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miércoles, 20 de septiembre de 2023

#hemeroteca #ablacion | “Un retroceso de 30 años” en Gambia: líderes religiosos y políticos quieren despenalizar la mutilación genital femenina

Niñas de uniforme en Banjul, Gambia //

“Un retroceso de 30 años” en Gambia: líderes religiosos y políticos quieren despenalizar la mutilación genital femenina

La condena a tres mujeres por practicar ablaciones a ocho bebés genera un intenso debate en el país africano, donde la práctica está prohibida desde 2015 pero el 75% de las adolescentes ha sido sometida a esta práctica
José Naranjo | Planeta Futuro, El País, 2023-09-20
https://elpais.com/planeta-futuro/2023-09-20/un-retroceso-de-30-anos-en-gambia-lideres-religiosos-y-politicos-quieren-despenalizar-la-mutilacion-genital-femenina.html

Líderes políticos y religiosos de Gambia han puesto en marcha una intensa campaña para despenalizar la mutilación genital femenina (MGF), prohibida en este país africano desde 2015, pero que se sigue practicando en la clandestinidad. El detonante ha sido la reciente detención y encarcelamiento de tres mujeres tras haber mutilado a ocho niñas de entre cuatro meses y un año de edad en el pueblo de Niani Bakadagi (en el centro del país), lo que supone la primera condena desde que la ley entró en vigor. Los promotores de esta iniciativa son el imam radical Abdoulie Fatty, defensor de la ablación, y el diputado Sulayman Saho, que ha pedido en el Parlamento su despenalización. El debate divide a Gambia, un pequeño país de 2,7 millones de habitantes en el que el 75% de las adolescentes entre 15 y 19 años han sido sometidas a esta práctica, según un informe publicado el año pasado por Unicef.

A finales del pasado mes de agosto, un juez de la región de Central River condenó a tres mujeres, una circuncidadora y dos madres, por practicar la mutilación a ocho bebés. La pena impuesta a cada una de ellas fue el pago de 15.000 dalasis (unos 217 euros) o un año de cárcel. Días más tarde, el imam radical Abdoulie Fatty, conocido entre otras cosas por haber sido el asesor religioso del dictador Yahya Jammeh, por su homofobia y por su defensa de la ablación como parte de la religión musulmana, pagó la multa de las tres mujeres para sacarlas de prisión y animó a los gambianos que continuaran con esta práctica sin esconderse. “Si todos acuerdan hacerlo abiertamente, el Gobierno no puede encarcelar a un pueblo entero y mucho menos a todo un país”, aseguró.

A raíz de estas declaraciones, Isatou Touray, directora de la asociación Gamcotrap que lucha contra la MGF, pidió públicamente la detención del imam Fatty. “Esto es una incitación a la violencia y, por lo tanto, un asunto urgente. Pido al Gobierno, a los ministros de Género y Salud, al presidente del Tribunal Supremo y al inspector general de la Policía que detengan al imam Fatty porque si alguien va en contra de la ley, la ley debe seguir su curso. Esto es inaceptable y hago un llamamiento a las mujeres para que sepan que se trata de sus vidas y del futuro de sus hijos”, dijo Touray.

Estas declaraciones, entendidas como una provocación a los líderes religiosos y al islam, generaron un debate que saltó inmediatamente a las calles del país y llegó incluso al Parlamento. El lunes de la semana pasada, el diputado opositor Sulayman Saho, elegido por el distrito de Central Baddibu, utilizó su turno de palabra en la Asamblea Nacional para pedir la derogación de la ley que prohíbe la mutilación genital femenina, propuesta que fue recibida con gestos de apoyo por parte de un grupo de diputados. Saho se mostró preocupado por las detenciones de “madres y hermanas” y vinculó la mutilación genital femenina al derecho a preservar las costumbres y religiones propias. En este sentido, señaló: “La prohibición infringe esos derechos y ampara la violencia en nuestro país (...) Debemos ponernos manos a la obra para revisar la ley que criminaliza la circuncisión femenina”. Su propuesta es que exista libertad en la toma de decisión sobre la MGF.

Para Adriana Kaplan, responsable de la ONG Wassu Gambia Kafo (que lleva décadas luchando contra la ablación en este país), que en este momento haya líderes en Gambia que planteen una posible despenalización representa “un retroceso de 30 años” con respecto a los derechos conseguidos para las mujeres gambianas. “Muestra que esta lucha no ha terminado, que el camino es largo y que se ha de trabajar desde una perspectiva de respeto y conocimiento”, asegura. A su juicio, el balance de la actual ley es positivo porque crea un marco jurídico dentro del que trabajar. “Es cierto que la ley no funciona, pero es por la dificultad que conlleva su aplicación. La policía o los profesionales sanitarios también forman parte de la comunidad”, considera.

“Cuerpos reducidos a herramientas políticas”

La iniciativa de Gambia para despenalizar la mutilación genital ha tenido una rápida respuesta por parte de las asociaciones que luchan contra esta práctica. La Coalición de la Sociedad Civil y ONG ha recordado al Gobierno que tiene la obligación legal de proteger los derechos y la salud de las mujeres y niñas. “También condenamos en los términos más enérgicos las acciones de los detractores [de la ley] que aprovechan la devoción social y religiosa para promover sus agendas personales en detrimento del bienestar de las mujeres”, aseguraron en un comunicado. “Sus vidas llevan cicatrices indelebles mientras sus cuerpos son reducidos a herramientas políticas. Lamentablemente, miles más en Gambia siguen siendo vulnerables a ser víctimas de esta terrible experiencia”, expresaron las ONG.

En diciembre de 2015, el Parlamento de Gambia aprobó una modificación de la Ley de Género (Women’s Act) de 2010 para incluir dos artículos que tipifican como delito la mutilación genital. De esta manera, se fijaron penas de hasta tres años y una multa de 50.000 dalasis (unos 773 euros) tanto para quien la practique como para quien “la solicite, incite o promueva proporcionando herramientas o mediante cualquier otro medio”, así como la cadena perpetua si dicha ablación conduce a la muerte. Finalmente, se estableció una multa de 10.000 dalasis (unos 154 euros) para quien, teniendo conocimiento de la práctica de la mutilación genital, no lo denuncie.

En los últimos años, las tasas de mutilación genital femenina han descendido considerablemente en niñas y adolescentes de todo el mundo, según distintos estudios. No obstante, unos cuatro millones de jóvenes todavía sufren MGF cada año, según datos de Unicef, y unos 200 millones de niñas y mujeres actualmente vivas han sido sometidas a la mutilación genital. Gambia es uno de los que menos ha avanzado en la erradicación de esta práctica en la última década, según un informe de Unicef.

La mutilación genital femenina se practica sobre todo en el África subsahariana y algunos países árabes, pero también hay casos en Estados de Asia, Europa oriental y América Latina. Instituciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud, Unicef y el Fondo de Población de la ONU (UNFPA, por sus siglas en inglés) han puesto en marcha en los últimos 25 años distintas acciones para erradicar la mutilación genital femenina.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

#hemeroteca #lenguaje #menas | Cómo el término “mena” invisibiliza a los niños migrantes

Imagen: El País
Cómo el término “mena” invisibiliza a los niños migrantes.
“Son menores de edad, son extranjeros y están solos”.
Jaime Rubio Hancock | Verne, El País, 2019-11-13
https://verne.elpais.com/verne/2019/11/12/articulo/1573549678_900503.html

El término "mena" es cada vez más frecuente en discursos públicos y políticos, especialmente desde el verano y durante la reciente campaña electoral. A menudo, se trata de un uso despectivo y electoralista por parte de la ultraderecha, que quiere mostrar a los menas, siglas de “menores extranjeros no acompañados”, como delincuentes extranjeros que deberían volver a su país.

Para expertos en migración e infancia, el uso de esta palabra invisibiliza el hecho de que estamos hablando de niños y adolescentes que han llegado a nuestro país sin sus familias y que se encuentran en situación vulnerable.

Durante la campaña, políticos y asociaciones ya criticaron el uso de este término en lugar de hablar de menores. Lo hizo, por ejemplo, Teresa Rodríguez, secretaria general de Podemos Andalucía, que tuiteó un mensaje en el que afirmaba que decir “menas” en lugar de “niños y niñas que están solos” los deshumaniza. El tuit iba acompañado de un vídeo que se acerca al millón de reproducciones.

Unicef lanzó una campaña también días antes de las elecciones sobre “los mal llamados menas” en la que recordaba que la mayoría de niños migrantes “no ha cometido ningún delito". Del mismo modo, Save the Children criticó “el discurso de odio y la criminalización de los niños y las niñas migrantes”, pidiendo que se velara “por su protección” y se garantizara su bienestar, sobre todo tras casos de agresiones en Madrid y Zaragoza.

El acrónimo en su origen es neutro, como explica Carmela del Moral, responsable de Políticas de Infancia de Save the Children. Se trata de un concepto técnico usado desde hace años tanto en legislación como en estudios sobre migraciones. Pero “cuando llega al gran público y solo se usan las siglas, categorizamos de forma que parece que hablamos de algo diferente a un niño”.

Coincide Edelia Villarroya Soler, psicóloga y directora del Máster Universitario Internacional en Migraciones de la Universidad de Valencia. Con la llegada del término "mena" al debate público “se ha creado un neologismo con connotaciones negativas" que contribuye a reforzar prejuicios y racismos.

