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jueves, 3 de marzo de 2022

#libros #mujeres #historia | Ni casadas ni sepultadas : las viudas, una historia de resistencia femenina

Ni casadas ni sepultadas : las viudas, una historia de resistencia femenina / Amaia Nausia Pimoulier ; prólogos de Cira Crespo Cabillo y Isabel Mellén.

Tafalla, Navarra : Txalaparta, 2022 [03-03].
500 p.
Serie: Orreaga.

/ ES / Libros / ENS / Empoderamiento / Mujeres – Historia / Patriarcado / Viudas
📘 Ed. impresa: ISBN 9788418252877 / 22,50 €
Cita APA-7: Nausia Pimoulier, Amaia (2022). Ni casadas ni sepultadas : las viudas, una historia de resistencia femenina. Txalaparta.

[.es] “Para evitar el peligro y error en que podría incurrir, a mi parecer le convendría o casarse, o morir, conforme al refrán que dice: viuda lozana, casada o sepultada” dejaba escrito Juan de Espinosa en el siglo XVI. Desde entonces, momento en el que patriarcado y un incipiente capitalismo tejían una alianza que llega hasta nuestros días, las viudas han sido, para una sociedad dominada por los hombres, figuras poderosas que causaban pavor. Sin un hombre del que depender y con un bagaje vital y material que las hacía relativamente libres, pronto serán acusadas de brujería y otros delitos castigados con duras penas o, señaladas con el dedo inquisidor, serán desposeídas de sus vidas, negocios y bienes. Sin embargo, como rigurosamente relata Amaia Nausia en esta investigación, a pesar de la soledad y de la marginación a las que se vieron abocadas, un gran número de viudas resistirán y conseguirán enfrentarse con éxito al eterno dilema “o casada o sepultada”, en un ejercicio de insumisión sin precedentes.

miércoles, 2 de marzo de 2022

#hemeroteca #mujeres #historia | El libro 'Ni casadas ni sepultadas' se adentra en la vida de las viudas de los siglos XVI y XVII

Noticias de Navarra / Amaia Nausia //

El libro 'Ni casadas ni sepultadas' se adentra en la vida de las viudas de los siglos XVI y XVII.

Amaia Nausia, doctora en Historia, presenta su nuevo trabajo, con el que quiere "dar luz a las protagonistas de las sombras".
Katixa Urzaiz | Noticias de Navarra, 2022-03-02
https://www.noticiasdenavarra.com/cultura/2022/03/02/libro-casadas-sepultadas-adentra-vida/1234719.html 

‘Ni casadas ni sepultadas. Las viudas navarras, una historia de resistencia femenina’, así se llama el nuevo libro de Amaia Nausia, doctora en Historia por la Universidad de Navarra, que presentó ayer junto con Ion Jimenez, editor de Txalaparta, en la tienda Elkar Comedias en Pamplona.

El libro llega en una fecha importante, cerca del 8 de marzo, y según el editor, "no es casualidad". Igual que en el primer libro publicado con la editorial, ‘¿Vírgenes o putas?’, la escritora ofrece una visión feminista sobre la historiografía reciente. En esta nueva obra, presenta un trabajo de investigación realizado en el año 2010 como su tesis doctoral, ‘Entre el luto y la supervivencia: viudas y viudedades en la Navarra Moderna’, sobre uno de los temas tabú de nuestra cultura: la vejez y la viudedad, concretamente en los siglos XVI y XVII.

"Se habla de la importancia de ofrecer referentes femeninos a las niñas y a las mujeres, y yo he pretendido ofrecer un referente al pasado", afirmó la autora respecto a su obra. "Poner en valor la cotidianidad de las nadies, dar luz a las protagonistas de las sombras, a aquellas mujeres que estuvieron en los márgenes y desde allí hicieron historia", añadió Nausia.

La escritora ha conseguido aunar sus pasiones y militancia en las cuestiones de género con su oficio de historiadora, y muestra de ello es este nuevo libro que trata de dar el lugar que les corresponde en la historia a las que han sido invisibles hasta ahora. Mientras que el anterior trabajo planteaba sobre la mesa un dilema al que tenían que enfrentarse las mujeres en la Edad Moderna (¿vírgenes o putas? ¿buenas o malas?), ‘Ni casadas ni sepultadas’ rompe el dilema completamente. El título surge de un texto que escribió en el siglo XVI Juan Espinosa, tratadista y moralista católico de la época: "Para evitar el peligro y error en que podría incurrir, a mi parecer le convendría o casarse, o morir, conforme al refrán que dice: 'viuda lozana, casada o sepultada' ".

En este ensayo, Nausia se centra en las viudas, las que se quedaron al margen. "Es un libro escrito desde los márgenes, la periferia, pero desde ahí también se puede hablar de lo universal", explicó. Pretende hacerlo recuperando la historia, la voz y la memoria de las que vivieron "en los márgenes del sistema", las que hicieron "una historia de resistencia ante la imposición de los requisitos que dictaban cómo había que ser mujer", relató.

Explicó que la historiografía tradicional ha sido siempre muy "androcéntrica", por haber estado hecha por hombres, y también por mujeres que "se han regido por los valores que imperaban". Como dijo la historiadora Gerda Lerner, "obviar el pasado de las mujeres es otra forma de hacer violencia de género", y la escritora quiso aplicar esa idea a su trabajo: "Si no tenemos conocimiento de nuestra historia y del legado que hemos dejado, eso influye en no tener una conciencia propia de la importancia y de la contribución que tenemos las mujeres en la sociedad", manifestó, haciendo hincapié en que "las mujeres también hemos hecho historia".

En una época en la que la viudedad era un fenómeno femenino, porque a las mujeres "se las identificaba en función de la figura masculina más cercana que tuviesen (hija de, esposa de, viuda de)", estaba totalmente regulado cómo tenían que ser las viudas y esto se usaba como mecanismo de control contra ellas. "La viudedad era como un sello que se le ponía a la mujer y le acompañaba hasta su muerte. Como si el hombre hubiese dejado su impronta en la mujer y pasase a ser una posesión y una extensión del difunto en vida", relató Nausia, comparando el fenómeno de la viudedad con una moneda de dos caras: por un lado, aportaba una cierta "autonomía" al ser la mujer capaz de decidir por sí misma (en el contexto social de la época). Algo que, explicó, generó mucha preocupación, sobre todo entre los moralistas.

La otra cara representaba la pérdida: "La viudedad, independientemente de la clase social a la que perteneciesen las mujeres, equivalía al empobrecimiento inmediato", afirmó Nausia, debido a que el principal aporte económico era el del esposo. La escritora también mencionó a las que se sobrepusieron a todas las convenciones sociales, leyes y a la sociedad en general: "Las viudas resistieron".

Además, a pesar de ser un libro muy centrado en Navarra y en casos de viudas navarras en los siglos XVI y XVII, vale para explicar la viudedad en toda Europa. El editor, Ion Jimenez, puso en valor también el hecho de que Nausia hubiera conseguido escribir un libro a raíz de una tesis, dos tipos de escritura con"lenguajes y objetivos totalmente distintos". La escritora logró "desprenderse" de esos requisitos académicos y hacer un texto divulgativo y accesible. Asimismo, subrayó, han querido "mantener unos hilos abiertos que sirvan para futuras investigaciones" en el libro, para que quien quiera investigar "tenga a mano las herramientas necesarias".

Otra forma de hacer historia
El libro ha servido de punto de encuentro en la que intervienen tres historiadoras: Isabel Mellén y Cira Crespo trabajaron con Nausia como prologuistas para la obra. Las tres "se juntaron para reivindicar una historiografía distinta a la que se ha hecho hasta ahora, que tiene en cuenta estos temas relegados", explicó Jimenez. La historiografía feminista que está surgiendo en los últimos años pone encima de la mesa y reivindica otra forma de hacer historia. El libro ha servido también para que diferentes historiadoras se junten y logren ser más fuertes en esta reivindicación. "Estamos contribuyendo a otro tipo de historiografía hecha desde los márgenes y resistiendo ante la tradicional", convino la escritora. "La historia que se nos ha contado siempre ha hablado de progreso, pero para las mujeres fue una época de retroceso", apuntó.

  • Amaia Nausia. Doctora en Historia por la UN, es responsable de proyectos de Eusko Ikaskuntza - Sociedad de Estudios Vascos, y colaboradora habitual en diversos medios de comunicación.
  • Sus trabajos. Con tono divulgativo, sus artículos e investigaciones hablan del rol, modo de pensar, vivir y sentir de las antepasadas. Otros libros son ‘Ser mujer’ y ‘¿Vírgenes o putas? Más de 500 años de adoctrinamiento femenino’.

jueves, 4 de noviembre de 2021

#libros #comic #mujeres | Doña Concha : la rosa y la espina

Doña Concha : la rosa y la espina / Carla Berrocal.

Barcelona : Reservoir Books, 2021 [11-04].
192 p. : todas il.
Serie: Reservoir Gráfica.

/ ES / Libros / Cómic / BIO / Concha Piquer / Copla / Memoria sentimental / Mujeres – Historia / Música
📘 Ed. impresa: ISBN 9788417910952 / 18,90 €
 
[.es] Concha Piquer no es solo un icono de la copla y la historia sentimental de España: también fue una mujer que rompió moldes y cambió muchas de las leyes no escritas del mundo del espectáculo. Niña prodigio, joven triunfadora en Broadway y amante con muy mal ojo para los hombres, fue la primera tonadillera en tener compañía propia, antes de la Guerra Civil, y en contar con canciones exclusivas en sus obras. ‘Doña Concha: la rosa y la espina’ es una biografía insólita que mezcla, en viñetas, episodios de su vida con entrevistas que la autora ha realizado a expertos en copla y cultura popular. El resultado es un libro que traza una completa panorámica de toda una época, así como un trabajo de concepción y diseño impecables.

DOCUMENTACIÓN
Doña Concha, de Carla Berrocal.

En Doña Concha Carla Berrocal nos acerca a una de las cantantes más importantes de España que, por desgracia, hoy está demasiado olvidada al igual que la copla.
Diego García Rouco | Zona Negativa, 2021-11-17
https://www.zonanegativa.com/dona-concha-de-carla-berrocal/

viernes, 1 de octubre de 2021

#hemeroteca #mujeres #historia | Tierra de damas : las mujeres que construyeron el románico en el País Vasco

Tierra de damas : las mujeres que construyeron el románico en el País Vasco / Isabel Mellén.

