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martes, 5 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #politica | Yolanda Díaz defiende que el "talento LGTBI" tiene que llegar al mundo del trabajo

Diario Siglo XXI / Yolanda Díaz en las Jornadas de UGT //

Yolanda Díaz defiende que el "talento LGTBI" tiene que llegar al mundo del trabajo.

Europa Press | Diario Siglo XXI, 2022-07-05

https://www.diariosigloxxi.com/texto-ep/mostrar/20220705153105/yolanda-diaz-defiende-talento-lgtbi-tiene-llegar-mundo-trabajo 

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha defendido que el "talento LGTBI" tiene que llegar al mundo del trabajo y de las empresas y ha asegurado que va a trabajar para que su voz esté en la negociación colectiva y en las mesas de diálogo social.

"Sí, el talento LGTBI tiene que llegar también al mundo del trabajo y al mundo de la empresa, no podemos prescindir de él", ha subrayado Yolanda Díaz este martes durante su intervención en las Jornadas Confederales UGT sobre 'Las personas LGTBI en la negociación colectiva y el diálogo social'.

Tras agradecer el trabajo de UGT, "un referente internacional en ensanchar derechos", la vicepresidenta ha destacado que no se puede avanzar "sin la voz de las personas LGTBI en el núcleo de sus organizaciones, en la negociación colectiva y en las mesas de diálogo social". "Soy una mujer que cumplo y lo vamos a hacer aunque pongamos patas arriba todo, lo vamos a hacer", ha remarcado.

Díaz se ha referido a las "necesarias cuotas de representación" pero también ha dicho que hacen falta "dinámicas transversales que visibilicen la diversidad real de las organizaciones cifrada en las diferentes orientaciones sexuales y diversas identidades y expresiones de género".

A su juicio, los derechos LGTBI son un indicador de la salud democrática de los países y ha señalado que, en este sentido, España es un país que "está sano".

También ha denunciado los "discursos negacionistas, autoritarios y ultraconservadores" que existen hacia los derechos LGTBI y los derechos de las mujeres. Así, citando a Gloria Steinem, ha advertido de que el autoritarismo comienza con el control sobre el cuerpo de las mujeres y continúa con el recorte de derechos LGTBI, con una ofensiva frente a la diversidad afectivo sexual y de género y con la imposición de un único y monolítico modelo de familias".

Por ello, Díaz ha apostado por "parar esos procesos de regresión", no solo con leyes sino con una "actitud" diaria de "respeto, inclusión y responsabilidad" para "separarse del odio" y "hacerse partícipes con orgullo de esa diversidad que aportan las personas LGTBI a la vida, a la sociedad y al trabajo".

También ha instado a "poner freno a muchas violencias simbólicas y discriminaciones" que se aprecian, por ejemplo, en el lenguaje cotidiano que estigmatiza a las personas de este colectivo. "El problema no es la diversidad sino la intolerancia que hay contra la diversidad sexual", ha avisado.

Respecto a la recientemente aprobada Ley trans, que ahora ha iniciado su tramitación parlamentaria, Díaz ha destacado que es un "hito jurídico" y que no es "un punto de llegada sino un excelente punto de partida". En todo caso, se ha mostrado consciente de que "hay que ensanchar derechos en el ámbito laboral" y se ha comprometido a trabajar para conseguirlo.

Según ha precisado, las personas trans han sido "especialmente maltratadas" y, por ello, ha puesto de relieve que en la nueva ley de empleo remitida a las Cortes Generales "se contemplan por primera vez acciones para favorecer el acceso al trabajo y mejorar la empleabilidad de las personas LGTBI especialmente las personas trans".

El gran reto, según ha concretado, es "hacer del trabajo un lugar seguro, un lugar sin miedo, un lugar sin odio y sin amenazas" y ha asegurado que van a trabajar desde la "inspección de trabajo" para que esto se cumpla.

En esta línea, ha indicado que están ultimando la ratificación del convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que "va a suponer un importantísimo freno al acoso y la violencia en los espacios laborales y fuera" de ellos.

Además, ha revelado que ha propuesto al director de la OIT, Guy Ryder, que la guía LGTBI para la inclusión de estas personas en el mundo laboral, que la propia ministra ha presentado en Ginebra, se convierta en "un acuerdo o bien dar un paso de gigante, en un convenio que sea objeto de ratificación por los países".

miércoles, 25 de mayo de 2022

#hemeroteca #lgtbi #trabajo | Yolanda Díaz y el director de la OIT presentan la guía para inclusión de las personas LGBTIQ+ en el mundo laboral

La Moncloa / Yolanda Díaz y Guy Ryder //

Yolanda Díaz y el director de la OIT presentan la guía para inclusión de las personas LGBTIQ+ en el mundo laboral.

