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martes, 14 de enero de 2020

#hemeroteca #censura #estereotipos | Por qué las princesas Disney no son perjudiciales para la infancia

Imagen: The Conversation / 'Princesas' Disney
Por qué las princesas Disney no son perjudiciales para la infancia. 
Núria Obiols Suari | The Conversation, 2020-01-14
https://theconversation.com/por-que-las-princesas-disney-no-son-perjudiciales-para-la-infancia-128828
Publicado también por: Público, 2020-01-18
https://blogs.publico.es/otrasmiradas/28059/por-que-las-princesas-disney-no-son-perjudiciales-para-la-infancia/

Hace pocos días, después de una clase en la que traté el tema de los cuentos populares, dos alumnas se me acercaron para manifestarme su disconformidad con mis argumentos. Éstos versaban sobre la inutilidad de su censura, la vigencia de la universalidad de sus temas, la necesidad de contextualizarlos y de preguntarnos si las féminas de estos cuentos son entelequias fruto del machismo. Sabemos que hoy en día éste es un tema complejo y que estos argumentos que he tratado en algún artículo no son vistos de igual modo por todas las personas. Algo parecido ocurre cuando hablamos de las películas Disney. ¿Quién no ha visto 'Blancanieves', 'Peter Pan', 'El libro de la selva' o 'La Sirenita'?

Una manera de recordar los clásicos
Es evidente que todas estas películas han sido mucho más conocidas que las obras clásicas en las cuáles se basan algunas y que, además, han marcado una época. Por ello nos encontramos con un primer argumento para hablar a favor de estas películas. No hay duda de que, si no llega a ser por su adaptación cinematográfica, muchos de estos clásicos serían poco recordados.

Desconocemos las cifras, pero seguro que no puede compararse el número de lectores de Rudyard Kipling o James M. Barrie con la lista de espectadores de sus versiones Disney. Lamentablemente, no todas estas películas han sido un pretexto lo suficientemente convincente como para promover la lectura de sus fuentes. Si así hubiera sido, se trataría de un gran reconocimiento a la literatura universal y por supuesto una ganancia cultural extraordinaria. Pero, aunque no lo sean, la ficción en la infancia se vive como algo coyuntural sin más misterio que el de pasarlo bien en familia, lo que no es poca cosa. Por lo tanto, otro argumento a su favor, es decir, son películas que también sirven para compartir tiempo y espacio cultural en familia.

La educación como conjunto de procesos
Un tercer argumento para no censurar las películas Disney hace referencia a la comprensión del concepto de educación, que debería entenderse como un conjunto holístico y subjetivo de procesos sumamente complejo.

Pensar que una sola influencia puede conducir a un resultado concreto es tan absurdo como pensar que 'Blancanieves' de Disney es la responsable de que las mujeres trabajen más en tareas domésticas que los hombres. Estas películas, como cualquier influencia, forman parte de una miscelánea de vivencias y no son las responsables de que en el mundo haya problemas gravísimos como la desigualdad social, el machismo o la xenofobia. Es decir, ni su censura evitaría que estos problemas sigan existiendo, ni que sigamos viéndolas es requisito para que dichos problemas no se resuelvan o mejoren.

Por decirlo de otro modo: si las mujeres son víctimas de la esclavitud del físico seguro que no es por culpa de la madrastra de Blancanieves, maravilloso personaje recreado en la película Disney y fruto de una época (1937). Con ella, y mediante su conocimiento, no estamos dando a nuevas generaciones un veneno de miserias humanas. Es, simplemente, un personaje de ficción poco contagioso para el alma. Sobre las miserias humanas, tales como las mencionadas anteriormente, podemos contribuir (o al menos lo intentamos) mediante múltiples vías, entre ellas, las pedagógicas. Y evitar, o censurar, las películas Disney seguro que no es una de esas vías.

Evitar estereoptipos de antes… y de ahora
No obstante, qué duda cabe que cuando Blancanieves limpia la casa de los enanitos o que cuando Cenicienta lucha contra viento y marea para conseguir el matrimonio generan cierto “chirriar” en la mentalidad actual. Afortunadamente, a casi nadie se le ocurriría hoy escribir un guión en el que la chica viva una situación parecida por el mero hecho de ser chica.

El problema es que a la chica de hoy se la somete también a un estereotipo. Evidentemente es deseable que a una mujer no le apetezca ser la criada de un hombre, pero tampoco es menester que la vida en pareja no le apetezca en absoluto y que, además, no tenga miedo a nada.

Es decir, si lo que pretendemos es desterrar féminas obsoletas por sumisas, desde luego que no lo vamos a solucionar sustituyéndolas por un modelo estereotipado al revés. Trampa en la que sí ha caído no sólo la factoría Disney, sino otras producciones de ficción infantil en las que encontramos un modelo determinado de fémina con características tradicionalmente atribuidas al género masculino.

Ampliar ópticas mejor que censurarlas
Lo que Blancanieves representaba no era una creación 'ad hoc' para promover la sumisión de la fémina. Era, simplemente, el retrato de una época. Lo que ahora vemos en algunas producciones no es un retrato espontáneo, sino una creación 'ad hoc' para fines supuestamente pro igualdad de género y, desde luego, muy rentables en taquilla.

Para resumir: pensamos que los personajes de las películas Disney pueden seguir siendo disfrutados incluso aunque no sean tratados desde una óptica moderna. En cualquier caso, lo que es sano para una buena educación es considerarlas, si cabe, desde distintas ópticas. Pero también no quedarse sólo con ellas. Hay mucho cine que merece ser visto. Ampliar es lo que puede ayudar a una buena educación, lo cual pareció convencer (aunque no sé si del todo) al par de alumnas disconformes. Alumnas que tenían capacidad para cuestionarse las cosas y plantearlas de modo razonado... a pesar de que, cuando eran pequeñas, vieron unas cuantas películas Disney.

Núria Obiols Suari. Profesora Titular del Departamento de Teoría e Historia de la Educación, Universidad de Barcelona.

sábado, 13 de abril de 2019

#hemeroteca #cuentos | Una modesta sugerencia: sobre Caperucita Roja y otros clítoris

Imagen: El País / Caperucita roja
Una modesta sugerencia: sobre Caperucita Roja y otros clítoris.
Se trata de respetar su capacidad para proyectar, manipular, fragmentar y jugar sin que los adultos los invadan. Ellos solos, solas, soles. Eso es una biblioteca.
Nora Catelli | El País, 2019-04-13
https://elpais.com/sociedad/2019/04/13/actualidad/1555157497_724589.html

Lo malo de los clásicos es su más extraordinaria virtud: que lo son porque podemos usarlos de muchas maneras. El colegio de Barcelona que ejerció su donoso escrutinio con este cuento y otros parecidos olvidó que los cuentos refutan cualquier posibilidad de ser aplastados por una interpretación única. Me atreveré a ofrecerles una, para que la consideren un ejemplo de cuán subversiva puede ser una caperuza roja.

Antes, una presentación: he enseñado mucho tiempo historia de los libros y de la lectura en la Universidad de Barcelona, y cualquier estudiante sabe que lo que hoy consideramos “literatura infantil y juvenil” es un invento moderno, que se fue armando a partir de la diferenciación de públicos, hacia finales del siglo XVIII. Después, con las compilaciones románticas, muchas de las más brutales y sangrientas leyendas, entre las que se cuenta ‘Caperucita Roja’, se fueron dulcificando. Ya Perrault había rebajado su truculencia. Pero eso no importa: remito a los preocupados padres de la escuela que ha sugerido suprimir el cuento al volumen correspondiente de la ‘Historia de la lectura en el mundo occidental’, de Chartier y Cavallo.

Digo “brutales y sangrientas leyendas” con toda intención, pero no digo que sean patriarcales, o, al menos, solo patriarcales. Quizá sean todo lo contrario.

¿De qué trata este cuento en sus versiones edulcoradas, sin los ejercicios de bestialismo y canibalismo que Perrault suprimió?

Una madre y su hija viven solas al linde de un bosque. Del otro lado del bosque vive la abuela. Tres mujeres: tres edades. La madre fértil, la niña que se convertirá en fértil, la abuela no fértil. A pesar de conocer los peligros del bosque, la madre fértil envía a la niña, al borde de la pubertad, a llevar alimentos a la abuela. ¿Por qué la niña está ataviada con algo tan llamativo como una caperuza roja? Se ha interpretado en ocasiones que esa caperuza roja es una señal que atrae a los predadores del bosque. Y lo es: es un clítoris en estado de turgencia. La madre ha intuido oscuramente que tendrá una rival y se desprende de ella. La entrega a la abuela, que no puede ser rival; por supuesto, no soy la primera en leer de esta manera el cuento: lo han hecho psicoanalistas, folcloristas y compiladores.