El antropólogo Francisco Javier García Castaño, director del Instituto Universitario de Migraciones de la Universidad de Granada, compara esta palabra al uso del adjetivo “ilegal” en expresiones como “inmigrantes ilegales”: “No hay personas ilegales. En todo caso, lo serán sus acciones”. García Castaño recuerda que, de acuerdo con nuestra legislación, “los menores son objeto de una protección especial”, con independencia de su nacionalidad o el color de su piel.

Un uso electoralista
Si vemos la evolución del término en las búsquedas de Google, podemos apreciar cómo hasta este año apenas se hablaba de estos adolescentes y que los máximos picos coinciden con el verano, asociado al repunte en algunos delitos en Barcelona, atribuidos a algunos de estos menores, y con la semana de campaña electoral en noviembre.

Antes de estas elecciones y ante el tono que tomaba el debate, el defensor del pueblo en funciones, Francisco Fernández Marugán, manifestaba su preocupación por “los ataques sufridos por menores extranjeros no acompañados”. En un comunicado, que no mencionaba a ningún partido político, criticaba que se criminalizara a un colectivo al que calificaba de “los más vulnerables de los vulnerables”.

La portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid, Rocío Monasterio, había acudido en dos ocasiones en los días previos a las elecciones a la puerta de centros de menores tutelados para referirse a ellos como “manadas de menas”. El centro sufrió al menos una tentativa de invasión nocturna por parte de un grupo de 30 personas armado con palos, botellas y piedras. En Castelldefels (Barcelona) también hubo incidentes en los que 25 individuos asaltaron uno de estos centros.

La psicóloga Edelia Villarroya explica que la despersonalización, consecuencia de hablar de "menas", contribuye a que se presente a estos menores “como una amenaza”. Es más fácil apelar a emociones como el miedo y a la inseguridad, difundir bulos y llegar a las agresiones, ya que se cambia el centro de atención al no hablar de adolescentes. Una de las consecuencias consiste en magnificar los aspectos negativos: “El problema de estos menores en cifras es insignificante. Se está usando al más débil como chivo expiatorio”.

Coincide Del Moral, que explica que estos “niños, niñas y adolescentes en realidad son muy vulnerables. Especialmente por tres factores que contribuyen a que se puedan quebrar sus derechos: “Son menores de edad, son extranjeros y están solos”. Del Moral no niega que tengan "problemas propios y a veces su integración no es sencilla”. Son “niños con más dificultades”, pero en lugar de hablar de sus necesidades, “se enfrentan a un discurso de odio generalizador”.

¿Serviría cambiar el nombre?
El debate sobre si el término criminaliza a estos menores de edad es anterior a las elecciones: en julio de este año, el Ministerio del Interior anunció que estaba estudiando cambiar el término por uno “más igualitario”, en un momento en el que Vox ya llevaba tiempo con su campaña contra estos menores. Bernardo Alonso Matellán, jefe de Materialización de la Unidad Central de Expulsiones y Repatriaciones, propuso otras siglas más difíciles de pronunciar como una sola palabra: Niños, Niñas y Adolescentes Migrantes No Acompañados (NNAMNA).

Villarroya se muestra escéptica con esta propuesta: cambiar el nombre no servirá de mucho ya que el término está asentado en algunos sectores. También resulta difícil cambiar la percepción de estos menores debido al componente emocional del discurso de la ultraderecha, aunque confía en la utilidad de desmontar mentiras y dar datos fiables al respecto.

García Castaño sí es receptivo al cambio de nombre, sea o no el que propone el Gobierno, si sirve para que quede claro que estos migrantes son niños y adolescentes. Está de acuerdo Del Moral, que cree en la necesidad de “repensar cómo nombrarles, tanto las organizaciones como los medios”, para evitar estos efectos.

12.000 niños y adolescentes
“Nos habría gustado mucho que la situación de los menores migrantes saliera a debate hace tres años -explica Carmela del Moral, responsable de Políticas de Infancia de Save the Children-, pero por las necesidades que tienen. El debate ha entrado por todo lo contrario”. El foco se ha puesto, afirma, “en el auge de la xenofobia y el racismo”, y no en “las necesidades de estos jóvenes”.

Según datos del Ministerio del Interior, España tenía acogidos o tutelados por los servicios de protección de menores de las comunidades autónomas a 12.262 niños y niñas a julio de 2019. La cifra es superior a la de diciembre de 2017 (6.414), pero algo inferior a la de 2018. Según un informe de la Generalitat sobre los cerca de 3.000 menores migrantes que había en Cataluña en marzo de este año, el 91% no tenía requerimientos policiales o judiciales.

En su mayor parte proceden de Marruecos y Argel, y tienen edades más cercanas a la adolescencia que a la infancia. También son mayoritariamente niños y no niñas. Como explican Save the Children y el antropólogo García Castaño, no hay tantos datos sobre entrada de niñas porque a menudo llegan en redes de trata, con lo que su situación es aún más grave.

jueves, 13 de diciembre de 2018

#hemeroteca #trans | El chico transexual al que denegaron el cambio de nombre defenderá la visibilidad trans en un acto de Unicef en Ginebra

Imagen: Gabriel Delgado (d) y Pilar Suárez,. su madre
El chico transexual al que denegaron el cambio de nombre defenderá la visibilidad trans en un acto de Unicef en Ginebra.
A Gabriel Delgado (aunque aún no es este el nombre que aparece en su documentación) le denegaron el cambio de nombre por elegir uno “inequívocamente masculino”. Sus padres recurrieron la decisión al registro civil (están esperando respuesta) y presentaron 129.000 firmas de apoyo en el Ministerio de Justicia. Los días 14 y 15 de diciembre, Gabriel participará en el evento de Unicef “Child Friendly Cities Iniciative Youth Advisory Board Meeting” , al que acude como miembro del Consejo de la Infancia de Calatayud (que es una de las Ciudades Amigas de la Infancia). “Lo lamentable, penoso y terrible es que viajará con su vieja documentación, en la que consta su nombre registral”, dice su madre, Pilar Suárez.
Óscar F. Civieta | El Diario, 2019-12-13
https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/transexual-denegaron-visibilidad-Unicef-Ginebra_0_845865523.html

Gabriel sigue sin poder llamarse Gabriel. Han pasado ya seis meses desde que sus padres solicitaron el cambio de nombre en el Registro Civil de Calatayud. Tres desde que el auto firmado por la jueza encargada de este Registro denegara la petición por elegir uno “inequívocamente masculino”, y dos desde que los padres recurrieran esta decisión. Aún están esperando una respuesta.

Mientras tanto, Gabriel Delgado continúa luchando. Los próximos 14 y 15 de diciembre participará en el evento de Unicef “Child Friendly Cities Iniciative Youth Advisory”. Gabriel formará parte de la expedición española (junto con una chica asturiana), puesto que es miembro del Consejo de la Infancia de Calatayud. La ciudad bilbilitana es una de las "Ciudades Amigas de la Infancia", título que revalidó el pasado mes de noviembre.

Gabriel, que estuvo presente en el I Encuentro Europeo de Consejos de Participación Infantil y Adolescente, celebrado en Avilés el pasado mes de marzo, se postuló, siempre de la mano del Ayuntamiento de Calatayud, para acudir al evento en la ciudad suiza.

El hecho de que participará en el encuentro de Avilés, aseguran desde Unicef España, es uno de los motivos por los que, finalmente, Gabriel ha sido elegido. También, explican las mismas fuentes, que lleva años en el consejo de la infancia, que maneja bien el inglés y que "visibiliza a un colectivo vulnerable".

La idea, apuntan en Unicef, "es que cada uno hable de los temas que más le interesan, tanto individuales como colectivos". Y así, continúan, preparar el evento que se desarrollará en Colonia (Alemania), entre el 15 y el 18 de octubre de 2019, para celebrar el 30 aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño.

En Ginebra, según las palabras de su madre, Gabriel "defenderá la visibilidad y diversidad de los menores trans. Lo lamentable, penoso y terrible es que viajará con su vieja documentación, en la que todavía aparece el nombre registral”. "Somos niños y existimos”, asegura el propio Gabriel.

Instrucción para los registros civiles
Los padres de Gabriel esperan con impaciencia una respuesta al recurso que interpusieron, el pasado 10 de octubre, contra la decisión del Registro Civil de Calatayud de denegar el cambio de nombre de su hijo. “Todavía no hemos tenido respuesta, a pesar de las promesas de celeridad”, lamenta la madre.

Si la respuesta volviera a ser negativa, se ampararán a la instrucción publicada en el BOE el pasado 24 de octubre en la que se ordena a los registros civiles que faciliten a los menores de edad el cambio de nombre de acuerdo a su identidad sexual.

Confían en que, por una u otra vía, se ponga fin –obviamente, con el cambio de nombre– a este relato que les ha llevado, por ejemplo, a presentar 129.000 firmas (que ya son más de 150.000) en el Ministerio de Justicia.

jueves, 22 de febrero de 2018

#hemeroteca #machismo | Dimite el ‘número dos’ de Unicef, acusado de “comportamiento inapropiado” con mujeres

Imagen: El País / Justin Forsyth (i)
Dimite el ‘número dos’ de Unicef, acusado de “comportamiento inapropiado” con mujeres.
La directora ejecutiva de la agencia ha aceptado este jueves la renuncia de Justin Forsyth.
Nicolás Alonso | El País, 2018-02-22
https://elpais.com/internacional/2018/02/22/actualidad/1519320734_676689.html

El ‘número dos’ de Unicef, Justin Forsyth, ha dimitido este jueves tras conocerse las quejas por comportamiento inapropiado que recibió de tres mujeres en su anterior trabajo, cuando era el director ejecutivo de la ONG británica Save The Children, según ha informado esta tarde el Fondo de las Naciones Unidas para la infancia. La decisión llega una semana después de que Oxfam, otra ONG, admitiera que algunos de sus trabajadores explotaron sexualmente a mujeres durante una misión humanitaria en Haití.