La Moncloa, 2022-05-25

https://www.lamoncloa.gob.es/serviciosdeprensa/notasprensa/trabajo14/Paginas/2022/250522-oit-guia-laboral-lgbtiq.aspx 

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, y el director general de la Organización Internacional de Trabajo (OIT), Guy Ryder, han presentado en Ginebra esta guía para facilitar la inclusión de las personas LGBTIQ+ en el mundo laboral.

"Como país que abandera en el mundo la lucha por la igualdad y la diversidad, es un orgullo que la OIT cuente con nosotros para presentar su nueva Guía de inclusión laboral de las personas LGTBIQ+, para seguir avanzando en derechos y libertades", ha indicado la vicepresidenta.

Esta guía ha sido ideada para representantes de gobiernos, organizaciones de empleadores y sindicatos y con ella se pretende profundizar en los conceptos relacionados con la diversidad sexual y de género. En muchas ocasiones, ha explicado la ministra, las personas LGTBIQ+ son víctimas de la discriminación a la hora de acceder a un empleo y, cuando trabajan sufren acoso y violencia o se ven obligadas a ocultar su orientación sexual, su identidad o expresión de género. "Pienso, por ejemplo, en las enormes dificultades que viven las personas trans", ha recalcado.

Aunque se han dado pasos importantes en el reconocimiento de los derechos de las personas LGTBIQ+ en varios países del mundo, en la actualidad también existen muchos lugares donde no solo se niegan sistemáticamente sus derechos, sino que se persigue y se castiga penalmente a estas personas.

Compromiso con la diversidad y la igualdad
Con la guía se aspira a eliminar en el mundo laboral todos esos obstáculos existen incluso en los países más avanzados en el reconocimiento de los derechos LGTBIQ+.

"Nuestro deber como responsables políticos es superar las grandes declaraciones retóricas y ofrecer cambios tangibles para que las empresas y los ambientes de trabajos sean espacios de respeto a la pluralidad y la diversidad", ha señalado Díaz durante la presentación con Ryder.

Para la vicepresidenta aún falta mucho para que la libertad y la igualdad sean reales y efectivas y su participación sea plena en todos los ámbitos de la sociedad.

Una herramienta formativa
La guía formulada por la OIT es un instrumento formativo que consta de tres secciones y anexos. Está concebida para que el aprendizaje sea autónomo y flexible. Incluye una serie de ejercicios prácticos después de cada sección. Todos los capítulos comprenden ejemplos y referencias y proporcionan enlaces a diferentes recursos de aprendizaje. La formación completa puede realizarse en un plazo de entre cuatro y seis horas.

"La Guía que la OIT pone hoy a nuestra disposición es una herramienta muy valiosa para que Gobiernos, empresas y sindicatos trabajemos juntos en esa dirección, combatiendo los prejuicios y estereotipos que aún existen sobre las personas LGTBIQ+", ha insistido Díaz, que ha abogado asimismo por combatir los estereotipos en todas las esferas de la vida real.

La vicepresidenta ha manifestado su orgullo porque España esté a la vanguardia del reconocimiento de las libertades y los derechos de este colectivo y ha alentado a la OIT a seguir impulsando esa cultura en favor de la diversidad en el ámbito social y laboral.

Tras expresar su agradecimiento al equipo de la OIT por la guía, la ministra ha augurado que se convertirá en una referencia imprescindible en materia de inclusión. "Espero sea el primer paso para que, muy ponto, podamos contar con un plan de acción. Y digo más: ojalá avancemos, más adelante, hacia un Convenio de la OIT para la igualdad real y efectiva en el trabajo de las personas LGTBIQ+ que blinde sus derechos laborales y de protección social en todo el mundo", ha concluido Díaz.

lunes, 2 de noviembre de 2015

#hemeroteca #mujeres #esclavitud | Niñas kamlari, la vida después de la esclavitud

Imagen: El País / Urmila Chuadhary
Niñas kamlari, la vida después de la esclavitud.
En Nepal, miles de menores han sido liberadas y han emprendido sus propios negocios, pero unas 300 continúan retenidas como sirvientas de familias poderosas.
Patricia de Blas Gasca | Planeta Futuro, El País, 2015-11-02
http://elpais.com/elpais/2015/10/29/planeta_futuro/1446120162_851282.html

