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miércoles, 17 de febrero de 2021

#hemeroteca #gais #poliamor | Tres hombres son reconocidos legalmente como padres del mismo bebé

Alan Mayfield, Jeremy Allen Hodges y Ian jenkins

Tres hombres son reconocidos legalmente como padres del mismo bebé.

Ian Jenkins y sus novios, Alan Mayfield y Jeremy Allen Hodges, se convirtieron en la primera familia poliamorosa de California.
ABC, 2021-02-17
https://www.abc.es/recreo/abci-tres-hombres-reconocidos-legalmente-como-padres-mismo-bebe-202102171222_noticia.html 

El doctor Ian Jenkins, de 45 años, y sus novios, Alan Mayfield y Jeremy Allen Hodges, se convirtieron en la primera familia poliamorosa en California cuando un juez acordó que todos podrían ser nombrados padres de su hija Piper.

Los tres hombres utilizaron embriones donados y vientres de alquiler para dar la bienvenida al mundo a sus dos hijos, Piper y Parker.

El trío hizo historia legal en 2017 cuando un juez permitió que todos estuvieran en el certificado de nacimiento de Piper. Esto se convirtió en un gran hito para las familias poliamorosas de EE. UU.

Ian contó recientemente al medio Huff Post: «Una amiga nos ofreció los embriones que les quedaron de su tratamiento pero que no pudieron usar. Tuvimos la opción de adoptar los embriones y decidimos formar una familia única».

«Prestamos atención al hecho de que nuestros hijos podrían ser percibidos de manera diferente. No queríamos que se convirtieran en blanco de burlas, acoso o abuso en línea». Sin embargo, los padres indican que no ha tenido «ningún rechazo de nadie en nuestra vida profesional y personal».

Ian y Alan llevan juntos diecisiete años y se unieron a Jeremy hace ocho. Para los dos niños, los tres hombres son «papá».

A pesar de que muchas personas aceptaron su configuración doméstica, el mayor desafío llegó antes de que naciera Piper porque las leyes les impedían formar una familia a través de la subrogación.

En declaraciones recientes a The Morning Show, Alan dijo: «El gran desafío para nosotros fuer legal. Al principio no estábamos seguros de que pudiéramos estar los tres en el certificado de nacimiento, así que se convirtió en un proceso judicial. Parecía que no nos lo iban a conceder, así que pedimos hablar en la corte y declaramos nuestro punto de vista y el juez finalmente cambió de opinión y nos otorgó la paternidad legal para nuestra hija antes de que naciera».

«Nuestra cultura está llena de todas estas historias sobre el anhelo y la infidelidad. Es natural que sintamos afecto por más de una persona. Lo exótico es que realmente lo hicimos: hicimos una vida en la que muchas personas piensan como un sueño inalcanzable, pero por lo demás somos gente común. Tenemos las mismas conversaciones sobre qué cenar y qué ver en la televisión», explica Ian.

Ian pronto lanzará un libro sobre la batalla legal de su familia poliamorosa, y tiene una cuenta de Instagram que se llama Three Dads and a Baby donde ofrecen consejos, que incluyen, por ejemplo, qué hacer cuando su hijo prefiere a papá sobre papá o papá.

martes, 3 de diciembre de 2019

#hemeroteca #privacidad #sexo | Fiscalía y acusación piden cinco años de cárcel a Sergi Enrich y Luna por el vídeo sexual

Sergi Enrich y Antonio Luna
Fiscalía y acusación piden cinco años de cárcel a Sergi Enrich y Luna por el vídeo sexual.
Fiscalía y acusación particular piden cinco años de cárcel para Sergi Enrich (futbolista del Eibar) y el exjugador armero Luna, y tres y dos años respectivamente para su entonces compañero de equipo Eddy Silvestre, por «delito contra la intimidad» a causa de la grabación y difusión de un vídeo sexual en 2016.
Naiz, 2019-12-03
https://www.naiz.eus/es/actualidad/noticia/20191203/fiscalia-y-acusacion-piden-cinco-anos-para-sergi-enrich-y-luna-por-el-video-sexual

El Juzgado de Instrucción número 1 de Eibar ha dictado apertura de juicio oral contra los futbolistas Sergi Enrich, Antonio Luna y Eddy Silvestre, acusados de «delito contra la intimidad» por grabar y difundir un vídeo de relación sexual con una joven, que terminó viralizándose. Los hechos ocurrieron en mayo de 2016, cuando los tres pertenecían al Eibar.

Tanto la Fiscalía como la acusación particular plantean una condena de cinco años de cárcel, según ha podido saber Naiz, para Enrich y Luna por la grabación del vídeo y por pasárselo a Silvestre.

En esos casos la previsión del Código Penal va desde los dos a los cinco años de cárcel, y ambas acusaciones entienden que debe aplicarse el máximo al tratar de asunto relativo a la vida sexual de una persona.

En cuanto a Eddy Silvestre, no se le acusa de la grabación pero sí de la difusión. En este caso la posición de ambas partes difiere, ya que la Fiscalía pide dos años de cárcel y la acusación particular llega a tres.

La investigación se dio por concluida el año pasado y ahora se ha dictado apertura de juicio oral, que se celebraría en Donostia al tratarse de un caso penal, no en Eibar.

Sergi Enrich sigue jugando en el Eibar. Luna milita en el Rayo Vallecano y Silvestre en el Albacete, ambos de Segunda División.

miércoles, 12 de junio de 2019

#hemeroteca #gais #poliamor | Los primeros viudos con pensión del poliamor

Imagen: El Mundo / Alejandro, Alex, Víctor y Manuel
Los primeros viudos con pensión del poliamor.
Eran una pareja gay pero decidieron ampliar "la familia" y ser tres. Se "casaron" y ahora que uno ha muerto los dos viudos han pedido sendas pensiones y un juez les ha dicho sí. La justicia colombiana reconoce así por vez primera el poliamor.
Salud Hernández-Mora | El Mundo, 2019-06-12
https://www.elmundo.es/cronica/2019/06/12/5cff954321efa0e35a8b45fa.html

Es una suerte de poligamia, una unión marital de tres. Durante sus años de convivencia intentaron formalizar su peculiar estado civil. Y sólo la muerte de uno de ellos y la lucha por su pensión lograron lo que siempre soñaron: la trireja que constituyeron Alejandro, Manuel y Álex ya tiene la bendición de los tribunales.

