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martes, 16 de marzo de 2021

#hemeroteca #trans #memoria | Patricia Constant: una historia trans en el mundo rural de los 70

Imagen: El Salto / Retrato de Patricia Constant

Patricia Constant: una historia trans en el mundo rural de los 70.

Aunque últimamente hayan ganado visibilidad, las vidas trans y 'queer' siempre han estado ahí, resistiendo desde sus cuerpos y no necesariamente en las grandes ciudades. Poner la mirada, desde el hecho trans, en el mundo rural, nos ayuda a ser conscientes de la variedad de estas luchas.
Josep Artés / Marta Grimaltos | El Salto, 2021-03-16
https://www.elsaltodiario.com/el-rumor-de-las-multitudes/patricia-constant-historia-trans-rural-70 

Últimamente venimos asistiendo a un debate alrededor del hecho trans, propiciado principalmente por la propuesta de aprobación de la llamada «ley trans», así como por el aumento de las apariciones mediáticas de ilustres representantes del colectivo y la visibilidad que han ganado expresiones propias de la disidencia de género en el espacio público. Una intensificación que ha ido acompañada por una ruidosa reacción de sectores esencialistas, tanto de la izquierda como de la derecha. Estos sectores, simplificando y caricaturizando tanto la teoría ‘queer’ como la lucha trans, acaban asociando el colectivo con un concepto negativo de la posmodernidad que sería, a su vez, indisoluble de la expansión del neoliberalismo.

También se acusa a las personas trans, por un lado, de caricaturizar el género y, por el otro, de perpetuarlo, alegando que este es, obviamente, una construcción social. Las personas trans, a su vez, afirman sentirse obligadas a cumplir con estos cánones de género incluso más de lo que ya se les pide a las personas cis, con tal de sentirse reconocidas según el sexo sentido.

Tal vez, poner la mirada sobre algunas vidas que, desde el hecho trans, se desarrollaron en el mundo rural —en este caso, el mundo rural valenciano— nos ayude a ser conscientes del recorrido, la variedad y la profundidad de unas luchas que vienen de lejos. Aunque últimamente hayan intensificado su presencia y visibilidad, las vidas trans y ‘queer’ siempre han estado ahí, resistiendo desde sus cuerpos, y no siempre en las grandes ciudades.

Este es el punto de vista con el que, desde el ‘Grup d’Intervenció Comunitària de Castelló’ (País Valencià) nos acercamos a la figura de Patricia Constant, ‘la Patri’, considerada en el pueblo la primera mujer trans operada del Estado. Por este lado, e independientemente de si esto es cierto o no, creemos que su vida tuvo una incidencia considerable en las concepciones alrededor del sexo y el género que podía tener un pueblo valenciano de siete mil habitantes a mediados de los setenta.

Transitar durante la Transición
Patricia nació en Castelló (Ribera Alta) el 8 de agosto de 1947. Creció socializándose como niño y, al llegar el temible momento del servicio militar —más temible aún, si cabe, para las vidas LGTBQ—, intentó disimular sus pechos quedando, aun así, exenta. Esto quiere decir que Patricia presentaba rasgos fisiológicos femeninos incluso antes de la reasignación. Todo un desafío, en efecto, para quienes pretenden basar sus argumentos en la biología.

¿Estaríamos entonces ante un caso de intersexualidad? En cualquier caso, el hecho de que fuera socializada como hombre, asociado al hecho de que muchas mujeres trans presentan ya, antes de todo el proceso de transición, atributos —también fisiológicos— del género hacia el que transitan, nos permite seguir hablando de Patri como de una mujer trans. Y, de hecho, esto aproxima su historia, como la de otras muchas personas trans, a la llamada teoría ‘queer’.

Patricia se operó en el año 1976, pero antes ya había actuado como cabaretera en varios locales de París. Aun así, en la entrevista que Leo Giménez le realizó para la edición comarcal del diario ‘Levante’, asegura que «la frivolidad y la teatralidad que suelen acompañar al mundo de la transexualidad (sic) y el travestismo —que no son lo mismo, según se apresura por esclarecer— no tienen nada que ver con ella». El entrevistador la describe como «una mujer de los pies a la cabeza, con profundas convicciones éticas y religiosas, totalmente aceptada por su entorno familiar y ciudadano». Esta valiosa entrevista desprende los esfuerzos de Patricia, al menos de cara a un documento público sobre su persona, por encajar en un modelo aceptable para su entorno. Pero, de hecho, Patricia nunca llegó a desvincularse completamente del mundo del cabaret, las variedades y la noche.

Después de París estuvo tres años entre Barcelona, Bélgica y Holanda, y fue allí donde maduró la idea de operarse y deshacerse de sus atributos masculinos: «la decisión no la tomé hasta que no estuve muy segura; tengo un gran sentido del ridículo y no quería parecer una cosa rara, pero cuando me di cuenta de que en todos los sitios y ambientes se me tomaba como una mujer, me convencí de que había llegado el momento».

La «transexualidad», tal y como era llamada en aquel momento, no alcanzaría la categoría de «afección oficialmente reconocida» hasta 1980, año en el que fue incorporada al DSM-III, paradójicamente, como una reivindicación del colectivo trans para agilizar las demandas de cambio de sexo, en un primer momento, sobre todo, en Estados Unidos.

Ya en el Estado español, durante la transición, las vidas trans seguían siendo un tabú y los tratamientos hormonales circulaban en la clandestinidad. En 2007 se aprobaría la ley según la cual cualquier ciudadano mayor de edad puede cambiar su adscripción relativa al sexo en el registro civil, cuando no se corresponde con su identidad de género. Mientras que en 2012 el trastorno de género desaparecerá del DSM-V, por lo que el reconocimiento de la reasignación de género no tendrá que pasar ya por el diagnóstico y la medicalización. Más allá de estos datos, más recientes, no existe ningún registro sobre cuál fue la primera mujer trans operada, ya sea en el propio Estado español, de forma clandestina, o en el extranjero.

La Acrópolis como heterotopía
Después de la operación, la familia de Patricia le insistirá para que vuelva. La ‘engañan’ contándole que un familiar ha enfermado. Sus familiares próximos cuentan que los padres de Patricia, al ir a recogerla a la estación, llevaban una manta en el coche para cubrirla, pero que finalmente decidieron no usarla. Al verlos, Patricia ríe y llora, sintetizando una paradoja bien presente en todas las vidas LGTBQ.

Ya de vuelta en el pueblo, Patricia se involucrará en oficios alejados del mundo de la noche, como vendedora de plantas en el mercado o maestra de cocina en un programa del Ayuntamiento. En su última etapa, en los años noventa, inaugurará un bar de copas llamado ‘Acrópolis’, que supone un feliz punto de encuentro entre la gente joven del pueblo y el colectivo LGTBQ, tanto de la comarca como de la ciudad. Esta ‘Acrópolis’ evidencia el carácter indisociable y, hasta cierto punto, constitutivo de la relación de muchas mujeres trans con el mundo de la noche. Incluso hoy en día, muchas de ellas se ven asaltadas por preocupaciones alrededor de sus opciones de futuro, de los espacios a los que se las relega, así como de la posibilidad de recurrir a la prostitución como medio de supervivencia.

Con todo, observamos en Patricia una tensión entre la mujer de pueblo, deseosa de normalización, y la antigua cabaretera que no se resiste a seguir indagando en su propia diferencia; entre la relativa reconciliación con su pasado, bajo el prisma de la nueva asignación de género, y el hecho de no acabar de desprenderse nunca del mundo de la noche, de mantenerlo siempre a mano. En efecto, mientras por un lado buscaban la integración en la sociedad, muchas mujeres trans tenían que crear, a la vez, espacios habitables en los márgenes a los que, precisamente, eran relegadas. Espacios donde no imperasen la norma y las conductas morales que, al fin y al cabo, eran la causa de la opresión que sufrían sus cuerpos. El mundo de la noche supuso, en este sentido, el cobijo de muchas vidas al margen.

Patricia tuvo, pues, un pie en cada uno de estos dos mundos, hasta que acabó unificándolos en la ‘Acrópolis’, su gran obra de madurez. De esta manera, Patricia optó por introducir un reducto de nocturnidad en el propio seno del mundo rural. La ‘Acrópolis’ es, por este motivo, un «afuera interior», la inyección en el mundo rural de formas de vida que siempre habían sido ocultadas en los márgenes. Podríamos incluso decir que nos encontramos ante lo que Foucault, en la conferencia “Des espaces autres” (1967), llamaba una «heterotopía», una especie de «contra-lugar» en el que se subvierten las normas y se permite el desarrollo de formas de vida que, lejos de todo esencialismo, exploran nuevas formas de libertad.

