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sábado, 15 de febrero de 2020

#hemeroteca #homosexualidad #aceptacion | Alberto Catalá: «Yo salí del armario a los 64 años»

Imagen: La Voz de Galicia / Alberto Catalá
«Yo salí del armario a los 64 años».
Después de 40 años casado, con una hija y una nieta, Alberto ha dado el paso de quitarse todas las mochilas que llevaba a cuestas y se ha liberado. «Ha sido un trabajo interior muy difícil, pero ahora sé quién soy y no me cambio por nadie».
Sandra Faginas | La Voz de Galicia, 2020-02-15
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/yes/2020/02/15/sali-armario-64-anos/0003_202002SY15P14991.htm

Hay pocas personas tan valientes como Alberto Catalá. Personas dispuestas a dar la cara para contar su historia y visibilizar una realidad que está ahí fuera y que algunos se niegan a ver o que ni siquiera se plantean. Alberto existe y está aquí, y como él, muchas personas que aún siguen enjauladas en sí mismas por temor, por prejuicios o porque ni siquiera se conocen bien por dentro. Es el caso de este hombre, que según me cuenta, decidió el año pasado liberarse de una mochila que le pesaba todo y confesar a su entorno su nueva condición sexual. «No fue de golpe, ha sido un proceso de mucho tiempo, aunque sí puedo decir que el año pasado se desencadenó el final de un trabajo interior que comenzó en el 2014», apunta Alberto, porque en ese momento enfrentó un problema de adicción al alcohol que lo llevó a realizar un proceso de introspección, de cura, de lectura, de conocimiento interior (insiste mucho en este concepto) que derivó en lo que hoy es él. «Las personas -concluye- cambiamos».

Alberto ha estado casado durante cuarenta años con una mujer, tiene una hija y una nieta, y por lo tanto el paso de «salir del armario a los 64 años», como él dice coloquialmente, no ha sido un camino fácil; «hay rechazo, a veces cierta incomodidad, pero el balance -añade- es muy positivo». Tanto que su emoción lo lleva varias veces durante la entrevista a que se le quiebre la voz: «Un día vivido así, en esta libertad, me compensa todo el sufrimiento, el personal, y todo el que he hecho pasar a la gente de mi alrededor». Alberto se refiere a su exmujer (acaba de firmar el divorcio) para quien no tiene más que palabras de cariño y de respeto. «Yo a ella todo lo que he hecho en este camino se lo iba contando, todos mis hallazgos se los he ido comunicando, porque he querido ser siempre honesto con ella». ¿Pero cómo fue esa primera conversación, el primer golpe?, le insisto. «Bueno, yo al principio, cuando me enfrenté a mi problema de adicción, entré en un club de lectura, y eso me llevó a estar rodeado de personas que me abrieron. Toda esa inquietud me condujo a conocer aspectos de mí mismo que no sabía, a hablar de sentimientos, de temas ‘femeninos’ y ahí descubrí que yo me sentía bien». «Después, y pasado un tiempo, entré en otro club de lectura ‘queer’, que como sabes, son personas que parten de que las ideas sobre el género y la sexualidad humana, las identidades y las orientaciones, no están inscritos en la naturaleza biológica. Cuando lo comuniqué en casa, esa fue la llave que abrió la primera puerta, que tu marido se meta en un club ‘queer’ no es fácil de encajar».

Alberto insiste en que jamás en los 40 años de su matrimonio ha estado con alguien que no fuese su mujer, y no se reconoce en personas que nieguen su instinto. «No es que yo supiera que era ‘homosexual’ o ‘bisexual’ o lo que sea que soy y me lo negara, es que simplemente estaba ahí y yo no lo sabía. Lo hace tan bien el sistema que tú mismo te cortas las iniciativas, escondes tu esencia, te ocultas de ti mismo. Y sobre todo le pasa a gente de mi generación», indica. «Para mí después de este paso fue definitivo conocer a las personas de Alas (Asociación para a Liberdade Afectivosexual). Quedé prendado, entré en contacto con otro mundo y por eso en el 2019, en el mes del Orgullo, decidí dar el paso». Ese paso que dice Alberto fue participar en un cabaré queer durante dos días donde él era el único hombre entre mujeres. «Me sentí tan a gusto, tan bien, tan libre para hablar de lo que quería, sin etiquetas y en plena libertad, que les dije: ‘¿Pero vosotras dónde estabais?’. Porque ellas estaban, ¡el que no estaba era yo!», bromea.

