano.

Los libaneses tienen una ascendencia cananea y eurasiática de hace más de 3.000 años.
Mar de Miguel | El Mundo, 2017-07-28
http://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/ciencia/2017/07/27/5979ccc122601d84498b4651.html

sábado, 4 de febrero de 2017

#hemeroteca #llibres #identitats | ‘NO’: la mirada interior de Saïd El Kadaoui

Imatge: Núvol / Saïd El Kadaoui
‘NO’: la mirada interior de Saïd El Kadaoui.
Marta Gil | Núvol, 2017-02-04
http://www.nuvol.com/critica/no-la-mirada-interior-de-said-el-kadaoui/

El llibre del qual us parlo avui, ‘NO’, de Saïd El Kadaoui Moussaoui, publicat de la mà de Iolanda Batallé al segell Catedral, és una lectura ràpida, que atrapa. El protagonista de la ficció és el mateix escriptor, un home d’origen marroquí que encara no ha publicat cap llibre, professor a la universitat que, en plena crisi dels quaranta, es replanteja qui és, com és i què vol ser a la vida. Vist des de fora, es podria dir que en Saïd ho té tot: una feina, una passió i una dona que li ofereixen estabilitat a la vida, però ell no ho veu així. El protagonista estableix, en forma de dietari, una conversa amb un amic que ha decidit retornar al seu país d’origen.

I és que el nostre protagonista viu una crisi identitària. Va néixer al Marroc i amb set anys va arribar a Barcelona amb la seva família buscant unes oportunitats que no podrien tenir al Marroc. Set anys és prou temps per prendre consciència de la pròpia identitat i de fer arrels, però no és suficient per no deixar entrar, també, una manera de pensar o de viure diferent, per no adaptar-se sense problemes a un nou país. En paraules del mateix escriptor, no és ni marroquí ni català, i no vol ser ni una cosa ni l’altra perquè mai serà completament català o marroquí. Allí, perquè sempre serà ‘el que se’n va anar, l’europeu, el Manolo’, i aquí perquè ser immigrant -poseu-li el gentilici que vulgueu- sempre és molt més que una forma de parlar de la procedència geogràfica d’una persona: “Envejo el teu fill perquè la teva partida l’està protegint de la saturació de significat pejoratiu que té el substantiu marroquí”.

A ‘NO’ endevinem els conflictes familiars d’un home que veu com els seus pares trien primer un camí -emigrar-, però que voldrien que els fills no perdessin la seva identitat cultural. Les diferències entre pares i fills en una època en què tot canvia molt de pressa i on, altre cop, el xoc cultural fa que els pares no sempre vegin les oportunitats de progressar. I és que sovint són els pares o els avis els que, en un intent de refermar la seva identitat, recuperen costums culturals que al seu país d’origen no havien seguit:

“Però al final els meus pares van sucumbir a la pressió del grup. I a partir d’allí vam iniciar el viatge cap a l’autenticitat: retorn al mocador; abandonament de les carnisseries espanyoles per les halal (…); més recentment, els versicles de l’Alcorà penjant de la paret del saó àrab i el rellotge muetzí”.

‘NO’ és també una mirada interior que un home en la quarantena fa sobre si mateix, on repassa la seva vida personal i en treu conclusions en adonar-se que el seu gran objectiu d’escriure un llibre no s’ha complert. Es proposa posar sobre paper el que és incapaç de fer a la seva vida, una vida que passa per davant seu sense poder posar-hi fre, malgrat que el que veu no li agrada.

El Kadaoui desenvolupa la narració a mode de dietari dirigint-se a un amic seu. El relat se’ns explica en segona persona. Aquest estil directe, en què sovint utilitza interrogacions, li serveix per fer-nos partícips dels seus conflictes interns. També per convertir-nos en l’interlocutor i fer-nos viure de primera mà els seus dubtes i incerteses, convidant-nos com a lectors a fer una reflexió sobre la pròpia trajectòria vital i una mirada al nostre voltant.

miércoles, 25 de enero de 2017

#hemeroteca #xenofobia | Arturo Pérez-Reverte recibe un premio nacional por comparar a los refugiados con las invasiones bárbaras

Imagen: El Diario / Arturo Pérez-Reverte
Arturo Pérez-Reverte recibe un premio nacional por comparar a los refugiados con las invasiones bárbaras.
La Agencia Española de Cooperación y la Agencia Efe han galardonado al escritor con el Premio Don Quijote, dotado con 9.000 euros de dinero público. El artículo premiado dice que "sobre las fronteras caen ahora oleadas de desesperados, vanguardia de los modernos bárbaros" para hablar de los refugiados. El escritor pronostica que la migración convertirá a los barrios en "polvorines" y advierte que no hay "ni trabajo, ni comida, ni hospitales, ni espacios confortables" para todos.
Raúl Rejón | El Diario, 2017-01-25
http://www.eldiario.es/sociedad/Arturo-Perez-Reverte-refugiados-invasiones_0_605439751.html