"La directora ejecutiva Henrietta Fore ha aceptado este jueves la renuncia de Justin Forsyth de su puesto como director ejecutivo adjunto de Unicef. Aceptamos la decisión de Forsyth de dar un paso hacia adelante y reconocer errores pasados", informó en un comunicado la agencia de la ONU. Forsyth está acusado de comentar la vestimenta de jóvenes empleadas y enviar mensajes de texto inapropiados. Por el momento se desconocen más detalles.

Hace pocos días, un portavoz de la agencia aseguró a BBC que no existe ninguna queja por el comportamiento del ejecutivo dentro del organismo internacional.

En un comunicado, Forsyth ha afirmado que en el momento en que se produjeron los hechos, se disculpó "sin ninguna cautela", pero ha defendido que, pese a que su comportamientos fueron erróneos, la situación quedó solventada con los procesos de mediación establecidos hace muchos años. "No tengo ninguna duda de que alguna de la cobertura mediática sobre mí no es para hacerme responsable de mis acciones (adecuadamente), sino también para tratar de damnificar nuestra causa y la ayuda humanitaria", afirmó el ejecutivo.

Save The Children, la organización donde se produjeron los comportamientos de Forsyth, ha admitido que en 2015 recibió información preocupante sobre "comportamiento inapropiado y comentarios" de su director ejecutivo. Dos administradores realizaron investigaciones de tres quejas informales. "Ambas pesquisas resultaron en la contundente disculpa de Forsyth. Todas las partes estuvieron de acuerdo y el asunto quedó zanjado", explicó la organización en un comunicado.

La dimisión llega una semana después de que el Reino Unido anunciara que cortará las ayudas a las ONG con escándalos de acoso sexual y prostitución, tras conocerse que cooperantes de Oxfam explotaron sexualmente a mujeres, algunas de las cuales se sospecha que eran menores, en Haití con dinero de la organización. En los últimos días, diarios británicos han revelado que la mancha se extiende a otras ONGs y cuestionado la regulación de este tipo de organizaciones dedicadas a la cooperación.

Un informe publicado por The Sunday Times el fin de semana pasado afirma que al menos 120 trabajadores de organizaciones no gubernamentales fueron acusados de abusos sexuales en 2017. Oxfam registró 87 casos; Save The Children, 31; y Christian Aid, dos. Otros colectivos como la Cruz Roja en Reino Unido también aceptaron haber tenido quejas similares.

Este jueves, el ministro de Planificación y Cooperación Exterior de Haití ha anunciado que suspenden por el plazo de dos meses todas las actividades de Oxfam en el país, a raíz del escándalo sexual de la ONG tras el terremoto de 2010 en el país caribeño.

viernes, 19 de enero de 2018

#hemeroteca #ablacion | “Mis padres querían mutilarme y casarme porque necesitaban una vaca”

Imagen: El País
“Mis padres querían mutilarme y casarme porque necesitaban una vaca”
En Tanzania se practica la ablación con el pretexto de que el clítoris seguirá creciendo y matará al marido, para evitar supuestas enfermedades y por motivos económicos.
Flavia Olivia Farraces | Planeta Futuro, El País, 2018-01-19
https://elpais.com/elpais/2018/01/08/planeta_futuro/1515424791_575314.html

“Un día mis padres me dijeron: 'Te vamos a mutilar para que puedas conseguir un marido”, cuenta Janeth Ropi, de 12 años. La joven tanzana no dijo nada, pero lloró sin pausa durante todo el día. Tanto que sus padres se asustaron y creyeron que huiría. Por eso encomendaron a uno de sus cuatro hermanos varones que hiciese de centinela. Poco tiempo después llegó la 'ngariba' (mutiladora en suajili). Intentó escapar, pero su hermano y otros hombres del pueblo la atraparon. Su padre la golpeó con un cable eléctrico. Y la mutiladora se llevó para siempre su clítoris.

Janeth lo cuenta mirando hacia el suelo, musitando las palabras y esquivando los detalles dolorosos. Todo está aún muy reciente para esta joven masai. Ocurrió en noviembre de 2016. La encerraron en una habitación durante un mes mientras se recuperaba con otras dos chicas que también habían sido mutiladas. El dolor le impedía levantarse, hasta el punto de que una persona tenía que cogerla en brazos y llevarla hasta el aseo para hacer sus necesidades. Hoy todavía siente molestias cuando camina rápido. En Tanzania, la mutilación genital afecta al 15% de las mujeres, según Unicef, por lo que está considerado un país de baja prevalencia y uno de los que más ha avanzado en la lucha contra esta peligrosa práctica que puede provocar la muerte y deja una indeleble huella psicológica. Pero en la región septentrional de Manyara, de donde procede Janeth, rural y mayoritariamente poblada por la etnia masai, el porcentaje asciende al 50,8%, según las estadísticas gubernamentales del Tanzanian Demographic Health Survey.

Janeth prosigue. Días después, llegó un hombre de unos 30 años con una dote de dinero y vacas para escoger esposa entre las tres convalecientes. Cuando ella terminó de recuperarse, todavía no había elegido a ninguna. La joven juguetea con el collar, sin despegar la vista del suelo. Recuerda que ya había regresado a su hogar tras la ablación. Su casa no tenía puerta, tan solo una pila vertical de cestas tapando la entrada, que el hombre apartó fácilmente cuando se introdujo en ella por la noche. “Después de violarme, le llevó las vacas a mi madre”, explica. Ella es una de las 40 jóvenes que acoge la ONG Nafgem en el norte de Tanzania. Todas han sufrido la mutilación o escaparon de ella y permanecen con la organización hasta que sea seguro regresar con sus familias.

Una práctica secreta
El coordinador de Nafgem, Francis Selasini, explica que la ablación se sigue practicando “discretamente”, a pesar de que está prohibida por ley desde 1998. A veces como parte del bautizo o de la comunión, incluso en recién nacidas, y otras en niñas más mayores como forma de prepararlas para un matrimonio temprano. “Hay mucha ignorancia sobre sus consecuencias: cuando una niña muere desangrada tras ser mutilada, las familias no conectan ambos eventos. Creen que se trata de mal fario y se han dado casos de padres que se deshacen de los cuerpos de sus hijas abandonándolos entre los arbustos para que los coman las hienas”, apunta.

Los argumentos para mutilar a una joven son muy variados. Desde que sea aceptada socialmente hasta preservar su castidad o la creencia de que puede prevenir una infección llamada lawa-lawa que, en realidad, puede ser evitada con una mayor higiene. Otras veces, el motivo puede ser tan pragmático como la necesidad de reunir una dote para uno de los hijos, como le ocurrió a Leah Mollel, de 24 años. Sus padres le presentaron a su futuro marido, un hombre de 45 años que había ofrecido 500.000 chelines tanzanos (casi 190 euros) y diez vacas para desposarla. Su familia quería usar esa dote para que el hermano de Leah pudiera, a su vez, encontrar una esposa. Pero la razón de fondo es controlar la sexualidad de las mujeres, socavar su placer.

En algunos lugares sobreviven incluso creencias tan exóticas como que si el clítoris no se secciona, seguirá creciendo y matará al marido durante el acto sexual. La explicación que dieron sus padres a Nagalal Territho, de 22 años, es que así no se convertiría en una prostituta. La noche anterior a que eso ocurriera decidió adueñarse de su destino y huyó. Tenía miedo porque había visto morir a una amiga suya por ese motivo. “Mis padres querían mutilarme y casarme porque necesitaban una vaca”, sentencia Nagalal.

En Tanzania, las mujeres son, con frecuencia, una moneda de cambio, un medio para conseguir dinero o ganado. Pero la resuelta y enérgica Nagalal tenía muy claro que quería estudiar y hoy se prepara para ser diseñadora de moda. La lucha contra la ablación de Nafgem no acaba cuando protegen a las víctimas, sino que también implica educar a los perpetradores: las familias, los líderes de la comunidad y las mutiladoras. La psicóloga de Nafgem, Beatha Lyamuya, explica que, tras ser sometidas a la mutilación, las niñas pierden la confianza en sus progenitores y el vínculo no siempre es fácil de reparar. “Al principio los padres no comprenden que hayan hecho algo mal, pero cuando hablamos con ellos la mayoría termina disculpándose con sus hijas”, señala. Solo cuando se comprometen a no mutilarlas y a dejar que estudien, pueden volver a convivir con ellas.

El retorno de las jóvenes a sus comunidades no es sencillo. La mayoría no ve con buenos ojos a quien ha osado desafiar el ‘status quo’. “Algunos les echan la culpa de lo que ha pasado y les dicen que nadie querrá casarse con ellas”, apunta Lyamuya. Pero sus familias no se atreven a imponerles de nuevo su voluntad, porque tienen miedo de que les denuncien ante las autoridades si lo hacen. Para evitar que, como Nagalal y Leah, las jóvenes puedan huir de la mutilación, la intervención se practica cada vez más temprano, incluso a recién nacidas.

La pequeña Evaline Kaipai, de siete años, tuvo suerte de que su hermana Ruti, de 25, la ayudara a huir. Ahora Evaline está interna en un colegio, donde estudia y juega como le corresponde por su edad. Su padre nunca la llevó a la escuela porque decidió era mejor que ayudara a su madre en el hogar. Para llegar hasta el centro hay que subir por la falda del Kilimanjaro, atravesando frondosos bananos, aguacateros y cafetales. Un rincón poco accesible donde está a salvo de los que quisieron robarle la infancia.