Vitoria : Sans Soleil, 2021 [10-01].
304 p.
Serie: Pigmalión ; 22.

/ ES / Libros / ENS / Arte románico / Edad Media / Mujeres – Historia / País Vasco

📘 Ed. impresa: ISBN 9788412403909 / 18.00 €
📝 Cita APS-7: Mellén, Isabel (2021). Tierra de damas : las mujeres que construyeron el románico en el País Vasco. Sans Soleil.


Si las damas fueron quienes impulsaron la creación de muchas de las iglesias románicas que hoy día perviven en nuestro entorno, ¿por qué ha sido su actividad silenciada durante tantos siglos? El románico del País Vasco es un arte concebido en clave femenina. En sus portadas, canecillos o capiteles apenas aparecen las habituales imágenes religiosas que abundan en este tipo de templos; aquí, por el contrario, de sus piedras y pigmentos emergen orgullosas damas con ricos tocados, caballeros perfectamente ataviados, castillos sobre altas lomas y procesiones de oscuro significado. La lejanía de los grandes centros de poder religioso y las frecuentes fricciones con el obispado nos dibujan un panorama de iglesias dominadas por las damas de la nobleza rural. En un mundo en el que la escritura no era un saber frecuente, las mujeres de la nobleza pudieron alzar su voz en imágenes, dejándonos todo un rico legado que, lamentablemente, hemos malinterpretado y oscurecido una y otra vez desde los estereotipos construidos en nuestro presente.

😏 Isabel Mellén. Licenciada en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid y graduada en Historia del Arte por la Universidad Nacional de Educación a Distancia. En la actualidad está realizando el doctorado en Filosofía por la Universidad de Zaragoza y dando clases de Filosofía Antigua y Medieval en UNED. Pertenece al proyecto de investigación y divulgación del patrimonio alavés Álava Medieval/Erdi Aroko Araba, desde el que lleva a cabo diversas investigaciones en torno al románico alavés, el patrimonio desaparecido, la pintura mural roja y, sobre todo, el matronazgo y la representación de las mujeres en el románico vasco.

jueves, 29 de abril de 2021

#hemeroteca #mujeres #testimonios | Alejandra Pizarnik, el mito vuelve

Imagen: El País / Alejandra Pizarnik

Alejandra Pizarnik, el mito vuelve.

Un libro colectivo celebra a la poeta argentina y se anuncia una biografía con material inédito para el 50º aniversario de su muerte el año que viene.
Raquel Garzón | El País, 2021-04-29
https://elpais.com/cultura/2021-04-29/alejandra-pizarnik-el-mito-vuelve.html 

¿Puede una escritora cambiar de piel medio siglo después de su muerte? Alejandra Pizarnik, sí. Tras la publicación de ‘Árbol de Diana’, su cuarto libro, prologado por Octavio Paz, Pizarnik (Avellaneda, 1936- Buenos Aires, 1972) se convirtió en un nombre inevitable de la poesía del siglo XX. La leyenda de esta poeta de culto, alentada por una muerte trágica a los 36 años una noche en la que los barbitúricos fueron demasiados, no ha parado de crecer con la sucesiva aparición desde 2000 de su poesía, prosa y diarios, al cuidado de la poeta Ana Becciu, albacea de la escritora. Pero los inéditos que se conservan en la Universidad de Princeton subrayan la sensación de que su ‘identikit’ (retrato robot) creativo todavía reserva sorpresas.

Algunas serán desaveladas por ‘Alejandra Pizarnik. Biografía de un mito’, de Cristina Piña y Patricia Venti, que Lumen anuncia para enero de 2022, antesala de las conmemoraciones por los 50 años de su muerte (se publicará antes, este julio, en Argentina). Entretanto, la vigencia de la poeta en España explica ‘Alejandra Pizarnik y sus múltiples voces’ (Huso), un libro homenaje editado por Mayda Bustamante, que celebra este 29 de abril los 85 años del nacimiento de la autora de ‘El infierno musical’ con las miradas de 85 escritoras de 15 países diferentes, que dan cuenta de su onda expansiva sobre distintas generaciones. Hay testimonios infrecuentes (el de su hermana Myriam, entre ellos) y aportes críticos valiosos para entender cómo fue cambiando y enriqueciéndose a lo largo de estas décadas la imagen de quien César Aira, flamante Premio Formentor, llamó alguna vez “el último objeto de lujo de la literatura argentina”.

Elige tu propia Alejandra
“Cuando murió el 25 de septiembre de 1972, Alejandra era considerada, esencialmente, una poeta deslumbrante”, cuenta desde Buenos Aires Cristina Piña, su biógrafa, y una de las autoras que participa en ‘Alejandra Pizarnik y sus múltiples voces’. “Hoy sabemos que fue mucho más: una diarista fascinante, una crítica literaria sagaz y, también, la autora de textos narrativos profundamente transgresores que empezaron a conocerse a partir de 1982”.

Pizarnik cifró su estilo en la brevedad, la distorsión lógica (aprendida en las ‘Voces’ de Antonio Porchia) y en una potencia visual a la vez contenida y brutal que todavía impacta: “He dado el salto de mí al alba. / He dejado mi cuerpo junto a la luz / y he cantado la tristeza de lo que nace”, escribe en el primer poema de ‘Árbol de Diana’ (1962). “Tú eliges el lugar de la herida / en donde hablamos / nuestro silencio./ Tú haces de mi vida / esta ceremonia demasiado pura”, dice en otro de ‘Los trabajos y las noches’ (1965), pasión incandescente en cinco versos.

La pregunta no es ya quién fue Pizarnik como cuando el misterio alrededor de su figura era estruendoso (el combo fragilidad emocional, bisexualidad, suicidio imponía silencios que solo el paso del tiempo permitió procesar), sino qué Pizarnik prefiere el lector. ¿La transgresora que coquetea con la obscenidad en ‘La bucanera de Pernambuco’ o la poeta sublime de “palabras como piedras preciosas” aprendidas en la tradición francesa?

¿La seductora de vitalidad proverbial y conversación deslumbrante, que se codeó en París con Cortázar y en Buenos Aires con el grupo surrealista y el de la revista ‘Sur’ o la adolescente eterna que tras besar al escritor Ricardo Zelarayán, autor de ‘La gran salina’, alegaba que había sido “un beso por prescripción médica” para exorcizar deseos lésbicos?

¿La “pequeña náufraga” azotada por su inadecuación para funcionar en el mundo o la libretista deliberada del “personaje alejandrino” y de su propio mito que pintó Aira en la colección Vidas Literarias de Omega?

¿La artista genial y autoexigente que blandía con precisión samurái un idioma ajeno a su hogar (sus padres eran inmigrantes rusos de origen judío) y que trabajaba hasta 14 horas interviniendo y comentando sus lecturas como documenta el Fondo Pizarnik (772 libros y papeles de trabajo que se encuentran hoy en la Biblioteca Nacional de Argentina) o la que dudaba de “la importancia de ‘ganarse la vida’ una misma”?

Un diamante tiene muchas caras.

Pizarnik para reír
Los textos en prosa de Pizarnik comenzaron a estudiarse a partir de ‘Textos de sombra y últimos poemas’ (1982). Esa antología preparada con material inédito por las poetas Olga Orozco y Ana Becciu, amigas de ella, fue clave. Incluía a la prosista y la dramaturga de ‘Los poseídos entre lilas’ y ‘La bucanera de Pernambuco o Hilda la Polígrafa’. Ese libro descubrió páginas desopilantes, con un registro que va del absurdo a los juegos glosolálicos con el lenguaje y también un regreso a la temática sexual —que Pizarnik había abordado en ‘La condesa sangrienta’—, pero mezclada ahora con el humor, lo popular y la grosería. Estos tonos provocaron rechazo en referentes poéticos de la generación anterior, pero le franquearon la admiración de autores más jóvenes.

“Con la correspondencia, que empezó a publicar Ivonne Bordelois en 1998, aparece otra novedad: un registro afectivo desconocido, que matiza la oscuridad y la angustia de los ‘Diarios’”, sostiene Piña. “Las cartas desmontan la idea de una Pizarnik que solo se preocupaba por ella misma. Es cariñosa y generosa con los amigos como se ve en las que dirige a Antonio Beneyto”, subraya la investigadora. El rol de Beneyto, artista surrealista fallecido en octubre de 2020 de covid, es capital para entender el derrotero de Pizarnik en España, que se aborda en un interesante ensayo de Fanny Rubio, incluido en el libro coral de Huso.

Magnética, Pizarnik puede ser peligrosa, reconoce Piña: “Cuando uno está desarrollando su escritura, ella impregna mucho. Pero no se la puede imitar, como no se puede imitar a Rimbaud ni a Lautrémont: fueron malditos en el sentido de que unieron vida y literatura. Ella también. Para Pizarnik vida y poesía son la misma cosa.”

Un aniversario con novedades
Amante de las libretas y las tintas de colores, Alejandra Pizarnik subrayaba, anotaba y dibujaba sus libros. En 2018, Myriam, su hermana, donó a la Biblioteca Nacional Argentina 122 volúmenes y varias carpetas de trabajo de la poeta, que se sumaron a los 650 libros adquiridos por la institución en 2007. Estas piezas protagonizarán en 2022 los homenajes por el cincuentenario de su muerte. Evelyn Galiazo, directora de investigaciones de la biblioteca y autora de un estudio crítico sobre esos rastros materiales, los define como una "parte esencial" de la obra de Pizarnik, "que en ellos se revela en estado de permanente 'work in progress' (elaboración)".

En 1999, la Universidad de Princeton compró los papeles privados de la escritora que Julio Cortázar, su gran amigo, había recomendado sacar de Argentina. "Ni la prosa ni la poesía ni el diario que conocemos están completos", sostiene la investigadora. "El material de Princeton es esencial y hay mucho inédito", afirma Cristina Piña. Estas novedades, promete, integran su ‘Alejandra Pizarnik. Biografía de un mito’.

sábado, 17 de abril de 2021

#hemeroteca #mujeres #memoria | Azpeitia se propone recuperar la memoria colectiva de sus mujeres

Imagen: Noticias de Gipuzkoa / Mujeres en Zumaia

Azpeitia se propone recuperar la memoria colectiva de sus mujeres.