Hay versiones en que el cazador no llega, hay otras en que el lobo huye tras comerse a la niña y a la abuela. Pero eso no importa: lo subversivo e insoportable del cuento no reside allí. Reside en el clítoris que atraviesa el bosque, que se exhibe y que no tiene miedo de mostrarse. Es más: hay versiones en que la niña es un niño; quizá el clítoris sea un glande. O sea, las dos cosas a la vez. Tampoco importa: un niño o una niña o quizá un ser que no sabe si es niño o niña, avisan de que portan algo que tiene que ver con la sexualidad y que solo a través de la forma indirecta de la ficción la incorporamos y la convertimos en fantasía.

No se trata de comunicar esta obviedad a las niñas y niños que leen el cuento; como no se trata de indicarles las razones por las que tiemblan y disfrutan con el infanticidio de ‘Hansel y Gretel’, con los talones sangrientos de las hermanastras en ‘La Cenicienta’, o con la feroz cesárea del lobo dormido en ‘Las siete cabritas’. Se trata, al contrario, de respetar su capacidad para proyectar, manipular, fragmentar y jugar sin que los adultos los invadan. Ellos solos, solas, soles. Eso es una biblioteca.

Nora Catelli es profesora de la Universidad de Barcelona y premio Anagrama de ensayo.

jueves, 11 de abril de 2019

#hemeroteca #cuentos #sexismo | Vetada ‘La Caperucita Roja’ por sexista

Imagen: El País / Biblioteca de la Escuela Tàber, Barcelona
Vetada ‘La Caperucita Roja’ por sexista.
Una escuela de Barcelona retira 200 cuentos infantiles de su biblioteca al considerarlos "tóxicos".
Ivanna Vallespín | El País, 2019-04-11
https://elpais.com/ccaa/2019/04/10/catalunya/1554930415_262671.html

La escuela Tàber de Barcelona, cuya titularidad corresponde a la Generalitat, ha decidido someter a revisión el catálogo de títulos que forman parte del catálogo de su biblioteca infantil. Después de analizar los libros destinados a niños y niñas de hasta seis años decidieron retirar 200 títulos que consideran “tóxicos” porque reproducen patrones sexistas, lo que supone el 30% del fondo. En el 60% de los cuentos el problema es menos grave, mientras que solo encontraron un 10% que estaba escrito desde una perspectiva de género. Otros centros también trabajan en adquirir libros más igualitarios.

Se acerca la Diada de Sant Jordi, una cita ideal en la que guarderías y escuelas recuperan la leyenda o en que muchos padres acudirán en busca de un cuento para sus hijos. Una ojeada al amplio catálogo de cuentos sobre el héroe que acaba con el dragón revela que la mayoría de títulos recoge los estereotipos en que el personaje masculino es el héroe valiente que debe salvar a la temerosa princesa. Pero en el mercado empiezan a irrumpir títulos alternativos como ‘Santa Jordina’ (Inés Macpherson, editorial La Galera) o ‘La revolta de Santa Jordina’ (Lyona y David Fernàndez, editorial Ámsterdam), donde la chica es la heroína y donde, por cierto, el dragón no tiene por qué morir.

‘La leyenda de Sant Jordi’ es uno de los retirados en la escuela Tàber, pero también ‘La bella durmiente’ o 'La Caperucita Roja', según avanzó ayer la televisión municipal Betevé. No obstante, Anna Tutzó, una de las madres que forma la comisión que revisó el catálogo, prefiere no dar títulos porque considera que lo importante es poner el foco en el problema de fondo, que va más allá de los cuentos tradicionales. “Además, estos son minoritarios, también afecta a libros para aprender el abecedario, los colores o los hábitos. La sociedad está cambiando y es más sensible a la cuestión de género, pero esto no se está reflejando en los cuentos”, apunta.

Las situaciones más habituales que hallaron, abunda Tutzó, es asociar la masculinidad a valores como la valentía y la competitividad. “También en las situaciones de violencia, aunque sean pequeñas gamberradas, es el niño el que la realiza contra la niña. Con ello se da un mensaje de quien puede ejercer la violencia y contra quién”, añade.

La preocupación por el tipo de libro que leen los pequeños se está extendiendo en muchas escuelas. En el colegio Montseny de Barcelona también van a empezar a revisar el catálogo, aprovechando el proceso de informatización. Y también anuncia que retirarán los que consideren sexistas.

En la escuela Fort Pienc, el AMPA también ha creado una comisión de igualdad de género que, entre otras cosas, mira con lupa el contenido de los libros. La escuela no tiene biblioteca, pero el curso pasado las familias compraron decenas de libros para crear un espacio tranquilo en el patio para que aquellos alumnos que quisieran pudieran cambiar la pelota por un libro. Entonces, miraron que ninguno de ellos fuera sexista. “Es muy importante el tipo de libros que leen los niños porque los libros tradicionales replican los estereotipos de género y está bien tener a disposición libros que rompan con ellos”, explica Estel Crusellas, presidenta del AMPA de la escuela Fort Pienc. Esta madre, además, defiende la importancia de cuidar el tipo de lectura cuanto más pequeño es el alumno. “Con cinco años los niños ya han consolidado los roles de género, saben qué es ser niño o niña y qué implica. Así que es esencial trabajar con perspectiva de género en la etapa infantil”.

La revisión del catálogo de infantil de la escuela Tàber se hizo el pasado año y ahora están abordando los que afectan a primaria. En este caso, asegura Tutzó, no se han planteado retirar ningún título. “En la primera infancia los niños son esponjas y absorben todo lo que hay a su alrededor, así que pueden naturalizar los patrones sexistas. En cambio, en primaria los estudiantes ya tienen más capacidad crítica y los libros pueden ser una oportunidad para aprender, para que ellos mismos se den cuenta de los elementos sexistas”. Desde la escuela Montseny, también coinciden en que en primaria este tipo de libros son otra herramienta para aprender desde una mirada crítica. Ester Murillo, madre del AMPA de este centro considera además que “esta concienciación sobre los contenidos de los libros debe ser compartida tanto por las familias como por los profesores, que deben interiorizarlo y transmitirlo en el aula”.

Sin paridad ninguna en ‘Los tres cerditos’
Jacinto Antón

Esto se está desquiciando. Buscar que los cuentos tradicionales se ajusten a las nuevas ideas de la sociedad, aunque sean buenas, es aberrante. Precisamente una de sus virtudes es su carácter transgresor. ¿Hemos de preocuparnos porque no haya paridad en ‘Los tres cerditos’ —seguramente alguien pondría el grito en el cielo si fueran ‘Las tres cerditas’— o poca en ‘Blancanieves’ (7x1 + la reina/bruja, que es mala), que además muestra maltrato familiar?, ¿es sexista ‘La ratita que barría la escalera’? ¿Sería mejor que la fea fuera patita? Tiembla uno al pensar en que lo siguiente será entrar a saco en la novela de aventuras. Sin paridad en ‘Los tres mosqueteros’ (y Milady = mala), ‘Beau Geste’, ‘Tres lanceros bengalíes’, ‘Las cuatro plumas’... Un poco de cordura, por favor.

jueves, 19 de julio de 2018

#hemeroteca #literatura #cine | Los cuentos que contó Disney

Imagen: El País / Mickey Mouse
Los cuentos que contó Disney.
La factoría de animación inspiró buena parte de sus producciones en la tradición oral y los cuentos populares.
Sergio C. Fanjul | El País, 2018-07-19
https://elpais.com/ccaa/2018/07/18/madrid/1531927337_014706.html

Los relatos orales, los cuentos populares, siempre han estado ahí, cabalgando las generaciones humanas y transmitiendo conocimientos, historias y lecciones morales sobre el mundo. Se contaban alrededor de hogueras, los contaban las abuelas a las niñas, los compartían los amigos; eso hasta la llegada del siglo XX, cuando el mayor transmisor de estos relatos fue un hombre singular y su compañía de animación: Walt Disney (1901-1966).

Es difícil saber a cuántos les resultarían familiares personajes como la Cenicienta, Blancanieves o Robin Hood si no fuera por Disney. El arte de contar historias, organizada por la Walt Disney Animation Research Library (ARL) y la Obra Social La Caixa, hace hincapié en este punto y, después de visitar varias ciudades españolas, llega al CaixaForum.

