viernes, 1 de julio de 2011

argitalpenak | Polonia y la nostalgia gay

Imagen: El País
Polonia y la nostalgia gay
"Las críticas positivas a veces venían acompañadas de recomendaciones para la salud"
Inés Muñoz Martínez-Mora | El País, 2011-07-01 

Lovetown, de Michal Witkowski, supone la primera manifestación literaria queer de Europa del Este. Aunque cueste creerlo. Y ya es un best seller contra los elementos.

Si de la exdefensora del menor de Polonia, Ewa Sowinska, hubiese dependido, Tinky Winky, el teletubbie morado, habría sido investigado en 2007 por supuesta homosexualidad en base a su relación con un complemento de moda (un bolso rojo) y el símbolo del triángulo invertido que llevaba sobre la cabeza. Con muchos menos paños calientes se han andado otros personajes públicos polacos al hacer declaraciones homófobas. Como cuando, en 2009, el cronista de viajes Wojciech Cejrowski se negó a firmar un manifiesto antidiscriminación aludiendo que él no quería saber nada de los gais "para no coger el VIH". También en 2009, la revista de actualidad Polityka citaba a una profesora de ética, Krystyna Czuba, diciendo: "Los homosexuales son un grupo marginal que no se identifica con la tradición nacional". Y eso por nombrar solo dos ejemplos. El caso es que, a corto plazo, en la agenda política del país no figura la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo.

En este anticlímax vio la luz la recién publicada en España Lovetown (Anagrama), de Michał Witkowski. Era 2005 y todavía faltaban cinco años para que se celebrase por primera vez una marcha del Orgullo en el país. Ese mismo año, un conato de manifestación proderechos acabó con agresiones a los asistentes. Contra todo pronóstico, esta novela sobre lo que es, y fue, ser un hombre gay en Polonia, recibió una acogida relativamente tibia. Pero tibia. "Tuvo críticas positivas, aunque a veces acompañadas de recomendaciones para la salud", recuerda su autor. "Un periodista advirtió que podía herir sensibilidades". Desde entonces, Lovetown saborea el triunfo de saberse pionera en algo. Es la primera manifestación literaria que Europa del Este aporta al género queer. Nominada al galardón polaco Nike. Traducida a 16 idiomas. Reeditada. Un best seller.

Sea como fuere, cuando el sistema asimila algo, a esta cosa le falta tiempo para cuestionarse, renegar y empezar a reivindicar un estadio anterior más asilvestrado. Más auténtico. En Lovetown, Witkowski (Varsovia, 1975) reivindica mediante las voces de dos gais que fueron jóvenes durante los años setenta (Patrycja y Lukrecja) una manera bronca de vivir la homosexualidad condicionada por el régimen comunista. Curtida a la intemperie de un parque y sobada contra las baldosas desconchadas de un urinario público. A salto de mata. "Contra Franco pecábamos mejor", que decía José María Ponce en El destape nacional. Crónica del desnudo en la Transición.

En un capítulo, las dos ancianas -el género masculino, por descontado, eliminado- recuerdan cuando iban a ofrecerse a los soldados soviéticos a través de los agujeros de las vallas de sus barracones. "Patrycka y Lukrecja -que, efectivamente, existen, aunque no tan novelados, y a los que Witkowski entrevistó hasta la extenuación- no han dejado que la Tercera República entre en su casa", añade Witkowski. En la segunda parte del libro, ambas viajan a Lubiewo, una ciudad de veraneo del Báltico. Allí, los gais de última generación piden igualdad, derecho al matrimonio, a la adopción, tienen discotecas... Algo que a ellas les parece un rollo.

Witkowski no se relega al papel de narrador desasido y le notamos posicionado con la veteranía; con un tiempo pasado donde lo proscrito añadía un plus de peligrosidad. ¿Será porque, como treintañero que es, no renuncia a lanzar al pasado una mirada ensalzadora? Mientras, jóvenes y mayores se van mezclando en el relato. Y a la única conclusión a la que podemos llegar es que generalizar es lo peor, pero sirve. Los protagonistas de Lovetown comparten su condición con millones de personas. Esta es una historia sobre chicos que acaban de llegar de sus pueblos, mujeres que protegen en el seno a los asiduos a su bar, hombres que se acuestan con hombres, compañerismo, ardides de folclórica, cuernos y, en definitiva, sexo.

Fuente
Polonia y la nostalgia gay

"Las críticas positivas a veces venían acompañadas de recomendaciones para la salud"
Inés Muñoz Martínez-Mora | El País, 2011-07-01

PUBLICACIONES

Lovetown / Michal Witkowski
Madrid : Anagrama, 2011 [06]
320 p.
Serie: Panorama de Narrativas
ISBN 9788433975652
PVP 19,50 €

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