Desde principios de siglo compartieron casa, cama, gastos cotidianos, tristezas y alegrías. Hasta que Álex Zabala, que trabajaba en la empresa de salud (IPS Universitaria), murió de cáncer el 16 de abril de 2014. Sus dos viudos reclamaron la pensión, al igual que hizo la madre del difunto. La aseguradora llevó el caso a los tribunales y los maridos decidieron emprender una batalla legal contra la progenitora para exigir lo que consideraban suyo. No era dinero lo que buscaban, cuentan, puesto que ambos trabajan y era un salario mínimo que dividirían entre dos. «No lo necesitamos pero estábamos hablando de la dignificación de Álex, del reconocimiento de la familia», puntualiza Manuel.

Y esta semana lograron su objetivo. La Sala Sexta de Decisión Laboral del Tribunal Superior de Medellín emitió la sentencia que anhelaban. Confirmó el fallo anterior de la juez del Circuito de Medellín, de mayo de 2017, y ordenó el pago de la pensión a Alejandro Rodríguez, bailarín profesional, y Manuel Bermúdez, periodista y docente universitario, incluyendo el retroactivo por los montos que dejaron de percibir desde que Álex falleció. Lo retroactivo suma unos 6.300 euros y a cada viudo le corresponde una pensión mensual de 110.

«Es una relación poliamorosa que tiene los componentes de permanencia y comunidad. Supone el acoplamiento de una identidad como familia que se sustenta en la búsqueda común de los medios de subsistencia, en la compañía mutua o en el apoyo moral, y en la realización de un proyecto compartido que redunda en el bienestar de cada uno de los integrantes de esa familia y en el logro de su felicidad», reza un aparte del fallo. Porque los jueces no se limitan a citar artículos y acopiar jurisprudencia, también trazan a pinceladas su manera de entender el mundo actual.

«Por más de 7 años compartieron techo, lecho y mesa, presentándose ayuda mutua y una convivencia estable entre los tres, ininterrumpida y hasta el momento de la muerte, asumiendo el reto de vivir en triada, teniendo las mismas obligaciones de la vida en pareja», fallaron los jueces.

Alejandro y Manuel hubiesen querido agregar en la demanda a Víctor Prada, maestro en arte dramático y el último en llegar a sus vidas. Pero sólo se incorporó a la familia 12 meses antes de perder a Álex, periodo insuficiente de convivencia para que la justicia colombiana reconozca una relación de hecho.

Antes del fallo y del cuarteto que terminarían formando, ya eran reconocidos en el mundillo de los activistas LGTB porque a Manuel le encanta disertar sobre su causa y narrar sus experiencias sin tapujos: «Soy una loca gritona», dice a Crónica. Relata con orgullo que fue el primero en Colombia en acudir a una notaría para oficializar la unión con Alejandro, cuando proponer matrimonio homosexual resultaba escandaloso.

Naturales de Medellín, una de las ciudades más tradicionales de Colombia, de familias extensas -Manuel es el menor de 15 y el único gay-, no encontraron eco entre los notarios locales para llevar a cabo sus planes. Les vinieron a decir, firmamos un papelito pero nada de fotos ni shows, un acto cuasi clandestino. Declinaron el ofrecimiento y viajaron a Bogotá donde todo es más abierto. Sellaron un acta simbólica con una reconocida feminista por madrina, la francesa Florence Thomas. «Nos vamos a querer toda la vida», se dijeron aquél 3 de noviembre de 2000. Y cuando eran felices los dos, surgió el tercer amor. «Fue el primer elemento del poliamor», rememora Manuel.

«Cuando empecé con Alejandro era un peladito (chaval) de 18 que apenas terminaba el colegio, mucho más joven que yo. Le dije: yo he vivido todo, pero para vos soy el primer hombre, es injusto que empiece a vivir a mi sombra. Sea libre. Si alguien te mueve el corazón, conversemos sobre el tema», agrega. «Como en el año 2004 conoció a Álex en el coro de la Universidad. Alejandro y yo ya llevábamos cuatro años juntos, habíamos tenido otras aventuras sexuales, pero nada serio».

En esa ocasión, sin embargo, su pareja le confesó que se había enamorado de Álex pero que le seguía queriendo a él. «Fue fundamental que no me dejó de querer. Soy un libertario y tampoco quería repetir el modelo de divorcio caótico de los heterosexuales», explica Manuel. «Me di un tiempo para desprenderme. Pero Álex era encantador, silencioso, y nos enamoramos desde la palabra, un amor de conversación. Y un día cualquiera Álex le dice a Alejandro: yo me quedo también con él porque es lo que uno se sueña para el resto de la vida».

De tres a cuatro
Compraron una cama de matrimonio más grande donde cupieran los tres, se acoplaron a la nueva situación en donde todos eran iguales, ninguno llevaba el mando, y siguieron sus vidas sin ocultar primero la triada y después el cuarteto. Así lo confirmaron testigos en el juicio por la pensión. Varios amigos aseguraron a los jueces que siempre les conocieron viviendo y yendo juntos a todas partes, sin disimular su múltiple unión. «Un día apareció Víctor, que tenía 23, como una aventura de Álex y nos conquistó como familia», recuerda Manuel, el mayor. «Terminó siendo el cuarto de la relación. No fue complicado añadir uno más».

Quizá lo más complejo resultó explicar al mundo, comenzando por sus respectivas familias que no terminaban de digerirlo bien, que lo suyo era una unión tan normal como las demás.

Y fue en la audiencia judicial donde asomó el rechazo que algunos hermanos de Álex sentían por el poliamor. Marlenys Zabala declaró que no reconocía a Manuel, Alejandro y Víctor como compañeros permanentes de su hermano «porque se entiende que unión marital de hecho es de dos personas y no de cuatro». Y Albeiro y Jabeth Zabala agregaron que siempre creyeron que su hermano vivía con unos amigos de la universidad.

Pese a esas y otras críticas que han recibido, Manuel, Alejandro y Víctor están convencidos de que son pasajeras. «Cuando nos conocen, los fantasmas desaparecen», aseguran. «El morbo, el bacanal, se van al suelo. Somos una familia muy bonita».

jueves, 22 de marzo de 2018

#hemeroteca #literatura #homosexualidad | Eduardo Mendicutti: "Las mujeres han sido ejemplo en la lucha de los homosexuales"

Imagen: El Mundo / Eduardo Mendicutti
Eduardo Mendicutti: "Las mujeres han sido ejemplo en la lucha de los homosexuales".
En su última novela el escritor regresa a su infancia y juventud para construir una historia de amor y amistad entre sus tres protagonistas.
Marta Ailouti | El Cultural, El Mundo, 2018-03-22
http://www.elcultural.com/noticias/letras/Eduardo-Mendicutti-Las-mujeres-han-sido-ejemplo-en-la-lucha-de-los-homosexuales/11904

Autor de más de quince obras, entre las que se incluyen 'El ángel descuidado', 'California', 'Ganas de hablar' o 'Mae West y yo', Eduardo Mendicutti (Sanlúcar de Barrameda, 1948) regresa en ‘Malandar’ (Tusquets) a la época de su infancia y juventud con una historia de amor distinta, entre tres, una evolución del concepto de hogar que pretende homenajear el papel de la mujer en la vida de muchos homosexuales. "De la mujer como esposa -explica el escritor-, con quienes muchos gais se casaban como tapadera. Como cómplices, como solidarias y como pioneras en la lucha por los derechos. Las mujeres han sido ejemplo en su lucha por los derechos para los homosexuales".