Gracias a gestos como el de Patricia, el colectivo LGTBQ puede dejar de observar su pasado con mirada estrábica, es decir: con un ojo puesto en el mundo rural y el otro en el colectivo. Además, esto no impide que su lucha —su cuerpo y su vida, su existencia, al fin y al cabo, entendida como una lucha en sí misma— no haga intersección con la lucha de todas las mujeres. Lejos de la Academia, fueron sus vecinos y sus familiares —¡habitantes del mundo rural de los setenta!— quienes nunca dejaron de considerarla una mujer referente. Y esto, según nuestro parecer, no tiene nada que ver con el concepto sesgado de la posmodernidad que los sectores transexcluyentes suelen presentar.

Este es, en definitiva, el legado que nos transmite Patricia, el guante que nos lanza a todas aquellas personas que no llegamos a conocerla en vida, que no llegamos a entrar nunca en su ‘Acrópolis’, pero que, de una forma u otra, después de tantos años, seguimos habitándola.

Josep Artés. Profesor de Filosofía.
Marta Grimaltos. Licenciada en Filosofía. Promotora de igualdad.

domingo, 24 de enero de 2021

#hemeroteka #asexualitatea | "Jendeak asexualoi buruz duen irudia? Erreprimitu hutsak garela"

Argia / 'Orain badakit: asexuala naiz' //

"Jendeak asexualoi buruz duen irudia? Erreprimitu hutsak garela"
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Askok uste du patologia psikiatriko baten edo aukera pertsonal (erlijioso) baten ondorio dela asexualitatea, baina identitate sexualtzat onartuta dago eta herritarren %1 asexuala da, ikerketen arabera. Kopurua handiagoa dela baina asexual askok hala denik ez dakiela uste du ordea gure elkarrizketatuak, hain da identitate ikusezina, hain da handia honen inguruko ezjakintasuna. Bere izena argitaratzea nahi ez duen 36 urteko emakumea elkarrizketatu dugu, Gipuzkoako herri txiki batekoa, eta 35 urte bete zituen arte ez zion izena jarri bizi eta sentitzen duenari: orain badaki, asexuala da.
Mikel Garcia Idiakez | Argia, 2021-01-24
https://www.argia.eus/argia-astekaria/2717/jendeak-asexualoi-buruz-duen-irudia-erreprimitu-hutsak-garela 

Kontaiguzu, zer da zehazki asexual izatea?
Asexual izatea da besteenganako erakarpen sexualik ez izatea. Erakarpen sexualik ez izateak ez du esan nahi desira sexualik ez dugunik; alegia, masturbatzea aukeratu dezaketete asexual batzuek, desira sexuala asetzeko. Beste batzuek ez dute ez erakarpenik ez desirarik; hainbatek, norbaitekin maitemindu ostean, harekin harreman sexualak izatea aukeratu dezake. Asexual bakoitza mundu bat da.

Zuk noiz jakin zenuen asexuala zarela? Zaila al da konturatzea?
Urtebete baino ez da nire identitateari izena jarri niola, 35 urterekin. Sentitu, horrela sentitu naiz bizitza osoan, ezberdin, baina izena iaz jarri nion, beraz bai, zaila da konturatzea. Aurretik, nire kasuan ongi samar eraman dut, ikusten nuen ezberdina nintzela eta pentsatzen nuen besterik gabe nire lehentasunak beste batzuk zirela, ez norbaitekin ligatzea. Baina egoera berean dagoen jende askok oso gaizki pasatzen duela badakit, arraroak direla eta normalak ez direla sentitzen dutelako. Kontua da jende asko dagoela asexuala izan arren ez dakiena.

Lehengo urtean, lan bat egiten ari nintzela, buru nahasmenduen “biblia” den DSM eskuliburuan (buru asalduren diagnosi eta estatistika eskuliburua) libidoaren nahasmenduari buruz asexualitatea aipatzen zen, eta gaiaz gehiago irakurtzeari ekin nion. “Ni hori naiz!”, pentsatu nuen.

Baina orduan buruko nahasmendutzat hartzen du DSMk asexualitatea?
Ez, orain jada ez. DSMko zerrenda berritzeaz arduratzen den American Psychiatric Association elkarteak 2007an ondorioztatu zuen asexualitatea ez dela nahasmendua, baina eskuliburua ez zenez 2013ra arte berrargitaratu, urte horretara arte nahasmendu gisa agertu zen. Berdin gertatu da beste sexu joera batzuekin: homosexualitatea 1990 arte zerrendan zegoen, eta transexualitatea nahasmendutzat hartu da 2018 arte. Eta hala ere, oraindik ere hormonak hartzea baimentzeko aurretik psikiatriarenera joan behar dute transexualek. Hauek guztiak nahasmendu gisa patologizatzea ezjakintasunaren seinale da, nire ustez. LGTBI+ kolektiboaren borroka garrantzitsua izan da, horri aurre egiteko.

Hori du estigma handienetakoa asexualitateak? Nahasmendu, trauma... gisa hartzen dela besteekin sexurik eduki nahi ez izatea?
Bai, jende pila batek horrela pentsatzen du, uste dute ez dela normala erakarpen sexualik ez izatea, eta horregatik nahiago dut nire egoera kontatzen ez aritu. Baina horrela jaio naiz eta kito, ez dut nahasmendu edo trauma gisa sufritzen.

Jendeari esaten diozunean asexuala zarela, zein izan ohi da erreakzioa?
Ez dut hitza erabiltzen, “asexual” etiketak ez duelako laguntzen, jendea gehiago nahasten dut, baina azalduta ere jendeak ez du erraz ulertzen. Nik jende gutxiri azaldu diot, estigmatizatuta dagoen zerbait delako. Zortea izan dut eta etxean oso ongi hartu dute, baina aholkatu didate hori kontatzen ez aritzeko, barre egingo didatelako, jendeak min egiteko baliatu dezakeelako. Koadrilako biri ere kontatu diet, aurrerantzean ez daitezen tematu norbaitekin ligatu dezadan, eta galdera izan da: “Nola dakizu asexuala zarela, ez baduzu probatu zer den beste norbaitekin sexua izatea?”. Eta erantzun nien: “Eta nola dakizue zuek ez zaretela lesbianak, ez baduzue probatu?”. Betiko galdera da. Eta betiko ustea: zelibeak garela. Ez, ez gara zelibeak, beraiek erakarpena izan badutelako, baina arrazoi erlijioso edo bestelakoengatik erabaki dute ez dutela beste norbaitekin sexu harremanik izango.

Jendeak gutaz duen irudia? Erreprimitu hutsak garela, friki batzuk. Ulertzen dut jende gehiena ez dela ni bezalakoa, eta hortaz ezjakintasun hori egotea, azken finean sexu heziketan eta sexuari lotutako ikastaroetan ez baita asexualitatea lantzen. Guztiz ikusezin gara eta batzuetan denbora eman behar zaio jendeari. Beste kontu bat da errespeturik gabe barre egiteko eta iraintzeko erabiltzen badute nire identitatea. Duela hiru bat urte, ezagun batek jende pila baten aurrean bat-batean bota zidan: “Zer, estreinatu al zara dagoeneko?”. Nik esan nion bost axola zitzaiola nire bizitza sexuala. Guztiz barregarri utzi nahi izan ninduen jende guztiaren aurrean.

Nerabezaroa da beharbada garairik zailenetakoa?
Nik gaizki pasa nuen, mutilen bat gustuko nuelako adibidez, baina gustuko bakarrik, sexu erakarpenik izan gabe, eta ez nekien sentimendu horiek nola kudeatu. Lagunekin-eta, sentitzen nuen presioaren aurrean gaia saihesten nuen beti; “ligatu al duzu?” galdetzen bazidaten, nire bizitza pertsonala zela erantzuten nuen.

Kuriosoa da, beti pentsatu izan dut ez nuela ligatzen, baina lagunek esaten zidaten baietz, nirekin ligatzen saiatzen zirela, nahiz eta ni ez jabetu. Beharbada izango da erakarpenik sentitzen ez dugunez norabide horretan doazen seinaleak ez ditugulako harrapatzen edo ongi interpretatzen…

Sexuak agintzen eta baldintzatzen duen gizartean bizi gara, gizarte sexualizatuan. Nola eramaten du hori asexual batek?
Asexual batzuek oso gaizki pasatzen dute, bada jende bat adibidez pelikularen batean sexu eszenaren bat ikusi eta nazka sentitzen duena, gizartetik at sentitzen dute beren burua, baina ez da nire kasua. Egia da sexua oso presente dagoela gure gizartean, baina normaltasunez daramat; aspaldi esan nien lagunei “ni soltera forever”, eta lortu dut apur bat bakean utz nazaten, nahiz eta batzuetan egoera deserosoak bizi. Niretzat funtsezkoa izan da etxean izan dudan hezkuntza eta babesa.