Mutiladora, un oficio prestigioso
En Tanzania, la mutilación no se produce en un entorno clínico, como ocurre en países como Egipto, sino que corre a cargo de mujeres que, paradójicamente, también ejercen como parteras. Martha Daudi, de 66 años, es consciente ahora de los riesgos. Hace 12 años que decidió enterrar la cuchilla. Esta mujer voluminosa, sonriente y vivaracha aprendió observando a otras mutiladoras y reconoce que lo hacía por el “prestigio” del que disfrutan estas practicantes. “La gente se quedaba admirada al ver a una joven tan valiente como para practicar la mutilación”, rememora. Se ganaba muy bien la vida, explica, cobrando 30.000 chelines (poco más de 11 euros) por cada intervención. “No he pedido perdón a las jóvenes que mutilé, pero me gustaría”, reconoce.

Ahora sus ingresos proceden de los cuencos, pendientes y pulseras, entre otras piezas de artesanía que fabrica con coloridas cuentas en un taller de Nafgem en Likramuni, a 60 kilómetros al sur de la ciudad de Moshi. Las pulseras son comercializadas en España por la ONG Mundo Cooperante, que apoya la labor de Nafgem en Tanzania. De esta forma, las mujeres encuentran incentivos económicos para dejar esta perniciosa práctica. Ana Lemri wa Miaka, de 83 años, ensarta cuentas con agilidad junto a Martha. También fue mutiladora, pero no añora su antigua vida. “A las chicas no se les permitía quejarse, se les decía que tenían que ser fuertes”, recuerda. Cuando Nafgem le explicó que su actividad podría costarle el ingreso en prisión o incluso aumentar sus posibilidades de contraer el sida al estar en contacto con sangre, decidió dejarlo.

La temporada alta de la mutilación tiene lugar durante las vacaciones de verano o de diciembre, cuando las jóvenes regresan de los colegios donde están internas y hay tiempo suficiente para organizar los preparativos. Los días previos a la mutilación suelen tener un aire de bullicio ajetreado, por lo que las jóvenes deben estar atentas para zafarse. La impunidad para mutilar a una joven en Tanzania cuesta 300.000 chelines (112 euros). Esa es la cantidad para eludir la pena de entre cinco y 15 años de cárcel que prevé la legislación para quienes mutilen o permitan que se mutile a una joven, lo que incluye no solo a las perpetradoras, sino también a las familias. Pero la norma solo se aplica a las menores de edad, dejando desprotegidas a las mujeres adultas, que también sufren esta práctica.

La amputación del clítoris es el doloroso rito de pasaje hacia la madurez. La señal de que la mujer está lista para casarse. Por eso mutilación y matrimonio infantil se dan la mano. El jefe masai de Likramuni, Salome Mollel, de 87 años, admite que como líder de la tribu, solía casar a niñas de ocho con hombres en la veintena, y a las de 12 años con varones de hasta 60. En la cultura masai, los hombres pueden tener varias mujeres, por lo que estas crías podían convertirse en segundas, terceras o cuartas esposas. “La niña tenía que cumplir con sus deberes de esposa le gustase o no. Y si se resistía a consumar el matrimonio, el marido tenía la potestad de violarla”, reconoce Mollel.

La violación dentro del matrimonio sigue siendo legal en Tanzania. Al igual que el matrimonio infantil, a partir de los 14 años con permiso de un juez o de los 15 años con consentimiento de los padres. Aunque la Corte Suprema de Tanzania anuló en julio de 2016 los artículos que permitían el matrimonio infantil, la legislación todavía no ha sido modificada. Una vez casadas, los abusos eran constantes. El marido podía humillar, ridiculizar o golpear a su joven esposa como si fuese de su propiedad. Y si la mataba, “las familias de ambos se reunían y los parientes del marido entregaban 49 vacas a los de la mujer y la deuda quedaba saldada”, detalla Mollel. Pero cada vez más mujeres se niegan a que su valor se mida en vacas.

viernes, 27 de octubre de 2017

#hemeroteca #vih | Acelerar el diagnóstico del VIH de meses a minutos

Imagen: El País / Centro de salud de Ndlavela, Mozambique
Acelerar el diagnóstico del VIH de meses a minutos.
Descentralizar la prueba en 10 países africanos salvará la vida a 16.000 bebés y ahorrará 200 millones de dólares en cinco años. Unitaid financia el proyecto con 149 millones.
Glòria Pallarès | Planeta Futuro, El País, 2017-10-27
https://elpais.com/elpais/2017/10/23/planeta_futuro/1508774735_661980.html

Una madre seropositiva acude con su bebé al centro de Salud de Ndlavela, en el sur de Mozambique. La criatura nació hace 30 días. Se sabe su sexo y su peso, pero lo que toca desvelar hoy es si porta el VIH. Hasta hace poco, las muestras debían trasladarse hasta uno de los pocos laboratorios centrales del país y las clínicas tardaban hasta seis meses en recibir los resultados. Para entonces, muchos de los bebés infectados ya habían fallecido. Hoy, se resolverá la incógnita en 50 minutos y, si es positivo, se iniciará el tratamiento de inmediato. En el caso del VIH infantil la velocidad importa, y mucho: sin un diagnóstico y tratamiento precoz, un tercio de las criaturas infectadas morirá antes del primer año de vida —la mortalidad se dispara a los tres meses— y la mitad antes del segundo.

Por ello, UNICEF y la Iniciativa Clinton de Acceso a la Salud (CHAI) están trabajando con Ministerios de Salud de 10 países africanos para integrar sistemas de diagnóstico precoz en los programas nacionales. La iniciativa, enmarcada en una inversión de 149 millones de dólares por parte de Unitaid, prevé salvar la vida a 16.000 bebés y generar eficiencias por valor de 200 millones de dólares entre 2016 y 2020. En concreto, se propone derribar barreras en la lucha contra el VIH mediante exámenes diagnósticos en el punto de atención —es decir, con aparatos que no requieren laboratorios ni personal técnico especializado, y que son rápidos, resistentes y pueden instalarse en clínicas locales para aumentar el acceso de las comunidades al diagnóstico.

Tradicionalmente, los programas nacionales para detectar el VIH se han apoyado en los laboratorios convencionales. Ello requiere buenas infraestructuras, profesionales altamente capacitados y cadenas de distribución adecuadas para los productos científicos, justamente los elementos que escasean en los países en vías de desarrollo, que acumulan el grueso del problema. Consecuencia: largos tiempos de espera para recibir los resultados; dilación en la toma de decisiones médicas y graves retrasos en el inicio de la terapia antirretroviral (TAR), por lo que muchos pacientes se descuelgan del seguimiento médico.

Aunque los bebés se sometan a la prueba, en torno al 43% jamás recibe los resultados. "La dificultad y el coste de desplazarse desde las zonas rurales significa que las personas hacen un gran esfuerzo para ir a la clínica; todo para llegar, una y otra vez, y que los resultados no estén disponibles", explica en Ndlavela la experta del Instituto Nacional de Salud de Mozambique, Bindiya Meggi. Este vasto país, por ejemplo, se extiende a lo largo de 2.300 kilómetros entre Sudáfrica y Tanzania. Su sistema de salud se derrumbó a raíz de una guerra civil que concluyó en 1992 y, en la actualidad, tiene uno de las peores ratios de trabajadores sanitarios de África y una prevalencia de VIH en adultos del 12,3%, según Onusida.

El problema se repite en el resto de países del proyecto (Kenia, Malawi, Tanzania, Uganda, Zimbabue, Camerún, República Democrática del Congo y Senegal), pero el pronóstico es esperanzador. Según los resultados de la fase piloto, el diagnóstico precoz en el punto de atención (POC EID por sus siglas en inglés) logra que el 87,4% de los bebés seropositivos empiece la terapia a los 60 días de realizar la prueba, frente a un 12,8% cuando se remite la muestra de sangre a un laboratorio convencional.

"Es como poner un laboratorio dentro de una máquina del tamaño de una batería de coche", ilustra la directora de CHAI en Mozambique, Lise Ellyin. "Aunque es un aparato altamente sofisticado, es muy sencillo de utilizar y de mantener". Las propias enfermeras lo manejan y dan inicio al tratamiento en el mismo día.

Múltiples beneficios
El mismo aparato que realiza la prueba —la reacción en cadena de la polimerasa o PCR— en bebés de hasta 18 meses también permite medir la carga viral en niños y adultos en tratamiento. Por ello, el proyecto trabaja para aumentar el acceso a ambas pruebas, además de crear un mercado sostenible para los productos de diagnóstico en punto de atención, y de reforzar los laboratorios nacionales como herramienta complementaria. La meta es avanzar hacia los objetivos 90-90-90 de Onusida para 2020 (90% de los casos, diagnosticados; 90% de los diagnosticados, en tratamiento, y 90% de los medicados, con una carga viral indetectable).

La carga viral es un indicador de la eficacia del tratamiento, la adherencia del paciente y la aparición de resistencias a los fármacos. Hacer un seguimiento periódico de esta carga es clave para garantizar que el paciente toma los fármacos debidamente, lo que frena el desarrollo de resistencias y mantiene la eficacia de los tratamientos de primera línea. Además, ayuda a identificar los casos de fallo terapéutico y agiliza el cambio a tratamientos de segunda línea. El éxito de la iniciativa está siendo tal que "las clínicas privadas, sobre todo en Maputo, están mandando sus pacientes al sistema público para que se hagan las pruebas con esta tecnología; algo extremadamente revolucionario", remarca Ellyin de CHAI.