Además de una novela, Malandar es un lugar, un tiempo, un anclaje y "un antídoto contra la melancolía". Una idea que llevaba en reposo desde antes de publicar ‘Otra vida para vivirla contigo’ o ‘Furias divinas’. De hecho, esta historia empieza precisamente ahí, por el título. "Fue lo primero de todo. Malandar me parece una palabra bonita y sugerente. A partir de ahí pensé el registro de la novela y la empecé a escribir en mi cabeza". Antes de pasarla al folio, ya sabía cómo empezaba, cómo terminaba y qué iba a pasar. No obstante, confiesa, "el final lo pensaba hacer un poco más dramático pero me decidí por algo más ambiguo".

Escrita en primera persona en la voz de uno de sus tres protagonistas, Miguel Durán, el autor retrata en ella la vida de estos tres personajes -el propio Miguel, Toni y Elena- de La Algaida, su relación a través del paso del tiempo y su vínculo común con este rincón del mundo. "Uno puede lamentar lo perdido -matiza-, que es lo que lleva a la melancolía y al pesar, o bien celebrar lo vivido, que es el antídoto. Pero para mí esto último es la mejor manera de respetar lo que has vivido".

Pregunta.- Cuenta que esta novela es una historia de amor a tres, aunque también podría tratarse de una historia de amistad, ¿no cree?
Respuesta.- Es, de hecho, una historia de amistad que contiene tres historias de amor. Entre la chica y el chico, entre los dos chicos, entre los tres, pero a la vez es una historia de amistad. Por debajo de ella va apareciendo lo otro. En esas historias de amistades entre gais siempre ha habido una mujer que comprende mucho. Uno de los personajes, Toni, decide pasar un poco por encima de todo eso porque no se atreve a encararlo de verdad, no solamente encarar que sea gay sino que sea bisexual. Miguel en cambio no tiene problemas desde que es niño y Elena es lista. Creo que su personaje es el de una mujer inteligente que entiende lo que pasa, que sabe cómo gestionar eso, comprende que si no defiende lo que tienen en realidad no puede defender esa historia a tres que es lo que a ellos les mantiene unidos. Ella sabe que es importante su actitud y es importante su comportamiento.

P.- Su tono se aleja un poco del de otras de sus obras como por ejemplo del de ‘Furias divinas’, ¿considera que es su novela más emotiva?
R.- Con ‘Malandar’ volví a ese otro tono que a veces he utilizado en algunas de mis novelas, un tono que no es tan disparatado como el que usé en ‘Furias divinas’. Es algo más bien delicado como el que utilicé en ‘El palomo cojo’, que tenía risas, claro, porque yo sin humor no sé escribir. Y los cuentos de ‘Fuego de marzo’. Alguna que otra novela, la única en tercera persona, que se titula ‘El beso del cosaco’, que desde luego no tiene nada que ver con las otras. Aunque uno intenta manejarse en los dos tonos.

P.- En una entrevista concedida a El Cultural en 2013 comentó que siempre vivía y luego escribía porque no tenía imaginación, ¿sigue opinando lo mismo?
R.- En realidad no. Yo creo que es mentira que no tenga imaginación. Pero no sabría escribir una novela de ciencia ficción, una novela de intriga o un suspense. Es verdad que hay una imaginación intimista que existe y que supongo que algo de eso sí tengo. Pero la importancia de vivirlo a mí me parece fundamental. Y luego es autobiográfica hasta cierto punto. No tiene que ser literalmente autobiográfico. Autobiográfico es también lo que sueñas, también lo que deseas, no solo lo que vives. En esta novela pasa eso. La historia central no lo es exactamente pero otras historias que ilustran la biografía del narrador sí. Hay muchas cosas que de algún modo he vivido y otras que no, tiene eso de autobiográfico que a mí me interesa. No solo como autor, también como lector. Aquellos libros que están metidos en la vida y en la experiencia personal del propio escritor. Si un escritor escribe de verdad, desde las tripas, aunque hable de los androides, al final escribe de sí mismo.

P.- Pero no debe ser fácil escribir así, ¿no exige un punto de generosidad y de exhibición?
R.- Necesito escribir así y me gusta escribir así. Hay que pelear muchas veces contra el pudor y eso es bueno porque te obliga a ser fiel a ti mismo, literariamente no solo biográficamente. La pelea contra el pudor es buena. Y si hay algo que sospechas que puede sentar mal a alguien pero tú necesitas contarlo, lo cuentas.

P.- Volviendo un poco a la trama, en ella Malandar resulta un eje fundamental, ¿podría considerarse como una novela de lugares o de espacios? ¿Qué importancia tiene este entorno?
R.- Malandar es ese espacio en el que está prohibido construirse una casa y sin embargo ellos sueñan o fantasean con construirse una casa por prohibido que este. El lugar es real. La palabra, el nombre, me gustaba mucho porque me resultaba muy sugerente. También es el sitio que te permite que ese relato, en singular, ancle y que sirva de anclaje para volver a mantener viva la historia que surgió en la infancia, se intensificó en la adolescencia, parecía que se iba a perder en la primera madurez y se recupera ya a los 60 años. Es el pivote de todo para que, a pesar de los años y de las vidas dispares de Miguel, de Toni y Elena, todo se mantenga.

P.- A lo largo de la novela, de hecho, ese rincón de Malandar sufre también, como los protagonistas, una serie de transformaciones, ¿es una forma de vivirse, de definirse, a partir del espacio?
R.- Sí. La mirada sobre los lugares y sobre los espacios cambia según tú vas cambiando. No miras igual, no vives igual, no te relaciones igual al principio que al final con los lugares que cambian como tú. Yo tengo esa limitación, no puedo inventarme un espacio. Todas mis novelas tienen espacios, marcos narrativos, reales. No me los invento. En este caso es Malandar que existe. Necesito que los espacios sean auténticos. Madrid es ese lugar en el que el narrador lleva a cabo sus experimentos dispuesto a descubrir y experimentarlo todo. La Algaida es el sitio de mi infancia y de mi adolescencia, no es una ciudad real. Es una ciudad emocional. Mi infancia y mi adolescencia la viví entre Sanlúcar y el Puerto de Santa María, La Algaida de la que escribo aquí es una mezcla de las dos. No vayas a buscar determinadas cosas porque no existen. No se podría hacer un recorrido intentando encontrar los lugares de la novela. En 'El palomo cojo' sí, pero aquí no. Es la ciudad emocional.