“Walt Disney sabía que la animación podía ser una buena herramienta para contar historias”, dice Mary Walsh, una de las comisarias, “y encontró la primera inspiración en esos relatos clásicos”. Algunos de los ejemplos más antiguos son ‘Los tres cerditos’ y ‘El flautista de Hamelín’ (ambos de 1933) u otros basados en mitos como ‘El rey Midas’ (1935) o ‘La diosa de la primavera’ (de 1934 y basado en el mito del rapto de Perséfone).

La exposición, que recoge 215 piezas entre dibujos, pinturas, impresiones digitales, guiones y ‘storyboards’, se divide en cinco secciones: los mitos (en una sala que imita a los primeros estudios de Disney, llenos de mesas inclinadas para los dibujantes), las fábulas, las leyendas, los cuentos estadounidenses (relatos humorísticos o exagerados que reflejan el espíritu fundacional del país) y los cuentos de hadas. Por ahí pasean ‘La bella durmiente’ (1959, muy antigua pero recogida por Perrault), ‘Merlín el Encantador’ (1963, basado en el ciclo artúrico) o el popular ‘El sastrecillo valiente’ (1938), basado de la adaptación de los hermanos Grimm. Y se hace evidente que el trabajo para levantar una de estas producciones es un trabajo colectivo realizado al alimón por cientos de artistas anónimos.

Es curiosa la carta expuesta de la que fue primera dama estadounidense Eleanor Rooselvet, de 1934 y con membrete de la mismísima Casa Blanca, donde confiesa el amor del matrimonio presidencial por el cine de animación y sugiere unas ideas que no fueron adoptadas del todo. También el breve vídeo de 1938 en el que se explica cómo hacer dibujos animados. “En realidad”, explica Walsh, “la técnica para hacer animación es casi la misma, lo único que ha cambiado son las herramientas que utilizamos para hacerlo: antes había pinceles y lápices, ahora también hay ordenadores”. En su institución, la ARL, conservan 65 millones de piezas artísticas físicas y 40 millones de piezas digitales, que sirven como legado de la empresa desde los años veinte, como modo de divulgación y como fuente de inspiración para los artistas actuales.

En ‘Robin Hood’ (1973), basado en la narración épica ‘La gesta de Robin Hood’, del siglo XV, vemos un ejemplo de antropomorfización de personajes: el protagonista es un zorro, Little John es un oso. Disney ha sido objeto de críticas por adjudicar conductas humanas a los animales (el león noble, el lobo malvado) y por hacer que los niños conozcan más los biomas lejanos (selvas y desiertos) que la fauna local, según se publicó en la revista ‘Biological conservation’. Algunos lo han llamado ‘efecto Disney’.

Es sabido, y muchas veces también se ha criticado que Disney elimine o haya eliminado las partes más conflictivas o macabras de los cuentos populares (muchas veces crueles) e impuesto con frecuencia el ‘happy ending’, cosa que se señala sin demasiada pasión en algunos puntos de la muestra, como en ‘Blancanieves y los siete enanitos’ (1937). La versión Disney se dulcificó y difería de la versión de los hermanos Grimm, en la que la madrastra es torturada hasta morir con unos zapatos de hierro ardiendo.

‘La sirenita’ (1989), en su versión original de Hans Christian Andersen, tampoco acaba bien: la sirena muere con el corazón roto y se convierte en espuma del mar. Hay ejemplos abundantes, aunque no se cumple siempre: ‘Frozen’ (2013) tiene final feliz, como el cuento original, ‘La reina de la nieves’, de Andersen. “Walt Disney era una persona muy optimista y siempre quiso ofrecer un producto con finales felices, para las familias y para el público en general”, concluye Walsh.

miércoles, 18 de julio de 2018

#hemeroteca #literatura #feminismo | Ángela Vallvey: “El cuento original de la Bella Durmiente es una historia de violación”

Imagen: ctxt / Ángela Vallvey
Ángela Vallvey · Escritora, autora de ‘Cuentos clásicos feministas’: “El cuento original de la Bella Durmiente es una historia de violación”
Nerea Balinot | ctxt, 2018-07-18
https://ctxt.es/es/20180718/Culturas/20089/Nerea-Balinot-Angela-Vallvey-feminismo-cuentos-revisiones.htm

A través de esta reescritura concienciada pero también divertida, la autora conecta las historias de nuestra infancia con los problemas reales (y aterradores) de las mujeres del siglo XXI.

Cenicienta sufre una huelga laboral de hadas madrinas y por poco no llega a tiempo al ‘reality show’ en el que conocerá a su príncipe. Y aunque el muchacho la busca para devolverle una zapatilla, su final feliz es rechazarlo y vivir sola. Así lo cuenta Ángela Vallvey (1964, Ciudad Real) –escritora y periodista. Ganadora del Premio Nadal en 2002 y finalista del Premio Planeta en 2008– en sus ‘Cuentos clásicos feministas’, una revisión de las tradicionales historias que han acompañado nuestra infancia durante varias generaciones.

Con este proyecto, Vallvey se embarca en el reto de adaptar los cuentos clásicos al siglo XXI, incluyendo videojuegos, ‘reality show’ y redes sociales. También violencia machista, trata de mujeres, abusos y discriminación laboral. Los cuentos infantiles en los que los lobos perseguían a las niñas por el bosque daban miedo. Los cuentos de Vallvey, donde las jóvenes sufren acoso sexual y las niñas destrozan su cuerpo por agradar a un hombre, aterran.

En su obra, dirigida a adolescentes y adultos, los lobos son mucho más feroces de lo que recordábamos. Vallvey ha conseguido mantener la esencia original de las historias populares: el mundo es un lugar peligroso para las niñas y nuestro final feliz es sobrevivir. Pero debemos aspirar a más.

Así lo reivindica en sus relatos donde, aunque las mujeres sufren violencia, son personajes que luchan por sobreponerse y salir victoriosas. Puede que lo consigan o no, pero no esperarán de brazos cruzados a un príncipe que las rescate. Esta vez, las protagonistas son ellas.

Y los culpables, los lobos. Ángela denuncia que las mujeres no han tenido una responsabilidad heroica en los cuentos clásicos, pero siempre han sido culpables. De comerse una manzana, de pincharse con un dedal, de hablar con desconocidos o de generar envidias. Las historias de Vallvey, en cambio, señalan a los verdaderos agresores. A los padres descuidados que desatienden a sus criaturas, a los desconocidos malévolos que engañan a las niñas y a los coros de patio de colegio que se ríen de quien es diferente. También, al propio sistema o a la inseguridad interiorizada de las más pequeñas. Su objetivo es claro: que ningún lobo vuelva a convencernos de que la culpa es de Caperucita por adentrarse sola en el bosque.

P. ¿Era necesaria una revisión feminista sobre los cuentos clásicos?
R. Los cuentos clásicos tienen prototipos universales, pero están desvirtuados. Quería crear una historia diferente, sugerente y desenfadada, que nos hiciera reflexionar y reír al mismo tiempo.

Los libros tienen el poder de transmitir ideas y esa es una siembra que siempre se recoge. Mediante el humor y la poesía se pueden contar historias que contribuyan a cambiar el mundo. El poder de la literatura es el poder de la seducción. Estás contando la misma idea (feminismo, igualdad, libertad) pero de una forma hermosa, y eso cala en el espíritu de la gente. La literatura es mucho más atractiva que la política.

P. Habrá quien diga que escribir un libro titulado ‘Cuentos feministas’ es bastante político. ¿Qué le respondería?
R. Que tienen razón. Y que eso no es malo. Se trata de fomentar la igualdad entre hombres y mujeres. Quiero ayudar en la creación de una mentalidad feminista que, al fin y al cabo, es positiva para nuestra sociedad.

P. Últimamente está aumentando la literatura infantil enfocada hacia las niñas que las presenta como guerreras o luchadoras. ¿Por qué no vemos cuentos que hablen de niños dulces o sensibles?
R. Siempre somos nosotras las que tenemos que adaptarnos. El mensaje de esa literatura es bueno y, en el futuro, habrá niñas que no crezcan con nuestros miedos de mujer. Pero a los niños también hay que enseñarles a hacer su parte. Esto es un trabajo de todos, no podemos poner siempre la responsabilidad del lado de las mujeres.

P. Su libro está enfocado a un público más adolescente que infantil. ¿Hay que tener cuidado a la hora de hablar sobre estos lobos (agresiones, violaciones, trata de seres humanos) con los niños y niñas?
R. Sí, aunque los lobos no tienen cuidado cuando persiguen la infancia. Mientras yo me planteo tratar con delicadeza ciertos temas, los niños están confrontando asuntos muy duros, como la pornografía, desde edades tempranas. El mundo les hace llegar mensajes verdaderamente brutales sin ningún filtro, así que quizás sí sea adecuado ir hablando de feminismo, de violencia machista, etc. en la infancia.