“El día en que mis padres me vendieron a otra familia, no entendía lo que me estaba pasando”. Urmila Chuadhary recuerda vagamente la despedida; su madre lloraba y nadie respondía sus preguntas. Aún no había cumplido seis años cuando un influyente político de Katmandú la compró por 2.500 rupias nepalíes, poco más de 20 euros. Así se convirtió en una ‘kamlari’, una niña esclava, a cientos de kilómetros de su casa, privada de cualquier educación y expuesta a todo tipo de abusos. Fueron doce años de cautiverio, de los que apenas quedan marcas visibles. De vez en cuanto se acaricia una antigua quemadura en la mano, un castigo de agua hirviendo por olvidarse de comprar un paquete de tabaco. Aunque las peores cicatrices están debajo de la ropa. Y de la piel.

Bimala Chuadhary también fue una kamlari. Durante siete años, se encargó de limpiar la casa, lavar la ropa, segar los campos y cuidar de los bebés de un matrimonio acaudalado que pagaba 2.000 rupias anuales por sus servicios. Se levantaba a las cuatro de la mañana y trabajaba hasta bien entrada la noche, cuando aún no era más alta que su escoba. No recuerda haber jugado nunca con otros niños.

Ninguna de las dos guarda rencor a su familia. “No teníamos tierras y era difícil alimentar a todos mis hermanos. Éramos veinte en casa y apenas teníamos ingresos antes de que yo me marchase. Además, cuando vinieron a buscarme le prometieron a mi padre que me darían una buena educación y no me faltaría de nada; tendría comida, ropa nueva y mi propia cama”, explica Bimala, y se ríe por no llorar. Cuando el hermano mayor de Urmila tuvo que venderla para cubrir los gastos médicos de su padre, ingresado con una enfermedad grave en el hospital, escuchó las mismas mentiras. Estarían mejor con ellos; eso querían creer.

Como ellas, miles de niñas han sido víctimas de este sistema moderno de esclavitud, que se originó en los años cincuenta del siglo pasado, en el suroeste del país. La etnia tharu había habitado durante cientos de años esta región, aprovechándose de su resistencia genética a la malaria para sobrevivir en una de las zonas más fértiles. Sin embargo, cuando los avances médicos empezaron a reducir la incidencia de esta enfermedad, otras tribus ocuparon esas tierras y obligaron a los tharu a trabajar para ellos a cambio de una pequeña parte de la cosecha. La pobreza fue creciendo entre estas familias, que se vieron forzadas a entregar a sus hijas para subsistir. Fue el inicio de una tradición, heredada durante generaciones y permitida legalmente hasta hace unos años.

Aunque existían otras leyes para la protección de la infancia, el sistema kamlari no fue abolido oficialmente hasta julio de 2013. Gracias a la presión de varias ONG y de las propias jóvenes que habían logrado escapar de los terratenientes, el Gobierno nepalí se comprometió finalmente a colaborar en el rescate de todas las niñas cautivas y a emprender acciones judiciales contra cualquier cómplice del tráfico de menores. Sin embargo, muy pocos se han enfrentado a multas por este delito y alrededor de 300 kamlari permanecen todavía presas.

“¿De verdad crees que van a perseguir y castigar a oficiales de policía, grandes empresarios y cargos políticos? Son ellos, los más poderosos, los que todavía esconden niñas en sus casas”, cuenta Man Bahadur Chhetri, coordinador del programa de apoyo a las kamlari de Nepal Youth Foundation (NYF). Esta organización fue pionera en la lucha contra la esclavitud infantil y en los últimos quince años ha participado en la liberación de más de 12.000 niñas, que han accedido a becas para retomar sus estudios y formarse en diversos ámbitos profesionales.

De sirvientas a líderes en emprendimiento
Bimala ha recibido un crédito de 13.000 rupias para abrir una tienda de ultramarinos junto a su familia, mientras se prepara para estudiar Ciencias Empresariales. Por su parte, Urmila va a matricularse en Derecho para ser abogada. En su comunidad, y en muchas otras, se han creado cooperativas solidarias con el apoyo de NYF, que han permitido a cientos de jóvenes dejar atrás una vida de servidumbre y convertirse en emprendedoras. Gracias a este sistema, Mina ha abierto un salón de belleza y Dilkumari ha creado una escuela de costura en Banke, uno de los distritos donde más niñas se han convertido en kamlaris. Y no muy lejos de allí, Kamala presume de ser, probablemente, la única mujer que dirige un taller de motos en Nepal.