P.- ¿Y los trenes? ¿Qué importancia tienen los trenes en su novela?
R.- Tengo una obsesión con los trenes. Mucho más que con los aviones que te pueden llevar al fin del mundo. Pero es que los trenes tienen ese punto de recorrido extrañamente cercano. No desaparece el mundo como en un avión, está ahí y ves cómo cambia y cómo tú cambias. Siempre le he dado vuelta a esa idea absurda de atrapar trenes que aparece en el libro.

P.- Pero también, ¿podría afirmarse que ‘Malandar’ es, además de un relato del espacio, una historia del tiempo, del paso de la vida?
R.- La memoria es muy importante para el escritor. Algo que me importaba, y es fundamental en la novela, era contar cómo el tiempo nos modifica, cómo cambiamos y cómo nuestras propias historias emocionales y sentimentales relacionadas con el paisaje, por ejemplo, se veían distintas. Esa relación entre lo que ves con el paso del tiempo y lo que recuerdas, celebrando lo que recuerdas, me interesaba mucho. Celebrar lo que has vivido y no lamentar lo que has perdido.

P.- ¿Y en lo literario mira hacia atrás alguna vez?
R.- Me interesa de vez en cuando volver la vista atrás para revivirlo, rescatarlo, celebrarlo y reconstruirlo con las armas que se tienen que es el lenguaje. Yo me siento andaluz por el lenguaje que recuerdo, no por cómo hablo ni porque me guste el Rocío o la Semana Santa. Me siento andaluz porque recuerdo cómo hablaba y cómo hablaba la gente de mi alrededor. En este caso, el anclaje con lo que yo he sido está en el lenguaje y por tanto en los recuerdos, en lo que me viene a los recuerdos, lo que yo oía o vivía entonces. Eso es lo que me interesa. Personalmente y literariamente. Después la novela es otra cosa. Los resultados no se ajustan exactamente a los propósitos. Es difícil releerse.

martes, 6 de marzo de 2018

#libros #literatura #homosexualidad | Malandar

Malandar / Eduardo Mendicutti.
Barcelona : Tusquets, 2018 [03-06].
320 p.
Colección: Andanzas.
ISBN 9788490665091 / 18 €

/ ES / NOV
/ Amistad / Armarios / Bisexualidad / Homosexualidad / Literatura / Tríos

Toni, Miguel y Elena se conocen y se hacen amigos desde que los tres tienen ocho años. Miguel empieza a ir con Antonio y Elena a la playa, al parque, al cine… Poco a poco, Toni y Miguel van descubriendo una especial relación entre ambos, pero también se confiesan que les gusta Elena, aunque les gusta «de otra manera». Cuando los tres han cumplido doce años, con pocas semanas de diferencia, Toni y Miguel hacen un primer viaje en barca y caminan hasta la punta de Malandar, un lugar prácticamente virgen en el que fantasean con la idea de construirse una casa. Estos viajes se van a repetir a lo largo de sesenta años, a pesar de que las vidas de Toni y Miguel sigan caminos muy dispares.

lunes, 12 de febrero de 2018

#hemeroteca #animales | Adiós al ganso ‘Thomas’, todo un ejemplo del ‘amor sin barreras’ en el mundo animal

Imagen: El País / El gando Thomas con la pareja de cisnes Henry y Henrietta y sus polluelos
Adiós al ganso ‘Thomas’, todo un ejemplo del ‘amor sin barreras’ en el mundo animal.
El ave vivió 24 años junto al cisne 'Henry' y le siguió cuando le abandonó por otro ejemplar.
El País, 2018-02-12
https://elpais.com/elpais/2018/02/12/mundo_animal/1518429368_928041.html

Para los habitantes del pequeño pueblo costero de Waikanae (10.600 habitantes, Nueva Zelanda), Thomas era mucho más que un ganso que se había quedado ciego con el paso de los años. Era un ejemplo del ‘amor sin barreras’ en el mundo animal. Después de cuatro décadas disfrutando de la compañía de Thomas —la esperanza de vida de los gansos se puede extender a los 30 años en los mejores casos— en el lago de Waimanu le preparan un emotivo funeral.

La vida de Thomas fue atípica. Tanto, que sus preferencias a la hora de formar pareja le convirtieron en una celebridad local. Los gansos viven en grupos familiares pequeños y se aparejan de por vida, pero Thomas se separó del resto de los ejemplares de su especie y vivió durante 24 años con Henry, un cisne negro, en la orilla de la laguna Kāpiti. Y cuando Henry le dejó para emparejarse con Henrietta, una cisne con la que tuvo 68 pichones, Thomas se sumó a la pareja y los acompañó hasta que Henry murió.

Thomas formó un triángulo amoroso con la pareja de cisnes y les ayudó con las crías. Con ellos pasó seis años, hasta que Henry murió en 2009. "Quedó desconsolado. De vez en cuando se le podía escuchar llorar", ha comentado el criador de pájaros Mick Peryer al diario Stuff. Entonces, Henrietta, abandonó a Thomas y se marchó con otro cisne. "El pobre Tom se quedó solo", se lamenta Peryer.

Thomas será enterrado junto a Henry, con una mazorca de maíz y una placa con su nombre. "Será un día especial, abierto a cualquiera que desee despedirse. Esperamos verte allí", invitan desde la página de Facebook de Waimanu.

Aunque las desgracias de este peculiar ganso no se acabaron con la muerte de su compañero. Tiempo después, engendró a sus propios polluelos con otras hembras de la zona, pero se las robó otro ganso llamado George. "Podías ver a George con las crías y a Thomas detrás de ellos", recuerda el cuidador de las aves.

Una creciente ceguera hizo que Thomas fuera trasladado en 2013 al centro Wellington Bird Rehabilitation Trust, en Ohariu Valley, donde pasó sus últimos años de vida. Allí convivió con otras aves ciegas y continúo ejerciendo el papel de padre putativo con otros polluelos de la reserva.

Sus elecciones vitales hicieron que apareciera en algunos programas de noticias, que lo apodaron Timothy. "¡Nos encantó tener a Thomas como parte de la familia WBRT! Lo hemos tratado con amor y especial cuidado. Thomas, nuestro buen amigo, te extrañamos de todo corazón. Puedes descansar en paz", publicó el centro donde pasó sus últimos días este peculiar ganso.

jueves, 11 de enero de 2018

#libros #liteartura | ¿Hablamos de sexo si hablamos de ‘Tríos’?