Para aumentar el impacto del proyecto, el diagnóstico en el punto de atención debe combinarse con otras inversiones en el sistema sanitario, incluyendo en recursos humanos, digitalización de datos, cadenas de suministro y estándares de calidad, detalla Meggi del Instituto Nacional de Salud.

Otra clave es la integración de los servicios sanitarios para reducir los desplazamientos a la clínica. Según Ellyin de CHAI, ahora se atiende a madres e hijos en el mismo lugar y día, y se somete a los menores en situación de riesgo a un examen completo para descartar desde neumonía, hasta VIH pasando por tuberculosis. Las vacunaciones son otro momento ideal para detectar indicios de malnutrición y VIH. "Si se observan síntomas clínicos de VIH, se realiza el examen diagnóstico tanto al bebé como a la madre, que puede no saber su propio estado".

Creencias y comportamientos

La tecnología, la inversión y el entusiasmo del personal sanitario están allí. Sin embargo, persisten algunos obstáculos culturales. "En este sentido, nuestro mayor reto es que el marido permita a su esposa traer a los hijos al centro de salud", señala Ellyin. "A menudo, se culpa a la mujer por ser seropositiva, aunque haya sido el hombre quien le ha transmitido el virus a ella" e, indirectamente, a su hijo. No es de extrañar muchas mujeres seropositivas ni tan siquiera se atrevan a revelar su condición.

Los maridos y suegras también se oponen, a veces, a que las embarazadas tomen antirretrovirales (ARV) durante el embarazo, añade Meggi del Instituto Nacional de Salud. "Ahora animamos a los maridos a acompañar a sus esposas embarazadas a la clínica para someterse a la prueba diagnóstica del VIH", señala la experta. "Si vienen en pareja están autorizados a saltarse la cola, pero los hombres no quieren perder un día de trabajo para venir a la clínica; por ello, la prevalencia en este grupo sigue siendo un problema". Y los escollos no acaban aquí. "A los afectados no les gusta comprar el tratamiento en establecimientos como las farmacias porque el estigma todavía es muy fuerte".

50 minutos después

El proyecto de Unitaid ha tenido que demostrar que el aparato diagnóstico resiste entornos austeros —con polvo y sin cadenas de frío—, y que la calidad del servicio se mantiene al descentralizarlo. Hasta la fecha, puede decir prueba superada: la máquina de PCR puede trabajar durante siete horas sin suministro eléctrico, y un módem transmite la información de cada prueba a una base de datos digital. De este modo, los gestores pueden ver cuántas pruebas se realizan e, incluso, de qué modo han insertado el cartucho las enfermeras —profesionales como Lucía que, pasados los 50 minutos, imprime el resultado diagnóstico del bebé de 30 días.

La visión del proyecto es promover los diagnósticos en el punto de atención más allá de los países piloto. Con este fin, trabaja para que estas innovaciones sean más asequibles y sostenibles, y disemina aprendizajes a través de la Sociedad Africana de Medicina de Laboratorio (ASLM). Los abordajes en el punto de atención —allí donde está el paciente— suponen una auténtica inflexión porque "abren una nueva vía para realizar diagnósticos muy complicados, como los del VIH pediátrico y la preeclampsia en embarazadas", destaca Ellyin de CHAI.

En el centro de salud de Ndlavela, medio centenar de mujeres con criaturas envueltas en fardos esperan su turno, sentadas en bancos de cemento al aire libre. Entre ellas, se abre paso una madre seropositiva que sale de la consulta de Lucía. Una chica de 34 años con su hija cargada a la espalda y un documento que no tiene precio: ‘VIH-1, no detectado; VIH-2, no detectado. Resultado: negativo’.

miércoles, 24 de febrero de 2016

#hemeroteca #ablacion | Kenia: Esta es una zona libre de mutilación genital femenina

Imagen: El País
Esta es una zona libre de mutilación genital femenina.
Chicas (y chicos) valientes de la etnia samburu, en el norte de Kenia, se oponen a esta práctica que han sufrido 91,5 millones de africanas.
Chema Caballero · Planeta Futuro | El País, 2016-02-24
http://elpais.com/elpais/2016/02/23/planeta_futuro/1456232360_630587.html

Llegar hasta Looksuk no es fácil, no existen indicaciones en los muchos cruces a lo largo del camino de tierra que trepa por las montañas una vez que se deja atrás Maralal, la capital de Samburu County, en el norte de Kenia. Tras cuarenta y cinco minutos de viaje se llega a la parte más elevada de la zona, una estepa desolada e infinita, plagada de vacas, ovejas, cabras y mucho viento.

Looksuk aparece de repente, en medio a la nada; una veintena de casas alienadas en torno al camino que la atraviesa y termina en un nuevo cruce sin indicaciones. Junto a él se alza una escuela pública primaria en la que estudian 352 niños y 245 niñas. El director, Frederick Lenturkan, está muy orgulloso del gran número de chicas que atienden su centro: “hasta hace solo seis años, era raro ver a alguna de ellas en las aulas”, comenta. Los menores llegan caminando desde las distintas bomas (grupo de chozas donde habita una familia samburu y su ganado) de alrededor. “Aquellos que tienen que caminar más de dos horas diarias para llegar aquí están internos de lunes a viernes, y el fin de semana vuelven a sus aldeas”, añade.

En el porche de la escuela cuelga un cartel que reza: This is a FGC free zone (esta es una zona libre de circuncisión genital femenina). Fue en este colegio donde en 2013, Amref Health Africa inició una campaña para terminar con la mutilación genital femenina (MGF) que se impone a todas las mujeres samburus al llegar a la pubertad.

El paso de la niñez a la edad adulta es un momento esencial en la vida de este grupo étnico y se marca con una serie de ritos que son de vital importancia tanto para la persona que se inicia como para el resto de la comunidad. En el caso de las niñas, la tradición impone la mutilación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la MGF como cualquier procedimiento que, de forma intencional y por motivos no médicos, altere o lesione los órganos genitales femeninos.

En 2013, Uicef publicó un informe titulado 'Female genital mutilation/cutting: a statistical overview and exploration of the dynamics of change' en el que recogía data de los 29 países de África y Oriente próximo que todavía practican esta mutilación que la OMS asocia con infecciones serias, sangrado, infertilidad, complicaciones maternas y que en bastantes casos puede resultar en muerte.

La OMS calcula que entre 100 y 140 millones de niñas y mujeres han sido sometidas a la MGF en todo el mundo. De ellas, al menos 91,5 millones son africanas. Cada año, unos tres millones de niñas corren el riesgo de ser mutiladas. Unicef estima que si no se pone fin a esta práctica en 2050, 325 millones de niñas serán víctimas de ella.

El 20 de diciembre de 2012 la Asamblea General de las Naciones Unidas condenó la MGF. La resolución fue adoptada por unanimidad de los 194 países miembros de la ONU. Un año antes, en 2011, el parlamento keniano prohibió la MGF tanto en el país como fuera de él y también penalizó cualquier comentario vejatorio contras las mujeres no mutiladas. Sin embargo, las normas, por muy duras que sean, por sí solas no terminan con esta práctica ancestral. Por eso hace falta ofrecer alternativas a las jóvenes y a sus comunidades para que digan no a ella.

Amref hace hincapié en trabajar con los más jóvenes y ofrecer ritos alternativos de pasaje de la infancia a la madurez que no incluyan la MGF. En la escuela de Looksuk se ha creado un club de chicas y chicos que se oponen a ella. Beatrice Nantei Lesukuta, una de las maestras del colegio, coordina este grupo. Los alumnos representan una obra de teatro para sensibilizar a sus padres y colegas. Entre cantos y bailes cuentan la historia de una chica que dice a su padre que no quiere ser “cortada”; el padre responde que esa es la tradición y que si no lo hace ningún hombre querrá casarse con ella. La niña replica que quiere estudiar y formarse y que si un hombre la quiere de verdad la respetará como es. Los chicos cantan que ellos se casarán con chicas que no estén mutiladas y las respetaran. El padre finalmente accede y una de las actrices, Elisabeth Nanyenje, se adelanta unos pasos y explica a los padres y compañeros los problemas que la MGF acarrea para la mujer a lo largo de toda su vida. Finalmente, el director del colegio expone las ventajas de educar a las niñas y de no darlas en matrimonio siendo todavía adolescentes. Un baile al que se unen la mayoría de los profesores y profesoras y los asistentes sociales de Amref pone fin a la representación.

En una boma no muy lejos de allí, Florence Letakush alumna de sexto de primaria, y Mamika Ledamako y Naserian Lekiyai de cuarto, están recluidas con unos grupos de mujeres mayores para someterse a los ritos de iniciación. La novedad es que no van a ser circuncidadas. Aprenden las tradiciones de su pueblo y lo que supone ser una mujer samburu, pero sin ser “cortadas”, explica Priscilla Letarukush, lideresa del grupo.

Ella es una partera tradicional que ha visto lo mucho que sufren las mujeres mutiladas al dar a luz, por eso, una vez formada por Amref, se ha convertido en una de las principales activistas en la lucha contra la MGF en su zona. “Somos nosotras mismas las que hablamos y educamos a otras mujeres samburu. Nosotras seguimos nuestra cultura y respetamos nuestras tradiciones, pero la parte de ella que no es buena hay que dejarla. Eso no es fácil, cuesta mucho cambiar mentalidades”, comenta.