«Soy sexo fluido»
Alberto asegura que en su caso no ha habido una revelación divina, que no fue de golpe, y que si hubiese sido así, no podría haberlo asimilado. «Por eso ahora cuando alguna amiga me pregunta si soy homosexual le digo: ‘¡No lo sé, soy sexo fluido!’. Lo que he descubierto es que me gustan los hombres y las mujeres, que estoy explorando y que por fin me he atrevido a decirle a un hombre ‘me atraes’ y a alguna mujer ‘me atraes’, aunque eso haya sido dolorosísimo para mi exmujer». Porque él no ha tenido aún ninguna experiencia sexual completa con un hombre. «A mi mujer le comenté lo del hombre y también después de una mujer con la que me sentía a gusto y me atraía; pero no tuve nada físico con ninguno, aunque creo que a ella le hirió más lo de la mujer porque la conocía más», apunta quien se ha separado bien, ‘de buen rollo’, sintiendo el daño provocado.

«Ni siquiera si yo me corto un brazo o dos, voy a remediar su dolor, pero yo soy mi mejor amigo y con quien voy a convivir hasta mi muerte. Y hace mucho tiempo que sé que mi juicio es el que vale», dice este valiente, que asegura que está «empoderado». «Ahora saco pecho, soy activista y mi ‘armario’ lo voy a quemar el próximo San Juan», se ríe.

Su hija lo apoya y su felicidad está enfocada en su entorno, su nieta, su yerno y sus amigos: «Siempre te imaginas que va a ser peor, pero me han ayudado mucho y su aprobación ha sido fundamental». Así es que las pasadas Navidades estuvieron todos juntos: «Con mi exmujer y con mis consuegros, como cualquier familia», apunta Alberto, que cree que hay que romper todas las etiquetas y recomienda a todo el mundo hacer ese trabajo hacia sí mismo.

«¿Tú sabes lo liberador que ha sido poder decirle a un amigo ‘te quiero’? Yo no me hubiera atrevido a hacerlo jamás, ni a un hombre ni a una mujer, y me costaba con mi hija. Eso es porque el sistema y la educación me han encorsetado, me han impedido ser libre hasta el punto de que sentía rechazo hacia quien expresaba abiertamente sus deseos. Si veía a parejas besándose, pensaba: ‘¡Que lo hagan en la intimidad!’. Eso es lo que llaman el efecto espejo, rechazaba a los homosexuales también, y mira». ¿Has salido ahora por una cuestión de edad? ¿De ‘se acerca el final y quiero ser libre’?, le pregunto para concluir: «Todo lo contrario, yo me decía a mí mismo: ‘Alberto, ¿para qué ahora? ¡Qué necesidad!’, pero la necesidad era toda, salir de la zona de confort es difícil, pero, como te he dicho, ahora estoy feliz y no lo cambio por un segundo de la otra vida. Para mí no hay vuelta atrás».

martes, 11 de junio de 2019

#hemeroteca #bisexualidad #personassordas | Nyle DiMarco, el supermodelo sordo y activista LGTBI: "No oír me evita enterarme de las críticas"

Imagen: El Mundo / Nyle DiMarco

Nyle DiMarco, el supermodelo sordo y activista LGTBI: "No oír me evita enterarme de las críticas".

Pese a su discapacidad, se licenció en Matemáticas, triunfa en las pasarelas y su activismo LGTBI le ha valido un premio Alan Turing.
Javier Cid | Papel, El Mundo, 2019-06-11
https://www.elmundo.es/papel/historias/2019/06/11/5cfe8b5efdddffe06b8b45ef.html 

Se rumorea que es uno de los tipos más sexys de este planeta viciado de tipos sexys. Así lo aseguran algunas de las revistas de moda y vanidades con más peso del mundo. Si nos quedáramos en sus hechuras, pudiera ser: 1,88 de estatura, poderosa osamenta, ojos de un azul peligrosísimo, algo así como el peor de los océanos. Pero lo mejor está por llegar. Además de guapo oficial, el modelo Nyle DiMarco es licenciado en Matemáticas, sordo, activista... y con preferencias sexuales «fluidas». Oséase ni gay, ni hetero, sino todo lo contrario. Un cóctel tan poco habitual que lo mismo se lo rifan en ‘Vogue’, pura purpurina, que en los foros más combativos de la lucha por los derechos LGTBI.

«Me han llegado a decir que era demasiado guapo para ser sordo», explica. «Y yo les respondo:'¿Me hablas en serio?' ¿Cómo es posible que exista gente que piense así?».

Pregunta: ¿La normalización de los colectivos gay y sordo sigue siendo una utopía?

Respuesta: Hemos normalizado comentarios groseros e hirientes de personas que se esconden detrás de las pantallas de sus teléfonos. A mí no me molestan las ofensas, e incluso mi sordera me ha evitado escuchar las críticas. Pero quiero pelear por los que quizá no pueden defenderse ni tienen mi posición.