Imagen: El Mundo / Fotograma de 'Jules et Jim, de François Truffaut
¿Hablamos de sexo si hablamos de ‘Tríos’?
Manuel Hidalgo | El Cultura, El Mundo, 2018-01-11

http://www.elcultural.com/blogs/tengo-una-cita/2018/01/hablamos-de-sexo-si-hablamos-de-trios/

La escritora, editora y promotora literaria Paola Tinoco (Ciudad de México, 1974) cree que su libro ‘Tríos’ (Anagrama) tiene un título que “agita el morbo”. Es más que probable que tenga razón. Según nos cuenta en el prólogo, cuando propuso a un puñado de destacados escritores latinoamericanos y españoles escribir un cuento que tuviera a un trío como núcleo central del argumento, percibió nerviosismo –ojos brillantes, sonrisas– entre los convocados, por más que Tinoco les explicara que el mentado trío no tenía por qué ser sexual o erótico, sino un conjunto cualquiera de tres ingredientes o elementos que interactuaran entre sí. Bajo esa única condición, carta blanca.

Pero, hablando de tríos, ¿son los triángulos amorosos el imán más inesquivable? Habrá que verlo. Que leerlo. Once escritores –cuatro mujeres, entre ellos– de variadas edades y de cuatro países distintos –de México, cinco– han aceptado el ofrecimiento de Paola Tinoco. Sólo dos –acaso tres– eluden el triángulo amor-erotismo-sexo. Puestos a adelantar conclusiones, cabe decir que el resultado es bueno: ‘Tríos’ es un estupendo libro de cuentos.

No voy a resumir ni a valorar once relatos distintos, interesante y polifónica compilación, por otra parte, de voces muy sugestivas de la última –y penúltima– narrativa hispanoamericana. Diré que, entre lo mejor, está la sutil y turbadora apertura de Sara Mesa (‘Escarabajos’) y el cierre humorístico y patético de Juan Villoro (‘Dios compensa’), que me permite apuntar que precisamente el humor y el patetismo impregnan varios cuentos, más proclives al dolor que al gozo.

El nivel es alto y, de paso para nombrarles e informar de su presencia en el libro, destacaré las narraciones de Alberto Chimal (‘Los Parcos’), Alberto Barrera Tyszka (‘Tres’), Mariana H (‘Super para uno’), Antonio Parra (‘Intimidad’) y, muy especialmente, Andrés Barba, quien en ‘Trío en Super-8’ aborda la historia más inesperada y, en cierto modo, elaborada de un conjunto que completan Isabel Mellado, Yuri Herrera, Luisgé Martín y Marta Sanz (muy intensos, quizá demasiado, los dos últimos).

En esta fiesta de la lengua (al español me refiero), tan variada de posturas (de estilos, quiero decir), me quedaré, esta vez, con una cita en función de su alcance sociológico, para que el lector de estas líneas se inscriba y se identifique en ella. Corresponde al cuento del venezolano Alberto Barrera Tyszka: “Habían ido a una pequeña reunión en casa de unos amigos y, durante buena parte de la velada, se estuvo hablando de tríos. Para sorpresa de ambos, casi todos los presentes conversaban sobre el asunto con experiencia y, encima, con excesiva naturalidad. Rodrigo y Sabrina se sintieron incómodos, rehenes de un silencio vergonzoso: no tenían nada que contar (…) De regreso en casa, comentaron lo ocurrido. ¿Sería cierto? ¿O todos sus amigos estarían sólo fanfarroneando? ¿O acaso era posible que solo ellos dos fueran los únicos del grupo que jamás hubieran participado en un trío? ¿Qué clase de vida habían llevado, entonces? ¿Cómo podían ser tan inocentes, tan simples, tan aburridos?”.

Puede que las preguntas que se hacen en casa Rodrigo y Sabrina sean, en principio, entre retóricas e irónicas –el lector también se las puede hacer–, pero el caso es que hay preguntas cuyas respuestas, sean o no retóricas e irónicas, llevan a algunos a la acción. Y, más que ningún otro, el terreno de la acción es el de lo imprevisible. Jules, Jim y Catherine lo comprobaron.

domingo, 7 de enero de 2018

#hmeroteca #libros #literatura | El morbo literario de los tríos

Imagen: El Diario / Ilustración del Kamasutra
El morbo literario de los tríos.
Un libro reúne relatos de 11 escritores españoles y latinoamericanos sobre distintas relaciones entre tres personajes.
Miguel Ángel Villena | El Diario, 2018-01-07
http://www.eldiario.es/cultura/libros/morbo-literario-trios_0_726177645.html

La frase "no hay dos sin tres" llevó a la autora y editora mexicana Paola Tinoco (México DF, 1974) a proponer un libro de relatos con historias de tríos. A pesar de que el enfoque era absolutamente abierto a cualquier tipo de narración, la mayoría de escritores que acaba de publicar en ‘Tríos’ (Anagrama) ha optado por cuentos con un fondo amoroso o erótico. Así, no cabe duda de que un cierto morbo literario alimenta las historias a tres bandas, desde las novelas clásicas hasta hoy mismo. De hecho, Tinoco señala en el prólogo de ‘Tríos’: "Fue difícil quitar de la cabeza de 11 escritores, de distintos países y edades, una imagen erótica de la palabra trío al hablar de este libro cuando era apenas un bosquejo. Al que no le brillaban los ojos, le brotaba una sonrisa".

Sus protagonistas representan un mosaico muy variado de personajes, desde adolescentes a ancianos; sus opciones sexuales abarcan todo tipo de variantes; y los desenlaces de los relatos oscilan desde la tragedia a la desenfadada ironía o a la moraleja. Pero es incuestionable que el factor amoroso, con sus dosis de engaños, celos o transgresiones, planea sobre estos cuentos que llevan la firma de cuatro autores españoles (Sara Mesa, Luisgé Martín, Andrés Barba y Marta Sanz), cinco mexicanos (Juan Villoro, Eduardo Antonio Parra, Yuri Herrera, Mariana H y Alberto Chimal), una chilena (Isabel Mellado) y un venezolano (Alberto Barrera). Aunque nacidos casi todos ellos entre las décadas de los sesenta y los setenta, sus trayectorias y estilos literarios resultan muy diversos y esta circunstancia contribuye a crear un libro con multitud de prismas y miradas sobre el tema.

Cultivador tanto del género de relatos como de la novela desde hace años, Luisgé Martín (Madrid, 1962) afirma a eldiario_es que "todavía conservamos muchas reminiscencias de la idea del ‘menage a trois’ cuando hablamos de tríos" y añade: "Los lados de un triángulo, siempre aleatorios, ofrecen mucho juego literario porque permiten escoger muchas combinaciones".