Una de las mujeres allí presentes es una anciana llamada Anna Lbalanga que durante muchos años fue la encargada de mutilar a las jóvenes iniciadas cortándoles el clítoris y los labios vaginales. “Yo he circuncidado a muchas chicas porque era nuestra tradición, pensaba que tenía que ser así, no conocía nada. Ahora que he sido formada conozco los problemas que genera y por eso no lo hago más. Ahora trato de convencer a mis colegas para que también ellas lo dejen. No es fácil porque es nuestro medio de vida”, cuenta.

Los padres de las niñas iniciadas pagan a estas mujeres y el día que la joven se casa también reciben una vaca. Es su forma de ganarse la vida y por eso son las principales defensoras de la tradición.

Florence, Mimika y Naserian están nerviosas, porque pronto serán presentadas a la comunidad como mujeres. A diferencia de la mayoría de sus compañeras ellas no serán mutiladas, pero celebrarán la fiesta y tendrán regalos igual que ellas. Son tres pioneras que se han enfrentado a una tradición que cuesta mucho romper. En 2014, solo 150 jóvenes samburu dijeron no a la MGF. En 2015 se negaron 350. Los números van creciendo, pero solo representan un 1.5 % del total de niñas que cada año son mutiladas en territorio samburu. Queda todavía mucho trabajo por hacer, pero de no se consiguen fondos antes de junio de 2016 el programa tendrá que suspenderse.

La leyenda
Dios creó a los hombres y a las mujeres enteros, con todos sus atributos. Una vez, los hombres samburu fueron a luchar contra otra tribu. Estuvieron fuera tres años y al volver a sus poblados encontraron a todas las mujeres con niños o embarazadas.

Decidieron hacer algo para que la próxima vez que se ausentasen sus mujeres no tuvieran relaciones sexuales. Fue entonces cuando decidieron circuncidarlas para que el acto sexual no fuera placentero.

“Es por eso”, comenta Meshack Lesurmat, un samburu, trabajador social de Amref y el hombre que implementa el programa contra la MGF sobre el terreno, “que hay que recurrir a nuestra propia tradición a la hora de hablar con nuestro ancianos y líderes y recordarles que dios nos creó con todos nuestros atributos y que si lo hizo así es porque son buenos. Pero cuesta convencerles”.

Tres heroínas
Florence Letarkush, Mamika Ledamako y Naserian Lekiyai se encuentran un poco separadas del resto de mujeres que las arropan en su negación a ser sometidas a la MGF. Sus vestidos son diferentes, van envueltas en una tela roja y no llevan la capa blanca que lucen el resto de las presentes. Tampoco lucen los grandes aros de cuentas que rodean los cuellos de las mayores, sus collares son mucho más sencillos e indican su condición de niñas. Se están preparando para ser sometidas a los ritos de iniciación que las proclamará personas adultas de cara a su tribu. Las ancianas del grupo transmiten a las jóvenes las tradiciones y conocimientos que toda mujer samburu tiene que saber.

Esta parte de su preparación no se diferencia en nada de la que sigue la mayoría de sus compañeras que sí serán mutiladas este año.

“Nosotras no vamos a ser ‘cortadas’ y queremos ser un ejemplo para el resto de nuestras compañeras, hay que enseñarles que se puede ser una mujer samburu sin necesidad de circuncisión’, comenta Florence.

Naserian lo tiene muy claro: “Si algún día mis padres me obligasen a ser ‘cortada’ correría hasta el jefe y los denunciaría”. Las mujeres que están detrás de ellas ríen. De hecho, su madre es uno de sus grandes apoyos y está allí presente acompañando a su hija en su formación para convertirse en mujer.

Un samburu que lucha contra la tradición
Meshack Lesurmat no se cansa de recorrer los caminos con su moto para llegar a las comunidades más remotas en su lucha contra la MGF.

El es un samburu, casado y con dos hijos, niña y niño, que ha decidido terminar con la parte más dañina de la tradición de su pueblo. Él inició el programa de Amref contra la MGF en 2013 y desde entonces no deja de organizar seminarios, reuniones con mujeres, ancianos y autoridades de su tribu, visitas a escuelas o proyecciones de documentales. Por dedicar todas sus energías a esta misión no puede cuidar de sus vacas, “como hace todo hombre samburu, he tenido que contratar a una persona para que lo haga por mí”.

“Las cosas no se pueden forzar, hay que tener mucha paciencia y convencer poco a poco a todo el mundo de que lo mejor que pueden hacer por su hijas es educarlas y no mutilarlas. Hace falta conocer bien nuestra cultura para poder hablar de un tema tan sensible como este. Yo soy samburu, yo he nacido aquí, conozco a mi gente y ellos me conocen y por eso puedo llegar hasta ellos y convencerles”, afirma.

Meshack se emociona al comentar que tres niñas han dicho no a la MGF y es que cambiar tradiciones centenarias es una labor que solo personas valientes pueden llevar a cabo.

domingo, 21 de febrero de 2016

#hemeroteca #mestruacion | De lo que no se habla, no existe: tabúes y discriminación de las mujeres durante la menstruación

Imagen: El Diario / Kamala
De lo que no se habla, no existe: tabúes y discriminación de las mujeres durante la menstruación.
En muchos países del mundo tener la regla es sinónimo de vergüenza, de ser impura o de estar sucia, mitos por los cuales se discrimina a las mujeres cuando menstrúan. Dejar de ir a la escuela o destinar el dinero de la comida a comprar compresas son algunas de las consecuencias que sufren las niñas en lugares como Níger, Nepal y Kenia. Aunque a diferentes niveles de gravedad, el tabú se detecta en países ricos y empobrecidos: "Las mujeres en España seguimos escondiendo las compresas cuando vamos al baño".
Patricia Ruiz | El Diario, 2016-02-21
http://www.eldiario.es/desalambre/existe-exclusion-discriminacion-mujeres-menstruacion_0_486101927.html

La noche cae sobre Thankot (Nepal) y Kamala se encoge, tratando de que su cuerpo quepa bajo las tablas de madera que la protegen de la lluvia y el frío. Es la tercera noche que duerme en un cobertizo en mitad de la selva, a veinte minutos de la casa familiar y, por suerte, espera que este mes sea ya la última. Tiene 14 años y lleva desde los 11 en esta situación cada vez que menstrúa, una vez al mes. Como ella, muchas niñas de la zona oeste de Nepal se ven obligadas a dormir en estas cabañas lejos de sus casas cuando tienen el periodo, siguiendo lo que marca la antigua costumbre "Chhaupadi".

La historia de Kamala y la de muchas otras niñas fue retratada en primera persona por Cecile Shrestha, directora adjunta de programas en WaterAid América. Viajó a Nepal en el verano de 2015 para comprobar con sus propios ojos la persistencia de una tradición que, pese a estar prohibida por la Corte Suprema de Nepal desde el 2006, sigue presente. "Algunas de las adolescentes estaban realmente convencidas de que maldecirían a sus familias si no seguían la tradición, por miedo o humillación", cuenta a El Diario, aún con impotencia y enfado. Las niñas están expuestas al frío y la intemperie durante estas noches: "Un grupo de niñas de entre 13 y 14 años hablaba de cómo a una de ellas la habían violado pocas noches atrás".

Quizás sea esta una de las tradiciones más extremas, pero a día de hoy la discriminación y exclusión a la que se ven sometidas muchas niñas y mujeres cuando tienen la menstruación es extensa. En muchas partes del mundo sigue siendo un tabú, algo de lo que no se habla y que está altamente condicionado por las prácticas culturales y religiosas, muchas de las cuales influyen negativamente en la vida de mujeres y niñas y refuerzan desigualdades de género y exclusión.

En la India muchas mujeres no tienen permitido cocinar cuando tienen la regla, ni tocar a ciertos animales, ni mirarse al espejo. Creen que pueden contagiar a quien coma lo que hayan tocado sus manos, que los animales podrían enfermar y que el espejo perdería su brillo. El 48% de las niñas iraníes piensa que la menstruación es una enfermedad, según un informe de la ONG WaterAid . El mismo estudio destaca que hay mujeres en Bangladesh que entierran las compresas antes de usarlas para prevenir que sean poseídas por espíritus malignos, y que algunas niñas en Gana, Uganda, Kenia o Níger han de permanecer recluidas en casa, alejadas de cualquiera de sus funciones diarias habituales, porque se considera que son impuras y que están sucias.

Los especialistas aseguran que la principal causa de que esto pase es el desconocimiento. Blanca Carazo, responsable de proyectos de Unicef España, explica que la situación puede llegar a ser traumática para muchas niñas cuando tienen el periodo por primera vez: "No saben lo que es, no se lo han advertido y mucho menos explicado nunca. La primera reacción es con susto y con miedo, hasta que sus madres o alguna persona mayor les cuenta algo por encima, sin entrar en detalle, porque la mayoría de las veces las mujeres adultas siguen sin saber de qué se trata".

En el caso de América Latina esta falta de información se concentra específicamente en las zonas rurales. Después de trece años trabajando sobre el terreno, Sonia Lolo, socia fundadora de Koricancha, una ONG que trabaja con personas con discapacidad en Chiclayo, al norte de Perú, nos pone un ejemplo: "Una de las madres de la zona donde trabajamos llevaba varias semanas con muchos dolores. Conseguí convencerla para ir al ginecólogo y la médica le recetó unas pastillas porque tenía una infección muy fuerte. Por la noche recibí una llamada en la que la mujer, desesperada, me decía que no se las podía tragar. Al llegar comprobé que estaba tratando de ingerir unos óvulos intravaginales. No pudo entender el prospecto porque, sencillamente, no sabe leer".