El próximo martes tendrá lugar una reunión para presentar el proyecto y crear el grupo promotor.
Jabi Leon | Noticias de Gipuzkoa, 2021-04-17
https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/gipuzkoa/urola-erdia/2021/04/17/azpeitia-propone-recuperar-memoria-colectiva/1104423.html 

El Ayuntamiento de Azpeitia acaba de dar el pistoletazo de salida a un novedoso proceso con el que pretende "investigar y recuperar la memoria colectiva de las mujeres del pueblo para darla a conocer entre la ciudadanía local". De hecho, la iniciativa arrancará de manera oficial el próximo martes con una primera reunión que se llevará a cabo a las 18.00 horas en Emakume Txokoa y que servirá "para presentar el proyecto y para crear un grupo promotor con todas las personas que estén interesadas en tomar parte en el mismo".

Eso sí, quienes deseen asistir a ese encuentro informativo deberán apuntarse previamente enviando un mensaje a la dirección de correo electrónico emakumetxokoa@azpeitia.eus.

Según avanzan desde el Consistorio, el objetivo del proceso que va a poner en marcha para analizar y divulgar la historia de las mujeres del pueblo no es otro que "conocer y reconocer a aquellas mujeres de Azpeitia que han destacado por su labor en diferentes ámbitos". En cualquier caso, el Ayuntamiento subraya que "más allá de identificar a mujeres concretas, se quiere identificar y reconocer a colectivos de mujeres locales como los de las alpargateras, las baserritarras o las lavanderas". Todo ello, sin olvidar que "también se analizarán los espacios de Azpeitia que las mujeres utilizaban como lugares de encuentro, para conocerlos y ponerlos en valor".

La edil de Igualdad de Azpeitia, Idoia Arrizabalaga, anima "especialmente, a las mujeres" para que participen en este proceso; toda vez que "el conocimiento y las aportaciones de la ciudanía son fundamentales para recuperar la memoria colectiva".

El grupo promotor que se cree en la reunión del próximo martes "se encargará de recopilar y gestionar la información". Para ello, se reunirá "una vez al mes en unas sesiones que estarán dinamizadas por integrantes de la asociación Farapi".

martes, 13 de abril de 2021

#hemeroteca #mujeres #historia | El amanecer feminista en la Segunda República

Imagen: El Diario

El amanecer feminista en la Segunda República.

En cinco años trepidantes, las mujeres consiguieron derechos civiles como el matrimonio civil, el divorcio y el voto. Para terminar de conquistar la igualdad, habrían necesitado más tiempo del que tuvieron.
Elena Cabrera | El Diario, 2021-04-13
https://www.eldiario.es/sociedad/amanecer-feminista-segunda-republica_130_7799577.html 

Todas las crónicas recuerdan que el día en el que se declaró la Segunda República era soleado. No se conocían entre ellos pero, a juzgar por sus respectivas memorias, la aristócrata comunista Constancia de la Mora y el periodista catalán Josep Pla, coincidieron al mismo tiempo —entre las tres y las tres y media de la tarde— en la plaza de Cibeles de Madrid, una en un taxi y el otro a pie derecho, mirando embobados los balcones del segundo piso del Palacio de Correos y Telégrafos. Había tanta gente agolpándose en la calzada, que el chófer que llevaba a la joven Constancia a su casa tuvo que frenar en seco. Ella sacó la cabeza por la ventanilla para enterarse de lo que sucedía y pudo ver, con el don de la oportunidad, cómo el personal de la casa desplegaba en el balcón central una bandera de colores rojo, amarillo y morado. Constancia y el taxista salieron del coche y se mezclaron con la multitud, que no paraba de crecer. En el resto de nobles edificios públicos que rodean la fuente de la diosa griega, descendían las banderas monárquicas y "entre aplausos frenéticos de la muchedumbre" se alzaba la tricolor. En esa tarde "clara y magnífica", escribe Pla, "una gran cantidad de gente, más bien pasmada, mira la bandera izada". Podría haber llovido, algo plausible un 14 de abril en Madrid, pero que se recuerde siempre con tanta viveza el clima de aquel día tiene que ver, para algunas historiadoras, con la identificación del sol como símbolo de luz, renacimiento y sabiduría, una escenografía entusiasta para el apasionante momento histórico que oficialmente se decretaba aquel día.

Constancia, que vivía arrullada por el mundo de la alta burguesía del barrio de Salamanca, nieta de ministros, emparentada con los Maura —conservadores hombres de gobierno—, casada con un antirrepublicano, gracias a la República se desclasó como pudo y se divorció en cuanto pudo, aprovechando la primera ley que lo permitió en España, poco menos de un año después de la soleada mañana. La Segunda República fue un periodo de cambios significativos para la vida de las mujeres, tanto en el ámbito público como el privado, en la cuestión del acceso a la igualdad legal y a la ciudadanía política. Pero "debido a lo corto del periodo y a la lentitud con la que cambian las mentalidades y las relaciones de género", según afirma la profesora de la Universidad de Valencia Vicenta Verdugo, no dio tiempo a que estas transformaciones llegaran a todas las mujeres. Entre mayo de 1931 y el verano de 1933, el Gobierno socialista promulgó 17 textos legales que hacían referencia específica a la igualdad entre hombres y mujeres y los derechos cívicos de estas, aunque encontrarían limitaciones posteriores en la práctica.

Lo que aparece en los años 30 es una élite femenina que ha podido disfrutar de estudios superiores, desde el 8 de marzo de 1910 las mujeres estaban autorizadas para matricularse en las universidades públicas. Son cultas, críticas, muchas de ellas feministas y transgresoras. No surgen de la nada: vienen del intenso asociacionismo anterior, como la Asociación Nacional de Mujeres Españolas (ANME), creada ya en 1918 por la directiva y concejala María Espinosa de los Monteros y la periodista y enfermera —conservadora y católica— Consuelo González Ramos para luchar por el sufragio femenino, la educación y el trabajo digno. La Unión de las Mujeres de España, presidida por la marquesa Lilly Rose Schenrich o la valenciana Liga Española para el Progreso de la Mujer, presidida por Ana Carvia Bernal, se constituyeron también en la década de los diez. En el manifiesto fundacional de la ANME ya llamaban a "la unión de todas las mujeres para formar un partido feminista capaz de imponer el debido respeto a nuestros ideales". "El feminismo de hoy —explica la profesora de Historia Contemporánea de la Universidad Carlos III Rosario Ruiz Franco— es deudor no solo del de la Segunda República sino de todas aquellas iniciativas, propuestas y reivindicaciones históricas anteriores. Durante la Segunda República lo que ocurre es que el contexto histórico favorece que se concreten demandas e impulsen medidas".

Esta élite femenina intelectual, muy presente en la opinión pública, estaba ligada al institucionismo, un proyecto pedagógico que tuvo en la Institución Libre de Enseñanza su máxima expresión. Formaba parte de él la Residencia Internacional de Señoritas, creada por la Junta de Ampliación de Estudios, que ayudaba a los universitarios a estudiar fuera de España, como un Erasmus de la época. Estaba dirigida por María de Maeztu, quien había tenido una formación universitaria tanto en España como en el extranjero, de donde se trajo la idea del 'college' anglosajón. Por la Residencia pasaron las abogadas Victoria Kent y Clara Campoamor, la escritora Margarita Nelken, las pintoras Maruja Mallo y Deli Tejero, la periodista Josefina Carabias, la química Dorotea Barnés González o la meteoróloga Felisa Martín Bravo, por citar solo algunas de las muchas mujeres destacadas que convivieron compartiendo una educación integral que definió el espíritu del momento. De Maeztu dirigía también el Lyceum Club Femenino desde 1926, un espacio de libertad, encuentro y discusión del que formaban parte algunas de las anteriores y muchas otras intelectuales del momento, como María Zambrano, Carmen Conde, Elena Fortún, Ernestina de Champourcin, Zenobia Camprubí o Rosa Chacel.

Tres de esas mujeres residentes se convirtieron en las tres primeras diputadas de las Cortes en España: Kent, Campoamor y Nelken, elegidas gracias al derecho de sufragio pasivo pero en unas elecciones con sufragio universal únicamente masculino. El Congreso constituyente del que formaron parte tuvo la encomienda de aprobar o no el derecho al voto para las mujeres. Es conocida la opinión contraria de Victoria Kent: "creo que no es el momento de otorgar el voto a la mujer española", dijo dirigiéndose a sus señorías, "no es cuestión de capacidad, es cuestión de oportunidad", defendiendo por parte del Partido Radical Socialista una estrategia política por el miedo a que las mujeres volcaran su voto hacia las derechas. Al poco, Alcalá-Zamora le dio un cargo en su Gobierno Provisional, ejerciendo durante un año la Dirección General de Prisiones, materializando así el proyecto de humanización de las insalubres cárceles españolas que ya había iniciado Concepción Arenal. Desarmando el pensamiento en clave electoral de Kent, Campoamor le contestó que no dar el voto a las mujeres sería "un gravísimo error político" y que ella había constatado cómo los mítines congregaban a más mujeres que a hombres. Tras el intenso debate político, las Cortes aprobaron el sufragio activo universal por 161 votos a favor, pero con 121 en contra y 188 abstenciones. Dos años después, las derechas ganaban en las elecciones de 1933. La historiografía posterior adjudicó a la participación electoral —y en particular su abstención— de las mujeres el triunfo de la derecha y no fue hasta el año 2000 que estudios más rigurosos analizaron el comportamiento por sexos y concluyeron que la izquierda hubiera perdido aunque las mujeres no hubieran votado. Ideologías aparte, el reconocimiento del derecho a voto de las mujeres no supuso, en cualquier caso, ni su plena integración en la vida política ni la consecución de la igualdad real, sino un primer paso truncado por culpa de la sublevación militar y la dictadura posterior.

En el mundo laboral, lo que realmente representó un revulsivo no fue la presencia de una amplia mayoría de mujeres trabajadoras de las clases populares, porque ya existía de antes; la novedad fue la incorporación de las mujeres de clases medias al sector servicios, un acontecimiento que según explica Verdugo en su conferencia 'La República de las mujeres', suscitó la opinión entre el sector conservador de que "tendría consecuencias funestas como la desaparición de la familia y la pérdida de la feminidad".