P. En los cuentos clásicos, el final feliz de las mujeres es sobrevivir. ¿No podemos aspirar a nada más?
R. Debemos aspirar a más. La igualdad formal ya está conseguida, pero cada vez que luchamos por la igualdad real el sistema contraataca y aumentan las agresiones. Quieren que el miedo siga controlando a las mujeres para expulsarnos del espacio público. Quieren alejarnos de los lugares donde se gestiona la vida y el poder. Pero ya estamos cansadas de escuchar esas historias de miedo. A las niñas hay que contarles la historia de su libertad.

P. Cada vez son más las niñas y adolescentes que, como refleja en sus cuentos, viven obsesionadas con los estándares de belleza o preocupadas por no gustar a los hombres. ¿Qué podemos hacer para evitarlo?
R. Las niñas de ahora sienten más presión de la que nunca haya sentido una mujer. La tiranía de la belleza, a pesar de todo, está más presente que nunca y las redes sociales han aumentado este fenómeno. Cada vez y, a edades más tempranas, encontramos niñas obsesionadas con la idea de ser guapas. La hipersexualización a la que las estamos sometiendo es tremenda y mata su infancia. La única manera de solucionarlo es con educación, dotando a las niñas de herramientas para que se defiendan de sus agresores. A las mujeres se nos educa para estar dispuestas a sacrificar nuestro cuerpo por amor. Es un disparate. No podemos enseñarles a las niñas que su único valor es el cuerpo. Tenemos que hablarles de su imaginación, de su inteligencia y de su personalidad.

P. La alianza entre abuela y nieta en ‘Caperucita Tall’ o la amistad entre las siete gigantas de Blancanieves son una excepción en los cuentos tradicionales. Las mujeres, brujas o madrastras, aparecen siempre como enemigas. ¿Es necesario escribir sobre la amistad entre mujeres?
R. Es imprescindible. Nos han enseñado a desconfiar entre nosotras, a tratarnos como competidoras. Las brujas y madrastas existen. Es innegable y en mis cuentos aparecen. Pero también hay que mostrar a las niñas historias de amistad, confianza y apoyo mutuo entre mujeres.

P. ¿Qué mensaje transmiten historias como las de la Bella Durmiente o Blancanieves, donde un desconocido las besa mientras duermen?
R. La historia original de la Bella Durmiente trata sobre una joven que está dormida, inconsciente y es abusada por un hombre que pasa por allí. La deja embarazada y, cuando despierta, tiene que casarse con el violador. Ese era su final feliz. Esto es algo espeluznante, y con el tiempo el cuento se transformó. La metáfora avisa perfectamente de que una mujer que duerme, que no está alerta, está expuesta a ser depredada. Lanza el mensaje de que tienes que tener los ojos bien abiertos para sobrevivir.

P. El capítulo ‘La princesa poligonera y el guisante emotivo’ es una historia de abuso y acoso sexual. Existen pocos relatos al respecto, menos aún aquellos en los que la víctima rehace su vida. ¿Es importante contar estas historias de superación?
R. Sí, por supuesto. Hasta ahora las víctimas se llevaban la parte de la vergüenza y del oprobio social. Es necesario que la mujer pierda esa vergüenza y se la adjudique al verdadero responsable, al agresor. No es justo que ella cargue con el abuso y, encima, con la culpa y la condena.

P. ¿Cree que estamos avanzando en el terreno de la igualdad?
R. Los cambios se operan cuando cambia la mentalidad y aumenta la presión social. En ese sentido, creo que sí. Movimientos como el #Metoo, la manifestación del 8M o la condena al caso de la Manada lo demuestran. Se está moviendo la opinión pública y eso es imprescindible para que veamos cambios políticos y sociales. Cuando cambia la mentalidad de las personas, el sistema tiene que adaptarse. Confio en que esta dirección de justicia e igualdad perdure.

P. Al final de su libro, presenta la imaginación como una llave mágica. ¿la estamos perdiendo?
R. En este mundo la muerte de la imaginación y, sobre todo, la de la imaginación de las mujeres es un peligro que existe. Hay que hacer todo lo posible para que ocurra lo contrario, para que las mujeres encuentren la llave de su imaginación y se aventuren en ese mundo inexplorado y lleno de maravillas.

Es necesario, también, que escriban. La historia siempre la han contado ellos y, aunque ha habido mujeres, el canon las ha ignorado. Ahora están cambiando las cosas y tenemos más recursos. Las mujeres escribimos con la misma libertad que los hombres y estamos empezando a contar nuestra propia historia.

P. Y eso enriquece la literatura.
R. Enriquece el mundo.

martes, 3 de abril de 2018

#libros #literatura #feminismo | Cuentos clásicos feministas

Cuentos clásicos feministas / Ángela Vallvey ; ilustraciones de Javier Pérez Prada.
Madrid : Arzalia, 2018 [04-03].
256 p.
Colección: Miscelánea.
ISBN 9788417241070 / 19,95 €

/ ES / Cuentos
/ Empoderamiento / Estereotipos / Feminismo / Literatura infantil / Literatura juvenil / Memoria sentimental

Los cuentos clásicos tienen la fuerza de los mitos, que han evolucionado según los tiempos y representan un enorme tesoro de sabiduría, un delicado trabajo de inteligencia colectiva. Ángela Vallvey ha querido reivindicar ese legado —repleto de humor, poesía y terror—, renovándolo hasta hacerlo más cercano y comprensible a los lectores contemporáneos, pero también siendo fiel a su significado más profundo. Si bien, aquí no encontraremos historias en las que el amor romántico y acaramelado trastorna a los personajes (sobre todo a los femeninos), sino que las protagonistas se convierten en heroínas que descubren el peligro del desamor, del abuso y el desengaño. El cuento popular que se presenta en estas páginas pretende servir a las niñas y niños, adolescentes, padres y educadores, como una forma divertida de acercarse a nuestra herencia cultural y descifrar sus mensajes más sensatos e imaginativos. Aunque también, ¿por qué no?, como un manual de fantasía 3.0 que ayude a nuestros hijos e hijas a enfrentarse a la complejidad de la vida.

lunes, 8 de enero de 2018

#hemeroteca #cine | El crítico taurino de 'El País' embiste contra la película 'Ferdinand' porque el toro no muere en la plaza: "Es antinatural"

Imagen: El Diario / Fotograma de 'Ferdinand'
El crítico taurino de 'El País' embiste contra la película 'Ferdinand' porque el toro no muere en la plaza: "Es antinatural".
El film de dibujos recupera la historia de Ferdinand, que fue prohibida por Franco por ser "propaganda pacifista y republicana". Cuenta la vida de un toro que se rebela a morir torturado en la plaza. El crítico de El País asegura que la película de animación "manipula a los niños" porque hace ver que el toro actúa "como una persona".
El Diario, 2018-01-08
http://www.eldiario.es/cultura/cine/critico-Pais-pelicula-animalista-Ferdinand_0_727227461.html

Antonio Lorca, crítico taurino del diario El País escribía este domingo, día de reyes, un artículo en el que destrozaba la película de animación 'Ferdinand'. El film cuenta la historia de un toro pacifista que es capturado para llevarlo a España e intentar convertirlo en un toro bravo. El enfoque de la película, claramente animalista, no ha gustado al sector taurino. Este artículo en concreto, titulado "La conmovedora, tierna, sensiblera y mentirosa historia del toro Ferdinand", arremete contra la obra asegurando que la ficción de dibujos es "una mentira como una catedral".

El texto, que destripa la película de principio a fin, carga contra el relato del toro que se rebela a morir en la plaza víctima de la crueldad y el maltrato animal. Así, el crítico taurino asegura que Ferdinand "renuncia a su naturaleza animal" y que "rechaza su destino de toro bravo, como si la gallina pudiera renunciar a poner huevos, el perro a andar a cuatro patas o el león a perseguir y devorar al ñu. El mensaje de la película es profundamente antinatural".

"Supuestos sinónimos de maltrato"
El texto continúa afirmando que "Ferdinand dice no al matadero y no a la lidia, supuestos sinónimos del maltrato. Y el paso siguiente sería la total desnaturalización de la sociedad actual".

Y concluye acusando a la película de dibujos de adoctrinar a los más pequeños . "Lo más grave no es que los niños que abarrotaban el cine sevillano sean los antitaurinos de mañana; lo peor es que la manipulación les lleve a la ignorancia. Si no quieren ser aficionados a los toros, que no lo sean; pero que no los engañen: un toro bravo es un animal y no una persona".