Martín confiesa que en su relato, titulado’ Isósceles’, "se echó al monte" como en la mayoría de su obra con un relato descarnado y dramático donde el personaje principal encarna una atormentada bisexualidad. "Nunca creí en la bisexualidad, pero al final me vi construyendo un personaje bisexual".

Este escritor madrileño, que ha publicado recientemente ‘El amor del revés’, un libro autobiográfico, está convencido de que las posibilidades narrativas de los tríos arrancan de la identificación de las parejas con la normalidad, con un supuesto equilibrio. "En cuanto entra un tercero en discordia", explica, "pone en peligro los estatus convencionales".

En esa misma línea, Marta Sanz (Madrid, 1967) argumenta que los tríos albergan "un elemento subversivo y transgresor de las relaciones de poder en el ámbito afectivo".

Resulta cierto que esas actitudes servirían también para triángulos de padre, madre e hijo único o para relaciones entre tres hermanos o para un trío de amigos, aunque de todos modos parece que el erotismo añade juego literario a las historias literarias o cinematográficas.

A la hora de pensar en triángulos están en la mente de cualquier aficionado a la cultura una películas maestra de François Truffaut como ‘Jules et Jim’; la novela cumbre de Ernesto Sábato, ‘El túnel’; la clásica ‘Vértigo’, de Alfred Hitchcock, o ‘El talento de Mr. Ripley’, de Patricia Highsmith. Sin olvidar el brillante y aclamado trío teatral de Arte, de Jasmina Reza, una pieza sobre la amistad. "En todas estas obras", subraya Marta Sanz, profesora también además de escritora, "encontramos una intriga sobre qué personaje acabará finalmente haciéndose con el poder en esas relaciones de triángulo".

En su relato ‘Carita de Jeanne Moreau’ (un guiño precisamente a ‘Jules et Jim’) esta autora apuesta por una trama por donde desfilan relaciones entre mujeres, entre amantes de diferentes edades y, en definitiva, amores en los que hay que superar distancias imposibles. La cobardía para romper con las normas, para transgredir, impregna este relato en el que Marta Sanz reivindica asimismo la posibilidad de "los amores tranquilos".

Sara Mesa, nacida en Madrid en 1976 pero crecida y formada en Sevilla, donde vive, reconoce que se siente cómoda con el formato del relato o de la novela breve. "Cuando se trata de un encargo como en 'Tríos'", comenta, "intento llevar la propuesta a mi terreno, a mi estilo literario. Tengo que decir que la mayoría de mis novelas son cortas y me gusta la brevedad".

Convencida de que existe una producción de calidad en el género del relato, tanto en España como en América Latina, opina Sara Mesa que la literatura se nutre de los conflictos y en esa medida "los tríos siempre rompen con la normalidad establecida". Esa tercera pata de una historia que tantas veces busca el lector la ha centrado esta autora en un relato donde dos adolescentes se disputan las atenciones de un monitor en un campamento de verano. Para ilustrar que un cuento suele girar alrededor de una única escena, Sara Mesa define ‘Escarabajos’, el título de su relato, "a partir de una niña que espera fuera de un dispensario a que se resuelva una situación entre su amiga adolescente y un hombre adulto".

Acostumbrados a saltar de un género a otro en una época en que las fronteras de la creación se vuelven cada día más difusas, los 11 autores de ‘Tríos’ han transitado por la novela, el cuento, la poesía, el periodismo o el ensayo. Pero estos recorridos literarios discurren por caminos muy diversos en cada autor.

De esta manera mientras Luisgé Martín define un relato como "algo que cae del cielo" y la novela como "una operación de cavar la tierra"; Marta Sanz confiesa que las historias cortas la inclinan más a escribir poesía en lugar de un relato breve y Sara Mesa explica que se deja llevar por la narración para adivinar al final si se trata de una novela corta o de un cuento.

En cualquier caso, todos ellos recogieron el guante que les lanzó Paola Tinoco para participar en un libro sobre las infinitas posibilidades de los tríos. Amorosos especialmente.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

#libros #literatura | Tríos : antología de cuentos

Tríos : antología de cuentos / ed. y prólogo de Paola Tinoco.
Colección: Narrativas hispánicas.
Barcelona : Anagrama, 2017 [11-15]
184 p.
ISBN 9788433938510 / 16,90 €

ES / Literatura / REC
/ Relatos / Relaciones humanas / Tríos

Once escritores nos ofrecen su particular visión del trío: los españoles Sara Mesa, Luisgé Martin, Andrés Barba y Marta Sanz, los mexicanos Juan Villoro, Alberto Chimal, Mariana H, Yuri Herrera y Antonio Parra, el venezolano Alberto Barrera Tyszka y la chilena Isabel Mellado. En las historias aquí reunidas nos encontramos con una mujer que deja a su pareja y en su nuevo hogar se enfrenta al fantasma de la antigua inquilina; tres hermanos encargados de una funeraria que vigilan con celo una misteriosa puerta; una crisis de pareja que acaba resolviéndose gracias a un falso Santa Claus; tres enamorados abocados a un final trágico por la frustración de uno de ellos; dos amigos que en un bar hablan de la vida con la lógica de los boleros mientras una vegetariana pacifista se convierte en la manzana de la discordia... Once deliciosas variaciones sobre el trío que juegan con una idea cargada de sensualidad y conflicto.

lunes, 26 de octubre de 2015

#hemeroteca #poliamor | Las tres novias que desafían el modelo de ‘familia tradicional brasileña’

Imagen: Google Imágenes / Fernanda de Freitas Leitão
Las tres novias que desafían el modelo de ‘familia tradicional brasileña’.
Una notaria ‘casa’ un trío de mujeres en Río de Janeiro. Es la segunda unión de tres personas reconocida ante la ley en Brasil. Mientras, los legisladores conservadores luchan por imponer un único modelo de familia.
María Martín | El País, 2015-10-26
http://internacional.elpais.com/internacional/2015/10/23/actualidad/1445616774_444728.html

Una empresaria y una dentista, de 32 años, y una gerente administrativa, de 34, acaban de poner patas arriba el concepto de familia brasileño al oficializar su relación en una notaria de Río de Janeiro. Es el segundo trío registrado en Brasil, después de que en 2012 una cajera, una auxiliar administrativa y un arquitecto formasen en São Paulo la primera unión poliafectiva estable del país, el equivalente a la pareja de hecho que, desde 2003, rige las uniones civiles brasileñas.

La escritura firmada por las tres mujeres, que viven juntas hace tres años, las reconoce como familia, establece la separación de bienes y da potestad a cada una de ellas para decidir sobre posibles cuestiones médicas de sus cónyuges. El trío, además, declaró en el documento su intención de que la empresaria tenga un hijo por inseminación artificial y que en el certificado de nacimiento del bebé se contemplen los apellidos de las tres. Las novias firmaron también tres testamentos en los que dividen sus bienes en caso de fallecimiento.