Según las estadísticas oficiales, que por supuesto no visualizan, al igual que hoy en día, la ingente cantidad de trabajo sumergido, en especial en el servicio doméstico, tenían un empleo remunerado solo el 9% de la población femenina. En general, las mujeres suponían el 12% del total de trabajadores y trabajadoras, que en su gran mayoría realizaban el trabajo productivo fuera del hogar y el reproductivo dentro. Las condiciones laborales eran peores para las mujeres que para los hombres. Aunque en 1931 se estableció la jornada laboral de ocho horas, esta tenía algunas excepciones, como por ejemplo en el trabajo doméstico. Y, por supuesto, los salarios también eran inferiores, pues las mujeres ocuparon primero los empleos no cualificados. Otro de los avances del Gobierno Provisional fue el seguro de maternidad. Isabel Oyarzábal, candidata socialista a las cortes, periodista y primera mujer inspectora de trabajo en España, fue de las que lo defendió firmemente, así como la UGT. He ahí otra de las desinformaciones habituales sobre la Segunda República: las mujeres no se sindicaron. No es así, en el año 32 la UGT vió un notable incremento de afiliadas, en parte debido a la efectiva propaganda sobre el seguro de maternidad; en ese año eran casi 42 mil las ugetistas y el sindicato había visto subir sus inscripciones de 277.000 a casi un millón en el primer año de la República.

Mientras se normalizaba la presencia femenina en la esfera pública, la sociedad se preguntaba cómo debería ser una mujer, qué es ser una mujer. El Gobierno podía laicizar las relaciones familiares pero el patriarcado tiene sus propios tiempos y maneras. Para Rosario Ruiz es "el ámbito privado y la vida cotidiana la gran desconocida" en los estudios sobre la historia de las mujeres en la Segunda República —o historia de las relaciones de género, como prefiere llamarla la profesora Luz Sanfeliú—, "por dos razones: la falta o dificultad de las fuentes y el interés prioritario por lo público y la participación política como novedoso de esa época". El cuestionamiento amoroso es otro pequeño paso en la emancipación de las mujeres de los años 30. Desde el "amor plural" enraizado en el anarquismo y que ya había propuesto Teresa Claramunt, como una predefinición del poliamor, a la discusión en torno a una nueva idea de maternidad como la que expuso públicamente la anarquista Lucía Sánchez Saornil: "antes que la madre, debe estar la mujer".

El debate sobre los entornos no mixtos ya estaba sobre la mesa durante la Segunda República. Mientras Federica Montseny era contraria a ellos, la poeta, activista y empleada de Telefónica Sánchez Saornil se separó de la CNT para crear la muy reivindicada —en la actualidad— asociación y revista Mujeres Libres, que alcanzaría las 20.000 afiliadas tras la sublevación militar. Saornil, junto a la abogada Mercedes Comaposada y la médica Amparo Poch, recogieron el legado cultural del movimiento libertario y lo reformularon para abordar el tema central de la autonomía de las mujeres. Saornil fue expulsada de la Compañía Telefónica por sus actividades anarcosindicalistas en 1931, puesto que fue una de las impulsoras de las huelgas que tuvieron lugar en la empresa en los años anteriores. A partir de ahí, se dedicó a la militancia, a la lucha de clase con una decidida defensa de la emancipación femenina, diseñando espacios para la capacitación laboral, y la organización de las mujeres de la clase obrera.

La disidencia política y sexual
La reconocida historiadora de origen irlandés Mary Nash se ha dedicado a estudiar a las mujeres de este periodo durante toda su carrera. De muy joven, en los años 70, localizó la documentación de Mujeres Libres en un infierno, las salas donde se escondían los materiales prohibidos por el franquismo. A partir de ahí, tuvo la oportunidad de entrevistarse con algunas de las mujeres que habían participado en esta organización feminista. Tuvo que ser el lenguaje corporal de ellas, y no la palabra, lo que le dio a entender cuál era la orientación sexual de Lucía Sánchez Saornil. El lesbianismo era un tema absolutamente tabú. Desde 1919, Lucía publicaba poemas en las mejores revistas de la vanguardia literaria, en los que hablaba del deseo sexual lésbico, pero lo hacía oculta tras el pseudónimo masculino Luciano de San-Saor. No era raro que las escritoras de la época se escondieran tras la máscara de la masculinidad, como María de la O. Lejárraga tras la creación teatral firmada con el nombre de su esposo, Gregorio Martínez Sierra. La investigadora Laura Vicente, experta en Mujeres Libres, dice que Lucía nunca ocultó su lesbianismo ni la relación con su pareja, América Barroso, en la organización que dirigía. Aunque el silencio sobre ello se impuso hasta los años 80, porque la historia de las lesbianas está "marcada por los silencios, la marginación y los eufemismos" como dice María Jesús Fariña, profesora de la Universidade de Vigo. Una de las socias del Lyceum madrileño fue la escenógrafa Victorina Durán, quien dejó constancia del Círculo Sáfico, un grupo de lesbianas entre las que estaba Victoria Kent, quien a diferencia de Victorina ocultaba su orientación celosamente, y la propia María de Maeztu, a quien se suponía amante de la chilena Gabriela Mistral. Ni siquiera en tiempos de la República es fácil la disidencia sexual para las mujeres: "en general la mirada sobre la homosexualidad en esos años ya era complicada y desfavorable, no se veía con normalidad, a pesar de los círculos modernos y liberales como el del Lyceum Club", explica Luz Sanfeliú. Victoria Kent y el socialista Luis Jiménez de Asúa impulsaron que en la reforma del Código Penal de 1932 se eliminara la homosexualidad como agravante de la delincuencia. Un año después, la Ley de Vagos y Maleantes eliminó las relaciones entre personas del mismo sexo como delito, excepto entre militares.

Quienes siguieron siendo consideradas criminales fueron las prostitutas. Las fuerzas políticas y sociales más progresistas del momento eran abolicionistas. En los primeros meses de República se sustituyó el Patronato para la Trata de Blancas por el de la Protección de la Mujer. "La ley no puede reglamentar un vicio", declamó Clara Campoamor en el hemiciclo durante el debate sobre la abolición de la reglamentación de la prostitución, que imperaba en España desde mediados del siglo XIX. Para la diputada, uno de los argumentos era que "las víctimas de la prostitución son, en un 80 por ciento, mujeres menores de edad" y carecía de sentido ser garantistas con la protección del menor por un lado y, por otro, permitir que ejercieran trabajo sexual. Finalmente, la abolición se consumó en 1935 aunque la República procuró defender los derechos de las prostitutas suavizando durante ese tiempo "el sesgo misógino de la reglamentación", como señala la profesora de la Universidad Rey Juan Carlos Mercede Rivas: eliminando la prohibición de las mujeres prostitutas de frecuentar espacios públicos y la inscripción forzosa en el registro de las prostitutas, así como el desarrollo de numerosos programas sanitarios de difusión de propaganda antivenérea y de educación sexual.

La genealogía —la fuerza de tiempos pasados con la que los seres colectivos dominamos nuestro presente— es importantísima para entender la mirada que desde hoy tenemos a la historia de las mujeres y en especial a la exhaustiva atención que se le ha puesto para reparar los olvidos históricos de este periodo del siglo XX. Aunque no está todo dicho. Para Luz Sanfeliú, "ningún periodo está nunca suficientemente estudiado. Hay mucho aún por conocer del siglo XX y, por supuesto, de la Historia de las Relaciones de Género (que comprende un análisis de los contextos, de las ideologías, de las identidades masculinas y femeninas, de todo el aparataje cultural, símbolos, imágenes, ritos, etc.). Hay millones de mujeres que se implicaron en la construcción de su tiempo, también mujeres obreras o de clases populares, de las que estamos ahora empezando a saber alguna cosa".

  • Clara Campoamor 1888-1972. Diputada por Madrid en las Cortes Constituyentes, fue una de las tres que consiguieron escaño cuando las mujeres podían ser elegidas pero todavía no podían votar, un derecho que Clara tomó por bandera y del que convenció a gran parte del hemiciclo.
  • Lucía Sánchez Saornil 1895-1970. Feminista anarcosindicalista, fue una de las líderes de la influyente organización y revista Mujeres Libres. Antes de eso y mientras trabajaba en Telefónica, Lucía estudiaba pintura y publicaba poesía en revistas del movimiento ultraísta.
  • María Teresa León 1903-1988. Escritora de la Generación del 27, María es hija de la Institución Libre de Enseñanza y licenciada en Filosofía y Letras. Durante la República, escribió numerosos cuentos y un drama proletario de apoyo a las insurrecciones obreras.
  • María de la O Lejárraga 1874-1974. Maestra y dramaturga, publicó gran parte de sus libretos con el nombre de su marido, Gregorio Martínez Sierra. Fue la autora de 'El amor brujo', con música de Falla. Además, se dedicó al activismo feminista y fue diputada por Granada.
  • Maruja Mallo 1902-1995. Poderosa, divertida, atrevida, apasionada, gustosa del maquillaje vistoso y extravagante, como buena pintora surrealista, 'Marúnica' es una figura de culto internacional a la que Dalí definió como "mitad ángel, mitad marisco".
  • Margot Moles 1910-1987. Atletismo, natación, esquí, capitana del Athletic Club (actual Atlético de Madrid) de hockey, campeona de España de lanzamiento de disco y plusmarquista mundial de martillo. Fue la primera española en acudir a unos Juegos Olímpicos invernales.

domingo, 21 de marzo de 2021

#hemeroteca #mujeres #historia | La historia laboral de las mujeres en Irun

Imagen: El Diario Vasco / Grupo de cerilleras

La historia laboral de las mujeres en Irun.

Sobre el terreno. El proyecto Mapeando Historias, impulsado por Parean Elkartea, salió ayer a la calle para repasar las labores, oficios y profesiones que desempeñaron nuestras antepasadas en la ciudad.
María José Atienza | El Diario Vasco, 2021-03-21
https://www.diariovasco.com/bidasoa/irun/historia-laboral-mujeres-20210321001427-ntvo.html 

Una buena forma de celebrar la llegada de la primavera, en un día fresco y soleado como el de ayer, fue la de sacar a la luz el trabajo, demasiadas veces no reconocido y mal pagado, que miles de mujeres irunesas realizaron a lo largo de sus vidas. Parean Berdintasun Elkartea eligió el 20 de marzo para presentar sobre el terreno su proyecto 'Mapeando historias', un recorrido por el espacio y el tiempo de la ciudad (accesible también a través de la web de la asociación) para dar a conocer las labores y oficios desempeñados por las mujeres en Irun.

¿Cómo era la vida de las nodrizas? ¿Y la de las lavanderas o la de las aguadoras? ¿Sabían que en Irun hubo importantes talleres de costura o que las cerilleras irunesas protagonizaron una huelga histórica?

A través de imágenes, audios y textos, en euskera y castellano y con la colaboración de la investigadora irunesa Mertxe Tranche, Parean Elkartea ha tratado de dar respuesta a estas preguntas y a otras relativas a ocupaciones como las de las maestras, recadistas, seroras, baserritarras, barqueras, marchamadoras, comerciantes, estraperlistas y trabajadoras del sexo.