Beste asexual batzuekin zure bizipenak partekatzeko beharra izan duzu?
Asexual elkarte batekin harremanetan jarri nintzen, baina oso itxiak iruditu zitzaizkidan, asexualok mundu guztia kontran bagenu bezala, eta adibidez Gehitu Euskal Herriko LGTB elkartearekin harremanetan jarri nahi nuela aipatu nienean erantzun zidaten Gehitun esango zidatela lesbiana erreprimitu bat nintzela. Orain lagun asexualak ditut, baina irekiagoak. Eta gainera, niretzat inportantea da elkartzea eta solastatzea ez bakarrik asexualekin, sexu joera guztietako jendearekin baizik, aberasgarriagoa delako. Nik, hain juxtu, asexuala ez den pertsona batengan daukat babes handiena; berak bere esperientzia kontatzen dit eta nik nirea, eta hor sentitzen dut askatasun handiena, gaiaz hitz egiteko. Aniztasuna lagungarria da, eta zentzu horretan adibide ona da Kanadako British Columbia unibertsitate publikoan nola jorratu duten gaia, genero eta identitate sexual guztietara irekitako komunitatea eraikitzearen aldeko apustua egin baitute, eta tartean asexualak ere hartzen dituzte kontuan.

Bikotekide erromantikoa nahi duenarentzat, oztopo handia da asexuala izatea?
Bikotean biak asexualak badira, primeran, baina sarri ez da hala, eta ezagutzen ditudan kasuetan ez da erraza hori kudeatzea, bikotekideetako batek sexu harremanetarako gogoa duelako eta besteak ez. Batzuek bikotekidea maite dutelako onartzen dituzte harremanak, baina nik ez dut ulertzen. Horrek ez du esan nahi sexu harreman horietan plazera sentituko ez duenik asexualak.

Ikerketen arabera, %1 da asexuala, baina apenas hitz egiten den asexualitateaz.
Are gehiago, nik ez dut sinesten %1 baino ez garenik. Nik neuk duela urtebetera arte ez dut jakin asexuala naizela, eta esango nuke beste asko ere antzeko egoeran dagoela, asexuala dela jakin gabe. Garai bateko neskazahar eta mutilzaharretako ugari ziur asexualak zirela.

Beste sexu identitate batzuen kasuan egiten den aldarrikapen eta borrokaren aldean, asexualitateak ezkutuan jarraitzen du?
Estigma handia dago oraindik eta ikusgarritasuna beharrezkoa da, baina ez da hain erraza. Ni neu herri txiki batekoa naiz eta ez dut etiketa hori eraman nahi gainean. Hain sexualizatuta dagoen gizartean, ez dugu lekurik, ikusezinak gara. Pentsa, batzuetan txapa eramaten dut asexualitatearen banderako koloreekin, baina ia inork ez du ezagutzen.

Zein da bidea, zuen identitatea aintzat har dezagun gizartean?
Hezkuntza da gako nagusia, sexuari lotutako ikastaroetan asexualitateaz ere hitz egitea, besteak beste saihesteko horrela sentitzen den jendeak bere burua arrarotzat hartzea. LGBTI+ kolektiboak ere hauspo handiagoa eman beharko ligukeela uste dut, oso baztertuta gaude kolektiboaren barruan.

Ikusgarritasun horren mesedetan onartu duzu elkarrizketa hau?
Bai, ahalik eta jende gehienarengana iristeko asmoz: ez bakarrik asexualei laguntzeko, areago, batez ere asexual ez zaretenei gure errealitatea ezagutarazteko. Jakin dezazuen ez gaudela burutik jota, ez dugula nahasmendurik, ez garela arraro, friki edo zelibeak; existitzen gara eta ziurrenik ezagunen bat duzu asexuala dena; tratatu ezazu errespetuz eta enpatiaz, ez izan astuna eta ez jokatu Zelestina moduan, ez tematu ligatu dezan, nahi ez badu.

jueves, 18 de julio de 2019

#hemeroteca #transexualidad | El Gobierno valenciano elimina trabas para que las personas trans puedan ser bomberos

Imagen: El País
El Gobierno valenciano elimina trabas para que las personas trans puedan ser bomberos.
La Generalitat incluye en su decreto de acceso al cuerpo de extinción de incendios que no se excluirá a los diagnosticados con los llamados "trastornos de la identidad sexual".
Ferran Bono | El País, 2019-07-18
https://elpais.com/sociedad/2019/07/18/actualidad/1563464866_812832.html

El Gobierno valenciano, formado por el tripartito PSOE, Compromís y Unides Podem, tiene previsto aprobar este viernes una alegación en virtud de la cual se eliminan las trabas para que las personas transexuales puedan acceder al cuerpo de bomberos en el decreto que establece las bases y los criterios generales para la selección, promoción y movilidad del personal de las escalas y categorías de los Servicios de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamiento.

En ese decreto, como en buena parte de las textos de este tipo en España, se incluye un apartado titulado ‘Trastornos psicológicos y psiquiátricos’, en el que se dice textualmente: "Serán excluyentes las alteraciones de la conducta avaladas por informe especializado psiquiátrico y/o psicológico según los criterios diagnósticos de enfermedades mentales incluidas en el DSM-IV-TR o sus posibles actualizaciones".

Las opacas siglas del DSM-IV-TR corresponden a la cuarta edición del ‘Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales’ (en inglés, ‘Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders’, de manera abreviada, DSM), de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría. Se trata de una clasificación y descripción de los trastornos mentales, la más utilizada en las distintas pruebas psicológicas de selección.

En este manual, cuya cuarta edición se ha quedado anticuada pero aún se emplea, se incluye bajo el epígrafe de ‘Trastornos sexuales y de la identidad sexual’ la llamada "disforia de género", una expresión que alude al disgusto, desajuste o malestar con el sexo biológico, y que se emplea también para referirse a la transexualidad.

Ahora, José de Lamo, director general de la Agencia Valenciana de la Igualdad en la Diversidad, bajo la competencia de la vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, ha introducido una alegación añadida al decreto, que dice: "De acuerdo con la Ley 8/2017, de 7 de abril, de la Generalitat, integral del reconocimiento del derecho a la identidad y expresión de género en la Comunitat Valenciana», no será motivo de exclusión aquellos diagnósticos relativos a «trastornos de la identidad sexual» o similares, aunque aparezcan en el DSMs-IV-TR o sus posibles actualizaciones".

El gobierno valenciano es uno de los primeros en España en revisar la normativa para actualizar y eliminar las trabas de acceso a los bomberos. En Cataluña y en Madrid, por ejemplo, aún no se ha modificado. La oferta pública de empleo de la Diputación de Huesca reservó a finales del pasado año plazas en el cuerpo de bomberos para personas transexuales en virtud de la Ley de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y no Discriminación de Aragón (conocida como Ley Trans).

En noviembre de 2018, el Consejo de Ministros decidió revisar toda la normativa para cohesionar y suprimir cualquier discriminación de este tipo, si bien el ritmo de revisión es lento.

En la quinta edición del manuel DSM, publicada en 2013, la transexualidad deja de ser un trastorno mental. En el DSM-5, desapareció el término "Trastorno de la Identidad de Género" y se conserva la "disforia de género". Además, el pasado año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó una nueva clasificación de enfermedades que llevará al debate en la asamblea general del organismo de este año. La ICD-11, el nombre de la clasificación, saca la "incongruencia de género" -la transexualidad- de la clasificación de las enfermedades mentales, y lo deja dentro del capítulo de las disfunciones sexuales. Esta clasificación es menos empleada por los profesionales que el DSM.

jueves, 16 de febrero de 2017

#hemeroteca #homofobia | Rechazo total de los psicólogos a las 'terapias de conversión homosexual'

Imagen: Redacción Médica / Francisco Santolaya, presidente del CGPsE
Rechazo total de los psicólogos a las 'terapias de conversión homosexual'.
Considera que estas prácticas solo promueven más problemas de ansiedad, depresión e incluso suicidio.
Redacción Médica, 2017-02-16
https://www.redaccionmedica.com/secciones/otras-profesiones/rechazo-total-de-los-psicologos-a-las-terapias-de-conversion-homosexual--4869

Lucha contra la discriminación sexual. El Consejo General de la Psicología de España ha emitido, a través de un comunicado, su total rechazo contra los profesionales que persisten en ofertar tratamientos que prometen “curar” la homosexualidad a través de la llamada ‘terapia de conversión’. En esta línea, adopta la postura de la American Psychological Assotiation (APA) en 2009, cuando se declaró del todo inadmisible que los profesionales de la salud mental indicaran, instaran o hicieran creer a sus pacientes que es posible modificar su orientación sexual y convertirse en heterosexuales mediante algún tipo de intervención terapéutica o tratamiento.

El Consejo General de la Psicología recuerda que la decisión está argumentado con un total de 83 estudios acerca del cambio de orientación sexual que llevan a concluir que no existe ninguna evidencia científica de que una persona homosexual pueda dejar de serlo. Al contrario, existen pruebas de fallidos esfuerzos por conseguirlo que “suelen derivar en problemas de ansiedad, depresión y suicidio”. De ahí que muestren su total apoyo a la decisión tomada, en 1973, por la Asociación Americana de Psiquiatría para la eliminación de la homosexualidad del 'Manual de Diagnóstico de los trastornos mentales' (DSM).