Censurada por Franco y Hitler
La película dirigida por Carlos Saldanha recupera la historia de un cuento antitaurino y pacifista que el escritor e ilustrador infantil Munro Leaf publicó en 1936, en plena guerra civil. Como recordaba el blog El Caballo de Nietzsche, ‘Ferdinando el toro’ fue prohibido por Franco y no volvió a publicarse hasta la muerte del dictador. También fue prohibido en la Alemania nazi. Los golpistas franquistas la tildaron de "propaganda pacifista" e incluso republicana y Hitler la calificó de "propaganda democrática y degenerada".

La historia en su momento llamó la atención del mismísimo Walt Disney, quien en 1938 realizó un corto titulado 'Ferdinand the Bull', en el que contó las reflexiones del bueno de Ferdinand con tanto éxito que llegó a ganar un Óscar en la categoría de animación.

El relato antitaurino vuelve a levantar ampollas. Y algunos no ven que en esta historia de dibujos contra el maltrato animal y la violencia hay muchos más mensajes positivos. Son muchas las voces que ven en ‘Ferdinand’ un mensaje de lucha contra el acoso escolar, e incluso una defensa implícita de la diversidad sexual y de género.

"Lo que eres por fuera no importa. No importa para nada cómo te vea la gente porque ellos te tienen que ver como tú te sientes por dentro", explicaba en una entrevista Saldanha.

El artículo del diario El País ha sido muy comentado en las redes sociales, que recuerdan al crítico la esencia del cine.

sábado, 6 de enero de 2018

#hemeroteca #cine | La conmovedora, tierna, sensiblera y mentirosa historia del toro Ferdinand

Imagen: El País / Fotograma de 'Ferdinand'
La conmovedora, tierna, sensiblera y mentirosa historia del toro Ferdinand.
La película es un divertimento total para niños y mayores y una falsedad como una catedral.
Antonio Lorca | El toro, por los cuernos, El País, 2018-01-06
https://elpais.com/cultura/2018/01/05/el_toro_por_los_cuernos/1515153278_991232.html

Uno de enero de 2018. Seis de la tarde. Cientos de niños, kilos de palomitas y litros de refrescos abarrotan una amplia sala de un multicine sevillano. Todos han acudido a la llamada de ‘Ferdinand’, una película americana, adaptación animada por ordenador de un cuento del escritor Munro Leaf, publicado en 1936, que cuenta la historia de un toro bravo, que, en lugar de pelear, prefiere oler las flores del campo. En su día fue un éxito editorial, el texto fue traducido a sesenta idiomas, y se convirtió en un símbolo pacifista, contra el espíritu militar de la época (un animal que se niega a luchar), de tal modo que el texto, considerado subversivo, fue prohibido en la España franquista y en la Alemania nazi.

Walt Disney lo llevó a la pantalla en 1938, y la película, titulada Ferdinand the bull, ganó el Oscar al mejor corto de animación.

Ahora, Carlos Saldanha, director brasileño, ha convencido a la 20th Century Fox para que invierta más de 100 millones de dólares en una nueva versión del ‘toro bravo por fuera, tierno por dentro’, y la obra también ha sido preseleccionada para los prestigiosos premios de Hollywood.

¡Psss…! ('Silencio, niños, que comienza la peli...') Las tenues luces dejan paso a la penumbra, y la gran pantalla se ilumina con la imagen del simpático toro de ojos azules. ¡Psss…!

Una verde dehesa circunda lo que parece un cortijo andaluz, en uno de cuyos corrales juegan unos becerritos; entre ellos aparece el pequeño Ferdinand, que sostiene un cubo de agua en la boca. A duras penas mantiene el equilibrio por las travesuras de sus compañeros hasta que consigue su objetivo: regar un geranio que cuida entre las burlas de sus hermanos de camada.

Un camión de transporte de ganado llega a la finca; el padre de Ferdinand es el toro elegido para la lidia. “Voy a pelear por la gloria en el ruedo”, le dice todo orgulloso al ternero. “Yo puedo ser campeón sin tener que pelear”, contesta Ferdinand. “Ojalá fuera así el mundo”, replica el progenitor antes de partir hacia la plaza, con la promesa de volver triunfador.

Un compungido Ferdinand ve cómo uno de sus amigos aplasta su geranio, y, por la noche, comprueba que vuelve el camión, pero sin su padre. Embargado por la tristeza y la rabia, decide escapar de la finca, y es adoptado por un agricultor y su hija, que lo convierten en su amigo y mascota. Ferdinand y la niña disfrutan del campo, huelen las margaritas, corretean y duermen juntos. Desde su nueva casa, el becerro otea el Tajo de Ronda, y cada año acude con la familia a la ciudad con motivo de la feria de las flores.

Pasa el tiempo, Ferdinand crece, ya es un toro adulto y voluminoso, y, a pesar de la negativa de sus dueños, decide seguirlos hasta la ciudad malagueña, que luce en fiestas, plagada de guirnaldas y colorido. El picotazo de una abeja en el trasero del animal desata el mayor estropicio jamás visto en Ronda. Ferdinand corre despavorido, arrasa los puestos de flores y adornos, asusta a los vecinos, (“Creen que soy una bestia”, dice a su pequeña amiga), y destroza la feria hasta que, finalmente, es atrapado y trasladado de nuevo a la ganadería donde nació.

Entran en escena el ganadero, gordinflón y con mala pinta; una cabra charlatana e hiperactiva, que hace las veces de cabestro pero mantiene aspiraciones de ser entrenadora de toros bravos; ‘el maestro’, torero ególatra, feo, antipático y chabacano, los ‘hermanos’ de Ferdinand, toros ya preparados para la lidia, y unos caballos bailarines y afeminados.

El maestro busca ‘el mejor toro para el mejor torero’. Ferdinand, delicado y tierno, repite: “Yo paso de la violencia”, “No soy una máquina de matar”, “No soporto la sangre”; y sus amigos le replican: “Si no quieres acabar en el matadero, embiste”. Y los caballos apuntillan mientras brincan: “No te maltratan por ser diferente, pero eres un toro”. Por un equívoco fatal, el torero elige a Ferdinand y envía al matadero a dos compañeros de correrías.

Pero el protagonista está decidido a no luchar e intenta de nuevo la huida; ayudado en su propósito por unos erizos y la cabra parlanchina, todos atraviesan una habitación donde reposan las espadas del torero, una foto de su padre y pitones de toros lidiados a modo de trofeos: “El toro nunca gana”, musita.

Y decide liberar a sus hermanos condenados a morir en el matadero.

Trepidante es la acción para rescatar a sus amigos, y temerario y cargado de peripecias el traslado a la finca (un error de cálculo los conduce a Madrid) de todos los animales a bordo de un camión robado y conducido por los erizos, seguidos a poca distancia por el ganadero y vaqueros del cortijo, dominados por la furia.

La estación de Atocha y su intrincado laberinto de vías es el escenario de una vibrante persecución que acaba con la liberación definitiva de los animales amigos a bordo de una plataforma enganchada a un tren en marcha hacia Andalucía, y la detención de Ferdinand, que es conducido a la plaza de Las Ventas, abarrotada de público, para ser lidiado por ‘el maestro’.

Aterrorizado pisa Ferdinand la arena madrileña. Se resiste a pelear, no acude al caballo ni permite que le coloquen banderillas; se comporta como un toro manso, lanza al torero al callejón, le roba la muleta y es el toro el que torea al maestro entre el jolgorio de los asistentes. Cuando Ferdinand ve que su oponente monta la espada de matar, se sienta en la arena, alguien tira un clavel y pide el indulto.

Llueven las flores, ‘Ferdinand’ las huele y rememora la dehesa rondeña. Le perdonan la vida, la niña que lo había adoptado como amigo y mascota se lanza al ruedo y los dos se funden en un abrazo mientras la plaza estalla en una emocionada ovación.

Ferdinand vuelve al campo con sus amigos y recupera su añorada vida bucólica en la verde pradera rondeña.

‘The End’. Se acabó. Se encienden las luces, y ahora son los niños los que espontáneamente aplauden la hazaña de Ferdinand.

Se te queda cara de bobo porque la peli es una pasada artística, un divertimento total para chicos y mayores, que hace reír, llorar, gozar y te emociona de principio a fin.

Qué pena que ‘Ferdinand’ sea una mentira como una catedral; que triste que, una vez más, se manipulen mensajes tan válidos como el amor y el respeto a los animales para intentar engañarnos a todos.