Ayer, el proyecto 'Mapeando historias' salió a la calle, con un paseo guiado por Mertxe Tranche y con aforo limitado, debido a las medidas de seguridad . Cinco paradas en entornos espaciosos (San Juan, Juncal, Arbes, Ama Xantalen y Sarjia) del total de 14 que incluye el proyecto sirvieron de escenario para dejar constancia de que «las mujeres han trabajado siempre», aunque sus nombres no aparezcan en los registros, ni en las estatuas.

El espacio limitado de estas páginas nos obliga a seleccionar las explicaciones sobre unos pocos oficios, pero el proyecto completo puede consultarse a través de internet (bidea.parean.eus)

Costureras en Colón-Aduana
El paseo de ayer se detuvo sólo en plazas espaciosas para asegurar las distancias. Así, desde la plaza de San Juan, Mertxe Tranche habló sobre las costureras y modistas, que el proyecto 'Mapeando historias tienen su lugar de referencia en la esquina del paseo Colón con la calle de la Aduana. Por testimonios orales y escritos, se cree que ahí se encontraba el taller de las hermanas Bonnecaze, «quizá el más importante entre los muchos talleres de costura que hubo en la ciudad, en el que trabajaban unas 50 mujeres», dijo Mertxe Tranche. «Irun siempre fue un importante centro del comercio de telas. Había en la ciudad acaudalados importadores de tejidos, que se surtían especialmente en la colonia judía de Bayona».

Muchas mujeres donostiarras o de vacaciones en la capital, venían a Irun a comprar telas y a vestirse, lo que dio lugar al nacimiento de importantes talleres, regentados por grandes profesionales de la costura que viajaban a París para estar al tanto de las novedades. En Irun, se publicó también una de las primeras revistas de moda del Estado, 'El figurín'.

El trabajo de las costureras era «físicamente ingrato, por las posturas y la falta de luz, pero se desarrollaba en un ambiente muy alejado de la soledad y el control de las criadas o la dureza de las fábricas», añadió Mertxe Tranche.

Lavanderas en Ama Xantalen
Para trabajo duro, el de las lavanderas. Ante la ermita de Ama Xantalen, donde se encontraba uno de los lavaderos, que hubo en Irun (otros fueron los de Behobia, San Marcial, Anaka...), Mertxe Tranche ofreció unas pinceladas sobre la vida de estas trabajadoras. «Antes de los lavaderos, se utilizaron todos los ríos y regatas para realizar un trabajo durísimo que, en general, desarrollaban mujeres muy pobres. Las lavanderas trabajaban para diferentes casas, además de la suya propia, y cobraban por piezas, de cuyo buen estado respondían».

Ellas recogían la ropa en el domicilio, «la acarreaban hasta el lavadero o la regata y allí la frotaban y aclaraban, a veces con un agua helada y con sabañones en las manos», añadió la investigadora. Después, la dejaban secar y la reintegraban a las casas de sus propietarios.

Pero el lavadero era también «un espacio femenino, donde las mujeres se encontraban, socializaban, se contaban chismes de la ciudad o hacían política», añadió Tranche. Varios pleitos políticos tienen como escenario alguno de los lavaderos de Irun.

Aguadoras junto a la regata
También ante la ermita de Ama Xantalen, junto a la regata, Mertxe Tranche habló sobre otra dura labor: la de las aguadoras. «Hasta que el agua corriente llegó a las casas, lo que en Irun ocurrió a finales del siglo XIX, alguien tenía que ocuparse de ir a por ella a las fuentes y regatas. En las casas pudientes, había una criada que dedicaba prácticamente toda su jornada a surtir de agua las diferentes necesidades de la casa». Arrancaban el día muy temprano, para que los señores tuvieran agua para su aseo matinal. Era la 'moza de cántaro', normalmente la más joven y menos experimentada de las criadas, quien se ocupaba de esta tarea. Otra variante del oficio fue la de las mujeres que vendían el agua a domicilio o por las calles en época de grandes calores.

Maestras en la calle Escuelas
Desde la plazoleta del Juncal y mirando hacia el museo Oiasso, cuyo antiguo edificio albergó las escuelas municipales, Mertxe Tranche habló sobre las maestras. Contó, como anécdota, que tras la primera guerra carlista, «el Ayuntamiento eligió por oposición a un maestro y una maestra municipales. Mientras que el varón fue examinado sobre sus conocimientos por un tribunal, la maestra fue entrevistada por las señoras de la ciudad que certificaban si sabía coser, leer y escribir y sumar y restar».

Así ocurriría hasta que se crearon las escuelas de Magisterio, primer acceso de las mujeres a la Universidad. La primera ganadora por oposición de la plaza de maestra municipal fue Francisca Bernarda Etxeberria. Otras profesoras recordadas en la ciudad fueron las hermanas Etxeberria, que tuvieron academia propia y, relacionada también con la enseñanza, Prudencia Arbide, fundadora del colegio El Pilar.

Tampoco hay que olvidar a Mari Jose Urruzola Zabalza, «nacida en nuestra ciudad en 1940 y precursora de la coeducación y la educación para la igualdad», apuntó Mertxe Tranche, ni «a las mujeres del movimiento de las ikastolas».

Cerilleras en Azken Portu
En la parada del paseo guiado realizada en Arbes, Mertxe Tranche prestó especial atención a las cerilleras. «Había tres fábricas, pero la más conocida era la ubicada en Azken Portu. Antes de la guerra, trabajaban allí más de 600 irundarras. Su labor era atar las cerillas o meterlas en cajitas. Un trabajo a destajo. Al finalizar el día, pesaban las cajas y de ello dependía el sueldo».

Estas trabajadoras, alfabetizadas en un 90%, fueron conocidas por su implicación política y sindical. En 1903, treinta de ellas se plantaron ante el despido de una compañera. Años después, crearon el Sindicato de las Cerilleras también conocido como Sindicato feminista y en 1920 realizaron sus huelgas más conocidas. «No sabemos si nuestras cerilleras conocieron a las Matchgirls, las cerilleras británicas que realizaron la primera huelga de mujeres», comentó Tranche, «pero la lucha de ambos colectivos fue idéntica».

jueves, 18 de marzo de 2021

#hemeroteca #mujeres #arte | Tamara de Lempicka, la reina del art déco, el lujo y los excesos

Imagen: Revista AD / Tamara de Lempicka

Tamara de Lempicka, la reina del art déco, el lujo y los excesos.

Hace 41 años que la reina del art déco nos dejó. Tamara de Lempicka es un personaje en sí mismo, que se permitió lujos, excesos, y ha pasado a la historia tanto por su arte como por su personalidad.
Gala Mora | Revista AD, 2021-03-18
https://www.revistaad.es/arte/articulos/tamara-lempicka-reina-art-deco-lujo-excesos/29012 

En la historia del arte, la pintura art déco, con su lujo y modernidad, tiene un nombre de mujer, Tamara de Lempicka, que hoy 18 de marzo hace 41 años que murió. Excesiva, transgresora, bisexual, fiestera impenitente, cazadora de amantes, pero también disciplinada, obsesiva, admiradora del renacimiento, representante de un cubismo sugerido y sobre todo, un icono pop que se adelantó a su tiempo. Decía de ella misma que vivía en los márgenes de la sociedad, y que las reglas de la sociedad normal no se podían aplicar a aquellos que viven al límite. También decía que no había que juntarse con los tontos, porque todo se pega. Odiada o adorada, no dejaba indiferente. Ni ella como personaje, ni su obra, con un estilo característico reconocible en todo el mundo. Aceptó el papel decorativo de la pintura, y trató de fusionar elementos de abstracción cubista frente a esa perspectiva convencional de la figura clásica, adoptando cierta geometrización de sus obras. Y todo esto, teniendo en cuenta que era mujer, además independiente, en un mundo y una época donde eso no estaba bien visto ni era lo habitual. Se ve que se tomó en serio el consejo de su hermana, “haz una carrera y no tendrás que depender de tu marido”. Dicho y hecho.

Resulta difícil hasta encontrar una fecha o lugar oficial de nacimiento. Las biografías hablan de Varsovia, un 16 de mayo de 1898, pero ella a veces decía que fue en 1907 y en Moscú, unos dicen que se llamaba María y otros que era Tamara Rosalía Gurwik-Górska. Fuera donde fuese, su relación ruso-polaca es cierta, igual que su aversión a los bolcheviques y su amor a la buena vida. De padre ruso abogado y madre de la aristocracia polaca, vivió en un ambiente de abundancia y holgura económica, lo que le permitía muchas despreocupaciones. Es lo que tienen los ricos. Se cuenta que su madre encargó un retrato de ella y su hermana a una pintora muy famosa y que como no le gustó cómo quedaron los cuadros, decidió que ella podía hacerlo mejor seguro. Aunque no fue hasta que se casó, a los 18 años, que se puso a estudiar bellas artes.

Su éxito comenzó en 1925 con la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales Modernas, que más tarde dio su nombre al estilo art déco. Su técnica, según los expertos, “era limpia, precisa y elegante, pero al mismo tiempo cargada de sensualidad. Los elementos cubistas de sus pinturas generalmente estaban en el fondo. Las texturas suaves de la piel y los tejidos igualmente lisos y luminosos de la ropa fueron los elementos dominantes de sus pinturas”, se puede leer en biografías y estudios que le han dedicado. Obras como ‘Grupo de Cuatro Desnudos’, de 1925, o ‘La bella Rafaela’, de 1927, muestran “superficies ocupadas por primeros planos de desnudos femeninos, en posiciones abiertamente sexuales y con ese estilo plano, geométrico y delineado”, que convirtió su arte en el paradigma del art déco.

En 1929 pinta su, quizá, obra más conocida, que además es una absoluta declaración de intenciones, ‘Autorretrato en un Bugatti verde’, el icono más famoso y reconocible de la pintura art déco. En el cuadro, Lempicka mira desafiante a la cámara y se muestra a sí misma en una posición normalmente ocupada por hombres, con un casco de cuero y guantes y envuelta en una bufanda gris, un retrato de belleza fría, independencia, riqueza e inaccesibilidad. El lienzo fue un encargo para la portada de la revista de moda alemana ‘Die Dame’ y es “un compendio del estilo único y personal de la artista: superficie totalmente cubierta, zonas geométricas y delineadas, reflejos metálicos que hacen casi imposible distinguir entre el metal y los tejidos, y un desafío evidente a la mirada masculina”. Como detalle decir que ella no tenía un Bugatti sino un Renault, y que además, en los Bugatti, el volante está al otro lado. Pero eso son detalles que a ella le daban igual.