El XIII Premio Don Quijote de periodismo ha sido concedido al escritor Arturo Pérez-Reverte por su artículo Los godos del emperador Valente en el que compara la llegada de refugiados a Europa con las invasiones bárbaras que destruyeron el Imperio romano. El galardón es concedido por la agencia Efe y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid). Ambos son organismos públicos, y el último se encarga de la ayuda al desarrollo y depende del Ministerio de Exteriores. El premio tiene una dotación de 9.000 euros de dinero público y ha sido patrocinado por la empresa pública Tragsa.

Pérez-Reverte escribió en su columna ‘Patente de Corso’ del XLSemanal de 13 de noviembre de 2015 que la llegada de refugiados presagia el final de la cultura occidental europea: "La Europa que iluminó el mundo está sentenciada a muerte", aseguraba el escritor en un texto loado ahora por "el principal órgano para la lucha contra la pobreza y al desarrollo humano sostenible". Preguntada la agencia sobre si comparte la elección del premio, la agencia ha contestado que "respeta la decisión del jurado".

El premio Don Quijote está dedicado al "trabajo mejor escrito", según lo describe Efe. Sin importarle sobre qué trate: "Se valorarán por su calidad lingüística y buen uso, defensa y enriquecimiento del idioma español, sin tener en cuenta el tema de la noticia, su importancia o repercusión".

En la columna premiada por su estilo, Pérez-Reverte analiza que "s obre las fronteras caen ahora oleadas de desesperados, vanguardia de los modernos bárbaros –en el sentido histórico de la palabra– que cabalgan detrás". Lo cierto es solo el 1% de los refugiados de la guerra de Siria, por ejemplo, han sido reasentados en países ricos. La ONG Intermon-Oxfam ha solicitado que los estados de la Unión Europea acojan a 480.000 de los más vulnerables. Supondría un 1% de la población de la UE.

El escritor pronostica un futuro violento que finiquitará Europa como concepto. Describe un continente donde "no todos, y cada vez menos, podemos conseguir lo que ambicionamos". Donde habrá barrios convertidos en "polvorines" y advierte que que no hay "ni trabajo, ni comida, ni hospitales, ni espacios confortables" para todos.

Su conclusión es que esto se traducirá en una secuencia de "desfavorecidos clamando por lo que anhelan, ciudadanos furiosos, represalias y ajustes de cuentas" Y de ahí pasaba a que "los grupos xenófobos violentos se habrán multiplicado en toda Europa. Y también los de muchos desesperados que elijan la violencia para salir del hambre, la opresión y la injusticia".

"Llegada masiva de inmigrantes"
La nota que anunció el premio explica que se ha elegido este texto, al que califica como "artículo sobre el impacto de la llegada masiva de inmigrantes y refugiados a Europa", por tratarse de un trabajo "contundente y directo, magníficamente documentado y redactado, como es habitual en el autor, en el que analiza la caída de los imperios y su sustitución por otros nuevos".

La decisión fue tomada por unanimidad. El jurado estaba encabezado por el presidente de la agencia informativa, José Antonio Vera, y el secretario de Estado español de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Fernando García Casas.

Completaron el jurado los periodistas Fernanda Godoy, Gloria Lomana, Marta Robles y Alberto Peláez, junto a Javier Pascual, director de comunicación del grupo de empresas públicas españolas SEPI, al que pertenece la Agencia Efe. La secretaria fue la directora de relaciones institucionales de la agencia, Carmen Gurruchaga.

El Don Quijote está inscrito en los XXXIV premios Rey Juan Carlos de periodismo concedidos por las mismas instituciones. En esta edición, el patrocinio corre a cargo de la empresa OHL. Para sus diversas categorías, la dotación económica es algo más modesta que para el de mejor escritura: 6.000 euros.

Y TAMBIÉN…
Pérez-Reverte estalla contra En Marea: "Analfabetos, estúpidos, incapaces de deletrear".
La formación gallega le acusa de "xenófobo" por comparar la crisis de los refugiados con las invasiones bárbaras.
P.F. | El Español, 2017-02-02

http://www.elespanol.com/social/20170202/190731110_0.html
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Y ADEMÁS...

