Mostrando entradas con la etiqueta Debbie Hayton. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Debbie Hayton. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de junio de 2025

#hemeroteca #lgtbifobia | Surgen críticas desde la propia comunidad LGBT a las desviaciones y excesos del movimiento

Surgen críticas desde la propia comunidad LGBT a las desviaciones y excesos del movimiento
En Francia, el afiche de convocatoria a la Marcha del Orgullo causó polémica y deserciones. En el Reino Unido, un concejal gay anuncia que no habrá bandera arcoíris en su municipio y una activista trans dice que cae el entusiasmo por la Pride y denuncia la “absurda ideología victimaria”. Juan José Sebreli había formulado críticas similares en su último libro, en diálogo con Blas Matamoro
Claudia Peiró | Infobae, 2025-06-29
https://www.infobae.com/opinion/2025/06/29/surgen-criticas-desde-la-propia-comunidad-lgbt-a-las-desviaciones-y-excesos-del-movimiento/

El afiche de la 'polémica' //
Debbie Hayton es una trans británica de 56 años, que se destaca por rechazar la ideología transgénero y la negación de la biología que conlleva. Se opone al concepto de autopercepción de género, a la administración de bloqueadores de la pubertad a los niños -“cambiar de género no es un juego de niños”, advierte- y a la participación de personas trans en los deportes femeninos, entre otras cosas. Ha defendido abiertamente a J.K. Rowling de los ataques del lobby trans de los que ella misma ha sido víctima. Es que en nombre de la no discriminación estos grupos ejercen una feroz censura y cancelación contra cualquiera que manifieste la más mínima disidencia con sus postulados.

Profesora de biología, militante laborista y sindicalista docente, Hayton publica regularmente una columna de opinión en The Spectator, pero artículos suyos han sido también difundidos en The Daily Mail, The Times, The Economist y The Telegraph, entre otros.

En un escenario hegemonizado por un dogma que no admite matices y cancela a cualquiera que cometa el menor desliz de lenguaje, el discurso de Hayton se destaca por su originalidad y el coraje de formularlo.

En un reciente artículo (11/6/2025) en la revista francesa Le Point sostiene que la bandera LGBT ya no despierta el mismo entusiasmo, al menos en el Reino Unido.

“De hecho -escribe Hayton- hace tiempo que la Pride (el Orgullo) ha dejado de lado sus orígenes: una manifestación de gays y lesbianas que protestaban contra la discriminación y el acoso, que antes eran demasiado habituales”.

Actualmente sus derechos están reconocidos e inscriptos en las leyes. Esto es cierto en Europa y, en general, en todo Occidente, dato que parecen desconocer estos movimientos que, como el feminismo, son más extremistas en el discurso en los países donde estos son reconocidos.

Pero, dice Hayton, como todo movimiento necesita objetivos, la Marcha del Orgullo se buscó unos nuevos, lo que explica el crecimiento del acrónimo que los identificaba y que de LGB pasó a ser LGBT para incluir a las personas transgénero. La ampliación no se detuvo allí.

Aunque tiene muchas variantes, podríamos decir que la más frecuente es LGBTQIA+, donde Q es por queer, I por intersexuales (antes hermafroditas), A, por asexuales, y el signo + para dejar la puerta abierta a la imaginación.

“Es difícil entender por qué las personas asexuales —que, según la definición, no sienten deseo ni atracción sexual— tendrían que temer el acoso o la discriminación”, escribe Hayton Y no sin ironía, agrega: “Quizás ahora haya cierto poder en declararse víctima, y la Pride parece haber erigido como prioridad la defensa de quienes se identifican con esta postura”.

Junto con el crecimiento del acrónimo, también asistimos a una inflación temporal: de un día, pasamos a una semana y ahora a un mes.

En referencia al apoyo de las autoridades y de las empresas al Mes del Orgullo, Hayton dice: “La Pride se ha impuesto como un paso obligado del establishment”. Lo mismo sucede entre nosotros y cabe preguntarse, al igual que respecto del feminismo: ¿qué clase de revolución es ésta, tan bien recibida por la élite? No solo la aceptan, la asumen, la promueven, la financian. Como para pensar que les conviene…

En Cuba, por ejemplo, se puede cambiar de sexo, pero no de partido (hay uno solo). Ni mudarse de ciudad sin permiso oficial.