Amiga de Picasso, Cocteau, Gide, Orson Welles, Greta Garbo o Dalí, admirada por Barbra Streisand, Jack Nicholson, Calos Slim o Madonna, que se inspiró en ella para su vídeo musical ‘Vogue’, vivió en San Petersburgo, París, Hollywood o Nueva York, se mudó a Cuernavaca en 1974 y allí se quedó hasta que falleció en 1980, aunque algún místico podrá decir que sigue, puesto que siguiendo sus deseos, sus cenizas fueron esparcidas sobre el volcán Popocatépetl. Es innegable la fuerza e innovación que sus pinturas aportaron a la escena artística de la primera mitad del siglo XX, sobre todo sus desnudos femeninos, convertidos en el paradigma iconográfico del art déco. Porque Tamara de Lempicka tenía muy claro quién era y la impronta que esperaba dejar a su paso: “Fui la primera mujer que hizo pinturas claras y evidentes; y ese fue el secreto del éxito de mi arte. Entre cien cuadros, es posible distinguir los míos. Y las galerías me pusieron en sus mejores salas, siempre en el centro, porque mi arte atraía al público”. Sin pelos en la lengua, directa, provocadora y sobre todo, encantada de serlo. Nos quitamos el sombrero ante ella.

miércoles, 10 de marzo de 2021

#libros #feminismo #memoria | Al amparo del feminismo

Al amparo del feminismo / Amparo Rubiales y Octavio Salazar.

Sevilla : Renacimiento, 2021 [03-10].
532 p.
Serie: Los Cuatro Vientos ; 176.

/ ES / ENS / Libros / Feminismo / Memoria histórica / Mujeres – Historia / Política / Testimonios
📘 Ed. impresa: ISBN 9788418387685 / 24,90 €

[.es] A través de una larga conversación, Amparo Rubiales y Octavio Salazar hacen un recorrido por la memoria feminista de este país, por las grandes cuestiones en materia de igualdad y por algunos de los retos pendientes en democracias que todavía no son paritarias. Todo ello a partir de la experiencia y de la trayectoria –personal, profesional y política– de Amparo: una mujer pionera en muchos espacios públicos, comprometida feminista y socialista, una «joven mayor» que se resiste a dejar de tener voz y presencia como ciudadana. A través de sus experiencias próximas y distantes, y desde la complicidad que como un don les ha regalado el feminismo, la autora y el autor de este singular diálogo repasan cómo dicha propuesta emancipadora penetra en las vidas, en la política, en el Derecho y en la cultura. Un apasionante viaje que es también un recorrido por la historia reciente de nuestro país y por la lucha por la igualdad de las mujeres. «Conversemos, pues, querida Amparo, para que el final nos pille ilusionados y eternamente jóvenes. Hagámoslo sobre la realidad y el deseo, sobre lo vivido y lo por vivir, cobijados siempre por el feminismo que es, para ti y para mí, una forma de vida. Hagamos, como dice Amelia Valcárcel, que lo cotidiano se haga político. Y así, mujer y hombre, con algunos años entre medias, con biografías tan distintas y tan distantes, nos encontraremos en un puente capaz de sumar orillas. Si te atreves a cruzarlo, empiezo a recorrerlo para encontrarte a mitad de camino».

👤 Amparo Rubiales Torrejón. Es feminista y socialista. Nacida en Madrid, pero sevillana de corazón y alma, fue la segunda mujer Doctora en los quinientos años de historia de la Facultad de Derecho de Sevilla. Al comienzo de la democracia fue la primera concejala del Ayuntamiento de Sevilla y primera mujer Vicepresidenta de la Diputación. En las primeras elecciones al Parlamento de Andalucía fue elegida parlamentaria por el PSOE. En el Gobierno que resultó de dichas elecciones fue la primera y única mujer que ocupó una Consejería, la de Presidencia. Posteriormente, fue senadora, diputada nacional, Vicepresidenta del Congreso, primera mujer Delegada del Gobierno en Andalucía y Gobernadora Civil de Sevilla; consejera del Consejo Consultivo de Andalucía y del Consejo de Estado. Abogada, tertuliana en diferentes medios, ha escrito numerosísimos artículos en prensa y el libro Una mujer de mujeres.

👤 Octavio Salazar Benítez. Egabrense, es Catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Córdoba, ciudad en la que reside desde hace varias décadas. Miembro de la Red feminista de Derecho Constitucional, especialista en igualdad de género y en la revisión de la masculinidad patriarcal, es autor de numerosas publicaciones sobre dichas materias. Entre sus publicaciones más recientes cabe destacar ‘El hombre que no deberíamos ser’ (2018), ‘#WeToo: Brújula para jóvenes feministas’ (2019) y ‘La vida en común’ (2021). Se define como un hombre en proceso de ser feminista, devorador de libros y películas, un jurista heterodoxo y un ciudadano rebelde.

miércoles, 17 de febrero de 2021

#libros #feminismo | ¡No somos esclavas! : huelgas de mujeres trabajadoras, ayer y hoy

¡No somos esclavas! : huelgas de mujeres trabajadoras, ayer y hoy / Josefina L. Martínez ; ilustraciones de Emma Gascó.
Madrid : Libros y Rosas, 2021 [02-17] [Asociación Izquierda Diario].
220 p.

/ ES / Libros / Feminismo / Memoria histórica / Mujeres – Historia / Mujeres - Trabajo
📘 Ed. impresa: ISBN 9788409282043 / 18,00 €

[.es] La mañana del 11 de enero de 1912 el frío cortaba la respiración en Lawrence, Massachusetts. Antes de las 6 am, miles de bocas tragaron pequeños trozos de pan en cocinas oscuras; las mujeres alimentaron a los niños y se calzaron los abrigos para ir al trabajo. Ese día invernal, sin embargo, la tensión se transmitía en las miradas, en frases intercambiadas en diferentes lenguas, en rostros endurecidos. Las polacas fueron las primeras en salir a la huelga. 200 mujeres que al recibir la paga semanal y comprobar que les habían bajado el salario estallaron con furia y pararon la producción. Bajaron los brazos y al dejar caer hilos y agujas, condenaron a las máquinas a su impotencia de cacharros sin alma. Con ese gesto, iniciaron una lucha que iba a ser imparable, con más de 25.000 trabajadoras en huelga y una ciudad industrial paralizada por los piquetes. Una de las huelgas más importantes de la historia de la clase obrera en Estados Unidos fue protagonizada por decenas de miles de trabajadoras textiles, jóvenes, inmigrantes y precarias. Se desarrolló en Lawrence entre el 11 de enero y el 14 de marzo de 1912 y pasó a la historia como la huelga de Pan y Rosas.

Esta es una de las huelgas que Josefina L. Martínez recorre en la primera parte del libro “¡No somos esclavas! Huelgas de mujeres trabajadoras, ayer y hoy”. Un libro sobre las luchas de las mujeres, atravesadas por la clase y las migraciones. En otros capítulos, la autora recupera la historia de la Revuelta de las mujeres contra el aumento de los precios en Barcelona, Málaga y Alicante en 1918; las huelgas de las inquilinas en las primeras décadas del siglo XX, las jornadas de lucha de las obreras que iniciaron la Revolución rusa y otros conflictos importantes, pero menos conocidos, como la huelga que hicieron las trabajadoras textiles de Induyco contra el Corte Inglés, en Madrid y Cáceres en 1977 durante la Transición española, entre otras.

La segunda parte del libro pone el foco en "algunas luchas actuales de mujeres trabajadoras, en medio de una pandemia mundial que afecta a las mujeres migrantes y precarias: historias de mujeres en la primera línea". Desde el grito de las jornaleras contra los abusos y la explotación en los campos de la fresa, pasando por las protestas de las enfermeras y limpiadoras en los hospitales en Madrid o Nueva York. Las nuevas organizaciones de trabajadoras del hogar contra la esclavitud moderna y las huelgas salvajes de las jóvenes que desafían la explotación en las maquilas globales, así como las que defienden los recursos naturales de sus territorios de las multinacionales.

martes, 9 de febrero de 2021

#hemeroteca #mujeres #historia | “Para las niñas no conocer la historia de las mujeres es privarlas de un futuro mejor”


“Para las niñas no conocer la historia de las mujeres es privarlas de un futuro mejor”.

Sara López es la fundadora de Herstóricas, un proyecto cultural y educativo que visibiliza la aportación histórica de las mujeres.
Idoia Ugarte | El País, 2021-02-09
https://elpais.com/espana/madrid/2021-02-09/para-las-ninas-no-conocer-la-historia-de-las-mujeres-es-privarlas-de-un-futuro-mejor.html 

Sara López (Madrid, 38 años) es una de las fundadoras de Herstóricas, un proyecto feminista de divulgación e investigación que reivindica la aportación de las mujeres a lo largo de los siglos en los espacios políticos y culturales a través de paseos, charlas y talleres que invitan a repensar lo que se nos ha contado. ‘En busca de las madrileñas’ es el recorrido con el que iniciaron su andadura en la capital en 2017. Comienza en la plaza de la Villa y se detiene en las zonas más turísticas para romper con esa dicotomía que borra el relato de aquellas mujeres que sí que han contribuido al devenir histórico de la ciudad, pero que la sociedad desconoce.

¿Cómo surgió este proyecto?
El proyecto surge por la necesidad de vernos representadas en los espacios culturales y educativos. Nos conocimos en la Asamblea de Mujeres del 15M-Marea Granate de Londres, un lugar de reflexión feminista. Allí nos dimos cuenta de que el enfoque que se les daba a las mujeres no nos convencía, por lo que decidimos aportar nuestro grano de arena para revertir la situación con itinerarios culturales por las calles y en los museos, talleres, charlas y proyectos de recuperación de historia local de mujeres.

¿Cómo afecta esa falta de referentes femeninos a la sociedad?
Para las mujeres y las niñas no conocer su propia genealogía ni conocer la historia de quienes hicieron posible que hoy estemos como estamos es privarlas también de un futuro mejor. Al no tener referentes femeninos le estamos diciendo a las mujeres desde pequeñas que no pueden hacer las cosas y a los hombres que ese espacio es para ellos. Se ve, por ejemplo, en los porcentajes de las mujeres ingenieras y científicas. Cuántas mentes brillantes habrá perdido la sociedad por no apoyar a las mujeres en una educación igualitaria.