Uganda recibió más refugiados el año pasado que toda Europa.
Héctor Alonso | Público, 2017-01-26
http://actualidadhumanitaria.com/uganda-recibio-mas-refugiados-el-ano-pasado-que-toda-europa/

viernes, 16 de septiembre de 2016

#hemeroteca #islamofobia | Con el bañador hemos topado

Ilustración de Khalid Albaih
Con el bañador hemos topado.
Brigitte Vasallo | Pikara Magazine, 2016-09-16

http://www.pikaramagazine.com/2016/09/con-el-banador-hemos-topado/

Una buena parte de los feminismos se han enmarañado en alimentar la serpiente con debates fuera de lugar sobre el mal llamado burkini, en vez de articularse con las compañeras agredidas. ¿Por qué hemos empleado tantas horas en analizar a las agredidas y a sus cuerpos? Voy a intentar explicar por qué el debate forma parte de la agresión misma.

La serpiente del verano son noticias que aparecen sobre dimensionadas en momentos de poca actividad periodística en los que aún es necesario llenar periódicos y magazines. Noticias que desaparecerán, como una tormenta cualquiera, al final del estío cuando las cuestiones “serias” retomen la actualidad.

Este año la serpiente ha sido especialmente venenosa pues ha puesto en el centro del chascarrillo internacional los cuerpos y las vidas de las compañeras musulmanas que utilizan para bañarse una prenda de cuerpo entero denominada, con muy poco acierto, “burkini”. A partir de la prohibición de usar dicha prenda por parte de algunos alcaldes conservadores franceses y la consecuente expulsión del espacio público de algunas mujeres, el ruido ensordecedor ha saltado a la escena.

A cada quien le duelen sus cosas, y a mí me duele el feminismo. Y en el Estado español, una buena parte de los feminismos se han enmarañado en alimentar la serpiente con debates fuera de lugar en vez de articularse con las compañeras agredidas. Tan preocupadas hemos estado en tomarle el pulso a “la cuestión” que la hemos perdido de vista totalmente y el debate feminista mayoritario no se ha centrado en la agresión ni en las libertades, sino en la prenda. La sempiterna obsesión por el velo. ¿Por qué nos ha costado tanto, en general, denunciar la agresión sin paliativos, sin peros, sin dudas? ¿Por qué hemos empleado tantas horas en analizar a las agredidas y a sus cuerpos? Voy a intentar explicar por qué el debate forma parte de la agresión misma.

La responsabilidad de la propia ignorancia
Aclarémoslo desde el principio: el denominado burkini es un hiyab, es la ropa que usan en la playa las compañeras que llevan velo en la calle. Todos los análisis sesudos e hiperventilados equiparando el nombre comercial burkini con un burka o un niqab son, simplemente, ridículos. Ya se sabe que a río revuelto ganancia de pescadores, así que cada quien ha usado la técnica del caos conceptual como mejor le ha venido. Y las feministas que tantas veces hemos reclamado a los hombres que se formen en feminismo, que tantas veces hemos dicho que no es responsabilidad nuestra educarlos, seguimos perdidas en cosas tan sencillas como distinguir un hiyab, un burka y un niqab, con toda la carga política que esas denominaciones conllevan, y con toda la confusión que genera nuestra ignorancia. No podemos saber de todo, cierto. Pero sí que podemos no opinar de cosas que ni siquiera hemos buscado en el diccionario.

¡A ver si ahora no podremos opinar!
Lo afirmo: en un contexto de desigualdad y violencia, las no-musulmanas no debemos seguir cuestionando las estrategias de las musulmanas para sobrevivir en esa desigualdad y violencia. Nadie nos está pidiendo la opinión, sino que estamos ejerciendo nuestro poder para exigir a las demás que se justifiquen ante nosotras, que nos pidan permiso para así poder decidir, regiamente, si lo otorgamos o no. Sin embargo, somos las primeras en reclamar a los hombres que se revisen los privilegios antes de opinar sobre las estrategias de las mujeres. ¿Cómo nos resuena cuando, ante una agresión machista, salen algunos hombres a cuestionar la ropa de las mujeres, que si la falda era muy corta o, por el contrario, que si con esas pintas es “normal” ser agredida? Pues echad cuentas a cómo resuenan nuestros debates sobre los cuerpos ajenos.