“Muchas personas se acercan a este tipo de terapias debido a las fuertes presiones que reciben en su entorno y al rechazo a su orientación sexual”, indica el comunicado. En esta línea, apuntan que “es mucho más probable que aquellos entornos que consideran la homosexualidad como una enfermedad mental o un pecado, ejerzan un mayor nivel de presión sobre las personas con una orientación homosexual, pudiendo favorecer la génesis de conflictos internos, tal como la homofobia interiorizada, que coloca a quienes lo sufren en una situación de mayor vulnerabilidad frente a quienes ofrecen soluciones falsas, milagrosas y evidentemente ineficaces”.

Desde el Consejo General de la Psicología han recomendado intervenir en el sentido de la aceptación de la homosexualidad como forma de eliminar el conflicto interno, de manera que las personas vivan integrando su orientación de una forma asertiva.

domingo, 6 de noviembre de 2016

#hemeroteca #intersexualidad | Cirugía de normalización intersexual como crimen contra la humanidad

Imagen: El Diario
Cirugía de normalización intersexual como crimen contra la humanidad.
El 8 de noviembre se conmemora el nacimiento de Herculine Barbin. Este es el motivo por el que se ha propuesto como el Día de la Solidaridad Intersexual, en recuerdo de Herculine y de tantos hermafroditas que la historia ha quemado vivos. La situación que sufren las personas intersexuales puede incluirse en el marco de los crímenes contra la humanidad de acuerdo con lo establecido en el Estatuto de Roma.
Daniel J. García | El Diario, 2016-11-06
http://www.eldiario.es/contrapoder/Dia_Solidaridad_Intersexual_6_321677856.html

En el invierno parisino de 1868, el cuerpo de Abel Barbin fue encontrado sin vida en su habitación. Junto a su cama reposaban sus memorias. El inicio ya presagiaba el suicidio al que se vio obligado a someterse: «tengo veinticinco años y, aunque todavía joven, me aproximo, sin dudarlo, al término fatal de mi existencia». Gracias a Michel Foucault hoy conocemos la historia de Adélaide Herculine Barbin, llamada Alexina B. (1838-1868), que murió con el nombre, impuesto su sexo por una sentencia judicial, de Abel (la Editorial Talasa publicó en 1985/2007 las memorias traducidas, en edición preparada por Antonio Serrano y prólogo de José Ignacio Lacasta Zabalza).

El 8 de noviembre se conmemora el nacimiento de Herculine Barbin. Este es el motivo por el que se ha propuesto como el Día de la Solidaridad Intersexual, en recuerdo de Herculine y de tantos hermafroditas / intersexuales / 'Disorders of Sex Development' que la historia ha quemado vivos (era común sentenciarlos a muerte en la hoguera para purificar sus almas de una carne pecaminosa, de un delito nefando contra natura), marginado, estigmatizado o mutilado para justificar así la ficción del dimorfismo sexual, por la cual la sociedad se estructura exclusivamente en hombres y mujeres.

De esta forma, las personas intersexuales son doblemente patologizadas. Sus cuerpos y sus mentes pasan a ser clasificados como patológicos El Manual de Diagnóstico de Desórdenes Mentales (DSM) las incluye en el marco de las disforias de género. La ciencia biomédica las somete a cirugía de normalización sexual por considerar a las personas intersexuales como anómalas. Se incluye en la patología para ser excluido de la normalidad.

Como ya denunciamos en un artículo en este mismo diario (sexo indeterminado y mutilación genital intersexual), el nacimiento de un bebé intersexual es definido como una ‘urgencia psicosocial neonatal’. Se abre así un protocolo médico (‘Optimal Gender of Rearing’, Protocolo Money) para fijar el verdadero sexo a través de intervenciones quirúrgicas y farmacológicas, a pesar de que en la mayoría de los casos la intersexualidad no es dañina para la salud. Se justifican dolorosas intervenciones (con múltiples infecciones) como un mal menor respecto a los hipotéticos futuros problemas de adaptación social. Nos encontramos ante un caso de mutilación corporal (IGM: Intersex Genital Mutilations) similar a la ablación del clítoris. La tortura a la que se ven sometidas las personas intersexuales, agudizada con silencios y mentiras, lleva en muchos casos a esterilización, discapacidad y suicidio.

El día 8 de noviembre no solo es para el recuerdo de la barbarie que se comete con las personas intersexuales, sino también para activar el movimiento que en los últimos años está consiguiendo logros de incalculable valor, a pesar de las reticencias de los Estados para incorporar las reivindicaciones en sus agendas políticas. Enumeremos las victorias conseguidas:

1.- En 1999, la Corte Constitucional Colombiana (Sentencia de Unificación SU-337/99) prohíbe la cirugía de normalización intersexual en menores de edad, señalando que debe ser la propia persona intersexual la que decida someterse o no a un proceso quirúrgico.

2.- En 2006 se firma el ‘Consensus Statement on Management of Intersex Disorders’ en el que se pide una moratoria para la cirugía y se critica duramente la falta de consentimiento informado en los tratamientos con menores de edad.

3.- En 2013 se publica el ‘Report of the Special Rapporteur on torture and other cruel, inhuman or degrading treatment or punishment’ (firmado por Juan E. Méndez). Por primera vez se denuncia desde la ONU la mutilación genital intersexual. Tanto la ISNA (Intersex Society of North America) como la Organisation Intersex International Australia llevaban años reivindicando un pronunciamiento de la ONU.

4.- También en 2013 la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa redacta la Resolución 1952 (2013) ‘Children’s right to physical integrity’ para solicitar a los Estados la creación de mecanismos de protección de las personas intersexuales y la prohibición de los tratamientos médicos innecesarios.

5.- El 9 de mayo de 2014, el Comisario para los Derechos Humanos del Consejo de Europa (‘Nils Muižnieks’) publica un informe en el que insta a los Estados miembros al reconocimiento jurídico de la realidad intersexual y a la eliminación de las intervenciones quirúrgicas por violar el derecho de autodeterminación y la integridad física.

Todos estos documentos nos hacen pensar que la situación a la que se ven forzadas las personas intersexuales puede ser comprendida en el marco de los crímenes contra la humanidad de acuerdo con lo establecido en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, aprobado el 17 de julio de 1998. ¿Qué características tiene este tipo de delitos imprescriptibles (artículo 29)? Se trata de una ataque generalizado o sistemático contra la población civil suponiendo asesinato, exterminio, esclavitud, deportación, traslado forzoso, encarcelación, tortura, violación, prostitución forzada, embarazo forzado, esterilización forzada, persecución de un grupo con identidad propia fundada en motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos, de género, desaparición forzada, crimen de apartheid (artículo 7).

¿Cómo encaja aquí la intersexualidad? Los tratamientos médicos de normalización (o de reasignación para obtener un cambio en el registro civil para las personas transexuales) suponen un tipo de tortura, esterilización forzosa o, incluso, de persecución por motivos de género cometidos de forma sistemática en los Hospitales públicos y privados (y en las Unidades de Tratamiento de Identidad de Género) contra un sector concreto de la población civil. Asimismo, se podría plantear la aplicación de la institución del asilo a las personas intersexuales, como minoría en un sentido jurídico, por entender que las legislaciones que establecen la obligatoriedad de la inscripción jurídica del sexo en dos columnas –masculina y femenina– ponen en grave peligro sus vidas, pues en la mayoría de los casos se encuentran obligadas a someterse a cirugía-mutilación genital.

Este 8 de noviembre las palabras de Suzanne Kessler, escritas en sus ‘Lessons from Intersexed’, cobran más sentido aún: «el futuro de la intersexualidad es, en cierto sentido, el futuro del género. ¿En qué manos se encuentra este futuro?».

martes, 1 de noviembre de 2016

#hemeroteca #transexualidad | El (largo) camino hacia la despatologización de las personas trans

Imagem: La Marea / Octubre Trans 2016, Madrid
El (largo) camino hacia la despatologización de las personas trans.
La OMS aún define la transexualidad como un desorden de la identidad de género. Cataluña acaba de anunciar un modelo que acaba con la idea de enfermedad.
Alba Mareca | La Marea, 2016-11-01
http://www.lamarea.com/2016/11/01/largo-camino-hacia-la-despatologizacion-las-personas-trans/

“Nos tratan como a personas enfermas cuando no lo estamos”. Guillem Montoro es contundente cuando relata su experiencia en el sistema sanitario. “Nos encontramos con profesionales que tienen una visión de la transexualidad como trastorno y utilizan términos que cuestionan el libre desarrollo de nuestra personalidad”, explica. En 1980, la transexualidad fue catalogada como un trastorno mental para la Asociación Americana de Psiquiatras. Aunque en 2013 cambiaron esta definición de su manual, el DSM-5, continúan refiriéndose a ella como “disforia de género”.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) sigue siendo una enfermedad mental. Este hecho, que se plasma en la atención sanitaria que recibe el colectivo y en la legislación actual, es una de las batallas diarias a las que hacen frente quienes no se identifican con el sexo y la identidad de género que les asignaron al nacer. La ley estatal de Identidad de Género aprobada en marzo de 2007 obliga a contar con un diagnóstico de “disforia de género” y al tratamiento correspondiente con el fin de “acomodar sus características físicas a aquellas del sexo reclamado” para poder llevar a cabo el cambio de sexo y nombre en el registro civil, una norma que además excluye a los menores. Para Montoro, esta disposición “patologiza a las personas trans”, una idea que comparte Ares Piñeiro, sexólogo y responsable del grupo de políticas transexuales de la asociación FELGTB: “La medicina sólo acepta como válida la palabra de un psiquiatra y no la nuestra a la hora de expresar nuestra identidad”.