Ahora bien, Hayton señala un cambio incipiente en este respaldo. Son varios los municipios que empiezan a relativizar su apoyo. Recientemente, Liverpool anuló su Marcha del Orgullo anual por “dificultades financieras y organizativas de peso”.

Hayton dice que las empresas pueden estar reconsiderando su entusiasmo por el arcoíris debido a que detrás de la “T” “se perfila un movimiento que ha encontrado un eco inquietante en niños con dudas sobre su sexualidad o simplemente angustiados por la idea de crecer”.

Y recuerda que las llamadas “terapias de afirmación de género” incluyen cirugías muy invasivas, irreversibles y mutilantes. Esto sería, dice, “la consecuencia más chocante de la ideología de género”.

El debate también se ha instalado entre nosotros, aunque enturbiado por la mala fe de responder aquello que no se dice. Por caso, acusar a quienes piden prudencia con los menores de decir que se hacen cirugías en niños. En niños no, pero sí en menores. Y, desde los 12, 13, 14 años se suministran bloqueadores de pubertad. Es decir, se frena el desarrollo sexual natural de la persona. No sabemos con exactitud cuántas cirugías se han hecho en menores, porque no se lleva una estadística seria, pero uno de los cirujanos del Hospital Durán, pionero en estas prácticas, dijo haber hecho unas dieciséis, en pacientes de menos de 18 años. Con 16 o 17 -suponemos- no eran niños, pero tampoco adultos. En una reciente entrevista radial, el responsable del servicio de género del Durand hizo una curiosa analogía entre las críticas a estos tratamientos en menores con el rechazo que existía antes a las personas zurdas. Aseguró que se llegaba a atar el brazo izquierdo del niño para obligarlo a usar la mano derecha. Sin duda, una práctica condenable. Pero llama la atención que eso le parezca un escándalo y en cambio considere normal e incluso benéfico, extirpar ambos senos a una adolescente de 16 años.

Hayton evoca la prohibición decretada por el gobierno de Donald Trump de aplicar estos tratamientos a menores. La misma decisión ha tomado el gobierno argentino recientemente a través de un decreto. Curiosamente, los mismos que niegan que los menores sean objeto de estas prácticas han presentado recursos de amparo en varios juzgados del país en representación de estos chicos “privados de derechos”.

“Sea cual sea el destino de los cirujanos que se han enriquecido extrayendo tejido sano de jóvenes angustiados, las empresas harían bien en sopesar más detenidamente sus decisiones en materia de patrocinio de eventos. Su reputación podría verse gravemente afectada”, advierte Hayton.

Son muchos los homosexuales preocupados por el hecho de que sus reivindicaciones sean usadas para introducir un discurso como mínimo imprudente en el tratamiento de los menores con disforia de género, como lo expresaron en su momento algunos de ellos en Infobae.

En el Reino Unido, en las últimas elecciones locales (mayo pasado), el partido euroescéptico Reform UK fundado por Nigel Farage, alcanzó la mayoría absoluta en diez municipios ingleses. Kent es uno de ellos y este año no izará la bandera arcoíris.

Más llamativo resulta el hecho de que el nuevo vicepresidente del concejo deliberante de Durham, Darren Grimes, que es gay vale aclarar, dijo que “enarbolar la bandera nacional junto con la local era una acto federal, pero reemplazarlas con símbolos políticos reservados a algunos es sólo una variante más de una política identitaria tóxica”.

“Personalmente, considero este cambio saludable -escribe Hayton-, y lo digo como persona transgénero. Ese lobby nunca me representó. A veces incluso he tenido la desagradable impresión de que trataba activamente de perseguirme. No comparto su visión de las cosas -por ejemplo, no creo en la identidad de género- y me atreví a expresar públicamente mis convicciones”.

Por ese motivo intentaron destituirla de sus funciones en el sindicato al que pertenece, con el argumento de siempre: “Discurso de odio”. Excusa para no debatir. “Hermosa ilustración de su pretendida inclusión, que evidentemente nunca abarca las diferencias de opinión”, dice Hayton.

También aclara que no se siente para nada amenazada por el hecho de que estos municipios estén arriando la bandera LGBT. “Para mí, la Pride hace tiempo dejó de ser una marcha de reivindicación de derechos para convertirse en el instrumento de un lobby intolerante, ávido de poder político”, concluye.

El movimiento también está siendo instrumentado partidariamente, como herramienta de la izquierda.