‘Ferdinand’ no quiere ser un toro; no es un toro; renuncia a su naturaleza animal. Es un ser humano que, como la inmensa mayoría, detesta la violencia y añora la paz.

‘Ferdinand’ rechaza su destino de toro bravo, como si la gallina pudiera renunciar a poner huevos, el perro a andar a cuatro patas o el león a perseguir y devorar al ñu. El mensaje de la película es profundamente antinatural.

‘Ferdinand’ dice no al matadero y no a la lidia, supuestos sinónimos del maltrato. Y el paso siguiente sería la total desnaturalización de la sociedad actual.

Lo más grave no es que los niños que abarrotaban el cine sevillano sean los antitaurinos de mañana; lo peor es que la manipulación les lleve a la ignorancia. Si no quieren ser aficionados a los toros, que no lo sean; pero que no los engañen: un toro bravo es un animal y no una persona.

En fin, que en aras del malévolo buenismo imperante, la película ‘Ferdinand’ es una preciosa, tierna, sensiblera y mentirosa historia.

sábado, 30 de diciembre de 2017

#hemeroteca #transexualidad #literatura | Cuentos para explicar la transexualidad a los niños

Imagen: Diario de Mallorca / María Luisa Roza, vocal de Chrysallis en Baleares
Cuentos para explicar la transexualidad a los niños.
Chrysallis entrega cien libros a la red de bibliotecas del Consell: "Los más jóvenes deben saber que hay personas que no se identifican con su sexo".
Jaume Bauzà | Diario de Mallorca, 2017-12-30
http://www.diariodemallorca.es/mallorca/2017/12/30/cuentos-explicar-transexualidad-ninos/1275719.html

Libros para educar sobre la transexualidad. Chrysallis Balears, asociación que asesora a padres de hijos trans, entregó ayer un centenar de cuentos infantiles sobre esta temática a la red de bibliotecas del Consell de Mallorca en un acto celebrado en La Misericòrdia.

"Con esta iniciativa queremos visibilizar la realidad de los niños y niñas trans. Es fundamental que los más jóvenes sepan que la sociedad es diversa y que las personas son diferentes entre sí. Por ejemplo, hay que entender que hay personas que no se identifican con el sexo que tuvieron al nacer. Y el desconocimiento se cura con pedagogía desde pequeños. Nos parece que estos cuentos son herramientas muy valiosas y por eso queremos que estén al alcance de todo el mundo en las bibliotecas", explicó María Luisa Roza, vocal de Chrysallis en Balears y madre de una niña trans.

Los dos cuentos, 'Las aventuras de Tulipán' y 'Cua de Sirena', han sido editados por Edicions Bellaterra y se dirigen a un público infantil con ilustraciones y un mensaje pedagógico. Y como muestra, la sinopsis de 'Las aventuras de Tulipán': "Este año Gabriel ha cumplido nueve años y ha pedido un deseo que el hada de los deseos no había oído nunca: ser una chica".

El colectivo homosexual ha dado pasos de gigante en los últimos años para situarse en plena igualdad con el resto de la sociedad. Sin embargo, los transexuales lamentan que siguen sufriendo una evidente discrimación, sobre todo cuando se trata de acceder al mercado laboral.

Roza subrayó que la solución para por educar a la sociedad y por dar visibilidad a un colectivo lastrado por algunos tópicos y sobre el que hay mucho desconocimiento. "Estos cuentos son una buena herramienta porque explican que hay personas que sienten de una manera y que no se identifican con el cuerpo que tienen. Hemos entregado cien libros, dos para cada una de las bibliotecas que forman la red del Consell", destacó.

Ahora Chrysallis tiene en mente entregar estos cuentos también en las escuelas para que los profesores los utilicen como herramienta pedagógica.

viernes, 8 de diciembre de 2017

#hemeroteca #cuentos | Que viene el lobo... bueno!

Imagen: El País / Ilustración de Ana Penyas para 'Mexique'
Que viene el lobo... bueno!
Migraciones, machismo… Las nuevas lecturas para niños están llenas de valores actuales. Pero ¿y los clásicos? ¿Corremos el riesgo de edulcorarlos a base de corrección política?
Carmen Morán | El País, 2017-12-08
https://elpais.com/cultura/2017/12/07/babelia/1512655377_578617.html

Al calor de la lumbre, generaciones de niños y niñas han escuchado truculentos relatos de lobos feroces, muchachos desobedientes que robaban en los cementerios la carne que no pudieron comprar porque se lo gastaron en caramelos y la muerte venía después a reclamar lo suyo subiendo las escaleras… En todos los países y en todas las épocas se oía a esos niños muertitos de miedo pedir, al acabar el relato: “Cuéntamelo otra vez”. En la actualidad se han apagado esas lumbres en medio mundo y las familias, el profesorado y los autores han encontrado vías más dulces para transmitir las enseñanzas precisas a sus pupilos. Los libros infantiles y juveniles revelan un mundo amable lleno de valores nuevos. Bienvenidos sean esos textos, dicen los que entienden. Pero ¿es la hoguera el destino de aquellos cuentos viejos? No, coinciden, ni mucho menos.

Reina Duarte, editora de Edebé, con 25 años a su espalda siendo directora de libros infantiles y juveniles, opina que “la juventud está interesada por los temas de siempre: quieren reírse, hablar de chicos y chicas, lo clásico, y solo una parte demuestra interés por asuntos de más calado como la violencia de género, la desigualdad, las guerras, la pobreza, la injusticia, pero no hay mayor demanda de estos temas ahora, más bien cuesta introducirlos. Todos estamos necesitados de la evasión que facilita la literatura”.

La demanda de estos textos con mensaje, repletos de valores sociales de nuestro tiempo sí encuentra, sin embargo, una amplia oferta. Son libros de ediciones exquisitas, donde no sobra una palabra ni falta una idea correcta. Algunos prefieren decir, con retintín, políticamente correcta. “Estamos padeciendo indigestión de libros hechos para transmitir un mensaje químicamente puro y unívoco. Hay colecciones enteras de esos libros de tesis”, dispara Ana Díaz-Plaja, profesora de literatura infantil ya jubilada en la Universidad de Barcelona. Reconoce que “se está haciendo muy buena literatura urgida por los nuevos planteamientos sociológicos, que trata la homosexualidad, las migraciones, el machismo”, pero alerta del revisionismo sobre los textos antiguos: “Se están retirando libros porque se consideran racistas. Pues claro, es que se escribieron en épocas racistas. Se molestan porque Huckleberry Finn fumaba un cigarrillo, lógico, si hace casi dos siglos y también había esclavitud, pues claro”.

Opina Díaz-Plaja que estos cuentos despiertan en las mentes juveniles un espíritu crítico al leer, una mirada histórica necesaria que, de otro modo, no madurarán. En definitiva, una curiosidad por tiempos que no son los propios, costumbres y maneras que sirvieron en el pasado o a partir de las cuales se edificaron futuros mejores. Estrella López Aguilar es experta en lecturas infantiles y juveniles, docente en la Comunidad de Madrid desde 1990, y cuenta un detalle que a una generación entera de lectores le sonará: la cerveza de jengibre que bebían en ‘Los Cinco’, de la escritora inglesa Enid Blyton. ¿Qué era ese mejunje que hacía las delicias de aquella pandilla de investigadores? “Estuve años sin saberlo, hasta que viajé a Inglaterra y lo descubrí”, relata López Aguilar casi con brillo en los ojos. Ahora adoramos a san Google, pero entonces… Pues bien, esa cerveza de jengibre, sostiene esta experta, ha sido sustituida en las nuevas ediciones de ‘Los Cinco’ por un refresco cualquiera que todos conocen. “Eso les corta el acceso a nuevos conocimientos”, se queja. Cree que ese exceso de lo políticamente correcto no es más que “una moda que pasará. ¿Alguien cree que la vida de Frida Kahlo le interesa a los niños? Lo que sí interesa y eso no es moda es visibilizar a la mujer a través de los cuentos, de los libros de texto, y ahí la escuela debe estar atenta”, dice. En 2010, López Aguilar formó parte del equipo Leer_es del Ministerio de Educación y es fundadora del proyecto colaborativo Kuentalibros.