La Conselleria de Salut catalana acaba de anunciar un modelo, sin precedente en Europa, que pone fin a la exigencia de este diagnóstico psiquiátrico y se articulará a través de la atención primaria y comunitaria con la Unidad Trànsit. “La transexualidad es una condición y no una enfermedad, como tampoco lo es la homosexualidad o la bisexualidad”, afirmó el conseller de Salut, Antoni Comín. El Trànsit aboga por el acompañamiento y la autonomía de quienes acuden. La plataforma TRANSforma la Salut se basaba en ese modelo para la propuesta que presentó a la Generalitat. Sin embargo, en la página web de la Unidad de Identidad de Género del Clínic, aún se puede leer lo siguiente: “La transexualidad o transtorno de identidad de género son palabras sinónimas y se utilizan para describir malestar grave o disforia con el sexo de nacimiento”. Y avisan de que los cambios quirúrgicos son irreversibles.

Como consecuencia de esta consideración, Montoro señala, además, que los tiempos de espera pueden llegar a ser “desmesurados”. “Se trata de un proceso psicológico de un mínimo de seis meses. Después, para tener acceso al endocrino, tienes que esperar 3 o 5 meses más. Estamos hablando de prácticamente un año desde que acudes a la primera cita psicológica hasta que accedes a las hormonas. Esto puede llegar a ser lo más duro para algunos jóvenes”, lamenta. Por ello ha iniciado una campaña de microfinanciacion para lograr la financiación necesaria para realizarse una mastectomía: “Pero también para sensibilizar a la sociedad de nuestra realidad y hacerle ver que no somos bichos raros”. Además, “las listas en la Seguridad Social son eternas y los resultados nefastos, ya que no hay profesionales especializados en masculinizaciones de tórax”.

Menores trans: segregados e invisibles
La situación de menores transexuales no es muy diferente. Para Natalia Aventín, presidenta de la Asociación de Familias Transexuales Chrysallis y madre de Patrick, un niño trans, “en el tema sanitario hay una clara segregación: ante ciertos tratamientos, el ser una persona transexual o no serlo lo determina todo”. De este modo, hace referencia a los bloqueadores hormonales, que retrasan la aparición de caracteres sexuales secundarios y a los que también recurren algunas niñas cisexuales, es decir, no transexuales, “con una pubertad precoz, con el objetivo, por ejemplo, de que puedan llegar a crecer más”, explica. Aunque esta práctica está normalizada, “a la persona trans la cuestionan, la patologizan y la obligan a ir a una unidad especial donde ni siquiera es atendida por pediatras”.

Aventín señala en este procedimiento una vulneración de derechos como el del libre desarrollo de la personalidad y el respeto a la dignidad humana: “¿Cómo vas a vivir con autonomía si dependes de que alguien te dé un tratamiento o te permita cambiar tu nombre?”. El otro núcleo importante de las reivindicaciones de las casi 400 familias que forman parte de Chrysallis se centra en las escuelas, donde son frecuentes las denuncias por casos de discriminación y acoso a los menores. Según Aventín, “hay realidades que permanecen invisibles en el temario educativo”, donde se representa un sistema binario “en el que los hombres tienen pene y las mujeres vulva sin contemplar que los genitales no son condicionantes para definir tu identidad”. No obstante, el colectivo ha elaborado una lista de colegios ‘transfriendly’, entre los que se encuentran aquellos centros en los que se ha mostrado una actitud positiva en el momento de tránsito de niños y niñas.

Hacia una Ley Integral de Transexualidad
El Parlamento de Navarra registró en 2009 la proposición de ley de Nafarroa Bai para el reconocimiento de los derechos de las personas transexuales. Se trataba de la primera de estas características en España. Años más tarde, en 2014, Andalucía se convirtió en pionera al aprobar una ley integral que incluía el derecho a la autodeterminación de género. Además, con la despatologización como uno de los puntos claves de la norma, retiraba la obligación de someterse a procedimientos médicos y exámenes psicológicos. Mar Cambrollé, presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía (ATA), se refiere a esta ley como “un ejercicio de empoderamiento de los colectivos de personas trans”.

De esta forma, se eliminó la Unidad de Trastorno de Identidad de Género (UTIG), que Cambrollé define como “un modelo que segregaba y patologizaba”. Dicha ley ha inspirado a otras comunidades. Madrid aprobó una norma similar el pasado marzo y en Valencia esperan la aprobación en las Cortes del anteproyecto presentado por PSOE y Compromís, hoy socios de Gobierno.

Son algunos pasos hacia la despatologización de la transexualidad y la consecución de una norma estatal integral “que acabe con los requisitos médicos y sea inclusiva para los menores”, reclama Cambrollé. “La OMS ha condicionado el modelo de salud a nivel mundial. ¿Es importante que la OMS despatologice? Sí. Pero, ¿es determinante para que en mi Estado no se haga? No”, concluye.

Dos leyes contra la LGTBIfobia en Andalucía
Un punto de la ley que acaba de presentar Podemos en el Parlamento andaluz ha generado el rechazo del PSOE, que ha presentado otra ley similar. El apartado dice: “Ante la negativa de los padres o tutores a autorizar los tratamientos [para el bloqueo hormonal], el personal sanitario atenderá al interés superior del menor a su salud en sentido amplio, entre tanto no reciban orden judicial en contra”.

viernes, 28 de octubre de 2016

#hemeroteca #transexualidad | España sigue concibiendo la transexualidad como una enfermedad mental

Imagen: El Diario / Manifestación Orgullo LGTBI en Valencia
España sigue concibiendo la transexualidad como una enfermedad mental.
Salvo en algunas comunidades, a las que se suma ahora Cataluña, las personas trans necesitan un diagnóstico clínico de disforia de género para acceder a la hormonación o a cirugías de reasignación. En España una ley de 2007 requiere esta justificación médica para la modificación del sexo en los registros oficiales. "¿Quién no modifica hoy en día su cuerpo para sentirse mejor?, ¿son todo eso trastornos?", cuestiona el activista trans Pol Galofre.
Marta Borraz | El Diario, 2016-10-28
http://www.eldiario.es/sociedad/Espana-concibiendo-transexualidad-enfermedad-psiquiatrica_0_574292703.html

Un diagnóstico psiquiátrico. Es lo que precisa la mayoría de personas transexuales en España para poder acceder a tratamientos hormonales, cirugías de reasignación o modificación del sexo en los documentos oficiales. Deben acreditar médicamente que sufren disforia de género, un "malestar" asociado a la diferencia "entre el género experimentado o expresado y el que los demás le asignarían".

Es la definición que la Asociación Estadounidense de Psiquiatría hace en el manual de enfermedades mentales de mayor influencia, el DSM. En su ultima edición, de 2012, movió la transexualidad de la categoría de trastornos sexuales a una propia y la renombró. Y aunque la asociación acepta que no es una enfermedad en sí misma, los colectivos LGTBI y activistas trans llevan años pidiendo salir de la llamada "biblia de la psiquiatría".

Lo mismo exigen a la Organización Mundial de la Salud (OMS), que en la décima versión de la Clasificiación Internacional de Enfermedades (CIE-10) incluye "los trastornos de identidad de género" bajo el epígrafe "trastornos mentales y del comportamiento". Una filosofía que subyace en la mayoría de los países del mundo, también en España.

La falta de regulaciones o la diversidad de normas dibujan un panorama autonómico desigual. Hay leyes en comunidades como Navarra, País Vasco o Canarias, pero las más despatologizantes, en opinión de los colectivos trans, han sido las recientes de Madrid y Andalucía, que suspenden el requisito diagnóstico. A ello se suma ahora Cataluña, que ha diseñado un nuevo modelo de salud, y próximamente Valencia, que aprobará una norma en este sentido.

Autodeterminación de la identidad
A nivel estatal, el pasado 26 de octubre la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados aprobaba una proposición no de ley impulsada por Ciudadanos y que apoyaron todos los grupos políticos salvo el PP. En ella se urgía al Congreso aprobar una ley que posibilitara tanto a menores como a adultos trans cambiar el sexo registral en los documentos oficiales sin necesidad de acreditar los requisitos a los que obliga la ley.

"Es una declaración de intenciones que nos da un poco de luz, pero debe concretarse", apunta Mar Cambrollé, presidenta de la Plataforma por los Derechos Trans. La norma de 2007 establece como condiciones para modificar el nombre acreditar "que le ha sido diagnosticada disforia de género" y que "ha sido tratada médicamente durante al menos dos años para acomodar sus características físicas a las correspondientes al sexo reclamado".