Ejemplo de ello es el afiche con el cual se convocó en Francia a la Marcha del Orgullo este 28 de junio y que despertó críticas incluso en el seno del movimiento. En particular del grupo Beit Haverim, que nuclea a gay y lesbianas judíos.

En particular critican la inclusión de la bandera palestina en el afiche. Los responsables adujeron que en realidad eran los colores de las banderas de Hungría y Bulgaria, países donde estarían prohibidos estos desfiles.

Como puede verse, el nuevo lema de la izquierda es “¡Queer del mundo uníos!” Lo del proletariado es historia.

En el afiche se ve a siete personajes. Llama la atención una mujer con velo, símbolo de países que no son precisamente tolerantes con la homosexualidad ni respetuosos de los derechos de la mujer. Otro personaje sostiene un cartel “Contra la internacional reaccionaria”, que al parecer no incluye a esos países donde la mujer está obligada a cubrirse.

Otra imagen cuestionable es la de un individuo de traje negro derribado que obviamente representa al macho supremacista blanco y heterosexual, que sería el victimario de todas las minorías perseguidas.

El grupo judío LGBT + de Francia Beit Haverim criticó estas “opciones de comunicación irreflexivas”, que podrían provocar “desbordes o actos hostiles”.

La presidente de la región de Ile-de-France, Valérie Pécresse (Les Républicains, derecha, chiraquianos) denunció que el afiche incita “a la violencia con ese cadáver derribado” y dijo que había pedido que se lo retirara en su distrito, así como la subvención. Por otra parte, Sébastien Chenu, de Rassemblement national (antes Frente Nacional, lepenistas), dijo: “Mujer con velo, hombre blanco martirizado y caricaturizado como facho, apoyo a Palestina, cuando los homosexuales, bis y trans son masacrados allí… he ahí las marcas del extremismo”.

Fuentes del Ministerio del Interior, que dirige Bruno Retailleau, denunciaron “la incitación a la violencia” de un afiche que “muestra la extrema izquierdización de las asociaciones organizadoras”. “Si el objetivo era dividir, está logrado”, concluyeron.

Y la asociación FLAG!, que agrupa a policías y funcionarios judiciales LGBT rechazó totalmente el afiche y se apartó de la organización de la manifestación.

Alexandre Schon, presidente de la InterLGBT, es decir la coordinadora de todos los grupos organizadores de la marcha dijo a la agencia France Presse que los símbolos del afiche “representan la convergencia de las luchas a la cual adhiere la InterLGBT”. En su diseño “el artista quiso representar a las personas queer unidas frente a una internacional reaccionaria que mata (sic) a personas LGBT, les impide expresarse, restringe su derecho a existir, amarse y autodeterminarse”, agregó. “Miles de nuestros camaradas están muriendo actualmente”, sostuvo.

Se exagera -se fabula incluso- con las persecuciones. Esto se relaciona también con la manía fundacional de muchos políticos que, con tal de magnificar sus realizaciones, siempre aseguran que antes de ellos fue la nada. O el infierno.

Por eso hay que celebrar la publicación, en 2022, del libro ‘Entre Buenos Aires y Madrid’, que recoge una larga conversación entre dos amigos intelectuales: Juan José Sebreli y Blas Matamoro (con la coordinación de Facundo Guadagno) recorren diferentes temas y sobre todo recuerdos de cómo se vivía a lo largo de (casi) todo el siglo pasado (Sebreli, fallecido en noviembre pasado, era del 30, y Matamoro nació en el 42).

Entre los temas que abordan, está la condición homosexual que ambos comparten.

“Querría empezar por ubicar la homofobia dentro de la sexofobia que existía en esa época en todos los países, salvo tal vez Francia”, dice Sebreli. Recuerda algo que hoy pocos saben: “Se vivía peor [como homosexual] en Londres que en Buenos Aires porque en Buenos Aires el máximo castigo que te daban era treinta días en Villa Devoto y eso si eras un lumpen. Si eras un tipo de clase media, pasabas una noche en comisaría. En Londres te daban penas de varios años, como en la época de Oscar Wilde”.

Pero enseguida insiste: “No se trataba de la persecución a los gays. Se trataba también de la persecución a los amores ilegítimos”; claro que, “dentro de esa sexofobia, la homofobia la pasaba peor”.

