sábado, 4 de abril de 2026

#hemeroteca #lgtbi #memoria | Cuando la memoria LGTBIQ+ reivindica no solo el sufrimiento sino también los afectos

Exposición del Archivo de memorias afectivas LGTBIQ+ de la Fundación 26 de Diciembre //

Cuando la memoria LGTBIQ+ reivindica no solo el sufrimiento sino también los afectos

El Archivo de Memorias Afectivas LGTBIQ+ de la Fundación 26 de Diciembre recopila documentos, testimonios y objetos que reflejan la historia emocional de la diversidad sexual y de género, al mismo tiempo que desafía las formas en las que el poder ha recordado al colectivo.
Guillermo Urquiza | Público, 2026-04-04
https://www.publico.es/politica/memoria-publica/memoria-lgtbiq-reivindica-sufrimiento-afectos.html

En un edificio del barrio madrileño de Embajadores varias personas descansan en el vestíbulo. El más próximo a la ventana lee un libro sobre su serie favorita, la mujer ubicada en el medio reposa con los ojos cerrados y una tercera persona sonríe como si le acabaran de dar una buena noticia. En la recepción, a un lado de la entrada, una trabajadora social los acompaña. Son usuarias y usuarios de la Fundación 26 de Diciembre, personas mayores LGTBIQ+ que asisten al centro de día con regularidad. Algunos lo hacen con la intención de socializar: planes culturales, yoga, cineforum... Mientras que otros acuden en busca de atención psicológica o asesoramiento burocrático.

Al fondo del vestíbulo, detrás de una mesa familiar en la que las usuarias y usuarios se reúnen en torno a lo que llaman “la comida de las Antonias” un espacio de memoria se levanta, llamando la atención de quienes entran allí, por primera vez. Se trata de la exposición –en fuga consigo misma, itinerante en sus contenidos– que exhibe algunos materiales del Archivo de Memorias Afectivas de la Fundación 26 de Diciembre. Los elementos mostrados participan de un flujo rotatorio que prolonga el trazo de quienes investigan y recuperan –casi como un grupo de arqueólogos– por toda una genealogía.

La memoria histórica LGTBIQ+ se ha construido, en gran medida, como una tarea de exhumación. Este gesto, necesario para denunciar la violencia ejercida por un conjunto de instituciones —la heterosexualidad obligatoria, los grandes artefactos políticos de ficción del género o las leyes represivas de la dictadura franquista—, a veces olvida que detrás de cada testimonio existen personas con experiencias de vida que van más allá de su sufrimiento. Ninguna memoria está completa si no hace espacio a la historia de quienes que fueron mucho más que víctimas.

En este sentido, el Archivo de Memorias Afectivas de la Fundación recopila documentos, testimonios y objetos que reflejan la historia emocional de la diversidad sexual y de género. Al mismo tiempo que desafía las formas en las que el poder ha recordado a las personas LGTBIQ+, incide en los vínculos afectivos como una parte esencial de la memoria.

Fotografías de familia, guías de información sobre salud sexual, poemas, un boletín informativo del Front d'Alliberament Gai de Catalunya (FAGC), retratos de pareja, imágenes que muestran manifestaciones en la lucha contra el VIH/SIDA, cartas. También hay un libro sobre la lucha sindicalista y feminista, un retrato de Lenin, periódicos que recogen el debate de la legalización del matrimonio homosexual, diarios, los fanzines del artista Manuel de Teresa, fotografías escenificadas del 'performer' Javier Santos o un concurso de tortillas entre amigos. El archivo se divide en una multiplicidad de fondos que combinan vida y activismo.

La Fundación 26 de Diciembre nació el 10 de octubre de 2010. Su nombre conmemora la fecha de despenalización de la homosexualidad, incluida en la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social hasta finales de 1978. Los objetivos del centro se orientan hacia la asistencia psicosocial especializada, así como a promover espacios de socialización a personas mayores de la comunidad.

Víctor Mora, escritor, activista y miembro del Área de Formación e Investigación, explica a Público cómo la forma en la que algunas entidades se han acercado a los testimonios de las personas mayores LGTBIQ+ ha generado mucho malestar en ellos: “No quieren un testimonio personal, quieren una persona que les diga lo que quieren oír, que les aplicaron la Ley de Peligrosidad Social, por ejemplo. Y así se sienten utilizados, ya que no hay ninguna reflexión real por la otra parte”. A lo que añade: “Esto también ha sucedido desde partidos políticos. La pregunta siempre es la misma ‘explícame cuánto has sufrido y cómo has sufrido’. No quieren un testimonio real, quieren a alguien que les diga lo que quieren oír”. 

Por ello, desde el Área de Formación e Investigación se puso en marcha un archivo de memoria que atendiera a las condiciones de vida de las personas mayores de la comunidad. Así, quienes desearan compartir su historia podrían hacerlo sin temor a sentirse instrumentalizados ni a que se diera más importancia a unos recuerdos que a otros. “Es injusto que a una persona se le recuerde constantemente por lo que el poder hacía con ella. La vida también es todo aquello que no tiene que ver con el poder”, indica Mora.

El proyecto del archivo se divide, por un lado, en la recopilación de los testimonios orales, un repositorio bibliográfico disponible para ser consultado por cualquiera que lo solicite. Y, por otro, la recuperación de un extraordinario acervo de cultura material, toda una cartografía afectiva inserta en lo cotidiano, elementos que los archivos hegemónicos han considerado prescindibles y desechables. 

Es por ello que el archivo explora las fuentes primarias de todo un legado afectivo y, al mismo tiempo que narra las huellas de una herencia de activismo crítico, expone el sentido de comunidad, amor y familia social.