En 2010, decenas de jóvenes que habían sido rescatadas fundaron el Foro para el Desarrollo de las Kamarli Libres, del que ahora forman parte 1.375 mujeres. Son ellas las que gestionan la mayor parte de las cooperativas, y organizan grupos de apoyo con orientadores y psicólogos que les ayudan a superar los traumas de su infancia e integrarse de nuevo en su comunidad de origen. Algunas habían pasado tantos años lejos de casa que apenas recordaban a sus padres, e incluso eran incapaces de hablar el dialecto de su familia.

No obstante, el objetivo prioritario del Foro es colaborar con el Gobierno y las fuerzas policiales para rescatar a las niñas que continúan esclavizadas y concienciar a la sociedad nepalí sobre los perjuicios de este sistema. “Mi abuela y mi madre fueron kamlari antes que yo. Pero ahora he convencido a mi familia para que nunca más vuelvan a vender a una hija”, explica Urmila.

El fin de la esclavitud
En NYF están seguros de que esta práctica se habrá erradicado en menos de una década. “Hemos conseguido un cambio de mentalidad. Antes los hombres presumían de tener una o dos esclavas, pero ahora las esconden porque saben que no está bien. Creemos que no habrá nuevas kamlari y que liberarán a las que siguen ocultas en cuanto se hagan mayores”, afirma Bahadur Chhetri.

Ni las ONG ni el Gobierno saben con exactitud cuántas niñas continúan en esta situación, ya que las familias que las retienen cuentan con el poder suficiente para callar todas las bocas de su entorno. A muchas de ellas se les ha perdido la pista, porque han sido vendidas sucesivamente de unas familias a otras, las han obligado a casarse o incluso se las han entregado a mafias de otros países, sobre todo la India, donde serán aún más vulnerables.

El próximo mes de enero se celebrará en el oeste de Nepal el festival Maghe Sankranti, un evento que tradicionalmente ha sido el escenario idóneo para la compraventa de kamlari. “Los hombres venían de todo el país para elegir una niña que se ajustase al tipo de trabajo que requerían. Para cuidar bebés, se llevaban a las de cinco o seis años. Para trabajar en el campo, las preferían más fuertes, a partir de trece. Seleccionaban y regateaban, como quien va al mercado a por verdura”, asegura Bahadur Chhetri. En los últimos años, la Policía se ha mantenido alerta durante este festival para evitar el tráfico de niñas. Y lo han conseguido; al menos, en teoría.

Nepal, el país asiático con mayor explotación infantil
Pero las kamlari son solo la expresión más brutal de un problema que todavía está lejos de desaparecer en Nepal. Según UNICEF, uno de cada tres niños se ve obligado a trabajar, la mayor parte en zonas rurales. De todos los países para los que existen estadísticas, solo cinco, todos ellos africanos, tienen una tasa de explotación infantil superior a la de Nepal: Somalia, Camerún, Zambia, Burkina Faso y Guinea-Bissau. Además, este problema afecta más gravemente a las niñas. Un 38% de las menores sufre algún tipo de explotación, frente al 30% de los chicos.

La principal causa de esta elevada tasa de trabajo infantil en Nepal, según la Organización Internacional del Trabajo, es la extrema pobreza, en un país en el que el crecimiento económico no ha alcanzado a las clases más bajas. Y a su vez, la explotación de los niños contribuye a incrementar esa pobreza. “Nepal está atrapado en un círculo vicioso”, señala la OIT en el primer estudio de esta problemática, “y la forma de combatir ambos problemas es la educación”.

“Si se soluciona la pobreza, la necesidad del trabajo infantil desaparecerá automáticamente. El desarrollo del país se está viendo frenado por la explotación de los niños, que crecen analfabetos porque han estado trabajando en lugar de ir a la escuela. El ciclo se realimenta y la necesidad del trabajo infantil se renueva generación tras generación”, continúa el informe. Para romper el círculo, propone que el Gobierno incentive a las familias a llevar a sus hijos al colegio, ofreciéndoles una ayuda económica por cada niño matriculado.