Afirmar que no debemos cuestionar, ni debatir sobre el velo y ni siquiera sobre el niqab, no es una cuestión de exquisitez activista, como diría Itziar Ziga. Al contrario, los debates forman parte de la violencia racista que ejercemos y, en este caso en concreto, creo que ha sido la verdadera agresión, más allá de la intervención real de la policía en las playas. Los debates en las redes, ensordecedores, han demostrado una vez más quién creemos que es el sujeto y quién el objeto, a qué voces no damos valor alguno, y a qué mujeres no reconocemos como mujeres, sino como puras sombras inertes de hombres manipuladores. Si el feminismo no nos ha enseñado que las mujeres somos sujetos de nuestras propias vidas y no solo apéndices, no entiendo qué nos ha enseñado.

El problema no es el velo: es el racismo
Uso el término “islamofobia de género” por haber sido acuñado y desarrollado por la feminista musulmana Jasmin Zine, entre otras. Un término, por lo tanto, que surge de la comunidad interpelada y que infinidad de mujeres musulmanas están utilizando para autoidentificar su opresión. Con él se apunta a la intersección entre la islamofobia y el machismo. La interseccionalidad, más nombrada que aplicada, surge del pensamiento del colectivo feminista negro y lesbiano Combahee River Collective para analizar de qué manera las opresiones no se suman simplemente, sino que interactúan entre ellas. Es decir: que la islamofobia de género no es por un lado machismo y por otro islamofobia, sino un eje de discriminación y violencia específico surgido del cruce entre ambos. No se puede analizar, por lo tanto, la situación de las mujeres musulmanas en Europa atendiendo solamente al machismo (o a una forma de machismo), porque están también en situación de violencia racista (la islamofobia es una forma de racismo, como han desarrollado ampliamente personas como Ángeles Ramirez o Ramón Grosfoguel, entre otras).

Las feministas blancas tampoco somos solo mujeres, también somos blancas. Como afirma Lucas Platero, todas las identidades son interseccionales, así que cuando analizamos el hiyab (o el bañador de cuerpo entero) no lo hacemos solamente como mujeres: también opera en el análisis el hecho de ser blancas (y entiendo aquí la palabra blanca como no-musulmana). Y ésta es la parte que no se ha tenido en cuenta en la mayoría de análisis. Y es, en mi opinión, la parte esencial, porque es la que apunta a la violencia que ejercemos nosotras y que podríamos parar al instante. Pero que no paramos.

La mirada sobre el hiyab de los feminismos blancos tiene paralelismos con la lucha por el aborto en Estados Unidos en los años 70, una lucha encabezada por blancas y que apenas encontró repercusión en las mujeres negras y portorriqueñas, según cuenta Angela Davis en Mujeres, Raza, Clase, y que eran, sin embargo, las que más sufrían abortos ilegales y, por lo tanto, debían ser las más interesadas en su legalización. La cuestión radicaba en que el feminismo blanco se centró en el derecho a abortar, mientras que las mujeres negras y portorriqueñas, que venían de una historia de esclavitud y de esterilizaciones forzosas, no reivindicaban el derecho a abortar, sino al control de la natalidad, cosa que incluía la resistencia a las prácticas eugenésicas.

En los feminismos hegemónicos nos llenamos la boca con las libertades, pero hacemos agua ante el primer bañador que nos cruzamos. Porque seguimos ancladas en la universalización de la propia experiencia, y una experiencia central en el feminismo blanco es la desnudez como práctica de libertad frente a un entorno que nos imponía taparnos. Pero ¿qué sucede cuando esa desnudez deviene imposición? Es más, ¿qué sucede cuando esa imposición conlleva una restricción identitaria? En el documental ‘Al Nisa’, algunas compañeras lesbianas y musulmanas explican que llevar hiyab es para ellas una forma tan importante de visibilidad como pasear de la mano con su novia.

No podemos opinar sobre las decisiones desde subjetividades y experiencias diferentes a la propia. Menos cuando parte de la opresión sobre esas subjetividades la construye, precisamente, nuestros prejuicios. Si alguna cosa puede unirnos es el derecho al propio cuerpo y que cada cual lo defina en el marco que le sea más adecuado a su subjetividad y sus experiencias. Pero defender la libertad como práctica y no defender un objeto como resultado contenedor de esa práctica de libertad es complicado. Porque el resultado de la práctica no siempre nos gusta. Así que preferimos sacrificar la libertad aunque disfracemos ese sacrificio y acabemos incluso nombrándolo libertad. Y lo es. La propia. Pero solo la propia.