“La sexualidad libre se conoció recién en los ochenta en la Argentina”, dice Sebreli. O sea, mucho antes de la ola de “ampliación de derechos”.

Por si no quedó claro, resume: “Me parece importante subrayar que el homosexual lo pasaba peor, pero no distinto a lo que era la moral de la época, enemiga de toda libertad sexual”.

En la semblanza que hace de su amigo Sebreli, en la introducción del libro, Blas Matamoro incluye un recuerdo común: “En 1971, en mi casa, se fundó el Frente de Liberación Homosexual (FLH) por iniciativa de Héctor Anabitarte, gremialista del sindicato de correos. Nos juntamos con él Sebreli y los escritores Juan José Hernández y Manuel Puig”.

En los actos del peronismo en aquellos años, se veían los carteles de ese Frente y se escuchaban consignas como: “¡Los p… con Perón!”

Volviendo a Matamoro, éste agrega: “Se formaron pequeños núcleos (del FLH) que funcionaron con autonomía hasta que la persecución de la nueva dictadura obligó a su disolución”.

Lo más interesante de esta parte de la charla es el rechazo que ambos expresan al particularismo o la “guetoízación” de los homosexuales.

“Creo que por lo único que hay que luchar es por la igualdad del homosexual y del heterosexual, como entre la mujer y el varón. No que el homosexual tenga particularidades, como las feministas que creen que la mujer tiene cualidades especiales que hay que defender y exaltar. No creo eso”, dice Sebreli, categórico.

Recuerda que estuvo “en alguna manifestación de orgullo gay en Buenos Aires” y no le gustó ese “acto de carnaval” con “personajes sacados de un sainete”.

No volvió. Considera que esas vestimentas extravagantes expresan una “concepción particularista de la homosexualidad”, mientras que “en la concepción universalista” que él defiende, “el gay tiene que vestir igual que un varón heterosexual”.

Blas Matamoros agrega que esos disfraces hasta pueden ser “ofensivos para la mujer, porque es una caricatura de la mujer”. “El homosexual no renuncia a su sexualidad fisiológica. No quiere que le arranquen los testículos ni nada por el estilo”, agrega, diferenciando al gay del trans.

El coordinador del diálogo explica que el movimiento queer consiste en “la discrepancia sexual como forma de posicionarse frente a la sociedad de manera disruptiva”.

Y Matamoro replica: “Estamos tratando de evitar esa idea de la comunidad homosexual. De lo contrario, estamos rearmando el gueto, el que habíamos resuelto evitar”.

“Como ex miembros del FLH ¿no creen que el cuerpo es político?”, pregunta Guadagno.

“El cuerpo es político, pero no por homosexual. Es político porque se compran y se venden las horas de trabajo y la fuerza de trabajo”, responde Matamoro, recordándole de paso a la izquierda las banderas que parece haber olvidado.

“No tiene por qué haber agrupaciones homosexuales -dice por su parte Sebreli-. El homosexual es escritor, pintor, músico, obrero, médico, político, es veinte mil cosas antes que homosexual, y tiene que tomarse en esa pluralidad, no en una de sus particularidades como el sexo. Estoy en contra del queer”.

El wokismo se ha defendido de las críticas diciendo que sólo es un movimiento de sensibilización ante las injusticias. En realidad, actualmente, el wokismo es esencialmente una corriente que promueve el identitarismo extremo y en consecuencia una fragmentación de la sociedad. En nombre del antirracismo, del feminismo, de los derechos de las minorías, se promueven los guetos. Así como algunos son víctimas por el solo hecho de pertenecer a determinado género, etnia o minoría sexual, otros son victimarios por el mismo motivo. Es casi como un delito de autor. Es contrario al principio que inspiró los derechos humanos: todas las personas, todos los habitantes de este mundo, compartimos una misma condición, una misma esencia.

Matamoro apunta contra esta tendencia a la victimización: “Hay una actitud paranoide. [Es] la necesidad de que me persigan para que yo cobre una identidad. Yo, para ser judío, necesito que me persigan los antisemitas; como mujer, necesito que me persigan por ser mujer. Entonces, a pesar de que me han dado todos los derechos, necesito que haya una figura patriarcal persecutoria. Como homosexual, necesito que haya una policía que me persiga y que me amenace”.

Sebreli insiste en reivindicar “la universalidad contra la particularidad”. “No hay particularidades femeninas, homosexuales, negras ni judías. El hombre es universal. Debe tender a serlo”.
 