En este sentido, el Consejo de Europa adoptó en abril de 2015 una resolución que insta a los Estados a "garantizar que las personas transexuales, incluidos las menores, no sean considerados como enfermos mentales". Amnistía Internacional también ha solicitado que "el reconocimiento de la identidad de género no debe hacerse depender de diagnósticos psiquiátricos", apunta en su informe 'El Estado decide quién soy'.

El borrador que ha elaborado la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (FELGTB) exige la aprobación de una ley estatal que se base en el derecho a la autodeterminación de la identidad de género y que garantice que "ninguna persona podrá ser obligada a someterse a tratamiento, procedimiento médico o examen psicológico". Quieren asegurarse de que no haya desigualdades según la comunidad autónoma y virar el rumbo hacia la despatologización.

Más allá de avances autonómicos como Andalucía, que permite la modificación registral en la tarjeta sanitaria, o Aragón, que obliga a los centros educativos a tratar al alumnado por su sexo sentido, España sigue contradiciendo algunos parámetros internacionales. Países como Argentina, Dinamarca, Noruega o Irlanda ya han reconocido en sus legislaciones el derecho de que cada persona decida cómo quiere ser tratada legalmente sin necesidad de diagnóstico médico.

¿Y las operaciones estéticas?
Este cambio de filosofía está basado en un giro del enfoque que, para el activista trans Pol Galofre, parte de asumir que el malestar que puede sentir una persona trans "no es intrínseco". "¿Qué es lo que genera malestar? ¿Su propio cuerpo o la mirada que el sistema nos devuelve de él?", cuestiona. Asegura que generar "tu personalidad en torno a un problema implica pensarte y crecer entendiendo que tienes una patología, algo que merma la propia autoestima".

La ginecóloga Rosa Almirall puso en marcha hace cuatro años en Barcelona el servicio de salud Transit, en el que se ha basado la Generalitat para implementar el nuevo modelo. En su opinión, el papel médico debe centrarse en la escucha y en el acompañamiento porque "la única prueba diagnóstica es su relato de vida". "No me dice nada", concluye sobre el término disforia de género. "Yo como mujer también puedo tener ese malestar, que es social", prosigue.

El relato de ambos se asienta sobre una crítica al binarismo hombre-mujer, a la noción de género y a la idea de que todas las personas trans desean seguir un camino hormonal y quirúrgico predeterminado. Sobre la necesidad de modificar el cuerpo, Galofre se pregunta: "¿Quién no modifica hoy en día su cuerpo para sentirse mejor? ¿Y las dietas, los gimnasios, los blanqueamientos dentales o las operaciones estéticas? ¿Son todo eso trastornos?".

El género, dice, "es una construcción social, si el cuerpo no determinase el género, la gente no tendría necesidad de modificarlo". Galofre pone el acento en la necesidad de ampliar los imaginarios sobre cuerpos diversos en vez de seguir insistiendo en que "estos cuerpos están equivocados y que se arreglan modificándose". "¿Hasta dónde? ¿Hasta cuándo? ¿No sería más interesante trabajar para erradicar las presiones que se ejercen y ampliar los cuerpos habitables?".

viernes, 7 de octubre de 2016

#hemeroteca #homosexualidad #historia | Evelyn Hooker: la mujer que demostró que la homosexualidad es natural

Evelyn Hooker: la mujer que demostró que la homosexualidad es natural.
Andrea Puggelli · 1 de cada 10 | 20 Minutos, 2016-10-07
http://blogs.20minutos.es/1-de-cada-10/2016/10/07/evelyn-hooker/

La homosexualidad nunca ha tenido vida fácil: ha pasado de ser aceptada a ser considerada una enfermedad para después, a fecha de hoy, reconocer que las personas homosexuales tienen derechos.

El aspecto de ‘patologización de la homosexualidad’ tiene sus raíces en la Edad Media, cuando se llamaba ‘vicio moral’. Fue mucho después cuando pasó a ser luego considerada como ‘trastorno mental’ en la obra de Richard Von Krafft-Ebing, ‘Psicopatía sexualis’, de finales del siglo XIX (1886). En este libro la homosexualidad era comparada a la pedofilia y el sadomasoquismo. Incluso en Psiquiatría pasó mucho tiempo hasta que se incorporó al Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM III) y a la Clasificación Internacional de Enfermedades CIE-10 como un trastorno. Ahora sabemos, sin embargo, que es una variante natural de la conducta sexual y es una de las posibles orientaciones sexuales. Pero, ¿cómo hemos llegado a este resultado?.

Se lo debemos a Evelyn Hooker, psicóloga estadounidense (1907-1996), que fue una de las figuras más influyentes en el movimiento LGBT porque, utilizando el método científico, convenció a la población estadounidense de que la homosexualidad era solo una variante del comportamiento sexual. Su estudio ‘Sobre la adaptación psicológica en los hombres gays’, publicado en 1957 en la revista científica ‘Journal of projective techniques’, es la más importante fuente científica cuando se habla de la despatologización de la homosexualidad .

Evelyn Hooker impulsada por la curiosidad científica y por algunos de sus amigos homosexuales que le pedían que investigara sobre la homosexualidad, decidió iniciar una investigación para probar la hipótesis de que no había diferencias entre varones homosexuales y heterosexuales. Demostrar esto le permitió afirmar que los homosexuales no estaban enfermos como se pensaba y empezar, de este modo, el largo proceso que llevaría después a la eliminación de la homosexualidad de todos los listados de trastornos mentales.

Hasta entonces, los únicos estudios sobre la homosexualidad implicaban modelos animales y nadie había ampliado la investigación a un entorno clínico, es decir, a seres humanos. Hooker recibió fondos para su investigación por parte del ‘National Institute of Mental Health’ (‘Instituto Nacional de Salud Mental’) en 1953 y se reclutaron sesenta personas que eran consideradas mentalmente sanas. Se dividieron en dos grupos en función de la orientación sexual: exclusivamente heterosexual u exclusivamente homosexual.

Más tarde se les entregó algunas pruebas validadas, en particular, la prueba de ‘Rorschach’, el ‘Test de Percepción Temática’ (TAT) y la prueba de ‘Make-a-Picture’ (MAPS). Las tres son pruebas proyectivas, es decir, diseñadas para medir las dimensiones de la personalidad, la estabilidad emocional y la coherencia del pensamiento (actualmente, estas pruebas se utilizan sobre todo en el contexto de diagnóstico clínico y forense). Después de revisar los datos, Hooker encontró que no podían distinguirse los homosexuales de los heterosexuales, demostrando así que la orientación sexual no crea diferencias.

A pesar de algunos límites de la investigación, Evelyn Hooker intentó, con un enfoque riguroso, hacer afirmaciones que no sólo abrieron una nueva “vía” en los textos de Psicología, sino que también proporcionó una base científica para las decisiones más importantes en procesos judiciales como la prohibición de trabajo para los homosexuales en algunas agencias estatales y locales, o en las escuelas y departamentos de policía (por ejemplo, la prueba de Rorschach se sigue utilizando en el campo forense).

El estudio de Hooker -junto a la teoría de Kinsey sobre la orientación sexual de 1948- se convirtieron en las ‘armas más potentes’ con base científica sólida para demostrar que los heterosexuales y los homosexuales son iguales. Sin embargo, la homosexualidad no sería eliminada del manual de los trastornos mentales tan rápido como se pensaba. La Asociación Americana de Psiquiatría (APA) eliminó la homosexualidad como enfermedad solo en el 1973 mientras que en el DSM III (1980) lo consideraba solo el ‘trastorno egodistónico’ cuando la ‘condición’ creara dificultades personales y sociales al individuo. La completa exclusión de la categoría de ‘patologías’ ocurrió con la segunda versión revisada del DSM III (1987). Será el 17 de mayo de 1990 cuando la OMS declararía oficialmente la homosexualidad ‘una variante natural de la conducta humana’.

A pesar de los prejuicios y del estigma social que todavía existen en la sociedad, esta investigación ha ayudado a millones de hombres y mujeres homosexuales a aceptarse como tales. Algo invalorable.

domingo, 2 de octubre de 2016

#hemeroteca #asexualidad | Asexuales: ¿La cuarta orientación sexual?

Asexuales: ¿La cuarta orientación sexual?.
Varios asexuales explican por qué reclaman ser reconocidos como una opción sexual, equiparable a la heterosexualidad, la homosexualidad o la bisexualidad.
Barbara Ayuso | El País, 2016-10-02
http://elpais.com/elpais/2016/09/25/actualidad/1474774500_292073.html

La pajarita de Rafael es más que una cuestión estética. Sus colores (gris, negro, blanco y morado) simbolizan quién es, y lanzan un mensaje claro: soy asexual. No célibe, ni casto, ni inmaduro, ni impotente. Tampoco inexperto o traumatizado. Simplemente, no experimenta atracción sexual. Algo que, según los estudios llevados a cabo por el sexólogo Anthony F. Bogaert, le ocurre a un 1% de la población, unas 70 millones de personas en todo el mundo.