En esos “otros” cuerpos interactúan opresiones que no vivimos las blancas. Como explica Jasmin Zine, en la era post 11 de septiembre, “la islamofobia de género ha revitalizado tanto los tropos y representaciones de mujeres retrasadas, oprimidas y políticamente inmaduras que necesitan liberación y rescate a través de intervenciones imperialistas, así como los retos del extremismo religioso y los discursos puritanos que legitiman narrativas limitantes de la feminidad islámica y dificulta los derechos humanos y las libertades de estas mujeres”. Así, ante un caso flagrante de islamofobia de género como ha sido la expulsión de algunas musulmanas de las playas, los análisis del feminismo blanco se centran obsesivamente en denunciar el “patriarcado musulmán” y no al policía blanco, representando de paso a las mujeres musulmanas como víctimas sin agencia y sin entendimiento siquiera de su propia situación. Estos análisis que silencian el hecho de que las musulmanas en Europa están bajo violencia racista no se sitúan en un lugar opuesto al patriarcado que pretenden denunciar, sino que forman parte de la misma opresión interseccional.

Así, la serpiente de este verano ha sido un ejercicio desmedido de purplewashing: hombres claramente machistas y también mujeres feministas utilizando una supuesta preocupación por las mujeres para legitimar la exclusión y la deshumanización de esas mismas mujeres. Los artículos que hemos visto circular este verano utilizando contra las musulmanas los análisis de feministas árabes seculares descontextualizados, dando por hecho que no los conocen y hay que mostrárselos, o asumiendo que aquellas feministas no son sus compañeras de lucha, forma parte de la infantilización racista y machista. No sumadas, sino cruzadas.

En contra de la prohibición, pero
Hay una línea discursiva que resurge cada vez que el colectivo de mujeres musulmanas en Europa recibe una agresión, como son leyes restrictivas dirigidas específicamente hacia ellas. El discurso consiste en demonizarlas, convertirlas en amenaza latente y, finalmente, hacer que las agredidas sean las potenciales agresoras contra las que nos debemos proteger.

La primera parte de este discurso usa la comparación con Arabia Saudí, Irán, o Afganistán. Lo interesante de este movimiento dialéctico es que compara a sujetos subalternizados en Europa, mujeres y racializadas en tanto que musulmanas (ya no añadimos la cuestión de clase o de estatus administrativo por no ser homogéneas dentro del colectivo) y, lejos de comparar su situación con otros sujetos subalternizados en Arabia Saudí, Irán o Afganistán, las comparamos con el poder en esos lugares. Es decir: a nuestros ojos, bajo la mirada de Occidente, que diría Mohanty, las musulmanas en Europa no son esas mismas musulmanas bajo los regímenes teocráticos sino que estas musulmanas pasan a ser, mágicamente, hombres legisladores que ostentan el poder. La creadora (australiana) del burkini le debió poner el nombre por comercial y simpático. Pero no ha tenido en cuenta la ignorancia europea, capaz de confundir un burka afgano con ese traje de licra de colores vistosos que supone una auténtica pesadilla para cualquier extremista religioso que se precie. Y de ahí, ya tenemos la demonización consumada: las compañeras que bajan a la playa con el correspondiente playero al hiyab se han visto llamadas wahabitas, salafistas, terroristas y no sé cuántas cosas más. Incluso por personas que han dicho claramente que con el velo no tienen problemas, pero que esto es demasiado. Con el bañador hemos topado. Habíamos dado “permiso” para el velo, no para la libertad sobre el propio cuerpo.

Una vez que los términos wahabita y salafista se han puesto a circular, además como sinónimos descarados de musulmán y musulmana, han saltado todas las alarmas y las compañeras expulsadas del espacio público han pasado a ser una amenaza latente que, a pesar de la fealdad de esas imágenes de policías desnudándolas en Cannes, deben ser controladas por el Estado pues representan una amenaza para las libertades de todas (y el Estado patriarcal, parece ser, es de pronto el garante de las libertades). Y vuelta a la casilla de salida.

La lucha por las libertades en Arabia Saudí, Irán, Afganistán, Francia o Alemania son la misma lucha, con objetivos contextuales distintos. ¿La libertad es abortar o poder tener criaturas? Pues depende de si te obligan a tenerlas o te esterilizan para que no las tengas. ¿La libertad es velarse o desnudarse? Pues, de nuevo, la libertad es poder tomar las propias decisiones, en un sentido o en otro. Y lo que hacemos desde los feminismos es generar espacios de resistencia a los poderes donde las posibilidades de elección se vayan ampliando.

Esa forma de deshumanización según la cual las musulmanas dejan de ser personas para convertirse en objetos de análisis, de legislación, de debate en las redes y de opinión, congeladas en el tiempo a la espera de que “nosotras” entendamos la cuestión y decidamos sobre ella, y por tanto les concedamos estatus de humanidad o no, es la estructura básica del racismo, fijada ya por Frantz Fanon en los años 50.