“Somos una familia. Nuestra unión es fruto del amor. Voy a quedarme embarazada y estamos preparándonos para eso, incluso financieramente”, contó la empresaria al diario O Globo. “La legalización es una manera de que el bebé y ninguna de nosotras se quede desamparada. Queremos disfrutar de los derechos que todo el mundo tiene, como la licencia de maternidad”.

Los tribunales brasileños aún no han creado una jurisdicción específica para defender o anular este tipo de uniones, así que los argumentos a favor y en contra dependen de la interpretación de un abanico de sentencias de casos particulares. El reconocimiento de la unión de estas tres mujeres, por ejemplo, se basó en los fundamentos del Tribunal Supremo para reconocer legalmente en 2011 a las parejas homosexuales, según Fernanda de Freitas Leitão, la notaria que casó a las tres novias. Desde el año 2000, mucho antes que los tribunales, Freitas ha reconocido la unión de multitud de parejas gais, y conmemoró públicamente el matrimonio a tres de São Paulo. Hacía años que esperaba “con ansia” poder ‘amadrinar’ un trío en su propia notaría.

“El pilar que sustenta cualquier relación de familia es el afecto. Y estas tres mujeres tienen todo para formar una familia: amor, una relación duradera, intención de tener hijos… En el derecho privado, además, lo que no está prohibido está permitido. No puedo garantizarles derechos inmediatos, tendrán que luchar en los tribunales para realizar la declaración de la renta conjunta o contratar un seguro médico, pero ahora están protegidas”, explica Freitas.

La polémica está servida una vez más y se cuestiona desde la validez de esa unión a la posibilidad de un niño tener tres madres. El Colegio de Notarios de Brasil, así como hizo en 2012, se desvincula de las decisiones individuales de sus colegiados y no faltan juristas que defienden que esa unión viola la Constitución. “Esa escritura no vale nada. La Constitución brasileña establece expresamente que la unión estable solo puede ser constituida por dos personas y el reconocimiento del Tribunal Supremo de las uniones homosexuales también se refiere específicamente a dos personas”, explica la abogada especialista en derecho familiar Regina Beatriz Tavares, que niega la posibilidad de que el futuro hijo de esas mujeres pueda tener tres madres registradas. “La poligamia en Brasil no tiene ningún soporte constitucional. No defiendo un único tipo de familia, pero el principio de unión está restringido siempre a relaciones monógamas, la sociedad brasileña no acepta matrimonios de tres personas, sean del sexo que sean”, defiende Tavares, también presidenta de la Asociación de Derecho de Familia y Sucesiones (ADFAS).

“Cuando comencé a oficializar parejas homosexuales ocurría lo mismo, me acusaban de que era ilegal. Todas las uniones que se salen de lo tradicional acaban abriendo el mismo camino. Al comienzo hay un rechazo grande, después la jurisprudencia comienza a reconocerles derechos familiares hasta que se normalizan. Brasil, incluso, ya cuenta desde 2012 con casos de hijos con más de dos padres, al incluir, por ejemplo, al donante conocido de una inseminación artificial. La historia se repite ahora”, rebate la notaria Freitas.

La unión oficial de este trío también rompe los esquemas de cualquiera de los diputados conservadores que mantienen una batalla en el Congreso para restringir las políticas públicas al modelo de familia tradicional formado por un hombre y una mujer. La intención de los congresistas, cada vez más cerca de ser aprobada en el Senado, rema en dirección contraria al rumbo tomado por la sociedad brasileña.

El modelo de matrimonio con hijos hace años que no es mayoritario en los 57 millones de hogares del país, según los últimos datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) de 2013. Los nuevos tipos de familia (madres solteras, padres solos que se hacen cargo de sus hijos, matrimonios sin hijos, uniones homosexuales…) representan un 56,1% de los domicilios. Si en 1980 el 75% de los hogares estaba formado por matrimonios con hijos, en 2013 el número cayó hasta el 43,9%. A la opción del matrimonio tradicional, le siguen las parejas sin hijos (19,4%) y los hogares con mujeres solteras con hijos (16,5%).

El debate sobre el poliamor, aunque aún está fuera de las estadísticas, es un asunto presente en varias capitales de Brasil donde se forman grupos, fiestas y actividades a través de las redes sociales. Precisamente en Río de Janeiro, la reunión bautizada como Poliencontro, que debate nuevas formas de entender las relaciones amorosas entre más de dos personas, ya ha celebrado una decena de ediciones, con eventos en espacios públicos de la ciudad.

domingo, 12 de diciembre de 2004

#hemeroteca #cine #mayodel68 | Del cine como una enfermedad transmisible: ‘Los soñadores’, de Bernardo Bertolucci

Imagen: Tiempo de Cine / Fotograma de 'Los soñadores', de Bernardo Bertolucci
Del cine como una enfermedad transmisible: ‘Los soñadores’, de Bernardo Bertolucci.
Juan Carlos González A. | Revista Universidad de Antioquia, 278 (2004-10/12) 133-136.
Recogido por: Tiempo de Cine, 2004-12-12
http://www.tiempodecine.co/web/del-cine-como-enfermedad-transmisible-los-sonadores-de-bernardo-bertolucci/

A diferencia del resto de su filmografía, para los créditos iniciales de ‘Besos robados’ (‘Baisers volés’, 1968) François Truffaut introdujo una dedicatoria y una referencia visual que se relacionan directamente con los hechos que se vivían en París durante el rodaje de su filme. La dedicatoria, escrita de su puño y letra, se ofrece a Henri Langlois, fundador y director de la Cinemateca francesa, mientras la referencia visual es al portón de la misma entidad en el palacio de Chaillot, donde se lee en un aviso que se encuentra cerrada hasta futuras noticias.

En esa misma época y a ese mismo portón parece estar encadenada Isabelle, una de las protagonistas de ‘Los soñadores’ (‘The Dreamers’, 2003), del maestro italiano Bernardo Bertolucci. Ella, su hermano mellizo Theo y un joven norteamericano que conocen allí, Matthew, hacen parte del enorme grupo de cinéfilos que en febrero de 1968 se agolpó alrededor de la cinemateca para protestar por la destitución de Langlois, desencadenada por una lucha de poderes en la que estaban involucrados Pierre Moinot, presidente de la cinemateca, André Holleaux, cabeza del Centro Nacional de la Cinematografía y el propio ministro de cultura, André Malraux.