Historias como la que cuenta Sonia describen una realidad en la que niñas y mujeres afrontan la menstruación con mucho pudor, tratan de ocultarla y tienen, por lo general, una autoestima muy baja. "Tienen miedo a ser descubiertas, a que huela mal o a mancharse y que se rían de ellas. Es algo que sistemáticamente vemos en las escuelas de Gana o Niger: las niñas, a partir de cierta edad, siempre se colocan en los últimos bancos", dice a El Diario Blanca Carazo, responsable de proyectos en Unicef España.

En España tampoco se habla con naturalidad de la menstruación, recuerda Carazo. "Este tipo de tabúes también se han vivido hasta hace bien poco en culturas como la nuestra. Cuando era pequeña se decía que no podíamos hacer mayonesa en esos días "porque se cortaba", y aún a día de hoy las mujeres solemos ocultar las compresas de la vista de los hombres cuando vamos al baño". Actualmente en nuestro país las mujeres asumen un gasto adicional a lo largo de su vida fértil en productos de higiene íntima. La asociación de consumidores FACUA pidió en 2015 que el Gobierno redujese el IVA de los tampones y las compresas del 10% al tipo superreducido del 4% por ser el nuestro mucho más alto en comparación con otros países vecinos como Francia o Reino Unido.

Muchas niñas ni siquiera van a la escuela cuando tienen la regla. Se quedan en casa durante esos días del mes, con la consecuente discriminación de género que esto supone. Solo en Uganda hay un 50% de absentismo escolar durante la menstruación, según indica Carazo. Niñas que faltan a clase entre 3 y 5 días al mes, lo que se traduce en un menor rendimiento escolar a corto plazo y, a largo plazo, en menos herramientas para tener un buen desarrollo en la vida, para generar ingresos, para salir de la pobreza. ¿El motivo? Muchas veces en las escuelas no hay infraestructuras que les permitan asearse, a lo que se suma la falta de recursos económicos para adquirir compresas.

"Soluciones" a la desesperada
En el último informe de la ONG WaterAid se detallan las vejaciones a las que estas niñas y mujeres se ven sometidas por no poder costearlas. "Muchas tienen que utilizar para comprar compresas el dinero que normalmente dedican a comida u otras necesidades que estos días quedan descubiertas. Algunas, además, utilizan métodos antihigiénicos como estiércol de vaca seco, hojas de los árboles, o se insertan lana de algodón en el útero para intentar cortar el flujo. En los suburbios urbanos es muy frecuente que las niñas recojan compresas usadas de los contenedores y que las laven para usarlas después ellas, con el consecuente riesgo de contraer infecciones e incluso enfermedades extendidas como la hepatitis B".

La desesperación en muchos casos es tal que las lleva incluso a prostituirse. "Algunas niñas, en un esfuerzo por juntar suficiente dinero para comprar compresas y poder permanecer en la escuela esos días, van aún más lejos, hasta el punto de intercambiar sexo por dinero", dice Simon Klumpp, de la ONG Zaza África.

En India o Niger, por ejemplo, la situación se agrava cuando la cultura impone que la menstruación implica el paso a la edad adulta, con todas las consecuencias negativas que esto supone: con 13 o 14 años la niña que ya tenga la regla puede casarse, tener hijos o dejar la escuela.

Algo está cambiando
Hablar y educar sobre ello es fundamental. A niñas y niños. Blanca Carazo cuenta emocionada cómo incluso los niños reaccionan positivamente y se involucran en las escuelas donde Unicef desarrolla programas de información, y recalca: "Es imprescindible que se involucre a los hombres, que ellos también conozcan en qué consiste, que lo normalicen. Solo así podemos trabajar para combatir la desigualdad. Algo está cambiando cuando los niños participan".

Por su parte, Luz Sanch, delegada de la fundación Vicente Ferrer en Madrid, explica que en pequeñas agrupaciones de mujeres en la India llamadas Shangams han desarrollado una serie de talleres para fabricar compresas reutilizables. "Es una forma de llegar a todas las mujeres, hayan podido ir a la escuela o no. Intentamos hacer las cosas más sencillas para que todas lo comprendan y lo lleven a la práctica".

Los esfuerzos locales se están traduciendo en cambios a escala nacional. Es el caso de Kenia, que desde el año 2011 suprimió los impuestos a los productos sanitarios, incluidas las compresas. Pero aún queda mucho trabajo por hacer. Como señala Cecile Shrestha, lo más efectivo para atajar las desigualdades es "reforzar la educación y la prevención. Y el tiempo. Cambiar la mentalidad y las prácticas culturales lleva tiempo y varias generaciones, pero debemos insistir en los efectos negativos de todo esto, para que las niñas jóvenes cambien cuando tengan hijas".

Archana Patkar, jefa del programa de higiene menstrual de WSSCC, se pregunta por qué este tema es una cuestión tan ignorada. "¿Por qué todas las convenciones ligadas a planes de acción sobre el terreno abordan los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres pero evitan mencionar la menstruación como uno de los temas más estigmatizados y socialmente silenciados que afecta a un tercio de la población a lo largo del mundo?".

viernes, 13 de noviembre de 2015

#hemeroteca #esclavitud | Niñas traficadas: valor al alza en Nepal

Imagen: El País / Escuela de la ONG Her Turn
Niñas traficadas: valor al alza en Nepal.
Tras el terremoto que arrasó Nepal aumentan los riesgos para las niñas de ser vendidas. La educación es la clave para que sepan esquivar el peligro.
Ana Gabriela Rojas | El País, 2015-11-13
http://elpais.com/elpais/2015/11/10/planeta_futuro/1447162386_529470.html

Es una realidad invisible porque ni siquiera hay números, informes o estadísticas que lo demuestren, pero el número de personas en Nepal que está en riesgo de ser vendida ha aumentado. Diversas ONG y algunos sectores del Gobierno aseguran que el repunte se ha producido después de los terremotos que devastaron al país en abril y mayo de este año y que dejaron casi nueve mil muertos. Y eso que el problema ya era muy grave antes del desastre: 10.000 y 15.000 personas traficadas cada año, especialmente mujeres y niños, según las estimaciones de la ONU y de distintas ONG.

Y, frente a la amenaza, la defensa. En este caso proviene, precisamente, de las niñas y jóvenes de Nepal con más peligro de ser traficadas. Ellas pueden ayudar a detener este delito según la ONG Her-Turn, que organiza talleres para concienciar a las jóvenes y niñas de las zonas rurales más vulnerables. “Discutimos con ellas los riesgos que corren: ser forzadas a prostituirse o trabajar como empleadas domésticas en muy malas condiciones. Les pedimos que sean cuidadosas y que alerten a alguien cuando creen que hay un riesgo o sospecha de ser traficadas”, explica Ola Perczynska, directora de programas en la ONG.

“El riesgo tras los terremotos es más grande por varias razones: muchas familias perdieron sus casas y su forma de ganarse la vida. Más gente vive por debajo de la línea de pobreza y eso es un factor de riesgo grande: la estrategia de los traficantes es el prometer una buena educación o un buen trabajo. Algunas familias, sin mucha más opción, dan a sus hijos pensando en que así tendrán mejores oportunidades”, explica Sunita Danuwar, la directora de Shakti Samuha, una ONG formada por sobrevivientes de tráfico. Como otros activistas, Danuwar explica que los terremotos han ocasionado el desplazamiento y la separación de muchas familias y esto ha traído el debilitamiento de redes sociales, que normalmente significan protección.

Esta realidad no pasa desapercibida en Her Turn, donde han desarrollado talleres para dotar de herramientas de defensa a las nepalíes. En ellos, realizados sobre todo en áreas rurales, se forman comités de ayuda donde una mujer joven, con mayor entrenamiento, es nombrada mentora. Así niñas, niños y adolescentes la alertan cuando algo no anda bien en sus escuelas o comunidades. Ella, a su vez, avisa a las autoridades.

Estos comités de ayuda actúan como una red de protección entre iguales. Intervienen con frecuencia en casos de ‘bullying’ en la escuela y otras veces alertan sobre casos más serios, como abuso sexual o una boda entre niños. “Creemos que es un buen modelo porque enseña a las adolescentes a tomar el asunto en sus propias manos: cuidar de sus compañeros y ayudarlos. También enseña a las comunidades que las adolescentes pueden ser agentes del cambio. Ojalá que estas niñas concienciadas sean líderes en sus comunidades cuando crezcan”, dice Perczynska.

Hasta ahora han entrenado a 1.791 niñas. Una de ellas, de 11 años, asegura que los talleres le han servido para ser más fuerte y a trabajar en contra de la violencia doméstica. “Les digo a las mujeres que no piensen que son débiles. Nosotras tenemos que mostrar nuestras fortalezas”, asegura.

Las menores de uno de los comités de ayuda ya detuvieron un caso de tráfico en Sindhupalchowk, uno de los distritos más vulnerables. En junio avisaron a su mentora, que a su vez alertó a diferentes organizaciones anti-tráfico que rescataron a dos niñas que iban a ser llevadas ilegalmente a India.

Medidas gubernamentales
No solo las niñas nepalíes están alerta. La jefa del departamento contra el tráfico de personas del Ministerio para el Bienestar de la Mujer y los Niños, Sunita Nepal, reconoce que este problema podría haber aumentado tras los terremotos y explica las medidas que se están poniendo en marcha. “Todas las agencias del Gobierno están en alerta, así que hemos implementado una serie de medidas para evitarlo: hemos instalado 30 puestos de policía en las carreteras y en la frontera con India. Los niños no pueden viajar sin sus padres si no existe permiso de las autoridades”, describe. Dice que esta medida está teniendo éxito, aunque no habla de números. UNICEF explica que las adopciones internacionales se han suspendido temporalmente para evitar el tráfico encubierto de esta forma.