Poco importa que en esta ocasión el racismo se esconda bajo el eslogan “todas las religiones son iguales”. La frase de por sí no tiene consistencia alguna. ¿Qué tienen en común el zoroastrismo y el culto yoruba? Una frase de ese tipo responde solamente a la universalización de la experiencia particular, propia del etnocentrismo y la colonialidad, así como al racismo culturalista que define la cultura Occidental no como una deriva cultural particular entre otras muchas, sino como la mejor. Y entre los movimientos de resistencia europeos (feminismos, comunismos, anarquismos, etc.) el ateísmo es constitutivo y central. Un ateísmo que no ha sabido distinguir entre las instituciones del poder religioso, la filosofía y la espiritualidad de las personas, y que acaban igualando al obispo Cañizares con Malcom X o con Muhammad Ali, a la teología de la liberación cristiana con Daesh. ¿Todos son iguales? De esa manera y bajo la excusa de la lucha contra “las religiones” lo que se promueve es una lucha civilizacional al más puro estilo Huntington, una versión contemporánea del moros y cristianos. La dialéctica de la lucha contra el terror de Bush ha atrapado también, de manera muy clara, a los movimientos que se piensan antiimperialistas. Si hay movimientos occidentales que consideran que la lucha contra lo que ellos entienden por religiones es su prioridad, van a tener que formarse mucho en religiones y mucho en colonialidad y racismo para poder hacer realmente una lucha limpia y justa con las personas. Y van a tener que estar muy atentos a las articulaciones y a los privilegios que se nos señalan constantemente, mientras estamos mirando hacia otro lado.

Y encima, el feminismo islámico…
En ese espacio tan infinitamente incómodo y tan cruzado de violencias que es la intersección entre la islamofobia y las lecturas patriarcales y coloniales del islam se sitúan una serie de movimientos: los feminismos islámicos, la perspectiva decolonial del islam, el islam ‘queer’…

Siempre me he negado a hablar, escribir o enseñar sobre ellos, ya que forma parte del privilegio blanco usurpar tranquilamente el trabajo de los y las compañeras: al racismo siempre le resulta más creíble escuchar a una atea que atender al conocimiento situado. El espacio de explicar su trabajo es para las personas que están produciendo el conocimiento. Mi espacio, si es alguno, es combatir la islamofobia entre personas que, como yo, hemos sido construidas en ella. Sin embargo, a fuerza de no hablar, se ha ido generando un bulo que necesito, por una vez, aclarar. El feminismo islámico no es un movimiento unívoco ni uniforme. De hecho, tenemos que nombrarlo en plural: feminismos islámicos. Y es un movimiento que se da en todo el planeta (el islam no es un país): hay feministas islámicas europeas, americanas de norte a sur, árabes, indonesias, sudafricanas, nigerianas… Y sus opiniones sobre el hiyab son múltiples. Los feminismos islámicos tienen sus místicas de la feminidad, claro, pero es algo que tenemos en el feminismo blanco y nadie lo considera invalidante. Esa dicotomía según la cual las feministas seculares árabes están contra el hiyab y las feministas islámicas están a favor es falsa e interesada: feministas islámicas como Amina Wadud, Asma Barlas, Leila Ahmed o Azzizah Al Hibri no lo consideran una prerrogativa religiosa. En el documental ‘The Noble Struggle of Amina Wadud’, ésta explica, mientras la peinan en la peluquería, que sus antepasadas, llevadas como esclavas a América, no podían escoger cómo vestirse y a menudo eran obligadas a mostrarse desnudas. Así que, como negra estadounidense, cubrirse es para ella un reivindicación. El hiyab, explica, la hace reconocible como musulmana y eso le gusta, pero le incomoda no ser reconocida claramente como afroamericana. Así que alterna: se cubre para ocasiones más formales, y se descubre para su día a día. Sin más.

En Red Musulmanas, donde tengo la suerte de participar desde hace años, muchas compañeras no lo usan, y otras muchas sí. Y esa cuestión no genera problema alguno. Pero todas las que cito están a favor de la libertad de las mujeres en todos los espacios donde esa libertad se intenta restringir.