Al principio, eran una incógnita dentro de la ecuación del deseo. El pionero informe Kinsey los definió como "X" en su escala, porque sentían nula atracción hacia hombres y mujeres. Los colores que ahora enarbolan para visibilizarse, homenajean el trabajo del sexólogo: "Cada uno simboliza una de las opciones y el morado, la comunidad", explica Rafael. Él, astrofísico de 27 años, también fue una incógnita para sí mismo. En la adolescencia se sabía diferente al resto, porque no atravesó el clásico despertar sexual. No le interesaban los chicos ni las chicas. Murmuraban que era "rarito" u homosexual, pero no le preocupaba en exceso. "En el colegio sufrí ‘bullying’, así que cuando llegué al instituto me daba igual lo que me dijeran", aclara.

Google le puso nombre a lo que le ocurría: era asexual. "No fue un descubrimiento traumático, simplemente supe que era algo perfectamente normal que le ocurría a mucha más gente", dice. "Cuando estoy en la discoteca y el resto ven a alguien atractivo, dicen eso de 'yo me acostaría con él o ella'. A mí no me pasa, puedo decir que es atractivo, o guapo o simpático, y que me gustaría estar con ella con sofá, peli y manta. Pero no me sale el 'melofo' ese", aclara.

También descubrió que existía una amplia comunidad virtual de asexuales, Asexuality Visibility and Education Network (AVEN) y su filial para hispanoablantes, AVENes, que compartían experiencias y vivencias de una orientación poco conocida y muy proclive a falsos mitos. "Te sientes muy alienígena, porque no puedes empatizar con los demás. Sientes que tienes que fingir o aparentar para encajar", cuenta Marcia, una chica asexual amiga de Rafael. Aunque estudiaban en la misma universidad, ambos entraron en contacto por uno de sus foros, hablando sobre Naoko, un personaje de la novela ‘Tokio Blues’ de Haruki Murakami. "Es un retrato 200% realista. Ella se echa la culpa de no poder tener sexo con su novio, e incluso intenta tener una relación con una chica, y tiene episodios de sexo no claramente consentido... es una asexual de libro", dice Marcia.

Asexual no significa "nada de sexo"
Ambos han tenido relaciones de pareja, pero ninguna satisfactoria. "Yo solo tuve una, y no hubo relaciones sexuales pero tampoco fue un problema, porque aunque no lo supiera creo que la otra persona también era asexual. Así que yo nunca me he sentido forzado en ese sentido, he tenido suerte", explica Rafa. Para ella, la situación fue diferente. En su segunda relación ya ponía nombre a lo que le ocurría, y su novio se esforzó por entenderlo y respetarla: "Pero aún así, sientes una presión social muy grande, por parte de la familia, del entorno.. cosas que potencian que cualquier momento en el que se ponga especialmente pesado, cedas, porque sientes que eres una mala pareja o que tu amor vale menos si es incompleto", asegura. Otros casos, como el del antropólogo Javier León, autor del libro ‘Asexualidad: ¿se puede vivir sin sexo?’, evidencian que la vida de pareja y la asexualidad son perfectamente compatibles.

Ellos ejemplifican lo heterogéneo del colectivo, al que es un error encapsular en unas tendencias delimitadas. Hablamos de un espectro amplio que incluye una infinidad de variantes que empiezan por separar dos conceptos que social e históricamente están ligados: la atracción sexual y la romántica. Para ellos, no lo están. Pueden, como Marcia, no tener interés sexual y sí romántico en sus relaciones (alorrománticos) o experimentar atracción sexual solamente cuando hay un lazo emocional (demisexuales). Un glosario complejo, que suele ser pasto de reduccionismos. "Se admite que puede haber gente desinteresada en el sexo. Lo que ocurre es que se simplifica el no sentir atracción sexual y se equipara a un comportamiento no sexual y de ahí una vida de monje", aclara Marta Torca, activista de la asociación.

Muchos asexuales, de hecho, mantienen relaciones habitualmente. Bien por complacer a su pareja, por procrear o porque, en determinadas situaciones, sí que llegan a sentir deseo esporádico (los grisexuales). Y pueden disfrutar del sexo. "Además, ahí entran en juego lo que consideremos relaciones sexuales, porque no todo se reduce al coito", precisa Rafa. La masturbación tampoco es ningún tabú: "A veces puedes hacerlo por una necesidad fisiológica, pero no evocas a una persona ni a una situación", explica. Marcia añade una metáfora: "Una vez alguien lo definió como cuando tienes muchas ganas de comer, pero vas a la nevera y al abrirlo ves que no te gusta nada. Algo así", dice. Son conscientes de que la batalla de la comprensión se presenta larga: "La asexualidad es muy diversa y hacer llegar esa diversidad va a costar. Hacer entender que una persona puede tener relaciones sexuales, pareja que sí sienta atracción sexual, masturbarse, tener impulso sexual (diferente de atracción) y aún así seguir siendo asexual", apunta Torca.

Activismo y visibilización
Hace un año, la comunidad virtual empezó también a organizar quedadas presenciales. Pero Marcia y Rafa detectaron una falla importante, aunque solo parezca un matiz: "Se convocaba a gente con asexualidad, no a asexuales. Como si fuera un problema o algo que padeces", recuerda ella, dibujando en el aire las tres letras de la preposición. Ese fue el germen de la asociación que fundaron en febrero de 2016, la primera de España: Asexual Community España (ACE), enfocados a la visibilización y el activismo del colectivo. Pretenden luchar, entre otras cosas, contra esa preposición maldita. Y contra los tratamientos que tratan de corregir su condición: "Algunos sexólogos llegan a recomendar que te fuerces a ti mismo a tener sexo para curarte", apunta Marcia.

En 2013, la asexualidad dejó de ser considerada trastorno por el 'Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV)', pero según denuncian, siguen existiendo profesionales que lo prescriben como patología. Y ponen ejemplos: "Hace poco una unión de sexólogos publicó un artículo afirmando que los asexuales teníamos un error de concepto, y un trastorno larvado en la infancia. Incluso nos han comparado con estrellas de mar", dice Marcia. Ellos apelan a estudios como el de la sexóloga Lori Brotto o Bogaert, que desmitifican una de las ideas más extendidas. La que sostiene que la asexualidad está motivada por algún trauma.

Algo que también detectan en el ámbito social. Los asexuales se sienten continuamente cuestionados, porque la incredulidad es la reacción dominante cuando confiesan que no experimentan atracción sexual: "Eso no puede ser", "es que no has tenido una buena experiencia", "no has conocido a la persona adecuada", "¿no serás homosexual?", "¿te has mirado las hormonas? Igual es un problema de líbido", son las preguntas que les desgastan a diario.

Por eso acogen con agrado iniciativas como la del anuncio de colchones Flex, que trataba de ahuyentar ciertos tópicos que arrostran los asexuales, como que sufren aversión al sexo. Además, la campaña ayudó a acercar la realidad a mucha gente que, por cuestiones generacionales, no formaba parte de la comunidad virtual y desconocía incluso el concepto: "Nos ha escrito una mujer de 50 años que conoció la asexualidad por eso, y se sintió identificada. Nunca le había puesto nombre, y lleva toda una vida forzando el deseo, con hijos y marido, pero sin entenderse a sí misma. Es una vivencia que si la vives en soledad, puede llegar a ser alienante", dice Marcia.

En una sociedad hipersexualizada, afirman que los hombres se llevan la peor parte, aunque tampoco es sencillo para las mujeres: "La idea de la masculinidad está muy asociada con el sexo, el que no lo tiene parece que es menos hombre. Una chica puede quitarse a un plasta de encima y sale aplaudida porque está ejerciendo su libertad a decir no. Pero si una chica guapa se insinúa a un chico, le dice que no y al momento es maricón y tiene que aguantar bromas y pullas", explica Marta Torca. El propio Rafa afirma vivir situaciones muy similares: "A una chica particularmente insistente, le tuve que decir que se iba a ir con el calentón a casa", recuerda.

Además de liberar de estigmas al colectivo, su agenda política es más ambiciosa: buscan ser reconocidos como la cuarta orientación. "Consideramos la asexualidad como una orientación sexual equiparable a homosexualidad, bisexualidad o heterosexualidad. Es una idea que ya viene del año 1979, con el modelo de Storms", dice Torca. Estiman que si no se abre el marco de la diversidad sexual, siempre estarán al margen. Marcia vuelve a echar mano de las metáforas: "Si tú eres calvo y te preguntan tu color de pelo, puedes decir: soy calvo como color de pelo, o es que no tengo pelo. Lo mismo ocurre con la orientación, que tiene que reconocerse. Nos gustaría que existiese como opción: porque si eres calvo no eres ni pelirrojo ni moreno ni rubio. Eres calvo". Los asexuales ya no son ninguna "X", pero aún tienen incógnitas que despejar.

martes, 8 de marzo de 2016

#hemeroteca #transgenero | Transgénero, lo que viene

Imagen: Google Imágenes
Transgénero, lo que viene.
Luis Manuel Arellano Delgado | Excélsior, 2016-03-08
http://www.excelsior.com.mx/blog/el-lado-oscuro/transgenero-lo-que-viene/1079715

La Organización Mundial de la Salud alista la reparación de un error histórico frente a la población transgénero y transexual: va a eliminar su categorización como patología clínica. La medida, además de hacer justicia por los daños que ha ocasionado este lineamiento médico, también modifica la lectura binaria de sexos.