Afortunadamente, la tasa de escolarización continúa creciendo. Urmila ya no tiene que mirar a escondidas los deberes de otros niños para seguir aprendiendo y, cuando tenga hijos, hará todo lo posible por darles una buena educación. Mientras tanto, sus esfuerzos siguen centrados en las niñas que siguen presas, sin poder ir al colegio. En la última misión de rescate, liberaron a una docena de kamlari que la Policía había localizado. ¿Cómo? Llamando a la puerta de los captores y apelando a su humanidad: “Por favor, no le hagas lo que me hicieron a mí”.

martes, 21 de julio de 2015

#hemeroteca #derechos | ¿A dónde va a parar el dinero contra la trata de personas?

Imagen: esglobal
¿A dónde va a parar el dinero contra la trata de personas?
Se gastan más de 120 millones de dólares anuales en programas contra la esclavitud moderna, pero poco se sabe de su eficacia.
Laura Villadiego | esglobal, 2015-07-21
http://www.esglobal.org/a-donde-va-a-parar-el-dinero-contra-la-trata-de-personas/

El pasado mes de mayo, unos 7.000 migrantes procedentes de Bangladesh y Birmania – estos últimos mayoritariamente de la minoría musulmana rohingya – se quedaron atrapados en el Oceáno Índico tras ser abandonados por los traficantes de personas que les habían prometido una nueva vida en Malasia. Las portadas de medio mundo se llenaron con la historia de estos inmigrantes que, sin embargo, ya llevaban años tomando esta peligrosa ruta en el más absoluto silencio, a menudo con destino a macabros campos de concentración donde eran retenidos hasta que sus familias pagaban un rescate. No era un caso único. El tráfico y la trata de personas son un fenómeno que a menudo permanece en la sombra, pero es un lucrativo negocio que crece rápidamente y mueve unos 32.000 millones de dólares anuales (29.000 millones de euros), según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Según el Protocolo de Naciones Unidas para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, la trata es “el reclutamiento, transporte, traslado, acogida o recepción de personas, bajo amenaza o por el uso de la fuerza u otra forma de coerción, secuestro, fraude, engaño, abuso de poder o una posición de vulnerabilidad, o recibir pago o beneficios para conseguir que una persona tenga bajo su control a otra, para el propósito de explotación”. Por su parte, el tráfico de personas supone simplemente “la facilitación, el transporte o el intento de entrada ilegal de una persona o personas por las fronteras internacionales”, de acuerdo con el Departamento de Estado de Estados Unidos. Ambos son considerados crímenes internacionales y, a menudo, se dan la mano, pero mientras la trata supone una violación de los derechos humanos, el tráfico sólo supone la trasgresión de las leyes de inmigración de uno o varios países.

El interés de la comunidad internacional por la trata de personas y su consecuente esclavitud moderna, que comprende no solo la explotación sexual, sino también la laboral o la compra-venta de órganos, han aumentado durante los últimos años y en la actualidad los países de la OCDE, principalmente Estados Unidos, Noruega y Japón, destinan cada año unos 120 millones de dólares anuales a combatirlas, según la organización Walk Free. A esto hay que añadir los fondos privados que también se dedican a esta lucha, pero de los que no hay una cifra concreta.

Sin embargo, poco se sabe sobre este negocio que está rodeado de opacidad o sobre los fondos dedicados a su lucha. No existe siquiera un consenso sobre el número aproximado de víctimas, aunque la OIT estimó en 2005 que unos 2,4 millones de personas eran víctimas de estas redes, mientras que 21 millones son sometidas a condiciones análogas a la esclavitud. “No hemos dedicado el tiempo suficiente a recopilar investigaciones para saber exactamente qué se tiene que hacer. La ineficiencia se debe a que no hay suficiente información sobre cuál es el problema”, asegura Matt Friedman, experto en trata de personas y director ejecutivo del Mekong Club. “La trata de personas es un fenómeno muy clandestino. Las redes operan en secreto y cruzando fronteras, por lo que necesitas servicios de inteligencia muy buenos para luchar contra ellos”, afirma la tailandesa Saisuree Chutikul, también experta en tráfico de personas.

Más preocupante supone para muchos, sin embargo, que también las organizaciones y gobiernos que luchan contra la esclavitud moderna adolezcan de esta falta de transparencia. “Mucho dinero va a reuniones internacionales, a divulgación o a conferencias. En ocasiones nos hemos quejado de que esto parece un circo”, dice Suzanne Hoff, coordinadora de La Strada International, una red europea contra la trata de personas. En este sentido, no fue hasta 2008 que se puso en marcha la International Aid Transparency Initiative, un proyecto para incrementar la transparencia de la ayuda internacional – de la que la lucha contra la esclavitud moderna supone un 1% del total de los fondos- , pero la participación es voluntaria y el funcionamiento de su página web poco intuitivo.