Y TAMBIÉN...
>
Lesbianas musulmanas, bandera palestina y un blanco colgado en el cartel del Orgullo Gay de París

El cartel de la marcha del Orgullo Gay de este año ha encendido una tormenta política y ha dividido a la misma comunidad LGBT+.
Percepcions, 2025-06-06
https://percepcions.cat/es/lesbianas-musulmanas-bandera-palestina-y-un-blanco-colgado-en-el-cartel-del-orgullo-gay-de-paris/
>
Cartel «antifascista» para el desfile LGBT desata escándalo
ACN, 2025-06-10

https://acnmex.com/cartel-antifascista-para-el-desfile-lgbt-desata-escandalo/
>
Pride 2025: la radicalité queer effraie les réacs, et c’est pas plus mal

Les débats autour de l’affiche jugée « trop violente » de la Marche des fiertés parisienne tendraient à nous faire croire que la radicalité n’a pas sa place dans la politisation queer. Pourtant, l’histoire des luttes LGBTQ+ prouve le contraire.
Pacha Hadziavdic | Urbania, 2025-06-19
https://urbania.fr/article/pride-2025-la-radicalite-queer-effraie-les-reacs-et-cest-pas-plus-mal-2
>
Mes del Orgullo: No todo es color de rosa dentro del arcoíris
Ana Sánchez de la Nieta | Aceprensa, 2025-06-26

https://www.aceprensa.com/sociedad/homosexualidad/mes-del-orgullo-no-todo-es-color-de-rosa-dentro-del-arco-iris/
>
La extrema derecha se cuela en el Orgullo en París con el beneplácito del Ministerio del Interior francés

Un colectivo homonacionalista intenta montar un golpe mediático para participar en la marcha del Orgullo de París. El entorno del ministro Retailleau ha pedido a los organizadores que garanticen su seguridad durante la manifestación.
Marie Turcan · Mediapart | InfoLibre, 2025-06-26
https://www.infolibre.es/mediapart/extrema-derecha-cuela-orgullo-paris-beneplacito-ministerio-interior-frances_1_2021236.html

lunes, 20 de julio de 2020

#hemeroteca #trans #transfobia #terf | La palabra 'mujer' está ya ocupada


La palabra 'mujer' está ya ocupada.

Debbie Hayton · Mujer trans y profesora de secundaria en Reino Unido | Público, 2020-07-20

https://blogs.publico.es/otrasmiradas/35016/la-palabra-mujer-esta-ya-ocupada/ 

"'Personas menstruantes'. Estoy segura de que solía haber un nombre para estas personas". Con estas palabras, JK Rowling se lanzó al que probablemente es el debate más febril de la sociedad contemporánea. Ni siquiera la covid-19 ha servido para atemperar el furor en torno al debate sobre los derechos de las personas transgénero. Conforme dos visiones del mundo colisionaban, algunas verdades fundamentales que generaciones anteriores consideraban indiscutibles han empezado a ponerse en duda. ¿Qué es una mujer? ¿Qué es un hombre? ¿Cómo podemos diferenciarlos?

Por un lado, existe la creencia en la identidad de género, un sentimiento en nuestras mentes que impulsa nuestra naturaleza y define nuestro verdadero género: somos el género que creemos que somos. Pero la creadora de Harry Potter expresó la opinión contraria. Según Rowling ella es una mujer no por psicología, sino por biología y sus frustraciones salieron a la superficie cuando su sexo se vio reducido a "persona que menstrúa".

Cien años después de que las mujeres consiguieran el derecho al voto en muchos países, Rowling se ha inmerso en una campaña que las sufragistas no podían haber imaginado – una batalla por retener el propio nombre de 'mujer'. La respuesta fue previsible y brutal. Conforme los actores que sus libros hicieron famosos hacían cola para distanciarse de ella, Rowling se convirtió en el objetivo de una campaña emocional que tiene el sello distintivo de una caza de brujas moderna.

Las mujeres que han defendido abiertamente que la palabra mujer les pertenece a ellas, y solo a ellas, han tenido que hacer frente a una oposición ruidosa y en ocasiones violenta. Las airadas protestas que soportó la feminista canadiense Meghan Murphy tras dar una charla en la biblioteca pública de Seattle a principios de febrero, fue seguida de una ruidosa protesta a las puertas del encuentro organizado por el grupo Woman's Place UK en Brighton el pasado otoño. Las mujeres fueron atacadas y otras perdieron sus empleos.