No “defiendo” el feminismo islámico, el islam ‘queer’ o el islam decolonial: son movimientos que yo no necesito en tanto que no soy musulmana, aunque aprendo infinitamente de ellos. Lo que sí defiendo es su posibilidad de existencia y los entiendo necesarios para muchas otras personas. Y lo que sí necesito es su existencia. Porque me pienso feminista y creo que el feminismo es un movimiento liberador allí donde se inscriba, porque el feminismo me ha dado la vida y me ha hecho entender el mundo, porque me ha enseñado a articularme, y me ha enseñado a desear articularme con otras mujeres, feministas o no, y con otras personas feministas, mujeres o no. Porque me ha hecho entender mis heridas y también las heridas ajenas a partir de las mías. Porque me ha enseñado de opresiones y de privilegios, también de los míos. Y porque yo necesito un mundo donde sea posible ser diferente y donde la diferencia no sea un conflicto sino un espacio de descubrimiento, de aprendizaje y de alegría.

En el feminismo hegemónico estamos muchos más preocupadas por el relativismo cultural que por el racismo. Acostumbradas al privilegio de opinar de todo, y a opinar desde la universalidad, nos parece que quedarnos calladas es un ejercicio de debilidad y cobardía. Pero es una trampa. Si hay alguna cobardía es la de escondernos en ese privilegio para infantilizar, humillar, justificar violencias y excluir a las demás. Es urgente dejarnos de peroratas mientras las compañeras están sufriendo una agresión racista y machista, y posicionarnos sin fisuras a su disposición, para lo que ellas necesiten y como lo necesiten. Porque hacer resistencia al propio privilegio no tiene nada de relativismo: es lo que yo denomino una práctica feminista de primer orden.

viernes, 3 de junio de 2016

#hemeroteca #identidades | La Europa de los conceptos: un enfoque transnacional

Imagen: Campusa / Javier Fernández Sebastián
La Europa de los conceptos: un enfoque transnacional.
Javier Fernández Sebastián · Coordinador general de Iberconceptos e investigador principal del Grupo ‘Historia intelectual de la política moderna' | Campusa, 2016-06-03
http://www.ehu.eus/es/web/guest/preview-campusa/-/asset_publisher/1O7v/content/n_20160603-cathedra-javier-fernandez-sebastian

¿Qué es Europa? ¿En qué consiste ser europeo? Preguntas como estas no tienen fácil respuesta. Los conceptos históricos no se dejan atrapar en simples definiciones. Europa es una noción elusiva, mucho más cultural que geográfica: plural, cambiante y controvertida. No en vano la identidad europea se ha ido forjando azarosamente a lo largo de varios siglos, por contraste con otras realidades culturales más o menos distantes, percibidas como no europeas.

Desde la perspectiva que aquí interesa, podríamos describir la europeidad como una constelación de conceptos y categorías que históricamente han moldeado la civilización europea. Un patrimonio intangible de valores y principios tan apreciados como libertad y democracia, humanidad o tolerancia, pero también nociones básicas como sociedad, individuo, estado, historia, filosofía, derecho, política o economía; todos ellos cimentan las disciplinas que hoy solemos agrupar bajo la rúbrica de humanidades y ciencias sociales. (Dejamos deliberadamente a un lado las ciencias naturales, aunque las transferencias semánticas entre distintas áreas del saber suelen burlar muy a menudo las fronteras interdisciplinarias: piénsese en herramientas cognitivas transversales, válidas para ciencias y letras, como evolución, crisis, función, proceso, generación, sistema o estructura).

Si nos centramos en los conceptos sociales y políticos fundamentales, hablamos de conceptos borrosos, polisémicos y disputados, siempre expuestos a la redescripción retórica, refractarios a la claridad y la precisión de los lenguajes formales caros a la filosofía analítica; conceptos cruciales, sin embargo, por su capacidad de conformar las experiencias de los individuos y de los grupos, así como para diseñar y construir el futuro; conceptos impuros, valorativos, inseparables de las prácticas a las que están asociados, teñidos de mil tonos y matices según momentos y situaciones pragmáticas. Pues si bien es cierto que, como observó el poeta Leopardi hace dos siglos, los europeos compartimos una piccola lingua sociopolítica compuesta de varias decenas de ‘europeísmos' –términos de raíces griegas y latinas presentes con ligeras variantes en casi todos los idiomas del subcontinente–, los significados de esas palabras clave varían sustancialmente dependiendo de los hablantes, lenguas, épocas, países y circunstancias. Así, por ejemplo, sería un grave error presumir que los sintagmas koinonia politike, societas civilis, sociedad civil, civil society, bürgerliche Gesellschaft o société civile se refieren en todo momento a la misma cosa. Y la existencia de una terminología afín en casi todas las lenguas europeas para designar a la Ilustración, al liberalismo, a la ciudadanía, a la opinión pública, etcétera, no quiere decir en absoluto que ese léxico compartido remita a idénticos significados ni a experiencias o expectativas históricas equivalentes.