Hay dos elementos a tener muy en cuenta a la hora de determinar un cambio en las lecturas del alumnado actual y uno de ellos no es precisamente la escuela, donde los textos obligados o recomendados no han cambiado tanto, o los chicos los siguen tomando como deberes. Lo que sí está influyendo decisivamente son las familias, mucho más formadas que antes, y las nuevas tecnologías. A esto último le concede una importancia capital la argentina María del Carmen Martínez, profesora del Ministerio de Educación de la ciudad de Buenos Aires y coordinadora de Ferias del Libro Interdistritales. “El docente o los padres pueden mediar, pero la quiebra es la alfabetización digital, que excede las decisiones que se puedan tomar en la escuela o en casa; el alumnado ya elige lo que quiere por sí mismo, es completamente autónomo: qué escritor, qué lectura y cómo quiere leerlo. Lo digital está rompiendo cualquier tutela y creo que los editores están despistados”.

Quizá no tanto. Porque a los domicilios de los nuevos prescriptores de literatura infantil y juvenil no dejan de llegar cajas y cajas con las novedades de papel. Estos nuevos líderes de opinión son muy tenidos en cuenta por las editoriales. Se les llama ‘influencers’ y sus recomendaciones a través de varios formatos digitales hacen furor entre los adolescentes. Lo que antes eran colecciones, ‘Los Cinco’, ‘Los Hollister’, ‘Los siete secretos’, ahora se llaman sagas y el universo de las lecturas juveniles se ha llenado de muertos vivientes, juegos del hambre, y todo un mundo digital donde, por supuesto, tienen cabida los primeros amores. Estos influyentes recomendadores digitales se llaman ‘booktubers’. Andrea Izquierdo Fernández, con su alias Andreo Rowlin (Zaragoza, 1995), es uno de ellos y también escribe libros. “Escribo lo que me gusta leer. Lecturas dinámicas, ágiles, que acabes un capítulo y quieras otro”. Quién diera con esa fórmula. Ella cuenta lo que está pasando, con personajes de las edades de sus lectores, pero introduce temas muy actuales, esos valores que antes se citaban: la visibilidad de la mujer, la violencia machista, la enfermedad mental, ansiedad, depresión, la bulimia. “Hay que sacar todos estos temas del armario y tratarlos en la literatura”, recomienda. Ella ha publicado ‘Otoño en Londres’ (Nocturna), el inicio de una trilogía.

La libertad de esta joven escritora la sienten cercenada otros autores. O al menos notan esa tenaza cuando escriben. Contra ella se rebela con rabia Jordi Sierra i Fabra, uno de los más conocidos y exitosos autores de literatura juvenil. “He perdido un premio porque en mi libro estaba la palabra aborto, me han censurado por mencionar el término orgasmo en algunos colegios religiosos. Soy un autor libre y hago novelas, si me leen en los colegios es por accidente. Y no doy mensajes. Claro que hay valores, ¡yo los tengo!”, dice con vehemencia. “Es una vergüenza que se esté reescribiendo la historia”.

¿Hay tanto revisionismo como dicen? Begoña Regueiro, profesora de literatura infantil en la Universidad Complutense y directora del grupo interuniversitario ELLI (Educación Literaria y Literatura Infantil), contesta: “Sí, sí que lo hay, y somos muy conscientes de que eso está ocurriendo. Me parece terrible y peligroso porque está lleno de prejuicios y muy falto de los conocimientos necesarios, se revisa el pasado con poca profundidad. Los cuentos tradicionales aportaban muchísimo y hay sólidas corrientes que lo han estudiado desde la antropología y la psicología, pero ahora, cualquiera que pasa decide que tal o cual cuento es el relato de un maltratador o un abusador. Pues no”, se enoja.

La escritora Clarissa Pinkola Estés (Indiana, 1945), autora de un libro “muy feminista”, ‘Mujeres que corren con lobos’, y el psicoanalista Bruno Gettelheim, fallecido en 1990, son dos de las autoridades que cita Begoña Regueiro. “Ambos hacen un análisis de los cuentos tradicionales desde un punto de vista psicológico y ella, además, desde la perspectiva feminista… ‘Caperucita roja’ nos habla de la maduración sexual. El lobo, en la versión de Perrault, lo que hace es camelarse a la niña para acostarse con ella, de lo que se extrae la enseñanza de que hay que hacer caso a la madre y no entretenerse por el camino. Pero no podemos extirpar estos cuentos sin más, porque, desgraciadamente, los lobos existen y no todos son buenos”, sigue Regueiro. “¿Que el lobo es un violador? Por supuesto, pero es que los violadores existen y esas revisiones obvian todos estos significados. Se pueden dulcificar, pero no archiproteger a los menores porque eso les impide madurar, los infantiliza en exceso. El cuento, eso sí, debe acabar bien”, sostiene. “La bella durmiente duerme su adolescencia y se despierta en su madurez, los que se pierden por el bosque están haciendo viajes de iniciación. Sí, los cuentos tradicionales son más simbólicos y eso se les va quedando”. Sobre los textos actuales, Regueiro da la bienvenida a los libros con mensajes, con los nuevos valores; cree que son lecturas que deben combinarse. Y alerta sobre cierta poesía nueva de algunos cantautores, raperos y poetas jóvenes, en cuyas letras late o se explicita un machismo terrible.

Entre los nuevos valores se ha extendido también la costumbre editorial de acercar a los más jóvenes a realidades que nos rodean de la mañana a la noche: las guerras, el exilio, los migrantes, los refugiados, los holocaustos, etcétera. Sellos como Kalandraka esmeran la edición de sus libros, aunque estos encierren crudas enseñanzas. La historia de Erika es uno de ellos, sobre el Holocausto. O el titulado Migrar, un libro acordeón que más parece una joya en blanco y negro. 'Mexique' (Libros del Zorro Rojo) es un bello cuento de María José Ferrada ilustrado por Ana Penyas que relata el viaje en barco de cientos de niños del exilio español a México, los niños de Morelia. Lo hacen sin concesiones pero con belleza. Especializada en asuntos de guerra, dictadura y memoria histórica, la paleta de colores de Penyas para ‘Mexique’ apenas sale del negro y el blanco: “Creo que los niños están acostumbrados a ver imágenes tristes y quizá desde estos relatos puedan acercarse al dolor buscando otras sensibilidades”. Y Ferrada tampoco busca un lenguaje especial para tratar el texto: “No hay temas de niños ni de adultos porque compartimos un mismo mundo con sus alegrías y dolores. Lo que intento hacer ante un texto así es ponerme en la piel de los pequeños”.

Quizá la piel infantil es resistente, pero algunos editores encuentran que son los adultos los que, a veces, la tienen “muy fina”. “Está de moda coger los clásicos y reeditarlos dándoles una vuelta, por ejemplo con princesas que salvan a los príncipes, pero publicar los tradicionales sin más…”, dice el editor de Anaya Infantil, Pablo Cruz. “A las editoriales nos dan cada tunda en las redes sociales… Es un momento delicado”. Los editores también tienen miedo al lobo.

jueves, 7 de diciembre de 2017

#hemeroteca #transexualidad #cuentos | Una mexicana transexual escribió un libro para hablar sobre esta identidad a los niños

Imagen: El País / Silvia Susana Jácome
Una mexicana transexual escribió un libro para hablar sobre esta identidad a los niños.
Silvia Susana Jácome se inspiró en su propia transición para crear el cuento 'Citlalli tiene tres abuelas'.
Eugenia Coppel | Verne, El País, 2017-12-07
https://verne.elpais.com/verne/2017/12/06/mexico/1512587708_191860.html

Silvia Susana Jácome es una mujer transexual de 63 años y la autora del libro infantil ‘Citlalli tiene tres abuelas’, que escribió con la idea de poder hablar sobre esta identidad de género con los niños. Las ilustraciones fueron hechas por Medusczka, una artista mexicana que se define como transfeminista, abolicionista de género y anti-patriarcal.

Jácome cuenta a ‘Verne’, vía telefónica, que el libro publicado por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) está inspirado en su propia transición, aunque no es del todo autobiográfico. En la ficción, una niña se pregunta por qué ella tiene tres abuelas y no dos, como el resto de sus amigos. Por eso acude en busca de respuestas con su abuela transexual, quien le narra cómo fue su transición de hombre a mujer y la explica las razones que la llevaron a tomar esa decisión.

"Cuando yo nací, mis papás y los doctores pensaron que era un niño. No los culpo. Mi cuerpo era como el de la mayoría de los niños. Por eso me pusieron nombre de niño, me vistieron como a un niño y me educaron como a cualquier niño de esa época", dice en la historia la abuela Rebeca.

En la realidad, Jácome no tiene nietos, pero sí tres hijos de su anterior matrimonio que ya eran adultos cuando comenzó a vivir como una mujer. Ella cuenta que la idea de escribir este libro surgió cuando uno de sus yernos le comentó que él tenía tres suegras, y que cuando él y su pareja tuvieran hijos, les contarían desde niños que a ellos les había tocado tener tres abuelas.