La furia se desata porque cuando las mujeres se definen por su biología, las mujeres trans quedan excluidas de la feminidad. Para las mujeres trans, desesperadas por ser validadas como auténticas mujeres, esto supone un rechazo existencial.

Aunque sería tentador mirar hacia otro lado, para mi esto es algo personal. Soy una mujer trans, así que es mi identidad – supuestamente - la que está siendo negada. Sin embargo, también soy una profesora de ciencias de secundaria y sé reconocer el pensamiento mágico cuando lo veo. Las mujeres trans son hombres – yo ciertamente lo soy, ya que soy padre de tres hijos- mientras que las mujeres son mujeres. Las personas hombres no son personas mujeres, y por lo tanto las mujeres trans no son mujeres. Sean cuales sean las emociones que rodean este debate, JK Rowling tiene razón.

Cuando hice mi transición ocho años atrás, la posición de Rowling no habría resultado especialmente polémica. Los transexuales –como se nos conocía entonces- cambiábamos nuestros cuerpos para parecernos al sexo opuesto y reintegrarnos en la sociedad haciendo el menor ruido posible. Incluso quienes ocupábamos cargos públicos entendíamos que no era un factor decisivo. ¿Por qué tendría que serlo? Profesoras y profesores hacemos en mismo trabajo, y mi transición no influía en las leyes del movimiento de Newton, ni sobre ningún otro tema sobre los que imparto docencia. Pero me apoyaba en las relaciones de confianza con las personas de mi entorno.

Al mismo tiempo otros hombres se encontraban cómodos presentándose a sí mismos de forma feminizada, pero sin cambiar sus cuerpos. Sin embargo nadie pensaba que los travestis –como eran conocidos estos hombres no transformados- fuesen mujeres. Incluyendo los propios travestis.

¿Qué ha cambiado? ¿Cómo estos dos grupos –un pequeño número de transexuales y un número más amplio de travestis- se convirtieron en un movimiento transgénero capaz de cuestionar el uso del sexo biológico para dividir a la sociedad?

Entre los líderes políticos que querían ser vistos como progresistas, o no les importaba, y una ciudadanía a la que se mantuvo en gran medida en la oscuridad, se han ido promulgando leyes y se han cambiado políticas siguiendo las indicaciones de activistas trangénero a los que esto sí importaba mucho.

A medida que género y sexo se han ido fundiendo, la identidad de género ha desplazado silenciosamente al sexo en políticas y leyes. Hemos podido elegir efectivamente no sólo nuestro género sino también nuestro sexo legal, con consecuencias devastadoras para los derechos de las mujeres. Como dijo Kiri Tunks, fundadora del grupo Woman's Place UK: "Si no puedes definir qué es una mujer, ¿cómo puedes defender los derechos de las mujeres?"

Los temores de las mujeres tienen, pues una base real. Los límites dejan de tener sentido si los hombres pueden entrar en refugios de mujeres, salas de hospitales, vestuarios e incluso cárceles. Sería muy ingenuo esperar que los hombres no hicieran eso, ¿verdad? La mayoría no lo hará, pero los que lo intentarán son precisamente los hombres por los que las mujeres se preocupan y las consecuencias pueden ser graves. En el Reino Unido, un violador llamado Karen White fue puesto en una prisión para mujeres en donde cometió otras agresiones sexuales.

No son sólo los espacios físicos los que están en riesgo. Cualquier espacio establecido para promover a las mujeres está en riesgo. Por ejemplo, la lista del Financial Times (FT) sobre las 100 mujeres más prominentes en los negocios incluía a Pips Bunce, un hombre que a veces utiliza un vestido para trabajar. A pesar de que aplaudo el coraje que se necesita para hacer eso, lamento el negativo impacto que esto tuvo sobre la mujer que quedó fuera de la lista.

En el deporte, las mujeres trans ya no necesitan cirugía para competir contra las mujeres. Se han impuesto límites a los niveles de testosterona, pero los hombres aún conservan una ventaja competitiva debido a la densidad ósea, la capacidad cardíaca y la fibra muscular. Al igual que Alemania Oriental dopó a sus atletas femeninas en los años 1970 y 1980, los regímenes modernos que se preocupan más por las medallas que por los atletas, estarán tentados a intervenir en la endocrinología de su talento emergente. Sólo que esta vez serán los hombres jóvenes los que estén en riesgo. El récord mundial actual de 200 metros para mujeres, establecido por Florence Griffith-Joyner en 1988, es batido por niños de 16 años. El deporte femenino pende de un hilo.