Deshacer los malentendidos a que pueden dar lugar esos vocabularios paneuropeos, observar y comparar las diversas pautas y velocidades del cambio semántico en las diferentes áreas político-culturales del continente, analizar históricamente las transferencias conceptuales, hibridaciones, adaptaciones, traducciones, convergencias y divergencias entre ellas, cartografiar las variadas conceptualizaciones con que las sucesivas generaciones de europeos en muy distintos contextos han respondido a parecidos retos, son algunos de los objetivos del Proyecto Europeo de Historia Conceptual. Se trata de un ambicioso proyecto que un grupo de académicos europeos llevamos años tratando de poner en marcha y que sólo ahora, con la publicación de los primeros libros de la serie ‘European Conceptual History', empieza a recoger sus primeros frutos (entre ellos el volumen metodológico Conceptual History in the European Space, coeditado por tres miembros del consejo editorial de la colección: Michael Freeden, Willibald Steinmetz y quien esto escribe). Para ello ha sido necesario dejar a un lado prejuicios de escuela y trascender los marcos nacionales en aras de una aproximación auténticamente transnacional a la historia de los conceptos sociales y políticos. Una aproximación ‘descentrada' que mira a Europa como una región entre otras, capaz de dialogar con otros programas de investigación similares a lo largo y ancho del planeta –tales como Iberconceptos o los proyectos sobre conceptos básicos de la India y del Lejano Oriente– con vistas a construir poco a poco una historia conceptual global.

Uno de los mayores desafíos del proyecto estriba en la dificultad de los investigadores para tomar distancia de su propio utillaje cognitivo, de ese engañoso ‘sentido común' que nos hace creer que nuestro sistema conceptual –uno entre muchos posibles– refleja el mundo ‘tal cual es'. Pues los conceptos fundamentales por los cuales nos orientamos son como lentes, naturalizadas y ordinariamente invisibles, a través de las cuales percibimos y clasificamos el mundo, en donde sólo vemos aquello que ha sido previamente conceptualizado.

En este tiempo de grandes transformaciones y obsolescencia conceptual acelerada, mientras Europa se muestra incapaz de repensarse a sí misma (lo que no deja de ser una dificultad conceptual) y vemos retornar los viejos demonios y las pulsiones disgregadoras, parece más oportuno que nunca avanzar en un proyecto como este. Quienes participamos en él, historiadores y profesionales de las ciencias sociales, queremos contribuir al debate cívico en la forma en que sabemos hacerlo: cumpliendo lo mejor posible nuestro trabajo de clarificación e historización de los vocabularios de la política y de la cultura. Nuestra apuesta por una nueva historia conceptual transnacional aspira a devolver algo de su complejidad histórica a las múltiples, zigzagueantes y muchas veces discordantes rutas de la civilización europea. Mostrando entre otras cosas hasta qué punto ciertas redes conceptuales están entretejidas inextricablemente con la construcción de Europa, pero también con los periodos más dramáticos y destructivos de su historia.

sábado, 30 de junio de 1984

#libros #homosexualidad | Guerreros, chamanes y travestís : indicios de homosexualidad entre los exóticos

Guerreros, chamanes y travestís : indicios de homosexualidad entre los exóticos / Alberto Cardín Garay.
Barcelona : Tusquets, 1984 [06].
243 p.
Colección: Cuadernos ínfimos ; 120.
ISBN 847223620X / 6 €

/ ES / ENS
/ Antropología / Civilizaciones / Etnología / Historia / Homosexualidad
Biblioteca UPV/EHU
http://millennium.ehu.es/record=b1465213~S1*spi

¿A quiénes llama Alberto Cardín «exóticos»? Pues a aquellas poblaciones cuya cultura no fue, o no ha sido aun, mancillada por lo que nosotros, occidentales, llamamos «civilización» y que constituyen motivo de investigación para etnólogos y antropólogos. Esta antología —mejor dicho, este estudio etnológico— pretende atender a la vez al interés del especialista y del profano, y acepta satisfacer a la vez la curiosidad morbosa de algunos y la afición por todo lo «raro» de otros. 

Naturalmente, de esta lectura se desprende que la homosexualidad es siempre, en cualquier parte y en todos los tiempos, o bien simplemente una manera de ser, o bien una manera de convivir en comunidades guerreras y religiosas, o bien una manera u otra de vivir el sexo. Quienes convirtieron a estos gallardos guerreros y a estos nobles chamanes en seres «raros» fueron precisamente, por un lado, los primeros cronistas occidentales y cristianos que acompañaron a los descubridores y, por otro, más tarde, algún viajero carca, algún científico mojigato.