Sobre la fluidez de su sexualidad, tan exótica como esa mirada suya que a veces es fiera y a veces mimosa, Nyle lo explica así:«La bisexualidad implica que te gusten ambos sexos, pero en mi caso hay épocas en mi vida en las que siento más atracción hacia un lado que hacia otro. Y cuando leí sobre la fluidez sexual sentí una conexión, supe que yo estaba ahí».

Azote de Donald Trump -«es un misógino y un racista, y eso es asqueroso», ‘sugirió’ vía Twitter-, Nyle ha encontrado en su sordera un genial trampolín para, curiosamente, hacerse oír. «Hay 55 millones de personas con discapacidad en Estados Unidos y no quiero a un presidente que margine a mi comunidad», ha dicho. «En absoluto me considero incapacitado por mi sordera. Puede incluso haber sido una ventaja para el mundo de la moda, donde hay que transmitir mensajes sin hablar». Durante las sesiones de fotos no se necesita un idioma, el fotógrafo y yo utilizamos los gestos o los teléfonos móviles para comunicarnos.

Es precisamente este mantra de la inclusión el que le traerá a España la semana próxima. Será en Arona (Tenerife), donde recibirá un premio Alan Turing por su defensa de los derechos LGTBI. Junto a él, personalidades de la talla de Caitlyn Jenner, el director de cine Lukas Dhont, la modelo transexual Ángela Ponce o el premio Nobel de la Paz Carlos Umaña, entre otros, también recogerán su galardón en el marco del ARNCulture & Business Pride, una cita marcada a fuego en la agenda mundial LGTBI. DiMarco, cómo no, tira de modestia: «Me siento honrado y, sobre todo, humilde. Y pondré todo mi esfuerzo al servicio del activismo y la visibilidad para que otros adopten sus propias identidades sin pedir disculpas».

Nyle convive con su celebridad estratosférica desde que se hiciera con la corona en el concurso de televisión ‘Dancing with the stars’ (‘Bailando con las estrellas’) en 2016. Se convirtió así en el primer ganador masculino y, cómo no, también el primer sordo; todo un hito para alguien que no puede oír.

Pregunta: ¿Cómo lo hizo?


Respuesta: Soy muy visual. Aunque no escucho la música, siento que puedo verla. Observo cada paso, cada pequeño movimiento, cada mínimo detalle, y lo repito.

Fue precisamente su éxito en las cosas de la danza lo que le ha permitido lanzar su mensaje cada vez más lejos, cada vez más fuerte, cada vez más alto. Ha creado la Fundación Nyle DiMarco -para familias de niños sordos con pocos recursos-, ofrece tutoriales de lengua de signos a través de su cuenta de Instagram, abandera la causa gay y, en los pocos ratos libres que le quedan, desfila para Armani. No hay más preguntas, señoría.

Premios Alan Turing: "Si tienes visibilidad, tienes responsabilidad"
La gala de los Alan Turing Awards en la que Nyle DiMarco recogerá el Premio Diverso se celebrará el 21 de junio en la Playa de las Américas (Tenerife). Estos galardones, que estarán presentados por los actores Brays Efe y Rossy de Palma, deben su nombre al padre de la computación, precursor de la informática y una de las figuras del siglo XX menos reconocidas por su condición sexual. Y su objetivo no es otro reconocer la labor de personalidades como el propio DiMarco, la activista transexual Caitlyn Jenner, la artista Coco Capitán, el premio Nobel de la Paz Carlos Umaña, Juan Juliá, Ángela Ponce, Daniela Vega, Lukas Dhont o el representante de la ONU Fabrice Houdart, responsable de la campaña ‘Free and Equal’ de Naciones Unidas, entre otros.

En la que ya es su tercera edición, los Alan Turing se engloban dentro del ARN Culture & Business Pride, un evento que sirve de punto de encuentro la plataforma LGTBI en ámbitos tan dispares como la cultura, la tecnología, los negocios, la ciencia, el arte y el ocio. Para Olga Payar, directora de esta iniciativa que ya es una referencia a nivel mundial, "el éxito del ARN viene dado por una demanda que existía que no estaba siendo atendida. No se celebraban unos premios como estos, donde se valora y da a conocer el trabajo de personalidades internacionales que han significado mucho para la visibilidad del colectivo. Porque creemos que el capital humano marca la diferencia". A la pregunta de lo que nos espera en esta tercera edición, Payar lo tiene claro: "Aprender disfrutando con puro activismo. En las conferencias y en los ‘networking’, en los ‘speechs’ de los premiados, en las fiestas y en los conciertos como el de Neneh Cherry, Hercules and Love, Miss Caffeina o Monarchy, entre otros. Y nos deja, a modo de epílogo, un leitmotiv: "Si tienes visibilidad, tienes responsabilidad".