Nada de esto me ayuda a mí ni a otras personas transgénero que intentamos seguir adelante con nuestras vidas. Necesitamos leyes para protegernos contra el acoso y la discriminación. También necesitamos un acceso rápido a los servicios de salud mental y, cuando corresponda, a clínicas especializadas en cuestiones de género.

Pero en lugar de poner la mira en estos derechos, los activistas de los derechos transgénero exigen ser aceptados como parte del sexo opuesto, y en todas las esferas. Poniendo mucho más énfasis en sus derechos que en el autoreconocimiento, han exasperado a un número cada vez mayor de mujeres que ven en peligro sus propios derechos. Muchas mujeres han decidido que hasta aquí hemos llegado, y no puedo decir que las culpe por ello.

Dejando a un lado la verdad de que no podemos cambiar el sexo, la aceptación nunca puede ser impuesta; se gana por la forma en que vivimos nuestras vidas y nos relacionamos con los demás. Pero estos activistas parecen estar de espaldas a la realidad. En su búsqueda de la "validación" de los demás, no sólo necesitan que la sociedad cante el mantra: "Las mujeres trans son mujeres (y los hombres trans son hombres)", sino que también necesitan que todos también lo crean. Esto ha ido más allá del control del lenguaje para instalarse en el control de los pensamientos. Cuando las mujeres se oponen se encuentran con la violencia, como ha experimentado JK Rowling.

Pero esa ira no ha logrado nada. A medida que las tensiones se han incrementado, la confianza se ha evaporado, y esto es desastroso para las mujeres trans. Sin el apoyo y la confianza por parte de las mujeres somos vulnerables. Las amenazas hacia nosotras no provienen de las mujeres. Cuando las mujeres trans (una pequeña minoría en la sociedad) son atacadas, los perpetradores en su inmensa mayoría son hombres.

Como mujeres trans tenemos mucho trabajo por hacer para restablecer el equilibrio. En primer lugar tenemos que ser honestas. Somos hombres y, por lo tanto no somos lo mismo que mujeres. En segundo lugar, aunque necesitamos encontrar la validación, debemos buscarla no tanto en otras personas sino en nosotras mismas. Si no nos aceptamos, ¿cómo podemos esperar que otras personas lo hagan? Entonces podremos mirar hacia afuera pero de una manera diferente y, con énfasis en la empatía en lugar de las expectativas, reconocer que la palabra mujer ya está ocupada.

viernes, 28 de febrero de 2020

#hemeroteca #feminismo #transfobia | Palabras y silencios

Imagen: Google Imágenes / Debbie Hayton
Palabras y silencios.
Victoria Sendón de León | Tribuna Feminista, 2020-02-28

https://tribunafeminista.elplural.com/2020/02/palabras-y-silencios/

En el diario El País, de 16 de febrero, ha sido publicado un artículo de Irene Montero que la expone innecesariamente en su calidad de ministra. Lo titula 'Alianza feminista', pero esa alianza brilla por su ausencia al aparecer, pues en casi cada uno de sus párrafos aparece la palabra “diversidad” cuando no las siglas LGTBI. Hoy, que todas sabemos que la palabra diversidad ha sustituido a las de mujeres y feministas, esa proliferación del término la escora claramente a desvelar cuál va a ser la orientación de su política.

El feminismo actual, o de la cuarta ola, ha puesto de manifiesto que aquello del género sirvió también para no hablar de mujeres ni de feminismo y que ya, afortunadamente, va quedando como una reliquia del pasado. Con esta cuarta ola han caído muchos eufemismos, y uno de ellos es el de género.

Ahora nos queda tumbar otro: el de diversidad, una bella palabra en sí que se está utilizando como bandera para potenciar el movimiento LGTBI y, sobre todo, el fenómeno trans. Ni contra el primero ni contra el segundo tiene el feminismo la menor inquina, pero lo que nos negamos muchas es a que sean considerados por sí mismos como parte del feminismo. Ser gay, lesbiana, queer o trans no te hacen feminista per se. Es más, con frecuencia existen intereses encontrados.