Truffaut interrumpió el rodaje de ‘Besos robados’ para participar activamente en las protestas, que llegaron a un punto culminante el 14 de febrero, cuando la policía se enfrentó a los cerca de tres mil manifestantes agrupados alrededor del palacio de Chaillot. Mayo del 68 se había anticipado unos meses para la comunidad del cine, que, por medio de presiones, cartas de solidaridad de directores y de actores alrededor del mundo, y las virulentas denuncias del grupo de ‘Cahiers du Cinéma’ en otros medios periodísticos, logró que se restituyera a Langlois en su cargo a finales de abril. El inicio de las protestas y huelgas sindicales en mayo coincidió con la apertura del Festival de Cannes, obligado a cancelarse en solidaridad con el movimiento gestado en París.

Bertolucci ha querido capturar esa época en su filme con una combinación de elementos: ser joven, ser cinéfilo, estar en París y vivir en 1968. Pero ‘Los soñadores’ no es una película histórica. El asunto Langlois subyace sólo como telón de fondo, como motivo que da inicio a la relación entre Isa (Eva Green, en su debut en el cine), Theo (Louis Garrel, precisamente el hijo del director Philippe Garrel) y Matthew (Michael Pitt), que es el verdadero tema del filme. El director hace, sin duda, un homenaje a la época y a la intoxicación de cine en la que muchos vivían. Como si de un alucinógeno se tratara, las imágenes de la gran pantalla los excitan, los hacen volar, los transportan. Isa afirma que nació en 1959 y que sus primeras palabras fueron “New York Herald Tribune”, las mismas que Jean Seberg vocifera en los Campos Elíseos en ‘Sin aliento’ (‘A bout de souffle’, 1960) de Godard. Le creemos. Muchas mujeres nacieron a la vida con esa imagen libérrima y misteriosa de la Seberg, que proponía para ellas un nuevo modelo de vida.

Un modelo. Eso era el cine para ellos, que en su cinefilia no veían otra representación válida. Buscaban transgredir lo establecido por la realidad dominada por sus mayores, querían ser como los actores y estrellas que admiraban, recrear las escenas de sus películas favoritas, discutir de cine, pensar en el cine, comer cine, emborracharse de celuloide. No eran personas, eran personajes de un filme interpretando un rol. Víctimas del contagio de una enfermedad transmisible por contacto ocular, los tres no tienen remedio. Bertolucci se solaza en mostrarnos ese frenesí en que deambulan, intercalando al trío protagonista con clips de las películas que evocan, en un bello montaje donde alcanzamos a vislumbrar que tanto tenían tatuado el cine en la piel. Son gente rara, freaks como el filme homónimo de Tod Browning que se cita en la película.

Los tres corren por el Louvre tratando de romper el récord establecido por el trío de ‘Bande à part’ (1964), pelean por la preeminencia entre Chaplin y Keaton en el reinado de la comedia muda o se trenzan en adivinanzas imposibles que involucran a ‘Top Hat’ (1935), ‘Queen Christina’ (1933), ‘Blonde Venus’ (1932) y ‘Scarface’ (1932). Más que vivir, imitan, representan, sueñan. Lo decía Eric Rohmer recordando su época como escritor de cine: “No vivíamos. La vida era la pantalla, eran las películas, era discutirlas y escribir sobre ellas”.

Pero toda filia tiene su lado perverso y Bertolucci lo sabe. Desde su nombre, ‘Los soñadores’ es una obra escapista y por eso los personajes deciden huir de la realidad en que viven y entregarse a unos juegos privados y perversos a los que el cine acaso los ha llevado, o a los que -por lo menos- ha convocado. Con la cinemateca cerrada parecen haber perdido el cable que los ha unido al mundo y se encierran en sí mismos, dentro del enorme apartamento que los padres de Isa y Theo dejan al cuidado de estos. Bertolucci suelta las amarras y el lastre, y el globo en el que los tres viajan empieza a elevarse hasta el infinito. Como mencionábamos, el episodio de las protestas alrededor de la cinemateca era sólo una disculpa (pero no por eso menos lograda; incluso Bertolucci consiguió que los actores Jean Pierre Léaud y Jean Pierre Kalfon recrearan la activa figuración que tuvieron en esos días). El director quiere mirar de cerca sus personajes, estudiarlos, saber hasta dónde son capaces de llegar en ese juego sexual perverso en el que van descendiendo en una espiral peligrosa.

Muchos han criticado a Bertolucci por haber perdido la oportunidad de mostrarnos su versión de lo ocurrido en esa primavera del 68, pero igual ocurrió con Truffaut: ‘Besos robados’ no es una obra políticamente comprometida. Antoine, su protagonista, es enamoradizo e indeciso y trabaja como portero de un hotel y luego como detective. Nada de declaraciones políticas, nada de toma de conciencia, ni de manifiestos filosóficos. El cine refleja el mundo de su director, no necesariamente el mundo real. Bertolucci no desea hacer una crónica sobre Langlois, quiere hacerla sobre tres personas que vivían allí y que compartían un nexo tan especial como complejo.

Como en ‘El último tango en París’ (1972), el aislamiento de los personajes es el detonante que los lleva a explorarse, en un juego perverso que conduce a Isa y a Theo hasta los límites del incesto, iniciando a Matthew en un obligado despertar sexual que al principio lo embriaga, pero que después rechaza, cuando las cosas van tomando rumbos menos diáfanos. Sin embargo -a diferencia del filme con Marlon Brando y María Schneider- la actitud del director hacia la conducta de los personajes de ‘Los soñadores’ es muy compasiva, por completo idealizada, sin juzgarlos o criticarlos. Y esa misma actitud es la de su mirada: la cámara de Fabio Cianchetti, con su paleta sensual, embellece sus actos a un grado en el que hay más una complacencia estética que un acercamiento fiel a lo real, despojando a las imágenes de todo lo que indique qué tan bajo van cayendo en su degradación personal. Lo que en realidad ocurre sólo lo vemos cuando los padres de los mellizos vuelven a casa y los encuentran a los tres dormidos, entrelazados en medio del caos en que han convertido al apartamento y que sólo ahora parecemos percibir, despertados todos del ensueño hipnótico en que estábamos.

A eso nos condujo Bertolucci: a imaginar que todo era posible, que las utopías eran viables y que la revolución estaba cruzando la calle. Que sexo, política y cine eran una combinación precisa. Cuando en realidad andábamos desnudos y no lo sabíamos: “Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales”, nos recuerda el texto bíblico. El director nos despierta del sueño juvenil que teníamos. Ahora somos adultos, ahora las calles están llenas de manifestantes. Nos unimos a ellos sabiendo que ya nada volverá a ser igual, que lo que soñábamos terminó. La película llegó a su fin. El proyector se apagó, alguien prendió las luces del teatro. Es hora de irnos: la vida nos aguarda.