domingo, 29 de septiembre de 2019

#hemeroteca #transfeminicidio | «Ha sido un crimen brutal, cobarde e inexplicable, y debe hacerse justicia»

Imagen: La Voz de Avilés / Paloma Barreto
«Ha sido un crimen brutal, cobarde e inexplicable, y debe hacerse justicia»
«Esperamos que ese maldito pase muchos años en la cárcel», clama la familia de Paloma Barreto, desconsolada por su asesinato.
Ruth Arias | la Voz de Avilés, 2019-09-29
https://www.elcomercio.es/aviles/crimen-aviles-brutal-cobarde-20190929011701-ntvo.html

La noticia del asesinato de Paloma Barreto en Avilés el pasado sábado llegó a Porto Alegre, en Brasil, la ciudad de la que ella era originaria como un mazazo. Fue un duro golpe para una familia unida y que estaba esperando su visita a finales de este año, cuando ella tenía previsto regresar a Brasil no solo para reunirse con su madre y sus hermanos después de más de una década, sino para culminar un proceso de reasignación de género con el que llevaba soñando años y que ya no podrá ser. «Mi madre está en estado de shock», asegura su hermana Sinara. En realidad, todos están conmocionados y no aciertan a explicarse cómo ha podido ocurrir.

«Ha sido un crimen brutal, cobarde y sin explicación», afirma otro de sus hermanos, Ricardo. Y no le falta razón. Les cuesta digerir que a Paloma Barreto, o a Sara Fernández, como la conocían sus amigos en Alicante, donde residía habitualmente, le asestaran hasta dieciocho puñaladas, y que el encarcelado como supuesto autor del homicidio fuera el que, según su círculo más próximo, era su pareja sentimental desde hacía un par de meses.

«Ella estaba siempre alegre y tenía amigos en todas las partes del mundo, estaba siempre intentando enviarnos ayuda a Brasil, a mi madre y a toda la familia, pero tuvo que conocer a ese maldito en Santiago de Compostela y empezar con él ese viaje por España», se lamenta Ricardo. El 'maldito', o 'monstruo', como lo llama Karine, sobrina de Paloma, procede también de Porto Alegre, se llama Allison Oliveira y desde el pasado miércoles está en la prisión preventiva acusado de homicidio. Ambos se habían conocido este verano en Santiago de Compostela, donde habían acudido a trabajar una temporada como acompañantes de lujo, entablaron relación y continuaron juntos por otras ciudades gallegas y asturianas ofreciendo sus servicios sexuales. Hasta que Paloma falleció a cuchilladas, supuestamente a manos de Allison.

Ahora, su familia solo puede esperar ya dos cosas, «que se haga justicia» y que se resuelvan los trámites burocráticos para poder darle «el funeral que se merece». Las dificultades no son pocas. Aseguran que están teniendo «problemas para conseguir el certificado de defunción», necesario para poder tener acceso a sus cuentas bancarias y cobrar el seguro de vida que tenía y que serviría para cubrir los gastos de su entierro. Mientras tanto, sus amigos en Alicante, que eran muchos, han puesto en marcha una colecta para recaudar dinero y poder realizar al menos el traslado de los restos a la Comunidad Valenciana ya que, según aseguran, de momento la jueza no permite ni la incineración ni la repatriación a Brasil.

«Mi madre siempre la aceptó»
«Está siendo muy duro e incomprensible intentar imaginar tanta brutalidad», llora su hermana. Paloma llevaba doce años en España, casi todos ellos en la ciudad de Alicante. Llegó alentada por amigos de Porto Alegre que habían emigrado y habían conseguido encontrar trabajo. Sin embargo, para ella las cosas no fueron tan fáciles. En realidad nunca lo habían sido. Desde los doce años supo que era una mujer encerrada en el cuerpo de un hombre, algo que su madre siempre comprendió. «Ella la aceptó siempre como era, porque para ella sus hijos éramos sus bienes más preciosos», asegura su hermana Sinara.

En Alicante tomó el nombre de Sara Fernández por un personaje de la serie 'Los hombres de Paco', y desempeñó distintos empleos, entre ellos el de modelo, aunque pronto comenzó a ofrecer servicios sexuales como escort de lujo, para los que era muy demandada. Su sueño, sin embargo, era ser peluquera canina, y lo intentó durante un tiempo, pero los ingresos no eran suficientes. Tenía tres perros «que eran todo en su vida», y que ahora se han quedado huérfanos. Paloma ahorraba dinero no solo para su operación, sino también para volver a intentarlo y abrir una peluquería canina en Alicante.

«Llevaba una vida muy activa y hacía deporte a diario», recuerda su hermano que ahora solo puede esperar que Allison Oliveira «pase muchos años en la cárcel y lo pague ahí en España».

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