¿Cómo han vivido el hecho de que se quisiera borrar el mural feminista de Ciudad Lineal?

Lo hemos vivido como lo que es, un despropósito. La representación de las mujeres en el espacio público es fundamental para cambiar el imaginario colectivo. El querer eliminarlo es violencia machista institucional. Manda un mensaje para que la violencia se siga ejerciendo en todas sus variantes. Y en este caso son y deben ser representaciones feministas. Y no, Margaret Thatcher no es una representación feminista.

¿Es importante reivindicar la historia de las mujeres normales?

Sí, porque no es solo la falta de referentes “pioneros”, los trabajos que históricamente han desarrollado las mujeres de cuidado y mantenimiento se han minusvalorado hasta el punto de que siguen sin ser remunerados o tienen una gran precarización. No tener un conocimiento riguroso e igualitario de nuestra historia solo beneficia a los privilegiados porque la historia es poder y consigue que no se vuelvan a apropiar de los discursos los de siempre. Y es que una historia plural es el pilar para una sociedad sana. Nos han hecho menospreciar la historia de las mujeres y que la veamos como una historia parcial, pero es todo lo contrario, es la historia colectiva.

¿Cómo se hace esa revisión más inclusiva de la historia?

Con muchas preguntas y leyendo entre líneas y observando las ausencias en los relatos hegemónicos. Tenemos la suerte de que hay historiadoras feministas que están haciendo un gran trabajo de investigación. Nosotras acudimos a ellas como punto de partida y vamos adaptando esos trabajos a formatos más accesibles para que lleguen a personas de todas las edades. Somos mediadoras y divulgadoras.

¿Qué contenidos se dan en los paseos y los talleres?

Los contenidos son lo que nosotras echamos en falta en los espacios culturales y patrimoniales, según nuestras propias inquietudes y necesidades como consumidoras de cultura. Vemos la mejor manera de que la gente se lleve tras los paseos o actividades los conceptos clave, aprecien el feminismo, disfruten y se apropien de la historia de las mujeres como un patrimonio colectivo.

¿Cómo han afrontado esta pandemia?

Ha sido duro. Para Herstóricas el contacto con la gente es fundamental. Ninguna actividad es igual porque motivamos la participación en las personas y todo se retroalimenta. Surgen ideas, proyectos nuevos, puntos de vistas y debates que enriquecen el proyecto. Es verdad que hemos logrado crear ese espacio en las actividades online, pero apropiarnos y reivindicar el espacio urbano o cultural de manera colectiva es lo que echamos de menos y es un pilar básico para nosotras.

¿Cómo se puede revertir el sistema patriarcal?
A través de la educación y de políticas públicas concienciadas con el feminismo. Señalando las agresiones machistas en todos sus niveles y adoptando compromisos para ello. Y sobre todo no permitiendo el machismo en nuestras instituciones públicas.

¿Considera que hemos avanzado?

Pienso que sí hemos avanzado, pero abres el periódico y se te cae el mundo al suelo con ciertas medidas que se están llevando a cabo por la derecha y la extrema derecha. Lo bueno es que luego ves las últimas manifestaciones feministas, cómo se movilizan las compañeras ante situaciones de injusticia y que juntas e inclusivas somos más fuertes. En ese momento te acuerdas de las que nos precedieron y tienes esperanza.

Las mujeres de Madrid
Herstóricas reivindica a mujeres madrileñas como Clara Campoamor, de origen obrero, abogada, feminista y diputada o a María Lejárraga, invisibilizada detrás del nombre de su marido aunque escribiera ella. También a figuras que contrastan como María Josefa de Pimentel, la Duquesa de Osuna, que dentro de sus distintos privilegios y puntos de partida contribuyó positivamente con su trabajo en la capital. Pero no dejan de lado la historia de las mujeres normales y corrientes que tienen que encargarse de las tareas cotidianas, ir al mercado, las fábricas y que tienen sus espacios y activismos, porque ellas también han contribuido a construir la ciudad.

miércoles, 3 de febrero de 2021

#hemeroteca #mujeres #ciencia | Para salir con mujeres científicas


Para salir con mujeres científicas.

La ilustradora Marta Riera diseña bolsas para la Universidad de Vigo.
Begoña R. Sotelino | La Voz de Galicia, 2021-02-03
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/vigo/vigo/2021/02/02/salir-mujeres-cientificas/0003_202102V2C4991.htm 

Nada más práctico y sencillo para visibilizar a las mujeres científicas ninguneadas por la historia, que llevarlas al costado y pasearlas por la ciudad. Esa idea, plasmada en bolsas de tela tipo tote bag, con las imágenes de cuatro destacadas personalidades femeninas en diferentes campos del conocimiento, son las que la diseñadora viguesa Marta Riera ha ilustrado para la Unidade de Igualdade de la Universidad de Vigo, serigrafías de cuya estampación se ha encargado la firma Rei Zentolo.

Con el nuevo equipo rectoral, y con la profesora de la Facultad de Bellas Artes y directora del área de Imaxe Ana Soler, la institución académica ha despertado del letargo en el que lleva sumida desde su nacimiento, de espaldas a la difusión de su proyecto como marca.

Riera era la responsable del departamento de diseño de Galifornia, marca creada en Vigo por su hermano Pablo, y con su fallecimiento, la empresa, en liquidación a través de su web, ya no levantó cabeza al perder a su alma máter, su razón de ser. Lo que sí seguirá como legado es la ruta motera que también Pablo puso en marcha. Recoge el testigo su amigo Javier Herránz para arrancar los motores cuando la pandemia lo permita. La artista viguesa, que fue durante 15 años profesora en Esdemga, la escuela de moda y diseño de la universidad, siempre compatibilizó Galifornia con otros proyectos que ni empiezan ni acaban con las bolsas, ya que también ha diseñado una línea que incluye cartelería, tazas y otros objetos, y stickers para WhatsApp. En el 2018 empezó a colaborar con la Universidad de Vigo a través de la Unidad de Igualdad, para campañas destinadas, sobre todo, a niñas y jóvenes estudiantes para promocionar las carreras científicas entre ellas. Lo primero que hicieron, recuerda, eran unas caretas para que niñas y niños se las pusieran jugando y de paso, se familiarizasen con sus figuras, ya que del otro lado estaba escrita la historia de cada una de ellas y sus logros minimizados u ocultados durante años.

Esas caretas fueron un éxito. La edición se agotó y según indica la directora de la Unidade de Igualdade, actualmente se pueden ver online y descargar desde la web del departamento. Entre las imágenes elegidas hay mujeres como Ada Lovelace, la primera programadora informática de la historia, o Rosalin Franklin, clave en el descubrimiento de la estructura del ADN, pese al robo de su descubrimiento por parte de sus colegas científicos masculinos. Para el proyecto de las bolsas, las elegidas fueron la escritora Egeria, la actriz que inventó el wifi, Hedy Lamarr; la etóloga Jane Goodall y la astrónoma Jocelyn Bell. «Seleccionamos a algunas de las víctimas del Efecto Matilda, nombre que se le da a la costumbre de ningunear los logros de científicas por parte de sus compañeros varones adjudicándose sus logros. Indica Gómez que no tienen un presupuesto grande pero junto al vicerrectorado de Internacionalización, con más medios e interés en la serie de caretas, continúan proyectos que desarrollan también en la cátedra Feminismos 4.0 con la Diputación de Pontevedra. Presisamente para esta iniciativa hizo Marta Riera más trabajos, los últimos encargos fueron seis figuras en caretas y stickers, de Alice Guy, Theano de Crotona, Jennifer A. Doudna, Andrea M. Ghez, Emmanuelle Charpentier y Nicole-Reine Lepaute, además de dos modelos de carteles para celebrar el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se festeja el próximo jueves, 11 de febrero.

Tienda «online» hasta que abra la sede de O Berbés
La Universidad de Vigo construye con calma su imagen. Ana Soler explica que su apuesta estética es por la transparencia y la luz, y la formal, por las personas. Todo el proyecto quedó paralizado por la pandemia. «Obviamente hay otras prioridades en este momento». Por eso, por ejemplo, en este momento las bolsas diseñadas y toda la línea de merchandising en marcha, no están a la venta hasta que se active la tienda online, en proceso, como sustituta de la que se abrirá en la sede de la Universidad en O Berbés.

#hemeroteca #mujeres #historia | Becas Mercedes Kareaga: Para visibilizar a las mujeres... y hacer justicia


Becas Mercedes Kareaga: Para visibilizar a las mujeres... y hacer justicia.

Eibar creará la Beca Mercedes Kareaga a fin de reconocer la contribución de las mujeres al progreso de la ciudad.
Jabi Leon | Noticias de Gipuzkoa, 2021-02-03
https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/gipuzkoa/debabarrena/2021/02/03/visibilizar-mujeres-justicia/1086326.html 

Tras quedar suspendida el pasado año, el Ayuntamiento de Eibar ha incluido en el Plan Estratégico de subvenciones para 2021 la Beca Mercedes Kareaga, promovida por el PNV con el objetivo de "documentar y destacar la importancia de la contribución de las mujeres eibarresas al progreso de nuestra ciudad". Todo ello, "para que el ejemplo de Mercedes y sus valores sirvan de motivación tanto a la generación actual como a las futuras", explica la edil jeltzale de Igualdad, Elena Ibañez.

En cualquier caso, con la creación de esta nueva beca el Consistorio armero no solo contribuirá a visibilizar el indiscutible papel protagonista desempeñado por las mujeres en el desarrollo de Eibar; también saldará una deuda que tenía pendiente con Mercedes Kareaga Guisasola (1908-1997); una eibarresa que dedicó su vida al desarrollo de organismos y actividades destinadas a cubrir necesidades de igualdad e integración social de personas desfavorecidas.

Una vida intensa
Hija de Emilia Guisasola y del grabador Cayetano Kareaga, Mercedes cursó sus primeros estudios en las escuelas de la Alhóndiga (allí recibió clases de Polonia Echeverría) y posteriormente estudió Magisterio, aunque nunca llegó a finalizar esos estudios.

Siendo muy joven, Mercedes Kareaga participó en la creación de la agrupación local del PNV y de su apartado femenino Emakume Abertzale Batza, desde donde defendió activamente la participación de la mujer en la sociedad, hasta que en 1933 abandonó la política.