La efectividad de los programas tampoco suele ser valorada, a pesar de que las cifras hablan de una eficacia muy limitada en la ayuda. Así tan sólo 40.000 víctimas de tratas fueron detectadas por los gobiernos – y no siempre ayudadas – entre 2010-2012, según el informe de la Oficina de Naciones Unidas para la Droga y el Crimen (UNODC en sus siglas en inglés). “Tenemos muy pocos ejemplos de programas super eficientes que ayuden a reducir la esclavitud humana”, asegura Matt Friedman, quien cree que la lucha contra la trata debería centrarse en trabajar con el sector privado ya que las organizaciones no siempre entienden el problema al que se enfrentan. “El sector privado entiende mejor el trabajo forzado que la sociedad civil y por ello están en una mejor posición para solucionarlo”, afirma Friedman.

Un dinero concentrado y dirigido por los donantes
A pesar de la falta de información, los especialistas han detectado una serie de lacras en los programas de lucha contra la trata de personas. La primera es que el dinero está muy concentrado en ciertas actividades, como el rescate de víctimas, mientras que otras, como la prevención o la reintegración de las mismas, son ignoradas. “Ponen más fondos en el rescate que en la prevención porque el primero es más vistoso y así pueden conseguir aún más donantes”, dice Saisuree Chitikul. “Tendría que ser una respuesta completa. Obviamente necesitamos prevención, perseguir [a los traficantes] y protección y reintegración [de las víctimas]”, explica Rebecca Surtees, antropóloga e investigadora del Instituto Nexus sobre derechos humanos de Estados Unidos. Pero los programas integrales, dice la especialista, a menudo son desechados por las organizaciones y los gobiernos porque su visión es casi siempre cortoplacista. “La reintegración es un proceso muy complejo. […] Pero tenemos que considerar el riesgo de no tener reintegración. Sin ella, continuarás teniendo a las mismas personas volviendo a las redes de tráfico”, afirma Surtees.

Por otra parte, el uso de los fondos está casi siempre controlado por la propia agenda de los donantes, que deciden los programas que deben ser financiados, siguiendo a menudo criterios más de imagen que de eficacia, dicen los expertos. “Entiendo que a menudo tienen su propio programa y sus propias instrucciones sobre lo que quieren subvencionar, pero el dinero debería ser destinado de forma más libre según las necesidades”, opina Suzanne Hoff de La Strada International.

Por último, las organizaciones y los gobiernos no tienen la suficiente flexibilidad para adaptarse a la rapidez con la que las redes de trata de personas cambian. “Los criminales siempre van por delante de la policía. Se adaptan muy fácilmente a los cambios”, dice Saisuree. Los traficantes modifican así, no sólo las rutas, sino también sus métodos. En el caso de los campos de traficantes encontrados en el sur de Tailandia y el norte de Malasia en el mes de mayo, por ejemplo, el desmantelamiento de las redes les llevó a desplazar los campos a barcos en alta mar que eran más difíciles de detectar por las autoridades. “Los traficantes no tienen restricciones de salarios o de contratos. Simplemente mutan cuando lo necesitan para poder conseguir todo el dinero que puedan”, afirma Matt Friedman.

La falta de datos dificulta saber si el problema está creciendo o si los esfuerzos resultan realmente efectivos. El aumento del número de refugiados, del que a menudo se nutren las redes de trata, hace sospechar, sin embargo, que cada vez más personas caen presas de este contrabando humano. “El problema de la trata es como un desastre [natural]. Pero es una catástrofe muy lenta y tenemos que encararla partiendo de esa base para poder ser flexibles y adaptarnos a las condiciones cambiantes”, concluye Friedman.

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Cuatro historias que explican por qué India es uno de los peores países para las mujeres

Vanita, Laxmi, Suseelamma y Navaneetha tuvieron que huir para no sufrir abusos, matrimonios forzosos o violaciones, incluso por parte de sus familiares. Una encuesta realizada hace tres años entre 370 especialistas en temas de género apuntó que India es el peor país del G-20 para ser mujer. A pesar de ser un Estado democrático que les otorga los mismos derechos en la Constitución, las mujeres indias son discriminadas, maltratadas y utilizadas como mercancía.
Zigor Aldama | El Diario, 2015-07-23
http://www.eldiario.es/desalambre/gran-drama-nacer-mujer-India_0_411909058.html