“Todo aquello que nos permita intervenir en el imaginario sobre el colectivo, que está muy mediado por los procesos de victimización. Porque eso a veces nos condiciona a que solo podamos articular nuestros discursos desde el sufrimiento. Nos limita, no nos permite imaginarnos de otra manera”, explica Mora profundizando en el propósito del Archivo.
La arqueología del archivo

Una breve mirada a la historia de los dos últimos siglos revela cómo el archivo de la memoria LGTBIQ+ ha estado mediado por los intereses del poder. Los discursos médicos y psicológicos, cuyos historiales clínicos reducían a las disidencias a la condición de “desviados”, o sin ir más lejos, los expedientes penales vinculados a la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social durante el franquismo. También hubo quienes, con la voluntad de perpetuar una limpieza social, destruyeron los grandes artefactos culturales de gais, lesbianas y personas trans, como el régimen nazi en Alemania. Todo ello produjo una ausencia de memoria real, y en su lugar, la proliferación de archivos que recordaban la forma en la que los regímenes criminales habían intervenido las vidas queer.

En 'Heterosexualidad obligatoria y existencia lesbiana', la poeta y pensadora feminista Adrienne Rich explica cómo la destrucción de las fuentes sirvió de método para mantener la heterosexualidad como única posibilidad afectiva, limitando el potencial amatorio de muchas mujeres y redirigiendo sus fuerzas emocionales hacia los hombres: "La destrucción de las fuentes (...) que documentan las realidades de la existencia lesbiana ha de ser tomada muy en serio en cuanto sirve de medio para mantener la heterosexualidad como algo obligatorio para las mujeres, porque lo que ha sido mantenido ajeno a nuestro conocimiento es la alegría, la sensualidad, la valentía y el sentido de comunidad", escribe la pensadora.

En consecuencia, este borrado sistemático de archivos reales ha sido especialmente notorio en lo que respecta a la memoria lesbiana.

En la actualidad, no obstante, existen espacios significativos que trabajan por la recuperación de la memoria lesbo-feminista y 'queer', como es el caso del 'Lesbian Herstory Archives' de Nueva York. En su último ensayo, 'Un deseo desmesurado de amistad', la escritora y comisaria de exposiciones Hélène Giannecchini escribe sobre ello y recuerda la extraordinaria labor de Joan Nestle y Deborah Edel y cómo, a partir de los años setenta, fueron tras las huellas de la memoria: “Comenzaron a recopilar los rastros de esas vidas lésbicas cuya suma habría de permitirnos acceder a esa ‘existencia colectiva’. Reunieron libros, fanzines, fotos, pegatinas, folletos, tarjetas de visita, ropa”.

La socióloga y activistas feminista Gracia Trujillo, en '40 años después: la despenalización de la homosexualidad', explica que, en ocasiones, los archivos también pueden ser una forma de activismo. La recuperación de la memoria LGTBIQ+ atraviesa, por un lado, la historia de militancia –lo vemos en los numerosos fanzines y fotografías que documentan la politización de las identidades– y por otro, los recuerdos de la cotidianeidad. Además, “los archivos son herramientas políticas que nos permiten contrarrestar la apropiación de discursos por parte del poder”, comenta en el texto. De este modo, el repositorio LGTBIQ+ se constituye como un dispositivo de trascendencia, cuya fuerza de cambio queda expresada en las formas de representación de las multitudes sexuales.

Desde esta perspectiva, el 'Lesbian Herstory Archives' o el 'Archivo de Memorias Afectivas de la Fundación 26 de Diciembre' no son simples repositorios de memoria, sino auténticos contra-archivos que deconstruyen la alteridad a la que las multitudes sexuales han sido desplazadas por las narrativas hegemónicas.

En este proceso de deconstrucción, sin embargo, expertos como Víctor Mora observan que la recuperación de una historia de militancia, en ocasiones, puede reproducir los recuerdos de la violencia. En consecuencia explica: “Estamos constantemente revisitando la historia del poder”. Es aquí donde la recuperación del afecto constituye una tarea fundamental y desafía el imaginario colectivo: “La memoria del afecto significa precisamente recoger y valorar todos aquellos objetos desechados o poco importantes”, añade Mora. 

Pero al mismo tiempo “los archivos no son –o no pueden ser– simplemente colecciones históricas inertes, sino que mantienen una relación dialógica, activa, con las preguntas que desde el presente le hacemos al pasado”, escribe Trujillo.

El contra-archivo es, en este sentido, un artefacto que se encuentra entre el pasado y el presente, el activismo y los afectos, la vida privada y la vida pública, el poder y la libertad. Y en el medio de todo esto subyace una interpelación entre los materiales susceptibles de ser archivados y aquellas y aquellos responsables de la tarea. De esto habla precisamente Hélène Giannecchini: “Si me empeño en hurgar en los archivos es porque tengo la sensación de que cada vida que allí descubro se suma a la mía y me da fuerzas para tenerme en pie mientras hago lo posible para evitar su olvido”. 

Impulsados por la misma responsabilidad, los expertos del Área de Formación e Investigación de la Fundación 26 de Diciembre trabajan en el archivo. Papeles del Frente Homosexual de Acción Revolucionaria mexicano, una placa dedicada a Mercedes por sus “amigas de la petanca”, las zapatillas de Emilio antes del 'sexilio', una imagen del antiguo Pasaje Begoña en Torremolinos, en cuyo reverso se puede leer “jaula de pájaras enloquecidas”, la historia de amor de Ralf y Éric, Lorenza y Carmen, Mariquilla y sus amigas. Y así, cada material se convierte en un fragmento de una filiación simbólica entre las vidas que son recordadas y todas aquellas personas que se niegan a olvidar.