Geoffrey Reed, Oficial Superior del Proyecto de Revisión de la Clasificación de los Trastornos Mentales y del Comportamiento, lleva años reuniendo evidencias para modificar el Catálogo Internacional de Enfermedades (CIE) de la propia OMS y sacar de ahí el insulto clínico que lastima la integridad de las personas transgénero y transexuales a quienes el capítulo F, en el apartado 64, define como trastornadas.

En este proceso participa un grupo de psiquiatras mexicanos quienes aportaron la primera evidencia científica que permite disociar a las personas transgénero del trastorno de identidad y sustituirlo por “discordancia de género”. Los expertos mexicanos realizaron una intervención con 250 personas transgénero atendidas en la Clínica Especializada Condesa de la Ciudad de México, cuyas historias de vida prueban que el deterioro funcional presente en muchas personas trans no puede servir de criterio para identificar la discordancia de género, porque el malestar psicológico y deterioro funcional que enfrentan es consecuencia del entorno cultural que las rechaza, con frecuencia de manera violenta.

Aunque se esperan resultados del mismo ejercicio en otros cuatro países para fortalecer las conclusiones del equipo mexicano, es necesario que la OMS responda la siguiente pregunta ¿cuál fue la evidencia científica que los redactores de la CIE-10 tuvieron en su momento para calificar de manera tan aberrante a quienes se reconocen diferentes?

Difícil saber si habrá respuesta, pero de momento sabemos lo que dijo el doctor Allen Frances en el sentido de que el capítulo F64 de la CIE-10 está basada en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM por sus siglas en ingles) de la influyente Asociación Estadounidense de Psiquiatría, en cuyas versiones III y IV él mismo participó.

No es posible profundizar en este reducido espacio qué tanto la DSM ha influido en la CIE; sin embargo, cuando la OMS elimine la concepción de la transexualidad como enfermedad, el DSM tendrá que hacer lo mismo. Hace poco más de 15 años, la OMS eliminó del listado de trastornos mentales la homosexualidad, con lo cual fortaleció el basamento de derechos humanos y sobre todo el cimiento para modificar las pautas culturales del amor y del erotismo entre personas del mismo sexo.

¿Qué pasará cuando la CIE-11 se edite sin contemplar a las personas transgénero y transexuales como enfermas mentales? Sin duda dará fortaleza a la lucha que dicha población sostiene para insertarse en la vida cotidiana pero igualmente contribuirá a derrumbar el dogma que durante siglos nos ha definido como una especie dividida biológicamente entre hombres y mujeres.

Un dogma de basamento heteronormativo que, sin embargo, no ha podido contener la expresión transgénero cuya solo existencia conceptual marca el ritmo de la sexualidad. De acuerdo a una fórmula de cálculo aplicada en otros países puede establecerse, con sus asegunes, que en México habría al menos 600 mil personas transgénero.

En su tiempo y frente a los regímenes totalitarios, Albert Camus cuestionó a las ideologías que intentan aprobarse a sí mismas. “El futuro histórico no justifica ningún dogmatismo”, dijo el libre pensador francés al desestimar que aquello que aún no se ha escrito quede definido de antemano o limitado. Por ello carece de sentido advertir qué sucederá cuando nuestra especie se reconozca todavía más diversa ante la inmovilidad del conservadurismo. No se puede huir de la historia –dijo Camus- ni mucho menos suponer que ya está escrita. Con esta medida la OMS repara un error pero la transfobia está lejos de desaparecer por decreto.

El binarismo sexual no solo ha sido una construcción dogmatizada sino incluso una “verdad” sustentada con información científica. Despatologizar a las personas transgénero y transexuales abre el camino, sin duda, pero hay que recorrerlo.

lunes, 28 de diciembre de 2015

#hemeroteca #psiquiatria | Muere Robert Spitzer, el psiquiatra que eliminó la homosexualidad de los trastornos mentales

Imagen: Psyciencia / Robert Spitzer
Muere Robert Spitzer, el psiquiatra que eliminó la homosexualidad de los trastornos mentales.
David Aparicio | Psyciencia, 2015-12-28
http://www.psyciencia.com/2015/28/muere-robert-spitzer-el-psiquiatra-que-elimino-la-homosexualidad-de-los-trastornos-mentales/

El viernes pasado murió a causa de problemas cardiovasculares el reconocido psiquiatra estadounidense, Dr. Robert L. Spitzer.

El Dr. Spitzer fue el psiquiatra que impulsó la utilización de los estándares científicos para describir y diagnosticar los trastornos mentales en la década de los 70, una época en donde el psicoanálisis era la corriente dominante de la psiquiatría y los diagnósticos podían cambiar dicotómicamente entre los psiquiatras. Los trabajos del Dr. Spitzer ayudaron a delimitar una línea entre lo que era un trastorno y lo que no. Pero su contribución más importante fue la exclusión de la homosexualidad, como trastorno mental, de la tercera edición del manual más importante de diagnósticos psiquiátricos, el DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales).

En 1973 el Dr. Spitzer evaluó si la homosexualidad causaba algún efecto nocivo en el bienestar de las personas y no encontró datos que apoyaran la idea de que la homsexualidad fuera un trastorno mental.

Con la evidencia en mano luchó en la edición del DSM- 3 para que el diagnóstico de trastorno mental fuera cambiado por: ¨perturbación de la orientación sexual¨ lo que significó el primer paso en la aceptación y despatologización de la homosexualidad.

“El hecho de que el matrimonio homosexual sea permitido hoy se debe en parte a Bob Spitzer,” dijo Jack Drescher un reconocido psicoanalista neoyorquino en una entrevista con The New York Times.

Pero en el año 2001 publicó una investigación, a pesar de las recomendaciones de sus colegas de que no lo hiciera, sobre la efectividad de las terapias de conversión o “reparación” gay. Para esa investigación reclutó a 200 hombres y mujeres de diferentes centros de Estados Unidos, los entrevistó por teléfono sobre sus necesidades sexuales, sentimientos y conductas antes de recibir la terapia de conversión y evaluó las respuestas de las personas. Al comparar las respuestas encontró que la mayoría de los participantes habían reportado que habían cambiado de una orientación homosexual a una orientación heterosexual.

En una entrevista con The New York Times, Spitzer explica que las investigaciones previas sobre la terapia de conversión no habían sido concluyentes y que estaba motivado en conocer su efecto y además nadie lo podría acusar de estar sesgado o en contra de la homosexualidad, porque él mismo había impulsado la eliminación de la homosexualidad de los manuales psiquiátricos.

Pero las cosas no salieron como Spitzer pensaba: la comunidad gay lo acusó de traidor y sus pares científicos lo recibieron con fuertes críticas, ya que su investigación se basó sólo en los relatos de los participantes que declaraban si habían cambiado de orientación o no, lo cual no es evidencia suficiente para sostener que hay un cambio, las personas mienten en los tests o su relato puede estar sujeto a los cambios de humor o necesidades.

Otros psiquiatras dijeron que su investigación estaba en contra de los código de ética porque podría incrementar el sufrimiento, prejuicio y discriminación de las personas gays.

“Al leer todos esos comentarios, me di cuenta que estaba en un problema, un gran problema, que yo no podía responder. ¿Cómo puedes saber si una persona realmente cambió?”, dijo el Dr. Spitzer.

Once años después Spitzer se retractó de su investigación, pidió disculpas y dijo que era la única cosa de la que se arrepentía en toda su carrera profesional.

Aun con esa mancha en su currículum profesional, el Dr. Spitzer fue reconocido por la comunidad psiquiátrica como uno de los más importantes psiquiatras de nuestra era.

El Dr. Allen J. Frances, profesor emérito de psiquiatría en la Universidad de Duke en un email a The New York Times, dijo:

“Bob Spitzer fue por lejos el psiquiatra más influyente de su tiempo. Salvó el campo y a sus millones de pacientes de una crisis de credibilidad, elevando sus estándares científicos y rescatandola de la arbitrariedad y de las opiniones sin fundamento.”

Poco después de jubilarse, en el 2013, el Dr. Spitzer fue diagnosticado con la enfermedad de Parkinson pero eso no limitó su trabajo intelectual y durante los siguientes años siguió ayudando en la elaboración del DSM-5.

DOCUMENTACIÓN
Robert Spitzer, 83, Dies; Psychiatrist Set Rigorous Standards for Diagnosis.
Benedict Carey | The New York Times, 2015-12-26

http://www.nytimes.com/2015/12/27/us/robert-spitzer-psychiatrist-who-set-rigorous-standards-for-diagnosis-dies-at-83.html