Con el estallido de la Guerra Civil se vio obligada a abandonar Eibar. Inicialmente se refugió con su familia en Bilbao y después en Asturias, donde permaneció hasta que el Principado cayó en manos de los fascistas. Entonces decidió huir en barco a Francia, pero el buque en el que viajaba fue intervenido por el crucero ‘Almirante Cervera’ de la armada facciosa y Mercedes fue devuelta a Eibar, donde permaneció bajo vigilancia.

De regreso a su ciudad natal, Kareaga participó en el reparto de ayuda alimentaria y en 1943 se sumó a la agrupación local de Acción Católica dando charlas y clases. Asimismo, impulsó una tómbola benéfica que sorteaba productos donados por las empresas eibarresas y destinaba el dinero recaudado a fines sociales; participó en la recaudación de recursos económicos para apoyar la formación de curas en seminarios y fundó (en 1951) la Sociedad Femenina Eibarresa Goi Argi; la primera sociedad femenina de España, que estuvo muy vinculada a la religión católica y realizó una gran obra social de educación con las mujeres y los más necesitados.

Además, Mercedes fue una de las impulsoras (en 1964) del Patronato Eibarrés de Beneficencia que se creó para ayudar en el proceso de rehabilitación a las personas afectadas por un brote de poliomielitis que tuvo lugar dos años antes y en 1973 creó los Talleres Protegidos Cayetano Careaga (hoy Gureak), destinados a facilitar el acceso al mundo laboral de jóvenes con discapacidad.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

#hemeroteca #mujeres #politica | Carmen Díez de Rivera


Carmen Díez de Rivera.
María Toca | La Pajarera Magazine, 2020-11-18

https://www.lapajareramagazine.com/carmen-diez-de-rivera

Si hay una historia rocambolesca y digna de un culebrón romántico es la de esta mujer. Si hay una figura olvidada que fue pura estrategia, quizá el fundamento en que se basó la Transición española, es también la de esta mujer que hoy traemos a nuestro magazine.

Carmen Díaz de Rivera fue todo eso y más. Una exquisita mujer, inteligente como pocas, culta, hermosa hasta enamorar a los cercanos. Con una vida trágica de la que supo sacar partido.

Su nacimiento provocó una crisis en el gobierno franquista del momento. Nació el 29 de Agosto de 1942, hija de María Sonsoles de Icaza y de León, distinguida dama de la aristocracia madrileña, hermana a su vez de Carmen de Icaza, escritora famosa en la época y de marcada personalidad. El supuesto padre legal fue Francisco de Paula Díez de Rivera y Casares, marqués de Llanzol, amigo personal de don Juan de Borbón y monárquico destacado, aunque su hermano ejercía un puesto de importancia cerca de Franco y su cuñada, Pura Huetor, era amiga íntima de doña Carmen. Sonsoles de Icaza era la mujer más bella de la época, amiga personal de Balenciaga y musa de su talento, poseedora de un arsenal de vestidos del vasco divino, en su armario. Y amante oficial durante casi veinte años de Ramón Serrano Suñer, atractivo ministro de Exteriores, falangista de pro y cuñado de Franco, ya que su esposa Zita Polo, era hermana de doña Carmen, además de ser el hombre más poderoso del régimen, incluso ensombreciendo a Franco por su brillantez intelectual y las influencias en las potencias del Eje y en el falangismo.

Pura Huetor, a la sazón mejor amiga de doña Carmen, tal como decimos, era cuñada de los Llanzol, casada con el hermano del marqués y espía de los aconteceres en el domicilio de Sonsoles. Como no podía ser de otra manera porque el idilio de Sonsoles y Ramón Serrano, era la comidilla de la ciudad. Todos ellos pertenecientes a una aristocracia que vivía en la opulencia frente a un pueblo que moría de hambre. Recordemos que era plena posguerra, en un marco entre lujo, hipocresía y banalidad se desarrollaron los amores entre Serrano e Icaza.

Pura Huétor comunicó a doña Carmen el embarazo de Sonsoles fruto de los amores prohibidos con Ramón. La indignación de la señora Franco, predispuesta en contra del cuñado por el protagonismo de éste frente a su mediocre marido, contribuyó a la destitución del cargo de ministro y la pérdida de todos sus prebendas, además de la influencia mayestática que ejercía en Franco.

Ramón Serrano Suñer era inteligente, ágil, culto y un fascista de manual. Había perdido un hermano a manos de milicianos republicanos y su odio a lo que representaba la República le hizo militar en Falange desde el principio. Pero no era el típico falangista bruto, al contrario, tenía gustos refinados, hablaba idiomas, y era extremadamente atractivo. Fue oráculo de Franco hasta que perdió poder, además de por el referido embarazo de Sonsoles y en parte por ser demasiado nazi. Al perder Alemania la guerra había que cambiar el color del gobierno. Tornarse aliadófilo Franco y su gobierno, vaya y disimular en lo posible las veleidades nazis anteriores.

Cuando Carmen Díez de Rivera nació, su padre verdadero perdió poder, recibiendo un ultimátum de su esposa Zita Polo “o ella o yo” .Claramente, el señor Serrano optó por la calle de en medio. Quedarse con su mujer y buscar otra amante más joven, sin la problemática de la marquesa de Llanzol.

Sonsoles de Icaza, debía amar profundamente a Serrano y la pequeña Carmen era su vivo retrato. Los mismos ojos azules que se volvían agua al atardecer, la misma sonrisa luminosa, el pelo fuerte y rubio... tanto que despachó contra ella el desasosiego producido por la ruptura.

Madre e hija, jamás tuvieron una relación avenida, el desapego de la marquesa de Llanzol era notorio. En cambio el falso padre fue refugio pleno de ternura paterna para Carmen. Se amaron y se cuidaron, aun cuando el marqués supo la verdad del origen de Carmen desde el principio. Cuando ella se enteró de que no era su padre, lo siguió amando y cuidando de la misma forma.

El desenlace de la historia llega cuando a los diecisiete años, Carmen enamorada desde niña de Ramón Serrano Suñer-Polo, hijo de su padre verdadero, por tanto hermanastro, comunica en casa la intención de casarse con él... El mundo se desmorona cuando su tía, Carmen de Icaza –Sonsoles, su madre, no tuvo ni valor ni ganas de explicarse- le cuenta la verdad. Son hermanos de padre, no pueden casarse. A Carmen, tal como explicó años después, se le partió el alma con la verdad. Era el amor total de su vida... También comprobaba que toda la arquitectura familiar se venía abajo. La infidelidad de la madre, la traición, la falta de explicaciones, los silencios de una familia y una clase social que no habla porque lo que no se nombra no existen, desplazaron la cordura de Carmen.

Durante unos años tiene una conducta errática con tratamientos de sueño en diversas clínicas, profesa como monja de clausura en las Carmelitas de Arenas de San Pedro, donde está enterrada. Hasta que marcha como colaboradora de una ONG a África. Al volver a Madrid, las diferencias con la madre son absolutas, no solo por los motivos obvios sino ideológicos, de carácter, de formas. Sonsoles de Icaza la expulsa de la casa familiar y Carmen Díez de Rivera continúa estudiando mientras trabaja en la Revista de Occidente. Cursa Filosofía, Ciencias Políticas, especializándose en Política Internacional. Habla y escribe a la perfección cuatro idiomas y ya muestra la rebeldía política y un tufo izquierdista que luego desarrollaría.

Pero su vocación, su pasión irrefrenable es la política. Es amiga personal de Juan Carlos de Borbón, entrando a colaborar con Adolfo Suárez cuando éste dirige RTVE. Más tarde, al ser elegido Presidente la reclama para colaborar. En su despacho, que aún olía a Falange, Carmen le espeta que ella no trabaja con y para fascistas...

La joven Carmen tenía conformada su ideología, socialista, ecologista, feminista... Y una forma personal e individualista de entender la vida. Suárez ve en ella una inteligencia sagaz y valiente con la capacidad que necesita para convertir un país autárquico en algo más visible.

Carmen es durante un tiempo todo para Suárez. Y todo para Juan Carlos. Es la mente que dirige los pasos de ambos en dirección a convertir España en un país democrático. Los convence de la necesidad de legalizar todos los partidos políticos, a lo que Suárez es reticente. Carmen tarda, pero consigue hacerle entender que no puede excluir a los comunistas, a su vez negocia con Carrillo la entrada del PCE en los círculos del poder. Todo encaja, la Musa de la Transición, como la llama Umbral, realiza encaje de bolillos y eso que de forma tan ufana se enorgullecen tantos: la Transición, fue tejida por su mente poderosa y sus dulces maneras.

Carmen, milita en la social democracia del PSP de Tierno Galván. Luego, se adhiere al CDS siendo elegida eurodiputada. Se aleja del partido de Suárez cuando el partido se afilia a la Internacional Liberal, afiliándose a su vez al PSOE . Vuelve a salir elegida eurodiputada.

Carmen tiene un olfato político inmenso, capacidad de negociar, de convencer a las personas más dispares. Es bella, inteligente, amable y elegante. En un ambiente machista a ultranza imaginamos su lucha por pervivir.

Nunca se casó, ni tuvo amores conocidos. Se la relacionó tanto con Suárez como con el Rey Juan Carlos, ella siempre lo negó y nunca hubo pruebas de ninguna relación con ellos. Su vida fue la política. Sus amigos cercanos decían que había nacido con una misión: luchar por arreglar el mundo.

Enfermó de cáncer siendo joven aún y eurodiputada. Tuvo que dimitir y los últimos tiempos de su vida y enfermedad los pasó en Menorca, rodeada del mar que tanto amaba y en paz murió en 1999, posiblemente como consecuencia del dolor de corazón por la primera ruptura de la inocencia. Toda su vida se rodeó de una discreción total, tanto que muchos manuales de historia de la época obvian su importante figura dentro de la política de la Transición.

Una mujer importante que como tantas ha sido olvidada con una obra inmensa detrás. Posiblemente sin Carmen Díez de Rivera la Transición no hubiera sido lo mismo.


Y TAMBIÉN…
«Carmen Díez de Rivera era una rebelde indómita».
Luis Herrero recrea en su novela «Dejé de pronunciar tu nombre» la vida de Carmen Díez de Rivera, una mujer fascinante, fruto de la relación adúltera que mantuvieron la marquesa de Llanzol y Serrano Suñer.
Enrique Clemente | La Voz de Galicia, 2017-08-04
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/fugas/2017/09/01/carmen-diez-rivera-era-rebelde-indomitadeje-pronunciar-tu-nombre-vida-prohibida-carmen-diez-rivera/0003_201709SF1P8991.htm