La frontera con India, que está abierta para los ciudadanos de ambos países, es por donde más personas podrían ser vendidas tanto para quedarse en ese país como para viajar hacia países del Golfo y ser explotadas en la prostitución o en trabajos forzados, aseguran las expertas consultadas.

El portavoz de la policía de Nepal, Kamal Simbam, dice que en lo que van del año se han reportado 184 casos de tráfico de personas. Sin embargo, en el informe de la Comisión de Derechos Humanos de Nepal publicado en 2014 se reconoce que los números de la policía están muy por debajo de lo que podría ser realmente el tráfico de personas, que considera una “industria en alza”. Según los datos de UNICEF, sus socios han interceptado ya desde el terremoto a 725 personas (de entre ellos 331 niños) en riesgo de ser traficados o de caer en otros peligros.

Tras el terremoto también se han reportado en los medios algunos golpes policiales en contra de los traficantes. La policía india rescató en julio en el aeropuerto de Nueva Delhi a 21 mujeres de entre 20 y 34 años. "Las víctimas eran de las zonas más pobres y afectadas y les habían prometido trabajos con buenos salarios en los países del Golfo”, aseguró el jefe de la policía en el aeropuerto, Mohammed Ishfaq Haider. Según el agente, los dos acusados confesaron que en los últimos tres meses habían llevado al menos a 250 mujeres desde Nepal a Arabia Saudí y Dubai.

Los activistas dicen, sin embargo, que para detener el tráfico debe haber, además de acción policial, mejores condiciones de vida, sobre todo para las mujeres.

Sunita Danuwar, directora de la ONG de ayuda a víctimas del tráfico de personas, asegura que desde el Gobierno y las organizaciones se trabaja ahora también en diferentes programas. No sólo en la protección, sino también en la prevención. “Las mujeres deben tener más poder y también mejor calidad de vida para no querer migrar tan fácilmente. Debe mejorarse desde el acceso al agua, a la sanidad o a la educación”, dice.

Las niñas y adolescentes que han tomado los talleres de la ONG Her-Turn también lo saben. Por eso también han ayudado a detener matrimonios tempranos, a que haya baños en sus escuelas y a que las familias permitan que las hijas sigan estudiando.

domingo, 8 de noviembre de 2015

#hemeroteca #discriminaciones | Sierra Leona: Las adolescentes embarazadas que no pueden volver a su escuela por ser "una mala influencia"

Imagen: El Diario / Khadi
Las adolescentes embarazadas que no pueden volver a su escuela por ser "una mala influencia".
El gobierno de Sierra Leona prohibió en abril que las jóvenes "visiblemente embarazadas" asistan a clase con sus compañeras por su "impacto negativo". A finales de este mes se celebran los exámenes de acceso a la educación secundaria, y las jóvenes embarazadas no pueden presentarse. Amnistía Internacional recoge testimonios de menores que denuncian que sus profesoras examinaron sus pechos y vientre para comprobar si estaban embarazadas.
Laura Olías | El Diario, 2015-11-08
http://www.eldiario.es/desalambre/adolescentes-embarazadas-Sierra-Leona-Gobierno_0_449356013.html

Khadi, de 16 años, descubrió que estaba embarazada y supo que todo iba a cambiar. "Me sentí mal porque soy la hija mayor y era la esperanza de mi madre porque era muy buena en el colegio". Habla en pasado de sus cualidades como estudiante por una antigua práctica, avalada por el Gobierno en abril de este año, que prohíbe a las chicas "visiblemente embarazadas" asistir a clase con el resto de sus compañeras y presentarse a sus exámenes. Las próximas evaluaciones que permiten acceder a la Secundaria y a otros estudios superiores son a finales de este noviembre.

Amnistía Internacional ha dedicado a la exclusión educativa de las jóvenes embarazadas el informe 'Shamed and blamed: Pregnant girls’ rights at risk in Sierra Leone' en el que denuncia la estigmatización de las chicas y las secuelas que puede acarrear esta situación en el futuro de las jóvenes. Sierra Leona es un país en el que el 48% de las mujeres entre los 14 y los 25 años son analfabetas, según las estadísticas de Unicef.

La exclusión de las chicas embarazadas de las aulas era una práctica recurrente pero este abril recibió el respaldo del gobierno del país. El Ministerio de Educación prohibió a las chicas "visiblemente embarazadas" asistir al colegio con sus compañeras porque son "una mala influencia" para el resto, llegó a decir el ministro de Educación, Minkailu Bah.

En una carta del Ministerio, las autoridades desarrollaron en abril sus argumentos: "Las chicas tienen permitido ahora continuar su educación después de dar a luz a sus bebés" y que tienen acceso a "servicios prenatales". "Si se permite a las chicas embarazadas ir al colegio, hay más probabilidades de que que más niñas se queden embarazadas", reza la misiva que cita un estudio de Unicef mal referenciado, indican en la agencia de la ONU a eldiario.es.

El gobierno indica que la presencia de las chicas embarazadas puede tener un "impacto negativo en la habilidad para concentrarse y participar en clase, las expone a la mofa de sus compañeras y mina los estándares éticos requeridos en nuestras instituciones educativas". Ese argumento de protección a las menores y del 'estigma' que padecen por estar embarazadas cala en algunos docentes, como muestra un reportaje de CCTV Africa, en el que un maestro indica que "la tradición no permite" que las adolescentes embarazadas reciban clase con el resto de sus compañeras por las burlas que pueden recibir.

"Excluir a las niñas embarazadas de las escuelas regulares y prohibirles presentarse a pruebas académicas cruciales es discriminatorio y tendrá consecuencias desastrosas. La educación es un derecho, y no algo que los gobiernos puedan quitar arbitrariamente como castigo", declaró Sabrina Mahtani, investigadora de Amnistía Internacional sobre África Occidental. Todo el discurso y la propia medida estigmatiza y culpa a las menores por haberse quedado embarazadas, critica la ONG.

En las entrevistas del informe, varias chicas indicaron que, si pudieran, les gustaría asistir a la escuela con sus compañeras. Algunas estudiantes que no están embarazadas expresan su malestar por que algunas chicas sean expulsadas: "Cuando me presenté al WASSCE (examen necesario para acceder a la universidad) en 2014 muchas chicas no pudieron hacerlo porque no habían hecho sus exámenes de BECE. El gobierno lanza una política pero no provee de planificación familiar", afirma una estudiante en el informe.

Violación de la intimidad de las jóvenes
Amnistía Internacional ha documentado que en algunas escuelas esta prohibición ha dado lugar a "un trato humillante y degradante a las niñas". El informe documenta, con el testimonio de niñas, periodistas y expertos locales, que se ha sometido a niñas a registros y exámenes físicos degradantes.

Una chica de 18 años entrevistada por la organización en junio de este año explicó uno de estos exámenes. "Las profesoras nos dijeron a todas las chicas que seríamos examinadas porque las niñas embarazadas no tenían permitido presentarse a los exámenes. Hicimos una cosa y fuimos verificadas. Nos tocaron los pechos y el estómago para ver si estábamos embarazadas. Otras chicas tuvieron que hacer análisis de orina".

La ONG denuncia que, aunque estas exploraciones no son parte de la política del gobierno, pero son prácticas "ampliamente conocidas" y pide una prohibición expresa de que se dispense a las niñas este trato humillante y degradante.

El ébola aumentó los embarazos tempranos
En estos días Sierra Leona celebra el fin de la epidemia de ébola, que infectó a unas 14.000 personas – el más afectado en número de contagios– y que se ha cobrado 3.955 vidas. Es hora de mirar hacia adelante y en Amnistía Internacional señalan que, en el camino, están dejando abandonadas a estas chicas.

Varios estudios, de Naciones Unidas y diferentes ONG internacionales, registraron un aumento de las agresiones sexuales a las mujeres y de los embarazos de adolescentes. Durante la epidemia, el Programa de las Naciones Unidas (PNUD) para el Desarrollo constató un aumento de los embarazos de 65% en algunas comunidades de la región oriental del país. Otra investigación de Save The Children, Plan Internacional y World Visión con grupos de discusión formados por niñas y jóvenes también registró un aumento en un 44% de los encuentros.

La suspensión de las escuelas, la falta de adultos responsables (en algunos casos debido a la enfermedad y la falta de información prenatal y diferentes servicios paralizados en el país expusieron a las niñas a situaciones de riesgo.

Clases especiales para embarazadas
La presión de varias organizaciones locales e internacionales consiguieron que el gobierno diera el visto bueno a finales de octubre unas "clases alternativas", indica el informe debido a la presión de organizaciones nacionales e internacionales. Durante seis meses, desde la prohibición de abril, las jóvenes embarazadas no tuvieron acceso a ningún recurso educativo, recuerdan en Amnistía.

A este programa "alternativo", en el que participa Unicef entre otras organizaciones humanitarias, se han acogido unas 3.000 alumnas embarazadas según las cifras oficiales. Amnistía Internacional considera que esta opción no es la más adecuada porque la separación forzosa estigmatiza y, además, no se les permite "presentarse a las pruebas académicas".

Con los exámenes a la vuelta de la esquina, la ONG exige que tumbe esta prohibición para las menores embarazadas y que estas clases diferenciadas sean una "opción voluntaria" y no impuesta a las chicas. Khadi, embarazadas de nueve meses en el momento de la entrevista, deja ver signos de ilusión. "Tengo la convicción y la esperanza de ser abogada".