Sin embargo, en el feminismo jamás se han hecho distinciones entre heterosexuales y lesbianas, porque el patriarcado nos ha oprimido a todas por una u otra causa y, sobre todo, por ser mujeres. También hemos apoyado aquellos movimientos en el sentido de lo que suponen de libertad para elegir un modo de vida o de orientar la propia sexualidad, pero no somos lo mismo, aunque Podemos cometiera el error de ponerlos bajo la misma rúbrica. Sí, cayó en el error patriarcalista de creer que las mujeres sólo podíamos ser consideradas en función de aspectos sexuales, de ahí lo de “Feminismos y LGTBI”. Sin embargo, una cosa es el sexo y otra la sexualidad. Los confundieron. Y persisten en el error.

En un artículo reciente de una persona que había transitado a mujer, se lamentaba la autora amargamente de que la simpatía y la ternura que despertaba anteriormente una persona trans, el movimiento transactivista lo estaba convirtiendo en rechazo, ya que quieren imponer su lenguaje y sus definiciones, o incluso sus insultos, como los de TERF (feministas tránsfobas) o cisgénero para señalar a esas idiotas que nos identificamos con nuestro propio sexo.

Lo que manifiesta Debbie Hayton en su artículo es que lo único que quiere es vivir tranquila como profesora con su nueva identidad, y que las actuales definiciones hacen más daño que otra cosa, citando a George Orwell cuando afirma que “si el pensamiento corrompe el lenguaje, el lenguaje puede, a su vez, corromper el pensamiento”, lo que en “román paladino” significa que tenemos una empanada mental importante con lo “no binario” y tonterías semejantes, que quieren superar la biología con la performatividad de las palabras, que es lo que siempre ha hecho Judit [sic] Butler. Pocas la leen, porque no la entienden, pero muchas la siguen pues creen que lo queer es algo muy moderno, cuando ya queda también un poco pasado. Si no somos ni hombres ni mujeres ¿qué sentido tiene el feminismo? Lo que pasa es que hay muchas formas de ser mujer y de ser varón. Muchas formas por descubrir sin tener, tal vez, que pasar por la autonegación del sí-mismo.

Una mujer que no está de acuerdo con su género puede ser, simplemente, una feminista, pero no por ello quiere dejar de ser mujer, todo lo contrario, sino construir su personalidad y su vida fuera de los mandatos patriarcales. Dentro de poco, otro día del orgullo va a tener que celebrar el orgullo de ser mujer. Y toda esta confusión lo único que está alentando es el enfrentamiento de las trans con las feministas, así como de las regulacionistas con las abolicionistas de la prostitución. Más aún, el invento reciente de las “racializadas” posiciona a muchas mujeres inmigrantes contra las feministas blancas, de clase media e ilustradas como si fueran enemigas. Entiendo que sus dardos se disparen contra una sociedad racista o contra la Ley de Inmigración, en lo que seremos sus cómplices, pero, extrañamente, lo hacen contra las feministas. Parece como si se quisiera fracturar el feminismo por tres ejes. Se acusa a ciertas feministas de esencialistas porque no meten en el mismo pack a todos los sujetos subversivos. Y lo que pasa es que al carro de este feminismo de masas todos quieren subirse, porque cuando éramos cuatro gatas ni nos miraban los unos ni las otras. De hecho, los y las trans tienen su día propio, el 19 de febrero [sic], pero ahora quieren protagonizar el 8 de marzo como sujeto político del feminismo. Por favor, no empujen.

Debido a todo esto, no entiendo que la señora ministra tome partido tan claramente bajo palabras tan monas como diversidad, aunque me extrañan, más aún, sus silencios. Ni una mención acerca de las mujeres solas con hijos, las viudas con una pensión de miseria, las paradas mayores de cincuenta, que no hay quién las contrate; las estudiantes becarias explotadas por sus propias universidades, las secuestradas por la trata, las inmigrantes rechazadas por el sistema, las trabajadoras que sufren la brecha salarial, las mujeres rurales olvidadas en su soledad, las cuidadoras de todas las desgracias y carencias familiares. Podría seguir. ¿Qué significa para ella poner la vida en el centro? ¿Qué vida? ¿La buena vida o la vida buena? Son conceptos bien distintos.

Victoria Sendón de León. Dra. en Filosofía y escritora feminista.