"Me pareció interesante abordar la transexualidad con los niños y niñas desde una figura emblemática en nuestra cultura como es la abuela", dice Jácome, quien es educadora sexual, activista y miembro de la asociación Ecosex, en Xalapa (Veracruz). Ella cree que su cuento puede servir para que los más chicos se familiaricen con la diversidad. "Y si alguno se siente identificado con esa condición, que sepa que tiene posibilidades e investigue más, y crezca sin la carga y sin los estigmas con los que creció mi generación", dice.

Jácome nació en 1954 en la Ciudad de México y creció como un varón. Igual que sucede en la historia, pasó su infancia, juventud y parte de su vida adulta intentando encajar en la identidad derivada de su sexo masculino. Se casó en dos ocasiones y tuvo hijos. "Estuve mucho tiempo en el clóset, incluso sin saber qué es lo que pasaba conmigo: en ese entonces no se hablaba mucho de las identidades trans", cuenta ahora.

Con la llegada de internet, la información sobre la diversidad sexual comenzó a ser más abundante y Jácome logró contactar con un grupo de autoayuda: "Ahí entendí que no estaba mal, ni enferma, ni loca y que no tenía que curarme". Ella recuerda que fue alrededor de 1999 cuando empezó a planear su transición, pero esta no se concretó sino hasta 2008.

En el cuento, la abuela Rebeca permanece con la pareja que había elegido como hombre, la abuela Paty. Este no es el caso de Jácome, quien se separó de su entonces esposa cuando decidió asumir su nueva identidad. Sin embargo, ella asegura que la situación que plantea en el libro no es excepcional, pues conoce varios casos similares entre sus amigos.

El libro de Jácome puede encontrarse en línea de forma gratuita. Ella lo considera un gran logro, dice, pues en su trabajo como activista y educadora sexual se ha dado cuenta que los materiales didácticos sobre transexualidad son escasos. "Lo veo en muchos grupos en los que voy a apoyar: los adolescentes trans tienen mucha confusión y creo que este tipo de libros van abriendo el camino".

viernes, 1 de diciembre de 2017

#hemeroteca #feminismo | Virginia Imaz: «Los cuentos tradicionales no son sexistas, el problema está en las lecturas simplistas»

Imagen: Emakunde / Isazkun Landaida y Virgina Imaz
«Los cuentos tradicionales no son sexistas, el problema está en las lecturas simplistas».
La cuentacuentos, actriz y payasa Virginia Imaz, ganadora del Premio Emakunde a la Igualdad, reivindica el simbolismo de historias como ‘La Bella Durmiente’.
Olatz Hernández | El Correo, 2017-12-01

Actriz, payasa, cuentacuentos, guionista y directora de escena... Virginia Imaz recibió ayer el Premio Emakunde a la Igualdad 2017 por su conciencia feminista y trabajo «siempre en favor de la igualdad». En treinta años de experiencia, esta profesional natural de San Sebastián siempre ha tenido una mirada inclusiva: «Más que lo que decimos, los importante es desde dónde lo decimos». Este es un gran reconocimiento para ella y para su profesión. «Espero que sirva como escaparate para las mujeres que estamos en la escena», aseguró la galardonada a este periódico.

La directora de Emakunde, Izaskun Landaida, explicó que el reconocimiento es extensible a todos los que demuestran que «la cultura es un potente elemento transformador de la sociedad». El jurado destacó que Imaz es una mujer «pionera e innovadora, que ha combatido etiquetas, ha contribuido a la dignificación del oficio de payasa y es un referente para otras mujeres del ámbito cultural».

A Virginia Imaz, la pasión por la narración oral le vino de su abuela, que solía contarle todo tipo de historias. «Todos los cuentos tienen un sesgo, ya sea de género, ideología o religión, muy unido al contexto histórico en el que se hicieron. A medida que pasa el tiempo se van actualizando», explica. Los cuentacuentos mantienen vivas esas narraciones y las transmiten a las próximas generaciones.

Es una gran amante de las historias tradicionales, que muchas veces son tachadas de sexistas. «Son producciones simbólicas que han durado siglos y que además tienen muchas capas. El problema está cuando se hace una lectura simplista». En ‘La Bella Durmiente’, por ejemplo, se plasma el ciclo de la tierra, que «duerme» durante el invierno y «despierta» en primavera. [También el beso puede ser el despertar a la sexualidad.] «Luego está la versión de Disney que ha creado unos estereotipos terribles», reconoce.

El humor como herramienta
En sus representaciones como clown, utiliza el humor para acercarse al público. «Intento reírme de mí y desde ahí conseguir una empatía». El mensaje suele ir implícito, en forma de juego, nunca como mitin. El jurado de Emakunde ha destacado también esa maestría de Imaz para usar el humor «como espejo social que devuelve lo que ve sin complacencia, pero también sin maldad».

La premiada es también profesora de Educación Permanente de personas adultas, y fundadora y directora artística de la compañía Oihulari Klown. Reivindica las artes escénicas como una forma de educar: «Los cuentos dan la posibilidad de hacer un viaje y de no salir de allí como habías entrado. Se trata de cambiar la mirada», asegura.

En la actualidad, con los dispositivos móviles e internet, los cuentacuentos tienen más difícil mantener la atención de los niños. «Todo empezó con la televisión», asegura. El Premio Emakunde supone para ella un reconocimiento a una «opción de vida, que tiene sus costes» y una ayuda económica de 14.400 euros que «viene muy bien» al grupo de teatro del cual es fundadora.

jueves, 30 de noviembre de 2017

#hemeroteca #feminismo | La payasa Virginia Imaz recibe el Premio Emakunde a la igualdad 2017

Imagen: El Diario Vasco / Virginia Imaz
La payasa Virginia Imaz recibe el Premio Emakunde a la igualdad 2017.
EFE | El Diario Vasco, 2017-11-30
http://www.diariovasco.com/sociedad/payasa-virginia-imaz-20171130120905-nt.html

El Premio Emakunde a la Igualdad ha recaído en su última edición en Virginia Imaz "por su impecable, valiente y larga trayectoria como payasa profesional y cuentacuentos con conciencia feminista".

Imaz ha sido una mujer "pionera e innovadora en las artes escénicas, ha combatido etiquetas, ha contribuido a la dignificación del oficio de payasa y es un referente para otras mujeres del ámbito cultural", según el jurado.

La premiada es profesora de Educación Permanente de personas adultas y fundadora y directora artística de la compañía de teatro Oihulari Klown, con 30 años de andadura profesional. Trabajó durante casi tres años en el espectáculo La Nouba del Cirque du Soleil.

El jurado ha destacado su "maestría" en el uso del humor que ha utilizado "como un espejo social que devuelve lo que ve sin complacencia pero también sin maldad".

La directora de Emakunde, Izaskun Landaida, ha dado a conocer este jueves el fallo del jurado que, ha explicado, quiere hacer extensivo el reconocimiento a todos los que demuestran que la cultura es "un potente elemento transformador de la sociedad, que aporta numerosas estrategias innovadoras para el necesario aprendizaje de la igualdad de mujeres y hombres y que es fundamental la participación y el reconocimiento de la aportación de las mujeres" en la cultura.

Reconocimiento
La finalidad del Premio Emakunde es reconocer la actuación de quienes que se hayan distinguido por su labor en el ámbito de la igualdad, con acciones, trabajos o proyectos que hayan supuesto la mejora en el reconocimiento del trabajo de las mujeres y de su empoderamiento o contribuyan con su trayectoria a la dignificación del papel de la mujer, o en la promoción de la igualdad de derechos y oportunidades entre sexos.

El Premio Emakunde a la Igualdad sustituyó en su edición de 2006 a los antiguos Premios Emakunde que se dividían en distintos ámbitos.

Desde que se constituyó un único Premio Emakunde a la Igualdad han sido galardonadas Mari Jose Urruzola (a título póstumo) en 2006; la asociación Bagabiltza en 2007; La Asamblea de Mujeres de Bizkaia en 2008; Lilaton Taldea en 2009; Teresa del Valle, en 2010; los alardes mixtos de Hondarribia e Irun, en 2011; los módulos psicosociales de Bilbao en 2012; la asociación la Posada de los abrazos en 2013; el Fórum Feminista María de Maeztu en 2014; la Red de Mujeres del Medio Rural de Araba y Hitzez "Baserriko Emakumeen Elkartea", en 2015; y la doctora en matemáticas Marta Macho en 2016.